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La demolición de la casa-torre de Sestao, un manifiesto atentado a la estética (1925-1931)

Díez Patón, Eva

Abstract

En este texto se presentan los últimos años de vida de la casa-torre de Sestao, condicionados por la violenta transformación del municipio en enclave industrial. El consistorio, desbordado ante las necesidades generadas por el aumento demográfico vivido en Bizkaia entre los siglos XIX-XX, juzgó el edificio como un estorbo que nada aportaba a las nuevas zonas de esparcimiento del centro del concejo. El artículo presenta las acciones promovidas por organismos públicos y las denuncias de personalidades de la cultura ante los intentos de derribo de la torre, ofreciendo una reflexión sobre las dificultades de la conservación del patrimonio y la necesidad de su resignificación en el tiempo presente para asegurar su pervivencia.

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Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 La demolición de la casa-torre de Sestao, un manifiesto atentado a la estética (1925-1931) The demolition of tower house of Sestao, a manifest outrage to aesthetics (1925-1931) Eva Díez Paton* Resumen En este texto se presentan los últimos años de vida de la casa-torre de Sestao, condicionados por la violenta transformación del municipio en enclave industrial. El consistorio, desbordado ante las necesidades generadas por el aumento demográfico vivido en Bizkaia entre los siglos XIX-XX, juzgó el edificio como un estorbo que nada aportaba a las nuevas zonas de esparcimiento del centro del concejo. El artículo presenta las acciones promovidas por organismos públicos y las denuncias de personalidades de la cultura ante los intentos de derribo de la torre, ofreciendo una reflexión sobre las dificultades de la conservación del patrimonio y la necesidad de su resignificación en el tiempo presente para asegurar su pervivencia. Palabras clave Bizkaia, Sestao, Casa-torre, Demolición, Conservación, Patrimonio. Abstract This text presents the last years of the life of the tower house of Sestao, conditioned by the violent transformation of the town into an industrial enclave. The council, overwhelmed by the needs generated by the demographic increase experienced in Bizkaia between the 19th-20th centuries, judged the building as a hindrance that did not contribute to one of the new recreational areas in the center of the council. The article presents the actions promoted by public organizations and the denunciations of cultural personalities regarding the attempts to demolish the tower, presenting a reflexion about the difficulties of heritage conservation and the need for its redefinition in the present time to secure its survival. Keywords Bizkaia, Sestao, Tower house, Demolition, Conservation, Heritage. * * * * * * Profesora Adjunta del Departamento de Historia del Arte y Música. Universidad del País Vaco. Dirección de correo electrónico: [email protected]. 442 EVA DíEz PAtoN Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 La conservación monumental: un castillo en España No es lo mismo hablar de castillos de España que hacerlo de castillos en España. Lo primero alude a un elemento real y tangible. Lo segundo es una expresión francesa para lo imposible e irrealizable; como señala Francisco Calvo Serraller, imaginar con construir castillos en España es el ilusionismo más exacerbado.1 La conservación monumental tiene algo de construir castillos en España; en ocasiones parece una fantasía de lo imposible. Determinar los condicionantes o elementos necesarios para asegurar la pervivencia de un monumento resulta una tarea difícil, más aún si hablamos de arquitectura defensiva. La arquitectura defensiva hace referencia a todas aquellas estructuras