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La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S.: Un proyecto fascista desmantelado por implosión

González de la Torre, José Antonio

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http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -185La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S.: Un proyecto fascista desmantelado por implosión José Ramón López Bausela, La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S.: Un proyecto fascista desmantelado por implosión. Santander, Dykinson / Ediciones Universidad Cantabria, 2017, 353 pp. El rumbo que iba a seguir la educación primaria en España durante las tres décadas que siguieron a la Guerra Civil se jugó en un espacio de tiempo relativamente breve. De la rememorada, habi- http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -186tualmente llena de tópicos y con múltiples inexactitudes, escuela franquista hay muchas descripciones; pero pocos estudios se centran en las causas últimas que hicieron que fuera lo que fue. Y pocos también en los nombres de los promotores reales responsables de esa escuela. A aclarar esas causas, dando el protagonismo fundamental a Pedro Sainz Rodríguez, ministro de Educación Nacional de enero del 38 a abril del 39, dedicó José Ramón López Bausela La contrarrevolución pedagógica en el franquismo de guerra: El proyecto político de Pedro Sainz Rodríguez, aparecido en 2011. Y un año después, Los programas escolares inéditos de 1938 en la España de Franco: El cerco pedagógico a la modernidad. Ahora, una tercera entrega titulada La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S.: Un proyecto fascista desmantelado por implosión llega a los lectores. Aunque la obra, como vamos a ir viendo, aborda el objeto concreto de la investigación desde aspectos diversos, hay un hecho -que no es exactamente casualcentral en el libro, ya que sirve de requisito previo para sostener la tesis fundamental del mismo. Mientras López Bausela -y debemos imaginarnos la sensación que experimentóbuceaba en el archivo personal de Pedro Sainz Rodríguez, al abrir la carpeta 28 de la caja 91 se encontró delante de sus ojos con los folios mecanografiados de un documento que llevaba por título “Exposición de motivos precedentes a las bases de reorganización de la primera enseñanza en el nuevo Estado” (el documento, aunque ese sea el título general que aparece en el archivo, incluía también las cuarenta y nueve bases). Quizá podríamos de alguna manera comparar su sensación con la experimentada por algunos arqueólogos afortunados ante un descubrimiento no esperado o por ciertos investigadores de la medicina, que a todos se nos vienen a la cabeza, ante un hallazgo revolucionario. Ya tenía la prueba: Sainz Rodríguez conocía de manera exacta el proyecto de educación primaria de la Falange anterior a abril de 37 (proyecto plasmado especialmente en ese documento elaborado, como veremos, en diciembre de 1936 en Valladolid). Pero, como hemos matizado, el hallazgo de López Bausela más que un descubrimiento casual podemos afirmar que fue la materia prima para ratificar una hipótesis que ya él estaba desde hacía tiempo atrás madurando: que Falange Española de las J.O.N.S. había concretado de forma precisa su proyecto de educación que quería imponer en el nuevo Estado que surgiría tras la Guerra Civil; y que el primer ministro de Educación Nacional que nombró Franco, Sainz Rodríguez, se encargó de que ese programa no se aplicase. Sobre el análisis de esto, que va del detalle de los documentos y publicaciones a los protagonistas y el contexto histórico, trata este nuevo libro de López Bausela. Y los lectores que conozcan los dos anteriores seguro que prevén -y acertaránque este también estará escrito como aquellos, con un lenguaje didáctico, claro y ameno. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -187Pero, volviendo al contenido, tal y como dice el autor en el “Apunte preliminar” esta tercera publicación es un escalón más (junto a algunos artículos de revista) de su objetivo fundamental, que será elaborar una biografía política de Pedro Sainz Rodríguez, “una de las personalidades más influyentes y controvertidas de la vida política y cultural española del pasado siglo”; biografía “que aporte luz no sólo respecto de su poliédrica personalidad sino, sobre todo, acerca de la naturaleza del proyecto político y cultural que como ministro de Educación Nacional de la España sublevada impuso a la sociedad española de su tiempo, amparándose en la fuerza incontestable de las armas, poniendo la