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https://doi.org/10.1387/zer.24666 121 revista de estudios de comunicación komunikazio ikasketen aldizkaria Zer, 2023, 28(54) 121-140 eISSN 1137-1102 https://doi.org/10.1387/zer.24666 eISSN 1989-631X La verificación centrada en twitter: análisis del fact-checking de los nutricionistas españoles en redes sociales1 Twitterren oinarritutako egiaztapena: Espainiako nutrizionisten fact-checking-aren analisia sare sozialetan Twitter-focused verification: fact-checking analysis of Spanish nutritionists in social networks josé Luis Argiñano-Herrarte*, Udane Goikoetxea-Bilbao, María del Mar rodríguez-González Universidad del País Vasco (UPV/EHU) rESuMEn: El creciente interés en la sociedad por la alimentación, el éxito de los nutricionistas y dietistas como influencers y la facilidad con la que la desinformación se extiende por las redes sociales forman un triángulo de interés. El objetivo de este trabajo es analizar la labor de los nutricionistas españoles como verificadores de información en Twitter, Facebook e Instagram, en 2019. Los resultados indican que en su labor de fact-checkers los nutricionistas prefieren Twitter a Instagram y a Facebook, y que existe un sesgo de género. Los nutricionistas realizan una labor como fact-checkers poco activa y organizada, y sin tecnificación. PALABrAS CLAVE: fact-checking; influencers; nutricionistas; redes sociales; fake news; engagement. AbstRAct: society’s growing interest in food, the success of nutritionists and dietitians as influencers and the ease with which disinformation spread through social networks form a triangle of interest. The aim of this paper focuses on analyzing the work of spanish nutritionists as information verifiers on Twitter, Facebook and Instagram, in 2019. The results indicate that in their work as fact-checkers, nutritionists prefer Twitter to Instagram and Facebook, and there is an evident gender bias. The conclusions point to the fact that spanish nutritionists carry out their work as fact-checkers in a not very active, poorly organized and non-technical way. KEYwORDs: fact-checking; influencers; nutricionists; social networks; fake news; engagement. 1 Este trabajo se enmarca dentro del proyecto ‘Tratamiento mediático y prevención de la obesidad: cibermedios, redes sociales y comunicación institucional’, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación en la convocatoria 2020 (PID2020-118090rB-I00). Sus autores forman parte del grupo Mediaker, reconocido en la convocatoria de 2021 de ayudas para apoyar las actividades de grupos de investigación del sistema universitario vasco (IT1686-22). * Correspondencia a / Corresponding author: José Luis Argiñano-Herrarte. Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV/EHU. Campus de Bizkaia. Barrio Sarriena s/n 48940 Leioa (Bizkaia) – [email protected] – https://orcid.org/0000-0001Cómo citar / How to cite: Argiñano-Herrarte, José Luis; Goikoetxea-Bilbao, Udane; Rodríguez-González, María del Mar (2023). «La verificación centrada en Twitter: análisis del fact-checking de los nutricionistas españoles en redes sociales», Zer, 28(54), 121-140. (https://doi.org/10.1387/zer.24666). Recibido: 22 marzo, 2023; aceptado: 17 abril, 2023. ISSN 1137-1102 - eISSN 1989-631X / © 2023 UPV/EHU Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional
122 Zer 28-54 (2023), 121-140 José Luis Argiñano-Herrarte, Udane Goikoetxea-Bilbao, María del Mar Rodríguez-González Introducción La oferta informativa sobre alimentación ha aumentado en los últimos años al mismo tiempo que lo ha hecho la preocupación y el interés tanto de la ciudadanía como de la academia (Argiñano y Goikoetxea, 2021; Vasconcelos et al., 2021). El surgimiento y expansión de plataformas como Instagram, Twitter o Facebook ha propiciado un aumento en el número de personas influyentes en las redes sociales que comparten recetas de comida y consejos nutricionales en línea. Destacan los relatos relacionados con la alimentación «limpia», es decir, alimentación saludable, y los estilos de vida que combaten el sobrepeso y combinan las dietas saludables y «libres de» (Goodmana & jaworskab, 2020), frente a la exposición excesiva a los ultraprocesados, que según varios estudios es causa directa del aumento de peso (Poti, Braga y qin, 2017). En este contexto, es importante reseñar la presencia las figuras