construidas a lo largo de la historia para la defensa y el control de un determinado territorio, sea terrestre o marítimo,2 es decir, castillos, recintos amurallados urbanos, puentes fortificados, castros y, también, casas-torre, construcción característica del paisaje vasco. La carencia de una legislación específica para su salvaguarda, el primer decreto sobre protección de castillos data del 22 de abril de 1949,3 y la vulnerabilidad de este patrimonio, ha conllevado la desaparición de un importante número de ejemplos. A comienzos del siglo XX, el arqueólogo e historiador José Ramón Mélida denunció el estado de abandono y ruina en el que se hallaba la arquitectura militar en España, así como su escasa presencia en la nómina de monumentos nacionales.4 El arquitecto Jeroni Martorell, por su parte, criticaba la inclinación por declarar únicamente a las grandes construcciones como monumento nacional, abogando por considerar también otros edificios con valor histórico o artístico como casas, castillos, construcciones civiles.5 Sin embargo, la indefensión de este patrimonio pervivía aun con su inclusión en el tesoro Artístico Nacional. Carlos Sarthou, en su obra Castillos de España (1932), relataba cómo muchas de estas construcciones eran declaradas monumentos nacionales para dejarlas hundir: Castillos guerreros, castillos señoriales, castillos monásticos, distintos en su origen parecen igualados hoy en su fin: una ruina.6 1 Calvo Cerraller, F., “Castillos en el aire”, El País, (Madrid, 15-X-2011). 2 Plan Nacional de Arquitectura Defensiva, Madrid, Ministerio de Educación y Cultura, 2015, p. 11. 3 El Decreto disponía en su artículo 1º que Todos los castillos de España, cualquiera que sea su estado de ruina, quedan bajo la protección del estado, que impedirá toda intervención que altere su carácter, o pueda provocar su derrumbamiento [Boletín Oficial del Estado, 125, (5-V-1949), pp. 2.058-2.059]. 4 Mélida y Alinari, J. R., “La pretendida demolición del castillo de Almansa”, Boletín de la Real Academia de la Historia, 74, 1919, p. 109. 5 Martorell, J., “El patrimonio artístico nacional”, Arquitectura, 1919, p. 150. Citado por Muñoz Cosme, A., “Recuperar los castillos que pueblan nuestros paisajes”, Patrimonio Cultural de España, 9, 2014, p. 11. 6 Sarthou Carreres, C., Castillos de España, Madrid, Francisco Beltrán, 1932, pp. 16-17. LA DEMoLICIóN DE LA CASA-toRRE DE SEStAo, uN mANIfIESTO ATENTADO A lA ESTéTICA 443 Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 El patrimonio arquitectónico, entendido como el legado que se recibe en herencia y se transmite a los sucesores, posee una dimensión material y otra simbólica. En el misterio de la pervivencia de un monumento, en palabras de Gómez Moreno-Navarro, más allá del interés artístico, histórico, técnico o constructivo, la memoria y la emoción son fundamentales para su transmisión de una generación a otra.7 Entre ambos, patrimonio y grupo social, debe establecerse un vínculo que estará determinado por el contexto económico, cultural, político y social. Si la comunidad no establece lazos afectivos, si no crea un vínculo emocional con el patrimonio, se desinteresará por su conservación. El grupo social, además, debe reconocerse en el patrimonio, tomándolo como elemento de cohesión donde simbólicamente puede ver representada su identidad8 y los rasgos propios que le caracterizan y le diferencian como colectividad frente a los demás. El patrimonio se erigirá así en soporte de identidad y memoria colectiva, siempre en una determinada coyuntura cambiante y selectiva. El patrimonio, como señala Marcos Arévalo, es el resultado de una construcción social.9 Sestao, la memoria colectiva en el presente industrial Bizkaia iniciaba en 1876 un intenso proceso de industrialización y urbanización