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Retórica, tradición misógina y humor en la Declamación XXVI de Libanio

García Soler, María José

Abstract

Proyecto de Investigación FFI2014-52808-C2-1-P, financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y del Grupo de Investigación GIU19/311, financiado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

Full text

PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA: EL ATTIKON DEIPNON DE MATRÓN DE PÍTANE* Ma ía José Ga cía Sole Uni e sidad del País Vasco RESUMEN En la an igua G ecia exis ió una lo ecien e li e a u a de ema gas onómico, poco conoci- da po que sólo nos ha llegado una pequeña pa e de ella. Uno de los escasos ejemplos que conse amos es el !A iko;n Dei'pnon de Ma ón de Pí ane, que, po medio de la pa odia de los poemas homé icos, desc ibe un pan ag uélico banque e en el que p edominan los pla os de pescado. El an i ión, los comensales, incluso los alimen os se idos adop an las mane as de los hé oes y los dioses, c eándose un p o undo con as e en e la o ma se ia y el con enido lige o, con el único p opósi o de di e i . PALABRAS CLAVE: Ma ón de Pí ane. Poesía gas onómica. Pa odia. ABSTRACT In Ancien G eece he e was a lou ishing gas onomic adi ion, li le known because only a small pa has been p ese ed. One o he ew examples p ese ed is !A iko;n Dei'pnon by Ma o o Pi ane, which, by means o he pa ody o Home ic poems, desc ibes a pan a- g uelian banque in which he main cou ses a e ish. The hos , he gues s, e en he ood se ed adop he manne s o he oes and gods, c ea ing a deep con as be ween he se ious o m and he ligh con en , wi h he only pu pose o en e ainmen . KEY WORDS: Ma o o Pi ane. Gas onomic poe y. Pa ody. Aunque es un géne o ela i amen e poco conocido, en la an igua G ecia exis ió, desde mediados del siglo Va.C., una au én ica li e a u a de ema gas onó- mico que p esen a di e sas o mas, desde el manual de cocina en p osa (como los de Mi eco, Epéne o y o os) has a el poema didác ico (cuyo p incipal ep esen an e es A qués a o de Gela) y la poesía pa ódica, donde si uamos a Ma ón de Pí ane, que pa e de e sos homé icos, combinándolos y modi icándolos pa a c ea su Banque e Á ico. Los pocos es os conse ados no pe mi en hace se más que una pequeña idea de la di usión que es as ob as pudie on llega a alcanza . Fac o es como los cambios en los gus os del público y las nue as condiciones que se die on con la llegada del c is ianismo hicie on que es as ob as cada ez in e esa an menos y se deja an de copia . De hecho, lo que conocemos de ellas ha llegado a a és de la adición indi- ec a, en o os au o es que las ci an de o ma más o menos ex ensa. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 65 FORTVNATAE, 14; 2003, pp. 65-86 És e ha sido el caso del Banque e Á ico (!A iko;n Dei'pnon) de Ma ón de Pí ane, que conocemos g acias a A eneo de Náuc a is, un au o de inales del siglo II d.C., que lo ep oduce en sus Deipnosophis ai (IV 134d-137c)1. Es a ob a, com- pues a en o ma de diálogo, p esen a a un g upo de e udi os que pa icipan en una comida y con e san sob e di e sos emas elacionados p ecisamen e con el ban- que e. Uno de los pe sonajes, Plu a co, dice que a a eci a el poema comple o «debido a su a eza» (dia; o; spa nion). Desde muy p on o los es udiosos han eco- nocido la exis encia de algunas lagunas debidas a la acciden ada ansmisión del ex o de A eneo, nues a única uen e del poema de Ma ón2. No se sabe con exac- i ud ni cuán as son ni de qué ex ensión, aunque, en cualquie caso, pa ece que los e sos pe didos no debie on de se muchos. No es és e el único p oblema que p e- sen a el ex o, ya que algunas lec u as son poco cla as e incluso se han plan eado dudas sob e la edición de los poemas homé icos que pudo oma Ma ón como base, aunque és e es un ema en el que no en a emos en el p esen e es udio3. Poco es lo que sabemos sob e el au o del poema, apa e de que e a na u- al de Pí ane, una ciudad eolia si uada en la cos a misia de Asia Meno , y que i ió a caballo en e los siglos IV y III a.C., en la época de Alejand o Magno y de los Diádocos. Aunque no enemos es imonios di ec os, pe mi en es a da ación di e - sas e e encias a pe sonajes eales que apa ecen en el p opio Banque e Á ico. El p ime o de ellos es Jenocles, el o ado que o ece el es ín. La iden i ica- ción es p oblemá ica y, como mues a, podemos señala que en la Real-Encyclopädie de classischen Al e umswissenscha se ci an dieciséis pe sonajes con es e nomb e. El de Ma ón apa ece en no eno luga , aunque Kon a Ziegle (1967: 1.508), el au o MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 66 *Es e abajo ha sido ealizado en el ma co del P oyec o de In es igación BFF2001-3143, inanciado po el Minis e io de Educación, Cul u a y Depo e. 1Las p incipales ediciones y aducciones del ex o de A eneo apa ecen ecogidas en la bibliog a ía, donde se indican ambién las páginas co espondien es al pasaje en el que se inse a el poema de Ma ón. Fue a de la ob a de A eneo, el Banque e Á ico se encuen a edi ado y aducido en las siguien es ob as: BRANT (1888: 53-95); LLOYD-JONES/PARSONS (1983: 259-268); LORENZONI (19832: 108-114) y OLSON-SENS (1999). 