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ISSN 0582-6152 – eISSN 2444-2992 ASJU, 2023, 57 (1-2), 859-873 https://doi.org/10.1387/asju.25976 El euskera en un manuscrito del roncalés Juan Martín y Hualde (siglo x v i i )1 Basque in the manuscript of Juan Martín y Hualde (17th c.), from the Roncal Valley Ekaitz Santazilia* Universidad Pública de Navarra (UPNA/NUP) AbstrAct: The history of the valley of Roncal, handwritten by the Roncalese Juan Martin Hualde in 1630, is not widely known. Concerning the Basque language, it provides valuable information about some dialectal forms, the prestige of some varieties, predication in Basque, and the sociolinguistic situation. Moreover, it deals with the origin and extension of the Basque language from an apologetical viewpoint typical at that time. However, it defends the purity of Roncalese Basque from a gothicist approach, which is uncommon among the apologists of Basque. In this work, I comment on all these aspects, and I study in detail the author’s biography. KEywoRdS: Roncal valley; apology; historical sociolinguistics; history of linguistic ideas; history of Basque; Navarre. Resumen: La historia del valle de Roncal manuscrita por el roncalés Juan Martín y Hualde en el año 1630 es, francamente, poco conocida. En el ámbito de la lengua vasca, ofrece una valiosa información sobre algunas formas dialectales, sobre el prestigio de algunas variedades, sobre la predicación en euskera, y sobre la situación sociolingüística. Además, trata el tema del origen y extensión de dicha lengua, en un tono apologético típico de la época. Sin embargo, defiende la pureza del euskera roncalés desde una visión goticista infrecuente entre los apologistas de la lengua vasca. En este trabajo comento todos estos aspectos, además de ahondar en la biografía del autor. PALABRAS cLAVE: Valle de Roncal; apología; sociolingüística histórica; historia de las ideas lingüísticas; historia del euskera; Navarra. 1 Este trabajo forma parte del proyecto «Monumenta Linguae Vasconum 6: avances en cronología de la historia y la prehistoria de la lengua vasca», financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (PId2020-118445GB-I00). desde aquí, también quiero expresar mi gratitud a Fernando Hualde Gálle go. * Correspondencia a / Corresponding author: Ekaitz Santazilia. Departamento Ciencias Humanas y de la Educación - Facultad de Ciencias Humanas y Sociales (UPNA/NUP). Edificio Los Magnolios, Planta Baja, desp. 0013, Campus Arrosadía, s/n (31006 Pamplona). – [email protected] – https://orcid.org/0000-0003-1158-821X Cómo citar / How to cite: Santazilia, Ekaitz (2023). «El euskera en un manuscrito del roncalés Juan Martín y Hualde (siglo xvii)», ASJU, 57 (1-2), 859-873. (https://doi.org/10.1387/asju.25976). Recibido/Received: 13-10-2022; Aceptado/Accepted: 13-01-2023. Publicado online / Published online: 2022-05-04. ISSN 0582-6152 - eISSN 2444-2992 / © UPV/EHU Press Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional
860 EKAITz SANTAzIlIA ASJU, 2023, 57 (1-2), 859-873 1. Introducción El valle de Roncal ha dado no pocos personajes ilustres. de esa tierra han salido militares, deportistas, cantantes, físicos, músicos, etnógrafos, escultores, e incluso lingüistas. Sin embargo, creo que nuestro homenajeado hallará placer en saber que no es el único Hualde roncalés que se ha interesado por la lengua vasca. Ni el único, ni el primero. Prudencio y Ubaldo Hualde son ya conocidos; informador de luis luciano Bonaparte el uno, y de San Martín, Estornés y Satrústegui el otro. Pero hay más. la Biblioteca Nacional de España custodia un manuscrito en lengua castellana; una historia del valle de Roncal, escrita en el siglo xvii por un escribano de nombre Juan Martín y Hualde. Conforme a la costumbre de la época, el manuscrito relata, en una prosa barroca y en tono apologético, distintos