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Interpretatio, 10.2, septiembre 2025-febrero 2026 | 183 Este trabajo está amparado por una licencia Creative Commons Atribución-No Comercial, 4.0 Psicología en Palestina Psychology in Palestine David Pavón-Cuéllar Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo david.pa[email protected] orcid: 0000-0003-1610-6531 Resumen: Se ofrece una visión panorámica de las formas recientes que adopta la psicología en relación con Palestina y en el contexto de la ocupación del Estado de Israel y la resistencia contra ella. Primero se revisan críticamente diversas aproximaciones psicológicas al mal llamado “conflicto” israelí-palestino. Se distinguen aquí dos grandes categorías de estudios que se insertan en las corrientes dominantes de la psicología: aquellos que buscan explicar y ayudar a resolver el “conflicto”, y aquellos que intentan detectar, comprender y tratar sus efectos. Luego se incursiona en otra clase de trabajos que se vuelven reflexivamente hacia los anteriores y que los cuestionan por problemas como su inadecuación cultural, su eurocentrismo, su liberalismo, su individualismo y sus mecanismos de psicologización, despolitización, deshistorización y descontextualización. Estos cuestionamientos permiten entrever una psicología crítica emergente cuya potencia estriba en su conexión con el pueblo palestino. Palabras clave: Palestina, psicología, psicología crítica, Israel, pueblo. Abstract: An overview is provided of recent forms of Psychology in relation to Palestine and in the context of the occupation by the State of Israel and the resistance against this occupation. First, various studies addressing the psychological aspect of the so-called Israeli-Palestinian “conflict” are critically reviewed. Two major categories of works within the mainstream currents of Psychology are distinguished: those that seek to explain and help to resolve the conflict, and those that attempt to detect, understand and treat its effects. The article then delves into another class of works that reflexively turn to previous work and question it for issues such as its cultural inadequacy, Eurocentrism, liberalism, individualism and its mechanisms of psychologization, depoliticization, dehistoricization, and decontextualization. These questions offer a glimpse into an emerging Critical Psychology whose power lies in its connection with the Palestinian people. Keywords: Palestine, Psychology, Critical Psychology, Israel, people. Diversa Ô artículos doi.org/10.19130/it.10.2.2025/00S329Y8X488
Interpretatio, 10.2, septiembre 2025-febrero 2026: 183-203 184 doi.org/10.19130/it.10.2.2025/00S329Y8X488 Recibido: 20 de marzo de 2025 Aceptado: 5 de mayo de 2025 Introducción La imagen habitual de Palestina es la de su devastación, la de los últimos jirones de su territorio, la de un pueblo acorralado entre muros. Es la imagen de explosiones, polvo, ruinas, escombros, cadáveres, alambres de púas, torres de vigilancia, campos de refugiados, mujeres en llanto y niños lanzando piedras contra los tanques israelíes. Es así como Palestina suele imaginarse en el mundo y también en el medio académico y profesional de la psicología. Lo habitual es que los psicólogos imaginen Palestina de un modo tal que sólo puede ser un receptáculo de objetos de la psicología como el duelo, el dolor, el sufrimiento, la depresión, la ansiedad, la agresividad, la violencia, la resiliencia o trastornos como el de estrés postraumático. Estos objetos, asimilados a lo que se describe como el “conflicto” israelí-palestino, se presentan ante los psicólogos del mundo como algo que ocurre en Palestina y que reclama su atención al estudiarse, investigarse, explicarse, comprenderse, tratarse, remediarse y resolverse. Es así como se piensa que la psicología actúa o debería actuar en relación con este territorio: operando al atender lo que ocurre en él, ocupándose de eso como de su objeto, aplicándose a eso como a su problema.1 Palestina tiende a concebirse entre los psicólogos como un lugar para los objetos de la psicología, pero no como un lugar para la psicología. ¿Cómo podrían las teorías y prácticas psicológicas desarrollarse en la miseria de Palestina, entre sus ruinas y sus escombros, en el aislamiento de su asedio, en la urgencia de sus habitantes para sobrevivir, en sus tierras arrasadas y constantemente amenazadas por el Estado de Israel? Según esta idea, no habría condiciones para una psicología en Palestina, sino sólo para una psicología de Palestina, sobre ella, sobre lo que pasa en ella.2 La psicología trabajaría sobre Palestina como las demás ciencias del mundo que investigan sobre Palestina, como las resoluciones israelíes y estadounidenses que son también sobre Palestina, como el poder israelí que está sobre Palestina, como los drones y aviones militares de Tzahal que vuelan sobre Palestina 1 Véase Daniel Bar-Tal, “Israeli-Palestinian Conflict: A Cognitive Analysis”, International Journal of Intercultural Relations 14, núm. 1 (1990): 7-29. 2 Véase Moises F. Salinas, Planting Hatred, Sowing Pain: The Psychology of the IsraeliPalestinian Conflict (Westport: Praeger, 2007).
