Full text
Universidad de Cantabria
Fundación
Marcelino Botín
Conflictiv idad
y disciplinamiento social
en la Cantabria rural
del Antiguo Régimen
T omás Antonio Mantecón Movellán
T omás Antonio
Mantecón Movellán
Doctor en Historia Moderna por la
Universidad de Cantabria en 1993.
Profesor ayudante en esa
universidad desde 1991 y V isiting
Member del Darwing College
(Unniversdiad de Cambridge) en
1995 y 1996. Es autor del libro
Contrarr eforma y r eligiosidad
popular en Cantabria. Las cofradíasa
r eligiosas (Santander , 1990), de una
veintena de artículos en revistas
científicas y de un libro de
microhistoria que será publicado
por el Instituto de Estudios
Cervantinos (Universidad de Alcalá
de Henares) con el tiúlo de La
muerte de Antonia Isabel Sánchez.
T iranía y escándalo en una sociedad
rural del Norte de España. Ha sido
comunicante o conferenciante en
Zamora (1988), Zaragoza (1989),
Madrid (1989), Las Palmas (1994),
Salamanca (1994), Murcia (1994),
Montreal (1995), Leicester (1996),
Burdeos (1996), Santander (1996).
Mantecón Movellán, Tomás Antonio.
Confllctlvldad y di lplinámlento social en la Cantabria rural del
Antiguo Régimen / Tomás Antonio Mantecón Movellán. - Sanl'ander :
Universidad de Cantabria: Fundación Marcelino Botln, D. L. 1997.
ISBN: 84-8102-141..S.
l. Luchas ocia les - Espaiia - Cantabria - S. XVH-XVlll 2. Cantabria
(España) - Historia ocl¡li • S. XVII-XVIIJ l. Fundación Marcellno Botln
(Santander) 11. Universidad de Cantabria m. TITULO.
946.0 1 3'' 16/ 17"
316.48(460.13)" 16/ 17"
Avda. de Los Castros, s/n. -Tel.: (942) 20 12 91 / (942) 20 15 00
39005 Santander
© Fundación Marcelino Botín
ISBN: 84-8102-141-5
Dep. Legal: SA-9-1997
Imprime: J. Martínez,
ISBN (13): 978-84-8 102 - 141- 7
ISNI: 0000 0005 0686 0180
DOI: https://doi.org/10.22429/Euc199 7 .00 1
www.editorial.unican.es
Digitalización: Manuel Ángel Ortiz Velasco [emeaov]
Diseño de la sobrecubierta: IKONO - Santander
© Tomás An tonio Mantecón Movellán
© Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cantabria
64 CASA, FAMILIA Y COMUNIDADES RURALES
vosa fue diversa, en atención a las circunstancias del delito. Excepcional
mente fueron destinados a trabajos forzados en galeras o condenados muer
te, incluso cuando disponía de múltiples evidencias periciales, no meros in
dicios o antecedentes agresivos 73 •
La autoridad marital permitía que en cada célula constitutiva de la
aldea se jerarquizara una estructura de poder absoluto cuyos límites éti
cos eran la prudencia y el escándalo. Rebasados estos límites, intervenía
la comunidad vecinal, por medio de vecinos y "curadores" públicos, ecle
siásticos o seglares. Factores de carácter interno, sobre todo la cobertu
ra de las necesidades económicas de la casa, y externo, como la emigra
ción, brindaban un peso específico a todos los componentes de la casa.
En su extremo se encontraban las involuciones de papeles entre marido
y mujer , casi siempre consentidos por los vecinos, pues ocurrían en ca
sos de cruda violencia o dilapidación de la hacienda doméstica por el ma
rido. Como aquí se ha visto, la mujer asumía prot agonismo no sólo en es
tos casos. Ella era el primordial objetivo de la iglesia postridentina, para
disolver parentescos extensivos y penetrar en cada casa. A ello, sin du
da, contribuyó la promoción de las devociones marianas, concretamen
te la del Rosario, impulsada por los dominicos. María, el vértice de las
iras dogmáticas de la Reforma, se convertía en la clave para facilitar la
salvación. Además, era un modelo para la doncella, para la madre y para
la viuda: fortaleza, sometimiento, dolor y recogimiento por la muerte de
su hijo. La mujer se convertiría, progresivamente en el eje de la religio
sidad doméstica. Así fue en los años posteriores a 1670 y, con una pro
gresión clara, después de 1830. Así lo demuestra su participación en las
cofradías religiosas. A ello contribuyó la promoción de una imagen ne
gativa de la mujer, que la hacía más necesitada de purificación y perma
nente vigilancia a las tentaciones del "maligno", por su "fragilidad". Por
eso, la mujer participó activamente en el ritual, incluso, en la flagelación
pública. Si el hombre era la garantía del orden en la casa, la mujer era,
por todos los motivos expuestos, inductora de innovaciones, algunas am
paradas por la propagandística católica, otras inducidas.su activa parti
cipación en la obtención de renta y por la administración de la casa en la
ausencia del marido.
