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Medios de comunicación y rectitud de la palabra. La ética comunicativa budista como referente profesional.

Briet Planells, Daniel Carlos

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TRABAJO DE FIN DE MÁSTER Medios de comunicación y rectitud de la palabra. La ética comunicativa budista como referente profesional. Autor: D. Daniel Carlos Briet Planells Tutor: D. Rafael Pulido Moyano Máster en Comunicación Social 2020-21 Facultad de Humanidades Curso Académico 2020/2021 Almería, junio de 2021 1 Índice Temático 1. Introducción - 4 - 1.1 Justificación del tema - 4 - 1.2 Objeto de la investigación - 5 - 1.3 Estado de la cuestión - 5 - 1.4 Fuentes - 6 - 1.5 Marco metodológico e Hipótesis - 7 - 2. Ética y medios de comunicación. Códigos deontológicos, corrección política y autocontrol: La veracidad como principio de una comunicación recta - 10 - 2.1 Compromiso explícito con la sociedad y la opinión pública: veracidad e imparcialidad - 10 - a) Sociedad de la información: Comunicación instantánea y democracia medial. b) Componentes fundamentales de la ética periodística. c) Tecnología de la comunicación, retórica y verdad d) ¿Es el medio el mensaje? De Marshall McLuhan al determinismo tecnológico. 2.2 Principios éticos del periodismo y desafíos digitales de la información -23a) Una ética para la comunicación vs. Monopolio de la opinión pública. b) Deontología profesional y el periodismo on-line: compromiso con la verdad y los nuevos desafíos del periodismo digital. c) La autorregulación de la actividad informativa: identidad de una sociedad democrática. d) Ética de calidad en un entorno digital. 2 2.3 El profesional de la información y la nueva realidad social y laboral - 30 - a) Periodismo al servicio del mercado Vs. Periodismo comprometido con la información veraz. b) La calidad como distintivo del periodista profesional. 3. Budismo y la Recta Palabra - 32 - 3.1 Aproximación al budismo: Dónde, cuándo y por qué - 32 - a) Historia y desarrollo b) Prácticas budistas c) Budismo en el mundo actual 3.2 Ética y verdad - 44 - a) Creencias en el budismo b) La ética budista en y para la vida 3.3 Comunicación desde una perspectiva budista - 48 - a) La verdad y Buda b) Análisis budista del Discurso correcto c) Comunicación desde una perspectiva budista 4. Conclusiones: Hacia unos medios de comunicación inspirados en la ética y en la Recta Palabra budista - 64 - 5. Referencias Bibliográficas - 70 - 3 4 1. Introducción 1.1Justificación del tema La elección del presente tema del TFM viene dada por un interés y, sobre todo, por un acto de gran curiosidad que debería guiar siempre cualquier investigación, y que está en relación con los medios de comunicación en la sociedad actual y su comprensión desde la perspectiva occidental, todo ello sumado a la mirada que puede aportar el budismo al modelo comunicativo que vivimos en nuestros días. Siempre nos ha parecido que hay una distancia muy grande y en ocasiones casi abismal entre oriente y occidente tanto en formas de vida, de pensamiento, de costumbres, tradiciones y religión como en las formas de comunicarse, distancia que parece insalvable no tanto en lo físico, sino en los modos de vida aparentemente opuestos, pero solo en apariencia. Sin embargo, lo que puede aparecer ante los sentidos o a lo comúnmente aceptado como algo diferente y casi contrapuesto, pude ser visto también como complementario y enriquecedor entre uno y otro si somos capaces de buscar los puntos de unión y las fortalezas y debilidades que afloran de las mismas y que pueden ayudar a la mejora de estas. Este es el interés que ha guiado el presente desde un primer acto de curiosidad que ha llevado a la elección del tema y el inicio del TFM aquí propuesto guiado en un primer término por la tradición y ética budista y la mirada que aporta a la comunicación. Tenemos a menudo la mirada fija en occidente, y de manera especial en países de habla anglosajona como Estados Unidos y Reino Unido, una mirada que se impregna de las formas de proceder, procesar y ofrecer la información, pero existe otra realidad más allá de la comúnmente aceptada y desarrollada en los medios de comunicación y que tiene que ver con oriente, y de manera más concreta, con la mirada que nos ofrece el Budismo. La tradición budista nos acerca al entorno de la rectitud de la palabra y de una ética comunicativa que nos puede ayudar a centrar más la mirada y situar en ella elementos que puedan ayudar a ver más y mejor la realidad comunicativa 5 occidental tal y como veremos en el desarrollo de este TFM y que justifica el trabajo del mismo, 1.2 Objeto de la investigación ¿Qué pueden aprender los medios de comunicación occidentales del budismo mahayana cuando éste habla de la “Recta Palabra” y la ética comunicativa del bodhisattva? ¿Qué diferencias y similitudes o puntos de coincidencia podemos encontrar entre unos y otro en la sociedad de la tecnología, de la información y de la imagen en el mundo actual? Esas son las preguntas que nos planteamos en el presente TFM y que busca tender puentes hacia unos medios de comunicación inspirados en la ética budista en la cultura comunicativa occidental de hoy y enriquecerla. A lo largo del presente trabajo profundizaremos más en la cuestión del budismo mahayana y el bodhisattva, pero a modo introductorio y contextualizador, decir que el primero hace referencia a una de las dos ramas principales del budismo (junto con Theravada), y un término para la clasificación de las filosofías y prácticas budistas, y de acuerdo con las enseñanzas de las tradiciones Mahāyāna, y también se refiere al camino del bodhisattva que busca la iluminación completa para el beneficio de todos los seres. La cuestión del objeto de investigación viene aquí dada por la pregunta sobre el modelo de comunicación que tenemos actualmente en occidente, y el aporte que desde oriente y, en especial, desde el budismo y su influencia en el acto comunicativo puede hacer al modelo más occidental de la inmediatez y el uso intenso de la palabra y de la imagen. 1.3 Estado de la cuestión En este punto, encontramos que el estado de la cuestión es en sí mismo el propio TFM que aquí presentamos a través de su propia metodología, y que pretende ser un debate lo más creativo posible, siendo esto último el propio reto de la cuestión. 6 La idea vendría a ser la posibilidad de “conocer bien” para “diferenciar y comparar”, y finalmente poder hacer un aporte a la cuestión, es decir, en el desarrollo del TFM nos encontramos a través de los diferentes autores y artículos y publicaciones a los que hacen referencia, el estado mismo de la cuestión actual y que nos llevan a hacer una reflexión del modelo actual comunicativo, poniéndolo en relación con el modelo de comunicación basado en la perspectiva budista, en su ética, y de manera más clara y específica, con la propuesta de “Recta Palabra” en el budismo. Tras lo expuesto hasta el momento, podemos diferenciar en este estado de la cuestión dos ámbitos, y que vendrían dados por los autores más conocidos desde la perspectiva occidental tales como Ayala, T. (2012), Bauman, Zygmunt (2007), Mcluhan, M. y Powers, B. (1995) o Strate, L. (2012), y que nos apuntan la necesidad de una ética periodística fuerte más allá de una comunicación rápida o instantánea en el mundo de las tecnologías, donde el profesional de la comunicación debe responder desde la calidad y el compromiso con la información veraz a una nueva realidad social y laboral desde una deontología profesional. Desde la perspectiva más oriental y budista con autores como Rey, Sallie B. (2017), Bamford, Geoffrey (2014) o Chuang, Rueyling y Chen, Guo-Ming (2003), nos acercaremos a la realidad actual de la cuestión, haciendo una aproximación al budismo, a su concepto ético y de la verdad, y cuyos autores y sus respectivas ideas nos irán exponiendo un análisis budista del Discurso correcto y una comunicación desde una perspectiva budista, que confrontaremos en algunos casos, y sumaremos en otros, al modelo occidental de la primera parte del TFM que aquí desarrollamos. 1.4 Fuentes Las fuentes propiamente dichas del TFM serían aquellas que aparecen en la bibliografía que viene expuesta y desarrollada al final del trabajo. Sin embargo, la razón de la utilización de unos autores y no de otros, así como las lecturas que 7 se desprenden de los mismos viene motivado principalmente por dos razones que nos han llevado a su uso. Una primera razón vendría dada por la formación inicial en las diferentes asignaturas del Máster en Comunicación Social y que han ido aportando autores, lecturas y líneas de conocimiento, a partir de los cuales hemos ido construyendo las bases y el desarrollo principalmente de la primera parte teórica del TFM titulada “Ética y medios de comunicación. Códigos deontológicos, corrección política y autocontrol: La veracidad como principio de una comunicación recta” que han sido las fuentes del muestreo de este primer eje temático del trabajo. Una segunda razón del uso de una determinada bibliografía y autores que se han trabajado tiene más relación con la línea de trabajo de nuestro TFM titulada “El Budismo en los medios de comunicación” y con el segundo punto del trabajo, y que a su vez nos sirve como continuación del primer punto comentado anteriormente, y que hemos venido a titular como “budismo y Palabra Recta”. El muestreo en este segundo punto y apoyo de la bibliografía han sido en gran medida sumados por el aporte y sugerencias del tutor, en parte debido a mi desconocimiento en esta área y falta formativa en ella, y en parte por el amplio trabajo realizado y trayectoria profesional y personal de mi tutor entorno a este campo de conocimiento. 1.5 Marco metodológico e Hipótesis El presente trabajo que pertenece al ámbito teórico, se enmarca en el campo de las ciencias sociales, ciencia que a su vez está relacionada con el comportamiento humano y con la sociedad en la que esta se produce, lo cual podríamos definir a su vez como una disciplina que lleva a cabo un análisis de diferentes facetas que se dan de las relaciones sociales y de los grupos que conforman la sociedad, estudiando el comportamiento individual y colectivo para la comprensión y explicación de regularidades y particularidades que en ella se producen, generando conocimiento relevante sobre la misma. 