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255 HC ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 https://doi.org/10.1387/hc.22718 iNDaLECio priEto-bruNo aLoNso: EpistoLario (1937-1938) INDALECIo PRIETo-BRUNo ALoNSo: CoLLECTIoN oF LETTERS (1937-1938) Pedro M.ª Egea Bruno* Universidad de Murcia rEsumEN: La contribución busca profundizar en el papel del Comisariado en la Marina republicana. Hemos contado con una documentación inédita de enorme trascendencia: La correspondencia mantenida entre Indalecio Prieto y Bruno Alonso, ministro y Comisario General de la Flota y de la Base naval de Cartagena, entre 1937 y 1938. Al hilo de la misma salen a relucir —junto con la diferente personalidad de los interlocutores— los problemas que enfrentó el Arma durante la Guerra Civil: el encauzamiento de la situación revolucionaria sustentada por los Comités; la creación del Comisariado, la imposición de la despolitización; los costes de la ayuda soviética y el restablecimiento del poder de los mandos, con consecuencias sobre la actuación de la Flota y, en última instancia, determinando la derrota de la República. PALABRAS CLAVE: Marina republicana, Indalecio Prieto, Bruno Alonso, Comisariado, despolitización, ayuda soviética. aBSTraCT: This contribution aims to delve deeper into the commissariat’s role in the Spanish Republican Navy. For this purpose, we have relied on unpublished documentation of great importance: the correspondence between Indalecio Prieto and Bruno Alonso, Minister and General Commissar of the Fleet stationed at Cartagena in the naval base, between 1937 and 1938. The latter brings to light —coupled with the different personality of the interlocutors— the problems faced by the navy during the Spanish Civil War: the channelling of the revolutionary situation supported by the Committees; the creation of the Commissariat, the imposition of depoliticization; the costs of Soviet aid and the restoration of officer leadership, with consequences on the performance of the Fleet and, ultimately, determining the defeat of the Republic. KEYWoRDS: Republican Navy, Indalecio Prieto, Bruno Alonso, Commissariat, depoliticization, Soviet aid. * Correspondencia a / Corresponding author: Pedro M.ª Egea Bruno. Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos, Universidad de Murcia, Facultad de Letras, Campus de La Merced, Santo Cristo, s/n, 30001 Murcia – [email protected] – https://orcid.org/0000-0002-0930-9464 Cómo citar / How to cite: Egea Bruno, Pedro M.ª (2023). «Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938)», Historia Contemporánea, 71, 255-286. (https://doi.org/10.1387/hc.22718). Recibido: 16 abril, 2021; aceptado: 24 junio, 2021. ISSN 1130-2402 - eISSN 2340-0277 / © 2023 Historia Contemporánea (UPV/EHU) Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional
256 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno introducción Indalecio Prieto y Bruno Alonso están en el centro del debate sobre la actuación de la Flota republicana durante la Guerra Civil. Para su profundización hemos recurrido a la correspondencia cruzada entre ellos mientras el primero ocupó los Ministerios de Marina y Aire y Defensa Nacional, y el segundo el Comisariado General de la Flota y de la Base naval de Cartagena. Se conserva en el Archivo Bruno Alonso custodiado en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca. Serán citadas en el texto por remitente, destinatario y fecha de expedición. Entre el 8 de enero de 1937 y el 11 de febrero de 1938 intercambiaron un total de 230 cartas. La mayoría —142— debidas a Prieto. Bien es cierto que no se han encontrado las dirigidas por Alonso en los meses de enero a marzo de 1937. Un epistolario llevado de forma personal, que se mantuvo semana tras semana, a veces con seis comunicaciones diarias. El ministro, con mejor máquina de escribir y superior manejo del lenguaje, firma primordialmente desde Valencia, una vez desde Lérida, puntualmente desde Madrid y a partir del 11 de noviembre de 1937 desde Barcelona, sede del Gobierno desde el 31 de octubre. El tratamiento es de usted, con el encabezamiento de D. Bruno Alonso, empleando mi querido y mi estimado amigo. En una ocasión camarada Bruno Alonso. Se despide casi siempre como amigo, las más de las veces como suyo afectísimo, ocasionalmente con un apretón de manos y un abrazo. En la correspondencia oficial el trato es Sr. Delegado Político de la Flota o Señor Comisario General de la Flota y Base naval. Las cartas de Alonso destacan por su endiablada sintaxis y algunas faltas de ortografía. La más notoria es la de Ubieta con H, no sabemos si intencionada, dada su mala relación. Escribe en todo momento desde el puerto de Cartagena, a bordo del crucero Libertad, buque insignia de la Escuadra republicana. El tratamiento es de Excmo. Sr. D. Indalecio Prieto. Ministro de Marina y Aire. Mayoritariamente utiliza mi querido amigo y, ocasionalmente, mi estimado amigo. En cuanto a las despedidas la más repetida es la de saludos cordiales, aunque emplea una gran variedad de fórmulas, intercambiando amigo y compañero, afectuoso y efusivo, raramente un abrazo y, ocasionalmente, mande como guste a su compañero y amigo. Sus escritos son más personales, trasmiten su afán diario, su cuerpo a cuerpo con anarquistas, comunistas y jefes de la Marina. Resaltan sus penalidades y su cansancio, traducidos en continuas peticiones de dimisión. Prieto, más frío, con mayor visión, maneja los hilos, lo dirige y lo corrige,
https://doi.org/10.1387/hc.22718 257 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) lo alienta en su puesto, hasta que la presión de los oficiales lo lleve a defenestrarlo como comisario de la Base naval de Cartagena. Preocupaciones y confidencias revelan estados anímicos, vulnerabilidades y valores. La correspondencia ofrece —junto con el perfil de los interlocutores— la doble perspectiva en la forma de ver y entender los problemas de la Marina: la liquidación de los Comités y la creación del Comisariado, la batalla por la despolitización, los costes de la subordinación a la ayuda soviética y las consecuencias del restablecimiento del poder de los mandos. La contribución se inscribe en el debate sobre el papel del Comisariado, que se ha movido entre la visión negativa de Benavides, la positiva de Cervera Pery y la matizada de Michael Alpert, que considera que la información manejada es insuficiente para llegar a una conclusión definitiva sobre su influencia en la eficacia del Arma. La documentación