The Functions of Special Lexicography in the Nation-Wide System “Science–Technologies–Innovations”
Full text
Funciones de la lexicografía especializada en el sistema nacional «ciencia–tecnologías–innovaciones»
ВЯЧЕСЛАВ КОНСТАНТИНОВИЧ ЩЕРБИН
Centro de Análisis Sistémico e Investigaciones Estratégicas de la Academia Nacional de Ciencias de Bielorrusia
PALABRAS CLAVE: lexicografía especializada, funciones de los diccionarios especializados, sistema nacional «ciencia–tecnologías–innovaciones»
En las últimas décadas, con la expansión del uso del enfoque funcional en la lingüística contemporánea —que sustituyó a los enfoques comparativo-histórico, sistémico-estructural y generativo, dominantes durante el siglo XX—, se intenta cada vez más ofrecer descripciones exhaustivas de: a) las funciones del término (véase, por ejemplo, Tatarinov 2006: 337–338); b) las funciones de los diccionarios especializados (véase, por ejemplo, Kudashev 2007: 43–46; Grinev-Grinevich 2009: 66–74; Dubichinsky 2013: 282–283); c) las funciones de distintas ramas de la lexicografía especializada (véase, por ejemplo, Shcherbin 2010: 381–387; Shcherbin 2011: 141–152), etc.
En particular, la lista de funciones del término elaborada por Viktor A. Tatarinov es actualmente la más amplia e incluye casi dos decenas de denominaciones de tales funciones. Entre ellas figuran: las funciones comunicativa, cognitiva, nominativa, estructural-lingüística, clasificadora, vegetativa, prototípica, estereotípica, etnovalorativa, simbólica, expresiva, estética, de género, especializada, caracterizadora, comparativa, formadora de fenómenos y formadora de mentalidad (Tatarinov 2006: 337–338). Otros especialistas rusos en terminología distinguen también otras funciones del término. Por ejemplo, Elena I. Golovanova considera que «aunque el término es polifuncional, su función principal y dominante es (énfasis añadido. — V. Sh.) la función de registrar y producir
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conocimiento especializado como resultado de la actividad cognoscitiva (Golovanova 2007: 33).
Por su parte, entre las funciones principales de los diccionarios especializados, Sergey V. Grinev-Grinevich incluye actualmente las siguientes características funcionales: inventarial, normativa, gnoseológica, predictiva y didáctica, entre otras (Grinev-Grinevich 2009: 29, 60, 73). A su vez, Igor S. Kudashev describió las siguientes funciones de los diccionarios especializados: informativa, comunicativa, didáctica, registradora, sistematizadora, codificadora, cognoscitiva (gnoseológica) e ideológica (Kudashev 2007: 43–45). Además, Vladimir V. Dubichinsky distingue, según la finalidad de los diccionarios terminológicos, los siguientes grupos, que en gran medida tienen carácter funcional: 1) diccionarios registradores (la mayoría de los diccionarios terminológicos existentes); 2) diccionarios reglamentadores (normas terminológicas y diccionarios de términos recomendados); 3) diccionarios informativos (tesauros de recuperación de información); 4) diccionarios sistematizadores (clasificadores, tesauros, diccionarios de frecuencias y diccionarios de sistemas terminológicos) (Dubichinsky 2013: 282–283). En consecuencia, la distinción de los grupos de diccionarios terminológicos antes enumerados en la clasificación de V. V. Dubichinsky permite identificar funciones de los diccionarios especializados como la registradora, la reglamentadora, la informativa y la sistematizadora.
Por último, según la función principal que desempeñan, hemos distinguido las siguientes ramas principales de la lexicografía especializada, cuyos nombres corresponden a las funciones que realizan: 1) la lexicografía terminológica (terminografía) se orienta a describir las características formales y de contenido del término; 2) la lexicografía enciclopédica procura ofrecer una descripción sistemática del contenido conceptual de fenómenos, procesos y hechos extralingüísticos; 3) la lexicografía experimental se basa en el uso de métodos de sistematización de la información presentada que no son tradicionales en lexicografía (tablas, esquemas, ilustraciones, dibujos técnicos, símbolos no verbales, fórmulas, conjuntos de preguntas y respuestas, bases de datos, bases de conocimientos, etc.), tomados de distintas áreas del conocimiento especializado; 4) en el marco de la lexicografía clasificatoria se preparan diccionarios alfabéticos, sistemáticos, pre-
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índices temáticos y otros índices; identificadores de plantas, animales, minerales, rocas, etc.; rúbricas y clasificadores; manuales de tarifas y cualificaciones de profesiones, especialidades y cargos; así como otras obras de consulta cuya tarea principal es ordenar conceptualmente el propio ámbito temático del conocimiento en cuyo marco se utiliza la terminología descrita en dichas obras; 5) La conceptografía especial tiene como objetivo elaborar diccionarios de los principales conceptos y categorías científicas; diccionarios de términos, conceptos y palabras clave; diccionarios de descriptores científicos; conceptuarios integrales, generales y de disciplinas específicas; diccionarios de un solo concepto (Ščerbin 2011: 141–152).