14 - Las empresas periodísticas se deben considerar como empresas especiales socioeconómicas, cuyos objetivos empresariales deben quedar limitados por las condiciones que deben hacer posible la prestación de un derecho fundamental. - Ni la calidad de las informaciones u opiniones ni el sentido de estas deben estar mediatizadas por las exigencias de aumentar el número de lectores o de audiencia o en función del aumento de los ingresos por publicidad. - La información y la comunicación que se realizan por el periodismo a través de los medios de comunicación y con el soporte formidable de las nuevas tecnologías, tiene una importancia decisiva con el desarrollo individual y social. Es imprescindible para la vida democrática, ya que, para desarrollarse plenamente, la democracia debe garantizar la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Baste señalar que esta participación será imposible si los ciudadanos no reciben la información oportuna sobre los asuntos públicos que necesitan y que debe ser prestada por los medios de comunicación. - Sería erróneo sin embargo deducir que los medios de comunicación representan a la opinión pública o que deban sustituir las funciones propias de los poderes o entes públicos o de las instituciones de carácter educativo o cultural como la escuela. - Ello llevaría a convertir a los medios de comunicación y al periodismo en poderes o contrapoderes (mediocracia) sin que al propio tiempo estén dotados de la representación de los ciudadanos o estén sujetos a los controles democráticos propios de los poderes públicos, o posean la especialización de las instituciones culturales o educativas correspondientes. - En las necesarias relaciones que en el ejercicio del periodismo se mantengan con los poderes públicos o con los sectores económicos, se evitará llegar a una connivencia tal que pueda repercutir en la independencia y la imparcialidad del periodismo. - Dada la complejidad del proceso informativo, basado cada vez más en la utilización de nuevas tecnologías, la rapidez y la síntesis, se debe exigir a los periodistas una formación profesional adecuada. Así pues, y tal como indica Taufic (2005:97), “la ética periodística tiene tres componentes fundamentales: 1) respeto a la verdad; 2) reflejo de las distintas posiciones sobre un mismo tema, y 3) no intromisión en la vida privada de las 15 personas, salvo si es para exponer un delito o un hecho que afecte el interés público o el desempeño de las instituciones”. Al leer tanto las principales ideas del código deontológico europeo de la profesión periodística como los tres componentes fundamentales de la ética periodística de Camilo Taufic, podemos ver la importancia de una ética que en la actualidad se ve muy llevada al límite del trabajo periodístico y que es fácilmente visible tanto en las redes sociales como en determinados sectores de la información televisiva como es la prensa rosa y que tan en boga están con altos niveles de audiencia. c. Tecnología de la comunicación, retórica y verdad La tecnología se ha convertido en nuestros días en el gran mantra social desde el cual parece girar toda creación humana y todo acto comunicativo, donde la retórica y la verdad pueden fácilmente resituarse según los intereses creados y existentes en cada momento y lugar siendo más o menos creíble según su uso y consecuencias. En este sentido, Taufic (2005:47) nos indica que “más que sus ganancias, la tecnología o su capital social, el activo más importante de un medio de comunicación es su credibilidad. Sin importar su orientación editorial, un medio de comunicación no puede renunciar, sin desvirtuar su naturaleza, a principios fundantes de la actividad periodística, como son la objetividad, el pluralismo y la búsqueda de la verdad”. Y es que la verdad no es un tema baladí, sino el fundamento de todo acto comunicativo “recto” y donde su búsqueda a menudo queda relegado a factores de interés y de influencias tanto económicas como políticas, tal y como podemos ver en la comunicación que políticos como Donald Trump y su uso de la información a través de Twitter hasta el punto de la cancelación de su cuenta de modo temporal por la falta de veracidad en sus comunicados, lo cual nos lleva a los límites y usos en la tecnología de la información. En “La ética en el ejercicio del periodismo: credibilidad y autorregulación en la era del periodismo en internet”, de Josep Lluís Micó, Joao Canavilhas, Pere Masip, Carles Ruiz (2008), explican cómo la sociedad no es ajena a esta relación entre tecnología de la comunicación, retórica y verdad, y cómo esta preocupación se traduce en un descenso de la confianza que los ciudadanos depositan en los medios. Y es que hoy en día ponemos en duda mucha de la 16 información que nos llega, incluso por medios que han sido siempre de gran credibilidad, todo ello debido a factores como la rapidez y los cambios en la informaciones que se van dando, y de manera especial de las fuentes y los intereses que se encuentran detrás de cada canal que transmite la información y que producen desconfianza por una parte entre aquellos cuya formación crítica les hace poner en tela de juicio dichos canales o la total adhesión a la información por parte de una generación que solo ha conocido los medios digitales y las plataformas de comunicación de internet que elaboran la verdad para un sector importante de la sociedad. En este sentido, Salaverría (2005:69-86), nos indica que “a la luz de los resultados obtenidos por diversas investigaciones, el periodismo en Internet y con Internet evidencia todavía graves deficiencias vinculadas a problemas de credibilidad y exactitud, arbitrariedad en la selección de las noticias, etc.”. Esto nos lleva a las dificultades que internet y las redes sociales muestran como medio de comunicación que carece a menudo de filtros calibrados que inciden tanto en la calidad como en la credibilidad de la información y que vienen formulados por su temporalidad y rapidez informativa que se actualiza de manera constante sin la suficiente verificación cuando se lleva a cabo por personas no profesionales de los medios de comunicación. De hecho, Mason (1986), en su conocido artículo titulado “Four Ethical Issues of the Information Age”, señalaba ya cómo en los albores de la era digital existían cuatro temas éticos cruciales en colisión entre el potencial de las nuevas tecnologías de la información y los derechos que había que preservar frente a sus posibles abusos: la intimidad, la exactitud, la propiedad intelectual, y la accesibilidad. Aquí encontramos cómo desde el principio se encuentran ya ciertas limitaciones y peligros en una comunicación informativa que puede colisionar con la veracidad y que nos lleva a una falta de criterios y filtros que a menudo y en contraposición con los medios tradicionales, pueden disminuir la calidad informativa y su propia credibilidad. Tal como observa Keller (2014), hay algo importante que ha cambiado, y le agradecemos a Internet por eso: hace unas décadas, las agencias de noticias eran las dueñas de la información y podían decidir si transmitían algo para que el mundo lo viera. Si decidíamos no transmitir, en alguna forma estábamos 17 censurándolo para el mundo. Ahora Internet nos ha liberado de ese rol. Ahora la gente puede acceder a Internet para encontrar cualquier cosa que quiera, y nadie puede decir que las agencias de noticias están ocultando información, dado que ahora hay tantas fuentes de imágenes y citas. Ahora somos más libres que nunca para tener una política editorial y proveer reportajes coherentes que estén de acuerdo con nuestros estándares. Si la gente quiere algo que nosotros no publicamos, es fácil para ellos encontrarlo. La pregunta que nos queda es si esa libertad que ofrece el medio de internet y todas las redes sociales y de comunicación e información que existen en esta plataforma pueden responder a la legitimidad y veracidad informativa que desde el ámbito profesional y deontológico nos acercan a la información. d. ¿Es el medio el mensaje? De Marshall McLuhan al determinismo tecnológico. ¿Quién teme a Marshall McLuhan? Esa es la pregunta con la que comenzamos este punto que se encuentra en el artículo del mismo nombre de Lozano (2001), y que nos parece de una tremenda actualidad en los días que nos tocan vivir, en una realidad que se solidifica de manera más generalizada dentro de una sociedad que es altamente cambiante, y cuya modernidad líquida, tal como indicara el sociólogo, filósofo y ensayista polaco-británico Zygmunt Bauman (1999), nos enmarca en una posmodernidad de la globalización, que a la vez nos sitúa en unos medios de comunicación que determinan la realidad dentro del determinismo tecnológico que impregna cada día la realidad de nuestras vidas. En al artículo de “¿Quién teme a Marshall McLuhan? de Lozano (2001), nos refiere como para McLuhan, “el medio es el mensaje”, hace referencia a que más allá de todo lo que son los contenidos que se transmiten en cada ocasión, “es la misma tecnología de los medios de comunicación la que constituye per se un impulso comunicativo fuerte y determinado”. Fue a partir de este impulso comunicativo “fuerte y determinado” con el cual McLuhan creó su clasificación técnica de los medios, haciendo una división entre aquellos que él consideraba “calientes ” y que son capaces de saturar el canal sensorial con un alto volumen de información y que no ayudan a que exista interacción, siendo por ello cerrados 18 y dando lugar a la pasividad tales como la prensa, la radio y el cine, y lo fríos, lo cuales se dividen entre diferentes canales sensoriales y tienen un bajo volumen de información, induciendo a la participación, la actividad y, lo que es más importante, a la interacción, tales como la televisión, el teléfono y la conversación, y a lo cual hoy en día podríamos añadir las redes sociales tales como Twitter, Facebook, Youtube, y un largo etcétera que inundan nuestros canales de comunicación y de información o desinformación tal y como se está poniendo de relevancia en los últimos años. En este sentido, Strate (2012), nos habla del aforismo de la ecología de los medios de McLuhan, según la cual, “el hecho de que el medio es el mensaje contiene una multitud de significados embalados herméticamente en un paquete”, cuyo desafío consiste en diferenciar e identificar sus muchos significados y expresarlos en una ecología de los medios (Lum, 2005). En este sentido, McLuhan en su primer libro, The Mechanical Bride (1951), nos describe el panorama contemporáneo como un “remolino caótico”, en el cual esperaba, observando y reconociendo patrones, poder comprender y “ejercer algo de control sobre las circunstancias” , siendo el punto de inicio esa famosa frase ya consolidada de “el medio es el mensaje” que buscaba ser una faro de luz entre tanta información y medios de comunicación para dar claridad y ejercer cierto control sobre lo que, de manera profética actualmente, estamos viviendo en nuestra sociedad de la (des)información. Es también Strate (2012:61) quien nos hace caer en la cuenta de que “al decir que el medio es el mensaje, McLuhan estaba resaltando que tenemos la tendencia de prestar atención al contenido y a ignorar el medio, pero es el medio el que juega un papel más significativo, el que tiene un efecto mayor, dado que tomamos nuestros sentidos por dados y prestamos atención naturalmente solo al contenido de nuestras percepciones, pero lo que es importante de verdad es nuestra habilidad para ver, oír, leer, saborear y tocar, una cuestión que tan solo recordamos cuando alguno de nuestros sentidos falla”. Todo esto nos ayuda a mirar con una luz diferentes toda la realidad que nos circunscribe y la manera en que recibimos la información, así como las motivaciones e intereses que se recogen en ella, dándole al medio una connotación diferente y que entra en la ecuación del resultado de la misma información y sus efectos en quien la recibe. 