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La burguesía mercantil santanderina, 1700-1850. Cambio social y de mentalidad

Maruri Villanueva, Ramón

Abstract

Por primera vez se aborda con carácter monográfico el estudio de la burguesía mercantil santanderina durante un periodo tan crucial de su historia como el comprendido entre 1700 y 1850. Desde su actividad profesional la burguesía de los negocios llegará a asumir un especial protagonismo, contribuyendo decisivamente a imprimir al Santander urbano un marcado «carácter burgués». Tal protagonismo significó para los hombres del comercio pasar de ser modestos —anónimos, casi diríamos— integrantes de un grupo socio-profesional sin estima social a comienzos del setecientos, a consolidarse como élite de poder durante la primera mitad del siglo XIX.A través de diversas variables —bases materiales, vivienda, familia, cultura y actitudes ante la muerte— R. Maruri aborda el cambio de mentalidad de la burguesía mercantil santanderina, enmarcándolo en el cambio social que se opera en una España en tránsito del Antiguo Régimen al sistema liberal.

Full text

La Burguesía MercantiL santanderina 1700 - 1850 Ramón Maruri Villanueva UNIVERSIDAD DE CANTABRIA ASAMBLEA REGIONAL DE CANTABRIA SERIE UNIVERSITARIA LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA, 1700-1850 (Cambio social y de mentalidad) Ramón MARURI VILLANUEVA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA ASAMBLEA REGIONAL DE CANTABRIA SERIE UNIVERSITARIA la burguesía mercantil santanderina, 1700-1850 (Cambio social y de mentalidad) Ramón Maruri Villanueva Diseño de la cubierta: Jesús Vázquez Este libro ha sido editado conjuntamente por la Universidad de Cantabria y la Asamblea Regional de Cantabria Polígono Nueva Europa Peftacastillo - Santander ISBN (13): 978-84-87412-11-0 ISNI: 0000 0005 0686 0180 DOI: https://doi.org/10.22429/Euc1990.001 www.editorial.unican.es Digitalización: Manuel Ángel Ortiz Velasco [emeaov] © Ramón Maruri vmanueva © Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cantabria Asamblea Regional de Cantabria ISBN: 84-87412-11-4 COU:94 Ref.: 22190-03 D.L.: SA-104-1990 Imprime: Gráficas DOHER A Carmen fNDICE Pág. PRÓLOGO................................................................... 11 INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 l. EVOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD SANTANDERINA ENfRE LOS SIGLOS XVIII Y XIX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 1.1. Santander durante la primera mitad del siglo XVIII: el vecindario de 1710 y el problema de las fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 1.1.1. Hacia una caracterización económica y social de la burguesía mercantil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 1.2. Santander a mediados del siglo XVIII: el catastro de Ensenada 43 1.2.1. La burguesía mercantil en los inicios de la expansión económica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49 1.3. Santander durante la segunda mitad del siglo XVIII: del catastro al padrón de 1829 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54 1.3.1. La burguesía mercantil en la plena expansión económica 63 11. EL ESPACIO DE HABITACIÓN DE LA BURGUESfA MERCANTIL . . 75 11.1. Morfología urbana y morfología social: distribución espacial de la burguesía mercantil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75 11.2. La vivienda de la burguesía mercantil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98 11.2.1. Los materiales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98 www.editorial.unican.es 8 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Pág . II.2.2 . Hacia una tipología de la " casa burguesa " II.2.2.1 . La vivienda unifamiliar o la " casa - tienda " ... II.2.2.2 . La ruptura con el modelo “ casa - tienda " : de la 102 107 Plaza V ieja a la Nueva Población ............. 122 II.2.2.3 . L a " casa Pedrueca " o la apropiación del lenguaje arquitectónico de la nobleza II.2.3 . Los interiores : el mobiliario y lo ornamental II.2.4 . El servicio de mesa III . BURGUESÍA MERCANTIL Y FAMILIA III.1 . Las estructuras familiares III.1.1 . La estructura familiar en 1753 III.1.2 . La estructura familiar en 1829 III.2 . E strategias matrimoniales : 1700-1829 / 50 .... III.2.1 . Algunos casos de enlaces matrimoniales ........... III.2.2 . El marcado carácter endogámico de los enlaces matrimoniales III.3 . Algunas consideraciones en torno a la familia de la burguesía mercantil IV . EL MUNDO CULTURAL DE LA BURGUESÍA MERCANTIL 133 140 149 159 160 160 170 179 180 181 201 ..... 211 IV.1 . La alfabetización 211 IV.2 . De la alfabetización a la enseñanza secundaria ..... IV.2.1 . Enseñanza secundaria y práctica mercantil IV.3 . D e la enseñanza secundaria a la Universidad IV.3.1 . La orientación hacia el clero IV.3.2 . Abogacía e Ingeniería ..... 216 218 ...... 227 228 231 IV.4 . L as escuelas militares 234 IV.5 . Del notariado al artesanado 235 IV.6 . Burguesía mercantil y lecturas 236 IV.6.1 . Las bibliotecas del siglo XVIII 237 IV.6.2 . Las bibliotecas entre 1800 y 1850 244 IV.7 . P articipación de la burguesía mercantil en actividades culturales : de las tertulias a la ópera 254 Índice 9 V. LA BURGUESÍA MERCANTIL ANTE LA MUERTE V.1 . Estructura y motivaciones del testamento Pág . 259 261 V.2 . Invocación y protestación de fe 263 V.3 . Las encomendaciones o el valor de las devociones particulares 266 V.4 . La mortaja o el triunfo del franciscanismo 274 V.5 . La sepultura : de la iglesia al cementerio general 278 V.6 . Las honras fúnebres 288 V.6.1 . El cortejo fúnebre 288 V.6.2 . Las exequias 297 V.7 . Los sufragios 301 V.8 . Fundaciones de misas y capellanías 308 V.9 . Los legados de caridad 312 CONCLUSIONES 331 FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA 341 A ) Fuentes manuscritas B ) Fuentes impresas C ) Prensa . D ) Bibliografía Índice onomástico Índice de ilustraciones 341 341 342 342 353 363 www.editorial.unican.es 16 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Las transformaciones económicas que se operan en Santander desde mediados del siglo XVIII , y con una especial intensidad desde su último cuarto , tenían que incidir necesariamente en la estructura social . Ello suponía una remodelación de la misma y una alteración en el control de los poderes económico , social y político tradicionales . Esas transformaciones , sin que por ello sean concebidas estrictamente como principio de causalidad , podían suponer también , he aquí nuestra hipótesis de partida , una remodelación o readecuación de las estructuras mentales , del sistema de valores y creencias desde el que actuaban los distintos grupos integrantes de la sociedad santanderina . Sin embargo , en ningún momento fue nuestro objetivo contemplar en el análisis a todos y cada uno de esos grupos , sino a uno en concreto : la burguesía mercantil . Y ello por varias razones . En primer lugar , y trascendiendo ahora el marco geográfico santanderino , por su protagonismo como " clase " social en el siglo XVIII , siglo burgués por excelencia . En segundo , por el protagonismo que la burguesía mercantil adquiere en el proceso de expansión económica de Santander desde mediados de esa centuria . En tercer lugar , porque ese protagonismo lleva a los hombres del comercio a generar una importante masa documental que se traduce en la disponibilidad de unas fuentes que , a pesar de no ser siempre las que más hubiéramos deseado manejar -cuestión sobre la que más adelante volveremos- , permiten abordar el problema planteado . A pesar del papel de primera magnitud jugado por la burguesía mercantil santanderina en la vida urbana , hasta el momento no se le había dedicado ningún trabajo monográfico³ . Quienes han venido estudiando la economía de Santander durante el siglo XVIII y la primera mitad del XIX se han referido a ella únicamente en su dimensión económica , de ahí que se conozca bien su labor , fundamental , en el relanzamiento de la ciudad . Aun así , se trata de un conocimiento centrado en unos pocos nombres y en sus comportamientos económicos de carácter general . Se trata , además , de un conocimiento que arranca de la década de 1750 , coincidiendo con los inicios de la expansión y con la fecha en que se confecciona el catastro de Ensenada -1753- , en donde aparece la primera relación nominal de comerciantes que se conocía y que hasta ahora era la única que se venía manejando . Con anterioridad a esa fecha tal parecía que en Santander no había existido burguesía mercantil , fuera de la naturaleza que fuera . ( 3 ) Muy recientemente , con posterioridad a la elaboración de nuestro trabajo , ha aparecido una monografía sobre las actitudes políticas de la burguesía santanderina decimonónica , V. FERNANDEZ BENITEZ , Burguesía y revolución liberal . Santander , 1812-1840 . Santander , 1989 . Introducción 17 De ahí que, cronológicamente, hayamos tomado como punto de par tida el año 1700. Actuando así, teníamos la oportunidad de caracterizar, en la medida de lo posible, cuántos y quiénes eran los protagonistas humanos del comercio de Santander durante la primera mitad del sete cientos. Nos referimos en este caso a una caracterización personal y tam bién económica de los mismos. Partir de 1700 tiene aún una justificación más firme, si se quiere, desde el punto de vista social y de las mentalidades. Si el proceso de expansión económica y de cambios en Santander era un fenómeno de la segunda mitad del siglo XVIII, parecía lógico pensar que la burguesía mercantil que protagonizó ese proceso no podría responder a los mismos patrones y pautas mentales y de comportamiento que regían la vida de los comerciantes de la primera mitad de la centuria, caracterizados más por el localismo que por el internacionalismo en cuanto a sus dimensiones de actuación económica. Era preciso, pues, conocer cómo se comportaban esos comerciantes en algunas de sus relaciones con otros grupos, cómo eran valorados socialmente, cómo vivían, en palabras de Braudel, "coti dianamente". Tan sólo así podríamos tener el marco referencial obligado que nos permitiera, "a posteriori", valorar la orientación y naturaleza de los cambios. Habiendo fijado, por tanto, la fecha inicial en 1700, quedaba por de terminar el otro límite temporal. Desde un primer momento rechazamos circunscribir nuestro trabajo al rígido marco de los cien años del siglo XVIII, aun cuando es sobrada mente conocido que al finalizar éste ya se habían producido cambios económicos y sociales; tal rechazo obedecía a diversos motivos. Uno de ellos era que los fenómenos económicos, sociales y de men talidades se producen con ritmos distintos. Las mutaciones en las men talidades son lentas, perceptibles tan sólo en la larga duración, con lo cual se hacía preciso dilatar el tiempo a estudiar lo máximo posible con el fin de poder percibirlas en aquellos comerciantes que se enriquecieron y gozaron de estima social en las últimas décadas del siglo XVIII. De este modo, pues, nos veíamos obligados a penetrar en el XIX. Otro motivo por el que rechazamos limitarnos exclusivamente al siglo XVIII fue porque los cambios económico-sociales que se produjeron en Santander durante y desde su segunda mitad se inscribían en un contexto general de cambios de idéntica naturaleza que conducirían a la crisis del Antiguo Régimen y a la posterior instauración de un nuevo orden político, económico, social y cultural como fue el liberalismo. Siendo los períodos de crisis, de transición, un buen momento para apreciar los cambios, así como su orientación, consideramos que debía contemplarse a la burguesía mercantil dentro de esa crisis del Antiguo Régimen. Este, jurídica e ins titucionalmente, se mantendría en España hasta el fallecimiento del último www.editorial.unican.es 18 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 monarca absoluto , Fernando VII , iniciándose un año después , en 1834 , el proceso de implantación definitiva del sistema liberal - burgués . De ahí el que una vez más consideráramos necesario prolongar el tiempo a analizar hasta la primera mitad del siglo XIX . Por último , existe un tercer motivo , de carácter estrictamente local , que nos movió a llevar el análisis hasta 1850. El período 1750-1850 , aproximadamente , representa una brillante y esplendorosa etapa en la historia de la burguesía mercantil santanderina , entrándose con posterioridad , a partir de las décadas de 1850-1860 , en otra en que esa brillantez yesplendor van a verse empañados con los grises tintes de una crisis que culminará definitivamente cuando , en 1898 , se pierdan los últimos reductos del mercado colonial . Situar el límite final de nuestro análisis en dicha fecha representaba , por tanto , la posibilidad de aproximarnos al conocimiento de la mentalidad de quienes vivieron y protagonizaron ese brillante ciclo . Si creemos haber justificado por qué un determinado grupo socioprofesional , la burguesía mercantil , y por qué un determinado tiempo , 1700-1850 , justificar el espacio en que actuó esa burguesía requiere menos argumentación . Santander fue , desde la segunda mitad del siglo XVIII , una ciudad eminentemente burguesa . Pero , al margen de esta consideración puramente funcional , existe otra , como es el deseo de recuperar una parte de su pasado a través del conocimiento de unos hombres que contribuyeron a configurar un espacio urbano que tantas veces hemos recorrido y hasta interrogado . Para aproximarnos a ese conocimiento se planteó en un principio , y con carácter puramente teórico , una doble opción metodológica : tomar como paradigma de mentalidad y comportamientos " burgueses " los de una representativa familia de la burguesía mercantil o , bien , examinar el mayor número posible de ellas . Con el transcurso del tiempo la propia realidad de las fuentes nos hizo desestimar la primera de las opciones y decantarnos decididamente hacia la segunda . Centrar el análisis en una sola familia a lo largo de sucesivas generaciones desde 1700 a 1850 hubiera exigido el disponer de un cuerpo documental completo , sin la más mínima laguna , con el fin de poder precisar si los cambios se produjeron , cuál fue su intensidad y naturaleza , cuándo , etc. En este sentido hemos de manifestar que no fue posible disponer de tal documentación . Por otro lado , siempre quedaría la duda de si el caso elegido era paradigmático y , por lo tanto , extrapolable , o , bien , nuestra elección había topado con la excepcionalidad , con lo cual las conclusiones pecarían de distorsionadas . Por el contrario , examinar el mayor número posible de familias ofrecía una serie de ventajas , favoreciendo , además , la precisión en las conclusiones . Trabajando con este método , y conociendo previamente a qué sectores o categorías -gran comercio , pequeño comercio , venta ambu- Introducción 19 lante de la burguesía mercantil pertenecían las familias de las que disponíamos de documentación , podían cubrirse las inevitables lagunas informativas sobre unas familias con la información perteneciente a otras . Del mismo modo , siempre nos sería posible contrastar las similitudes y diferencias