de nutricionistas o periodistas especializados, conocidos como influencers (Argiñano y Goikoetxea, 2021). Este torrente de información ha generado un ecosistema propicio para la generación y expansión de las noticias falsas —fake news—, que invaden múltiples campos, desde el cambio climático, hasta la inmigración, la salud o la alimentación (Bigas, 2019). Aproximadamente el 33% de las fake news que se viralizan mediante las redes están relacionadas con la salud, y un importante porcentaje tiene que ver con la alimentación (Mariscal, 2020). Para inactivar estas mentiras han surgido iniciativas como La Guía de los Bulos en Alimentación2 de 2019, una publicación elaborada por expertos médicos en el área de la nutrición que nació con el objetivo de desmontar algunas falsedades más comunes, como cuestiones sobre alimentos supuestamente cancerígenos, el azúcar de las frutas, los menús para diabéticos, los «superalimentos» o las estrategias de marketing. La era de la postverdad La creación de contenidos falsos no es un hecho novedoso, pero la popularización de las redes sociales ha propulsado su expansión, por lo tanto, resulta pertinente el análisis de la desinformación que se expande por esas redes y la manera de neutralizarla. Además, el impulso por compartir contenidos de manera inmediata facilita la incursión de las noticias falsas y dificulta el rol de intermediador del periodismo profesional (Torres et al., 2018). Este fenómeno afecta al sistema político, las relaciones internacionales o las políticas públicas sobre el cambio climático. También incide en diversas cuestiones re2 Guía de los bulos en alimentación: https://bit.ly/31usCrZ
https://doi.org/10.1387/zer.24666 123 La verificación centrada en Twitter lacionadas con la salud, como ha ocurrido con el caso de los mensajes divulgados por el movimiento contrario a las vacunaciones (Salaverría et al., 2020). Las fake news son desinformaciones que imitan el contenido y las formas de la noticia, pero sin garantizar los estándares de precisión y credibilidad de cualquier producto periodístico profesional (Zhou & Zafarani, 2018; ramírez-de-la-Piscina, Peñafiel-Saiz & Goikoetxea-Bilbao, 2020). Vosoughi, roy y Aral (2018) confirmaron que, en Twitter, las falsedades se difunden más rápido y con mayor alcance que las verdades: la desinformación recibe un 70% más de retweets. Nuestras opiniones se fortalecen cuando las compartimos con personas afines y estas nos las corroboran, en línea con la teoría del sesgo confirmatorio (wason & johnson-Laird, 1960). A estos sesgos se añade la sensación de la ciudadanía sobre su dificultad para discernir entre las noticias verdaderas y falsas (Newman et al., 2019). Desde la academia se ha intensificado el estudio de los procesos de verificación de informaciones y la implicación de la audiencia en dicha tarea, en Twitter (Magallón-rosa, 2018), o en Facebook (Guess, Nagler & Tucker, 2019). Twitter e Instagram son las redes más habituales para seguir a influencers (Establés, Guerrero-Pico & Contreras-Espinosa, 2019. Procesos de verificación: f a c t -c h e c k i n g Como respuesta a la inmediatez impuesta por las redes sociales, han surgido los denominados sistemas de verificación (Conroy, rubin & Chen, 2015). El fact-checking garantiza que los textos periodísticos estén contrastados a partir de fuentes fiables, documentos oficiales y resultados de investigaciones solventes (Ufarte-ruiz; Peralta-García & Murcia-Verdú, 2018). Para Echevarría (2019), la solución no es menos fact-checking, sino mejor fact-checking —elegir bien qué verifico, y mejor aún qué no verifico—, con un foco especial sobre dónde hacemos llegar nuestras averiguaciones. Zhou y Zafarani (2018) entienden dos formas de abordar el fact-checking. La primera, mediante la verificación manual de hechos basada en expertos (de elevada credibilidad), que incluye sitios web de contraste de datos y verificaciones realizadas por el público. La segunda, mediante la verificación automática, con la asistencia de software de contraste. redondo (2018) advierte de que comprobar la fiabilidad de las informaciones en las redes sociales es un reto inmenso que requiere de técnicas expresas. Los primeros proyectos de fact-checking datan de principios del siglo xxi y fueron Factcheck.org, del Public Policy Center de la Universidad de Pensilvania (2003), y Channel 4 Fact Check (2005).