19 Parece muy esclarecedor en este sentido y dándole continuación a las anteriores palabras de Strate (2012:102), siguiendo con la idea de que “el medio es el mensaje”, afirmando que “si de verdad queremos comprender lo que ocurre, es decir coma si de verdad queremos captar el mensaje, tenemos que estudiar el medio y no obsesionarnos con el contenido, ya que el contenido con frecuencia constituye una distracción o una cortina de humo. El mensaje, en este sentido, se refiere a la significación más que a la información, pero el término también es sinónimo de contenido y sugiere que el medio es el mensaje también quiere decir que el medio es el contenido”. Este punto lo podemos enlazar hoy en día con el uso de Donald Trump para comunicarse a través de Twiter y de la connivencia de ciertos medios de comunicación y redes sociales para apostar por la desinformación siguiendo los dictámenes del poder y los intereses generados por ese mismo poder, dando lugar a identificar el medio con el mensaje que da credibilidad al mismo mensaje y que desarrolla su propia cultura comunicativa desde dicha credibilidad. También se hace necesario abordar una mirada crítica a Marshall McLuhan, para lo cual nos hacemos eco de Miranda Barbosa (2012:58), investigador de la universidad de Brasilia (Brasil). En este sentido vamos a hablar del determinismo tecnológico como una noción en la que el desarrollo tecnológico condiciona la dinámica social indica el rumbo de las transformaciones culturales, es decir, la tecnología impone su forma a la sociedad y a la cultura. Según este autor, “en el plano empírico coma el determinismo tecnológico se convierte en una explicación sobre fenómenos empíricos. Como tal no puede ser juzgado fuera de un contexto que enlaza la teoría a los hechos que deben ser explicados. En lo ontológico es aquel en el cual el determinismo es una doctrina metafísica, qué consiste en una determinación de un ser sobre otro coma y que lleva también a la concepción de la causalidad qué es lo que vemos principalmente en una visión esencialista de la técnica es decir una atribución de algunas propiedades esenciales de la tecnología”. Esto nos debe de llevar a tener una mirada amplia y no solo reducida al determinismo tecnológico, por lo cual es importante no sacralizar la teoría de McLuhan y ser capaces de ver diferentes posibilidades que pueden extender a otros campos del conocimiento y enriquecer la teoría de la comunicación en la actual realidad que nos toca vivir. 20 Sergio Dow (2009:64), profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia), nos invita a una relectura de la noción de medio de Marshall McLuhan, según el cual McLuhan “poco a poco comprender la necesidad de entender la tecnología no como un dispositivo de alienación, sino como una extensión del cuerpo y de la mente”, donde McLuhan se apoya sobre dos premisas fundamentales como son por una parte el hecho de que nos convertimos en lo que contemplamos, y por otra parte, en la idea de que modelamos nuestras herramientas y luego éstas nos modelan a nosotros. En este sentido, añade que “hoy por hoy sería un despropósito desconocer el papel de la tecnología como componente fundamental de la subjetividad contemporánea”, lo cual nos lleva a repensar el hecho objetivo y subjetivo que escapa en el medio para introducirse en el mensaje y que finalmente se entremezcla en medias verdades y en una aparente veracidad de la información que nos provoca en la mejor de las ocasiones poner en duda aquello que leemos, vemos o escuchamos. En Marshall McLuhan y B.R Powers (1989), en la página 101 de “La aldea global”, se dice que “a medida que el hombre tecnológico corre hacia su totalidad y carácter inclusivo, en la primera época, ya no tendría una experiencia de la naturaleza, como la naturaleza al natural. Habrá perdido el tacto y para entonces se habrá dado cuenta de que el tacto no es sólo una presión en la piel, sino la capacitación de todos los sentidos al mismo tiempo, una especie de tactilidad. Cuando perdemos la naturaleza como una experiencia directa perdemos una rueda de equilibrio, la piedra fundamental de la ley natural”. En este sentido apunta que “los efectos de la tecnología no se producen al nivel de las opiniones o de los conceptos, sino que modifican los índices sensoriales o pautas de percepción, regularmente sin encontrar resistencia”. Todo ello nos sitúa en el campo sensorial y de las percepciones que diariamente recibimos de un modo mayoritariamente inconsciente y que juegan un papel fundamental en la formación de nuestros pensamientos y en la interpretación de la realidad, llevándonos a crear unas determinadas creencias respecto a la realidad que vivimos y a la información que nos llega del mundo que nos rodea. 21 Ayala Pérez (2012) en su artículo “Marshall McLuhan, las redes sociales y la aldea social” nos adentra un poco más en esa realidad que conforma la sociedad de la comunicación y la tecnología, donde nos indica que “Marshal McLuhen plantea que todos los cambios sociales son el efecto de las nuevas tecnologías ejercen sobre el orden de nuestras vidas sensoriales. Su concepto de aldea global ha dado origen al de globalización, término que parece definir la actual sociedad de la información. Y resulta pertinente reflexionar respecto a las principales ideas del llamado profeta de los medios y analizar de qué manera se aplican al actual contexto cultural y tecnológico, donde los valores se modifican en un ambiente electrónico de redes sociales y comunidades virtuales que cambiaron de forma sustancial la manera como las personas se comunican e interaccionan entre sí”. En este sentido, hemos sufrido y seguimos viviendo una profunda transformación del modo de comunicarnos que nos cambia de manera profunda y radical nuestro punto de vista respecto al mundo y lo que en él acontece. Esas “vidas sensoriales” están hoy más que nunca de tremenda actualidad y nos (des)dibujan el mundo y la realidad que vivimos, tomando el medio propiamente como el mensaje y enredándonos en esas “redes sociales” que nos llevan a un reduccionismo tecnológico del ser humano. Nos indica Otero (1998) en su libro Teorías de la comunicación, algunos aspectos importantes de la obra de McLuhan que me parecen importantes de mencionar a forma de resumen: - Toda innovación técnica perturba nuestras vidas y todos los cambios sociales son el efecto que las nuevas tecnologías ejercen sobre el orden de nuestras vidas sensoriales. - Toda nueva innovación tecnológica es literalmente una amputación de nosotros mismos. - Con los nuevos ambientes tecnológicos ópera una revolución radical en nuestros sentidos. - El impacto físico y social de las nuevas tecnologías y su medio ambiente resultante invertirá todas las consecuencias síquicas y sociales características de las antiguas tecnologías. - Una nueva tecnología sacude a una sociedad. 22 - Las sociedades siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el concepto mismo de la comunicación. - La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y de actuar, nuestra manera de percibir el mundo. - Cualquier prolongación o extensión afecta a todo el complejo psíquico y social. - El poder formador de los medios son los propios medios. - Los distintos medios ambientales tecnológicos, números receptáculos pasivos de las gentes son, por el contrario, procesos activos quedan nueva forma tanto al hombre como a otras tecnologías. - Si se introduce una tecnología sea desde dentro o desde fuera en una cultura y da nueva importancia o ascendencia a uno u otro de nuestros sentidos, el equilibrio o proporción entre todos ellos queda alterado. - Si una nueva tecnología extiende uno o más de nuestros sentidos fuera de nosotros en un mundo social, aparecen en esa cultura particular nuevas proporciones entre todos nuestros sentidos. - Toda tecnología inventada y exteriorizada por el hombre tiene el poder de entumecer la conciencia humana durante el período de su primera interiorización. - Cuando varía la proporción entre los sentidos, el hombre varía. La proporción entre los sentidos cambia cuando cualquiera de ellos o cualquier función corporal o mental se exterioriza en forma tecnológica. Para finalizar este punto, parece importante apuntar cómo para McLuhan, la civilización (aldea global) es equiparable a la cultura de la escritura y, por tanto, divide la historia en cuatro fases: Agrícola, Mecánica, Eléctrica (medios de comunicación) y Tecnológica, la etapa de mayor relevancia y en la que nos encontramos en la actualidad. Ello nos debe de llevar hoy más que nunca a hacer una crítica sobre el momento actual de la historia que nos toca vivir y los medios de comunicación, así como la globalización de la que forma parte, lo cual nos indica el camino de la reflexión y la construcción social de la realidad como premisas en el viaje de los medios, la información y su veracidad. 23 2.2 Principios éticos del periodismo y desafíos digitales de la información a) Una ética para la comunicación vs. Monopolio de la opinión pública. Dice Taufic (2005) que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo, “como el zumbido al moscardón” —sentenció Gabriel García Márquez, en el anfiteatro de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano de Cartagena de Indias, que él sustenta. Estas palabras nos sitúan en la necesidad de una ética para la comunicación que proporcione credibilidad y veracidad a la información en la línea argumentativa que aquí exponemos. En este sentido, según Singer (2006), en el entorno multimedia, la independencia del periodista es una condición necesaria, pero no suficiente. El profesional de la información debe diferenciarse de las otras fuentes por su equilibrio e imparcialidad y, sobre todo, por un sentido de la responsabilidad que le permita desarrollar su rol social, que se fundamenta en la confianza. Singer añade además que los códigos de conducta de las comunidades profesionales permiten explicitar las responsabilidades de los que forman parte del colectivo respecto de los que están fuera. Los códigos recogen los principios que tradicionalmente han tenido que cumplir los profesionales de la información; constituyen la función ética del periodista (Singer, 2006: 2-18). En esta línea, dice Kovack (2003) que el periodismo adquiere su legitimidad social en el compromiso de proporcionarle a la ciudadanía la información necesaria para entender la realidad social de la que participa. Y esta información dependerá de su veracidad para nuevamente ser creíble, siendo esta premisa la que determinará que se pueda entender la realidad social y el tipo de comunicación que en ella se da. Retomamos aquí nuevamente la Resolución 1003 del Consejo de Europa, conocida como Código Deontológico del Consejo de Europa, y que está dirigido a los medios de comunicación. Destacaremos algunas de las ideas fundamentales: La información no debe ser administrada en función de intereses políticos, económicos o de otra índole, sino por el mero hecho de ser un bien 30 2.3 El profesional de la información y la nueva realidad social y laboral a) Periodismo al servicio del mercado Vs. Periodismo comprometido con la información veraz. En una economía de mercado, donde la sociedad de la información y de la imagen se une a una sociedad del consumo, se hace necesario un periodismo que vaya más allá del servicio del mercado y se convierta en un periodismo comprometido con la información veraz y que, a su vez, sea creíble y capaz de aportar criterios de decisión trasparentes. En este sentido, Micó, Canavilhas, Masip y Ruiz (2008) nos recuerdan que en la actualidad nos encontramos en una carrera en la que se busca ser el primero en dar una noticia, dentro de una lucha absurda si se tiene en cuenta que en la mayoría de los casos se ofrecen noticias de agencia y que, por lo tanto, a los pocos minutos e incluso segundos, todos los medios pueden llegar a reproducir las mismas frases, lo cual puede llegar a motivar que se produzca la difusión de errores como los vistos anteriormente, prácticas desdeñables que den como resultado la publicación de imágenes que pueden ser manipuladas o la emisión de noticias que no hayan sido contrastadas, dando como resultado final una información poco veraz en el mejor de los casos. A este respecto, la ausencia de resultados que atribuye Escobar (2002:18) a la autorregulación se podría imputar a que la responsabilidad puede recaer de manera mayoritaria sobre “las espaldas del eslabón más débil de la cadena: los periodistas”. Esto se debe a que sus condiciones laborales son cada vez más precarias, lo cual lleva a que se vean obligados a trabajar en un ambiente cada vez más marcado por las exigencias del mercado y las cuentas de resultados. De esta manera, al igual que también nos propone Aznar (2005), esto nos haría a que se hiciera necesaria una autorregulación de las empresas y, a la vez, una responsabilidad compartida por todos, lo cual también incluiría a las audiencias, ya que sólo de esta manera la autorregulación y los códigos deontológicos serían efectivos y podrían dar respuesta a la realidad que la sociedad actual de la información requiere. 