consultada permite revisar las afirmaciones sustentadas hasta ahora. La fuente central del estudio —la correspondencia entre Prieto y Bruno— se completa con otras series del Archivo Bruno Alonso: Circulares del comisario, telegramas, informes, órdenes de operaciones, junto con comunicaciones de Pedro Marcos, comisario político de la flotilla de destructores. La Fundación Pablo Iglesias cuenta con fondos referidos a Bruno Alonso, destacando las dos versiones de las memorias inéditas redactadas por el publicista Manuel González Bastante y las exposiciones del dirigente anarquista César Zayuelos Moreno. De interés son las memorias de Alonso publicadas en México como réplica a la visión demoledora de Manuel D. Benavides. Puntualmente hemos recurrido al periódico La Armada —portavoz del Comisariado—, a la prensa local y, para el seguimiento legal de los procesos abordados, a la Gaceta de la República. En primera persona Indalecio Prieto Tuero (Oviedo, 1883 - México, 1962) asumió la responsabilidad de la Marina entre el 4 de septiembre de 1936 y el 6 de abril de 1938. Primero como ministro de Marina y Aire en el Gobierno de Largo Caballero y, desde el 17 de mayo de 1937, de Defensa Nacional con Negrín en la presidencia. En la correspondencia con Alonso apenas deja entrever sus rasgos más personales. Deja constancia de sus limitaciones: «Sigo haciéndome un lío con todas las cosas de la Flota. Dicen que soy hombre inteligente; pues bien, llevo en este Ministerio unos cuantos meses —ocho— y
258 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno no consigo entender palote»1. Un desconocimiento preocupante: «De la operación naval de que me habla no sabía una palabra, aunque a Vd. le parezca increíble»2. No fueron anotaciones aisladas: «Se examinó este caso —la reparación del destructor Antequera— y, como siempre en estas cuestiones de la Marina, que no llegaré a entender en toda mi vida, no hubo firmeza en ninguna opinión»3. Celoso de su tiempo escribirá: «No tengo inconveniente en leer cuanto quieran exponerme los médicos de la Flota; pero nada de visitas que interrumpan mi trabajo»4. Lo repetirá por activa y por pasiva: «… no estoy dispuesto, ni lo he estado nunca, pero menos ahora, a perder el tiempo en cuestiones de personal»5. Político de largo recorrido, acostumbrado a encajar las críticas, podía aconsejar a Alonso, menos ducho en estas refriegas: «… comprendo que le irriten las campañas de los (tachado anarquistas) aliados. Hay que formarse piel de elefante para que no le hieran a uno ciertos zarpazos»6. Hará gala de aquella epidermis: Me he enterado del florilegio que, según nota oficial que usted me envía, me dedicó un orador anarquista, llamándome ladrón, canalla, cobarde, etc., etc. Para mí esto ni fu ni fa; me da igual una cosa que otra. Hace unos cuantos años todavía esas injurias me hacían cosquillas, pero ahora ni eso. Le recomiendo a usted, que todavía se sulfura por cosas análogas, que se procure impermeabilidad semejante a la mía7. A pesar de lo dicho, es indudable que la campaña anarquista le afectó, llegando a presentar la dimisión por este motivo8. Por lo demás, sabía guardarse las espaldas: Los ataques que a mí personalmente se me dirigen, me tienen por completo sin cuidado. Sin embargo, como al parecer y juzgando por el anuncio que ese periódico hace, se va a plantear el caso en Consejo de 1 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 11 de mayo de 1937. 2 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 25 de marzo de 1937. 3 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 19 de abril de 1937. 4 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 21 de mayo de 1937. 5 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 28 de mayo de 1937. 6 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 25 de marzo de 1937. 7 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 6 de abril de 1937. 8 Aróstegui, 2013, p 13.
https://doi.org/10.1387/hc.22718 259 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) Ministros, no estaría de más que usted recopilara los recortes de prensa en que ha aparecido el calificativo de ladrón aplicado a mí, para ponerlos, si fuera preciso, en batería9. Bruno Alonso González (1887, Santander - México, 1977) fue Comisario General de la Flota desde el 29 de diciembre de 1936 hasta el final de la guerra, también de la Base naval de Cartagena entre el 9 de junio de 1937 y el 8 de febrero de 193810. Un obrero metalúrgico, de pasado sindicalista, diputado socialista por Santander en las tres legislaturas de la República11. Para Benavides fue «…el instrumento de la política ren corosa y catastrófica de Indalecio Prieto»12. Dejando fuera la hostilidad, la aseveración es compartida por los especialistas13. Alpert lo considera un «desconocedor absoluto de la Marina»14. El propio interpelado le daba la razón: «…yo no sé lo que es un barco de guerra, ni he navegado nunca»15. Aquilató su imagen de luchador incansable en favor de la causa del proletariado16. Blasonó de arrojo. Cuando pidió su cese como comisario de la Base naval de Cartagena, solicitó quedarse en la Flota «… por creer que sería una deserción del riesgo»17. En la última carta que remitió a Prieto seguía firme en su propósito: «…si alguna vez tiene que quitarme de la Flota no quisiera que fuese para ningún otro cargo que pudiera considerarse como un refugio. No, con mis 50 años me siento honradísimo aleccionando y alentando a los Marinos en el puesto de combate […] hasta perder la vida o hasta que la salud no permita tenerme en pie; ese es nuestro deber»18. La soberbia fue uno de sus rasgos distintivos. De ella se hará eco el capitán de navío Nicolai Kuznetsov, agregado soviético en la Base naval de Cartagena entre agosto de 1936 y julio de 1937: «… se consideraba supe rior al Mando de la Flota, llegando al extremo de estampar su firma 9 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 10 de abril de 1937. 10 Egea Bruno, 2021. 11 Su trayectoria puede seguirse en Alonso, 1944; 1994 y 2005. 12 Benavides, 1976, pp. 387 y 425. 13 Cerezo, 1993, pp. 20-26; Alpert, 1987, p. 119 y Cervera, 1978, p. 272. 14 Alpert, 1987, pp. 121-122. 15 Archivo Fundación Pablo Iglesias (AFPI), AMGB-93-4. Memorias dictadas [redactadas por Manuel González Bastante], fol. 119. 16 Circulares del Comisario de la Flota Republicana (1937). 17 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 3 de diciembre de 1937. 18 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 5 de febrero de 1938.