El análisis comparativo de las listas anteriores de las funciones principales del término, de los diccionarios especializados y de las principales áreas de la lexicografía especializada muestra que, por ahora, no se observa un isomorfismo completo entre las listas funcionales indicadas, lo que, sin duda, dificulta la construcción de una teoría unificada y coherente que abarque todo el espectro de disciplinas científicas relacionadas con el estudio, la descripción y la normalización de los términos (terminología, terminología como disciplina, terminografía y lexicografía especializada). El objetivo principal de nuestro artículo es precisamente buscar fundamentos sistémicos para construir una teoría unificada de la terminología, la terminología como disciplina y la terminografía.
Como primer fundamento sistémico puede señalarse la comprensión común, entre representantes de distintas ramas de la ciencia terminológica, de un concepto científico básico como FUNCIÓN. Actualmente, como observa acertadamente S. V. Grinev-Grinevich, «no todos los lexicógrafos distinguen con suficiente claridad la finalidad y la función de un diccionario» (Grinev-Grinevich 2009: 29). A nuestro juicio, esto último se debe a que en las obras de consulta generales estos dos conceptos (finalidad y función) a menudo se identifican. Véase, por ejemplo, la definición del concepto «función» en el Diccionario contemporáneo de ciencias sociales (2005): «Función (lat. function – ejecución) – obligación, ámbito de actividad, finalidad; papel que una institución social desempeña con respecto a las necesidades de un sistema social de nivel superior o a los intereses organizativos de los grupos sociales y los individuos que lo componen» (Danilyan, Panov 2005: 462–463).
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Mientras tanto, en el ámbito de la lexicografía especializada, los conceptos de finalidad del diccionario y función del diccionario se distinguen de manera bastante estricta:
«Si la finalidad del diccionario viene determinada por la forma en que se utiliza, su función se basa en la relación entre los elementos de descripción y de regulación con respecto al léxico especializado que incluye. Al mismo tiempo, la función de un diccionario terminológico está determinada en gran medida por las características del estrato léxico elegido y, ante todo, por el grado de desarrollo del ámbito terminológico correspondiente. Como señala Olga S. Ajmanova, en la etapa de formación y rápido desarrollo o de reestructuración radical de la terminología (caracterizada por una abundancia de sinónimos y por el uso polisémico de muchos términos, la inestabilidad de sus significados y la presencia de numerosos metadialectos de escuelas científicas e idiolectos de especialistas individuales), la tarea más importante es inventariar la terminología; cuando existe un sistema de conceptos formado y consolidado y se estabilizan las relaciones semánticas, cobra importancia la tarea de establecer normas para el uso de los términos y fijarlas en diccionarios normativos [Ajmanova, 1966]. De acuerdo con esto, cabe distinguir dos funciones principales del diccionario terminológico: la de inventario y la normativa» (Grinev-Grinevich 2009: 28–29).
La función (de inventario o normativa) en la que se centra el compilador al crear un diccionario terminológico determina tanto la extensión de su repertorio como el grado de normalización del léxico especializado que incluye. En particular, al elaborar un diccionario terminológico de tipo registrador, cuando el terminógrafo1 se esfuerza por realizar plenamente la función de inventario de dicho diccionario, se basa en los siguientes principios metodológicos: 1) «la terminología se extrae, como el metal de la mena, del conjunto de producciones metalingüísticas del período estudiado» (Ajmanova 1969: 5); 2) «la tarea prioritaria y realmente viable en la actualidad es la descripción lexicográfica de esa lengua (aunque sea imperfecta, incoherente y heterogénea) mediante la cual los lingüistas se comunican entre sí y que emplean en la enseñanza» (Ajmanova 1969: 9). La aplicación consecuente por parte del compilador de un diccionario terminológico de tipo registrador de los principios metodológicos indicados da como resultado la inclusión en su repertorio de muchos miles de términos, profesionalismos, nombres técnicos, neologismos especializados, semitérminos, prototérminos y terminoides identificados en textos científicos.
