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La invención de los objetos: deporte, estandarización y subjetividad moderna

González Abrisqueta, Olatz

Abstract

La investigación que fundamenta este artículo se ha realizado gracias al apoyoeconómico e intelectual del Grupo de Investigación consolidado Tipo A del Sistema UniversitarioVasco. “Cambio social, formas emergentes de subjetividad e identidad en la sociedadcontemporánea” [IT1199-19].

Full text

MONOGRAFÍA Polí ica y Sociedad ISSN: 1130-8001 ISSN-e: 1988-3129 h p://dx.doi.o g/10.5209/poso.66450 La in ención de los obje os: depo e, es anda ización y subje i idad mode na Ola z González Ab iske a 1 Recibido: 14-11-2019 / Acep ado: 31-07-2020 Resumen. Es e a ículo abo da la na u aleza apá ica que la mode nidad ha a ibuido a los obje os. Se cen a en la es anda ización de los mismos en el depo e y o ece un caso anómalo den o del mismo: el de la pelo a asca. A pesa de la egulación de sus lími es, en dimensiones y peso, las pelo as en el juego asco son singula es, es deci , cada una de ellas posee una pe sonalidad p opia que debe se econocida. T es días an es del pa ido, los pelo a is se eúnen pa a elegi las pelo as y mos a las al público, un acon ecimien o que ab e un juego de pe spec i as que iene e ec os en la concep ualización de pelo as y pelo a is y que di icul a conside a los obje os y suje os espec i amen e. Haciendo uso de concep os como cuasi-obje o (Michel Se es) o ecip ocidad de pe spec i as (Roy Wagne ), el a ículo de iende que la “in ención de los obje os” p oducida po la mode nidad niega p ocesos de econocimien o con las cosas que son sus anciales pa a la comp ensión del sí-mismo y de los o os. Los “suje os” sos ienen la ilusión de que son ellos, y nada más ellos, los que es án di imiendo sus p opias di e encias y ob ian el hecho de que son a la ez obje o y suje o pa a el o o, sea es e pe sona, animal o cosa. Palab as cla e: an opología; depo e; pelo a asca; pelo as; cuasi-obje os; es anda ización; subje i idad; enac uación; pe spec i ismo; ecip ocidad de pe spec i as. [en] In en ion o Objec s: Spo s, S anda diza ion and Mode n Subjec i i y Abs ac . This a icle add esses he apa he ic na u e mode ni y a ibu es o objec s. I ocuses on hei s anda diza ion in spo and o e s an anomalous case wi hin i : ha o he Basque pelo a. Despi e he egula ion o hei limi s, in size and weigh , he balls in he Basque game a e unique, ha is, each one o hem has i s own pe sonali y and his mus be ecognized. Th ee days be o e he game, he pelo a is mee o choose he balls and show hem o he public, an e en ha opens up a game o pe spec i es ha has an e ec on he concep ualiza ion o balls and pelo a is and makes i di icul o conside hem objec s and subjec s espec i ely. Making use o concep s such as quasi-objec (Michel Se es) o ecip oci y o pe spec i es (Roy Wagne ), he a icle a gues ha he "in en ion o objec s" p oduced by mode ni y denies p ocesses o ecogni ion wi h hings ha a e subs an ial o he unde s anding o he sel and o he s. The "subjec s" hold he illusion ha hey, and only hey, se le hei own di e ences and igno e he ac ha a e bo h objec and subjec o he o he , be i pe son, animal o hing. Keywo ds: an h opology; spo s; basque pelo a; balls; quasi-objec s; s anda iza ion; subjec i i y; enac ion; pe spec i ism; ecip oci y o pe spec i es. 1Uni e sidad del País Vasco (UPV/EHU) (España). E-mail: [email p o ec ed] Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 395 396 González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 Cómo ci a : González Ab iske a, O. (2020): “La in ención de los obje os: depo e, es anda ización y subje i idad mode na”, Polí ica y Sociedad, 57(2), pp. 395-414. Suma io. 1. In oducción. 2. Las pelo as. 3. El pelo a i. 4. El pa ido. 5. El mundo de la pelo a. 6. Conclusión. 7. Bibliog a ía. Ag adecimien os. La in es igación que undamen a es e a ículo se ha ealizado g acias al apoyo económico e in elec ual del G upo de In es igación consolidado Tipo A del Sis ema Uni e si a io Vasco. “Cambio social, o mas eme gen es de subje i idad e iden idad en la sociedad con empo ánea” [IT1199-19]. Quie o ag adece ambién a Iñaki Ma ínez de Albéniz su in i ación a pa icipa en es e núme o y a los edi o es, Elena U ie a y Fe nando Ga cía Selgas, po su buen hace y cons an e a ención. Es e abajo nunca hubie a sido posible sin aquellos que du an e un iempo me pe mi ie on inmiscui me en su abajo y en sus idas. Un ag adecimien o especial pa a quienes me enseña on a escucha las pelo as: Fe nando Tapia (Tapia I), Ma ín Alus iza, Juan Ma i Jua is i (A ano XIII) y Robe o Ga cía A iño (A iño IV). “Lo mismo que nues a cosmología cons uc i is a puede se esumida en la ó mula saussu eana: el pun o de is a c ea el obje o —siendo el suje o la condición o igina ia ija de donde emana el pun o de is a—, el pe spec i ismo ame indio p ocede según el p incipio de que