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Integrating Ocean, Climate, and Biodiversity Education in Mexico - responses dataset

Bastien Olvera, Bernardo Adolfo

Abstract

This dataset contains anonymized responses from a three-round Delphi with Mexican ocean experts used to build a K–6 ocean/climate/biodiversity content blueprint.

Full text

Mares Cluster 1: Geografía, Ciclos biogeoquímicos, Corrientes marinas Dinámica costera, Condiciones físicas del Océano Este grupo temático se enfoca en conocer los procesos físicos, geográficos y dinámicos que dan forma a los océanos y costas de México, así como su conexión con el sistema oceánico en el resto del planeta. México es un país eminentemente marino, rodeado por el océano Pacífico y el océano Atlántico (a través del Golfo de México y el mar Caribe), y con una tercera región marina de gran relevancia: el Golfo de California. Su territorio marino —más extenso que el terrestre— abarca una gran diversidad de ambientes, desde zonas templadas hasta tropicales, con más de 11,000 km de costas y una Zona Económica Exclusiva (ZEE) rica en biodiversidad, recursos y fenómenos naturales. Las islas oceánicas y continentales extienden nuestra ZEE aportando una considerable área marina para México. El cluster 1 promueve el conocimiento geográfico del océano, describiendo dónde se localizan las regiones marinas más importantes de México, cómo se caracterizan según su relieve submarino, profundidad del fondo marino, clima, temperatura y salinidad del agua, y otras variables físicas. También se profundiza en fenómenos oceanográficos dinámicos como las mareas, el oleaje, surgencias, remolinos, las corrientes oceánicas y los huracanes, y cómo estos influyen en la vida marina, la dinámica oceánica y costera las comunidades humanas. Se exploran procesos clave como la surgencia, que fertiliza los mares,y procesos de convergencia (zonas empobrecidas de nutrientes), así como la conexión entre océano y atmósfera que da origen a eventos climáticos diarios y extremos que afectan a México. Remarcando la importancia de los océanos como el principal regulador del clima de nuestro planeta. Desde una mirada integral, se destaca la función del océano en los ciclos biogeoquímicos globales de elementos esenciales como el carbono, el nitrógeno, el fósforo, o el oxígeno que permiten la vida y regulan el clima del planeta. Se enfatiza la importancia del rol protector y ecológico de los diversos ecosistemas costeros ubicados en zonas de transición entre la tierra y el océano. Finalmente, se visibilizan las actividades científicas, técnicas y de gestión que realizan las instituciones, comunidades y organizaciones para monitorear, conservar y restaurar estos ecosistemas, promoviendo una relación más informada, respetuosa y activa con los hábitats y biota de nuestros mares. Cluster 2: Aspectos socio-económicos, Bienestar humano, Conciencia ambiental, Sustentabilidad, Valor cultural, Conservación, Servicios ecosistémicos Este grupo temático explora la profunda relación entre los océanos y las sociedades humanas, articulando los mares como espacios esenciales para el bienestar, la identidad y la sustentabilidad de los pueblos. A lo largo de la historia, diversas culturas en México —como laTolteca, Maya, Azteca, Seri (Comcáac), Yumanos (Kiliwas, Cucapá, Pai ipai, Kumiai e Ipai) y Huave (Ikoots)— han sostenido formas de vida profundamente entrelazadas con el mar, desarrollando sistemas de conocimiento ecológico tradicional y cosmovisiones que entienden cómo la naturaleza es parte indivisible de la vida humana. Los mares han sido fuente de alimento, pero también de valor cultural, espiritual y simbólico, y más recientemente como base de desarrollo económico, donde la biodiversidad ha jugado un papel central (ver tema de Biodiversidad). Esta conexión persiste hoy en día en prácticas cotidianas y expresiones creativas que mantienen vivo el legado cultural del ser humano con el océano. Hoy, el mar sigue siendo la subsistencia de millones de personas a través de servicios ecosistémicos como la pesca, el turismo, la navegación, protección costera y la regulación climática. Ejemplos como la pesca sustentable de langosta muestran que es posible equilibrar productividad pesquera con conservación de hábitats y la biota. Esta relación entre uso responsable y conservación se basa en el funcionamiento de ecosistemas como las playas, los manglares, las dunas, estuarios, los bosques de