sucesos históricos y logros bélicos, además de aportar una valiosa información sobre personajes, costumbres, indumentaria, organización social y documentación histórica.2 Todo ello ad maiorem Roncalis gloriam. de entre sus páginas, puede extraerse una breve frase en vascuence, algunos datos sociolingüísticos y dialectológicos y, sobre todo, unas interesantes afirmaciones sobre el origen y antigüedad de la lengua vasca, que sirven al proyecto apologético del autor.En este artículo, daré algunas pinceladas biográficas sobre el autor (§ 2). A renglón seguido, describiré y contextualizaré el documento en cuestión (§ 3). A continuación, daré cuenta de los testimonios directos de la lengua vasca recogidos en el manuscrito (§ 4). El siguiente capítulo (§ 5) recoge la información relativa a la historia externa de la lengua. El capítulo 6 analiza los pasajes apologéticos sobre el origen, la extensión y la pureza del idioma en tiempos pretéritos. Cierran el trabajo las conclusiones (§ 7) y el listado de referencias bibliográficas (§ 8). Introduzcámonos, pues, en el texto, que «liburu zerratiuak ez du ñori ere eratsukitan» (Azkue 1931: 276). 2. Juan Martín y Hualde. Algunos datos la biografía del autor es, ciertamente, desconocida y difícil de desenmarañar, comenzando por la propia denominación del sujeto. En una época en la que los apellidos están aún sin fijar por completo, la documentación antigua, léase los procesos judiciales del Archivo Real y General de Navarra (AGN) y del Archivo diocesano de Pamplona (AdP), así como los libros parroquiales, recogen para nuestro autor, al menos, las variantes Juan Martin, Juan Martin de Ugalde, Juan Martin Hualde, Joannes Martin de Hualde, Juan Martin de Hualde, Juan Martínez de Hualde y Juan Martin y Hualde. Esta última variante es la más frecuente, y la empleada en la portada del manuscrito. Cabe dudar, por tanto, si ese Martín es parte del nombre de pila, su apellido, o incluso ambas cosas. Sabemos que los padres del escribano fueron el bachiller Juan 2 El documento no ha recibido demasiada atención por parte de los estudiosos. Hay una breve referencia en el blog Bidankozarte (2019), y me consta que Fernando Hualde, david Mariezkurrena y otros han trabajado sobre el texto, pero sin llegar a publicar nada.
El EUSKERA EN UN MANUSCRITo dEl RoNCAléS JUAN MARTíN y HUAldE 861 https://doi.org/10.1387/asju.25976 Martín y María Hualde, y que tuvo una hija llamada María Martín (AdP, Procesos, 479 n.º 29), lo cual refuerza la opción de Martín como apellido. El motivo por el que se hace acompañar casi siempre del apellido materno, sin embargo, me es desconocido. Su oficio y lugar de residencia queda claro en la portada del manuscrito: «Juan Martin y Hualde scribano Real y del juzgado y Regimiento de la Villa de Uztarroz y comisario y alguacil de la santa cruçada de la Valle de Roncal». Era, por lo tanto, él quien recogía testimonio a los habitantes del pueblo (declaraciones en pleitos, testamentos, etc.), y actuaba también como escribano para el ayuntamiento de Uztárroz. los procesos judiciales en los que se vio inmerso no dejan lugar a dudas: nuestro protagonista era vecino de la villa de Uztárroz. El hecho de dedicar el manuscrito «A la Valle de Roncal», que denomina «su patria», da pie a pensar que, además, era natural de dicha villa, o, al menos, de alguna de las que conforman el valle. Sin embargo, como veremos, lo que parece evidente no lo es tanto. Uztárroz conserva los libros parroquiales sin interrupción desde el año 1579, es decir, práctica y posiblemente, desde que este tipo de documentación comenzó a redactarse de manera sistemática tras el Concilio de Trento. No he podido hallar con seguridad en el libro de bautizados (AdP, Microfilm, Bautizados Uztárroz, 15791641) el acta de bautismo de Hualde. Si bien las primeras hojas resultan difíciles de leer debido a su estado