el pun o de is a c ea el suje o; se á suje o quien se encuen e ac i ado o “accionado” po el pun o de is a”. Edua do Vi ei os de Cas o. Pe spec i ismo y mul ina u alismo en la Amé ica Indígena 1. In oducción Una de las más ag adables so p esas de mi e nog a ía sob e la pelo a a mano p o esional en el País Vasco ue descub i que las pelo as que se u ilizan en el juego no es án es anda izadas y que exis e odo un p oceso de selección y cuidado de las mismas. Desde su ab icación has a que son jugadas en el on ón, cada ez que un pa ido p o esional iene luga , decenas de pe sonas —casi en su o alidad a ones—, escud iñan y hablan de las pelo as du an e ho as y a lo la go de a ios días. Las ap ie an en sus manos pa a sen i su du eza y calib a sus dimensiones, las golpean pa a iden i ica su exigencia y las bo an pa a escucha su sono idad y p edeci así su compo amien o. “La pelo a es un se i o” es la sen encia que jus i ica odas las a enciones que eciben las pelo as. El ca ác e o gánico de sus ma e iales —goma, lana y cue o—, que se en a ec ados po la humedad y la empe a u a y cambian el compo amien o de la pelo a, y la singula idad de cada una de ellas jus i ica el la go p oceso de econocimien o, selección y cuidado po el que pasan las pelo as has a que llegan a p o agoniza un pa ido. Cie amen e las pelo as p o agonizan el pa ido an o como los pelo a is. T es días an es del mismo, los pelo a is compa ecen públicamen e en el on ón pa a ealiza “la selección del ma e ial”, es deci , elegi las pelo as que pond án en juego. Cada pelo a i debe elegi sus dos (o es pelo as si se a a de una pa eja) de en e las diez p e iamen e elegidas po el seleccionado del ma e ial. Es e es una igu a neu al que debe escoge diez de las ein e pelo as que los in enden es —con a ados po la González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 397 emp esa de cada pelo a i— le o ecen y que han elegido después de habe p obado más de cien esa misma mañana (Figu a 1). Una ez elegidas las pelo as, el seleccionado cus odia las cua o (o seis) en una caja sellada has a el día del pa ido. La p ensa in o ma á sob e las dimensiones y el peso de las pelo as elegidas y especula á sob e su ca ác e , sob e el que los pelo a is opina án a su ez en ueda de p ensa, dejando cla o si es án sa is echos o no con las opciones ecibidas y explicando cómo a on an el pa ido con ese ces año o conjun o de pelo as. Es o in lui á en las quinielas que p eceden al pa ido y que ma ca án la salida de la apues a. Figu a 1. Pelo as que los in enden es lle an a p oba al on ón el día de la selección de ma e ial Fuen e: o og ama de la película Pelo a II (Jø gen Le h & Ola z González Ab iske a, 2015). Hace aho a 15 años in e p e aba es os hechos apelando a la dimensión simbólica del obje o que da nomb e al juego: la pelo a. La incluía en e ese ipo de cosas que adquie en p o agonismo pa a de e minado g upo o comunidad po su capacidad pa a ep esen a lo, po su capacidad pa a conc e a aquello con lo que el g upo busca iden i ica se. Hablaba de las p opiedades de la pelo a “ asca”, de su con undencia, de su du eza. También de lo que denominaba é ica es é ica; la exp esión de las i udes e e enciales enca nadas en el modo de golpea la pelo a. La pelo a en sí misma se con e ía además en ehículo pa a la comp ensión de la i ud “ asca” po excelencia: la nobleza. El bo e ec o, aco de al golpe del pelo a i, es lo que de ine a una pelo a como noble, ilus ando así ese alo al amen e ensalzado. Pe o, más allá de las capacidades ep esen a i as de la pelo a, mis ex os mues an una inquie ud po deja cons ancia de o a dimensión de las pelo as que no sabía cómo a on a analí icamen e. Ya en el p ime pá a o del capí ulo dedicado a las mismas hablaba de obje os que “No se ago an en su con o mación isible, en su isicidad, sino que o ecen un campo de posibilidad al suje o que se opa con ellos. Son b o es de elación, de e e sibilidad, de expe iencia. Con o man el mundo y con él, ( ans) o man al 398 González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 suje o, pues o que le obligan a opa se con lo que es á más allá de sí mismo. El encuen o que implican, la ape u a que p oponen al suje o no es más que aquello que le hace humano: la elación, el in e cambio”. (Ab iske a, 2005: 311) A pesa de es a cla a apelación a la agencia de las pelo as, no enía en onces las he amien as eó icas necesa ias pa a abo da una e isión concep ual de la que había sido la adición dominan e du an e mis es udios de licencia u a en an opología, lide ada po Cli o d Gee z, Vic o Tu ne y Ma y Douglas undamen almen e. La pelea de gallos del p ime o me había animado a dedica mi in es igación doc o al a la pelo a, y concep os como e hos y cosmo isión, los símbolos i uales y las clasi icaciones sociales insc i as en el cue po ma caban mi comp ensión de lo que encon aba en el campo. Había sin emba go algo que se esis ía. La a