ETXEPARE IGIÑIZ, Lauren: Joseph Hiriart, Art Déco-aren maisu: arkitektura-bidaia Lapurditik Tunisera (1925-1936).Bilbao, Universidad del País Vasco; Arte Textos 8, 2020, 99 pp., ISBN: 978-84-1319-169-0
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155 ARSBILDUMA RESEÑA BIBLIOGRÁFICA ARSBILDUMA ARS BILDUMA ISSN 1989-9262 UPV/EHU Press (CC BY-NC-ND 4.0) htps://doi.org/10.1387/ars-bilduma.23704 BIBLID [(2022), 12; 155-156] ETXEPARE IGIÑIZ, Lauren: Joseph Hiriart, Art Déco-aren maisu: arkitektura-bidaia Lapurditik Tunisera (1925-1936). Bilbao, Universidad del País Vasco; Arte Textos 8, 2020, 99 pp. ISBN: 978-84-1319-169-0 La parte más conocida de la obra arquitectónica de Joseph Hiriart (Baiona, 1888-París,1946) es la realizada en su propia tierra natal, el País Vasco francés, construida en los años siguientes al Pabellón La Maîtrise que proyectó para la Exposition Internationale des Arts Décoratifs Industriels Modernes celebrada en París en 1925. Pocos arquitectos tienen la fortuna y el mérito de ganar un concurso y realizar un pabellón para una feria de relevancia internacional a los pocos años de comenzar su andadura profesional. Hiriart lo hizo junto a sus dos socios de la Rue Marbeuf en París, George Tribout (1890-1970) y George Beau (1892-1958), que también habían pasado por las aulas de la École des Beaux-Arts de París y del atelier de Gustave Umdenstock (1866-1940). Los tres habían sido formados en una tradición clásica, en unos años en los que la abstracción de las artes visuales y las nuevas técnicas constructivas comenzaban a abrir paso a la arquitectura moderna. Más allá de la fortuna crítica que han tenido las viviendas unifamiliares que Hiriart construyó en solitario en la cima de Bordagain en Cibourne (Lehen Tokia, 1925; Itzala, 1926; Villa Leihorra, 1926), puede decirse que el Hotel en Guétharia (1926), proyectado por los tres socios con elementos del regionalismo vasco incorporados al Art Decó que habían abrazado en París, forma parte del paisaje cultural de la costa vasco-francesa. Por su parte, el Hôtel-Casino la Roseraie en Ilbarritz (1928) –quizá algo menos presente en la memoria colectiva y en la literatura especializada, por las significativas transformaciones que sufrió a lo largo del siglo pasado– da cuenta, con un volumen que sumaba nada menos que 150 habitaciones de lujo, de la capacidad para conseguir encargos de envergadura que tuvo Hiriart desde el inicio de su carrera. Sirva recordar que el del País Vasco francés era un mercado emergente en el que también competían profesionales de la talla de Robert MalletStevens (1886-1945), entonces considerado el arquitecto más importante de Francia, que se hizo con el proyecto del Hotel-Casino La Pérgola (1928) en San Juan de Luz. El libro Joseph Hiriart, Art Déco-aren maisu: arkitektura-bidaia Lapurditik Tunisera (19251936), recientemente publicado por el profesor e investigador Lauren Etxepare, arranca en este contexto e invita al lector a trasladarse a Túnez para conocer otros tantos proyectos, mucho menos estudiados, que Hiriart desarrolló en la capital de uno de los protectorados de Francia. Era habitual que los arquitectos franceses de su generación trataran de abrir otros mercados en el norte de África, como fue el caso de Le Corbusier (1887-1965), que diseñó importantes proyectos en Algeria (1932, 1934). Lo que era menos usual es que los arquitectos desplazaran físicamente su lugar de trabajo a la ciudad donde se iban a construir los proyectos, como fue el caso de Hiriart, que abrió un nuevo despacho en la Rue
156 ARSBILDUMA JOSEPH HIRIART, ART DÉCO-AREN MAISU: ARKITEKTURA-BIDAIA LAPURDITIK TUNISERA (1925-1936) RESEÑA BIBLIOGRÁFICA Bretagne de Túnez en la temprana fecha de 1927. Para ello se asoció con otro arquitecto, diez años más joven que él, que había crecido en aquella ciudad y se había diplomado en su misma escuela y con su mismo maestro en París. Junto a Jean-Marcel Seignouret (18981963), y con el mismo lenguaje Art Decó con el que había comenzado su carrera, Hiriart desarrollaría el trabajo en Túnez durante toda una década. En ese tiempo desarrollaron una variada cantidad de proyectos, que abarcan desde la propuesta de concurso para la estación de tren de la capital (1929), que muestra la ambición de Hiriart por implicarse en proyectos infraestructurales que pudieran transformar la ciudad, hasta