educación al servicio de un Estado confesional y sentando las bases para impedir la incorporación de España a la modernidad europea.” (p. 19) Y la tesis que va a seguir demostrando ahora (como en las publicaciones anteriores y en la futura biografía por escribir) va a ser que Sainz Rodríguez participó en “las luchas entre la Falange y la Iglesia católica por el control del incipiente sistema educativo que empezaba a tejerse en la retaguardia de una España sumergida en pleno conflicto bélico. Aunque ambas organizaciones estaban en el mismo bando y aspiraban a arrancar de raíz hasta el último vestigio de la escuela republicana, sus diferencias respecto a la naturaleza del nuevo Estado propugnado desde las filas insurgentes divergían radicalmente.” (p. 21) Y en su participación no tuvo ninguna duda de a qué bando debía apoyar: al de la Iglesia católica, en manos de la cual los monárquicos siempre habían dejado el predominio de la educación; él fue “el verdadero artífice de la postergación definitiva del programa educativo falangista” (p. 23). Por tanto, para Sainz Rodríguez derrotar a la República era solo un objetivo general previo a la derrota, así mismo, del enemigo “interior” repentino que suponía Falange Española de las J.O.N.S. (la previa a la unificación con los Tradicionalistas de abril de 1937), a quien “con miles de militantes en el frente e innumerables arribistas en retaguardia, con sus principales líderes muertos o encarcelados y con su revolución a punto de fraguar, la guerra les brindaba por fin la oportunidad de reivindicar el modelo de Estado que aspiraban a instaurar en la Nueva España, un modelo en el que la educación desempeñaba un papel importante en virtud de su potencialidad para adoctrinar a las futuras generaciones en los principios del nacionalsindicalismo.” (p. 22) Yendo siempre por delante de los acontecimientos, logró Sainz Rodríguez “abrirse paso” en la nueva estructura de poder (muy enmarañada, como explica detalladamente López Bausela) hasta conseguir, una vez asentado en él, sustituir el proyecto educativo de Falange por otro, que era el que creía realmente “suyo”: Y eso a pesar de que “sobre la mesa de su despacho le aguardaba un proyecto de escuela fascista encaminado a forjar la mentalidad de las nuevas generaciones en los principios del modelo de Estado que la revolución azul de Falange aspiraba a instaurar en la España victoriosa.” (p. 28) Ese proyecto “cerrado” son los folios de las cuarenta y nueve bases con la previa “Exposición de motivos precedentes a las bases de reorganización de la primera enseñanza en el nuevo Estado” que López Bausela, como hemos dicho, saca de las tinieblas del archivo de Sainz Rodríguez, y que reproduce al final de La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S. Y aunque su “otro” proyecto educativo y cultural -el que sí implantó Sainz Rodríguez- “no alcanzó http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -188las cotas de eternidad por él soñadas, se mantendrá prácticamente intacto, en sus puntos esenciales, hasta la reforma de 1970, a pesar de la llevada a cabo por Ruiz-Giménez en el año 1953.” (Ibíd.) Pero, para no hablar de manera solamente general, se necesita ir concretando cuál era el modelo de escuela primaria que Falange Española de las J.O.N.S. deseaba implantar. Aunque eso, señala José Ramón López Bausela, sea “una empresa compleja”. La “pureza” del ideario educativo de Falange, antes de ser destruida desde dentro (de ahí el significativo subtitulo del libro: por “implosión”) por las fuerzas vencedoras de la guerra, afirma López Bausela que realmente podemos encuadrarlo entre el 29 de octubre del 33 (el acto del Teatro de la Comedia de Madrid considerado el de fundación de Falange Española) y el, ya señalado, 19 de abril de 1937 (con el Decreto de Unificación que crea Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.). Y este periodo es al que se ciñe La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S. Curiosamente, y lo documenta el autor, se puede considerar que Falange Española de las J.O.N.S. era la única organización que se sumó al pronunciamiento militar deseosa de implantar un nuevo modelo de Estado (cfr. p. 35), con el consecuente nuevo modelo de educación. La llegada de la contienda civil les hizo pensar en esa posibilidad, que su casi nula implantación social y parlamentaria durante la República no les había permitido imaginar antes. Aunque veremos que se quedará en eso, en mera posibilidad, porque lo que realmente llegará a triunfar será la vuelta a un modelo educativo del pasado consistente en “restituir el control de la educación a quien lo había ostentado desde tiempos inmemoriales, es decir, a la Iglesia católica.” (p. 36). Pero hablar solamente de que Falange Española de las J.O.N.S. tenía in mente un nuevo modelo de educación no nos aclara hasta qué punto estaba concretado el mismo. Es decir, “será imprescindible, por tanto, determinar si existía algún tipo de planteamiento pedagógico respecto de la escuela primaria en la Falange que se sumó al golpe militar de 1936 y, si la respuesta fuera afirmativa, dilucidar cómo fueron postergados dichos principios en beneficio de la Iglesia católica, el otro gran protagonista de la pugna por el control del futuro sistema educativo que habría de surgir del conflicto bélico.” (pp. 36-37). Para López Bausela, es claro que Falange Española de las J.O.N.S. tenía bastante concretada su idea de lo que debía ser la escuela primaria del nuevo Estado, y que Sainz Rodríguez (ya delegado Nacional de Educación y Cultura de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. desde agosto del 37) dispuso de esa documentación: “Sainz Rodríguez conocía ya los planes en materia educativa de la Falange originaria. En todo caso, lo atestigua sobre todo la presencia en su archivo personal de diversa documentación que, aunque fragmentaria y no muy abundante -dadas las peculiares circunstancias por las que atravesaba el partido en aquellos días-, puede darnos una idea bastante aproximada de las aspiraciones del fascismo español con respecto a la organización de la http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -189escuela primaria, previsiones que el flamante ministro se encargó de desactivar vaciándolas totalmente de contenido…” (p. 44). Y los documentos que se reproducen y analizan en La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S. son determinantes para corroborar esa hipótesis. Y esa concreción de lo que debía ser la escuela tenía un fundamento fascista (con los problemas que usar en la actualidad este término acarrea): “la hipótesis central de nuestro trabajo es que el proyecto de escuela primaria que la Falange originaria, previa a la unificación, proyectaba implementar en la España victoriosa era uno de esos elementos comunes con el fascismo, algo que intentaremos demostrar más adelante con el análisis del contenido de la `Exposición de motivos precedentes a las bases de reorganización de la primera enseñanza en el nuevo Estado´, documento inédito al que ya hicimos referencia y que será pieza clave de este estudio.” (p. 51) Alfonso García Valdecasas, encargado por Manuel Hedilla de perfilar la organización del sistema educativo falangista, volvió la vista hacia los sistemas educativos en funcionamiento en aquellos momentos en Italia y Alemania, ante la falta de concreción de esta temática en los discursos de José Antonio: “los planteamientos sobre esta cuestión en el discurso joseantoniano, además de difusos, casi nunca se propusieron de forma explícita sino que aparecen diluidos en la globalidad de un mensaje anclado en derroteros proselitistas donde la educación no representaba un papel tan importante a nivel propagandístico y programático como la economía o la política exterior, por citar tan sólo dos ejemplos.” (p. 54) Solo dejó José Antonio un exiguo legado (al que dedica López Bausela las páginas 55 a 66), más principios generales que otra cosa: patriotismo, valores eternos, catolicismo (matizado), elitismo, disciplina, esfuerzo… (la Norma programática de la Falange redactada en noviembre de 1934 por José Antonio Primo de Rivera dedicará tres de sus veintisiete puntos a definir la esencia de sus aspiraciones en educación). Aunque en alguno de sus discursos explicita el papel de los maestros en la creación del nuevo Estado y les anima a que se incorporen a su proyecto de salvación de la patria (incluyendo la promesa de un aumento de sueldo). Eso sí, al alcance de García Valdecasas y su equipo estaba todo el ejemplo de la pedagogía italiana: Gentile, Radice… (pp. 66-81) y de la alemana: la editorial Labor había realizado numerosas traducciones muy difundidas (pp. 81-87), materializadas en regímenes políticos que servían a Falange de ejemplo en el que reflejarse a la hora de elaborar un concepto nuevo de escuela. Y corrobora López Bausela la influencia sobre las fuentes pedagógicas de Falange Española de las J.O.N.S. de las ideas y estructuras de la educación en los vigentes en ese momento regímenes italiano y alemán desgranando un informe inédito al que él ha tenido acceso de Benito Sanz Marco, Jefe Nacional de la Sección de Profesorado de Falange