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Trazado de las curvas de oración en los cuadrantes horizontales en la "Risaba Fi' ilm al-Zital", de Ibn al-Raqqam

Carandell i Marimon, Joan

Abstract

Carandell i Marimon, Joan

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Trazado de las curvas de oración en los cuadrantes horizontales en la Risala fi cilm al-zital, de Ibn al-Raqqam " JOAN CARANDELL,""' Eri los prirneros tiempos del Islam no se había establecido una unidad de opiniones sobre los deberes de los creyentes. Más tarde, a partir de indicaciones del Corán, se desarrolló una liturgia basada en cinco obligaciones principales denominadas arkün al-istam, ((pilares del.Islam», que son: la profesión de fe, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a Ida Meca. Esta falta de unificación inicial dio lugar a una cierta disparidad de criterios que fueron adoptados por las diferentes escuelas jurídicas. El problema es aún mayor en lo que se refiere a aquellos preceptos clur para ser realizados requerían la observación de fenómenos astronórriicos. Ella dió lugar a la aparición de una astronomía religiosa, denorriiriada mlqñt, que se desarrolló en el seno de las grandes mezquitas a cargo <le astróriorlios especializados (muwaqqitün,: (1). En un principio, las reglas que regían tales preceptos fueron definidas de riianera imprecisa y restringidas a las latitudes de la península arábiga. Posteriormente, con la expansióri del Islam y el gran desarrollo de la astroriorriía, se fijaron estas reglas de manera más precisa y general y se hicieron aplicables a todas las latitudes de los territorios conquistados. i,a oración canónica que debía realizar el creyente, denominada satdt (21, corlstituye un ejemplo de lo expuesto y, más concretamente, ias dos oraciones diurnas del zuhr (inicio de la tarde) y del 'a~r (tarde). Los tierripos en los que debían Ser realizadas dichas oraciones 'se determinaban, desde un principio, en función de la longitud de la sombra que El presciite trabajo lia sido realizado gracias a iiiia subveiicióii de la Coiiiisión Asesora de ... , Iiive.\tigacióii Cieiitificii y Téctiica. I)t*l>artaniento dr .i\rabe. IJriiversidad de Barcelona. España. (1) Vc'asc WENSINCK, A. J. .Cf$Üt. Eri: Enciclopédie de l'Zslam. (1.a edición). (2) WENSINCK, A. J. JZlÜt. Eri: Encic¿opédie de ¿'Islam. :l.a edición). IIY NAkIIS A~ta fIi.~anicct ad Medieinae Scientiarumque Historiam Zllwtrandam. Vol. 4, 1984, pp. 23-32. ISSN: 02 1 1-9536. 24 JOAN GAKANDELL proyectaba un objeto. Ya la tradición referente al arcárigcl Gal>ricl[31 iridica que se inicia el período del zuhr cuando la sorribra proycetada por un objeto igualaba a la longitud de éste. Esto tendrá lugar cuando la altura del Sol sea de 450, lo cual no siempre puedc cumplirsc para dc%tc.ririinadas latitudes y épocas del año (4). Con la expansión del Islam hacia otras latitudes a(% dcfiriiirori iiucvas reglas que fueran independientes de la latitud. I,a rnayoria de ellas (5) hacían referencia al incremento de la sorribrri refcricla a la sorribra proyectada al mediodía. Es decir: siendo So la longitud de la sombra proyectada por uri ot~~cto dc altura g al culminar el Sol. Con el fin de que dicho incremento fuera indeperidicnt c de la loiigitud g del objeto, se tomó en función de dicha longitud: Así, el incremento de la sombra era un rriúltiplo o un sul>rriúltiplo de la longitud g del objeto que la proyectaba. El texto que estudiamos aquí pertenece a uri tratado dc coristrucción de cuadrantes solares del astrónorno tunecirio dc origcri ariclalusi Ibn al-RaqqZm (m. 13 15), que trabajó en Grariada a1 servicio dc la dinastía de los nazaríes a finales del siglo XIII (6). En este tratado (Risülafi z2m al-zitZlj hay un capitulo (Capitulo 2 l"ic.ri donde se expone la manera de trazar las curvas de orricióri corrc3hpr>iidientes al zuhr y al 'ag en el cuadrante horizontal, cuyo giioriic~ri cs p<'rpendicula; al plano y que determina horas teniporalcs ;7). En el texto, se definen los tiempos del zuhr y del *njr corno sigric: zuhr (mediodía) 'asr (tarcic) Desde S=&+ 114 g S - S,, C g Hasta s=So+g S-S(,+:! g [3! KENNEDY, E. S. (1983). Al ~irürii on the Muslirn Tirriis of Prayer. En: Stitdies in the Isirc?