Nuo senojo prie naujojo „Kalbos praktikos patarimų“ leidimo
Full text
ACTA LINGUISTICA LITHUANICA
LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XLII (2000)
Rita MILIŪNAITĖ
Instituto de la Lengua Lituana, Vilna
DEL ANTIGUO A LA NUEVA EDICIÓN DE «CONSEJOS PRÁCTICOS SOBRE LA LENGUA»
1. Sobre los trabajos preparatorios
De acuerdo con el Programa Estatal de Uso y Fomento de la Lengua para 1996–2005, se está preparando una nueva edición, la tercera, de «Consejos prácticos sobre la lengua». La primera edición apareció en 1976 y la segunda, en 1985, como publicación de la filial de la Sociedad Lituana de Protección de Monumentos y Estudios Locales de la RSS de Lituania —la entonces Comisión Republicana de la Lengua—, preparada por un colectivo de autores (comp. A. Pupkis, redactor jefe Z. Zinkevičius).
«Consejos prácticos sobre la lengua» (en adelante, KPP) es una obra de autoridad sobre cultura lingüística, un libro de consulta para los usuarios de la lengua estándar. Aunque últimamente han aparecido varias publicaciones similares (como el libro «Cómo no se debe hablar» (1991), compilado por D. Mikulėnienė; «Consejos lingüísticos para periodistas» (1997), de N. Linkevičienė y L. Laužikas; «Consejos lingüísticos para profesores de historia» (1998), de J. Šukys, y «Consejos lingüísticos para profesores de matemáticas» (1998), entre otras), estas suelen estar destinadas a fines más especializados y, además, se basan claramente en los datos de KPP.
Así pues, «Consejos» es una publicación destinada a las necesidades generales de los usuarios y, junto con el «Diccionario de la lengua lituana actual», la «Gramática de la lengua lituana actual» y «Ortografía y puntuación de la lengua lituana», constituye una recopilación de las recomendaciones más importantes para el uso de la lengua estándar (en adelante, bk).
Por otra parte, han transcurrido ya más de diez años desde la segunda edición: un intervalo de silencio excesivamente largo para una publicación de este tipo; casi se ha llegado al límite a partir del cual la próxima edición ya no podrá llamarse tercera, sino que será una obra esencialmente nueva. Habrá que mantener la continuidad y, cabe suponer, esto se conseguirá gracias a la participación de algunos miembros del colectivo de autores y del consejo editorial de las ediciones anteriores, cuya experiencia acumulada se aprovechará. Sin embargo, también es comprensible que durante este período se hayan dado diversas circunstancias objetivas que permiten esperar cambios, de uno u otro tipo, tanto cuantitativos como cualitativos, en la tercera edición de KPP.
Cabe señalar dos circunstancias principales (aunque, a su vez, podrían desglosarse con mayor detalle): 1) los cambios en el uso de la lengua estándar (lo que incluye también, en un sentido más restringido, los cambios en las necesidades de sus usuarios); 2) los cambios en la labor de normalización lingüística (entre sus condiciones previas se cuentan, entre otras, la posibilidad de apoyarse en datos más abundantes y conjuntos de datos más sistemáticos, así como el fortalecimiento del estatus de las instituciones de supervisión lingüística). Estas dos circunstancias permiten destacar la problemática que surge al pasar de lo antiguo a lo nuevo.
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Durante el periodo de los trabajos preparatorios de la tercera edición de KPP, respaldados por la Comisión Estatal de la Lengua Lituana1 (1996–1998), surgieron diversas cuestiones que era necesario debatir antes de que los autores emprendieran las correcciones y adiciones concretas al texto de la nueva edición (véase Gairės 1998).
Los trabajos preparatorios se llevaron a cabo en las siguientes líneas:
1) se observaron los cambios en el uso lingüístico actual (se utilizó el inventario de variantes del uso lingüístico actual que recopila la Sección de Cultura Lingüística del Instituto de la Lengua Lituana);
2) se recopilaron, sistematizaron y digitalizaron recomendaciones lingüísticas procedentes de fuentes de especial relevancia para la práctica lingüística, publicadas después de la preparación de la segunda edición de KPP (aproximadamente desde 1983);2
3) se examinó la segunda edición de KPP desde una perspectiva sistemática (disponible en formato electrónico).
