Terminų trumpumo principas: vertinimas ir taikymas terminų tvarkyboje
Abstract
The article examines one of the principles of terminology – the principle of terminological brevity, which is considered to be a principle of both term creation and term management. First, the evaluation of this principle in Lithuanian terminology is reviewed in order to identify its possible problematic aspects and the factors that may cause problems, and then the focus shifts to term length data, which shows how the principle of brevity manifests in different directions of terminology management.
Full text
Terminologija / Terminology 2025, Nr. 32, p. 1–39 Turinio nuoroda / Contents link ISSN 2669-2198 (elektroninis / online)
PRINCIPIO DE BREVEDAD DE LOS TÉRMINOS: EVALUACIÓN Y APLICACIÓN EN LA GESTIÓN TERMINOLÓGICA
El principio de brevedad de los términos: evaluación y aplicación en la gestión terminológica
RAMUNĖ VASKELAITĖ
Instituto de la Lengua Lituana
Correo electrónico: [email protected]
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-6063-9699
Líneas de investigación: terminología lituana; estudios de las normas y del uso de la lengua estándar lituana.
https://doi.org/10.35321/term32-08
RESUMEN
El artículo examina uno de los principios de la terminología: el principio de brevedad de los términos, considerado tanto un principio de creación de términos como de gestión terminológica. En primer lugar, se revisa la valoración de este principio en los trabajos de terminología lituana con el fin de identificar sus posibles aspectos problemáticos y los factores que pueden ocasionar dificultades; a continuación, se centra la atención en los datos sobre la longitud de los términos, que muestran cómo se aplica el principio de brevedad en trabajos de gestión terminológica de distintas orientaciones.
PALABRAS CLAVE: término, principios de la terminología, principio de brevedad, gestión terminológica informática, gestión terminológica lexicográfica, gestión terminológica textual.
RESUMEN
El artículo examina uno de los principios de la terminología: el principio de brevedad terminológica, considerado un principio tanto de creación como de gestión de términos. En primer lugar, se revisa la evaluación de este principio en la terminología lituana para identificar sus posibles aspectos problemáticos y los factores que pueden causar problemas; a continuación, se centra la atención en los datos sobre la longitud de los términos, que muestran cómo se manifiesta el principio de brevedad en distintas áreas de la gestión terminológica.
PALABRAS CLAVE: término, principios de la terminología, principio de brevedad, gestión terminológica informatizada, gestión terminológica lexicográfica, gestión terminológica textual.
Copyright © 2025 Ramunė Vaskelaitė. Publicado por el Instituto de la Lengua Lituana. Este artículo es de acceso abierto y se distribuye conforme a los términos de la licencia Creative Commons Attribution, que permite el uso, la distribución y la reproducción sin restricciones en cualquier medio, siempre que se reconozcan el autor original y la fuente. // Publicado por el Instituto de la Lengua Lituana. Este artículo es de acceso abierto y se distribuye conforme a los términos de la licencia de atribución «Creative Commons», que permiten utilizar, distribuir y reproducir el contenido sin restricciones en cualquier medio, indicando el autor y la fuente.
Recibido: / Recibido: 2025-09-26. Aceptado: / Aceptado: 2025-11-13.
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INTRODUCCIÓN
El principio de brevedad de los términos se formula como uno de los principios de la terminología aplicables tanto a la creación de términos como a su gestión. Sin embargo, los datos reales de la terminología revelan que no siempre se respetan todos los principios terminológicos, por lo que algunos de ellos, así como la propia terminología tradicional, llevan ya bastante tiempo siendo objeto de críticas (véanse, por ejemplo, Temmerman 1997; 1998; Myking 2001; Cabré 2003). Se formulan nuevos enfoques y, con ellos, nuevos principios (véase, por ejemplo, Temmerman 2000). Los terminólogos lituanos también cuestionan algunos de los principios postulados por la terminología tradicional, como el principio de univocidad de los términos, formulado como uno de los principios fundamentales en los inicios de la ciencia terminológica. Según este principio, cada término debe designar un solo concepto y cada concepto debería denominarse con un único término (por ejemplo: Keinys 2013; Mitkevičienė 2020). Sin embargo, el principio de brevedad de los términos no ha recibido demasiada atención, al menos en la terminología lituana. Se han hecho algunas observaciones al respecto, pero este principio no ha sido objeto de un estudio independiente.
Este artículo se centra precisamente en el principio de brevedad de los términos. Su objetivo es analizar si resulta problemático como principio de gestión terminológica. Para ello, se lleva a cabo un estudio en dos etapas. En primer lugar, tomando como referencia las observaciones sobre este principio o sobre la brevedad de los términos presentadas en la terminología lituana, se pretende averiguar si la valoración teórica del principio es problemática e identificar posibles factores que expliquen dicha problemática. Una vez identificados esos factores, algunos de ellos se comprueban mediante el análisis de datos reales de gestión terminológica, para determinar si existen diferencias en la aplicación del principio de brevedad en la gestión de términos.
Dado que aquí se presenta un artículo científico, no un estudio ni una monografía, en la parte teórica del trabajo no se pretende catalogar todas las observaciones sobre la brevedad de los términos que aparecen en los trabajos de terminología lituana. Se presta atención principalmente a las obras fundamentales de la terminología lituana que contienen observaciones de uno u otro tipo sobre la cuestión que nos ocupa. La atención se centra en publicaciones de finales del siglo XX y del siglo XXI, aunque también se incluyen algunas obras publicadas algo antes, que pueden revelar cómo se fue formando la concepción del principio de brevedad en la terminología lituana.
La terminología que denomina tanto el objeto principal de este trabajo como el conjunto completo de principios de la terminología varía considerablemente, por lo que surge un problema de denominación del objeto estudiado. En los trabajos de terminología, los principios examinados se denominan principios de la terminología (p. ej.: ISO 704-87; Noreikaitė 1994; Klimavičius 2003: 12; TŽR 2007), así como requisitos terminológicos (p. ej.: Keinys 2005 [1987]: 459; Gaivenis 2014 [1994]: 206), también requisitos de los términos (p. ej., Gaivenis 2014 [1994]: 206–213) o requisitos que deben cumplir los términos (p. ej.: Keinys 2005 [1994]: 262). De manera correspondiente, también se nombran los principios concretos; el que nos ocupa se denomina principio de brevedad (p. ej., Gaivenis 2014 [1990]: 406) o requisito de brevedad (p. ej., Gaivenis 2014 [1997]: 195, 238). El elemento principal del término requisito parece ser más frecuente en los trabajos de carácter didáctico o dirigidos a quienes crean términos (p. ej.: TV 2006: 2; Bielinskienė ir kt. 2014: 145; Mickienė, Briaukienė 2016: 47), mientras que en los debates sobre cuestiones teóricas de terminología parece ser más frecuente el término principio. Sin embargo, no siempre es así. Por ejemplo, un extenso artículo de Kazimieras Gaivenis publicado en 1979 lleva por título «Generales
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lietuvių terminijos kūrimo ir norminimo principai“ (Gaivenis 2014 [1979]: 107–117), o kitas į teorinius terminologijos principų svarstymus orientuotas jo straipsnis – „Kalbiniai ir loginiai terminų reikalavimai“ (Gaivenis 2014 [1994]: 206–213). Sinonimų neišvengiama net ir viename darbe. Vis dėlto, atsižvelgus į minėtą polinkį, kaip bendrąjį čia renkamasi vartoti terminų trumpumo principo terminą (taip pat ir sutrumpintą trumpumo principas), tik aptariant kitų autorių darbus bus pavartojamas ir jų vartotas terminas. Šalutinis termino dėmuo beveik neįvairuoja. Terminas ekonomijos principas ar ekonomiškumo principas, vartojamas kalbant apie lietuvių bendrinės kalbos norminimo principus, lietuvių terminologijos darbuose retas. Jį vartojo K. Gaivenis (2002: 96–97), lygindamas terminologijos principus su bendrinės kalbos norminimo principais.
VALORACIÓN DEL PRINCIPIO
Diferencias en la valoración teórica
Para determinar si el principio de brevedad de los términos se considera un principio de la terminología, cabe atender, en primer lugar, a la enumeración o el análisis de esos principios. Al enumerarlos, por lo general se menciona el principio de brevedad. Así, en el Glosario didáctico de terminología, que incluye el término requisitos de los términos, entre los requisitos que se enumeran al explicarlo —facilidad de uso, sistematicidad, neutralidad estilística, corrección y precisión— también se menciona la brevedad (Kvašytė 2005: 79), lo que significa que se considera un principio del mismo rango o nivel que los demás enumerados. Stasys Keinys, al valorar la terminología de biblioteconomía y bibliografía, también enumera previamente los requisitos exigidos a los términos, entre los cuales menciona la brevedad: «A los términos se les exigen numerosos requisitos: univocidad, precisión, sistematicidad, corrección, objetividad (ausencia de carga emocional), brevedad, transparencia (justificación lingüística del significado), etc.» (Keinys 2005 [1996]: 246)1. En el manual metodológico Aspectos de la terminología lituana, los requisitos de los términos se tratan por separado, y la brevedad se aborda como uno de ellos (Mickienė, Briaukienė 2016: 49–50). Al comienzo del libro, al tratar el concepto de término, también se afirma que «todo término debe ser correcto, preciso, sistemático, breve, estilísticamente neutro y conveniente desde el punto de vista de la formación de palabras» (Mickienė, Briaukienė 2016: 12). Aušra Rimkutė-Ganusauskienė (2023: 19–24), con el objetivo de determinar en un estudio científico el valor terminológico de las denominaciones de prendas de vestir empleadas en fuentes de principios del siglo XXI, analiza previamente los criterios2 conforme a los cuales se evaluarán, es decir, los requisitos exigidos a los términos, entre ellos el requisito de brevedad.
Que el principio de brevedad se considera uno de los principios de la terminología también se desprende de las observaciones formuladas en diversos trabajos terminológicos. Por ejemplo, ya en un artículo de 1969, K. Gaivenis (2014 [1969]: 521) escribió que un término compuesto puede estar correctamente formado, ser lógicamente significativo y estar científicamente motivado, pero resultar inadecuado para el uso práctico debido a su gran
1 En todos los casos, la supresión es de la autora del artículo.
2 K. Gaivenis (2014 [1996]: 225), aptardamas terminologijos principus, kreipė dėmesį į tai, kad kriterijaus terminas vartotinas, kai kalbama apie ko nors vertinimą pagal principus; kriterijus – tai vertinimo pagrindas, arba matas.
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extensión; por ejemplo, endurecedor de acción rápida (= endurecedor rápido). Albina Auksoriūtė también destacó la importancia del principio de brevedad al tratar las imprecisiones en el uso de términos compuestos: «Es importante que el término no solo sea unívoco, correcto, preciso y conveniente desde el punto de vista de la formación de palabras, sino también breve. Es especialmente importante que los términos compuestos sean lo más claros y breves posible» (Auksoriūtė 1996: 48). Señaló las expresiones descriptivas como uno de los usos imprecisos de los términos compuestos y afirmó que «habría que acortarlas y convertirlas en términos» (Auksoriūtė 1996: 48). S. Keinys, al valorar los nombres de las secciones de bibliotecas, también observó que «es mejor, siempre que sea posible, denominar las cosas de manera más sencilla y breve» (Keinys 2005 [1993]: 363); además, al analizar un diccionario bilingüe de denominaciones rusas y estonias de profesiones y cargos, señaló como un rasgo positivo que los responsables de la terminología estonia trataran de mantener la tendencia tradicional de la lengua a preferir denominaciones sencillas, sin sobrecarga de palabras, y añadió: «La brevedad, la compacidad y la univocidad de los términos son cualidades que conviene procurar por todos los medios» (Keinys 2005 [1981]: 342). Según él, no es necesario cambiar el nombre de una profesión cada vez que la tecnología cambia siquiera un poco; por ejemplo, un panadero puede seguir llamándose panadero, aunque hoy la tecnología permitiera llamarlo operador de una línea semiautomática de producción de bollos, y mañana, probablemente, de alguna otra manera (Keinys 2005 [1981]: 341–342). Al valorar el término curador de grupo, que había empezado a usarse, S. Keinys (2005 [1974]: 443) sostuvo que sustituir con él el término responsable de grupo, ampliamente utilizado hasta entonces, solo perjudicaba la economía de la lengua: se reemplazaba una palabra más breve por otra más larga. Al reseñar los términos de pintura, mencionó que en terminología se recomienda evitar las palabras largas y emplear otras más breves siempre que sea posible; así, en lugar de pintura multicapa, debe usarse pintura de múltiples capas, sobre todo porque en este caso la forma más breve también es más correcta (Keinys 2005 [1972]: 389).
Así pues, como puede verse, el concepto de brevedad se relaciona tanto con el número de palabras que componen el término como con la longitud de las palabras. En este último aspecto, S. Keinys destacó como especialmente útil para la terminología la derivación mediante desinencias: las palabras derivadas con desinencias aventajan a las derivadas con sufijos porque las desinencias nunca alargan la palabra (Keinys 2005 [1995]: 19); según él, los derivados con desinencia «son, puede decirse, ideales para la terminología» (Keinys 2005 [1979]: 79). Los compuestos, por su parte, ayudan a evitar los términos pluriverbales, es decir, permiten formar «denominaciones específicas relativamente breves que evitan la acumulación de modificadores» (Keinys 2005 [1983]: 130). Que el principio de brevedad no se relaciona únicamente con el número de palabras que componen un término también se desprende de los intentos que se hacen a veces por explicar el concepto de dicho principio o definir el término. Por ejemplo, en el glosario terminológico, donde los requisitos de los términos se explican como características según las cuales se crea un término, se evalúa su idoneidad y se comprueba su conformidad con las normas establecidas (Kvašytė 2005: 79), el concepto designado por el término brevedad se explica como «el propósito de expresar todos los rasgos característicos de un concepto mediante una forma más breve del término» (Kvašytė 2005: 84). K. Gaivenis (2002: 96), al describir el principio de brevedad, afirmó que «debe darse preferencia a las unidades lingüísticas más breves». Sin embargo, los intentos de definir el término principio de brevedad o de explicar el concepto que designa son poco frecuentes en la terminología lituana. Por lo general, se da por sentado su significado. Tampoco se explican los conceptos de «término breve» y «término largo», por lo que no se traza con claridad el límite entre los términos breves y los largos.
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S. Keinys (2005 [1979]: 79), išsamiai aptardamas trumpumo požiūriu „idealiai tinkančią“ galūninę lietuviškų terminų darybą, minėjo terminologijos mokslo pradininką Dmitrijų Lotę, teigusį, kad termino trumpumo reikia siekti taip pat, kaip ir jo tikslumo, ir šį reikalavimą taikiusį ne tik patiems terminams, bet ir jų darybos afiksams, pvz., priesagoms. Rusų terminologų darbų cituojama ir kituose ankstesnio laikotarpio lietuvių terminologijos darbuose, kur pateikiama vienokių ar kitokių pastabų dėl terminų trumpumo principo. Iš to būtų galima spręsti, kad jie galėjo turėti įtakos formuojantis trumpumo principo ar jo svarbos vertinimui lietuvių terminologijoje. Juolab kad D. Lotė, kaip nurodoma K. Gaivenio (2002: 117), pirmasis suformulavo reikalavimus terminams, tarp jų įtraukdamas ir trumpumo reikalavimą. K. Gaivenis ir tiesiogiai įvardija, kad pokario metais lietuvių terminologija daug priklausė nuo rusų terminologijos, nes „[T]eorinės literatūros iš užsienio beveik negaudavome“ (Gaivenis 2002: 110).
