Kalbotyros pastabos
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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA
XLIV (2001), 89–103
Notas de lingüística*
SIMAS KARALIŪNAS
Instituto de la Lengua Lituana, Vilna
El artículo analiza cuestiones de etimología en relación con (1) lit. dial. berklai ‘pasarela’, (2) lit. gintaras, letón dzītars, (3) lit. dial. krontas y krōnas ‘ventisquero’, (4) letón viņš, fem. viņa ‘él, ella’, (5) reflejos lituanos del báltico *kikir- ‘guisante’ en hidrónimos, (6) prusiano antiguo rapa ‘ángel’.
16. LIT. DIAL. berklai ‘PASARELA’
En el extremo nororiental de Lituania (Salakas) se usa la palabra berklai (acc. plur. bérklus), cuyo significado se indica como ‘pasarela (por lo común, hecha de pértigas)’ (LKŽ₁ 626; ²LKŽ₁ 766). A partir de las correspondencias fonéticas históricas, puede reconstruirse como forma primitiva *bēr-tlo-. Desde el punto de vista estructural y funcional —como kopnomen instrumenti con el significado operativo de ‘aquello por medio de lo cual se transporta (se traslada) a las personas, instrumento para trasladar personas’—, esta palabra se relaciona de inmediato con ārklas (plur. arklai) < *ārH-tlo- (con el sufijo -tl- de manera análoga), cuyo equivalente etimológico es gr. ἄροτρον, cretense ἄρατρον ‘arado’ (< *arH-tro-). Siguiendo esta analogía, el equivalente etimológico de berklai sería gr. φέρετρον (y φέρτρον) ‘litera’ (< *bher(H)-tro-), derivado de φέρω ‘llevar’ (cf. Frisk 1970: 1003, 1005; Chantraine 1968: 1191). Después de todo, las literas también se hacen con pértigas. También se considera derivado antiguo del sufijo -tro- (no -tlo-, como a veces se supone) el antiguo indio bharītra-, hapax legomenon del Rigveda, que probablemente significaba ‘brazo’ o ‘dedo’ (es decir, *‘aquello con lo que se lleva, instrumento para llevar, herramienta’) (cf. Mayrhofer 1963: 478; 1996: 251). Pero para la palabra berklai puede encontrarse también un equivalente más exacto: el lat. fērculum (y ferculum) ‘litera; bandeja’ < *bher(H)-tlo-m (Ernout, Meillet 1959: 226; de manera algo distinta Walde, Hofmann 1938: 484), derivado de ferō ‘llevar’. Por consiguiente, berklai también debe ser un derivado de la raíz *bher- ‘llevar’, lo que significa que el verbo báltico bērti bēria bėrė (y dial. bérti bēria bėrė) tuvo también un significado de este tipo; desde hace mucho se lo relaciona con los verbos griego y latino mencionados (cf. Fraenkel 1962: 40). La estructura de la raíz y el acento agudo de la palabra berklai indican que su forma primitiva fue *bēr-tlo-, pero tal forma plantea bastantes interrogantes: ¿surgió su vocal larga radical por alargamiento de la vocal e de la raíz debido a una apofonía cualitativa, o se debió ese alargamiento a la pérdida de una laríngea?
En el más reciente «Diccionario de los verbos indoeuropeos», la raíz objeto de estudio se reconstruye como una raíz aniṭ, es decir, sin laríngea; también se le asigna, con interrogante, el lituano bérti (cf. Rix, ed. 1998: 61–62). M. Mayrhofer también se inclina a admitir tal raíz, aunque señala que la existencia de una variante set de esta raíz no puede excluirse por completo de la investigación (Mayrho-
Para el comienzo, véase Cuestiones de lingüística lituana 17, 207–209; 29, 65–78; 31, 125–129.
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fer 1996: 249). Kad s. ind. bharitra- rodytų buvus *bherH-, jo nuomone, nėra tikra, nes bharitra- gali būti ad hoc darinys pagal caritra- koją’ (Mayrhofer 1996: 251). Mūsų atveju svarbu tai, kad šios šaknies vediniai slavų kalbose taip pat turi akutą: serbų-kroatų brème, slovėnų bréme, čekų břímě, rusų бе́ремя ‘našta’ < sl. *brémen- veikiausiai rodo buvus pailgintojo laipsnio šaknies variantą *bher- (Mayrhofer 1996: 249). Tad ir berklai pradinės formos *bēr-tlo- ilgasis šaknies balsis taip pat veikiausiai yra kiekybinės balsių kaitos dalykas. Todėl jo darybos pagrindu laikytina būtojo laiko forma bėrė (bėrė cirkumfleksinė priegaidė, matyt, yra antrinė kaip metatonijos rezultatas).
El sufijo -tlo-, que ahora se tiende a reconstruir también para el protoslavónico, es un recurso característico de la formación de nombres de instrumentos en las lenguas bálticas y el latín (Seldeslachts-Swiggers 1995: 23–37).
Conclusión: berklai ‘pasarela (generalmente, hecha de palos)’ habría conservado el significado original del verbo bérti (bėra, bėrė), ‘llevar’. Aunque el lituano berklai (< *bēr-tlo-) y el latín ferculum (y fericulum), ‘camilla; bandeja’, < *bher(H)-tlo-m son, con toda probabilidad, productos de evoluciones independientes, su coincidencia exacta merece atención desde el punto de vista de las isoglosas bálticas y latinas.
17. LITUANO gintaras
En Prusia, y especialmente en Sambia, al ámbar lo llaman con la palabra genuinamente alemana Bernstein. La rara palabra alemana Kentner, ‘ámbar’, procede del latín medieval gentārum; este último remite al lituano gintaras, al letón dzītars y a zītars. Compárese también el húngaro gyanta, ‘resina’, y el dialectal gyantar, ‘ámbar’; sin embargo, ninguno de estos términos da una impresión verdaderamente báltica. ¿Quizá habría que considerar la lengua de los lirios como su fuente? Si los aesti, es decir, sin duda, el «das Bernsteinvolk», hubieran sido realmente bálticos, ¿por qué no tenían una palabra báltica para su principal producto de intercambio?, pregunta E. Sittig (Sittig 1934–1935: 20). J. Endzelynas respondió a la pregunta de E. Sittig con otra pregunta: ¿De dónde sabemos, entonces, que los aesti no tenían una denominación báltica para el ámbar? Si glesum era realmente una palabra germánica y ajena en un principio a los bálticos, los aesti —si eran bálticos— pudieron conocerla al relacionarse con sus vecinos germánicos, o bien oírla de comerciantes del sur que, de camino a la tierra de los aesti, la habrían escuchado de los germanos y luego habrían preguntado a los aesti por el «glēsum». Como consecuencia, al tratar con extranjeros, los aesti pudieron empezar a usar ellos mismos la palabra glēsum, aunque quizá llamaran al ámbar de otra manera en su propia lengua. En la literatura del siglo XVI se menciona una denominación prusiana del ámbar, gentars, añade J. Endzelynas (Endzelīns 1943: 5–6).
Como vemos, en la discusión entre E. Sittig y J. Endzelynas sobre la adscripción étnica de los aesti descritos por Tácito —si eran germanos (E. Sittig) o bálticos (J. Endzelynas)— surgió una pregunta muy importante: ¿Tenían los antepasados de los prusianos, lituanos y letones una denominación propia, báltica, para el ámbar? Aquí también es necesario recordar que J. J. Mikkola, al escribir sobre el origen de gintāras, expresó su parecer sobre la aparición de esta palabra, siguiendo la opinión de J. Gerulis, conocido especialista en lenguas bálticas. La respuesta de J. Gerulis fue la siguiente: por su formación, gintaras es una palabra aislada y no se aprecia posibilidad de vincularla etimológicamente con las lenguas bálticas; en suma, gintaras, dzintars, dzītars no podrían considerarse palabras bálticas (Mikkola 1938: 35).