en a dedicación que se les p ocu aba a las pelo as me impedía educi las a simples me á o as, po ado as de algún signi icado independien e de p opia ma e ialidad, y po an o me a ilus ación de los in e cambios simbólicos en e los suje os. Decía en onces: Du an e el pa ido, la pelo a es ambién indicado úl imo del juego: es ablece el que un lance sea buena o al a, el que el an o suba a un ca ón u o o, el que sea un pelo a i u o o el que saque, el que el momio se ace que o se dis ancie. Media en e los pelo a is de ine su ubicación en la cancha, mo i a la ac uación del juez, ma ca la apues a y acompasa la emoción del público. La pelo a es la ba u a del pa ido. Dependiendo de su posición, los ins umen os se man end án expec an es o en pleno eje cicio. Todos los mo imien os del on ón es án de e minados po el eco ido de aquella. “Al cae ( e minaba, ci ando a Rilke), o dena como en una igu a de danza a los jugado es” (Ab iske a, 2005: 312). Es a cen alidad de las pelo as en la co eog a ía que acon ece en un on ón ecue da a la que aza Michel Se es en Le pa asi e pa a ejempli ica su eo ía de los cuasiobje os, híb idos que colapsan la dis inción en e na u aleza y cul u a, suje o y obje o, indi idual y colec i o, ma e ial e ideal; más que se una en idad, los cuasiobje os ijan una posición, componen un mundo. El balón no es á ahí pa a el cue po; exac amen e lo con a io es lo e dade o: el cue po es el obje o del balón; el suje o se mue e al ededo de su sol. La habilidad con el balón se econoce en el jugado que lo sigue y lo si e en luga de obliga lo a segui lo y usa lo. Es el suje o del cue po, suje o de los cue pos, y suje o de los suje os. Juga es nada más que hace se el a ibu o del balón como sus ancia. Las leyes es án esc i as pa a él, de inidas en elación con él, y nos doblegamos a es as leyes. La habilidad con el balón supone una e olución p olemaica de la cual pocos eó icos son capaces, ya que es án acos umb ados a se suje os en un mundo cope nicano donde los obje os son escla os (Se es, 1980: 303)2. La emancipación —necesa iamen e pa cial— de los obje os y las consecuencias que es a iene en la o mación y ans o mación de las subje i idades —mode nas, y más que mode nas— encuen a en el depo e un in e esan e campo de es udio 2Todas las aducciones del o iginal son p opias. González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 399 oda ía escasamen e explo ado. Fascinados como es amos po la complejidad de los ac an es e hib idaciones que nos p esen an ciencia y ecnología, el depo e pa ece un ámbi o demasiado li e al, casi in an il, como pa a oma lo en se io. El p opio B uno La ou , escapando de la senda de su maes o, a i ma que “la pelo a yendo de mano en mano es un pob e ejemplo de un cuasiobje o, ya que, aunque aza el colec i o y el equipo no exis i ía sin ese es igo mó il, es e no es modi icado po los pases” (1996: 379). La ou da po hecho ese es igo mó il, pasando po al o las cues iones de in e és que lo han con o mado3. No concibe que el depo e pueda se o o de los so is icados mecanismos a a és de los cuales “p og esi amen e se ocul a la ele ancia que ienen los obje os en el in e io del g upo o colec i o” (Ti ado & Mau ei a, 2016: 120). El mecanismo ha sido an e ec i o que has a La ou lo ha pasado po al o; se denomina es anda ización. La es anda ización de los ma e iales depo i os es un ac o decisi o en el p oceso de pu i icación y silenciamien o de los obje os que la mode nidad lle ó a cabo con el p opósi o de de ende la excepcionalidad humana y, sob e odo, la de sus más dignos ep esen an es, los a ones blancos. Como sabemos, el depo e mode no ha sido una de las ecnologías más pode osas pa a sal agua da la supe io idad masculina an e la inco po ación de las muje es al abajo emune ado (Messne , 1988). Los a ones necesi a on cons i ui una es e a au ónoma, que ac edi a a su p eeminencia y jus i ica a el man enimien o de sus p i ilegios. La es anda ización de los obje os depo i os es un componen e más en la incubación de ese indi iduo au osu icien e (sic), emancipado de las cons icciones ma e iales, que debe pode medi se en igualdad de condiciones con sus congéne es y hace lo sin que nada se in e ponga en la alo ación de su mé i o. La es anda ización enmudece los obje os y los con ie e en me os in e media ios, po con inua con la je ga la ou iana. F en e a ello, la pelo a asca, que no ha i ido un p oceso de es anda ización análogo al del es o de juegos de pelo a, se e ela como un ejemplo signi ica i o en el in en o po es i ui la agencia de los mediado es. Las pelo as en el juego asco no solo no es án calladas, sino que hablan. Ap ende a escucha las es el p ime paso pa a econoce las. En la película Pelo a II (Jø gen Le h & Ola z González Ab iske a, 2015), una película que sigue la a en u a de las pelo as desde que salen del alle del pelo e o has a que son jugadas en una inal, hay una escena en la que