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Pastabos dėl lietuvių kalbėjimo tempo

Asta Kazlauskienė; Kristina Veličkaitė

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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA XLVIII (2003), 49–57 Observaciones sobre el ritmo del habla lituana Asta Kazlauskienė, Kristina Veličkaitė Vytauto Didžiojo universitetas, Kaunas El artículo presenta una investigación sobre la velocidad general del habla lituana, basada en el habla de ocho personas (cuatro hombres y cuatro mujeres, pertenecientes a dos grupos de edad distintos) residentes en Kaunas. La edad media del grupo más joven es de 27 años y la del grupo de más edad, de 55,5. Se pidió a cada informante que hablara durante unos 20 minutos sobre un tema elegido libremente. En cada caso, el volumen de texto analizado no superó las 36 000 sílabas. Se toma como indicador del habla el número medio de sílabas por segundo. La velocidad media del habla narrativa espontánea de los informantes fue de 3,8±0,6 síl./s, con un intervalo de confianza de 3,2÷4,3 síl./s. La velocidad media del habla de las mujeres fue de 4±0,4 síl./s (3,4÷4,5 síl./s) y la de los hombres, de 3,6±0,9 síl./s (2,2÷4,9 síl./s). Las diferencias internas en la velocidad del habla entre mujeres y hombres resultaron estadísticamente insignificantes: el valor calculado del criterio de Student es inferior al valor crítico: t(6)=0,910<t(0,95)=1,943; los intervalos de confianza se solapan (2,2÷4,9 síl./s para los hombres y 3,4÷4,5 síl./s para las mujeres). La velocidad media del habla del grupo de edad más joven fue de 4,2±0,4 síl./s (3,5÷4,9 síl./s) y la del grupo de más edad, de 3,3±0,5 síl./s (2,5÷4,2 síl./s). Esta diferencia es estadísticamente significativa: t(6)=2,567>t(0,95)=1,943. El ritmo del habla no es un concepto unívoco. Desde el punto de vista de los lingüistas, es la velocidad de articulación de las palabras, las sílabas o los sonidos. A los psicólogos les interesa lo que el ritmo revela sobre la personalidad del hablante y cómo percibe el oyente el ritmo del habla. En retórica, el ritmo del habla es un importante recurso entonativo. La velocidad del habla cumple numerosas funciones. Puede ser constitucional, situacional e individual (Ceplytis 1974: 136). El ritmo constitucional es propio de una lengua o de sus variedades, por ejemplo, un dialecto. El ritmo situacional depende de las circunstancias en que se habla: del número de oyentes y de las características acústicas del recinto. El ritmo individual está determinado por las características personales de cada individuo, como el temperamento. También se distingue el ritmo entonativo, que desempeña una función semántica en el habla. El ritmo entonativo puede clasificarse en intelectual, emocional y representativo. Se denomina intelectual al ritmo en el que se ralentiza o acelera deliberadamente el habla para indicar la importancia del texto pronunciado o, por el contrario, su falta de importancia. El ritmo emocional expresa las emociones del hablante; en este caso, puede ser difícil controlar la velocidad del habla. El ritmo representativo expresa la rapidez de la acción que narra el hablante o imita el ritmo del habla de otra persona (Ceplytis 1974: 136–139). El ritmo del habla lituana estándar desempeña todas estas funciones, pero hasta ahora no se han descrito ni estudiado. En este trabajo se intenta analizar el ritmo constitucional del habla lituana, aunque también se incluyen observaciones sobre el ritmo situacional e individual; asimismo, se procura determinar si el ritmo puede depender del sexo, la edad y el nivel educativo. No hay estudios que examinen en profundidad el ritmo del habla