Sin embargo, parece que el propio K. Gaivenis tenía una opinión más cautelosa sobre la brevedad de los términos. En su extenso trabajo publicado en 1979, Principios generales de creación y normalización de la terminología lituana, en el que por primera vez intenta sistematizar o formular «los principios contemporáneos de la terminología lituana»3, el principio de brevedad no se distingue como principio independiente, aunque se observa que ya Kazys Girnius, al intentar formular los requisitos de la terminología científica, incluía entre ellos «que la denominación fuera breve, pues las denominaciones largas y complejas dificultan enormemente su uso» (Gaivenis 2014 [1979]: 108). En este artículo, K. Gaivenis formula diez principios distintos4, pero no incluye el principio de brevedad. Solo lo menciona después de formular el séptimo principio, centrado en la corrección del término y su facilidad de uso, y añade: «En general, a los términos también se les exigen los siguientes requisitos adicionales: a) brevedad, b) sonoridad, c) carácter único, d) traducibilidad a otras lenguas, etc.» (Gaivenis 2014 [1979]: 115). De ello se deduciría que el autor del artículo considera el principio de brevedad solo un requisito adicional, y no un principio del mismo rango que los demás formulados.
El principio de brevedad tampoco se analiza por separado en un artículo posterior de K. Gaivenis sobre los principios de la terminología, «Requisitos lingüísticos y lógicos de los términos», publicado en 1994, aunque al comienzo del artículo se menciona que «los requisitos lingüísticos más importantes y citados con mayor frecuencia para los términos son los siguientes: corrección, precisión, sistematicidad, brevedad, facilidad de uso, neutralidad emocional, etc.» (Gaivenis 2014 [1994]: 206). Sin embargo, un par de años después se publicó una obra preparada por K. Gaivenis junto con Angele Kaulakienė
3 Que se trata del primer intento de formular «los principios contemporáneos de la terminología lituana» se desprende de la observación del autor de que «hasta ahora nadie había intentado sistematizar los principios generales ni los específicos de creación y normalización de los términos lituanos» (Gaivenis 2014 [1979]: 113). Los intentos anteriores de formular principios se abordan en los trabajos de Jonas Klimavičius (2003), Stasys Keinys (2012 [1967]: 29–56), Albina Auksoriūtė (2024: 35–42), entre otros.
4 Las formulaciones muestran que al menos algunos de los principios terminológicos analizados se formulan más bien como reglas; por ejemplo: «3. Los especialistas del ámbito correspondiente plantean y determinan la necesidad de una denominación terminológica. Los lingüistas aconsejan cuál es la mejor manera de nombrar ese concepto» (Gaivenis 2014 [1979]: 114).
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El artículo «Principios extralingüísticos de normalización de términos» 5 indicaría que, desde la perspectiva de la normalización terminológica, el principio de brevedad se consideraría importante. Más precisamente, aquí se menciona la brevedad al abordar uno de los principios considerados extralingüísticos: el principio estadístico de evaluación de términos, definido como aquel según el cual los hechos lingüísticos más extendidos se consideran los que mejor se ajustan a la norma (Gaivenis 2014 [1996]: 233). Al afirmar que el criterio estadístico también ayuda a evaluar la brevedad de los términos, en este artículo se menciona la ley de Zipf, que establece que la longitud de una palabra o un término es inversamente proporcional a su frecuencia de uso, y se llega a la siguiente conclusión: «Por tanto, la longitud relativa de los términos indica o bien su novedad, o bien una normalización insuficiente» (Gaivenis 2014 [1996]: 233). Se deduciría que los términos relativamente largos se consideran insuficientemente normalizados, mientras que los términos normalizados deberían ser breves. En otro lugar esta idea se expresa de manera más directa: cuanto más desarrollada y normalizada esté la terminología, más términos breves debería haber (Kaulakienė, Makariūnienė 2014 [1999]: 36).
Sin embargo, el artículo de K. Gaivenis «Un par de minucias terminológicas», escrito en 1991, revela que el autor no se inclinaba a considerar la brevedad un requisito indispensable de la terminología. Así lo demuestra su desacuerdo con la opinión de la terminóloga rusa: «La terminóloga rusa I. Volkova considera requisitos indispensables de la terminología la univocidad, la brevedad y la corrección lingüística de los términos, y todos los demás requisitos (sistematicidad, motivación, comodidad de uso, etc.), facultativos. En nuestra opinión, esto no es del todo exacto. Difícilmente puede considerarse indispensable el requisito de brevedad» (Gaivenis 2014 [1991]: 195). Tras señalar que no todos los términos largos utilizados en los textos científicos son realmente términos y que, por otra parte, los términos científicos pueden abreviarse en el texto, el autor del artículo formula finalmente una conclusión bastante tajante: «Todo término debe ser correcto desde el punto de vista derivativo y gramatical, pero no todo término debe ser breve. Hay ciertos grupos de términos (las denominaciones de variedades en la terminología de la sistemática vegetal, los términos de la clasificación de suelos, etc.) que no pueden ser monosilábicos ni bisilábicos. Así pues, el término debe ser el que requiera un determinado sistema conceptual» (Gaivenis 2014 [1991]: 196). K. Gaivenis expone esta misma idea en su libro publicado en 2002, Lietuvių terminologija: teorijos ir tvarkybos metmenys. Al tratar los principios terminológicos en el contexto de los principios de normalización de la lengua general, el autor también se opone allí a la terminóloga rusa Irina Volkova y, como uno de sus argumentos, señala que no existen límites normativos de longitud para una palabra o un sintagma nominal: «Difícilmente puede considerarse indispensable el requisito de brevedad. Al fin y al cabo, no se han establecido límites normativos de longitud para una palabra aislada o un sintagma nominal» (Gaivenis 2002: 43). A juzgar por la breve exposición del principio de brevedad que ofrece este libro, parece que se tiende a restringir su aplicación a los términos genéricos: «Por ejemplo, para denominar conceptos genéricos son más adecuados los términos de una sola palabra que los compuestos. Para denominar conceptos específicos, los códigos internacionales de terminología de algunos campos recomiendan únicamente denominaciones binarias. Las denominaciones de variedades en la terminología de la sistemática vegetal tampoco pueden tener menos de tres palabras
5 Aquí, los principios extralingüísticos de normalización de términos se describen como «directamente relacionados no con el sistema lingüístico, sino con la opinión de la sociedad, de grupos específicos o de individuos, con su actitud hacia la terminología, así como con la aplicación de métodos de otras ciencias para normalizar los términos» (Gaivenis 2014 [1996]: 229–230).
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terminai“ (Gaivenis 2002: 43). Išeitų, kad šis lietuvių terminologas trumpumo principo nelaikė pagrindiniu, universaliu, visai terminijai ar net kiekvienam terminui taikytinu terminologijos principu.
Por otra parte, prestó atención a la tendencia observable en los textos a acortar los términos. Por ejemplo, esta tendencia se señaló en un artículo de 1980 sobre la lengua de los artículos científicos: se indicaba que en el lenguaje científico destaca especialmente la tendencia a la economía, por lo que abundan en él construcciones elípticas características y abreviaturas especiales, y se forman diversos tipos de términos y símbolos (Gaivenis 2014 [1980]: 576). En un artículo de K. Gaivenis escrito en 1990 se afirma que «en el texto los términos pueden y deben abreviarse. Se pueden abreviar de dos maneras: 1) contrayendo términos compuestos largos (de varias palabras) y omitiendo algunos de sus componentes, y 2) creando abreviaturas alfabéticas y silábicas» (Gaivenis 2014 [1990]: 406). En su obra de 2002, Lietuvių terminologija: teorijos ir tvarkybos metmenys, este autor también señala que, en un manual de automovilismo, en lugar del término compuesto vidaus degimo variklis puede utilizarse el término de una sola palabra variklis, pues la abreviación está relacionada en gran medida con el estilo del lenguaje científico (Gaivenis 2002: 43). No obstante, en esta obra K. Gaivenis termina presentando la siguiente generalización: «En general, la brevedad de los términos y su abreviación son más pertinentes al ámbito del uso que al de la fijación» (Gaivenis 2002: 44). Se deduciría que tanto la brevedad como la abreviación se relacionan más bien solo con el uso de los términos, mientras que en la fijación terminológica —que, según la explicación que K. Gaivenis ofrece en otro lugar, consiste en la inclusión de términos en diccionarios terminológicos, normas, bancos de términos u otras fuentes terminológicas6— el principio de brevedad no es indispensable (cf. la afirmación del autor de que el término debe ser el que requiera un determinado sistema conceptual). En otros trabajos también se presta atención a la tendencia a acortar los términos en los textos, así como a alargarlos, y se distinguen los conceptos de brevedad del término y abreviación del término (véase Mitkevičienė 2015: 55–56). Sin embargo, en uno de sus trabajos más recientes, Asta Mitkevičienė (2024: 2) señala que los términos se abrevian no solo en los textos, sino también al gestionar la terminología (al crearla, traducirla, normalizarla y estandarizarla): también aquí se buscan expresiones más breves para los conceptos. Se deduciría, por tanto, que el afán de brevedad es pertinente no solo para el uso de los términos, sino también para su gestión.
Así pues, por lo expuesto hasta aquí queda claro que la valoración teórica del principio de brevedad de los términos en la terminología lituana no es del todo uniforme ni está exenta de problemas. Por un lado, la brevedad se considera un principio del mismo rango que los demás principios terminológicos, o incluso se destaca entre ellos como un objetivo plenamente deseable; por otro, se valora con más cautela y se califica únicamente de principio complementario. Por un lado, se tiende a considerarla pertinente solo para el uso de los términos; por otro, se observa que el afán de brevedad también es pertinente para la gestión terminológica.
La falta de uniformidad también se refleja, por cierto, en el lugar que se asigna a este principio en la clasificación de los principios terminológicos. Al dividir dichos principios en lingüísticos y lógicos, el principio de brevedad se clasifica entre los lingüísticos (Gaivenis 2014 [1994]: 206). Su naturaleza lingüística también quedaría demostrada por
6«Hace 15–20 años, quienes investigaban los problemas lingüísticos de la terminología se interesaban principalmente por los llamados términos del ámbito de la fijación, es decir, términos extraídos de diccionarios, normas, bancos de términos y otras fuentes terminológicas» (Gaivenis 2014 [1986]: 154). Es cierto que el término fiksacijos se utiliza con relativa poca frecuencia en la terminología lituana; el concepto que designa, o su relación con el concepto designado por el término terminų tvarkybos, no se explica por separado.
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Al tratar este principio se ofrecen observaciones como, por ejemplo, la ya mencionada referencia a la ley de Zipf, según la cual las palabras o combinaciones de palabras más frecuentes en una lengua suelen ser breves, o la observación de las tendencias a la economía que se manifiestan en la lengua. El principio de economía lingüística también se incluye en el conjunto de principios y criterios para la normalización de la lengua general lituana (BKTP 1997), y se toma como referencia al establecer los principios de la terminología. Así, K. Gaivenis (2002: 90) señala que todos ellos sirven más o menos también para normalizar la terminología, aunque algunos deben precisarse, concretarse y adaptarse a las necesidades de la terminología. Sin embargo, en otra publicación, donde los requisitos de los términos también se dividen en lingüísticos y lógicos, el requisito de brevedad de los términos se clasifica entre los lógicos y no entre los lingüísticos (Kvašytė 2005: 79). Es cierto que también se formulan afirmaciones que indicarían que no debería haber aquí una contradicción importante: la brevedad es pertinente tanto desde el punto de vista lingüístico como desde el lógico: «Los términos largos y excesivamente desarrollados perjudican la economía del habla (y del pensamiento) <...>» (Mickienė, Briaukienė 2016: 49).
No obstante, tanto las diferencias de opinión sobre la importancia del principio de brevedad que se desprenden de esta revisión como las variaciones observables en la clasificación de los principios indicarían que dicho principio no está exento de problemas.
Posibles factores problemáticos
De las variaciones observadas al adscribir el principio de brevedad a un grupo u otro de principios podría deducirse que las diferencias de opinión sobre este principio podrían deberse a la propia naturaleza de la terminología, es decir, a su relación tanto con la lengua como con la lógica. Sin embargo, otras observaciones formuladas al tratar el principio de brevedad u otras cuestiones indicarían que la cautela al evaluar este principio puede deberse a que, al menos en ciertos casos, resulta difícil aplicarlo al crear o gestionar términos.
Štai K. Gaivenis (2022: 100–108), be bendrųjų terminų norminimo principų, mini ir specialiųjų taisyklių bei principų, kurie „reglamentuoja skirtingų terminijos sričių ar jos mikrosistemų tvarkybą“. O tokios specialios taisyklės, pvz., jo minimos chemijos nomenklatūrai taikomos IUPAC aprobuotos taisyklės, reglamentuoja ir pavadinimų sudarymą. 1994 m. skelbtame K. Gaivenio straipsnyje „Tarptautinių terminologijos principų taikymas mūsų terminijai“, kur iškeltos tarptautinės terminų tvarkybos sudaromos problemos, irgi kreiptas dėmesys į tai, kad kai kurių sričių ar mikrosistemų terminų tvarkybą reglamentuoja atitinkamą terminų sandarą numatančios tarptautinės terminų tvarkybos taisyklės. Pvz., ji numatoma tarptautiniuose botanikos, zoologijos nomenklatūros kodeksuose (Gaivenis 2014: [1994]: 214). Tame straipsnyje minima net tokių tarptautinės terminų tvarkybos rekomendacijų, kurios numato, kad naujai atsirandančioms sąvokoms būtų suteikti pavadinimai, kuriuos būtų galima perimti į kitas kalbas be pakeitimų arba mažai ką pakeitus (Gaivenis 2014 [1994]: 216). Be to, kaip atkreipiamas dėmesys, Tarptautinė standardizacijos organizacija (ISO) standardizuoja ne tik atskirų sričių terminus, bet ir terminologijos principus bei metodus. Išeitų, kad bent tam tikrų sričių terminijoje taikyti trumpumo principą gali būti keblu dėl atitinkamo terminų tvarkybos reglamentavimo.
