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Terminology and language policy (towards establishing rudiments of linguopolitology)

Sergiusz Griniewicz

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Terminología y política lingüística (hacia el establecimiento de los rudimentos de la lingüopolitología) SERGIUSZ GRINIEWICZ University of Białystok Moscow Humanities Pedagogical Institute Una de las direcciones más interesantes y actuales de la investigación lingüística moderna se ocupa de los problemas de la política lingüística y la planificación lingüística, que juntas constituyen la base de una nueva ciencia emergente. Ya existe un volumen bastante considerable de publicaciones sobre el tema, pero prácticamente ninguna aborda los aspectos terminológicos de la política lingüística, aparte de mencionar que en el ámbito de la terminología correspondiente hay muchas ambigüedades, complicadas por el hecho de que el campo presenta, en cierta medida, una estructura terminológica diferente en distintas lenguas (Cillia and Busch 2005). En este artículo nos proponemos abordar las siguientes tareas: 1) establecer el sistema conceptual básico y el esquema de este campo del conocimiento, y proponer el sistema terminológico correspondiente; 2) presentar y analizar brevemente sus elementos; y 3) considerar los aspectos terminológicos de la política lingüística. Nos proponemos señalar al menos varios aspectos terminológicos indispensables para una comprensión plena al tomar decisiones políticas relativas a la lengua, y demostrar que, aunque las actividades terminológicas sistémicas y conscientes son cruciales para promover con éxito el desarrollo lingüístico, en la actualidad no hay indicios de un enfoque sistémico en la planificación lingüística. La exploración de los aspectos políticos de la lengua y de la política lingüística tiene una historia considerable. Como sostienen de Cillia y Busch (Cillia and Busch 2005), el inicio de la reflexión científica sobre las políticas y la política lingüísticas (LPP) como campo independiente tuvo lugar especialmente en la década de 1960 (Ricento 2000: 10, Labrie 1996: 828), en publicaciones como Haugen (1966), Kloss (1966) o Fishman (1968), en las que el foco se centraba inicialmente en el aspecto de la planificación lingüística. Ricento (2000) distingue un total de tres etapas en la evolución de la política y la planificación lingüísticas como área de investigación: lo característico de los primeros trabajos es el interés 6 S. Griniewicz | Terminology and language policy (towards establishing... por la descolonización y la formación de los Estados, el predominio del estructuralismo en las ciencias sociales y del pragmatismo como orientación estratégica. La segunda fase se centró —bajo la influencia de la sociolingüística crítica— en los efectos sociales, económicos y políticos del contacto lingüístico. En la década de 1990, los derechos lingüísticos humanos se convirtieron en un objetivo estratégico; las teorías posmodernas y críticas pusieron en primer plano las ideologías lingüísticas. Sobre la situación contemporánea, comenta: “está por verse si el paradigma de la ecología de las lenguas emerge como el marco conceptual más importante para la investigación de LPP” (Ricento 2000: 22). Sin embargo, en Europa del Este, particularmente en la antigua URSS, ya desde la década de 1920, en relación con la elaboración a gran escala de las lenguas nacionales, hubo numerosas publicaciones sobre el tema de la política lingüística. Las actividades de planificación lingüística se basaban en la creencia de que, en una sociedad socialista con economía planificada, la lengua podía controlarse con éxito. Más adelante, esos estudios teóricos pasaron a formar parte de la sociolingüística, aunque hoy en día este campo de estudio ha superado el marco de la sociolingüística. Cabe mencionar que actualmente no existe consenso ni siquiera sobre el nombre de la nueva ciencia. Según Spolsky y Lambert, como ocurre con muchos campos nuevos, sigue habiendo desacuerdo sobre el nombre de este, al que se denomina de diversas maneras: política lingüística (Nesiah 1954; Sibayan 1974), tratamiento de la lengua (Neustupný 1970), cultivo de la lengua (Prague School 1973), ingeniería lingüística (Sibayan 1974), planificación lingüística (Haugen 