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‒ ‒ CAPÍTULO 72 LA BRECHA DIGITAL, DESIGUALDAD SOCIALY DE GÉNERO ANTONIO JOSÉ GONZÁLEZ-JIMÉNEZ Universidad de Almería 1. INTRODUCCIÓN Las coordenadas espaciotemporales de la sociedad actual en la que nos encontramos sumergidos y denominada “sociedad líquida” (Bauman, 2013), ha provocado que los perímetros de estas coordenadas sean cada vez más borrosas y translucidas. En este capítulo, presentamos una serie de contenidos que intentan demostrar cómo estás coordenadas están modificándose de forma rápida, en función de los acontecimientos sociales y del desarrollo de las tecnologías y otros aspectos. Lógicamente todo avance tecnológico y social, repercute de forma positiva en los ciudadanos, pero en ocasiones esos avances, producen efectos contrarios y secundarios. Las tecnologías nos facilitan la comunicación y el trabajo, trasladándonos a una sociedad denominada “sociedad de aceleración” (Hartmurt, 2016). Nos comunicamos por email en el trabajo, por chat, redes sociales entre las empresas, intranet, sabemos qué gasolinera es la más cerca a nuestra ubicación cuando conducimos y cuál de ellas tiene el precio más económico o a qué hora llegará el bus o metro. Información que nos facilita la vida, pero que hay que gestionar y responder al momento. Estamos disponibles las 24 horas del día, es el nuevo concepto de tiempo, el “tiempo en red o time-space distanation” (Virilio, 2007) y dando lugar a lo que hemos mencionado anteriormente, las “sociedades de aceleración” (Hartmurt, 2016). Por ejemplo, los alumnos que utilizan los dispositivos móviles en clase para divertirse en vez de concebirlo como una herramienta de empoderamiento educativo o la asociación entre los estudios científicos como
‒ ‒ las ingenierías al género masculino, como ocurre en los grados de informática o de arquitectura. Recordemos a Ada Lovelace considerada una las primeras programadoras, a Murray Hopper en los años 30 consiguió a través del programa “COBOL Common Business-Orientad Lanaguage” los ordenadores pudieran hablar… Debido a estos prejuicios enmascarados, han nacido movimientos feministas como la ecofeminismo, tecnofeminismo y ciberfeminismo que tratan de eliminar esa mirada androcentrista. Lógicamente todos estos acontecimientos han repercutido en la educación, provocando la brecha digital para el alumnado que no posee los recursos que le posibilitan acceder de forma tan rápida a estos avances tecnológicos, y provocando más aún, la desigualdad de género como nos indica El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia171 (UNICEF 2016 y 2017) y otros organismos como la Organización de las Naciones Unidas172 (ONU, 2015). En función de esta problemática, exponemos los Objetivos para el Desarrollo Sostenible propuestos por la ONU (2015). Este capítulo está dedicado al encuadre institucional de nuestra propuesta docente. Para este fin, realizamos un recorrido sobre varios conceptos que hemos considerado importantes para comprender la influencia de la sociedad en la educación. Nos referimos a conceptos que son necesarios delimitar previamente para comprender la evolución en la educación actual. Conceptos como postmodernidad, sociedad líquida, infraestructuras y conectividad, sociedad en red y cambio social, injusticia epidémica, migraciones y educación, metas ambientales y desarrollo global y desigualdad en educación. En definitiva, son conceptos derivados de la sociedad que están influenciando en la noción actual de la educación e incluso algunos autores proponen, la necesidad de “repensar y reimaginar” la educación. Los cambios que experimenta la sociedad debido al desarrollo de la conectividad a través de las tecnologías u otros fenómenos como el aumento de la pobreza, de la injusticia 171 De aquí en adelante utilizaremos el término UNICEF para referirnos al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. 172 De aquí en adelante utilizaremos el término UNESCO para referirnos Organización de las Naciones Unidas.