de deterioro, es posible que, si realmente era natural de la localidad —como mostraré después, también esto presenta dudas—, hubiera nacido antes de que los bautizos se comenzaran a recoger por escrito. El libro recoge los bautizos de dos personas llamadas Juan Martín: uno nacido el 1 de enero de 1588, y otro el 11 de junio de 1595. Resulta altamente improbable que ninguno de los dos se trate de nuestro protagonista, habida cuenta de que en un proceso judicial figura ya como estudiante en Sangüesa para finales del siglo xvi (AGN, Tribunales Reales, 072767), y como escribano para 1607 (AGN, Tribunales reales, 057784), oficio para cuyo desempeño era necesario contar con, al menos, 25 años de edad (zabalza 2010: 262). Pero hay un dato que todavía empaña más el posible origen roncalés de Hualde. Nuestro protagonista fue bastante pleitero. En uno de esos pleitos (AGN, Tribunales Reales, 149783), la otra parte litigante argumenta que Hualde es descendiente y natural del reino de Francia y, más concretamente, de Santa Engracia en Sola, por ser su madre, María dendaria, oriunda de allí. Este dato resulta francamente sorprendente si tenemos en cuenta que, por una parte, para ejercer de escribano real era necesario ser natural del reino de Navarra y que, por la otra, Hualde considera el valle de Roncal «su patria». Una lectura más sosegada de este y otros procesos podría, tal vez, clarificar lo que de momento es una incógnita más en la vida del escribano. Nuestro protagonista llevó una vida truculenta y pleitera, como ya he avanzado. Como veremos, sus principales enemigos fueron los miembros de la familia Andrés, que ostentaban la abadía de la parroquia del pueblo, y también algunos beneficios. Además, cuando Hualde estudiaba en Sangüesa, fue acusado de asesinar a golpes a su compañero Joseph Garde, de lo que se defendió diciendo que había muerto de tabardillo (AGN, Tribunales Reales, 72767). Por si eso fuera poco, este mismo proceso recoge que Hualde, el cual se había casado el 26 de abril de 1597 con María Garde (AdP, Microfilm, Casados Uztárroz, 1579-1640), vivía amancebado con una
862 EKAITz SANTAzIlIA ASJU, 2023, 57 (1-2), 859-873 tal María Garde, prima segunda de su mujer de idéntico nombre, y con otras mujeres. Además de varias violaciones, presuntamente habría cometido también lenocinio, y habría intentado matar a Baltasar Andrés, beneficiado de la iglesia parroquial de Uztárroz (AGN, Tribunales Reales, 72767), al que Hualde denunció por cometer adulterio, junto a su hermano Melchor Andrés, con su esposa María Garde (AdP, Procesos, 479 n.º 29), si bien el abad, tío de ambos y llamado también Baltasar Andrés, encubrió a los acusados. de hecho, el tribunal eclesiástico obligó al matrimonio Hualde-Garde a convivir, pero el primero se negó, por ser su esposa adúltera (AdP, Procesos, 477 n.º 37). Por si esto fuera poco, Baltasar Andrés puso otro pleito a Hualde, por sobornar a testigos en estas causas de índole sexual (AGN, Tribunales Reales, 100660). En el plano profesional tampoco le faltaron los pleitos, algunos de ellos con los Andrés. Por citar un solo ejemplo de muchos, en 1611, Hualde presentó una apelación a un mandato de visita que le obligaba a poner en censo una suma de dinero para una misa, alegando que era mala voluntad del abad (AdP, Procesos, 240 n.