Española de las J.O.N.S. En ese informe, de 11 de febrero de 1935, además de semejanzas en cuanto al modelo de aprendizaje y a la distribución de las etapas educativas, “las similitudes entre la propuesta para la enseñanza primaria presentada en el informe del Jefe Nacional de la Sección de Profesorado del Servicio Nacional de http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -190Educación de F.E. de las J.O.N.S. y el planteamiento de los sistemas educativos fascista y nacionalsocialista respecto a esta etapa del sistema educativo confluyen en la caracterización de la educación nacional como una actividad de carácter político.” (p. 96) El papel que deberían cumplir los maestros en el nuevo Estado se canaliza a través de su afiliación al muy jerarquizado Sindicato Español del Magisterio (S.E.M.): “De los datos anteriores se deduce que buena parte de los esfuerzos de Falange en plena contienda se orientaron a organizar, extender y reforzar las redes del sindicato de maestros por todo el territorio bajo dominio sublevado. (…) Afiliar masivamente a los maestros en una estructura jerarquizada, sujeta a un esquema vertical de mando, cuyo funcionamiento girara exclusivamente alrededor de las órdenes emanadas de una jefatura y conseguir, además, que fuera la única organización que los representara -canalizando sus iniciativas profesionales además de sus intereses de clasefue el procedimiento diseñado por Falange para controlar a este colectivo y orientar su labor diaria en las aulas en una dirección concreta y determinada.” (p. 110) Utilizando a los militares y su sublevación como medio para acabar con el gobierno de la República, los falangistas aspiraban también a dar otro paso más que acabara asimismo con el capitalismo; aunque esto segundo no parece que pudiera ser aceptado de buen grado por muchos de quienes apoyaban el golpe: “En el esquema ideológico falangista, `marxismo y capitalismo eran los dos corrosivos de la vida nacional, los dos igualmente dañinos para la libertad y dignidad de los españoles´, por lo que identificados ambos como el enemigo a batir, el partido propuso una estrategia para aniquilarlos cuya hoja de ruta preveía `una gradación en el ataque, en el momento del ataque, al uno primero, al otro después´”. (p. 118; las citas indica López Bausela que son de un artículo de J. Martínez de Bedoya, “Ofensiva. No olvidamos el capitalismo”, aparecido en el periódico Afán de Palencia el 15 de noviembre de 1936) Tras “la revolución material” debería llegar “la revolución social”, y tras “la de las armas, la de las ideas”. Y dentro de ella, del nuevo Estado, una nueva educación (no nueva instrucción, con lo que este matiz léxico implica): “Concebida la nación como una unidad de destino en lo universal y cohesionados sus miembros por la fuerza de un ideal compartido, Falange propuso referenciar la educación en `una idea grande capaz de conglomerar todas las voluntades a la empresa común de la que depende la cultura, prosperidad, libertad y honor de cada uno´…, (para) trascender el ámbito de lo estrictamente formal y extenderse a todos los contextos en los que de una manera u otra los individuos desarrollan su actividad vital.” (pp. 120-121) Para ello, era necesario “complementar la labor de adoctrinamiento de la escuela, adoptando en el ámbito de la educación no formal estrategias de encuadramiento y afiliación masiva de la juventud en organizaciones similares a las que ya funcionaban en aquellos momentos en Italia y Alemania” (p. 121), que añadieran a los conocimientos propiamente académicos (no mera “instrucción”) otros muy útiles para la vida y promovieran unas costumbres de ocio sano. La cultura ya no iba a ser una “acumulación mal ordenada de simples nociones”, en la que no valía con un “niño, un muchacho que repitiera como un papagayo…”, sino “una serie de conocimientos http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -191paralelos a nuestro proceso de formación”, donde educar debía significar “por una parte guiar, conducir, y por otra sacar fuera”, siempre con la vista puesta “en los fines inherentes al hombre”: “Un modelo que asumía como axioma incuestionable la existencia de una idiosincrasia nacional a la que debía `adaptarse´ necesariamente `la educación de los ciudadanos´ si no querían `abandonar su destino providencial´” (p. 130), idiosincrasia llena de valores positivos que nos venían a los españoles de muchos siglos atrás. Falange celebró en Valladolid entre los días 28 y 30 de diciembre de 1936 su primer Consejo Nacional de Educación, al que acudieron en calidad de delegados la