el pelo a i Re egi II, máximo campeón de la década de los 80, compa a el sonido de dos pelo as y a i ma con esignación que una de ellas no ale pa a nada (Figu a 2). El público íe. No consigue pe cibi el ma iz que pe mi e al pelo a i dis ingui las. Puedo asegu a , sin emba go, que las pelo as suenan di e en e. Yo sen í que había dado un impo an e paso en la comp ensión del juego de pelo a cuando ap endí a oí las pelo as, a escucha las. Puedo sabe aho a si son pelo as nobles, buenas pa a juga , si oigo un sonido que se p opaga limpiamen e y e e be a en odo el on ón, algo así como un “quissss”. Y puedo sabe , po el con a io, si son pelo as zaka ak, despe dicios, basu a, si pe cibo un “clack”, al y como ep oducía un in enden e guiándome en la escucha. Es as pa ecen ene el núcleo o o cuando se bo an. Puedo iden i ica las pelo as, sí, pe o no puedo econoce las. Pa a conoce la pe sonalidad de las pelo as, pa a sabe cómo se an a compo a , es necesa io juga las, ac ua las, y habe jugado muchas eces con ellas, habe ap endido cómo duelen, lo que cues a mo e las. 3Pa a una dis inción en e cues iones de hecho y cues iones de in e és, e La ou 2008: pp. 219 y ss. 400 González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 Figu a 2. Re egi II y Re egi Bi compa an pelo as de 1983 y 2013 Fuen e: o og ama de la película Pelo a II (Jø gen Le h & Ola z González Ab iske a, 2015). La na u aleza apá ica que la mode nidad ha a ibuido a los obje os, y una de cuyas modulaciones ha sido la es anda ización de los mismos, p e ende se aquí con as ada con el caso de las pelo as en el juego asco, de quienes se dice que ienen pe sonalidad p opia. Mos ando lo que apo a al juego la singula idad de las pelo as, el a ículo o mula la p egun a ¿qué implicaciones iene la es anda ización de los obje os depo i os en la comp ensión de uno mismo y lo que le odea?, ¿qué o mas de en ende las elaciones suje o-obje o se supedi an y cuáles se p omocionan? El obje i o no es an o conside a la agencia de las pelo as como en idades que o o gan exis encia y du abilidad a lo social y que han sido omi idas del ela o sociológico, ni siquie a desg ana la concepción emic que las econoce como se es i os, sino mos a cómo pelo as y pelo a is man ienen una elación de mu ua y dependien e cogene ación que e ela una subje i idad (y po an o obje i idad) que di ie e de la p omocionada po la mode nidad. Pa a de ende lo p ime o, la mu ua dependencia de pelo as y pelo a is, me oy a apoya en el pa adigma enac i o de las ciencias cogni i as, que en los úl imos iempos ha gene ado un eno ado in e és po la cognición den o de la an opología (Ingold, 2000; Pede sen, 2007; Ishuu, 2012). Es e pa adigma, conocido ambién como el “4E pa adigm”, piensa la cognición como un p oceso enco po ado (embodied)4, encas ado (embedded), ex endido (ex ended) y enac i o (enac i e), en el que los obje os, así como o os se es, ue zas y enómenos, no ocupan una posición ex e na a la misma, sino que la gene an en coacción con los cue pos con los que en an en con ac o. Pa a de ende lo segundo, que la no es anda ización esconde una concepción del ínculo suje o-obje o dis in a de la que ha 4Como ya he jus i icado en o a pa e (González-Ab iske a, 2013), conside o que, siguiendo a Vi ei os de Cas o (2004), la aducción más ap opiada pa a el e bo “ o embody” al cas ellano es “enco po a ”. Desa ollamos los ma ices de es a di e enciación en Ab iske a & G ados, 2018. González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 401 p omocionado la mode nidad, ha é uso de una adición an opológica que podemos emon a a Claude Lé i-S auss y su b icoleu , pe o que ha en aizado a a és de igu as como Roy Wagne , Edua do Vi ei os de Cas o o Ma ilyn S a he n, e e en es de lo que se ha denominado gi o on ológico en an opología (Hena e e al., 2007; Kohn, 2015; González-Ab iske a & Ca o-Ripalda, 2016). Los pa alelismos que la elación en e pelo as y pelo a is encuen a en cosmo isiones o as y concepciones indígenas del sí mismo y del encuen o de es e con o as cosas y se es nos o ece á una dimensión di e en e de pensa los obje os, y que pod ía después de odo no se an ex aña a con ex os que conside amos mode nizados. 