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Por su parte, al elaborar un diccionario terminológico de tipo normativo, su autor orienta su trabajo a realizar la función normativa o reguladora del diccionario especializado y se apoya para ello en principios metodológicos completamente distintos: 1) en el repertorio del diccionario terminológico normativo se incluyen únicamente aquellas unidades terminológicas cuyo contenido conceptual ya está definido con precisión, es decir, que ya cuentan con una definición científica. Como observó acertadamente al respecto el investigador austroestadounidense Eugen Rosenstock-Huessy, «la definición es la última palabra del ser humano en la serie de palabras que dedica a su objeto» (Rosenstock-Huessy 1994: 96); 2) en un diccionario terminológico de tipo normativo es deseable indicar para cada unidad del repertorio su lugar en el sistema terminológico sectorial correspondiente, que, a su vez, representa un sistema determinado de conocimientos conceptuales sobre el mundo y el lenguaje: «El sistema terminológico en su conjunto, al reflejar una determinada esfera conceptual, se configura no solo como un conjunto de unidades, sino como una red de conocimientos muy compleja, en la que interactúan distintos tipos de conocimiento sobre el mundo y el lenguaje, vinculados con el desarrollo del pensamiento humano» (Novodranova 2009: 93). La aplicación por parte del compilador, en su actividad terminográfica, de los principios metodológicos indicados para un diccionario terminológico de tipo normativo da como resultado una selección rigurosa para el repertorio de léxico especializado suficientemente normalizado y bien definido desde el punto de vista semántico, cuyo volumen rara vez supera las mil o dos mil unidades.
Como segundo fundamento sistémico para construir una teoría unificada de la terminología, la terminología como disciplina y la terminografía, debe considerarse el cumplimiento incondicional, por parte de todos los representantes de la ciencia terminológica, del requisito imperativo de distinguir, por un lado, los textos propiamente científicos, técnicos y administrativos y, por otro, los textos lexicográficos de consulta y metalingüísticos. Cabe señalar que, ya hace diez años, el conocido terminólogo ruso Vladimir M. Leichik (2007: 11) dividió todos los textos científicos, técnicos y administrativos en tres grupos: los que utilizan términos, por ejemplo, artículos de revisión, monografías y documentos administrativos; los que fijan térmi-
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orientados a la consulta, por ejemplo, diccionarios y obras de referencia, y creadores de términos, entre ellos artículos de investigación en los que el autor expone por primera vez los resultados de sus experimentos, generalizaciones, etc. Sin embargo, si nos apoyamos en los avances de una ciencia tan reciente como la lingüística semiótica, la muy interesante clasificación textual de V. M. Leichik mencionada puede reducirse a dos tipos de textos: por un lado, textos científicos, técnicos y empresariales, de carácter lineal; por otro, textos lexicográficos y de referencia, de carácter metalingüístico y no lineal.
Como argumento a favor del sistema de clasificación textual más sencillo que proponemos, citaremos el manual de S. V. Grinev Основы семиотики (2003), en el que se subraya el estrecho vínculo entre las tendencias más recientes de la ciencia lingüística y los problemas y principios fundamentales de la semiótica: «En las décadas de 1980 y 1990 surgieron varias ciencias y corrientes relacionadas con la problemática semiótica: la terminología, la terminografía, la lingüística comunicativa, la psicología cognitiva y la lingüística<...>» (Grinev 2003: 20). En opinión de S. V. Grinev (2003: 30–31),
«la aplicación de principios semióticos en varias áreas de investigación resultó sumamente productiva. En la lingüística, donde surgió una disciplina fronteriza específica —la lingüística semiótica—, fue posible estudiar las unidades lingüísticas en tres aspectos —el semántico, el formal y el funcional— en todos los niveles de la lengua, desde el fonema hasta los textos <...>, lo que favoreció el carácter sistemático de la investigación lingüística y amplió considerablemente el repertorio de métodos para estudiar la lengua».
Para demostrar la validez de esta afirmación respecto de textos de distintos géneros, realizaremos un análisis comparativo de las características semióticas de los textos lexicográficos y de referencia (no lineales) y de los textos comunes (literarios, científicos, periodísticos, empresariales y otros), de carácter lineal, según los tres criterios antes mencionados: el semántico, el formal y el funcional.
Tradicionalmente, comenzaremos el análisis comparativo de los textos de distintos géneros mencionados con sus características formales. Una de ellas es el nombre o título del texto. Por regla general, los textos lexicográficos y de referencia difieren considerablemente de los de otros géneros en este aspecto, ya que sus títulos incluyen unidades terminológicas (словарь, энциклопедия,
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справочник, глоссарий, указатель, etc.), que indican directamente la pertenencia genérica de los textos que designan al ámbito de las obras lexicográficas y de referencia. Esta circunstancia llevó al miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Rusia, Yuri N. Karaulov, a suponer que «la tipología existente de diccionarios es, en gran medida, una tipología de sus títulos» (Karaulov 1981: 43).