de inmediatas consecuencias económicas, demográficas, sociales y paisajísticas. La provincia cambió radicalmente su modelo económico tras el final de la tercera Guerra Carlista a causa de la aceleración de la explotación del mineral de hierro y el desarrollo de la industria siderúrgica, inicialmente, y la diversificación hacia otros sectores productivos después, como astilleros, industrias químicas, navieras o bancos. Los espacios geográficos protagonistas de este cambio fueron Bilbao y el entorno de la Ría del Nervión, donde sus pequeños núcleos de tradición agrícola se transformaron en nuevos suburbios industriales. Las principales fábricas siderúrgicas se instalaron en la margen izquierda de la Ría del Nervión, especialmente en Barakaldo y Sestao, debido a su privilegiada situación, próximas a las minas de hierro, a la artería de la Ría y a la metrópoli bilbaína.10 7 Gómez Moreno-Navarro, A., “Pórtico”, en Lacuesta Contreras, R., Restauració monumental a Catalunya (segles XIX i XX). les aportacions de la Diputació de Barcelona, Barcelona, Diputación de Barcelona, 2000, p. 184. 8 Prats, Ll., Antropología y patrimonio, Barcelona, Ariel, 1997. 9 Marcos Arévalo, J., “El patrimonio como representación colectiva. La intangibilidad de los bienes culturales”, Gazeta de Antropología, 26, 2010, p. 7. 10 González Portilla, M. (ed.), los orígenes de una metrópoli industrial: la Ría de Bilbao, vol. I, Bilbao, Fundación BBVA, 2001, p. 84. 444 EVA DíEz PAtoN Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 El municipio de Sestao puede considerarse paradigma del proceso de industrialización y urbanización de Bizkaia. En el último tercio del siglo XIX, el concejo experimentó el mayor aumento demográfico de la provincia.11 Situado sobre una colina desde la que dominaba el paisaje, su agradable aspecto y entorno pintoresco había llamado la atención del pintor Federico Madrazo: Este es un país delicioso. El aspecto del mar, el de las montañas y valles cambiando a cada paso según el estado del cielo y la posición del sol son cosas que encantan, añádase a esto la fragancia del campo, el encontrar a cada paso un caserío donde poder guarecerse, caso de lluvia (...) y no se podrá negar que esta tierra que sea precisamente de lo mejor de España. Se entiende, estas provincias, para el que guste vivir tranquilo.12 En el año 1860, contaba con una pequeña población de 341 habitantes, que se concentraba tradicionalmente en su zona alta. Las vegas y marismas de Sestao fueron paulatinamente ocupadas por la emergente industria; en aquel espacio, bajo y llano, se fraguó a partir de la década de los ochenta la completa transformación del municipio: la fábrica siderúrgica de San Francisco de La Mudela, La Sociedad de Metalurgia y Construcciones La Vizcaya, la fábrica metalúrgica La Iberia o Astilleros del Nervión, entre otras, configuraron un nuevo paisaje. El Sestao bucólico y apacible fue sustituido, en apenas dos décadas, por un panorama fabril, enérgico y activo. El aspecto de la parte ribereña de Sestao atrae de manera irresistible (...), cuando los negros torrentes de humo que despiden sus enhiestas e innumerables chimeneas elévanse en caprichos y revueltos giros hasta confundirse con los blancos celajes del horizonte, bien examinándola de noche, cuando las tenebrosidades del ambiente rásganse de continuo ante las mil llamaradas de fuego y lluvia de incandescentes chispas que saltan, se retuercen y giran en las entradas de aquellas grandiosas fabricaciones.13 En el año 1877 los habitantes de Sestao ya ascendían a 1.077, un aumento del 315%. tendencia que continuó incrementándose en años sucesivos: 4.374 habitantes en 1887, 10.833 en 1900 y 11.820 en 1910.14 Esta abrupta conversión de pequeño municipio a ciudad industrial conllevó que un superado consistorio tuviese que dar respuesta y soluciones a 11 Piquero zarauz, S., “Evolución de la población en Vizcaya”, en III Congreso de la Asociación Española de Historia Contemporánea, Segovia, 1985, p. 6. 