existentes entre un representante del gran comercio y un comerciante minorista . Enun trabajo de historia de las mentalidades , sabido es , un fondo documental clave son los protocolos notariales . Estos , en nuestro caso , se hallan depositados en el Archivo Histórico de Cantabria . La inexistencia de un fichero que reflejara las escrituras contenidas encada legajo -los escribanos del número que tenía asignados Santander entre 1700 y 1850 eran cincoobligó a un sistemático vaciado de los mismos entre una y otra fecha . En el mejor de los casos nos facilitó la tarea el que algunos legajos llevaran incorporado un índice con la tipología de las escrituras y sus otorgantes . Partíamos , además , de un gran vacío informativo , subsanado muy avanzada la fase de vaciado de protocolos , como era el desconocimiento de los nombres de quienes se dedicaron al comercio en Santander durante la primera mitad del siglo XVIII . Recuérdese que la primera relación nominal de comerciantes , la que habían venido manejando hasta ahora otros investigadores , databa de 1753 , año de elaboración del catastro de Ensenada . Con anterioridad a esa fecha ignorábamos otros nombres , salvo , lógicamente , los de quienes figuraban en el catastro y que , por su edad , venían desarrollando las actividades mercantiles desde tiempo atrás . Ese vacío no pudo cubrirse ni siquiera con padrones y vecindarios municipales --mucho menos con el vecindario de Campoflorido de 17141717 , mero recuento global- , puesto que entre 1700 y 1753 tan sólo se confeccionó uno , en 1710 , incompleto y , además , en el que no se indicaban las profesiones de los empadronados . Relacionar ahora toda la tipología documental notarial utilizada en este trabajo sería prolijo y , por otro lado , reiterativo , por cuanto que en cada capítulo se irán mencionando las fuentes básicas específicas en que se apoya la elaboración de los mismos . Si los testamentos , inventarios " post mortem " y escrituras de dote matrimonial han sido nuestros principales fondos , a ellos habría que agregar otras escrituras de muy diversa naturaleza . A esta documentación notarial vino a sumarse la depositada en otras secciones de ese mismo Archivo Histórico de Cantabria . El archivo municipal , el catedralicio , el diocesano , la biblioteca Menéndez Pelayo , en sus dos secciones , privada y municipal , y la hemeroteca fueron los otros depósitos documentales más frecuentados . En este apartado de fuentes hay que lamentar el que , por diversos motivos , no haya sido posible acceder a epistolarios familiares , cowww.editorial.unican.es 20 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 merciales , libros del gasto de casa , etc. Los análisis de las mentalidades se enriquecerían notablemente si el investigador pudiera disponer siempre de esas y otras inestimables fuentes sobre todo de carácter narrativo de tan problemático acceso y que descendientes de los grupos sociales objeto de estudio , sean comerciantes , nobles , profesionales liberales , etc. , pudieran poseer todavía como parte del patrimonio cultural familiar . Tras estas consideraciones expondremos muy sumariamente el contenido de los cinco capítulos en que se ha articulado el trabajo . En el primero se analiza la evolución de la sociedad santanderina , fundamentalmente en lo que se refiere a su estructura socio - profesional . Lo hacemos en tres momentos que vendrían a simbolizar otros tantos en la trayectoria económica y social de Santander : primera mitad del siglo XVIII , caracterizada por una actividad pausada ; mediados del mismo , tiempo en que comienzan a percibirse los primeros síntomas de expansión ; segunda mitad , tiempo en que se produce la plena expansión , continuada durante la primera del XIX . Tiene este capítulo un carácter contextual , en donde se contemplan aspectos económicos y sociales de la burguesía mercantil en el conjunto de la sociedad en que se desenvuelve . Si bien éste es el capítulo que tiene una menor apoyatura en fuentes primarias y sí más en bibliografía , creemos aportar datos y matices nuevos que enriquecen el conocimiento que hasta ahora se poseía de esta larga etapa de siglo y medio de la historia de los hombres del comercio santanderino . Un segundo capítulo se dedica a los aspectos urbanísticos de Santander , y más concretamente a los relacionados con la burguesía mercantil . El espacio de habitación de ésta lo hemos estudiado desde una triple perspectiva : su distribución dentro del ámbito urbano , características morfológicas externas de la vivienda y distribución del espacio interior de la misma . Relacionado con el espacio interior , nos hemos ocupado de su amueblamiento y ornamentación , expresivos indicadores de la " cultura material " . Partiendo de los excelentes estudios urbanísticos existentes sobre el Santander de los siglos XVIII y XIX , las fuentes que hemos utilizado aportan información nueva y , sobre todo , permiten enfrentarse por primera vez específicamente a la problemática que hemos planteado . En el tercer capítulo la casa adquiere una significación diferente , abandonándose su valoración material , es decir , como espacio físico de habitación , para tomar una dimensión sociológica : la " casa " como el conjunto de personas que integran las familias de la burguesía mercantil . Se ha articulado este capítulo en tres grandes apartados que hacen referencia a otras tantas cuestiones relacionadas con la familia . Introducción 21 En el primero de ellos se analiza la estructura familiar en dos momentos muy concretos del proceso de expansión económica de Santander : 1753 , primeros pasos , y 1829 , consolidación del mismo . Otro de los apartados se dedica a un aspecto sociológico fundamental como es el de las estrategias matrimoniales , a través de una casuística que hace posible definir las tendencias existentes a la hora de la elección del cónyuge . El tercero contempla los valores -o posibles valoresque regían la vida conyugal y , en general , las relaciones entre los distintos miembros de la unidad familiar . Este apartado es uno de los que más hubiera exigido esa documentación , como por ejemplo epistolarios familiares , a la que no fue posible acceder . El mundo cultural dentro del que se desenvuelve la burguesía se trata en el capítulo cuarto , que hemos articulado igualmente en varios apartados , respondiendo básicamente también a una triple problemática . En primer lugar la formación cultural desde el punto de vista académico , que abarca un campo comprendido entre las escuelas de primeras letras y de latinidad y la Universidad . Formación cultural , tanto de los propios comerciantes como de sus hijos , y , al mismo tiempo , orientación profesional de estos últimos . En segundo lugar penetramos en el mundo de las lecturas a través del análisis de las bibliotecas poseídas por algunos representantes del comercio . No se ha olvidado , por último , la participación de la burguesía mercantil en actividades artístico - culturales , bien fueran de carácter privado o público . El quinto y último capítulo se dedica a uno de los temas más tratados en el campo de la historia de las mentalidades : la actitud del hombre , en este caso del comerciante , ante la muerte . Cómo se enfrenta a ese supremo momento , qué santos toma como intercesores , cómo y en dónde desea ser enterrado , qué sufragios dispone , quiénes integran su cortejo fúnebre , etc. Es éste un capítulo en el que se incide de manera especial en la religiosidad de la burguesía mercantil , así como también se plantea el problema de su actitud ante los pobres y la beneficencia . Las aportaciones de éste y anteriores capítulos son inéditas , dada , como ya hemos señalado , la inexistencia previa a nuestro trabajo de monografías dedicadas a la burguesía de los negocios santanderina del período estudiado . Clausura el trabajo un apartado dedicado a conclusiones , pretendiendo dar a éstas un sentido de globalidad que nos permita valorar la naturaleza e intensidad de los cambios en la mentalidad de los hombres del comercio . Ello sin perder de vista la naturaleza e intensidad de los www.editorial.unican.es 22 22 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 cambios sociales y en el marco de una realidad más amplia que la de Santander , como es la española . Y en el obligado , que no forzado , capítulo de agradecimientos he de recordar en primer lugar a los miembros del tribunal que en su momento juzgaron este trabajo y resolvieron darle la máxima calificación ; por ello y por sus comentarios al mismo , gracias . Sé que caería en imperdonables omisiones si optara por explicitar los nombres de quienes , de una u otra manera con ideas , con impagables palabras de aliento , con amabilidades en esa " segunda vivienda " que son para el investigador los archivos , con trabajos mecánicos- , me allanaron el camino tantas veces . Para no pecar de involuntaria ingratitud renuncio a esa explicitación , pero cada uno sabe que está en mi ánimo corresponder en no menor medida . Caería , ahora sí , en voluntaria ingratitud si no mencionara al director del trabajo , el profesor Jesús Maiso González , maestro , amigo y diario compañero de Facultad . Inevitablemente generoso , en él puso , por ponerlo a mi disposición , todo su bagaje de conocimientos y experiencia investigadora . Diré para finalizar , como ya hice en otra ocasión -lo cual no habla demasiado en favor de mi originalidad creativa- , de los silencios y errores de esta obra no responda otro , sino yo . I. EVOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD SANTANDERINA ENTRE LOS SIGLOS XVIII Y XIX Un trabajo orientado a analizar el cambio de mentalidad en relación con el cambio social exige , como requisito previo , conocer la sociedad -en este caso la del Santander urbano de 1700 a 1850en donde , supuestamente , va a producirse aquél . Por " conocer la sociedad " ha de entenderse precisar su articulación socio - profesional , expresión de las actividades económicas y funciones que se desarrollan en ella , y descubrir los valores que la rigen . Tan sólo después de cubiertos uno y otro objetivo podrá valorarse el protagonismo social del grupo humano objeto de estudio -léase aquí la burguesía mercantil- . I.1 . Santander durante la primera mitad del siglo XVIII : el vecindario de 1710 y el problema de las fuentes Fijar con exactitud el número de habitantes con que contaba Santander durante la primera mitad del siglo XVIII tropieza , como ha señalado Martínez Vara , con un grave obstáculo : la carencia de una base documental fiable . Según las estimaciones de este autor , la población santanderina a comienzos de esa centuria se situaría en torno a los 2.100 / 2.400 habitantes , mostrando la todavía villa " un comportamiento demográfico similar al reflejado para toda la región " . Ninguna de las fuentes existentes referidas al período 1700-1750 permite por sí sola conocer la estructura de la sociedad por sectores de actividad económica . Además , esas fuentes ni siquiera son lo suficientemente numerosas como para poder suplir carencias ; las únicas que , por su naturaleza , más pudieran aproximarnos en principio al conocimiento ( 1 ) T. MARTINEZ VARA , Santander de villa a ciudad ( un siglo de esplendor y crisis ) . Santander , 1983 , p . 27 . www.editorial.unican.es 242 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 de esa estructura se reducen a dos : un vecindario , elaborado en 1710 por el Ayuntamiento en respuesta a una Real Orden exigiendo a cada vecino una contribución con motivo de la guerra de sucesión , y el llamado censo de Campoflorido , que , aunque recopilado en 1717 , recoge los datos de la población española de 17143 . Este censo no tiene ningún valor para nosotros por la nula expresividad de sus datos , ya que en él se recogen tan sólo los totales de vecinos de cada localidad , no especificándose nominalmente los cabezas de familia ni , mucho menos , sus profesiones * . En cuanto al vecindario de 1710 , confeccionado " casa y calle ayta " , es decir , una por una , tampoco recoge la profesión de los cabezas de familia , independientemente de que el total de vecinos inscritos en él es de 228³ , cifra que Martínez Vara , dado el carácter fiscal de la fuente , considera se halla muy por debajo de la real -512 / 5866- . No obstante , el mencionado vecindario permite una cierta aproximación al conocimiento de la estructura socio - profesional del Santander de la época aplicando una metodología basada en la estrecha relación entre morfología urbana y morfología social . Conociendo las zonas urbanas de asentamiento de la población a mediados del siglo XVIII - a partir del catastro de Ensenada- , y teniendo en cuenta que durante la primera mitad del mismo en Santander no se introducen elementos sustancialmente modificadores de la vida económica local -y , por lo tanto , tampoco modificadores del paisaje urbano— , podemos extrapolar la realidad de mediados de siglo a la de 1710 . En 1753 , año de confección del catastro , Santander , desde el punto de vista socio - urbano , se halla configurada por dos grandes ámbitos : el área intramuros -la Puebla Vieja y la Puebla Nueva- , asentamiento de nobles , eclesiásticos , profesionales liberales , comerciantes y artesanos ; el área extramuros -Arrabales de Fuera de la Puerta y de la Mar— , lo que De Meer y Ortega denominan " ciudad marginal " , ocupada casi en exclusividad por labradores y pescadores ' . ( 2 ) AMS , Leg . A - 11 , doc . 16 . ( 3 ) BN , Manuscritos , Ms. 2.274 . ( 4 ) El número de vecinos de Santander era de 397,5 , incluyendo los llamados " barrios " o " cuatro lugares " : Cueto , Monte , San Román y Castillo : BN , Manuscritos , Ms. 2.274 , f . 137 . ( 5 ) Eran 239 cabezas de familia , incluídas 21 viudas y 1 soltera , lo que hace un total de 228 vecinos . En estas cifras no se recoge la población de los barrios o cuatro lugares de la jurisdicción de Santander : AMS , Leg . A - 11 , doc . 16 , sf . ( 6 ) Según los cálculos de este autor , aplicando un coeficiente de conversión de 4,1 personas por vecino , los 2.100 / 2.400 habitantes del Santander de comienzos del siglo XVIII representarían aproximadamente esos 512/586 vecinos : T. MARTINEZ VARA , Santander de villa ... , pgs . 24 y 56 . ( 7 ) A. DE MEER LECHA - MARZO Y J. ORTEGA VALCARCEL , “ Santander , el puerto y la ciudad moderna " , en VV.AA. , Santander . El puerto y su historia . Santander , 1985 , p . 