Sin embargo, si intentamos utilizar las unidades terminológicas enumeradas anteriormente, incluidas en los títulos de textos lexicográficos y de referencia (словарь, энциклопедия, справочник, глоссарий, указатель, etc.), como palabras clave de búsqueda para localizar textos lexicográficos y de referencia pertinentes en el espacio virtual de Internet o en los catálogos electrónicos de las principales bibliotecas, pronto comprobaremos que el uso de un indicador formal como el título del texto no siempre ofrece el resultado deseado. Por ejemplo, el uso de la palabra clave словарь permitió encontrar en el espacio virtual no solo el especializado Словарь ветров de Leonid Z. Prokh (1983), que presenta en orden alfabético descripciones de carácter científico-natural de distintos tipos de vientos que soplan en diversas regiones del planeta, sino también el libro de poesía lírica del poeta de Kiev Yuri Mezenko Словарь ветров (1986), que ni por su forma ni por su contenido guarda relación con el género de las obras lexicográficas y de referencia. Además, el uso de la palabra clave словарь permitió encontrar la novela literaria del escritor inglés Lawrence Norfolk Словарь Лампиера (1996), la novela literaria del escritor serbio Milorad Pavić Хазарский словарь (1989) y muchas otras obras literarias que utilizan únicamente la forma externa del diccionario para organizar su espacio textual y, por tanto, solo guardan una relación indirecta con el género de las obras lexicográficas y de referencia.
De modo análogo, al buscar textos lexicográficos y de referencia mediante una palabra clave como энциклопедия, se encontraron no solo auténticas publicaciones enciclopédicas, sino también el libro de memorias de Valentin Rich Я – Энциклопедия (2006) y muchas otras publicaciones similares sin relación directa con el género de los textos lexicográficos y de referencia. Todo lo dicho nos permite concluir que, utilizando un indicador formal como el título de un texto, no es posible distinguir con certeza absoluta los textos lexicográficos y de referencia de
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los textos de consulta de los textos de otros géneros. Por tanto, la tipología de los títulos de los diccionarios no puede servir de base para su clasificación científica.
La especificidad de los textos lexicográficos y de consulta se revela en mucha mayor medida mediante el uso de un criterio de contenido como el modo de organizar su contenido conceptual. A diferencia de los textos habituales (literarios, científicos, periodísticos, administrativos y otros), caracterizados por la narratividad, la linealidad y la cohesión sintáctica, el espacio textual de los diccionarios y obras de consulta actuales se organiza sobre bases semióticas fundamentalmente distintas (hipertextualidad, no linealidad, diversidad de modos de cohesión lexicográfica, etc.) (Щербин 2002). En particular, mientras que el contenido de cualquier texto habitual, desde el punto de vista estructural, constituye «una larga cadena de símbolos que se lee en una sola dirección» (Морозов, Тихомиров, Хрусталев 1997: 56), el contenido de los textos lexicográficos y de consulta puede estructurarse alfabéticamente (en orden directo o inverso), según la forma gráfica de los títulos de los artículos del diccionario; por temas (ideas); por familias de formación de palabras; según las características gramaticales de las palabras que aparecen en los títulos; según sus características genéticas; por la cronología de su aparición en la lengua; mediante una numeración digital convencional (simple, doble, etc.); y conforme a muchos otros principios organizativos. La diversidad señalada de enfoques lexicográficos para organizar el espacio textual del diccionario constituye la mejor prueba de que «el orden de disposición de los materiales en una obra de consulta <...> tiene una importancia decisiva entre los datos iniciales para el diseño del libro» (Адамов, Кричевский 1981: 10).
Al mismo tiempo, la práctica editorial de las últimas décadas muestra que, en busca de nuevas formas de expresión, los autores de textos habituales recurren cada vez más a los modos lexicográficos de organizar el espacio textual de las obras literarias, científicas y de otros tipos que crean. Como ejemplo, mencionemos la novela femenina de Маша Царева Московский бестиарий. Болтовня бронетенетки (2007), en la que el orden de las secciones sigue el alfabeto según la forma gráfica de sus títulos, lo que, sin embargo, no altera en absoluto la unidad semántica general de la obra literaria ni modifica su adscripción genérica. En esta
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relación, puede concluirse que el uso de un criterio de contenido como el modo de organizar el contenido conceptual del texto tampoco puede garantizar al cien por cien la separación inequívoca de los textos lexicográficos y de consulta respecto de las obras habituales (literarias, científicas y de otros tipos).
Todo lo expuesto anteriormente explica por qué los editores de libros, los bibliotecarios, los estudiosos del libro y otros investigadores de textos recurren, en el proceso de clasificarlos, además de a los criterios formal y de contenido, también a un criterio funcional. En particular, esto es lo que escribe sobre la función principal de los textos habituales de carácter lineal uno de los primeros desarrolladores de sistemas nacionales de hipertexto, Мартин М. Субботин (1993: 39–40):
«<...> la función principal del texto lineal se entendía y se entiende como la presentación, la representación de un sentido ya existente. Se trata de presentar el sentido como algo unitario, como una totalidad relativamente acabada. El libro presenta y configura su contenido como algo completo, cerrado, «envuelto en una encuadernación». Precisamente con ese fin, el contenido se presenta en forma de una estructura jerárquica única. En ello reside el sentido profundo de la linealidad. Pues la jerarquización más completa se alcanza precisamente mediante el ordenamiento lineal, cuando cada elemento ocupa un lugar único y estrictamente definido: después de algo y antes de algo. La disposición jerárquica y la secuencia de los elementos portadores de sentido del texto orientan a percibir su contenido como una totalidad única y organizada, excluyendo y dejando fuera del texto todas las ramificaciones del pensamiento y todas las trayectorias posibles de su desarrollo que no encajan en esa organización».