31 A esto podemos añadir las palabras de Suárez Villegas (2014) cuando comenta que la falta de vitalidad de la ética podría estar causada por la una mala voluntad del profesional, sin embargo, a ello también puede añadirse una deficiente protección de los derechos de los profesionales, cuando estos se ven sometidos a exigencias de las empresas periodísticas que ponen en cuestión sus deberes profesionales y les añaden una presión adicional y pueden condicionar su trabajo. Esta situación puede producir una especie de vaciamiento de la profesionalidad del periodista y producir lo que se podría calificar de “periodismo sin periodistas”, ya que estos se pueden ver obligados a abandonar la investigación de los acontecimientos para acabar convirtiéndose en difusores de noticias que han sido elaboradas por otras instancias, ya sean estos poderes públicos, empresas privadas, agencias informativas o, lo que últimamente se produce cada vez con más frecuencia, y es a través de las redes sociales y los blogs. A todo esto Suárez Villegas (2014) añade que la dinámica de un modelo de periodismo mercantilista que reduce los hechos a titulares fugaces e impactantes, como si se tratara de un eslogan publicitario, deja a la ciudadanía ayuna de la información necesaria para formarse un juicio crítico sobre los acontecimientos de interés público, circunstancia que facilita la posterior domesticación de la opinión pública por parte del poder, lo cual nos lleva a una falta de veracidad debida a la falta de información suficiente para poderse hacer una idea suficientemente amplia y correcta de la realidad a la que se trata de mirar y entender para poder a su vez dar una respuesta con los suficientes criterios que conformen una opinión. En este sentido, en el libro “El discurso del miedo”, del profesor Rodríguez Borges (2010), se pone de relieve cómo la inmigración es presentada bajo categorías que la asocian con situaciones de ilegalidad o ruptura del orden social. En parte este efecto se ve reforzado por un público acostumbrado a hacer de las noticias una lectura de titulares, así como por una narrativa audiovisual que selecciona los aspectos más sensacionalistas para su tratamiento. 32 Además de todo esto, se añade que los medios actúan como meras correas de transmisión de las fuentes oficiales, lo cual nos lleva a que ello puede contribuir a “oficializar” una opinión pública sobre este o cualquier otro asunto, frente a la ausencia de información en cualquier circunstancia que rodea a la inmigración o cualquier otro tema. Para finalizar y tomando las palabras nuevamente de Suárez Villegas (2014), la tarea del periodista no puede consistir simplemente en reproducir las noticias de terceros, sino en ser capaz de buscarlas y contarlas de manera veraz e independiente, lo cual nos llevará a una información que dé credibilidad a la noticia, desde un criterio de veracidad en la sociedad del consumo, donde la información es un bien de consumo y de poder. b) La calidad como distintivo del periodista profesional En nuestros días, la calidad es una palabra reusada en todos los campos y, a menudo, vaciada de significado y transformada en un elemento más para la venta en la sociedad del consumo. Sin embargo, queremos aquí darle una significación concreta, para lo cual continuamos haciendo nuestras las palabras de Micó, Canavilhas, Masip y Ruiz (2008) cuando comentan que hay que partir de la idea de que la credibilidad es la consecuencia lógica del rigor ético y profesional, elementos clave de una calidad periodística en nuestros tiempos, a lo cual añaden que hemos de seguir creyendo en la definición de periodismo que conserva intacta la función clásica que el liberalismo político asignó a la profesión: debe orientar al ciudadano, en un mundo cada vez más complejo, para que pueda formar su opinión y traducirla en voluntad política, entendiendo que la distinción del periodista profesional del resto de emisores está estrechamente ligada a la realización de un periodismo de calidad y creíble que se distinga del periodismo aficionado realizado desde, por ejemplo, blogs. En esta línea, retomamos a Suárez Villegas (2014) cuando dice que las señas de identidad del periodismo deben de hundir sus raíces en su compromiso con la verdad y la voluntad de actuar como guardián de los intereses de la ciudadanía frente a las injusticias sociales. En este sentido, el periodista se convierte en un observador incómodo de los poderes públicos cuando carecen de transparencia 33 en sus actuaciones, y frente al periodismo al servicio del mercado que privilegia noticias de consumo rápido y de escasa sustancia informativa, se reivindica un modelo de periodismo que profundice en la realidad de los acontecimientos y ofrezca versiones plurales y críticas de la realidad social. Además de todo lo anterior, también añade que la responsabilidad del medio no sólo debe alcanzar a los criterios de veracidad, que en un principio es la base de todo lo demás sino también al control de una participación que debería ser plural y constructiva para ciudadanos con espíritu crítico y dialogante. En esa línea de construcción de una ciudadanía global y plural debe de caminar la calidad periodística cogida de la mano con una ética profesional capaces de dar respuesta a las necesidades de nuestra sociedad y de una verdadera democracia participativa. En este sentido, nos sumamos a sus palabras cuando explica que la calidad informativa debe marcar y marcará la diferencia entre la actividad de los medios de comunicación y el resto de los agentes que pueblan la infoesfera digital de los cuales ya hemos hecho mención anteriormente. Y es con este objetivo en nuestra mente que se ha de avanzar por un periodismo que aspire a un estilo de información capaz de rehuir las urgencias de nuestro tiempo y de ofrecer noticias contrastadas y a su vez contextualizadas capaces de aportar una visión verdaderamente completa de los acontecimientos y hechos que se producen y ser reflejo de los mismos desde la fidelidad informativa y veraz. Ya para finalizar, tomamos prestadas las palabras de Keller (2014:45) cuando nos indica que “creemos en un periodismo de la verificación más que en el de la aseveración. Esto quiere decir que valoramos mucho más la precisión que la velocidad o la sensación”. A esta característica añade la transparencia, es decir, acreditar sus fuentes y las pruebas pertinentes que avalen los hechos. Y es que la noticia es tal cuando ocurre y en los términos que se produce, sin que deba ser recortada o ajustada para ofrecer ciertas interpretaciones interesadas. 34 3. Budismo y Recta Palabra 3.1 Aproximación al budismo: Dónde, cuándo y por qué Existe una amplia bibliografía respecto al budismo, fácilmente accesible de manera en diferentes fuentes como puede ser la fuente de internet de Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Budismo a la cual hacemos referencia por ser una plataforma de información que se construye de manera colaborativa y a la cual hemos accedido en diferentes momentos para completar y desarrollar este punto del TFM. En esta podemos de manera ágil y sencilla introducirnos en su conocimiento, si bien es cierto que aquí se trata tan solo de una aproximación que abre las puertas a una realidad mucho más profunda que la que podemos abarcar en este trabajo, y donde la práctica es la culminación del conocimiento más allá de los datos expuestos tanto en las diferentes fuentes de información como en la síntesis que a continuación se desarrolla. a) Historia y desarrollo El budismo está basado en las enseñanzas del maestro espiritual llamado "el Buda" ("el Despierto", c. siglo V al IV siglo a. C.). Los primeros textos budistas que se pueden encontrar tienen el apellido de Buda como "Gautama" (Pali: Gotama). Los detalles que encontramos de la vida de Buda se mencionan en muchos textos budistas tempranos, sin embargo, estos son escasos y las fechas precisas no son conocidas y solo podemos tener una aproximación a las mismas. Las diferentes evidencias que podemos encontrar de los primeros textos sugieren que pudo nacer en Lumbini y que además creció en Kapilavastu, siendo esta una ciudad en la llanura del Ganges, muy cercana de la actual frontera entre Nepal y la India, y que además de esto pudo pasar su vida en lo que actualmente serían los modernos Bihar y Uttar Pradesh. Todo indica también que nació en una familia de élite de la tribu Shakya, la cual se encontraba gobernada por una pequeña oligarquía o un consejo similar a una república. Por esto lo llamaban “Shakyamuni” (el sabio de los Shakya). 