2. Cambios cuantitativos en KPP
Al preparar publicaciones como KPP, hay que responder a varias preguntas que parecen sencillas: qué incluir, cómo presentarlo y cómo organizar el trabajo. A partir de lo ya realizado en las líneas de trabajo enumeradas y teniendo en cuenta las circunstancias mencionadas —los cambios en el uso lingüístico y en la labor de normalización de la lengua—, es posible concretar estas preguntas.
La pregunta «¿qué incluir?» lleva a considerar el contenido de KPP, es decir, el alcance de los fenómenos lingüísticos evaluados en la publicación. Naturalmente, se incluyeron los que resultan pertinentes para los usuarios actuales de la lengua escrita estándar. Sin embargo, no conviene entender la pertinencia de manera literal ni excesivamente restringida: el uso lingüístico actual abarca más que el uso cotidiano. Incluye también ámbitos de la lengua escrita estándar (en particular, los estilos periodístico y literario) en los que los estratos de fenómenos lingüísticos son mucho más densos que la capa superficial. Además, desde el punto de vista social, se trata del uso lingüístico de tres generaciones, que incorpora los hábitos lingüísticos de personas con experiencias lingüísticas diversas.
En primer lugar, no debe inducir a error la pertinencia o falta de pertinencia superficial de los fenómenos lingüísticos vinculados a las realidades de la vida que describen. No es prudente afirmar que algo que ha perdido importancia en la vida cotidiana, al mismo tiempo, de manera irreversible
1 La redacción de «Gimtoji kalba» llevó a cabo los trabajos preparatorios; colaboraron con ella las investigadoras de la Sección de Cultura Lingüística del Instituto de la Lengua Lituana, así como varios especialistas en estudios lituanos de otras instituciones.
2 Se registran las deliberaciones de especialistas en lengua, las correcciones lingüísticas, las distintas opiniones sobre cuestiones concretas de normalización lingüística y también las propuestas más importantes de los usuarios de la lengua. Por ejemplo, las siguientes recomendaciones muestran distintas posturas ante un mismo fenómeno lingüístico: si deben eliminarse o no los derivados verbales con el prefijo nu-: J. Palionis (1990: 156), A. Kaulakienė (1992: 9), Z. Mačionis (1995). Además, las recomendaciones lingüísticas más importantes publicadas desde 1995 en la prensa periódica y en la literatura especializada sobre la lengua se recogen en el «Boletín informativo de recomendaciones lingüísticas» (Biuletenis 1997; Biuletenis 1998).
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se lleva al pasado la palabra que lo designa u otro medio de expresión, y esta, al haber dejado de ser pertinente, ya no debe incluirse en las obras normativas3.
En segundo lugar, si el concepto pervive en la conciencia lingüística de la sociedad más tiempo que la propia cosa, aunque su expresión pase a un uso pasivo, también es posible el proceso inverso. Así revivieron, por ejemplo, daboklė y uredas (uredija), que en el DŽ3 todavía figuraban con las marcas psn. e istor.
Por tanto, solo deben descartarse los fenómenos lingüísticos realmente anticuados o quizá incluidos por casualidad en el KPP2, así como aquellos de difusión dudosa (por ejemplo, milicionierius, gazo suvirintojas y otros semejantes). A la inversa, conviene incluir lo que quizá se había olvidado, pero sigue vivo en el uso o ha recobrado actualidad (por ejemplo, los préstamos ermyderis, važnyčioti, peškom, tačka, smičius; el tipo de formación de palabras compuestas -imvietė: augimvietė, perimvietė, etc.; sería oportuno contar con un apartado sobre el orden de las palabras, entre otras cosas).
¿Qué debe ampliarse y añadirse? Ante todo, aquello que los normativizadores de la lengua ya han codificado durante este tiempo en otras obras, por ejemplo: anūkas, barchatas, kompromatas, kumyras, dukterinis, -ė (dukterinė įmonė), vinis (renginio vinis), volioti («moverse de un lado a otro, estar tumbado»); las terminaciones -abilus, -i (konkurentabilus, -i, transportabilus, -i), -menas (džiaზmenas, jachtsmenas), -ikas (kubikas, pufikas), el caso del genitivo atributivo (šalto rūkymo kumpis) y muchas otras cosas.
Además, no está de más evaluar también aquello para lo que, al parecer, todavía no tenemos una respuesta clara: imlus, -i kam ar ko? O bien: ¿son aceptables los verbos pasimesti, susimėtyti con los sentidos de «aturdirse, desconcertarse», si esos sentidos no aparecen como normativos en el DŽ3 ni se corrigen en el KPP2 y las opiniones de los normativizadores difieren? (cf. Tarvydaitė 1990: 16; Vitkauskas 1991: 26).