260 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno delante de la de Buiza»19. La aceptación —fingida o real— de esta preeminencia por parte del almirante Luis González de Ubieta, lo envaneció: «…en una de sus órdenes, todas de buena fe, se enteró que un comisario de uno de los barcos se negó a que se cumplimentase por no ir firmada también por este Comisario General, y el hombre me dio toda clase de explicaciones diciéndome que no volvería a darse ninguna orden sin que antes yo me enterase»20. Se definía como «… socialista más de corazón que de cerebro»21, presentándose como «un marxista hasta los tuétanos»22. Su lucha contra el PCE debió crearle un sentimiento de derechización. El 23 de abril 1937 escribía a Prieto: «… yo soy comunista tanto o más que ellos, pero lo soy del Partido Socialista cuya lealtad no debe pisarla nadie»23. Convocado al Comité Nacional del PSOE, en que se iba a tratar la unidad con el PCE, reaccionó de forma extemporánea: «De asistir yo defendía lo del Partido Único, haber si esa tropa se encuadra de una vez, o nos da por el saco a todos, con perdón de usted»24. De carácter vehemente. Su escaso temple saldrá a relucir en más de una ocasión, presentando la dimisión a la menor contrariedad, poniendo a prueba el aguante del ministro. La carta que Prieto le remitió el 20 de febrero de 1937 —a las pocas semanas de su toma de posesión— denota sus inseguridades y la avalancha de críticas recibidas: «Apruebo cuantos actos ha realizado usted hasta la fecha. Téngase por segurísimo en su puesto, pese a todos los ataques, maniobras y amenazas. La confianza del Ministro en usted es absoluta y debe bastarle»25. Sintió la necesidad de hacer partícipe a Prieto de sus amarguras, penurias y entrega: «... como a mis 50 años un rancho crudo y malo, sin contarlo ni quejarme a nadie»26. Un sacrificio personal que aireaba con frecuencia: «... Hace ya tiempo que he perdido la dentadura y siento la necesidad de ponerme otra, pero para eso tenía que quedarme en tierra, y antes me tendrían que llevar en una camilla que abandonar yo ahora el 19 Kuznetsov, 1966, p. 144. 20 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 20 de diciembre de 1937. 21 Memorias de Bruno Alonso, 1971 [redactadas por Manuel González Bastante]. 22 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 3 de diciembre de 1937. 23 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 23 de abril de 1937. 24 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 18 de julio de 1937. 25 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 20 de febrero de 1937. 26 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 13 de octubre de 1937.
https://doi.org/10.1387/hc.22718 261 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) barco»27. La larga carta de 10 de noviembre de 1937 es testimonio de la soledad que sintió, de su sensación de abandono por parte de Prieto, quejándose de que no contestaba sus cartas: «… le agradecería me dijese que no puede leerlas, para no volver a escribir más y arreglarme aquí como pueda»28. Prieto justificaría la desatención en su falta de tiempo, aunque señalándole que no había dejado sin responder ninguna cuestión importante29. Por lo demás, reconocía su labor: «Créame, se lo digo con entera sinceridad, que a mí me tranquiliza que esté usted ahí. Si no estuviera usted mi inquietud sería muchísimo mayor. Sé hasta qué punto puede llegar su abnegación, y ello me sosiega»30. La relación entre ambos personajes distó de ser empática, situados como estaban en posiciones políticas muy alejadas. Alonso —calificado de caballerista31— se sinceraría en sus memorias: «… nunca estuve de acuerdo con él, aunque siempre le guardé gran respeto»32. Irá más lejos: «…me parecía demasiado moderado… me parecía extremadamente muy arrimado a los republicanos… y no le consideraba yo un buen socialista»33. Liquidación de los Comités y creación del Comisariado La primera tarea que se planteó Prieto como ministro de Marina y Aire fue poner fin al proceso revolucionario representado por los Comités. Habían sido puestos en pie por las tripulaciones para oponerse a la rebelión militar de julio de 1936. Elegidos por las dotaciones, eran una manifestación de democracia directa. Un poder incuestionable, capaz de forzar su inmediato reconocimiento legal —21 de julio— y la subsiguiente reglamentación de sus funciones: 23 y 31 de agosto. Equiparados al segundo comandante, vigilaban y controlaban a todo el personal, designando una guardia militar —la Guardia Roja—, encargada de la seguridad y orden de las unidades34. Tenían a su cargo todos los servicios del buque, 27 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 18 de noviembre de 1937. 28 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 10 de noviembre de 1937. 29 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 13 de noviembre de 1937. 30 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 12 de noviembre de 1937. 31 Stepanov, 2005, p. 103. 32 Memorias de Bruno Alonso, 1971…, fol. 19. 33 Memorias dictadas…, fol. 118. 34 Alpert, 1987, p. 105.