El «Diccionario etimológico de la lengua lituana» de E. Fraenkel tampoco dice nada sobre su origen (Fraenkel 1962: 152).
Como puede verse, la pregunta de si los antepasados de los prusianos, lituanos y letones tenían una denominación propia, báltica, para el ámbar está plenamente justificada.
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J. J. Mikkola sostuvo que el lituano gintaras procedía de una región oriental que no podía precisarse con mayor exactitud (compárese el chuvasio janDar, ‘vaso de vidrio; vidrio’, y el mari jumdar, ‘botella’); véase Mikkola (1938: 33–37). B. Larin sostenía que la denominación báltica del ámbar, junto con el húngaro gyanta, procedía de los habitantes autóctonos primitivos del Báltico oriental, recolectores de ámbar, los «pamarėnai». Según él, el lituano giñtaras, gintãras, gentãras no puede explicarse en el terreno de la lengua lituana ni morfológica ni semánticamente. El húngaro gyanta no pudo surgir de gyantár, pues la r final no desaparece en húngaro. Tanto la alternancia morfológica -a: -ár como el significado característico ‘ámbar; resina de pino’ habrían llegado de la lengua de la que los húngaros tomaron prestada esta denominación. Los húngaros habrían sido intermediarios en la difusión de esta palabra a las lenguas bálticas (Larin 1956: 149–162). Fantástica y, por tanto, inaceptable es la explicación de O. Trubačev sobre el origen de giñtaras: supuestamente se habría tomado del ruso янтарь, ентарь, que, a través del chuvasio janDar, ‘vaso de vidrio; vidrio’, y janDal, ‘cuentas preciosas; ámbar’, procedería del antiguo indio yántar-, ‘que retiene’ (supuestamente, reflejaría el magnetismo del ámbar) (Trubačev 1980: 7–18).
También se ha intentado explicarlo basándose en datos de las lenguas bálticas. E. Blesse segmentó morfológicamente la denominación del ámbar como *gint-aras, la relacionó con el letón guntina, ‘fueguito’, le atribuyó el significado original ‘fuego’, trató de fundamentar la relación entre los significados ‘fuego’ y ‘ámbar’ y vinculó ambas palabras, así como el letón dialectal guns, ‘fuego’, con la raíz indoeuropea *gʰen-, ‘cortar, golpear; conducir’, de la que proceden el letón dzīt (dzenu, dzinu), ‘perseguir, conducir’, y el lituano ginti (gēna, ginė); compárese Blesse (1958: 200, n. 1). Merecen atención los esfuerzos de este estudioso por fundamentar la relación entre los significados ‘fuego’ y ‘ámbar’, pues concuerdan con los datos tipológicos. El letón guntina es una forma diminutiva del dialectal guns, ‘fuego’ (sobre todo en los dialectos de las tierras altas), y en los diminutivos tiende a añadirse -t-, por ejemplo, uguntina, uguntinš junto a uguns, ‘fuego’ (ME IV 294); por tanto, aquí quizá ni siquiera exista la raíz *gunt-. Históricamente, esta palabra dialectal no puede separarse del letón uguns y del lituano ugnis. Junto con sus cognados etimológicos, el eslavo antiguo огнь, el latín ignis (< *egnis) y el antiguo indio agniḥ, estas formas proceden del paradigma protoindoeuropeo *Hgnei-/*Hᵒgnei-: *Hogni-: Hegni- (Karaliūnas 1990b: 177–178). Es interesante que P. Anttila también relacione ginti (gēna, ginė) con giñtaras, aunque considera que su significado primario es ‘carámbano rezumante de resina, goterón’ (Anttila 1997: 112, 114).
Priesagos -tar- buvimas baltų kalbose yra toks neaiškus (Skardžius 1943: 303–304), kad V. Mažiulis buvo priverstas griebtis priesagos -tr- (girdi, vėliau paveiktos priesagos -ter-), kad paaiškintų gintaro pavadinimo baltų kalbose susidarymą – iš veiksmažodžio ginti (gīna, gynė) šaknies: girdi, senų senovėje pagrindinė gintaro funkcija buvusi magiškoji – ap(si)gynimo nuo tam tikrų blogybių (Mažiulis 1988: 352). Nesunku čia matyti įtaigą hipotezių, graikų kalbos gintaro pavadinimą ἤλεκτρον (šaknis *eh₁lek-) aiškinančių veiksmažodžiu ἀλέγω ‘ginti, atremti, atmušti’ (ide. *h₂lek-s-) (Toporov 1979: 215), tačiau neturinčių tvirtesnio pamato. Antai L. Deroy ir R. Halleux, turėdami galvoje, kad gintaro gabaliukai ligi atsirandant monetoms buvo vartojami skaičiavimui mainuose, jo pavadinimą susiejo su gr. ἀλέγω ‘rūpintis kuo, galvoti apie ką, kreipti dėmesį’ (Deroy, Halleux 1974: 37–52).
En primer lugar, merece la pena examinar cómo explican los propios lingüistas húngaros la denominación del ámbar en su lengua. En el más reciente diccionario etimológico del húngaro, gyanta, ‘ámbar’ (con las variantes gyenta y gyonta) (para más detalles, Voigt 1970: 575–578), documentado en fuentes históricas ya a comienzos del siglo XVI (gyentha 1500, güwnthar 1525, giantar 1539, gentharos 1542), se describe como una palabra viajera de origen báltico (Wanderwort), al igual que el latín medieval gentarium y el alemán Kentner (hoy ya en desuso). En húngaro también significa ‘resina’ y ‘barniz’, pero se considera que estos significados proceden…
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… de su significado principal ‘ámbar’. La -r final de la palabra se perdió en sílaba cerrada (Benkō, red., 1993: 492). No tenemos ningún motivo para dudar de estas afirmaciones de los lingüistas húngaros, sobre todo porque la palabra examinada está atestiguada en su lengua relativamente tarde. Por otra parte, no es imposible que, como conjetura V. Voigt, esta palabra migratoria se tomara prestada en húngaro en el primer milenio d. C. y se adaptara en consecuencia (Voigt 1970: 574–580).
El nombre del ámbar también está atestiguado tardíamente en ruso. Aparece por primera vez en 1551, енping?, se encuentra con mayor frecuencia en textos del siglo XVII y, desde entonces, los escribanos lo «hipernormalizan» y pasa a ser янтарь, de manera semejante a, por ejemplo, cómo ендова (préstamo del lituano indauja) se convierte en яндова́. La presencia de la consonante n indica que енping? llegó a los dialectos eslavos orientales no antes del siglo X; de lo contrario, habría sido *ямарь (Larin 1956: 149–151). Se trata de un préstamo indudable del lituano, y se tiende a considerar su forma original la forma usada por los lituanos prusianos jentāras, gentāras (Vasmer 1978: 558; Sławski 1952: 501; Kiparsky 1973: 69; Laučiūtė 1982: 26). Desde el ruso, este nombre del ámbar se difundió también a otras lenguas eslavas (Vasmer 1978: 558).