º 1). El abad era, a la sazón, Baltasar Andrés. la fecha de su muerte nos es conocida. Juan Martín y Hualde falleció el día 3 de agosto de 1645 en Uztárroz, tal y como recoge el libro de difuntos de la loca lidad (AdP, Microfilm, difuntos Uztárroz, 1597-1717). Este mismo documento indica que murió pobre. Es un dato sorprendente, pues para poder acceder al oficio de escribano se exigía estar en posesión de al menos 300 ducados de hacienda y patrimonio (zabalza 2010: 262). Además, en los procesos judiciales se recoge que poseía ganado. los constantes pleitos que tuvo con la familia Andrés, que le valieron embargos y épocas de cautiverio, tuvieron necesariamente que hacer mella en su economía. Así, sabemos que arrendó por un tiempo su oficio de receptor ordinario a domingo de Sagardi para costear los juicios, y que tuvo que vendérselo definitivamente a Pedro Rota (AGN, Tribunales Reales, 72767), antes del año 1608. A cambio obtuvo una casa, una huerta y otras heredades, como una porción de molino. Una revisión sistemática, reposada y profunda de toda esa documentación procesal ayudaría, sin duda, a profundizar en todos estos vericuetos biográficos. 3. El manuscrito: descripción, localización e historia El manuscrito lleva por título:3 Relaçión de la unión y nobleça de la valle de Roncal y como binieron a tener y el gozamiento de las Bárdenas Reales y la jurisdición [...] a dellas, y el combate que tubieron con los tudelanos y las parias que dan los bearneses de tres bacas a Valderroncal. Compuesto por Juan Martín y Hualde, scribano real y del juzgado y regimiento de la villa de Uztárroz, y comisario y alguaçil de la santa cruçada de la valle de Roncal. dirigido a la valle de Roncal, su patria. Año 1630. Está encuadernado en holandesa, en un solo tomo, y consta de 137 folios (21 × 15 cm), más portada y dos guardas. En dicha portada puede leerse la firma de 3 En esta transcripción y en las sucesivas, hemos respetado la grafía original, a excepción de la ese larga, que hemos actualizado sistemáticamente, y hemos modernizado también la ortotipografía.
El EUSKERA EN UN MANUSCRITo dEl RoNCAléS JUAN MARTíN y HUAldE 863 https://doi.org/10.1387/asju.25976 domingo Vélez, a continuación de un breve texto de difícil lectura. Nada sabemos de este Vélez, que tal vez pudiera ser el malogrado librero e impresor del siglo xvii domingo Vélez de Vergara. No hay duda de que la caligrafía del manuscrito se corresponde con la de Hualde. Afortunadamente, en su labor de escribano, y en los pleitos que sostuvo, nos dejó abundante documentación escrita y firmada de su puño y letra, cuyos trazos concuerdan con los del manuscrito.4 El documento se custodia hoy en la Biblioteca Nacional de España (Manuscritos, n.º 2505). Figura en el tomo VIII del Inventario General de Manuscritos de la Biblioteca Nacional (dirección General de Archivos y Bibliotecas 1965: 19-20). Además, se encuentra digitalizado en la Biblioteca digital Hispánica, y puede consultarse en red.5 Sabemos por el catálogo que formaba parte de los fondos de Serafín Estébanez Calderón (1799-1867), y que dichos fondos pasaron después a la BNE. desconozco, sin embargo, cómo llegó el manuscrito a manos de Calderón. de Andrés (1991) dice que este político y escritor llegó a reunir un fondo de más de 10.000 volúmenes, y que dedicó su vida de manera obsesiva a recopilar, adquirir y custodiar tesoros bibliográficos. Tras fallecer, sus descendientes quisieron vender el fondo, pero gracias a la mediación de su sobrino, que no era otro que Antonio Cánovas del Castillo, la colección fue adquirida por la biblioteca de Fomento, pasando, finalmente, a la BNE en 1873. 4. Testimonios directos difícilmente podemos encontrar testimonios del euskera en Roncal anteriores a la segunda mitad del siglo xviii. Conocíamos gracias a Florencio Idoate (1975) las frases que algunos habitantes de Burgui acusados de brujería porfiaron allá por el año 1569 renegando de dios, de la Virgen, de los santos, de los padres y de todos los parientes. Recientemente, además, hemos podido saber que el roncalés Miguel Ros, citado en este manuscrito como «defensor desta Valle» (136r), conocía perfectamente el vascuence, gracias a la aparición de una colección aún inédita de cartas escritas en dicha lengua que intercambió con Gabriel Echart, vecino del país de Sola, en los años 1616 y 1617. y aparte de esto, poco más. Por lo tanto, incluso tras la importante