lituana. Solo cabe mencionar la investigación sobre el ritmo del habla de los žemaitianos del norte, realizada a principios de la década de 1970 en el Laboratorio de Fonética de la Universidad de Vilna (Girdenis, Lakienė 1975: 50 | ASTA KAZLAUSKIENĖ, KRISTINA VELIČKAITĖ 71–74). Los libros de retórica (Koženiauskienė 1999; Bielienė 2000) ofrecen datos sobre la velocidad a la que hablan los lituanos, pero se trata de observaciones personales de los propios autores y no de datos obtenidos experimentalmente. En este trabajo se estudia el ritmo del habla de ocho personas que actualmente viven en Kaunas. Cinco de ellas han vivido allí toda su vida; las otras tres se trasladaron a Kaunas desde Telšiai (A. G. m./j. 1, hace 8 años), el distrito de Prienai (A. S. v./s., hace 20 años) y Lazdijai (A. P. m./s., hace 31 años). Al seleccionar a los informantes, se tuvo en cuenta su edad y sexo: se grabó el habla de cuatro hombres y cuatro mujeres, y de cuatro personas jóvenes y cuatro de más edad. La edad media del grupo más joven es de 27 años y la del grupo de más edad, de 55,5 años. Cuatro informantes tienen estudios superiores, dos, estudios superiores no universitarios y dos, estudios secundarios. Todos hablan lituano estándar coloquial, que no es tan correcto como la lengua lituana estándar escrita, cuyo uso es obligatorio en la vida pública. Los participantes desconocían los objetivos del experimento; solo se les explicó que se estaba estudiando su habla. Se pidió a cada informante que hablara durante cierto tiempo (unos 20 min) sobre un tema que podía elegir libremente. El requisito principal era narrar, no leer. Todos los informantes cumplieron este requisito. Como debían hablar durante un período determinado y no simplemente todo el tiempo que pudieran narrar de forma natural sin detenerse, podían hacer pausas durante la grabación. No todos los informantes aprovecharon esta posibilidad. Las pausas no se incluyeron en el tiempo total de habla. Cabe señalar que el habla de los informantes no fue completamente espontánea, pues podían pensar de antemano en lo que iban a decir. Sin embargo, es poco probable que esto influyera en su ritmo del habla, ya que los parámetros extralingüísticos del habla oral (en este caso, las pausas y el ritmo) por lo general no se controlan conscientemente (Ignatova 1999: 64). Los textos se grabaron en una grabadora de voz. Las grabaciones se transcribieron (se mecanografiaron en formato WinWord) y se marcaron las pausas más largas. Se analizaron veinte minutos de habla de cada informante. El volumen total de texto analizado de todos los informantes fue de 2 horas y 40 minutos. Esto equivale a más de 36 000 sílabas. Consideramos que este volumen de texto debería ser suficiente para determinar las principales tendencias generales del ritmo del habla2. Además, una persona que habla durante mucho tiempo (sobre todo si no está acostumbrada a hacerlo y sabe que está siendo grabada) puede cansarse, lo que alteraría su velocidad natural del habla. Como índice del ritmo del habla se eligió el número medio de sílabas pronunciadas por segundo (sílabas/s). La elección se debió a que la fluctuación silábica (es decir, la desviación aleatoria respecto de la media) es una de las más pequeñas en comparación con la de la oración, la palabra, el sonido, el morfema u otro elemento (Ceplitys 1974: 127). Un programa informático creado para este estudio contó todas las vocales y los diptongos utilizados por cada informante3. No se consideraron sílabas independientes las muletillas: 1 La primera letra escrita junto a las iniciales de los informantes indica el sexo; la segunda, la generación (más joven o de más edad). 