El KPP debería mostrar el contexto más completo posible de los fenómenos evaluados; por ello, deben ampliarse tanto los ejemplos de las recomendaciones como las alternativas, por ejemplo:
buvoti: no solo lankytis, būti, sino también viešėti, …;
įsirašyti į ką: no solo derintis prie ko, sino también pritapti prie ko, …;
išlaikytas, -a: no solo santūrus, -i, mandagus, -i, sino también susitvardantis, -i, …;
išmislas: no solo prasimanymas, sino también pramanas, …;
iššaukti: no solo sukelti, sino también sužadinti (norą), …;
pavesti: no solo apvilti, suvedžioti, apgauti, sino también nepateisinti vilčių, lūkesčių, …;
pergyventi: no solo jaudintis, sielotis, sielvartauti, […], sino también krimstis, … etc.
En aras de la coherencia, también deben revisarse los demás datos de la segunda edición.
3 Por ejemplo, ¿puede considerarse un argumento serio la afirmación de que la corrección kerzavi (=kerziniai) batai (kerzos) ya no es pertinente porque «esas botas ya no se encuentran en las tiendas»? (Cf. la frase de una carta escrita por un fiscal en 1994: Iš buto paimti J. N. kerziniai batai. Gimtoji kalba, 1995, n.º 1, p. 11.) O bien, ¿qué aspecto tiene la comparación de estos hechos? Al examinar la Lista de los principales errores lingüísticos (1993), la Comisión de la Lengua eliminó de los ejemplos de corrección de la preposición ant la combinación batai ant platformų, también por considerarla obsoleta; sin embargo, en 1996 «Verslo žinios» ya anunciaba que en la feria del calzado de Düsseldorf habían aparecido de nuevo de moda los zapatos de mujer con «plataforma» (30/08/1996), por no hablar de que poco después aparecieron tanto en las calles como, otra vez, en la lengua.
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1. El aumento del uso indeseable obliga a completar incluso apartados como estos: restaurar, profundo, -a, constante, -a, fresco, -a (también habría que incluir refrescar); en el apartado memoria hace falta corregir la expresión memoria de la luz; existe áspero, -a, pero no ásperamente; existe rico en algo, pero no enriquecerse con algo, etc.
2. Es preciso completar algunos apartados generales de formación de palabras, morfología y sintaxis. Por ejemplo, en cuanto a las formas pronominales, no hay ningún consejo sobre cómo emplearlas al dirigirse a alguien (¡Estimados invitados! o ¡Apreciados invitados!): en este caso no es tan importante que los lingüistas no tengan una opinión común; los usuarios necesitan de todos modos alguna respuesta, si el uso presenta variantes.
3. Algunos fenómenos se presentan en KPP2 únicamente en forma de expresiones concretas, como correcciones aisladas, pero los datos de uso muestran que a veces ya se han extendido hasta convertirse en un patrón más abstracto. Por ejemplo, para la terminación -istinis, -ė solo se ofrece caristinis, -ė (en orden alfabético), aunque también podrían incluirse maksimalistinis, -ė, formalistinis, -ė y otros; del prefijo virš- solo se presentan tres palabras aisladas (viršsvoris, viršgamtinis, -ė, viršpel nis); en el caso del instrumental, no se da ningún ejemplo de uso incorrecto regido por adjetivos, aunque se enumeran alfabéticamente ocho correcciones concretas (gera pienu, tvirtas dvasia, etc.); en el uso, se trata de un patrón muy extendido (cf. vyriausias amžiumi, didelis ūžmojais, nuostabus išore, etc.).
4. Debido al principio de ordenación alfabética, en KPP2 también se han colado elementos accidentales: hay un apartado general sobre adverbios en el que se corrigen adverbios derivados de participios activos con formas pasivas (pamokançiai: mejor pamokomai), mientras que se incluyen alfabéticamente cuatro palabras (maldaujančiai, matančiai, niekinančiai, paniekinančiai; quizá no sea del todo casual que la primera y la tercera se incluyeran antaño en el «Kalbos patarėjas» de 1939): ¿qué tendrían de peor aquí raminançiai o bauginančiai? También hay un apartado general que recomienda no usar adverbios terminados en -iniai, y, además, se corrigen alfabéticamente fiziniai, matematiniai y toda una serie más (¿por qué no muzikiniai, meniniai?..). Sin duda, no convendría tratar por separado casos no lexicalizados similares.