Pavón-Cuéllar | Psicología en Palestina 185 Diversa Ô artículos y lanzan bombas también sobre ella. Con todo esto y mucho más que hay y cae sobre ella, comprendemos que Palestina pueda sentirse tan oprimida y que esté cubierta de las heridas y cicatrices de sus ruinas, de sus escombros y de lo demás que imaginamos cuando la imaginamos. La triste imagen de lo que habría en Palestina es la de aquello aplastado y lesionado por mucho de lo que gravita y se precipita sobre ella. En realidad, por más que pese lo que hay sobre Palestina, es mucho lo que resiste y se conserva en ella. La percepción misma de que ahí solo quedan ruinas y escombros, polvo y cadáveres, coincide sospechosamente con el horizonte del proyecto sionista de limpieza étnica destinado a realizar la fantasía de una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra. Tras la fantasía en la que el Estado de Israel sostiene su legitimidad, Palestina es una tierra con un pueblo originario, el pueblo palestino, que tiene miles de años de historia, que mantiene viva una refinada cultura y que desarrolla recientemente propuestas artísticas, filosóficas y científicas muy originales, entre ellas una psicología que esbozaremos al final del presente artículo. Antes de llegar a la psicología del pueblo palestino, examinaremos críticamente diversas investigaciones psicológicas sobre Palestina y, específicamente, sobre el mal llamado “conflicto” israelí-palestino. Después abordaremos una psicología más conectada con el pueblo palestino que desentrañaremos en trabajos que se vuelven reflexivamente hacia las investigaciones anteriores y que las cuestionan por problemas tales como su inadecuación cultural, su eurocentrismo, su liberalismo, su individualismo y sus mecanismos de psicologización, despolitización, deshistorización y descontextualización. Estos cuestionamientos nos permitirán entrever una psicología crítica emergente cuya potencia estriba en su conexión con el pueblo palestino, con su lucha y su resistencia. Nuestro primer contacto con la psicología del pueblo palestino fue por medio de un excelente artículo publicado recientemente por nuestros colegas Pedro Costa y Kíssila Mendes.3 Este artículo nos motivó primero a leer a los autores a los que citaba, luego a rastrear algunas de sus referencias y, finalmente, a realizar una amplia investigación documental sobre la cuestión palestina en el campo psicológico. Al investigar con medios convencionales como la búsqueda en índices de revistas, la consulta de revisiones sistemáticas y el estudio metódico de textos académicos, nos familiarizamos con una literatura científica bastante 3 Véase Pedro A. Costa y Kíssila Mendes, “Lessons from Psychology in Palestine: More than Psychotherapy, We Need a Truly Community Psychology”, Psychotherapy & Politics International 23, núm. 1 (2025): 1-15.
Interpretatio, 10.2, septiembre 2025-febrero 2026: 183-203 186 doi.org/10.19130/it.10.2.2025/00S329Y8X488 reiterativa y previsible, así como notoriamente sesgada y tendenciosa, en la que prevalecen el idioma inglés, la adscripción a universidades israelíes o estadounidenses, la pretensión de neutralidad, la visión objetivante por la que se distingue la psicología sobre Palestina y la suposición de la existencia de un “conflicto” entre Palestina e Israel. Esta flagrante reproducción académica de las relaciones de poder imperantes en la esfera política-mediática no impidió que descubriéramos de pronto, en los rincones y en los márgenes, indicios de lo que aquí nos representamos globalmente como la psicología crítica palestina, es decir, la psicología del pueblo palestino, inspirada y vinculada con él, con sus luchas y aspiraciones. Un rasgo característico de la psicología crítica palestina, por el que se distingue nítidamente de otras propuestas psicológicas, es aquello que la escritora Lina Meruane ha descrito como la “vocación terrorista de llamar a las cosas por su nombre”.4 Es por esta vocación que se designa claramente lo que el pueblo palestino está viviendo, como el colonialismo, la ocupación y el genocidio, en lugar de recurrir a otras palabras que sirven más para ocultar que para mostrar. Una palabra ocultadora bien conocida, una de las más utilizadas en el campo psicológico, es la de “conflicto”, con la que se pretende sintetizar todo lo que pasa entre Israel y Palestina. La mayor parte de las investigaciones psicológicas sobre lo que ocurre en Palestina parten de la falacia de que aquello que ocurre se enmarca en un “conflicto”.5 Basta detenerse un instante en la cuestión para percatarse de que no hay aquí un conflicto, sino algo absolutamente diferente: en primer lugar, una ofensiva unilateral del invasor israelí con su inmenso poder económico, político y bélico desatado contra el pueblo palestino para deshacerse de él y quedarse con su territorio del mar Mediterráneo al río Jordán; en segundo lugar, los desesperados esfuerzos de este pueblo para defenderse y sobrevivir en una situación colonial caracterizada por la asimetría de intereses y el desequilibrio de fuerzas. Lo que hay aquí, en otras palabras, es la resistencia contra una situación de limpieza étnica para el despojo territorial.6 En estas condiciones, describir como “conflicto” lo que pasa en la relación de los palestinos con los israelíes es tan falaz y tan infame como lo sería utilizar el mismo término para designar las relaciones de los indígenas americanos con los colonizadores europeos, de los judíos con los nazis, o de los negros con los blancos sudafricanos en tiempos del apartheid. 4 Lina Meruane, Palestina en pedazos (Ciudad de México: Random House, 2014), 144. 5 Véase Elizabeth Matthews, The Israel-Palestine Conflict: Parallel Discourses (Londres: Routledge, 2011). 6 Véase Ilan Pappé, The Ethnic Cleansing of Palestine (Londres: Oneworld, 2006).