124 Zer 28-54 (2023), 121-140 José Luis Argiñano-Herrarte, Udane Goikoetxea-Bilbao, María del Mar Rodríguez-González La principal organización es la International Fact-checking Network (IFCN), fundada en 2015. En su web3 incluye cuatro plataformas acreditadas de España: Efe verifica, Newtral, verificat y Maldito Bulo/Maldita.es. Influencer y engagement El influencer se puede definir como una versión moderna del líder de opinión tradicional cuyo valor reside en saber combinar sus labores de prescriptor con la custodia y administración de su marca personal (Fernández-Gómez, Hernández-Santaolalla & Sanz-Marcos, 2018) para fortalecer la conexión con la audiencia y garantizar su fidelidad (Brems et al., 2017). Esta fidelidad entronca con un concepto difuso como es el engagement, que también se identifica con significantes como compromiso o interacción (Mitchelstein et al., 2018; Argiñano y Goikoetxea, 2021). La arquitectura de cada plataforma digital es distinta (Nahon, 2016). Facebook y Twitter convierten a los ciudadanos en lo que Cremades (2007) denomina «nodos de red»; redes densamente conectadas a nivel local, lo cual influye de forma proporcional en el proceso de transmisión de la información. En Instagram, la materialización más evidente, y cuantificable, de la interactividad se visualiza en el número de «me gusta» y de comentarios. En España, el 68% de los usuarios de redes sociales siguen a influencers, especialmente las mujeres y los menores de 46 años y lo hacen, sobre todo, en Facebook e Instagram (Interactive Advertising Bureau, 2019). Además del contenido informativo que ofrecen estos influencers, algunos autores los identifican directamente con el marketing por su capacidad para modificar la actitud de sus seguidores (Freberg et al., 2011). Para lograr este nivel de interacción o engagement, se presentan como ciudadanos corrientes para ganarse la confianza y el reconocimiento de la audiencia, que se sustancia en likes o retuits (Sábada y San Miguel, 2014). Esta investigación aborda una cuestión que ha sido marginada en la academia, como es la actividad, en las redes sociales, de los nutricionistas como verificadores de noticias. 1. Objetivos e hipótesis Los objetivos planteados son los siguientes: 3 https://ifcncodeofprinciples.poynter.org/signatories
https://doi.org/10.1387/zer.24666 125 La verificación centrada en Twitter O1. Identificar y analizar las publicaciones de los nutricionistas españoles relacionadas con las fake news en Twitter, Facebook e Instagram. O2. Estudiar y comparar el engagement de los influencers de la alimentación en cada una de las tres redes. A partir de los objetivos definidos se postulan las siguientes hipótesis: H1. Las fake news son un nicho de oportunidad para los influencers, especialmente los temas sobre alimentación insana y ultraprocesados. H2. La propaganda es el tipo de fake news más habitual en las tres redes analizadas. H3. Los tuits (Twitter), comentarios (Facebook) y posts (Instagram) incluyen enlaces a contenidos audiovisuales. H4. Los influencers ejercen un papel activo de fact-checker frente a la difusión de la desinformación. H5. En todas las redes sociales, las publicaciones sobre alimentación saludable y ultraprocesados referidas a la desinformación obtienen más engagement. 