5. Por ese mismo principio de ordenación alfabética, falta sistematicidad al presentar elementos diferentes del mismo nivel, por ejemplo, prefijos y sufijos. No en todos los apartados dedicados a los prefijos se clasifican los casos desaconsejados según un mismo criterio. En unos, se distinguen por separado los derivados que no corresponden a ese prefijo, los verbos prefijados cuyo uso con valor aspectual durativo es inadecuado y, también por separado, los nombres de agentes o instrumentos formados incorrectamente a partir de verbos prefijados (así ocurre, por ejemplo, en el apartado su-, que consta de tres subapartados); en otros, todo ello se mezcla en uno solo (por ejemplo, en el del prefijo at-). También se presentan de manera distinta los casos no normativos de los sufijos -ėjas, -tojas, que normalmente se tratan juntos: en el apartado -ėjas se distinguen los nombres de instrumentos, máquinas y materiales, mientras que para -tojas solo se indica el valor de herramienta e instrumento, aunque se añaden ejemplos de varios tipos.
Así pues, la conclusión sobre los cambios de contenido de KPP es que hay bastantes aspectos que convendría unificar y que los hechos deberían presentarse de manera más coherente. Debería contribuir a ello el nuevo principio de redacción elegido para la nueva edición: no el orden alfabético, como en las ediciones anteriores, sino por niveles lingüísticos (los autores tratan por separado el léxico, la formación de palabras,
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la morfología y la sintaxis). Será más fácil redactar un texto integrado por niveles y, tras organizarlo y editarlo, presentarlo alfabéticamente (manteniendo el sistema elegido y el orden de los subsistemas) que editar y uniformar después fenómenos lingüísticos del mismo tipo dispersos alfabéticamente por toda la obra. Sin embargo, cabe subrayar que la forma definitiva de presentar los datos de KPP3 debe seguir siendo alfabética: al parecer, es la más práctica para los usuarios.
También debe considerarse por separado cuántos fenómenos periféricos de la lengua estándar han de incluirse en KPP, en particular los de las lenguas de especialidad (sobre todo los términos), así como los del argot y el estilo (en el sentido de estilística). KPP2 contiene de todo; no hay que renunciar a ello en adelante, pero sí proceder con más coherencia. En la medida de lo posible, habría que basarse en estadísticas: con qué frecuencia aparece en el uso de la lengua estándar uno u otro fenómeno. Por ejemplo, si revisáramos los términos lituanos incluidos en el «Geležinkelininko žodynėlis» (GŽ 1992), encontraríamos no solo elementos importantes para los ferroviarios, sino también aspectos lingüísticos de difusión más amplia y necesarios para la sociedad: karjeras – en lituano kašvietė, domkratas – kėliklis, dinamometras – jėgomatis, etc.; y, a la inversa, no sería necesario incluir en una edición de KPP voces presentes en la segunda edición como faskė (: esp. 1. bisel; 2. ranura) o flanšas (: brida).
Tradicionalmente, KPP incluye fenómenos de los niveles lingüísticos relacionados con el vocabulario, la formación de palabras, la morfología y la sintaxis. La ortografía, la puntuación, la pronunciación y la acentuación son materia de otras publicaciones normativas. Aun así, cabría considerar si convendría ampliar la sección de morfología e incluir consejos sobre el uso de algunas variantes de forma más frecuentes. Por ejemplo, sería útil que los usuarios pudieran consultar cómo considerar variantes como dalinti: dalyti, žvejas: žvejys, kraujuje: kraujyje, etc., sobre todo porque KPP2 ya contiene una docena de recomendaciones similares (analizas – analizė, mėgiamas – mėgstamas, etc.).
Tradicionalmente, el apéndice de KPP contiene una lista de topónimos. Se ha propuesto ampliarla considerablemente (en la actualidad ni siquiera encontraríamos el propio nombre de Lietuvos, cuya acentuación plantea dificultades a los usuarios de la lengua) y añadir topónimos de territorios habitados por lituanos étnicos en el extranjero, así como los principales topónimos del mundo.