Pavón-Cuéllar | Psicología en Palestina 187 Diversa Ô artículos Sin embargo, como lo veremos ahora, la palabra “conflicto” está en el centro de muchas investigaciones psicológicas sobre lo que ocurre en Palestina, las cuales, reduciendo estos sucesos a un conflicto, son ejemplos de lo que ha terminado conociéndose como “psicología del conflicto israelí-palestino”.7 La psicología que pretende explicar y resolver el “conflicto” La mayor parte de las aproximaciones psicológicas al supuesto conflicto pueden reunirse en dos grandes grupos: uno es el de aquellos trabajos que se ocupan directamente del “conflicto”, el otro es el de los estudios que abordan sus efectos en los sujetos. En el primero hay un predominio de psicólogos sociales, culturales y políticos, mientras que en el segundo abundan los psiquiatras, los psicoterapeutas y los psicólogos clínicos y comunitarios. Los psicólogos del primer grupo suelen poner sus conocimientos, métodos e investigaciones al servicio de la explicación y la resolución del “conflicto”. Esto hace que se concentren en factores psicológicos a los que atribuyen la persistencia del conflicto, entre ellos factores cognitivos, emocionales, afectivos, conductuales, relacionales o incluso discursivos y narrativos. En un trabajo clásico de hace casi 40 años, por ejemplo, Herbert Kelman argumentaba que el “conflicto” no se había resuelto porque se había convertido en un conflicto de suma cero en el que cada una de las partes negaba la identidad y el derecho a existir de la otra.8 Así, la única solución era el reconocimiento mutuo entre israelíes y palestinos con el que se posibilitaría lo que el mismo Kelman concibió posteriormente como un compromiso histórico de validar las identidades y satisfacer las necesidades básicas de ambos pueblos.9 Entre los factores que impedirían la reconciliación entre los pueblos palestino e israelí, Nadim Rouhana y Daniel Bar-Tal destacan las creencias sociales de ambos pueblos.10 El cambio de estas creencias sería la clave para solucionar el “conflicto”. Sin embargo, el cambio es difícil, ya que las creencias serían funcio7 Salinas, Planting Hatred, Sowing Pain. 8 Herbert C. Kelman, “The Political Psychology of the Israeli-Palestinian Conflict: How Can We Overcome the Barriers to a Negotiated Solution?”, Political Psychology 8, núm. 3 (1987): 347-363. 9 Herbert C. Kelman, “The Israeli-Palestinian Peace Process and its Vicissitudes: Insights from Attitude Theory”, American Psychologist 62, núm. 4 (2007): 287-303. 10 Nadim Rouhana y Daniel Bar-Tal, “Psychological Dynamics of Intractable Ethnonational Conflicts: The Israeli-Palestinian Case”, American Psychologist 53, núm. 7 (1998): 761-770.