1959), y gestión lingüística (Jernudd 2001, Spolsky and Lambert 2005). Desde el punto de vista de la terminología, esta es una situación normal: en la etapa inicial suele haber diversas denominaciones para una nueva ciencia, que reflejan distintos enfoques y posibles aspectos que deben tenerse en cuenta. No obstante, ya es posible establecer la estructura general de una nueva ciencia, sus principales divisiones y sus líneas de investigación a partir de las definiciones propuestas y del material objeto de estudio. En cuanto a la denominación de los fundamentos teóricos de la política lingüística, nos gustaría proponer el término lingüopolitología, teniendo en cuenta la existencia de la politología como ciencia consolidada y por analogía con la ciencia ya existente llamada lingüoculturología. Hay mucho en común entre los enfoques para comprender la política lingüística en Occidente y en Europa del Este. Tanto si política lingüística se define como el conjunto de opciones de elementos lingüísticos o variedades lingüísticas acordadas comúnmente, junto con las creencias o ideologías asociadas a esas opciones Terminologija | 2010 | 17 7 en una comunidad lingüística (término indefinido, cuyo tamaño puede variar desde una familia hasta un Estado nación o una agrupación multinacional), realizada en prácticas lingüísticas o en decisiones políticas formales, como leyes, constituciones o reglamentos (Spolsky and Lambert 2005), o en la concepción y planificación de la actividad política con respecto a la lengua (Cillia and Busch 2005), o en la suma total de principios ideológicos y actividades prácticas para resolver problemas lingüísticos en una comunidad o Estado como parte de la política nacional (Дешериев 1990), consideramos que sus componentes principales son ideología lingüística y política lingüística. La política lingüística puede ser externa cuando se ocupa de las relaciones lingüísticas fuera del país, o interna cuando aborda las relaciones lingüísticas dentro del país. Se considera que la ideología lingüística surgió como campo independiente de estudio lingüístico-antropológico en las últimas décadas del siglo XXth, al combinar la etnografía lingüística con aportaciones del estudio de la ideología desde las ciencias sociales (Blommaert 2006). Aunque, según Woolard, este campo sigue estando en gran medida en construcción, su influencia en la antropología lingüística, la lingüística, el análisis del discurso y la sociolingüística es considerable (Woolard, 1998). A nuestro juicio, cuando hablamos de ideología lingüística, normalmente nos referimos a una estrategia lingüística basada en la situación lingüística existente y en la evaluación del estado de la(s) lengua(s) en cuestión: la valoración lingüística. En la situación lingüística pueden distinguirse los siguientes aspectos: – número de variedades lingüísticas existentes (entendiendo por variedad lingüística el habla propia o característica de un pueblo o lugar; un dialecto o lengua local – The Oxford companion to the English language 1992); – carácter de los componentes de la situación lingüística (lenguas, dialectos o subdialectos); – relaciones genéticas entre las variedades lingüísticas (emparentadas, no emparentadas); – funciones de determinadas variedades lingüísticas; – carácter de la variedad lingüística dominante: autóctona o importada (cf. Виноградов 1990). Existen diversos tipos de situación lingüística. Puede ser monolingüe, bilingüe o multilingüe; exoglósica, esto es, la suma total de lenguas diferentes, o endoglósica: la suma total de dialectos territoriales y sociales de una misma lengua; equilibrada, si sus componentes (lenguas, dialectos) son funcionalmente equivalentes, o desequilibrada, cuando sus componentes son 8 S. Griniewicz | Terminology and language policy (towards establishing... distribuido entre diversos ámbitos de comunicación y grupos sociales (Швейцер 1990). En la valoración de una lengua (dialecto, sublengua) (evaluación lingüística, análisis lingüístico) se tienen en cuenta las siguientes características cuantitativas: poder demográfico del idioma (número de hablantes nativos en proporción al número total de habitantes del territorio); posibilidades comunicativas del idioma (número de funciones de determinados idiomas en relación con el número total de tales