Relaciones entre la novela corta y la novela en la literatura griega y latina
Abstract
García Gual, Carlos
Full text
RELACIONES ENTRE LA NOVELA lCORTA Y LA NOVELA EN LA LITERATURA GRIEGA Y LATINA * Carlos Garcia Gual Vamos a empezar estas consideraciones destacando una curiosa peculiaridad de nuestra terminologia litemria. La distin-' i1 iano, como en ción entre el ccromanzo)) y la ctnovella)), que en it 1' francés (((roman)) y ctnouvelle))) o en alemán y ((Novelle))), se presenta mediante el empleo de dos surtantivos distintos, se expresa en español s610 mediante la ayuda de un adjetivo. Asi a la ((novela)) (en el sentido de ctromanzo))) se opone la ((novela cortan. La palabra ((novela)), importada del italiano en 10s siglos XIV-xv, sirvió en castellano para designar tanto el relato breve (como en la famosa obra cervantina Novelas ejemplares), como el más amplio. Para el cua1 no pudo emplaar el castellano la denominación de ((romance)), ya que ésta se aplicaba ya a otro tipo de relato, un genero poético tradicional. También el inglés presenta un uso de 10s términos (cromancen y ((novel)) que difiere sensiblemente de sus denotaciones en francés y en italiano. Es interesante que en esta lengua ambos vocablos se hayan utilizado para aplicarlos al relato amplio, distinguiendo en él dos tipos: el relato romántico idealizante y el más realista y moderno. Para la Con el titulo de ((Romanzo e novella nell'antichitA~~, este ensayo fue leido en el ((Instituto di Filologia Classica)) de la Univeisidad de Nipoles, el 17 de abril de 1978, inaugurando el IV Semanario de aquel Instituto, dedicado a la ((Narrativa griega y latina)). La exposici6n l'ue seguida de un grato e interesante coloquio, dirigido por el Profesor M. Gigante, organizador de ese ciclo de conferencias.
narraci6n breve el inglés emplea habitualmente el término de 1 ccstory)) o ctshort story)), aunque como término técnico literari0 puede utilizarse también el de ((novella)). No vamos a tratar en detalle de estas divergencias, que tienen su explicaci6n en la tradici6n hist6rica de las respectivas literaturas. Nos basta con sugerir que tales distinciones se deben, en su último origen, a que ninguno de estos géneros narrativos recibi6 una denominaci6n especifica en la preceptiva literaria antigua, y a que, por otra parte, su difusi6n como tipos definidos de ficción, a partir de la tradición europea de la Baja Edad Media, no fue tan homogénea ni tan escolar como la de 10s otros géneros literarios heredados de la Antigiiedad con un nombre propio y una consideracibn poética. Los preceptistas de prestigio no habian considerado tales géneros de la ficci6n en prosa, que, al no haber recibido de 10s griegos ni de 10s latinos una denominaci6n propia, perduraron en un anonimat0 genérico hasta las literaturas medievales. (Como ejemplo sintomático de tal hecho, podemos recordar la variedad de nombres con que 10s antiguos novelistas griegos se refiere a sus obras, sin que ninguno de ellos llegara a imponerse como una denominaci6n especifica: pü>OS GpQpa, iczopia, Gttyqpa, ~Aácya, 7cá>og u6vzayya.) Aunque el español exprese por medio de una adjetivación la diferencia mPs notable entre ambos tipos de relato, conviene subrayar que la diferencia entre ambos no es simplemente adjetiva ni de mera extensibn, sino que, por el contrario, se trata de dos géneros literarios distintos por su origen hist6ric0, por su función literaria y por sus caracteristicas esenciales. Esa distinci6n, que puede afirmarse con valor general en la tradici6n literaria europea, asume en el marco de la literatura griega rasgos precisos, que hemos de considerar aquí. Ya E. Rohde, en su estudio sobre la novela, hoy ya centenario, insisti6 en la divergencia entre ambos géneros, para evitar la perspectiva confusa que otros libros anteriores sobre el género novelesco, como el de Huet y el de Chassang, habian propagado (cf. pp. 4-9, 265, 583 de su libro, ed. 1960). Rohde subrayaba el origen hist6rico divers0 de la ctnovela cortan, ya conocida de Herbdoto, y de la novela romintica, producto tardio y burgués, la orientaci6n psicol6gica tan diversa entre una y otra forma narrativa, y negaba la derivaci6n del género romintico de las narraciones novelescas más breves. ccVon
