scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La industria algodonera catalana (1776-1796) y el mercado americano : una reconsideración

Delgado, Josep M..

Abstract

Delgado, Josep M..

Full text

La indústria algodonera catalana ( 17761796) y el mercado americano. Una reconsideración J M. Delgado Ribas "En este país, más que en otro, son muy costosas las fábricas nuevas. " (Miguel de Múzquiz, 177 1) Introducción En la industria española del siglo XVIII, el textil algodonero catalán representa uno de los pocos ejemplos de lo que se ha dado en denominar "industria moderna", es decir, aquélla que, según los parámetros de la industrialización clásica, ha sufrido un proceso de transformación cualitativa, que afecta de un modo irreversible a la organización técnica y social del trabajo, y desencadena efectos multiplicadores sobre el conjunto de la economía. Esta singularidad, conectada con el deseo de buscar una explicación al desarrollo desigual de las economías regionales españolas, llevó a numerosos investigadores a prestar una atención a los orígenes del sector algodonero desproporcionada a su importancia real, mensurable a través del valor de su producción, o del número de trabajadores ocupados. Dejando al margen las aportaciones pioneras de los Angel Ruiz y Pablo1, Frederic Rahola2, Pau Romeva3, o Jaume Carrera i Puja14, fue Jaume Vicens i Vives el primero en ubicar a la industria algodonera catalana como pieza fundamental en el despegue de la economía catala- 104 JOSEP M. DELGADO na durante el siglo XVIII. En Coyuntura económica y reformismo burgués5, Vicens destacaba el papel de los fabricantes algodoneros en la cristalización de la "segunda generación burguesa", que aparece hacia 1772, y cuya realización más importante fue la constitución de la Compañía de Hilados; no sería sino 20 años después cuando una nueva generación de empresarios protagonizara "el salto definitivo del capitalismo comercial al industrial en Cataluña'j6. En otro trabajo posterior, Vicens Vives calificaba el proceso de consolidación de la moderna industria algodonera como un acontecimiento de importancia trascendental en los comienzos de la industrialización española7. Según Pierre Vilar, el "tiempo creador de la industria algodonera'j8, arranca de la constitución, en 1772, de la Compañía de Hilados de Algodón, organizada con la intención de romper el control ejercido hasta entonces por los comerciantes malteses, sobre el suministro de esta materia prima, y se extiende hasta 1792, en secuencia caracterizada por un rápido ascenso en el consumo del algodón, que se multiplicaría por siete, situándose, en esta última fecha, alrededor de las dos mil toneladas/año9. La coincidencia cronológica entre este crecimiento tan espectacular y la liberalización del comercio americano, ensayada por Carlos 111 a partir de 1765, ha llevado a un sector importante de nuestra historiografía, a considerar que la demanda americana constituyó el principal estímulo para la aparición de un sector industrial moderno en Cataluña. Esta idea, ya apuntada por Vicens Vives y Vilar, adquirió mayor fuerza en el I Coloquio de Historia Económica (Barcelona, 1972), con trabajos que se sustentaban sobre una base documental sólida. Por un lado, Carlos Martínez Shaw demostraba la correlación existente entre la constitución de las primeras empresas algodoneras y la organización de las expediciones pioneras del comercio directo con Américalo. Por otro, Antonio García Baquero se mostraba aún más contundente, en su trabajo "Comercio colonial y producción industrial en Cataluña a fines del siglo XVIII". Su lectura de las series de exportaciones industriales a Indias registradas en el puerto de Barcelona le permitía concluir que 'kl desarrollo catalán de fines del siglo X VI11 resulta prácticamente inconcebible de no haber contado con el mercado americano >>11 Más recientemente12, el propio Martínez Shaw ha elaborado un "modelo" del crecimiento del sector algodonero catalán que, a pesar de las matizaciones introducidas, mantiene en sus líneas básicas la tesis del papel decisivo de la demanda americana. Según este "modelo", a una etapa inicial, en que las fábricas de indianas surgen como una iniciativa del capital comercial, interesado en explorar las posibilidades de un negocio aparentemente rentable, seguiría otra, en los años sesen- LA INDUSTRIA ALGODONERA ... 