‒ ‒ epistémica… influyen en el actual concepto de educación y los docentes no podemos obviarlos. 1.1. POSMODERNIDAD, EDUCACIÓN LÍQUIDAD YAPRENDIZAJE PERMANENTE Es complicado establecer una definición válida y unánime de postmodernidad y que sea aceptada por la comunidad científica. A pesar de este inconveniente, se puede especificar que la postmodernidad está caracteriza por una nueva forma de pensar que repercute en las maneras que vivimos la economía, la familia, las instituciones tradicionales, la política, la educación… (Bauman, 2008, 2013 y 2016; Bustamante-Zamudio, 2013; Delgado-Ponce, 2015; Laudo 2014 y Ruiz de Santiago, 2014). En nuestro caso, nos vamos a centrar en la educación comprendida desde esta perspectiva, basándonos en Bauman (2008) que denomina a la posmodernidad “Modernidad Líquida”. Este autor sostiene que las formas sociales de la modernidad como las instituciones tradicionales en las que se apoya y que le sirven para protegerlas, tales como la familia o religión, los hábitos tradicionales y normas de comportamiento, se tambalean y desmoronan, dando lugar a la “Modernidad Líquida”. Se abandona las estructuras sólidas. Ahora nos sumergimos en una sociedad que nos ofrece una cantidad de objetos atractivos y consumibles en poco tiempo, caracterizados por el “Síndrome de la Impaciencia”: consumo rápido y búsqueda de la manera más corta y fácil de consumirlos (Bauman, 2008). Trasladando estas ideas al terreno educativo, se ha pasado de una educación centrada en el producto, a una educación donde prima el proceso. Antes el conocimiento se definía por su carácter valido, especializado, acumulativo duradero e útil con el transcurrir de los años. Ahora el conocimiento se percibe como un proceso de adquisición a lo largo de toda la vida, se reduce la importancia de un conocimiento especializado para dar paso a la capacidad de las personas a responder a nuevas situaciones. No interesan los conocimientos duraderos y acumulativos, los conocimientos sirven para un periodo de tiempo, son rápidos e instantáneos, se desechan como las mercancías. Un mundo caracterizado por la
‒ ‒ velocidad de los acontecimientos requiere conocimientos volátiles que cada vez desconfían de los conocimientos establecidos. De esta manera, la educación deja atrás su connotación de conocimiento útil para toda la vida, para un “conocimiento kleenex”, de usar y tirar (Ruiz de Santiago, 2014). Ante esta situación, la educación se debe convertir en una “acción continuada de la vida” y no solo focalizarse en el desarrollo de habilidades técnicas. Debe formar a futuros ciudadanos que recuperen los contextos públicos de comunicación y dialogo y sus derechos que emanan de la democracia. Ante un contexto y un mundo en tan rápido cambio y evolución, la educación debe ser rápida y buscar las maneras de ajustarse a estos cambios, es la “Educación Liquida” (Bauman, 2016 y UnoiNews, 2016). Así pues, la educación está siendo víctima de esta modernidad denominada líquida y que se ve influencia por el desarrollo de las tecnologías. Internet nos permite acceder a la información en milésimas de segundos, en caso contrario, nos irritamos e impacientamos. La cuestión es saber centrar la atención y discernir una información válida, de otra que no lo es. Una de las habilidades del alumno se debe centrar en cómo protegerse de tanta información, ya no interesa reciclarla, memorizarla o reformularla. El alumno debe adquirir y desarrollar las capacidades necesarias para poder hacer frente a estos retos: centrar su atención, discernir una información de otra y lograr un aprendizaje continuo a lo largo de vida. Se ha construido un nuevo escenario que cambia la posición del educador, ahora compite con otros contextos de formación: las tecnologías y por supuesto las redes sociales. Ya no es el único guía en la formación del alumno, le han salido competidores. Lógicamente, si tanta importancia encierra las tecnologías en el campo de la educación, producirá una brecha educativa. No todas las personas tienen acceso a las tecnologías y menos a un consumismo tan rápido en función de las últimas tendencias. La educación se considera en tres niveles, la más básica que se fundamenta en promover y ejercitar la mente, basado en la repetición. Un segundo nivel, basado en capacitar
‒ ‒ a la persona para desenvolverse en un ambiente desconocido y que debe hacerlo de forma creativa e innovadora y por último, el tercer nivel, se basa en conocimientos nuevos que nacen en contextos también nuevos, a una velocidad vertiginosa, donde la persona aprende y modifica constantemente su estructura cognitiva. En este nivel, la información acumulada pierde su sentido y no puede actuar en función de unas estructuras tradicionales, “actuar por actuar”. Ahora los conocimientos son volátiles y validos hasta nuevo aviso en una sociedad líquida (Ruiz de Santiago, 2014). A continuación, exponemos algunas de los rasgos definitorios que marcan la Educación Líquida: ‒ El alumno debe desarrollar la capacidad de mantener la concentración, es decir, se trata de construir conocimiento y no centrarse en la acumulación de contenidos como ha sucedido en años anteriores. Para este propósito, se debe adquirir en este contexto líquido, las cualidades como la atención y la paciencia. ‒ El desarrollo de lo creativo en el alumno para desenvolverse y responder a situaciones novedosas, donde el conocimiento acumulativo proveniente de estructuras tradicionales no sirve. ‒ La educación permanente es necesaria en una sociedad líquida y demanda una renovación de los conocimientos y de la formación que se ajuste a los cambios derivados de esta sociedad. Los conocimientos deben de estar al tanto de las últimas novedades y corrientes pedagógicas, es decir, renovables y reciclables, y no concebidos como mercancías consumibles que pasaran de moda por su carácter volátil y desechable. ‒ La educación se ha generado con el transcurrir de los años, se necesita paciencia para su creación como para su aprendizaje (consumo). No deber ser comparada con la economía y con un concepto mercantil de proceso-producto. ‒ Uno de los problemas es que la información y las tecnologías, al final se han transformado en una herramienta de distracción, más que una herramienta de empoderamiento de la sociedad.