2. Metodología Para llevar a cabo la investigación de las cuentas en las redes de los once nutricionistas de referencia en España se ha recurrido al análisis de contenido (Igartua, 2006; López Noguero). El universo de análisis contiene todos los tuits (Twitter), comentarios (Facebook) y posts (Instagram) publicados por estos once expertos en nutrición entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2019 en las tres redes sociales mencionadas. La selección de los nutricionistas se realizó con anterioridad, tras un primer filtrado en medios digitales de España en el que se identificó a las personas con mayor presencia en informaciones sobre la alimentación en España, a partir del uso de buscadores, en los que se utilizaron, entre otros, el concepto «nutricionista». En segundo lugar, se realizó un seguimiento de las informaciones sobre alimentación y nutrición, también en los principales diarios digitales. Se tuvo en cuenta el número de seguidores y el género. En una segunda fase se establecieron categorías con el fin de agrupar los temas inducidos en la primera fase, y delimitar y optimizar la investigación (Nida, 1975). Para ello, se utilizó a un algoritmo de clasificación semántico supervisado y se recurrió al modelo de programación Python (Demsar et al., 2013). El proceso de extracción finalizó con el rescate de 6.965 publicaciones, datados entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2019. De este conjunto, el codificador procedió a identificar manualmente aquellos en los que el influencer se refiere (y desenmas-
126 Zer 28-54 (2023), 121-140 José Luis Argiñano-Herrarte, Udane Goikoetxea-Bilbao, María del Mar Rodríguez-González cara) a las fake news publicadas en los medios o creencias extendidas en la población. Para ello, se han considerado todo tipo de vocablos usados por los influencers en sus publicaciones y relacionados con las falsas noticias, como desinformación, mentira, bulo, engaño, manipulación, etc. También expresiones que de forma indirecta aluden a las noticias falsas (y jocosa, en este caso): «Tranquilidad, que los aguacates son “ecológicos” y la electricidad del coche fue generada por unicornios enamorados» (Miguel A. Lurueña, en Twitter; abril de 2019). Y las creencias generalizadas: «Una copa de vino no facilita la digestión» (julio Basulto, en Facebook, mayo de 2019). La búsqueda concluyó con el hallazgo de 343 publicaciones, repartidas en Twitter (198 tuits; el 5,4%), Facebook (64 comentarios; el 5,4%) e Instagram (81 posts; el 3,86%). A continuación, se procedió a realizar un análisis de contenido. Se valoraron las fichas utilizadas en investigaciones previas sobre redes sociales en el campo de la nutrición (Marín et al., 2021, Marauri et al., 2021) a partir de ocho variables: 1. Tuitero: se codifica el autor de la publicación (tuit, comentario o post). 2. Comida: se diferencia si la labor de verificación corresponde o no a una noticia relacionada con la alimentación. 3. Temática: distingue los contenidos según las cuestiones que traten. Se han diferenciado ocho categorías: a) Alimentación saludable: sobre la comida beneficiosa o perjudicial, sus propiedades, forma de ingesta, etc., y excluyendo los referidos a los apartados b), c) y d)-. b) Alimentación infantil: el sujeto del contenido son los menores de edad. c) Comida insana/basura/ultraprocesados: aborda este tipo de comida. d) Alimentación vegana/vegetariana: sobre alimentos de origen vegetal. e) Promoción: se informa de actividades públicas de los influencers. f) Prescripción: recomendaciones de alimentos. g) Menús y recetas. formas de preparación de alimentos. h) Personal.: actividades del influencer de carácter íntimo… 4. Tipo de fake news: para su definición se ha reparado en trabajos previos (Tandoc, Ling & Lim, 2018, Salaverría et al., 2020, Argiñano y Goikoetxea, 2021). Tras un análisis preliminar del contenido objeto de estudio, hemos adoptado una opción con cinco tipos de fake news, definidos así: a) Propaganda: se falsean datos para animar a consumir un producto concreto. b) Engaño: los hechos generados son íntegramente falsos y se publican al estilo de la información periodística. c) Exageración: discurso con trazas de verdad pero que por execso es mentira (rubin, Chen & Conroy, 2015). d) Descontextualizacion: se entiende de forma errónea. e) Manipulación de imágenes: fijas o en movimiento.