2 Disponemos de muchas más grabaciones (de dialectos, diálogos y ejemplos de diversos estilos funcionales), pero su codificación requiere mucho tiempo, pues se procura transcribirlas con la mayor exactitud posible para que también sirvan para otras investigaciones nuestras. Por ello, en el futuro será posible ampliar los datos de este estudio y presentar no solo las características principales del ritmo, sino también su dependencia de diversos aspectos del habla. 3 El programa fue creado por T. Kazlauskas. En un texto concreto guardado en formato WinWord, localiza las vocales usadas después del signo de palatalización, los diptongos y las vocales puras no palatalizadas (presenta su suma al final del texto). PASTABOS DĖL LIETUVIŲ KALBĖJIMO TEMPO 51 aaa, eėė, mmm y otros. Sin embargo, también se contaron las sílabas que no forman palabras, es decir, las sílabas de palabras inacabadas, siempre que la sílaba se hubiera pronunciado por completo; por ejemplo: su... sutvarkyt, viena prasčiau... sparčiausiai y otros casos. Se conservaron las pausas entre palabras, porque el ritmo global del habla está determinado tanto por las pausas, las detenciones y los alargamientos como por la velocidad de articulación de los sonidos, las sílabas o las palabras. Dividimos la cifra obtenida por la duración de la grabación. Posteriormente, los datos se procesaron mediante métodos de estadística matemática. Para ello se utilizaron las funciones STDEV, CONFIDENCE y TDIST del programa MS Excel. Se calcularon los parámetros estadísticos habituales en este tipo de trabajos: la media aritmética, la desviación estándar y el intervalo de confianza; la diferencia de ritmo se evaluó mediante el criterio de Student. Los datos obtenidos muestran que la velocidad media del habla de nuestros informantes es de 3,8±0,6 sílabas/s; el intervalo de confianza, de 3,2÷4,3 sílabas/s. Según Girdenis y Lakienė, la velocidad del habla de los žemaičiai del norte es de 3,4±0,6 sílabas/s (intervalo de confianza: 3,2÷3,6 sílabas/s). Si comparamos estos datos con la velocidad media del habla estándar que hemos establecido, veremos que se confirma la hipótesis de Girdenis y Lakienė de que los žemaičiai del norte hablan más despacio que quienes hablan lituano estándar. Sin embargo, hay que prestar atención a la edad de los informantes. Casi todos los informantes estudiados por Girdenis y Lakienė tenían más de 60 años, mientras que la edad media de los informantes de este estudio era de 41 años; por tanto, la edad media de los participantes en ambos experimentos difiere en casi veinte años. Así pues, sería más preciso comparar la velocidad del habla de los žemaičiai del norte con la de las personas mayores. Los participantes de más edad en nuestro experimento pronunciaron una media de 3,3±0,5 sílabas/s (2,5 ÷ 4,2 sílabas/s). En este caso, la velocidad del habla es similar tanto entre quienes hablan en dialecto como entre quienes hablan en la lengua estándar. Ceplyčio tyrimo duomenimis (1974: 129), latviai per sekundę ištaria vidutiniškai 4,3 skiemenis. Galėtume manyti, kad latviai kalba greičiau. Tačiau reikia atkreipti dėmesį į tai, jog Ceplytis latvių kalbėjimo greitį tyrė kitaip: trys diktoriai pasakė vieną ir tą patį tekstą. Šiame tyrime kalba buvo spontaniška, todėl tempas priklausė ne tik nuo gebėjimo greitai ar lėtai artikuliuoti žodžius, bet ir nuo mąstymo galimybių, nes reikėjo patiems sugalvoti, ką pasakyti. Kai žmogus kalba spontaniškai, jis nereguliuoja savo kalbėjimo tempo, kalba palyginti natūraliai, jam patogiausiu greičiu. Kas kita, kai žmogui reikia pasakyti konkrečią frazę. Diktorius gali stengtis ją pasakyti aiškiai ir dėl to gali šiek tiek sutrikti natūralus kalbėjimo