3. Cambios cualitativos en KPP
Los cambios en el uso y en la labor de normalización lingüística concretan también la cuestión de cómo presentar en KPP los datos necesarios. Esto está relacionado con los fundamentos teóricos y metodológicos de la labor de normalización. El trabajo concreto de codificación se realiza de manera continua; se publican obras importantes para la práctica lingüística, pero en los últimos 15 años ha habido muy pocos avances teóricos significativos en la normalización de la lengua4. Sin entrar en una amplia
4 Cf. algunas tesis del informe de J. Palionis «Algunas observaciones sobre la labor de cultura lingüística en nuestra lengua» (Palionis 1996: 21): «2. Hasta ahora no hemos formulado ni publicado unos fundamentos teóricos bien meditados y debatidos colectivamente para fomentar la cultura de la lengua estándar lituana, adecuados a la situación actual de funcionamiento de esta lengua». […] «5. También dificultan el éxito de la labor de cultura de la lengua estándar las deficiencias de la metodología de nuestra actividad de codificación: a) la tendencia a hipertrofiar los llamados “errores lingüísticos”; b) el rigorismo de quienes corrigen la lengua; c) la argumentación insuficiente de las correcciones; d) la falta de atención al uso de lingüistas autorizados; e) la escasa coordinación de la labor de codificación […]».
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tesnius teorinius svarstymus (žr. Girdenis, Pupkis 1996: 1–5; Kniūkšta 1996: 28–39; Principai 1997: 1–3), žvelgtina, kas šiuo požiūriu svarbu KPP.
En primer lugar, es necesario revisar y precisar los límites entre las normas y los errores. Habrá que reevaluar algunos fenómenos: reconocer que deben corregirse con mayor rigor y, en otros casos, por el contrario, ampliar los límites de la norma. Esto puede hacerse de dos maneras: modificando el grado de valoración o (también) ajustando la forma de describir el error y la norma, es decir, la propia definición. Por ejemplo, KPP2 corrige estrictamente la preposición apie con los verbos que rigen acusativo liudyti, skelbti, pažymėti, prisiminti, etc. Sin embargo, se ha establecido (Valiulytė 1995: 56–62) que estas variantes —el acusativo y la construcción preposicional— pueden tener, al menos con algunos verbos, ciertos matices de significado (no es lo mismo: laikraštis skelbia apie loteriją que laikraštis skelbia loteriją); por tanto, es preciso describir el error con mayor precisión y suavizar el grado de valoración.
Probablemente, la esencia de la normalización consiste en buscar el límite entre lo que es adecuado para la lengua estándar y lo que resulta inaceptable o, al menos, indeseable en ella. Sin embargo, junto a los fenómenos que existen en estado puro, hay numerosos casos de transición, determinados tanto por causas internas de la propia lengua como por diversas circunstancias externas, incluida la influencia de otras lenguas. Las excepciones borran los límites claros de las normas cuando se vuelven demasiado numerosas. Por ejemplo, según V. P. Būda, aparecen lagunas en el sistema cuando se extiende en exceso el sufijo -ietis (Būda 1996).
A veces, los casos especialmente complejos son aquellos en los que la distinción entre norma y error se basa no en la forma, sino en la semántica. En general, parece que la presentación de las cuestiones semánticas plantea las mayores dificultades en KPP. Se trata de fenómenos lingüísticos difíciles de normalizar: apenas se han establecido criterios claros para determinar hasta qué punto son posibles y hasta qué punto deben frenarse los cambios en el significado de las palabras. Además, los propios lexicólogos reconocen que en los diccionarios de la lengua lituana «las explicaciones de los significados siguen siendo muy incoherentes» (Jakaitienė 1996: 4); es necesario estudiar a fondo las relaciones sistémicas de diversos grupos semánticos de palabras. Mientras falten tales estudios, no es fácil presentar adecuadamente en KPP las correcciones de significado ni las explicaciones sobre el uso normativo.
Por diversas razones, pueden borrarse los límites entre lo vivo y lo inerte, lo abstracto y lo concreto, lo estable y lo variable. Por ejemplo, ¿ordenado, inteligente, intelectual, profesional puede serlo únicamente una persona, o también algún objeto inanimado (cf.: una chimenea desordenada, precios razonables, productos inteligentes, cuchillos profesionales o acondicionadores de aire)? Al reunir en un mismo contexto palabras con distinta compatibilidad semántica, esa diferencia puede desaparecer: Hablemos no de cuánto comemos nosotros y nuestros perros, sino de la situación y el orden actuales Respublika, 1992 08 04; Últimamente los alemanes […] adornan las paredes de sus mascotas con originales de sus seres queridos, animalitos o pájaros fotografías enmarcadas Lietuvos rytas, 1997 03 05.