kelp, pastos marinos y arrecifes de coral, que no solo sostienen la biodiversidad marina, sino que también son clave para regular el clima, la seguridad alimentaria, la resiliencia ante el impacto por desastres naturales y la generación de empleo a la población local. Frente a los retos contemporáneos —como el desarrollo inmobiliario costero, la contaminación, la sobrepesca y la pérdida de hábitat o modificación sustancial de la salud de los ecosistemas— emerge una nueva conciencia ambiental que complementa y dialoga con los saberes ancestrales. En este marco, se reconoce que conservar el mar no solo protege a las especies, sino que ha asegurado el bienestar humano, histórico, presente y futuro. Este cluster promueve una educación contextualizada y sensible a las culturas locales, que fomente desde la infancia una valoración activa del océano y su biodiversidad. . Invita a niñas, niños y jóvenes a apropiarse del conocimiento de los océanos y los beneficios que proporcionan para que puedan reconocerse como defensores del mar, cultivando una relación informada, respetuosa y corresponsable con los ecosistemas marinos. Así, el mar no se concibe sólo como un recurso, sino como una fuente de identidad, bienestar y futuro compartido. Cluster 3: Amenazas humanas, Contaminación Este grupo temático visibiliza las principales presiones que las actividades humanas ejercen sobre los mares y costas, desde el desarrollo desmedido, la contaminación por plásticos, aguas residuales y sustancias tóxicas, hasta la sobrepesca, el tráfico marítimo intensivo, la modificación de hábitats y contaminación sonora, exceso de nutrientes que causan proliferaciones de fitoplancton (dinoflagelados potencialmente tóxicos), zonas de desoxigenación y los efectos del cambio climático. Estas acciones no sólo amenazan la biodiversidad marina, sino que también alteran los ciclos biogeoquímicos y funciones ecosistémicas que regulan la vida en el planeta, afectando directamente a las personas. Cuando los ecosistemas marinos se degradan, se pierden servicios ecosistémicos esenciales: disminuyen los recursos pesqueros, aumenta la vulnerabilidad de las costas ante tormentas y huracanes, se contaminan las aguas que usamos y se intensifican los efectos del cambio climático que afectan a eventos climáticos como El Niño. La salud del océano está íntimamente ligada a la salud de las sociedades humanas y su seguridad alimentaria. Este cluster funciona como una alerta sobre los límites ecológicos que estamos sobrepasando como humanidad, y como una llamada urgente a repensar nuestra relación y prácticas con el mar. Frente a estas amenazas, se proponen soluciones que combinan regulación efectiva, innovación tecnológica, participación ciudadana, educación ambiental y cambios en los hábitos de consumo. Se promueve un compromiso ético y político basado en la corresponsabilidad, que reconozca la interdependencia entre humanos y océanos, como una relación múltiple, cogenerativa, continua y multiespecífica para tomar decisiones informadas, solidarias y de largo plazo. Restaurar la salud del mar no es solo una meta ambiental,-es un compromiso con la vida, la equidad y el futuro común de las próximas generaciones. y de otros organismos con los que compartimos este ecosistema-. Biodiversidad Cluster 1: Biodiversidad, Ecología, Ecosistemas, Especies clave, Evolución, Regulación de la biodiversidad global Este conjunto profundiza en la complejidad de la biota marina, desde su remoto origen dei inicio de la vida, invitando a las infancias desde la educación primaria hasta las juventudes de la educación media superior a reconocer que existe una megadiversidad de organismos que muchas veces ni siquiera imaginamos—desde organismos microscópicos hasta grandes vertebrados como aves marinas, tiburones, o ballenas , lo cual se puede ir escalando conocimiento a través de los años. Para comprender esta biodiversidad, es esencial diferenciar y entender los distintos niveles de organización en los que opera: ● Bioma: Es la escala más amplia, y se refiere a regiones del planeta caracterizadas por un tipo de clima y formas de vida asociadas. En el contexto marino, ejemplos de biomas incluyen el bioma polar (Antártico y Ártico), templado, subtropical y el al tropical donde se encuentran arrecifes de coral, manglares y pastos marinos. ● Ecosistema: A una escala intermedia, un ecosistema describe la interacción entre organismos vivos (bióticos) y su entorno físico (abiótico). Ejemplos de ecosistemas incluyen manglares del Golfo de California, bosques de kelp del Pacífico, o arrecifes coralinos mesoamericanos, donde las especies coexisten reguladas por flujos de nutrientes y energía en complejas tramas alimentarias. ● Hábitat: Es la escala más específica, centrada en el lugar donde vive una especie o grupo de especies. Por ejemplo, la vaquita marina habita exclusivamente en el Alto Golfo de California, mientras que ciertas especies de coral negro blando tienen hábitats restringidos a zonas profundas específicas del mismo golfo. La biodiversidad puede referirse a cualquiera de estos niveles de organización en el océano. Este clúster también aborda conceptos ecológicos esenciales como: ● Las tramas tróficas y las especies clave que estructuran los ecosistemas. ● Ciclo de fijación del carbono. ● Las relaciones simbióticas y depredador-presa, fundamentales para el equilibrio ecológico. ● Los ciclos de vida (larvas/crías, juveniles, adultos), que explican muchas adaptaciones marinas. ● La idea de que tanto la fragilidad como la resiliencia de la vida marina son resultado de procesos de selección natural, adaptación y evolución ocurridas a lo largo de millones de años. En última instancia, este grupo promueve una visión más informada y profunda de la biodiversidad marina, entendiendo que su regulación, mantenimiento y transformación están íntimamente ligados a procesos ecológicos, evolutivos y humanos. Cluster 2: Aspectos socio-económicos, Bienestar humano, Conciencia ambiental, Conservación, Pesquerías, Productividad, Resiliencia, Restauración ecológica, Servicios ecosistémicos, Sustentabilidad, Valor cultural Este cluster parte del reconocimiento de la biodiversidad marina como base de la subsistencia humana, especialmente a través de los alimentos y servicios que provee a las sociedades.. Partiendo que históricamente desde los primeros pobladores de América, pasando por las culturas como la Tolteca, Maya, Seri (Comcáac), Azteca, Huave (Ikoots) y muchas otras han sostenido formas de vida profundamente entrelazadas con el mar, dependiendo de sus recursos y desarrollando matrices culturales; modos de vida, territorialidades,formas de gobernanza, imaginarios y sistemas de conocimientos y saberes ecológicos ancestrales Los mares de Mesoamérica no solo ofrecían alimento sino también valor cultural, espiritual y simbólico. Prueba de ello son las representaciones de animales marinos en pinturas rupestres, las deidades acuáticas como Atlahua/Atlahuitl, o el uso de caracoles, corales y conchas en entierros aztecas o en murales mayas. Estos elementos muestran una conexión ambiental histórica, no basada en la conservación como meta explícita, sino en una cosmovisión de reciprocidad y una relación ontológica entre humanos y naturaleza ofreciendo una memoria socioecosistémica Este valor estético, cultural y afectivo del mar continuó incluso durante la colonización, pero ahora desde un ángulo extractivista, cuando se intensificó la explotación de perlas y otros productos marinos. Hoy en día, estos elementos siguen presentes en expresiones creativas, como el uso de caracoles en pulseras o collares y la forma en cómo las personas conectan emocionalmente con el mar apreciando su belleza, poder y capacidad que evoca e inspira, esta conexión queda reflejada expresiones artísticas tales como la literatura, la pintura, la música el cine Este clúster se enfoca en visibilizar las conexiones entre los servicios ecosistémicos y el bienestar humano. Por ejemplo, los manglares, que funcionan como hábitat clave para estadios larvarios y juveniles de especies de peces, son fundamentales para la productividad pesquera, la seguridad alimentaria, y la resiliencia costera ante huracanes, y como sumideros de carbono. Su protección y restauración ecológica no solo benefician a la biodiversidad, sino que también fortalecen la sustentabilidad de los medios de vida costeros. Frente al fracaso de la visión occidental de la naturaleza y los retos contemporáneos — contaminación, sobrepesca, pérdida de hábitat— surge una nueva conciencia ambiental que contrasta con la visión de servicios ecosistémicos. Ahora existen múltiples formas de entender la relación sociedad-naturaleza, como se plantea en el Nature Futures Framework, que identifica tres visiones interrelacionadas: Naturaleza para la naturaleza, para la sociedad y como parte de la sociedad. Enseñar estas conexiones en la educación básica promueve