tempas. Žmogus, paprastai kalbantis greitai, gali sulėtinti tempą, o lėtakalbis – pagreitinti savo kalbėjimo tempą. Taigi spontaniškos ir nespontaniškos kalbos tempas gali skirtis. Para comprobar si realmente los lituanos hablan más despacio que los letones, realizamos además un experimento de lectura. Cinco locutores leyeron los mismos dos textos (fragmentos de una obra literaria y de un artículo de divulgación científica). Los resultados de la prueba preliminar muestran que los lituanos leen una media de 4,6 sílabas por segundo. Por tanto, nuestra velocidad de lectura es similar a la de los letones. Es interesante que la velocidad de lectura no dependiera del tipo de texto leído: los locutores leyeron ambos textos a una velocidad similar. Durante el experimento advertimos otra cosa. Pedimos a los locutores que leyeran el mismo texto muy despacio y muy rápido. Al leer despacio, pronunciaron una media de 3,3 sílabas/s (el tiempo de habla aumentó en promedio 20 segun- 52 | ASTA KAZLAUSKIENĖ, KRISTINA VELIČKAITĖ dos); al leer rápido, 5,7 sílabas/s (el tiempo de habla se redujo en promedio solo 12 segundos). Hay que señalar que la velocidad del habla percibida por el oyente puede diferir mucho de la establecida experimentalmente, porque la percepción del ritmo depende tanto de la estructura fonética y sintáctica del texto como del significado semántico de lo dicho (Ceplytis 1974: 135). Por ejemplo, se percibirá de manera diferente el ritmo de estas frases: «Hablo rápido» y «Hablo despacio», aunque se pronuncien a la misma velocidad. Al oyente le influirá el significado de las palabras lėtai y greitai. Puede comprobarse que la velocidad real del habla difiere de la percibida escuchando las grabaciones de los informantes. A las estudiantes de lituano que no participaron en el experimento se les pidió que ordenaran a todos los informantes según su velocidad de habla. Identificaron con bastante facilidad al informante más lento y al más rápido, pero les resultó difícil ordenar a los demás hablantes según su ritmo, sobre todo cuando la diferencia era inferior a 0,5 sílabas/s. Algunos investigadores miden el ritmo del habla no en sílabas por segundo, sino en palabras por minuto. Koženiauskienė (1999: 357) afirma que un hablante lituano pronuncia entre 120 y 140 palabras por minuto, mientras que las conferencias se leen algo más despacio, a unas 90–100 palabras por minuto. La velocidad media del habla de los informantes de nuestro estudio es de 107 palabras por minuto. No está claro qué tipo de personas estudió Koženiauskienė. Quizá fueran oradores que, en lugar de narrar, leían. Al determinar el ritmo del habla utilizando distintos índices de velocidad (sílabas por segundo o palabras por minuto), se observó que el orden de los informantes no coincidía (véase la tabla). Dos informantes que hablaban despacio (V. V. v./s. y A. S. v./s.) y cuatro que hablaban más rápido (J. L. m./s., I. L. m./j., A. G. m./j. y A. Ž. v./j.) mantuvieron la misma posición, pero los hablantes A. P. m./s. y A. B. v./j. intercambiaron puestos. Esto se relaciona con la longitud de las palabras que utilizaban; por ejemplo, A. P. m./s. empleaba muchas palabras monosílabas, que a menudo llevaban acento en su habla. Esto demuestra que medir la velocidad del habla en palabras por minuto no es muy preciso. Difícilmente sería preciso (y, sobre todo, sería difícil compararlo objetivamente) incluso si contáramos palabras fonológicas (es decir, si uniéramos los monosílabos átonos a las palabras polisílabas), porque la longitud de las propias palabras varía mucho en el habla. TABLA 1. RITMO DEL HABLA LITUANA Informantes Medición en palabras por minuto Medición en sílabas por segundo