105 ta, donde el hecho más destacado es la '@enosa introducción de la hilatura", como la sustitución de los hilados malteses por la producción autóctona, o el avance decisivo en la mecanización. Finalmente, la crisis de 1787 -que sustituye ahora a las guerras finiseculares13 - cerraría el acceso de la producción catalana a unos mercados saturados. La concentración empresarial y la búsqueda de alternativas al mercado americano serían los elementos característicos de este período final. Si bien esta tesis no ha sido rebatida mediante un estudio monográfico del sector algodonero en el setecientos14, ha recibido, en cambio, serias críticas que, al menos, deben hacer reflexionar a sus defensores. Así, Jordi Nadal, retomando cifras publicadas por Vilar, ha destacado que, durante los años en que el comercio colonial alcanza sus valores más elevados, la parte de la producción textil catalana exportada a Indias osciló entre el 14% y el 21% del total, y ello dentro de unos niveles más bien modesto^'^. También según Nadal, la sustitución del algodón hilado maltés por el manufacturado en Cataluña con algodón hilado en rama americano se realizaría muy lentamente, y sólo podría darse por concluida en el siglo XIX. Jordi Maluquer de Motes ha desarrollado, además, argumentos teóricos del todo convincentes que cuestionan el peso relativo del mercado americano. A la industria algodonera podría aplicarse la teoría de Linder, según la cual las exportaciones pueden desarrollarse únicamente en aquellos bienes o servicios para los que existe ya un mercado doméstico amplio16. Por otro lado, el mismo Maluquer de Motes insiste en lo limitado de un cambio tecnológico que no superaría los límites propios de la sociedad pre-industrial17. Las investigaciones realizadas hasta el momento sobre el sector algodonero durante el siglo XVIII no permiten avanzar excesivamente en la resolución de problemas como los hasta aquí planteados. Si hacemos abstracción del trabajo de Ramon Grau y Marina López sobre el proceso de maduración institucional de la empresa algodonera18, el resto de las aportaciones, o no poseen el grado de generalidad necesario, o no ofrecen unos resultados excesivamente fiables, en razón de las fuentes utilizadas para su elaboración. Entre las primeras habría que incluir los estudios sobre firmas concretas, con ejemplos que han sido rescatados del fondo de fallidos del Tribunal de Comercio, a donde llegaron como resultado de una mala gestión empresarial; se trata, pues, de ejemplos poco representativos19, sobre los cuales resulta difícil generalizar. La fiabilidad de la fuente es discutible, asimismo, cuando el historiador trabaja con documentos derivados de la actividad de la administración pública, encaminados casi siempre a la busca y capra del hecho imponible -Censos, catastros y estadística de comercio exteriorque, además de ser escasos y fragmentarios en el siglo XVIII, contienen importantes bolsas de fraude que limitan de un modo extra- 106 JOSEP M. DELGADO ordinario su utilización. Este texto, primera entrega de un trabajo más amplio y ambicioso, pretende aportar nuevos elementos de juicio, utilizables en la discusión de los problemas que giran en torno al origen de la industria algodonera catalana. La utilización de los fondos documentales de las antiguas corredurías de comercio nos permite ofrecer nuevas informaciones sobre un conjunto de fabricantes algodoneros plenamente representativo, entre los que se cuentan tanto los que sucumbieron a las turbulencias del fin de siglo, como aquellos otros que conseguirán mantener sus empresas en pie aún después de las guerras napoleónicas -los Gónima, Aribau o Bonaplata-. Producción y consumo de textiles, a través de los libros del corredor Josep Just i Anglada ( 1 776-1 796) Los "Borradores" de Josep Just i Anglada -6 libros-diario que cubren el período 1776-1 79620, donde se anotaban las operaciones mercantiles y las letras de cambio negociadas con la intervención del corredor-, poseen algunas singularidades destacables. Se trata, en primer lugar, de los más antiguos entre los libros conservados en el Archivo de la Bolsa: Just i Anglada es el único corredor que remonta su actividad hasta los años setenta, y uno de los dos, en compañía de Rafael Valdejuli, que cubre íntegramente la década de los ochenta. Por ende, la serie de veinte años que nos ofrecen, coincide con la etapa de mayor impulso en el crecimiento económico catalán setecentista. Pero quizá sea la especialización en el corretaje de un tipo de transacciones muy concreto, lo que haga esta fuente más interesante. Just i Anglada no sólo pertenece al grupo de corredores especializado en operaciones de compraventa de mercancías -son ya numerosos los corredores especializados en operaciones cambiarias-, sino