2En e los p ime os en hace e e encia a es as lagunas se encuen a BRANT (1888: 53), que señala que ya MEINEKE (1858) las no ó al edi a el ex o de A eneo. Cuando oda ía es aba comple- o, se lle ó a cabo una e sión ab e iada, conocida en el Renacimien o como el Epí ome, a la que ecu en los edi o es mode nos pa a in en a econs ui las pa es pe didas o dañadas. Po o a pa e, KAIBEL (1887: VII) p opuso la hipó esis, de endida ambién po o os es udiosos, de que lo que co- nocemos de Deipnosophis ai es una e sión ab e iada; incluso se ha llegado a habla de indicios de una apa en e di isión en ein a lib os, en e a los quince que p esen a aho a, aunque és a es una hipó esis que ac ualmen e se conside a bas an e imp obable. Pa a conoce mejo la his o ia de la ansmisión del ex o de A eneo: IRIGOIN (1967: 418-424); HEMMERDINGER (1989: 106-117); LÉTROUIT (1991: 33-40); RODRÍGUEZ-NORIEGA GUILLÉN (1998: 55-63) y ARNOTT (2000: 41-53). 3En e los es udios que se han dedicado a los p oblemas de la ansmisión ex ual podemos des aca : DEGANI (1974: 118-140, 1975: 157-174 y 1985: 47-61); GIOCOLIERI (1978: 7-10); MON- TANARI (1978-79: 307-310). Además son ambién in e esan es los comen a ios que en es e sen ido se encuen an en las ediciones de BRANDT (1888: 71-90) y LLOYD-JONES/PARSONS (1983: 259-268). de es e lema, no puede añadi nada a lo que se con iene el p opio poema. Con odo, S. Douglas Olson y Alexande Sens (1999: 76) han is o en él a un miemb o de una de las amilias a enienses más icas de la segunda mi ad del siglo IV a.C. Más conocido es Que e on e, un pa ási o ecuen emen e ci ado en la co- media Media y Nue a, en ob as p oducidas hacia los años 325 y 310 a.C4. En es os pasajes son nume osas las alusiones al hamb e que se eía obligado a pasa y a su éxi o en cola se en las ies as sin habe sido in i ado, mo ido po el a án po come g a is, an g ande que Alexis ( . 213 K.-A.) a i ma que ue olando a Co in o po el place de come a expensas de o o. A.W. Gomme y F. H. Sandbach (1973: 613- 614) conside an que pudo con e i se en un pe sonaje emblemá ico, pues o que Apolodo o de Ca is o, au o del siglo III, de la gene ación siguien e a Menand o, desc ibe a uno de sus pe sonajes, que acude sin es a in i ado a la celeb ación de una boda, como un «nue o Que e on e» ( . 29 K.-A. C . Men. . 265 K.-A.)5. La ca ac e ización que de él o ece Ma ón es simila , al p esen a lo en los e sos 9-10 de la siguien e mane a: «en pasa hamb e semejan e a una ga io a6, / en ayunas, buen conocedo de la esencia de los banque es ajenos». Más adelan e, en los e - sos 100-101, dice el poe a que «comió como un león» —como el cíclope Poli emo de o aba a los compañe os de Ulises, sin deja ni siquie a la médula en los huesos (Hom. Od. i292-293)—, y que incluso suje aba una pie na de co de o pa a lle- a se algo de cena a su casa. Según A eneo (VI 244a, ci ando a Calímaco, . 434 P ei e ), ue au o de un Dei'pnon con p osa en o ma epis ola 7, dedicado a Cibe ión, sob enomb e de Epíc a es. És e e a pa ien e del o ado Esquines, que en el 344/3 lo de endió (II 151) de las acusaciones de Demós enes (XIX 287). El sob enomb e apa ece en un agmen o de Alexis ( . 173 K.-A.), que ci a A eneo (VI 242c-d) con el comen a- io in oduc o io de que el pasaje es una lis a de «co e-banque es» ( ecedei p- nou"), de pa ási os. Quizá el pe sonaje que ayuda mejo a da a el poema de Ma ón es Es a- ocles, e o a eniense conocido po su ac i ud exage adamen e se il hacia An ígo- PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 67 4C . Men. . 55, 215, 255, 265 K.-A., Sam. 603.; Alex. . 213 y 259 K.-A.; Timocl. . 9,3-4 K.-A.; An iph. . 197 K.-A.; Tim.Com. . 1 K.-A. 5ARNOTT (1996: 609-610) y WILKINS (2000: 85-6). 6La ga io a es aba conside ada símbolo de la a idez. C . A . Eq. 956, Nu. 591, A . 567; A em. II 17. 7És a no es la única ob a de ema gas onómico que adop a la o ma de una ca a, ya que es e ipo de li e a u a ue con inuado po Linceo de Samos, discípulo de Teo as o, y po su con- empo áneo y amigo Hipóloco de Macedonia. Según A eneo de Náuc a is (III 128a-c), los dos hicie- on el pac o de que, si uno de ellos enía ocasión de pa icipa en un banque e pa icula men e sun- uoso, se lo desc ibi ía al o o. De es e in e cambio de ca as el au o señala que Linceo esc ibió sob e el banque e o ecido po la lau is a Lamia a Deme io Polio ce es, o o celeb ado po el ey An íoco en A enas en ocasión de las A odisias y o o po P olomeo II. De es as ca as conse amos sólo b e- es agmen os, ansmi idos po A eneo (III 100e- , 101e- ), que, sin emba go, hace un amplio esu- men y ecoge pasajes ex ensos, «po su a eza», de la que Hipóloco en ió a Linceo desc ibiendo el banque e de Cá ano de Macedonia (IV 128c-131d). DALBY (1988: 37-45 y 2000: 372-394). no y Deme io Polio ce es (Plu. Deme . 11, 24,9-11, 26,3-5), idiculizado po el comedióg a o Filípides ( . 25 y 26 K.