Lithuanian and Indo-European Phonological Parallels
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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA
XLV (2001), 145–150
Paralelismos fonológicos entre el lituano y el indoeuropeo
William R. Schmalstieg
The Pennsylvania State University
Se propone que las monoptongaciones características de los dialectos lituanos (y de muchas otras lenguas) son una especie de repetición de las monoptongaciones que tuvieron lugar en el indoeuropeo. Al igual que los diptongos «impuros» del lituano moderno, las antiguas secuencias indoeuropeas de vocal más nasal o líquida también se trataban como diptongos.
In a recent article (Schmalstieg 2000) I have tried to show how the syntax of contemporary Lithuanian may shed light on the internal development of Indo-European. In this article I hope to show how Lithuanian phonology can give us a clue as to the internal phonological history of the common Indo-European language.
Es bien sabido que los cambios lingüísticos tienden a repetirse con el paso del tiempo. Un ejemplo bien conocido de ello son las palatalizaciones recurrentes de las velares en las lenguas eslavas. Aquí me propongo examinar ciertas monoptongaciones que he supuesto para la protolengua indoeuropea común y que, según se sabe, se repitieron en la historia de las lenguas bálticas y de muchas otras lenguas. De hecho, Antkowski (1956: 50) escribió que el proceso de monoptongación de los diptongos era un proceso presente en la historia de todas las lenguas indoeuropeas. Quisiera sugerir aquí que la historia documentada del lituano, en comparación con la de varias otras lenguas indoeuropeas, puede darnos una idea de una posible reconstrucción interna de la lengua protoindoeuropea.
Zinkevičius (1966: 92) notes that the Eastern High Lithuanian Panevėžiškiai in final circumflex and unstressed position change ai, ei, au respectively into the monophthongs ę, ė, o (or in places o). Thus, e.g., in Biržai, for rankai we encounter the dat./loc. sg. ruj·ke (to the, in the) hand’, for drobei we encounter dat./loc. sg. dró·b’e ‘(to the, in the) linen’, for turgaus we encounter gen. sg. tūr·gos ‘(of the) market’. One can compare the Latvian Tahmian dialect monophthongizations reported by Rudzīte (1963: 166): mêt² < meita ‘daughter, girl’ and lōks < lauks ‘field’.
Se encuentran ejemplos de la monoptongación de ai en e y de au en o en tocario A (a diferencia del diptongo original conservado en tocario B): (A) neñci «ciertamente» = (B) nai «bien, sí»; (A) we (fem.) «dos» = (B) wai «y» < indoeuropeo *du̯ai (Van Windekens 1976: 30). Compárese también el tocario A olar con el tocario B aulāre «compañero, camarada» (Van Windekens 1976: 32). En el latín vulgar, una forma original
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El latín ae (más antiguo ai) se fusiona con una e breve anterior, atestiguada, por ejemplo, en inscripciones pompeyanas; cf. la 2.ª sg. pres. queris, la 2.ª pl. pres. querite, junto a la forma clásica quaero «busco» (anterior gvairo) (véase Rohlfs 1970: 24). Compárese también el lat. causa «causa, razón», que se convierte en el francés chose «cosa». El griego antiguo ναί «sí, en verdad» se pronuncia [né] en griego moderno. Cuando la ai ortográfica del gótico procede del indoeuropeo *ai, *oi o *əi, muchos estudiosos le atribuirían una pronunciación ē, por ejemplo, en el dat. sg. gib-ai «(a) el don» y en el infinitivo laisjan «enseñar» (Braune & Ebbinghaus 1981: 29-30). En ciertos entornos este diptongo también se monoptonga en alto alemán antiguo, por ejemplo, ante -r en el AAl. lēren «enseñar», cf. el gótico laisjan (Braune & Eggers 1975: 42). De manera similar, la secuencia ortográfica gótica au suele interpretarse como un sonido o abierto largo (Braune & Ebbinghaus 1981: 33-34). El au germánico se representa frecuentemente mediante la ō larga del alto alemán antiguo, por ejemplo, hōh «alto» junto a gót. háuhs (Braune & Eggers 1975: 45).
La fusión eslava del indoeuropeo *oi y *ai con *ē y su paso final a ě es bien conocida; cf. el dat./loc. sg. del eslavo eclesiástico antiguo rǫc-ě «(a la, en la) mano», que puede compararse con el lituano estándar rank-ai y con el dialectal (véase arriba) rùj-k-ė, con una monoptongación paralela, pero posterior. De manera similar, es bien conocido el paso eslavo de *au y *ou a u; cf. el gen. sg. con tema en *-u med-u «(de la) miel».