i der Novelle war wohl eine organische Erweiterung zum bürgerIichen Romane nicht zu erwarten, da ein solches Wachstum, wie es scheint, durch die genau umgrenzte Natur der Novellendichtung uberhaupt ausgeschlossen ist)) (id. p. 265). Sin embargo, la relacibn de una y otra forma volvi6 a ser mantenida por 0. Schissel von Fleschenberg en su. Entwicklungsgeschichte des griechischen Romans im Alterturn. (1913), quien al enfocar el proceso de desarrollo de la novela ve en la novela corta un precedente de la estructura mis amplia y tardia de la novela de amor. Por otro lado, tanto Q. Cataudella, que, aceptando la teoria de Lavagnini sobre el origen d~e la novela en leyendas locales y popularizadas, considera que la diferencia entre ambos géneros es fundamentalmente su extension (La novella greca, p. 12), como S. Trenkner, quien ve también en la cxtensión de 10s relatos la diferencia básica y que subraya la coincidencia temática entre uno y otro tip0 de ficciones, prestan un cierto apoyo a la teoria de la intima conexibn de la novela corta y la novela romántica. Un intento de precisar la relacibn es el articulo de F. Wehrli en 1965: ctEinheit und Vorgescllichte der griechisch-r6mischen Romanliteratur)) (MH, 1965, PP. 133-154, en el que, tras subrayar la comunidad de motivos y de recursos de ambos tipos de ficcibn, se concluye: ctDie beiden Gattungen sind durch gemeinsame Ursprünge in anonym-volkstiimlichen Traditionen verbunden, was manche formalen Xhnlichkeiten erklart, aber nicht als Entstehung des Romans aus der .Novellistik missdeutet werden darf. Eine solche wird durch die oben dargelegte Pramise ausgeschlossen, wonach der Liebesroman als eine Spielform von Abenteuererzahlungen grijsseren Umfanges zu verstehen ist ... Etwas anderes ist es: die Einfügung novellistischer Erzahlungen in den vorgegebenen Rahmen des Romans anzuerkennen, und zwar einerseits als Digression, anderseits als Episode der Haupthandlungn (p. 153). En 1967 aparece el libro de Perry, que marca una época en el estudio del genero de la novela romántica griega. Perry se expresa categbricamente respecto del tema en cuestibn: ctLos dos tipos de narración, larga y corta, representan dos instituciones literarias separadas que no tienen nada que ver una con otra. Cada una es cultivada en linea con ideales y pro]>bitos artisticos definidos, que están siempre conscientemente presentes, y son muy diferentes de aquellos por 10s que la otra es motivada; y es ante
todo por esta razón, no a causa de cualquier otra inherente a la cualidad o a la estructura orgánica de la narración breve, ni a su materia, por 10 que la última no puede desarrollarse nunca en el curso de la práctica literaria hasta la clase de narración larga que nosotros conocemos como novela)) (p. 79). Al rechazar la explicación del género novelesco como producto de un desarrollo progresivo, es decir, al considerar como impertinente el trazado de una Entwicklungsgeschichte del mismo y el rastre0 de 10s Vorlaufer del romanticismo novelesco, Perry subraya la intención consciente de 10s novelistas de crear un relato que responde a 10s requerimientos de su públic0 y su época. Ninguna cadena evolutiva conducia a la aparición de la novela, sino que esta fue la creación consciente y deliberada de un autor individual. ((The first romance was deliberately planned and written by an individual author, its inventor. He conceived it on a Tuesday afternoon in July.. .)) (p. 175). El inventor de la novela la crea con un propósito determinado por 10s intereses de su propia personalidad y de su público, expresando significativamente a través de la nueva forma