-A.), que hacia el 303 a.C. lo ponía en sol a en una comedia po habe pe mi ido la iniciación i egula de Deme io en los mis e ios de Eleusis, a la ez que c i icaba a és e po lo que conside aba una p o- anación de la Ac ópolis. El o ado e a ambién obje o de bu las po su p opensión a la ida deso denada, a la que, en opinión de Enzo Degani (1974: 117), puede hace se e e encia en los úl imos e sos del agmen o de Ma ón8. El pasaje que conse amos consis e en una la ga i ada de 122 hexáme os en los que el poe a cuen a el desa ollo de una pan ag uélica cena o ecida po Jenocles de A enas. En la desc ipción p ima como obje i o la di e sión del públi- co y pa a ello u iliza di e sos ecu sos. Como asgo gene al, Ma ón juega con el con as e en e la iqueza del banque e que p esen a y la ealidad de los es ines o ecidos po los a enienses, idiculizados po los comedióg a os con empo áneos a causa de las can idades an educidas que se se ían en ellos, de al mane a que los comensales quedaban siemp e con hamb e9. Es o enlaza ambién de alguna mane a con la endencia a la hipé bole, no able en pa icula en la desc ipción de algunos pescados. Así, se si e un cong io que «yacía sob e nue e mesas» (oJ d! ejp! ejnne a kei' o ape za", 37), al que sigue una anguila «inmensa (pammege qh"), que dos a ones eje ci ados, / cuales ue on As ianac e y An eno , / no hab ían ca - gado ácilmen e sob e un ca o desde el suelo. / Pues enía es palmos y nue e codos / de ancho, y de la go nue e a as10» (41-45). Más adelan e se si e un mújol de amaño mons uoso (pelw io", 59) y una mo ena an g ande que con su cue - po cub e comple amen e la mesa (73). Po ello no ex aña que, cuando los in i a- dos se la an las manos pa a inicia la segunda pa e del banque e, lo hagan no con agua de una ulga palangana sino ajp! !Wkeanoi'o Joa wn (105). Es as exage aciones, como los abundan es juegos de palab as, son, en ea- lidad, pa e del ecu so p incipal u ilizado po el poe a, la pa odia épica, cons ui- da siguiendo el ocabula io, el es ilo y el e so de los poemas homé icos11. Es e géne o li e a io empieza «o icialmen e» con Hegemón de Tasos, a quien A is ó eles (Po. 1448a 12) conside a su p ime ep esen an e. Cameleon e de He aclea ( . 44 We hli) o ece la in o mación que pe mi e coloca lo c onológicamen e, ya que MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 68 8MASTROCINQUE (1979: 265-7) y OLSON-SENS (1999: 94-5). 9Alex. . 216 K.-A. Eub. . 11 K.-A. Lync. . 1 K.-A. C . Hd . I 133,2. 10 Algo más de cua o me os y medio de ancho y más de dieciséis me os y medio de la go, como los gigan es O o y E ial es (Od. l311-312). Pa e de la g acia del pasaje se encuen a en que los nomb es que ci a son de dos luchado es con empo áneos, pe o ambién de dos pe sonajes homé- icos, uno demasiado jo en y o o demasiado mayo como pa a pode igu a en una lis a de hom- b es ue es. BRANDT (1888: 80); DEGANI (1985: 52) y OLSON-SENS (1999: 100-101). 11 En e los di e sos es udios sob e la pa odia se pueden des aca : RAU (1967: 7-18); LELIÉVRE (1975: 29-38) y SARTORI (1996: 169-183). Sob e la pa odia épica: WELAND (1833: 31-41); DEGANI (19832: 5-38) y OLSON-SENS (1999: 5-12). Sob e la pa odia de Ma ón: SALVIONI (1979- 80: 21-29). cuen a que, mien as ep esen aba en el ea o su Gigan omaquia, llegó a A enas la no icia del desas e de Sicilia, acaecido en el 413 a.C. Hacia la misma época lo si úa ambién Polemón ( . 76 P elle ), al señala lo como con empo áneo de C a ino, un comedióg a o ac i o hacia el úl imo cua o del siglo Va.C., y a i ma ambién que ue el p ime o en lle a los ce ámenes de pa odia a la escena. No se ha conse ado casi nada de su p oducción, sal o un agmen o, ci ado po Pole- món (loc. ci ., ap. A h. XV 698d-699a), de in es au obiog á icos en el que desc i- be la du a ida del poe a que cul i a la pa odia. Sabemos que ambién ue au o de un Dei'pnon, de cuya exis encia ene- mos no icia sólo a a és de A eneo de Náuc a is (I5a), que ci a como au o es de desc ipciones de banque es en e so épico a Timaquidas de Rodas, Numenio de He aclea, Hegemón de Tasos y Má eas de Pí ane, que ha sido iden i icado con Ma ón. De la ob a del p ime o, compues a po al menos once lib os, conse a- mos únicamen e es b e es agmen os —el más la go de dos e sos y uno de sólo una palab a— y una e e encia al lib o IV, odos ellos en A eneo de Náuc a is (XV 684 , III 82d, VII 283c, XV 682c = . 