(73) Una muestra: AHPC, AL, leg. 78, n• 3, s.f. (A. Lloredo, 161 O): AHPC. RE. leg. 119, n• 4, s.r. (Reocfn,
1657): AHPC, Al, leg. 84, n º 2, L 2 (A. Lloredo, 1686): AHPC, RE, leg. 126, n• 19, H. I-!l, 18 v º
-20, 40-42 (Reoc.ln,
1708); AHPC, Al, Jeg. 84, n• 5, sJ. (A. Lloredo, 1717); AHPC, CAY, leg. 79, n• 29, s.f. (Cayón, 1721); AHPC, Al,
lcg. 86 1 n• 7, s.f. (A. Lloreclo, 1755): ADS, C-639-3 (Rcocln, 1770): AHPC, CAY, le¡¡. 8 1
1, n º 1, s.f. (Cayón, 1800);
AHPC, RE, leg. 132, n• 9, s.f. (Reoc:ln, 1827): AHPC, CAY, leg. 85, n• 2, H. 26 v", I I3- ' I 15, l41, 183-193, 263-264 v"
(Cayón, 1830).
382 LA DEFENSA DEL ÜRDEN COMÚN
Bustillo (de Lloreda) había sufrido "cencerrada" en 1814 por casarse con
una muchacha de Abadilla. Lo particular del asunto fue que en uno de los
días inmediatos, disputando con otro joven del lugar, recibió un fuerte gol
pe, dejándole "loco de la cabeza, que no sabía donde estaba", con mucha
"calentura" y peligro de perder su vida. No llegó a ocurrir, por lo que la cau
sa feneció sin sentencia. En algunos lugares de montaña, aún en el presen
te siglo, se mantenía la costumbre de que el forastero que se casaba con
una joven del lugar hubiera de pagar los derechos a los varones de la ve
cindad, invitándoles a beber 185 •
La sujeción a una casa implicaba integrarse más decisiv a y perfecta
mente en el orden comunitario. La vida errante, aún vinculando los despla
zamientos a una actividad laboral, implicaba una receptividad parcial por
las comunidades vecinales, pues en ese supuesto no existían referentes de
identificación de la persona (casa, parentela y vecindad) y esto dificultaba
la ubicación dentro de la comunidad. Entre los ladrones itinerantes y los
trabajadores eventuales del campo las diferencias parecen ostensibles, pe
ro también se daban situaciones mixtas, que anotan sugerentes matices a
la percepción de los forasteros ya descrita. Así, por ejemplo, a finales de ju
lio de 1746 José Fernández, "residente" en Helguera (Reocín), sólo contaba
con 0,023 has. de tierra en propiedad, otras heredades en renta y dos novi
llos que llevaba en aparcería. No se le conocían otros bienes, "ni cosas de
sustanzias de muebles". Su esposa había robado una bolsa con dinero de la
taberna. De ellos se sospechó desde que se conoció el robo, por ser "per
sona extraña y fuera <leste domizilio". Varios vecinos habían acudido a su
casa a convencerla de que restituyese lo hurt ado. El dijo a su esposa "res
pondiese al cargo que se le azía y dijese verdad". Devolvió lo hurtado. Al
día siguiente José, "avergonzado de la hazión se ausentó de este lugar", re
gresando días después, para cuidar de sus hijos, "con la caridad" de los ve
cinos. En octubre se hallaba alojado en la casa de la viuda María de Arce,
con otras "personas forasteras". El alcalde mayor de Reocín les <lió la op
ción de tomar vecindad o ser expulsados del lugar. José alegó que no podía
ser obligado, pues aún siendo pobre de solemnidad no era "extraño" a la co
munidad sino "residente", y no se le podía negar la "habitación y morada
en el lugar", ni apremiarle a avecindarse y ofrecer fianza, "sino para aque
lla corta colecha y repartimiento que se me eche". Así fue 186 •
(185) AHPC, CAY, leg. 84, n º 6, s.f. (Cayón, 1814); LÓPEZ LINAGE, J.: Antropología de la ferocidad ... op , cit.
(186) AHPC, RE, leg. 129, n º 2, lf. 5, 15, 22, 31, 32 v º (Reocín, 1746).
ÍNDICES DE CUADROS, GRÁFICOS Y MAPAS
2. GRÁFICOS
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
Clero parroquial de Cantabria. "Montañas Bajas".
Vis ita del arzobispo Navarrete. 1708-1709 ...................................... .
Tierra vinculada y ágregos. Mayorazgo Velarde.
Siglos XVII-XVIII .................................................................................. .
Concursos de acreedores y reclamación de
crédito a corto y largo plazo. Siglos XVII-XVIII ............................... .
Actuaciones judiciales por deudas. Siglos XVII-XVIII ....................
.
Actuaciones judiciales por disputas sucesorias.
Siglos XVII-XVIII .......................................... ........ ................................ .
Reclamación judicial de bienes ocupados por
otros parientes. Siglos XVII-XVIII ...................................................... .
Causas formadas por cierras ilícitos.
Tres jurisdicciones. 1610-1830 ......................................................... .
Crecimiento anual pleit os- población.
Siglos XVII-XVIII .................................... ........ ............. ......................... .
3.MAPAS
O. Valles y jurisdicciones del siglo XVIII . Obispado
517
112
163
195
198
204
205
330
455
y provincia de Santand er. 1 798-1 799 ... ......... .. ... . .... .. ........ ..... ... ......... 19
11 (1). Territorios jurisdiccionales en Cantabria.
Siglos XVII-XVIII . . ....... . ... ..... ..... . ...... ............... ....... ...... .. . .............. ... . .... 14 7
VI (1). Precisados de caridad comunitaria en Cantabria.
Padrones de 1737-1743 ................ ....................................................... 372
VI (2). Campesinos sin tierra o con propiedades
inferiores a las que llevaban arrendadas.
Padrones de 1737-1743 ................................... ..................... ............... 373