De la sociología a la filosofía de la historia (el extraño caso de Sorokin en la sociología Norteamericana)
Abstract
Marsal, Juan Francisco
Full text
JUAN FRANCISCO MARSAL DE LA SOCOLOGIA A LA FILOSOFIA DE LA HISTORIA (EL EXTRAÑO CASO DE SOROKIN EN LA SOCIOLOGIA NORTEAMERICANA) * Hace unos veinte años, en mi primera aproximación a la sociologia encontré en mi camino Sociedad, cultura, y personalidad de Sorokin. La lei cuidadosamente. Era la primera obra sistemática de sociologia que habia caido en mis manos. Viniendo como yo venia de la ccespeculación normativa tradicional, ' sobre la sociedad, dominante en la Europa continental por siglos, la obra de Sorokin me pareció brillante, sistemática y empi~ica.~ Ahora conociendo mejor las orientaciones de la sociologia occi- * La bibliografia de Sorokin y sus criticos que he utilizado para este articulo es la original inglesa. Menciono entre paréntesis en castellano el titulo en español cuando me consta que 10 hay. Las traducciones de 10s textos son mias. 1. Nadie quizás ha sido tan capaz de definir este tip0 de cultura que Znaniecki quien rechazó explícitamente tal tradición dentro de la cua1 fue educado. Escribe Znaniecki: <cel mCtodo de la estandarización normativa es esencialmente deductivo: habiendo establecido un standard supremo en cualquier campo -sea la ética, la política, la religión o la estéticael pensador deduce de el una jerarquia sistemática de ideales y normas. Puede usar la inducción como un método auxiliar o bien antes de establecer ese supremo standard en orden a encontrar 10s standard que 10s agentes humanos realmente siguen en sus actividades o después de establecerlos en orden a determinar las condiciones mediante las cuales ellos aceptarian y pondrian en prictica su sistema normativo, pero en cualquier caso su selección y organización de 10s datos está dispuesta para ser condicionada por su propósito normativo mis que por 10s criterios teóricos estrictamente objetivos de la investigación inductiva*. The method of sociology, New York, 1934. p. 48. 2. Las ideas que me sugirió mi primera lectura de Sorokin fueron publicadas hace
De la sociología a la filosofia de la historia,.. dental y norteamericana y leyendo otra vez la producción de Sorokin encuentro que mantendria aún 10s dos primeros adjetivos pero no e] último. Mientras conocía únicamente la sociologia alemana como gesellschaftslehre (una especie de agregado ornamental al derecho constitucional) nunca tuve la impresión de que la sociologia era algo diferente de la tradicional especulación legal o jurídica. La masa de hechos usadas por Sorokin me introdujo en un mundo más real. No era consciente entonces de cuanto Sorokin permanecia todavia en el viejo estilo de pensamiento europeo y cuán excelente vinculo era su pensamiento entre esos dos tipos de conocimiento social. Esto explica, por cierto, también el éxito de la obra de Sorokin en las áreas culturales donde la especulación normativa es muy poderosa. Sin embargo el papel de la obra de Sorokin sed interpretado más por la mentalidad de sus seguidores que por el pensamiento de Sorokin mismo. Pues por la amplitud de sus perspectivas podemos aplicar a Sorokin 10 que Bendix dice de Max Weber: aera un hombre del Renacimiento que tom6 a toda la humanidad por su pr0vincia.s Sorokin murió en 1968 y sus obras al leerlas ahora, producen esa impresión de volcán apagado que el sociólogo argentino Rau1 Orgaz describió tan bien cuando se fue a Paris a leer las obras de 10s sansimonianos que habian influido en 10s ccrealistas sociales)> argentinos del siglo pasado. No creo que hoy en Estados Unidos un trabajo sobre Sorokin tuviese demasiado interés. Sorokin muerto no es ya la fuente de polémica que fue en vida. Ahora va desapareciendo en el olvido erudito. Sin embargo, vale la pena plantearnos, en el mundo de habla española, el significado que ha tenido la figura de Sorokin y el hecho de su excepcional influencia en nuestro mundo cultural. Pues representa un caso muy claro de transculturación selectiva. Sobre el10 volveré en el último apartado. La obra intelectual es un producto, objetivado, de personalidades intelectuales. Estas las podemos crudamente clasificar en dos tipos extremos: ccexcluyentes)> y cccomprensivos)>. Una clasificación, por cierto, que me algunos años en la revista argentina Uniuersidad. ((Entendimiento e importancia de la obra de Pitirim A. Sorokin*, n." 43, 1960. 3. Reinhardt Bendix, Max Weber, An intellectual portrait, New York 1959, página 580.