literaria una propia Weltanschauung. En ese sentido la novela romántica griega, que aparece en una Cpoca bien definida: finales del siglo 11 y comienzos del siglo I a. C. y que florece especialmente .en e1 siglo 11 de nuestra era, tiene poc0 en común con la novela corta, género mucho mis antiguo y más permanente, de diversas connotaciones sociales y culturales. Frente a la aparición tardia de la novela romántica, de amor y aventuras, en el ámbito de la literatura helenistica, hay que destacar el temprano testimonio de las primeras novelas cortas, originadas en 10s siglos VII y vr a. C., cuando la narrativa en prosa suplanta a la épica y, al tiempo que el Eogopoids sucede al rapsodo, 10s logógrafos y 10s historiadores recogen histmietas pintorescas y picantes que introducen en sus libros. Es la época de la novela corta llamada ((jonia)), no so10 porque floreció en ese área en el periodo preclásico, sino también porque el espiritu del racionalismo jonio influenció su formación (Cf. S. Trenkner, p. 2 4). MAS tarde hay otra época brillante de la novela corta, en pleno periodo alejandrino, cuando se formó la colección de novelas cortas mds famosa de la tradición helenistica, las Milesias de Aristides (siglo 11 a. C.), obra de carácter lascivo que fue el equivalente del Decamerdn en la época. S. Trenkner ha mostrado que entre
una y otra kpoca no hay un vacio, sino que la novela breve encontró también en la tradición ática en la 'época cliisica numerosos cultivadores, aunque su curso aparece reflejado en muy diversos tipos de literatura, que nos atestiguan la proliferacióón de relatos novelescos propagados generalmente por una clifundida transmisión oral. Frente a 10s otros géneros literarios, mis caracterizados formalmente, como 10s poemas de la épica o las varias especies de la lírica y la dramitica, con su trasfondo mitico, y frente a la narración histórica o la disquisición filosófica, con sus pretensiones educativas, esas novelas cortas parecian faltas de gravedad, de caricter frivolo, y un tanto indignas de la respetabilidad de la escritura, por 10 que en buena parte pertenecen a la literatura oral, que deia tardias huellas. Distingue ,a la novela corta su carácter de ficción verosimil y realista, que refiere experiencias curiosas de 10s; individuos, ya sean estos personajes de algún relieve histórico -como en la mayoria de las novelas cortas ((jonias))- o tipos de la. vida corriente, poco caracterizados. Es decir, la peripecia que se relata suele tener un interés humano general, al margen de 10s intereses históricos; podríamos decir que tienen un tono burgds, opuesto al aristocratismo de la épica y del mundo de 10s héroes initicos. En este carácter aburguesado coincide la novela corta con la novela romántica. Ambas son pldsmata, y la prosa en que se expresan refleja la condición de 10s sucesos relatados, inmerecedores del estilo elevado del verso. En sus comienzos la novela corta aparece como intercalada en narraciones históricas, en forma de anécdota, falta de una autonomia literaria, mientras que la novela larga tiene desde su origen esa autonomia propia de todo género extens0 de narración. Del mismo modo a como se intercala entre 10s episodios del relato histórico puede la novela corta introducirse entre 10s de un relato novelesco. Y, en efecto, en la estructura episódica característica de las novelas griegas de amor y de aventuras encontramos, a mlodo de otros tantos episodios, novelas cortas. 'I'ambién este as- @pecto de la relación entre ambos géneros ha de ser considerado.' 1. Sobre la tipologia de las novelas antiguas: (Cf. C. G. G. en Est. Clh. 19 ['9751. PP. '21 Y SS.). 1. Viajes fabulosos : Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia (originada como novela epis-