Otro ejemplo. Corregimos sin dudar demtų išėmėją, rūdžių surišėją, pero nos detenemos ante mechaninio virėjo ar automatinio vertėjo, porque sabemos que también puede ser así: un medicamento es un buen analgésico (¡no un «calmador»!), y la comida inadecuada, un acortador de la vida.
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Al buscar límites, especialmente cuando la norma aún no está claramente asentada, es posible, aun así, discernir ciertas tendencias. ¿Cómo mostrarlas? Aquí habría que hablar de un sistema de grados de valoración de los fenómenos lingüísticos (véase Miliūnaitė 1995: 45–46).
KPP2 distingue claramente cuatro grados de valoración (compárese su descripción en pp. 9–10):
1) a=b; 2) a–b; 3) a||b; 4) a|b):
1) El grado de valoración más estricto indica que se trata de un error claro; se marca con n., nevart., es decir, se recomienda no usar el fenómeno situado a la izquierda: gvintas – n. extranjero srėgis, srūgis; išlaikyti – nevart. en lugar de «išskaičiuoti», etc.; en las correcciones concretas se escribe un signo de igualdad entre las variantes evaluadas⁵;
2) El grado de valoración más moderado que el estricto recomienda evitar el fenómeno; se abrevia como geriau o geriau nevart., y al corregir se escribe un solo guion entre las variantes evaluadas: kalba eina – mejor yra kalbama; faktinai – mejor faktiškai, iš tiesų, iš tikrųjų, etc. En KPP2, los fenómenos valorados en este grado se describen como no considerados errores lingüísticos, aunque se recomienda evitarlos porque hay variantes mejores (KPP2: 9);
3) Las variantes de la propia norma, que, sin embargo, no siempre son equivalentes, se indican mediante dos guiones paralelos entre ellas; el fenómeno presentado a la derecha se considera algo mejor por diversas razones: abažūras || lempos gaubtas; atsisakyti nuo ko || atsisakyti ko, etc.;
4) Las variantes normativas equivalentes (a veces formas dobles, a veces sinónimos) se presentan entre paréntesis (por lo general, donde se trata el uso normativo): akys džiaugsmu (iš džiaugsmo) spindėjo, darbymetyje (darbymetečiu) ir akmuo kruta, etc.
KPP2 también contiene descripciones no del todo claras (al menos para los lectores), como «a veces es mejor», «en algunos casos es mejor», «en muchos casos es mejor», por ejemplo: apspresti – en muchos casos es mejor lemti, nulemti, sąlygoti; kažkas – en algunos casos es mejor kas nors, kai kas, šis tas, etc. Formas similares de distinguir la norma del error son bastante imprecisas y, en vez de dejar libertad para elegir una u otra opción, permiten más bien una interpretación libre. Estos casos deberían valorarse según los grados mencionados o, si están relacionados con normas estilísticas parciales, marcarse con abreviaturas específicas (a veces, por cierto, así se hace: klausimas – uso administrativo; en otros casos, mejor evitarlo).
En primer lugar, el sistema de grados de valoración de KPP debe mejorarse para uniformar la valoración de los mismos fenómenos que aparecen en distintas secciones. Por ejemplo, liudyti apie ką (a=b, p. 24 y «a veces es mejor», p. 149), atlikti con sustantivos de origen verbal (a–b, p. 34) y įvykdyti con sustantivos verbales de significado abstracto (a=b, p. 348), así como vykdyti con sustantivos verbales (a||b, p. 349), etc.
5 Por cierto, debe tenerse en cuenta que, tras la aprobación por la Comisión de la Lengua de la Lista de errores lingüísticos graves, surgió como una categoría adicional de errores la de los errores especialmente censurables y, si fuera necesario, sancionables; estos deberían marcarse de manera específica en KPP3, por ejemplo, con un asterisco, como subcategoría de las correcciones estrictas.