Según los datos de K. Būga en Aistiškų Studijų (34) y del académico Lietuvių kalbos žodyno (LKŽIII 322), gintaras ‘resina fosilizada que el mar arrastra o se extrae de la tierra (glaesum)’ se usa sobre todo en los dialectos žemaitianos, en su extremo occidental (distritos de Kretinga, Skuodas, Plungė y Šilalė). También es conocido en los dialectos dünininkai del nordeste (DūnŽ 486). La forma plural y el significado ‘cuentas (de ámbar)’ también son conocidos en el este (Salamiestis, distrito de Kupiškis; Troškūnai, distrito de Anykščiai). Que antiguamente se usaba más ampliamente en el este se desprende de su registro en la tercera edición del diccionario de K. Sirvydas (gintaras, gen. sing. gintaro, adjetivo gintarinis) (Pakalka, e.a., 1979: 123), así como en sus Punktuose sakymų (I, 183). Se supone que gintāris, de los dialectos de los alrededores de Druskininkai (DrskŽ 101), llegó de la lengua estándar. La variante acentual gintāras aparece en el diccionario de F. Kuršaitis (K2 211). K. Būga atestigua que gintāras también se usaba en la lengua viva, por ejemplo, en los alrededores de Tilžė (Aistiški Studijai, 34). Entre los lituanos prusianos, parece que la atestiguación más antigua (principios del siglo XVIII) se encuentra en el diccionario de J. Brodovskis. En los diccionarios de P. Ruigys y K. Milk aus aparece la forma rara gentāras (LKŽIII 237), pero F. Kuršaitis dice no haberla oído. En el diccionario manuscrito de mediados del siglo XVII Lexicon Lithuanicum aparecen las formas gentāras y gintorius (Drotvinas, red., 1987: 100, 180). Además, en los diccionarios de los lituanos prusianos (de Ruigys, Milk aus, Krauzė y Nesselmann) está atestiguada la forma jentāras (LKŽIII 340), que también tiene e en la raíz. Así pues, la acentuación del sufijo -ar- está bien atestiguada y no plantea dudas. En cuanto a que aquí aparezca el sonido j- en lugar de g-, probablemente haya que explicarlo por el contacto entre lenguas. En el bajo alemán medio hablado por los alemanes de Prusia, la consonante g ante vocales anteriores se pronunciaba como j (cf. jēn = gehen ‘ir’, jīcht = Gicht ‘gota’).
Iš įvairių vokiškų dokumentų sus ekama prūsus vartojus gentars (Nesselman 1873: 46; Toporov 1979: 211–212). Iš Karaliaučiaus senamiesčio parapijos klebono Pollianderio laiško, lotyniškai rašyto į Leipcigą 1535 m. draugui mokytojui Kasparui Börneriui, sužinome, kad Semboje, kur gyvena sūduviai, „yra daugiau kaip 32 kaimai, kurių gyventojai jau nuo senų laikų visu pajūriu gaudo gintarą, kurį jie savo protėvių kalba vadina gentārum“ (Būga 1961: 151). Forma gentārum, suprantama, yra lotynizuota. Kiek vėliau, 1551 m., tai patvirtina ir A. Aurifaberis savo veikale Succini historia pasakydamas: „Sūduviai gintarą savo kalba vadina Gentarn“ („Die Sudawen heissen den Börnstein in jrer sprach Gentarn“) (Būga 1961: 150–151; Toporov 1979: 211–212). Šitokią gintaro pavadinimo formą teisingai yra paaiškinęs K. Būga: „Sūdai gintarą bus tarę gentaran (nom.
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sing. n.). En el vocalismo de esa palabra hay una e procedente de i. Por consiguiente, gentārum debe leerse en prusiano como gintaran» (Būga 1961: 150). V. Toporov, de acuerdo con K. Būga, considera que el prusiano gentars apareció más tarde o incluso fue reconstruido erróneamente a partir del alemán de Prusia Oriental Gentar; tampoco descarta que gentārum de las fuentes latinas sea resultado de una etimología popular: el ámbar se habría entendido como engendrador del fuego y su nombre se habría adaptado al latín genitor ‘engendrador’ (Toporov 1979: 212). V. Mažiulis también supone («probablemente») que existió gintars en prusiano (Mažiulis 1988: 352). Si se presupone que las lenguas prusiana y sudovia (yotvingia) tenían gintar(a)s (con i en la raíz), resulta difícil explicar las formas lituanas dialectales gentāras ir jentāras. Dado que estas formas están atestiguadas en diccionarios de los lituanos prusianos, cabe suponer que llegaron a los dialectos lituanos de esa región desde los dialectos prusianos. En los topónimos prusianos de las fuentes de la Orden, así como en los monumentos de la lengua prusiana —el vocabulario de Elbing y los catecismos—, a menudo encontramos la letra e escrita en lugar de la i etimológica. De ello se deduce razonablemente (Gerullis 1922: 215; Trautmann 1925: 124; Endzelīns 1943: 25) que en los dialectos prusianos, al menos en parte de ellos, la i pudo pronunciarse de manera amplia y abierta, es decir, como ę, tal como sostenía K. Būga (para más detalles, s. v. prusiano keckirs ‘guisante’, véase más abajo).
La forma original *gintara- (con la vocal i en la raíz) se ve respaldada por el equivalente letón dzītars, conocido por las canciones populares (ME₁ 559, EH₁ 362; Gāters 1979: 283–294), así como por dzītitars, en canciones populares y en la lengua viva (por ejemplo, en Pūre, distrito de Tukums), con las variantes dzintārs (sin acento) en el istmo de Curlandia (Schmid 1983: 261–262; 1989: 34, 36), dzinteris (sin acento) en canciones populares y dzintārs en Ungurmuiža (ME₁ 552, EH₁ 359). Se considera que la palabra dzintārs y sus variantes, debido a la conservación del diptongo in, proceden del curonio y fueron leticizadas (Endzelīns 1913–1914: 98 [=Endzelīns 1974: 506]; 1940: 254 [=Endzelīns 1980: 561]; ME₁ 552; Būga 1961: 179–180); está bien atestiguada en los topónimos Sintere 1253, Sinter 1291, Zintere 1305, Zynthere 1338, en territorio curonio, y en los nombres de ríos Gintarà, afluente del Šaltuona, en Raseiniai, Гинтора, siglo XVI (Būga 1961: 168, 175; Kiparsky 1939: 199), Gintaras, río en Raseiniai, y Giñtaris, río en Šeduva, dentro del territorio lituano. En el letón hablado está muy extendido zītars, con las variantes zīters, zīteris², ziters ME₁ 737, EH₁ 810; presenta z- al principio, simplificada esporádicamente a partir de dz-, cf. zęguze ‘cuco’: dzęguze ‘lo mismo’ (cf. lituano gegužė); zeldināt ‘picar’: dzelidnāt ‘lo mismo’; zelt ‘picar’: dzelt (cf. lituano gėlti).
