Resistencias. La oposición interior del nacionalismo vasco a la dictadura de Franco (1937-1959)
Abstract
El presente artículo se ha financiado a través del programa para la Formación del Profesorado Universitario (Referencia: FPU17/00816) y se enmarca dentro del grupo de investigación GIU 17/005.
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569 ISSN: 1989-9289 DOI: http://dx.doi.org/10.14516/fdp.2019.010.001.022 Cómo referenciar este artículo / How to reference this article: Almeida Díez, A. (2019). Resistencias. La oposición interior del nacionalismo vasco a la dictadura de Franco (1937-1959). El Futuro del Pasado, 10, pp. 569-606. http://dx.doi.org/10.14516/ fdp.2019.010.001.022. RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959)1 Resistances. The Internal Opposition of the Basque Nationalism to Franco’s Dictatorship (1937-1959) Adrián Almeida Díez [email protected] Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea. España Fecha de recepción: 29/12/2018 Fecha de aceptación: 10/03/2019 RESUMEN: Este artículo de investigación tiene por objetivo estudiar los procesos de resistencia al régimen franquista desarrollados por el nacionalismo vasco en el interior del País Vasco entre los años 1937 (año de la caída de Bilbao en manos franquistas) y 1959 (año de la aparición del grupo ETA). Basándose en la doble tipologización de las resistencias al poder desarrollada por el antropólogo James C. Scott en la ya clásica obra de Los Dominados y el Arte de la Resistencia, el artículo pretende realizar un análisis histórico que examine tanto las resistencias públicas y activistas (actos de sabotaje, preparación guerrillera, propaganda, etc.), como las resistencias basadas en el discurso oculto y centralizadas en la creación de los espacios de reproducción de una cultura disidente al poder (la cuadrilla, los grupos corales y folklóricos, la parroquia, etc.). La documentación consultada en los archivos especializados, fundamentalmente prensa y correspondencia de militantes y distintos grupos políticos nacionalistas (especialmente los colectivos juveniles), ha permitido descubrir la importancia del primer tipo de resistencia nacionalista al franquismo en el interior de los territorios vascos 1 El presente artículo se ha financiado a través del programa para la Formación del Profesorado Universitario (Referencia: FPU17/00816) y se enmarca dentro del grupo de investigación GIU 17/005. Este texto no hubiera sido posible, por otra parte, sin la ayuda generosa de los responsables del Archivo del Nacionalismo Vasco de la Fundación Sabino Arana: Eduardo Jauregi, Iñaki Goiogana y Luis de Guezala. Agradecer igualmente a la responsable del Archivo Benedictino de Lazkao, Miren Barandiaran, por prestarme parte de los datos de la investigación por ella realizada sobre la prensa nacionalista y plasmada en el texto, en plena edición, «Publicaciones periódicas del PNV (1939-1975)».
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 570 peninsulares, así como trazar una secuencia histórica entre esta resistencia activista y la primigenia formación del grupo Ekin, más adelante reconvertido en ETA. Palabras clave: resistencia; propaganda; nacionalismo vasco; franquismo; prensa clandestina; ETA. Abstract: This article has the aim to analyze the ways in which the Basque Nationalismhad used in order to resist the Franco´s Dictatorship inside the Basque Country during the period from 1937 (year of the defeat of the Basque Nationalism against the Franco´s troops) to 1959 (year of the birth of the activist and nationalist group ETA). To make this analysis I will adopt the typologization of resistances to the power proposed by the political scientist and anthropologist James C. Scott in his classic work, Domination and the Arts of Resistance. To put it in other words, I am going to consider two different ways to face and oppose to the power: the public or activist resistance (acts of sabotage, preparation of guerrilla or propaganda) and the secret discourse which was created in places such as coral-folkloric groups, parish churches or within groups of friends. Thanks to the documents that I have been consulted in specialized archives –above all, correspondence and material collected from different political associations (particularly, youth nationalists collectives)– I discovered how important the activist resistance was. Furthermore, I see the historical sequence between this kind of resistance and the origins of the nationalist group, Ekin, later known as ETA (Basque Country and Freedom). Keywords: resistance; propaganda; Basque Nationalism; Francoism; underground press; ETA. SUMARIO: 1. Introducción. 2. Discurso público. El activismo y la significación de la resistencia. 3. Discurso oculto. Código nacionalista. 4. Conclusión. 5. Referencias bibliográficas. 1. INTRODUCCIÓN En 1937, las fuerzas franquistas entraban en Bilbao. Se ponía así fin a la experiencia del Gobierno Vasco autónomo del Lehendakari Aguirre y a la posibilidad de pervivencia y evolución histórica de los rasgos culturales propios que hacían reproducir una conciencia nacional en Euskadi. Dos años después, la Segunda República Española también caía bajo la bota del general Franco. Diez años más tarde, el periodista y escritor estadounidense Irving Wallace publicaba un artículo sobre su viaje por Europa en donde escribía: a la mañana siguiente [del atentado contra la estatua de Mola en el noviembre de 1946], las mismas gentes contemplaron con silencio regocijo [sic] cómo la policía falangista estuvo trabajando tres horas enteras por arrancar una bandera antifranquista de la casi inaccesible torre de una iglesia. La misma noche llegó a sus oídos la grata nueva de que un tren cargado de mercenarios moros franquistas y cajas de municiones había sido volado en un puente de los Pirineos. Varios días después, los vascos leían los detalles completos de tales incidentes en su periódico bimensual, Euzko Deya, impreso en París y distribuido dentro de España por repartidores clandestinos. Así fue como los oprimidos ciudadanos de Euzkadi supieron que su gobierno democrático –que no han visto hace diez años– seguía laborando por la causa (…) En mitad de las regatas de gala se San Sebastián efectuadas el septiembre pasado, cayeron en la bahía centenares de pequeñas
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 571 banderas vascas pintadas en trozos de madera y quedaron flotando en el mar, lo cual significó un grave trastorno para la fiesta de los falangistas. Desde el verano pasado no ha transcurrido una semana sin que aparezcan banderas vascas en las torres más altas de las iglesias. Dos horas antes de celebrarse un partido del campeonato de futbol en Bilbao encontraron el stadium pintado de un extremo a otro con los colores vascos. En un solo día los periódicos clandestinos inundan las provincias; misteriosas estaciones de radio vilipendian al caudillo, y los obreros se declaran en inexplicables huelgas de brazos caídos2. Esta descripción revela la existencia, durante el período, de una red pública de resistencia al franquismo de carácter y significación nacionalista. Wallace olvida, sin embargo, la existencia de una red soterrada, adscrita a la cotidianidad, de resistencia nacionalista vasca al franquismo. En tal sentido, resulta conveniente afirmar, siguiendo a James C. Scott en su tipologización sobre las resistencias al poder (Scott, 1990), que la manifestación de la resistencia nacionalista vasca durante el franquismo puede comprenderse en un doble sentido: Por un lado, la resistencia descrita por Wallace hace referencia a una resistencia manifestada en un discurso público (el cual es producido, eso sí, desde la clandestinidad o desde el exilio), basado en la confrontación directa, militar y propagandística al régimen de la dictadura. Puede definirse, así, como discurso público de resistencia, a todo discurso clandestino resistente que realiza su manifestación de oposición y/o descontento de forma autoevidente tanto para los resistentes como para las autoridades ostentadoras del poder. Por otro, subsistirá durante el periodo una resistencia exteriorizada en un discurso oculto (aquel que no es autoevidente), que implantado en una sociedad del silencio (silenciada), reprodujo lo que Ander Gurrutxaga definió como una estructura de comunicación; «aquel lugar simbólicamente construido donde los actores sociales reproducen una estructura de interacción, fundando la relación exclusiva Nosotros en conflicto con la idea de comunidad segregada desde las agencias de socialización central» (Gurrutxaga, 1985, pp. 130-131). Si en el primer bloque debe hablarse de grupos clandestinos como la Red Álava, el Euzko Naia (Voluntad Vasca), Radio Euzkadi o la prensa clandestina, en el segundo caso debe referirse a los enclaves de la vida asociativa (familia, cuadrilla, asociaciones folklóricas o deportivas, parroquias…) desde los cuales se estructura el discurso oculto que fundamenta la red/estructura de comunicación de afirmación nacional. Tanto para Alfonso Pérez Agote como para Ander Gurrutxaga, existiría una relación entre el tiempo/contexto y la importancia de una de las dos esferas. Así, en 2 AHNV. Archivo del Nacionalismo Vasco-Fundación Sabino Arana. Bilbao, País Vasco. Donación Particular (Fondo Primi Abad)/Caja 0089/Carpeta 01/ «“Los Vascos quieren ser libres (Condensado de The Catholic World)” [artículo]. Por Irwing Wallace. Corresponsal de prensa que recientemente hizo una excursión de seis meses por Europa», septiembre de 1947, pp. 111-114.