770-773 SHell), y de la de Numenio no ene- mos ninguna o a no icia, de mane a que nues o conocimien o de es e géne o se educe al poema de Ma ón. El Banque e Á ico es una pa odia gas onómica, cons uida no sólo con el es ilo y la o ma mé ica p opios de la épica, sino con una écnica simila a la del cen ón, que combina y eu iliza ma e iales omados de o as ob as. En el ca- so del poema de Ma ón la uen e «saqueada» es Home o, de mane a que casi cada uno de sus e sos iene un p eciso modelo épico y es á cons i uido po uno o a ios hexáme os omados de la Ilíada o de la Odisea12. Su obje i o no e a hace una ob a e inada (de hecho, son nume osas las anomalías debidas a la o ma de composición), sino di igi se a un público amplio, po lo que oma como pun o de pa ida un código accesible pa a odos. La mayo ía de sus lec- o es conocían pe ec amen e los poemas homé icos, que e an una pa e unda- men al del sis ema educa i o y se es udiaban y ap endían de memo ia en la es- cuela, lo que end ía como consecuencia que se p oduje a una asociación men- al inmedia a en e las di e sas pa es del Banque e Á ico y sus co espondien es e sos épicos13. La eno me di e encia emá ica en e las ob as ha ía el es o. Como señala el p opio A eneo (I25d), Home o «dejó de lado el consumo de e du as, pescados y a es, po lo que iene de glo one ía, y además po la incon- eniencia de los p epa a i os, que es imó in e io a los ac os he oicos y di inos». Po es e mo i o encon a el hexáme o, el e so de la poesía épica —y ambién de la poesía didác ica—, usado pa a una emá ica poco se ia debía p oduci un e ec o bas an e chocan e. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 69 12 BRANDT en su edición del poema (1888: 60-71) coloca debajo del ex o los e sos de Home- o u ilizados y modi icados po Ma ón. 13 MARROU (1965: 198-199) y ROBB (1994: 166-168, 173-177, 184-185). Po o a pa e, Ma ón juega con la asonancia, buscando é minos épicos que ecue den a o os de uso común, p escindiendo de su signi icado. Al mismo iempo usa exp esiones al isonan es, de al mane a que podemos encon a que los alimen os y los pa icipan es del banque e son ci ados con sono os epí e os mi o- lógicos e incluso son con e idos en dioses y hé oes. El p ocedimien o de compo- sición u ilizado, omando e sos o pa es de e sos, supone algunos incon enien- es, que ienen su e lejo en incong uencias, epe iciones, anomalías mé icas y o os de ec os, que de alguna o ma el público pod ía disculpa po la inalidad cómica que busca el poema, po su ca ác e de pu a di e sión. Como ejemplo del obje i o pe seguido po el poe a no hay más que oma el p ime e so y compa- a lo con el comienzo de la Odisea, del que es una copia casi exac a, aunque con dos cambios muy signi ica i os: Hom. Od. a1: #And a moi e[nnepe, Mou'sa, polu opon, o}" ma la polla ... El homb e cuén ame, Musa, de muchos sende os, que muchísimo... Ma o Banq. Á .: Dei'pna moi e[nnepe, Mou'sa, polu o a kai; ma la polla , ... Los banque es cuén ame, Musa, de mucho alimen o y muchísimos, … Ap eciamos ya aquí que el !A iko;n Dei'pnon de Ma ón comienza, como odo poema épico que se p ecie, con una in ocación a la Musa. Le siguen después nume osas imágenes de ca ác e mili a , con el asal o a la comida desc i o como si se a a a de una emp esa bélica, un mo i o que se epe i á en la poesía gas onómica14. La p ime a imagen es la del an i ión, que, como si ue a Agamenón lanqueado po Eu imedon e, «pasaba e is a a las ilas de a ones» (ejpepwlei' o s i ca" ajnd w'n, 7. C . Hom. Il. D231) acompañado de su luga enien e, el pa ási o Que e on e; los in i ados o man !Aqhnai wn ... a lagge" (97), que luchan «con a do gue e o» (ca mh/, 32) y i alizan po cub i se de glo ia, «cada cual supe ando al o o» (ajnh; uJpe; a[nd a, 110); el cocine o blande las bandejas sob e el homb o de echo como Aquiles su lanza de esno (Hom. Il. C131-133) y a escol ado po cua en a ollas neg as y o as an as escudillas que «a anzaban en línea de comba e» (ejs ico wn o, 47-49); Es a ocles es, como Diomedes, «es o zado ins igado del miedo» (k a e o;n mh s w a o boio, 30. C . Hom. Il. Z97). Incluso los pescados apa ecen ca ac e i- zados como hé oes y pueden llega a ene un a amien o di ino, aunque es o lo i e- mos iendo al a a sob e los di e sos pla os se idos en el banque e. Después de la in ocación a la musa y de la p esen ación de Jenocles como un nue o Agamenón, el poe a —en el papel de un pa ási o mue o de hamb e («Pues ambién ui allí, y una g an hamb e me seguía», 3), que llo a al pensa que MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 70 14 Así se puede e , po ejemplo, en el . 43 K.-A. de Dí ilo, un comedióg a o con empo- áneo de Ma ón. En es e pasaje se desc iben algunos pla os que se si en en un banque e y se habla de una « alange alineada de cazuelas» (lopa dwn pa a e agme nh a lagx) y de un cúmulo de i- os que «se pone al en e» (ejph'/ e), como si se a a a del g ueso del ejé ci o. al día siguien e end á que ol e a su is e menú de queso y o a de cebada (91- 92)— cuen a lo p ime o que e al llega a la casa, unos panes más blancos que la nie e, «semejan es a pas eles de almidón» (ajmu loisin oJmoi ou", 5)15 y pasa inme- dia amen e a desc ibi los pla os del menú, que comienza con los en emeses. Lo p ime o que se si e son alimen os ege ales, salazón y algunos ma is- cos, según e a la cos umb e más habi ual. He aclides de Ta en o ( . 245 Deich- g äbe ) señala que an es de bebe solían oma se e du as como nabos, espá agos y acelgas, moluscos ales como na ajas, mejillones, almejas y conchas de pe eg i- no, salazones y di e sas a iedades de pescados. Un pe sonaje de Nicós a o ( . 1 K.