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Be to, tame K. Gaivenio (2014 [1994]: 215–216) straipsnyje pastebima, kad tarptautiniuose terminų kodeksuose dažnai būna nurodyta terminus nacionalinėmis kalbomis versti, o specialistai terminų vertimą dažnai supranta tiesiogiai, kaip gramatiškai adekvatų vertimą. Į specialistų polinkį terminus versti, o ne juos kurti, kreipiamas dėmesys ir kitur, net jei šis polinkis su tarptautinės terminų tvarkybos reikalavimais ir nesiejamas (pvz.: Gaivenis 2002: 85; Keinys 2004: 234–235; Zaikauskas 2014). O tai rodytų, kad trumpumo principo taikymo trikdis galėtų būti originalo kalbos terminų sandara. Antai S. Keinys, dar 2004 m. atkreipęs dėmesį į tai, kad per pastaruosius keliolika metų ne vienos srities tekstų daug daugiau verčiama nei kuriama („šiuo atžvilgiu, galima sakyti, beveik grįžta į XVI amžių, kai irgi vyravo tekstų vertimas, o ne kūryba“), kartu pastebi, kad vertimo praktikoje ryškėja tendencija savos kalbos terminus kuo labiau priartinti prie originalo kalbos terminų, bijant nuo jų nutolti (Keinys 2004: 234–235). Be verčiamų tekstų gausos, lietuvių terminologų jau seniai pastebimas ir mokslo ar technikos raidos skatinamas terminų daugėjimas (Gaivenis 2014 [1982]: 121). O dabar, vadinamosios globalizacijos sąlygomis, kaip rodytų kad ir standartizuojamos terminijos aptarimas (pvz.: Skujina ir kt. 2006; Bl̇iūdžuvienė, Černiauskaitė 2021), terminų gausa jų tvarkybos požiūriu tampa sunkiai suvaldoma. Tai irgi galėtų būti trumpumo principo taikymo trikdis.
Judita Džežulskienė (2010: 7–8), irgi atkreipdama dėmesį į globalizacijos veiksnį, mini sąvokų sudėtingėjimą. Tiksliau, ji teigia, kad šiuolaikinėse terminų sistemose sudėtingesnėms sąvokoms reikšti nebepakanka vienažodžių terminologinių vienetų, prireikia pagrindinę sąvoką tikslinti, plėsti, detalizuoti dar keliais dėmenimis, todėl ir randasi daugiažodžiai terminai. Minėdama daugiažodžius terminus kaip būdingiausią šiuolaikinės mokslo leksikos bruožą, autorė teigia, kad jie „paprastai atsiranda jau susiformavus pagrindinėms terminų sistemoms, kai randasi naujų reiškinių, reikalaujančių esamų terminų modifikacijos. Tokių terminų reikšmės motyvuojamos baziniais terminais, o struktūros išplečiamos kitais dėmenimis. Daugiažodžiai terminai kartais gali būti laikomi kurio nors dvižodžio termino dėmens detalizacijos rezultatu“ (Džežulskienė 2010: 7).
De otras observaciones sobre la brevedad de los términos o el principio de brevedad se desprendería que un posible obstáculo para aplicar este principio podría ser su conflicto con otros principios de la terminología, por ejemplo, el principio de corrección. Así, aunque la composición de palabras se considera práctica para la terminología porque permite formar términos más breves, algunos artículos de un periodo anterior también la señalan como una fuente frecuente de términos incorrectos. Por ejemplo, en un artículo de 1981 que examinaba diccionarios terminológicos didácticos se observó que en casi todos los diccionarios terminológicos didácticos lituanos podían encontrarse términos de formación incorrecta y sus variantes (Gaivenis 2014 [1981]: 461). En un artículo de 1994, una de las causas más frecuentes de creación de términos incorrectos que se menciona es la elección imprecisa del tipo o la categoría de formación, motivada por la aplicación del principio de pseudoanalogía, por ejemplo: bebrimvietė, ugniaatsparumas (Gaivenis 2014 [1994]: 206–207). La contradicción que surge entre los principios de brevedad y corrección también se enuncia explícitamente en algunos casos: «No siempre una palabra es mejor que una combinación de palabras. Así, a pesar de todo, en lugar del adjetivo gerakokybiškas hay que emplear la expresión geros
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kokybės, en lugar del término de formación defectuosa beatliekinė technologija – technologija be atliekų, en lugar de la palabra bepilietis – asmuo be pilietybės, etc.» (Gaivenis 2014 [1988]: 705). En un artículo de 1990, en el que se examinan neologismos univerbales formados a menudo a partir de elementos internacionales o traducidos parcialmente, como lazerostimuliacija, y se propone sustituirlos por expresiones de dos palabras, como lazerinė stimuliacija, se sostiene que, en este caso, debe darse prioridad al principio de corrección: «A quienes consideren que tal normalización contradice el principio de brevedad de los términos, quisiéramos decirles que el principio de corrección en la formación de términos es más importante que el de brevedad» (Gaivenis 2014 [1990]: 406). Algunas observaciones sobre términos o terminología indicarían que también puede surgir una contradicción entre los principios de brevedad y sistematicidad. Por ejemplo, en un artículo de 1995 se escribió que los términos con elektro- no siempre deben sustituirse por los términos correspondientes de dos palabras; sin embargo, si se emplea un término compuesto, como elektros kibirkštis, entonces también será más sistemático apdirbimas elektros kibirkštimi que el término elektrokibirkštinis apdirbimas (Gaivenis 2014 [1995]: 638), que, como se aprecia, sería un elemento más breve. También se señala que un término más breve puede no satisfacer los criterios de claridad y pureza, por ejemplo: «No todo término univerbal es mejor que uno compuesto. Por ejemplo, son más claros y lituanos los términos automobilių dalys (no autodalys), automobilių dažai (no autodažai), automobilių lenktynės (no autolenktynės), etc.» (Gaivenis 2014 [1995]: 636–637).
Más de un autor menciona también la contradicción que puede surgir entre los principios de brevedad y precisión (por ejemplo: Mickienė, Briaukienė 2016: 49; Rimkutė-Ganusauskienė 2023: 22), y un artículo de Alvydas Umbrasas publicado en 2013, dedicado al décimo aniversario del Banco de Términos de la República de Lituania (en adelante, Banco de Términos), revela cómo se manifiesta en la gestión terminológica, más concretamente, en la gestión de la terminología de los actos jurídicos en el Banco de Términos. Según el autor, al examinar y gestionar los términos de los actos jurídicos en las reuniones de la Subcomisión de Terminología de la Comisión Estatal de la Lengua Lituana (en adelante, VLKK), se procura armonizar los términos con sus definiciones en la medida de lo posible; para que un término se ajuste a la definición, a menudo es necesario alargarlo. Así, por ejemplo, gamintojas se sustituyó, por falta de precisión suficiente, por civilinių pirotechnikos priemonių gamintoju (Umbrasas 2013: 108–109). Se deduce que, para lograr la precisión de un término, resulta difícil alcanzar al mismo tiempo su brevedad. Y, de hecho, al examinar los términos de actos jurídicos gestionados en el Banco de Términos, A. Umbrasas menciona términos formados por una docena de palabras o más, y señala como el más largo un término de dieciocho palabras: žemdirbių, miško savininkų, vietos veiklos grupių narių, kitų kaimo gyventojų ir jų konsultantų neformaliojo tęstinio profesinio mokymo programa (Umbrasas 2013: 113). Según el autor, no bastaría con su término de dos palabras mokymo programa, pues, de acuerdo con la definición, sería demasiado amplio. En otro artículo de A. Umbrasas (2023: 159), publicado en 2023 con motivo del vigésimo aniversario del Banco de Términos, también se examinan por separado varios términos breves del Banco de Términos; de ese análisis se desprende, por ejemplo, que el término programa aparece en 20 artículos del Banco de Términos, procedente de diversos actos jurídicos, normas y diccionarios. Se deduce que un término breve puede ser polisémico y que la univocidad, como se sabe, también se considera uno de los principios de la terminología.
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El propio autor, tras revelar la contradicción entre la brevedad y otros principios de la terminología que surge al gestionar la terminología de los actos jurídicos, señala en ambos artículos como causa más profunda subyacente la singularidad de los conceptos de los actos jurídicos; por ejemplo: «La aparición de términos largos —descriptivos— viene determinada por la singularidad de los conceptos de los actos jurídicos. A partir de las definiciones, los términos breves apenas son posibles» (Umbrasas 2013: 114, véase también 2023: 165). La afirmación de que el lenguaje de los actos jurídicos difiere del lenguaje científico (Umbrasas 2022: 122), presentada en otro artículo del autor, también apunta a la singularidad de los conceptos jurídicos o del lenguaje jurídico como posible obstáculo para la aplicación universal del principio de brevedad. De hecho, las concepciones teóricas desarrolladas o formuladas por terminólogos de otros países, como la teoría de la terminología de Stanisław Gajda, mostrarían que la terminología o el léxico especializado puede dividirse en científico, administrativo, popular, político, cotidiano, etc. (véase Gaivenis 2002: 133); por tanto, parece que podría haber diferencias entre la terminología científica y la administrativa. Además, un estudio estadístico de la frecuencia de las palabras, que tomó varios textos lituanos para comprobar hasta qué punto la ley de Zipf puede aplicarse a textos breves en lituano, indicaría que la terminología del lenguaje administrativo puede ser peculiar y caracterizarse por términos más largos. Como se estableció aquí, en un artículo sobre tecnologías de la información o en el relato de Jonas Biliūnas Joniukas, las palabras que más se repiten son muy breves, mientras que en un capítulo del Código Penal la gran mayoría de las palabras más frecuentes tienen más de cuatro caracteres (Bružaitė, Rekašius 2016: 64).
Sin embargo, un artículo de A. Umbrasas publicado en 2022, «Sobre los requisitos aplicables a los términos de los actos jurídicos y sus definiciones», donde se analizan los requisitos terminológicos impuestos a los términos en los actos jurídicos, revelaría también otro factor que puede influir en la aplicación del principio de brevedad en la terminología. Se señala que «en el derecho es importante la regulación formal de la expresión y el cumplimiento de las instrucciones y recomendaciones relativas a ella» (Umbrasas 2022: 122), pero al mismo tiempo queda claro que son precisamente los actos jurídicos los que establecen los requisitos terminológicos aplicables a dichos actos. Por tanto, las dificultades para aplicar el principio de brevedad a la terminología de los actos jurídicos pueden deberse no solo a la singularidad de sus conceptos, sino también a las particularidades de la gestión de esta terminología; es decir, al hecho de que la gestión de la terminología de los actos jurídicos está regulada por actos jurídicos. Es cierto que, a juzgar por el análisis de los requisitos, los requisitos impuestos a la terminología en los actos jurídicos parecen coincidir con los principios generales de la terminología mencionados en los trabajos terminológicos; sin embargo, el principio de brevedad de los términos no se destaca en las recomendaciones lituanas para la redacción de actos jurídicos, aunque se afirma claramente que los términos deben ser precisos (Umbrasas 2022: 124–125). En los Requisitos generales para la elaboración de diccionarios terminológicos (TŽR 2007) se menciona el principio de brevedad: «Los términos se crean y normalizan de acuerdo con los principios generales de la terminología y los criterios de normalización: corrección, precisión, sistematicidad, estabilidad, facilidad de formación, pureza, b r e v e d a d, neutralidad estilística, etc.» (TŽR 2007).
No obstante, ya en un artículo de A. Umbrasas escrito en 2013 se señalaba que algunos términos largos de actos jurídicos incluidos en el Banco de Términos se sitúan en el límite de lo que puede considerarse una definición, y en el artículo de 2023 esta idea se desarrolla con mayor amplitud. Más concretamente, a partir de ejemplos de términos largos, se plantea que no todos los términos de actos jurídicos incluidos en esta fuente informática de gestión terminológica podrían considerarse términos propiamente dichos, y que no todos presentan el mismo grado de terminologicidad
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. Por ejemplo, según el autor, el grado de terminologicidad del sintagma aprobado elementos de la infraestructura de suministro de agua potable y gestión de aguas residuales peligrosos para la salud humana y/o el medio ambiente es mayor que el del sintagma forma obligatoria de un valor gubernamental, una banda de control, un billete de transporte de pasajeros, un signo oficial de marcado o un formulario de documento (Umbrasas 2023: 161); mientras que el grado de terminologicidad de los términos que contienen una oración subordinada, como pérdidas por la prestación de servicios de entrega de publicaciones periódicas a suscriptores de zonas rurales y ciudades incluidas en zonas residenciales de densidad de población baja y media, es muy bajo: esta forma de expresión es propia de las definiciones (Umbrasas 2023: 162). Sin embargo, A. Umbrasas también revela que no se evita incluir términos o construcciones de este tipo en el Banco de Términos, a diferencia de lo que ocurre en la terminografía tradicional: se ofrecen a los especialistas cuando no siempre se encuentran de inmediato términos más prácticos, con la esperanza de que puedan surgir con el tiempo. Esto pone de manifiesto la diferencia entre esta fuente de gestión terminológica y los trabajos tradicionales de gestión terminológica, es decir, los diccionarios terminológicos. De ello se desprendería que, aunque el autor explica la presencia en el Banco de Términos de términos largos por la singularidad de los conceptos de los actos jurídicos, al menos algunos de ellos podrían explicarse por las diferencias entre la gestión informática y la terminográfica de la terminología, o por las particularidades del Banco de Términos como fuente informática de gestión terminológica.
También llevaría a formular esta hipótesis la comparación que presenta A. Umbrasas entre la longitud de los términos aprobados de actos jurídicos publicados en el Banco de Términos y la de los términos incluidos en diccionarios terminológicos. Tras extraer los datos de los diccionarios terminológicos del Tesauro de la lengua lituana (en adelante, Tesauro), creado por el Instituto de Matemáticas e Informática y que comprende 27 diccionarios publicados entre 1965 y 20037, el autor mostró que los términos recogidos en diccionarios terminológicos son mucho más breves (Umbrasas 2013: 117). Cabe señalar que los autores de la monografía Reconocimiento y definición automáticos de términos de la lengua lituana también han proporcionado8 cálculos sobre la longitud de ciertos términos, y estos muestran que, si se consideran únicamente los términos aprobados de los actos jurídicos del ámbito de la educación y la ciencia, su longitud no coincide con los datos generales sobre la longitud de los términos de actos jurídicos presentados por A. Umbrasas (Bielinskienė ir kt. 2015: 65). Por tanto, el ámbito podría tener cierta influencia en la aplicación del principio de brevedad. Es cierto que los propios autores de la monografía tienden a concluir que la estructura de los términos de distintos ámbitos no difiere demasiado (Bielinskienė ir kt. 2015: 65). No obstante, K. Gaivenis también ha señalado que «desde el punto de vista estadístico, solo deberían compararse datos terminológicos de los mismos ámbitos, ya que la longitud media de los términos de distintos ámbitos puede diferir considerablemente» (Gaivenis 2002: 98).
En cualquier caso, de esta revisión se desprende que, en determinadas situaciones o para ciertos tipos de terminología, puede resultar difícil aplicar el principio de brevedad. Entre los factores que podrían dificultar su aplicación figuran la regulación pertinente de la gestión terminológica, el aumento del número de términos y los posibles retos que este plantea para su gestión, el incremento de los textos traducidos y la consiguiente influencia de la terminología de otras lenguas, la creciente complejidad de los conceptos, que genera la necesidad de ampliar términos más breves ya en uso, y los posibles conflictos entre el principio de brevedad y otros
7 Kaip nurodyta A. Umbraso (2013: 97) ir matyti iš VLKK interneto svetainėje pateikto Terminyno aptarimo (https://vlkk.lt/naujienos/kitos-naujienos/atnaujinta-lietuviu-kalbos-terminyno-programa), šį terminų duomenų bazę, į kurią buvo dedami geriausi įvairių sričių terminų žodynai, nebepildoma.