aparición de la correspondencia RosEchart, los testimonios antiguos de la lengua vasca en Roncal son todavía escasos. En este contexto, la breve frase que aparece en el manuscrito (§ 4.1) y las palabras sueltas (§ 4.2) cobran relevancia, aunque más sociolingüística que otra cosa, ya que por su brevedad y sencillez, aportan ciertamente pocos datos al conocimiento de la variedad del vascuence hablado en Roncal a principios del siglo xvii. 4 Tenemos constancia de que Hualde elaboró una historia del valle titulada Val de Roncal, cuyo paradero desconocemos (Estornés 1927: 167; Iturralde y Suit 1880-1881). Con todo, no debe confundirse con nuestro manuscrito. 5 En el siguiente enlace: http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000047812 (13/10/2022).
864 EKAITz SANTAzIlIA ASJU, 2023, 57 (1-2), 859-873 4.1. Una breve frase El pasaje narra la trifulca acontecida allá por 1486 en la Bardena entre unos tudelanos y un anciano padre de Isaba y sus siete hijos. Según parece, el ambiente entre ambos pueblos estaba ya caldeado por anteriores sucesos. Estando la familia izabarra comiendo migas junto al ganado, setenta tudelanos capitaneados por Verrozpe, que portaba la bandera de la ciudad de Tudela, amenazaron con colgarlos a todos. los roncaleses, lejos de amedrentarse, respondieron armados con sus hondas. Al ser los tudelanos superiores en número, mientras seis de los hijos acudieron en socorro del padre, al que los riberos iban a dar alcance, el séptimo reclamó la ayuda de los paisanos roncaleses que había en el lugar, a cuya llamada acudieron prestos. la pelea se prolongó durante tres horas, y no fueron pocas las extremidades que quebraron las piedras arrojadas con las hondas, y las bajas que los pirenaicos causaron entre los vecinos de Tudela, a pesar de la clemencia suplicada por estos últimos. En medio de la escabechina, los riberos emprendieron la huida hacia la ciudad, dejando allí ganado y enseres, pero los vecinos de Roncal, enardecidos y con el anciano padre a la cabeza, continuaron la persecución y matanza. Así, y tanto fueron seguiendo, que poco faltó a Verizpe, que yba con la bandera, quitasen, y le dieron muchas pedradas y golpes, pero como yba armado, se defendió y seguieron el alcance casy a la puente de Tudela. y el biexo roncalés, quando bio que entró en la puente, dixo a sus compañeros: «Ea, hijos —en basquençe—, asqui da», que quiere dezir ‘basta’. Con esto cesaron de ofender, y después este capitán, quando bio dentro la ciudad su persona, libre del peligro en que se abía bisto, con grande sentim[ien]to dixo: «Bendito sea dios, que en dixo “asqui da, asqui da”, que de otra suerte yo fuera muerto y la bandera de la ciudad perdida, porque con aquella palabra cessó my desgraçia y no me pribaron de la vida y me dieran la muerte, como muchos an pribado de la vida con tanta furia». (Hualde 1630: 107r) desgraciadamente, como decía, los breves pasajes en vascuence poco aportan al conocimiento de la historia de la lengua, pues el uso de este verbo es común a todas las variedades septentrionales y navarras, especialmente las orientales. Por el momento, se trata, en efecto, del testimonio más antiguo del verbo aski izan en el habla del valle de Roncal, en tanto que ni el reniego de Burgui ni las cartas de Ros lo documentan. Sin embargo, en la tradición norpirenaica, lo emplea ya Echepare en 1545, el propio Echart en la correspondencia mantenida con Ros, y aparece también en los proverbios recogidos por oyhenart a mediados del siglo xvii. A partir de ahí, es habitual en todas las épocas, extendiéndose progresivamente hacia el oeste. 4.2. Algunas palabras sueltas Además de esa breve frase, el manuscrito incluye unas pocas palabras en lengua vasca, en un fragmento que copio a continuación. ... en Pam[plon]a y su cuenta (sic, pro cuenca) y en Baxe Nauarra y Bascos el basquençe es más cortés que la de la valle de Roncal, pero tiene mucha mezcla del romanze, y por esto no es tan perfecto; porque al çapato llaman çapata y a la pretina, pe-