que, además, por razones familiares21, se recogen en sus libros las transacciones de un sector importante de la industria algodonera: Treinta fabricantes que vendrían a representar entre 113 y 114 de la producción de Indianas y Pintados, utilizan de un modo regular y prácticamente exclusivo22 la intermediación de este corredor. El resúmen de las operaciones documentadas que hacen referencia a estos fabricantes, puede observarse en los Cuadros 1, 11 y 111. El primero recoge las ventas de algodón en sus diversas variedades, más las apariciones esporádicas de cortas partidas de lino ruso; el segundo las de telas en crudo, europeas, de Asia y catalanas, destinadas a su posterior transformación en pintados y estampados; y el tercero, las de algunos inputs químicos utilizados, principalmente, en el proceso de acabado. LA INDUSTRZA ALGODONERA ... 107 CUADRO 1 Ventas de fibras textiles (1776-1796) (arrobas y libras) algodón sin algodón con pepita pepita 14" 1 -- 1Y13 466"15 11i7911 -- 149" 4 -- 605" 10 -- algodón hilado de Malta lino Del Cuadro 1 pueden extraerse algunas conclusiones clarificadoras respecto al consumo de algodones. Frente a unas compras de 34.497 arrobas de algodón despepitado, procedente de Cumaná, Cartagena de Indias, o Girón (Reino de Quito), que representan el 26,8% de todos los algodones en rama de procedencia americana entrados en el puerto de Barcelona, las importaciones de hilados malteses (mezclados, entrefinos, finos y sobrefinos), ascienden a 56.637 arrobas y 14 libras. Analizando la distribución de estas operaciones a lo largo de los veinte años, puede observarse que las entradas de algodón americano para las fábricas de Indianas son prácticamente inexistentes hasta 1790, hecho que refuerza la tesis de un triunfo tardío de la hilatura en Cataluña, ya señalado por Jordi Nada123 y Jordi Maluquer de Motes24. Éste se produciría, no como resultado del voluntarioso empeño de la Compañía de Hilados, sino cuando fue posible hilar en el Principado algodón a menor coste que el maltés. Tal posibilidad sólo tomó cuerpo a partir de 1789-1 790, gracias a la generalización del uso de desmotadoras de algodón en las áreas productoras2s, y a los cambios en la política colonial española, introducidos en la última etapa del gobierno Floridablanca, durante la cual se abrirían los puertos venezolanos al comercio libre, autorizándose la práctica de la trata en las mismas embarcaciones del comercio libre. Todo ello contribuiría a rentabilizar las expediciones al Virreinato de Nueva Granada, de dudoso éxito cuando el único atractivo que ofrecían era la importación de algodón. La presencia de hilados extranjeros no malteses, frecuente a partir de 1784, merece algún comentario, no tanto por la importancia de las compras detectadas, como por su elevada calidad -y precio unitario-. Estas partidas resultan de la agregación de pequeñas compras de algodones suecos, suizos y turcos, importados por sociedades comerciales con fuerte presencia de capital extranjero. De hecho, dos importadores, White y Clarós, por lo que hace al algodón sueco y turco, y Prieur, Bouche y Ca., para el procedente de suiza, garantizan la práctica totalidad del suministro. El Cuadro U es igualmente clarificador. En él se recogen, ordenadas en razón de su procedencia, las telas en crudo adquiridas por las fábricas de pintados que trabajan con el corredor Just i Anglada. Los 3,9 millones de varas contabilizadas suponen más del 25% de la exportación de pintados a las colonias, a través del puerto de Barcelona. Predominan los surtimientos en lienzos bastos - "platillas blancas7'-, de procedencia nord-europea (Alemania, Francia, Gran Bretaña), traidos hasta la lonja barcelonesa por comerciantes especializados en actuar sobre los mercados de París y Arnsterdam, aprovechando los créditos que contra estas plazas poseen los exportadores de vinos y aguardientes catalanes26. En el capítulo de las telas finas -52 1.622 varas importadas, una por cada cinco de lienzo basto-, se detecta la presencia de manufacturados franceses del Beauvais, Bretaña y Rouen, y lienzos alemanes de Pomerania y Kassel. Hay que significar, sin embargo, que la mayoría de las transacciones no ofrecen referencias acerca de la procedencia de estas telas, siendo mucho más explícitas en aspectos tales como la calidad y anchura de las piezas (de cuatro palmos, 4 114, 4 112, 4 314, 5, 5 112). La aparición de las primeras telas de algodón manufacturadas en Cataluña, a fines de los ochenta, y la breve pero impresionante irrupción de las telas asiáticas en el mercado barcelonés, son hechos igualmente significativos que es preciso destacar. En mi opinión, ambos pueden recibir una explicación similar a la ya dada para la curva de los algodones americanos: las reformas de la etapa Floridablanca permitieron, a partir de 1789, una rápida recuperación del comercio colonial, que estimuló las compras de tejidos crudos catalanes para su posterior reelaboración y envio a América, y ello a pesar de la avalancha de tejidos asiáticos más baratos, introducidos por la Compañía de Fili- LA INDUSTRIA ALGODONERA ... 