262 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno siendo responsables de su perfecto funcionamiento. Eran la máxima autoridad a bordo35. El papel de los oficiales quedaba reducido a la responsabilidad técnica36. Por decreto de 17 de noviembre de 1936, se erigió el Comisariado de la Flota como órgano centralizado de control político37. Para Al pert: «... fueron los primeros pasos que adop tó Prieto para meter en cintura a los Comi tés...»38. Para Cervera constituyó una buena herramienta para frenarlos, evitando el desbor damiento a su izquierda, y robustecer la autoridad de los mandos39. El 29 de diciembre Bruno Alonso fue designado delegado político del Gobierno en la Flota40. Tomó posesión el 4 de enero de 1937, dejando constancia de la preocupación que le despertaba aquel encargo: «Pisaba por primera vez la Flota republicana, en la que los Comités gobernaban nuestros barcos»41. No fue bien recibido, especialmente por las dotaciones de significación anarquista. La primera noche que pasó a bordo escuchó una conversación entre militantes de esta tendencia: «Oí que ese cabrón le tiramos al agua al amanecer. O le fondeamos al amanecer»42. La amenaza era creíble después de lo actuado contra los jefes, muchos de ellos pasados por las armas en las primeras semanas de la guerra, traducción de las tensiones suscitadas en la Marina durante la II República43. La misión encomendada era la de poner fin a la soberanía de los Comités. La primera referencia aparece en la carta del 16 de febrero de 1937, en la que Prieto —partidario del mando único—, proponía restringir sus funciones «… que el Comité se limite mientras no desaparezca (su desaparición sería lo mejor) a cuidar del régimen interior de los barcos y nada más»44. El 25 de marzo volvía a presionar a Alonso, más reacio a la medida: «En cuanto se refiere a la desaparición de los Comités, veo que usted no considera todavía que ha llegado el instante…»45. 35 Sobre su surgimiento vid. Egea Bruno, 2010, p. 36. 36 Alpert, 1987, p. 113. 37 Cerezo, 1993, pp. 20-26. Gaceta de la República, 19 de noviembre de 1936. 38 Alpert, 1987, p. 119. 39 Cervera, 1978, p. 272. 40 Gaceta de la República, 30 de diciembre de 1936. 41 Alonso, s.f. 42 Memorias dictadas…, fol. 120. 43 Egea, 2016a; Chaves, 2014 y 2019, pp. 41-70. 44 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 16 de febrero de 1937. 45 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 25 de marzo de 1937.
https://doi.org/10.1387/hc.22718 263 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) La determinación de Prieto era firme, oponiéndose a la propuesta de Alonso de convertir a los Comités en auxiliares de los comisarios políticos: «Eso es una mixtura que no me convence. Los Comités deben desaparecer de raíz, si no el remedio —al menos ese es mi entender— puede resultar peor que la enfermedad»46. El 23 de abril volvía a mostrar sus recelos: «Daré algunos toques al proyecto de decreto que usted me envió, principalmente en el sentido de suprimir o reducir las atribuciones de los Comités, cuya subsistencia, como reiteradamente le he dicho, despierta en mi ánimo no pocos escrúpulos»47. No hay duda de que los sucesos barceloneses de mayo de 1937 redundaron en la determinación de acabar con aquel poder autónomo, como estaba ocurriendo en otros ámbitos48. Para la publicación del decreto se buscó el momento más oportuno, anticipándose a la renovación reglamentaria de los Comités, prevista para el 15 de mayo. El día 11 fueron sustituidos por los comisarios, a las órdenes de Alonso y convertidos en auxiliarles del mando. En las Instrucciones reservadas, que este les comunicó el 2 de junio, limitaba su actuación a cuestiones meramente subsidiarias y tibiamente políticas: vigilar la correspondencia, la prensa y el periódico mural del buque, cuidar de la conducta y lealtad de todos, observar el estado de los distintos departamentos, ser un ejemplo para la dotación, escuchar sus quejas, mantener la moral combativa y disciplinaria, organizar la biblioteca, dar conferencias sobre moral, disciplina y sentido de la lucha antifascista, escolarizar a los analfabetos, prestar atención al aseo y policía del personal, velar por el cumplimiento de las guardias y de los ejercicios, atender a la comida y demás necesidades de la tripulación y mantener informado al comisario general49. Su misión fundamental era la de reforzar la autoridad de los mandos sin interferir en sus actuaciones: «No quitar al segundo comandante su autoridad organizadora del buque, sin renunciar a nuestro derecho a llamar la atención en cuanto sea preciso de acuerdo con el comandante»50. Todo bajo la estrecha supervisión de Alonso: «… a cuyos comisarios aleccioné fuertemente para que, en dicha función, fuesen en todo momento una prolongación mía»51. 46 Carta de Indalecio Prieto de Bruno Alonso de 21 de abril de 1937. 47 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 23 de abril de 1937. 48 Miralles, 2003, p. 133. 49 Alonso, s.f. 50 Telegramas. Radiograma, 2 de junio de 1937. 51 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 14 de septiembre de 1937.
270 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno la entrada en los barcos de la prensa comunista: «No, amigos de la Unidad95. En la Flota no se pueden meter contrabandos […] No llega a todas las dotaciones porque es contrabando, y si se enterasen estas, escupirían a la cara a los que a título de paladines de la unidad se olvidan con sus propagandas de la unidad verdadera»96. Las consecuencias de la despolitización fueron señaladas por el PCE: Perjudicaba la labor de concienciación, la organización y la combatividad de las dotaciones97. En palabras de Pasionaria: «A la marinería le faltaba dirección. La política so cialista y anarquista del ejército apolítico, de la flota apolítica, daba sus frutos. La Flota era un peso muer to en la gran lucha que el pueblo libraba contra la reacción fascista»98. Sobre la cuestión gravitaba la diferente concepción del conflicto bélico que, como escribía Prieto, dividía al propio Gobierno: Este problema de la intervención de los militares en la política, es muy espinoso, como he tenido ocasión de ver estos días en Consejo de Ministros. La mayoría del Gobierno se opone a esta intervención, sobre todo por lo que respecta a los militares profesionales; pero los comunistas se empeñan en considerarlo no solo como lícito, sino incluso indispensable, y con este motivo ha habido en el seno del Gobierno una discusión un tanto apasionada99. Alonso se resistió a la conciliación, ni siquiera ante la necesidad de contar con comisarios de solvencia: «... desde aquí no me es posible buscar gente para estos puestos, salvo que se los dé a los comunistas, que me los mandan y los rechazo»100. En la Base de Cartagena se encontró con la fuerte implantación del PCE: «Al ampliar usted mi jurisdicción a la Base y nombrar los comisarios políticos en las distintas Armas y Departamentos, me encuentro con que muchos de estos eran unas sucursales del Partido Comunista, contra lo que vengo luchando solo». Su primera reacción fue amagar con la dimisión101. Sobre ello, la amenaza de las brigadas disciplinarias, que pa95 Se trata del órgano provincial del PCE. Vid. Mínguez, 1999, pp. 33-37. 96 La Armada (Cartagena), 20 de noviembre de 1937. 97 Álvarez, 1989, p. 160. 98 Ibárruri, 1985, p. 407. 99 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 5 de agosto de 1937. 100 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 29 de noviembre de 1937. 101 Carta de de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 3 de diciembre de 1937.