2. Las pelo as En la mayo pa e de depo es que u ilizan una pelo a o balón — ú bol, balonces o, enis y demás—, las ca ego ías de juego se miden po las compe encias de las y los jugado es en elación a su ue za, elocidad, isión de juego y écnica, en e o os. Desde los ece años en adelan e, ambos sexos juegan con una pelo a o balón es anda izados, los mismos con los que juegan las y los p o esionales. En pelo a no sucede así. El aumen o de ca ego ía implica un aumen o en la du eza de la pelo a, que se inc emen a además con un aumen o de peso, has a llega al máximo que puede alcanza una pelo a p o esional pa a ca ego ía masculina: 107 g amos. La mayo ía de pe sonas que han jugado a pelo a ecue dan su p ime encuen o con ella como algo punzan e, ísicamen e dolo oso. A pesa de que las pelo as con las que juegan niñas y niños se denominan goxuak, “dulces”, su du eza impac a con dolo en la mano de cualquie adul o que no es é acos umb ado a juga . Las pelo as son, po su du eza, ex emadamen e exigen es, y obligan desde el p incipio a un en enamien o con inuado pa a pode domina las. No pode con la pelo a es mo i o ecuen e pa a no aumen a la ca ego ía. Sin emba go, es a impo encia no depende solo del peso de la pelo a. El in e io elás ico de las mismas, de caucho, hace que posean más o menos bo e y elocidad, y en de ini i a mayo o meno iolencia, de lo que depende el ni el de di icul ad pa a domina las y mo e las con acilidad. Po ello, además de po las cualidades e e idas a iba, el aumen o de ca ego ía a acompañado de una ans o mación del elemen o de juego, que implica una cons an e adap ación po pa e del o la pelo a i. Hace se “pelo a i” implica un p oceso de con inua adap ación al p og esi o aumen o de la exigencia de la pelo a. A la a iedad de pelo as pa a las dis in as ca ego ías y ni eles, se suma el hecho de que cada pelo a es única. Los ma e iales que componen la pelo a, así como las condiciones de su ab icación, p o ocan que las pelo as di ie an unas de o as, en ocasiones sus ancialmen e. Ap ende a conoce y econoce las pelo as es una de las p incipales compe encias que deben adqui i los pelo a is, algo que dis ingue la pelo a de aquellos depo es que han es anda izado sus elemen os de juego y que podemos denomina —siguiendo a Allen Gu man— “mode nos”. En el segundo capí ulo de F om Ri ual o Reco d, Gu man es ablece los ac o es que ca ac e izan al depo e mode no: secula ización, igualdad de opo unidades, especialización, acionalización, bu oc a ización, cuan i icación y búsqueda de 402 González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 éco d (2004 [1978]). No o ece Gu man una a ención po meno izada a la es anda ización de los ma e iales depo i os, a la que se e ie e some amen e al explica la acionalización; el es ablecimien o de eglas de juego que asegu en la igualdad de opo unidades y la uni e salidad del juego. La acionalización implica la es anda ización, po que es a e i a que las condiciones del juego cambien dependiendo del luga donde se juegue, algo p opio de los juegos p emode nos, en los que las eglas se supedi aban a los espacios y cos umb es locales. Pe mi e así que el ni el de ince idumb e se eduzca y que las condiciones de juego se epliquen, apo ando p edecibilidad al depo e y pe mi iendo una ges ión egulada del mismo. Gu man econoce que la e olución de los ma e iales depo i os ha ans o mado p o undamen e muchos depo es, pe o no abo da las implicaciones de la es anda ización de los obje os en el pensamien o mode no. Elimina las di e encias en e los elemen os en juego, además de educi la ince idumb e, p omue e una concepción indi idual de la alía pe sonal. Los “suje os” sos ienen la ilusión de que son ellos, y nada más ellos, los que es án di imiendo sus p opias di e encias. Es a uni o midad de los “mediado es”, con e idos así en “in e media ios”, encuen a un elocuen e pa alelismo en el análisis de Celia Amo ós sob e la indisce nibilidad de las muje es, lo que ella denomina “las idén icas” (1994; 2004). F en e a ellas, los a ones se au ocons i uyen como g upo ju amen ado de iguales, una igualdad que se sos iene sob e el econocimien o y la dis ibución de las di e encias al in e io del g upo, pe o que solo es posible po exclusión y equipa ación de aquellos a quienes se designa como “o os”. Los in eg an es del conjun o he e odesignado —las muje es, los obje os— se sume gen así en el paisaje esignado de la indi e encia sob e el que los suje os a ones di imen sus di e encias y pueden concep ualiza se como iguales. La icción humanis a mode na de un suje o au ónomo que se ep oduce g acias en e o os al ámbi o depo i o se sos iene sob e dos clases de obje os: aquellos que acompañan la ges a depo i a del con endien e y aquellos que la di imen. Denomina emos aliados a los p ime os e impa ciales a los segundos. Es sob e es os úl imos sob e los que la es anda ización ha sido más se e a, a pesa de es a odos ellos egulados. Allen Gu man con unde ambos cuando da po hecho que incluso los “a le as g iegos que compe ían di ec amen e uno con a o o p obablemen e usaban el mismo disco o jabalina” (2004: 42-43). La mayo ía de depo es man ienen una legión de écnicos que se enca gan de mejo a las he amien as disponibles pa a p opo ciona en aja compe i i a a sus jugado es, en e ellos el disco y la jabalina, p ecisamen e. Las dis in as calidades de los aliados —bicis, coches, pé igas o a cos— mues an que la igualdad de opo unidades no se sos iene sob e un cue po “desnudo”, sino p o usamen e equipado. Es as he amien as depo i as, como máquinas, se con ie en así en ex ensiones del cue po de las pe sonas que las