S. Trenkner caracteriza a la novela corta, ((novella)), mediante tres rasgos: el propósitol de divertir (ccthe purpose of entertainment))) la extensión limitada del relato fictivo (ccthe limited length of the novella))), y la representación realista de 10s sucesos (ccthe realistic framework of facta)). Ella piensa que la diferencia bisica entre la novela corta y la novela consiste en la menor extensión de la una en comparación y contraste con la de la ~tra.~ Pero trataremos de precisar a continuación cómo la divergencia de ambos tipos del relato en prosa puede referirse no s610 a ese tema, sino que en torno a 10s tres rasgos apuntados puede advertirse una orientación diversa entre la novela corta y la novela romántica. -- tolar en el siglo I a. C., la conservamos en una versibn del siglo 111 d. C.) atribuida a Pseudo Calistenes. Sucesos zncreibles, relato autobiogrhfico de Jambulo, siglos 11-1 a. C. Maravillas de mds alla de Tule, de Antonio Dibgenes, siglo I. Verdadera Historia de Luciano de Sambsata, siglo 11. 2. Novelas romhnticas: Nino y Semiramis, fragms. Escrita hacia 100 a. C. Qudreas y Calirroe, de Caritbn de Afrodisias, siglo I a. / d. C. Efesiacas o Antea y Habrocomes, de Jenofonte de Zfeso, hacia loo d. C. Leucipa y Clitojonte, de Aquiles Tacio, último tercio del siglo 11. Dafnis y Cloe, de Longo de Lesbos, finales del siglo 11. Etidpicas o Teágenes y Cariclea, de Heliodoro de Emesa, siglo 111-IV. 3. Novelas c6micas: Satiricon, de Petronio, hacia el 60 d. C. EL Asno (Onos), de [PS.] Luciano, siglo n. Metamorfosis, de Apuleyo, siglo 11. 4. Novelas de reencuentros azarosos : Reconoczmientos, del Pseudo Clemente, siglo 11. Historia de Apolonio, rey de Tzro, siglo III. 2. En un sentido semejante (al de S. Trenkner) se expresa, en varios pasajes. Q. CATAUDELLA, ((Origini e caratteri del romano greco)), publ. como introduccibn al Romanzo cbssico, Roma 1957, y recogido ahora en Utriusque linguae, I, Messina-Firente 1974, PP. 357-395. 11 PP. 389-390. ctIn fondo, anche per la novelle ha da supporsi un'azione non diversa di quella che abbiamo supposto per i1 romanzo, e cio& decadimento della materia inizialmente storica, ael senso della finzione, mediante la sostituzion~e di personaggi e di carji di pura inuenzione a casi e personaggi ininia,lmente b ctstorici)), e cib sotto l'infiussi dell' insegnamento retorico e cid delle forme letterarie espresse da esso. Ma allora viene a porsi i1 problema del rapporto tra i due generi, tra la novella e i1 romanzo (cf. A. Colonna in !(Ami della Reale Accademia di Italian 1[1g4o], p. 77. Vedi Rattenbury, art. cit. dei ctNew Chaptersn di Barber e Powell; anche la mia cit. Novella greca). I due generi, pur espressione del medesimo ambiente di cultura, pur nati nel medesimo modo, potrebbero avere avuto uno sviluppo indipendente ed
i. A diferencia de la narraci6n mítica, legen-daria o hist6ri- - ca, el objetivo de 10s relatos novelescos no reside en la recordación de hechos religiosos o hist6ricos verdaderos, $no en la diu versión de 10s oyentes o lectores de su ficci6n amena. Son relatos compuestos .rcpbs $~ov.i)v &xo!S, según la expresitjn de Plutarco (Mul. Virt. I I), en contraposici6n a 10s relatos verídicos. Tambitn Macrobio (In Somn. Scip. I 2, 8) señalará ,en las novelas de tema amoroso (argumenta fictis casibus amatoru?n referta) la finalidad de procurar placer a su públic0 (hoc totum fabularum genus, quod solas aurium delicias profitetur). En la referencia al placer como primera y única finalidad de la literatura novelesca (ccmciliandae auribus voluptatis causa), puede haber un eco de las palabras de Apuleyo (Met. I I): Aures tuas benivolas lepido susurro permulceam.. . lector, intende; laetaberis. ~anio 10s novelistas como 10s autores de novelas cortas son escritores que componen esenciahente para diversión sus ficciones en prosa, +uxayoyía< ivaxa TGV &xouÓvzov 'hoy:;xotGut, según la expresión de S. Basilio, que desaconseja a 10s jóvenes tales relatos. Tambitn Luciano afirmaba que el objetivo del escritor cÓ+ mico es procurar un cierto placer, zÉp$tS, al relatar sus variopintos embustes, +a~;~p.a.c~ .