54 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 25 Aplicando este esquema de división del espacio urbano a la distribución por calles de los cabezas de familia incluídos en el vecindario de 1710 , se observa que el 57,3 % de ellos habita en el área intramuros , en tanto que el 42,7 % restante lo hace en los arrabales . Dando a estos porcentajes categorías sectoriales , atendiendo aesa relación actividad profesional - área urbana ocupada , el 42,7 % correspondería al sector primario , y el 57,3 % , globalmente , a los sectores secundario y terciario . Uno y otro porcentaje , a pesar de haberse obtenido por extrapolación , muestran una casi total identidad con los correspondientes a 1753 -40,5 y 59,5 respectivamente , como en su momento podrá verse- , identidad que respondería a una sociedad en la que no se habían producido mutaciones económicas apreciables durante la primera mitad del setecientos . A la vista de lo anterior , Santander , en torno a 1710 y desde el punto de vista económico y social , podría definirse como un espacio - asiento de actividades eminentemente agro - marineras , dado ese considerable 42,7 % de cabezas de familia que constituía el sector primario . No obstante , este dato , con ser ya de por sí ilustrativo , resultaría insuficiente si lo que se trata es de caracterizar con más matices la sociedad santanderina de ese tiempo . Tal caracterización -o aproximarse a ella al menospuede hacerse atendiendo a criterios exclusivamente cualitativos , prestando para ello atención a personas y grupos concretos . El punto de partida ineludible es el mencionado vecindario de 1710 , que aporta un dato de sumo interés : el tratamiento de " Don " y de " Doña ” dado a un grupo de cabezas de familia , concretamente a 39 -27 hombres y 12 mujeres , estas últimas viudas- . Dicho tratamiento significaba un evidente signo de consideración y diferenciación sociales y al mismo tiempo una cierta manifestación de la escala de valores dominantes en la sociedad ; de ahí el interés por precisar el grupo o grupos sociales a que pertenecen , recurriendo para ello a fuentes notariales y municipalesⓇ . Son los militares , a cuyo frente se halla el marqués de Balbuena en tanto que Teniente General de artillería de las Cuatro Villas de la Costa , los que acaparan el uso del " Don " . Algunos de ellos , además , se hallaban en posesión del hábito de alguna de las Ordenes de Alcántara , Calatrava o Santiago , lo cual significaba la garantía de “ pureza de sangre " · En cuanto a las mujeres , y salvo en aquellos casos de los que no se poseen datos -50 % — , el tratamiento de " Doña " les corresponde siempre a las viudas de militares , aunque sea la de un mero " ayudante de milicias " . Junto a los representantes de la milicia figura un grupo que , sin per- ( 8 ) AHC , Protocolos , diversos legajos ; AMS , diversos legajos y libros de actas . ( 9 ) A. DOMINGUEZ ORTIZ , Las clases privilegiadas en el Antiguo Régimen . Madrid , 1979 , pgs . 59-71 . www.editorial.unican.es 32 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 22 de actuación . Recomponer éste en su totalidad hubiera exigido disponer de monografías que , hasta el momento , no han aparecido ; hubiera exigido también consultar una muy abundante documentación de carácter económico generada por los hombres del comercio , consulta que rebasa los objetivos de este trabajo . No obstante , y teniendo presentes estas limitaciones , intentaremos obtener el máximo rendimiento de otras fuentes así como de la bibliografía disponible . Una primera aproximación al problema de las dimensiones económicas del comercio de Santander y , en consecuencia , de su burguesía pudiera partir de la propia terminología empleada en la época para designar a sus agentes humanos . En este sentido sabemos que en 1704 Santander contaba con un gremio de Mercaderes y que en 1730 el Ayuntamiento distinguía entre Mercaderes , Abaceros , Taberneros y Comerciantes¹¹ . 31 Si tales términos hubieran sido empleados adecuadamente en esas fechas , en Santander , ateniéndonos a la tipología ofrecida por Molas , se verían representados el mundo del gran comercio a través de los mercaderes y comerciantes , y el del pequeño comercio por medio de los abaceros al margen de precisiones terminológicas , siempre que en adelante nos refiramos genéricamente a los que se dedican al comercio utilizaremos las voces burguesía mercantil y comerciantes- . La existencia nominal de mercaderes y comerciantes significaría que Santander participaba en el comercio de larga distancia y en el de las grandes magnitudes de intercambios de los más variados productos . Sin embargo , una y otra voz , aplicadas a la realidad santanderina de esa época , distan mucho de ser utilizadas correctamente . Dicha incorrección pudiera estar indicando una modificación del campo semántico de ambas voces -digamos una " perversión " del lenguaje que se justificaría al contemplar la propia evolución económica de Santander desde los inicios de la Edad Moderna . La villa de Santander , vinculada ya en la Baja Edad Media al comercio internacional con los países del Norte de Europa , intensificaría esa vinculación durante el siglo XVI , ya que , a través de su puerto , el Consulado de Burgos canalizaría la mayor parte de las exportaciones de lana castellana , que se completaban , en menor medida , con las de hierro , acero , cítricos y castañas de procedencia regional . Asiento de mercaderes , Santander actuaba al mismo tiempo como un espacio - puente entre aquellos países y la Meseta , redistribuyendo productos manufacturados , sobre todo textiles franceses y flamencos , sin olvidar los intercambios con otros es- ( 31 ) AMS , Legs .: A - 130 , doc . 39 ; A - 14 , doc . 9 . ( 32 ) P. MOLAS , La burguesía ... , pgs . 46-53 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 33 pacios geográficos de la propia península mediante el comercio de cabotaje hasta las costas andaluzas . Esa intensa actividad , acorde con un siglo XVI de expansión económica general en toda Europa , iba a resentirse necesariamente con la aparición de los primeros síntomas del estancamiento español antes de que finalizara la centuria . Aun gozando de las ventajas derivadas de su posición periférica en un siglo XVII de retroceso económico en Castilla , Santander verá truncado el esplendor que había alcanzado con anterioridad . Actualmente han quedado despejadas algunas importantes incógnitas relativas a la estructura del comercio santanderino en el siglo XVII gracias al trabajo , aún inédito , de M.J. Echevarría Alonso34 . En él se pone de manifiesto la necesidad de distinguir dos períodos dentro del siglo : la primera mitad , definida todavía por la “ animación portuaria " ; la segunda , en que se produce " una contracción de los volúmenes , productos y geografía del comercio " . Desde 1650 aproximadamente la actividad mercantil de Santanderquedaría reducida a cubrir la demanda del mercado local y la de " un hinterland bastante limitado " , todo ello dentro de unos " niveles rudimentarios " que no llegaron a rebasar el ámbito del cabotaje cantábrico . Lana -tan sólo hasta 1650- , sal y cereales serán los principales géneros de comercio . Las propias autoridades locales toman conciencia de esa contracción y , en 1684 , el Ayuntamiento de Santander procedía a redactar , para su posterior aprobación real , unas nuevas ordenanzas municipales ; una de ellas , con cierto aire nostálgico , se refería a la actividad mercantil desarrollada en otro tiempo por la villa y a la necesidad de relanzarla nuevamente : " Ordenanza 7. * : Que por cuanto la mayor parte para la conservación y aumento de la villa ha consistido , en tiempos pasados , en el comercio que en ella había con diferentes lugares y puertos de estos reinos y los amigos y confederados , deseando que tenga algún aumento por el bien universal que de esto se sigue , se acordó que a todos los forasteros se les haga un buen paso y tratamiento " 9,35 Este " buen tratamiento " de que habla la ordenanza se plasmó , en 1687 y 1700 , en una serie de disposiciones favorables a todos aquellos ( 33 ) J.L. CASADO SOTO , Historia General de Cantabria . Siglos XVI y XVII . Santander , 1986 , V. V , pgs . 189 y ss . Véase también una detallada exposición del comercio de las lanas a través de Santander en T. MAZA SOLANO , " Manifestaciones de la economía montañesa desde el siglo IV al XVIII " , en VV.AA. , Aportación al estudio ... , pgs . 316 y ss . V. PALACIO ATARD , El comercio ... , passim . M. BASAS FERNANDEZ , El consulado de Burgos en el siglo XVI . Madrid , 1963 . ( 34 ) M.J. ECHEVARRIA ALONSO , La función comercial del puerto de Santander en el siglo XVII . Santander , 1986 ( Tesis de Licenciatura ) . Sobre los aspectos económicos generales de Santander durante este siglo véase J.L. CASADO SOTO , Historia General de Cantabria ... , pgs . 131-214 . ( 35 ) Citado por T. MAZA SOLANO , “ Manifestaciones de la economía ... " , p . 453 . www.editorial.unican.es 34 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 mercaderes extranjeros que desearan venir a instalarse en Santander , sobre todo los residentes en Bilbao , villa que poseyó durante el siglo XVII la hegemonía en la contratación y exportación de las lanas castellanas hacia Europa . 36 Palacio Atard ve en esas disposiciones la acción combinada de un Santander al que sus autoridades deseaban revitalizar económicamente y una burguesía mercantil extranjera asentada en Bilbao que ve amenazados sus intereses por el desarrollo y consolidación de la propia burguesía bilbaína . De este modo , afirma , " Fue entonces cuando los extranjeros concibieron un plan para desarticular aquella inesperada resistencia de los competidores españoles : trasladar el mercado y embarque de las lanas al puerto de Santander . Son primero los holandeses , y enseguida los ingleses , los que se interesan ; es decir , entran en acción resortes capaces de quebrantar la resistencia de las fuerzas económicas españolas que en Bilbao hallaban emplazamiento " 37 . El proyecto , sin embargo , no iba a prosperar al no contar con el respaldo de quien , en última instancia , habría de tomar la decisión : el gobierno de Madrid . Si en algún momento desde los inicios de la Edad Moderna Santander había contado con " mercaderes " en el sentido de grandes comerciantes , fue durante el siglo XVI , cuando el intenso tráfico mercantil generó continuos y grandes beneficios que permitieron la acumulación de capital . Se conocen tan sólo los nombres de algunos de ellos , oriundos o vecinos de Santander , sin que pueda precisarse el grado de autonomía respecto de otros mercaderes foráneos ni su proporción dentro del conjunto de integrantes de la burguesía mercantil local . En cuanto al siglo XVII , el revés que supuso , entre otros factores , el canalizar a través del puerto de Bilbao desde mediados de siglo las exportaciones de lana tuvo que traducirse negativamente en el comercio mayorista de Santander y , en consecuencia , en sus protagonistas humanos . Resulta sumamente ilustrativo acerca de la realidad mercantil santanderina de las últimas décadas del siglo XVII el hecho de que las autoridades locales reclamen y alienten la presencia de mercaderes extranjeros , en especial de los instalados en Bilbao , como premisa necesaria para relanzar el comercio de la villa . Esto no hace sino evidenciar la inexistencia de una gran burguesía mercantil local y , por tanto , la de una infraestructura básica capitales , sistemas de pago , conexiones , etc.- para enfrentarse a las exigencias del comercio a gran escala . Echevarría ( 36 ) Las disposiciones de 1687 y 1700 se hallan , respectivamente , en AMS , Leg . A - 10 , doc . 4 , y BMS , Manuscritos , Ms. 838 . ( 37 ) V. PALACIO ATARD , El comercio de Castilla ... , p . 34. Véase también M.J. ECHEVARRIA ALONSO , La función comercial ... , pgs . 304 y ss . ( 38 ) T. MAZA SOLANO , " Manifestaciones de la economía ... " , pgs . 324-329 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 35 Alonso afirma que fueron mercaderes castellanos y extranjeros los que controlaron, cuando los hubo, los grandes tráficos por el puerto santan derino, guedando para el comerciante local los intercambios de menor entidad39 • El "no" que recibe de Madrid el proyecto conjunto Santander-mer caderes extranjeros para traer a esta villa una parte del comercio bilbaíno es un claro síntoma de la debilidad de la burguesía mercantil santanderina, sin ningún peso ni capacidad de presión dentro del aparato estatal. Bien es cierto que no podría ser nunca ésta la única causa que determinara el desbaratamiento del plan, pero sí tuvo que condicionar la resolución gu bernamental. Guiard advierte de la influencia -no exenta de "agasajos" - de los mercaderes vizcaínos en las instituciones del Estado a la hora de abortar un nuevo intento de llevar a la práctica en 1726 el tan debatido proyecto 40 • La inexistencia de una gran burguesía mercantil en Santander se cons tata también a través de la documentación personal de algunos integrantes del mundo del comercio. Así, por ejemplo, en inventarios de bienes y testamentos de cuatro de los siete representantes del gremio de mercaderes en 1704 -Gómez de Barreda, Somonte, Arcocha y Lezase hace referencia a que su ac tividad profesional se enmarcaba en los modestos límites de la "tienda"41 • También en esos límites operaban otros tres de los más representativos comerciantes santanderinos de la primera mitad del siglo XVIII: Santelices, Solar y Cantona 42 • Igualmente en inventarios de bienes y testamentos se hace mención de las deudas, tanto activas como pasivas, que poseen los comerciantes, indicándose en ocasiones los nombres y vecindad de los acreedores y/o deudores. El dato relativo a la vecindad es sumamente valioso a la hora de aproximarse al conocimiento de las vinculaciones económicas de la burguesía mercantil santanderina con otros espacios geográficos. Entre 1710 y 1750 aproximadamente, notables hombres del comercio de San tander -Santelices, Bárcena, Lienzo, Solar, Pedrueca y otros43 -mantie nen relaciones fundamentalmente con dos espacios: las Provincias Vascas (39) M.J. ECHEVARRIA ALONSO, La función comercial ... , pgs. 200 y ss., passim. ( 40) T. GUIARD Y LARRAURI, Historia del Consulado y Casa de Contratación de Bilbao y comercio de la villa. Bilbao, 1914, V. 11, p. 20; sobre el proyecto y negociaciones véanse pgs. 37yss. (41) AHC, Protocolos, Legs.: 174, 1700, f. 95; 176, 1712, f. 108v.; 178, 1720, f. 241; ldem, Botín, Leg. 18, doc. 4/12, f. 5v. (42) ldem, Protocolos, Legs.: 169, 1721, f. 169; 209, 1749, f. 21; 209, 1754, f. 49. (43) Ibídem, Legs.: 169, 1721, fols. 154v.-155; 171, 1726, f. 95; 184, 1728, f. lOv.; 206, 1734, f. 56; 233, 1747, f. 68; 209, 1749, f. 20v.; 209, 1750, f. 41; 758, 1751, f. 17; ldem, Botín, Leg. 18, doc. 4/13. www.editorial.unican.es 36 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 y la meseta , siendo Bilbao y Palencia , dentro de ellos , los centros de intercambios más intensos . Esta preferente orientación , no obstante , no excluye los contactos con otros espacios peninsulares , en especial con los de la propia costa cantábrica y Andalucía -en 1745 , por ejemplo , el comerciante santanderino Bernardo de Sara disponía de un agente de negocios en Cádiz " ; según A. Zabala , a través de Cádiz , aunque en menor medida que de Bilbao , Santander accedía a productos coloniales como cacao , chocolate o vainilla¹5 . En cuanto a los intercambios comerciales de Santander con Europa , la documentación manejada no aporta ningún dato al respecto , si bien el mismo Zabala tiene conocimiento de la arribada al puerto santanderino , en 1725 , de tres navíos -uno inglés , otro francés y otro holandés- , aunque ésta y otras posibles arribadas fueran más excepción que norma , dado que será a través de Bilbao fundamentalmente como Santander acceda a los productos que circulaban por Europa . 