u ilizan o pa a quienes han sido diseñadas, lo que sucede con las y los depo is as p o esionales. Eso sí, más allá de es as p olongaciones, que no conculca ían la igualdad de opo unidades al en ende se que un suje o se con o ma jun o a sus p opiedades, lo que sos iene la ilusión de la ecuanimidad es la p esencia de in e media ios, esos obje os impa ciales que son pa a odos igual —en los casos mencionados a iba pis as, lis ones o dianas—. Balones y pelo as en a ían den o de es a ca ego ía de obje os que no pe enecen a nadie, que se dan po sen ados y, po an o, pe manecen en cie o sen ido desac i ados. González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 403 En el caso del ú bol, po ejemplo, po in e eses come ciales y publici a ios, cada compe ición gene a su p opio balón. La a ención que ecibe se limi a a su es é ica, que es á di igida a log a la acep ación popula y consegui así su en a masi a. En ocasiones, alguna emesa p o oca con o e sia po cues iones écnicas, y eso da pie a que se analicen sus p opo ciones y cualidades ma e iales. Pe o lo habi ual es que el balón, una ez asegu ada su uncionalidad, pase desape cibido. De ahí que sea posible sus i ui lo po o o equi alen e en el momen o en que sale del campo. Solo en con ac o con el suje o, a a és de i mas o ado nos de di e so ipo, adquie e el balón cie a “pe sonalidad”. En pelo a, po el con a io, la pelo a es insus i uible desde el momen o en que ha sido seleccionada pa a el pa ido, y si es e es ascenden e, una inal po ejemplo, la pelo a se á gua dada y pod á acompaña a los o eos (Figu a 3). Figu a 3. De alle de las pelo as de odas las inales que dispu ó Re egi II y que él gua da Fuen e: o og ama de la película Pelo a II (Jø gen Le h & Ola z González Ab iske a, 2015). Cada pelo a posee una pe sonalidad p opia. Unas son más mo elas (len as), o as más lige as, pueden se bo onas, secas, sal a inas, de más oque, más salida, o incluso se más o menos pelo a, es deci , más o menos exigen e. Además, es as p opiedades pueden in ensi ica se o cambia si la pelo a su e algún ipo de a amien o (aplicación de sebo, po ejemplo) o si es a ec ada po el calo o la humedad. La pelo as con las que juegan los p o esionales a ones deben se de en e 61,50 y 63 mm de diáme o y 102 y 107 g amos de peso, pe o den o de esos pa áme os, la a iabilidad es in ini a; an a como pelo as hay. Es una si uación única en el mundo depo i o que los obje os impa ciales puedan con e i se en aliados pa a alguna de las pa es. La selección de ma e ial pe mi e a los pelo a is elegi las pelo as que conside an más ap opiadas pa a su juego. Es o iene consecuencias en el modo en que se concibe el obje o y, po an o, ambién en cómo se piensa el pelo a i, algo que amos a abo da en el siguien e apa ado. 410 González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 pa ido a la pelo a es descub i aquello que nadie espe aba que con u ie a, lle a la más allá de su simple con o mación, algo que, po e ec o de ecu si idad o con ain ención, hace ascende ambién la del p opio pelo a i. Es a cualidad con ain en i a de la ecip ocidad de pe spec i as es la que ob ia el humanismo mode no cuando es anda iza los obje os pa a educi la imp edecibilidad y acionaliza el depo e. Es la cualidad que in uye Se es al p opone el concep o de cuasiobje o, o su e e so, el cuasisuje o, que implica que “el obje o se ans o ma en suje o y ice e sa” (1987: 182), y es á implíci a ambién en la ci a que inicia es e a ículo y que dice que “se á suje o quien se encuen e ac i ado o ‘accionado’ po el pun o de is a” (Vi ei os de Cas o, 2004: 43). Nadie niega que esa dialéc ica enga luga en un encuen o depo i o, en el que ambos jugado es son obje os y suje os del o o al mismo iempo. Compe i , compe e e, es i al encuen o una cosa de o a, y no pa ece di ícil con eni que, en caso de a a se de humanos, ese encuen o a a es a a a esado po las p oyecciones que cada una de las pa es haga de la o a y po las in enciones esul an es de las conside aciones mu uas. Más di ícil es acep a que ese encuen o pueda p oduci se o se ac i ado desde las cosas mismas. Hay, sin emba go, on ologías que así lo plan ean y que mues an o mas de subje i ación que di ie en de las que p oduce la idealización mode na. 5. El mundo de la pelo a La e nog a ía ha o ecido a iados es imonios que, cali icados como animis as, dan cuen an de la amplia expe iencia humana gene ada g acias a la ac i a in e pelación de las cosas. Pied as que ab en la boca (Hallowell, 1960) o que sal an al egazo del pasean e (Bi d-Da id, 1999), mon añas que exp esan sus quejas (De la Cadena, 2010) o sel as que piensan (Kohn, 2013); o os mundos es án poblados de se es que se dan a conoce , in e ac úan con humanos y se ap o echan de ellos. A pesa de su dis ancia, ahonda en es as on ologías y en las in enciones an opológicas que ellas han gene ado puede ilumina nues o caso y ayuda nos a imagina qué