~:ic mact Sciences. Beirut, Americari University of Beirut, p. 301; KENNEIIY, E. S. :19?6). ifte Exhaustiue Treatise on Shadows by Abtl al-Raj!~Ün al-~irtlni: 'iransk~~tion iQ Cornrnentatp. 2.0 vol., Aleppo, p. 134. (4) KENNEDY, E. S. (19831, op. cit., p. 304. {5) KENNEDY, E. S. (1983), op. cit., p. 302. :6) El tratado está en el Manuscrito de la Biblioteca de El Escorial 918, 11 (fols. 68 v-S:! v). 7 Una hora tertiporal es la doceava parte del arco diurrio, irrdependierateriieritt~ dc 1;i duración de éste. Trazado de las curvas de oración en los cuadrantes horizontales ... 25 Esta definicióri rio se corresponde con ninguna de las fuentes citadas por "I-~irUni (8), pero es frecuente en las fuentes tunecinas y andalusícs (9). Eri el presente trabajo ofrecemos la traducción íntegra de este capítulo (Apéndice 1) y ofrecemos asimismo los posibles orígenes de esta regla. 11. ORIM'NES DEL PROCEDIMIENTO UTILIZADO POR IBN AL-MQQPARA TRAZAR SUS CURVAS DE ORACION El procedimiento utilizado para trazar las curvas de oración que se describe eri el texto es claro y apenas necesita una explicación. I,a sonibra del extremo del gnomon describe a lo largo del día una sección cónica (que para los equinoccios degenera en una recta). Para latitucies rriedias la cónica que resulta es una hipérbola. Todas estas curvas están comprendidas entre las líneas solsticiales límites (HW' de Capricornio y 21'7" de Cáncer, en la Figura l). Por lo general, en los cuadrantes solares se trazan únicamente las 1írieas solsticiales y la recta correspondiente a los equinoccios, para evitar el cxceso de trazos que dificultarían la lectura del tiempo. Por ello, para determinar las curvas de oración, se hace a partir de tres puntos pertenecientes a estas tres líneas. La sonibra proyectada por el gnomon al culminar el Sol en un día cualquiera de declinación 6 es (Figura 2): Así, pues, eri la Figura 3, si B es la base del gnomon perpendicular al plario del cuadrante, los segmentos BZ, BK y BH valen, respectivaniente: donde E es la oblicuidad de la eclíptica y 0 la latitud del lugar. Para el trazado de las curvas del zuhr, se determinan tres puntos pertenecientes a las tres líneas mencionadas, tales que cumplan que su dis- (8) KENNEDY, E. S. j19830,, op. cit., p. 302. (9) KING, D. A. (19781. I'hree Sundials from Islamic Andalusia. Journalfor the Histov ofArabic Scierzce, & 360. {10) La citwa perteneciente al final del 'a+r no aparece en la figura del manuscrito. 26 JOAN CAKANI)l:LL Figura 1 Figu~a 2 tancia a la base del gnonion sea la exterisiórx dc la sorrxbra del riicdiodía correspondiente, incrementada en un cuarto dc la loiigitiid del griciiriori. Así, el punto C, perteneciente a Cáncer, se obtiene al iricrcrricritar a la sombra del mediodía BZ un cuarto de la longitud del grioniori (scgmento BZ). Cuando el extremo de la sombra del gnornori, qut* cri cl aolsticio recorre la rama de hipkrbola Z'T, alcanza el punto C, sc. iriicia para este día el tiempo hábil para la oración del zuhr. Se procede de la miama manera para los equinoccios ipurito F) y para el solsticio de invierno (punto Q. La cuma del zuhr si traza critoriFigura 3 'Trazado de las curvas de sracibn en los cuadrantes horizontales ... 