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 572 la etapa entre la derrota frente a Franco y la aparición de ETA (1959), la resistencia se habría basado enteramente, con excepciones como las huelgas de 1947 y 1951 y el atentado al monumento a Mola de 1946, en un discurso oculto caracterizado esencialmente en la transmisión de un código nacionalista sobre la base de la cotidianidad de la vida privada (frente a la esfera pública enteramente copada por el franquismo), mientras que la labor esencial de resistencia pública al franquismo, incluida la producción cultural, se habría desarrollado en el exilio3. A decir de Gurrutxaga, en la época referida, «la resistencia del derrotado es puramente pasiva, salvo en algún núcleo de las grandes ciudades. Más que efectividad, lo que se persigue es mantener una estructura de comunicación» (1985, p.172). La base documental nos permite señalar, no obstante, que durante la época de la sociedad del silencio subsisten grupos y organizaciones en el interior que no solo realizan una actividad de resistencia pública y defensiva, sino que, además, esta se enmarca no siempre teoréticamente en una actitud pasiva o de espera. En otro sentido: el discurso de resistencia público no siempre se significará como resistencia pasiva, doliente, o paciente a la ayuda de un «otro» (el otro de los Aliados, o el otro de los Estadounidenses). Esto significa en esencia dos cosas. En primer lugar, que el discurso resistente contra la dictadura no sería siempre velado ni privativo, sino explícito y público. En segundo lugar, que este discurso público de resistencia tendría como fin no solo la manutención del código (como indica Gurrutxaga) a la espera de un «otro», sino también cuestionar y subvertir al régimen. En dicho cambio de significado, que no necesariamente de discurso público de resistencia, jugará, como veremos, un papel importante el cambio generacional. Al hablar del discurso oculto, y aunque Gurrutxaga ya lo haya destacado (1985, p. 381), hay que incidir en que es probable que los enclaves en donde se producía y reproducía el código nacionalista transcendieran ese mismo ámbito de reproducción (especialmente las asociaciones culturales) para colarse, en sus manifestaciones toleradas por el régimen, allí donde hubiera un ojo o un oído receptivo a ciertos mensajes –sin embargo, inevitablemente tolerados por el régimen–. Es decir, la reproducción no debe verse de los grupos o enclaves hacia dentro únicamente, sino también hacia afuera de ellos mismos, que es exactamente donde la discursividad secreta adquiere un mayor relieve y acaba por volcar un mensaje/significado secreto en el significante público; el cuerpo de expresión que está legalizado. Ejemplos de esto último serían las actuaciones permitidas de grupos de danzas vascas o 3 A decir de Gurrutxaga, «la expresión pública de la estructura de comunicación varía en los distintos períodos. En un primer momento (1939-1959), la forma social que preside la acción de la sociedad vencida es el silencio. Las únicas manifestaciones públicas se realizan en el exilio, excepto las expresiones huelguísticas de 1947 y 1951. No obstante, el comportamiento más generalizado es silencio, atravesado por el estigma de la derrota» (Gurrutxaga, 1985, p. 133). Ver también de Alfonso Pérez Agote, «La reproducción del nacionalismo vasco», especialmente páginas 110 a 116 (Pérez Agote, 1984).
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 573 de las corales folklóricas; «en este terreno nada es completamente literal» (Scott, 1990, p. 199). El espacio social donde se crea el discurso oculto, los lugares de la vida asociativa, en virtud de lo anterior, generan una estructura de comunicación de la que no solo son participes o reproductores sus miembros. En la medida en que este discurso es veladamente introducido en los canales de la discursividad pública, el código se vuelve perceptible a todos aquellos que saben leerlo. El espacio público deja así, de facto, aunque nunca oficialmente, de pertenecer en exclusiva al discurso oficializado/hegemónico, el cual se vuelve artificioso, acartonado, en su afán por representar la totalidad. En atención a estos elementos señalados, se pretende aquí realizar un análisis de la resistencia nacionalista vasca, aduciendo a que su vertebración, durante los años señalados, se sostiene tanto en un discurso resistente y abiertamente público (aunque en la sombra), como en la formación de un discurso oculto que logra, desde ciertos enclaves, trascender sus núcleos privativos originarios de reproducción. 2. DISCURSO PÚBLICO. EL ACTIVISMO Y LA SIGNIFICACIÓN DE LA RESISTENCIA Manuel Amuchategui, natural de Bilbao, afiliado al Sindicato Metalúrgico de Vizcaya-UGT y capitán del cuarto batallón de la UGT durante la Guerra Civil Española, se encontraba a finales de agosto de 1937 en la ciudad de Santander por baja médica y a la espera de reconocimiento en Tribunal Médico Militar. Su estancia en la capital cántabra coincidía con la caída de la ciudad en manos franquistas. De los balcones de la ciudad –relata Amuchategui– comenzaron a aparecer colgadas banderas monárquicas españolas, con las que se esperaba a recibir a los «liberadores». En ese ínterin de confusión y ajetreo (millares intentaron huir a Francia en una simple barca) (Thomas, 2018), decide escapar vía ferrocarril hacia Bilbao (parte de la España de Franco desde junio). Al llegar a la villa vizcaína, Amuchategui relataba que el ambiente en la villa contrastaba de manera acusada con el observado en Santander. En Bilbao existe una sorda hostilidad antifascista. La capital de Vizcaya denota su disconformidad con el régimen franquista. El tono de la ciudad es de tristeza, de pesadumbre, de agobio. Las mujeres no se recatan en exteriorizar su descontento: «malos eran aquellos –he oído decir a mujeres que no son de izquierdistas ni nacionalistas– pero malos y todo, son mejores que estos. Qué vengan aquellos» (…). Se mata sin reparo alguno (…). La gente camina con la vista en el suelo llena de sobresalto por el temor a ser percibidos o de concitar las iras de cualquier esbirro falangista4. 4 Boletín de información (septiembre de 1937). Declaración de Manuel Amuchategi. 37 años. (Boletín 2). París: Gobierno Vasco. Boletín que se realiza con informaciones adquiridas del interior.