~cotxíia, incorporando en la narración 10 sorprendente (7; EÉvov) y 10 gracioso (d Xapiev). (Ver. Hist. I I). El pr6logo de Luciano a su Verdadera Historia, como justifica. ci6n de este tip0 de literatura festiva, antepuesto a su parodia de la utópica novela de viajes a confines exbticos, es muy interesante para nosotros. Al dirigirse a un públic0 educado, Luciano presenta esa literatura como lectura de diversión y relajamiento de la$ lecturas serias, como Gvaats xazh xatpóv y ;ppa'h.i)s ;v&.rcauut~. La reessere considerati come cose diverse: ebbero infatti anche carattere diverso, idealistico i1 romanzo (i1 romanzo erotlco, s'intende), e realistico la novella (la novella milesia, non considerando --e questo fu un difetto dell'analisi del Rohdela novella seria, tragica). Ma potrebbe esserci stato un influsso dell'uno sull'altro. Ora, chi consideri la tecnica compositiva del romanzo, la quale presenta un caratteristico ripetersl di situazioni so~niglianti, un reduplicarsi di temi analoghi -innamoramenti in serie, fughe ratti, morti appaL renti, ecc.- ne pub non avere l'impressione che i1 romanzo risulti di parti aggregatesi un pb artificiosamente, e cio6 di varie novelle giustapposte magari dalla organizzac~one, alla hne, coerente e armonica. Se l'impressione rifleta un reale stato di cose, allora potremo dire che i1 romanzo 6, dal lato fomale, quasi una grande novella, variata e ampliata can altre novelle, in un modo che sembra abbastanza naturale e cha comunque conse all'economia dell'insieme la necessaria coerenza struttura1e.n
ferencia paródica a obras famosas de escritores ilustres del pasado puede agregar un cierto atractivo a 10s ojos de 10s doctos, que descubrirhn fBcilmente tales parodias. Esta justificación está dirigida a 10s datos, zois z~pi TO;* AóyouS da~ou6axÓatv, y no al públic~ más ingenuo, para el que la atracción ejercida por esa literatura novelesca no necesitaba tales explicaciones. Luciano es consciente del atractivo que 10 fabuloso y extrafio ejerce sobre un amplio público. La literatura novelesca, nos dice en otro lugar (Cal. non. tem. cred. 21), trata de saciar ese gusto de la gente hacia 10 novedoso y 10 paradójico y extremado: 'IC~GZ~V pi^ 76 cpthbxatvov, 6 rqÚoat c&otv &v>p&7cor5 ÚX&~~EI, xai z6 ¿c~ixopov, E~FEIZ~ 61 zb xpbs z& zapá8oEa zGv &xouayázwv dhxóy~vov. Lo dicho basta aqui se aplica a la psychagogia que tanto la ficción breve y realista como el relato más idealista y sentimental de tipo romántico ejercen sobre su público. Pero tal vez no sea suficiente para explicar las pretensiones de 10s novelistas románticos ni 10s atractivos fundamentales de las novelas de amor. Tan s610 uno de 10s novelistas griegos nos ha dejado explicitas en el proemio a su obra sus pretensiones; es Longo. ((Trabajd en 'Xa composición de estos cuatro libros como ofrenda a Eros y a las Ninfas y a Pan. Pero es una adquisición amable para todas las gentes (xzyPa TÉ~TV~V TGC~V &v>p&rotG), que curará al que enfermo resté y consolará al doliente, y al enamorado le suscitar& recuerdos, y al que aún no se haya enamorado le educará con antelación. Porque, de cualquier modo, nadie escapó ni escapará a Eros, mieatras exista la belleza y 10s ojos la vean. A nosotros, que dominamos nuestras pasiones, ojalá nos conceda un dios escribir 10s amores de otros! )) (Dafnis y Cloe, proem. I 2). Asi Longo nos ofrece su historia erótica, iaropia ipwros, como una educación amorosa previa, :pu~tx;l zpo~ai6euar5. He aqui pues que incluso esta literatura de diversión reclama un papel propedéutico, y en el dominio de 10 erótico la novela se atribuye una cierta función de cteducación sentimental)). Esto es algo nuevo frente a la mera intención de regocijo y distracción que tiene la novela corta. Por otra parte, esta investigacidn en el espacio vital que Eros domina se ofrece a todos, es decir, a doctos e ingenuos, a expertos y a jóvenes, como una adquisición placentera, y valiosa para las propias experiencias personales. En cierto sentido, la lectura de la novela como experiencia y lección sentimental constituye una ampliación de la propia ex-