En sánscrito, el indoeuropeo *ai, *ei y *oi confluyeron en *ē; así, por ejemplo, del indoeuropeo *u̯oid- tenemos el sánscrito ved-a «sé», junto al griego antiguo οἶδα y al gótico wait. De manera similar, en sánscrito el indoeuropeo *au, *eu y *ou confluyeron en *ō; cf. el gen. sg. con tema en *-u madh-o-ḥ «(de la) miel». Puede compararse la desinencia de genitivo singular -oḥ del tema en *-u del sánscrito con la desinencia de genitivo singular -os del tema en *-u del lituano dialectal y con la desinencia de genitivo singular -aus del tema en *-u del gótico (donde la secuencia -au- se pronuncia como un sonido o abierto largo).
Pero estos procesos fonológicos más o menos naturales no se limitan en absoluto a las lenguas indoeuropeas. Así, por ejemplo, los diptongos de la koiné del árabe clásico /ay/ y /aw/, conservados en el dialecto de Zahle, se monoptongan respectivamente en /e:/ y /o:/ en muchos dialectos. Por ejemplo, en Zahle encontramos /bayt/ «casa» y /lawn/ «color», frente a /bet/ y /lo:n/, respectivamente, en Tiro, Sidón y Beirut (Cadora 1979: 19).
De hecho, si se cree en los universales lingüísticos, sin duda se diría que la monoptongación es un universal lingüístico. Si una lengua tiene una historia documentada suficientemente larga, parece probable que se encuentre en ella alguna monoptongación. Por lo tanto, me sorprendería que en la historia del indoeuropeo no hubiera habido ninguna monoptongación. Pero como la reconstrucción de monoptongaciones en indoeuropeo es una reconstrucción interna de una lengua que ya está reconstruida, es probable que las pruebas sean escasas y difíciles de interpretar. Una razón evidente de la dificultad para reconstruir monoptongos es que, según la teoría, no quedarían diptongos en posición tautosilábica. Por lo tanto, las pruebas fonológicas deben proceder de morfemas que puedan aparecer alternativamente en posición prevocálica y preconsonántica, de modo que el segundo elemento del diptongo original pueda a veces representarse mediante una consonante correspondiente, es decir, /i/ mediante /j/ o /j/, /u/ mediante /w/ o /v/, etc. Si una variante prevocálica etimológica del diptongo original
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al faltar, no puede haber ninguna evidencia fonológica atestiguada de un diptongo original.
Así pues, propongo que la raíz indoeuropea *dou- ‘dar’, en posición prevocálica, pasó a *dō- > Lith. inf. dúo-ti, Gk. 1st sg. pres. (δῐ)-δω-μι, Skt. (dá)-dā-mi ‘doy’ (véase Schmalstieg 1980: 150-157). Sin embargo, el reflejo de la antigua forma prevocálica *dou- se encuentra en Lith. dāv-ė ‘dio’, el infinitivo chipriota griego δοϝεναι ‘dar’ y el imperativo umbro de 3.ª sg. (pur)do-vi-t(u) = Lat. pericito ‘que sacrifique’ (véase Schmalstieg 1980: 151-157). Evidentemente, si no hubiera habido casos prevocálicos de *dou- etimológico, no habría sido posible reconstruir el diptongo, pues todos los reflejos prevocálicos serían *-ō-.
Además, a mi juicio, la contaminación y remodelación de varias formas apofónicas de una misma raíz *dō-, *dou-, *du- se encuentran en el numeral *duō ‘dos’ (cf. Lat. duo, Gk. δύο, Lith. dù, Slavic dva) y *duōu- (cf. Skt. dva-u). El verbo derivado de *dou- ‘dos’ significaba originalmente ‘convertir en dos, dividir’, lo que condujo a la noción de ‘compartir’. Por ejemplo, la expresión inglesa ‘to share something with somebody’ puede significar ‘dar una parte de algo a alguien’. El significado ‘dividir, partir por la mitad (esto para alguien)’ llegó entonces a significar ‘dar (esto a alguien)’ (Schmalstieg 1987: 17).