Los textos lexicográficos y de consulta cumplen una función completamente distinta:
«Las obras de consulta están especialmente adaptadas para encontrar y captar rápidamente la información (los datos de consulta) que necesita el lector. En otras palabras, no están destinadas a una lectura continua de principio a fin, sino a una lectura selectiva, y en ello se diferencian fundamentalmente de las publicaciones de otros tipos. Esta característica es uno de los principios fundamentales en todas las etapas de creación de una obra de consulta. En ella se basan no solo el principio del diseño tipográfico del libro y la estructura de contenido de las ilustraciones, sino también la estructura lingüística del libro» (Адамов, Кричевский 1981: 8).
Así pues, mientras que los textos habituales cumplen principalmente funciones comunicativa, creativa y acumulativa (Лотман 2000: 155–163), los textos lexicográficos y de consulta cumplen, ante todo, una función auxiliar y de búsqueda.
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По справедливому замечанию И.С. Кудашева (2007: 46),
«Las funciones no suelen ser el único criterio que permite distinguir las obras lexicográficas de las que no lo son. Por regla general, las funciones influyen tanto en el contenido como en la estructura de la obra. Sin embargo, en casos difíciles y limítrofes, cuando las obras son similares tanto por su contenido como por su estructura, son precisamente las funciones de la publicación las que desempeñan un papel decisivo. Por ejemplo, consideraríamos diccionarios los tesauros lingüísticos, es decir, los diccionarios que reflejan las relaciones lógicas, asociativas y de otro tipo entre las palabras y están destinados a trabajar con la lengua. En cambio, no tendemos a considerar diccionarios los tesauros de recuperación de información, que contienen información similar, pero están destinados a formular correctamente consultas de búsqueda en sistemas de recuperación de información. Estas obras solo guardan una relación indirecta con la lingüística, y su elaboración competente es imposible sin la participación de especialistas en recuperación de información. Así pues, consideramos que las funciones son uno de los criterios más importantes para distinguir los diccionarios de otros tipos de obras de consulta, y que determinan también todas las demás diferencias. La función principal del diccionario consiste en comunicar, ante todo, información pertinente para la interpretación, el uso o la sustitución de los signos que aparecen en la parte izquierda».
Al mismo tiempo, es precisamente la diferencia entre las funciones que cumplen la que explica que los textos científicos, literarios y empresariales se publiquen necesariamente como libros independientes, mientras que los textos lexicográficos y de consulta se publican a menudo como ediciones auxiliares anexas a libros o artículos. Como dijo aforísticamente sobre estas ediciones lexicográficas y de consulta anexas a libros el investigador ruso Eduard L. Prizmant, auxiliares no significa en absoluto secundarias (Prizmant 1995). Hoy ya no cabe duda de que la proporción de textos no lineales (diccionarios, enciclopedias, obras de consulta, índices y otros hipertextos) dentro del conjunto total de textos de diversos géneros que representan una cultura nacional determinada seguirá aumentando continuamente, garantizando así la integridad y la accesibilidad informativa de dicha cultura. La toma de conciencia del creciente papel de la literatura lexicográfica y de consulta en la vida de la sociedad de la información contemporánea, así como de la necesidad de estudiar sus características semióticas, propició precisamente la formación de una corriente metalexicográfica como la semiótica del diccionario (Denisov 1980: 207) o la semiótica lexicográfica (Stepanov, Rogova 2006: 44–46). Precisamente en el marco de esta corriente
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debe estudiarse, en opinión de Piotr N. Denisov, «toda la problemática de los signos del diccionario, la problemática del metalenguaje, de los métodos de registro y presentación de la información lexicográfica, <...> los tipos de letra, los resaltados, el color, las tablas, los símbolos y las imágenes gráficas que se emplean en la práctica lexicográfica» (Denisov 1980: 211).