periencia amorosa. (Mis ampliamente K. Kerény~. ha subrayado que en la novela es más importante que el concepto la vivencia, y que esa Romanserlebnis constituye una Exislenzemeiterung para el lector.) Esto sucede mediante la identificatión establecida entre el lector y el protagonista del relato románti~zo. El lector sufre y se apasiona con las peripecias de 10s héroes novelescos, llora con ellos, y se arriesga a interpretar la vida de acuerdo con las pautas de la ficción novelesca, como en el caso de Alonso Quijano y Emma Bovary, impenitentes lectores de novelas, seducidos por el espejo mágico de la ficción romántica. La novela intenta conmover a su lector, prodiga las escenas emotivas, 10s efectismos patéticos, suscita el ((suspensen repetido, y, al final, requiere un indefectible tchappy end)), como el de 10s cuentos de hadas. También trata de ofrecer una trama ctejemplar)), exaltando una cierta moralidad, cuya virtud básica es la fidelidad al amor, triunfante siempre de las asechanzas de un entorno hostil. Por eso el tono sentimental de la novela romántica está muy alejado del habitual de la novela corta, un tanto satírica y realista, con sus guiños irónicos sobre la moralidad de sus personajes. Más tarde trataremos del idealismo de las novelas amorosas. La intenci6n de 10s novelistas griegos está en relación con 10 que su publico espera de estos relatos. La repeticidln de un esquema narrativo en las novelas significa la afirmación de una fórmula narrativa de éxito popular. Algunos estudiosos, como K. Kerényi y R. Merkelbach, han querido ver en las novelar, griegas textos de propaganda religiosa, selacionadas con cultos mistéricos. Esta hipótesis, que Merkelbach ha generalizado en exceso, no ha obtenido credibilidad como explicación fundamental de la significación del género. Sin embargo, es cierto que algunas novelas, como la de Jenofonte de gfeso, la de Longo y la de Heliodoro, presentan una tonalidad religiosa clara, de forma que parecen utilizar el esquema romántico con una intención propagandística al servicio de esos cultos -de Isis, de Eros o de Helios. A nuestro parecer, esa tonalidad devota no es un rasgo ori;ginal, sino que se ha aprovechado el entramado arquetípic0 novelesco con su pecular sentimentalismo para recargarlo con un nuevo sentido religioso. Del mismo modo Apuleyo ha dotado a la historia patética del peregrinaje del curioso asno Lucio de una significación religiosa, al servicio del culto de Isis, que no tenia la historia del Onos en el relato griego del PS. Luciano. Sin embargo, esta re-
A 10 largo de las páginas anteriores hemos tratado de destacar las divergentes intenciones literarias y las diversas orientaciones psicológicas de uno y otro tipo de ficciones novelescas. Hemos subrayado el origen histórico de la novela romántica como propio de un determinado momento de la cultura griega, aunque no hemos insistido en su carácter tardio y decadente, por estimar que este les un rasgo muy conocido, sobradamente explicitado por Perry, Weinreich, Altheim y otros filólogos, con 10s que estamos en 10 esencial de acuerdo. Frente a esa limitación cronológica de la novela romintica griega, conviene subrayar la mayor amplitud y vigencia de la noveIa corta, desde la prosa jonia de la época arcaica hasta la novelistica ctmilesia)) y su pervivencia como elemento integrado en las novelas más amplias, como narración marginal, Rahmenerzahlung, que contribuye a un colorido pintoresco o a acentuar una determinada atmósfera literaria, como en Apuleyo o en Petronio. Desde un principio podemos suponer en la novela corta una falta de autonomia que la adapta a tal función de Rahmenerziihlung. La colección de ctnovelas cortas)), como las Milesias de Arístides, procedentes tal vez de tradiciones orales, es probablemente