De la sociologia a la filosofia de la historia ... sugirió un incisivo articulo de Dionisio Rid~uejo referente a la cultura espariola pero que creo que es aplicable a toclas las demás. Isaias Berlin, por ejemplo en The Hedgehog and the Fox ha clasificado a escritores y pensadores en términos de la distinción hecha por un poeta griego: <(El zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe solo una grande)>. Berlin llama zorros a aquellos pensadores <(que persiguen muchos objetivos, frecuentemente sin relación entre sí)>. Los erizos, por el contrario, <tremiten todo a una sola idea central, un sistema más o menos coherente o articulado ... un solo principio de organización universal)>. La característica predominante en el tip0 excluyente es que es cerrado y rechaza las influencias de 10s pensadores nuevos y foráneos. No es extraño que el <{sistematizador)> caiga frecuentemente dentro de este tipo. Porque un sistema supone una mente que ha resuelto, a su modo, de forma final 10s problemas que confrontaba. Por otro lado tenemos las personalidades intelectuales como Max Weber, Ortega y Gasset o Veblen que son abiertas a todo interés; que no pueden permitirse el lujo de hacer un obra sistemática cerrada. No podemos, claro está, identificar del todo al sistematizador con la mente excluyente, porque hay muchas excepciones. Solamente queremos sentar aquí una proximidad existencial. Centrándonos por el momento en el primer tipo podemos pensar en dos subtipos. Uno es el explicitarnente exclusivo, que podemos llamar <cpolémico)>. Sin embargo hay otra manera de ser exclusivista que podemos llamar <tesotérica)>. La mente esotérica usa la jerga intelectual de su disciplina para separar a 10s foráneos y a 10s recién Uegados en forma más sutil que 10 hace el polémico. Usa las palabras no solamente como el usual artefacto pedagógico ingenu0 sino también como una auténtica linea de división entre sí mismo y sus discipulos y el resto del mundo. De esa manera se convierte en un directo heredero de la tradición sagrada de la Edad Media o <(del hombre de conocimiento como portador de la verdad absoluta)> según Znaniecki. Hay roda una rama de la sociologia del conocimiento que est6 aún en mantillas. Me refiero a una sociologia del conocimiento que esté centrada más en la biografia y personalidad del intelectual que en las bases sociales generales del conocimiento en sí, según la tradición europea de la <tWissenssociologie~>. Algo hicieron Veblen, Logan Wilson, Riesman y Znaniecki, pero permanece casi sin continuadoses. No hay nada similar al uso de las historias de vida en las clases altas o en 10s intelectuales a 10 que se ha hecho en las clases bajas. Quizás habría que acudir al psicoanálisis y 10s casos psicoanaliticos. De las biografias de 10s intelectuales, 10s men of knowledge, aparecería precisamente la importancia de su vida en
De la sociología a la filosofia de la historia ... su obra intelectual. No solo de esos tipos básicos de personalidad que hemos esbozado antes sino también de la importancia de 10s acontecimientos personales en la obra del intelectual. A veces 10s autores mismos espontáneamente producen un autobiografia completa o incompleta sobre bs acontecimientos que han influido en su vida (como hizo Sorolcin en Leaves of a Russian diary) pero en muchos casos la historia personal se mantiene escondida detrás de la obra intelectual y a la sombra de la personalidad pública del autor. (Esto es especialmente cierto si nos referimos a 10s científicos naturales). Volviendo ahora al campo de las ciencias sociales nos encontramos que la relación entre biografia personal y obra cientifica es crucial para el problema de la objetividad y neutralidad cientifica. (No es la intención desde luego de este articulo considerar un problema tan general como la relación entre la vida socioeconómica y las categorias mentales tal como planteara la sociologia europea desde Comte a Marx). Estamos estudiando ahora en realidad el problema mucho mis concreto de la necesidad del estudio de la interrelación entre vida personal y obra intelectual. Porque como dijo una vez Merton <tciertamente la falta de una sociologia de la sociologia y de 10s sociólogos es lamentable)>? Ha habido algunos esfuerzos tentativos tales como 10s trabajos de P. H. Furfey y C. W. Mills pero desgraciadarnente son preliminares y parciales.' Es conveniente aclarar además que no es necesario presumir que todo el pensamiento sociológico dependa de filosofias prevalentes o de ideologias. Ello puede ser cierto en algunos casos y falso en otros. Todo el problema global de la posibilidad de una investigación cientifico social objetiva está fuertemente conectada con esto. Estas reflexiones se aplican claramente al caso de Pitirim Sorokin. En la sociologia de Sorokin encontramos una clara incidencia de su personalidad y de 10s acontecimientos que afectaron su vida, especialmente la revolución rusa. Hans Speier, uno de sus criticos, notó esto certeramente 4. crSociology as a teaching Enterprise, en R. K. Merton et al, Sociology today, New York 1959, p. 580. 5. P. H. Furfey mantiene que 10s sociólogos tienden a ser naturalmente homogéneos en su filosofia social la cual es cthumanitariaa ctSociological Sciences and the Problem of Values)>; Gross y otros crSymposium on Sociological Theory* New York, 1959. De una manera muy diferente W. Mills estableció la dependencia de la ciencia social determinadas y concretas ideologías. Vease su ctThe Professional ideology of social Pathologists)>, American Journal of Sociology, septiembre 1949 y de un modo mis universal, el primer capitulo de The Marxists, New York, 1962. Es curiosa que vienen de backgrounds tan diferentes, la coincidencia de opinión de estos dos escritores en este punto.
De la sociologia a la filosofia de la historia.. . pero en forma equi~ocada.~ Sorokin es un autor <{excluyente polémico>> y su obra no tiene sentido sin esta aclaración previa. Una considerable parte de su obra incluyendo Social and Cultural Dynamics (Dinámica social y cultural) rechaza y ataca las obras de otros no solamente de aquellos que son completamente diferentes sino aún de aquellos que están cerca de su posición general como Toynbee o Berdiaeff. Sus opiniones son en muchos casos expresadas en un estilo vitriólico. Consecuentemente no es sorprendente encontrar comentarios muy hostiles a su obra. Estas van desde el total rechazo, como en el caso de H. Speier para el cua1 <(Social and Cultural Dymamics combina las faltas de la ciencia social europea y ameri cana^.^ o H. Banles que dice que esa obra es <{una de las más asombrosas distorsiones del procedimiento científica en sociología hi~tórica)>.~ Por otro lado está la opinión de Timasheff que coloca a Sorokin en <(la primera fila en capacidad creativa, erudición y control de 10s requisitos de un sistema de pensamiento científica>>; o la opinión de F. R. CowelI para el cua1 la sociología histórica de Sorokin es <{una revolución copernicana>>?' Como puede esperarse hubo sorokinianos y antisorokinianos, amigos y enemigos. Hay también otra clase de críticos que escapan de la dialéctica creada por la propia personalidad de Sorokin. Nos referimos a estos críticos de Sorokin mis adelante. No me propongo aquí considerar las obras de Sorokin y su valor una por una. Hay varios estudios en las cuales el interesado puede encontrar 6. Hans Speier en ctThe sociological ideas of f'itirim A. Sorokin: integralist sociology>> (H. Barnes, An Introduction to the History of sociology, Chicago 1948), presenta la obra de Sorokin ctcomo una expresión de la evidencia de una lucha en el alma del autor entre pasión y objetividad científica),. Este punto de vista es demasiado simplista y estático y bastante lejos del desarrollo real de la vida de Sorokin y su historia intelectual. 7. Ibid. p. 900. 8. Harry E. Barnes, ctHistorica1 Sociology: Its origins and deuelopmenta New York, 1948, p. 112. 9. N. S. Timasheff. Sociological Theory. Its Nature and Growth New York 1955, p. 231. 10. F. R. Cowell, ctHistory, Civilization and Culture. An Introduction to the Historical and Social ~hiloso~hj of Pitirim Sorokin. Boston, 1952.