-A.), p obablemen e un cocine o, desc ibe un p ime pla o que cons a de e izos, salazón del ipo wjmo a ico", alcapa as y naza enos en salsa pican e16. O os ali- men os consumidos en el ape i i o e an el queso y las acei unas17, de los que no hay ninguna mención en Ma ón, al ez po que no es án a la al u a del banque e que o ece Jenocles. De odos ellos se nomb an de o ma explíci a los naza enos, los espá agos, las «medulosas os as» (o[s ea muelo en a, 16)18, el wjmo a ico" (17), los e izos de ma (18-20), la noble aj u h del Fale o (22-23) y los náca es (25- 26), que ab en el paso a una legión de pescados. Los naza enos (bolboi ) son los bulbos del jacin o de penacho (Musca i co- mosum Mill.), de sabo ue emen e ama go que los hace es imulan es del ape i o, po lo que se se ían al comienzo de la comida19. E an además conside ados uno de los p incipales a odisíacos, ci ado con ecuencia po los comedióg a os y po los médicos a causa de sus milag osos e ec os20. En el caso de los ajspa agoi, el é mino iene un ca ác e gene al, pa a indica no sólo el espá ago en sen ido p o- pio, sino ambién di e sos ás agos y yemas comes ibles (Gal. VI 642 Kühn). Po lo que se e ie e a las os as, ci adas en el mismo e so, e an pa a los an iguos una e dade a delicia gas onómica, imp escindible en un banque e que se p ecia a21. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 71 15 Exis ían en la an igüedad di e sas clases de panes, dependiendo del ipo de ha ina y la o ma de cocción. Los que se conside aban de más al a calidad e an los que se hacían con ha ina muy amizada, los panes kaqa oi o leukoi , mien as que los jupa oi o me lane" e an is os como ali- men o p opio pa a los pob es (c . A em. I69). El almidón se ob enía po medio de un complejo p o- cedimien o que pe mi ía elimina o almen e el sal ado y se empleaba sob e odo pa a pas eles y dul- ces (A h. XIV 647 ). GARCÍA SOLER (1995: 386-387 y 2001: 77-78). 16 Plu a co (Mo alia 669a. C . Diph. . 18 K.-A.) señala que pa a comenza la comida se o ecen alimen os pican es o salados, po que ac úan como il os amo osos pa a el ape i o hacia los demás manja es. 17 Alex. . 263 K.-A. A h. IV 132 -133a. Gal. VI 609 Kühn. También en Roma se comían acei unas en la gus a io. C . Ho . sa . II 2,46. 18 Aquí juega Ma ón con los «huesos llenos de médula» (o[s ea muelo en a) de Hom. Od. i293. 19 Mnesim. . 4,29 K.-A. An iph. . 61 K.-A. Alex. . 167,13 K.-A. A ches . . 9 O.-S. = . 137 SHell. Apic. IV 5,1-2. 20 A . Ecc. 1092 (c . Anaxand . . 42,28 K.-A.). Alex. . 175 K.-A. Pl.Com. . 189,9-10 K.- A. (c . . 188,12 K.-A.). Xena ch. . 1,8 K.-A. Dsc. II 170. A h. II 64b. 21 Lync. . 1,17 K.-A. Philippid. . 4 K.-A. KELLER (1913: 562-563) y THOMPSON (1947: 190). Un pe sonaje del comedióg a o Epica mo ( . 40, 4 K.-A.) a i ma que son di íciles de ab i pe o áciles de come y en o o agmen o del p opio Ma ón ( . 2 O.-S. = . 535 SHell) eciben el í ulo de « u as de la Ne eida Te is» (Qe ido" Nh- hi do" u{dna). En Roma el amo po es os moluscos llegó a ex emos inc eíbles, de mane a que in en a on sis emas pa a conse a las du an e más iempo y incluso cons uye on e dade os c iade os de os as22. En el e so siguien e el poe a dice que decidió deja de lado el wjmo a i- co", «manja enicio» (Foini kion o[yon23). El é mino es un compues o de a i- co" «salazón», y esul a bas an e p oblemá ico. Dependiendo de con qué aíz se elacione la p ime a pa e de la palab a (w mo" «espalda»; wjmo " «c udo»), ha sido in e p e ado unas eces como «salazón del do so», indicando la pa e del pescado con la que se elabo aba, y o as como «salazón c uda», po que podía come se sin se cocinada24. Los da os an iguos son poco cla os a es e espec o y como única in o mación conc e a sólo podemos señala que Dioscó ides lo de ine como «ca ne de a ún conse ada en salmue a» (II 31: oJ de; wjmo a ico" lego meno" sa x ejs i qu nnou e a iceume nou). Po lo que se e ie e al o igen de la salazón que men- ciona Ma ón, Fenicia no e a una zona amosa po su p oducción en la an igüe- dad, a di e encia de la cos a del Ma Neg o en la época del poe a, o de lo que ocu- i á más a de con el su de la Península Ibé ica y la Magna G ecia y Sicilia (Cu is, 1991: 46-64, 99-101, 118-129). Sin emba go, el lexicóg a o Pólux (VI 63), en el siglo II d.C., menciona el a ún de Ti o y Luciano de Samosa a (Tox. 4) se e ie e a los come cian es enicios como impo an es me cade es de salazones hacia la egión del Ma Neg o (Cu is, 1991: 141-142). El siguien e ape i i o son e izos de ma , que el poe a deja cae , como el yelmo de Pa oclo, que ueda en e la pa as de los caballos, cuando es a acado po Héc o (Hom. Il. P794). Una in e p e ación que se ha dado a es e comen a io es que lo hace pa a ompe su du o capa azón, aunque Enzo Degani (1982-83: 108 y 1991: 152) se inclina a pensa que mues a más bien el desin e és que sien e po ellos al e el siguien e pla o, mucho más ap eciado, el chanque e del Fale o. Tal ez sea és e el mo i o, aunque un pasaje de Alexis, en el que un pe sonaje, ci án- MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 72 22 Apic. I9,2. Ho . sa . II 2,21. Ma . III 46,6, VI 11,5, VII 78,3, XII 17,4. THOMPSON (1947: 191); ANDREWS (1948: 300-301); ANDRÉ (1961: 105-106) y SALZA PRINA RICOTTI (1987: 101). 