funciones); estatus político del idioma; prestigio del idioma; nivel de desarrollo del idioma; ritmo de cambio (desarrollo) del idioma; lingual tendencies (cf. Виноградов 1990). Los factores mencionados anteriormente deben tenerse en cuenta en la estrategia lingüística: intenciones conscientes o implícitas con respecto a una lengua (o lenguas), que cobran forma en los enfoques correspondientes y se llevan a la práctica en la política. Dicha estrategia puede ser retrospectiva, orientada a preservar el estado existente de una lengua (mantener la cultura lingüística, limitar el exceso de préstamos, etc.), o prospectiva, encaminada al desarrollo lingüístico; también puede adoptar la forma de nacionalismo lingüístico cuando las lenguas minoritarias se ven amenazadas y marginadas por el predominio de las lenguas nacionales establecidas, o de pluralismo lingüístico (situación lingüística de Suiza o Bélgica, donde las lenguas nacionales tienen los mismos derechos). La política lingüística (LPt) puede definirse como la actividad política efectiva con respecto a la lengua y distinguirse de la política lingüística (LPc), es decir, la concepción y planificación de dicha actividad (Ammon 2006), o como las actividades prácticas relacionadas con la lengua en una comunidad o un Estado, como parte de la política nacional (Дешериев 1990). Los objetivos de la LPt pueden variar enormemente según los intereses y motivos; por ejemplo, «purificar» la propia lengua nacional de préstamos extranjeros para convertirla en un símbolo más adecuado de la identidad nacional, o difundir la lengua dentro del Estado o más allá de sus fronteras para ejercer el poder con mayor eficacia. La LPt debe tener en cuenta los derechos lingüísticos existentes y puede dar lugar a nuevos derechos lingüísticos (Paulston 1997). Según Ammon, la LPt interna regula la lengua dentro de la entidad política, mientras que la LPt externa se extiende más allá de ella. Para el Estado, la primera forma parte Terminologija | 2010 | 17 9 de la política interior, y esta última, de la política exterior. La política lingüística interna puede dirigirse a la estructura de la lengua (política del corpus lingüístico, LCPt) o al estatus y la función de la lengua (política del estatus lingüístico, LSPt). Entre los objetivos típicos de la LCPt se encuentran la grafización (introducción o regulación del sistema de escritura y la ortografía); la estandarización, incluida la codificación (selección y codificación de las normas de ortografía, pronunciación, vocabulario, gramática y estilo o de los textos); la «purificación» (eliminación de préstamos extranjeros); y la modernización (desarrollo de terminología moderna). Entre los objetivos típicos de la LSPt se encuentran la difusión de la norma de una variedad estándar y, en el caso de comunidades multilingües, la asignación de lenguas a determinadas regiones (McRae 1975) o ámbitos y funciones, por ejemplo, los oficiales (Laitin 1992), educativos (como medio o asignatura de enseñanza en distintos niveles educativos; Lo Bianco 1987), religiosos (Landau and Kellner-Heinkele 2001), los medios de comunicación o el ámbito militar (Ager 1996, Schiffman 1996). La política de promoción, mantenimiento o revitalización de una lengua puede abarcar la LCPt, por ejemplo, la construcción o reconstrucción del vocabulario, así como la LSPt, por ejemplo, el fomento de su uso en la familia o su institucionalización en la escuela (Ó Riagáin 1997). A juzgar por la acumulación de denominaciones para este concepto en los últimos 40 años —como tratamiento lingüístico (Neustupny 1970), cultivo lingüístico (Prague School 1973), ingeniería lingüística (Sibayan 1974), planificación lingüística (Haugen 1959) y gestión lingüística (Jernudd 2001)—, se trata de un concepto muy importante que comprende un amplio espectro de actividades. Como sucede en muchos casos similares, esos sinónimos podrían emplearse, de acuerdo con sus significados habituales, como denominaciones de aspectos particulares de la política lingüística. A nuestro juicio, ante todo deben distinguirse dos aspectos generales de la política lingüística: el tratamiento lingüístico (o enfoque lingüístico) y la gestión lingüística. Hay dos tipos de enfoques lingüísticos: el cultivo lingüístico o la obstaculización del desarrollo de la lengua. En el caso del cultivo lingüístico (cultivo: mejora o desarrollo mediante atención cuidadosa, formación o estudio; Longman dictionary of English language and culture), la creación de condiciones favorables para el desarrollo de una lengua puede adoptar diversas formas: promoverla simplemente mejorando su estado y elevando su prestigio (en la terminología de M. Inoue, la valorización de una lengua determinada; Inoue 2006), ampliando su vocabulario, simplificando su ortografía y gramática, e introduciendo ventajas para su uso (preferencias en la comunicación, disponibilidad de literatura, ampliación del ámbito de uso, etc.). 