‒ ‒ Ilustremos esta idea con el uso de los dispositivos móviles por parte del alumnado en clase. ‒ La educación debe impregnarse de connotaciones de rapidez para adaptarse a un mundo en constante modificación. ‒ Necesitamos mentes abiertas, creativas y brillantes que nos ayuden a filtrar y ordenar el contenido. 1.2. LA SOCIEDAD EN RED Y CAMBIO SOCIAL Centrándonos en el término de “sociedad red” propuesto por Castells (2006, p.35) y en el desarrollo derivados de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), han generado que las redes de conocimiento e información sustituyan de forma vertiginosa al trabajo y al capital. Los mensajes electrónicos de información se han constituidos como la clave central de las organizaciones y conforman su estructura social. Ejemplo de lo expuesto son las “cookies” en internet, podemos hacer una búsqueda para comprar un producto, y cuando termínanos y entramos en nuestras redes sociales u otro espacio web, toda la publicidad que recibimos está relacionada con ese producto. Ahora estas nuevas estructuras sociales, controlan y dominan una empresa y cada vez más requieren del contacto con otras estructuras sociales, la “sociedad red”. Tal vez, la educación deba impregnarse de estas estructuras sociales para que el alumnado pueda formar parte de esta “sociedad red”, el día de mañana. Según este mismo autor, el mundo se compone de una serie de vías como son las vías de dinero, de mercancías, de personas y de redes, la interacción y comunicación entre estas vías, provoca que el tiempo transcurra más rápido y que las comunicaciones se caractericen por ser simultaneas e instantáneas, denominándolas “tiempo atemporal”. Aunque en un principio este concepto nace para identificar ciertas prácticas en el ámbito económico, se ha trasladado a otros. Actualmente los ciudadanos realizan multitareas y experimentan multividas, como si fuera un juego gracias a las tecnologías para conseguir este tiempo atemporal. Este concepto nos permite “instalarnos en la simultaneidad perenne y en la ubicuidad simultanea” (Castell, 2006, p.206).