De la sociologia a la filosofia de la historia ... un fehaciente curriculum vitae ponderado de Sorokin." Lo que pretendo aquí es mostrar la tendencia general de la producción de Sorokin. Y no puedo admitir una formulación intemporal como la de Speier. Tal tip0 de juicio es casi imposible para cualquier pensador y ciertamente imposible para Sorokin. Sorokin empezó su carrera científica en Rusia como un empirista bajo la influencia de la enseñanza de Ivan Pavlov o, de acuerdo a la opinión de Maquet, como un <tbehaviori~ta)>.'~ También, de acuerdo a Speier, fue influenciado por Pareto, Freud y, en general, por las teorías sociobiológicas e irracionalistas. La orientación hacia 10 concreto y empírico la mantuvo durante varios años. Es la que aparece en sus primeros libros publicados en 10s Estados Unidos. Sorokin escribiendo en su conocida obra Contemporary Sociological Theories (Teorias sociológicas contemporáneas) dijo en 1928: <<la principal tarea de un universitari0 es tratar con hechos más que de teorias,.l3 Creia que se debe prestar menos atención a los textos de obras sociológicas que a las investigaciones monográficas y enfatizó la gran importancia de 10s estudios actuales e ind~ctivos.'~ También en la misma obra dice Sorokin <(que 10 que debe ser o no ser est6 fuera de la cien cia^?^ Teniendo en cuenta la ulterior producción de Sorokin nos podemos dar menta fácilmente de 10 radical del cambio en sus objetivos científicos si 10s comparamos con estas primeras manifestaciones. Aunque estrictamente empírica la monumental obra colectiva Source Book in Rural Sociology (1930-1932) y Principies of Rural Urban SocioZogy (1929) adelantan algunos aspectos de su nuevo <cethos)>. Esto ocurre también en Time-Budgets of Human Behavior (1939) en la cua1 hay ya algún ataque abierto en contra de 10s intentos de predecir y planear científicamente. Pero el momento de cambio est6 en la obra clave Social and Cultural Dymanics (1937-1941). Esta obra muestra a Sorokin escapando del empirismo sociológico y moviéndose no solamente hacia el estudio de las sociedades como sistemas en gran escala sino también, en realidad, hacia la filosofia de la historia. Sorokin mismo fue consciente de este cambio ,de campo. Así, escribió en el prefaci0 en el primer volumen de Dylzamics: <<La obra sigue el ejemplo previsto por muchos grandes pensadores socia11.. Hay una detallada revisión de 10s libros de Sorokin en Jacque Maquet Sociologie de la connaissance, Louvain 1949; en el citado trabajo de Hans Speier; y también en el articulo de Ricahrd L. Simson, <(Pitirim, Sorokin and his sociology~>, Sosial Forces, diciembre 1953. 12. op. cit., p. 145. 13. Contempovary sociological, Theovies, New York, 1928, p. XVII. 14. Ibid., p. XXII. 15. Ibfd., p. XXIII.
De la sociología a la filosofia de la historia.., les. Pues al fin y al cabo G. B. Vico trató únicamente con un problema en su Scienzia nuoua, Augusto Comte desarroll6 en todos sus escritos una sola idea: el positivisme en conexión con la ley de 10s tres estadios; todas las obras de Herbet Spencer no son otra cosa que el desarrollo de su formula evolución y progre~on.'~ El periodo que sigue a Dynamics fue dedicado a extender y a explicar 10s puntos de vista extensamente tratados en esa obra. Social Cultural' Causality, Time and Space (1943), Crisis of our Age (La crisis de nuestro tiempo) (1941) Man and Society in Calamity (X942), forman parte de este periodo. Sociedad, Cultura y personalidad (1947) llamada <tSorokin en un solo volumen)>, discurre por 10s mismos camino!; pero también resume algunos de 10s aspectos de su obra empírica previa. Finalmente, Sorokin en sus dtimas obras prest6 atención casi exclusivamente a las implicaciones morales de su filosofia básica tal como aparece en Dynamics. Cada vez menos interesado en 10s aspectos sociológicos de SLI obra, empezó él mismo a dedicarse a la acción moral. The Reconstruction I of Humanity (1950), Altruistic Loue; A Study o! American Good Neighboors (1950) y otros libros caen en este nuevo espiritu y actitud. La única, excepción es quizás la edición resumida de Dynamics publicada en 1957 que. es una condensación mucho más manejable de su monumental obra. Nw es extraña la escasa atención que prestaron 10s sociólogos norteamericanos contemporáneos a sus últimos libros. Estaban en otra cosa. Escribe R. Simson: <(Sorokin no ha mantenido su promesa de investigar 10s acontecimientos sociales desapasionadamente y ha dejado a otros que 10 hi~iesenn.'~ Toda la obra de Pitirim Sorokin emerge como un monument0 a la contra-corriente intelectual. En contra de la general tendencia de las ciencias. sociales de su tiempo, Sorokin viró de la sociologia a la filosofia de la historia. Por eso su obra es más típica de 10s fundadores de la sociologia como Saint Simon, Comte o Spencer. De acuerdo a Gurvitch el primer (falso) problema de la sociología del siglo pasado fue precisamente asumir 10s mismos objetivos que la vieja filosofia de la historia l8 pero Dynamics, la obra clave de Sorokin, no es solamente una filosofia de la historia anti16. Social and Cultural Dynamics, New York, 1937, Vol. I. pp. IX-X. 17. OP. cit. p. 130. 18. aUno de 10s problemas fundamentales puestos por la sociologia en su nacimiento es el de la dirección general seguida por el desarrollo de la sociedad desde el principio al tirmino final de esta evoluci6n. 6W)cinde vamos?, (dónde va la sociedad?, (dónde va el mundo? Ahora bien estos problemas famosos que continuan) ejerciendo sobre gran número de personas una verdadera fascinación, notablemente sobre aquellos dedicados al conocimiento de la realidad social o mis generalmente
De la sociologia a la filosofia de la historia ... cuada sino que contiene muchos elementos de nuevas tendencias sociológicas en el campo del cambio social. En efecto, Dynamics estudia al mismo tiempo los aspectos estructurales y Ios dinámicos de la sociedad; presta especial atención a 10s problemas de causación social; está más atento a 10s factores sociales, culturales y psicológicos que a 10s aspectos biológicos, físicos y climáticos; esta interesada fundamentalrnente en el papel de 10s valores, significados y aspectos objetivos e ignora la teoria del progreso. For su atención al cambio Sorokin ha tenido una considerable influencia en 10 que luego Alvin Gouldner Ilamará ala izquierda del funcionalismo~>, como en Wilbert Moore que, discipulo tanto de Sorokin como de Parsons, fue uno de 10s primeros funcionalistas en pcrcatarse del hueco que presenta%a en el sistema parsoniano, y el estructural-funcionalismo en general, la no consideración del cambio social. Por el10 el mismo Moore en un articulo muy conocido volvió a revalorizar la figura de Sorokin que habia sido separada del mundo sociológico norteamericano, y en particular