27 ccs por aproximación, haciendo pasar por estos tres puntos un arco de circurifcrencia (el punto C es el circuncentro de los puntos C, F, q). Aridogarnerite, para determinar cada uno de los puntos del 'asr (puntosQ, P, K) se incrementa a la sombra del mediodía la longitud total del griorrion. Así, el punto O de Cáncer se obtiene incrementando a la sombra del mediodía BZ la longitud del gnomon ZN. Cuando el extienio de la sombra del gnomon alcanza el punto O se inicia el tiempo del 'ajr para el solsticio de verano. De la misma manera se obtienen los puntgs P y R incrcmentando los segmentos respectivos BK y BH en una longitud igual al gnomon. Trazando un arco de circunferencia de centro, el circuncentro de O, P, R, se obtiene la aproximación de la curva dcl 'ajr. NOtese que eri el texto no se definen explícitaniente las curvas de oraeióri. Se indica, sin embargo, que los arcos de circunferencia son tan solo uria aproximación y que en realidad las curvas de oración son «secciones» (1 1). KING, en su artículo «A Fourteenth Century Tunisian Sundial)), indica que las definiciones de los tiempos de oración derivan de la influencia de la astronomía india (1 2). Las fórmulas aproximativas que relacioriari el incremento de la sombra del mediodía con la hora temporal (13) pudieron haber sido el origen de las definiciones de los tierripos de oraci6ri. Una de las citadas es la siguiente: sierido g la lsrigitud del gnomon y t el número de horas temporales contadas a partir de uno de los extremos del día. Para los tiempos de oracióri que nos ocupan se cuentan a partir del ocaso, ya que corresponden a horas de la tarde. Según esta fórmula la definición del inicio del kg obedece a la intericióri de dividir eri dos el arco semidiurno de la tarde, ya que para (1 1) Posibltsnierite debiera ser ((secciones cónicas)). Véase apéndice. (12) KING, D. A. {1977). A Fourteenth Century Tunisian Sundial For Regulating The Times ol' Musliiii Pr~er. Eii: Prisviata. Festschrift für Wilb Hart~zer. Wiesbaderi, pp. 194-195. (13) Existeri varias fórrriulas de aproxirnacióri. Cf: PINGREE, D. (1965). The Fragments of the \Vorks of d-~zi~. ~owtiul ofNear Eastern Studies, 24, 122, y KENNEDY, E. S. ( 1983). hl-~irlirii ori the tinie of dq frorn shadow lengths. En: Studies in the Islanzic Exact Sciences. Beirut, hniericari Criiversity of Beirut, pp. 330-335. 28 JOAN CARANDELL As = g resulta al sustituir en la fórmula: t = 3, es decir la hora terriporal tercera de la tarde (hora novena del dia). Ahora bien, la dificultad de interpretación dcl .iriicio del zukr (As = = 114 g) resulta de que sustituyendo eri la fórrriula citada: que corresponde (tornando las horas temporales a partir dcl ocr~so: a ln hora temporal 7,2. KING sugiere que el factor r = 114 es debido a qiic la lo~igirud del gnomon era de 12 unidades, por lo que el iricrenierite, de la sorribra r g resultaba un número entero (1 4). La importancia de la división de la longitud del gnorriori cis evidcrite (1 5). Esta división permitiría medir con facilidad el iricrcrnerito de la sombra (tres unidades). Ahora bien, tanibikn hw que tener en cucrita la influencia que las escuelas jurídicas pudieran hiber t:jcrcido eri la dcbfinición de los tiempos de oración. Antes del desarrollo de la astronomía religiosa, el córriputo dcl tiempo se efectuaba de manera niás sirnplc. Las dcfiniciorics dc los tiempos de oración que nos ocupan pueden corresporidcr a alpiria de estas escuelas. En la relación que da al-~Irki hay una eri particular que pucde haber dado origen a estas reglas. Para al-S~fi~T los tiempos hábiles del zz~1ir y del son los siguientes (1 6): zuhr ksr Desde s = !S + algo menos que uri codo s = S,, f g Hasta s=So+g Estas definiciones parecen corresponderse con las de Ibn al-Kacielirti. Unicamente hay que interpretar la definición del inicie) dcl zz~hr. Esta regla en principio no tiene sentido en cuanto a que no sc refiere a uri ir~- cremento relativo a la longitud del cuerpo que la proyecta, sirio que da al incremento un valor absoluto (un codo). Lógicamente el tierripo dcl inicio de la oración del zuhr no queda definido si no se tierie cri cucrita (14) KING, D. A. (19771, op. czt., p. 194. 