10 S. Griniewicz | Terminology and language policy (towards establishing... el lanzamiento de campañas de promoción y la adopción de medidas estatales, como la estandarización de una variedad lingüística elegida. La estandarización lingüística otorga privilegio, autoridad y legitimidad a una variedad lingüística concreta, y crea así una jerarquía en la que las variedades «no estándar», ya se caractericen como acentos, dialectos u otras lenguas, quedan marginadas. Tal jerarquía lingüística suele ser hegemónica en el sentido de que los hablantes simplemente la dan por sentada. Incluso en una sociedad donde se celebra y promueve oficialmente un ideal multicultural, multiétnico y multilingüe, se presupone tácitamente la condición estándar de la lengua y se la naturaliza de tal modo que se asocia con la superioridad moral, la movilidad social y la «cultura» (Inoue 2006). En algunos casos, el cultivo lingüístico puede adoptar la forma de revitalización de una lengua (reavivamiento, recuperación). También puede adoptar la forma extrema de imposición lingüística, que contradice la noción universalmente aceptada de los derechos lingüísticos, pero que, no obstante, todavía se practica en algunos países europeos. La obstaculización (impedimento, trabas, desalojo, expulsión, desplazamiento forzoso, opresión) de una lengua también puede adoptar diversas formas, desde el retardo lingüístico por medios oficiales y extraoficiales, el bloqueo lingüístico directo (obstaculizar su desarrollo, nihilismo lingüístico) hasta el exterminio lingüístico (desalojo, desplazamiento, destitución, sustitución, genocidio lingüístico). En el caso de la gestión lingüística (gestión: arte o práctica de controlar los asuntos; Longman dictionary of English language and culture), esta puede entenderse como las acciones que emprenden autoridades formales, como los gobiernos u otros organismos, o personas que creen tener autoridad, como padres, docentes o academias, para modificar las elecciones lingüísticas de quienes, según afirman, están bajo su control (Spolsky 2004). La gestión lingüística tiene tres componentes: la elaboración de planes y políticas lingüísticas explícitos, que proponemos denominar planificación lingüística propiamente dicha (planificación: elaboración de planes para diseñar algo; organización (cuidadosa) de antemano; Longman dictionary of English language and culture); su aplicación (mediante normas, leyes o asignación de recursos), que proponemos denominar regulación lingüística; y la evaluación de los resultados y efectos (cf. Rubin and Jernudd 1979: 2–3). Cuando hablamos de las diversas acciones que constituyen la gestión lingüística, ante todo debemos considerar las actividades terminológicas por varias razones. En primer lugar, el desarrollo de una lengua consiste principalmente en el crecimiento del vocabulario, ya que el nivel léxico del sistema lingüístico es más proclive a los cambios que los demás niveles. Como ya señalamos en varias ocasiones Terminologija | 2010 | 17 11 publications (Griniewicz 2006, Гринев–Гриневич 2008), the growth of scientific and technical vocabularies is much faster than that of the everyday speech vocabulary, so at present the number of terms in some sciences (for example chemistry or biology) exceeds the number of common words. Latest information compels us to update some of our earlier data presented in (Griniewicz 2006) – according to Wikipedia modern biological terminology may now reach even up to 100 million names for varieties of living beings, and probably nowadays special lexical units comprise not 90%, but rather more than 99% of new words in modern languages. This tendency would remain, because