12 Archivo Museo del Prado [A.M.P.], Archivos Personales, Colección familia Madrazo, AP 5, exp. 65. Carta de Federico Madrazo dirigida a José Madrazo, (Portugalete, 17-VIII-1848). Descripción realizada tras una visita a la casa-torre de Sestao [Díez García, J. L. (coord.), federico de madrazo. Epistolario, vol. I, Madrid, Museo del Prado, 1994, p. 428, carta nº 165]. 13 Larrañaga, L., El libro de Bilbao y sus cercanías, Bilbao, Imp. de José María de Vivancos y Cía., 1895, p. 218. 14 Pérez de Laborda, A., “La inmigración en Bilbao 1860-1910”, Bidebarrieta. Revista de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, 13, 2003, p. 151. LA DEMoLICIóN DE LA CASA-toRRE DE SEStAo, uN mANIfIESTO ATENTADO A lA ESTéTICA 445 Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 numerosas nuevas necesidades generadas por esta situación. Sestao requería de infraestructuras urbanas (alumbrado, agua potable, alcantarillado y conducción de aguas), de una red de caminos y comunicaciones y de una planificación urbanística. Si bien la población local siguió concentrándose en la zona alta, o del Casco, los trabajadores foráneos se establecieron próximos a los centros fabriles, en los barrios de Urbinaga y La Vizcaya, espacios estos sin ningún tipo de planificación y con viviendas pequeñas, caras y en malas condiciones de habitabilidad,15 circunstancia que llamó la atención a la prensa de la época: las autoridades de los municipios (...), deben intervenir en la edificación cuanto sus atribuciones permitan, para que no se edifique al capricho de los edificadores, sino bajo un plan prefijado, en que se haya previsto y reglamentado lo que al ornato público, la higiene y la comodidad exigen en toda población.16 La labor del consistorio de Sestao en materia urbanística estuvo dominada por la improvisación y por una priorización de lo industrial. La ausencia de un plan urbanístico conllevó un desarrollo caótico, llegando algunos autores a definirlo de anarquía urbana.17 ¿No se ha empezado siquiera a pensar que la vida nueva de la población de las marismas de Baracaldo y Sestao ha de exigir organización muy distinta de la empírica que tiene la población actual?, se preguntaban en 1888 desde El Noticiero Bilbaíno.18 El consistorio, en ausencia de planes urbanísticos, optó por la redacción de ordenanzas de construcción y por la configuración de una trama urbana continuadora de las carreteras y caminos rurales ya existentes.19 A partir del año 1890, el núcleo tradicional de Sestao pasó a tener un carácter secundario, y el populoso barrio de Urbinaga, en la zona baja y junto a las fábricas y viviendas obreras, se convirtió en el nuevo núcleo de sociabilidad.20 El arquitecto municipal Casto de zavala redactaba en 15 González Portilla, M. (ed.), los orígenes de una metrópoli industrial…, op. cit., p. 96. 16 “Previsión”, El Noticiero Bilbaíno, (Bilbao, 24-VII-1884), p. 1. Citado en Múgica J. A. y Negro, J. L., Apuntes para una historia de Sestao, Bilbao, A.G. Celorrio, 1984, p. 57. 17 Ramón Larriba, C., Sestao. Estudio histórico-artístico, Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia, 1997, p. 258, y González Portilla, M. (ed.), los orígenes de una metrópoli industrial…, op. cit., p. 98. 18 Múgica, J. A. y Negro, J. L., Apuntes para una historia de Sestao…, op. cit., p. 58. 19 El primer Reglamento de Edificaciones en Sestao fue redactado por el arquitecto municipal Casto de zavala en marzo 1890, y aprobado por el gobernador civil de la provincia el 13 de junio de 1891 [Archivo Histórico Foral de Bizkaia (A.H.F.B.), Fondo Municipal, Sestao 0192/001]. Estas ordenanzas fueron reformadas en 1911 por el arquitecto municipal Santos zunzunegui (A.H.F.B., Fondo Municipal, Sestao 0200/017). Véase González Portilla, M. (ed.), los orígenes de una metrópoli industrial…, op. cit., p. 104. 