por Parsons, por razones polémicas, como la del olvidado clásico que podría ~eintegrar el tema del cambio que el estructural-funcionalismo habia descuidado en su problemática. En la evolución de Sorokin juega mucho el caracter polémico de su fipo de personalidad. Su exclusivisme erudit0 es estimulado por su estilo polémico y 10 llevó cada vez más lejos de sus críticos que estaban insertos en la tendencia general de la sociologia norteamericana empirista de las décadas anteriores. A pesar de la evidencia de sus propias obras anteriores Sorokin nunca admitió su propia evolución. Y nunca dejó una puerta abierta a las opiniones de sus oponentes. Veamos ahora el corazón de la teoria de Sorokin. Según aparece en Social and Cultzlral Dynamics y también en otras obras mekorescuyos objetivos fueron divulgar o defender las teorías centrales de Dynamics. (Las sobre todo proceso o elemento cientifico, nos son absolutamente extrafios y son una herencia de una disciplina mucho mis antigua que la sociologia: La filosofia de la historia. Se puede asi mismo decir que el pensamiento sociológico en sus origenes no es mis que un esfuerzo desesperado por encontrar por otras vías la solución de problemas que la filosofia en vano se ha esforzado por resolver a través de 10s siglos,. G. Gurvitch, La vocation actuelle de la Sociologie, Paris, 1950, p. 19. 19. Tomamos aquí como trabajo de referencia el de Alvin Boskoff <<Social Change: Major problems in the emergence of a theoretical and Research Foci, en Modern Sociological Theories in Continuity and Change New York, 1957 pp. 267-268.
De la sociologia a la filosofia de la historia ... obras del Último período de Sorokin, en cambio, son 10 que Wright Mills ha llamado obras de ética o <(agentes de acción de una filosofia Podemos hablar de un meollo de teoria porque Sorokin sostuvo y mantuvo 10s mismos planteos teóricos veinte años después en la edición en un solo volumen. <(Desde su primera publicación en 1937s, escribe Sorokin en el prólogo, ctlos acontecimientos históricos se han ido desarrollando de acuerdo con su diagnosis y su prognosis; sus principales previsiones se han venido cumpliendo durante 10s dtimos veinte años. No hay necesidad de corrección de ninguna de sus proposiciones significativas, puesto que hasta este momento 10s procesos históricos se han itlo dando como fueron esbozados en la obra)>.21 En búsqueda del corazón teórico, hemos preferido la claridad conceptual de 10s propios escritos de Sorokin. Eso supuso dominar y controlar la enorme longitud de su obra. Tal extensión es debida también al caracter polémico de 10s escritos de Sorokjn, aunque hemos dejado de lado sus obras únicamente polémicas. En su estilo particular Sorokin previamente a exponer sus tesis, critica a todo el mundo que no está de acuerdo con sus propios puntos de vista sean antropólogos, filósofos o políticos del sigla XVI o del siglo xx. Seria posible construir una historia crítica de casi toda la raza humana basada en 10s escritos de Sorokin. El czladvo conceptual. El punto de partida de Sorokin es que la personalidad, la sociedad y la cultura son una trinidad inseparables. <<Ninguno de 10s miembros de esta indivisible trinidad)>, escribe apueden existir sin 10s otros dos. No hay personalidad como socioportador, creador o consumidor de significados valores y normas sin la correspondiente cultura y sociedad: únicamente un organismo biológico aislado puede existir ea su ausencia. Similarmente no hay sociedad superorgánica sin personalidades que interactuen y una cultura; y no hay cultura viviente sin personalidades interactuantes en una sociedad. De aquí que ninguno de estos fenómenos pueden propiamente ser investigados sin considerar 10s otros miembros de la trinidad.. . por propósitos pedagógicos pueden ser estudiados separadamente: pero allí donde el análisis de cada uno de 10s miembros de la trinidad se termina hay que referirse a la construcción triádica o matriz en la cua1 existe~.~ Pero en el 20. The Marxists, OP. cit., p. 1%. 21. Dynamics, edición en un volumen, p. 2. 22. Society, Culture and Personalify, pp. 63-64.
De la sociologia a la filosofia de la historia ... mente.45 Sorokin defiende la intuición (<tinspiración)>, <cpercepciÓn extrasensoria)>, <texperiencia mística)>) como la base real de la verdad, la razón y de la experiencia sensorial y también como el fundamento últim0 de la belleza y de 10 ético moral y religioso. Ver Dynamics genéticamente es contemplar el proceso de desvinculación de Sorokin del método empirico de verificación y su final postergación. Sin embargo aunque al final de su obra Sorokin no estsi ya interesado por la realidad factual-sensorial que ocupó la mayor parte de sus cuatro volúmenes, la usa como primer escalón y reforzamiento de su teoria. En la introducción al cuarto volumen escribe jactanciosamente: <(mis predicciones fueron enfrentadas con sarcasmo y hostilidad por muchos críticos pero hoy son hechos tan sólidos como todo hecho puede ser.)> Pero, ¿cudes son esos hechos? Esos hechos son datos históricos transformados en unidades estadísticas para poder ser manejados cuantitativamente y tomados de las culturas romana y occidental y algunos de las culturas orientales. En realidad la metodologia de Sorokin es un sobresaliente ejemplo de aplicación original y amplia de 10s métodos estadisticos a 10s datos históricos. Es imposible aquí considerar al detalle la impresionante cantidad de datos estadísticos recolectados por Sorokin y su equipo en Dynamics. Solamente puedo resumirlos de una forma muy cruda. El volumen primero trata de 10s sistemas de arte y de 10s artistas clasificados por su caracter y tendencia predominantes. Temas de arte tales como el paisaje o el desnudo son reducidos a unidades estadísticas. Los volúmenes dos y tres conciernen a 10s sistemas de verdad y conocimiento y a las formas de mentalidad ética y jurídica. Sorokin analiza las obras por tendencias, tales como el temporalismo, el conceptualisrno, el eternalismo, el realismo, el misticisrno, el optimismo o el pesimismo que son usadas como <(indicadoress y <(variables)> estadísticas así como también el nivel de vida, el número de bajas de guerra, las perturbaciones internas o 10s tipos de personalidad de 10s papas y 10s monarcas. Finalmente, en el cuarto volumen, se analizan 10s personajes históricos de 10s primeros tiempos hasta 1849 tal como se encuentran en la Enciclopedia británica. Sorokin usa datos, variables e indicadores para mantener la existencia real de una fluctuación general entre las tendencias idealistas, humanistamixta o sensorial tal como se ha explicado. La opinión de 10s criticos que estudiaron las técnicas estadísticas utilizadas por Sorokin es casi unanimemente contraria. Hornell Hart, por ejem45. Dynamics, Vol. IV, p. 746.