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En segundo lugar, define con mayor claridad qué relación con la norma lingüística refleja cada grado de evaluación, en especial los dos grados intermedios (a–b y a||b). La existencia misma de grados de evaluación permite examinar los fenómenos evaluados con mayor precisión y flexibilidad, y registrar los cambios de la norma mediante el desplazamiento entre esos grados; es decir, evitar saltos revolucionarios en los que hoy todavía se permite un uso y mañana se lo declara un grave error. También es importante aclarar y acordar, por ejemplo, si «mejor» significa que conviene usar skėtį en lugar de lietsargį, aunque lietsargis también sea correcto (no un error); o si conviene evitar lietsargio como error menor, palabra no deseable, y preferir skėčiui en su lugar; es decir, evaluar esas dos variantes como a–b (p. 147), o quizá desplazarlas a «algo mejor», a||b, como en DŽ₃ (lietsargis véase skėtis; sobre esto, cf. Keinys 1996: 11–13).
Está claro que el grado a–b («mejor») debería indicar un desplazamiento mayor del valor del fenómeno hacia el error, mientras que a||b («algo mejor»), hacia el núcleo de la norma. Estos dos grados intermedios deberían expresar los errores potenciales y la periferia de las normas.
En general, cabe imaginar KPP como una publicación que muestra no un estado pasado congelado (la codificación, de un modo u otro, siempre va a la zaga de la norma real), sino la dirección de cristalización y evolución de las normas de un período concreto, reconociendo que la lengua misma está viva y tiene tendencias de uso de uno u otro tipo. Así, el usuario debería poder ver en KPP qué tiene futuro en la lengua estándar, qué merece apoyo y de qué puede prescindirse gradualmente.
También cabe considerar la relación de KPP con otras obras normativas, en particular con el «Diccionario de la lengua lituana actual» y la «Gramática de la lengua lituana actual».
El normativo DŽ₂ fue, en algunos aspectos, un auténtico freno para la segunda edición de KPP: diez años después de la aparición de DŽ₂, algunas cosas ya parecían inadecuadas, pero había que ajustarse a normas fosilizadas, aunque anticuadas. Con un sistema más flexible de grados de evaluación, «Patarimai» no debería temer, en ciertos casos, distanciarse ligeramente de las obras mencionadas (y, a su vez, de DŽ₃; cf. Danielius 1997: 14–19), si esto puede justificarse realmente tanto por los cambios en el uso de la lengua estándar como por los cambios en la labor normativa. Lo importante es que no haya desacuerdos ni contradicciones de principio, pues estos son, ante todo, los que menoscaban la autoridad de tales obras ante la sociedad y suscitan desconfianza hacia quienes fijan las normas lingüísticas.
* * *
La solución de las cuestiones que surgen en la intersección entre la tradición y el presente dependerá, sin duda, de los propios autores y editores de KPP. En esta ocasión, lo que importaba era mostrar qué debía tenerse en cuenta antes de abordar la organización de datos concretos: pensar en la obra en su conjunto.
Conviene subrayar que una obra continuada de este tipo requiere un equipo permanente de trabajo y un enfoque sistemático: un estudio sostenido del uso y de las necesidades de los usuarios, e incluso la organización deliberada de la labor normativa. Por ahora solo se ha inten-
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tado avanzar en esa dirección y, si esto da algún resultado, quedarán más claras las directrices para los trabajos futuros.
Recibido el 04/12/1998
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DIRECTRICES SOBRE EL USO DE LA LENGUA («CONSEJOS PRÁCTICOS DE LENGUA»). DE LA EDICIÓN ANTIGUA A LA NUEVA
Resumen
Directrices sobre el uso del lenguaje (GLU) es una recopilación de correcciones y recomendaciones lingüísticas. Tras un intervalo de más de diez años, se está preparando su tercera edición. Por lo tanto, existe una necesidad natural de revisar y actualizar muchos de sus aspectos. Se han llevado a cabo trabajos preliminares en los siguientes ámbitos: se han seguido los cambios en el uso actual; se han recopilado, sistematizado y informatizado las recomendaciones lingüísticas publicadas después de la segunda edición;
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se ha analizado la segunda edición desde un punto de vista sistémico y a partir de su versión electrónica.
Se han determinado los cambios cuantitativos y cualitativos que se introducirán en la tercera edición. Se debatirán el volumen y la selección de los datos presentados en las GLU (su actualidad y la importancia de los fenómenos nuevos), así como su presentación (también se aborda su versión informatizada, actualmente en preparación). Además, deben determinarse los errores y las normas, así como la relación de las GLU con otras obras de este tipo; debe aplicarse un sistema de evaluación más coherente. Así pues, se intenta preparar la nueva edición de las GLU de una manera más sistemática.
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