35 Según algunos textos tempranos que conocemos como el Pali Ariyapariyesanāsutta ("El discurso sobre la noble búsqueda", MN 26), Gautama se conmovió por el sufrimiento de la existencia cíclica, lo cual le llevó a empezar una búsqueda para conseguir la liberación del sufrimiento y el renacimiento. Así mismo, los primeros textos y biografías que encontramos nos indican que Gautama realizó sus estudios por primera vez con dos maestros de meditación, Alara Kalama (sánscrito: Arada Kalama) y Uddaka Ramaputta (Udraka Ramaputra). Al percibir que estas enseñanzas no eran suficientes para obtener su objetivo, pasó a la práctica del ascetismo severo, lo cual daba lugar a un estricto régimen de ayuno y diferentes formas de control de la respiración. Esto no alcanzó tampoco su objetivo, por lo que después recurrió a la práctica meditativa de "dhyana". Se sentó a meditar bajo un árbol de Ficus religiosa ahora llamado "el árbol de Bodhi" en la ciudad de Bodh Gaya y de esta manera logró alcanzar lo que se denomina el "Despertar" (bodhi). De acuerdo con varios textos tempranos como son el Mahāsaccaka-sutta y el Samaññaphala Sutta, al despertar, el Buda obtuvo una visión del funcionamiento del karma y sus vidas anteriores. A esto habría que sumarle también el hecho de que logró el fin de las impurezas mentales (asavas), el fin del sufrimiento y renacimiento en saṃsāra. Este acontecimiento también sumó la certeza sobre el Camino Medio -ni ascetismo extremo ni hedonismocomo el camino correcto de la práctica espiritual para terminar con el sufrimiento. Siendo ya un Buda (uno que ha “despertado”), sumó seguidores y fundó una Sangha (orden monástica). Encontramos que el Samsara en el budismo se considera dukkha, insatisfactorio y doloroso, perpetuado por el deseo y avidya (ignorancia), y el karma resultante, siendo la liberación de este ciclo de existencia, el nirvana, que ha sido la base y la justificación a través de la historia más importante del budismo, donde el karma (del sánscrito: "acción, trabajo") impulsa saṃsāra, encontrando que las buenas acciones (Pāli: kusala) y las malas acciones (Pāli: akusala) producen "semillas" en la conciencia que maduran más tarde en esta vida o en un renacimiento posterior, y donde la existencia del karma es una creencia central en el budismo, lo cual no implica ni fatalismo ni que todo lo que le sucede a una persona sea causado por el karma. 36 Este acontecimiento también sumó la certeza sobre el Camino Medio como el camino correcto de la práctica espiritual para terminar con el sufrimiento. Siendo ya un Buda (uno que ha “despertado”), sumó seguidores y fundó una Sangha (orden monástica). El resto de su vida transcurrió enseñando el Dharma (‘religión’, ‘ley religiosa’ o ‘conducta piadosa correcta’) que había descubierto a lo largo de todo el norte de la India, finalmente muriendo y consiguiendo el "nirvana final" (estado de liberación tanto del sufrimiento (dukkha) como del ciclo de renacimientos), con una edad de 80 años en Kushinagar, India. Encontramos que el budismo es actualmente una religión a nivel mundial y una «doctrina filosófica y espiritual» que no es teísta y que pertenece a la familia dhármica (Familias de religiones contemplativos, meditativos, pacifistas). También a ello se le suma una variedad de tradiciones, creencias religiosas y prácticas espirituales que son esencialmente atribuidas a Buda Gautama. El budismo es la cuarta religión con más importancia en el mundo contando con más de 500 millones de seguidores o lo que vendría a ser el 7 % de la población en el mundo. El budismo tuvo su origen como ya hemos comentado en la India entre los siglos VI y IV a. C., desde donde se difundió a gran parte del este de Asia y descendió su práctica en el país de origen durante la Edad Media. En todas las tradiciones budistas se busca el objetivo de eliminar el sufrimiento (dukkha) y liberarse del ciclo de muerte y renacimiento (samsara), lo que viene representado por el logro del Nirvana o por alcanzar la budeidad. En este sentido, las escuelas budistas se diferencian en su interpretación de distintos elementos en el camino hacia la liberación, la importancia relativa y la canonicidad asignadas a los diversos textos budistas, y sus enseñanzas y prácticas específicas. Las prácticas ampliamente observadas incluyen la “Toma de Refugio” en el Buda, el Dharma y la Sangha, la observancia de los preceptos morales, el monasticismo, la meditación y el cultivo de los Paramitas (perfecciones o virtudes). 37 Nos encontramos con dos ramas importantes del budismo que son el Theravāda que es la Escuela de los Ancianos, y Mahāyāna que es el El Gran Camino, donde el budismo Theravāda está generalizado en Sri Lanka y en el sudeste asiático, al igual que en Camboya, Laos, Myanmar y Tailandia. En este sentido, además encontramos el Mahayana, que cual incluye también las tradiciones de Tierra Pura, Zen, Budismo Nichiren, Shingon y Tiantai (Tendai), y que se encuentra en todo el este de Asia. A ello le sumamos el Vajrayana, que es un conjunto de enseñanzas atribuidas a adeptos indios y que puede verse como una rama separada o como un aspecto del budismo Mahayana, a lo cual sumamos el budismo tibetano ampliamente conocido, y que conserva las enseñanzas Vajrayana de la India del siglo VIII, el cual se practica en los países de la región del Himalaya, Mongolia y Kalmukia. b) Prácticas budistas En el desarrollo del budismo, encontramos diferentes prácticas, algunas bastante expandidas en la sociedad de la información en general y otras muy pocas conocidas. Vamos a hacer un breve recorrido por cada una de ellas para aproximarnos a la perspectiva budista y la forma en que repercute en una determinada forma de comunicar. Empezaremos por la práctica budista “Escuchando el Dharma”, donde encontramos que en diferentes sutras (textos escritos en los que se exponen enseñanzas y preceptos relativos a las diferentes vías de conocimiento para alcanzar la “iluminación” o realización espiritual completa del ser humano) que presentan el camino graduado enseñado por el Buda, como el Samaññaphala Sutta y el Cula-Hatthipadopama Sutta, el primer paso en el camino sería ser capaces de escuchar el Dharma del Buda, lo que nos conduce a la adquisición de confianza o fe en las enseñanzas del Buda. En este sentido, los maestros budistas de Mahayana y Yin Shun afirman que la escucha del Dharma y el estudio de los discursos budistas es importante "si uno quiere aprender y practicar el Buddha Dharma." De la misma manera, en el budismo indo-tibetano, los textos de "Etapas del camino" (Lamrim) por lo general colocan la actividad de la escucha en las enseñanzas budistas como una práctica 38 importante. Imaginemos en el contexto de este TFM la importancia de la escucha previa antes de hablar y, en este sentido, comunicar e informar de forma recta y correcta. Otra práctica fundamental es la que se denomina como “Refugio”, lo cual tradicionalmente es el primer paso formal en la mayoría de las escuelas budistas y que requiere tomar los "Tres Refugios", que también se han venido en llamar las Tres Joyas (Sánscrito: triratna, Pali: tiratana) siendo la base de la práctica religiosa. En este sentido, el budismo tibetano en ocasiones suma un cuarto refugio, en el lama o maestro espiritual. Los budistas sienten que los tres refugios actúan como protectores y también una manera de mostrar una actitud de reverencia básica. En este sentido, la antigua fórmula que se repite para refugiarse afirma que "voy al Buda como refugio, voy al Dhamma como refugio, voy a la Sangha como refugio". En esta línea, Harvey comenta que recitar los tres refugios no se considera un lugar para esconderse, sino un pensamiento que "purifica, eleva y fortalece el corazón", y es que en bastantes escuelas budistas encontramos algún tipo de ceremonia llevada a cabo por un monje o maestro que ofrece la toma de refugio en las Tres Joyas. Esto viene a ser lo que conocemos por una manifestación pública del compromiso, pero no es imprescindible. Encontramos otra práctica en la “Devoción”, donde se produce la práctica de postración budista indo-tibetana en Jokhang, Tíbet, en la cual, en palabras de Peter Harvey, en general las formas de budismo "consideran saddhā confianza confiable o la fe, como una cualidad que ha de ser equilibrada con la sabiduría, y como una preparación y acompañamiento para la meditación". Debido a esto, la devoción es esencial en la práctica de la mayoría de los budistas, donde las prácticas devocionales suman la oración ritual, la postración, las ofrendas, la peregrinación y cantar. Hay que añadir que la devoción budista en general se centra en algún objeto, imagen o ubicación que se considera sagrada o espiritualmente influyente, lo cual nos lleva a ejemplos de objetos de devoción que incluyen pinturas o estatuas de budas y bodhisattvas, estupas y árboles bodhi. En este sentido, el canto grupal público para devocionales y ceremoniales es común a todas las tradiciones budistas y se remonta a la antigua India, en la cual el canto ayudó a 39 memorizar las enseñanzas transmitidas oralmente. A ello se suman los rosarios llamados malas y que son usados en todas las tradiciones budistas para contar el canto repetido de fórmulas o mantras comunes. El canto es, de este modo, un tipo de meditación grupal devocional que conduce a la tranquilidad y comunica las enseñanzas budistas. Dentro de las prácticas enseñadas por el Buda, una es la restricción de los sentidos (indriya-samvara). En los diferentes caminos graduados, esto por lo general es presentado como una práctica que se transmite antes de lo que sería la meditación formal, y que subraya la meditación al debilitar los deseos sensoriales que son un obstáculo. Según Bhikkhu Anālayo, la restricción de los sentidos se produce cuando uno "protege las puertas de los sentidos para evitar que las impresiones sensoriales conduzcan a deseos y tristeza". En este sentido, esta práctica da lugar a una paz y felicidad interna que forma una base para la concentración y la comprensión. A ello hay que sumarle que una virtud y práctica budista relacionada es la renuncia (nekkhamma). Hace referencia a renunciar a las acciones y deseos que se consideran poco saludables en el camino espiritual, como el deseo por sensualidad y cosas mundanas. La renuncia se puede cultivar de diferentes formas, donde la práctica de donación vendría a ser una forma de cultivar la renuncia. Otra forma es la de renunciar a la vida laica y convertirse en monástico. La práctica del celibato (ya sea para la vida como monje o temporalmente) también es una forma de renuncia. Una práctica comúnmente más conocida en nuestra sociedad occidental como “mindfulness” sería la “Atención plena y comprensión clara”, donde la formación de la facultad llamada "atención plena" (Pali: sati, sánscrito: smṛti, que significa literalmente "recordar, memoria") es fundamental en el budismo. En este sentido, Bhikkhu Analayo comenta que la atención plena es una plena conciencia del momento presente que mejora y fortalece la memoria. A ello hay que añadir que existen diferentes prácticas y ejercicios para entrenar la atención plena en los primeros discursos, como los cuatro Satipaṭṭhānas (sánscrito: smṛtyupasthāna, "establecimientos de atención plena") y Ānāpānasati (sánscrito: ānāpānasmṛti, "atención plena de la respiración"). 