8 Estos cálculos también se presentan en un artículo publicado en 2012 en la revista Terminologijos (Rimkutė 2012).
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las particularidades de los principios terminológicos y de los conceptos, o las diferencias entre estilos funcionales. Si tales factores son realmente importantes, podrían explicar una actitud cautelosa respecto a la relevancia del principio de brevedad en la terminología o en la gestión terminológica y, por tanto, las diferencias de opinión señaladas anteriormente. Por otra parte, las divergencias en la evaluación teórica también pueden ser un factor que genere dificultades o diferencias en la aplicación del principio. Debería investigarse si los factores problemáticos que pone de relieve esta revisión influyen realmente en la aplicación del principio de brevedad en la terminología o en la gestión terminológica. Al parecer, los estudios más desarrollados son los que pueden revelar la influencia de otras lenguas en la longitud de los términos lituanos, es decir, las comparaciones entre las estructuras de los términos en lituano y en otras lenguas (por ejemplo: Džežulskienė 2010; Litevkienė 2013; 2014; 2015; Smirnova, Rackevičienė 2016; Mockienė, Rackevičienė 2018; Zavistanavičienė 2019). En este caso, la atención se centra en la aplicación del principio de brevedad en la gestión terminológica; es decir, mediante una fuente de gestión terminológica de distintas orientaciones, se intentará comprobar un factor que se desprende de esta revisión: la posible influencia de la orientación de la gestión terminológica o de la fuente de gestión. Se extraerán conclusiones a partir de los indicadores de longitud de los términos, atendiendo aquí únicamente al número de palabras que los componen. Antes, por supuesto, se analizarán los estudios pertinentes para la cuestión examinada.
APLICACIÓN DEL PRINCIPIO EN LA GESTIÓN TERMINOLÓGICA DE DISTINTAS ORIENTACIONES
Estudios que muestran la aplicación del principio
En la terminología lituana no se ha investigado si el principio de brevedad se aplica por igual en fuentes de gestión terminológica de distintas orientaciones. Sin embargo, pueden formularse algunas hipótesis al respecto a partir de dos trabajos ya mencionados, que también presentan ciertos datos comparativos: el artículo de A. Umbrasas de 2013 sobre la gestión terminológica en el Banco de Términos y la monografía Reconocimiento automático y definición de términos de la lengua lituana. Además, algunas publicaciones que analizan los términos según su estructura aportan datos sobre la longitud de los términos de la fuente concreta estudiada (por ejemplo: Andriuškaitė 2000; Keinys 2002; Zemlevičiūtė 2003; 2004; 2005; 2016; Šilobraitaitė 2008; 2009; 2011; Umbrasas 2010; Babickienė 2012). La comparación de los datos presentados en estos trabajos podría servir de punto de partida para estudiar la aplicación del principio de brevedad en la gestión terminológica actual.
Las publicaciones que, al analizar los términos según su estructura, también ofrecen datos sobre su longitud suelen centrarse en términos presentados o utilizados en textos (manuales, artículos científicos u otros). No siempre se indican cifras concretas sobre la longitud de los términos y, además, no siempre queda suficientemente claro hasta qué punto reflejan la gestión terminológica textual, descrita como la sistematización y normalización de términos al redactar, traducir y editar diversos textos (Gaivenis 2002: 84; Kvašytė 2005: 80), y hasta qué punto reflejan el uso de los términos. No obstante, en general, esos estudios parecen indicar que en los distintos textos en lituano predominan los términos de dos palabras, seguidos de los de una palabra y, en menor medida, de los de tres; los términos de más de tres palabras son poco frecuentes. Que esta distribución de términos de una a tres palabras y el escaso número de términos más largos que los de tres palabras constituyen una regularidad de la terminología lituana también parece desprenderse de una observación formulada en un artículo de 2001. Allí S. Keinys, al analizar los términos lingüísticos empleados en 1901,
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en la Gramática de la lengua lituana publicada bajo el nombre de Petras Kriaušaitis, señala que aproximadamente dos tercios de ellos son términos de dos palabras, que casi uno de cada cuatro términos consta de una palabra y que los demás no llegan a constituir una décima parte; entre estos últimos, los más frecuentes son los de tres palabras y son mucho menos comunes los de cuatro. Añade que esta proporción entre términos de una palabra y términos compuestos «concuerda con la tendencia general de nuestra terminología» (Keinys 2012 [2001]: 141). En efecto, muchos estudios muestran precisamente esa distribución de los términos de una a tres palabras y el reducido número de los que superan las tres, incluso cuando se estudia la terminología de distintos períodos. Por ejemplo, al analizar los términos jurídicos utilizados en los códigos vigentes entre 1918 y 1940, se indica que los términos de dos palabras representan el 53% del material estudiado y los de tres palabras, el 16%; no se ofrece el porcentaje de los términos de una palabra, pero su descripción como «el tercer tipo de término más numeroso» permite inferir que, por tamaño de grupo, el orden es el siguiente: términos de dos palabras, de una y de tres (Umbrasas 2010: 137, 187). Los términos de más de tres palabras, denominados aquí pluriverbales, se mencionan como apenas un 4% del material analizado (Umbrasas 2010: 211). Esta misma distribución aparece en los términos lingüísticos de los Escritos selectos de Jonas Balčikonis estudiados por Ramunė Andriuškaitė (2000): en dos volúmenes encontró un 65,11% de términos de dos palabras, un 23% de una palabra y un 10,14% de tres palabras. La misma distribución se observa en los términos económicos analizados en un artículo de 2012 por Zofija Babickienė, seleccionados de un sitio web y de dos diccionarios de términos económicos. Tras elegir 765 términos para su análisis, la autora afirma que el 53% consta de dos palabras, que los términos de una palabra representan el 28% y que todos los demás constituyen el 19%; sin embargo, entre estos últimos distingue los términos de tres palabras (110 en total), lo que significa que también en este caso conforman el tercer grupo más numeroso. Este análisis incluye ya trabajos de gestión terminográfica, pero los términos de los diccionarios y del sitio web se estudian conjuntamente, por lo que no queda claro si existen diferencias en la aplicación del principio de brevedad entre los términos económicos empleados en textos web y los recogidos en diccionarios de términos. Además, al constatar la escasa cantidad de términos de cuatro palabras, se añade que no se trata de términos propiamente dichos, sino de expresiones descriptivas (Babickienė 2012: 60). En otros estudios, al encontrar pocos términos o denominaciones de cuatro palabras o más, los investigadores de terminología de diversas fuentes señalan que «puede ser discutible considerar al menos algunos de ellos como términos» (Umbrasas 2010: 211) y que se trata de expresiones de tipo descriptivo (Zemlevičiūtė 2016: 402).
Por supuesto, como muestran también algunas de las cifras mencionadas aquí, los indicadores concretos del tamaño de los grupos varían y se presentan de manera desigual: en unos casos se indica el número de términos y en otros, el tamaño del grupo en porcentaje. Esto podría apuntar a ciertas variaciones en la aplicación del principio de brevedad; sin embargo, a partir de dos coincidencias que se perfilan —la misma distribución por tamaño de los grupos de términos de una a tres palabras y el reducido número de términos de más de tres palabras—, podría concluirse que la aplicación del principio de brevedad presenta similitudes en diversas fuentes. Como se observa, existe una tendencia hacia términos relativamente breves: predominan los de dos y una palabra, hay menos de tres palabras y los términos aún más largos no están muy extendidos. Es cierto que los estudios de terminología de algunas fuentes de períodos anteriores parecen indicar una mayor tendencia a la brevedad, pues en ellas se encuentra una proporción bastante elevada de términos de una palabra. Por ejemplo, al estudiar la edición publicada en Tilžė en 1886
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En la terminología de un manual de aritmética se indica que los términos monoléxicos encontrados representan nada menos que el 42,2% de todos los términos hallados, mientras que los términos biléxicos y triléxicos juntos representan el 57,8% (Šilobritaitė 2011: 156, 161); además, al estudiar los términos de un libro de problemas de aritmética publicado en Tilsit en 1885, se afirma expresamente que la mayor parte de todos los términos de esta fuente, el 64,5%, está formada por términos monoléxicos (Šilobritaitė 2009: 187). Probablemente por ello también se observan fluctuaciones en la denominación de los términos triléxicos: en algunos casos ya se los llama pluriléxicos (p. ej.: Gaivenis 2014 [1981]: 594; [1988]: 615), aunque en otros solo se consideran pluriléxicos los términos de cuatro o más palabras (p. ej.: Keinys 2002; 39; Umbrasas 2010: 211). Sin embargo, también hay fluctuaciones de este tipo en los estudios de la terminología actual, es decir, en algunos trabajos sus términos triléxicos también se denominan pluriléxicos (p. ej.: Džežulskienė 2010; Babickienė 2012: 60), lo cual indicaría que la distinta denominación de los términos triléxicos podría no estar relacionada con la evolución de la terminología. En cualquier caso, este trabajo no estudia aspectos de la evolución de la terminología, por lo que, sin tratar ni comparar en detalle los trabajos que aportan datos sobre la longitud de los términos de épocas anteriores, a continuación se examinan dos trabajos mencionados al comienzo de este apartado, que permiten valorar la aplicación del principio de brevedad en la gestión o el uso actuales de los términos.
En uno de ellos, concretamente en la monografía Lietuvių kalbos terminų automatinis atpažinimas ir apibrėžimas, también se constata el predominio de los términos de una a tres palabras y el reducido número de términos más largos. Este trabajo pretende llamar la atención sobre la gestión descriptiva de los términos, es decir, sobre una de sus ramas: la gestión terminológica basada en corpus, en la que «la atención se desplaza de la normalización del término al término ya utilizado y a su análisis en el corpus, es decir, en el uso real» (Bielinskienė ir kt. 2015: 19). Con ese fin, se intenta aplicar una metodología de extracción automática de términos de un corpus; es decir, los términos de educación y ciencia para el Švietimo ir mokslo terminų žodynui y la Švietimo ir mokslo terminų ontologijai se extraen del corpus mediante una metodología adecuada. Tras extraer los términos, se presentan datos sobre su longitud y se comparan también con los datos ofrecidos por otras fuentes. Como se observa, incluso la terminología extraída a partir de un corpus confirma las dos tendencias generales identificadas anteriormente: la mayor parte de todos los términos de educación y ciencia extraídos está formada por términos de dos palabras (474); les siguen los de una palabra (155, alrededor del 20%), y después los de tres palabras (125, el 16,03%); el análisis basado en el corpus identificó muchos menos términos de educación y ciencia de cuatro palabras, concretamente 22, y apenas 4 de cinco palabras (véase Bielinskienė ir kt. 2015: 61–64). No obstante, la propia metodología de extracción de términos puede haber influido en estos resultados: una vez extraídos automáticamente del corpus los posibles términos, se procesaron atendiendo a las tendencias generales de la estructura terminológica; es decir, solo se analizaron términos de determinadas estructuras gramaticales, locuciones de no más de siete palabras, etc.; posteriormente, un experto seleccionó los términos de educación y ciencia (para más detalles, véase Bielinskienė ir kt. 2015: 54–61). En cualquier caso, en la monografía se comparan los datos de longitud de los términos obtenidos de este modo con los cálculos presentados por A. Umbrasas y se observa que los resultados obtenidos son similares a los datos sobre diccionarios terminológicos que él ofrece (Bielinskienė ir kt. 2015: 65).
Y, de hecho, los resultados de los cálculos de la longitud de los términos incluidos en diccionarios terminológicos presentados en el artículo de A. Umbrasas de 2013, obtenidos a partir de 27 diccionarios, muestran que la mayor parte
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de los términos de todos esos diccionarios está formada por términos de dos palabras; una proporción menor, por términos de una palabra; una aún menor, por términos de tres palabras; y en los diccionarios hay pocos términos de cuatro o más palabras (Umbrasas 2013: 117). En este caso se evalúan trabajos de gestión terminológica terminográfica, pero también a partir de ellos se establecen dos regularidades que se manifiestan sobre todo en la terminología presentada en textos. Esto parecería indicar que no hay diferencias notables en la aplicación del principio de brevedad entre la gestión terminológica terminográfica y la gestión (o el uso) de términos en textos.
Sin embargo, en el mismo trabajo de A. Umbrasas, como ya se mencionó en la primera parte de este artículo, también se ofrecen datos sobre la longitud de los términos de los actos jurídicos gestionados en el Banco de Términos. La gestión terminológica en el Banco de Términos, como señala también el autor del artículo, abarca no solo los términos de los actos jurídicos (Umbrasas 2013: 99–100), pero en su artículo de 2013 examina más ampliamente precisamente la gestión de los términos de los actos jurídicos y, al hacerlo, presenta también cálculos sobre la longitud de los términos de actos jurídicos gestionados allí; más concretamente, datos sobre la longitud de los términos de actos jurídicos incluidos en el Banco de Términos, examinados y aprobados por la Subcomisión de Terminología y que habían adquirido la condición de términos aprobados. En agosto de 2013 eran 9 056 (Umbrasas 2013: 113). De las cifras presentadas, así como de los ejemplos, se desprendería que estos términos son considerablemente más largos, como puede deducirse de varios indicadores.
En primer lugar, como muestra la tabla 1 que se presenta aquí, los términos de cuatro palabras representan una proporción bastante considerable de estos términos, alrededor del 15%, mientras que los términos de cinco o más palabras constituyen una proporción aún mayor. Se encontraron nada menos que alrededor del 19%, aunque, como se ha señalado, en otras fuentes ya se mencionan pocos términos de cuatro palabras. Al comparar los términos aprobados de actos jurídicos con los términos de diccionarios terminológicos, A. Umbrasas (2013: 117) indica que en estos diccionarios los términos de cuatro palabras representan solo alrededor del 3%, y los de cinco o más palabras, apenas alrededor del 1%.
Tabla 1. Comparación por longitud de los términos incluidos en el Banco de Términos y en los diccionarios terminológicos, 2013
Fuente de los términos
1 palabra
2 palabras
3 palabras
4 palabras
5 palabras o más
Banco de Términos (términos aprobados de actos jurídicos)
~ 10%
~ 32%
~ 24%
~ 15%
~ 19%
Diccionarios de términos
~ 32%
~ 52%
~ 12%
~ 3%
~ 1%
Šaltinis: A. Umbrasas (2013: 113, 117); sudaryta autorės.
En segundo lugar, la secuencia de distribución de los grupos de términos de una, dos y tres palabras también es diferente en este caso de la que se observa en otros trabajos: aunque entre los términos de los actos jurídicos gestionados en el Banco de Términos predominan los términos de dos palabras, hay muchos más términos de tres palabras que de una, es decir, representan alrededor del 24%, mientras que los de una palabra representan alrededor del 10%. Incluso los términos de cuatro palabras superan a los de una (cf. alrededor del 10% y alrededor del 15%), al igual que los términos de cinco palabras y más (cf. alrededor del 10% y alrededor del 19%). En las fuentes de gestión terminográfica comparadas por el autor, los términos de tres palabras no superan a los de una; más exactamente, los primeros representan aquí solo alrededor del 12%, mientras que los de una palabra alcanzan nada menos que alrededor del 32%. Mucho menos los superan los términos de cuatro palabras o el grupo de términos de cinco palabras y más (véase la Tabla 1).