De la sociologia a la filosofia de la historia ... ~10,~~ prueba la posibilidad, usando 10s mismos datos, de llegar a conclusiones totalmente diferentes. Finalrnente dice: <dos datos de Sorokin no ofrecen una adecuada justificación para aceptar su prognosis)>?' Menos favorablemente ah Speier dice: <tel historiador nunca se convencerá que el método estadístic0 ha sido usado con la precaución debida cuando en su aplicación a 10s hechos económicos lleva a tales resultados en 10s cuales la comprensión de las circunstancias históricas es totalmente descuidada con el fin de conseguir trazar una curva temporal que corte a través de 10s más heterogéneos sistemas de organización ecor~ómicos~>?8 También Maquet discipulo de Sorokin y aceptado por 61 mismo como uno de sus mas fieles comentaristas, habla dudosamente sobre <(la indebida generalizaciónn?g Aún para un lego las técnicas estadisticas de Sorokin parecen poc0 escrupulosas. Refiriéndose al periodo cprevalentemente sensorial)> de 1900 a 1920 10s números en ética y ley resultan de un porcentaje levemente menos (51,4 %) de la tendencia absolutista sobre la relativista (48,6 %) Despreciando esta diferencia Sorokin escribe: <{una pequeña porción de whisky o unas pocas gotas de veneno son suficientes para hacer el agua venenosa o alcohÓli~a)>.~~ La critica sustantiva de R. K. Merton (a la que me referiré más adelante), que nunca recibió una respuesta por parte de Sorokin, señala la curiosa actitud ambivalente de Sorokin respecto a las estadísticas como una concesión a la mentalidad prevalente de tip0 sensorial.'l El tercer ingrediente en el sistema de Sorokin es la lógica. Tanto si se aceptan las mayores premisas captadas por intuición o la comprensión Iópico-significativa reforzada por 10s hechos, el pensamiento lógico de 46. ccsorokin's data versus his conclusionsa American Sociological Review, octubre, 1939. 47. Sorokin en el mismo número de la American Sociological Review, discute el trabajo del profesor Hart como ccuna manipulación estadísticamente inadmisible de mis datos pero esto no es muy importante para éln. Porque ccpor mi parte como Augsto Comte yo prefiero la validez menos exacta a la precisión confusionaria)>, escribe Sorokin. 48. OP. cit., p. 983. 49. Op. cit., cap. IX. 50. Crisis o/ our age, p. 146. 51. <<A pesar del lugar básico de estas estadísticas de datos emiricos Sorokin adopta una actitud curiosamente ambivalente hacia ellos, una actitud similar a la de la actitud ante el experimento imputada a Newton: aconsejar o hacer sus conclusiones ctinteligibles para convencer al vulgo,. Nótese la aprobación de Sorokin a la expresión de Park de que las estadísticas son meramente una consecución de la mentalidad sensorial prevalente y que ccsi las quieren se las damoss (Sorokin, Sociocultural causality, space, time, 95 n.) La ambivalencia de Sorokin surge de su esfuerzo por integrar sistemas totalmente dispares, (R. K. Merton, Social Theory and Social Structure, Glencoe, 111, 1957, 481. nota.)
De la sociologia a la filosofia de la historia ... Sorokin se desarrolla impecablemente por silogismos que cubren la totalidad del campo.52 El sistema de Sorokin visto globalmente no parece tan lejos de la antes citada <tespeculaciÓn normativa tradicionaln de Znaniecki de acuerdo a la cua1 itla selección de organización de 10s datos está hecha de tal forma que sea condicionada por 10s propósitos normativos mis que por 10s criterios teóricos o la investigación estrictamente objetiva e inductivan. Tal como señalé anteriormente la <{teoria integral de la verdadn está más alli de 10s hechos relevantes y más allá de 10s limites de 10s veinticinco siglos cubiertos por ellos. No le afecta a Sorokin comprometido en su nuevo rol de filósofo. Lo encontramos ahora construyendo una filosofia mística metaracional en la misma línea que Gregorio Nanianceno, Eckhardt, El Cusano o Scoto. O si se quiere en términos de la filosofia de Zubiri practicando un tip0 de conocimiento más próximo a la episteme griega que al de la ciencia moderna. Muchos de 10s criticos de la teoria de Sorokitl son seguidores de la teoria del progresismo unilineal. Los severos juicios de H. Barnes y H. Speier son muy representativos de esto: 53 rechazan la teoria sociológica de Sorokin porque es más un producto de la mente de Sorokin que una constancia del quehacer actual de la humanidad o una fiel visión de las tendencias de la evolución social. Pero sucede que la teoria del progreso dominante por muchos años en el mundo anglosajon y llamada por Speier <(la doctrina incontestada)>, es también una teoria evaluativa, no empírica, una filosofia de la historia hoy en desprestigio. Oponer una profecia a otra profecia no me parece una critica científica adecuada. La respuesta de Sorokin a esta crítica es suficiente: <tel onus probandi no recae sobre mi sino sobre 10s partidarios de tal tendencia. Dejemos que 10 pr~ebenn.~" Y aún mas sarcásticamente en otro trabajo la ridiculiza asi: <{El total proceso histórico fue pensado por eílos como una especie de bien ordenado curriculum universitari0 en el cua1 el hombre primitivo y la sociedad figuraba como un alumno de primer año pasando subsiguientemente por las etapas de 10s años segundo tercero y cuarto (u otros cual52. Véase por ejemplo el sumario en Dynamics, Vol. IV, p. 731-732. 53. Op. cit. 54. Dynamics, Vol. IV, p. 733.