https://doi.org/10.1387/hc.22718 271 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) rece tuvo éxito, «… habiendo roto muchos el carnet del Partido»102. No sabemos si este fue el motivo, pero la afiliación conoció una progresiva regre sión. De 1.800 miembros se pasó a 300 y en los últi mos tiempos de la guerra apenas llegaban a 50103. Aprovechó la ocasión para poner de relieve los métodos de afiliación del PCE: «… el partido comunista les obligaba a pertenecer a él so pena de sufrir las consecuencias […] Así tienen afiliados numerosos jefes y oficiales»104. Fue una observación reiterada: «… presiona y coacciona al que no se afilia y se somete a él y que he sorprendido citaciones y he mandado a amigos a las reuniones del Partido, donde han comprobado esto»105. Fue consciente de que su labor carecía del suficiente calado: «… me supongo que, por mi insignificante persona, no desistirán de la presa a la sombra criminal de esta guerra»106. Nunca se fió de sus promesas de colaboración, tal como aparece en el informe de diciembre de 1937: … los elementos del partido actual siguen en su papel y espero que, aunque me visitaron hace tiempo para decirme que se ponían a mi lado, volverán a revolverse por mi resolución, que es pública, de arremeter sin contemplaciones con los que se meten en lo que no deben, por lo que no estaría de más que sus ministros les llamasen la atención, caso de no ser como ellos107. La llegada de Pedro Prado a la Jefatura del Estado Mayor Central, el 28 de diciembre de 1937, marcó el inicio de una segunda ofensiva comunista para controlar la Flota y provocar la caída de Alonso. Se multiplicó la propaganda y se contó con la colaboración de los asesores soviéticos: «Sabíamos que los intérpretes acudían a las reuniones del Comité comarcal transmitiendo y recibien do órdenes, las cuales posteriormente se reflejaban en las actividades dentro de la Flota». Las quejas de Alonso no tuvieron ninguna consecuencia: «El jefe ruso —Nicolai Kunetsov— hizo protestas de sinceridad. Sin embar go, la propaganda se realizaba ahora obedeciendo a ór denes más superiores»108. 102 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 5 de diciembre de 1937. 103 Egea Bruno, 1996, p. 97. 104 Ibidem. 105 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 18 de diciembre de 1937. 106 Ibidem. 107 Informe del Comisario General…. 108 Alonso, 1944, pp. 73-74.
272 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno La ayuda soviética y el papel de la flota La lucha contra los comunistas conllevó un riesgo añadido, el de tensionar las relaciones con la Unión Soviética, cuya ayuda devenía trascendental para la República109: «A los comunistas los [sic] he dicho con toda crudeza mi resolución de impedir la menor actividad política, prometiéndome acatar y condenar toda actividad política. Claro está que yo no me fío y los vigilo, pero tengo que tener cuidado por no contrariar tampoco a los camaradas Rusos que supongo no alienten eso, pero posiblemente les parezca bien»110. La misiva de Prieto de 23 de mayo de 1937 es todo un alegato del escaso tacto del comisario general: Esta carta tiene carácter estrictamente confidencial. Ha recibido hoy el Gobierno un telegrama de nuestro embajador en Moscou [sic], telegrama en el cual Pascua se cree en el caso de llamar mi atención sobre la improcedencia de que en las actuales circunstancias formule usted en la prensa como comisario político de la Flota ciertos comentarios […] Nuestros amigos rusos son enormemente susceptibles. Estamos con respecto a ellos en una situación delicadísima […] Ante esta situación, que en tono reservadísimo, para que usted se dé cuenta de la delicadeza de las circunstancias, le comunico, yo le ruego con el más vivo encarecimiento que se abstenga de publicar nada que pueda herir la extraordinaria susceptibilidad de estos amigos, sin cuyo concurso, como comprenderá, no podríamos continuar la guerra111. De la dependencia era partícipe Alonso, reclamando el concurso de los soviéticos cuando resultaba preciso: «Nos hacía falta algún comandante ruso más, mientras salen de los Cursos, los nuestros»112. Un difícil equilibrio entre la necesidad y el mantenimiento a raya del PCE: «¿Por qué no ofrecen ustedes el poder a los comunistas? Le advierto que si no fuese por Rusia, era como para liarse a tiros con ellos, pero en fin, también en esto hay que llevarlo con paciencia, si bien le advierto que conmigo no juegan aquí»113. 109 Viñas, 2010. 110 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 20 de febrero de 1937. 111 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 23 de mayo de 1937. 112 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 14 de julio de 1937. La Escuela Naval Popular no cumplió los objetivos previstos. Barrionuevo y Melero, 1986, pp. 85-98. Cervera, 2004, pp. 2-20. 113 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 29 de noviembre de 1937.