special vocabulary not only already comprises the major part of any advanced national language but also is the most dynamic strata of language. En segundo lugar, últimamente han surgido razones políticas concretas para prestar más atención a la regulación del vocabulario especializado. Actualmente, la ciencia de la terminología se ocupa de la globalización de la industria, la economía, la cultura e incluso la vida cotidiana, que da lugar a nuevas condiciones para la existencia y la interacción de las lenguas nacionales. Una de ellas es la disminución del número de lenguas utilizadas activamente. Según los cálculos de la ONU, durante el siglo actual desaparecerán del uso activo aproximadamente 2.500 de las 3.000 lenguas que funcionan actualmente. El director de investigación del Living Tongues Institute for Endangered Languages del Swarthmore College (Pensilvania), el Dr. K. David Harrison, predice que el 90% de las lenguas del mundo se extinguirán para 2050. Otros cálculos hablan de 6.800 lenguas, o de entre 6.000 y 7.000, de las cuales el 90% está destinado a desaparecer; el resultado es, en líneas generales, el mismo (Grenoble 2006, Gorter 2006). Estas afirmaciones suenan trágicas, pero su origen podría ser más bien la ignorancia terminológica o el descuido: en las listas de lenguas se incluyen erróneamente no solo dialectos, sino a veces también subdialectos (dialectos de una sola aldea, говоры: las variedades territoriales más pequeñas de una lengua, medios de comunicación cotidiana de los habitantes de una aldea o, rara vez, de unas pocas aldeas — Касаткин 1990, Пшеничнова 1997). (Todas las fuentes sostienen que es difícil ofrecer una cifra exacta del número de lenguas que existen en el mundo, porque la diferencia entre una lengua y un dialecto no siempre está claramente delimitada). Por ejemplo, en Daguestán algunas lenguas, como el chamalinskij, bagvalinskij, botlihskij, godoberihskij, el bezhtinskij, el hvarshinskij, el gunzibskij, el ginuhskij, el archinskij, el buduhskij y el hinalugskij, son habladas por menos de 12 S. Griniewicz | Terminology and language policy (towards establishing... 5.000 personas cada una y carecen de forma escrita. Están cerca de perder su condición de lenguas independientes. Esto no significa que vayan a desaparecer; más bien, se las reconocerá debidamente como dialectos de las lenguas de mayor difusión más próximas. Según las publicaciones más recientes, algunas ya se consideran dialectos. Así pues, en realidad, se trata más bien de corregir el error de llamar lenguas a lo que en realidad son dialectos. En las condiciones actuales de globalización del espacio mundial y de formación de nuevos Estados en algunas zonas de Asia y África, podemos observar tendencias centrípetas propias del período de formación de nuevos Estados en Europa en la Edad Moderna, cuando los dialectos locales ceden su lugar y el dialecto central sirve de base para una lengua estatal nacional. El principio «una lengua, una nación» ya no es válido cuando muchas naciones comparten una misma lengua. La desaparición de las lenguas minoritarias puede deberse a diversas causas; la más natural es determinar con mayor precisión la condición de algunas lenguas minoritarias que, en realidad, son dialectos. También puede haber motivos políticos, por ejemplo, proclamar que la lengua moldava es un dialecto de la lengua rumana. De ello se desprende que las lenguas supervivientes ampliarán su ámbito funcional y se extenderán fuera de sus países de origen (cabe mencionar como dato curioso que, en la actualidad, tanto los británicos como los rusos constituyen minorías nacionales entre los hablantes nativos de las respectivas lenguas). Con el comienzo del uso internacional de algunas de las lenguas existentes, nos enfrentamos al problema de su uso eficaz. Y aquí surge la cuestión de la política lingüística nacional. Para elaborar recomendaciones sobre dicha política, ante todo debe analizarse la situación lingüística actual. En la actualidad observamos que algunas decisiones políticas relativas a la lengua obedecen únicamente a motivos políticos momentáneos y desconocen por completo las tendencias naturales del desarrollo lingüístico. Por tanto, es necesario formular recomendaciones sólidas e imparciales basadas en el análisis de los procesos naturales