1.5 Muchas de las fórniulas citadas en la nota 13 dan exl)licitarrierite el valor dcl grria)rriori . . (g = 12). (16) KENNEDY, E. S. (1976), op. cit., 2.0 vol., p. 135. ~1-~iriuii, en cl texto, aclara la regla dada por al-~lifi'i en el vol. 1, p. 218. Trazado de las curvas de oración en los cuadrantes horizontales ... 29 que iriicialrriente se utilizaba como referencia la estatura del propio individuo (17). Si suponemos que la estatura media de un hombre es de 160 crn, su cuarta parte (40 cm) es algo menos que un codo (1 8). Así, resultaría que el inicio del zuhr queda definido para cualquier longitud del gnorrion corno el instanfe en que la longitud de la sombra excede a la del rriediodía en una cuarta parte de su longitud total. Si ahora tenemos en cuenta que la longitud del gnomon era por lo general de 12 unidades, resultaba que la definición de al-bf;'i era fácilniente aplicable. Por otra parte, la influencia de esta definición parece clara por lo expuesto. De rio ser así, se podría haber tomado otro factor de incremento. De la niisma manera que se elige el inicio del ken la hora temporal media dc la tarde, sería lógico que se eligiera el inicio del zuhr como la hora rítrriporal entre el mediodía y el inicio del 'ajr, es decir la hora temporal 1,5 contada a partir del mediodía o la hora 4,5 tomada a partir del ocaso. De esto resultaría un incremento: 6 g As=r.g= -- 6 4,5 g=g. (--l) Por lo que el factor r: 6 1 r= -- 1 = - 4,5 3 y por tanto r . g resultaría, de igual manera, un número entero. 111. CONCLUSION Las definiciones de los tiempos de oración dadas por las diferentes fiierites responden a unas reglas fijadas en los primeros tiempos del 1slani, quc como toda religión incipiente tiende a diferenciarse de las que (1 7) Es frecuerite utilizar como gnomori el propio individuo. Cj, por ejemplo, KENNEDY, E. S. (1976), op. cit., 2.O vol., p. 29; SAMSO, J. (1983). Materiales astronómicos en el Calendario de Córdoba. En: iV~ua.0~ estudias sobre astronornia española en el siglo de Alfonso ,Y. Barcelona, Instituto de Filología. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pigirias 126-1 21. (1 8) C' VERNET, J. [ 1 Y 79:. La navegacibn en la Alta Edad Media. En: Estudios sobre Historia de la Ciencici Medieval. Barceloria-Bellaterra, p. 41 1. Sobre metrología, véanse los valores del codo que da VALLbT., J. :1976i. Notas de metrologia hisparioárabe. El codo eri la Espaiia rnusulrriaria. Al-Andalz~s, 2, XLI, 339-354. Los valores del codo están comprendidos entre 400 y 600 nirri. 30 JOAN CARANDBLL la rodean. Se prohibía, por ejemplo, la oracióri cri cl orto, la culriiiriación y ocaso del Sol. Posteriormente, la influencia de astrorioniías rri%s desarrolladas hicieron que estas reglas se gerieralizaran v dcviriicrari rri%s cicritíficas, empleando métodos y fórmulas del cómputo del tiempo. -- . - Así, las definiciones de la escuela jurídica de al-Safi'i siguciri la rcgla del Corán, que da como inicio del zuhr el rnorriento eri que el Sol dcclina(21). Cuando la sombra de un &jeto al mcdiodia sc. ha iricrerricritado en un cuarto de la longitud del cuerpo que la proyecta, el Sol clcclina, y es lo suficientemente perceptible conio para scr torri* ~tc 1 O corno referencia. Por otra parte, dicha definicióri era corrip;itiblc cori las SOrrnulas del cómputo del tiempo de tradición india. APENDICE 1 Traducción del capítulo 21 de la "~isdla& 'ilm al-zildl": de Ibn al-RaqqZrn Una vez trazadas las rectas horarias en el cuadraritr. solai par alc.lo al pltirio dcl horizonte y trazadas las tres líneas solsticialo y <~quiriocx~isles. 