De la sociologí~ a la filosofia de la historia ... quiera cuando la teoria contenia más de cuatro etapas) y graduándose entonces bien en "positivismoy' o "libertad para todos" o cualquier otro estadio final sugerido por la afición o el gusto del autor que 10 redactaba~.~' Hay en sociologia una importante herencia del siglo XIX que por muchas razones fue acusada de <cimperalismo~ académico. La forma mis pretensiosa fue presentar la sociologia como la nueva filosofia, una metafísica superior llamada a declarar inútiles a 10s viejos sistemas. En su forma más cruda 10 encontramos en la obra de Augusto Comte. Sorprendentemente esta vieja forma aparece todavia de tanto en tanto en la obra de autores muy conocidos de nuestros Muchos fracasos de investigaciones empiricas bien concretas pagan su deuda con 10s objetivos apriodsticos implicitos en la teoria del progreso positivo." Pero hay un modo más sutil. Como a través de una epistemologia como la de Durkheim que trató de fundar <(una teoria sociológica del conocimiento)>. Que es en realidad un agelic-trascendentali~rn.~~ La sociologia norteamericana del siglo xx se salió de este camino. La sociologia no intenta entonces ser una suprema ciencia que reemplazase a la metafisica. Por 10 menos explicitarnente encuentra su propio camino en el modo científic0 de conocimiento, al modo de las ciencias naturales. La sociologia empiricista no niega la validez de 10s modos de conocimientos filosófico estético o mistico: es decir, como las ciencias naturales es agnós55. socio ocult ur al Dynamics and :Evolutionism~> ell G. Gurvitch y W. E. Moore Twentieth Century Sociology, New York, 1945, p. 104. 56. <(El anáiisis sociológicos, escribe E. Shils,, es una continuación en el lenguaje contemporáneo de 10s grandes esfuenos de la mente humana para juzgar las vicisitudes del hombre sobre la tierra. Surge de una aspiración generalmente muy profunda y quizás de menor alcance que la teologia <tThe Calling of Sociology>> en T. Parsons y otros Theories of Society, Free Press. 57. R. Freedman en un trabajo escrit0 en 1964 para las reuniones de la Milbank Foundation mantiene que el fallo en no apreciar tempranamente el ctbaby boom)> en 10s Estados Unidos result6 de un prejuicio teórico de 10s demógrafos compartido por 10s sociólogos: <(De esta manera, fue el punto de vista de que la urbanización acompañada de especialización y de un alta proporción de movilidad llevaria al crecimiento de la secularización y la racionalidad y con ell0 a la declinación de las fuerzas tradicionales como la fe religiosa y a la destrucción de 10s vínculos familiares tradicionals y otras influencias de 10s grupos humanos al crecimiento del individualisme y a la vinculación del individuo a grandes organizaciones impersonales y racionales, (American studies of farnily planning and fertility. A review of major trends ans issues mimeo). 58. V6ase la critica a este aspecto de la sociologia de Durkheim en E. BenoitSmdyan ctThe sociologism of Durkheim and his school)>, capitulo 27 de H. E. Barnes editor, An introduction to the history of sociology, Chicago, 1948.
De la sociologia a la filosofía de la historia ... tica y opera de forma distinta. Santayana, un filósofo, entendi6 claramente el estilo científic0 de trabajar: <tfue como un asedio paciente puesto a la verdad a la cua1 se fueron aproximando ciegamente y sin un general como un ejército de hormigas; no fue una tormenta imaginativa como la de 10s ~ntiguos jonios que habian alcanzado de un solo golpe la noción de la unidad dinámica de la naturaleza pero que habían descuidado tomar posiciones en 10s caminos intermedios cuando 10s recursos se debían obtener en orden a mantener la posición principal^.^^ Desde este punto de vista resultan significativas las críticas al sistema de Sorokin, de R. Simpson, Mckinney, Bierstedt y, especialmente, R. K. Merton. Este Último que trabajó en el equipo de Dynamics y es uno de 10s principales teóricos del funcionalisme hace un juicio que es, desde su punto de vista, enteramente coherente: ctsorokin no explora sistemáticamente las diversas fases existenciales de una sociedad o cultura: 10 que hace es mirar a las tendencias dominantes e imputárselas a la totalidad de la cultura.. . Sorokin comparte la misma tendencia de asignar criterios completamente dispares de verdad a diferentes tipos culturales ... Pero 10s diversos sistemas de verdad coexisten en cada época de esas sociedades dentro de ciertas esferas: la iglesia católica no ha abandonado su criteri0 idealista aún en esta época sensorial ... en la propia terminologia de Sorokin el mismo ha adoptado una posición característicamente cientifica propia de un <<sistema de verdad sensorial>>. Pera cuando enfrent6 su propia posición epistemológica directamente, sin embargo, adoptó una concepción integralista de la verdad que busca equiparar 10s criterios empiricos y Iógicos a un acto de <tintuición>> o <texperiencia mística>> supersensorial, superracional y metalógi~o~>.~~ El modo de conocimiento del Sorokin de la última etapa está en realidad fuera de las vías elegidas por la sociologia norteamericana dominante en su tiempo; es un modo de epistemología o filosofia del conocimiento y de la historia como el propio Jacques Maquet acepta. No es aquí el lugar de aceptar o rechazar la filosofia de la historia de Sorokin. Baste reafirmar que se coloca, como reconoce su propio autor, fuera de la corriente. La desgracia de Sorokin es haber producido una filosofia en el contexto de una sociologia empiricista. Como alguien ha escrito sobre la sociologia del comienzo del siglo: fue demasiado filosófica para 10s científicos y demasiado cientifica para 10s filósofos. 59. Life of veason, New York, 1905, vol. V. p. 6. 60. Social theory and social structure, op. cit., p. 466, nota.