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 574 Un informante del Boletín de Información del Gobierno Vasco contaba: que en Bilbao hubo resistencia, incluso armada, contra el fascismo en los primeros días [tras la caída] lo demuestran estos dos hechos. El juez que dictó la primera pena de muerte, murió acribillado a balazos en Las Arenas, sin que se lograra descubrir al autor del hecho, a los pocos días de aplicada la condena. Los primeros días siguientes a la entrada de los rebeldes a Bilbao, cuando por las noches iban las patrullas de asesinos a buscar a los vecinos para «darles el paseo», eran recibidos a tiros. En una sesión de cine en el Teatro Trueba de la capital vizcaína –advierte también el informante– y al aparecer la imagen de Franco en la pantalla, este fue brutalmente abucheado por los asistentes5.A finales de agosto, y al tiempo de la inminente caída de Santander, un grupo numeroso de gudaris vascos, pertenecientes al Euzko Gudarostea (Ejército Vasco, encuadrado, desde agosto, en el XIV Ejército de la República) fue apresado en el frente cántabro por fuerzas italianas. Los nacionalistas vascos, abortada el día 27 de agosto su operación de evacuación tras el Pacto de Santoña (24 agosto), fueron recluidos en la prisión del Dueso (en Santoña), primero bajo custodia italiana, para poco después ser definitivamente apresados bajo autoridad española. Entre otros apresados se encontraban varios destacados dirigentes del Partido Nacionalista Vasco y del Euzko Gudarostea; Rezola, Ajuriaguerra, Arteche, Irezabal o Azcarate, que estuvieron durante varios días incomunicados antes de realizar conjuntamente una huelga de hambre, que en el caso de Juan Ajuriaguerra, duró según los testimonios, siete días6. En esta prisión del Dueso, el nacionalismo vasco, derrotado militarmente, comenzó, no obstante, a establecer una cierta labor de resistencia y contestación cuando emprendió, muy poco tiempo después del aprisionamiento, la tarea de editar la revista clandestina Espetxean (literalmente, «En la Prisión»), la cual era leída primero entre los presos y sacada al exterior «mediante las más insospechadas artimañas»7. Para realizar esta pequeña publicación, de corte literario (abundan en ella las poemas patrióticos), alguno de los nacionalistas antes mencionados, Rezola, Arteche o Ajuriaguerra, contaron con la ayuda de José Verdes, experto en artes gráficas, no ya sólo en el Dueso, sino desde las prisiones de Burgos y la bilbaína de Larrínaga8. En el primer número de la revista, editado el Dueso, se publicó un artí5 Boletín de información (octubre de 1937). Información de Vizcaya. Actos de abierta hostilidad contra Franco. (Boletín 7). París: Gobierno Vasco. 6 Boletín de información (septiembre de 1937). En el Dueso. (Boletín 1). París: Gobierno Vasco. 7 Nota del Editor (Sabino Arana Fundazioa) a la publicación Espetxean (1937-1941). 8 Pío Hernández, uno de los colaboradores de la revista, relataba la anécdota de que en una ocasión Pepe Verdes fue descubierto redactando unos textos en euskera. Este, para zafarse de
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 575 culo evocador de la continuación a la resistencia titulado «Del Presente. Juventud, rebeldía=Patria»: También tu espera es sacrificio por Euzkadi y ten presente que vivir con honor es vivir eternamente. Tras este baño de sangre surgirá, como de Jordán regenerador, la patria liberada que tú soñaste [se refiere a un joven Gudari] y fuiste a conquistar ¡En pie gudaris, con el corazón firme y sin vacilación; que viva en nuestras almas la eterna inquietud de un nombre rebeldía preñada de afanes y redención! ¡En pie! Pronto volverán a escuchar los vascos el canto que brotará de los pechos viriles de los hijos que supieron defender y proclamar su patria. Aquel día Euzkadi sonreirá9. Ya desde la prisión de Larrinaga, la publicación continuó haciendo hincapié en la necesidad de manutención de la esperanza. Esta se constituyó en «el paliativo de nuestra vida; el consuelo de nuestro cautiverio; el estímulo de nuestro ideal, el artífice de nuestra victoria; la causa de nuestra resignación y conformidad (…) esperanza: debes ser nuestra eterna Consigna»10. El día de la Patria Vasca (el Aberri Eguna), fijado desde 1932 en el Día de Resurrección, adquirió en semejantes circunstancias, una especial significación para los apresados nacionalistas del PNV y para el conjunto de los nacionalistas que no han huido de Euskadi, los cuales, durante el período franquista, comenzaron a celebrar este día tan asociado anteriormente al Partido Nacionalista. La jornada, de ser una celebración de la «resurrección euzkadiana» en manos Sabino Arana, «El Maestro» (Casquete y De la Granja, 2012, pp. 136-141), se constituiría, pues, en recordatorio de la Resurrección futura de la Patria misma ante la Pasión y el Calvario presentes: «La Resurrección tiene solo un camino: La Pasión (…). Entre el pueblo vencido de ayer y victorioso de mañana, está la patria crucificada de hoy»11. El franquismo por consiguiente se comprendería esencialmente como una etapa dolorosa y agónica que, sin embargo, concluiría inexorablemente, con la propia independencia de la patria vasca. La resistencia frente al franquismo, la posibilidad de liberarse de él, se concebiría como la etapa final de dependencia a España. Como la etapa más dolorosa de dicha dependencia y como su preludio, Pasión que acontece a la total liberación; la Resurrección. En el Aberri Eguna de 1940 se dirá: «la vida de la la situación, contó a las autoridades del penal que aquel idioma extraño a sus ojos se trataba del latín. Los franquistas, poco sorpresivamente, se tragaron la pantomima (Ibid.). 9 Espetxean (11 de octubre de 1937). Del Presente. Juventud, rebeldía=Patria. (Número 1). Dueso-Santoña: presos nacionalistas vascos. 10 Espetxean (15 de enero de 1938). Esperanza. (Numero 5). Larrinaga: presos nacionalistas vascos. 11 Espetxean (abril 1938). Apuntes. (Especial: Domingo de resurrección. Día de la Patria). Larrinaga: presos nacionalistas vascos.
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 576 Patria no puede detenerse, no puede retroceder. Solamente cuando van a morir, vuelven los ríos a su cauce»12. La experiencia del dolor, la resistencia al mismo, se imagina metafóricamente como un paso requerido, como el primer auto de fe patriótica (Zulaika, 1990, p. 203). La Patria es imaginada como el reverso del presente oprobioso moderno y como la formulación efectiva en el porvenir de los excedentes utópicos del pasado arrancado: ¡1938! Serás histórico en nuestros anales, porque de ti se podrá decir que fuiste punto de partida para nuestro lanzamiento en último y decisivo asalto a la conquista definitiva de la independencia. Los postulados de nuestra antigua y cristianademocracia, reverdecidos ya en los corazones de los vascos, florecerán en la próxima primavera y rendirán su fruto de redención al extinguirse el siglo de tiranía. Tal será la digna despedida que se merece esta etapa aprobiosa de esclavitud. Los hijos de Euzkadi, a despecho de España, apareceremos ante el mundo como vengadores de los ultrajes inferidos a la patria, y la Humanidad aplaudirá nuestro gesto noble y viril, porque sabe que Euzkadi es nuestra madre13. La prisión se convierte pues en un espacio motor del sentido resistente del nacionalismo vasco durante los primeros años de la derrota de este. Como ocurrirá después, el propio continente (el boletín), se convierte el mismo en un discurso público de resistencia y en generador, a su vez, de una conceptualización de la resistencia misma para el nacionalismo vasco. En esta conceptualización, la esperanza en recuperar lo violentamente destruido y la necesidad de aguantar el infortunio –que se presupone pasajero– se resuelven como los principios vectores de su actuación de oposición al régimen. La concepción de la llegada de la Patria resucitada como camino al Calvario, presupone una metáfora que invitaba, pues, consustancialmente a resistir en forma de martirio y en la espera-preparación del futuro: ni la doble ligadura de los brazos que nos han impuesto, ni el polvo del camino adherido a nuestra frente sudorosa, ni la posibilidad de un trágico destino en la prisión nos atormenta tanto como este pensamiento: ¡Y que estos desgraciados aún se crean vencedores! (…). El porvenir de nuestro pueblo depende (…) sobre todo de la vida de nuestros hijos14. 12 Espetxean (marzo de 1941). Apuntes. (S. n.). Larrinaga: presos nacionalistas vascos. 13 Espetxean (15 de enero de 1938). Digna despedida. (Numero 5). Larrinaga: presos nacionalistas vascos. 14 Espetxean (s. f.). Hacía el destierro. (S. n.). Larrinaga: presos nacionalistas vascos y Espetxean (s. f.). Apuntes. (S. n.). Larrinaga: presos nacionalistas vascos.