de evolución y, en particular, de la interacción internacional entre las lenguas. Por diversas razones, dichas recomendaciones deberían centrarse principalmente en la terminología. En primer lugar, a diferencia del vocabulario común y cotidiano, que es relativamente estable y no está sujeto a cambios, el vocabulario especializado puede regularse. La terminología siempre es resultado de un acuerdo sobre el uso de Terminologija | 2010 | 17 13 ciertos nombres de conceptos propios de especialistas del campo de conocimiento correspondiente. Por lo tanto, es bastante probable que el vocabulario especializado sea la única parte de la lengua que pueda manipularse y controlarse conscientemente. En muchas lenguas es posible elaborar conjuntos de reglas para acuñar nuevas unidades léxicas especializadas y regular las existentes. Hay razones para creer que la capa más numerosa del léxico especializado, formada por los llamados nomens, podría regularse y desarrollarse con éxito de acuerdo con conjuntos de reglas establecidos de antemano. En segundo lugar, cabe mencionar que algunos problemas lingüísticos, especialmente los de naturaleza semántica, podrían examinarse con mucha mayor claridad en el ámbito de la terminología, relacionado con la naturaleza precisa de los términos. En tercer lugar, el control del vocabulario especializado puede impulsar enormemente el progreso de la ciencia y la tecnología. El éxito de la investigación contemporánea sobre las leyes del pensamiento (especialmente el creativo) y la simulación de los procesos de pensamiento, la investigación del desarrollo de la civilización humana y el estímulo del progreso científico y tecnológico dependen en gran medida de la resolución de una serie de problemas terminológicos. Por último, los datos antropolingüísticos más recientes dan motivos para creer que podría haber ciertas correspondencias entre el tamaño del vocabulario nacional y el nivel de la mentalidad nacional. Por lo tanto, los aspectos terminológicos deben tenerse necesariamente en cuenta (si no ser decisivos) en las decisiones sobre estrategia lingüística. La política lingüística consciente y, en primer lugar, la gestión lingüística deben ocuparse principalmente de promover el vocabulario especializado. La planificación lingüística, especialmente la de largo plazo, debe basarse en un análisis sistémico y global del estado actual de la terminología y en un examen minucioso de las tendencias y orientaciones existentes (en Grinev 1993 se presenta un ejemplo de identificación de tendencias en el desarrollo de las terminologías), la previsión del desarrollo lingüístico y el establecimiento de orientaciones y métodos para regular el vocabulario especializado. El trabajo terminológico práctico, como parte crucial de la política lingüística, debe presuponer un enfoque sistémico basado en un conocimiento sólido de las principales características de las terminologías. La experiencia del trabajo terminológico en la antigua URSS demostró que se trataba de un objetivo bastante difícil. Como se mencionó en (Grinev 1994), el carácter peculiar de las actividades terminológicas soviéticas y de la teoría correspondiente estuvo fuertemente influido por la creencia inicial de que el desarrollo de la lengua general podía ordenarse y 14 S. Griniewicz | Terminology and language policy (towards establishing... planificarse. Esta creencia romántica posrevolucionaria de que el desarrollo lingüístico podía gestionarse y someterse al control humano se veía respaldada por la convicción de Marx de que la lengua sería una de las cosas que, con el tiempo, quedarían bajo el control del proletariado victorioso. Más tarde (hasta el presente), la idea del control humano fue sustituida por la del control estatal, reflejada en el carácter obligatorio de la normalización terminológica en la URSS. Por eso resulta difícil encontrar en las normas soviéticas sinónimos permitidos o términos polisémicos, que abundan en las normas terminológicas británicas, indias, australianas o neozelandesas; y por eso también los debates sobre las normas terminológicas en Rusia a veces adquieren un carácter muy acalorado. Los primeros intentos de llevar la lengua a un estado debidamente ordenado y de sustituir los términos vigentes por otros ideales fracasaron. Según el testimonio