En la República de Belarús, Anatoli I. Kiselevski hizo una importante contribución al desarrollo de esta corriente metalexicográfica al publicar en 1977 la monografía Языки и метаязыки энциклопедий и толковых словарей. Los tiempos nos exigen avanzar, ampliando continuamente el conjunto de diccionarios y obras de consulta especializados que estudiamos y que se basan en gran medida en sistemas artificiales de signos: términos, nomenos y profesionalismos. Como señaló acertadamente Nina B. Mechkovskaya, estos «sistemas artificiales de signos se crearon porque las lenguas naturales y otras semióticas “espontáneas” no podían satisfacer plenamente algunas de las nuevas necesidades de comunicación que iban surgiendo» (Mechkovskaya 2009: 35). Por la misma razón, a nuestro juicio, el estudio de las características semióticas de los textos lexicográficos y de consulta de carácter especializado puede contribuir a acercar las concepciones extralingüísticas y lingüísticas, algo indispensable para el rápido progreso en la creación de tecnologías inteligentes y sistemas expertos de conocimiento.
Por último, un tercer fundamento sistémico para construir una teoría unificada de la Terminología, la terminología y la terminografía podría ser, a nuestro juicio, la consideración obligatoria, al diseñar y crear diccionarios especializados, de las particularidades de la estructura funcional del sistema nacional de innovación (SNI) o, como también se denomina, del sistema nacional «ciencia-tecnologías-innovaciones» (SNCTI). Valery V. Goncharov justifica la preferencia por utilizar este último concepto (SNCTI) en el contexto de la República de Belarús por las siguientes razones:
«<...> pese a la similitud externa de los conceptos de SNI y sistema «ciencia-tecnologías-innovaciones», en el primer caso la estructura de elementos constituye la base del criterio, mientras que en el segundo lo constituye la relación funcional. Para Belarús, esta diferencia es fundamental, ya que, aunque cuenta con todos los componentes propios de los modelos eficaces de SNI (organizaciones de educación, ciencia y producción, infraestructura y órganos de gestión), su interacción todavía no es óptima. <...> El problema central del SNI belaruso sigue siendo su insuficiente nivel de desarrollo. Esto se debe a que
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no se han formado cadenas de innovación estables entre sus elementos principales, y su fragmentación reduce las posibilidades de producir bienes verdaderamente innovadores (sobre todo, nuevos para el mercado mundial). <...> Esto exige un nuevo formato de actuación y pasar de los programas y planes de actividades a hojas de ruta. <...> La estructura de la Hoja de Ruta debe incluir tres bloques: el de elementos, el funcional y el de proyectos» (Goncharov 2016: 60–62).
En opinión de V. V. Goncharov, la eficacia del SNCTI dependerá precisamente del funcionamiento interrelacionado de los tres bloques mencionados (el de elementos, el funcional y el de proyectos) de la Hoja de Ruta, que sirve de base al sistema nacional «ciencia–tecnologías–innovaciones»:
«El sistema «ciencia–tecnologías–innovaciones» se configurará mediante nuevas interacciones entre organizaciones de investigación, infraestructura, educación y producción, orientadas a ampliar la red de cooperación, crear polos de crecimiento y áreas de avance en las que puedan obtenerse los mayores efectos: científicos, prácticos, económicos y sociohumanitarios» (Goncharov 2016: 65).
A nuestro juicio, solo será posible lograr un alto nivel de interacción entre las organizaciones mencionadas, tan diferentes por su perfil y las tareas que resuelven (de investigación, infraestructura, educación y producción), si su trabajo conjunto cuenta con un apoyo científico e informativo unificado (incluido un sistema lexicográfico y de consulta común).
Por «apoyo lexicográfico y de consulta unificado» no entendemos en absoluto la creación de diccionarios especializados comunes a todos los integrantes del SNCTI. Desde hace bastante tiempo se publican diccionarios especializados de ese tipo. Entre ellos figuran: a) diccionarios politécnicos (por ejemplo, RBPS 1997–1998); b) diccionarios «sumarios» (por ejemplo, RBSST 1994); c) diccionarios de cultura científica y cultural (por ejemplo, Hirsch, Kett, Trefil 1988; Brennan 1997). Lamentablemente, los tipos de diccionarios especializados generales mencionados no resuelven todos los problemas relacionados con el apoyo lexicográfico y de consulta necesario para la estrecha interacción de organizaciones con perfiles distintos. Cuando hablamos de un «apoyo lexicográfico y de consulta unificado» para integrantes del SNCTI tan diferentes entre sí (organizaciones de investigación, infraestructura, educación y producción), nos referimos a la formación de posiciones metodológicas unificadas para todo un sistema de diccionarios especializados de distintos tipos, cuyos componentes individuales tendrán su propia func-
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destinación nacional para atender las consultas lexicográficas de uno u otro tipo de sujetos del OSNTI.