De la revisión de los datos se desprende que el nombre del ámbar *gintara- es una palabra báltica antigua, atestiguada desde el siglo XIII. K. Būga distinguió acertadamente en la palabra giñtaras el sufijo -aras y explicó por metatonía la diferencia de acentuación entre el lituano giñtaras y el letón dzītars (circunflejo: agudo) (Būga 1959: 390). La forma original del sufijo parece haber sido -ar- (< indoeuropeo *-or-), ya que, en primer lugar, de ella surgió más tarde el báltico -er- (probablemente por acomodación a la vocal anterior de la terminación -is, extendida después también a la posición ante la terminación -as) y, en segundo lugar, se alargó a -ār-, probablemente según el modelo gāugaras ‘cima de una montaña, montículo’: gaugorà ‘lugar elevado en un campo o prado…’ LKŽ₃₃ 167; kaũkaras ‘colinita, colina, montículo’: kaũkoras ‘lo mismo’, kaukoris ‘montículo, montón’ LKŽ₇ 420, 423, 424. Como ya observó W. Schmid (Schmid 1993: 426), también pudieron contribuir al alargamiento de la vocal del sufijo (cf. gintorius) palabras semánticamente afines, usadas en canciones populares, con el sufijo eslavo -orius, como por ejemplo: Ar žiba žiborius? Ar dega degorius? LB 102 (del repertorio de canciones populares lituanas publicado por A. Leskien y K. Brugmann en 1882).
El nombre del ámbar en las lenguas bálticas ha sido estudiado desde la perspectiva histórico-comparativa, y su formación y semántica han sido explicadas con argumentos por el conocido indoeuropeísta y baltista alemán Wolfgang Schmid (Schmid 1993: 425–430). Comienza su estudio con el lituano giñtaras,
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así como de sus cognados en otras lenguas bálticas, mediante la segmentación en morfemas gint- y -ara-. Que la raíz *gent- con la variante de grado cero de la alternancia vocálica *gint- (< *gṇt-) es posible en las lenguas bálticas, aunque no esté documentada, y que, por tanto, la hipótesis del sustrato no es necesaria para explicar el origen de esta palabra, se desprende de los siguientes ejemplos (Schmid 1993: 428): *kent-/*kint-: el elemento kint- de lit. Viškinas y pr. Wissekint está relacionado por alternancia vocálica de la raíz con el verbo kęsti (kenčia) ‘soportar’; *ment-/*mint-: mįsti (minčia, mintė) ‘plantear un acertijo, adivinar’, mintis ‘adivinanza’, mintė ‘memoria, inteligencia’ son cognados de pa-męsti (-menčia, -mentė) (sin acento) ‘aconsejar’ LKŽVIII 84, 232, 245, 284; *pent-/*pint-: iš-péntėti (-ėja) ‘desgastarse, pudrirse; secarse, desecarse, endurecerse…’: pintis ‘cierta excrecencia de los árboles, hongo que crece sobre madera podrida’ LKŽIX 798, 1061; *rent-/*rint-: rintis (y rintis, rintis) ‘incisión, muesca; marca alrededor del cuerno de una vaca que indica cuántos terneros ha tenido…’: ręsti (renčia, rentė) ‘hacer muescas, incisiones…’ LKŽXI 477, 671. A continuación, W. Schmid se apoya en la afirmación de R. Much de que gintãras podría ser cognado de nórd. ant. kynda, alto alem. med. künden, alem. dial. (bávaro) kenten ‘encender’ (germ. *kundjan, *kandjan) (Much 1937: 405; 1967: 512). W. Schmid considera que estos verbos germánicos y el nombre báltico del ámbar son parientes desde antiguo (urverwandt) y los deriva de la raíz *gni- ‘arder’. También pertenece a esta raíz el germanismo finés kynttilä ‘vela’. Por tanto, la motivación del nombre del ámbar no habría sido su función protectora (contra la enfermedad), sino la propiedad del ámbar de inflamarse rápidamente. Esta motivación explica también la aparición del nombre del ámbar en alemán: Bernstein ‘ámbar’, en el periodo temprano del alto alemán moderno, se tomó del bajo alemán medio bern(e)stein, barnstēn, bornstēn ‘piedra ardiente’ (documentado desde el siglo XIII), cuyo primer componente es el verbo bernen ‘arder’, considerado resultado de brennen ‘lo mismo’ en alto alemán, con metátesis de la consonante r (Kluge 1989: 76). Sin embargo, W. Schmid está lejos de conformarse con esta explicación, pues se trata únicamente de una etimología de la raíz y no explica la formación de la palabra báltica. Desde el punto de vista derivativo, W. Schmid compara además el lit. gintãras con el nórd. ant. kyndill masc. ‘lámpara; vela; luz’ (de donde se tomó la mencionada palabra finesa) y justifica la regularidad formativa (bált. -r-/-ar-: germ. -l-) por analogía con los siguientes correspondencias: lit. mentūrė ‘utensilio para remover gachas, machacar patatas, etc.; utensilio para batir mantequilla en la mantequera’: nórd. ant. mǫndull masc. ‘eje de un molino de mano’; lit. vént eris ‘red de pesca’: nórd. ant. vǫndull masc. ‘haz de heno’; lit. vingurys ‘curva (de un camino, sendero, arroyo, etc.)’: alem. Winkel ‘ángulo’; lit. kaugurys ‘pequeña elevación baja’ o kaukaras ‘colina, loma’, o kaukaras ‘lo mismo’: alem. Hügel ‘colina, montículo’; lit. nōterė ‘ortiga’: alem. Nessel ‘lo mismo’; lit. ungurys: lat. anguilla ‘lo mismo’ (Schmid 1993: 429). De aquí se desprende, concluye W. Schmid, que el lit. gintãras y el nórd. ant. kynda ‘encender’, relacionados desde antiguo, son algo más que una mera etimología de raíz. La formación de gintãras es típicamente báltica, aunque el verbo haya desaparecido; la raíz se conserva en las lenguas germánicas septentrionales. W. Schmid se pregunta, entonces, dónde surgió esta palabra. Las principales zonas de hallazgo del ámbar eran la península de Sambia y el istmo de Curlandia (Juodkrantė), es decir, lugares que antes ciertamente no estaban habitados por lituanos ni letones. Que se llegaba mejor a estos yacimientos de ámbar por el mar o las lagunas helados lo indican las canciones populares letonas, en las que se menciona a menudo dzintarzemē. Así como la palabra dzintars se difundió desde la costa curonia hasta Vidzeme, cabe suponer que gintaras llegó desde la costa sambiana al área principal de poblamiento lituano. Esto significa que la costa del Báltico fue la patria originaria del báltico temprano («eine Bodenständigkeit des Frühbaltischen») y que su división en dialectos es un fenómeno posterior. La palabra de la lengua báltica temprana gintãras pertenece a la lista de correspondencias léxicas báltico-germánicas (Schmid 1993: 430).
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Para concluir, cabe señalar que en lituano encontramos un homónimo de la variante del nombre del ámbar gentāras: se trata de gẽntaras, -ė, registrado por A. Juška, ‘holgazán, perezoso’ LKŽIII 237, una palabra cuya formación y origen, hay que decirlo, no están claros. Es posible que se haya formado a partir del verbo gẽsti (-sta, gẽnto) ‘ser pariente, juntarse, entablar amistad’, con el sufijo -ara- (sobre este, véase Skardžius 1943: 302). Su relación derivativa y de significados antónimos sería la misma que, por ejemplo, la de gaĩmaras ‘rezagado, tardón, remolón; persona glotona, muerto’ frente a gaimìnti (-ina) ‘dar a luz, criar; cultivar’ LKŽIII 31–32; bandžiūlis ‘amigo, compañero; estafador…’ LKŽI 643–644, bandžius ‘amigo, compañero; pastor…’ o bien como derivado de bandà ‘rebaño de ganado’ (como didžiūlis ‘hombre grande, fanfarrón’: didis). El análisis y la explicación de gẽntaras, -ė ‘holgazán, perezoso’ y gaĩmaras ‘rezagado, tardón…’ de este modo confirman la existencia del sufijo -ara- en las lenguas bálticas.