un bloque de viviendas de gran escala que ganaron por concurso y que construyeron para la empresa Schwich et Baizeau, siendo una de las mayores operaciones inmobiliarias desarrolladas en la capital en la época (1936). Para entender la importancia de los proyectos que tuvo y del modo en que Hiriart desarrolló su trabajo, baste mencionar que Lucien Baizeau, uno de los dos socios de la empresa Schwich et Baizeau, era el cliente que pocos años antes había encargado a Le Corbusier su Villa en Carthago (1928), única de sus obras construida en África. Sorprende que, a pesar del interés en abrir ese nuevo mercado y de la importancia de la propia obra como campo de pruebas en el que testear los principios arquitectónicos que culminaron en la Villa Savoye (1929), ni Le Corbusier ni ninguno de sus colaboradores visitó nunca el lugar en el que se emplazó su obra, a escasos kilómetros de la ciudad de Túnez. No fue así en el caso de Hiriart. Tal y como narra Etxepare en su libro, Hiriart realizaría constantes viajes desde Francia para reunirse con sus clientes actuales y potenciales y para seguir el proceso de construcción. Mientras Hiriart sería el responsable del desarrollo de los proyectos en la oficina de París, Seignouret se haría cargo de la dirección de obra; una parte del proyecto a la que Hiriart concedía equivalente importancia, a juzgar por la autoría compartida que tienen todos los proyectos. El libro muestra cómo para el arquitecto de Bayona, de grandes ambiciones y vocación internacional –tal y como Etxepare recuerda al subrayar su frustrado sueño de alzarse con el Prix de Rome– fue fundamental el trabajo in-situ, una labor realizada cerca del lugar de construcción y en diálogo cercano con sus clientes. Para tratar de encontrar las evidencias de la producción arquitectónica de Hiriart en Túnez (año de concurso o encargo del proyecto, empresa promotora, empresas de ingeniería colaboradoras, planos de desarrollo y construcción del proyecto) Etxepare ha acudido a los archivos de la ciudad (Archives de la municipalité de Tunis, Archives Nationales de Tunisie, Centre d’archives de l’Institut Français d’Architecture), al tiempo que ha estudiado las publicaciones de los proyectos en las revistas de la época (Chantiers. Revue mensuelle illustrée de la construction en Afrique du Nord, Journal des travaux publics et du bâtiment, L’Architecture d’aujourd’hui, Le Béton Armé, Gure Herria). Igualmente, para catalogar el estado de la producción arquitectónica de Hiriart con un hiato de 90 años, y como parte de su investigación, Etxepare ha visitado las obras que analiza, al tiempo que ha realizado nuevas fotografías, mostrando el modo en que la obra ha resistido el paso del tiempo. Es reseñable también la exhaustividad con la que el autor ha recopilado y estudiado la bibliografía existente, ampliando el contexto en el que se desarrolló la obra de Hiriart y poniendo su texto en diálogo con trabajos que habían analizado aspectos distintos, todo ellos en un idioma diferente al escogido por el autor para la redacción del libro. Joseph Hiriart, Art Déco-aren maisu: arkitektura-bidaia Lapurditik Tunisera (1925-1936) supone así, para todo aquel interesado en la historia y en el complejo desarrollo del entorno construido, un triple viaje a lo largo del tiempo. En origen, el que realizó el arquitecto Joseph Hiriart entre dos continentes en sus constantes idas y venidas entre los dos proyectos de mayor impacto internacional que realizó en su carrera, en las exposiciones de 1925 y 1937 en París. Posteriormente, el que ha emprendido el propio autor del libro durante su investigación, para conocer de primera mano la obra y los archivos donde se registran algunas evidencias. Y por último, el que la lectura ofrece ahora, a modo de invitación, a toda una comunidad de lectores unida por el uso de una lengua, el euskera, que es la propia del lugar donde nació y también construyó Hiriart. Gracias a este nuevo libro y a la elección de la lengua vasca como vehículo de transmisión, el profesor Etxepare amplía no sólo el conocimiento de la obra de Hiriart, sino que contribuye a enriquecer significativamente el ecosistema de la producción científica. LAURA MARTÍNEZ DE GUEREÑU ELORZA IE University / TU Múnich ARS BILDUMA, nº 12 (2022), pp. 155-156 • ISSN 1989-9262 • UPV/EHU Press • https://doi.org/10.1387/ars-bilduma.23704