Interpretatio, 10.2, septiembre 2025-febrero 2026: 183-203 188 doi.org/10.19130/it.10.2.2025/00S329Y8X488 nales para los pueblos, ayudándoles a encarar el temor y las diversas dificultades asociadas con el “conflicto”. Entre las creencias de israelíes y palestinos, las más adversas para la solución del “conflicto” serían aquellas que se condensarían y solidificarían en los prejuicios y los estereotipos de los que se ocupa Moises Salinas.11 Éstos, para Salinas, constituyen los mayores obstáculos para la paz anhelada por los habitantes de la región. Para alcanzarla, bastaría superar la representación prejuiciada y estereotipada que los palestinos e israelíes tienen unos de otros y que los hace atacarse tan sólo para intentar defenderse de lo que se atribuyen recíprocamente. Además, de forma defensiva, los pueblos palestino e israelí también se replegarían cada uno en sí mismo. Ya no se escucharían unos a otros ni dialogarían entre sí, excepto en intercambios instrumentales, como lo ha enfatizado Julia Chaitin.12 Para esta autora, la escucha y el diálogo son las claves para la reconciliación, pues condicionan la posibilidad de un cambio de creencias sociales y un reconocimiento mutuo. Además de las creencias y de la falta de reconocimiento, recientemente Alon Ben-Meir ha considerado otros factores que impiden la resolución del “conflicto”, entre ellos la resistencia psicológica, las experiencias pasadas, la percepción histórica y las convicciones religiosas.13 Curiosamente, para Ben-Meir, estos factores y otros más serían aún más decisivos que la disputa por la tierra. Más que histórico, sociopolítico y económico, el meollo del “conflicto” sería psicológico. La psicologización, la exageración de la importancia de la psicología en el “conflicto”, es llevada por Ben-Meir hasta un extremo revelador. Ben-Meir delata lo que está en juego en las diversas explicaciones psicológicas del conflicto a las que nos hemos referido. Al explicarse el “conflicto” principalmente por la psicología, se minimiza e incluso ignora la historia, la sociedad, la economía y la política. Esto permite olvidar las violencias directas e indirectas o estructurales que el sionismo ha perpetrado sobre los palestinos desde hace casi un siglo: el inmenso robo de tierras y otras propiedades, el saqueo de recursos, el asedio, el empobrecimiento cultural y socioeconómico, la destrucción de habitaciones e infraestructura, el desprecio y la humillación, la marginación y la segregación, la 11 Salinas, Planting Hatred, Sowing Pain. 12 Julia Chaitin, “How Can We Speak to One Another? Dialogue Between Jews and Palestinians on the Path to Peace and Social Change”, en Peace-Building in Israel and Palestine: Social Psychology and Grassroots Initiatives (Nueva York: Palgrave Macmillan, 2011), 55-75. 13 Alon Ben-Meir, “Psychological Impediments Are at the Core of the Israeli–Palestinian Conflict”, Politics & Policy 51, núm. 3 (2023): 488-503.
Pavón-Cuéllar | Psicología en Palestina 189 Diversa Ô artículos explotación y la opresión, la represión y la persecución, la migración forzada, el encarcelamiento arbitrario y el exterminio sistemático. Es indiscutible que los daños infligidos por el Estado de Israel sobre los palestinos son incomparablemente mayores que los de Palestina sobre los israelíes. Esta asimetría desaparece cuando sólo prestamos atención al aspecto psicológico del problema por juzgarlo el más importante y determinante. La consideración unilateral del aspecto psicológico también hace que perdamos de vista que la violencia palestina se distingue fundamentalmente de la israelí por ser defensiva y no ofensiva, reactiva y no invasiva, de oprimido y no de opresor, para liberarse y no para dominar, para sobrevivir y no para expandirse, con un propósito de resistencia y no de colonización. Todo esto se disipa en un reino de la psicología donde los palestinos pueden reconciliarse con los israelíes, resignarse a lo que ocurre, olvidar, perdonar y dejar atrás una deuda histórica sencillamente impagable. Aparentemente, en vez de seguir amargándose e indignándose al considerar la colonización, la devastación, el exilio y el genocidio, los palestinos deberían pensar, con el auxilio de los psicólogos, en temas tan reconfortantes como aquellos enfatizados por los autores mencionados: la falta de reconocimiento mutuo en Kelman, las creencias sociales en Rouhana y Bar-Tal, los prejuicios y estereotipos en Salinas, la falta de escucha y diálogo en Chaitin, y la percepción histórica y las convicciones religiosas en Ben-Meir. Estas categorías psicológicas son como fórmulas mágicas para conjurar y disipar, no solamente la mala conciencia de Israel, sino su deuda con los palestinos. En vez de pagar la deuda, se opta por volatilizarla en la psicología. De este modo, la perspectiva psicológica permite relativizar el daño objetivo que se ha infligido a los palestinos, así como desobjetivarlo y desrealizarlo para no tener que repararlo. En lugar de resarcir a los palestinos al dejarlos volver a sus territorios y al devolverles tierras, olivos, casas y aldeas, es mucho más fácil y barato para el Estado de Israel solucionar el “conflicto” al servirse de sus psicólogos para conseguir que los palestinos reconozcan la identidad israelí, cambien sus creencias sobre Israel, escuchen respetuosamente a quienes les arrebataron su territorio, dialoguen cordialmente con ellos y aprendan a percibirlos de otro modo. La solución tiene lugar entonces en la mente y no en la realidad, en el mundo psíquico interno y no en el socioeconómico externo, como suele suceder en la psicología, la cual, sin ofrecer nada para terminar con la violencia de los agresores israelíes contra sus víctimas palestinas, tan solo puede revictimizar a las segundas al culparlas de lo que sufren y al exhortarlas a perdonar a los verdaderos culpables.