https://doi.org/10.1387/zer.24666 127 La verificación centrada en Twitter 5. Forma de fake news: directa o indirecta: indica si la noticia falsa se trata de una información concreta, localizada por ejemplo en un periódico o en una cuenta de una red social, o si se refiere a una creencia generalizada, por ejemplo: «el mito de los pesticidas en las fresas», Carlos ríos, marzo de 2019. 6. Modo de verificación: propio o ajeno: referido a si es el propio influencer quien desmiente con su discurso la fake news o si recurre a un tercero, por ejemplo, una plataforma de fact-checking (Maldito Bulo, etc.), un artículo científico o un tuit de otro nutricionista. 7. Formato de verificación añadido: se refiere al formato (video, link a un blog o a un artículo científico, gráfico, audio, etc.) del contenido que, mediante un enlace, puede aparecer en el tuit (Twitter), comentario (Facebook) o post (Instagram). Se ha considerado como una categoría de formato los enlaces a otra red social, por ejemplo, enlaces a stories de Twitter incluidos en las publicaciones de Facebook o Instagram. 8. Engagement: En Twitter se han sumado los retuits y los likes. Twitter es una red donde los conceptos se viralizan y se olvidan muy rápido. Al ser una red inmediata, lo que cuenta es la reacción al tweet, sea like o retuit. En Facebook se han sumado los shares, comentarios y reacciones. Por lo tanto, se han tenido en cuenta todas las formas posibles de interacción. Y para Instagram se han computado los likes del post. En los posts con videos se ha tenido en cuenta los likes y no el número de reproducciones. Para garantizar la fiabilidad del análisis, se realizó una prueba intercodificadores con un 18% de la muestra entre el codificador principal y un segundo codificador, entrenado previamente. De media se obtuvo un 0,79 en el coeficiente de Kappa Cohen. 3. resultados Desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de 2019, los once nutricionistas seleccionados lanzaron, en conjunto, 6.965 publicaciones, repartidas así: 3.685 tuits en Twitter, 2.100 posts en Instagram y 1.180 comentarios en Facebook. Los datos están condicionados por los dos influencers (Mikel Iturriaga y Gabriela Uriarte) que carecen de cuenta en Facebook, y por Carlos ríos, que en diciembre de 2019 anunció que abandonaba Twitter. De esas 6.965 publicaciones, 343 (el 4,9%) están relacionadas con fake news, que los nutricionistas tratan de denunciar y desenmascarar. Los resultados muestran que en Twitter y Facebook el porcentaje de publicaciones sobre desinformación es del 5,4%. En números absolutos supone 198 comentarios en Twitter y 64 en Facebook. En Instagram el porcentaje es menor (3,9%) aunque en números absolutos (81 comentarios) supera al de Facebook, ya que en la primera hay, en total, un número de publicaciones significativamente superior al de Facebook. De entre estas
128 Zer 28-54 (2023), 121-140 José Luis Argiñano-Herrarte, Udane Goikoetxea-Bilbao, María del Mar Rodríguez-González publicaciones, la gran mayoría se refieren a la alimentación. En Twitter, el 94,4%, y en Instagram, el 95%, mientas que en Facebook se limita al 90,6%. Los porcentajes restantes incluyen, por lo tanto, cuestiones ajenas a la comida, como las vacunas, la inmigración o el cambio climático: «Las vacunas no causan autismo, muerte súbita del lactante…Las vacunas causan vida». julio Basulto, Twitter, abril de 2019. Durante el proceso de codificación manual para analizar cada una de las 343 publicaciones sobre noticias falsas se constató la ausencia total de procedimientos automatizados para la detección y verificación de las informaciones. 3.1. Publicaciones totales por influencer Tal y como muestra la Tabla 1, el nutricionista más activo en las redes sociales es julio Basulto, especialmente en Instagram, donde acapara más de la mitad del total de las publicaciones en esta red, con 1.189 posts entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2019. En segundo lugar, aparece Miguel ángel Lurueña. Más alejado, en tercera posición, se sitúa juan revenga. El resto de influencers presenta una actividad de mucha menor intensidad., incluido Carlos ríos, líder, sin embargo, en el número de seguidores. Tabla 1 Porcentaje de comentarios totales y sobre fake news de cada nutricionista (%) Twitter Instagram Facebook Total Fake news Total Fake news Total Fake news j. Basulto 41,10 42,9 56,6 40,4 41,1 37,5 M. A. Lurueña 21,10 22,8 8,5 23,5 20,7 37,5 Carlos ríos 4,00 14,1 8,0 17,3 8,6 1,6 Aitor Sánchez 4,10 8,0 4,7 8,7 6,0 18,7 juan revenga 8,00 5,5 6,4 8,7 11,2 3,1 Mikel Iturriaga 7,10 4,0 3,0 0,0 No tiene No tiene juan Llorca 1,20 1,1 5,7 1,4 6,2 1,6 Lucía Martínez 4,10 1,1 2,4 0,0 3,2 0,0 Virginia Gómez 9,10 0,5 3,3 0,0 2,6 0,0 Gabriela Uriarte 0,04 0,0 0,8 0,0 No tiene No tiene Victoria Lozada 0,16 0,0 0,6 0,0 0,4 0,0 Total 100,00 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Fuente: elaboración propia.