https://doi.org/10.1387/hc.22718 273 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) El imperativo de la asistencia impuso el nombramiento de comisarios afines, venciendo la oposición de Alonso: Los camaradas rusos me pidieron que nombrara comisarios políticos de los submarinos C-2 y C-4 […] Los camaradas rusos me volvieron a insistir de manera que comprendí que si no los atendía tomarían la resolución de no seguir entre nosotros y ante esa coacción me avine, dándoles toda clase de explicaciones y diciéndoles que por ellos yo transigía por todo114. Prieto, que venía sufriendo los mismos dictados115, tuvo que contemporizar con las peticiones de Kuznetsov, que solicitó la designación de Baudilio Sanmartín —jefe hasta su caída de la Base naval de Málaga116— para delegado político de la flotilla de destructores117. El puesto no existía, pero ello no quería decir —según Prieto— que no pudiera ser creado: «… si se estimara absolutamente indispensable»118. Dicho y hecho119. La inmediatez de los acontecimientos no impidió que Alonso valorase el alcance de la ayuda soviética, analizando la política de Stalin y la previsible derrota de la República frente a las generosas aportaciones que recibían los nacionalistas120: El enemigo avanza siempre cubierto por cientos de aviones, mientras nosotros nos limitamos a resistir retrocediendo. ¿No es hora de decirles a esos amigos [los rusos] que no alarguen nuestra agonía? Mientras Italia y Alemania se lo dan todo a Franco, a nosotros se nos niega o lo dan con cuentagotas, a precio de oro, y, además, hay que callarse. Yo, amigo Prieto, estoy dispuesto a hacer lo que quieran, con solo una condición: ¡Que no se juegue más con nosotros y que se nos dé el material preciso, como se lo dan a ellos Italia y Alemania, y si no es así, a morir los caballeros, pero a morir dignamente y no como estamos muriendo121. 114 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 29 de enero de 1938. El incidente es recogido por Prieto, 1967, p. 61. 115 Cabezas, 2005, p. 341. Jackson, 2008, pp. 228-229. 116 Cerdera, 2015. 117 Sobre los asesores soviéticos Frank, 2009. 118 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 21 de febrero de 1937. 119 Gaceta de la República, 7 de marzo de 1937. 120 Viñas, 2009, pp. 360-451. 121 Alonso, 1944, p. 75.
274 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno La labor desarrollada por la Flota fue objeto de polémica, al centrar su actuación en asegurar las comunicaciones marítimas que hicieran posible el desembarco de la ayuda rusa122. La escasa combatividad provocó críticas en el seno del propio Gobierno. El 21 de marzo de 1937, en el acto organizado en Cartagena por Bruno Alonso y Crescenciano Bilbao —Comisario de Guerra de la Base—, intervino Julio Álvarez del Vallo, ministro de Estado y comisario general del Ejército, señalando «… que no podía creer que nuestra Flota no llegase a enfrentarse con la Flota de los facciosos, compartiendo así su victoria y la gloria del Ejército que en Guadalajara batió en vergonzosa huída a las fuerzas italianas»123. Las órdenes de operaciones son un indicador ajustado de la actividad desarrollada y los cometidos asignados a la Flota. En el Archivo de Bruno Alonso se conservan las cursadas entre el 8 de enero de 1937 y el 4 de febrero de 1939: 47 corresponden a 1937, 50 a 1938 y 12 a 1939. En 1937 las salidas de la Flota se sucedieron a una media de cinco días, con estadías de 18 días; en 1938 fueron nueve y 25 y en 1939, tres y nueve, respectivamente124. En ello influía las reparaciones de los buques, algunas demoradas por sabotaje125. De las largas estadías se hacía eco Alonso: «Creo que se calcula mal nuestro trabajo, pues mientras se lleva uno, a lo mejor, saliendo constantemente, de repente nos llevamos un mes sin salir, aunque desde luego, los destructores siguen saliendo»126. La cuestión aparecía de nuevo en la carta del 27 de noviembre de 1937: «Le he dicho a Ubieta que debemos salir con mayor frecuencia, pero en fin... eso es cosa militar»127. También se refería a sus consecuencias: «… conviene a la moral de las dotaciones que no paren mucho en puerto»128. Lo repetirá en más de una ocasión: «Hace un mes que el Libertad no sale y esto daña la moral de la dotación, a la que yo atiendo con cuidado extraordinario. Se envicia y se encanalla en tierra, y convenía que de cuando en cuando el Estado Mayor de Marina —cuyo trabajo yo desconozco— planease alguna operación contra las costas facciosas»129. 122 Frank, 2009. 123 La Armada (Cartagena), 27 de marzo de 1937. 124 Órdenes de operaciones (8-01-1937/04-02-1939). 125 Egea, 2022. 126 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 30 de agosto de 1937. 127 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 27 de noviembre de 1937. 128 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 5 de julio de 1937. 129 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 30 de agosto de 1937.
https://doi.org/10.1387/hc.22718 275 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) Durante 1937 la mayoría de las salidas —25— fueron de protección de convoyes, coincidiendo con el grueso de la llegada de la ayuda soviética130. Los mercantes eran escoltados desde diversos puntos de la costa argelina al puerto de Cartagena y, en alguna ocasión, al inmediato de Portmán. No fue mayor la combatividad en 1938: siete descubiertas para hallar al enemigo. Las referencias de 1939, en atención a la prioridad del momento, estuvieron marcadas por el traslado de tropas a Barcelona desde el puerto de Valencia. La correspondencia refleja las preocupaciones que provocó el tráfico marítimo, que Alonso vivió en primera persona: … el último convoy de los barcos Satrústegui y Sac, lo hicimos con toda felicidad, pero fue un viaje como ningún otro, porque la mar estaba malísima y los citados barcos no andaban más de seis millas, exponiendo la Flota a un torpedeamiento submarino o cualquier otra contingencia, por lo que sería oportuno indicar la conveniencia de que esos transportes se hiciesen con barcos de más andar y mayores, porque los hay131. Insistirá en la necesidad de aumentar el tonelaje de los transportes empleados, aprovechando la ocasión para valorar los desiguales efectos de la ayuda internacional: «No olvide que fue V. quien dijo al principio que la guerra sería de la aviación, y si no la dan los falsos demócratas de Francia e Inglaterra, que la entregue Rusia, para lo cual no deben andar con un barco cada vez, que además suelen ser pequeños y de muy poco andar. ¡Que lo dé todo y verán como los vencemos!»132. La caída de Bilbao convirtió la demanda en apremiante, redundando en las críticas a las potencias democráticas y a la medida colaboración de Stalin: Si nuestros personajes en París, en Londres, en los Estados Unidos y en Rusia no logran nada, pida V. directamente a Stalin, que nos mande un convoy de tres o cuatro barcos, los más grandes que tenemos y que los llenen de aviones, material y mecánicos, y que los manden de una vez si quieren que ganemos la guerra, porque todo lo demás no es más que alargar la agonía, y de morir, preferible es morir sin ayuda alguna, porque hasta ahora esa ayuda no sirve más para lo que he dicho, ya que Alemania e Italia lo mandan por centenares./Ayer entramos con un bar130 Howson, 1998, pp. 382-418. 131 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 24 de mayo de 1937. 132 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 17 de junio de 1937.