De la sociologia a la filosofia de la historia ... Dejando aparte el problema del acuerdo o desacuerdo con el sistema de valores de Sorokin, el definitivo impacto de su teoria parece más negativo o preventivo que positivo. Está de acuerdo clon el caracter polémico de su obra. En primer lugar el sistema monumental de cambio social de Sorokin es una demostración de la imposibilidad, o por 10 menos de las limitadas posibilidades, dentro del contexto de la sociologia empiricista, de construir un sistema científic0 verificado que trate con toda la humanidad o sus grandes períodos usando 10s materiales históricos y las técnicas cuantitatlvas de las ciencias sociales. Esta conclusión se aplica no solamente a la teoría de Sorokin sino a todos 10s sistemas que tratan con el cambio histórico y especialmente a la filosofia positivista del progreso. Intentar superar la dificultad de vertir en el mismo odre todas las teorias políticas, sociales y filosóficas sobre el cambio desde 10s primeros tiempos hasta nuestros días (mostrando la tendencia lineal) no puede ser tomado seriamente.6' Estamos hablando, claro está, de la posibilidad actual de construir un sistema sociológico verificable experimentalmente y llegando a 61 a través de métodos cuantitativos estadísticos como hizo Sorokin. Porque un sistema cualitativo de tipos ideales como el desarrollado por Max Weber es completamente válido. El método de Max Weber usa materiales históricos como base para construir sus hipotéticos tipos ideales. Pero eso no es el método de Sorokin que pretende sostener con <thechos sólidos~ o el método de 10s seguidores del progresismo lineal manteniendo la continuidad real del progreso a través de la historia universal. En segundo lugar el sistema de Sorokin como sociología del conocimiento o Wissenssociologie es un intento de enfrentar la teoria marxista del condicionamiento socioeconómico de 10s productos mentales de una manera mucho más evidente que Weber quien en realidad 10 único que hizo fue introducir una variable más junto a la infraestructura socioeconómica. Sorokin muestra en su sistema que su intento es demostrar la posibilidad opuesta, es decir, que el factor cultural condiciona a 10s factores económicos y sociales usando estadísticas y con técnicas propias de una época <tsen~orial>>.6~ El plan de la sociologia dd conocimiento de Sorokin se contrapone también al de Mannhein que es en definitiva continuador de la teoria marxista. Sorokin, toma una posición claramente 61. Véase H. E. Barnes, Historical sociology: its origins and development New York, 1948. 62. H. Hart, op. cit., y R. Simpson, entre otros subrayan esta contradicción.
De la sociologia a la filosofía de la historia ... idealista. Pero Sorokin con 10s elementos probatorios que utilid no pudo demostrar convincentemente, con evidencia científica, el predomini0 del factor cultural sobre el factor socio-económico. SOROKIN, EL FUNCIONALISMO Y EL ESPIRITUALISMO H ISPÁNICO Sorokin es a mi juicio uno de 10s grandes teóricos del funcionalismo. Y hay que buscar alguna razón, aparte de animosidades personales, de por qué 10s sociólogos norteamericanos no 10 colocan junto a Parsons o Merton. Pensando en el10 me parece que la razón por la que Sorokin, a pesar de su cuasi póstuma rehabilitación institucional por la American Sociological Association, no haya sido admitido en el <tsancta sanctorumn de la icgran teoria)> funcionalista es, precisamente, la opuesta de la del duradero ascendiente de Parsons. Porque Sorokin es demasiado claro y deja demasiado a la vista sus conexiones espiritualistas o idealistas de su versjón del estructural-funcionalismo. (Yo 10 recuerdo por cierto, la última vez que 10 vi, en una convention, altivo, rodeado no de jóvenes sociólogos sino de curas y monjas con atuendos pre-conciliares). Visto de otra manera: de 10s componentes centrales de su sistema (empirismo-funcionalismo-idealismo) el último no coincide con la ideologia dominante en 10s Estados Unidos que es empirista y funcionalista pero no idealista (a diferencia de las ideología de las élites europeas tradicionales hasta el fascismo incluido) sino pragmatista y secular. Por eso fue un escandalo, un <cunmasking)> verdadero cuando Gouldner debeló las raíces éticas y aún religiosas (ideológicas por tanto, no científicas, según el cientificismo) del sistema teórico parsoniano que yacian ocultas tras su celebrada jerga esotérica y afirmó: <(Parsons es sobre todo un rnetafísico~!~ Eso es justamente 10 que Sorokin había sido descaradamente. Pero que Sorokin es un funcionalista de primera agua no me parece ni discutible. Algunos de sus textos, como Sociedad, Cultura y personalidad (por mucho tiempo injustamente postergado por otros manuales de sociólogos mis influyentes pero menos coherentes) son de las expresiones más orgánicas del funcionalisma y de la <csociología del orden,. En la última etapa de su vida el inmodificable interés de Sorokin por el cambio social, llevó a algunos de 10s funcionalistas ex-discípulos suyos, a apelar a su obra como la 63. Alvin Gouldner, La crisis de la sociologia occidental, Amorrortu, Buenos Aires, 1970, p. 205.
De la sociologia a la filosofia de la historia ... fuente indispensable para rectificar la notoria desviación estática y el consecuente olvido del cambio social en la versión parsoniaara ortodoxa del funcionali~rno.~~ Esta reincorporación <tdinámica)> de Sorokin al ctcorpus)> del estructuralfuncionalismo pudo llevarse a cabo con pleno éxito porque, precisamente, la concepción cíclica de la historia, que es la de Sorokin, es característica del pensamiento conservador 65 y no introduce para nada la problemática revolucionaria esencialmente incompatible con la ideologia del funcionalismo. Eso 10 ha visto muy bien en España González Seara al estudiar las ideas de Wilbert Moore sobre cambio social, quien fue uno de 10s principales artífices de la <treadmisión)> de la dinámica sorokiniana en el mainstream de la teoria funcionalista. <(El planteamiento de Moore 4scribe Searapor consiguiente ah fijándose en la dinámica, se mueve, con un lastre funcionalista que se revela en la mayor parte de su análisis. Asi en la escasa atención que Moore presta a las revoluciones, se observa la coherencia fun- ~ionalista,.~~ Precisamente la razón de su marginación de Ia sociologia dominante en Estados Unidos en 10s dos cincuenta es la razón de su difusión y su ascendiente en las élites derechistas de 10s paises hispanoparlantes. Es verdaderamente llamativo en el cuasi-desierto de la bibliografia sociológica en castellano de la década del cincuenta, la cantidad de obras de Sorokin que fueron aaducidas cuhinando en 1962 con la edición de la monumental Dinámica, social y c~lttlral.~~ Evidentemente estamos ante un fenómeno, en nuestra propia casa, de <ttransculturación selectivav del tipo de la que 10s norteamericanos hicieron en la inmediata postguerra con la sociologia europea y de la que como señalara en su momento Dahrendorf dejaron fuera temas <tindeseablesn para 10s valores dominantes como revo64. V6ase Wilbert Moore, ctA reconsideration of theories of Social change~ American Sociological Reuiew, dic. 1960, 25, p. 810c818. Véase también Edward A. Tiryakian, ed, Sociological Theories, Valves and Sociocultural change: Essays in honor oj P. A. Sorokin, Frec Press, New York, 1903. 65. Véase Simone de Beauvoir, El pensamiento politico de la derecha, sigIo xx, Buenos Aires, 1961. También Mannheim ctEl pensarniento consevador* en Ensayos sobre Sociologia y psicología social, México, 1963. 66. Luis González Seara, La sociologia aventura dialéctica, Tecnos, Madrid, p. 217. 67. He aquí las fechas de las ediciones en casteliano: La crisis de nuestro tiempo: 1948; Teorías sociológicas contemporáneas: 1951; Filosofias sociales de una época de crisis: 1954; Movilidad Social: 1954; Sociedad cultura y personalidad: 1957; Achaques y manias de la sociologia moderna; 1957; Dinámica Social y Cultural: 1962; Tendenciar bisicas de nilestro tiempo, 1969. (Es posible que falte alguna mis).