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 577 Alrededor de estos presos nacionalistas y dando, pues, los primeros pasos en la preparación de la espera, se formó en el interior, simultáneamente a la elaboración de esta publicación, una red de ayuda a los presos nacionalistas, que trató de conectar el discurso político de estos con los evadidos de la zona franquista. El objetivo de esta red clandestina, surgida de la iniciativa de Luis Álava y Sautu, había sido en un principio la simple ayuda a los presos (básicamente obtener datos de ellos con el objetivo de salvarles la vida en apelación desde el exterior a las delegaciones diplomáticas; operaciones que tuvieron gran efectividad) (De Pablo, Mees, Rodríguez Ranz, 2001, p. 64), pero se transformó rápidamente en un canal para el flujo de informaciones de inteligencia y fundamento de parte de las informaciones sobre el interior que llegaban al Gobierno Vasco y a los Aliados (a partir del inicio de la guerra mundial en septiembre de 1939) (Jiménez de Aberasturi, 1999, p. 151, Garmendia, Elordi, 1982, p. 95). La red tuvo gran implantación en Navarra, aceptable en Guipúzcoa y Álava, y una organización deficiente en Vizcaya, que no contaba con un delegado oficial (De Pablo, Mees, Rodríguez Ranz, 2001, p. 64). En esta provincia, las tareas organizativas más expeditivas corrían a cargo de Anacleto Ortueta de Acción Nacionalista Vasca, que había comenzado por su cuenta una serie de contactos (…) con los comandantes de Euzko Gudarostea (…) y con los presos nacionalistas que se encontraban en las cárceles de Vizcaya y Burgos. La finalidad era crear una organización que (…) fuese capaz, en un momento dado, de hacerse con el control de la provincia de Vizcaya. (Jiménez De Aberasturi, Moreno, 2009, pp. 128-129). En Baiona (País Vasco Francés), en la sede de Las Mimosas, lugar donde se instala el Gobierno Vasco en el exilio y el Servicio Vasco de Información y Propaganda15, la conocida Red Álava será pieza clave hasta 1940 –año de su desarticulación– en el desarrollo de este servicio de información, operante desde el inicio de la contienda civil como red de informaciones de guerra y a cuyos mandos se hallaron en esos momentos los hermanos Mitxelena (Estornés Lasa, s. f.; Jauregi, 2015; 2004, p. 26; Jiménez de Aberasturi, 1999, p. 145; Rodríguez, 2004, p. 87). La red permitió, con sus testimonios, recoger valiosísimos relatos sobre la represión, actitudes del régimen ante el nacionalismo o las izquierdas en Euskadi, y dejar constancia de los desafectos que producía el régimen en las ciudades de Euskadi (especialmente en Bilbao). A través de su información, así como de los evadidos del territorio franquis15 Los primeros núcleos de la formación de unos servicios de inteligencia vascos, conocidos como «Servicios», se remontan a los primeros momentos de la Guerra Civil o incluso con anterioridad a la misma. La primera organización estaba compuesta por los miembros del PNV, José María Lasarte, Pepe y Juan José Michelena, Gabriel y Ramón Agesta, y tuvo como primer encargo, del propio lehendakari Aguirre, el establecimiento de contactos entre la sede del Gobierno Vasco en Bilbao y la Delegación de Baiona (Jiménez de Aberasturi, 1999 pp. 141-142).
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 584 de estudiantes universitarios nacionalistas realizados por EIA se pensaban con el objetivo de proyectar una enseñanza nacional vasca (aprendizaje del euskera, etc.) dentro de una Universidad Popular, configurándose, por consiguiente, como actos simultáneamente liberadores (resistentes) en el presente franquista y programadores a futuro de los rasgos de una Universidad Nacional Vasca. Así pues, se sustraía del carácter resistente el mero sentido de recuperar lo anterior al franquismo (el Estatuto Vasco de 1936) o resistir en el mero presente, para concebir la resistencia en el ahora como acción dirigida a desarrollar los futuros rasgos de una Patria auto-gobernada31. El Azkatasuna o el Ikasle no fueron las únicas iniciativas que con el objetivo de la movilización de las nuevas generaciones de nacionalistas sacaban desde el interior. Existieron al menos otras tres publicaciones asociadas a pequeños núcleos juveniles nacionalistas: Beti Gazte (siempre joven)32, Gu (Nosotros) y Eutsi! (Resistir) (Barandiaran, s. f., pp. 115-116). Todas ellas mostraban la efervescencia juvenil del interior, la incipiente preocupación por la cuestión social (una crítica grave al capitalismo y a la situación de los obreros bajo el franquismo, condenando, eso sí, el comunismo por totalitario) y la necesidad por comprometerse desde el interior en la liberación del país. A decir de Miren Barandiaran, los jóvenes del colectivo Beti Gazte, que no formaban parte orgánicamente de las juventudes del PNV, «estaban convencidos de que la libertad del País Vasco sólo se lograría con la lucha en el interior» (Barandiaran, s. f., p. 114). Los jóvenes del Eutsi! representaron durante esta época también la necesaria urgencia de agrupamiento de las juventudes nacionalistas, sin embargo, mantenía una línea más concomitante al optimismo peneuvista en torno al «Amigo Americano» como elemento decisivo para liberar a Euskadi. No en vano, la publicación Eutsi! «fue considerado el portavoz oficioso de los jóvenes nacionalistas vascos [del PNV] del interior» (Barandiaran, s. f., p. 116). La lucha resistente en este colectivo, ajena a toda comprensión de la geopolítica y en un sentido plenamente ingenuo, se confiaba, aún a la altura de 1949, a los Aliados. La victoria frente al franquismo era simple y llanamente una cuestión de fe para este grupúsculo de la juventud nacionalista: si la causa nacionalista era una «causa buena», daban igual las derrotas porque el último y decisivo golpe, dado esencialmente por los Aliados, les haría obtener la victoria33. La multiplicidad de iniciativas organizacionales de la resistencia nacionalista hasta este período de los años 40 revelaba un incipiente corte generacional en el movimiento social nacionalista, la existencia de una fuerte resistencia pública al franquismo y de un magma de oposición, que llegaría a su punto álgido entre los años 1946 y 1950. En octubre de 1946, la Jefatura Provincial de Vizcaya de FET y Ikasle-Boletín de EIA. (Curso 48-49). Objetivos de EIA. (Número 1). Bilbao: EIA. 31 Ikasle-Boletín de EIA. (Curso 46-47). Que somos. (Número 1). Bilbao: EIA. 32 Publicación prácticamente entera realizada en euskera. 33 Eutsi! (1949). Resistir-Eutsi. (Número 1). Donostia: jóvenes nacionalistas vascos.