‒ ‒ En esta misma línea, Urry (2012) especifica que actualmente las nuevas tecnologías evocan un nuevo tiempo denominado “tiempo instantáneo”, cuyas connotaciones esenciales son la simultaneidad y la imprevisibilidad. Ambos autores, Castell (2006) y Urry (2012) consideran que la tecnología es la causa principal y primordial del cambio social, y que están revolucionando el mundo en sus ámbitos: educativo, laboral, identidades, familias… Esta idea, es lo que se ha denominado “determinismo tecnológico” y conlleva implícitamente, que la innovación tecnológica nos viene proporcionada desde fuera, es decir, el hombre acata la innovación sin oponerse a ella. En cambio, desde la perspectiva de los estudios sobre ciencia y tecnología, se considera que las tecnologías son diseñadas y gobernadas por el hombre, donde el hombre puede oponerse a ella y rechazarla, se trataría de una relación más democrática. En este caso las tecnologías nacen por las decisiones de un grupo de ciudadanos, para unos fines concretos que se proyectan en un unos lugares y momentos determinados. Esta forma de entender las tecnologías conlleva que se caractericen por las personas que las crean y por el contexto social en el que se desarrollan, en ciertas ocasiones, no ausentes de connotaciones políticas. Normalmente cuando pensamos en las tecnologías, nuestra imaginación o pensamientos evocan objetos de reciente creación, ya sean relacionado con el mundo de la electrónica (telefonía móvil, tablets, GPS, ordenadores de ultima de generación, e-books…) o en bits digitales. En cambio, consideramos ciertos objetos como hitos históricos como puede ser la electricidad, la máquina de vapor, la imprenta o los ordenadores Windows o Apple antes que otros como un frigorífico, un microondas o un pañal. Esto es debido a que estos objetos han formado parte de nuestras vidas, han sido absorbidas por el inmobiliario de nuestros hogares y ya son casi invisibles y únicamente le prestamos atención a lo que se deriva principalmente de las modas tecnológicas y de la publicidad, sobreestimando de esta forma las nuevas tecnologías, en detrimento de aquellos que han convivido con nosotros. Pensemos, por ejemplo, en los pañales, el carrito de bebé o en el biberón. Son considerados inventos sencillos pero que han facilitado la vida de muchas madres y padres con la lactancia de la leche con sus
‒ ‒ descendientes, como es el caso del biberón, que no tiene cabida como tecnología en la historia pero que ayudó a muchas madres y padres a tener mayor control sobre los tiempos de lactancia, ahorrar tiempo y que funciones de la madre pudieran ser reemplazados por otras personas, como un padre o un cuidador. Además, este simple invento junto con otros como es el pañal se trasladó de un contexto occidental a países subdesarrollados, siempre cargados de polémica y que, actualmente, no tienen cabida como tecnología en nuestra historia y en cambio, nos han hecho ahorrar bastante tiempo. Lo mismo, por ejemplo, está sucediendo actualmente con los métodos anticonceptivos (Urry, 2012). 1.2.1. Brecha Digital y Género Reconocemos que las tecnologías han aportado progreso a la sociedad, pero en ocasiones, este progreso no es distribuido de forma equitativa. Hablamos de la brecha digital que generan como es en el caso del género. Las tecnologías han sido asociadas al género masculino y esto ha dado lugar, que las profesiones relacionadas con la industria sean ocupadas principalmente por hombres. Cosa injusta ya que no refleja la participación de las mujeres en la evolución de las tecnologías, como es el caso de Ada Lovelace, como una de las primeras programadoras, Murray Hopper que programó los ordenadores para que pudieran hablar y diseñó el programa COBOL en los años 30, otras investigadoras que programaron ordenadores pioneros como ENIAC o las mujeres que descifraron el código Enigma de la Segunda Guerra Mundial. Así pues, las tecnologías se convierten en mecanismos que reproducen culturas, géneros y estereotipos que provocan que la mujer quede renegada a un segundo plano y a su invisibilidad en su relación con las tecnologías (Casado, 2012; Levi-Montalcini y Tripodi, 2014 y 2017, Muñoz-Páez, 2017) Desde un punto de vista androcéntrico, se justifica que la relación mujeres-industria-tecnología es extraño y por el nulo interés de éstas hacia este triángulo de relación. También se justifica la idea de que los hombres son las piezas claves del cambio y las mujeres no tienen las capacidades o habilidades para este fin, es lo que se denomina “injusticia
