LÓPEZ SIMÓN, Iñigo. Los olvidados. Marginalidad urbana y fenómeno quinqui en España (1959-1982), Marcial Pons, Madrid, 2022, 349 pp.
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368 Historia Contemporánea, 2023, 71, 368-370 HC ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 Historia Contemporánea, 2023, 71, 368-370 https://doi.org/10.1387/hc.23882 LÓPEZ SIMÓN, Iñigo: Los olvidados. Marginalidad urbana y fenómeno quinqui en España (1959-1982), Marcial Pons, Madrid, 2022, 349 pp. En 1950 el cineasta Luis Buñuel filmó Los olvidados, impresionante película que, con una singular fusión de neorrealismo italiano y surrealismo, mostraba la cruda y trágica vida de unos jóvenes delincuentes en un suburbio de la ciudad de México. Recuperando el mismo título del filme, 70 años después del estreno de aquella mítica película, el historiador Iñigo López Simón nos ofrece en este libro una mirada historiográfica del mismo fenómeno —la delincuencia juvenil en los suburbios de las grandes ciudades contemporáneas— en otro contexto, el del desarrollismo franquista. Los olvidados que Iñigo López investiga con rigor, exhaustividad y profundidad son las bandas de quinquis que surgieron en los extrarradios de las ciudades del desarrollismo franquista durante los años sesenta y setenta del siglo x x . Como el autor señala en la introducción, el libro (versión revisada de su tesis doctoral defendida en junio de 2018) pretende analizar «quiénes eran estos jóvenes, cómo eran sus barrios y qué es lo que había detrás de la imagen que la sociedad creó sobre ellos». En la tradición de la historia desde abajo (history from bellow), Iñigo López trata de rescatar a esos sujetos sociales olvidados —la juventud quinqui— que encarnaron la otra cara del desarrollismo franquista, la de los perdedores de aquel proceso de transformación socioeconómica. Si el título —Los olvidados— es significativo para comprender la perspectiva del autor, más aún lo es el subtítulo que nos indica la hipótesis y el contenido de la investigación: Marginalidad urbana y fenómeno quinqui en España (1959-1982). Como puede apreciarse, el autor analiza la relación existente entre esos dos fenómenos mencionados en la cabecera de la obra: por un lado, la delincuencia juvenil vinculada a la marginalidad y, por otro, la política urbanística y de vivienda desarrollada por el franquismo desde finales de los años cincuenta. La tesis de la obra, demostrada con múltiples datos y argumentos a lo largo del libro, es que la política urbanística del desarrollismo franquista fue elemento fundamental en el surgimiento y crecimiento de la nueva delincuencia juvenil de esa época. En cuanto al marco cronológico, el autor analiza dos momentos históricos distintos. Por un lado, la época del desarrollismo y el tardofranquismo, período en que las políticas económicas, urbanísticas y de vivienda de la dictadura dieron lugar a la creación de guetos urbanos segregados social y espacialmente, que fueron el marco en el que surgió y se desarrolló el fenómeno quinqui. Por otro lado, el momento histórico de la transición a la democracia. Según López Simón, el cambio político no fue acompañado de una transformación social que mejorase las condiciones de estos barrios marginales, de forma que esta delincuencia juvenil asociada a la marginalidad social, lejos de atenuarse, se agravó por la aparición de nuevos fenómenos como crecimiento del paro, especialmente juvenil, y el extraordinario incremento del consumo de heroína.