Interpretatio, 10.2, septiembre 2025-febrero 2026: 183-203 190 doi.org/10.19130/it.10.2.2025/00S329Y8X488 La psicología que intenta detectar, comprender y tratar los efectos del “conflicto” En contraste con los trabajos recién mencionados, existen otros que parecen políticamente menos cuestionables, pero tan sólo porque no se relacionan de modo tan claro y evidente con la política. Lo que tenemos aquí son trabajos que hacen referencia no directamente al “conflicto”, sino a sus efectos en las víctimas palestinas. Muchos efectos son ya realmente psicológicos, no siendo necesario psicologizarlos para abordar psicológicamente el “conflicto”. De los diversos efectos psicológicos de la violencia israelí sobre Palestina, quizás el más estudiado sea el trastorno de estrés postraumático, en el que los sujetos permanecen asustados, ansiosos y deprimidos varios meses e incluso años después de la experiencia traumatizante. Hay decenas de publicaciones sobre el estrés postraumático de los palestinos, así como revisiones sistemáticas de estas publicaciones.14 También se han revisado sistemáticamente publicaciones sobre otros efectos psicológicos del “conflicto” que no alcanzan los umbrales del trastorno de estrés postraumático, aun cuando comportan cambios en la forma de pensar, sentir y actuar, así como perjuicios en el bienestar de los sujetos.15 Hay también estudios sobre otros efectos, entre ellos comportamientos violentos y antisociales,16 depresión, estrés y ansiedad,17 e insomnio y otros trastornos del sueño.18 Tenemos aquí una inmensa acumulación de investigaciones que demuestran objetivamente, con precisión y rigurosidad, el enorme sufrimiento infligido por el Estado de Israel sobre los palestinos. Algunos trabajos no se limitan a detectar los efectos psicológicos de la violencia israelí, sino que intentan comprenderlos, investigando particularmente 14 Véase Marie Mohammad, Sana SaadAdeen y Maher Battat, “Anxiety Disorders and PTSD in Palestine: A Literature Review”, BMC Psychiatry 20 (2020): 1-18. Véase también: Nisreen Agbaria et al, “Prevalence of Post-Traumatic Stress Disorder Among Palestinian Children and Adolescents Exposed to Political Violence: A Systematic Review and MetaAnalysis”, PLoS one 16, núm. 8 (2021): 1-20. 15 Véase Lynsay Ayer, et al., “Psychological Aspects of the Israeli-Palestinian conflict: A Systematic Review”, Trauma, Violence, & Abuse 18, núm. 3 (2017): 322-338. 16 Eric Dubow, et al., “Serious Violent Behavior and Antisocial Outcomes as Consequences of Exposure to Ethnic Political Conflict and Violence Among Israeli and Palestinian Youth”, Aggressive Behavior 45, núm. 3 (2019): 287-299. 17 Belal Aldabbour, et al, “Psychological Impacts of the Gaza War on Palestinian Young Adults: A Cross-Sectional Study of Depression, Anxiety, Stress, and PTSD Symptoms”, BMC Psychology 12, núm.1 (2024): 696-705. 18 Fayez Mahamid, Bilal Hamamra y Dana Bdier, “Traumatic Events Predict Sleep Disturbance Among Palestinians: The Moderating Roles of Resilience and Posttraumatic Growth”, Traumatology (2025, en prensa).