46 sufrimiento se extingue con el abandono del anhelo, con la ausencia de pasión, el no albergar más. Esto es el nirvana. Esta verdad dice que es posible poner fin al sufrimiento. La cuarta no habla de la existencia de un Noble camino óctuple para lograr este cese: el método para extinguir al sufrimiento, donde se prescribe un método, o camino, con el que se intenta evitar los extremos de una búsqueda excesiva de satisfacción por un lado y de una mortificación innecesaria por el otro. Este camino comprende la sabiduría, la conducta ética y el entrenamiento o cultivo de la ‘mente y corazón por medio de meditación, atención y la plena consciencia del presente de manera continua. Se requiere método y disciplina para eliminar la ignorancia, el anhelo y finalmente duhkha. Es el camino de la sabiduría, la ética y la meditación, expuesto de manera detallada en el Noble Camino. Para finalizar, tomar en consideración el Noble Camino Octuple (Āryamārgaḥ) que consiste en un conjunto de ocho factores o cualidades interconectados que, cuando se desarrollan juntos, conducen al cese de dukkha. Estos ocho factores son: Visión correcta (o Comprensión correcta), Pensamiento correcto, Hablar correcto, Acción correcta, Medios de vida correctos, Esfuerzo correcto, Atención plena correcta y Concentración (Samadhi) correcta. b) La ética budista en y para la vida Dentro de la ética budista, llamada Śīla (sánscrito) o Sīla (Pāli), esta se fundamenta en lo que se ha venido en llamar los principios de ahimsa (no ocasionar daño) y el Camino medio (moderación; no reprimir ni tampoco aferrarse a nada). Si seguimos las enseñanzas budistas, encontramos que los principios éticos están determinados por el hecho de si una acción cualquiera podría tener una consecuencia dañina o perjudicial para uno mismo o para otros. Śīla consiste en el habla correcto, la acción correcta y los medios de vida correctos, siendo la donación una virtud principal dentro del budismo. Si vemos las escrituras budistas, encontramos que explican los cinco preceptos (en sánscrito: pañcaśīla) como el estándar mínimo de la moral budista. Es el sistema moral más importante del budismo, junto con las reglas monásticas. Los 47 cinco preceptos se aplican tanto a los devotos masculinos como femeninos, y son: 1. No matar a ningún ser. 2. No tomar lo que no me pertenece. 3. No tener una conducta sexual dañina. 4. No decir mentiras. 5. No consumir alcohol o drogas que conducen a la falta de atención. El Canon Pali recomienda que uno debe equipararse con los demás, sentir que no hay diferencia con los demás, y sobre la base de eso, no hacer daño a ningún ser que tenga capacidad de sentir. La compasión y la creencia en la retribución kármica forman la base de los preceptos, y practicar los cinco preceptos es parte de la práctica laica regular, tanto en el hogar como en el templo, entendiendo que los cinco preceptos no son mandamientos y las transgresiones no invitan a sanciones religiosas, pero su poder se ha basado en la creencia budista en las consecuencias kármicas. Por ejemplo, matar conduce al renacimiento en los reinos del infierno, y durante más tiempo en condiciones más severas si la víctima del asesinato era un monje. Dentro de la doctrina budista, los preceptos están destinados a desarrollar la mente y el carácter para progresar en el camino hacia la iluminación. En la vida monástica en el budismo encontramos preceptos adicionales como parte del Vinaya ("Disciplina") y el Patimokkha (código de reglas monásticas), y a diferencia de los laicos, las transgresiones de los monjes invitan a sanciones, mientras que los laicos y los novatos en muchas fraternidades budistas también sostienen ocho o diez preceptos de vez en cuando. Cuatro de estos son los mismos que para el devoto laico: no matar, no robar, mentir y no intoxicarse. Los otros cuatro preceptos son: 1. No actividad sexual. 2. Abstenerse de comer en el momento equivocado (después del mediodía). 3. Abstenerse de joyas, perfumes, adornos, entretenimientos. 4. Abstenerse de dormir en una cama alta. 48 3.3 Comunicación desde una perspectiva budista a) La verdad y Buda Comenta Alan Senauke (2002) que la regla de oro del Buda con respecto al habla correcta le ha servido bien durante muchos años, y es que antes de hablar -o escribirtrata de preguntarse si sus palabras son verdaderas, útiles y oportunas. Tres principios básicos, ninguno de los cuales es suficiente para romper el silencio. Pensamos que la verdad es más o menos objetiva, pero se escapa de los dedos si se la aprieta con demasiada fuerza. Útil es otro asunto completamente diferente. ¿Son mis palabras útiles para la persona a la que se las hablo? ¿Me son útiles? Si la verdad se dice con enojo o con timidez, ¿se entenderá? Y luego, lo que es oportuno. Incluso las palabras verdaderas, dichas con cuidado, con moderación, pueden no ser oportunas. Dicho de otro modo, es posible que la otra persona no esté dispuesta a dejarlos entrar en ese momento en particular y es entonces cuando caen planos y las tres condiciones deben cumplirse cuando hablamos con otra persona, a lo cual le suma diciendo que considerar lo que es verdadero, útil y oportuno significa reconocer cuáles podrían ser nuestras propias opiniones egocéntricas. Luego tratamos de sentir si nuestras palabras ayudarán a otra persona a liberarse de sus propios puntos de vista egocéntricos, o simplemente ayudarán al yo a cavar una rutina más profunda, y es en este sentido que dice que las palabras son como flechas o balas. Sus heridas pueden curarse, pero quedan cicatrices. Una vez que se ha dicho o escrito una palabra, no hay forma de devolverla. Senauke (2002) añade que la naturaleza humana incluye lo bueno y lo malo, fortalezas y debilidades, y que cada rayo de luz tiene su nube. En ese sentido, el Dharma o realidad contiene todo esto, y el desafío de la práctica del Dharma es ver a través de estas cualidades el todo viviente más amplio. Esto también se aplica a nuestras comunicaciones pues, en siguiendo sus palabras, estamos soñando si pensamos que podemos ingresar solo en aquellas partes de la vida en Internet que preferimos o valoramos, sin tener que contar con las 49 desventajas. Tampoco podemos quedarnos al margen, pretendiendo no estar involucrados con Internet. Hay que recordar que, si nos sentimos heridos o enojados, esperaremos antes de responder y pensaremos en el impacto y la utilidad de nuestras palabras, en los términos del Buda que se establecen en su discurso al respecto. En este sentido, el cuarto precepto dice que hay que escuchar profundamente y hablar con amor consciente del sufrimiento causado por el habla inconsciente y la incapacidad de escuchar a los demás, por lo que uno debe de comprometerse a cultivar el habla amorosa y la escucha profunda para llevar alegría y felicidad a los demás y aliviar a los demás de su sufrimiento. Sabiendo que las palabras pueden crear sufrimiento o felicidad, uno debe de comprometerse a aprender a hablar con sinceridad, con palabras que inspiren confianza en uno mismo, alegría y esperanza. Hay que estar decidido a no difundir noticias que no se sepa con certeza y a no criticar o condenar cosas de las que uno no esté seguro. Abstenerse de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia, o que puedan hacer que la familia o la comunidad se rompan, y hacer todo lo posible por reconciliar y resolver todos los conflictos, por pequeños que sean. - Thich Nhat Hanh -, para que el futuro sea posible. En este sentido, Robinson (2019), indica que el Buda, junto con líderes de prácticamente todas las tradiciones religiosas y éticas, fue sabio al insistir en que evitemos mentir, que evitemos comunicar intencionalmente a los demás lo que sabemos que es falso. Es esencial para una sociedad sana, y esencial también para relaciones saludables con nuestros amigos y con aquellos que amamos este tipo de discurso. En palabras de Nwe (2017), para que un periodista gane respeto, credibilidad y confianza de su audiencia, debe informar de la verdad. Según el budismo, para ganarse la confianza de los demás hay que decir la verdad siguiendo esa guía, y que son: -la tendencia a hablar de no haber visto cosas que no se han visto; -la tendencia a hablar de no haber oído cosas que no han sido escuchadas; 50 -la tendencia a hablar de no haber experimentado cosas que no se han experimentado; -la tendencia a hablar y de no haberse dado cuenta de cosas que no se han realizado; -la tendencia a hablar de haber visto cosas que se han visto; -la tendencia a hablar de haber oído cosas que se han escuchado; -la tendencia a hablar de haber experimentado cosas que se han experimentado; -la tendencia a hablar de haberse dado cuenta de cosas que se han realizado. En este sentido, continúa Nwe (2017) diciendo que decir la verdad requiere conocimiento y comprensión. El Buda proporcionó cuatro criterios del discurso correcto, es decir, el discurso que conducirá al reconocimiento de que se está hablando de la verdad. En Digha Nikaya, Samannaphala Sutta, el Buda dijo que uno puede llegar a la verdad si él o ella cumple con la regla del discurso correcto y que hay cuatro tipos de discurso correcto. Son: abstenerse de mentir, de hablar divisivo, de hablar abusivo y de charlas ociosas. La implicación es que la verdad requiere un discurso correcto y evitar el discurso inapropiado. A lo cual se añade que una persona se abstiene del discurso falso, que se abstiene estrictamente del discurso falso, sólo habla la verdad, es honesto y es creíble, sin intención de engañar al mundo. Esta puede ser una guía para los medios de comunicación, dado que decir la verdad es crucial en la ética de los medios de comunicación, y cualquier oposición a decir la verdad se considera engaño. b) Análisis budista del discurso correcto Tal como indica Robinson (2019), Buda vivió y enseñó en una sociedad oral, donde su concepto original de “Discurso Correcto” se habría preocupado por la comunicación oral, pero hoy en día en una sociedad globalizada e interconectada, sus directrices sobre el discurso correcto se deben de tomar para cubrir toda comunicación entre las personas, incluyendo los nuevos medios de 51 comunicación y formas que han ido surgiendo de modo especial en el último siglo. En este sentido, siguiendo sus palabras, cuando se le pide que caracterice el discurso correcto, se dice que el Buda respondió que el orador se abstiene de mentir, de hablar divisivo, de hablar abusivo y de charlas ociosas. Esto de entrada nos ofrece ya una idea clara sobre la cómo debe de ser la transmisión de información, y es que como ha escrito el filósofo y neurocientífico Sam Harris, "Las mentiras son el equivalente social de los desechos tóxicos: Todo el mundo está potencialmente dañado por su propagación" (Harris, 2013). Y es que en la sociedad de la información del mundo actual y, tal como dice Robinson (2019), a medida que las personas toman decisiones con respecto a cómo deben satisfacer sus necesidades y vivir sus vidas, inevitablemente deben confiar en la información de los demás. Pero si no tienen ninguna confianza en que lo que la gente les dice es generalmente cierto, entonces las preguntas hechas, las respuestas dadas y la información intercambiada se vuelven inútiles. El individuo queda a la deriva sin ninguna base para tomar decisiones o planificar su vida. Y es que la sociedad colapsa cuando se pierde la confianza general en la veracidad de los demás, o cuando los miembros de la sociedad se vuelven incapaces de distinguir los mensajes verídicos de los engañosos (Bok, 1999). A ello añade que por su propio bien, el Buda quería ayudar a las personas a llevarse bien el uno con el otro, y crear comunidades armoniosas, cohesionadas y amorosas. Por lo tanto, les advirtió que evitaran el discurso divisivo. El discurso malicioso o calumnioso que pone a otros grupos, que promueve estereotipos negativos, y que auto justificada y juiciosamente denigra a los demás sólo promueve la división, la hostilidad y la discriminación. Cuando están infestados con este tipo de discursos, grupos, comunidades y sociedades se separan. Y es que el Buda aconsejó a sus oyentes que evitaran el discurso duro y abusivo, y que en su lugar hablaran con una voz amable y gentil. Está bien, argumentó el Buda, si su discurso es firme y si se enfrenta directa y francamente a la injusticia, pero no debe ser inflamatorio, despectivo, desdeñoso o abusivo. 