e ela el hecho de que en pelo a los obje os de juego no hayan sido es anda izados; qué o ece es e depo e a aquellos que en él se socializan. Sigamos pa a ello el in en o de Nu i Bi d-Da id po aduci a una men e posi i is a como la nues a la impo ancia de los de a u o supe pe sonas pa a los Nayaka del su de la India (1999). Los de a u son en es del medio na u al —pied as, plan as, animales u o os— que “asal an” a las y los Nayaka du an e sus ac i idades co idianas y con los que es os inician una elación especial, de mu ua dependencia. En de e minadas ocasiones, los de a u poseen a los Nayaka, y se exp esan públicamen e, pasando a o ma pa e de la comunidad, que les econoce como in eg an es de la misma, en ocasiones incluso como pa ien es. Según Bi d-Da id, los de a u ayuda ían a los Nayaka a ahonda en su p oceso de di iduación, es deci , en el econocimien o de los ínculos sociales que los cons i uyen. Bi d-Da id ans o ma en acción —di idua — el concep o popula izado po Ma ilyn S a he n —di iduo— pa a con apone la concepción melanesia de pe sona, que obje i a las elaciones y las hace isibles, a la concepción occiden al, que las omi e pa a pensa se como un se González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 411 único e indi isible, indi iduo. P e ende así mos a Bi d-Da id que los de a u son obje i aciones de las elaciones que las y los Nayaka es ablecen con el mundo y que les pe mi en di idua se, es deci , no solo econoce se como se es elacionales, sino a ende y hace conscien es los cambios que se p oducen en y en e los agen es con los que se elacionan y, po an o, en sí mismos. Un p oceso análogo es el que i e el pelo a i en su pe manen e econocimien o de las pelo as. El que la pelo a se concep ualice como un se único, singula , obliga al pelo a i a a ende a sus di e encias y en a con ellas en una elación de econocimien o que a a eplica se en sus elaciones con o os agen es. Cuando el pelo a i Ma ínez de I ujo u o que abandona la pelo a po una dolencia ca diaca, su máximo i al —Olaizola II— econocía que su juego dependía en g an pa e del de él, que habían coe olucionado jun os. Esa coe olución hizo de Ma ínez de I ujo el pelo a i más ue e del cuad o a pesa de que cuando debu ó su mayo a ma e a la imaginación. Ma ín Ezku a, el que ue a bo ille o de Re egi II y uno de los sabios de la pelo a, había dicho de él que e a “imagina i o has a la eme idad”. No obs an e, su incapacidad pa a gana a Olaizola, cuya as ucia en demasiadas ocasiones se le an icipaba y le desbo daba, hizo que con ia a cada ez más en su po encia y ue pe diendo g an pa e de su in en i a. Es a ans o mación no hubie a sido posible, sin emba go, sin la ans o mación de las pelo as, que con I ujo aumen a on signi ica i amen e en bo e y elocidad, lo que obligó a Olaizola II a ans o ma del mismo modo su mane a de juego. Golpes que an es e an de ensi os —como el de ai e— han pasado a se o ensi os, imp imiendo un i mo de juego que nada iene que e con el de hace un pa de décadas. La pelo a en de ini i a pe mi e al pelo a i p oyec a se de mane a eno ada en cada encuen o, además de econoce se, ans o ma se y posiciona se en elación al es o de pelo a is. Es e posicionamien o a ec a á asimismo a las pelo as mismas, ya que cie as clases de pelo a se p io iza án sob e o as y se i án modelando en pa alelo a los cue pos y habilidades de los pelo a is de cada época. Pe o o os agen es en an ambién en la ecuación. Hace un pa de años, la ele isión dejó a Bengoe xea VI sin un ipo de pelo as que le gus aban mucho, las pelo as de cue o oscu o. La mala isibilidad que las mismas o ecían en ele isión ha p o ocado que ya no se pongan en el ces año, lo que ha p o ocado las quejas con inuadas de es e pelo a i en la selección de ma e ial, quien end á que in en a un nue o modo de juego. Haciéndonos eco de las palab as de Donna Ha away: “A a és de su con ac o unos con o os, a a és de sus ‘ap ehensiones’ o sujeciones, los se es se cons i uyen unos a o os y a sí mismos. Los se es no p eexis en a sus elaciones. Las ‘ap ehensiones’ ienen consecuencias. El mundo es un nudo en mo imien o” (2016: 17). Hay, sin emba go, o mas de en ende ese nudo, ep esen aciones del mismo que o o gan agencia a unos se es y no a o os, y que end án consecuencias en el mo imien o del mismo, en su con o mación y de i a. Mien as que en las sociedades au op oclamadas mode nas los obje os pasan a o ma pa e de un paisaje inac i o (pasi o, silencioso) en el que los se es humanos di imen sus di e encias desde una posición imaginadamen e au ocons i uida, en muchas sociedades o as, aunque se a e como en es e caso de In e nal O he s (Candea, 2012) o indígenas occiden ales (C uzada, 2017), los obje os son explíci amen e econocidos como pa e ac i a en la con o mación de las pe sonas y de su sue e, así como de los mundos que es as habi an. En el juego de pelo a, las 412 