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 585 de las JONS daba cuenta de «algunos letreros de carácter separatista pintados en lugares de poco tránsito»34. En noviembre, la Jefatura se encontraba con el mismo problema de pintadas «rojo-separatistas»35. El mismo mes, fue reventada por una bomba en Bilbao la estatua del general rebelde Mola. En diciembre, en la provincia de Vizcaya, se colocaron dos cargas explosivas (que no fueron detonadas) en la Delegación Provincial de Abastecimientos de la Gran Vía de Bilbao y en la Comisaría de Policía de la Calle Orueta de la Villa36. También en diciembre (y hasta 1954), se instaló en Mugerre (País Vasco francés) la emisora Radio Euzkadi-La Voz de la Resistencia Vasca, al mando de Joseba Rezola, que tuvo como objetivo la emisión informativa y propagandística hacia el interior37. Entre abril y mayo de 1947, meses en los que confluían las fechas del Aberri Eguna, el 14 de abril y el 1 de mayo, se produjo una escalada de acciones de resistencia nacionalista, con la esperanza puesta en una posible intervención aliada (y tras la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial) contra la España de Franco. En el Aberri Eguna, numerosas pintadas y banderas aparecieron en toda la geografía vasca. La emisión de una radio en Donostia fue interrumpida para difundir el himno vasco y emitir un comunicado del Lehendakari Aguirre que acababa con un Gora Euskadi! En el diario Euzkadi se relató que «el efecto producido por aquella voz y aquel grito fue indescriptible»38. En Bilbao, el Consejo Vizcaíno de Resistencia organizó clandestinamente una concentración en la Iglesia de San Antón que llegó a congregar a unas 10.000 personas39. En mayo, la Junta de Resistencia-Consejo Delegado convocó, por mediación de las centrales sindicales de STV, UGT y CNT la conocida y bien estudiada huelga de 1947, que tuvo una gran repercusión interior y exterior, y que fue, con mucho, la expresión más importante de oposición desde el final de la guerra. En el primero de mayo, Radio Euzkadi emitió comunicados del Partido Socialista, Comunista, de la CNT, UGT y de STV. Un día antes miles de octavillas fueron repartidas en los centros de trabajo de Bilbao pidiendo el paro. La huelga, ante las represalias del Gobernador Civil de Vizcaya, se extendió temporal34 AGA. Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares, Madrid. Presidencia, SGM, DNP/ Caja 51-20688/ «Jefatura Provincial de Vizcaya de FET y de las JONS. Parte mensual. Octubre de 1946». 35 AGA. Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares, Madrid. Presidencia, SGM, DNP/ «Jefatura Provincial de Vizcaya de FET y de las JONS. Parte mensual. Noviembre de 1946». 36 AGA. Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares, Madrid. Presidencia, SGM, DNP/ Caja 51-20688/ «Jefatura Provincial de Vizcaya de FET y de las JONS. Parte mensual. Diciembre de 1946». 37 Sobre la historia detallada de esta emisora clandestina ver: Arrieta, L. (2015). La historia de Radio Euskadi. Buenos Aires: Ekin Editorial Vasca y Arrieta, L. (2014). Radio Euzkadi, l’emittente clandestina basca. Nazioni e Regioni, Studi e ricerche sulla comunità immaginata, 4, pp. 17-35. 38 Euzkadi (abril de 1947). Aberri Eguna en Euzkadi y fuera de la Patria. Bilbao: PNV. 39 Euzkadi (abril de 1947). Aberri Eguna en Euzkadi y fuera de la Patria. Bilbao: PNV.
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 586 mente y geográficamente (San Sebastián, 1991, p. 48)40. «La huelga –en palabras de José María Garmendia– se materializó por el optimismo generalizado que todavía se mantenía tras la victoria aliada, pero también por las penosas condiciones de vida de la clase obrera, el hambre de la época. El optimismo se truncó pronto en desesperanza y la represión hizo que los trabajadores desistieran de movilizarse…» (Garmendia, 2006, p. 91). La huelga de 1947, se concibió esencialmente como una resistencia pública aún abrigada desde la conceptualización martiriológica, en la medida en que la propia represión que, poco sorpresivamente, el régimen descargó contra los obreros, se convirtió en el elemento crucial para descifrar el mismo éxito del paro, concebido como llamada de atención ante las cancillerías de los países Aliados occidentales. El Mensaje del Lehendakari el 7 de mayo da algunas pistas sobre esta idea, cuando advirtió: queremos recordar que hemos ayudado en todo el mundo al triunfo aliado (…). Han comenzado ya las represalias [tras la huelga]. Centenares de trabajadores, compañeros nuestros, están siendo puestos en prisión (…). Han comenzado los malos tratos (…). No es mucho implorar la solidaridad de la conciencia honrada internacional. El mensaje del Lehendakari añadía una nota no menos relevante, sobre un cambio potencial en la propia conceptualización originaria de la resistencia nacionalista al señalar: «si esta ayuda [aliada] nos faltara estamos dispuestos a hacer que los crímenes franquistas sean contestados “piedra por piedra y diente por diente”»41. Lo cierto es que el nuevo contexto internacional tras la Segunda Guerra Mundial iba a ayudar a hacer evidente esta carencia. El envío del «Largo Telegrama» del encargado de negocios norteamericano en Moscú, Georges Kennan (febrero de 1946), la proclamación de la Doctrina Truman (febrero de 1947), el anuncio norteamericano de ayuda económica para Europa (el conocido como Plan Marshall, hecho público en junio de 1947) y su rechazo por parte de los soviéticos (que impugnaban las contrapartidas políticas del Plan), fueron iniciativas contestadas por parte de la Unión Soviética, que veía, en todas estos proyectos el afán imperialista y asediante de los Estados Unidos y el bloque aliado occidental-capitalista con respecto a la Unión Soviética y el comunismo. En aquel nuevo contexto de Guerra Fría, el PNV tuvo aún la esperanza de poder mantener el apoyo norteamericano a su causa contra el régimen franquista. Una dictadura profusamente anti-comunista. Así, tras la huelga de 1947, los miembros del PNV y del PSOE acusaron a los comunistas vascos de desviar los fondos de la caja de solidaridad destinada a la ayuda a los presos de la 40 Unas valiosas reflexiones sobre la misma se hallan en la obra de El Péndulo Patriótico varias veces referenciada aquí. Especialmente las páginas 195 a 197 del segundo volumen. 41 Azkue Biblioteka, Euskaltzaindia. Bilbao. «Declaración del Lehendakari José Antonio Aguirre con motivo de la huelga del primero de mayo».
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 587 jornada de paro, y que debía ser canalizada a través del Consejo Consultivo, para destinarla, en su lugar, a las tareas propagandísticas del PCE. En mayo de 1948, el PCE fue expulsado del Gobierno Vasco, en el cual habían entrado apenas dos años antes, tras la firma por parte de los comunistas del Pacto de Baiona (Penche González, 2016; De Pablo, Mees, Rodríguez Ranz, 2001, p. 196; Pérez Pérez, 2013). Entre 1950 y 1951, miembros del PNV del interior pretendieron reproducir la huelga de 1947 y extenderla, para mayor alcance internacional, a otros territorios del Estado contactando con miembros de la oposición de Madrid y Barcelona, y excluyendo de dichos contactos a los miembros del PCE y del PSUC. Pese al éxito de los paros en Euskadi en abril de 1951, la movilización no tuvo el eco esperado en Barcelona y Madrid. Este hecho, unido a los intentos baldíos del PNV por presentar la movilización como no afectada por el comunismo, confirió un sentido de fracaso al nuevo intento de reclamar ayuda a los aliados occidentales. Fracaso apuntalado por la progresiva incorporación del régimen al nuevo sistema internacional (entre 1950 y 1953), bajo la égida de dos referentes del PNV en las relaciones internacionales, Estados Unidos y el Vaticano, y aumentado por las acciones del gobierno francés sobre dos organismos referenciales para el mantenimiento del ánimo resistente del nacionalismo vasco: la expulsión de la sede del gobierno vasco en el exilio en París, en junio de 1951, y el cierre de Radio Euzkadi, en agosto de 1954 (Bustillo, 2014, p. 422; Garmendia, 2006, p. 95; Azurmendi Badiola, 2013). Cuatro años antes de aquel cierre, en una reunión de los cargos del Partido Nacionalista Vasco celebrada en octubre, Ajuriaguerra, en presencia del mismo Lehendakari Aguirre, desveló, quizás por primera vez de forma tan rotunda, la verdad de la ficción colectiva del nacionalismo exiliado: A Franco se le va a tirar desde el interior (…). Debemos desprendernos de dos creencias: no se debe esperar que el Exterior tire a Franco, ni de que tome ninguna iniciativa que produzca su caída. Si no descartamos esta manera de pensar, no adelantaremos nada (…). No debemos pensar que el Interior se pueda atacar a Franco de forma violenta, aunque no debemos descartar la violencia cuando sea preciso. (Mees, De la Granja, De Pablo, Rodríguez Ranz, 2014, pp. 538-539). El virtualismo del «Gran otro» lacaniano se desvaneció. Pese a ello, en el interior aún se hubieron realizado, fundamentalmente tras la huelga de 1947, algunos actos de resistencia activista (colocación de ikurriñas, interferencias radiofónicas y emisión de mensajes nacionalistas, etc.)42, los cuales solaparon un doble discurso. Por un lado, pretendían mantener vivo un espíritu resistente que soliviantara la ayuda aliada. Por el otro, y especialmente entre la 42 Euzkadi (septiembre de 1948). ¡Franco, Franco, Franco: El pueblo vasco te repudia! Bilbao: PNV.