Reseñas de libros https://doi.org/10.1387/hc.23882 369 La primera parte del libro analiza el proceso de creación de espacios segregados en las grandes ciudades españolas durante el desarrollismo franquista. López Simón examina, en primer lugar, la política urbanística y de vivienda del régimen desde finales de los años cincuenta para hacer frente al problema del enorme déficit de viviendas y de su consecuencia más evidente, el chabolismo, en el contexto de crecimiento económico, industrialización y éxodo rural de los años 60. La dictadura trató de dar una solución rápida y barata al fenómeno del chabolismo, que desmentía el conocido eslogan franquista que proclamaba «ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan». Para ello se recurrió a la iniciativa privada en la construcción de vivienda protegida, se redujeron hasta el extremo los costes de edificación en detrimento de la calidad de las viviendas, se promovieron Poblados Dirigidos destinados a sustituir los barrios de chabolas en los extrarradios de las ciudades y se aprobaron los denominados Planes de Urgencia Social. Pese a la imagen idealizada que la propaganda del régimen ofreció de esa política, el resultado fue la construcción de vivienda de mala calidad —se ha hablado de «chabolismo vertical» para describirla—en suburbios carentes de servicios básicos, con un grave déficit escolar, alejados de la ciudad y marginados de ella. En ese contexto de marginalidad urbana, surgió en el tardofranquismo el asociacionismo y la protesta vecinal, que acabaría siendo un agente antifranquista más que contribuyó a la erosión del régimen. Desarrollando una acertada estrategia investigadora, Iñigo López completa esa visión general de la política urbanística y de vivienda del régimen franquista con el análisis de dos estudios de caso: el barrio de Otxarkoaga en Bilbao y el de San Blas en Madrid, ejemplos paradigmáticos de la estrecha relación existente entre marginalidad urbana y delincuencia juvenil. Otxarkoaga y San Blas fueron las construcciones más relevantes de los Planes de Urgencia Social de Bilbao y Madrid respectivamente. Ambos fueron concebidos como poblados al margen de la ciudad, como islas de viviendas rodeadas de terrenos sin urbanizar, como entidades autónomas, autosuficientes, pero que en realidad padecieron un fuerte déficit de servicios, especialmente grave en materia escolar. En ambos suburbios se tejieron redes asociativas que reivindicaron mejoras para el barrio, pero también de desarrolló una nueva delincuencia juvenil. Utilizando diversa documentación, especialmente fuentes inéditas de carácter municipal, el minucioso estudio de López Simón reconstruye la realidad social y la vida cotidiana del mundo de las chabolas. Describe el duro proceso que condujo a tantas familias del campo a la chabola y de esta al suburbio de reciente creación, nuevo microcosmos segregado social y espacialmente de la ciudad, donde surgieron y configuraron su identidad las bandas de quinquis. Una vez analizado el proceso de creación del contexto social y espacial que generó la delincuencia juvenil desde los años sesenta, Iñigo López centra su atención en el estudio de esa nueva criminalidad asociada a la marginalidad urbana en la segunda parte del libro. En el capítulo tercero el autor examina diversos aspectos del fenómeno: su surgimiento en los años 60; la tipología delictiva; el pro-
Reseñas de libros 370 Historia Contemporánea, 2023, 71, 368-370 ceso de formación de bandas de quinquis en las principales ciudades; la evolución cuantitativa de la criminalidad juvenil; los factores de su aparición, confirmando con nuevos datos sociológicos la estrecha relación entre marginalidad urbana y delincuencia; la influencia de la expansión del consumo de heroína; el papel de la mujer; la etiqueta quinqui y su configuración como una subcultura marginal, que funcionó a la vez como elemento de identificación y de estigmatización; la construcción de esa identidad quinqui a través de la música, el cine y la prensa. Como puede apreciarse, apenas hay cuestión alguna de un fenómeno tan complejo como este que López Simón deje sin abordar, pese a que en algunos aspectos la escasez de las fuentes limite el resultado de la investigación. Pero aún hay más. En la parte final del libro el autor trata de profundizar en el fenómeno utilizando un nuevo método: la biografía colectiva. En el epígrafe titulado «Los quinquis mediáticos» reconstruye las trayectorias vitales de los delincuentes juveniles más conocidos como el Vaquilla, el Torete, el Jaro, etc. Esas historias de vida permiten confirmar el perfil social del quinqui y establecer una serie de características comunes: origen inmigrante, desarraigo, marginación urbana, deficiente escolarización, baja extracción social, desestructuración familiar. Los olvidados es un excelente libro de historia social que recoge con claridad y sencillez los resultados de una larga, exhaustiva y difícil investigación. Una de sus principales aportaciones historiográficas es el empleo del concepto barrio como categoría analítica para comprender el fenómeno de la delincuencia juvenil y la configuración de la identidad quinqui. Además, esta obra destaca, entre otros aspectos, por su transversalidad, es decir, por su capacidad para combinar diversas perspectivas y herramientas con el fin de iluminar un tema complejo. Esa transversalidad se aprecia ya en el propio planteamiento de la investigación, que analiza las conexiones entre dos temas distintos como son la marginalidad urbana y el fenómeno quinqui, tratados ambos, además, desde ángulos muy diversos. También se observa en el ambicioso marco cronológico, que va más allá de la etapa franquista para valorar lo (poco) que aportó la época de la transición en esta materia, en la que se impuso la continuidad frente al cambio. La metodología empleada es asimismo plural, utilizando diversos recursos según las variadas interrogantes planteadas en la investigación. Iñigo López utiliza con rigor fuentes muy diversas, desde inédita documentación municipal, hasta la historia oral, pasando por el análisis de fuentes audiovisuales o hemerográficas. Combina herramientas metodológicas distintas, desde las propias de la historia urbana hasta la biografía colectiva. Más allá de la historiografía, utiliza recursos conceptuales de otras disciplinas como la sociología, el urbanismo o la antropología. Este magnífico libro prueba que esa perspectiva plural es la más adecuada para responder a las múltiples aristas que presenta un objeto de estudio tan complejo como es la delincuencia juvenil de la España del desarrollismo y la transición. Fernando Martínez Rueda