Pavón-Cuéllar | Psicología en Palestina 191 Diversa Ô artículos aquello que puede atenuarlos. Raija-Leena Punamäki y sus colaboradores, por ejemplo, han mostrado que el estrés postraumático de los niños palestinos es menos grave cuando sus padres son cariñosos con ellos.19 Por su parte, Rozanna Aitcheson y sus colegas han discernido otros factores favorables a la resiliencia de adolescentes, entre ellos una mayor autorregulación, habilidades de afrontamiento más sólidas, una actitud optimista y la percepción de que la familia se representa el mundo como algo comprensible.20 Investigaciones como la recién mencionada evidencian la importancia de la actitud y la percepción en la experiencia de los palestinos. Para comprender mejor este factor subjetivo, Phillip Hammack destaca el peso de las narrativas históricas e identitarias, entre ellas las narrativas trágicas de pérdida y desposesión.21 Su trabajo nos permite vislumbrar cómo las narrativas, al incidir en la subjetividad, podrían contribuir al alivio del sufrimiento de la juventud palestina. El alivio puede buscarse también de modo estratégico y metódico a través de técnicas de rehabilitación como las implementadas por Sofián El-Astal con estudiantes de Gaza, ofreciéndoles talleres con meditaciones enfocadas al perdón y ejercicios de respiración, expresión, autoestimulación e imaginación de un lugar seguro.22 Hay, obviamente, otros posibles tratamientos. Uno bien conocido por su eficacia, usado por Dana Bdier y Fayez Mahamid con adolescentes palestinos traumatizados, es la terapia cognitivo-conductual de exposición prolongada, consistente en un acercamiento gradual a los recuerdos y sentimientos relacionados con el trauma.23 Sin duda tratar el trauma es necesario, pero insuficiente cuando la situación traumatizante persiste durante el tratamiento. Mientras el Estado de Israel mantenga la ocupación de tierras y la violencia mortífera y devastadora contra el pueblo palestino, las diversas técnicas psicoterapéuticas y de rehabilitación concebi19 Raija-Leena Punamäki, Samir Qouta y Eyad El-Sarraj, “Resiliency Factors Predicting Psychological Adjustment After Political Violence Among Palestinian Children”, International Journal of Behavioral Development 25, núm. 3 (2001): 256-267. 20 Rozanna Aitcheson, et al., “Resilience in Palestinian Adolescents Living in Gaza”, Psychological Trauma: Theory, Research, Practice, and Policy 9 (2011): 36-43. 21 Phillip L. Hammack, Narrative and the Politics of Identity: The Cultural Psychology of Israeli and Palestinian Youth (Londres: Oxford University Press, 2010). 22 Sofián El-Astal, “Memorias traumáticas y estrés postraumático en los niños y jóvenes palestinos de la Franja de Gaza”, Pensando Psicología 12 (2016): 5-12. 23 Dana Bdier y Fayez Mahamid, “The Effectiveness of a Group Therapeutic Program Based on Prolonged Exposure Therapy in Reducing Posttraumatic Stress Disorder Symptoms Among a Sample of Palestinian Traumatized Adolescents”, Journal of Psychosocial Rehabilitation and Mental Health 10, núm. 2 (2023): 277-286.
Interpretatio, 10.2, septiembre 2025-febrero 2026: 183-203 198 doi.org/10.19130/it.10.2.2025/00S329Y8X488 La psicología crítica y su conexión con el pueblo palestino La enseñanza del pueblo palestino es precisamente aquello por lo que se distinguen los trabajos de autores críticos tales como los recién mencionados. Lo distintivo de estos autores no es exactamente el hecho de ser de Palestina y no de Israel, pues algunos, de hecho, ni siquiera son de Palestina. Lo distintivo es, más bien, lo que estos autores han aprendido humildemente del pueblo palestino, de su experiencia histórica de sufrimiento, de lucha y resistencia.46 Lo enseñado por el pueblo palestino convierte a los autores críticos en portavoces, representantes e intelectuales orgánicos del pueblo, permitiéndoles incluso asimilarse a él. Gracias a tal asimilación, autores como Jabr y Makkawi pueden pensar con el pueblo y como pueblo. Se distinguen así de expertos convencionales como los abordados con anterioridad, como Kelman, Ben-Meir, Hammack, El-Astal o Bdier y Mahamid, que tienden a ponerse por encima de los saberes populares y guiarse exclusivamente por los saberes académicos-profesionales psiquiátricos y psicológicos. Así como la conexión con el pueblo palestino no es un privilegio de los psiquiatras y psicólogos palestinos, de igual modo la desconexión y el distanciamiento con respecto al mismo pueblo es un problema no sólo de los israelíes, europeos y estadounidenses que trabajan en la región, sino igualmente de muchos psiquiatras y psicólogos palestinos. Muchos de ellos deben o prefieren trabajar como científicos o expertos despolitizados, como profesionales o académicos desconectados y distantes del pueblo palestino, al servicio de instituciones u organizaciones que funcionan en el marco liberal de los Acuerdos de Oslo de 1993, con los que se asegura la coexistencia de israelíes y palestinos en condiciones de ocupación, colonización, dominación, opresión y aniquilación de los segundos por los primeros.47 En condiciones como éstas, el trabajo normal de la psiquiatría y la psicología, tal como se concibe en Israel, Europa y Estados Unidos, ha exigido lógicamente desconectarse y distanciarse del pueblo palestino. La desconexión y el distanciamiento con respecto al pueblo palestino se traduce de modo lógico y necesario en puntos ciegos, débiles y problemáticos en las investigaciones que atañen al mismo pueblo, puntos detectables con facilidad por los autores que se mantienen cerca del pueblo e internamente conectados con él. Gracias a esta conexión, los autores críticos están en la mejor posición para discernir los errores, las carencias, los sesgos y los demás problemas de los 46 Costa y Mendes, “Lessons from Psychology in Palestine”, 1-15. 47 Haidar Eid, Descolonizando la mente palestina (Barcelona: Verso, 2014).