18. LIT. DIAL. krontas ‘VENTISQUERO’
En los alrededores de Varėna y en Rodūnia, distrito de Varenava (Bielorrusia), según los datos de LKŽVI 682, se emplea el sustantivo krontas (sin acento) ‘gran montón de nieve, ventisquero’. Lo peculiar de esta palabra es que delante de la n tautosilábica aparece la vocal o. Según las leyes fonotácticas del lituano, en esa posición solo puede aparecer la vocal a. Por cierto, en Dubičiai, distrito de Varėna, y en Notia, distrito de Varenava (Bielorrusia), encontramos que se usa krõnas con el mismo significado (LKŽVI 682). Parecería que a krõnas se le hubiera insertado recientemente la consonante t.
Los dialectos letones del noroeste de la Letonia central (Vidzeme) (Valmiera, Valka, Mazsalaca, Vecsalaca) tienen krān(t)s [krānc, krānts] (gen. sing. -s) ‘horno’, con la consonante t claramente insertada [MEII 266, 268 (s. v. II krāsns), EHI 645]. J. Endzelīns considera que esta palabra surgió por disimilación de krāsns (lit. krósnis), y que la consonante s se conserva cuando después de n sigue una vocal, por ejemplo, en loc. sing. krāsni (MEII 266). Sin embargo, el lituano krontas contradice claramente esta explicación y permite suponer que, en las palabras lit. krõnas, let. krāns ‘horno’ en Vecsalaca (MEII 266), y krāns ‘lo mismo’ en Ipiķi, Pļaviņas y Valka (EHI 645), se añadió, pese a que los motivos de su aparición siguen sin estar claros, la consonante t. La vocal larga radical ā es etimológica aquí, pues tanto el let. krāsns y el lit. krósnis, como el let. krāns y el lit. krõnas son derivados de las sufijaciones -sn- y -n- a partir de una raíz verbal representada por el let. krāt (krāju) ‘amontonar, cargar, reunir’ (como, por ejemplo, lit. plónas ‘suelo de tierra, base, pavimento’, let. plāns ‘suelo de arcilla, pavimento’ —de plóti [-ója], let. plāt [plāju] ‘poner, colocar en capas’).
En esta ocasión es preciso subrayar que hay más paralelismos que conectan los dialectos lituanos más meridionales con el área de la lengua letona, en parte con sus dialectos septentrionales. Así, en Lazūnai, distrito de Vija (Bielorrusia), en lugar del término común a todo el lituano ąžuolas se usa úožuolas (Petrauskas, Vidugiris 1985: 275), que coincide en el diptongo inicial con el let. uozuõls, pero debe considerarse de origen lituano por la consonante ž. En Zietela, distrito de Diatlovo (Bielorrusia), en lugar de bruvìs y žuvìs se usan brīvas ‘ceja’, zivis (zivē), živis (žive) —también se dice žiuvė— (Vidugiris 1998: 93, 791, 811), que presentan -iv-, procedente de -uv-, cambio fonético característico de los dialectos letones (cf. let. zivs, zive). Además, los hablantes de Zietela los pronuncian también con la consonante z-. Asimismo, K. Būga observó que, así como en el distrito de Ašmena (hoy Bielorrusia) está el río Gàuja (afluente derecho del Nemunas), con su afluente izquierdo Vìja, de igual modo en territorio letón el Gauja (que desemboca en el golfo de Riga) tiene un afluente izquierdo llamado Vija (Būga 1961: 630).
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19. LET. viņš, viņa ‘ÉL, ELLA’
Bendrinėje latvių kalboje ir didesnėje tarmių dalyje – visose leizmeniečių ir augšzemniekų vakarų pusėje – asmeninių įvardžių trečiuoju asmeniu, kaip žinoma, vartojamas viņš, fem. viņa ‘jis, ji’. Šis įvardis reguliariai kaitomas kaip io-kamienis (Endzelīns 1951: 517), tai yra viņš, gen. sing. viņa… kaip ceļš, ceļa… (liet. kelias, kelio…). Bet jo senesnė reikšmė yra ‘tas, anas (vok. jener)’, gerai išlaikyta tokiuose sustabarėjusiuose posakiuose, kuriuos sudaro įvardžio viņš forma, einanti pažyminiu (!), ir daiktavardžio vietininkas su vietos ar laiko reikšme (plg. viņu pusē ‘anoje pusėje’, viņā saulē ‘aname pasaulyje’) (Endzelīns 1951: 517; ME₍IV₎ 601), rečiau kilmininkas, naudininkas arba galininkas (plg. viņu gadu ‘praėjusiais metais’) (Bergmane e.a., 1959: 521). Šiose konstrukcijose viņš turi požymį ‘neartimasis (tolimasis)’ kaip ir įvardis tas. Kadangi esti atvejų, kur vietoj viņš visada vartojamas tas, tarp viņš ir tas vartosenos susidaro papildomosios distribucijos santykis, ir todėl jie laikomi poziciniais variantais (Rosinas 1988: 51). Viņš, viņa, be to, vartojami kalbant apie gyvas būtybes, o kalbant apie negyvus daiktus, trečiojo asmens įvardžių reikšmė šiaip jau vartojami tas, tā. Šitokią vartojimo ypatybę ir reikia turėti galvoje siekiant atskleisti įvardžio viņš ištakas: mat atributinė vartosena iškelia ir daugiau jo semantikos ypatybių, užkonservuotų sustabarėjusiuose posakiuose.
Así, viņu māja equivale por su significado a viņsēta y significa ‘otro patio, contiguo; otra finca, contigua’; la forma plural viņsētas significa ‘otras fincas contiguas; habitantes de otra finca o de otro patio contiguo, vecinos más alejados’ (ME₍IV₎ 601; Endzelīns 1951: 517). No es difícil advertir que aquí el pronombre viņš no solo funciona como modificador, sino que también significa ‘otro’. La combinación de palabras viņu ļaudis, al contraerse, da viņlaudis, y en algunas hablas incluso viļaudis (nom. plur.), y significa ‘gente de otras fincas vecinas, de otro patio; vecinos’ (ME₍IV₎ 601). Hay incluso expresiones en las que el pronombre viņi designa directamente a los vecinos, por ejemplo, viņu rija = kaimiņu rija ‘la finca de los vecinos’ (literalmente, ‘la era de los vecinos’); viņu tēvs, māte = kaimiņu tēvs, māte ‘el padre, la madre de los vecinos’ (ME₍IV₎ 601); viņuos (gen. plur.) guovs ‘la vaca de los vecinos’ (EH₍II₎ 786; Endzelīns 1951: 517). Por tanto, tanto el uso atributivo del pronombre viņš, fem. viņa, que presupone su significado aparentemente antiguo ‘otro (a saber, vecino)’, como su declinación como representante regular de un tema en io permiten suponer que viņš, fem. viņa fue una unidad léxica autónoma que se incorporó recientemente al sistema de los pronombres¹. Como ya se señaló hace tiempo (Endzelīns 1951: 517), el pronombre demostrativo viņš, fem. viņa ‘otro, otra’ asumió la función del pronombre personal y sustituyó al letón jis, ji del mismo modo que, en los dialectos orientales del lituano, el demostrativo anàs, anà ocupó el lugar del pronombre jis, ji, convirtiéndose en ānas, anà (plur. āņys, ānos).