20 Domingo Hernández, Mª M., Vivienda obrera en Bilbao y el Bajo Nervión: las Casas Baratas, una nueva forma de alojamiento (1911-1936), tesis doctoral dirigida por los Dres. Àngel Duarte Montserrat y Manuel González Portilla, Girona, Universitat de Girona, 2005, p. 339, disponible en línea en https:// www.tdx.cat/handle/10803/7840#page=1. 446 EVA DíEz PAtoN Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 1890 un proyecto para la apertura de una de las principales vías de Sestao: la Gran Vía de La Vizcaya. Su objetivo era dotar de un mayor número de solares al municipio y mejorar las comunicaciones entre el barrio de Urbinaga y el Casco. La apertura de la vía se dividió en dos tramos, desde el kilómetro 10 de la carretera de Burceña a Santurtzi y desde aquel punto al ayuntamiento, pero únicamente se sacó a subasta pública la ejecución del primero,21 dejando sin acordar la realización del segundo al oponerse diversos propietarios a la cesión de los terrenos necesarios. La Gran Vía de La Vizcaya debía concluir en la casa consistorial, junto a la que también se hallaban la iglesia de Santa María y la casa-torre [fig. 1], buscando crear un espacio de recuerdo y respeto a ese edificio que representa el origen y base de lo que á (sic) sido, es y será el Concejo Sestao.22 El proyecto, sin embargo, no se retomaría hasta el año 1931.23 Podemos observar cómo el concejo de Sestao tomaba conciencia de sí mismo a través de su presente industrial. El escudo del municipio, aprobado en 1890, muestra la imagen de los Altos Hornos, con sus chimeneas y edificios de sus fábricas y máquinas soplantes, con un crucero, un ancla, un remo y un picachón.24 Mientras que las nuevas vías del municipio tomaban los nombres de los representantes de la burguesía industrial y de las grandes factorías: calle de Rivas, calle de Chávarri, calle de La Iberia o Gran Vía de La Vizcaya. Cuando una comunidad de individuos se reconoce en el ahora y se define por medio de su presente industrial, ¿qué papel puede jugar el patrimonio arquitectónico? ¿Puede asegurarse su pervivencia si el grupo social no establece con él lazos afectivos? La conservación del patrimonio depende en parte en su capacidad de significación y representación de la identidad colectiva. La casa-torre de Sestao La casa-torre de Sestao, también conocida como castillo, fue demolida en el año 1931 por afear la plaza de la República (actual plaza del Kasko) y por considerarla, en palabras de la corporación municipal, 21 A.H.F.B., Sección Administración, Fondo Régimen Municipal y Urbanismo, AR00169/022. El presupuesto por las obras de la primera sección ascendía a 49.960 pesetas, mientras que la segunda a 49.910 pesetas. 22 Ibidem. Memoria fechada el 30-IV-1890. 23 A.H.F.B., Fondo Municipal, Sestao 0201/001. Gracias a la propuesta del concejal Domingo Bringas el ayuntamiento de Sestao retomó la cuestión de la continuación de las obras de la Gran Vía en 1931, encargándose el proyecto al arquitecto municipal Santos zunzunegui. Las obras, cuyo presupuesto ascendía a 181.675,32 pesetas, concluyeron en 1934. 