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En tercer lugar, no solo las cifras, sino también los ejemplos muestran que el Banco de Términos presenta términos aprobados de actos jurídicos de una longitud excepcional. A. Umbrasas señala como el más largo el término de dieciocho palabras ya mencionado en este artículo: programa de formación profesional continua no formal para agricultores, propietarios forestales, miembros de grupos de acción local, otros habitantes rurales y sus asesores; también se mencionan otros términos formados por más de una decena de palabras. Cabe señalar que, a diferencia de lo habitual en los trabajos que ofrecen datos sobre la longitud de los términos lituanos, al calcular la longitud de un término también se cuentan las palabras gramaticales; por tanto, el término más largo se acortaría un poco —pasaría a tener diecisiete palabras— si estas no se incluyeran en el cómputo. El propio autor observa, acerca de los términos de cinco o más palabras del Banco de Términos que evalúa, que cuantos más vocablos componen un término, menos términos de ese tipo hay entre los términos aprobados de actos jurídicos. Así lo muestra también la tabla que presenta (los datos que se han seleccionado de ella aquí, correspondientes únicamente a términos de cinco o más palabras, se presentan en la tabla 2). Sin embargo, en otras fuentes no se registran términos formados por más de una decena de palabras; los términos de seis palabras ya se mencionan bastante raramente y solo de manera aislada (p. ej., Zemlevičiūtė 2004: 349). K. Gaivenis (2002: 17) señaló que los términos más largos en diccionarios terminológicos y normas tienen siete palabras; sin embargo, en otro lugar, al tratar los términos aprobados de las normas, el autor mencionó apenas dos términos de siete palabras que aparecían en ellas (Gaivenis 2014 [1995]: 221).
Tabla 2. Términos de actos jurídicos de cinco o más palabras incluidos en el Banco de Términos, por número de palabras, 2013
Número de palabras que componen el término | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 18 Número de términos | 719 | 385 | 265 | 142 | 86 | 53 | 35 | 12 | 6 | 6 | 3 | 2 | 1
Šaltinis: A. Umbrasas (2013: 113); sudaryta autorės.
Así pues, tanto los datos presentados por A. Umbrasas sobre la terminología de actos jurídicos gestionada en el Banco de Términos y su comparación con los datos sobre la longitud de los términos incluidos en 27 diccionarios terminológicos de distintos ámbitos, como la comparación que aquí se presenta ponen de manifiesto que la terminología de actos jurídicos gestionada en el Banco de Términos difiere considerablemente de la terminología ofrecida (o utilizada) en otras fuentes, y ello se observa en varios indicadores: el predominio de los términos de tres palabras frente a los de una, un número mucho mayor de términos de más de tres palabras y la longitud excepcional de los términos. A juzgar por estos indicadores, el principio de brevedad se aplica aquí de manera muy distinta a como se aplica en las fuentes de gestión terminológica terminográfica o textual.
El propio autor explica que los términos del Banco de Términos, más largos de lo habitual en la terminografía tradicional, se deben a la singularidad de los conceptos jurídicos. No obstante, en una sección anterior de este artículo se planteó la hipótesis de que las diferencias entre la gestión terminológica computacional y la gestión terminográfica de los términos también podrían influir en la aplicación del principio de brevedad. Precisamente se decide comprobar aquí el factor relacionado con la orientación de la gestión terminológica, para lo cual se eligen fuentes representativas de varias orientaciones distintas de gestión, y una de ellas es
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el Banco de Términos, una fuente de gestión terminológica computacional. Más concretamente, dando continuidad a la comparación iniciada por A. Umbrasas, pero recurriendo también a otras fuentes, aquí se comparará si el principio de brevedad se aplica realmente de manera distinta en esta fuente de gestión terminológica computacional que en otras fuentes de gestión terminológica. La evaluación se basará en indicadores de longitud de los términos y, en este caso, se atenderá únicamente al número de palabras que los componen.
Fuentes analizadas y particularidades de la selección de datos
Para comparar si realmente existen diferencias en la aplicación del principio de brevedad entre trabajos de gestión terminológica de distintas orientaciones, aquí se utilizan fuentes de tres orientaciones: la computacional, la terminográfica y la textual. No se incluyen trabajos de la cuarta orientación de gestión terminológica que suele mencionarse —la normalización (véase: Gaivenis 2002: 63–87; Mickienė, Briaukienė 2016: 58–63)—, tanto por las limitaciones de extensión del artículo como porque este tema podría ser objeto de un estudio independiente.
Como ya se ha explicado, el Banco de Términos representa aquí la gestión terminológica computacional; dos diccionarios de términos económicos, la terminográfica; y dos manuales universitarios, la textual (en adelante, se denominarán manuales). Por tanto, el número de fuentes comparadas no es elevado, aunque tampoco se pretende que lo sea. Al contrario, se busca limitar el análisis a los datos terminológicos de un solo ámbito —la economía—, pues al examinar la valoración teórica del principio de brevedad ya se observó que la longitud de los términos puede variar según el ámbito. En concreto, la tabla de la monografía Lietuvių kalbos terminų automatinis atpažinimas ir apibrėžimas, que presenta datos sobre la longitud no de los términos en general, sino únicamente de los términos aprobados de actos jurídicos del ámbito de la educación y la ciencia (Bielinskienė ir kt. 2015: 64), muestra que estos no coinciden con los datos generales presentados por A. Umbrasas. Por ejemplo, los términos aprobados de actos jurídicos de tres palabras del ámbito de la educación y la ciencia no superan en número a los de una palabra (los de tres palabras representan el 23% y los de una palabra, el 21,6%); los términos de cuatro palabras de ese ámbito también son escasos (4,1%). Esto también aconsejaría elegir fuentes que gestionen términos de un mismo ámbito, centrándose en la gestión de términos económicos.
Los dos diccionarios terminológicos elegidos son el Aiškinamasis ekonomikos anglų–lietuvių kalbų žodynas [Diccionario explicativo de economía inglés-lituano], compilado por David Pearce y publicado en 2006 (en adelante, AEŽ), cuyo prólogo indica que contiene 2 800 artículos terminológicos, y el Ekonomikos terminų žodynas [Diccionario de términos económicos], de carácter explicativo, de Rūta Vainienė, publicado en 2008 (en adelante, ETŽ), cuya cubierta indica que contiene alrededor de 1 400 términos. El diccionario compilado por D. Pearce también se titula explicativo, pero es una traducción (por la exhaustividad de las definiciones ofrecidas, incluso podría equipararse a un diccionario enciclopédico); por tanto, cuando sea necesario distinguirlo en el texto del otro diccionario explicativo, se lo denominará AEŽ traducido. De los manuales de economía, se eligen los que imparten cursos de macroeconomía: Makroekonomika [Macroeconomía], de la Universidad Tecnológica de Kaunas (KTU 2008), y Makroekonomika [Macroeconomía], de la Universidad de Vilna (VU 2017). Del Banco de Términos, al igual que en el artículo de A. Umbrasas de 2013, se toman únicamente términos de actos jurídicos, pero en este caso solo se seleccionan los que figuran en el Banco de Términos como términos del ámbito de la economía. Al igual que en el artículo de A. Umbrasas, se evalúan únicamente los aprobados
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términos que tienen estatus de término. Por supuesto, la comparación de los términos aprobados con los términos no recomendados también podría revelar ciertas tendencias en la aplicación del principio de brevedad; sin embargo, aparte del Banco de Términos, solo uno de los diccionarios terminológicos incluye una referencia a los términos evaluados ntk., mientras que en el otro diccionario y en los dos manuales no se asigna tal estatus a los términos definidos. Por tanto, resulta difícil comparar los datos desde este punto de vista. En aras de la brevedad, en lo sucesivo se denominará también términos gestionados en el Banco de Términos a los términos de economía de los actos jurídicos que tienen estatus de término aprobado, aunque, por supuesto, la gestión terminológica en el Banco de Términos abarca no solo los términos de los actos jurídicos. Los datos del Banco de Términos que se comparan aquí son más de una década posteriores a los examinados en el artículo de A. Umbrasas: se trata de los términos aprobados de economía de los actos jurídicos que figuraban en esta fuente de gestión terminológica en septiembre de 2025.
Es cierto que, aunque las fuentes seleccionadas para la comparación representan distintas líneas de gestión terminológica, podría parecer que las unifica la evaluación de términos que realiza la VLKK. Y, de hecho, tanto los términos de los diccionarios terminológicos como los de los manuales se someten a examen y evaluación de la VLKK en Lituania; dicho de otro modo, esta institución los normaliza. La normalización de los términos de los diccionarios está prevista en los Requisitos generales para la elaboración de diccionarios terminológicos (TŽR 2007) y las Reglas de evaluación de diccionarios terminológicos (TŽT 2004), aprobados por la VLKK; la evaluación del lenguaje de los manuales, incluidos sus términos, se rige por la Descripción del procedimiento para evaluar la corrección lingüística de los manuales de educación superior, aprobada mediante resolución protocolaria de la VLKK, que establece que la VLKK evalúa también los manuales desde el punto de vista terminológico (AMVA 2015). El Banco de Términos lituano también es una fuente de gestión terminológica de carácter normativo: los términos que contiene son elaborados por comisiones terminológicas constituidas en instituciones estatales, pero son examinados y evaluados por la Subcomisión de Terminología de la VLKK (véase Umbrasas 2013; 2023). Así pues, aunque la gestión terminológica no se limita a la normalización de términos⁹, podría parecer que, desde la perspectiva de la normalización, todas las fuentes seleccionadas aquí para la comparación son iguales. Sin embargo, los requisitos mencionados para la elaboración de diccionarios terminológicos solo son obligatorios para los diccionarios encargados por la VLKK; las instituciones de educación superior también deciden por su cuenta si presentan sus manuales para evaluación, de modo que, desde el punto de vista de la calidad terminológica, la VLKK no evalúa los términos de todos los diccionarios terminológicos ni de todos los manuales. Precisamente los diccionarios terminológicos y los manuales seleccionados carecen de constancia de haber sido evaluados por esta institución, aunque todos han sido editados y revisados por especialistas. Por tanto, de las fuentes seleccionadas, solo los términos incluidos en el Banco de Términos han sido evaluados por la VLKK (en este caso, los que tienen estatus de término aprobado)¹⁰.
Sin embargo, también por otras razones el Banco de Términos es una fuente de gestión terminológica distinta de las fuentes de gestión terminográfica o textual de los términos. Como señala
9 En el glosario terminológico se indica que la gestión terminológica consiste en sistematizar y normalizar los términos de acuerdo con los requisitos que estos deben cumplir (Kvašytė 2005: 80).
10 Los términos de una de las fuentes —el manual de la Universidad de Vilna Makroekonomika— podrían considerarse examinados y evaluados por la VLKK si se tomaran del Banco de Términos, pues los términos de manuales incluidos en el Banco de Términos, seleccionados y precisados por sus autores, son examinados por la VLKK y su Subcomisión de Terminología (Umbrasas 2023: 150). Sin embargo, aquí los términos de este manual se han tomado del propio manual. Los términos de las otras fuentes seleccionadas aquí no aparecen en el Banco de Términos.
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A. Umbrasas (2013: 118), terminologinis darbas čia dirbamas pasitelkiant elektroninius ryšius, duomenys bet kada gali būti pildomi, atnaujinami, keičiami. O tekstinė terminų tvarkyba nuo kompiuterinės ar terminografinės tvarkybos lyg ir turėtų skirtis tekstinei ar kontekstinei terminų vartosenai būdingais atvejais, įskaitant ir terminų trumpinimą. Jų siekiant išvengti, t. y. šiuo atveju tiriant terminų trumpumą, o ne trumpinimą, iš vadovėlių atrenkami tik juose apibrėžiami ar aiškinami terminai. Vadovėlyje apibrėžiamas ar aiškinamas terminas dažnai tekste dar ir išskiriamas (kitu šriftu ar kt.), šalia jo pateikiamas angliškas atitikmuo, taigi šiuo požiūriu terminų pateikimas vadovėliuose yra panašus į jų pateikimą kitų krypčių terminų tvarkybos darbuose. Panašumą rodo ir tai, kad, apibrėžiant terminą, kaip ir Terminų banke ar terminų žodynuose, gali būti pateikiamas ir termino sinonimas. Šaltiniuose teikiami terminų sinonimai šiuo atveju nevertinami.
Para comparar los datos, los términos a los que los diccionarios terminológicos asignan varios significados se desglosan en entradas independientes, ya que así es como se presentan los términos en el Banco de Términos. De este modo se obtiene un número de términos distinto del indicado en los propios diccionarios terminológicos. Dado que en este caso se pretende comparar datos terminológicos, se excluye una parte de los datos que ofrecen los diccionarios terminológicos.
En cuanto a la selección de los datos terminológicos, cabe señalar que no es una tarea fácil de resolver. Al seleccionar los datos del Banco de Términos, se encontraron obstáculos técnicos. La selección de datos de esta fuente se ve dificultada por el límite impuesto al número de resultados de búsqueda que presenta. Así, al indicar economía como ámbito en el campo de búsqueda avanzada y aprobado como estatus del término (este estatus permite distinguir los términos de los actos jurídicos de los términos de diccionarios terminológicos y manuales incluidos en esta base), solo se mostraba el número total de entradas de términos aprobados de los actos jurídicos del ámbito de la economía y se sugería acotar la búsqueda. Por ello, los términos se buscaron escribiendo en el campo fuente palabras que se suponía que aparecían en los títulos de los actos jurídicos: orden, ley, resolución, proyecto. De este modo se recopilaron del Banco de Términos 910 entradas de términos aprobados de actos jurídicos, cifra que se aproxima al número total de entradas de términos aprobados de actos jurídicos del ámbito de la economía que aquí se presenta: 93511.
La selección de datos terminológicos de los diccionarios terminológicos se ve dificultada porque estos, a diferencia del Banco de Términos, tienden a incluir también unidades que no son términos, y la evaluación terminológica de algunas de las unidades presentadas aquí resulta bastante poco clara. Es evidente que no se consideran términos los nombres de personas, como Friedmanas, Miltonas; Hume’as, Davidas; Keynesas, Johnas Maynardas ETŽ; Pareto, Wilfredo; Lerner, Abba P.; Edgeworth, Francis Ysidro AEŽ, por lo que tampoco se incluyen aquí en la muestra de términos comparados. Distinto es el caso de los términos formados a partir de nombres de personas, denominados términos epónimos, por ejemplo: Grešamo dėsnis, Fišerio reiškinys, Filipso kreivė ETŽ; Cramerio taisyklė, Eulerio teorema, Lorenzo kreivė ETŽ. Sin embargo, en AEŽ aparecen también nombres de documentos (por ejemplo: Bendroji muitų ir prekybos sutartis, Vienodų užimtumo galimybių įstatymas, Federalinės prekybos komisijos įstatymas), y una proporción especialmente grande de las entradas de AEŽ está constituida por nombres propios de instituciones (por ejemplo: Nacionalinis ekonominių ir socialinių tyrimų institutas, Islamiškasis
11 La diferencia se debe a que también han obtenido el estatus de término aprobado términos del Departamento de Economía del Banco de Lituania, pero no necesariamente serían utilizables en actos jurídicos, por lo que no se incluyen aquí.