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 588 juventud, pretendían ser actos programados para tratar de liberar a Euskadi por sí mismos. A finales de julio de 1950, tras una concentración de jóvenes estudiantes nacionalistas en Arrate, Eibar, varios de ellos fueron detenidos poco después bajo acusación de pertenecer a EIA y de haber distribuido propaganda de la resistencia. Algunos jóvenes de la resistencia vasca trataron de quemar durante las fechas los obeliscos de madera instalados junto con otros tinglados para recibir a Franco en Donostia43. Sin embargo, tras las huelgas de 1947 y 1951 los golpes a la resistencia pública fueron duros. Entre marzo y julio de 1949, fueron desarticulados el Consejo Delegado y la imprenta que editaba el Euzkadi. En 1950, EIA resultó parcialmente desarticulada, aunque trataron de reconstruirla militantes asociados a EGI como Iñaki Aldekoa, José Antonio Ardanza o Iñaki Arrarte (Bizkalarregorra Otazua, 2017, pp. 135-193)44. De hecho, como ha indicado José Antonio Etxebarrieta (miembro, junto con su hermano Txabi, de EGI y posteriormente de ETA), «es a partir de 1952 cuando hay una filtración total de Eusko Gaztedi al interior, pasando de ser una organización de exiliados a una organización clandestina de juventudes» (Etxebarrieta, 1999 p. 150). La Jefatura Superior de Policía de Bilbao señaló como culpable a la organización EGI-EIA de un atentado contra la Jefatura Superior de la Provincia en el año 195945, la ruptura de la lápida a los caídos en la Ermita de Peña Lemona o el ensuciamiento con pintura el Monumento a los Caídos de Getxo46. El propio Iñaki Aldekoa relataba: Algunos fines de semana salíamos de excursión (…) y en secreto para acciones de propaganda (pintadas, colocación de ikurriñas) en Bizkargi, Saibigain, Peña Lemona, Pagasarri… Con ocasión del paso de la Vuelta en coordinación con otros de Bermeo regamos de pegatas de ikurriñas y propaganda el puerto de Sollube. (Bizkalarregorra Otazua, 2017, pp. 134-135). 43 Euzkadi (junio-julio-agosto de 1950). Detenciones en Donostia. Bilbao: PNV. 44 Se trata de información recogida sobre base de testimonios de las tres personalidades nombradas. 45 Gaizka Fernández y David Mota han asegurado que este artefacto, así como otros colocados en las mismas fechas en la sede del Gobierno Civil de Vitoria, y en las sedes de los periódicos Alerta en Santander y Hierro en Bilbao, son posiblemente las primeras acciones de la organización ETA. Como recogen ambos historiadores, los informes sobre actividades antifranquistas en la zona enviados desde el Consulado de Estados Unidos en Bilbao a la Embajada de Estados Unidos en Madrid, y al igual que ya ocurriera con las informaciones policiales de la Jefatura vizcaína, no señalaban aún la existencia de esta nueva organización nacionalista, atribuyéndose en abstracto la autoría de los atentados u otorgándosela a grupos ya conocidos como EGI-EIA (Fernández Soldevilla, Mota Zurdo, 2018). 46 AHPV. Archivo Histórico Provincial de Vizcaya. Bilbao, País Vasco. Gobierno Civil de Vizcaya/ Caja 451/ Memoria Gobierno Civil de Vizcaya 1960. Realizada en 1961.
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 589 La revista juvenil Eutsi! volvió a editarse en Donostia a principios de 1952, al amparo del Consejo Regional de Guipúzcoa del PNV, vinculándose progresivamente a este partido y perdiendo gradualmente la combatividad y el atractivo entre los jóvenes (Barandiaran, s. f., pp. 157-158). Aún en su primer número, el grupo señalaba que «rehacer [el pueblo vasco] exige conseguir un objetivo previo. El deshacerse de Franco»47. La necesidad de la acción se superponía ya nítidamente al dolor presente como síntoma de la moralidad resistente nacionalista: «donde hay una voluntad hay un camino, y la juventud vasca posee esa voluntad y sabrá encontrarlo sin pararse a considerar los abrojos y espinas que puedan herirle en el cumplimiento de una misión que es un deber» 48. Al tiempo, un grupo de antiguos miembros de la primigenia EIA comenzó a editar un nuevo boletín denominado Ekin (Hacer), sobre la base de sus reuniones clandestinas y estudios previos. Este grupo comenzó una intensa labor pedagógica sobre la cultura e historia del País Vasco, dando especial importancia a la recuperación del idioma y a la necesidad de luchar por el país desde el interior. Hubo, entre los integrantes del grupo, una obvia voluntad por reforzar la clandestinidad, habida cuenta de la experiencia de detenciones que algunos de los integrantes Ekin habían sufrido en EIA (Ibarzabal, 1978, p. 363). No hay que perder de vista, por otro lado, que la actitud discursiva referida a la necesidad de actuación –existente ya en la primera EIA– vendría en la nueva situación, tras el fracaso del PNV en la espera paciente, a aumentar su significación. Pese a los obvios contactos con las juventudes del PNV en el interior (a las que llegan a entrar en 1956), la publicación y grupo, mantuvo su independencia organizativa, que culminaría en la formación de ETA en 1959 (cuando en 1958 salgan definitivamente de EGI). El momento fue de una grave importancia, porque ponía en evidencia el estado de ánimo del conjunto de las juventudes nacionalistas del interior, que deseaban, no ya solo continuar la labor de resistencia de los años precedentes, sino, sobre todo, enmarcar dicha resistencia dentro de una estrategia y significación propia que no supeditara sus fuerzas en la derrota del franquismo a proyectos distintos al de la libertad nacional de Euskadi. Dicho resumidamente, podría señalarse que la juventud buscaba desenmascarar la experiencia del adulto, desembarazarse de la desvalorización de los años y plantear, con la fuerza que les daba el fracaso de sus mayores, su idealismo, sus ganas de experimentar por sí mismos, de una forma revalorizada. La juventud nacionalista reivindicaba el presente experiencial como acto de apropiación y de auto-construcción de la tradición, al tiempo que, aun reverencialmente (como fuerza remitente del sufrimiento, de la derrota), destacaba el pasado de sacrificio de sus mayores. Sin embargo, la violencia experimentada como derrota por estos últimos se revelaba como una losa desconsolada, una tristeza 47 Eutsi! (1952). Aquí estamos de nuevo. (Número 1). Donostia: jóvenes nacionalistas vascos. 48 Eutsi! (1952). Euzko gaztedia. (Número 52). Donostia: jóvenes nacionalistas vascos.