Por ejemplo, en los sistemas nacionales de innovación de los países desarrollados del mundo suelen distinguirse tres bloques principales: a) bloque de generación (obtención) de conocimientos, que comprende la ciencia básica y la investigación aplicada; b) bloque de transmisión de conocimientos, cuya base es la educación, que acumula todo tipo de conocimientos científicos y garantiza su difusión a través de un sistema de instituciones educativas de diversos tipos y niveles; c) bloque de aplicación de conocimientos, que garantiza la producción de bienes y la prestación de servicios sobre la base de los conocimientos adquiridos (Ivanov 2015: 191–193). A su vez, las organizaciones filológicas y terminológicas de estos países elaboran diccionarios especializados para cada bloque del sistema nacional de innovación, que cumplen funciones específicas:
a) en el bloque de generación (obtención) de conocimientos, estos diccionarios especializados cumplen funciones informativas, de inventario, registradoras, cognitivas, nominativas, codificadoras, estructural-lingüísticas, etc. (son diccionarios politécnicos y sumarios; diccionarios de alfabetización científica; diccionarios y obras de consulta de carácter científico general; repertorios conceptuales integrales, entre otros);
b) los representantes del bloque de transmisión de conocimientos elaboran y utilizan diccionarios especializados mediante los cuales se llevan a cabo funciones didácticas, comunicativas, clasificatorias, de formación de mentalidades e ideológicas, entre otras (son enciclopedias universales; diccionarios didácticos, bilingües, explicativos y terminológicos de carácter científico general; repertorios conceptuales de carácter científico general y de disciplinas específicas; diccionarios de alfabetización cultural, entre otros);
c) en el bloque de aplicación de conocimientos se elaboran y utilizan diccionarios especializados que cumplen las siguientes funciones: informativa, de especialización, normativa, sistematizadora, etc. (son obras de consulta y enciclopedias sectoriales; normas terminológicas; tesauros de recuperación de información; clasificadores, listas de encabezamientos y diccionarios terminológicos de frecuencias; repertorios temáticos y de problemas; catálogos industriales; catálogos de desarrollos innovadores, entre otros).
Para que los diccionarios especializados heterogéneos enumerados anteriormente constituyan un «sistema unificado de apoyo lexicográfico y documental» para la actividad innovadora
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de los sujetos del OSNTI de distintos perfiles, deben cumplirse dos condiciones principales:
1) el «sistema unificado de apoyo lexicográfico y documental» mencionado debe tener carácter sistémico, es decir, constituir un sistema interrelacionado de diccionarios especializados que cuente con: a) un núcleo conceptual común (una lista de conceptos científicos básicos); b) un espacio zonal común; en uno de nuestros últimos artículos denominamos este espacio «Diccionario universal de encabezamientos temáticos que reflejan el continuo conceptual de los principales LSP (YSC)» (Shcherbin 2016: 44); c) sistemas terminológicos temáticos periféricos que se complementen entre sí y que se reflejen en diccionarios especializados y repertorios conceptuales de disciplinas específicas. Precisamente la densa red de interrelaciones nucleares, zonales y periféricas existentes entre los distintos diccionarios especializados de diferentes tipos los convierte en partes integrantes de un sistema unificado de diccionarios especializados;
2) la gestión del programa lexicográfico para elaborar y publicar diccionarios especializados individuales que, a largo plazo, deberán conformar un sistema unificado de tales diccionarios debe llevarse a cabo desde un único centro de coordinación, función que puede desempeñar la organización científica especializada correspondiente (un Centro de Terminología, un Departamento académico de Terminología, el consejo editorial de una revista de terminología, etc.) que tenga personalidad jurídica.
Solo este enfoque sistémico para crear un «sistema unificado de apoyo lexicográfico y documental» a la actividad innovadora de los sujetos del OSNTI de distintos perfiles permitirá resolver la tarea de intensificar las acciones conjuntas de la ciencia y la producción que planteó el presidente del Presidium de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús, el académico Vladímir G. Gusakov, en una mesa redonda con los directivos de las principales empresas de la República de Belarús. En particular, en su intervención programática, el académico V. G. Gusakov propuso las siguientes medidas y etapas para resolver dicha tarea:
«Para intensificar las acciones conjuntas de la ciencia y la producción, propongo que hoy debatamos las perspectivas y los efectos esperados de una serie de medidas que podríamos adoptar:
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1. planificación anual de acciones conjuntas en el ámbito de la actividad científica, técnica e innovadora; organización de actividades científico-organizativas;
2. creación de un portal único de Internet «Ciencia-industria», incluida una base de datos integrada de propuestas científicas basada en el Catálogo de nuestros desarrollos innovadores y en las solicitudes de la industria (ampliar la práctica del Ministerio de Educación de elaborar el llamado «Cuaderno de problemas de la industria». Muchos de ustedes recuerdan los «cuadernos de problemas» soviéticos);
3. creación de plataformas tecnológicas: espacios de comunicación permanentes para productores y consumidores de productos intensivos en conocimiento y de alta tecnología;
4. creación de clústeres científico-industriales e integración funcional —y, posiblemente, también estructural— en holdings existentes y de nueva creación de organizaciones científicas, universidades y empresas académicas intensivas en conocimiento;
5. creación, sobre la base de aportaciones compartidas, de empresas conjuntas de alta tecnología y entidades de infraestructura innovadora: centros de innovación, ampliación de la red de centros de transferencia de tecnología, laboratorios conjuntos y centros de uso colectivo; aprovechamiento de los canales existentes para divulgar los logros de la ciencia y la práctica, promover los resultados de I+D, los objetos de propiedad intelectual y los productos industriales. Como mínimo, intercambio mutuo de información sobre la demanda y los problemas científico-técnicos existentes.