24 Múgica, J. A. y Negro, J. L., Apuntes para una historia de Sestao…, op. cit., p. 61. LA DEMoLICIóN DE LA CASA-toRRE DE SEStAo, uN mANIfIESTO ATENTADO A lA ESTéTICA 447 Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 fig. 1. la casa-torre de Sestao en 1918. Indalecio Ojanguren. AGG-GAO, OA02873, CC BY-SA. 448 EVA DíEz PAtoN Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 un manifiesto atentado a la estética.25 Lejos de ser una construcción escasamente conocida en Bizkaia, fue un monumento ampliamente divulgado y reseñado, y lo cierto es que en su caso encontramos gran parte de los elementos que, a priori, consideramos determinantes para la conservación del patrimonio: su imagen fue difundida en la prensa y revistas ilustradas, tuvo presencia en los estudios arquitectónicos nacionales y fue destacada en guías y libros de viaje, llegando su propuesta de derribo a despertar la indignación de asociaciones artísticas e importantes nombres de la cultura. Pero ¿cómo la veía la comunidad? Como se preguntaba el arquitecto Pedro Muguruza sobre la arquitectura civil, ¿verá algo más que piedra o ladrillo en ellas? 26 La casa-torre de Sestao respondía a una de las tipologías más características de las torres banderizas de Bizkaia, las torres con sala.27 Un modelo de carácter residencial y representativo que debió aparecer en el Señorío en el segundo tercio del siglo XV, y que se generalizó en el último cuarto del XV y comienzos del XVI.28 Si bien se ajustaba a los parámetros de planta cuadrada y gruesos muros, se diferenciaba del modelo tanto por sus cuatro alturas, frente a los tres niveles habituales, como por su remate. Y es que el elemento significativo de la casa-torre de Sestao eran sus garitones 25 A.H.F.B., Fondo Municipal, Sestao 0458/006, (Sestao, I-1932). 26 Muguruza otaño, P., “Las construcciones civiles en el País Vasco”, Arquitectura, 7, 1918, p. 200. 27 González Cembellín, J. M., Torres de las Encartaciones, vol. I, Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia, 2004, p. 282. 28 Para más información sobre las torres banderizas en Vizcaya, véase Goicoechea de la Quadra-Salcedo, M., la influencia de los sistemas constructivos de las torres banderizas en la arquitectura del caserío en la provincia de Vizcaya, tesis doctoral dirigida por los Dres. Luis Maldonado Ramos y Manuel José Soler Severino, E.t.S. Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, 2016, disponible en línea en https://oa.upm.es/42875/. fig. 2. Dibujo de Alfredo Baeschlin publicado en el diario La tarde, 1927. Biblioteca foral de Bizkaia. LA DEMoLICIóN DE LA CASA-toRRE DE SEStAo, uN mANIfIESTO ATENTADO A lA ESTéTICA 449 Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 angulares cilíndricos rematados por pináculos y una crestería que recorría sus cuatro lados. Estos elementos, y la presencia de ornamentos como veneras, bolas o conopios, vinculados al estilo Reyes Católicos,29 hacían de ella el ejemplar más tardío de la tipología.30 La construcción se hallaba a comienzos del siglo XX en cierto estado de abandono, con parte de sus muros desportillados y ventanas modernas abiertas. La torre y su entorno era empleados para todo tipo de tareas; ocupada en parte como vivienda, junto a ella se construían toneles y botes de pesca,31 y, según señala Eleuterio Gago, había sido también almacén de piensos para el ganado y lugar de venta de leña y carbón.32 Mientras el municipio inauguraba edificios públicos y viviendas desde finales del siglo XIX,33 la casa-torre debía ofrecer una imagen decadente y anacrónica. En palabras del arquitecto Alfredo Baeschlin: Hoy aparece entre los edificios nuevos como un pordiosero sucio y mísero entre gente bien vestida y aseada [fig. 2].34 Así y todo, sus formas y construcción habían sido elogiadas por historiadores y, especialmente, por arquitectos en los primeros decenios del siglo XX. El arquitecto Mario Camiña lo destacaba como único ejemplo de torre vizcaína con su remate bien conservado.35 Leopoldo torres Balbás, por su parte, contraponía los pintorescos pináculos unidos por cresterías de las torres del País Vasco, a la severidad de las construcciones cántabras, citando entre otros ejemplos, los garitones volados en los ángulos de Sestao.36 Y aunque para el arquitecto Vicente