González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 pelo as son de inidas como “se es i os”, con su ca ác e y su empe amen o, pudiendo se cap ichosas, elegan es, nobles, exigen es o iolen as, en e o as muchas cosas. También pueden a ia su humo en los di e en es momen os de juego: pueden es a aleg es o apá icas, habe se quedado sin chispa, calen a se, o ebela se con a el pelo a i. Son se es i os y como ales, imp edecibles. Poseen pe sonalidad y además ienen sus momen os, algo que a ec a a las elaciones en e los di e sos agen es que componen el “mundo de la pelo a”; ace ada denominación que adquie e aquí oda la ue za de su li e alidad. Muchos pa idos han dado la uel a g acias a una pelo a. Miles de eu os han cambiado de bolsillo po un cambio en el ces año. El país asco de la pelo a nunca ha sido mode no. 6. Conclusión Den o de la sime ía gene alizada de La ou y o os, la dis inción obje o-suje o es i ele an e pa a en ende la agencia, ya que es a es á dis ibuida en e odos los ac an es que pa icipan en ella: “La acción no es una p opiedad a ibuible a los humanos, sino a una asociación de ac an es” (2001: 218). Es o, como apun a Iñigo Galzaco a, no implica que los obje os se limi en “a se i a una me a p e iamen e es ablecida a la que simplemen e añaden e icacia. Po el con a io, (…) lo que ocu e más bien es que an o en el p opio uso de es os obje os, como p e iamen e en el p oceso de diseño, p oducción o conocimien o de los mismos, las me as, el signi icado de nues a acción, la humanidad misma de quien se en elaza con los obje os, esul a al e ada, desplazada, aducida en y po el p opio p oceso” (2016: 362). Es e a ículo ha p ocu ado mos a cómo se p oduce eso en el caso de la pelo a. Ocu e, sin emba go, que es imposible aza a odos los ac an es que pa icipan en una acción y, como c i ica Tim Ingold a la p opues a la ou iana, el cie e ca ego ial que se impone sob e las cosas ol ida su p eca iedad on ológica, ocul ando la ecología de ma e iales y ue zas de las que es as eme gen (2012). Todo el mundo omi e algo o a alguien, y de esas omisiones u ob iaciones de i a, según Wagne , oda in ención (1981). La mode nidad in en ó los obje os omi iendo odo lo que en ellos había de pa icula , singula izan e, y que dependía a pa i de en onces del a o de los suje os con los que aquellos en a an en con ac o y que ue on in en ados en pa alelo a los p ime os. La es anda ización es la culminación ma e ial de la omisión de la singula idad de los obje os, que ha hecho p e alece la omnipo encia del suje o en e a sus encuen os o agenciamien os con las cosas, a las que ha c eído pode obje i a de mane a de ini i a. Los obje os se con i ie on así en me cancía que podía se sus i uida sin comp ome e al suje o, que quedaba lib e de las ca gas mo ales del in e cambio. El obje o e a suyo, pe o no le comp ome ía. Podía deshace se de él en cualquie momen o y epone lo po o o exac amen e igual, que le die a la misma sa is acción y p olonga á su icción de se independien e del mismo, de no necesi a lo. Toneladas de basu a se acumulan aho a g acias a es a icción. Pe o es a icción de la au onomía del suje o, que in en a el obje o desechable, ambién iene consecuencias en los p ocesos de subje i ación, ya que como eo iza Nikolas Rose, la subje i ación no se p oduce po medio de na a i as sino con González Ab iske a, O. Polí . Soc. (Mad .) 57(2) 2020: 395-414 413 obje os. A lo la go del a ículo he in en ado mos a qué o ece la singula idad de las pelo as al juego que le dan nomb e. El que los obje os supues amen e impa ciales no es én es anda izados gene a sin duda ince idumb e. Los pelo a is no saben si lo que an a encon a se a a esponde a sus demandas y eso les inquie a. La impa cialidad de las pelo as puede se cues ionada, pe o en ningún caso gene a indi e encia. Todos los pelo a is coinciden en que las pelo as no debie an es anda iza se. Más bien, lo conside an algo imposible dada su composición, que cali ican de “ i a”. Los pelo e os saben que la es anda ización es posible y algunos la p omocionan, pe o desde el mundo de la pelo a es a se concibe como un sac ilegio. Que odas las pelo as suenen igual se les hace a los expe os un paisaje desé ico, sin ma ices. Los que juegan con las pelo as saben además lo que es as les o ecen: la posibilidad chamánica de mi a se desde el o o. Las pelo as dan acceso a las es a egias del con a io y a lo que él c ee sabe de las uyas. También pe mi en descub i nue as o mas de juga las y nue as ác icas, in en a las e in en a se en cada pa ido. Las pelo as son uen e de c ea i idad y de conocimien o de uno mismo. Pe o, po encima de odo, las pelo as son un posible aliado, algo a lo que los pelo a is no pa ecen dispues os a enuncia . 7. Bibliog a ía Ab iske a, O. G. (2005): Pelo a asca: un i ual, una es é ica, Edi o es Muelle de U ibi a e. Ab iske a, O. G. (2013): “Cue pos desplazados. 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