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 590 pretérita que en adelante solo podía reclamarse como proyección para la lucha (Benjamin, 1989, pp. 41-42; Staroselsky, 2015; Di Pego, 2015). Al modo de Ekin, en 1957, surgió la publicación Zabaldu y en el 1958, la publicación Kemen. Ambas asociadas a pequeños núcleos de militantes de Euzko Gaztedi, que como el grupo Ekin deseaban una mayor implicación activista. Ambos grupos militantes mantuvieron en un principio una vinculación a la estructura de Euzko Gaztedi, para pasar después a las filas del grupo que nucleizaría y capitalizaría el proyecto estratégico de ruptura con el PNV y sus juventudes, Ekin-ETA. De hecho, el Kemen como mancheta pasará a ser el boletín interno de ETA. En sus hojas se leían cosas como «la libertad no se pide, la libertad se toma» 49 o «precisamos en nuestra conducta [activista] una fe viva que nos mantenga con coriáceo afán en las encrucijadas de nuestra actividad proselitista siguiendo las heroicas huellas de los abertzales que nos precedieron en la lucha en circunstancias más desfavorables a las actuales»50. Este grupo, al igual que haría Ekin, creó un plan de acción para activar la conciencia nacional entre individuos contactados previamente por elementos de la organización. Los grupos se constituirían a partir de los denominados cursillos abiertos. La concepción de estos no partió de «la base de que primeramente hay que formar bien a un joven, y después lanzarle a la actuación. La formación y la actuación son dos cosas que no se pueden desligar nunca»51. Era necesario, en la nueva fase, fijar la atención en las elaboraciones estratégicas de los comunistas, como vía para formar a los cuadros en la obtención simultanea de la conciencia y de la necesidad de la acción52. En enero de 1959, la publicación Kemen «publicó una sección específica (“posturas imitables”) para explicar los procesos de liberación nacional de otras naciones, como Irlanda, Polonia o Argelia, y hacer referencia a algunos líderes políticos que se consideraban imitables» (Barandiaran, s. f., p. 161). 3. DISCURSO OCULTO. CÓDIGO NACIONALISTA Tal y como hemos observado, la resistencia pública y activista al franquismo partió no ya solo de un eje diferencial con respecto al enunciado discurso oculto de resistencia nacionalista, sino que internamente se halló quebrada, desde los 49 Kemen (Enero de 1958). Formación y actividad. (Número 1). Interior: militantes de Euzko Gaztedi. 50 Kemen (Enero de 1958). Charla «Nuestra Responsabilidad». (Número 1). Interior: militantes de Euzko Gaztedi. 51 Kemen (Enero de 1958). Formación y actividad. (Número 1). Interior: militantes de Euzko Gaztedi. 52 Kemen (Febrero de 1958). Grupos cerrados. (Número 2). Interior: militantes de Euzko Gaztedi.
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 591 años cuarenta, entre un discurso público de resistencia significada como aguante, sufrimiento y espera, y otra tendencia, emanada desde la juventud nacionalista, que entendió la resistencia pública como lucha desde el presente. Las acciones activistas así adquirieron distintos significados. De una parte, aquellas acciones de resistencia entendidas como aguante martiriológico y motivadoras de la ayuda de un «otro». De otra parte, acciones encaminadas a «vivir su propio tiempo-ahora», las cuales trasladaban el sentido de la «otredad» no a la razón histórica de «los Aliados», sino a la consecución de un final del franquismo como logro del Estado Vasco independiente (Zulaika, 2006, p. 44). El pasado de derrota, del Gobierno Vasco y el Estatuto del 36 –siguiendo la bella alegoría de Goethe– se concebirían tan solo, y en adelante, como «nostalgia creadora», como acontecimientos que enlazan con un «nosotros» y que proyectan lo anhelado «como lo eternamente nuevo». La sustentación de la resistencia al franquismo basada en un discurso público, significada desde las dos perspectivas aducidas, y de la cual hemos visto tan solo algunos ejemplos, partía, en todo caso, de la formación progresiva, y entre los futuros militantes nacionalistas, de una conciencia nacional, la cual era activada, y durante todo este período, a partir de la transmisión de un código nacionalista oculto. Para comprender tal transmisión, hay que empezar por afirmar, siguiendo a Pérez Agote, que la quiebra de legitimidad del Estado franquista se sedimentó sobre la histórica falta de legitimidad del proceso constructivo del Estado moderno en territorio vasco y sus consecuencias, al cual se habría añadido el matiz de la brutalidad y arcaísmo retórico a través del cual este pretendió afirmarse. El sentido pretendidamente totalitario del moderno Estado español en la etapa franquista solo constituiría, así, para una parte importante de los habitantes de los territorios vascos, un episodio más, o el definitivo, de las opresiones pasadas uncidas al sentido totalizador de la formación del Estado moderno como objetivación de la realidad social y del «carácter comunitario de la identidad de los habitantes sobre el territorio» (Pérez Agote, 1984, p. 49). Con el Estado español franquista, dicho en otros términos, se pondría pie a la culminación de la abstracción de la realidad social habitante en el territorio y, consecuentemente, se iniciaría la etapa última de la reducción de dicha pluralidad social (Horkheimer, Adorno, 2016; Adorno, 2005, p. 116). La necesidad del dominio racional por parte del franquismo, su pretensión de exterminio de la pluralidad conminaba necesariamente al reduccionismo de la experiencia individual y colectiva. Pero, la negación de la minoría nacional resultaba una apelación a su existencia. El reduccionismo experiencial de la cotidianidad impuesta no alcanzaba a aplastar la extrañeza que esta reducción provocaba ante una cotidianidad que, en el País Vasco y, pese a su alto desarrollo industrial, se asentaba fuertemente sobre vínculos intersubjetivos pre-modernos; a saber, una cotidianidad basada en la intersección entre lo colectivo y lo político, y un déficit en los procesos de privatización de la vida cotidiana (Pérez Agote, 1984, p. 128; Galé Argudo, 2010; Berardi, 2016, p. 137).
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 592 La certeza de la dictadura, pues, evidencia el sentido de la relación de dominio, escapándosele así al mismo poder político su pretensión integrativa; o lo que es lo mismo, hacía traslucir en su violencia todo el sentido antagónico53. El poder es capaz, por tanto, de legitimar, a golpes, la definición oficial de lo social, pero rehúye, o se escinde, por su misma naturaleza, de la legitimación del todo social, superponiéndose en consecuencia dos distintas realidades sociales (Gurrutxaga, 1985, p. 319). La formación de las dos realidades supone la necesaria socialización distintiva. La brutalidad, pues, configura una realidad desgajada de lo público y de lo oficial. Una realidad social del vencido que se reserva para sí todo el capital simbólico nacionalista y que guarda las esencias de la cultura diferencial a la impuesta; aquella cultura perseguida y que dota de contenido la propia propuesta nacionalista. La realidad social del vencido se convierte, simultáneamente y, por tanto, en el significador único de la totalidad del sentido de los rasgos culturales vascos (de ahí que parte del carlismo acabara militando en el nacionalismo vasco, cuyo caso más significativo, durante este período concreto, es el del líder peneuvista, Xabier Arzalluz) (Fernández, 2013). El pasado perdido es re-conocido como la autenticidad experiencial del sentido popular y presente genuino, frente a una contemporaneidad opresiva que se constituye, como ya expresaran tempranamente las hojas del Espetxean, en el culmen de la reducción de la experiencia y artificialidad avocada al desarrollo de la construcción del Estado español moderno. El euskera, o la necesidad de aprender el folklore, se instituyen progresivamente, y casi naturalmente, en formas inherentes a la transmisión de un código nacionalista, pues son elementos que activan una conciencia de «la no-identidad, de lo que no-cabe» en la proyección unitarista del Estado-nacional (Holloway, s. f.). Especialmente la juventud comenzará a darse cuenta de que el sentido opresivo del Estado percibido en un sentido nacionalista es solo un reverso de la significación opresiva del Estado, produciéndose así un progresivo y rápido deslizamiento hacia la consideración de los asalariados inmigrantes no como victimarios sino como víctimas. La realidad social del vencido se repliega a la intimidad, en las periferias de lo público, en donde crece la reactancia oculta. La familia, las cuadrillas (y sus rituales), las parroquias, las asociaciones culturales y deportivas se convierten en los espacios sociales de transmisión de la subcultura disidente. Los lugares donde se produce 53 Javier Hernández Pacheco en su explicación del pensamiento adorniano de la noidentidad señala «la reducción a la identidad sistemática, la funcionalización del individuo, es en su realización histórico práctica violencia ejercida contra él (…). La imposición del sistema, su violenta penetración en lo que se resiste a su identidad, se convierte así en tragedia, tragedia real en que consiste la historia. Y sin embargo, es ahora de este carácter trágico de donde Adorno va a deducir la última esperanza. Pues es en el dolor que produce su realización donde se muestra la falsedad del sistema. Mientras haya dolor quizás haya aún esperanza de superarlo». (Hernández Pacheco, 1996, p. 97).