Lampérez y Romea catalogar las torres conservadas en España era una empresa imposible, en su análisis de los tipos de torre-residencia señorial se interesaba por la evolución constructiva de la torre de Sestao.37 El concejo fijó su atención en la casa-torre y terrenos adyacentes con la idea de crear una plaza frente a la casa consistorial. La iniciativa fue apoyada por la prensa de la época al comprobar cómo los trabajadores se trasladaban a Portugalete o Santurtzi ante la falta de zonas de recreo.38 29 González Cembellín, J. M., Torres de las Encartaciones…, op. cit., t. II, p. 714. 30 González Cembellín, J. M., Torres de las Encartaciones…, op. cit., t. I, p. 317. 31 Múgica, J. A. y Negro, J. L., Apuntes para una historia de Sestao…, op. cit., p. 35. 32 Gago García, E., Sestao... De aldea rural a concejo industrial, t. I, Bilbao, A. G. Rontegui, 1996, p. 440. 33 Pérez de la Peña, G., Guía de la arquitectura urbana de Sestao. De concejo rural a ciudad industrial, Mortera, Grupo Publicitario Cruzial, 2010. 34 Baeschlin, A., “Apuntes de un viajero. Mientras se va desmoronando la torre de Sestao”, la Tarde. Diario independiente, (Bilbao, 14-X-1927), p. 1. 35 Camiña, M., “Arquitectura militar en Vizcaya”, Boletín de la Comisión de monumentos de Vizcaya, 12, 1911, pp. 49-69. 36 torres Balbás, L., “Las torres y casas fuertes de la montaña”, Arquitectura, 30, 1920, p. 282. 37 Lampérez y Romea, V., Arquitectura civil española de los siglos I al XVIII, t. I, Madrid, Saturnino Calleja, 1922, p. 224. 38 “Un buen proyecto”, El liberal, (Bilbao, 6-V-1925), p. 5. 456 EVA DíEz PAtoN Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 una parte, habían dado trabajo a los obreros en paro y, por otra, se había embellecido la plaza.69 Ninguna voz se alzó en contra del derribo, y ninguna institución actuó. La casa-torre de Sestao no halló salvaguarda en organismo alguno, ya que la Comisión de Monumentos estaba inactiva y la Junta de Cultura Vasca se centraba en puntuales proyectos de restauración.70 La prensa de la época, por su parte, relató los pasos de la demolición como una crónica más: (...) han comenzado ayer mismo las obras de derribo de la famosa torre de Villar y Villate, en la Plaza de la República, que tanto dio que hablar en otro tiempo, por si tenía o no importancia histórica y arquitectónica. En su consecuencia, antes de fines de la semana próxima habrá desaparecido totalmente el estorbo y tendrá otro aspecto la anchurosa plaza (…).71 Mientras Bizkaia demostraba un evidente desinterés por la conservación monumental, en provincias próximas se iniciaba un despertar por el estudio y protección del patrimonio arquitectónico civil. La Comisión de Monumentos de Navarra, por ejemplo, actuó a lo largo de los años en un destacado número de monumentos, entre otros el Palacio Real de olite y el de tafalla.72 Asimismo, la Comisión de Monumentos de Santander vivía, en la década de los veinte, un renovado interés por la arquitectura civil, 69 A.H.F.B., Sección Municipal, Sestao 0458/006, (Sestao, I-1932). 70 Véase al respecto Díez Paton, E., Alma y piedra…, op. cit. 71 “De Bilbao al Abra”, El Noticiero Bilbaíno, (Bilbao, 17-V-1931), p. 6. 72 Quintanilla Martínez, E., la Comisión de monumentos históricos y artísticos de Navarra, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1995, pp. 67-248. fig. 5. Plano del proyecto de apertura del segundo tramo de la Gran Vía de la Vizcaya. Santos Zunzunegui, 1931. A.H.f.B., Sección municipal, Sestao 0201/001. LA DEMoLICIóN DE LA CASA-toRRE DE SEStAo, uN mANIfIESTO ATENTADO A lA ESTéTICA 457 Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 encabezado por las publicaciones de su presidente Elías ortiz de la torre.73 La provincia de Gipuzkoa, por su parte, veía cómo se declaraban monumento arquitectónicoartístico