Pavón-Cuéllar | Psicología en Palestina 199 Diversa Ô artículos trabajos psicológicos en los que se intenta explicar y resolver el supuesto conflicto o bien detectar, comprender y tratar sus efectos en los sujetos. Esta psicología sobre Palestina delata su inadecuación cultural, su eurocentrismo, su liberalismo, su individualismo y sus mecanismos de psicologización, despolitización, deshistorización y descontextualización cuando se juzga en Palestina, desde Palestina, desde el punto de vista del pueblo palestino, que es precisamente el punto de vista que se adopta en la psicología crítica palestina. Además de su capacidad crítica, los psicólogos críticos palestinos pueden transmitirnos mucho de aquello que aprenden positivamente del pueblo pales tino. Una parte de este aprendizaje se pone en evidencia en varias lecciones para la psicología, entre ellas ocho que reviso minuciosamente en otro lugar, mostrando cómo abren vías alternativas para escapar de las inercias dominantes en el ámbito psicológico académico y profesional: conexión con el pueblo como remedio contra el aislamiento de profesores y profesionistas, visión desde abajo para desafiar las perspectivas elitistas dominantes, descolonización ante la dependencia y la dominación de las epistemes europeas-estadounidenses, territorialización para terminar con el universalismo, rememoración frente a la amnesia, colectivización ante el individualismo liberal, resubjetivación contra el objetivismo y repolitización para superar el psicologismo.48 Estas lecciones y otras más podrían cambiar profundamente la psicología y otras ciencias humanas y sociales que se enseñan en las universidades y se practican en sociedades de todo el mundo. Sin embargo, difícilmente sucederá así, pues el cambio se ve obstaculizado por factores adversos e insuperables: factores estructurales económicos, políticos e ideológicos inherentes a la actual fase histórica de consolidación del capitalismo, los cuales, por cierto, contribuyen también a perpetuar la violencia del Estado de Israel. Conclusión La violenta ocupación israelí de los territorios palestinos está sostenida por la estructura capitalista con su lógica neocolonial imperialista, expansionista, racista y extractivista. Esta estructura es la misma por la que se mantiene la dominación de ciertos modelos psicológicos estructuralmente funcionales para el capitalismo.49 En cuanto a las alternativas en la psicología crítica, no pueden sino ser 48 David Pavón-Cuéllar, “Ocho lecciones del pueblo palestino para la psicología”, Teoría y Crítica de la Psicología 22 (2025): 88-106. 49 David Pavón-Cuéllar, Psicología crítica: definición, antecedentes, historia y actualidad (Ciudad de México, Itaca, 2019).
Interpretatio, 10.2, septiembre 2025-febrero 2026: 183-203 200 doi.org/10.19130/it.10.2.2025/00S329Y8X488 marginales y resistir con enormes dificultades, al igual que el pueblo palestino, pero obviamente en planos diferentes y con implicaciones vitales incomparables. Aunque respetando el abismo que se abre entre la vida y su teorización, quizás debiéramos guiarnos por el pueblo palestino al reconsiderar lo que significarían la marginalidad y la resistencia, así como la transgresión y la subversión, para quienes abordamos críticamente los discursos teóricos de la psicología. ¿No es acaso lo que han hecho los psicólogos críticos palestinos al cuestionar las investigaciones psicológicas sobre Palestina? El cuestionamiento se ha hecho desde Palestina, en Palestina, pero no exactamente como lugar geográfico, sino como posición política de marginalidad y de resistencia, de transgresión y subversión, de firmeza entendida como sumud y de lucha entendida como intifada. Ciertamente, por más politizada que esté, la psicología crítica palestina realiza un trabajo teórico riguroso, consistente y bastante elaborado. Sin embargo, si aquí hay teoría, es en un sentido muy preciso que ha sido perspicazmente captado por Ilan Pappé en varios teóricos palestinos: el sentido paradójico de una “teorización práctica” realizada en espacios marginales, vinculada con la resistencia, inserta en una cultura “entrelazada con lucha política” y necesariamente “relevante para la lucha por la liberación”.50 Esta clase de teorización es la que ha producido propuestas de psicología crítica palestina como las que aquí hemos revisado. Como hemos apreciado, los psicólogos críticos palestinos desean poner sus recursos teóricos y prácticos al servicio de su pueblo y de su lucha de liberación. Aspiran así a que su psicología sea liberadora, pero saben que esto sólo es posible, como nos lo enseñó alguna vez Martín-Baró en América Latina, cuando la misma psicología consigue liberarse de sus propias cadenas.51 En el caso de Palestina, estas cadenas son precisamente aquello a lo que se dirigen las críticas en cada autor al que nos referimos: la inadecuación cultural en Al Haj-Yahia, el reduccionismo y el individualismo en Makkawi, la psicologización en Jabr y Meari, la despolitización en Farajallah, la normalización en los Sheehi y la deshistorización y la descontextualización en Hakim y sus colegas. Las cadenas de la psicología son el objeto de la psicología crítica palestina, la cual, volviéndose de manera crítica sobre sí misma, busca liberarse de las 50 Ilan Pappé, “Culture and Resistance in Imagining Palestine”, en Sumud. A New Pa lestinian Reader, eds. Malu Halasa y Jordan Elgrably (Nueva York: Seven Stories Press, 2025), 47-62 51 Véase Ignacio Martín-Baró, “Hacia una psicología de la liberación”, en Psicología de la liberación, ed. Amalio Blanco (Madrid: Trotta, 1991), 283-302.