23 El sen ido de o[yon es bas an e complejo. En p incipio se u iliza pa a e e i se a los ali- men os que han pasado po el uego (Alex. . 168 K.-A. A h. IV 171a, VI 228d, VII 277a), pa a adqui- i después el signi icado de companaje, « odo lo que se oma con pan». P og esi amen e se es in- ge el campo pa a hace e e encia sólo a los pla os de calidad, los manja es exquisi os (An iph. . 238 K.-A. Amphis, . 26 K.-A. Alex. . 78 K.-A.), y de ahí de i a a nomb e del pescado, la delicia gas- onómica po excelencia pa a los g iegos (Pl. Com. . 102 K.-A. A ched. . 2 K.-A. Alex. . 47 K.- A. An iph. . 69 y 132 K.-A. Macho V28 Gow. A h. VI 274d, VIII 331a). KALITSOUNAKIS (1926: 96-106); OLSON-SENS (2000: lix-lx) y GARCÍA SOLER (2001: 51-52, n. 39). 24 La p ime a in e p e ación es de endida, en e o os, po BESNIER (1911: 1023) y CURTIS (1984: 433). Se inclinan po la segunda GULICK (1928: 166) y RODRÍGUEZ-NORIEGA GUILLÉN (1998: 119). dolos jun o a unas os as, de ine los e izos de ma como «el p eludio de un ban- que e ag adablemen e o ganizado» ( . 115,3-4 K.-A.: p ooi mion dei pnou ca- ie n w" ... pep u aneume nou), deja cie as dudas al espec o. A ello hay que aña- di el in e és que e lejan algunos au o es que se de ienen a señala las di e encias exis en es en e las di e sas especies de e izos comes ibles25. El siguien e pla o, la aj u h, es p esen ado como la p uden e Penélope en la Odisea (a334), que llega con elucien es elos (lipa a; k h demna) en sus meji- llas, aunque los del pescado son sucios ( Jupa a ), como co esponde a la salsa con la que se si e. La iden i icación del é mino es p oblemá ica y es ecuen e encon- a lo aducido como sa dina o boque ón, aunque los da os de los au o es an i- guos pa ecen apun a a que se a aba de la mo alla, una mezcla de peces peque- ños de a ias clases —en pa icula góbidos como el chanque e— y de ale ines de o os de mayo amaño, ales como sa dinas y boque ones p incipalmen e, pe o ambién espadines, mújoles, e c. A eneo de Náuc a is (VII 284 -285a) dis ingue a ias clases de aj u h dependiendo del pescado que la componga, aunque lo más ecuen e es que no se haga ninguna e e encia especí ica. Pues o que A qués a o de Gela ( . 11,1-4 O.-S. = . 140,1-4 SHell) —au o ambién de un poema gas- onómico, pe o de ca ác e didác ico y e lejo de un e inadísimo palada — iden- i ica la aj u h del Fale o, el pue o de A enas, con la que A eneo llama aj i' i", «po que nace de la espuma», debía a a se de una a iedad ina, delicada, p oba- blemen e el chanque e (Ga cía Sole , 2001: 195-196). Aunque en e los au o es á icos se hacen b omas sob e su bajo p ecio, sin emba go e a muy alabada y no es a o encon a la en menús de banque es26. A con inuación llegan unos náca es (pi nna") (25-26), un molusco bi al- o se ido con ecuencia como en an e, jun o con algunos de los alimen os ya ci ados, aunque en gene al no gozaba de una es ima pa icula . Después de los ape i i os empieza un des ile de ein icua o pescados, de di e sas clases y calidades, en el que ambién se incluyen la sepia (33-35), el cala- ma (50), las gambas (63), la langos a y el boga an e (66). La o ma en que se p e- sen an ecue da inmedia amen e el Ca álogo de las na es homé ico, como han hecho no a di e sos es udiosos, aunque el con enido de es a lis a iene mucho en común con algunos agmen os de comedia en los que un pe sonaje desc ibe un menú. Tal es el caso del . 42 K.-A. de Anaxánd ides, en el que se de allan los innume ables pla os se idos en el banque e de bodas de I íc a es con la hija de Co is de T acia, o del . 4 K.-A. de Mnesímaco, en el que un cocine o desc ibe un la guísimo menú. La pa icula idad es iba en el caso de Ma ón en que, como adelan aba an es, muchos de es os alimen os apa ecen p esen ados como si se a- a an de hé oes y dioses. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 73 25 A is . . 304 Rose, y HA 530a 34. Diph.Siph., ap. A h. III 91a-b. THOMPSON (1947: 72) 26 Ch ysipp. SVF III, 195, . 9,2 on A nim. Me ag. . 6,8 K.-A. PELLEGRINO (1998: 317- 318). Ephipp. . 12,8 K.-A. Mnesim. . 4,44 K.-A. Eub. . 75,4 K.-A. an a que debía de se alguna pa e de la pa a, p incipalmen e del ce do46. Apa ecen con ela i a ecuencia en menús de banque es y en lis as de ca nes que se cuecen, que es p ecisamen e como indica Ma ón que se han p epa ado en es e caso47. Después llega un escla o con « ece g uesos pa os de la sag ada laguna de Salamina» (ejk Salami'no" ... iskai deka nh ssa", / li mnh" ejx iJe h'", ma la pi ona", 95-96), sob e los que no hay más comen a ios que el que se colocan an e «las alanges de los a enienses» (!Aqhnai wn ... a lagge"). En ealidad, la e e en- cia a la laguna debe se in e p e ada, pues o que en la isla de Salamina no hay nin- guna; se ha sospechado que al ez se a e de una e e encia al ma . Sob e su p e- sencia en el banque e de Ma ón, el mo i o es cla o, ya que el pa o es un animal ap eciado. A is ó anes (Pax 1004) alaba los que enían de Beocia y Anaxánd ides ( . 