Reseñas
Abstract
A. FERNÁNDEZ, Epidemias y sociedad en Madrid.
Full text
RESEI n /AS 445 en los pies de las ilustraciones, por otra parte abundantes, y mínimas incorrecciones tipogra.ficas. Se deja leer, aunque no deje satisfecho. Deseémosle mas ventura a su autor en futuros acercamientos. ESIEBAN RODRÍGUEZ OCAÑA FERNikNDEZ, Antonio (1985) Epidemias y sociedad en Madrid. Barcelona, Editorial Vicens VivesLibros Vicens bolsillo, núm. 18), 273 pags. Ha reunido el autor cinco trabajos suyos, publicados por separado entre 1976 y 1982, en los que aborda cinco momentos catastróficos de la vida madrilefia del siglo pasado de causa epidémica. Cronológicamente presentados, se suceden el estudio de las epidemias coléricas de 1834, 1854-55, 1865 y 1885, para finalizar con una crisis de causa múltiple —cólera, viruela, gripe— ocurrida en 1890. Al ser trabajos de procedencia diversa y de fecha de realización dispar, su conjunción no està exenta de repeticiones, en particular la del reiterado akri justificativo de la conveniencia de realizar acercamientos históricosociales a estas situaciones del pasado, porque, como correctamente resume el autor, se trata de auténticas crisis sociales, cuyo desarrollo nos hace posible penetrar con facilidad en el entramado social de las comunidades afectadas, conocer el modo de vida de los distintos sectores que las componían y esclarecer el funcionamiento de los mecanismos de interrelación social, todo ello amparados en la abundancia documental (prensa, informes oficiales, memoriales privados, etc.) que suele generarse en dichas situaciones. En este sentido podemos decir que, en efecto, el autor realiza un rico acopio de fuentes, incluyendo manuscritos del Archivo de la Villa o municipal de Madrid, las cuales son extensivamente utilizadas, consiguiendo un vivo retablo de las distintas coyunturas. Una decisión previa del autor (explícita en p. 42) le hace rehuir la intimidad de las discusiones científicas y técnicas acerca de la enfermedad, su profilaxis y su curación. Dejando aparte la curiosa compartimentación de la realidad que ello implica, como si el mundo de la ciencia fuese un arcano suspendido por fuera de la realidad social, ello nos priva de una visión que hubiera sido muy interesante. Otra de las razones que impulsan al autor hacia el estudio concreto de epidemias, según propia justificación, es la conveniencia de «corregir el olvido» a que ha estado sometida la demografia histórica en nuestro ãmbito, matizado siempre ese objetivo con su sometimiento al indicado mas arriba, esto es el conocimiento de la estructura y dinamismo sociales. No se agota el anàlisis de los efectos del cólera en la contabilidad de sus víctimas, afirma (p. 156: el trabajo original es de 1981). Estando de acuerdo con tales afirmaciones, el resultado de su plasmación pràctica nos parece insatisfactorio. En primer Jugar, porque las herramientas contables empleadas por el autor son bastante arcaicas; en realidad sus «estadísticas» se limitan a reproducir las cuentas del XIX: «invadidos», «muertos», a veces «curados»; todo lo mas se halla algún porcentaje, a similitud de entonces. Es difícil de ese modo comparar satisfactoriamente mortalidades de asos distintos, que afectan a poblaciones distintas y ocu-
RESERAS rren en períodos de tiempo variables, sin recurrir a alguno de los índices que muestra Pérez Moreda (1980) en Las crisis de mortalidad de la España interior, siglos XVIXIX. Madrid, Ed. siglo XXI. Y cito esta obra porque el mismo Antonio Fernández da cuenta, elogiosamente, de su existencia en las påginas de Presentación con las que inicia esta recopilación de sus textos. La inicial y continua afirmación de que el cólera «es, en primer lugar, en el siglo XIX un cataclismo demogthfico» (p. 4) es sobremanera apriorística, puesto que no se_ justifica mas que por los lamentos literarios de sus contemporkleos. El ya citado Pérez Moreda insiste en que lo catastrófico de la primera mitad del XIX espariol es la alta mortalidad habitual, no epidémica. Y en el texto que comentamos sólo en el trabajo correspondiente a 1890 se intenta una comparación con la mortalidad de algunos otros arios próximos. ESTEBAN RODRÍGUEZ OCAÑA CARRILLO, Juan L.; M. a Dolores RAMOS; Jesús CASTELLANOS (1984) La Sociedad Malaguen y de Ciencias. Catcílogo de sus manuscritos. Màlaga, Secretariado de Publicaciones de la Universidad, 161 p. Tras la lectura de este estudio de J. L. Carrillo, M. D. Ramos y J. Castellano, se pueden sacar dos conclusiones generales. La primera de ellas es que se trata de un trabajo modélico, dentro de éste, poco extendido, estudio de las modestas instituciones científicas que florecieron en España a finales del siglo XIX y principios del XX. La segunda es que nos encontramos ante una historia «social» de la actividad científica malagueria en un período que abarca medio siglo. Su lectura sirve para recordar algunos pasajes de J. D. Bernal en su Science in History como el que sigue: «The hold of the «great men» myth on the history of science has in ideed lasted far longer than in social and political history. Many histories of science are, in fact, little more than the stories of great discoverers to whom came in a kind of apostolic succession epoch-making revelations of the secrets of Nature». La actividad científica de figuras e instituciones de segunda, tercera o última fila permite en muchos casos comprender adecuadamente el desarrollo científico de un estado. Y por otra parte a falta de los «great men» no hay mas remedio que recurrir a otros no por menos grandes peores indicadores del desarrollo científico. Muchas veces el brillo aúreo que reflejan las grandes instituciones y los «gigantes» de la ciencia, suele estar ausente de los estudios a ellos dedicados. Sin embargo,. el trabajo que comentamos, estudia una modesta institución provinciana, con figu ras de escasa relevancia, pero es capaz de fascinar al lector sin prejuicios. Lo que, según los autores, iba a ser una simple recuperación de un fondo bibliog.fico y otro de enseres y ficheros, donado por la Sociedad Malagueria de Ciencias a la actual Universidad de Màlaga, se convirtió en un catalogo de manuscritos impecable. En total 144, la mayoría del período que va desde 1902 a 1909, que no corresponde,