mayoría de los jefes territoriales y provinciales de la zona sublevada. En esta reunión ha podido concluir José Ramón López Bausela, como lo demuestra en el libro, que se elaboró el documento inédito al que antes nos hemos referido que él halló en el archivo personal del ministro Sainz Rodríguez: Pero “los hechos acontecidos en los meses posteriores a la celebración de este primer Consejo Nacional de Educación dieron al traste definitivamente con los planes del partido. El decreto de Unificación puso punto final a la efímera existencia de Falange Española de las J.O.N.S. cuya esencia ideológica se volatilizó, llevándose consigo, entre otros muchos anhelos, el de una escuela fascista al servicio del Estado, entregada totalmente a la forja de la infancia española en los principios ideológicos del partido.” (pp. 140-141) Lo que en un principio iba a ser -por estrategiaalgo provisional, el no hacer públicas las bases para la reorganización de la escuela primaria elaboradas esos días de finales del 36 en Valladolid, se convirtió en algo definitivo; permaneciendo inédito su contenido entre la documentación que heredó con el cargo el primer delegado Nacional de Educación y Cultura de la Falange unificada, y más tarde ministro de Educación Nacional del Gobierno de Franco, Pedro Sainz Rodríguez, “que abortó definitivamente el proyecto educativo y cultural de la Falange originaria y restituyó a la Iglesia católica su tradicional protagonismo en el control del sistema educativo.” (p. 141) Manteniendo de alguna manera aspectos de la estructura formal originaria falangista, la realidad es que “la política educativa que empezó a perfilarse en retaguardia tras la Unificación, y más concretamente en el ministerio de Sainz Rodríguez, nada tuvo que ver ya con el proyecto fascista original recogido en las bases y, al igual que su revolución nacionalsindicalista, la escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S. quedó en suspenso para siempre.” (Ibíd.) El capítulo 5 de La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S. es el titulado “Bases de reorganización de la primera enseñanza en el nuevo Estado”. Es central dentro del libro, porque en él se analiza detalladamente el contenido de las inéditas cuarenta y nueve bases a las que nos acabamos de referir (y que entre las páginas 308 a 341 se transcriben -a la izquierda, copiadas, y a la derecha, en facsímil-). Y nos resume una vez más López Bausela, al principio del capítulo, que “el proyecto falangista de una escuela primaria volcada en el adoctrinamiento de la infancia española en los principios ideológicos del nacionalsindicalismo y entregada con fervor al servicio exclusivo del partido no trascendió el plano de la elaboración ideológica debido al fracaso del plan estratégico de Falange para http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -192ocupar el Estado una vez consumada la victoria militar.” (p. 144) Pero, tal era la convicción de los dirigentes de Falange de que tras la victoria en la Guerra Civil su proyecto de Estado sería “de aplicación automática” que ese proyecto no es una mera elucubración, sino que tiene la fuerza de lo que se piensa que va a ser sin duda real. El proyecto, fruto de las ponencias del señalado primer Consejo Nacional de Educación celebrado en Valladolid, se concretó en esas cuarenta y nueve bases (“Bases para la reorganización de la enseñanza primaria nacional” -con la previa “Exposición de motivos”-), en las que se subordina cualquier cuestión de carácter pedagógico a dos postulados ideológicos fundamentales: la confesionalidad católica de la escuela primaria y su inspiración en el patriotismo apoyado en las seculares tradiciones de la hispanidad. Aunque no hubo problema a la hora de establecer como el principal objetivo de Falange potenciar el papel de la escuela primaria como herramienta de control ideológico y de socialización política, surgió la primera dificultad, señala López Bausela, al arriesgarse a declarar confesionalmente católico a su proyecto de escuela primaria, a pesar de que su líder carismático ya no presente, José Antonio, había realizado matices al respecto: “Pero aunque José Antonio identificó como una de las principales manifestaciones del sentido espiritual de la vida la presencia del crucifijo en las escuelas y abogó porque su labor estuviera impregnada de un sentido nacional y cristiano, no existe constancia documental alguna -o al menos nosotros no la conocemos-, de que el líder de Falange llevara el rol del catolicismo en la escuela hasta el extremo planteado en la primera de las bases del