42,64 K.-A.) lo incluye en e los pla os del es ín que o ece Co is de T acia. Po o a pa e, An í anes ( . 295 K.-A.) y Nicós a o ( . 4,3 K.-A.) lo incluyen en dos lis as en las que igu an di e sos alimen os de lujo que un escla o debe ae del me cado, con as ando con lo que sucede á en época omana, cuando es con- side ado, po el con a io, un alimen o de pob e48. Con una conside able i onía, el poe a desc ibe cómo se lanza Que e on e sob e las a es, dispues o a «alimen a se de buenos augu ios» (ejnai sima si i zesqai, 99), y cómo luego, mien as de o a la comida, se p eocupa de gua da algo pa a el día siguien e, una pa a de co de o (100-101), la única mención a es a ca ne en el poema, aunque es una de las más ci adas en la li e a u a g iega. Unas gachas dulces de sémola de igo (co nd o"), cocidas en una asija á ica po He es o —el uego de la o ja de es e dios se con ie e aquí en el uego de la cocina— (102-103), cie an lo que es p opiamen e el dei'pnon, la p ime a pa e del banque e. El líquido u ilizado pa a p epa a las podía se caldo o leche y se les podían añadi ambién algunos ing edien es49. Dos agmen os de E ipo ( . 8,1 y 13,3 K.-A.) dan a en ende que se se ían como pos e, aunque Ma ón las si úa en el momen o inmedia amen e p eceden e. A pa i del e so 104 se desc iben algunos de los ac os que ma can el comienzo del sumpo sion: los comensales se la an las manos (105), un escla o ae pe ume de li io (106) y en ega a odos co onas con osas enzadas (107-108) y se p ocede a mezcla una c á e a de B omio50, de ino de Lesbos (109). No se hace e e encia a la p ác ica habi ual de e i a las mesas y limpia la sala an es de inicia MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 80 46 A chipp. . 10,1-2 K.-A. S a . . 5 K.-A. An iph. . 124,1-2 K.-A. 47 Phe ec . . 113,14 K.-A. Telecl. . 51 K.-A. A . . 4 K.-A. Alex. . 180,3 K.-A. Anaxil. . 19,4 K.-A. Philox. . 836b,30 PMG. Poll. VI 52. 48 Pe on. 93. Ma . XIII 52. 49 Phe ec . . 113,18 K.-A. Eub. . 89,4-5 K.-A. A henio . 1,33 K.-A. A h. III 126a-c. 50 No es a o en e los au o es an iguos que se haga e e encia al ino u ilizando alguno de los nomb es de Dioniso (o de i ados de ellos), como B omio (c . Alex. . 232,3, 278,1, 285,2 K.- A.; E. Cyc. 123) o Baco (c . An iph. . 234,1 K.-A.; Men. Dysc. 946; E. IA 1061; AP VII 706,1, IX 246). ARNOTT (1996: 646). el sumpo sion, pe o poco después sí se señala que se dispusie on las segundas mesas (deu e ai a pezai), la o ma más común de aludi al pos e. Tampoco se dice nada de o ma di ec a sob e las libaciones con las que se ab ía el simposio, an es de se i nue os alimen os: los comensales, co onados y pe umados, bebían un so bo de ino pu o in ocando al «Buen Genio», !Agaqo;" Dai mwn, y luego hacían libaciones en hono de los dioses olímpicos, los hé oes y Zeus Sal ado 51. Con o- do, al ez pod ían e se e lejadas, y al mismo iempo de o madas, en los e sos 109-110, donde se habla de la mezcla del ino (como debía hace se en un ban- que e g iego) y su consumo an es de dispone las segundas mesas. Po lo que se e ie e a la bebida elegida, no so p ende que sea ino de Lesbos, uno de los más ap eciados po los g iegos jun o con los de Tasos y Quíos. Las uen es an iguas ala- ban sin ese as su al ísima calidad. La opinión unánime de los g iegos queda cla- amen e exp esada po un pe sonaje de Alexis que a i ma: «No hay ningún o o ino más ag adable de bebe que la bebida de Lesbos» ( . 276 K.-A.). Clea co ( . 5 K.-A.) incluso lo compa a con el que Ma ón, el sace do e de Apolo, egaló a Ulises, aquel ino espléndido con el que embo achó al Cíclope (Hom. Od. i196- 7, 205-211). Eubulo a i ma «que des ila néc a » ( . 121 K.-A.: nek a os agh'), A qués a o de Gela que iene «una nobleza p opia no del ino, sino de la amb o- sía» ( . 59,11 O.-S. = . 190,11 SHell: oujk oi[nw/ soi e[cein o{moion ge a", ajm- b osi h/ de ) y no al an elogios semejan es en o os au o es52. En elación con la ausencia de e e encias a la libación, ambién hay que señala que no se dice nada sob e la quema de incienso que habi ualmen e se o e- cía a los dioses pa a comenza el simposio, aunque S. Douglas Olson y Alexande Sens (1999: 125)53 opinan que al ez es os comen a ios es aban en alguno de los e sos que se han pe dido. En el e so 111 comienza la úl ima pa e del banque e, en la que se comían u as, u os secos, queso, dulces y o as golosinas, como acompañamien o del ino mezclado, y se p ac icaban di e sos juegos y di e siones. Los alimen os se i- dos en el !A iko;n Dei'pnon son, en p ime luga , las u as que habi ualmen e apa ecen en los pos es: pe as, g uesas manzanas54, g anadas, u as y una a iedad de es as úl imas, ajma maxu", que ha plan eado p oblemas de iden i icación, aun- que es al ez la u a de pa a55. El na ado no se sien e muy a aído po las u as, PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 81 51 A . Eq. 85 y 106, V. 525. Nicos . Com. . 19 K.-A. Xena ch. . 2 K.-A. A h. X675b. KIRCHER (1910: 17-19, 34-38). 52 Philyll. . 23,1 K.-A. An iph. . 