En el habla de Pilda, perteneciente a los dialectos orientales de augšzemnieki, se emplea el pronombre veņis, fem. veņei (EH₍II₎ 771). Presenta varias peculiaridades. En primer lugar, algunas formas de este pronombre tienen vocales largas en las terminaciones. En segundo lugar, la consonante palatalizada -ņ- (-ń-) en todas las formas indica que refleja *-nj-. En tercer lugar, el pronombre en cuestión difiere de viņš, fem. viņa en la vocal de la raíz: en lugar de i tiene e (Rosinas 1988: 211). Suponiendo que las vocales largas de las terminaciones solo podrían haberse conservado en formas monosilábicas, A. Rosinas considera que el pronombre en cuestión está compuesto de dos elementos:
1 Por su origen, tradicionalmente se relaciona con el pr. winna adv. ‘hacia fuera, al exterior’, wins ‘aire (Luft)’: Endzelin (1922: 381; 1951: 517–518); Stang (1966: 238–239); Rosinas (1988: 211); Karulis (1992: 534–535). Sin embargo, nadie ha fundamentado con argumentos la evidente brecha semántica entre ‘exterior; aire’ y la función de los pronombres de tercera persona (¿o acaso es imposible fundamentarla?).
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*vinE- (donde E es algún elemento vocálico) y el pronombre de tercera persona *(j)is, *(j)ī. Deriva la vocal radical e de i. En efecto, en algunos dialectos de augšzemnieki funciona una regla según la cual la vocal i pasa a e ante j, ŋ (Rosinas 1988: 211).
Las peculiaridades mencionadas del pronombre de Pilda venīs, fem. venēi no deberían sorprender demasiado, pues, en primer lugar, este pronombre con esa vocalización radical aparece también en otras hablas de augšzemnieki: veŋdien ‘el otro día’ en Zvirgzdine, veŋ en la expresión ek veŋ ‘¡mira! (sieh da!)’ en Sausnėja y Dzelzava (ME₁ 538). En segundo lugar, los dialectos periféricos —como son precisamente las hablas recién citadas— suelen conservar más arcaísmos. Así, en los dialectos orientales de augšzemnieki (Aknīste, Susēja, Zvirgzdine, Kārsava, Pilda, Nirza, Dignāja), en lugar de ir ‘es’ o junto a esta forma, se emplean jer, jera ‘es’, con e en la raíz². Por tanto, tampoco puede ser casual que tanto el pronombre demostrativo venīs, veŋ-, como las formas de tercera persona del verbo ‘ser’ presenten una vocalización radical e en las hablas de Pilda y Zvirgzdine. Además, difícilmente puede explicarse la aparición de la vocal e en estas formas mediante la tendencia mencionada a cambiar i por e ante j, ŋ, pues en las formas jer, jera la vocal e aparece ante una consonante velarizada y fonéticamente no pudo proceder de i. A la luz de estas circunstancias, sería preferible pensar que la vocalización radical e de las formas venīs, veŋ- y jer, jera es antigua y está relacionada, por alternancia vocálica, con la vocalización radical de las formas afines viņš, fem. viņa y ir, ira ‘es’.
Al investigar cómo se forman venīs, fem. venēi, no debería atribuirse gran importancia tampoco al hecho de que, en el habla de Pilda, algunas formas de este pronombre tengan terminaciones plenas, características de los pronombres monosilábicos. Los dialectólogos han observado que el acortamiento de vocales largas y diptongos al final de palabra no es muy característico de los dialectos de augšzemnieki (Rudzīte 1964: 293). Además, en el sistema pronominal, la vocalización final de las formas bisilábicas, e incluso la posición del acento, pueden estar determinadas por la flexión y la acentuación de las formas monosilábicas. Esto se aprecia claramente, por ejemplo, en el paralelismo en lituano entre katras (dial. kataràs), katrō, katrám… – kās, kō, kám…. De igual modo, la flexión de fem. venēi puede estar fundamentada en la terminación de jei ‘ella’. Esta ley de fundamentación, junto con la tendencia de los dialectos de augšzemnieki a no acortar las vocales largas y los diptongos en las terminaciones, explicaría la conservación de las vocales largas y los diptongos en algunas formas de venīs, fem. venēi. Dicho de otro modo, así como el paralelismo, por ejemplo, entre patī, pac̃ios, pac̃iā… – jī, jōs, jāi… no indica que la forma patī esté compuesta de *pat y jī, tampoco cabe concluir, a partir de la coincidencia absoluta de las terminaciones de venēi – jei ‘ella’, que venēi sea una forma compuesta y que, por tanto, tenga como segundo elemento *(j)ī, *jās…. Además, si se deriva venīs de la combinación *vin- + *(j)is, difícilmente puede explicarse la longitud de su terminación: la vocal del pronombre letón jis, lituano jis < *(j)is es breve. Por eso, parece que aquí sí existen las formas fem. *venī/*venjās junto a masc. *venja-/*venija- (nom. sing. *venijas > *venijs (cf. loc. sing. vēnijā) > *venīs con -ń- generalizado < *-nj- procedente de *venja-), al igual que fem. *patī/*patjās (> patī, pac̃iōs) junto al masc. de tema en i *patis (> pats).
Teniendo todo esto presente, parece posible reconstruir para los dialectos letones un pronombre con raíz alternante *ven-/*vin- (< *un-), que significaba ‘otro (a saber, vecino)’ y funcionaba con dos temas: (1) un tema (i)io- con vocalismo radical de grado pleno *uen(i)io-, fem. *uenī-/*ueniā-, y (2) un tema en io- con vocalismo radical de grado cero *uiṇio-, fem. *uiṇiā- (< *uṇ-io-, fem. *uṇ-iā-).
2 Ancītis (1935: 186); Endzelīns (1951: 719; 1980: 274) (balsio e atsiradimą aiškinti kontaminacija su rus. есть ar jo tiesioginė įtaka nėra pagrįstas dalykas).
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Desde una perspectiva histórico-comparativa, este pronombre de las lenguas bálticas está, muy posiblemente, relacionado con sustantivos de las lenguas germánicas como el islandés antiguo vinr (islandés actual vinur), noruego ven, sueco vän, anglosajón antiguo y frisón antiguo wine, sajón antiguo y alto alemán antiguo wini ‘amigo’ (< germ. *weni-). De otras lenguas corresponden aquí el irlandés antiguo coi-bnius ‘parentesco’ y el bretón antiguo co-guenou ‘local, autóctono’. La evolución del indoeuropeo *uen-(i)jo-/*uṇ-io- ‘amigo’ al báltico *uen(i)ja-/*uinia- ‘pariente, otro’ (eslavo eclesiástico antiguo kaimy-nas) parece basarse en la idea de reciprocidad, característica del sistema indoeuropeo de intercambio de bienes, regalos y servicios sociales y que, además, conllevaba la connotación de otro (extraño, hostil); compárese el eslavo antiguo drugb druga ‘uno al otro’, de la misma estructura semántica (: drugb ‘amigo’), y el hitita araš aran ‘uno al otro’ (: araš ‘amigo’).
20. ¿ES PR. keckirs ‘GUISANTE’ UN PRÉSTAMO?
En los glosarios de Elbing (compilado, según se supone, a finales del siglo XIII o principios del XIV) y de S. Grunau (procedente de 1517–1526), pertenecientes a las lenguas alemán-prusianas, están registrados, respectivamente, keckers (compárese también lituc-kekers ‘lenteja’) y keckirs ‘guisante (Erweis, Erbse)’ (Mažiulis 1981: 24, 52). Opinio communis sostiene que se trata de un préstamo del alemán (alemán Kicher, alto alemán medio kicher, del latín cicer, neutro, ‘guisante’)³.