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banco de desarrollo, Corporación Financiera Industrial y Comercial, Asociación Internacional de Intermediarios de Operaciones con Bonos). La cuestión de la relación de este tipo de nombres propios con los términos no está suficientemente clara. Los terminólogos lituanos, al observar la tendencia a incluir también nombres propios en los diccionarios terminológicos, no suelen considerarlos términos (por ejemplo: Gaivenis 2014 [1969]: 519), pero al mismo tiempo señalan que la cuestión de la relación entre los nombres propios y los términos apenas se ha investigado (por ejemplo, Gaivenis 2002: 128).
En la terminología lituana tampoco se consideran términos los adjetivos, participios o adverbios, porque, según K. Gaivenis (2002: 31), no desempeñan una de las funciones más importantes del término: la nominativa o designativa. Así pues, tampoco se incluyen aquí, aunque en los diccionarios terminológicos se recogen algunos adjetivos, participios o combinaciones de estos, por ejemplo: anticíclico, competitivo, débilmente estacionario, intensivo en capital AEŽ; apodíctico, endógeno, racional ETŽ. Los adjetivos y participios sustantivados, o sus combinaciones, se valoran de otro modo (por ejemplo, Mitkevičienė 2022: 7), aunque en otros trabajos se cuestiona su carácter terminológico (Zemlevičiūtė 2020: 316). En este caso, los adjetivos y participios sustantivados se incluyen en el conjunto de términos comparados, por ejemplo: los despedidos, variable discreta, el segundo mejor AEŽ; el asegurado ETŽ.
En ambos diccionarios terminológicos se incluyen también latinismos y galicismos, aunque en el AEŽ, que es una obra traducida, estos se traducen; por ejemplo: a priori lat. de antemano, ceteris paribus lat. en igualdad de las demás condiciones, laissez faire fr. dejad hacer. En el ETŽ aparecen tal cual, por ejemplo: veto, a priori, ab invito, ex ante, force majeure, alter ego. Parece que se propuso considerar profesionalismos este tipo de préstamos de otras lenguas no adaptados al lituano, así como las palabras y construcciones de uso especializado que no tienen función nominativa (por ejemplo, los nombres de comandos deportivos y militares ¡alinead a la izquierda! ¡formad de dos en dos!) (Gaivenis 2014 [1985]: 141); sin embargo, también se ha puesto de manifiesto que el propio concepto de profesionalismo no es homogéneo. Así pues, tampoco está clara la frontera entre profesionalismos y términos. K. Gaivenis (2002: 24; 2014 [1985]: 136–144), tras examinar los sentidos restringido y amplio de profesionalismo, tendía a sostener que los términos constituyen solo una parte de los profesionalismos, mientras que la otra parte no son términos. Como ejemplos de estos últimos mencionaba las palabras y expresiones no adaptadas al lituano que emplean especialistas de determinados ámbitos, así como palabras o construcciones sin función nominativa usadas en el lenguaje de los especialistas (Gaivenis 2002: 24; 2014 [1985]: 140–141). Así pues, en este caso los latinismos y galicismos no adaptados al lituano o traducidos al lituano que aparecen en los diccionarios terminológicos no se incluyen en el conjunto de datos terminológicos comparados. Sin embargo, al trazar esta frontera también surge la cuestión de la relación con la terminología de los jergalismos profesionales, los calcos y otros elementos similares que aparecen en los diccionarios terminológicos. Resolver estas cuestiones teóricamente complejas y evaluar la calidad terminológica de la terminología comparada según los indicadores de longitud no es el objetivo de este artículo; por tanto, las unidades presentadas como entradas independientes en los diccionarios terminológicos, aparte de las enumeradas aquí, se incluyen en la muestra de datos comparados, aunque algunas recibirán atención específica. La selección de datos terminológicos de los manuales planteó menos dificultades en cuanto a los aspectos enumerados aquí. Aunque en ellos también aparecen nombres propios de personas, instituciones u otros objetos, así como latinismos o galicismos presentes en los diccionarios terminológicos, salvo algunos casos aislados (por ejemplo, Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial KTU 2008), no se terminologizan.
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Datos sobre la longitud de los términos
Una vez seleccionados los datos terminológicos de las fuentes elegidas mediante el procedimiento que acaba de describirse, los términos se agruparon según el número de palabras que los componen y, de este modo, se obtuvieron los indicadores de longitud de los términos incluidos en fuentes de distintas orientaciones de gestión terminológica (véase la tabla 3). Al determinar la longitud de los términos, hubo que decidir si se incluirían también las palabras funcionales (como se hizo en el artículo de A. Umbrasas) o si se excluirían (como suele hacerse al presentar datos sobre la longitud de los términos en diversas publicaciones). Puesto que en este caso se pretende comparar los resultados con los cálculos presentados por A. Umbrasas, se decidió incluir en la tabla los resultados obtenidos contando también las palabras funcionales, y mencionar por separado las posibles diferencias que esto pudiera ocasionar.
Tabla 3. Términos según el número de palabras que los componen en trabajos de distintas orientaciones de gestión terminológica
Orientación de la gestión terminológica | Fuente de gestión terminológica | 1 palabra | 2 palabras | 3 palabras | 4 palabras | 5 o más palabras | Total GESTIÓN TERMINOLÓGICA INFORMATIZADA | Banco de Términos de la República de Lituania (Banco de Términos) | 105 | 330 | 216 | 119 | 140 | 910 GESTIÓN TERMINOGRÁFICA | R. Vainienė. Diccionario de términos económicos, 2008 (ETŽ) | 418 | 632 | 138 | 25 | 9 | 1 222 Diccionario explicativo de economía inglés-lituano, ed. D. W. Pearce, 2006 (AEŽ) | 372 (361) | 1 518 (1 501) | 594 (603) | 178 (192) | 54 (59) | 2 716GESTIÓN TEXTUAL | Macroeconomía, 2008 (KTU 2008) | 68 | 211 | 116 | 50 | 9 | 454 Macroeconomía, 2017 (VU 2017) | 38 | 170 | 99 | 51 | 23 | 381
De la tabla 3 se desprende, en primer lugar, una semejanza que comparten todas las fuentes de gestión terminológica seleccionadas aquí: el predominio de los términos de dos palabras. Este grupo es, con diferencia, el más numeroso tanto en los dos diccionarios de términos económicos como en los dos manuales, y también en la terminología jurídica aprobada del Banco de Términos, de la que en este caso se seleccionaron únicamente los términos que esa fuente clasifica como términos económicos. El predominio de los términos de dos palabras confirma el hecho destacado en las publicaciones que presentan datos sobre la longitud de los términos, así como en los cálculos de A. Umbrasas, que abarcan datos de 27 diccionarios terminológicos: en lituano se usan o se recogen principalmente términos de dos palabras. El método de cálculo de la longitud de los términos elegido aquí apenas afecta a los indicadores de los términos de dos palabras. En los cálculos
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Sin incluir las palabras gramaticales, también deberían considerarse términos de dos palabras algunos términos recogidos en diccionarios, como depósito a la vista, entrada en el mercado, empresa sin ánimo de lucro, bono con cupón, relación calidad-precio ETŽ, depósitos a la vista, dinero a la vista, deuda no garantizada, mercado sin intermediarios, remuneración por rendimiento, trabajo según las reglas, competencia no basada en los precios, barreras no arancelarias, investigación y desarrollo, habilidades y ganancias, entradas y salidas, costumbres y prácticas AEŽ; un par de términos incluidos en el Banco de Términos (organismo dependiente de un ministerio y exención de multas); y el término inversiones en existencias que aparece en el manual de la VU; por tanto, los indicadores del tamaño de los grupos de términos de dos palabras señalados en la tabla 3 aumentarían un poco más. Sin embargo, desde luego, sería totalmente inexacto concluir, basándose únicamente en el predominio de los términos de dos palabras, que el principio de brevedad terminológica se aplica por igual en todas las fuentes de gestión terminológica comparadas. También deben evaluarse otros indicadores.
Los términos de tres palabras superan ampliamente a los de una palabra en todas las fuentes, excepto en el ETŽ compilado por R. Vainienė. En el manual de la VU son más del doble: compárese 99 con 38. Como se comentó al comparar los trabajos que presentan datos sobre la longitud de los términos, la preponderancia de los términos de tres palabras frente a los de una palabra destacó únicamente como un indicador característico de la terminología legislativa gestionada en el Banco de Términos. En este caso, al seleccionar del Banco de Términos solo los términos legislativos del ámbito económico, también se observa esta preponderancia, pero queda claro, a la vez, que es marcada asimismo en fuentes de gestión terminológica de otras orientaciones. En la terminología seleccionada del Banco de Términos, los términos de tres palabras son incluso algo menos numerosos: representan el 23,74% de todos los términos de esa fuente seleccionados aquí; en el manual de la KTU, dichos términos constituyen el 25,55% y, en el de la VU, el 25,98%. Así, de las fuentes examinadas que aportan datos sobre la longitud de los términos, solo el diccionario explicativo ETŽ compilado por R. Vainienė confirma en este caso la secuencia de distribución de los grupos de términos de una y tres palabras que se perfilaba en el análisis. El método elegido para calcular la longitud de los términos apenas influye en estos indicadores: si los pocos términos mencionados se clasificaran como términos de dos palabras para reflejar el predominio de estos, la cantidad de términos de tres palabras disminuiría solo en unos pocos.
Los términos de cuatro palabras también superan a los de una palabra, y no solo en la terminología del Banco de Términos analizada aquí (hay 119 de los primeros y 105 de los segundos). Su preponderancia frente a los términos de una palabra también se observa en una fuente de gestión terminológica basada en textos: el manual de la VU Makroekonomika (compárese 51 con 38), aunque, como se señaló, los estudios sobre la estructura de los términos suelen constatar que los términos de cuatro palabras o más son poco frecuentes. En este manual, los términos de cuatro palabras representan el 13,39% de todos los términos económicos definidos en él. En el otro manual, también hay bastantes términos de cuatro palabras en comparación con los 68 términos de una palabra que incluye: 50. Representan el 11,01% de todos los datos terminológicos económicos seleccionados de esta fuente. Es cierto que, debido al método elegido para calcular la longitud de los términos, aquí también se clasifica entre los términos de cuatro palabras el término operacijos su vertybiniais popieriais incluido en el manual de la KTU, así como los términos akseleratoriaus ir multiplikatoriaus modelis, Baumolio ir Tobino modelis, vaikščiojimo į banką kaštai y otros, que aparecen en el manual de la VU. Si se excluyeran de los cálculos las palabras gramaticales, estos términos se considerarían de tres palabras y la cifra de términos de cuatro palabras indicada en la tabla disminuiría en unos cuantos. Por otro lado, aumentarían los indicadores de los grupos de términos de tres palabras. En cualquier caso, los indicadores de los términos de cuatro y de tres palabras muestran que los términos de tres palabras, que aquí se denominarán términos más largos, son numerosos, al igual que los términos de cuatro palabras.
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…que aquí se denominarán términos más largos, y los términos de cuatro palabras, que aquí se denominarán términos largos, son numerosos no solo en la terminología legislativa del ámbito económico gestionada en el Banco de Términos, sino también en las fuentes de gestión terminológica basadas en textos. En la monografía Lietuvių kalbos terminų automatinis atpažinimas ir apibrėžimas, en la que los términos se seleccionaron a partir de un corpus, se indica que hay 22 términos de educación y ciencia, lo que representa solo el 2,82% de todos los términos de educación y ciencia seleccionados. Es cierto que, como ya se ha mencionado, la selección de términos pudo haber influido en esta cifra: en todo el corpus se encontraron 77 961 posibles términos de cuatro palabras; al considerar términos únicamente las combinaciones de palabras utilizadas más de siete veces, la cantidad se redujo a 760, y un experto seleccionó entre ellas 22 términos de educación y ciencia (Bielinskienė ir kt. 2015: 63). Sin embargo, A. Umbrasas, basándose ya en trabajos de gestión terminográfica, determinó que los términos de cuatro palabras constituían solo el 3% a partir de 27 diccionarios terminológicos.
Es cierto que las fuentes de gestión terminográfica consultadas aquí también indicarían que contienen menos términos de cuatro palabras. En uno de los diccionarios terminológicos, el ETŽ, apenas hay 25, lo que supondría el 2,05% de los datos terminológicos de este diccionario. Si expresiones como día de exención fiscal, libre acceso al mercado, relación entre precios y beneficios, pequeñas y medianas empresas se consideraran términos de tres palabras, el número de términos de cuatro palabras de este ETŽ disminuiría en otros nueve. En el AEŽ traducido hay menos términos de cuatro palabras que de una: p. 178 y 372. Aun así, su proporción aquí es mayor de lo que suele señalarse al presentar datos sobre la longitud de los términos: el 6,55% de todos los datos terminológicos seleccionados de este diccionario. Además, los términos de tres palabras incluidos en este diccionario, al igual que en el Banco de Términos o en ambos manuales, superan a los de una palabra: hay 594 términos de tres palabras y 372 de una. La tabla presentada muestra que, entre paréntesis, también se indican cifras aún mayores de términos de tres y cuatro palabras incluidos en el AEŽ traducido. Esto se debe a las particularidades de la presentación de los datos terminológicos, es decir, al hecho de que en este diccionario algunos términos se presentan indicando entre paréntesis ciertos componentes, por ejemplo: (investicinio) portfelio diversifikavimas, (vertybinių popierių) rinkos sudarytojas, sprendimo (priėmimo) taisyklė, artutinis (pusiausvyros kainų) nustatymas, grynųjų pinigų santykis (su indėliais). Al analizar la práctica de elaboración de diccionarios terminológicos, se señala que en ellos se tiende a incluir entre paréntesis información diversa (Umbrasas 2008: 223). En este caso, no es fácil determinar el motivo de esta forma de presentación. Como permite suponer la comparación de los términos ingleses y lituanos incluidos en el diccionario, es posible que entre paréntesis se haya indicado el componente que no aparece en el término inglés; compárense: factor reversals ir (gamybos) veiksnių pakeičiamumas, portfolio balance approach ir (investicinio) portfolio balanso metodas, market maker ir (vertybinių popierių) rinkos sudarytojas. Por otro lado, quizá se haya pretendido conciliar los principios de precisión y brevedad, indicando tanto la forma larga como la corta del término. Los casos de adición u omisión de componentes terminológicos suelen documentarse en textos y se asocian con el uso textual o contextual de los términos (por ejemplo, Mitkevičienė 2015); sin embargo, como se observa, en este caso las formas larga y corta del término aparecen en una fuente de la denominada fijación: un diccionario terminológico. Por cierto, A. Mitkevičienė (2024) también ha observado recientemente que diversas formas de acortamiento de términos no son ajenas a la terminografía, y ha escrito asimismo que determinar cuándo se acorta un término y cuándo se alarga…
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problemático. Así pues, la autora, al distinguir seis grupos de términos alternativos con distinto número de componentes, denominó casos como los mencionados aquí omisión de un lexema frente a adición de un lexema (Mitkevičienė 2024: 5). Sin entrar más a fondo en las cuestiones relativas a la valoración teórica terminológica de estos casos ni en los motivos de su inclusión en este diccionario, aquí solo se señala que, en este caso, dicha presentación dificulta determinar la longitud de los términos. Así, el término artutinis (pusiausvyros kainų) nustatymas puede considerarse bisilábico si lo entendemos como un caso de acortamiento del término, y de cuatro palabras si lo entendemos como un caso de alargamiento. Por ello, en la tabla 3 se indican dos cifras. Dado que los términos del AEŽ con componentes entre paréntesis se presentan únicamente en el propio diccionario, mientras que esos componentes no aparecen en el apéndice «Índice de términos lituanos», la primera cifra indicada en la tabla corresponde al resultado del cálculo de la longitud de los términos sin incluir los componentes entre paréntesis, y la segunda indica cuántos términos habría en el grupo correspondiente si también se contabilizaran esos componentes. Como se observa, disminuiría el número de términos de una y dos palabras, mientras que aumentaría el de los términos de tres y cuatro palabras. En ese caso, los términos de cuatro palabras representarían el 7,07%.