El EUSKERA EN UN MANUSCRITo dEl RoNCAléS JUAN MARTíN y HUAldE 865 https://doi.org/10.1387/asju.25976 trina, ques con mezcla de romançe, y otros muchos bocablos. Como esta dicho, solo en bal de Roncal llaman de sus nombres proprios, como al çapato dizen osquia y a la pretina çintoa. (Hualde 1630: 98r) Resultan cuando menos curiosos los ejemplos que aporta Hualde para argumentar la pureza del vascuence roncalés. Por un lado, es evidente que tanto petrina como çintoa son préstamos romances. la metátesis o intercambio que presenta el primer ejemplo (vasc. petrina ~ cast. pretina) es común en castellano (cf. vasc. petril ~ cast. pretil), y en este caso, sería el vascuence el conservador de la forma más antigua.6 la similitud entre la voz vascongada petrina y la romance pretina es para Hualde más que suficiente para considerar la primera un préstamo bárbaro; sin embargo, cintoa le resulta más castizo. Siendo tan evidente el préstamo del romance también en la forma roncalesa, ¿cabría proponer que Hualde no conocía la palabra cinto en castellano? Me inclino más por pensar que el autor, simple y llanamente, no eligió los mejores ejemplos en este caso para ilustrar su teoría. En el caso de osquia y çapata, sin embargo, anduvo más acertado. Por lo que sabemos, la forma que da por roncalesa no tiene, al menos aún, una etimología romance conocida, y çapata, en cambio, requiere de pocas disquisiciones etimológicas. En lo que a extensión geográfica y cronológica se refiere, petrina (o sus variantes pretina o incluso pretrina) es una voz documentada solo en autores españoles, según el Diccionario General Vasco (Michelena & Sarasola 1987-2005); por tanto, bien podía ser empleada en Pamplona y su cuenca,7 pero parece ajena a la Baja Navarra y la tierra de Bascos a la que Hualde la vincula también.8 Es esta, en todo caso, la primera documentación de este vocablo, en lo que yo alcanzo a saber. la palabra zintoa, en cambio, aparece en autores a ambos lados de los Pirineos desde landucci (Agud & Michelena 1958). Por otra parte, frente a zapata, de uso casi general en todas las épocas y lugares, oski es la forma común en los dialectos orientales. Así, en el valle de Roncal, tenemos el apellido Osquiguilea desde el siglo xvi al menos (lopez-Mugartza 1993: 307). Esta palabra aparece también en los Refranes y Sentencias publicados en 1596 (lakarra 1996), que no muestran, precisamente, una variedad dialectal oriental. No podemos descartar que el vocablo hubiera tenido una extensión geográfica mayor en épocas anteriores a las de los textos que lo documentan. Con todo, el euskera roncalés debía diferir bastante de otras variedades empleadas en el reino, y probablemente Hualde fuera consciente de ello, aunque no supiera ejemplificarlo adecuadamente. Prueba de esa divergencia es que, en 1582, el escribano Jubera necesitara de un intérprete en Roncal, por no «estar al cabo» del euskera de la zona (Monteano 2017: 59). 6 Con todo, esta metátesis atestiguada en estos ejemplos en castellano existe también dentro de la lengua vasca: cf. kapestru > kaprestu ‘cabestro, ronzal’, ambos del latín capistrum (Egurtzegi 2011: 28). Cabe la posibilidad, sin embargo, de que ambas variantes hayan sido tomadas del castellano. 7 Es voz conocida hoy en los pueblos de la Barranca y Burunda, y también en pueblos mugantes con Álava en Bizkaia y Gipuzkoa, a juzgar por los datos que arroja el Euskararen herri hizkeren atlasa (Euskaltzaindia 2022, s.v. cinturón). 8 la tierra de Bascos, en la documentación navarra, hace referencia principalmente a la tierra de Ultrapuertos o Baja Navarra. Sin embargo, prácticamente desde el siglo xvi, progresivamente, la voz «basco» incluirá también a suletinos y labortanos.