52 Continúa con una de las principales directrices con respecto al discurso correcto es que evitamos las conversaciones ociosas, discursos que no tienen sentido, carecen de propósito o profundidad. Y es que el Buda sostuvo que debíamos ser conscientes de lo que estamos a punto de decir, y que sólo debemos hablar si estamos seguros de que lo que estamos a punto de decir es verdadero, amable, necesario y mejora sobre el silencio. Añade que, en la época del Buda, las charlas ociosas tomaban la forma de una persona hablando directamente con otra. Hoy en día nos bombardean las comunicaciones —desde la televisión, la radio, los periódicos, las revistas, el cine e Internet—, la gran mayor parte de las cuales podría considerarse con razón una charla ociosa. Ya sea que estemos contribuyendo a esa charla a través de Facebook, tuiteando o lo que sea, o simplemente perdiendo nuestro tiempo a través de la visualización pasiva, la mayoría de nosotros probablemente estaría mejor si la redujésemos sustancialmente. Como ciudadanos tenemos que mantenernos informados, y mucha comunicación electrónica es necesaria y justificada, pero la inmersión total y continua probablemente no sea una buena idea. El equilibrio es esencial en este caso. En esta línea, Bamford (2014), comenta cómo el discurso correcto es fundamental para la vida ética. Los otros dos componentes de la moral budista, acción y sustento correctos se definen negativamente, pero el discurso correcto implica alentar a otras personas a seguir adelante entre sí, y reconciliarlas cuando se caen, formulando lo que uno dice para que fomente la armonía y el disfrute de la armonía. El discurso correcto es apropiado para el momento y suave; reflejando una mente impregnada de buena voluntad, promueve el verdadero bienestar. Y en este sentido, el Buda ejemplifica esta habilidad. Se le presenta cómo adaptar su mensaje a su interlocutor, y nunca estar en desacuerdo con lo que se le dice, sino darle la vuelta. No confrontativamente, induce a los actores sociales significativos a cambiar su pensamiento y comportamiento para mejorar el bienestar material y espiritual general. Se anima a todos a seguir ese ejemplo. A todo lo anterior hay que añadir lo que dice Rey (2017) cuando pregunta ¿Qué es el discurso correcto y cómo debe aplicarse en los múltiples desafíos de la vida 53 social y política? En este sentido dice que examinar los pasajes del canon Pāli muestra que, aunque el discurso correcto es normativamente veraz y gentil, el Buda apoyó el discurso "agudo" cuando era beneficioso y oportuno, y permitió y modeló críticas directas y agudas a la persona cuyas palabras o acciones eran dañinas, y es que se necesita un buen juicio moral para determinar cuándo se debe usar el habla aguda, a lo cual se suma que en el caso de responder a los partidarios de Donald Trump, se encuentran beneficios en evitar un discurso agudo en un esfuerzo por construir entendimiento mutuo y sanar las profundas divisiones en la sociedad estadounidense contemporánea. Sin embargo, se hace una excepción para el discurso de odio que se considera que necesita ser confrontado inmediatamente. A ello añade Rey (2017) que el discurso correcto es uno de los ocho componentes del Noble Camino Ocho que enseña el Buda y, por lo tanto, es una enseñanza central y destacada con respecto al comportamiento. En este sentido añade que, si uno preguntara a un budista, monástico o laico razonablemente bien informado, cuáles son las enseñanzas del Buda sobre el discurso correcto, probablemente diría que se resumen en que uno diga la verdad. Aquellos mejor informados bien podrían agregar que, además, se requiere que uno hable de modo suave y amable. Esta es, de hecho, la opinión recibida sobre el discurso correcto en el budismo, que debe ser veraz, gentil y amable. Las enseñanzas de esta naturaleza se encuentran con frecuencia en el canon Pāli y, por lo tanto, se entienden con razón como la enseñanza básica del Buda sobre el tema. Estos son dos textos representativos sobre el discurso "bien hablado": 1. El Bienaventurado dijo esto: "Monjes, cuando el habla posee cuatro factores, está bien hablado, no mal hablado, y es intachable e irreprochable entre los sabios. ¿Qué cuatro? Aquí, un monje habla sólo lo que está bien hablado, no lo que está mal hablado. Sólo habla Dhamma, no no Dhamma. Sólo habla lo que es agradable, no lo que es desagradable. Sólo habla lo que es verdad, no miente. Cuando el habla posee estos cuatro factores, está bien hablada, no mal hablada, y es intachable e irreprochable entre los sabios". (Bodhi Harmony 75; 54 Suttanipāta III,3; véase también Saḥyutta Nikāya 8:5; Bodhi Conectado 284-85) 2. Monjes, cuando el habla posee cinco factores, está bien hablado, no mal hablado, y es intachable e irreprochable entre los sabios. ¿Qué cinco? Se habla en el momento adecuado; lo que se dice es cierto; se habla suavemente; lo que se dice es beneficioso; se habla con una mente de bondad amorosa. Cuando el habla posee estos cinco factores, está bien hablado, no mal hablado, y es intachable e irreprochable entre los sabios. (Bodhi Harmony 75; Aḥguttara Nikāya 5:198; Bodhi Numérico 816) Podemos ver cómo en los dos textos la verdad está referida a la necesidad de aquello que se dice y está correctamente hablado, encontrando cómo en el primer pasaje nos dice que el discurso correcto siempre es agradable y en el segundo pasaje vemos cómo lo que está correctamente dicho se dice con suavidad suavemente. Sin embargo, el Buda entiende también que hay momentos en los que se debe de dejar el discurso suave y agradable que sería el normativo, y anima a los monjes tal y como vamos a comprobar en el siguiente pasaje a que en ocasiones de manera directa se pueda hablar de una manera crítica tal como se desprende del siguiente texto: Monjes, que poseen cinco cualidades, un monje residente es depositado en el cielo como si fuera traído allí. ¿Qué cinco? (1) Después de haber investigado y examinado, habla con desaprobación de alguien que merece reprobación. (2) Después de haber investigado y examinado, él habla alabanza de alguien que merece elogios. (3) Después de haber investigado y examinado, sospecha sobre un asunto que merece sospechas. (4) Después de haber investigado y examinado, cree que un asunto que merece la creencia. (5) No despilfarra lo que se ha dado por fe [es decir, alimentos dados como limosnas]. Poseyendo estas cinco cualidades, un monje residente es 55 depositado en el cielo como si fuera traído allí. (Bodhi Harmony 80; Aḥguttara Nikāya 5:236; Bodhi Numérico 832-33) Aquí podemos ver como el Buda dice a los monjes que pueden hablar desaprobando a alguien o algo que merece desaprobación, lo cual ya no es alguien no un discurso suave y agradable, ya sea por el que está en el extremo receptor de la desaprobación, o por aquellos que lo escuchan. Por lo tanto, tal como indica Rey (2017), podemos decir sobre la base de las normas budistas que tienen el deber moral de hacerlo, dado que, si han investigado y examinado cuidadosamente y han descubierto, por ejemplo, que alguien está hablando falsa o dañinamente y que podría dañar a la Sangha, a la comunidad laical o a un individuo, tienen la responsabilidad implícita de hacer lo que puedan para prevenir dicho daño, alertando o advirtiendo a la comunidad o al individuo. Esto les obligará a declarar claramente cuando una persona está hablando falsamente /dañinamente. Una vez más, la comunidad laical confía en los monjes y los mira como maestros y guías morales. Esto les obliga a mostrar claramente a la comunidad lo que está bien y lo que está mal, lo que es verdadero y falso, y esto no se puede hacer si se evita nombrar el discurso falso y dañino en las situaciones concretas, incluidas las personas, en las que se encuentra. A esto, Rey añade que, en las enseñanzas del Buda, el principio ético que trasciende a todos los demás es simple, directo e intuitivo: evitar causar sufrimiento, prevenir el sufrimiento, aliviar el sufrimiento. Si un principio como el que decir siempre la verdad entra en conflicto con el principio de prevenir el daño, prevalece este último. Del mismo modo, si el principio del discurso suave entra en conflicto con la prevención de daños, este último prevalece y el Buda añade que la desaprobación debe ser precisa, veraz y oportuna. No es de extrañar el hecho de que debe ser preciso y veraz, pero es especialmente notable que debe ser oportuno, porque, "lo que sobresale ... es el conocimiento del momento adecuado para hablar en cualquier caso en particular." Termina Rey comentando que el Buda nos señala en la dirección del juicio moral, indicando que, después de la investigación y el escrutinio, saber que un individuo 62 A ello, añaden Roy y Narula (2017) que el mismo Buda fue un comunicador influyente, el cual solía dirigirse a la masa general en un lenguaje muy fácil y comprensible, y que planeaba sus mensajes de una manera que involucraba a individuos convencionales. En este sentido, dice Dissanayake (2009) en términos de modelos de comunicación, que Buda puso al receptor en el centro de su modelo de comunicación, a diferencia de la mayoría de los modelos occidentales, que, hasta hace poco, se centraba en el remitente. Así pues, el Buda siempre conceptualizó la comunicación en términos de un contexto específico, donde el acto de comunicación constituyó un acontecimiento, y el contexto era una parte integral y principal del significado. Además, dio gran importancia a las estrategias retóricas que se desarrollaban por el comunicador. En esta línea podemos ver como las distintas formas en que expuso en alegorías de servicio, parábolas, tropos e historias dan testimonio de este hecho, encontrando que la comunicación es algo fundamental dentro del pensamiento budista (pág. 84). Roy y Narula (2017) indican además que otra característica distintiva que marcó la importancia del Buda como comunicador fue su uso eficaz de diversas estrategias retóricas, y es que, como comunicador especialmente atractivo, el Buda envió regularmente varias narrativas para transmitir su mensaje. Encontramos aquí que las enseñanzas budistas ofrecen reglas abundantes sobre cómo los individuos deben transmitir, o qué normas y principios deben guiar el comportamiento de los grupos de personas, y donde el fundamento de las perspectivas budistas de la comunicación se encuentra en la perspectiva budista del dialecto o el lenguaje, considerando que el lenguaje avanza continuamente en relación con los entornos y condiciones sociales. A ello añaden que, según el budismo, el lenguaje y la comunicación en última instancia deben allanar el camino a la liberación. Por lo tanto, la autorreflexividad para los budistas se incorpora con el mismo procedimiento de comunicación verbal, y al transmitir, no es sólo juntar un grupo de palabras, sino que además de pensar en ellas y evaluarlas, transmitirlas y 63 utilizar el lenguaje para interactuar con los demás, es abrazar una buena posición y, por lo tanto, transmitir a través del lenguaje es además poder pensar en cómo uno se constituye como ser humano. 