del fundador de la escuela rusa de terminología, D. S. Lotte, la causa de este fracaso fue el desconocimiento absoluto de la naturaleza del objeto que se pretendía ordenar y la ausencia de principios para ordenar la terminología. Por consiguiente, la ciencia de la terminología surgió como medio de fundamentar teóricamente el trabajo práctico, algo que muchos investigadores contemporáneos de la terminología ignoran por completo. Lamentablemente, incluso ahora observamos una falta de trabajo terminológico sistemático y consciente, basado en principios elementales de planificación y en el conocimiento de las tendencias lingüísticas. Una enorme cantidad de normas terminológicas elaboradas en las décadas de 1960 y 1970 se llevó a cabo de manera asistemática, sin principios sólidos y con una calidad deficiente. Las normas terminológicas de los países del Comecon eran de mejor calidad, pero se basaban no en un enfoque sistémico global, sino más bien en la selección de campos temáticos aislados. A finales de la década de 1970 se emprendió una iniciativa de toda la Unión, mucho más cercana a las condiciones óptimas, para elaborar medios lingüísticos destinados a los sistemas sectoriales de recuperación de información, que se preveía integrar en un sistema global; sin embargo, este trabajo no se concluyó correctamente. Hoy en día, cuando los esfuerzos terminológicos están determinados por los recursos financieros y no cuentan con el apoyo del Estado, la situación es mucho peor. Solo podemos consolarnos sabiendo que la situación no es mejor en las actividades terminológicas internacionales, porque, en las condiciones del libre mercado, el papel de la planificación es insignificante. Cabe mencionar que, en la actualidad, no hay indicios de intentos de organizar una regulación planificada y a gran escala del léxico especializado, aunque Terminologija | 2010 | 17 15 existe cierta experiencia en esta dirección en los países nórdicos. Una de las razones por las que los gobiernos no prestan atención a las oportunidades de desarrollar lenguas especiales nacionales es que las pérdidas inmediatas derivadas de nombres comerciales fallidos y el obstáculo que esto supone para el progreso científico no se consideran significativos y no pueden medirse con exactitud. Por consiguiente, el desarrollo de vocabulario especializado, que crea condiciones para el desarrollo científico, industrial y cultural y debería ser una de las prioridades de la planificación y la financiación, se descuida lamentablemente y solo se lleva a cabo gracias a los esfuerzos de un pequeño número de entusiastas. Algunas actividades terminológicas acompañan necesariamente la investigación científica, pero, a falta de formación especializada y coordinación, se realizan de forma asistemática, basándose únicamente en el sentido común, algo característico de las culturas primitivas y de los estados rudimentarios del conocimiento. Al mismo tiempo, a partir de la experiencia práctica y el análisis teórico se formularon algunos principios y se realizaron intentos exitosos de diseñar formas óptimas para términos y nombres (proyectos de diseño terminológico llevados a cabo por П. В. Веселов, Н. И. Кулиш, Э. А. Сорокина – Веселов 1971; Кулиш 1984, 1985; Сорокина 2007). Ya mencionamos algunos principios de una política convergente de lenguas emparentadas en lo que respecta a los préstamos (Griniewicz 2006: 14–15); puede emplearse un enfoque similar para coordinar la elaboración de medios de derivación. Ya en la década de 1980 se constató que era posible construir fácilmente enormes cantidades de nombres de acuerdo con formas óptimas, y se formularon algunos principios para diseñarlos (Гринев 1986, 1987). También se formularon otras recomendaciones relativas a la elección de formas terminológicas y a la organización del trabajo terminológico. El desarrollo de la terminología como parte de una política nacional adecuada debería constar de varias direcciones y etapas. Una de las direcciones más importantes y tradicionales es la ordenación del vocabulario especializado, que incluye el inventario del vocabulario especializado, su sistematización y unificación, y su optimización. Otra dirección, menos conocida pero muy importante, es la construcción de vocabulario, que presupone la elaboración de bancos de morfemas que puedan utilizarse como material de construcción, así como el diseño y la construcción de sistemas de términos y nombres. El desarrollo de la ciencia de la terminología ha creado posibilidades para la regulación racional y el desarrollo del vocabulario de las lenguas nacionales. Sin embargo, la situación política actual de muchos Estados de reciente creación más bien da motivos para pronósticos pesimistas sobre el aprovechamiento exitoso de estas posibilidades. 