46 Santander , que en torno a 1720-1730 controlaba ya aproximadamente el 50 % del comercio marítimo de Cantabria , representaba poco , no obstante , en comparación con otros puertos cantábricos , sobre todo con el de Bilbao . Por un lado , éste disfrutaba de ventajas fiscales , en tanto que integrante de las llamadas " provincias exentas " , lo cual significaba desviar hacia él el comercio internacional del Cantábrico ; por otro lado , Santander tenía grandes dificultades de acceso viario a la meseta y , en consecuencia , a los productos , básicamente agrarios , de la zona ; además , Santander disponía de una exigua oferta de productos regionales para exportar , mereciendo citarse tan sólo las castañas , las piedras de amolar y el pescado -fresco , en escabeche o salado- , orientado éste , en su mayor parte , hacia Castilla . Añádase a estos factores la imposibilidad legal de comerciar con las colonias americanas , con lo cual difícilmente podía cumplir Santander la función de importante espacio redistribuidor , tanto hacia el exterior como hacia el interior de la Península . Eliminada , pues , o dificultada al menos , la posibilidad de practicar un comercio a gran escala , la burguesía mercantil habría de circunscribirse a atender casi en exclusividad las necesidades de consumo de la población santanderina . Era precisamente la defensa del mercado local el único objetivo perseguido por el gremio de mercaderes en 17049 , realidad que no parecía haberse modificado todavía a mediados de siglo , pues , según Martínez Vara , las funciones comerciales de Santander hacia 1750 " res- ( 44 ) Idem , Protocolos , Leg . 195 , 1745 , f . 113 . ( 45 ) A. ZABALA , “ Notas sobre el cabotaje ... " , p . 110 . ( 46 ) Ibídem , pgs . 109 y 118 . ( 47 ) Idem , La función comercial ... , V. II , pgs . 301-302 y passim . ( 48 ) Idem , “ Notas sobre el cabotaje ... " , pgs . 117-118 . ( 49 ) AMS , Leg . A - 130 , doc . 39 , sf . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVI]/ y XIX 37 pondían a un esquema tradicional y se reducían prácticamente al inter cambio de productos dentro de los mismos muros de la villa"50 • Este marco de actuación de la burguesía mercantil santanderina no pudo ser alterado siquiera por las élites locales, éstas siempre potencial factor de suma importancia en la configuración del mercado local al orien tar la demanda hacia la diversidad de productos, entre los que destacan los de elevada calidad y, por lo tanto, alto precio. Pero ni la élite municipal era económicamente poderosa, ni la nobleza era numerosa ni percibía cuantiosas rentas, ni el clero se distinguía por sus riquezas; de ahí, pues, que quedara eliminado otro más de los factores que hubieran podido estimular la aparición del comerciante implicado en los grandes tráficos mercantiles. Atendiendo a la variedad de productos que poseían en sus tiendas los comerciantes del Santander de la primera mitad del siglo XVIII -va riedad que conocemos a través de los inventarios "post mortem" -, y teniendo en cuenta la reducida oferta de productos que ellos podían situar en otros mercados, el balance global del comercio santanderino durante ese período tendría que ser necesariamente deficitario. La práctica tota lidad de los productos existentes en el mercado de la villa eran de pro cedencia ajena a la región, desde el trigo y el vino, llegados a Santander para cubrir tradicionales carencias, hasta los coloniales, los textiles, los elaborados de hierro, el vidrio y la loza o la droguería. Como ya quedó dicho, era Bilbao, por medio del cabotaje, el principal proveedor del mer cado santanderino, tanto de productos europeos -con bastante frecuen cia los cereales, tan descriptivamente denominados "pan de la mar" - como coloniales. A la vista de todo lo anterior, puede afirmarse que el mundo mercantil de Santander se movía dentro de unas modestas dimensiones geográficas y económicas, que definían a su vez las de la propia burguesía. Los in ventarios de bienes de aquellos que mejor la representan ponen de ma nifiesto la inexistencia de comerciantes orientados hacia la venta de un tipo específico de producto, sino que sus "tiendas" eran, en mayor o menor grado, expresión de un auténtico comercio indiscriminado "de por menor", y a la vez de una burguesía que no hubiera podido mantenerse de practicar un comercio con "separación de ramos", fenómeno éste, por otro lado, frecuente entre otras burguesías en la España de ese siglo51 • Nos hallamos, pues, ante una pequeña burguesía mercantil, ante un tipo de comerciante de los denominados "de tienda abierta", muy alejado de la históricamente prestigiada figura del mercader, integrante éste de la (50) T. MARTINEZ VARA, Santander de villa ... , p. 30. (51) P. MOLAS, La burguesía ... , pgs. 104-106; J. MAISO GONZALEZ y RM 81.ASCO MAR TINEZ, Las estructuras ... , p. 283. www.editorial.unican.es 38 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 élite de los negocios y que podía disfrutar del estatuto nobiliario . En consecuencia , no cabe admitir que quienes en 1704 -y aún después - hablaban en nombre del gremio de mercaderes de Santander representaran el gran comercio ; de ahí que en su momento hayamos hablado de " perversión " del lenguaje , en el sentido de una indebida utilización de la voz " mercader " . Ello no significa , sin embargo , que los comerciantes santanderinos , aun dentro de sus modestas dimensiones profesionales , formaran un todo homogéneo ; una buena muestra de jerarquización económica en el interior del grupo la ofrece el encabezamiento de la alcabala para el cuatrienio 1734-1737 , en el que se observa un amplio espectro de contribuciones que abarca de los 12 a los 600 reales , expresión de distintas magnitudes de negocio . Socialmentees muy significativo el hechoya mencionado de que , durante la primera mitad del setecientos , ningún comerciante declare públicamente , por ejemplo ante notario , dedicarse a las actividades mercantiles , lo cual exige plantear qué podía impulsarlos a actuar así . Teniendo en cuenta que , por diferentes motivos , los momentos del matrimonio y de la muerte son cruciales en la vida del hombre -el último , irreversible- , será en los trámites civiles y religiosos relacionados con ellos cuando sus protagonistas traten de enaltecerse , haciendo constar todo tipo de cargos , honores y profesiones que la sociedad estamental reconocía como merecedores de superior consideración social ; véase , si no , la minuciosa enumeración de los mismos en la parte introductoria de una escritura matrimonial o de un testamento pertenecientes a un noble , un militar , un eclesiástico u otra cualquier persona de las que en el vecindario de 1710 , por ejemplo , era distinguida con el tratamiento de “ Don ” . Muy distinta es la actitud de quienes se dedican a las actividades mercantiles , pues ni uno solo de ellos manifiesta en tales momentos ejercerlas . Tal ocultación , no hay duda , obedecía a la escasa valoración social gozada por esas actividades , realidad bien diferente de la que irá configurándose durante la segunda mitad del siglo , cuando comience a ser norma común declarar , como si de un valor positivo se tratara , ser " del comercio " . Existen ejemplos especialmente representativos de que los comerciantes tenían conciencia de la poca estima que merecía su profesión ; veamos algunos . José de la Bárcena Coterillo , inscrito en el vecindario de 1710 , era tratado de " Don " en el mismo en su calidad de Alférez , profesión que hace constar en la documentación notarial otorgada por él hasta su fallecimiento en 172653 ; por el contrario , de su dedicación al comercio no hace la más mínima mención . ( 52 ) Véase nota n.º 26 . ( 53 ) AHC , Protocolos , Legs .: 165 , 1713 , f . 71 ; 166 , 1715 , f . 108 ; 171 , 1724 , f . 82 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 39 Otro tanto sucede con José de Haza, Pedro de la Cantolla, Francisco del Solar, José de Santelices y José de Traspuesto, todos ellos tratados de "Don" por los funcionarios municipales encargados de asignar a cada comerciante lo que debería abonar en concepto de alcabala durante el cuatrienio 1734-173754 • Tres de ellos figuran entre los cinco mayores con tribuyentes -Haza, 600 reales; Cantolla, 500; Solar, 300-, otro contribuye con 150 reales -Traspuestoy el restante, Santelices, quedó pendiente de asignársele su contribución, que, a la vista de los cuantiosos bienes que dejó al morir en 1748, y comparándolos con los que poseía en 1769 Haza -el mayor contribuyente-, tendría que ser, suponemos, elevada 55 . La hipótesis de que esos cinco comerciantes fueran tratados de "Don" -y distinguidos por tanto de sus restantes compañeros de profesión como consecuencia de su nivel de riqueza tiene escaso fundamento. Acep tando que la contribución por alcabala es un buen indicador de las di mensiones de negocio de cada comerciante, José de Traspuesto, que había de pagar 150 reales, tenía por delante de sí once contribuyentes con iguales osuperiores cantidades; sin embargo, ninguno de ellos llevaba antepuesto a su nombre el "Don". De esos once, además, dos -Sara y Quiñón figuran en el tercer y cuarto lugar por nivel contributivo. La jerarquía económica, pues, no es suficiente causa explicativa del fenómeno; veamos qué puede aportarnos otra documentación relativa a los referidos cinco comerciantes. Don Pedro de la Cantolla-Mercadillo de la Vega era hijo de don Do mingo de la Cantolla-Mercadillo y de doña Agustina de la Vega; nieto por línea paterna de don Juan de la Cantolla-Mercadillo y de doña María de Pontones, naturales, como don Domingo, de Liérganes56 • Representan éstos un buen ejemplo de la hidalguía rural montañesa y, en general, de la que tan extendida se hallaba por la franja cantábrica. En el testamento que en 1664 otorgaron don Juan y doña María, abuelos de nuestro comerciante don Pedro de la Cantolla, figuran como poseedores de bienes vinculados, mencionándose algunas casas y huertas que dejan en herencia a sus hijos, siendo la de morada, la principal, para don Do mingo, "nuestro hijo lexítimo y mayor, para que la aya y llebe ... por todos los días de su bida, y después de él su hijo mayor barón, y subzesivamente los demás hijos suyos barones, prefiriendo de mayor en mayor, el barón a la embra, según los vínculos y mayorazgos de España"57 • Además de esas propiedades se hace mención de 400 ducados: 200 para "Antonio de la Cantolla, nuestro hijo menor, para ayuda de estudiar, (54) Véase notan.° 26. (55) AHC, Protocolos, Legs.: 198, 1748, fols. 314-423v.; 212, 1769, fols. 34-48v. (56) Ibídem, Leg. 209, 1754, f. 42; ldem, Botín, Leg. 18, doc. 4/14. (57) ldem, Botín, Leg. 18, doc. 4/14. www.editorial.unican.es 40 LA BURGUESÍAMERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 a cuio camino deseamos se incline " , y los otros 200 para repartirlos por igual entre " Franzisca y Isabel de la Cantolla , nuestras hijas lejítimas ... para ayuda a sus alimentos y estado " 5 . 1,58 Por no ser más explícitos los testadores no es posible conocer el total de los bienes que poseían ni la naturaleza de los mismos , si bien serían , probablemente y conforme era habitual en este tipo de familias , fincas rústicas y ganados cedidos en renta y / o aparcería , además de algún censo al quitar . Sin embargo , más que el patrimonio económico de los más directos antepasados del comerciante don Pedro de la Cantolla pudiera pesar el patrimonio " de los honores " . Con frecuencia las fortunas de este tipo de familias solían ser más bien exiguas , compensándose , en cambio , con la inserción de alguno o algunos de sus miembros en el aparato estatal y / o en la Iglesia . Don Pedro pertenecía al linaje De la Cantolla - Miera , según Escagedo Salmón , uno de los más antiguos e ilustres de Liérganes . Además de fundadores de mayorazgos y de hallarse permanentemente presentes en las instituciones locales -Ayuntamiento de Liérganes , Junta de Cudeyo- , los miembros de ese linaje lo estaban también en aquellas otras que realmente conferían poder y honores : las del Estado y la Iglesia . En una rápida mirada a su genealogía vemos a algunos de ellos ocupando , desde el siglo XVII , los cargos de Gentilhombre de la Artillería de las Cuatro Villas de la Costa , Veedor y Contador de las Reales Fábricas de Artillería de Liérganes y La Cavada , Oficial de la Secretaría de la Cámara de Castilla , Secretario del Consejo Supremo de la Inquisición -en éste tuvieron siempre los Cantolla - Miera una importante presencia— , canónigo de la catedral de Palencia , etc .. 60 A don Pedro de la Cantolla , pues , cuando en 1734 se le inscribe entre los comerciantes de Santander como tal " Don " , le correspondía este tratamiento por derecho propio en tanto que miembro de una familia que lo venía disfrutando desde hacía varias generaciones . En 1732 don Pedro emparentaba con otro de los miembros de la burguesía mercantil santanderina distinguidos con el " Don " en 1734 : José de Santelices , cuya hija , doña Manuela de Santelices Leza , contraería matrimonio con aquélº¹ . La trayectoria social de don José de Santelices no parece ser la misma que la de su yerno Cantolla , ya que en un testamento que otorga en 1719 ( 58 ) Ibídem , ídem , sf . ( 59 ) M. ESCAGEDO SALMON , Solares ... , V. III , p . 126 . ( 60 ) Ibídem , pgs . 128-143 . ( 61 ) ADS , Casados , Lib . 6.730 , fols . 17v . - 18 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 41 figuraba tan sólo como José , y su primera mujer como Manuela " . Todo lo que hemos podido averiguar de su origen , tanto geográfico como social , es que eravecino de Santander en esa fecha -en el vecindario de 1710 no figuraba inscrito— , si bien su familia procedía de Cacicedo de Camargo , pequeño núcleo rural próximo a Santander y en donde los Santelices se hallaban empadronados como hijosdalgos . 63 En 1732 aparece ya como " Don " José al ser elegido por primera vez , en Enero de ese año , regidor del Ayuntamiento de Santander . En 1734 su tercera mujer , doña Josefa Antonia de Ulibarri , manifestaba en su testamento estar casada con " Don Joseph de Santelices Fernández , familiar y Notario del Santo Oficio de la Inquisición de Logroño " 65 . En poco más de diez años el comerciante Santelices había alcanzado una posición preeminente dentro de la sociedad santanderina , no sólo al haber accedido a un cargo municipal , sino , sobretodo , al haber logrado una familiatura y una notaría del Santo Oficio , lo cual significaba una forma de vincularse al Estado . Molas ha observado este fenómeno de la adquisición de familiaturas inquisitoriales por parte de destacados comerciantes en la Cataluña del siglo XVIII ; según él , dicho fenómeno " tenía una clara intencionalidad de obtención de las exenciones nobiliarias por hombres de negocios que todavía no podían aspirar a conseguir un título de pequeña nobleza " 66 . Uno de los privilegios típicamente nobiliarios de que gozará Santelices será el de poder llevar armas , como se pone de manifiesto en el inventario que se hizo de sus bienes tras fallecer en 1748 ; entre ellos figuran " Dos espadines con guarniziones de plata del uso del difunto " ⁹7 . Cuándo y cómo obtuvo Santelices los oficios inquisitoriales son dos cuestiones a las que no podemos responder . No obstante , quizás hubiera influído en ello su yerno don Pedro de la Cantolla , perteneciente , como veíamos , a una familia tradicionalmente implantada en el Consejo de la Inquisición . El propio don Pedro aparece en 1753 , en el catastro de Ensenada , como " Familiar y Ministro Alguacil por la Santa Inquisición de Navarra de esta villa de Santander y su puerto , de donde soi vezino " Don José de Traspuesto es otro de esos cinco comerciantes que en 1734 los funcionarios municipales distinguían del resto al tratarle de " Don " . En 1715 , en el inventario de bienes heredados de sus padres , Francisco de Traspuesto y M Santos de Herrera , figura sólo como José . Dicho inventario evidencia que continuaba la tradición mercantil familiar , pues ( 62 ) AHC , Protocolos , Leg . 