Volviendo a los indicadores que permiten evaluar aquí las similitudes y diferencias en la aplicación del principio de brevedad, es decir, pasando al grupo de términos de cinco palabras o más, cabe señalar que las fuentes de gestión terminológica, tanto terminográficas como textuales, ofrecen pocos términos de este grupo: el ETŽ solo tiene 9 (lo que representa apenas el 0,75% de los términos incluidos en este diccionario explicativo); el AEŽ traducido, 54 (1,99%); y el manual de la KTU, 11 (2,43%). El AEŽ traducido incluye algo más de estos términos, pero también contiene muchos más datos terminológicos: se seleccionaron 2 716 términos, de modo que los términos de cinco palabras o más representan solo el 1,99% de toda su terminología. Es cierto que en uno de los manuales hay algo más de términos de este grupo: 23, lo cual representa el 6,04% de los términos económicos definidos en ese manual. Sin embargo, la tabla 3 muestra que la terminología del Banco de Términos aquí comparada destaca más que ninguna otra por el indicador de los términos de cinco palabras o más. En ella, los términos de cinco palabras o más superan incluso a los de cuatro (cf. 140 y 119), y también a los términos de una palabra (cf. 140 y 105). Así pues, aunque el examen de los grupos de términos de tres y cuatro palabras reveló que también en otras fuentes hay bastantes términos más largos y largos, el indicador del grupo de términos de cinco palabras o más muestra que los términos más largos son característicos de la terminología del Banco de Términos aquí comparada. Por otra parte, la comparación de indicadores específicos pone de manifiesto que esta terminología solo se distingue de forma más acusada por el indicador de los términos de cinco palabras o más. El predominio de los términos de tres palabras sobre los de una también se observa como rasgo característico de otras fuentes de gestión terminológica, y las fuentes de gestión textual de la terminología económica muestran asimismo una tendencia relativamente marcada a ofrecer términos económicos de cuatro palabras.
Es cierto que un análisis más detallado del grupo de términos de cinco palabras o más mostraría que, de los 140 términos económicos del Banco de Términos clasificados aquí en el grupo de los términos más largos, la mayoría están formados precisamente por cinco palabras: hay 59. No obstante, también se incluyen 43 términos de seis palabras y 27 de siete. Es cierto que, entre los términos de ámbitos económicos del Banco de Términos que corresponden a actos jurídicos aprobados, solo se encontraron unos pocos términos formados por una docena de palabras, como se menciona en el artículo de A. Umbras de 2013.
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El término más largo, de trece palabras, es viešojo pirkimo–pardavimo sutarties arba preliminariosios viešojo pirkimo–pardavimo sutarties sudarymo atidėjimo terminas. En las demás fuentes, el término más largo tiene nueve palabras, a saber, kvalifikuotoji įstatinio kapitalo dalis ir / arba balsavimo teisių dalis en el ETŽ; sin embargo, en general, en ellas son poco frecuentes los términos de más de cinco palabras. Por ejemplo, en el AEŽ traducido, que presenta 54 términos del grupo analizado, 47 son de cinco palabras, apenas cinco tienen seis palabras, y el más largo es un término de ocho palabras: profsąjungų narių ir ne narių darbo užmokesčio skirtumai.
Como se observa en la tabla 3, los términos de dos palabras constituyen más o menos la mitad de los términos económicos presentados en las distintas fuentes. Son muchos menos entre los términos del Banco de Términos aquí comparados (330 de 910) y muchos más entre los del AEŽ traducido. Las proporciones de términos de una palabra tampoco son idénticas: en el manual de la VU, los términos de una palabra representan el 9,97% de los términos económicos definidos o explicados; entre los términos del Banco de Términos seleccionados aquí, su proporción es del 11,54%; y en el manual de la KTU, del 14,98%. Sin embargo, el diccionario explicativo compilado por R. Vainienė se distingue claramente por la proporción de términos de una palabra: estos representan nada menos que el 34,21% de los datos terminológicos del diccionario. Como se aprecia, este diccionario no solo es el único de las fuentes examinadas en el que los grupos de términos de una, dos y tres palabras se distribuyen en la secuencia habitualmente observada según el tamaño de cada grupo, sino que también destaca por la abundancia de los términos más breves. Además, contiene muy pocos términos de cuatro y de cinco palabras en comparación con el total, lo que indicaría que en esta fuente terminográfica de gestión terminológica sí se aplica el principio de brevedad de los términos. Como indicarían los cálculos de la longitud de los términos incluidos en diccionarios terminológicos de diversos ámbitos, presentados por A. Umbras, que abarcan 27 diccionarios, los datos sobre la longitud de los términos de este diccionario se aproximan mucho al promedio que él estableció: en esos diccionarios, los términos de una palabra representan alrededor del 32%, mientras que en el ETŽ representan el 34,21%; los de dos palabras, el 52% y el 51,72%, respectivamente; los de tres palabras, alrededor del 12% y el 11,29%; los de cuatro palabras, alrededor del 3% y el 2,05%; y los de cinco palabras o más, alrededor del 1% y el 0,74%. Sin embargo, en otro de los diccionarios terminológicos comparados aquí —el AEŽ traducido—, los términos de una palabra representan el 13,70%, es decir, mucho menos que en el ETŽ y bastante menos que el promedio general; los términos de tres palabras predominan ampliamente sobre los de una, pues representan el 21,87%. Ya se ha señalado que también hay aquí más términos de cuatro palabras. Es cierto que en este diccionario hay más términos de dos palabras (1 518 de 2 716), que representan el 55,89%.
A. Umbrasas (2013: 113), atkreipęs dėmesį į termino daugiažodžiai terminai svyravimus ir prie daugiažodžių terminų priskyręs taip pat ir trižodžius terminus, suskaičiavo, kad 2013 m. Terminų banke pateikti aprobuoti teisės aktų daugiažodžiai terminai sudarė 57 proc. Šiuo atveju vertinant tik ekonomikos terminams priskirtų teisės aktų terminų ilgį, ta persvara būtų kiek mažesnė – 52,20 proc. Kaip leido spręsti ir atskirų rodiklių vertinimas, pagal bendrą daugiažodžių terminų rodiklį nuo šio šaltinio pernelyg nenutoltų abu tekstinės terminų tvarkybos šaltiniai: VU vadovėlyje pateikti trižodžiai ir ilgesni ekonomikos terminai sudaro 45,41 proc., KTU vadovėlyje – 38,55 proc. Kiek labiau pagal teikiamų daugiažodžių terminų rodiklį skiriasi AEŽ – jame trižodžių ir ilgesnių terminų yra 30,41 proc. Tačiau
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muchos menos términos de este tipo en el ETŽ explicativo: 14,08. Así pues, aunque en este caso se ha optado por comparar apenas un par de diccionarios terminológicos, estos también muestran que el principio de brevedad puede aplicarse de manera desigual en las fuentes terminográficas de gestión terminológica de un mismo ámbito, incluso si ambos diccionarios de términos económicos se publicaron en fechas similares: el AĖŽ traducido, en 2006, y el ETŽ compilado por R. Vainienė, en 2008. Por supuesto, las diferencias en la aplicación del principio de brevedad en un diccionario traducido podrían deberse precisamente a su carácter de diccionario traducido.
Sin embargo, en este caso no se plantea determinar qué causa las similitudes o diferencias en la aplicación del principio de brevedad. Esto debería estudiarse por separado (por ejemplo, comparando los términos ingleses y lituanos que ofrece el AĖŽ, examinando las recomendaciones aplicables a la gestión terminológica en distintas direcciones y analizando en detalle la propia terminología). En este caso, tras examinar la evaluación teórica del principio de brevedad, el objetivo era comprobar si se aplica de manera uniforme en la gestión terminológica de distintas direcciones, basándose para ello en los indicadores de longitud de los términos. Al centrarse únicamente en los términos de un ámbito y comparar distintos indicadores de longitud, se constató que existen diferencias, pero también algunas similitudes. A diferencia de lo que cabría deducir de la comparación con otros trabajos que presentan datos sobre la longitud de los términos, la terminología económica aprobada que ofrece el Banco de Términos destaca sobre todo por el indicador de los términos más largos: los de cinco palabras o más. También hay muchos términos largos (de cuatro palabras) y aún más largos (de tres palabras) en las fuentes textuales de gestión terminológica económica, y los términos de tres palabras superan en número a los de una palabra en uno de los diccionarios de términos. A juzgar por la comparación de dos fuentes, los diccionarios terminológicos presentan, en general, términos económicos más breves; sin embargo, la comparación de esas mismas dos fuentes también muestra que en la gestión terminográfica de términos puede haber diferencias en la aplicación del principio de brevedad.
Como aquí no se plantea determinar las causas de las diferencias observadas en la aplicación del principio de brevedad, tampoco se analiza en detalle la propia terminología. No obstante, conviene señalar algunas de sus características pertinentes para el objetivo planteado.
Algunas características de la terminología
Puesto que se constató que la terminología del Banco de Términos aquí comparada se diferencia más de la terminología presentada en otras fuentes de gestión terminológica por la proporción de los términos más largos —los de cinco palabras o más—, y dado que, como se señaló al comentar los trabajos que presentan datos sobre la longitud de los términos, los terminólogos consideran descriptivos al menos algunos de los términos largos, conviene examinar precisamente los términos de este grupo; es decir, comprobar si el predominio de los términos de cinco palabras o más —que revela una diferencia en la aplicación del principio de brevedad de los términos, pues solo los términos de dos palabras son más numerosos— en esta fuente de gestión terminológica se debe precisamente a la presencia de ese tipo de términos. Tanto más cuanto que el artículo de A. Umbrasas publicado en 2023 también reveló que no se evita ofrecerlos en esta fuente informatizada de gestión terminológica.
Es cierto que en terminología el concepto de término descriptivo, al igual que los de término breve o término largo, está bastante poco definido. Así, el análisis de los términos económicos parece indicar una tendencia a considerar descriptivos todos los términos de cuatro palabras. Tras presentar ejemplos como ingresos procedentes de actividades de inversión financiera, distribución de la población según los ingresos, indemnizaciones por despido y compensaciones, ley de la utilidad marginal decreciente, se concluye que
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iš tikrųjų tai nėra tikrieji terminai – jie vadinami aprašomaisiais (Babickienė 2012: 60). Kitokią aprašomojo termino sampratą rodytų K. Gaivenio (2014 [1994]: 205) aptariamas terminų skirstymas: nurodęs, kad sudėtiniai terminai gali būti dvižodžiai, trižodžiai ir apskritai daugiažodžiai, pavyzdį neregistruotųjų vertybinių popierių rinka autorius pateikia kaip daugiažodžio termino pavyzdį, o kaip vadinamuosius aprašomuosius sudėtinius terminus mini kopūstai po dobilu, išėstų į vikių ir avižų mišinį žaliajam pašarui ir nacionalinių pajamų sukūrimo, paskirstymo, perskirstymo ir galutinio panaudojimo balansas. A. Umbrasas (2023: 162–163), aptardamas Terminų banke teikiamus terminus terminiskumo požiūriu ir kreipdamas dėmesį į terminiskumo sąvokos neaiškumus, svarsto, kad termino už išlaptintos informacijos apsaugą atsakingas asmuo terminiskumas didesnis nei termino asmuo, atsakingas už radioaktyviųjų šaltinių fizinę saugą terminiskumas, nes jame nėra skyrybos ženklų, pažyminys teikiamas terminams įprastesnėje prepozicijoje. Mažo terminiskumo terminais autorius būtų linkęs laikyti žodžių junginius su šalutiniais sakiniais, pvz., užsieniečiai, kuriems suteikta papildoma apsauga ar laikinoji apsauga Lietuvos Respublikoje, ar konstrukcijas, į kurias įtraukta komentuojamojo pobūdžio informacija, pvz., leidimas vežti radioaktyviąsias atliekas, išskyrus radioaktyviąsias atliekas, susidariusias branduolinio kuro ciklo metu. Lygindamas terminus vyriausybės vertybinio popieriaus, banderolės, keleivinio transporto bilieto, oficialiojo žymėjimo ženklo, dokumento blanko privalomoji forma ir žmonių sveikatai ir (arba) aplinkai pavojingi geriamojo vandens tiekimo ir nuotekų tvarkymo infrastruktūros elementai, jis linksta manyti, kad pastarojo junginio terminiskumas didesnis bent jau todėl, kad juo apibūdinamas vienas objektas, nėra išvardijimo. Tačiau A. Mitkevičienė (2019) yra paabejojusi ir dėl terminų, kurių sujungiamuosius dėmenis sieja alternatyvūs jungtukai ir (ar) arba ir (arba), terminiskumo. Albinas Drukteinis (2011), nagrinėdamas dviejuose terminų žodynuose teikiamus jūreivystės sudėtinius terminus, regis, būtų linkęs kreipti dėmesį į dėmenų raiškos įvairovę. Pasak jo, „[S]udėtiniams terminams būdingi kilmininkai yra abstraktesni, o vadinamieji semantiniai linksniai (naudininkas, įnagininkas, vietininkas) santykį perteikia konkrečiau, santykio konkretumo ypač pasiekiama prielinksninėmis konstrukcijomis. Tokia terminų raiška rodo nepakankamai susiformavusią terminiją, artimą specialiosios kalbos vartosenos frazėms, bet nebendrinančią sąvokų santykio pagal termino reikalavimus ar polinkius“ (Drukteinis 2011: 252). Vis dėlto įvairesnės raiškos terminų nagrinėjant įvairių sričių terminiją fiksuojama jau ir tarp trižodžių terminų (pvz.: Akelaitis 2008; Džežulskienė 2010; Gaivenis 2014 [1975]), juolab tarp už juos ilgesnių terminų (pvz., Mockienė, Rackevičienė 2018).
Así pues, a falta de criterios claros para distinguir los términos descriptivos o de baja terminologicidad de los términos propiamente dichos, en este caso se prestará atención a los términos económicos de cinco palabras o más que ofrece el Banco de Términos y que no son característicos de las demás fuentes de gestión terminológica examinadas aquí.