Surge una pregunta razonable: si todos los diptongos indoeuropeos etimológicos se monoptongaron en sílabas cerradas, ¿cuál es el origen de los diptongos atestiguados en sílabas cerradas? Propongo que en indoeuropeo surgieron nuevas sílabas cerradas cuando se perdió una vocal átona original en ciertas secuencias. Así, por ejemplo, la secuencia indoeuropea presente en la terminación de genitivo singular de los temas en *-u *(medh)-ous (cf. Lith. medaũs ‘[de la] miel’) tenía la forma *-óuos, con el acento en la primera sílaba de la terminación y la pérdida de la segunda vocal. Sin embargo, la terminación etimológica de genitivo singular de los temas en *-u del protoindoeuropeo también podía aparecer como *-ouós o como *-ouos con acento en la raíz (es decir, sin acento en la terminación), caso en el cual el resultado es *-uos. En épocas posteriores, para los sustantivos de tema en *-u, la terminación *-ous se generalizó en su mayor parte y la forma original *-uos se perdió en su mayor parte. No obstante, en sánscrito se atestiguan reflejos de ambas terminaciones de genitivo singular de los temas en -u. Según Macdonell (1968: 296, fn. 7), en el Rig Veda el gen. sg. de tema en -u mádh-vas (a mi juicio, de *[medh]-uos < *[médh]-ouos) aparece 67 veces, mientras que mádh-os (= Lith. med-aũs, Slavic med-u, a mi juicio, de *[medh]-ous < *[medh]-óuos) aparece 13 veces.
También hay evidencia de la creación de diptongos en raíces emparentadas, una de las cuales tiene la vocal radical después de la sonante y la otra, la vocal radical antes de la sonante. Así, con la vocal radical después de la sonante i, el nom. sg. Skt. dyáuḥ ‘día, cielo’ y Gk. Ζεύς derivan de *diēu-, según Thumb-Hauschild (1959: 73). A su vez, la forma *diēu- podría derivar del indoeuropeo más antiguo *dei̯eu(o)-s. Otra forma de la misma raíz, con la vocal radical antes de la sonante i, está representada por OP deiws ‘dios’, Lat. deus, Lith. dievas, Skt. deváḥ, etc. < *deiu-(ó)-s o *dei̯u(o)-s < Proto-Indo-European *deieu(ó)-s o *de̯ieu(o)-s.
La situación es algo similar a la situación eslava con la pérdida de los jers, salvo que en eslavo, cuando se pierde el jer, la sonante precedente no necesariamente se convierte en vocal,
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cf., p. ej., el ruso moderno (gen. sg.) bojca ‘(del) combatiente’ < *bojьca, u ovca ‘oveja’ < ruso antiguo ovьca, aunque en esloveno y ucraniano modernos la -v- ante consonante puede pronunciarse de manera parecida a la -w- inglesa.
A mi juicio, el tratamiento de las vocales seguidas de nasales en sílabas cerradas en indoeuropeo puede compararse, en algunos aspectos, con el tratamiento de secuencias similares en lituano. En otras palabras, las secuencias indoeuropeas de vocal más *-n, *-m, *-l, *-r más consonante eran diptongos «impuros», al igual que en el lituano moderno. En lituano estándar, en posición final de palabra y en posición tautosilábica ante una fricativa, una vocal breve más -n(-) se alarga y pierde la nasalización, p. ej., acc. sg. diẽvą ‘dios’ y 3rd pres. gęsta ‘se apaga, se extingue’. Nótese, sin embargo, la restauración analógica de esta secuencia en la conjugación de futuro del lituano estándar, donde tenemos, p. ej., gyvẽnsiu ‘viviré’, etc.
Propongo, pues, que durante la historia interna del indoeuropeo una vocal breve más *-N- (N = m o n) en posición tautosilábica siempre pasó a vocal larga, probablemente a través de una vocal nasal larga con posterior pérdida de la nasalización, p. ej., *-oNC (C = cualquier consonante) > *-øC > *-ōC. Sin embargo, en posición final de palabra, ya fuera por consideraciones acentuales o porque la palabra siguiente podía comenzar tanto por consonante como por vocal, se desarrollaron variantes con vocal larga o con vocal breve más consonante nasal. Así, la *-oN final de palabra podía convertirse en *-ō (quizá si era átona o si la palabra siguiente comenzaba por consonante) o mantenerse como *-oN (quizá si era tónica o si la palabra siguiente comenzaba por vocal).