una conciencia ambiental informada, una valoración más profunda de los aspectos socioeconómicos, y el impulso hacia una conservación inclusiva y culturalmente sensible, en la que el mar no sea visto sólo como un recurso, sino como una fuente de identidad, bienestar y futuro compartido, una red de la vida Cluster 3: Acoplamiento clima-océano, Ciclos biogeoquímicos, Geografía Este cluster explora cómo interactúan las complejas dinámicas físicas del océano —como la temperatura, la salinidad, el oxígeno disuelto y las corrientes marinas— determinan la distribución, abundancia, conectividad y evolución de la vida marina, y cómo, a su vez, la biodiversidad contribuye al funcionamiento del sistema climático y los grandes ciclos biogeoquímicos bajo el concepto de la GAIA. Por un lado, el océano regula la temperatura del planeta, los flujos de nutrientes, el transporte de larvas y la conectividad entre ecosistemas. Ejemplos como las corrientes marinas que dispersan organismos, o los gradientes térmicos que limitan la distribución de especies, muestran cómo el medio físico estructura la biodiversidad marina. Además, factores como la falta de oxígeno en algunas regiones, producto de la estratificación de las aguas y la acidificación del océano por la acumulación del dióxido de carbono, condicionan la composición y resiliencia de los ecosistemas. Por otro lado, la biodiversidad marina no es solo un resultado pasivo de su entorno, sino un actor clave en los ciclos que sostienen la vida en el planeta. Organismos como el fitoplancton participan en la producción de oxígeno y en la fijación de carbono. Incluso los grandes animales, como las ballenas, contribuyen fertilizando los mares con sus heces y con el secuestro de carbono, transportándolo a las profundidades cuando ellas mueren. Este rol de la biodiversidad en los ciclos biogeoquímicos conecta lo local con lo global, y la vida marina se vuelve parte activa de la regulación climática. Cluster 4: Amenazas humanas, cambio climático y resiliencia de la biodiversidad marina Este cluster aborda las amenazas que enfrenta la biodiversidad marina, tanto por las consecuencias del cambio climático como por las presiones directas de origen humano, como la sobrepesca, la contaminación o el mal manejo costero. Por un lado, los cambios en el clima global —como el aumento de temperatura, el incremento en inundaciones, la acidificación del océano y la pérdida de oxígeno— ponen en riesgo la distribución, abundancia y supervivencia de especies marinas. Estos impactos, explicados en mayor detalle en el cluster de cambio climático, generan un contexto de vulnerabilidad para los ecosistemas marinos. Por otro lado, existen amenazas más directas, resultado de las actividades humanas en el mar y las costas. Ejemplos de ello son la sobrepesca, que desestructura la dinámica de las poblaciones y las redes tróficas de las especies blanco u objetivo; la contaminación por macroplásticos y microplásticos, que se acumulan en los ecosistemas; o la descarga de residuos y contaminantes desde t las ciudades costeras, acelerado por el turismo de masas, que deteriora la calidad del hábitat. Frente a este escenario, la biodiversidad marina no solo es un indicador de salud ambiental, sino también una fuente clave de resiliencia. Ecosistemas diversos tienen mayor capacidad para resistir y recuperarse ante perturbaciones climáticas o humanas. Así, conservar y restaurar la diversidad biológica no es solo un objetivo ambiental, sino una estrategia fundamental para enfrentar los impactos del cambio climático, los impactos de las actividades humanas como extracción de petróleo, sobrepesca y turismo de masas y garantizar la estabilidad de los ecosistemas marinos. Clima Cluster 1: Acoplamiento clima-océano, Biología del cambio global, Cambio climático, Ciclos biogeoquímicos, Dinámica costera, Física oceanográfica, Paleoclimatología, Regulación climática Este grupo temático se enfoca en comprender las bases científicas del sistema climático a partir de su íntima relación con el océano. Lejos de partir directamente del cambio climático, este conjunto de temas explora cómo el océano y la atmósfera están física, química y dinámicamente acoplados, formando un sistema interdependiente que regula la vida en el planeta. Desde una perspectiva física, se abordan procesos como el intercambio de calor entre el océano y la atmósfera y el intercambio de gases como el CO₂, la acidificación del océano, regulados