V. V. v./s. 68,5 2,6 A. S. v./s. 78,9 3,3 A. B. mujer/joven 99,0 3,6 A. P. mujer/adulta 110,3 3,5 J. L. mujer/adulta 114,7 3,8 PASTABOS DĖL LIETUVIŲ KALBĖJIMO TEMPO 53 CONTINUACIÓN DE LA TABLA 1 Informantes Medido en palabras por minuto Medido en sílabas por segundo I. L. m./j. | 118,5 | 4,2 A. G. m./j. | 127,5 | 4,3 A. Ž. v./j. | 139,6 | 4,7 Promedio | 107,1 | 3,8 También es posible utilizar otro índice de velocidad del habla: cuántos sonidos pronuncia el hablante por segundo. Dado que en lituano la media es de 2,4 fonemas por sílaba (Karosienė, Girdenis 1994: 34), puede concluirse que nuestros informantes pronunciaron una media de 9 fonemas por segundo. Se intentó determinar cómo varía el ritmo durante el habla, por lo que el texto de cada informante se dividió en cuatro fragmentos. Cada fragmento dura cinco minutos. Se contó cuántas sílabas contiene cada fragmento y se determinó el ritmo medio del habla en ese fragmento (véase la fig. 1). La fig. 1 muestra que la velocidad del habla varía. A primera vista, no se aprecia ninguna tendencia evidente en esa variación. Es posible que la variación de la velocidad del habla sea bastante individual. Esta idea también se ve respaldada por la similitud de los promedios generales de cada fragmento: 3,7; 3,8; 3,7; 3,8 sílabas/seg. Tampoco hay que olvidar que el ritmo del habla puede depender del contenido del relato: algunas cosas las contamos más rápido y otras más despacio. Por esta razón, pueden producirse cambios tan grandes en el ritmo de determinados hablantes durante un mismo relato. FIG. 1. RITMO DEL HABLA EN DISTINTOS INTERVALOS DE TIEMPO 54 | ASTA KAZLAUSKIENĖ, KRISTINA VELIČKAITĖ Otro dato interesante: cuatro de los ocho informantes hablaron en el segundo segmento a un ritmo muy similar a su ritmo medio, tres lo hicieron en el tercero y solo uno al final del relato. Así pues, la persona no empieza a hablar a su ritmo más natural de inmediato, sino una vez transcurridos al menos cinco minutos desde el comienzo del monólogo. Existe el estereotipo de que las mujeres hablan más que los hombres. De esta idea se deduce espontáneamente que las mujeres también hablan más rápido que los hombres. Se trata de creencias carentes de fundamento. Ignatova (1999: 64), que estudió las relaciones entre los parámetros del habla oral monológica y las características psicológicas individuales, observó que las diferencias en las posibilidades de ritmo están relacionadas con las diferencias individuales entre los sexos. En este estudio también se observa que el ritmo de habla de hombres y mujeres difiere. Según los datos de nuestra investigación, el ritmo medio de habla de las mujeres es de 4±0,4 sílabas/seg. (3,4÷4,5 sílabas/seg.), mientras que el de los hombres es de 3,6±0,9 sílabas/seg. (2,2÷4,9 sílabas/seg.). El ritmo medio de habla de hombres y mujeres difiere en casi 0,5 sílabas/seg. Sin embargo, quien habló más rápido en este experimento no fue una mujer, sino un hombre. El ritmo de habla del informante A. Ž. v./j. fue de 4,8 sílabas/seg., mientras que el de la mujer que habló más rápido, A. G. m./j., fue de 4,3 sílabas/seg. Si comparamos los promedios del ritmo de habla de hombres y mujeres, vemos que las fluctuaciones del ritmo en el grupo de mujeres (3,6; 3,8; 4,2; 4,3 sílabas/seg.) no son tan marcadas como en el de los hombres (2,6; 3,3; 3,6; 4,8 sílabas/seg.). Aunque el ritmo de habla de hombres y mujeres difiere ligeramente, los datos de nuestra investigación no permiten afirmar con seguridad que las mujeres hablen más rápido que los hombres, pues el análisis estadístico indica que la diferencia entre sus ritmos de habla no es estadísticamente significativa: el valor calculado del criterio