las murallas, con su puerta y castillo, de Hondarribia (1921), la casa Jauregi de Bergara (1923) y la fortaleza de El Macho de Donostia (1925),74 y se publicaba las casas vascas. Torres, palacios, caseríos, chalets, mobiliario (1929) del arquitecto guipuzcoano Joaquín de Yrizar. Bizkaia, por su parte, tuvo que esperar hasta la década de los cuarenta para que una casa-torre fuese declarada monumento, la torre de Ercilla de Bermeo (1943),75 y para que se publicase Torres de Vizcaya (1946), el primer estudio exhaustivo sobre la cuestión.76 A modo de conclusión El caso de la demolición de la casa-torre de Sestao pone de manifiesto la vulnerabilidad del patrimonio, especialmente de la arquitectura defensiva. La construcción, cuya función primigenia era la de residencia fortificada, había quedado anticuada para las necesidades de comienzos del siglo XX. El aspecto que presentaba, tanto el edificio como su entorno inmediato, acusaba un fuerte abandono que le impedían cumplir con la función representativa de toda construcción que se levanta en el centro urbano. Los arquitectos Manuel María Smith, Diego Basterra y Alfredo Baeschlin entendieron que su pervivencia pasaba por dotarla de un nuevo uso para que formara parte de la vida diaria del concejo, erigiéndose en 73 ordieres Díez, I., Historia de la conservación del patrimonio cultural de Cantabria (1835-1936), Santander, Fundación Marcelino Botín, 1993, pp. 131-133. 74 Parrondo Acero, C., Inventario del patrimonio artístico y arqueológico de España, Madrid, Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia, 1973, p. 48, p. 53, y p. 59. 75 Ibidem, p. 103. 76 Ybarra, J. y Garmendia, P., Torres de Vizcaya, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Diego Velázquez, 1946 (3 vols.). fig. 6. la demolición de la casa-torre de Sestao, 1931. fotografía facilitada por luis Casas. 458 EVA DíEz PAtoN Artigrama, núm. 36, 2021, pp. 441-458. ISSN: 0213-1498 el elemento central de los jardines de la plaza. La propuesta de la Junta de Cultura Vasca estaba basada en una resignificación material del monumento, pero olvidaba que la protección de la torre requería también de una resignificación simbólica. El concejo municipal entendió la casa-torre, a la luz de sus palabras, como un objeto obsoleto, un testimonio de otras épocas que carecía de valor (histórico, artístico, arquitectónico, estético) y de vigencia. El edificio surgía como testimonio de un tiempo pasado que no consideraban suyo. La memoria y la conciencia como colectividad estaban siendo configuradas a través de lo industrial, con una identidad enraizada en el presente. Si a ello sumamos la compleja coyuntura económica, social, demográfica y urbanística de Sestao, la conservación monumental termina por asemejarse a construir un castillo en España. La casa-torre debía ser un legado a trasmitir a las generaciones futuras, pero esta idea de continuidad requería establecer un vínculo, un lazo entre el patrimonio y el grupo social. Había que actualizar el pasado en el presente. Para patrimonializar la torre, el concejo debía dotarla de significación simbólica, reconocer y valorar la construcción hasta convertirla en elemento representativo de su historia e identidad.77 Como afirma Llorençs Prats, que el patrimonio represente una identidad es lo que explica el cómo y el porqué se movilizan recursos para conservarlo y exponerlo.78 Sin embargo, las instituciones públicas no supieron ver más que el componente material de la arquitectura, incapaces de entender el papel del monumento en la configuración de la identidad y la memoria colectiva. 77 zuñiga Becerra, P., “Patrimonio y memoria: una relación en el tiempo”, Revista de Historia y Geografía, 36, 2017, pp. 192-193. 78 Prats, Ll., Antropología y patrimonio…, op. cit., p. 22.