168 , 1719 , f . 151 . ( 63 ) AMS , Leg . B - 24 , asiento n . ° 437 . ( 64 ) Idem , Actas , Lib . 2.163 , f.2 . ( 65 ) AHC , Protocolos , Leg . 205 , 1734 , f . 159 ( el subrayado es nuestro ) . ( 66 ) P. MOLAS , La burguesía ... , p . 162 . ( 67 ) AHC , Protocolos , Leg . 198 , 1748 , f . 330 . ( 68 ) Idem , Ensenada , Leg . 852 , f . 501 . www.editorial.unican.es 48 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 los cabezas de familia y dependía de ellas de forma directa el 36,3 % de la población total . Con un modesto sector artesanal -18,7 % de cabezas de familia— la villa atendía sus necesidades más inmediatas , contando con escasas probabilidades de cubrir demandas de otros mercados , dado el número de integrantes de cada subsector y la composición familiar de los mismos , pues son excepción los maestros de los distintos oficios que cuentan con oficiales , aprendices y / o criados . Los dos subsectores numéricamente más importantes eran el textil y el del cuero . En el primero encontramos 30 sastres , 1 sombrerero , 1 soguero , 1 botonero , 1 tejedor de lienzos y estopas , 1 tejedora que no ejerce y 1 hiladora y jornalera . Con semejante composición profesional no bastaría con afirmar que la industria textil se hallaba débilmente implantada en Santander , sino que era inexistente 89 En cuanto al subsector del cuero , figuran en él 31 zapateros " de nuevo " o " de obra prima " -uno de ellos , además , " curtidor y vendedor de suela y cordobán " , y otros dos , curtidoresy 3 zurradores . Ligados al mismo , aunque incluídos en el sector terciario , aparecen 12 zapateros " de viejo " o " remendones " . La industria de transformación de pescados , indisolublemente vinculada a las actividades pesqueras y cuyo peso exacto en el conjunto de la economía de la villa se desconoce , se hallaba representada por 3 escabecheros uno de ellos , a la vez , labrador , y otro , labrador y marinero- . Aunque pertenecientes al subsector de la madera , habría que mencionar 5 toneleros -dos , también , labradoresque , suponemos , destinarían una parte de su producción a cubrir la demanda de envases por parte de los escabecheros . Cabría destacar , por lo que supone de expresión de una demanda selectiva , aunque exigua , la presencia , dentro del subsector de artes industriales , de 1 dorador y estofador y 4 plateros . Igualmente , y dentro del subsector de alimentación , señalar la existencia de 1 confitero a la vez cerero- , 1 confitero y chocolatero y 1 chocolatera . Completaba el sector secundario la ineludible nómina de oficios básicos en los espacios urbanos : herrero , farolero , panadero , etc. Por lo que se refiere al terciario , en él se integraban un 40,8 % de cabezas de familia -incluyendo los que no ejercen profesión y los que no la declarany un 44,4 % de la población total . ( 89 ) En 1753 don Juan de Isla tenía instalada en el barrio de Becedo una fábrica de jarcias , de la que tan sólo podemos dar razón del total de personas que trabajaban en ella : 446 ; al no disponerse de sus memoriales ni de otros datos eludimos los comentarios en el texto , AMS , Leg . B - 73 , sf . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 49 Si existe un grupo profesional del terciario que merezca destacarse cuantitativamente entre los que declaran practicar una actividad , ése es el de la burguesía mercantil : 57cabezas de familia dedicados al comercio , en sus distintas modalidades , frente a una oligarquía urbana representada por 61 miembros , teniendo en cuenta que se integran en ella médicos , abogados , funcionarios estatales y locales , clero secular mayoritariamente el catedralicio y nobles titulados , y frente a 44 representantes del subsector " otras profesiones y servicios " . Tras haber caracterizado a grandes rasgos la estructura socio - profesional de la sociedad santanderina de mediados del siglo XVIII , vamos a entrar en un análisis más detallado de su burguesía mercantil . 1.2.1 . La burguesía mercantil en los inicios de la expansión económica Al referirnos a algunas de las características de la burguesía mercantil de la primera mitad del XVIII señalábamos , en primer lugar , que estaba constituída por dos grupos humanos de desigual cronología : uno , formado por aquellos que desarrollaron sus actividades entre la última o últimas décadas del siglo XVII y las de 1710 y 1720 , en que fueron falleciendo ; otro , integrado en algunos casos por las viudas de éstos y por nombres nuevos que se fueron incorporando al comercio hasta constituir , en torno a 1730 , lo que sería el núcleo esencial de esa burguesía . Habíamos señalado igualmente que algunos de esos comerciantes prolongarían su actividad hasta la década de 1760 y , excepcionalmente , hasta las de 1770-1780 , aunque no pueda precisarse con qué intensidad , pues en esas fechas contaban ya conuna edad muy avanzada . Así , pues , la burguesía mercantil de mediados de siglo la compondrán , por una parte , tales comerciantes , y , por otra , aquellos que van llegando a la villa estimulados por las óptimas expectativas que se vislumbran en torno a 1748 merced a la Real Orden aprobando la construcción de ese " camino de Reinosa " a través del cual habrían de transitar , desde Burgos al puerto santanderino , las lanas castellanas con destino a los mercados europeos . En cifras , la burguesía mercantil santanderina en 1753 estaba constituída por 57 " mercaderes que benefician por sí , por mayor y menor sus caudales " 90 -de ellos , 20 pertenecían a ese mundo del comercio de la primera mitad del setecientos- . Será ahora cuando se incremente la presencia de apellidos foráneos en sus filas : vascos , por ejemplo , como Basabe , Darragorri , Iribarren ; fran- ( 90 ) T. MAZA SOLANO , Relaciones ... , T. 2 , p . 420 . www.editorial.unican.es 50 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 ceses como Sayús y Viverrolet ; italianos como Ligornia y Pieroni ; alemanes como Ludovica . En 1765 , en un censo de extranjeros residentes en Santander , figuraban entre los recién llegados a la ciudad 7 comerciantes franceses y 1 italiano⁹¹ . Años antes ya , en 1753 , Santander contaba con un " Intérprete de lenguas para los navíos ingleses que llegan al puerto a vender sus comercios " ⁹2 . La actividad mercantil crece año a año ; en 1769 el ilustrativo testimonio de la " mercadera " Francisca de Victorica compendia tal realidad : " Es cada día maior el número de lonjas y tiendas en esta ciudad , de manera que parece el modo común de vivir" ⁹3 . Atendiendo a la terminología utilizada en el catastro de Ensenada a la hora de clasificar a los hombres de comercio , se observa una indiscriminada utilización de la voz " mercader " , ya que se denomina así tanto al mayorista como al que vende en tienda , siendo norma , dentro del grupo de los " mercaderes por mayor " , practicar al mismo tiempo el pequeño comercio , salvo dos casos : el de Martín Darragorri y el de Salvador de San Martín , ambos a la vez " cambistas de letras " a quienes los agentes del catastro no han podido " regularles utilidad alguna porque son recién venidos a esta villa y no han dado principio a su comercio " ⁹4 . En la documentación manejada relativa a fechas anteriores a 1753 no hemos hallado en ningún caso la figura del " cambista " , lo cual pudiera significar que , en torno a esa fecha , se estaba produciendo una importante modificación en la naturaleza de los intercambios promovidos por la burguesía mercantil de Santander , que exigía unos sistemas de pago acordes con el comercio de larga distancia . A través del catastro puede observarse también cómo algunos miembros de esa burguesía simultaneaban el comercio y otras actividades totalmente ajenas al mismo , sobre todo en el caso de los " mercaderes por menor " ; este fenómeno indicaría un escaso volumen de negocio y , por tanto , la necesidad de complementar los ingresos mercantiles desarrollando otros trabajos . Un buen indicador de la jerarquización económica de la burguesía de mediados del XVIII nos lo ofrecen las " utilidades " o ingresos fiscales calculados por los agentes del catastro a los comerciantes ; en el siguiente cuadro se presentan una vez agrupadas por clases : ( 91 ) AMS , Leg . A - 21 , doc . 45 . ( 92 ) Idem , Leg . B - 73 , f . 573 . ( 93 ) Idem , Leg . A - 21 , doc . 17 , sf . ( 94 ) T. MAZA SOLANO , Relaciones ... , T. 2 , p . 420. En el libro Raíz del catastro se les calculan de utilidades 16.000 reales a Darragorri y 8.000 a San Martín , AMS , Leg . B - 73 , fols . 1.262 y 1.375 respectivamente . ( 95 ) AMS , Leg . B - 73 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 51 CUADRON.º 1 Utilidades calculadas a los comerciantes por actividades mercan tiles: 1753. UTILIDADES (rs.) O - 500 501 -1.000 1.001 -2.500 2.501 -5.000 5.001 -10.000 10.001 y más TOTAL FUENTE: Catastro de Ensenada. COMERCIANTES 2 18 13 13 9 2 57 % 3,5 31,6 22,8 22,8 15,8 3,5 100,0 Establecer siempre una relación directa entre categoría profesional formal y nivel de ingresos -o de "utilidades" -sería proceder incorrec tamente. No todos los integrantes del grupo de "mercaderes por mayor y menor" forman la élite de los negocios; existen dos representantes del pequeño comercio, los "quinquilleros" Juan de Ligomia y Juan de Sarrem ba, a quienes se les estiman unos ingresos individuales de 3.000 reales, cantidad i�al. y hasta superior, a la calculada a algunos de esos mercaderes96 • Eiras Roel afirma que en 1752, año de elaboración del catastro de Ensenada en Santiago de Compostela, 5.000 reales representaban unos "buenos ingresos fiscales", acordes con una persona perteneciente a "una clase media desahogada", en tanto que aquellos a quienes se les calculan entre 2.200 y 1.100 "pueden considerarse, cualquiera que sea su linaje, ... miembros de una baja clase media"97 • Tomando los 5.000 reales como umbral inferior por encima del cual poder hablar de "clase media desahogada", vemos que, según muestra el Cuadro n.º 1, tan sólo once integrantes de la burguesía mercantil santan derina podrían incluirse en esa categoría. Pero aún entre ellos existen importantes diferencias desde el punto de vista de los ingresos, com- (96) Ibídem, rols. SSOv. y 692v. (97) A. EIRAS ROEL, "Las élites urbanas de una ciudad tradicional: Santiago de Com postela a mediados del siglo XVIII", en Actas del 11 Coloquio de Metodología Histórica Aplicada. La Documentación Notarial y la Historia. Santiago de Compostela, 1984, V. I, pgs. 120-121. www.editorial.unican.es 52 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 32 prendidos entre los 5.000 reales de José Gómez de Barreda y los 16.000 de Martín Darragorri . .98 Entre los 6.000 y 7.000 reales de ingresos anuales calculados se hallarían los comerciantes que podían competir con los funcionarios y profesionales liberales que mayores rentas laborales obtenían en Santander , como por ejemplo Antonio de la Sierra , Oficial Mayor de la Contaduría de Marina -6.000 rs.- ; Francisco Antonio García Obregón , Administrador de la renta del tabaco y generales del Partido de las Cuatro Villas de la Costa -6.600 rs.- ; Martín Anzano , Médico titular de Santander -6.600 99 rs . - . Si estos tres nombres representaban , por ingresos , la élite de sus distintas profesiones , no hay duda de que entre esos once comerciantes se hallaba la élite de la burguesía mercantil en un posterior capítulo podrá verse cómo tendrían que ser considerados también integrantes de la élite urbana , atendiendo no sólo ya a criterios económicos , sino también sociológicos , como puede ser el número de criados que se hallaba a su servicio- . Dentro de ese grupo de comerciantes , élite mercantil y urbana , figuraban apellidos como Cantolla , Sara , Haza o Gómez de Barreda , representantes del comercio de la primera mitad del siglo XVIII . Por debajo de ellos , es decir , de quienes se calculaba percibían ingresos de 5.000 reales y más , existían 46 comerciantes que , en su conjunto , vendrían a significar el mundo de la pequeña burguesía mercantil de mediados de siglo . En torno a los 3.000-4.000 reales habría que establecer un grupo de trece comerciantes , intermedio entre la élite y lo que Eiras Roel considera " clase media baja " , en el que aparecen tanto " mercaderes por mayor y menor " como " mercaderes por menor " y " quinquilleros " , en algunos casos simultaneando estas actividades con otras ajenas del todo al comercio . Sus ingresos serían comparables a los obtenidos por ciertos funcionarios y profesionales liberales como , por ejemplo , Antonio Guerra Cacho , Ministro de a caballo de la renta del tabaco -3.600 rs.- , Antonio de Somonte , Escribano del Número y de Marina de Santander -3.100 rs.- , o Pedro Jiménez Bretón , Boticario -3.300 rs . - 100 Con ingresos inferiores a los 2.500 reales aparece otro grupo , expresión del comercio minorista , de la venta y reventa de diversos productos en muy pequeña escala y en el que es práctica usual compaginar también la actividad mercantil con otras labores . ( 98 ) AMS , Leg . B - 73 , fols 554 y 1.262 . ( 99 ) Ibídem , fols . 101 , 447 y 1.228v . (100 ) Ibídem , fols . 137 , 140v . y 1.326v . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 53 Dentro de este grupo es preciso distinguir , no obstante , diversos niveles de ingresos , ya que algunos comerciantes superan en ellos a ciertos funcionarios medios y profesionales liberales " clase media baja❞— , en tanto que otros obtienen por su actividad cantidades próximas , yen algunos casos inferiores , a las alcanzadas por el artesanado . En una valoración global recapituladora habría que afirmar que , en cuanto a ingresos anuales se refiere , por encima de los 1.000 reales los miembros de la burguesía mercantil se equiparaban a funcionarios y profesionales liberales de la más diversa cualificación y categoría ; por encima de los 5.000 muy pocos perceptores de rentas laborales podían equipararse , y mucho menos superar , a los que hemos considerado parte integrante de la élite burguesa y urbana . En torno a 1753 comenzaba a configurarse ya en Santander el núcleo básico de un capitalismo comercial inexistente durante la primera mitad del setecientos ; un capitalismo , como decíamos , impulsado por el Estado tras decidir poner fin a los privilegios fiscales de las " provincias exentas " , eligiendo Santander como " puerto natural " de Castilla hacia Europa . Será así como emerja , consolidándose a medida que avance la segunda mitad del siglo , una gran burguesía de los negocios al participar sus integrantes -o al menos algunos de ellosen los grandes tráficos mercantiles internacionales . Como afirma Barreda , “ La expansión hacia lejanos puertos de las relaciones comerciales , inciadas por los negociantes de nuestra ciudad [ Santander ] , era ya considerable el año 1753 , habiendo mercaderes santanderinos , como don Antonio del Río y don Marcos Fonegra , establecidos en Riga ... , [ y ] en el puerto de Dantzig otros comerciantes santanderinos tenían diversos corresponsales " 101 . El mismo autor asegura que un año antes , en 1752 , arribó al mencionado puerto de Dantzig un barco " que se había hecho a la vela en Santander ... con un flete de 160 arrobas de aceite de oliva y otras mercancías . Dicho navío desplazaba 100 toneladas ... Al retorno cargó granos , cera , lienzo , arpillera , cueros , tablazón , duelas para barricas , paños de grana y sombreros " 102 . En 1753 veíamos que hacía su aparición una protoburguesía financiera en las personas de Darragorri y San Martín , ambos foráneos . Su presencia en la villa habla de que existían estímulos suficientes como para venir a instalarse en Santander ; al mismo tiempo esa presencia pudiera indicar también que los comerciantes santanderinos no tenían práctica en los sistemas de pago diferido exigidos por el gran comercio . Veíamos también que en 1757 un " mercader por mayor y menor " de origen francés , Bernardo de Sayús , poseía un bergantín y actuaba como armador enviando trigo a El Ferrol . Sayús , a quien los agentes del catastro ( 101 ) F. BARREDA Y FERRER DE LA VEGA , La Marina ... , V. II , p . 75 . ( 102 ) Ibídem , p . 74 . www.editorial.unican.es 54 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 le calcularon unos ingresos de 15.000 reales al año 103 - tan sólo le superaba Darragorri , con 16.000- , sería uno de los primeros en encarnar esa figura del comerciante - naviero que , desde la segunda mitad del siglo XVIII , comienza a surgir de las filas de la burguesía mercantil santanderina , imprimiendo un cierto carácter , según veremos más adelante , a la fisonomía de una parte de la ciudad : el Muelle . Muy pronto esa burguesía de mediados de siglo , cuyos caracteres más destacables hemos tratado de ir reflejando , va a enriquecerse con otros aportes humanos como respuesta a una nueva coyuntura económica . Realmente , si el comercio santanderino entre 1700 y 1750 aproximadamente se había caracterizado en términos generales por lo pausado de su ritmo , a partir de esa última fecha , y con carácter progresivo , habría de caracterizarse por su dinamismo . 1.3 . S antander durante la segunda mitad del siglo XVIII : del catastro al padrón de 1829 La década de 1750 iba a representar , pues , una frontera entre dos realidades bien distintas de un mismo siglo . Esa década marcaba el inicio de un proceso de expansión económica que , no exento de altibajos , habría de continuarse en la primera mitad del siglo XIX . Durante esta larga secuencia cronológica será cuando se produzca lo que Ortega Valcárcel denomina el " tránsito a la modernidad " fo4 . Dicho tránsito conllevó una serie de transformaciones locales y también regionales de diversa naturaleza que se hacen perceptibles , además de en la propia economía , en la sociedad . Si la expansión económica fue el motor de las transformaciones , el de la expansión lo fue el comercio . Recordemos sumariamente dos de las medidas que actuaron como poderosos estimulantes del relanzamiento de Santander : la reutilización de su puerto para el embarque de las lanas castellanas hacia los mercados europeos -1752y la apertura del camino de Reinosa -1753 , que significaba acceder más cómodamente a la Meseta y acercar Burgos , centro del mercado lanero , al puerto santanderino . A estas dos medidas habría que añadir una tercera , también de carácter gubernamental : la definitiva liberalización , en 1778 , del comercio ( 103 ) AMS , Leg . B - 73 , f . 176 . ( 104 ) J. ORTEGA VALCARCEL , Cantabria 1886-1986 . Formación y desarrollo de una economía moderna . Santander , 1986 , p . 25 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XJX 55 con las colonias americanas, quedando el puerto de Santander habilitado para participar en él -Santander venía comerciando parcialmente con el mundo colonial desde 17651º5 -. A partir de esa fecha, pues, todo parece orientarse hacia el afianza miento de la decidida función mercantil que Santander había ido asu miendo: creación, en 1785, del Real Consulado de Mar y Tierra e inicio, en la década de 1790, de las mejoras en la infraestructura viaria, como eran el prolongar el camino de Reinosa hasta la palentina Alar del Rey para acceder al trigo y la harina con destino a América -"camino de las harinas" - y la construcción de la carretera de La Rioja, a través de la cual se pretendía captar el tráfico de los vinos106 • Al mismo tiempo, "Desde el interior, la magna obra del canal de Castilla como vía fluvial para el transporte del trigo ... cohesiona los intereses de los comerciantes y ar madores santanderinos con la oligarquía terrateniente castellana"107 . La interacción de todas esas medidas daría como resultado el sur gimiento del sistema que Martínez Vara denomina "mercantil-colonialista", sobre el que habría de articularse la expansión económica de Santander 108• Recuérdese también que en la década de 1750, institucionalmente, Santander se había convertido en sede episcopal -1754y, un año más tarde, dejaría de ser una villa para transformarse en ciudad, proceso que culminará en los inicios del siglo XIX al hacerse con la capitalidad de la provincia109 . Ello significaba unir, a las funciones económicas, las admi nistrativas, con la consiguiente centralización de rentas fiscales, civiles y eclesiásticas, y de toma de decisiones de carácter político. Muy pronto el impacto de todas esas transformaciones se hará sentir en la ciudad -en el capítulo siguiente habremos de ver cómo se manifestó ese impacto en el urbanismo-, que va diversificándose funcional y so cialmente. Santander se convertirá en un importante espacio receptor de gentes de diversa procedencia: regional, nacional -fundamentalmente de las provincias vascasy de otras naciones -Francia, Italia y Alemania-, (105) En 1765-1766 se habilitaría el puerto santanderino, como otros españoles, para comerciar directamente con cinco islas americanas: Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, Margarita y Trinidad; en 1778 ese decreto parcial se ampliará en cuanto al número de puertos americanos con los que poder comerciar. T. MARTINEZ VARA, Santander de villa ... , pgs. 4349. A. ZABALA, "La distribución ... ", pgs. 41-67. (106) Sobre el Consulado de Santander el trabajo más actual que existe es el de R IZQUIERDO DE BARTOLOME, "El Real Consulado ... ", pgs. 159-176; en él se tratan también los caminos de Reinosa y La Rioja. Sobre el de Reinosa véase, además, la nota n.° 75 de nuestro trabajo. (107) T. MARTINEZVARA, Santander de villa ... , p. 47. (108) Ibídem, pgs. 155 y ss. (109) J.L. CASADO SOTO, La provincia de Cantabria. Notas sobre su constitución y ordenanzas, (1727-1833). Santander, 1979, pgs. 41-54. www.editorial.unican.es 56 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 presentes ya a través de sus naturales a mediados del siglo XVIII , como ponía de manifiesto el catastro de Ensenada 110 . Los 2.700 / 2.900 habitantes con que contaba Santander en 1753 se transformarán en 1768 en algo más de 4.000 , cerrándose el siglo con una población de 6.000 , hasta alcanzar en 1808 los 8.000 ; este crecimiento se continuará durante la primera mitad del siglo XIX , situándose la población en 1829 en los 11.650 habitantes , 12.606 en 1840 y 13.950 en 1850¹¹¹ . Por lo que se refiere a la estructura socio - profesional de la población santanderina de la segunda mitad del siglo XVIII , habría que advertir que existe tan sólo una fuente que permita aproximarse a la misma : el llamado censo de Godoy , confeccionado en 1797 ; no obstante , la clasificación de la población activa que en él se hace , aun siendo expresiva , impide un análisis subsectorial detallado¹¹² . Dicho análisis tampoco es posible realizarlo a través de los distintos padrones locales elaborados por disposición municipal ; los dos más cuidados , el de 1772 y el de 1798 , distinguen estados , pero no profesiones ' 113 Entrando ya en el siglo XIX , el primer padrón que refleja profesión , y a la vez composición familiar , dato este último de sumo interés para conocer la población dependiente de cada uno de los sectores de actividad económica , es el municipal de 1829114 . Partiendo de él , y basándonos en los mismos criterios de clasificación sectorial empleados en el análisis del catastro de Ensenada , se han obtenido los siguientes resultados : Primario , 29,7 % ( 725 cabezas de familia ) ; Secundario , 23,1 % ( 566 cabezas de familia ) ; Terciario y Sin profesión / Sin especificar , 47,2 % ( 1.154 cabezas de familia , de los que 211 no ejercen o no mencionan profesión ) . Integramos en el siguiente cuadro estos valores a la vez que los obtenidos para 1753 : ( 110 ) En Enero de 1793 el corresponsal en Santander del Correo Mercantil de España y sus Indias , en un artículo dedicado a la ciudad , describía la gran afluencia de gentes a la misma en busca de " las evidentes utilidades de tráfico en esta plaza ... vienen de Galicia y Xijón , de Vizcaya y aún de Madrid . Los Cinco Gremios Mayores de dicha villa comercian con ella , y la Compañía de Lonjistas ha fabricado casa " , citado por T. MARTINEZ VARA , Santander de villa ... , p . 165 ; véase en Ibídem el capítulo dedicado a la inmigración , pgs . 94-101 . ( 111 ) Ibídem , pgs . 62-67 ; el dato correspondiente a 1829 lo hemos obtenido partiendo de la información contenida en el padrón municipal de 1829 , AHC , Diputación , Leg . 1.399 , docs . 1-5 . ( 112 ) BRAH , Sign . 14.528 , sf . La agrupación de actividades económicas y su peso porcentual puede verse en R. DOMINGUEZ MARTIN , Actividades Comerciales ... , p . 50 , cuadro n . 15 . ( 113 ) AMS , Leg . B - 24 ( contiene ambos padrones ) . (114 ) AHC , Diputación , Leg . 1.399 , docs . 1-5 . Este padrón es el más preciso y rico en información para la primera mitad del siglo XIX . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 57 CUADRO N. ° 2 Distribución sectorial de la población activa ( cabezas de familia ) de Santander : 1753 y 1829 . SECTORES Primario Secundario Terciario TOTAL FUENTE : Catastro de Ensenada y Padrón de 1829 . 1753 1829 % % 40,5 29,7 18,7 23,1 40,8 47,2 100,0 100,0 Tomando ahora a los cabezas de familia y a la población dependiente de ellos , así como a los 105 miembros de las tres comunidades religiosas existentes en el Santander de 1829 -conventos de San Francisco , Santa Clara y Santa Cruz- , la distribución sectorial de la población santanderina sería la siguiente : Primario , 25,8 % ( 3.006 habitantes ) ; Secundario , 23,5 % ( 2.740 habitantes ) ; Terciario y Sin profesión / Sin especificar , 50,7 % ( 5.904 habitantes , entre los que se incluyen 568 que no realizan ninguna actividad o no la especifican ) . En el cuadro inmediato quedan reflejados los valores porcentuales de la población dependiente de cada uno de los sectores en 1829 y 1753 : CUADRO N ° 3 Distribución sectorial de la población ( habitantes ) de Santander : SECTORES Primario Secundario Terciario TOTAL 1753 y 1829 . 1753 1829 % % 36,3 25,8 19,3 23,5 44,4 50,7 100,0 100,0 FUENTE : Catastro de Ensenada y Padrón de 1829 . www.editorial.unican.es 64 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Acorde con esa evolución hemos distinguido igualmente tres etapas -dos de ellas ya analizadasen la historia de la burguesía mercantil santanderina . Desde el punto de vista de sus componentes humanos , en esa historia no puede hablarse de ruptura . Algunos de los comerciantes que desarrollaron sus actividades a mediados del siglo XVIII vivieron la " quietud " del comercio durante su primera mitad y al mismo tiempo la revitalización que comienza a experimentarse en torno a la década de 1750 . Los comerciantes que protagonizan la plena expansión económica de Santander fueron articulándose , pues , a partir de ese núcleo previo , enriquecido , eso sí , con los llegados a la ciudad atraídos por las óptimas expectativas que augura el definitivo decreto de 1778 sobre la liberalización del comercio con América . En este sentido afirma Martínez Vara : "El segundo gran bloque de inmigración [ el primero corresponde a la década de 1750 ] procedía del País Vasco y en mayor medida del área vizcaína ... Se trata , a grandes líneas , de acaudalados comerciantes y armadores que veían entorpecidas sus actividades normales por la política del poder central al privar éste a los puertos vascos de poder ejercer el libre comercio con las Indias " 123 . El proceso de incorporaciones de foráneos a la burguesía mercantil santanderina no hará sino continuarse durante el siglo XIX ; en 1829 , por ejemplo , el 72 % de los 157 " comerciantes " y " mercaderes " inscritos en el padrón de ese año procedía de fuera de Santander¹24 . Aun rechazando toda rigidez cronológica , 1778 significaría la consolidación de una nueva forma de comerciar por parte de esa burguesía . Este grupo se integra ya definitivamente en el mundo de los grandes intercambios , en el mundo del capitalismo comercial . La nueva realidad económica propiciada por el decreto de ese año hizo posible que don Ramón Javier de Vial hablara en 1796 de su “ vasto comercio en Europa y América " , expresión que se hará habitual entre otros representantes del gran comercio como él . Ahora bien , ese nuevo tipo de comerciante surgido merced a su inserción en los grandes tráficos internacionales muy especialmente vinculado al mercado indianoy bautizado localmente con el expresivo término de " harinócrata " 126 , aun siendo la figura más representativa de la burguesía mercantil y el que constituía la élite de ésta , no era toda la burguesía mercantil . Junto al gran comerciante coexisten otros grupos intraprofesionales ordenados jerárquicamente por sus funciones , dimensiones de negocio y , en última instancia , por su nivel de riqueza . ( 123 ) T. MARTINEZ VARA , Santander de villa ... , p . 97 . ( 124 ) De ese 72 % el 50 % procedía de la región , el 39,8 % de otras españolas , y el 9,8 % de otras naciones , AHC , Diputación , Leg . 1.399 , docs . n 1-5 , passim . ( 125 ) Idem , Protocolos , Leg . 300 , 1796 , f . 14v . ( 126 ) J. SIMON CABARGA , Santander . Sidón Ibera . Santander , 1979 , p . 