De la sociología a la filosofia de la historia ... lución, clases sociales o intelectualesP8 Téngase en cuenta, además, que la traducción de Sorokin al castellano fue simultaneada o seguida por la traducción masiva de la obra de Parsons. C. W. Mills tuvo en cambio que esperar a 10s años sesenta y ser ayudado por la revolución cubana. La versión de Max Weber de Gerth y Mills, que era la antítesis de la muestra que del univers0 weberiano hiciera Parsons, ha tenido que esperar nada menos que hasta 1972 para ser editada; a remolque, por cierto, de la avalancha universal de sociologia crítica.69 No es extraño que Gino Germani abocado en 10s años cincuenta a la tarea de la recepción de la <csociologia científica* en América Latina se indignase ante la traducción casi simultánea de Achaques y manias de Sorokin y la selectividad en las traducciones de Sorokin con su franca preferencia por las obras más ideológicas y en desmedro de la primera etapa empírica?' Y es que la estrategia cultural de la etapa funcionalista de Germani consistia en transculturar a Latinoamerica el empirismo y el funcionalismo norteamericano pero de ninguna manera el idealismo eticista. En la década del sesenta en plena oleada de crítica indiscriminada al cientificismo 10s sociólogos mis clarividentes como González Casanova rechazarán también el componente funcionalista de la sociología del período anterior pero harán un esfuerzo por mantener la metodologia empírica aún en un contexto teórico esencialmente marxista?' Sorokin encontró caldo muy propicio en la tradición ideológica de la derecha hispánica, uno de cuyos ingredientes principales es ciertamente el idealismo" y que en la etapa de acercamiento al <cimperialismo ilustrado)> norteamericano encontró como anil10 al dedo una teoria que mientras por un lado empalmaba con 10s principios de la ccprimacia de 10 espiritual)>, de siempre parte de la ideologia de nuestra derecha espiritualista, por el otro permitia ornamentarla con datos y tablas estadísticas que en nada afectaban a la dogmática tradicional. En cambio se la revestia de una apariencia cien68. R. Dahrendorf ctEuropean sociology and the American self-imagen Archives Europeennes de Sociologie, tomo 11, n." 11, 1961. 69. Max Weber, Ensayos de sociología contemporánea, Martínez Roca, Barcelona, 1972. 70. Gino Germani, Desarrollo y estado actual de la sociología latinoamericana Instituto de sociología, Universidad de Buenos Aires, 1959. 71. Véase Víctor M. Durand ctPablo González Casanova: del nacionalisme al socialismo~>, Ponencia presentada al XI Congreso latinoamericano de sociología, Costa Rica, 1974, mimeo. 72. Véase Juan Francisco Marsal, <(Las raíces hispánicas de la derecha argentina), en Sociologia española de 10s años setenta. Confederación española de las Cajas de Ahorros, Madrid, 1971.
De la sociología a la filosofia de la historia ... tífica moderna. Naturalrnente esta aceptación es meramente aparencial porque como bien ha dicho Amando de Miguel en una sociedad autoritaria <(una sociología profesional empírica puede ser un revulsivo contra el interés de las fuerzas dominantes de ocultar 10 que pasa, puede acostumbrar a utilizar la razón allí donde opera la sinrazón, puede ayudar a poner en duda 10s saberes tradicionales que son 10s que legitimari 10s poderes tradici~nales)>?~ Pero ahora, por 10 menos, estamos ya todos sobreavisados ideológicamente. Después del desenmascaramiento ideokigico del funcionalisrno, el encajar únicamente a 10s hispanoparlantes d monopolio del <<arielismo)> espiritualista es un sanbenito denigratorio y gratuito. Como ha escrito recientemente Aldo Solari: <<Si se revisara la historia del pensamiento social norteamericano podrían encontrarse muchos de estos rasgos que autores de esa nacionalidad atribuyen a 10s latinoameri~anosn.74~ Yo por 10 menos en este trabajo y en el tan trajinado campo de la sociología, el de la American science nada menos, he mostrado un caso conspicuo, un show-case. No se trata de negar la poderosa corriente de ctnacionalismo culturaln, como 10 ha llamado Graña, del sector mas integrista de nuestras boyantes derechas. Pero a estas alturas no se puede negar que otras formas más sofisticadas, seculares y formalmente científicas no por el mero hecho de ser menos diáfanas puedan tanto servir a su respectivo orden establecido como las más montaraces del espiritualismo hispánico. (Por cierto que en la tradición sociológica el maridaje de la dinámica social sorokiniana con el estructuralismo parsoniano nos hace retornar a las mas puras fuentes de la sociologia del orden comtiana.) En última instancia el análisis ideológico de las teorías sociológicas nos remitirá siempre a la infraestructura del sistema social que las ha engendrado. Y allí cada palo que aguante su vela. 73. A. de Miguel, ctundertaking sociology in Authoritarian Countries: The Case of Spain. A pessimistic Essayo. Trabajo presentado al VI1 Congreso mundial de Sociología, Toronto, 1974. 74. Aldo Solari, ctLos antecedentes de la explicación sociológica en Uruguay,. Ponencia presentada el XI Congreso Latinoamericano de Sociologia Costa Rica, 1974 mimeo, 2, véase también J. F. Marsal, ed, El intelectz~al latinoamericano, Editorial del Instituto Di Telia, Buenos Aires, 1970.