una invención helenistica de época tardia. La novela larga nace desde un principio como género autónomo, aunque influido por muchos otros géneros anteriores: la historigrafia, el epos, y 10 dramático, como Rohde, Lavagnini, Weinreich, Perry, Reardon, etc., han subrayado bien. No hemos querido entrar en detalle sobre este tan controvertido tema de 10s oxigenes de la novela, en el que pensamos que conviene ser eclécticos y aceptar un conjunt0 amplio de influencias, siempre que se reconozca que el motivo fundamental de la aparición del nuevo género es la intención de su creador, condicionado por la Weltanschau coethnea y por las exigencias de un determinado públic~. Desgraciadamente sabemos muy poc0 del público de las novelas rominticas, pero es probable, como hemos sugerido, que fuera por sus caracteristicas sociales el responsable de la idealización romántica que concluye en la repetición de un esquema er6tit:o peculiar, una especie de mito burgués moralizado, que exalta la virtud de la fidelidad al amor conyugal, la castidad de 10s jbvenes, etc. Es cierto, por otra parte, que la mayoria de trazos distintivos que venimos subrayando, corresponden a las novelas griegas ro-
mánticas, y se aplican con cierta menor claridad o dudosamente a 10s otros tipos: novelas de viajes fabulosos o utópicos, novelas cómicas, y relatos novelescos tardios, como la Historia Apollonii o las Recognitiones pseudoclementinas, donde 10s limites entre novela y novela corta parecen difuminarse en una confusión de * géneros, por una contarninatio de nivel popular. También en ciertos relatos hagiográficos sobreviven adulterados por la prédica cristiana motivos y tonos de origen novelesco, asi como en algunos cuentos de las Mil y una noches se reflejan temas y tonos de las novelas románticas griegas, en tamaño reducido y con un coIorido más oriental. Es curioso constatar, contra Lavagnini, que la novela griega no es siempre una novela histórica, sino que partiendo de una relación con la historiografia helenistica romantizatla, como puede ejemplifiicarse con las novelas más antiguas, comcr la de Nino, o Calirroe, o Metioco y Parténope, se va luego apartando de ese decorado histórico, prescindiendo de ese trasfondo, como en Longo, en Aquiles Tacio, o en Apuleyo. (Heliodoro vuelve a él por afán arcaizante y como pretensión épica.) Tambiérl la novela corta ((jonia)) tiene esa relación con la historiografia, en el sentido de que sus personajes guardan una conexión con marcos históricos precisos, mientras que la novela corta ctmilesia)) lo sustituye por un costumbrismo muy general. La novela de amor no es el Único tipo de novela cultivado por 10s griegos, pero si el mis tópico, y aquel que se realiza según un canon mPs preciso, aunque ningún preceptista se dignara describirlo ni codificar sus normas. Respecto de él valen ya las diferencia~ esenciales que el formalista ruso Eikhenbaum señalara entre novela y novela ~orta.~ 3. B. EIKHENBAUM en ctSur la thkorie de la prosen, (1925)~ recogido en Thdorie de la Littérature, ed. por T. Todorov, Paris, 196j, pp. 202-203. ccLe roman et la nouvelle ne son1 pas des formes homogenes, mais au contraire des formes profondément etrangeres l'une ?i I'dutre. C'est pourquoi ils ne se dkveloppent pas simultankment, ni avec la m&me intensitk, dans une meme littkrature. Le roman est une torme syncrktique (peu importe s'il s'est dkveloppé directement i partir du recueil de nouvelles, ou s'il s'est compliquk en int6grant des descriptions de moeurs); la nouvc:lle est une forme fondamentale, elkmentaire (ce qui ne veut pas dire primitivc:). Le roman vient de l'historie, du rkcit de voyages; la nouvelle vient du conte, de I'anecdote. En fait i1 s'agit d'une difMrence de principe, dkterminke per la longueur de l'oeuvre. D~vers kcrivatinfs et diffkrentes littkratures cultivent ou le roman ou la nouvelle. ... Tout dans la nouvelle comme dans I'anecdote tend vers la conclusion.