https://doi.org/10.1387/zer.24666 129 La verificación centrada en Twitter En general, los nutricionistas mantienen cierto grado de uniformidad en el número de comentarios publicados en cada red, salvo la clara excepción de Virginia Gómez, mucho más asidua en Twitter. Gabriela Uriarte y Victoria Lozada tienen una presencia residual en las redes sociales. Cuando se analizan únicamente los resultados de las publicaciones sobre fake news, julio Basulto repite como el nutricionista más activo en cada una de las tres redes sociales. En los seis meses analizados publicó 142 comentarios sobre desinformación, distribuidos así: 85 tuits en Twitter, 33 en Instagram y 24 en Facebook. La segunda posición es de nuevo para Miguel ángel Lurueña, igual que cuando se han computado todos los comentarios. El porcentaje de ambos nutricionistas, tanto en el cómputo general como cuando solo se cuentan comentarios sobre desinformación, es similar (Tabla 1). Sin embargo, si se estudia a Carlos ríos se observa que en Twitter y en Instagram sus porcentajes se disparan. En cambio, en Facebook muestra la tendencia contraria: el porcentaje de comentarios genéricos es superior al de las publicaciones referidas a fake news. Aitor Sánchez también muestra una atracción hacia el fact-checking y, además, en su caso, la preeminencia de este tipo de comentarios se encuentra en las tres redes sociales. juan revenga mantiene la tensión de verificador en Instagram pero es más reticente en Twitter y Facebook. Mikel Iturriaga y juan Llorca, por su parte, tienen un perfil muy bajo como fact-checker, una característica que comparten las cuatro nutricionistas incluidas en esta investigación: Lucía Martínez, Virginia Gómez, Gabriela Uriarte y Victoria Lozada. 3.2. Temáticas Como se ve reflejado en la Tabla 2, alimentación saludable es la temática más habitual en las tres redes sociales, especialmente en Twitter (2.683 publicaciones): «#Andalucíajunta: No lo uses como excusa para pedirte otra, pero un estudio indica que el consumo moderado de cerveza ayuda a la digestión y mejora el metabolismo» —Carlos ríos, Twitter, abril de 2019. Promoción ocupa el segundo lugar. «Esta tarde estaremos en Onda Cero»; julio Basulto, Twitter, mayo de 2019. El resto de las temáticas, salvo alguna excepción, queda relegado a un planto testimonial. Entre esas excepciones se pueden apuntar las cuestiones relacionadas con los ultraprocesados y la alimentación infantil, más habituales en Facebook, y la alimentación vegana, más frecuente en Instagram.