Pavón-Cuéllar | Psicología en Palestina 201 Diversa Ô artículos cadenas que le impiden ser liberadora para el pueblo. Comprendemos que sea finalmente por el pueblo, por su lucha de liberación, que pueda tener sentido algo como la psicología crítica en contextos en los que el mismo pueblo necesita liberarse para salvarse, para sobrevivir, para no ser aniquilado por el poder brutal que lo domina. Bibliografía Agbaria, Nisreen, Stephanie Petzold, Andreas Deckert, Nicholas Henschke, Guido Veronese, Peter Dambach, Thomas Jaenisch, Olaf Horstick y Volker Winkler. “Prevalence of Post-Traumatic Stress Disorder Among Palestinian Children and Adolescents Exposed to Political Violence: A Systematic Review and Meta-Analysis”, PLoS one 16, núm. 8 (2021): 1-20. Aitcheson, Rozanna, Soleman Abu-Bader, Mary Howell, Deena Khalil y Salman Elbedour. “Resilience in Palestinian Adolescents Living in Gaza”, Psychological Trauma: Theory, Research, Practice, and Policy 9 (2011): 36-43. Aldabbour, Belal, Amal Abuabada, Amro Lahlouh, Mohammed Halimy, Samah Elamassie, Abd Al-Karim Sammour, Adnan Skaik y Saralees Nadarajah. “Psychological Impacts of the Gaza War on Palestinian Young Adults: A Cross-Sectional Study of Depression, Anxiety, Stress, and PTSD Symptoms”, BMC Psychology 12, núm.1 (2024): 696-705. Al Haj-Yahia, Muhammad. “Challenges in Studying the Psychological Effects of Palestinian Children’s Exposure to Political Violence and Their Coping With this Traumatic Experience”, Child Abuse & Neglect 31 (2007): 691-697. Ayer, Lynsay, Brinda Venkatesh, Robert Stewart, Daniel Mandel, Bradley Stein, Michael Schoenbaum. “Psychological Aspects of the Israeli-Palestinian Conflict: A Systematic Review”, Trauma, Violence, & Abuse 18, núm. 3 (2017): 322-338. Bar-Tal, Daniel. “Israeli-Palestinian Conflict: A Cognitive Analysis”, International Journal of Intercultural Relations 14, núm. 1 (1990): 7-29. Bdier, Dana, y Fayez Mahamid. “The Effectiveness of a Group Therapeutic Program Based on Prolonged Exposure Therapy in Reducing Posttraumatic Stress Disorder Symptoms Among a Sample of Palestinian Traumatized Adolescents”, Journal of Psychosocial Rehabilitation and Mental Health 10, núm. 2 (2023): 277-286. Ben-Meir, Alon. “Psychological Impediments Are at the Core of the Israeli-Palestinian Conflict”. Politics & Policy 51, núm. 3 (2023): 488-503. Chaitin, Julia. “How Can We Speak to One Another? Dialogue Between Jews and Palestinians on the Path to Peace and Social Change”, en Peace-Building in Israel and Palestine: Social Psychology and Grassroots Initiatives, 55-75. Nueva York: Palgrave Macmillan, 2011. Costa, Pedro A., y Kíssila Mendes. “Lessons from Psychology in Palestine: More than Psychotherapy, We Need a Truly Community Psychology”. Psychotherapy & Politics International 23, núm. 1 (2025): 1-15.
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