276 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno quito de 20 pájaros, dos lanchas y algún explosivo; total nada, porque vale más el petróleo que gastamos en las 50 horas que estuvimos en el mar […] Si quiere V. yo voy a pedírselo a Rusia, o donde sea; con 500 aparatos venceremos y si no a morir como hombres133. Fue conocedor de la escasa combatividad de la Flota. Aparece en la carta que Prieto le remitió el 24 de enero de 1937, tras la debacle de Málaga: «Traslado al Estado Mayor su opinión sobre la conveniencia de dar a la Flota un objetivo de ataque»134. También el ministro sabía de primera mano de la escasa acometividad135. Se lo confesaba a Alonso: No le oculto que estoy verdaderamente afligido ante la inactividad de los elementos a cargo de este Ministerio y mi opinión no anda muy distante de la de usted. La guerra tiene mucho de audacia. Resulta muy triste que los buques de guerra facciosos puedan actuar con impunidad completa sin la más mínima molestia en su cooperación eficacísima para la rendición de Málaga136. Una cuestión recordada tras cada revés, como ocurrió con ocasión del cerco al frente norte: «Ahora mismo, con el drama de Santander y Asturias, los buenos marinos se avergüenzan de que estamos inactivos»137. restablecimiento del poder de los mandos: el ocaso del Comisariado La disciplina y el subsiguiente restablecimiento del poder de los mandos formó parte del encauzamiento de la realidad política defendida por Prieto. La primera impresión de Alonso a su llegada a la Flota no pudo ser peor: «… pude observar en los primeros días que la disciplina de las dotaciones se encontraba por los suelos, careciendo los Mandos de toda autoridad, que radicaba en los Comités, los cuales, a su vez, no la ejercían porque, temiendo que las dotaciones no volviesen a elegirlos, consentían la acción de los grupos disolventes»138. 133 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 23 de junio de 1937. 134 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 24 de enero de 1937. 135 Cabezas, 2017, pp. 316-317. 136 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 7 de febrero de 1937. 137 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 30 de agosto de 1937. 138 Informe del Comisario General…
https://doi.org/10.1387/hc.22718 277 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) Tampoco la Base presentaba mejores condiciones, ofreciéndose a mediar en lo que consideraba un caos139. Prieto recogió el guante y el 9 de junio lo nombró su comisario. Fue un hueso duro de roer. En julio, con los informes recibidos, Prieto todavía podía hablar de «un estado de indisciplina latente»140. Hasta noviembre no se constataron los primeros avances. A finales de este mes Alonso consideraba que había logrado su propósito: «Los barcos están bastante bien y el amigo Ubieta en las revistas que le acompaño se admira de la disciplina y disposición de todos los servicios, en todo lo cual va dejando uno jirones de nuestra vida»141. En diciembre, señalaba que había mejorado la disciplina, la moral, la obediencia, la limpieza de los barcos y el aseo de las dotaciones. Más allá del brillo de los metales, la preocupación era restituir «la obediencia ciega a los mandos», a los que Alonso se ofreció con armas y bagajes: «… diciéndoles que no viesen en mí al policía, sino al compañero que auxiliaba al mando dando por él la vida y que los únicos que podían temer de mí eran los vacilantes, los traidores y desleales»142. El restablecimiento de la disciplina empoderó a los oficiales. Para Cervera, fueron «adquiriendo conciencia de una mayor libertad de acción», lo que originó la subsiguiente tensión con los comisarios, que mediaban en su actuación143. Alonso se vio en la necesidad de recordar sus funciones: El comisario político en la unidad donde actúe comparte la autoridad con el jefe respectivo y si, ciertamente, el jefe militar y técnico debe tener la exclusiva responsabilidad de sus planes y operaciones, no debe desconocerlas el comisario político, cuya acción en todo instante es el complemento del mando./Tanto las órdenes que afectan a la unidad, como todo cuanto se refiere a derechos y deberes del personal, debe aparecer siempre junto al jefe militar y técnico, el comisario político, que además de no estorbar a dicho mando lo facilita y completa»144. 139 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 4 de junio de 1937. 140 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 21 de julio de 1937. 141 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 27 de noviembre de 1937. 142 Informe del Comisario General… 143 Cervera, 1978, p. 274. 144 Circulares del Comisario de la Flota Republicana (1937).
278 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno En su relación con los mandos salió a relucir el menosprecio con que era tratado y su complejo de inferioridad, poniendo sobre la mesa los títulos con los que se hallaba investido: El ciudadano subsecretario [teniente de navío Antonio Ruiz] no estaría de más que se enterara que yo soy el delegado político de V. en la Flota y, sobre todo, en la Base naval de Cartagena, porque tanto él como el hipócrita jesuita que desempeña hoy la Jefatura interina [teniente de navío Vicente Ramírez] no quieren sin duda enterarse que soy el Delegado político, y naturalmente, tengo que hacérselo saber145. Prieto mantuvo con los marinos su particular pulso. Con ocasión de los sucesos barceloneses de mayo de 1937 manifestó su contrariedad ante la actuación independiente de los que estaban al frente de algunas unidades: «Me contrarió que se diera orden de abandonar Barcelona al Lepanto y Sánchez Barcáiztegui sin contar conmigo […] respecto a estas cosas hay que proceder con elementos de juicio, que se tienen desde el Gobierno y que no se pueden poseer a bordo de un buque de guerra»146. Se hizo de valer, tomando decisiones sin contar con las tripulaciones, que tenían entonces voz propia. Ocurrió con el decreto de 11 de julio de 1937, que dictaba el relevo de Vicente Ramírez como jefe de la flotilla de destructores, al considerar que no había estado a la altura requerida en su enfrentamiento con el crucero Baleares147. Fue sustituido por Federico Monreal, «que tenía fama de borracho». Alonso tuvo que apagar el fuego del descontento: «Su destitución, sin previa llamada o informe de aquí, causó mala impresión y las dotaciones de los destructores, entre las que tenía cierto ascendiente, quisieron expresar su protesta al venir Monreal, por lo que llamé a los comisarios políticos y les advertí para cortar todo intento, no sucediendo nada»148. Los oficiales del Cuerpo General, restablecida la disciplina, recuperaron sus hábitos despóticos149. Los conflictos con las tripulaciones se sucedieron, dejando en evidencia al propio Alonso: «... los mandos de la Armada, que por ser leales hay que aguantar su antigua formación, sin que 145 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 14 de julio de 1937. 146 Carta de Indalecio Prieto a Bruno Alonso de 21 de mayo de 1937. 147 Cabezas, 2017, pp. 572. 148 Carta de a Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 18 de julio de 1937. 149 Egea Bruno, 2016a.