866 EKAITz SANTAzIlIA ASJU, 2023, 57 (1-2), 859-873 5. Datos para la historia externa de la lengua Como hemos visto, los testimonios directos en lengua vasca que ofrece el manuscrito son más bien escasos. Sin embargo, aporta también algunos datos interesantes desde el punto de vista de la sociolingüística y la historia externa del euskera. da cuenta de un predicador en lengua vasca (§ 5.1) y trata el tema del bilingüismo en el valle (§ 5.2). 5.1. El predicador vascongado El capítulo 64 del manuscrito, titulado «de los eclesiásticos de la Valle de Roncal, de mucha ciencia», es un elogio a los clérigos que ha dado el valle. de dicho capítulo extraigo el siguiente pasaje: en el año que hubo peste en Uztárroz, en el año de 1564, se hizo Abbad don Pedro Marco, buen sacerdote, liberar (sic), que sabía bien y diestro en el canto. Muerto este abbad, fue êleto el bachiller don Baltasar Andrés, graduado en yrache de bachiller, digo oñate. Este tuvo particular don del çielo en la predicación en basquençe, que a todos daba mucho gusto… (Hualde 1630: 125v-126r) Según parece, es este Baltasar el que inicia la saga de los Andrés al frente de la parroquia de Uztárroz. Curiosamente, Hualde dice que se graduó en Irache, pero corri ge después por oñate. Queda por comprobar si figura algún Andrés en el listado de graduados de ambas universidades en esa época, pero desde luego, no consta entre los de Irache a partir de 1613 (Ramis & Ramis 2020).9 No he logrado dirimir en qué momento sustituyó este Baltasar Andrés a Pedro Marco. desde los primeros registros parroquiales en 1579 figura ya Andrés como abad. Según se lee en un listado recogido en el libro de Bautizados (AdP, Microfilm, Bautizados Uztárroz, 1579-1641), Baltasar Andrés murió el 17 de junio 1613, y el proceso para nombrar al abad definitivo que le sustituyera fue largo: duró trece años, y requirió de varios pleitos entre miembros de la familia Andrés, y otros beneficiados y pretendientes a la abadía. Finalmente terminó recayendo en su sobrino de idéntico nombre, y beneficiado de la misma parroquia (AdP, Procesos, 659 n.º 5), que ostentó el cargo con numerosos enfrentamientos contra beneficiados y contra el propio pueblo, hasta su muerte en diciembre de 1639 (AdP, Procesos, 758 n.º 4). A este lo sustituyó Juan Sagardoy, que murió en 1646 (AdP, Procesos, 774 n.º 21), siendo, por tanto, el último abad que Hualde conoció. Resulta curioso el elogio que dirige Hualde hacia ambos Baltasar Andrés, tío y sobrino, habida cuenta de que había mantenido pleitos y litigios con ambos, y no por asuntos baladíes. ya he mencionado antes que Baltasar (el cual sería después abad) y Melchor, hermanos y beneficiados de la parroquia de Uztárroz, fueron denunciados por el escribano por cometer adulterio con su esposa, siendo encubiertos por su tío el abad Baltasar Andrés (AdP, Procesos, 479 n.º 29). Poco antes, Hualde había denunciado también al abad y a los beneficiados por retener dinero (AdP, Procesos, 476 n.º 7), y por obligarle a pagar una cantidad por una misa (AdP, Pro9 de hecho, como veremos más adelante, falleció en ese mismo año.