t de Student es inferior al valor crítico: t(6)=0,910<t(0,95)=1,943; los intervalos de confianza se solapan (hombres: 2,2÷4,9 sílabas/seg.; mujeres: 3,4÷4,5 sílabas/seg.). Según Girdenis y Lakienė, la edad de los informantes es el factor que más influye en la variación del ritmo (1975: 72). En este estudio también se observan tendencias similares. La velocidad media de habla del grupo de menor edad es de 4,2±0,4 sílabas/seg. (3,5÷4,9 sílabas/seg.), mientras que la del grupo de mayor edad es de 3,3±0,5 sílabas/seg. (2,5÷4,2 sílabas/seg.). El ritmo de estos grupos difiere en casi una sílaba (véase la fig. 2). Esta diferencia es el doble de la que existe entre los ritmos de habla de hombres y mujeres. Por tanto, la edad influye más en el ritmo de habla que el sexo del informante. Casi todos los informantes de mayor edad hablaron más despacio que los hablantes más jóvenes. Los resultados del análisis estadístico del ritmo de habla de los distintos grupos de edad muestran que la diferencia de ritmo es estadísticamente significativa: el valor calculado del criterio t de Student es superior al valor crítico de este criterio, t(6)=2,567>t(0,95)=1,943. Es difícil decir si el ritmo de habla de una persona difiere mucho entre la juventud y la vejez. No obstante, los efectos del envejecimiento pueden ralentizar el habla, ya que se debilitan la memoria y la orientación, y a las personas mayores les cuesta más recordar nombres o palabras de uso menos frecuente (Neverauskas 1999: 10). Así, por ejemplo, el informante V. V. v./s., al relatar sucesos ocurridos treinta años atrás, hacía pausas más largas cuando tenía que recordar nombres de lugares. El informante J. L. m./s. habló de sucesos de la misma antigüedad y recordaba fácilmente nombres y otros detalles. El informante J. L. m./s. habló 1,2 sílabas/seg. más rápido que el informante V. V. v./s. Aunque la edad es muy importante para el ritmo de habla, las características individuales de la persona también influyen considerablemente. Pastabos dėl lietuvių kalbėjimo tempo 55 FIG. 2. RITMO DE HABLA DE LOS GRUPOS DE INFORMANTES MÁS JÓVENES Y DE MAYOR EDAD Al parecer, no hay datos que indiquen que el ritmo de habla pueda depender del nivel educativo de una persona. La cantidad de palabras que conoce depende de su nivel de cultura. Una persona con un nivel de cultura al menos moderado se desenvuelve con entre 2000 y 3000 palabras. El vocabulario de los escritores llega a entre 8000 y 10 000 palabras (Bielienė 2000: 150). Por tanto, podría existir una relación indirecta entre la educación y el ritmo de habla. En teoría, una persona con más estudios debería hacer menos pausas que otra sin estudios del mismo sexo, edad y temperamento, pues tiene un vocabulario más amplio y le resulta más fácil encontrar las palabras adecuadas. Aunque los cuatro informantes con estudios superiores hablaron más rápido (4,1±0,6 sílabas/seg.; 3,2÷5,1 sílabas/seg.) que los hablantes con educación secundaria o postsecundaria (3,4±0,5 sílabas/seg.; 2,6÷4,3 sílabas/seg.), y t(6)=1,804<t(0,95)=1,943, no podemos confiar plenamente en estos resultados, pues los tres informantes que hablaron más rápido pertenecen a la generación más joven (véase la fig. 3), y la diferencia en el ritmo de habla podría deberse a la edad y no al nivel educativo. FIG. 3. RELACIÓN ENTRE EL RITMO DE HABLA Y EL NIVEL EDUCATIVO 56 | Asta Kazlauskienė, Kristina Veličkaitė La educación, al parecer, no puede ser un factor decisivo del ritmo del habla por el mero hecho de que dicho ritmo no refleja en modo alguno la calidad del lenguaje ni del pensamiento. La educación está relacionada con la calidad del lenguaje. Además, el habla depende mucho del tipo