https://doi.org/10.1387/hc.22718 279 Indalecio Prieto-Bruno Alonso: epistolario (1937-1938) vea que por esa causa el Comisario General tiene que gastarse constantemente defendiendo ante los individuos que creen que el comisario es el padre de todos»150. La espiral autoritaria se volvió contra los impulsores de la obediencia, cuya labor distó de ser valorada: «Los Jefes tuvieron siempre sus reservas y sus recelos en la función de los Comisarios o Delegados, si bien cuando ellos no tenían ninguna autoridad fueron los Comisarios, y aquí yo solo, quien les devolvió toda esa autoridad, y tiene uno que poner siempre exquisito cuidado para evitar rozaduras y servirles con toda nuestra alma…»151. Los roces y los desencuentros fueron en aumento. La llamada de auxilio de Alonso resumía el cansancio acumulado, las tentativas de abandono y su humillante sumisión ante los mandos: Creo que, aunque sea muy discretamente conviene, que diga Vd. algo con respecto a la misión del Comisariado Político, porque hay algunos Sres. que no lo comprenden o no quieren comprenderlo. Yo paso algunos ratos desagradables y suelo pedirle a Vd. mi relevo, pero después comprendo que es mi deber aguantar y templar gaitas de todos, sobre todo con los Jefes, con los cuales debo evitar siempre toda rozadura pero como todo es relativo en la vida hay que poner un límite152. La relación no fue mejor en la Base, especialmente a partir del 28 de diciembre de 1937 con el nombramiento de Antonio Ruiz como Jefe de la misma. Cervera subraya su drama personal: «Su momento más difícil sería sin duda el de la ampliación de funciones del comisario general a la Base de Cartagena, donde sin tapujos ni rodeos le fue negada toda clase de autoridad»153. Las quejas de Alonso cayeron en saco roto. Prieto, sometido a las presiones de los marinos, lo hizo dimitir el 8 de febrero de 1938154. En enero de 1938, Pedro Marcos, comisario de la flotilla de destructores, era notario del empoderamiento anotado: «… los jefes y oficiales del Cuerpo General han olvidado demasiado pronto que hace ocho meses no se atrevían a levantar los ojos y no tenían autoridad ni para pedir un vaso 150 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 20 de diciembre de 1937. 151 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 31 de diciembre de 1937. 152 Carta de Bruno Alonso a Indalecio Prieto de 25 de diciembre de 1937. 153 Cervera, 1978, pp. 277. 154 Gaceta de la República, 9 de febrero de 1938.
286 Historia Contemporánea, 2023, 71, 255-286 Pedro M.ª Egea Bruno Pr A D A l , Gemma, Gabriel Pradal, 1891-1965. Notas biográficas y documentales, Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 1991. Preston, Paul, El holocausto español. odio y exterminio en la Guerra Civil y después. Barcelona, Debate, 2011. Pr i e t o , Indalecio, «Cómo y por qué salí del Ministerio de Defensa Nacional» en Convulsiones de España. Pequeños detalles de grandes sucesos, II, Ediciones Oasis, México, 1967. Pr i e t o , Indalecio, Epistolario Prieto-Negrín, Fundación Indalecio Prieto-Editorial Planeta, Barcelona, 1990. ro j A s , Carlos, La guerra civil vista por los exiliados, Planeta, Barcelona, 1975. stePAnov, Las causas de la derrota de la República española: informe elaborado por Stoyán Mínev, alias Stepánov y Moreno delegado en España de la Komintern (1937-1939), Madrid, Miraguano, 2005. vi ñ A s , Ángel, El honor de la República. Entre el acoso fascista, la hostilidad británica y la política de Stalin, Editor digital: jasopa1963 & ugesan64, 2009. vi ñ A s , Ángel, El escudo de la República. El oro de España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937, Crítica, Barcelona, 2010. vv.AA., Gabriel Pradal o el honor político. Homenaje en el centenario (18911991), Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 1991. zu g A z A g o i t i A , Julián, Guerra y vicisitudes de los españoles, Barcelona, Crítica, 1977. Datos del autor Pedro María Egea Bruno es Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Murcia. Pertenece a diferentes asociaciones y entidades científicas, comités de congresos, cursos de extensión universitaria y redacción de revistas. Desde 1987 es Académico Correspondiente por la Región de Murcia en la Real Academia de la Historia. Su labor investigadora se ha traducido hasta el momento en seis sexenios de investigación: 90 artículos en revistas científicas y 70 publicaciones entre capítulos y libros sobre temas de su especialidad, destacando sus aportaciones sobre minería, movimiento obrero, emigraciones contemporáneas, II República, Guerra Civil y etapa franquista. En la actualidad avanza en estudios sobre la ideología, la cultura, la vida cotidiana y las relaciones de género. En 2020 le concedieron el Premio Memoria Histórica de la Región de Murcia. Su última contribución ha sido la dirección de la Historia Contemporánea de Cartagena (2022).