172 K.-A. Ephipp. . 28 K.-A. An id. . 4 K.-A. Alex. . 277 y 278 K.-A. Ba o . 3,2 K.-A. Clem.Al. Paed. II 30,2. 53 Sob e la p ác ica de quema sus ancias a omá icas en el simposio: OLSON-SENS (2000: 228). 54 En es a exp esión hay un juego de palab as, pues o que pi ona mh'la en Home o se usa no malmen e con el sen ido de «pingües o ejas», pa a indica que es án go das y ienen abundan e g asa (Il. M329, Od. i217, 237, 312, 315, 337). El chis e, que ápidamen e cap a ía el público de Ma ón, es á en que mh'lon ambién signi ica «manzana». 55 Hsch. a3425. Suid. a1482, 1846. Eus . 1524, 32. OLSON-SENS (1999: 140). pe o eacciona ápidamen e cuando hace su en ada un «hijo de Demé e », un pas- el, que le en usiasma, p obablemen e el alimen o al que dedica mayo can idad de cali ica i os: do ado, dulce, g ande, edondo (xanqo;n gluke o;n me gan e[gkuklon ... / Dh mh o" pai'd! ojp o;n ... plakou'n a, 116-117). La epos e ía iene un papel muy des acado en las segundas mesas y en ocasiones se encuen a como e lejo de un cie o e inamien o. Así lo indica Po- lia co (ap. A h. XII 545e), que a i ma que muchas comidas, clases de dulces y pe - umes son p oduc o del ansia de no edades del homb e. Una conside ación simi- la se encuen a e lejada ambién en o os au o es, como Plu a co (Mo alia 124e y 644b). El é mino que u iliza el poe a pa a indica el pas el que se si e es pla- kou'", una especie de a a ancha y plana, que se hacía con ha ina y leche, como ing edien es básicos (c . An iph. . 55 K.-A.), a los que podían añadi se queso, sésamo o miel, que ambién se e ía po encima al se i la. La mención de Ma ón hace eco da uno de los agmen os de A qués a o de Gela ( . 60 O.-S. = . 192 SHell), donde se desc ibe p ecisamen e es a misma pa e de un banque e, con una enume ación de pos es, en e los que el poe a ecomienda calu osamen e un pas- el a eniense o en su de ec o uno cualquie a, pe o bañado con miel á ica, sin duda la ap eciadísima miel de omillo p oceden e de las lade as del mon e Hime o, que se ob enía sin ahuma los panales, conse ando así su pe ume na u al56. En el sumpo sion el ino es aba acompañado de di e siones de a ios ipos. En el Banque e de Pla ón, los in i ados, mien as beben, man ienen una con e sación p o unda y p onuncian discu sos sob e el amo (aunque la i upción de Alcibíades acaba á cambiando el mode ado umbo inicial de la elada). En o as ocasiones se p ac icaba la poesía, de mane a que po u no los pa icipan es debían eci a bien imp o isando o bien ecu iendo a poemas ya conocidos y adap ados a la ocasión. Incluso llegó a c ea se un géne o pa icula de la poesía con i al, el escolio, del que se conse an dos b e es ecopilaciones del siglo Vque cons i uyen una especie de an ologías de una más amplia adición o al, pa a quien asis ía al banque e y no que ía queda mal en su u no de can o57. Pe o no odo en el sim- posio g iego es cul u a y e inamien o y, a pesa del ino mezclado, se podía llega a la emb iaguez y a la jue ga más o menos desen enada. Hay que con a con la p esencia de he e as en los banque es y la p ác ica de algunos juegos como el ko - abo", de o igen siciliano, que consis ía en de iba un blanco si uado en p eca- io equilib io u ilizando las go as que quedaban en el ondo de la copa58. En e los a ios p emios que podía ecibi el encedo no al aban los de ca ác e sexual. Ha- cia es a di ección se encaminan las di e siones del banque e de Ma ón, que e - MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 82 56 Xenoph. . 1 PE. A . Th. 1192. Thph . HP VI 2,4. Macho . 18 Gow. S . IX 1,23. Dsc. II 82,1. Paus. I32,1. A h. I33b. Gp. XV 7,3. Plin. XXI 57. Ma . VII 88, XI 42, XIII 94. Pe on. 38. 57 VETTA (1983: XXXII-XXXIV). VON DER MÜHL (1983: 20-6). 58 Anac . . 31 Gen ili. A . Pax 1244, Nu. 1073. A h. XIV 665e-668 . GARCÍA SOLER (2001: 35). mina con la en ada de dos p os i u as, «dos muchachas capaces de hace ma a i- llas» (kou' ai du o qauma opoioi , 121), que co en pe seguidas po Es a ocles. A pesa de los p oblemas que p esen a el ex o, de los de ec os que conlle- a su o ma de composición y de las di icul ades de in e p e ación en no pocos casos, el Banque e Á ico es una ob a que me ece un es udio a en o. El poe a explo- a las imágenes y la dicción épicas has a el ex emo, e ocando el ecue do de los ecos homé icos, buscando di e i , y sin duda en cie a o ma debió de log a su obje i o, pues o que dejó ambién su huella en la li e a u a omana en la Cena de Lucilio. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 83 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ANDRÉ, J. (1961): L'alimen a ion e la cuisine à Rome, Pa is, Edi ions Klincksieck. ANDREWS, A. C. (1948): «Oys e s as a Food in G eece and Rome», CJ 43, 299-303. ARNOTT, W. G. (ed. y com.) (1996): Alexis. The F agmen s: A Commen a y, Camb idge, Camb idge Uni e si y P ess. ARNOTT, W. G. (2000): «A henaeus and he Epi ome: Tex , manusc ip s and ea ly edi ions», en Da id B aund-John Wilkins (eds.), A henaeus and his Wo ld. 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