109 CUADRO 11 Ventas de tejidos semielaborados (1776-1796) (en varas) lienzo basto extranjero telas algodón y lino extranjeras (fmas) 21246 2.220 22.298 -- 8.386 3.595 2.346 14.646 92.293 73.628 35.773 33.877 53.038 39.214 28.573 3 1.659 19.575 47.162 5.463 3.885 1.745 telas de Asia telas algodón Ca de Filipinas catalanas pinas haciendo uso de las franquicias concedidas por Moñino para su saneamiento financiero. El Cuadro 111 agrupa las compraventas de colorantes y demás productos químicos utilizados en el pintado y estampación de las telas. Se trata de series más discontinuas que las ofrecidas en los cuadros 1 y 11 debido a que una parte del consumo de estas materias primas se canalizaba a través de los "adroguers", o minoristas especializados. Esta circunstancia afecta de un modo concreto a drogas como el alumbre o la rubia que procedían habitualmente de la España interior, y para las cuales nuestra serie sólo recoge las partidas procedentes de Civitavechia, para el caso del alumbre, o de Holanda, por lo que se refiere a la granza. Los productos químicos de importación, como el vitriolo inglés, o la potasa francesa, quedan mejor representados. 110 JOSEP M. DELGADO CUADRO 111 Venta de colorantes y fijadores (1776-1796) (en libras catalanas) aceite de alumbre gomas añil grana rubia potasa vitriolo Finalmente, en el cuadro IV, se han agregado en dos las principales series presentadas en el 1 y 11, colocándolas junto a las correspondientes a la exportación de pintados e Indianas al Nuevo Mundo27. En la primera columna se recogen todas las partidas de textiles en crudo adquiridas por los 30 fabricantes estudiados. La segunda representa las exportaciones de pintados efectuadas únicamente a través del puerto de Barcelona, mientras que la tercera ha sido elaborada partiendo de las compras de algodón hilado y en rama, aplicando los coeficientes de conversión en textiles utilizados por Nada128. En fin, la cuarta ofrece las exportaciones de indianas al mercado americano, a través de todos los puertos habilitados españoles. La diferencia de trato respecto a los pintados obedece a que sabemos de la existencia de varios talleres de pintado y estampación en Málaga, Cádiz, Puerto de Santa María, o La Coruña, que consumían telas en crudo no introducidas a través del Principado mientras que sólo en Cataluña existían fábricas técnica- LA INDUSTRIA ALGODONERA... 111 CUADRO lV Mercado colonial y producción de pintados e indianas (1 778-1795) 1 2 textiles exportación semielabor. de pintados Just i Angl. a Indias 125.189 297.892 314 31.672 395.450 314 16.234 -- 44.232 63.262 60.776 85.085 72.921 273.143 457.318 157.145 281.675 1.335.189 229.553 732.327 188539 877.425 177.467 1 .O43336 256.001 1.3 14.499 409.674 1.841.328 432.537 1 ;674.541 498.958 2.346.216 283.126 1.381.488 220.981 814.724 104.298 756.216 112 3 indianas producidas Just i Angl. 0,42 104.913 0,08 158.844 -- 124.132 0,70 116.774 0,71 158.844 0,27 71.363 2,91 138.217 0,21 226.350 0,31 162.590 0,21 238.211 0,17 343.333 0,19 194.268 0,22 404.506 0,26 379.828 0,21 258.639 0,20 439.072 0,27 345.511 0,14 317.888 4 id. exportac. América mente preparadas para transformar la materia prima en tejido acabado. Creo que del cortejo de estas cuatro series pueden extraerse algunas conclusiones acerca del papel del mercado americano para la producción industrial catalana: 1. Los textiles semielaborados adquiridos por los treinta fabricantes estudiados representan sólo una fracción del total de telas pintadas exportadas desde Barcelona al continente americano, que se configura como su principal mercado. Como ya he destacado en otras ocasiones, los tejidos en crudo extranjeros gozaban de importantes franquicias para su reexportación, pero no así cuando su destino último era el mercado interiorz9. 2. Las series 1 y 2 muestran una concordancia casi exacta en sus oscilaciones: Estancamiento durante los años del conflicto anglo-americano (1 779-1 782), crecimiento muy rápido hasta 1784-1 785; impacto negativo de la crisis colonial de 1787, y recuperación a partir de