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 593 «una clandestinidad colectiva» (Pérez Agote, 2008, p. 103). La penetración en estos lugares de lo «oficial-opresivo» es simplemente nula. Como ha indicado Scott: los subordinados tienden a considerar que, cuanto más grande sea la fuerza principal que determina su comportamiento, menos determinante es en la conformación de su «verdadero yo» y, al tener muy poca o nula influencia en la imagen que tienen de sí mismos, esa fuerza revela aún con mayor claridad que no es sino una mera táctica de manipulación. (Scott, 1990, p. 163). En la primera época de la posguerra, la generación derrotada se vuelca en un cierto ocultamiento del código nacionalista que, como hemos visto, no era ni mucho menos total, ya que, aunque en la clandestinidad, subsistía la militancia en este código y se expresaba públicamente. En el ambiente familiar, el espacio primario y replegado las de relaciones sociales en este contexto, los militantes nacionalistas derrotados (Pérez Agote, 1984, p. 112; Pérez Agote, 2008, p. 117; Gurrutxaga, 1985, p. 311), no obstante, procuraron silenciar el código, a fin de intentar la adaptación familiar al nuevo contexto social general (Gurrutxaga, 1985, p. 323). Este hecho de negación, incluso por la propia militancia clandestina, solo remozaba el sentido transmisor del código. La evidencia de lo negado para las nuevas generaciones, socializadas en ese entorno familiar, apercibía a estas no ante el código, sino ante aquellos que obligaban a su negación/velación. Consiguientemente, el código se transforma, incluso en su forma negativa –o precisamente por ello–, en un discurso oculto, tejiéndose entre la nueva juventud socializada por unos padres derrotados, un elemento proyectivo y des-velativo. La transmisión se realizaría, en este entorno, de una forma ambivalente y parcializada, lo cual invitaba de un modo Gestalt-ico a completar el sentido de lo transmitido. De forma paralela a la trasmisión del código, las generaciones derrotadas se vuelcan parcialmente también en la transferencia de las experiencias estereotipadas de la derrota, configurando, así, lo que Peter L. Berger y Thomas Luckmann han denominado como «sedimentación intersubjetiva». Es decir, la trasmisión mediante signos de experiencias pasadas (Luckmann, Berger, 2012, p. 89). Contaba José Antonio Ardanza (Elorrio, 1941), futuro Lehendakari por el Partido Nacionalista Vasco: Mis antecedentes en el despertar a una conciencia de identidad vasca arrancan con mi niñez a los 8, 9 años. Mi padre aficionado al monte, me llevaba con él los domingos, con frecuencia a Intxorta, y según pisábamos las trincheras, alambradas y la tierra quemada de las bombas, obuses y cañonazos, me explicaba la otra historia de la guerra, la de los gudaris, la suya, la que no tenía nada que ver con la historia contada por el maestro. (Bizkarralegorra Otazua, 2017, p. 185).
ADRIÁN ALMEIDA DÍEZ El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 600 dichas respuestas que con elementos esencialmente voluntaristas 60. Podría afirmase así: que la actividad de ETA no es particular, sino histórica y que no es voluntarista, sino intencional. Es importante, también, en virtud de lo anterior, no exagerar la atribución no armada (pacífica) de los planteamientos estratégicos de buena parte del resto de la oposición al régimen como elemento que sirva para hablar de la excepcionalidad de ETA. Ciertamente, los planteamientos pactistas y pacíficos de la oposición anti-régimen constituyeron posiblemente más una anomalía histórica (de hondas significaciones) que una normalidad y se fundamentan en un cambio radical, y excepcional, del paradigma político dentro de los partidos estatalistas antirégimen. Un cambio constituido esencialmente sobre la base de la no repetición de la Guerra Civil y en favor de la «reconciliación nacional» (Laraña, 1999, pp. 292-193; Molinero, Ysàs, 2018, pp. 277 y 278)61. Cabe decir, aunque no haya sido tratado específicamente en el presente texto, que las manifestaciones públicas de resistencia así como la forma organizativa de las asociaciones políticas que la ejercen, pueden guardar una estrecha relación con los grados de apertura y cierre de la propia estructura del sistema político. Así pues, si bien esencialmente aquí se ha tratado, para tratar de constatarla, la misma manifestación de la resistencia pública, así como el marco ideológico variable para su desempeño, cabe plantear la necesidad de problematizar en una futura investigación tanto los elementos contextuales que se derivan de la elección de una tipología u otra de discurso público de resistencia, como los elementos de este mismo contexto que motivan las formas de las asociaciones políticas emergidas durante el periodo del franquismo. Por otra parte, si bien la resistencia activista juega en todo este período un elemento fundamental de contestación nacionalista vasca al régimen, no es menos cierto que su sustentación se llevó a cabo en la consecución de los denominados como espacios para la transmisión de la cultura disidente. La manutención en estos espacios, permeabilizados a la totalización programada por el régimen a base de la violencia, consiguieron subvertir el reduccionismo experiencial y reproducir, en sentido inverso a lo pretendido por el régimen, una sociedad antagónica. Fueron, estos espacios, reductos exclusivos de la cultura que se pretendió eliminar y de la 60 Esta tesis es defendida por Gaizka Fernández Soldevilla. Ver especialmente: Fernández Soldevilla, G. (2016). La voluntad del gudari. Génesis y metástasis de la violencia de ETA. Madrid: Tecnos. 61 En opinión de Enrique Laraña, siguiendo las propias aportaciones que en este sentido interpretativo hicieran Juan José Linz, Paloma Aguilar o Víctor Pérez Díaz, «el esfuerzo por evitar a toda costa la repetición de los horrores de la Guerra se convierte en un elemento central (nunca más) en el marco de los movimientos de oposición al franquismo, y en un factor decisivo del carácter pacífico de la transición española (…). La memoria histórica de un pasado sangriento desempeñó un papel central en la construcción del marco principal de los movimientos de oposición que protagonizaron la transición» (Laraña, 1999, pp. 292-193).
RESISTENCIAS. LA OPOSICIÓN INTERIOR DEL NACIONALISMO VASCO A LA DICTADURA DE FRANCO (1937-1959) El Futuro del Pasado, n.º 10, 2019, pp. 569-606. e-ISSN: 1989-9289 601 transmisión de un código nacionalista que, lejos de aminorar su carga política, se reafirmaba con la captación evidente y perpetua del espacio público por parte del nacionalismo español. El sustrato de la conciencia nacional vasca se afirmaba así en la disidencia y en la clandestinidad, así como en la burla esporádica realizada en la ocupación instantánea y permitida del espacio público por parte de la cultura negada. 5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Adorno, T. (2005). Dialéctica Negativa. La Jerga de la Autenticidad. Madrid: Akal. Agirreazkuenaga, I. (2017). Euskarazko irrati kazetarien hitza eta hotsa garai zailetan: 1956-1976. Pamplona: Pamiela. Albaina Hernández, M. (2018). Memoria de la música vasca. En buena sintonía. Hermes, 59, pp. 58-68. Arrieta, L. (2015). La historia de Radio Euskadi. Buenos Aires: Ekin Editorial Vasca. Arrieta, L. (2014). Radio Euzkadi, l’emittente clandestina vasca. Nazioni e Regioni, Studi e ricerche sulla comunità immaginata, 4, pp. 17-35. Asteko Elkarrizketa: Txillardegi (2010, noviembre). Euskarak eraman ninduen abertzaletasunera. Gara. Recuperado el 12 de noviembre de 2018, de <http:// gara.naiz.eus/paperezkoa/20101114/232000/eu/Euskarak-eraman--ninduenabertzaletasunera>. Benjamin, W. (1989). Escritos. La literatura infantil, los niños y los jóvenes. Buenos Aires: Nueva Visión. Barandiaran, M. (s. f.). Publicaciones periódicas del PNV (1939-1975). Bilbao: Sabino Arana Fundazioa. Berardi, F. (2016). Almas al trabajo. Madrid: Enclave. Bizkarralegorra Otazua, E. (2017). Ser Basque Izan, La resistencia vasca no violenta (1957-1977). Donostia: Utriusque Vasconiae. Bolinaga, I. (2016). ¿Cuál fue el papel de los vascos en la Segunda Guerra Mundial? Donostia: Txertoa.
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