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DEL ARCO BLANCO, Miguel Ángel, Cruces de memoria y olvido. Los monumentos a los caídos de la guerra civil española (1936-2021). Editorial Crítica, Barcelona, 2022, 449 pp.

Urquijo Goitia, Mikel

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1022 Historia Contemporánea, 2022, 70, 1022-1024 HC ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 Historia Contemporánea, 2022, 70, 1022-1024 https://doi.org/10.1387/hc.23743 DEL ARCO BLANCO, Miguel Ángel, Cruces de memoria y olvido. Los monumentos a los caídos de la guerra civil española (1936-2021). Editorial Crítica, Barcelona, 2022, 449 pp. La obra que comentamos nos aproxima a un tema de indudable actualidad y muy presente en nuestra sociedad: el debate sobre la memoria de la guerra civil y el franquismo. La apertura de fosas en las que fueron enterrados los asesinados en la represión, las polémicas sobre los monumentos conmemorativos de la guerra, la modificación de la denominación de las calles, etc. son cuestiones sobre las que se polemiza en muchos lugares de España y que en ocasiones llega a los tribunales de justicia. Estas cuestiones y otras más trascienden el mundo académico y se discuten en las instituciones, en los medios de comunicación, etc. En estos foros no hablamos de historia, sino de memoria. No se trata de explicar lo que pasó en la guerra y en el franquismo, sino que se trata de decidir qué referentes queremos ofrecer a la sociedad para recordar. Cuando se quita la denominación de una calle dedicada a un militar golpista que traicionó su juramento de respeto a la ley y a las instituciones, no se trata de eliminarlo de nuestra historia, lo que se evita es convertirlo en un modelo de comportamiento para las generaciones venideras. Miguel Ángel del Arco analiza en su libro la construcción de los monumentos a los caídos como elemento central de la construcción de la memoria de la guerra civil por el franquismo. A partir de esta cuestión realiza un recorrido por la construcción de la memoria de la guerra civil desde 1936 hasta la actualidad. Es una obra bien documentada y con una profunda reflexión sobre el significado de la memoria en las sociedades actuales, con una atención especial, al caso español. El origen de los monumentos a los caídos lo sitúa en el siglo x i x , pero será tras la I Guerra Mundial cuando se extienda su creación por Europa. En España la dictadura franquista adopta este modelo de conmemoración para sus muertos. Este es un elemento central en este proceso. Los muertos a los que se recuerda son únicamente los sublevados, los «caídos por Dios y por España», los del bando gubernamental nunca existieron. La guerra es el elemento fundacional de la dictadura, el 18 de julio de 1936 supone el inicio de una nueva época que se consolida tras el 1 de abril de 1939. En esta fecha acabó la guerra, pero no llegó la Paz sino la Victoria, como acertadamente escribió Fernando Fernán Gómez: La «nueva España» era para los vencedores, mientras los vencidos debían sobrevivir en la penumbra para evitar llamar la atención de las autoridades. En este proceso de construcción del nuevo régimen se genera una memoria oficial de la guerra en la que el mito de los caídos es un elemento fundamental. Los héroes que dieron su vida «por Dios y por España» debían ser recordados como modelo para las generaciones futuras. Para ello se inició la construcción de monumentos a los caídos por toda España de manera controlada por las autorida- Reseñas de libros https://doi.org/10.1387/hc.23743 1023 des del régimen. El libro que comentamos reconstruye el modelo de monumento que se podía hacer bajo la supervisión de las autoridades. La cruz es el elemento central de estas construcciones, vetándose otros elementos que no respondían al significado que se les quería otorgar. Frente a la estética del fascismo italiano o el nazismo alemán, el franquismo recurre al clasicismo como modelo, ligando estos mausoleos a la etapa imperial de los Austrias, que era un importante referente intelectual de la dictadura. Los proyectos que escapaban de este diseño debieron ser modificados para responder al modelo establecido encaminado a construir una memoria determinada. Miguel