136 Zer 28-54 (2023), 121-140 José Luis Argiñano-Herrarte, Udane Goikoetxea-Bilbao, María del Mar Rodríguez-González Esta debilidad generalizada hacia los formatos audiovisuales ya se ha detectado anteriormente en las redes sociales de Carlos ríos (Marauri et al., 2021). En general, la presencia de contenido audiovisual de los influencers seleccionados se limita a enlaces a videos de YouTube o de televisiones y emisoras de radio en los que aparecen los propios nutricionistas debatiendo sobre la alimentación. queda demostrado que la tercera hipótesis no se cumple. La praxis habitual en las tres redes sociales consiste en centrarse en creencias generalizadas falsas en lugar de acometer la verificación de informaciones concretas. No es una labor de fact-checking expresa, de vigilancia estrecha sobre un infractor que expande una mentira con fecha y hora. El sistema de verificación más empleado es el ajeno, frente al propio, pero prácticamente hay un empate técnico, que lo desnivela Twitter. De hecho, y a pesar de la complejidad que entraña el fact-checking (Ufarte-ruiz, Anzera & Murcia-Verdú, 2020), tanto en Instagram como en Facebook es más frecuente la verificación propia. Se puede interpretar que los influencers se arrogan el papel de juez verificador (Amazeen, 2015) exhibiendo en púbico su conocimiento de la alimentación y trabajando de forma independiente, en lugar de colectiva. La ausencia de sistemas de automatización para la detección de las noticias falsas obliga a encuadrar a los nutricionistas dentro del modelo de verificación manual que describen Zhou y Zafarani (2018), lo que les aleja de las exigencias de calidad que plantea redondo (2018). Se puede interpretar que la labor de fact-checker de los nutricionistas se aleja de la praxis profesional y presenta un perfil bajo. Su contribución para minimizar la expansión de las noticias falsas es débil (Atehortua & Patino, 2021). Se puede concluir, por tanto, que no se cumple la cuarta hipótesis. Ese perfil bajo no es óbice para que los influencers promuevan la interacción con los seguidores y favorezcan así su implicación, por un lado, como una nueva fuente de información en la búsqueda e identificación de falsedades (rodríguez-Pérez, 2020) y, por otro lado, como parte de una comunidad (Calvo y Araguete, 2020). El análisis del engagement ha permitido confirmar la quinta hipótesis: alimentación infantil y ultraprocesados son los temas con mayor potencial de interacción. No así las cuestiones personales, tan habituales en las redes sociales (Aleixandre-Benavent & Ferrer-Sapena). Se puede concluir que los nutricionistas españoles realizan una labor limitada y poco organizada y tecnificada como verificadores de falsedades sobre la alimentación en Instagram, no consideran el fact-checking un verdadero nicho de actividad a pe-
https://doi.org/10.1387/zer.24666 137 La verificación centrada en Twitter sar de que el engagement indica que hay elementos en torno a la desinformación que motivan a los seguidores de los influencers. A partir de estas conclusiones, se puede subrayar que, frente a la desinformación, la confianza de la audiencia en este tipo de influencers debería ser limitada, ya que incluso aunque esa fuera su voluntad, no está en manos de estos nutricionistas desenmascarar las fake news que se difunden por la red. Para futuras investigaciones sería interesante recurrir a metodologías cualitativas, como las entrevistas en profundidad, para tratar de encontrar explicaciones a la práctica de los influencers para verificar las fake news. Contribución específica y orden de autoría josé Luis Argiñano-Herrarte ideó y diseñó la investigación. Este autor, junto a Udane Goikoetxea-Bilbao y María del Mar rodríguez-González, recopiló los datos y procedió a su análisis. Los tres autores colaboraron en la redacción y edición del texto final. Esta distribución del trabajo ha determinado el orden de autoría. referencias bibliográficas Aleixandre-Benavent, rafael & Ferrer-Sapena, Antonia (2021). ¿qué nos aportan las redes sociales? Anuario ThinkEPI, 4, 217-223. Alonso-López, N., Sidorenko-Bautisargiñta, P. & Giacomelli, F. (2021). Beyond challenges and viral dance moves: TikTok as a vehicle for disinformation and fact-checking in Spain, Portugal, Brazil, and the USA. Anàlisi: Quaderns de Comunicació i Cultura, 64, 65-84. https://doi.org/10.5565/rev/analisi.3411 Amazeen, Michelle A. (2015). revisiting the Epistemology of Fact-checking. Critical Review, 27(1), 1-22. https://doi.org/10.1080/08913811.2014.993890 Argiñano j.L. y Goikoetxea U. (2021). El rol de fact-checkers de los influencers españoles de la alimentación en Instagram. Comunicación y Medios. 30, 14-27. Atehortua, Nelson A. & Patino, Stella (2021). COVID-19, a tale of two pandemics: novel coronavirus and fake news messagin. Health Promotion International, 36(2), 524-534. https://doi.org/10.1093/heapro/daaa140 Bigas, N. (2020, 12 de febrero). Coronavirus i ‘fake news’ sanitàries, quan el virus de la por s’expandeix per les xarxes. Universitat Oberta de Catalunya. recuperado de https:// bit.ly/3EHMEjy Brems, C.; Temmerman, M.; Graham, T. & Broersma, M. (2017). Personal branding on Twitter: How employed and freelance journalists stage themselves on social media. Digital journalism, 5(4), 443-459. http://doi.org/gf8mfv
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