En el rincón nororiental del territorio de Lituania, a partir de la concentración de hidrónimos, puede reconstruirse una situación de contactos lingüístico-étnicos cuyos componentes pudieron ser lenguas del tipo báltico oriental y del tipo báltico occidental.
Al oeste de Zarasai, cerca de la frontera con Letonia, hay un grupo de lagos con nombres peculiares: Čičirys (acus. sing. Čičiri) (y Čičiris) en Imbradas, Čičiraitis en Imbradas, junto con el nombre del río que desemboca en el lago Čičiris, Čičirė, en Antazavė. Un poco más al oeste, en los alrededores de Antazavė, hay un lago llamado Zirnajys (acus. sing. Žirnajį) (y Zirnejas). En su lugar, en el sector sur del área de los aukštaitianos orientales, aparece el río Žirnaja (acus. sing. Žirnąją), que nace en el lago Žirnajai, en Pabaiskas; el lago Žirnajai (acus. plur. Žirnajus) en Pabaiskas, distrito de Ukmergė; y el lago Žirnajys en Tauragnai, distrito de Utena. La comparación con el nombre del lago Žirnis en Šeduva permite distinguir en ellos el sufijo -aj- (Vanagas 1970: 80) y establecer que su étimo es el apelativo žirnis (Vanagas 1970: 404); debido a la consonante ž-, estos nombres deben considerarse de origen lituano. Dado que Zirnajys y Zirnejas se consideran, con razón, vestigios de los selios (Būga 1959: 21, 108; 1961: 278–279; Vanagas 1970: 395), tanto su sufijo -aj- como el propio étimo žirnis son, al parecer, reliquias de la lengua selia, no de la letona, pues el selio tenía las consonantes s y z donde el lituano tiene š y ž (sobre la lengua selia, véanse Būga 1961: 274–282; Kuškis 1967: 9–20; Karaliūnas 1972: 17–19; Rudzīte 1980: 159–163; Rudzīte 1996: 45–50; Kabelka 1982: 81–85; Breidaks 1999: 27–28). También se consideran vestigios selios Čičirys (y Čičiris), Čičirė, y su forma inicial se reconstruye como *čičir- < báltico *kikir- (Būga 1959: 22, 108; 1961: 275, 733; Vanagas 1981: 7; Kabelka 1982: 84). Es interesante que Čičirys, Čičiris y Čičirė, por un lado, y Zirnajys y Zirnejas, por otro, son áreas contiguas; por ello cabe suponer que la base derivativa de los primeros nombres también fue el lexema de ‘guisante’, concretamente el selio *čičir- < báltico *kikir- ‘guisante’. Dicho de otro modo,
3 Būga (1959: 219; 1961: 661, 681); Endzelīns (1943: 191); Schmalstieg (1976: 264); Sabaliauskas (1957: 351); Toporov (1980: 302–304); Mažiulis (1993: 153–154). R. Trautmannas plg. keckers, keckirs sulugyino su lot. cicer ir arm. sisem ‘žirnis’, tačiau neatmetė jų skolinimosi iš lenkų kalbos galimybės (lenk. cieciorka), Trautmann (1910: 355).
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Čičirys, Čičiris y Čičirė pueden interpretarse como resultado de la traducción de Zirnajys y Zirnejus. Por consiguiente, hay fundamento suficiente para reconstruir en selio, además del lexema *kikir- ‘guisante’, el lexema *kikir- ‘guisante’, cuyo equivalente etimológico es el prusiano keckers, keckirs ‘guisante’. En realidad, no está clara la calidad de la vocal radical de estas palabras prusianas (e o i), pero basta observar que en prusiano hay casos de alternancia entre las vocales i y e; compárense, por ejemplo, los topónimos Bliwoth ir Blewothyn, Myluken ir Meluken (Gerullis 1922: 215); en ciertos casos se observa incluso la apertura de la vocal i en e; compárense el prusiano lankenan deinan ‘día festivo’ del catecismo I: länkinan deinan ‘lo mismo’ del catecismo III; prusiano leygenton ‘que juzgaran’ del cat. II: liginton ‘lo mismo’ del cat. III; prusiano kamenis: lituano kaminas; prusiano warene ‘(caldero) de cobre’: lituano varinė ‘cuenco de cobre’ (de los Punktai sakymų de K. Sirvydas).
Por tanto, la lengua selia debió de tener el lexema *kikir- ‘guisante’, característico de las lenguas bálticas occidentales (Karaliūnas 1990a: 86–87). Esto no debería sorprender, pues hay otras isoglosas léxicas que vinculan el rincón nororiental de Lituania (Dusetos, Zarasai) con el área de las lenguas bálticas occidentales: el lago Vėnčavas en Dusetos y el bosque yotvingio Wensowa, documentado en 1562 en el distrito de Olecko, en Masuria (Karaliūnas 1991: 73–77).
V. Toporov ha reconstruido una situación de contactos análoga en el territorio de la ciudad de Moscú, junto al río Yauza, cuyo afluente se llama Čėčera (Чечера). V. Toporov relaciona este hidrónimo con Čičirys (y Čičris), Čičiraitis y Čičirė, y lo considera de origen báltico. Como el río Čėčera atraviesa un distrito de Moscú llamado desde antiguo Гопоховое поле (‘Campo de los guisantes’: ruso горох ‘guisante’), V. Toporov considera convincentemente que este nombre es un calco del báltico *kikir-/*kiker- ‘guisante’ (Toporov 1982: 3–61). Con su habitual exhaustividad, V. Toporov presenta datos arqueológicos, lingüísticos e históricos que muestran que tribus bálticas vivieron en la cuenca del alto Volga y del Oka, conservaron su cultura y, en algunos lugares, también su lengua hasta el siglo XII, y que no puede descartarse por completo la existencia de un período de bilingüismo báltico-ruso.
Conclusión: el báltico *kikir- ‘guisante’ estaba difundido por una extensa zona del noreste de Europa, desde el mar Báltico, al oeste, hasta el curso superior del Volga y el Oka, al este; por tanto, el prusiano keckers, keckirs ‘guisante’ no puede ser un préstamo del alemán. El prusiano keckers, keckirs ‘guisante’, el selio *čičir-<el báltico *kikir- ‘guisante’, el latín cicer, -is ‘lo mismo’ y el armenio sisern ‘lo mismo’ (< indoeuropeo *kiker-) constituyen una isolexa de las lenguas bálticas, itálicas y armenias.
21. ¿QUÉ SIGNIFICABA PR. rapa?
En el glosario de Elbing de las lenguas alemán-prusianas, bajo la palabra dewis ‘dios’ aparece rapa ‘Engel’ (Mažiulis 1981: 14). Hay constancia de que los prusianos —como los lituanos y los letones— empleaban préstamos para este importante concepto de la vida religiosa y espiritual: S. Grunau incluye en su glosario angol ‘ángel’ (palabra probablemente llegada a través del polaco), mientras que engels (tomada del alemán, cf. al. Engel) se encuentra en el tercer catecismo (Mažiulis 1981: 49, 165, 168. Para el contexto histórico-etimológico de todas ellas, véase Endzelīns 1943: 141, 167, 238; Mažiulis 1988: 77–78, 265; 1997: 12; Toporov 1975: 87; 1979: 41–42). A la luz de estos hechos, rapa se presenta como una denominación bastante inesperada y poco clara para ‘ángel’; por ello resulta incomprensible por qué los prusianos habrían tenido que crear un neologismo, y surge la sospecha de que quizá aquí algo no encaja.