‒ ‒ epistémica” para denunciar esta situación según Shklar (2010), Wanderer, (2012) y Fricker (citado por González de la Requena, 2015, p.5). Lo que volvemos a insistir, es que se produce una injusta exclusión de la mujer en el ámbito laboral de la industria y tecnología y como nos informa Wajcam (2006 y 2017), las relaciones sociales, los valores y las visiones del mundo están proyectadas y reflejadas en las tecnologías, y a su vez encierran identidades de género e ideologías, que transmiten estereotipos y mitos falsos sobre la relación mujer-industria-tecnología. Desde nuestro punto de vista, las tecnologías engloban una base humanística, es importe el papel de los.as ingenrieros.as pero deben poseer un pensamiento humanístico que les permita eliminar la cultura de las tecnologías, inventar nuevas formas de expresión y diseñar nuevos proyectos que mejoren la sociedad sin producir esta brecha digital. Es natural que a estas formas de opinar, hayan surgido movimientos feministas como el ecofeminismo, tecnofeminismo y ciberfeminismo que pretender erradicar los valores androcéntricos de la tecnologías (Abbate, 2012, Perdomo, 2017 y Schiebinger y Schraudner, 2012). Según la ecofeminismo, la tecnología y la ciencia desarrollada por el género masculino son los causantes de ciertas catástrofes como el armamiento nuclear, bombas atómicas y el declive de la ecología. En contraposición, proponen una ciencia basada en la responsabilidad, en la sostenibilidad, en el cuidado del medio ambiente, en la ética… En el caso del tecnofeminismo y por supuesto, sustentado la filosofía de la ecofeminismo, especifica que las tecnologías se construyen en base a unas identidades de género que se transmiten y que se deben eliminar, e incorporar otros valores que representen y salvaguarden a todos y a todas. Ya por último, el ciberfeminsimo cuya finalidad es eliminar y modificar todos aquellos procesos tecnológicos con un sesgo sexista que dan lugar a que la mujer sea excluida de las posiciones de poder la tecnocultura (Perdomo, 2017 y Zafra, 2013 y 2014). Así, principalmente se centra en la educación, en el diseño de las tecnologías y en el campo de la industria y en el espacio virtual. El ciberfeminismo pretende impregnar
‒ ‒ 3. CONCLUSIÓN La sociedad no solamente se caracteriza por la evolución de las tecnologías, las migraciones están teniendo un gran protagonismo. Las migraciones siempre han existido, pero ahora siguen nuevos patrones de conductas, ahora el ciudadano que emigra está formado y busca mejorar su condición laboral, pero a su vez, también emigran personas que huyen por razones políticas, que son expulsados de sus países… (SorianoAyala, 2016a). Argumentamos que el sistema educativo debe hacerse eco de estas cuestiones y generar en los estudiantes las habilidades para identificar los problemas, entenderlos y buscar soluciones, pero a pesar de estas buenas intenciones, nos encontramos con una serie de obstáculos: los currículos escolares no engloban nada relacionado con la globalización, migración y el transnacionalismo, y aún menos en la formación de los futuros profesionales de la educación (Soriano-Ayala, 2016b, p.3). Basándonos de nuevo en esta autora, especifica la necesidad de tener que volver a repensar la educación en base a: − Europa está recibiendo en los últimos años, una gran cantidad de inmigrantes con un bagaje cultural y étnico que hace necesario que los países europeos, adapten sus currículos a estos nuevos ciudadanos. − Igualmente, Europa sufre una situación económica que obliga a modificar currículos y a incorporar nuevas habilidades y competencias académicas y profesionales para hacer frente a esta situación. − A esta situación, se le suma conflictos de convivencia intercultural que, en algunos casos, se centran a nivel local y en otras ocasiones, y desgraciadamente, se traduce en terrorismos por cuestiones religiosas. − El alumnado no adquiere únicamente el conocimiento a través del docente, ya que el conocimiento está en continua creación, modificación y expansión, por ejemplo, a través de las tecnologías de la comunicación. Cualquier noticia mundial o información, puede ser analizada, debatida y contrarrestada en cuestión
‒ ‒ de minutos a través de blogs, redes sociales… El conocimiento se somete a debate. − Los alumnos deben conocer los problemas que se generan en el mundo y lo más importante, comprender y entender el mundo desde otros puntos de vistas existentes a nivel mundial, para este propósito, la educación debe desarrollar una mente abierta y conciencia globalizada. En el actual contexto que vivimos caracterizado por la globalización, la educación deber ser intercultural. Esta educación intercultural debe fomentar la creación de identidades culturales como consecuencia de la interacción y convivencia con otros grupos étnicos-culturales, y la adquisición de valores basados en la democracia y que les ayude a ser críticos con los problemas de la sociedad. Para esta finalidad, desde los contextos educativos, se debe proponer que los alumnos investiguen los temas y problemas actuales: ecología, movimientos migratorios, violencia de género, el acceso a la educación, las tecnologías… Así pues, Europa debe de repensar la actual educación que imparte en sus aulas para buscar, diseñar y suministras mecanismos, que, desde la educación junto con la formación de los futuros docentes en las universidades europeas, la participación de los padres y demás organismos, y por supuesto con el compromiso de los políticos, nos ayuden a dar respuesta a estas necesidades sociales latentes. La sociedad se caracteriza por ser cambiante (movimientos migratorios, globalización, pobreza, eliminación de derechos ya arraigados…) aún más el contexto social que vivimos actualmente, lo que provoca que tanto escuela, docentes, alumnos y ciudadanos se “desorienten” y sea necesario repensar los fines de la educación (García-López, Gonzálvez-Pérez, Vázquez-Verdera y Escámez-Sánchez, 2010).
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