por factores como la temperatura del agua, el pH y la circulación oceánica. Las corrientes marinas —como la Corriente del Golfo o la cinta transportadora global (circulación termohalina)— están determinadas por diferencias de temperatura, salinidad y por los vientos, y a su vez influyen en la distribución del calor en el planeta. Por ejemplo, El Niño y La Niña son fenómenos de origen por la interacción océano/atmósfera que tienen repercusiones climáticas globales. Asimismo, se explora cómo fenómenos atmosféricos como los huracanes o las oscilaciones climáticas dependen del estado del océano superficial. También se analiza la dinámica costera, incluyendo procesos como las surgencias que dependen de la influencia de vientos superficiales, que conectan la dinámica oceánica con la productividad biológica y la transferencia de energía hacia ecosistemas terrestres. La química del océano, en particular la alcalinidad y el contenido de oxígeno, también juegan un papel central en estos acoplamientos. Estos procesos influyen en la capacidad del océano para absorber CO₂ atmosférico, lo cual tiene implicaciones tanto para el equilibrio climático como para la vida marina. Desde el punto de vista geológico y paleoclimático, este grupo aborda la historia del océano. Estudios de sedimentos marinos, corales fósiles y núcleos de hielo nos muestran que los océanos han tenido diferentes configuraciones y comportamientos a lo largo del tiempo geológico: hubo mares más cálidos, otros con menor oxigenación, e incluso océanos ácidos o anóxicos. Estos registros permiten entender cómo la configuración de los continentes, los ciclos orbitales y las emisiones volcánicas han alterado el clima a través de sus efectos sobre los océanos. En conjunto, este clúster destaca que entender el clima exige primero comprender al océano: su estructura térmica, su dinámica, su química y su historia geológica, así como su papel a la luz del cambio climático. Es un enfoque que reconoce al océano no como un fondo pasivo, sino como un actor dinámicoy complejo en la regulación del clima del planeta. Cluster 2: Impactos del cambio climático y la industria fósil en los océanos. Amenazas humanas, Aspectos socio-económicos, Contaminación, Impactos del cambio climático, Mitigación, Adaptación, Sustentabilidad Este grupo aborda cómo las actividades humanas, especialmente la extracción y quema de combustibles fósiles, repercute directamente en la biogeoquímica y biota de los océanos. El uso masivo de petróleo, gas y carbón ha generado un aumento de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, lo que a su vez causa cambio en la variabilidad climática natural. Aunque frecuentemente pensamos en el cambio climático en términos de calentamiento de la temperatura del aire y las capas superficiales del océano, pero estos cambios modifican los patrones de circulación marina e interacción con los vientos causando eventos climáticos sin precedentes desde antes del inicio de la Revolución Industrial.. El calentamiento oceánico también da lugar a olas de calor marinas, aumento del nivel del mar, episodios de temperaturas extremas que alteran la estabilidad del sistema, estratificación de la columna de agua que limita que los nutrientes lleguen a la capa iluminada del océano y desoxigenación del océano. A su vez, un mar más cálido alimenta la intensificación de huracanes, que obtienen su energía del calor almacenado en la superficie oceánica. Además, los GEI alteran la química del océano. El exceso de CO₂ en la atmósfera incrementa su disolución en el agua, provocando la acidificación oceánica, un cambio fundamental en la composición química del mar. Otro proceso relevante es la entrada creciente de agua dulce al océano por el derretimiento de glaciares y capas de hielo continentales, resultado del calentamiento global. Este aporte de agua fresca puede modificar los patrones de circulación global, como la AMOC (Circulación de Retorno Meridional del Atlántico), cuyo posible debilitamiento sigue siendo una de las grandes incógnitas de la ciencia climática sobre las consecuencias en el clima y la biota marina. NO OLVIDAR EL PELIGRO DE INUNDACIÓN Y POTENCIAL DEGRADACIÓN Y/O PÉRDIDA DE ZONAS COSTERAS BAJAS DERIVADO DEL AUMENTO DEL NIVEL DEL MAR ASOCIADO AL CAMBIO CLIMÁTICO. Finalmente, existen impactos más indirectos, pero inseparables de la industria fósil sobre los océanos. La extracción de hidrocarburos ha provocado derrames petroleros de gran