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Llibres

López Ayala, Braulio

Abstract

Obra ressenyada: Maxine BERG, La era de las manufacturas 1700-1820. Barcelona: Ed. Crítica, 1987.

Full text

LA ERA DE LAS MANUFACTURAS 1700-1 820 Maxine Berg. Ed. Crítica. Barcelona, 1987. Los avances de los últimos años en la historia económica y, en particular, los resultados obtenidos por los historiadores de la transición al capitalismo, hacían necesaria una síntesis que revisase los viejos modelos de "revolución industkl" que se mantienen. Este libro es el resultado, para el caso británico, de esa demanda. Frente a la imagen de la 'Ifábnca" y el "vapor"como elementos diferenciadores de lo industrial, Maxine Berg insiste en la importancia de los pequeños talleres y de los cambios en la organización del trabajo que en ellos se produjeron, así como de las transformaciones tecnológicas ("herramientas y pequeñas máquinas'? y de los trabajadores y sus habilidades manuales. De esta forma abre el campo de lo que debe considerarse en el siglo XVIII como industria, ampliándolo de tal manera que da cabida a nuevas interpretaciones. Desde esta perspectiva Maxine Berg pone en duda, y es una de las aportaciones más interesantes del libro, que la organización del proceso de producción en grandes fábricas y las transformaciones tecnológicas que significaron la aplicación industrial del vapor fuesen los principales impulsores del crecimiento de la economía británica durante la iiarnada Revolución Industrial. La obra, como la propia autora advierte, se centra en las cuestiones de cambio tecnológico y en las formas de organización industrial. Los modelos de manufactura (utilizado sobre todo para el estudio de los grandes talleres donde la división del trabajo era ya una realidad) y protoindustrialización (para la manufactura textil de las zonas rurales donde tuvo aplicación el sistema de putting out) son analizados y completados, a su vez, por otras formas alternativas que solían quedar al margen o subvaloradas en la mayoría de los estudios sobre el proceso industrializador. Esta amplia gama de formas de organización eran, según la autora, el resultado de unas necesidades, variables de una a otra región, de adaptación a la mano de obra y a los valores sociales. Sólo la consideración y el estudio de todos estos factores y formas industriales permite a la autora ver, con mayor precisión, el proceso de crecimiento de la economía británica durante el XVIII, y poner de relieve la importancia de las mujeres y los niños (excesivamente subestimada hasta el presente) en la Revolución Industrial. En este sentido, las páginas dedicadas al trabajo de las mujeres resultan de especial interés tanto en aquellos aspectos que evidencian su papel en el proceso productivo, como la relación existente entre la actividad de éstas y la institución de la familia. El libro consta de dos partes. Si en la primera se analiza el crecimiento de la industria y sus repercusiones en el plano social y económico, la segunda parte in- siste en los aspectos tecnológicos y repasa algunas industrias concretas de particular importancia en el momento. Con el estudio de esas industrias textiles y metalúrgicas quedan argumentadas en la práctica las hipótesis más importantes que apunta en la primera parte de la obra. Se analizan diversas estructuras manufactureras con especial detenimiento en las particularidades regionales para desmitificar el papel de las tecnologías en el desarrollo industrial: "...eran la competitividad y las presiones capitalistas, y no la tecnología propiamente dicha, los factores que explican las nuevas formas de organización del trabajo hacia las cuales se evolucionó a finales del siglo XVIII. Algunas de las antiguas modalidades de la organización del trabajo evolucionaron hacia el sistema febril; otras no lo hicieron jamás. Por el contrario, desarrollaron sus propias formas válidas de competitividad, o se adentraron en la crisis industrial. El desarrollo tecnológico, por su parte, no tuvo gran cosa que ver con e2 desenlace. Muchas de las nuevas técnicas desarrolladas en la última mitad del siglo XVIII podrían haber sido adoptadas por diversos sistemas de organización del trabajo, pero algunas sólo lo heron por uno de ellos. " Lo que explicaría el éxito y la rentabilidad de cada industria sería la combinación de diversos factores tales como intensificación y reorganización; y las tecnologías serían tan sólo el resultado de la adaptación a esa combinación. El libro, en síntesis, apunta a cuatro grandes conclusiones que la propia autora resalta, a saber: el crecimiento industrial se produjo durante la totalidad del siglo XVIII; el cambio tecnológico (mecánicas o manuales) fue temprano y se extendió por toda la industria; la importancia y la variedad de formas de organización de trabajo industrial; y la "repercusión variable del cambio tecnológico e industrial en la división del trabajo, las habilidades, el empleo y las regiones': BRAULIO L~PEZ AYALA