Subrayaré que casi todas las medidas mencionadas en este punto pueden llevarse a cabo sin recurrir a fondos adicionales. Solo hacen falta buena voluntad y el deseo de ir más allá de las obligaciones laborales habituales» (Гусаков 2017: 58).
De la lista de medidas expuesta arriba para intensificar las acciones conjuntas de la ciencia y la producción en la República de Belarús se desprende que varias de sus disposiciones («creación de un portal único de Internet «Ciencia-industria», incluida una base de datos integrada de propuestas científicas basada en el Catálogo de nuestros desarrollos innovadores y en las solicitudes de la industria»; «cuadernos de problemas soviéticos»; «espacios de comunicación para productores y consumidores de productos intensivos en conocimiento y de alta tecnología»; «aprovechamiento de los canales existentes para divulgar los logros de la ciencia y la práctica»; «intercambio mutuo de información sobre la demanda y los problemas científico-técnicos existentes») guardan la relación más directa con las funciones,
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Функции специальной лексикографии в общенациональной системе «наука-технологии-инновации»
que la lexicografía especializada desempeña tradicionalmente en el marco del sistema nacional «ciencia–tecnologías–innovaciones».
CONCLUSIONES
La investigación realizada permite extraer las siguientes conclusiones:
1. En el contexto de la formación de una economía global del conocimiento, resulta cada vez más evidente la dependencia entre el nivel de desarrollo científico, tecnológico e innovador de un país y la cantidad de obras lexicográficas y de consulta que publica.
2. En el sistema nacional «ciencia–tecnologías–innovaciones», los diccionarios especializados de distintos tipos desempeñan una gama cada vez más amplia de funciones.
3. La consecución de las tareas clave de la lexicografía especializada de un país (la elaboración de una teoría unificada de la terminología, la terminología y la terminografía; la creación de un «sistema unificado de recursos lexicográficos y de consulta» para la actividad innovadora de entidades de distintos perfiles del ОСНТИ, entre otras) se verá favorecida por la aplicación de las siguientes condiciones: a) el uso de una definición unificada del término función; b) la descripción y consideración de las características semióticas de los diccionarios especializados en la actividad terminográfica; c) la consideración de la estructura funcional del sistema nacional «ciencia–tecnologías–innovaciones» durante el diseño, la elaboración y el uso de diccionarios especializados.
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SPECIALIOSIOS LEKSIKOGRAFIJOS FUNKCIJOS NACIONALINĖJE SISTEMOJE „MOKSLAS–TECHNOLOGIJOS–INOVACIJOS“
Straipsnyje nagrinėjamos termino, specialiųjų žodynų ir pagrindinių specialiosios leksikografijos krypčių funkcijos. Pateikiami vieningos terminologijos, terminotyros ir terminografijos teorijos plėtojimo sisteminių pagrindų paieškos rezultatai. Pagrindžiama išvada, kad a) unifikuotos termino funkcija apibrėžties naudojimas, b) specialiųjų žodynų semiotinių ypatybių apibūdinimas ir c) atsižvelgimas į sistemos „mokslas–technologijos–inovacijos“ funkcinę struktūrą gali padėti spręsti svarbiausius šiuolaikinės terminografijos uždavinius.
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Функции специальной лексикографии в общенацио-нальной системе «наука–технологии–инновации»
THE FUNCTIONS OF SPECIAL LEXICOGRAPHY IN THE NATION-WIDE SYSTEM
SCIENCE–TECHNOLOGIES–INNOVATIONS
The functions of the term, special dictionaries and main directions of special lexicography are considered in the article. The results of the search for systemic substantiation for elaboration of the single theory of terminology, science of terminology, and terminography are presented. The following conclusions are substantiated: a) the use of a unified definition of the term function; b) the description of semiotic peculiarities of special dictionaries, as well as c) factoring in the functional structure of the nation-wide system science–technologies–innovation in the process of designing of special dictionaries will facilitate the solution of the key objectives of modern special lexicography.
Gauta 2017-11-21
Вячеслав Константинович Щербин Центр системного анализа и стратегических исследований Национальная академия наук Беларуси ул. Академическая, 1, 220072, г. Минск, Республика Беларусь Эл. почта: [email protected]
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