de educación que haya recibido la persona: humanística, técnica o de otro tipo. El ritmo del habla de cada persona es individual. No cabe duda de que está relacionado con las características psicofisiológicas de la persona, por ejemplo, con su temperamento, la velocidad de los procesos neurofisiológicos, etc. (Ceplytis 1974: 137). Cuando, por alguna razón, cambia la velocidad de los procesos neurofisiológicos (por envejecimiento, depresión o traumatismos), también cambia el ritmo del habla. El ritmo espontáneo del habla de una persona es innato. Las variaciones del ritmo, el tipo de pausas, la entonación y otros aspectos del lenguaje hablado suelen estar relacionadas con el estado del hablante (Ignatova 1999: 52). Quizá por eso algunos informantes hablaron a una velocidad distinta de la esperada. La velocidad del habla pudo verse afectada por el hecho de que se estuviera grabando su habla: esto provocó en algunos un estado de estrés que aceleró el pensamiento de unos y lo ralentizó en otros. Algunos consideran que ciertos estados de ánimo y emociones de una persona influyen en el ritmo del habla. Por ejemplo, la ira, el aburrimiento y la alegría lo aceleran, mientras que la tristeza, la solemnidad y la sorpresa lo ralentizan (Ceplytis 1974: 138). El estado de ánimo de los informantes se mantuvo estable durante el habla. Para algunos, la grabación generaba tensión, por lo que sus emociones quedaban reprimidas. La alegría y la risa solían ralentizar el ritmo general, porque en esos momentos se producían pausas, mientras que la broma en sí se pronunciaba más rápidamente que una frase en tono neutro. Por lo tanto, cabe suponer que el estado de ánimo o las emociones de una persona influyen en el ritmo del habla solo si se inhibe el pensamiento lógico. Sin embargo, esta cuestión es objeto de investigaciones futuras. Tras analizar los resultados obtenidos en el estudio preliminar del ritmo del habla lituana, pueden extraerse las siguientes conclusiones principales. 1. El ritmo del habla depende principalmente de la edad: las personas jóvenes hablan más rápido que las de más edad. 2. El ritmo del habla depende poco del sexo y del nivel educativo del hablante. De manera preliminar, cabe suponer que el rango de velocidad del habla es mayor en el grupo de los hombres que en el de las mujeres. 3. Al parecer, el ritmo del habla depende sobre todo de las características personales, que son las más estables y las que cambian más lentamente. Los rasgos de carácter determinan el llamado ritmo general del habla, según el cual clasificamos a las personas como hablantes rápidos o lentos. El ritmo del habla es un fenómeno lingüístico complejo. Sus parámetros están determinados simultáneamente por numerosos factores lingüísticos y extralingüísticos (temperamento, edad, situación comunicativa, etc.), que aún deberían estudiarse en profundidad. LITERATŪRA Bielienė, J. 2000: Iškalbos menas, Vilnius: Dailės akademijos leidykla. Ceplytis, L. 1974: Анализ речевой интонации, Рига: Зинатне. Ignatova, N. 1999: Monologinės sakytinės kalbos parametrų ir individualių psichologinių ypatumų ryšiai. Psichologija 20, 51–66. Girdenis, A., Lakienė, A. 1975: Šiaurės žemaičių kalbėjimo tempas. Kalbotyra 27 (1), 71–74. PASTABOS DĖL LIETUVIŲ KALBĖJIMO TEMPO 57 Karosienė, V., Girdenis, A. 1994: Lietuvių bendrinės kalbos skiemens tipų dažnumai. Kalbotyra 43 (1), 34–42. Koženiauskienė, R. 1999: Retorika, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas. Neverauskas, J. 1999: Senėjimas. Medicina ir dar kai kas visiems 11, 10. Asta Kazlauskienė, Kristina Veličkaitė Vytauto Didžiojo universitetas S. Daukanto g. 28, 3000 Kaunas, Lietuva [email protected] Gauta 2003 03 31