64 4. Conclusiones: Hacia unos medios de comunicación inspirados en la ética y en la Recta Palabra budista. Pearson (2015) nos comenta cómo las Cuatro Nobles Verdades de Buda y su asociado Noble Óctuple Sendero (magga) pueden ser herramientas fructíferas para informar la teoría y el análisis de la comunicación, y la ley y la ética de los medios. En este sentido, las enseñanzas de Buda sobre el derecho de expresión (samma vaca) ofrecen una comprensión clave para ayudar a la deconstrucción de los textos de los medios de comunicación, y en cuanto al derecho y la ética de los medios de comunicación, amplía la aplicación de los principios del derecho a la palabra para comparar las defensas contra la calumnia (difamación) tal y como se han desarrollado en cuatro jurisdicciones occidentales. En este sentido, el paradigma occidental que ha dominado los enfoques de los estudios sobre la comunicación y los medios de comunicación en las últimas décadas, como sugiere Gunaratne (2015), puede beneficiarse de una perspectiva más globalizada, en particular una que permita tradiciones como el budismo que han teorizado la comunicación durante más de dos milenios. Gunaratne (2015) apuesta por una "empresa humanocéntrica que abarque las filosofías seminales de toda la humanidad". Continuando con Pearson (2015) en su artículo “Análisis esclarecedor de la comunicación en Asia y el Pacífico: estudios de medios, ética y derecho desde una perspectiva budista” nos ejemplifica cómo un enfoque no occidental podría funcionar en la práctica demostrando cómo los principios budistas básicos podrían: • Ayudar a analizar el discurso de los medios de comunicación utilizando las enseñanzas de Buda sobre el habla correcta (samma vaca) para ayudar a alcanzar entendimientos para interpretar los textos de los medios de comunicación; • ampliar la aplicación de los principios del derecho de expresión (samma vaca) para criticar las defensas de la Primera Enmienda contra la calumnia (difamación), nacidas de una tradición libertaria; 65 • ofrecer una teoría del análisis de los medios de comunicación que muestra rasgos de conmensurabilidad más que de universalidad en su aplicación. El enfoque del "periodismo consciente" que nos proponen Gunaratne, Pearson y Senarath (2015) adopta los principios éticos de una tradición particular -el budismocomo marco para una nueva brújula moral tanto para analizar la práctica de los medios de comunicación como para guiar las decisiones profesionales de los periodistas que puedan carecer de ella. Es este último enfoque el que queremos utiliza en este trabajo como invitación para ofrecer una lectura alternativa del análisis y la ética de los medios de comunicación. Llegados este punto, vemos cómo el esquema del Discurso Correcto proporciona una dimensión ética a un análisis del discurso de los medios de comunicación, donde el enfoque del periodismo consciente enmarca las prácticas éticas de los medios de comunicación, en particular el paso del Óctuple Sendero conocido como Palabra Recta, ofrece tanto un marco teórico/ético para analizar el discurso de los medios de comunicación como algunas técnicas reales que los comunicadores profesionales podrían adoptar para evitar algunas de las muchas trampas en el discurso de los medios de comunicación. A partir de estos dos ejemplos, es evidente que un esquema de la Palabra Recta aplicado en un contexto de discurso mediático puede ofrecer a los investigadores de la ética de los medios un esquema útil con el que sopesar la moralidad de la información en el periodismo y la comunicación profesional de la Web 2.0. Y es que tal como indican Chuang y Chen (2003), el budismo en las sociedades de Asia Oriental no es sólo una religión, sino también una forma de vida, y su omnipresencia se refleja en el patrón de pensamiento y el estilo de comunicación de los asiáticos orientales, y ayuda a formar la base del contexto cultural de Asia Oriental, lo cual nos aporta una mirada más amplia de la comunicación en este hemisferio del mundo y su importancia para el resto del mundo. 66 Roy y Narula (2017), nos ofrecen una comparativa entre el modelo aristotélico (occidental) y el modelo budista (asiático oriental), teniendo este primero un énfasis mayor en el envío, con el concepto clave puesto en la capacidad de influir, con un proceso más enfocado al exterior, buscando el control, y dando lugar a una relación asimétrica entre el remitente y el receptor, subrayando en todo este proceso comunicativo el intelecto. Sin embargo, en el modelo budista nos sitúan más en el énfasis en el receptor, teniendo el concepto clave puesto en la comprensión y como base principal la elección, con un proceso tanto hacia afuera como hacia adentro, donde se ofrece una relación simétrica entre el remitente y el receptor, subrayando finalmente la empatía en todo el proceso de comunicación. A esto añaden que el modelo lineal aristotélico es un modelo centrado en el altavoz donde el emisor tiene la parte más vital en él y es el único que crea un dinamismo de comunicación. Es parte del orador transmitir un discurso a la reunión de personas, y el papel de la audiencia es pasivo, influenciado por el discurso. Esto hace que el proceso de comunicación sea unidireccional, de emisor a receptor y, por lo tanto, asimétrico en su relación, mientras que en el modelo poli direccional budista de comunicación se da el énfasis principal en el receptor y el remitente y el receptor disfrutan de una relación simétrica con plena simpatía y comprensión. El modelo abarca tanto el aspecto de la comunicación intrapersonal como la interpersonal. Para ir finalizando este TFM en el que hemos intentado hacer una pequeña fotografía a la ética y a los medios de comunicación en occidente echando una mirada a los códigos deontológicos, a la corrección política y al autocontrol, y situando la veracidad como un principio que debe de llevar a una comunicación recta. En este breve viaje hemos fotografiado la sociedad de la información occidental en la que la comunicación se produce de forma instantánea y la democracia es medial, parándonos en los componentes fundamentales de la ética periodística, en la tecnología de la comunicación, retórica y verdad y volviéndonos a preguntar tal como ya hiciera Marshall McLuhan si el medio el mensaje dentro de un 67 determinismo tecnológico que lo invade todo en nuestra sociedad actual, para lo cual es necesario que existan unos principios éticos en el periodismo ante los actuales desafíos digitales de la información. Otra instantánea que hemos presentado es la del profesional de la información y la nueva realidad social y laboral, donde hemos encontrado un periodismo al servicio del mercado y nos hemos posicionado por un periodismo comprometido con la información veraz, donde la calidad debe ser el distintivo del periodista profesional, donde una ética para la comunicación debe responder ante el monopolio de la opinión pública, y donde la deontología profesional y el periodismo on-line deben comprometerse con la verdad y los nuevos desafíos del periodismo digital, siendo la autorregulación de la actividad informativa un aspecto clave de la identidad de una sociedad democrática así como una ética de calidad en un entorno digital. Una segunda fotografía de este TFM ha sido dedicada al budismo y la Recta Palabra, donde hemos tratado de hacer una aproximación al budismo, preguntándonos dónde, cuándo y por qué mediante su historia y desarrollo así como sus prácticas budistas, situándonos en el budismo en el mundo actual, lo cual ha sido todo un reto y no deja de ser una instantánea superficial de la realidad y profundidad del budismo, pero que de igual modo no podía faltar para dar contexto a los procesos comunicativos en Asia oriental. En esta instantánea hemos abordado la ética y la verdad a partir de las creencias en el budismo, aproximándonos a una ética budista en y para la vida, para entrar finalmente de lleno en la comunicación desde una perspectiva budista para tratar la verdad y Buda y el análisis budista del Discurso correcto. Tal como hemos visto, son muchos los aportes que el budismo puede hacer al modelo comunicativo en occidente, pero resaltaremos para finalizar este trabajo los que entendemos que son más importantes o necesarios hoy en día de entre todos los que hemos ido viendo. Así pues, subrayamos la regla de oro del Buda con respecto al habla correcta antes de hablar -o escribirsegún la cual hay que preguntarse si las palabras 68 que se van a pronunciar son verdaderas, útiles y oportunas. Las implicaciones de esta idea son enormes para el modelo comunicativo occidental y que pasa por repensar y verificar las noticias y la información que se ofrece buscando enriquecer al receptor, al cual se sitúa en el centro de la intención comunicativa, haciéndola útil y aportando un valor añadido a la misma, o tal como decía Thich Nhat Hanh, abstenerse de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia, o que puedan hacer que la familia o la comunidad se rompan, y hacer todo lo posible por reconciliar y resolver todos los conflictos, por pequeños que sean para que el futuro sea posible. El Buda además proporcionó cuatro criterios del discurso correcto, es decir, el discurso que conducirá al reconocimiento de que se está hablando de la verdad. En Digha Nikaya, Samannaphala Sutta, el Buda dijo que uno puede llegar a la verdad si él o ella cumple con la regla del discurso correcto y que hay cuatro tipos de discurso correcto. Son: abstenerse de mentir, de hablar divisivo, de hablar abusivo y de charlas ociosas, y nos ponen en camino hacia la veracidad y la Palabra Recta que tanto parece escurrirse entre las manos en la sociedad de la información occidental. Otro aspecto que quiero subrayar en este punto es la advertencia del Buda para evitar el discurso divisivo, y es que el discurso malicioso o calumnioso que pone a otros grupos, que promueve estereotipos negativos, y que autojustificada y juiciosamente denigra a los demás sólo promueve la división, la hostilidad y la discriminación. Cuando están infestados con este tipo de discursos, grupos, comunidades y sociedades se separan. Y es que el Buda aconsejó a sus oyentes que evitaran el discurso duro y abusivo, y que en su lugar hablaran con una voz amable y gentil. Está bien, argumentó el Buda, si su discurso es firme y si se enfrenta directa y francamente a la injusticia, pero no debe ser inflamatorio, despectivo, desdeñoso o abusivo. Al leer estas palabras, si pensamos en el formato de las noticias hoy en día, seguro que sacamos una sonrisa y pensamos “ojalá pudiera ser así”, y la pregunta es ¿por qué no? Otro elemento para subrayar que hemos visto anteriormente y que tiene un gran aporte a la comunicación en occidente es la ética budista del habla que es muy firme con el prominente principio universal de comunicación ética que está 69 formada por cuatro elementos: mutualidad, mente abierta, honestidad y respeto (Chen & Starosta, 1998). Estos cuatro elementos aportan una mirada fresca y sincera a la necesidad que tenemos en occidente de una comunicación que ponga a las personas en el centro del acto comunicativo y no como una mercancía más de compra y venta, donde el receptor sea visto como un ser digno de recibir la verdad y de elaborar su propio pensamiento crítico como un elemento de libertad y liberador de la propia persona. 70 5. Referencias Bibliográficas Ayala, T. 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