Ángel del Arco analiza detalladamente el diseño de estas obras y los elementos que la componen enmarcándolo en este proceso de construcción de la memoria y en el intento de que perdure a lo largo del tiempo. En el desarrollo de la investigación dedica un capítulo específico al Valle de los Caídos, como la obra más relevante para el recuerdo a los caídos y la construcción de la memoria de la guerra civil. Este mausoleo resulta singular frente al resto de construcciones a las que se refiere el libro por el papel de Franco en su construcción, por su elevadísimo coste humano y económico, por el uso de penados en sus obras y por su sentido como elemento icónico en las conmemoraciones franquistas durante y después de la dictadura. En este proceso de generación de la memoria de la guerra, la construcción de estas cruces estuvo acompañada de la celebración de actos conmemorativos en recuerdo de los caídos. Anualmente se celebraban actos institucionales en los que se evocaba a los caídos y su generosidad al dar su vida por la Patria. Pero los años fueron dulcificando esta estética bélica. A pesar de que estas conmemoraciones continuaron hasta la muerte de Franco, a partir de finales de los años 50 y durante los 60 fueron perdiendo relevancia en muchos lugares. El alejamiento de la imagen fascista que buscaba el franquismo, junto al acceso de nuevos dirigentes políticos en los sesenta, que no habían estado en la guerra, unido a la campaña de los «XXV Años de paz», junto a la menor disposición de una parte de la Iglesia, tras el Concilio Vaticano II, a formar parte de las conmemoraciones produjo un alejamiento de la exaltación de los caídos y de la memoria de la guerra. Por otra parte, en los años 60 y especialmente en los 70 la oposición al régimen inició ataques a estos monumentos, que continuarán tras la muerte del dictador, mostrando que la memoria oficial no era compartida por una parte de la población. Tras la muerte de Franco, los gobiernos democráticos no desarrollaron una memoria alternativa a la de la dictadura. Con el objetivo de no ofender a los nostálgicos de la dictadura las políticas de reconocimiento a las víctimas del franquismo llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos fueron limitadas. En el ámbito local se desarrollaron algunas actuaciones de recuperación de los asesinados en fosas anónimas, aunque en bastantes lugares gracias a la iniciativa de familiares o asociaciones. Por otra parte, los nuevos ayuntamientos democráticos, en Reseñas de libros 1024 Historia Contemporánea, 2022, 70, 1022-1024 bastantes localidades, a partir de 1979 modificaron la denominación del callejero, suprimiendo buena parte de las referencias a la guerra y a los vencedores. Pero también en el ámbito local las medidas fueron limitadas para evitar ofender a los franquistas. A partir del año 2000 se produce un giro importante en esta cuestión. gracias a la actividad de las asociaciones memorialistas que demandarán cambios en las políticas públicas. En este nuevo contexto el Gobierno español, en 2007, impulsó la primera ley de memoria aprobada en el Parlamento. Aunque supuso un avance respecto a las actuaciones anteriores no afrontó todas las cuestiones pendientes, por lo que, en esta legislatura, el Gobierno ha presentado un nuevo proyecto de ley que en la actualidad está en trámite parlamentario. En la parte final del libro, el autor, analiza la construcción de la visión de la guerra alternativa que elaboran los nacionalismos periféricos, en la que plantean la guerra civil como un conflicto entre España y Euskadi o España y Cataluña, ignorando la importante contribución de vascos y catalanes al esfuerzo bélico franquista y a la construcción del nuevo estado. Esteban Bilbao, Laureano López Rodo, Felipe Arzallus, Francesc Vergés i Ordeig, Josep Aragonés i Montsant, Antonio Iturmendi, Juan Antonio Samaranch, y un largo etcétera de personas implicadas en la dictadura nunca existieron. No conocen el discurso de Jean Ybarnegaray cuando hablaba de «los vascos de Franco» en 1937. Nuevamente en la construcción de la memoria se olvida a una parte de la sociedad, los vascos o catalanes de Franco, para construir un relato más aceptable en el presente. Mikel Urquijo Goitia