El EUSKERA EN UN MANUSCRITo dEl RoNCAléS JUAN MARTíN y HUAldE 867 https://doi.org/10.1387/asju.25976 cesos, 240 n.º 1), aduciendo mala voluntad del abad. El propio Hualde llegó a reconocer, al parecer, que existía una profunda enemistad con la familia Andrés (AdP, Procesos, 479 n.º 29). Además, la cantidad de pleitos contra el abad y beneficiados de la parroquia (entre ellos los sobrinos del abad Baltasar), que incluyen dejación de funciones (AdP, Procesos, 636 n.º 6), retención de fondos (AdP, Procesos, 458 n.º 19), fraudes (AdP, Procesos, 263 n.º 14), impagos (AdP, Procesos, 286 n.º 7, 538 n.º 2), perjurio (AdP, Procesos, 305 n.º 25), amancebamientos (AdP, Procesos, 344 n.º 11), e incluso navajazos (AdP, Procesos, 672 n.º 6), dejan entrever que las grandes loas tienen más de conveniencia apologética y de aderezo barroco que de base histórica. 5.2. Bilingüismo temprano la castellanización de los territorios vascongados como única vía posible para el desarrollo cultural, con el consiguiente desdén hacia la lengua vasca, ha sido exponencial a lo largo de los siglos (cf. Madariaga 2014; Torrealdai 1998). Hualde hace una interesante referencia en su manuscrito a este efecto: Aunque los naturales desta valle son bascongados, no se alla ninguna tierra que ablan el bascuençe que ablen tan bien el castellano como en esta valle, y todos generalmente, grandes y pequeños, que no se echara de ber sy son bascongados. y esto caussa porque sus padres son tan curiossos y diligentes en la ensseñança de sus hijos quando pequeños, que todos hazen aprendan ler y escribir, y algunos contar, con buenos maestros. y los maestros procuran ablen de continuo castellano, y como de pequeños empieçan ablar, vienen (?) ablar tan bien y con mucho fundamento, que no se echara de ber que son bascongados. Que en este reyno, en las otras partes que ablan el basquençe, pocos saben ablar castilano, y lo que ablan, mal y sin fundamento. (Hualde 1630: 99v-100r) Hay varias ideas interesantes en este fragmento. Por una parte, se nos dice que, a través de la enseñanza, los niños aprenden castellano con un buen nivel desde pequeños, hasta el punto de no notárseles que son euskaldunes, y que los maestros ponen empeño en ello. Por otro lado, nos da a entender que el nivel de instrucción de los niños y, por tanto, el de bilingüismo, es mayor en este valle que en otros lugares del reino. En definitiva, en este fragmento se defiende un modelo de diglosia, en el que el euskera y el castellano conviven con funciones diferentes. El primero, de uso corrien te y diario, es, además, muestra de la nobleza, antigüedad y pureza de sangre (ver § 6). El segundo es sinónimo de cultura. No olvidemos que, si bien Monteano (2017: 78) demuestra que en el periodo 1575-1595 el porcentaje de bilingües en el valle (sobre todo entre los hombres) es superior al existente en otros lugares del reino, el fin último de este manuscrito es apologético y, por ende, algo exagerado. la visión de Hualde no casa, por ejemplo, con el hecho de que las mujeres encausadas en el proceso de brujería de Burgui a mediados del siglo xvi declararan en euskera y precisaran de traductores (Idoate 1975), con que en 1616 los pastores no supieran confesarse más que en euskera (Monteano 2017: 79), con que en 1717 un receptor castellano no pudiera llevar a cabo su labor en Isaba por no saber la lengua vasca (Madariaga 2014: 380), o con que, aún dos-