203 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 65 La primera clasificación formal , aunque incompleta , de la burguesía mercantil santanderina de la segunda mitad del siglo XVIII la hallamos en las ordenanzas que en 1786 se dictan para regir el funcionamiento del recién instituído Consulado de Mar y Tierra de Santander . En ellas se mencionan las cuatro clases o categorías bajo las que podrán matricularse quienes se integren en él : Hacendados , Comerciantes de por mayor , Mercaderes y Fabricantes 127 . Claramente se distingue entre comerciantes , sinónimo de comercio mayorista , y mercaderes , de cuya función y dimensiones de actuación nada se dice . Tan sólo se establece que los mercaderes , al igual que los comerciantes , deberán poseer un capital de ocho mil pesos sencillos " empleados en su giro " . No obstante , cualquier referencia a esta terminología como base de clasificación de la burguesía mercantil no mostraría a ésta en toda su variedad , fundamentalmente por dos razones . La primera de ellas porque la voz " comerciante " o la expresión " del comercio " parecen utilizarse , en la época a la que nos venimos refiriendo , para designar una actividad profesional y noun grado jerárquico dentro de la burguesía mercantil . Así , en el registro municipal de matrícula de comerciantes se emplea el término " comerciante " , adjetivado siempre con un " por mayor " y / o " por menor ' 128ܕܕ 129 Igualmente la voz " mercader " , sin que podamos darle un contenido preciso -Molas considera que dicha voz , durante la segunda mitad del siglo XVIII , perdería el prestigio de que había gozado inicialmente , acabando por designar a los representantes del pequeño comercio , vendría a tener un significado similar a la de " comerciante " . Don Bonifacio de la Torre , por ejemplo , figura en 1829 matriculado en el Consulado en la clase de mercaderes , en tanto que en el padrón de ese mismo año aparece como comerciante ' Esta indefinición induce a pensar en que uno y otro término no debían de expresar realidades muy diferentes ; por otro lado , si tenemos en cuenta un indicador económico y sociológico como es el número de criados de que disponían en 1829 los comerciantes y los mercaderes en otro capítulo se tratará por extenso este punto- , puede verse que los niveles socio - económicos de unos y otros eran análogos . 130 La segunda de las razones por la que creemos que manejar la terminología empleada por el Consulado no serviría para clasificar a la burguesía mercantil es que quedarían al margen otros sectores que la integran . ( 127 ) Real Cédula de S.M. para la erección del Consulado de Mar y Tierra de la M.N. y M.L. ciudad de Santander . Madrid , 1786 ( el subrayado es nuestro ) . ( 128 ) AMS , Leg . B - 337 , doc . 21 . ( 129 ) P. MOLAS , La burguesía ... , p . 51 . ( 130 ) Véanse ambas situaciones en T. MAZA SOLANO , El Archivo del Real Consulado de Santander . Santander , 1935 , p . 60 y AHC , Diputación , Leg . 1.399 , doc . 1 , f . 16v . www.editorial.unican.es 66 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 En este sentido hay que recurrir a una realidad posterior a la de la segunda mitad del siglo XVIII , concretamente a la de 1829 , para conocer la tipología de los hombres del comercio ; en el padrón de ese año figuran comerciantes , mercaderes , tratantes , corredores , tenderos y quinquilleros / vendedores / revendedores ambulantes . Al no haberse manejado hasta el momento en este trabajo las voces de " tratante " y " corredor de comercio " nos referiremos brevemente a su significado . Según Molas , el término tratante es ambiguo , por cuanto que “ A veces designaba una situación superior a la del simple tendero ; en otros casos un nivel inferior al gran comerciante " , ambigedad que se pone de manifiesto a la vista de nuestros propios datos . En cuanto a los corredores de comercio , su función era la de actuar como intermediarios en los tratos que establecían entre sí los comerciantes . En las ordenanzas del Consulado se contempla esta figura del corredor , hallándose sometido a la inspección y control profesional por parte del tribunal consular ' 132 Tanto en el registro de matriculados en el Consulado en 1829 , como en el padrón municipal del mismo año , será el grupo de los comerciantes el más numeroso -91,9 % en el Consulado y 62,3 % en el padrón - . De ese grupo y del de los mercaderes saldrá la élite de la burguesía mercantil santanderina desde la segunda mitad del XVIII -recuérdese que por simple operatividad semántica venimos empleando , y continuaremos haciéndolo , el término comerciante como expresión de una actividad , sin que ello implique una determinada categoría profesional ; cuando nos refiramos a esas categorías lo haremos explícitamente- . Apropiándonos de la terminología utilizada en el padrón de 1829 , la jerarquización profesional del mundo del comercio sería la siguiente : comerciantes y mercaderes - gran burguesía mercantil o representantes del capitalismo comercial- ; tratantes , corredores , tenderos , quinquilleros y afines pequeña burguesía mercantil o representantes del comercio local- . Señalaríamos como otro rasgo característico de los hombres del comercio a partir de la segunda mitad del siglo XVIII , al menos por lo que se refleja en el mencionado padrón , la inexistencia , frente a lo que sucedía en 1753 , de comerciantes dedicados a otras actividades ajenas a la suya . Este fenómeno de " depuración " profesional vimos que se producía también en los demás subsectores de actividad económica . Por ya insistido , resultaría innecesario referirse a las dimensiones ( 131 ) P. MOLAS , La burguesía ... , p . 51 . ( 132 ) Real Cédula ... , p . 23 . ( 133 ) T. MAZA SOLANO , El Archivo ... , pgs . 59-60 y AHC , Diputación , Leg . 1.399 , docs . 1-5 , passim . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 67 geográficas y económicas en que se desenvolvían los más representativos comerciantes de esta tercera larga etapa de la vida mercantil santanderina. Con decir, como lo hacía don Ramón Javier de Vial -y otros muchos comerciantes que a modo de ejemplo podrían traerse aquí-, que ese marco geográfico era Europa y América estaríamos siendo fieles a la rea lidad. Con acudir a los trabajos publicados sobre el comercio en Santander entre 1750 y 1850 obtendríamos datos precisos sobre la naturaleza, vo lúmenes y valor de los intercambios promovidos por esos comerciantes a través del puerto santanderino134 • No siendo nuestro objetivo analizar todos los indicadores relacionados con el mundo económico de la bur guesía mercantil, pudiera bastar con estas dos referencias que acabamos de hacer para poner fin a la cuestión de las dimensiones geográficas y económicas en que operaba. Sin embargo, podemos hacer una aportación al conocimiento de la actividad diaria -o de parte de ella al menosdesarrollada por los representantes del gran comercio. Ello ha sido posible gracias a un co piador de cartas que en otro tiempo perteneció al comerciante don Ignacio de Heras Soto; en él se hacen anotaciones que abarcan de 1772 a 1792, año de su muerte135 • Hijo del también comerciante Ignacio de Heras, Ignacio de Heras Soto nace en Santander en 17 40, trasladándose posteriormente a Cádiz y Madrid, en donde funda una casa de comercio. En 1766, de regreso nuevamente en Santander, contrae matrimonio con Antonia de la Cantolla Santelices, hija de Pedro de la Cantolla y nieta de José de Santelices, ambos, recuérdese, integrantes de la burguesía mercantil santanderina de la primera mitad del siglo XVIII. En 1768 establece en Santander una compañía de comercio con Felipe de Aguirre, comerciante natural de Bilbao y avecindado en Santander tras casarse con Catalina de Heras Soto, hermana de Ignacio. Instalado de nuevo en Madrid hasta 1770, este mismo año vuelve a marchar a Cádiz, dejando al frente de la casa de comercio de Madrid a su hermano Matías. En 177 4 éste viene a Santander tras haber fallecido su cuñado Felipe de Aguirre, que regentaba en esta ciudad la casa de comercio "Heras Hermanos", de la que era socio; Ignacio se traslada a Madrid para sustituir a su hermano Matías. En la sociedad "Heras Hermanos" se integraban, además del fallecido Felipe de Aguirre, Ignacio, Matías y Sebastián de Heras Soto, éste estable cido con casa de comercio en Méjico. En el copiador se mencionan, aunque no se precisan fechas, otras (134) Véase nota n 23, fundamentalmente los trabajos de Martfnez Vara. (135) AHC, Botín, Leg. 34. La información aportada por el copiador se complementa con la de otras fuentes. www.editorial.unican.es 68 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 dos casas mercantiles en las que Ignacio de Heras figuraba como socio : " José Antonio del Mazo y Heras Hermanos " y " Gibaja y Heras Hermanos " . Del Mazo y Gibaja eran también dos importantes comerciantes santanderinos , el primero de ellos suegro a la vez del ennoblecido hombre de comercio conde de Campo Giro . En 1786 Ignacio regresa definitivamente a Santander hasta su fallecimiento en 1792 , haciéndose cargo desde un principio de la sociedad " Heras Hermanos " , si bien , aun estando ausente , en ningún momento había dejado de controlarla . Su preocupación por una eficaz gestión de la casa de comercio santanderina se pone de manifiesto en los borradores de cartas enviadas a su hermano Matías desde Madrid , orientándole y aconsejándole en la toma de decisiones : " vete con pulso en la compra de cacaos para la casa de Santander ” ; “ ten siempre surtida la casa de géneros corrientes " ; " me parece bien no abandonar el negocio de bacalaos " . En una ocasión en que Matías consulta a su hermano Ignacio sobre si adquirir o no ciertos productos , éste le responde : " lo miraré , reflexionaré y dispondré si lo encuentro conveniente " . En 1785 , también desde Madrid , Ignacio indica a Matías que hable con el comerciante Ramón Javier de Vial sobre la posibilidad de adquirir conjuntamente la fragata del capitán José Ardines . No sabemos cómo acabó esta operación , pero sí que para esa fecha Ignacio era ya armador , pues entre 1781 y 1784 había adquirido un barco en Londres para fletar en él sus propias mercancías . Conocemos algunos de los proveedores de esas mercancías , así como también dónde se hallaban instalados : Pollet y Moller , de Francia . - José Velda Plá y Cía . , de Bocairente ( Valencia ) . - - - José Otaola y Nozgaray , ? Viuda de Bamben e Hijo , de Amsterdam . Echalaz y Cía . , de Sevilla . - Woght y Cía . , de Hamburgo . Torre Hermanos , de Segovia . - - Bentaill y Landaluze , de Nantes . Thomas Lefer , de Saint - Malo . Manuel Ortiz de Velasco , de Madrid . Esquinos , Aristaín y Garay , de Londres . - A ntonio Moller , de Amiens . Con quienes mayores contactos parece mantener en América Ignacio de Heras Soto es con su hermano Sebastián , establecido en Méjico , y con Manuel Vía y Gibaja , de Veracruz , sobrino de Francisco Gibaja , representante éste de la gran burguesía mercantil santanderina y socio de Heras . El copiador de cartas permite también reconstruir uno de los diversos viajes que el propio barco de Heras , la fragata " San José " , o el del capitán Ardines realizaban a puertos americanos llevando y trayendo todo tipo de Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 69 productos , algunos de ellos adquiridos a esos proveedores antes mencionados . Reconstruyamos idealmente uno de esos viajes a Veracruz , La Habana o La Guaira , los destinos más habituales ; tomemos , por ejemplo , Veracruz y un cargamento cuya propiedad no es exclusiva de los Heras , sino compartida . Ignacio de Heras -en representación de " Heras Hermanos " - , José Antonio del Mazo y José Ardines , que capitaneará esta vez su propia fragata , " La Esperanza " , forman una sociedad mercantil transitoria para enviar a Veracruz diversos géneros ; la propiedad de éstos se distribuye de la siguiente manera : 5/8 los Heras , 2/8 Mazo y 1/8 Ardines . Podemos elegir entre una amplia variedad de productos para cargar en " La Esperanza " : harina , garbanzos , bacalao , sardinas en barriles , vino , cerveza , sidra , paños de Tarrasa , de Segovia , pañuelos de Toledo , lencería , hierro , clavazón . Al cabo de 87 días de haber zarpado de Santander la fragata de Ardines regresa de nuevo al puerto . Se ha obtenido unabuena ganancia de un 32 % " que debemos de celebrar " ; el cobro de lo remitido a Veracruz se haría fraccionadamente : parte al contado y el resto al cabo de seis meses , encargándose del mismo la casa de comercio " Vía y Gibaja " , que posteriormente habría de enviar lo cobrado a Santander . " La Esperanza " no regresó vacía a este puerto ; en sus bodegas había cargado cacao de Caracas y azúcar , lo cual era también motivo de celebración por parte de Heras y sus socios . Esta permanente actividad mercantil que hemos tratado de reconstruir partiendo de los reflejado en el copiador de cartas de Ignacio de Heras Soto debió de ser la tónica general de esos " harinócratas " surgidos al socaire del decreto de libre comercio con América y que dieron carácter a la burguesía mercantil santanderina a partir de la segunda mitad del siglo XVIII . En un documento incluído en dicho copiador se afirmaba que , entre 1771 y 1792 , el mencionado Heras Soto " suplió y adelantó de su propio caudal [ a la casa de comercio " Heras Hermanos " ] diez millones novecientos setenta y tres mil sesenta y cinco reales y treinta maravedís de vellón " , cantidad que puede dar en parte idea del volumen de negocio mantenido por Ignacio de Heras y , sin duda alguna , por otros comerciantes . Ignacio de Heras Soto representa a la vez al gran comerciante que invierte , además de en la que es su principal actividad , el comercio , en otros sectores . Es así que en 1788 figura como socio fundador de una compañía de seguros , “ Nuestra Señora de las Caldas " , con sede social en Cádiz . Junto a él aparecen también , en calidad de socios , conocidos apellidos de comerciantes santanderinos como Gutiérrez de Palacio , Gibaja , Campo -conde de Campo Giro- , Vial o Gutiérrez Bárcena¹36 . ( 136 ) AHC , Protocolos , Leg . 298 , 1788 , fols . 