Para concluir, quisiera destacar otra vez que dos elementos esenciales de las novelas románticas estan en ellas requeridos por esa intención sentimental y emotiva que el publico reclama y que el novelista pretende ofrecer. El primero de ellos es la figura repetida bajo diversos nombres de 10s jóvenes, bellos y castos protagonista~. El segundo, el final feliz, esperado y convencional, que sirve de kathdrsion de todos 10s sufrimientos anteriores. Tanto un rasgo como ,el otro son específicos recursos de esta trama que subyace a todas las novelas griegas como un recién descubierto mito burgués al uso de pobres de espiritu, según Perry. Entre 10s personajes de una novela corta, p. e., Pantea y Abradatas en la Ciropedia, y 10s de una novela como, p. e., Qudreas y Calirroe, hay una enorme distancia al respecto. Además, como buen folletin toda novela de amor reclama un happy end como premio a la virtud de 10s protagonistas. S610 10s personajes secundarios acaban mal en sus novelas cortas, que sirven para resaltar el destino amenazado por el azar, pero a la postre bienaventurado -y la propaganda religiosa puede acentuar estos trazos, invocando la providencia de algún dios benévolode 10s protagonistas. El final La nouvelle doit s'elancer avec impetuonte, tel un projectile jet6 d'un avion pour frapper de sa pointe et avec toutes ses forces I'objectif vise... Short story es un terme qui sous-entend toujours une histoire et qui doit rkpondre i deux conditions: les dimensions réduites et l'accent mis sur la conclusion. Ces conditions créent ane forme qui, dans ses buts et ses procédds, est entierement dittérente de celle du roman. ... i1 est naturel qu'une fin inattendue soit un phknomene trks rare dans le roman, (et si on la trouve, elle ne tkmoigne que de l'influence de la nouvelle): les grandes dimensions et la diversite des Cpisodes emp6chent un tel mode de construction, tandis que la nouvelle tend precisement vers l'inattendu du final oh culmine ce qui le pr6cMe ... )) Sobre la relaci6n entre las novelas romitnticas y las ccc6micaso recordemos de nluevo a B. Eikhenbaum, o. c., pp. 208-209: ((Dans 1'Cvolution de chaque genre, i1 se produit des moments oh le genre utilise jusqu'alors avec des objectifs entierement serieux ou (dlevCo) degedre et prend une forme comique et parodique. Le mnCme phenomhe s'est produit pour le pdme épique, le roman d'aventures, le roman biograph~ique, etc. Naturellement les conditions locals ou historiques creent difigrentes variations, mais le processus lui-mCme garde cette action en tant que loi Cvolutive: 1'interprCtation eCrieuse d'une affabulation motivee aves soin et dans les dCtails fait place i I'ironie, i la plaisanterie, au pastiche; les liaisons qui servent motiver la presence d'une sckne deviennent plus faibles et plus perceptibles, étant purement conventionnelles; l'auteur lui-mCme vint au premier plan, et i1 detruit souvent l'illusion d'authenticite et du serieux; la construction du sujet devient un jeu avec la fable qui se transforme en devinette ou en anecdote. Ainsi se produit la régtnkration du genre: iP trouve de nouvelles possibilit6s et de nouvelles formes.))
es convencional, pero necesario para que el relatto largo cumpla con su compromiso con el publico, que ya ha llorado durante bastantes episodios, que ha sentido avivarse la llama de sus pasiones con tanto ejemplo de amor, y que al final quiere reposar, con la satisfacci6n de que todo ha concluido bien. También este ha sido un largo relato, y es este un buen momento para acabar, aunque sea sin un cthappy en&). NOTA BIBLIOGRAFICA La bibliografia sobre estos temas es extensa. Apunto aquí s610 las obras fundamentales o citadas y aludidas antes. A. CHASSANG, Histoire du roman et ses rapports auec lfHistoire dans I'Antiquztt grecque et latine, Paris 1862. E. ROHDE, Der griechische Roman und seine Vorl~ufer, Leipzig 1876 (4." ed. Hildesheim 1960). B. E. PERRY, The ancient romances. A lzterary-historical account of their origznes, Berkeley 1967. Q. CATAUDELLA, La novella greca, Nápoles 1957. S. TRENKNER, The greek novella, Cambridge 1958. T. HKcc, Narrative Technique in Ancient Greek Romancees, EstocoImo 1971. B. P. REARDON, Courants littéraires grecs des ZZe et ZZZe sibcles aprks J. C., Paris 1971 (PP. 309-406, con bibliografia). C. GARCIA GUAL, ((Idea de la novela entre 10s griegos y romanos)), en Est. Clcisicos, 74-76 (1975). pp. 111-144. B. P. REARDON (ed.), Erotica antiqua, Bangor 1977. P. G. WALSH, The roman novel, Cambridge 1970. H. VAN THIEL, Der Eselsroman, I. Untersuchungen, Munich 1971. W. PABST, Novellentheorie und Novellendichtung, Heidelkrg 1967." B. VON WIESE, Novelle, Stuttgart 1969 (.+'ed.).** T. MANTERO, Amore e Psyche. Struttura di una ((fiaba di mugia)), Génova '973. I. NOLTING-HAUFF, ((Marchenromane mit leidenden Heldenn en Poetica (1974). PP. 417-455- * (Estudia el problema en las literaturas rominicas.: I ** (Estudio general, con especial atenci6n a la literatura germinica.)