F. Nesselmann mencionó que W. Pierson ya había observado que, al leer la glosa Engel – rapa, se había cometido un error: en lugar de leer el al. Eugel ‘sapo’, se había leído Engel ‘ángel’, y había relacionado el pr. rapa ‘sapo’ con el lituano raupėžė, repečkā, rapūže, rūpužė, así
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pat su lat. ràpt ‘ropoti’ (Nesselmann 1873: 146). Įdomu, kad prūsų kalbos tekstuose raidės u ir n rašant taip pat kartais painiojamos (Endzelīns 1935: 103 [=Endzelīns 1980: 233]). „Vokiečių kalbos atlaso“ leksikai skirto tomo (Band IV, Gießen, 1955) žemėlapyje Nr. 4 yra suminėtos tokios rupūžės pavadinimo tarminės formos: Oigel, Oig(e), Oik(e), Ogel, Ockel⁴. Ypač svarbu, kad forma Oigel vartojama Westfalijoje, iš kur į prūsų kraštą buvo atsikėlę nemaža vokiečių kolonistų. Todėl H. Schallis visiškai teisus sakydamas, kad Elbingo žodynėlio glosoje Engel – rapa yra pr. ràpa ‘rupūžė’, tikriau sakant, ‘ropojantis gyvūnas’, ir jį siedamas su latvių kalbos veiksmažodžiais rāpuot, ràpt(ies) ‘ropoti, réplioti, šliaužti’, rāpus ‘ropomis, réplom’ (Schall 1966: 28). Minėto atlaso rupūžių pavadinimų arealus žymintis žemėlapis, be to, nurodo, kad šiaurės rytų Prūsijos kampe, į rytus nuo Kuršių marių, vokiečių tarmėse buvo vartojamas ir žodis Rapetschke su variantu Repetschke. H. Schallis mano, kad čia, skalvių plote, pr. ràpa išsilaikęs ligi pat naujųjų laikų (Schall 1966: 28–29). Nors ir nėra pakankamai aiškių fonetinių kriterijų atskirti prūsiškos kilmės vokiečių kalbos skolinius nuo jų lietuviškos kilmės, pastarosios dvi formos vis dėlto veikiau laikytinos į vokiečių kalbos tarmes Rytų Prūsijoje atėjusiomis iš lietuvių kalbos šnektų (Bielfeldt 1970: 48). Akademinio Lietuvių kalbos žodyno ir Lietuvių kalbos atlaso duomenimis, rapėčka LKŽₓ₁ 177, repėčka, repėčka, repėčke, repėčė ‘rupūžė’ LKŽₓ₁ 460 vartojami pačiame pietų vakarų lietuvių kalbos ploto pakraštyje (Lietuvių kalbos atlasas, I, 1977: 153, žemėl. Nr. 81), kuris ligi pat II pasaulinio karo ribojosi su vokiečių kalbos arealu. Jų darybos pamatas yra būdvardžiai repėckas, repėčkas, repėčkas ‘einantis visomis keturiomis, keturpėsčias’ LKŽₓ₁ 460, plg. dar prieveiksmius repėčka, repėčka, repėčka, repėčka ‘visomis keturiomis, ropomis’.
En los dialectos lituanos también se encuentran formas para denominar al sapo con vocalismo radical o (<ā): dial. ropūžė, Pelesa; ropūžė, diccionario de A. Kuršaitis: ‘sapo (Bufo)’, LKŽₓ₁ 841; ropūžė en el dialecto de Lazūnai (Petrauskas, Vidugiris 1985: 225), junto a rapušė, rapužė con a breve en la raíz en el habla de Zietela (Vidugiris 1998: 530). Su base derivativa parece ser el verbo ropóti (-ója) ‘moverse, reptar (normalmente de insectos y reptiles)’; cf. también el adverbio ropà ‘a rastras, a cuatro patas’. La presencia de formas con vocalismo radical o (<ā) en hablas lituanas y su concentración hacia el extremo meridional, en el área histórica de los yotvingios y los prusianos, hacen plenamente posible reconstruir la palabra rāpa en prusiano. Es cierto que V. Mažiulis señala que, en el glosario de Elbing, la forma de tema en ā rapa (nom. sing. fem.) se habría escrito *rapo (con el cambio de ā final de palabra a o, como, por ejemplo, en galwo, mergo), y por ello corrige rapa a *rapan (Mažiulis 1997: 12). Sin embargo, tampoco debería subestimarse la explicación lógica de J. Endzelynas, según la cual rapa, si es una palabra genuina, podría haber llegado, junto con manga ‘prostituta’ y merga ‘muchacha, joven’ del glosario de S. Grunau, de aquellos dialectos prusianos en los que la vocal ā no se labializaba tras consonantes labiales y velares (Endzelīns 1943: 62). Así que también pudo haber existido el pr. rāpa (<*rāpā). Sin embargo, al considerar la alternativa, parece más probable que el pr. ràpa tuviera la forma *ràpaz- y similares, es decir, que llevara el sufijo *-az- (lit. -až-). Se pueden distinguir los sufijos -ėž- (/*-až-)/-ėž- en denominaciones lituanas del sapo como rėpežė, repėžė, rėpežis ‘sapo’, LKŽₓ₁ 466: rėpénti (-ėna) ‘reptar’ (cf. también repetóti [rėpetoti, repetoti] ‘reptar; avanzar a gatas…’); lituano bebėžė (y bėbėžė) ‘sapo; piojo’, LKŽ₁ 705: bėbė ‘piojo (en el habla infantil
4 Šis šaltinis Lietuvoje neprieinamas. Cituojama pagal Schall (1966).
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’); kr(i)upėža ‘sapo, sapito (insulto suave)’, LKŽVI 651, 716: kr(i)ūpis, kr(i)ūpė. También hay otros sufijos, por ejemplo -ek-/-ėk- en las palabras repėka, repėkė, rėpekė, LKŽXI 463; son especialmente frecuentes los sufijos -už-/-ūž-: rāpuža, rāpužė, rapūžė (usado como eufemismo), LKŽXI 180, junto a rapóti (-ója) ‘andar con dificultad, arrastrarse; reptar’; repūžė (rėpužė), LKŽXI 475: repénti (-éna) ‘reptar’; kūkužė (ir kukužė) ‘sapo (término insultante más suave)’, LKŽVI 818: kukūtė ‘anfibio parecido en cierta medida a un sapo’.
Por tanto, ahora también habría que explicar de otro modo —es decir, no relacionándolos con el pr. rapa— los topónimos letones Rapa, Rapas (Dambe 1972: 58). Al parecer, no se pueden distinguir de los apellidos letones Rapa, Raps (< *Rapas). También son de origen letón los apellidos lituanos Rapas y Rapis (sin acento) de los alrededores de Rokiškis (cf. Vanagas, ed., 1989: 573–574). Su base derivativa podría ser el verbo letón iz-rapēt ‘pudrirse, descomponerse, volverse poroso’, MEI 789; cf. el lituano rāpti (rãmpa, rāpo) ‘estar indispuesto’, LKŽXI 178.
Conclusión: probablemente se cometió un error al leer la glosa Engel – rapa del glosario de Elbing de las lenguas alemán-prusianas: en lugar de leer el al. Eugel ‘sapo’, se leyó Engel ‘ángel’.
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