5c.a la icSc t,i Norte-Sur la recta ABG, y la recta Este-Oeste la recta DBE, y la 1ixic.a ~lioiari~i del mediodía la recta ZH, y la línea jsoslticial dr Girit er % 1. la dt. C:,ipr icornio HY y la de los equinoccios KL. Sea el segmento ZM como un cuarto de la longitud del griornori, y f.1 scgriic*rito ZK como todo el gnomon. Hacemos centro en el punto B y con radio BM trazarnos un arco de circunferencia que corta a ZT, línea de Cáncer, eri cl puritta C. D(, 1,i rrlisma manera, tomando B como centro y con radio BN trrwarrios iixi arco <le circunferencia que corta a ZT en O. El punto C será el punto de la plegaria del suhr y cl punto O t.1 final dc.1 duhr y principio del para el trópico de Cáncer. Con este procedimiento marcanios sobre el equinoccio y sobrt. la lírica dv Capricornio dos puntos: el del zuhr y el del *a&r y son los puntos 17, P, (*L, R. Uriimos a continuación los tres puntos del zuhr nicdiarite uti arco dt, ciicurifcrericia CFQ que es el arco del suhr. Asiniismo uiiirrios los trcss punto\ dc.1 coi1 uii arco de circunferencia OPR, que es el arco del 'a4r. En realidad estas dos c i;r\s\ wii secciones Icónicasl pero dan la sensación de ser arcos de circurifcrencia. Las pdahras que no aparecen en el texto vari entre raya\ \eerticalei El ttwo tia< e tc~t<~c*t~ la a la Figura 1 Las letras o palabras de la fipirn que no aparereri rri el tcxto hari sido aii,idi<l,~~ para mayor claridad. Trazado de las curvas de oración en los cuadrantes horizontales ... 3 1 Y si se quiere obtener el arco del final del 'a~r se incrementa a/la sombra del mediodía para cada una de las líneas el doble de la longitud del gnomon, procediendo corno se ha iridicado (1 0). La curva del zuhr cae sobre la hora octava y la del 'asobré la décima. Y esto es lo que queríarrios exponer. I APENDICE 2 Curr;us de oraeió~~: expresión matemática Estudierrios ahora la naturaleza de estas curvas de oración que Ibn al-Raqqam aproxirna rriediante arcos de circunferencia. El problema ha sido estudiado por Schoy, por lo que rios limitaremos a exponer el planteamiento (19). El problema corisiste en encontrar el lugar geométrico de los puntos P (X, (Figura 3) que curriplen: a\ Perterieceri a la curva descrita por la sombra del extremo del gnomon para cada urio de los días del año. 1) Su distaricia a la base del grionion es la longitud de la sombra proyectada al rriediodía rnás un múltiplo o submúltiplo de la longitud del gnomon. El Sol describe durante el día uria trayectoria circular (aproximadamente). El rayo de Sol, al girar, engendra uri cono de revolución cuyo ángulo dependerá de la drrliriacióri solar. El rayo de sombra producido por el extremo del gnonion engen- (Ira a FU ve- ~iri COIIO de revolucióri inverso y opuesto al originado por el rayo de Sol. Estc cario de ~orilbra, si es seccionado por el plano del cuadrante, nos dará una cónica. Ida ecuacióri de dicha cónica viene dada por la ecuación (haciendo g = 1): Y- . (scii- - cos' 2) + Xheri" Y sen2 2 + seril - seni @ = 0 (a) (20) c111<~ para los cquirioccios (6 = O) degenera en la recta: Y=tg@ Por otra parte, la longitud de la sombra proyectada por el gnomon (g = 1 j al culrriiriar el Sol es, como hemos visto: Por tanto, la segunda condición se expresara 1 SCHOY, C. (1923). Gnornoriick cier Araber. Die Geschichte der Zeitmessung und der Uh~a. B. asscriiiaii-.Jordz~ii. . . Baiid, l., I.ieft>ruiig, F., Leipzig, pp. 42-52. (20) Térigarisr en rucrita los ejes de coordenadas que se tonian en esta ecuación. SCHOY, C. (1923), op. cit., p. 49.