Entre los términos de cinco palabras o más ofrecidos en otras fuentes (así como en los demás grupos de términos), solo se encontró un término cuyos componentes están unidos por conjunciones alternativas ir (ar), ir (arba): parte del capital social cualificado y / o parte de los derechos de voto ETŽ. Entre los términos largos
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En el Banco de Términos se encuentran cinco términos de este tipo, por ejemplo: proveedor de servicios de investigación científica y/o desarrollo experimental, créditos del acreedor garantizados mediante prenda y/o hipoteca, proveedor de productos alimenticios y/o bebidas. Aquí también se incluyen 10 términos con elementos unidos por las conjunciones ar, arba, incluido el más largo: plazo de aplazamiento de la celebración de un contrato de compraventa pública o de un contrato preliminar de compraventa pública, véanse también: incumplimiento de los requisitos por parte de un organismo de evaluación de la conformidad o en sus actividades, función comercial encomendada por el Estado o el municipio. En otras fuentes de gestión terminológica no se encontraron términos de este tipo, ni entre los términos de cinco palabras o más, ni en otros grupos de términos.
Es cierto que los términos cuyos elementos se unen mediante la conjunción coordinante ir, no son frecuentes únicamente entre los términos económicos de cinco palabras o más incluidos en el Banco de Términos. En este grupo del Banco de Términos hay 26, por ejemplo: candidato a miembro del Comité Económico y Social Europeo, institución que aplica la política estatal de tecnología e innovación, servicios públicos para las pequeñas y medianas empresas. En el AEŽ traducido, que contiene 54 términos de cinco palabras o más, hay 24, por ejemplo: diferencias salariales entre afiliados y no afiliados a sindicatos, doble imposición y su eliminación, mecanismo de precios y monedas de metales preciosos. Entre los 51 términos económicos de este grupo encontrados en el manual de la VU, hay 11. Este tipo de términos se documenta en la terminología desde hace mucho tiempo; por ejemplo, en un artículo de 1968 (Gaivenis 2014 [1968]: 44). Como muestran también los ejemplos citados, la mayoría se forman uniendo dos palabras mediante esa conjunción; los casos de la llamada coordinación enumerativa son escasos. En el Banco de Términos aparece el término análisis de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, y en otras fuentes se encuentran los términos análisis de ventajas, debilidades, oportunidades y amenazas ETŽ, sistema de planificación, programación y financiación, esquema de estructura, comportamiento y rendimiento, aranceles, impuestos especiales y gravámenes protectores, modelo de Lewis, Fei y Ranis AEŽ.
La variedad expresiva de los términos económicos de cinco palabras o más formados por subordinación que aparecen en el Banco de Términos no es grande, si para medirla no se tienen en cuenta los elementos subordinados expresados mediante genitivos de adjetivos, palabras adjetivales o sustantivos, sino los expresados mediante otros casos o construcciones preposicionales. Varios términos se forman uniendo al elemento principal o subordinado un dativo, un acusativo o un infinitivo; por ejemplo: proyecto de adquisición de terrenos para necesidades públicas, ayuda para superar las dificultades financieras de una persona jurídica, organización contratante perteneciente al sistema de entidades centrales de administración pública, empresa minorista con gran poder de mercado, entidad subordinada a una institución de administración pública, puesta en el mercado de la República de Lituania de un producto fertilizante. Un término se forma con un adverbio: riesgo de crédito a la exportación temporalmente no prohibido. Varios términos más se forman con construcciones preposicionales: deuda en virtud de un derecho de crédito cedido por otra institución, decisión sobre el límite del seguro de crédito del comprador, notificación del inicio de la evaluación del impacto ambiental, contacto prolongado con la piel humana, garantía especial del Estado a favor de una institución de garantía. Sin embargo, entre los elementos subordinados de otros términos de cinco palabras o más formados por subordinación, predomina claramente el genitivo (de sustantivos, adjetivos o palabras adjetivales); por ejemplo: método secundario de garantía de reembolso de préstamos, acreedor afectado por el plan de reestructuración de una empresa, productos de tabaco
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almacén de comercio mayorista. En algunos términos, los elementos subordinados se expresan exclusivamente mediante el genitivo; por ejemplo: plazo de aplazamiento de la celebración de un contrato de concesión, plazo de aplazamiento del reembolso de una emisión de obligaciones, evaluación del sistema de control del volumen de un recipiente de medición, organismo de evaluación de la conformidad de la identificación electrónica, organizador de una subasta electrónica de alquiler de bienes inmuebles, adición a la lista de bienes inmuebles del Estado que se actualiza, beneficiario de la garantía de una institución de garantía garantizada por el Estado, examen de cualificación del administrador de reestructuración de empresas, riesgo de gastos de administración del procedimiento de insolvencia de una persona jurídica, almacén de comercio mayorista de productos de tabaco.
En otras fuentes examinadas aquí, en las que hay algo más de términos de cinco palabras o más, se observa una tendencia similar. Por ejemplo, en el AEŽ traducido, que contiene 54 términos de cinco palabras o más, de los 30 términos cuyos elementos se relacionan únicamente por subordinación, los elementos subordinados de 12 se expresan exclusivamente mediante el genitivo; por ejemplo: función de producción de elasticidad de sustitución constante, formación de capital fijo bruto interno, rendimiento del flujo de caja descontado, términos de intercambio del comercio de trueque, función de producción de elasticidad de sustitución variable. Los casos de otras formas de expresar los elementos subordinados son menos frecuentes; por ejemplo: comercio de productos de bajos salarios, sustitución de deuda a corto plazo por deuda a largo plazo, método de costes reales en el comercio internacional.
De los ejemplos de términos largos ya incluidos en el Banco de Términos, como puesta en el mercado de la República de Lituania de un producto fertilizante, se desprende que algunos de los términos largos incluidos en el Banco de Términos incorporan también nombres propios de entidades geográficas o de empresas, incluidos los nombres simbólicos; compárese también: plan general del territorio de la República de Lituania, participante en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, documento de aprobación de la evaluación técnica europea, deuda tributaria transferida a la sociedad anónima Turto bankas, importe pendiente de devolución de un préstamo garantizado por «Invega». En la terminología de otras fuentes, estos casos son raros incluso entre los términos más breves: organización estatal de la producción en Europa Oriental, sociedad mixta de países de Europa Oriental, Dow Jones índice, Financial Times índices bursátiles actuariales, Financial Times índice industrial simple (como se explicó al tratar la selección de datos, los nombres propios individuales no se incluyen en la muestra de datos comparados). Así pues, estos términos son más característicos del grupo de términos económicos largos incluidos en el Banco de Términos. Además, como muestra el ejemplo deuda tributaria transferida a la sociedad anónima Turto bankas, también se incluyen en el término palabras genéricas, mientras que los pocos términos de este tipo incluidos en otras fuentes muestran que se omite la palabra genérica.
Sin embargo, los términos formados con un antropónimo o un topónimo son una característica propia de otras fuentes de gestión terminológica. En ambos manuales se define el término función de producción de Cobb y Douglas. El manual de la VU incluye además modelo de desarrollo económico de Harrod y Domar. El AEŽ traducido define términos largos como metodología del comercio internacional de Heckscher y Ohlin, teoría del coste del capital de Modiglieni’o y Miller, función de producción de Cobb y Douglas, prueba ampliada de Dickey y Fuller. Es cierto que hay pocos términos de este tipo entre los más largos, pero son especialmente numerosos entre los términos cortos. Por ejemplo, entre los términos de dos palabras incluidos en el AEŽ hay 98, como: métodos de Bayes, regla de Cramer, ley de Wagner, de Engel
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la ley, la ley de Okun, la curva de Engel, el teorema de Euler, el ciclo de Juglar, el filtrado de Kalman, el plan de Keynes, la justicia de Rawls, el impuesto de Pigou. La mayoría de estos términos son de origen antroponímico, pero también los hay de origen toponímico, por ejemplo: la escuela austriaca, la escuela de Lausana, la escuela de Chicago, la conferencia de Bruselas. En ETŽ hay 28 términos de este tipo formados por dos palabras. Aunque también son relativamente numerosos entre los términos más largos, los formados por tres palabras (AEŽ: 29; ETŽ: 28), las definiciones que ofrecen los libros de texto revelarían que estos términos pueden ser una manera de evitar términos económicos aún más largos, los llamados descriptivos, por ejemplo:
«La relación entre la tasa de desempleo y el retraso del producto nacional bruto con respecto al PNB potencial fue demostrada matemáticamente en 1960 por el célebre investigador estadounidense de macroeconomía Arthur Okun <...>. Esta teoría ha sido valorada positivamente y es conocida en la ciencia económica como la ley de Okun.» VU 2017.
La ley de Okun (Okun’s law) sostiene que existe una relación negativa regular entre la proporción porcentual del PNB efectivo (Y) respecto del PNB potencial (Yp) y la diferencia entre las tasas de desempleo efectivo y natural» VU 2017.
En comparación con la terminología del Banco de Términos, estos términos son completamente atípicos, como mostraría no solo el grupo de términos largos analizado, sino también los demás grupos de términos. Solo se encontró un término formado con un antropónimo: temperatura Celsius.
Al comparar los grupos de términos de cinco palabras y más, destacan también varios términos económicos incluidos en el Banco de Términos en los que el nombre propio incorporado es una sigla, por ejemplo: parte de la emisión de bonos no garantizada por la sociedad anónima cerrada ILTE, límite de responsabilidad de la sociedad anónima cerrada ILTE, pago de garantía de la sociedad anónima cerrada ILTE. En uno de los términos la sigla aparece entre paréntesis: comerciante de mercado afectado por la pandemia de coronavirus (COVID-19).
En otras fuentes también se ofrecen algunos términos cuyos componentes están escritos mediante abreviaturas alfabéticas, simbólicas o incluso gráficas. En algunos casos, esta forma, como puede deducirse de los términos aportación acordada hasta un plazo de 2 años, aportación con un período de preaviso de hasta 3 meses inclusive, banca con reservas del 100% VU 2017, guarda relación únicamente con la forma de escritura del término. Es más difícil evaluar otros términos cuyo componente escrito mediante una abreviatura alfabética o simbólica no tiene equivalente verbal, por ejemplo, coeficiente de correlación múltiple ajustado R2 (véase más en Mitkevičienė 2024). Sin embargo, a diferencia de las propias abreviaturas, se tiende a considerar términos los términos formados con abreviaturas. Por ejemplo, K. Gaivenis (2014 [1968]: 35), al tratar las configuraciones gramaticales de los términos formados por dos o tres componentes, mencionó también los términos cuyos componentes secundarios se expresan mediante componentes alfabéticos o numéricos (por ejemplo: partícula α, transición n–p), aunque añadió que tienen mucho en común con la nomenclatura. Así pues, los términos con componentes de este tipo se incluyen también al presentar datos generales sobre la longitud de los términos, equiparando el componente del término escrito mediante una abreviatura o un número a una palabra independiente. Desde el punto de vista terminológico, es más difícil evaluar las abreviaturas que sustituyen a términos completos, y en las fuentes examinadas aquí aparecen algunos casos, por ejemplo: FT-SE 100, MV = PT, LIBOR AEŽ. En el diccionario explicativo compilado por R. Vainienė, donde solo se registran nueve términos de cinco palabras o más, hay nada menos que 17 términos de este tipo, por ejemplo:
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EBIT, EBITDA, BALTIX, INCOTERMS, LIFO, VILSE, LITIN-10, P1, P2, P2, P3. Como señala también A. Mitkevičienė (2024), su evaluación es difícil y aún no se ha estudiado suficientemente; por ello, en este caso tampoco se incluyeron estos casos en la muestra de datos sobre gestión terminológica comparados. No obstante, es evidente que los equivalentes verbales de estas abreviaturas serían más largos, por lo que aumentaría en cierta medida la cantidad de términos largos encontrados en ETŽ, que reveló una tendencia a ofrecer términos especialmente breves.
CONCLUSIONES
El principio de brevedad terminológica, formulado como uno de los principios de la terminología aplicables tanto a la creación como a la gestión de términos, no se analiza ampliamente en la terminología lituana; sin embargo, al examinar su valoración teórica, se constató que no es del todo uniforme. Por una parte, la brevedad se considera un principio del mismo rango que los demás principios de la terminología, e incluso se destaca como importante entre ellos; por otra, se considera solo un principio complementario. Por una parte, se considera pertinente únicamente para el uso de los términos; por otra, se observa que la aspiración a la brevedad también es pertinente para su gestión.
Al sistematizar las observaciones formuladas en diversos trabajos sobre el principio de brevedad terminológica, se identificaron como posibles factores de su problematicidad una regulación pertinente de la gestión terminológica; el aumento del número de términos y los posibles retos de gestión terminológica que este puede generar; el incremento de los textos traducidos y la influencia asociada de la terminología de otras lenguas; la creciente complejidad de los conceptos, que crea la necesidad de ampliar términos más breves ya en uso; las posibles contradicciones entre el principio de brevedad y otros principios terminológicos; las características de los conceptos, y las diferencias entre estilos funcionales.
Al intentar comprobar si factores como las diferencias entre las direcciones de la gestión terminológica o las características de una fuente concreta de gestión podían influir en la aplicación del principio de brevedad, y al examinar los indicadores de longitud de los términos económicos presentados en distintas fuentes de gestión terminológica, se constató que, en general, el principio se aplica de manera desigual incluso en la gestión de términos de un mismo ámbito, aunque también existen algunas similitudes. Aunque la comparación de los trabajos que aportan datos sobre la longitud de los términos indicaría que, por lo general, se registran más términos de una palabra que de tres, los datos de gestión de la terminología económica comparados aquí muestran que se ofrecen muchos más términos de tres palabras que de una, salvo en un diccionario terminológico. En las fuentes que representan la gestión terminológica textual, la proporción de términos económicos de cuatro palabras también es bastante elevada, y en una de ellas los términos de cuatro palabras incluso superan a los de una. Así pues, contrariamente a lo que cabía suponer a partir del análisis de la gestión de la terminología jurídica en el Banco de Términos y de la comparación con otros trabajos que ofrecen datos sobre la longitud de los términos, se incluyen numerosos términos económicos más largos (de tres palabras) y largos (de cuatro palabras) no solo en el Banco de Términos, al gestionar la terminología legislativa, sino también en los libros de texto de economía para la enseñanza superior que representan la gestión terminológica textual; los términos de tres palabras superan a los de una, además, en uno de los diccionarios de términos económicos utilizados en el estudio. Sin embargo, en cuanto a la proporción de los términos más largos —de cinco palabras o más—, destaca la terminología económica legislativa gestionada en el Banco de Términos, y es precisamente este indicador el que señalaría diferencias en la aplicación del principio de brevedad.
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Aunque en este caso se compararon pocos materiales de gestión terminológica textual —manuales para la enseñanza superior—, sus datos apuntarían a similitudes en la aplicación del principio de brevedad. En los trabajos de gestión terminológica de orientación terminográfica, como puede deducirse de la comparación de un par de fuentes de esta orientación, en general se presentan términos económicos más breves. No obstante, la comparación de dos fuentes de un mismo período también muestra que en la gestión terminológica terminográfica puede haber diferencias en la aplicación del principio de brevedad.
ŠALTINIAI
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