Presento aquí dos ejemplos de la morfologización de la alternancia automática original entre *-oN y *-ō en las lenguas indoeuropeas atestiguadas. Me refiero a la diferencia entre la terminación secundaria de 1.ª sg. *-om, atestiguada en Lat. sum < *e-sóm, el imperfecto de 1.ª sg. Gk. ἔφερον, Skt. ábhar-am ‘llevaba’ y la terminación primaria de 1.ª sg. *-ō, atestiguada en el presente de 1.ª sg. Lat. fer-o, Gk. φέρω, Skt. bhár-ā-mi (con la adición secundaria de la terminación atemática -mi) y Lith. neš-ù ‘llevo’ (véase Schmalstieg 1980: 41; 1998). Muchos indoeuropeístas derivan la terminación primaria de 1.ª sg. *-ō de una secuencia de vocal más laríngea y citan como evidencia las terminaciones de 1.ª singular hititas (2.ª conjugación) -ah-hi y (mediopasiva) -ah-ha; sin embargo, en las lenguas indoeuropeas no anatolias atestiguadas, la terminación *-ō aparece en la voz activa del verbo, mientras que en hitita la terminación de 1.ª sg. -ah-ha aparece en la conjugación mediopasiva. El significado de la conjugación en -ah-hi no está claro, y por lo general no se ofrece explicación alguna de cómo exactamente -ah-hi pudo pasar a *-ō. Por consiguiente, considero mucho más probable que la terminación primaria de 1.ª sg. *-ō derive de la secundaria *-oN que de una vocal más laríngea.
También se encuentran reflejos de *-oN y *-ō en posición final de palabra en las terminaciones pronominales y nominales de dativo singular de los temas en *-o; cf. las formas definidas etimológicas Lith. t-am-(ui), Slavic t-om-u, donde la *-om- etimológica está protegida por la vocal siguiente del miembro final del pronombre definido. La *-ō etimológica está representada en el dat. sg. nominal de tema en *-o Lat. lup-ō, Skt. vṛkāya (con la adición secundaria del elemento -ya), Gk. λύκῳ, Lith. vilk-ui ‘(al) lobo’ (con la adición analógica posterior de *-i en griego y lituano). Schmalstieg (1980: 41-42) ofrece más ejemplos de esta alternancia.
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La coexistencia de una vocal simple en posición final de palabra que alterna con una secuencia de vocal seguida de nasal también en posición final tendría un paralelo parcial en la situación descrita por Zinkevičius (1966: 77) para ciertos dialectos lituanos occidentales (Klaipėda, etc.), en los que la terminación del genitivo plural presenta las variantes: šak-ū̄n o šak-ū̄: «(de las) ramas» (esta última forma carece de nasal final). Según Zinkevičius, quizá por influencia del tipo con acento en la raíz, la segunda variante es más característica de la generación joven y en algunos lugares del este ha desplazado por completo a la primera. Existe incluso una tercera variante con -m final, šak-ū̄-m, que se supone resultado de la generalización de la forma que aparecía ante una consonante labial siguiente. Zinkevičius (1966: 76) señala los dobletes samogitios de las formas estándar lituanas skųsti «quejarse» y li̇̀sti «arrastrarse», que opcionalmente se realizan como skū.ńčti o skū.šti o l’ī.ń.čti o l’ī.šti.
La morfologización de las variantes automáticas originales *-oN y *-ō, condicionadas por los entornos fonológicos, tiene un paralelo parcial en la historia del inglés. En el inglés estadounidense contemporáneo, el uso de las formas del artículo indefinido a y an está condicionado de manera puramente automática por la naturaleza del fonema inicial de la palabra siguiente, por ejemplo, a book, pero an apple. De manera similar, la diferencia entre my y mine también era originalmente del todo automática, pero hoy esta diferencia, condicionada en su origen por la fonología, ha adquirido relevancia morfológica, y en el inglés estándar moderno my es únicamente un adjetivo posesivo y mine es únicamente un pronombre posesivo. Hoy se diría solamente my book (apple) o the book (apple) is mine, sin tener en cuenta el condicionamiento fonológico etimológico (véase Strang 1970: 198).
Espero haber sugerido aquí que la naturaleza recurrente del cambio lingüístico hace probable que, al igual que en lituano, en la historia interna del indoeuropeo se produjeran monoptongaciones de los diptongos «puros» e «impuros». En la mayoría de las lenguas indoeuropeas, la monoptongación es un fenómeno recurrente común, mucho más común que la pérdida de algunas supuestas laríngeas.
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