16 S. Griniewicz | Terminology and language policy (towards establishing... C O N C L U S I O N E S En la actualidad somos testigos de la aparición de una nueva ciencia, de amplio alcance y gran importancia, que se ocupa de tomar decisiones vitales sobre las lenguas y que proponemos denominar linguopolítología. Actualmente no hay motivos para considerar muchas decisiones políticas relativas a las lenguas como una actividad planificada. Sin embargo, los avances en varios campos del conocimiento afines, como la sociolingüística, la etnolingüística, la antropolingüística y la ciencia de la terminología, crean posibilidades para elaborar fundamentos sistémicos racionales de la política lingüística, ante todo en la planificación y la gestión lingüísticas. Sigue siendo problemático que estas posibilidades lleguen a hacerse realidad; hay motivos para creer que probablemente no. Aun así, la aparición de una nueva disciplina lingüística con aspectos teóricos sumamente interesantes y otros prácticos importantes debe considerarse un paso importante en el progreso cultural. APÉNDICE: Estructura general propuesta de la linguopolítología Política lingüística Ideología lingüística Situación lingüística Evaluación lingüística, Estrategia lingüística Enfoques lingüísticos Cultivo lingüístico (promoción, desarrollo y fomento de la lengua) Obstaculización lingüística (impedir, dificultar, desplazar, expulsar, forzar a abandonar, oprimir) Gestión lingüística (política lingüística) Planificación lingüística Planificación lingüística a largo plazo Análisis de las tendencias lingüísticas Pronóstico del desarrollo lingüístico Formación profesional en LP Planificación lingüística a corto plazo Regulación, ingeniería y control del lenguaje Normalización lingüística Promoción de la terminología Ordenación del vocabulario especializado Inventario del vocabulario especializado Sistematización del vocabulario especializado Unificación del vocabulario especializado Optimización del vocabulario especializado Construcción del vocabulario Elaboración de bancos de morfemas Diseño y construcción de sistemas de nomenclaturas Terminologija | 2010 | 17 17 REFERENCES Ager D. 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Pažymima, kad šiuo metu nėra pagrindo kalbėti apie įsisąmonintą ir planingą požiūrį į kalbų plėtros klausimus, nors būtinybė atsižvelgti į terminologinius kalbos politikos aspektus yra akivaizdi. Pasitaiko atvejų, kai nacionalinė kalbos politika būna nepakankamai apgalvota. Terminologija | 2010 | 17 19 Vis dėlto sukaupta terminologinių tyrimų ir praktinio terminologijos darbo patirtis leidžia formuluoti tam tikrus principus ir konkrečius būdus, kuriais būtų galima skatinti kalbos plėtrą ir kuriuos būtų galima įgyvendinti tvarkant ir plėtojant specialiąją kalbos leksiką. ТЕРМИНОЛОГИЯ И ЯЗЫКОВАЯ ПОЛИТИКА Рассматриваются терминологические аспекты формирующейся обширной области знания, которую предлагается назвать лингвополитологией. Делается попытка представления и краткого рассмотрения структуры новой науки и содержания ее основных разделов. Отмечается, что, несмотря на очевидную необходимость учета терминологических аспектов языковой политики, в настоящее время нет оснований говорить о сознательном разумном плановом подходе к вопросам развития языков. В ряде случаев национальная языковая политика носит непродуманный характер. Однако накопленный опыт в первую очередь терминологических исследований и практики дал возможность сформулировать некоторые принципы и конкретные способы содействия развитию языка, которые могут быть реализованы в упорядочении и расширении специального лексического состава языка. Gauta 2010–11–16 Sergiusz Griniewicz University of Białystok Waska 4, m.20, Białystok, 15–481, Poland E-mail [email protected] 20 S. Griniewicz | Terminology and language policy (towards establishing...