proyecto elaborado en plena Guerra Civil por los falangistas para reorganizar la enseñanza primaria en el Nuevo Estado.” (p. 146) Tras esa precisión, recorre a continuación López Bausela en La escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S. diferentes aspectos de las “Bases”, comparando lo propuesto con lo existente y vigente legalmente en ese momento (pp. 147-226): -El papel de la mujer en el proyecto falangista: Oposición a la coeducación, aunque la instrucción se tuviera en ocasiones que dar a la vez (dado que, como hemos dicho, para ellos había una clara distinción entre la mera instrucción y la educación). -Infancia y disciplina (Educación física, instrucción pre-militar y post-trabajo escolar): Se le dio una orientación militarista a la educación física, diferenciándola del deporte. Actividades de, copiando el modelo fascista italiano, dopolavoro (actividades para después del trabajo escolar que debían ser atendidas por los maestros), que culminaría en la creación del Frente de Juventudes, sustituido después por la Organización Juvenil Española (O.J.E.). -Clasificación, organización y estructura de la escuela azul: Escuela universal y gratuita desde los seis hasta los catorce años. Jerarquización de los docentes. Talleres para el post-trabajo escolar. Clases especiales para niños con dificultades. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 185-197 -193- -Los programas escolares: Programa integrado con estructura unitaria (enseñanza a la vez cíclica -si nos referimos a cada materiay concéntrica -si nos referimos al plan general de estudios), a diferencia del vigente de 1901, al que se tacha de “conglomerado de materias esporádicas” (incluye López Bausela unos muy elaborados cuadros comparativos de ambos programas). Las asignaturas se dividirían en dos sectores: instrumentación y motivación. Viajes didácticos por España. Enseñanzas técnicas rurales y urbanas (en las de la mujer, se anticipan funciones que después asumirá la Sección Femenina). Claramente, no se limitaron a copiar los programas que se estaban aplicando en esos momentos en Italia y Alemania: “Es evidente que los falangistas que diseñaron la propuesta de reorganización de la escuela primaria bebieron en fuentes fascistas y nacionalsocialistas… y que la escuela confesional, militarista y excluyente de Falange Española de las J.O.N.S. era la antítesis del modelo republicano laico, inclusivo y único que los nacionalsindicalistas quisieron destruir. (…) Lo cual no es óbice para reconocer que la escuela azul de Falange Española de las J.O.N.S. presenta rasgos propios que la distinguen de la promovida en sus respectivos países por fascistas y nacionalsocialistas, entre los que destacan curricularmente la organización de las materias de su programa de estudios en dos sectores netamente diferenciados o la incorporación de algunas asignaturas como `Sociedades humanas´, `Educación ciudadana´ o `Lenguaje en su aspecto de comunicación con los demás hombres´, cuyos contenidos no podemos precisar por la ausencia, ya comentada, de cuestionarios, pero que revelan el interés de los falangistas por dotar de personalidad propia al programa de su escuela frente al de las potencias fascistas europeas.” (p. 183) -Perfil profesional del maestro falangista: Escalafón único con siete categorías. Sistema de promoción profesional al estilo castrense. Mejoras salariales. -La reorganización de las Escuelas Normales: Imbuidas del carácter nacional y de los principios que los maestros deberán aplicar en la escuela elemental. Normales masculinas y femeninas. Acceso a los catorce años. Completa reestructuración de las asignaturas. -El control del sistema educativo y de los maestros (la Inspección): Como en los maestros, en los inspectores funcionamiento siguiendo una estructura jerárquica paramilitar. -Una administración al servicio del partido: Militarización de la administración educativa piramidal que los falangistas justificaron en aras de una mayor efectividad. -Enseñanza privada y organizaciones protectoras de la infancia: Refuerzo y control de estos establecimientos escolares. Tras la pormenorizada descripción de las bases y su análisis, López Bausela expone en la última página del capítulo esta conclusión que enlaza con el convencimiento de Falange, que señala al principio del mismo, en la aplicación real de su programa: “A pesar de que Falange Española de las J.O.N.S. y la Iglesia católica formaron en el mismo bando y entre las aspiraciones de ambas figuró la de arrasar el modelo educativo republicano, las divergencias en cuanto a la naturaleza del