140-145v . www.editorial.unican.es 70 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Son éstos y otros integrantes de esa nueva burguesía mercantil quienes protagonizan el cambio económico de la propia burguesía , que va diversificando sus inversiones en un sentido moderno . La industria vendría a ser un buen ejemplo de esa actitud : fábricas de cerveza , de refino de azúcar , de harinas , de aguardientes , de fideos , de curtidos , de sombreros , de tintes , de velas de sebo , de muebles ; fábricas que van surgiendo en la propia ciudad de Santander y en puntos estratégicos de la región , actuando el camino de Reinosa como columna vertebral¹37 . Los protocolos notariales informan de las numerosas compañías de comercio que , desde el último cuarto del siglo XVIII , se van creando con carácter más o menos duradero -generalmente por períodos de 3 a 5 años en Santander . Informan al mismo tiempo de las fusiones de capitales comerciales para erigir esas fábricas a las que acabamos de referirnos . Tal proceso de diversificación de las inversiones , que irá transformando a una burguesía mercantil en industrial y financiera , culminaría durante la primera mitad del siglo XIX con la afluencia de capitales hacia el ferrocarril en la década de 1840 , dentro de un clima generalizado de euforia y de fe en el nuevo medio de transporte como acelerador de la economía 138 La comisión mixta Diputación - Ayuntamiento - Junta de Comercio que se crea en 1844 para promover el trazado del ferrocarril Santander - Alar estaba integrada por representantes del gran comercio , como Barbachano , Orense , Egusquiza , Aja o Alpanseque . La burguesía mercantil lo apoyará desde esas instituciones , en las que se hallaba plenamente representada ; pero también lo apoyará a título individual , ya que muchos de sus miembros suscribirán acciones de la compañía del ferrocarril ' 139 Esta orientación de las inversiones hacia el ferrocarril podía obedecer tanto a una búsqueda de rentabilidad como a una lógica preocupación de la burguesía por las comunicaciones , vitales para quienes viven del comercio . Su preocupación no se centraba tan sólo en el nuevo medio de transporte , sino también en las carreteras de Palencia y de Burgos . En 1844 , el mismo año de crearse la comisión mixta para promover el trazado ( 137 ) Véase el detallado mapa de " establecimientos fabriles " de Cantabria elaborado por A. HOYO APARICIO , Ferrocarriles y Banca ( La crisis de la década de 1860 en Santander ) . Santander , 1988 , p . 27 ; aunque dicho mapa se refiera al período 1840-1860 , algunos de esos establecimientos se hallaban ya implantados antes de finalizar el siglo XVIII . Sobre la participación de la burguesía mercantil santanderina en el sector industrial véase , además , T. MARTINEZ VARA , Santander de villa ... , pgs . 172-183 . ( 138 ) Sobre todo lo referente al ferrocarril remitimos al excelente trabajo de A. HOYO APARICIO , Ferrocarril .... ( 139 ) La relación de los cincuenta mayores suscriptores se recoge en Ibídem , p . 105 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 71 del Santander-Alar, se constituía en Santander una sociedad para ejecutar las obras, promovidas desde la Diputación, "de un camino que, arrancando del punto de Peñas Pardas, en las inmediaciones del Escudo y empalmando con el de Bercedo en SotoRalacios, abreviase las distancias entre Burgos y esta capital [Santander]" 40 • Nuevamente volvemos a encontrar entre los socios fundadores a grandes comerciantes como José Ortiz de la Torre, Juan y Antonio de Gandarillas, José M. López-Dóriga, Tomás López Cal derón, Juan Pablo Barbachano, el conde de Campo Giro, el de Casa Puente y las firmas comerciales "Aguirre Hermanos", "Huidobro y Revilla" y "Bo lado Hermanos". Si en la década de 17 40 la burguesía mercantil santanderina orienta decididamente una parte de sus inversiones hacia el ferrocarril, en la siguiente lo hará además hacia las entidades financieras141 • Sería preciso un largo y pausado tiempo de consulta de los protocolos notariales para valorar con toda precisión la naturaleza e intensidad de las actividades económicas en las que, independientemente del comercio, participaron los representantes del capitalismo mercantil santanderino. Ha sido precisamente a través de la documentación notarial como hemos podido reconstruir en parte la actividad profesional diaria de Heras Soto oconocer la formación de numerosas compañías de comercio y socie dades industriales. Testamentos e inventarios "post mortem" pertenecientes a destaca dos miembros de la burguesía mercantil santanderina nos hablan también de sus intereses económicos en Bilbao, Cádiz, Madrid, Europa y América; de sus intereses en el sector naviero en tanto que armadores; de la adqui sición de vales reales o de títulos de la deuda francesa; de su calidad de propietarios de fincas urbanas y rústicas, a cuya propiedad muy bien pudieron acceder en algunos casos a través de las subastas de bienes desamortizados142 ; del abandono de prácticas económicas tradicionales, como por ejemplo la venta de censos o la cesión de ganado en régimen de aparcería; de la perpetuación de una práctica feudal como es la fun dación de mayorazgos, uno de cuyos casos más notables, según tendremos ocasión de ver, es el que ofrece en 1807 el conde de Campo Giro. Por todo esto es por lo que señalábamos la necesidad de dedicar ese largo tiempo a los fondos notariales para precisar la mentalidad y com portamientos económicos de la burguesía mercantil durante ese largo período de siglo y medio que hemos venido contemplando. (140) AHC, Protocolos, Leg. 537, 1844, f. 162. (141) A. HOYO APARICIO, Ferrocarriles ... , pgs. 116 y ss. (142) M.A. SANCHEZ GOMEZ, "La agricultura en Cantabria durante el siglo XIX", en ldem (Coord.), Historia General de Cantabria. Siglos XVIII y XIX. Santander, 1987, V. Vl(I), pgs. 86-127. www.editorial.unican.es 72 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Si los contrastes entre los comerciantes del Santander de la segunda mitad del XVIII -más acentuadamente desde el último cuarto y primera del XIX respecto de los de décadas anteriores son bien evidentes desde el punto de vista de las dimensiones geográficas y económicas en que se desenvolvieron , cabría preguntarse si los contrastes se produjeron también en el plano social . Era inevitable que se produjeran cambios , aun cuando hubiera lugar para las permanencias . Cambios y permanencias de los que participaba el conjunto de una sociedad en transición del Antiguo Régimen al sistema liberal . Por lo que a consideración social se refiere , existen fundamentales diferencias entre unos y otros comerciantes . Una de ellas es que , a medida que avanza la segunda mitad del siglo XVIII , se generaliza el tratamiento de " Don " entre quienes se dedican a las actividades mercantiles , si bien , valga la paradoja , es una generalización " restringida " , pues son excepcionales los casos de representantes del pequeño comercio así tratados . Otra de las diferencias es que un comerciante de esa segunda mitad , y ya sin limitaciones cronológicas posteriores , manifiesta abierta y públicamente nos referimos por públicamente , recuérdese , al acto de otorgar cualquier documento ante notario— su profesión . En torno a la década de 1770 comienza a ser frecuente , hasta convertirse en práctica habitual , tal comportamiento , que contrasta con el del comerciante de la primera mitad del setecientos , que silenciaba su actividad o , cuando menos , no parecía tener motivos para declararla . Esa nueva actitud es muy significativa , pues vendría a ilustrar que la sociedad va aceptando como un valor positivo la dedicación al comercio . Tal aceptación no tendría nada que ver con el proceso de acceder al dinero a través del comercio y con él adquirir cargos públicos y honores ; tal proceso contaba en España - aunque no era privativo de ellacon una larga tradición entre los miembros enriquecidos de la burguesía mercantil . Lo que se estimaba ahora era la práctica mercantil por la práctica mercantil y el dinero por el dinero , que hacía posible el acceso al poder , un poder que valoraba cada vez más la riqueza . Ello suponía una transformación no dudamos de que fuera lentaen la axiología social , en la que iban a ser aceptados , como afirma Thompson , los valores burgueses *** . Así , por ejemplo , en el expediente de méritos que concurrían en el comerciante don Francisco Antonio del Campo para concederle en 1797 el título de conde de Campo Giro se habla de " instrucción ” , “ utilidad ” , - 143 ( 143 ) I.A.A. THOMPSON , " Neo - noble Nobility : Concepts of hidalguía in Early Modern Castile " , European History Quaterly , XV - 4 ( 1985 ) , pgs . 381-397 . Evolución de la sociedad santanderina entre los siglos XVIII y XIX 73 733 144 " patriotismo industrial " , " fomento de las manufacturas " y otros términos y expresiones del mismo tenor¹ ** ; en definitiva , reconocimiento de valores burgueses por parte de un Estado que premiaba con un título nobiliario a quien venía desarrollando una intensa actividad en el comercio y la industria . Para valorar el peso social y político de la burguesía mercantil santanderina a partir de la segunda mitad del siglo XVIII no hay más que observar su participación en las instituciones públicas . Y no nos referimos precisamente a su presencia en el Consulado , " natural " bastión del sector más potente de la misma , pues esa presencia era obligada . Nos referimos en concreto a su participación en la institución que representaba la máxima cota de poder local : el Ayuntamiento , en donde la burguesía mercantil , como claramente muestran las actas municipales , irá convirtiéndose en fuerza hegemónica aproximadamente desde el últimocuarto del siglo XVIII , si bien su presencia en él , aunque esporádica y exigua , se observa ya en la década de 1730145. Nos referimos también a la institución de mayor poder provincial : la Diputación , constituída azarosamente en 1812 y en donde esa burguesía tiene su sitio al tenerlo en el Ayuntamiento , ya que quienes lo componían designaban a los representantes de la ciudad en aquélla institución 146 • No disponemos de fuentes ni de bibliografía que permitan establecer los niveles de riqueza en términos monetarios de los distintos grupos sociales de Santander desde la segunda mitad del XVIII hasta 1850. No obstante , dudamos de que existiera , no ya un grupo , sino alguna familia que superara en riqueza a los grandes comerciantes de esa época . Sirva como dato el hecho de que en 1834 , con motivo de las elecciones de procuradores a Cortes , los doce mayores contribuyentes de Santander pertenecían en su totalidad a la burguesía mercantil 47. Esto representaba la incardinación de esa burguesía en las grandes instituciones de la nación . Ayuntamiento , Diputación Provincial y Cortes , todo un proceso de apropiación de parcelas de poder por parte de la nueva élite social . La práctica mercantil a un determinado nivel como valor que confiere estima social y el dinero como condición previa para acceder al poder político expresan los cambios que se fueron operando en la sociedad desde ( 144 ) Véase el expediente en M. BOTIN - S . DE SAUTUOLA Y LOPEZ , " Don Francisco Antonio del Campo ... " , pgs . 827-830 . ( 145 ) En 1732 aparece como regidor don José de Santelices ; en 1733 vemos al también comerciante don José de Traspuesto ocupando este cargo : AMS , Actas , Lib . 2.163 , sesiones del 1 de Enero de 1732 y 1733 respectivamente . A estos casos ya nos referimos al tratar de la burguesía mercantil de la primera mitad del siglo XVIII . ( 146 ) J.L. CASADO SOTO , La provincia de Cantabria ... , pgs . 48-54 . ( 147 ) AMS , Actas , Lib . 2.224 , sesión 14.6.1834 . www.editorial.unican.es 80 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 en él inscritos , impide precisar las calles de preferente ocupación por parte de los distintos grupos socio - profesionales . No obstante , este vacío informativo ha podido reducirse merced a los datos aportados por la documentación municipal y notarial . De los 239 cabezas de familia que figuran en dicho vecindario hemos podido conocer la profesión de 55 de ellos -23 %- , lo cual permite una cierta aproximación al problema que tenemos planteado . Relacionando , pues , las variables calle / profesión , se observa que , desde el punto de vista social , en la villa de Santander se vivía promiscuamente , sin duda con más intensidad dentro del recinto amurallado . Aquellos que los agentes confeccionadores del vecindario distinguían con el tratamiento de " Don " -nobles , militares , funcionarios , etc.- como rasgo de diferenciación social , y que en su momento consideramos integrantes de la élite de poder local , no parecen vivir concentrados en la Puebla Vieja , sino que residen en su práctica totalidad en distintas calles de la Puebla Nueva ; incluso 8 de ellos lo hacen en los arrabales de Fuera de la Puerta y de la Mar y en una calle de carácter tan popular como el Arcillero . En cuanto al clero , desconocemos su distribución espacial , ya que en el vecindario no se le incluye ; del regular poseemos este dato a partir de la ubicación de los respectivos conventos : el de Santa Cruz , de franciscanas , en el arrabal de Fuera de la Puerta ; el de San Francisco , también extramuros , al norte del punto en que moría la ría o arroyo de Becedo ; el de Santa Clara , de franciscanas , y el de los jesuitas , en la Puebla Nueva . Centrándonos en el grupo que nos interesa prioritariamente , la burguesía mercantil , hemos podido ver a una parte de sus miembros residiendo fundamentalmente en las calles de Don Gutiérrez -4- , Compañía -2- , La Plaza 2- , San Francisco -2y Puente - Atarazanas -1— , calles salvo la del Puente , todas las demás pertenecen al ámbito de la Puebla Nuevaen las que conviven con representantes de otras profesiones , como es el caso de la de San Francisco , en la que se hallan presentes desde militares hasta artesanos . Esta distribución espacial de la burguesía mercantil de comienzos del siglo XVIII parece mantenerse en líneas generales hasta mediados de la centuria de acuerdo con la información aportada por el catastro de Ensenada . El área integrada por la Plaza " Mayor " o " Vieja❞— y las calles de Don Gutiérrez , San Francisco y el Puente concentraba por sí sola en 1753 el 75 % -43 cabezas de familia— de los que en el catastro declaran ser mercaderes de " por mayor " y / o " por menor " . En esas calles tienen sus domicilios y negocios los más representativos miembros de la burguesía mercantil de la primera mitad del siglo XVIII : don Bernardo de Sara , con unos ingresos fiscales de 10.000 reales al año según los cálculos de los agentes del catatro ; don Fernando de Lienzo , con 8.000 ; don Pedro de la Cantolla , con 7.500 ; don José de Haza , don El espacio de habitación de la burguesía mercantil 81 Q Di Principales calles de asentamiento de la burguesía mercantil santanderina a mediados del siglo XVIII . 1 ) Plaza Mayor o Vieja , 2 ) Don Gutiérrez , 3 ) San Francisco , 4 ) Puente . www.editorial.unican.es 82 32 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Francisco Bolantín Rivas y don Antonio Fernández de Estrada , con 6.000 ; don José Gómez de Barreda , con 5.000 ° . Junto a ellos , en las mismas calles , aparecen instalados nuevos comerciantes , como don Bernardo de Sayús -- 15.000 reales de ingresos fiscales al añollegados a Santander en torno a 1750 ante las favorables expectativas económicas que , como sabemos , se abren para la villa con la Real Orden aprobando la construcción del camino de Reinosa . En esas mismas calles residen también los más cualificados representantes de otros grupos socio - profesionales como son eclesiásticos , militares , funcionarios civiles , abogados , escribanos , boticarios , etc. , incluso un miembro de la nobleza local : don Antonio Manuel de Campuzano Junco - Dosal , conde de Mansilla . El artesanado , aunque en menor medida , también aparece representado en ellas . Si el área próxima a la abadía de los Santos Mártires -la futura catedral tras erigirse Santander en sede de la nueva diócesis en 1754y al castillo de San Felipe daba carácter a la Puebla Vieja , el área próxima a la Plaza Mayor o Vieja , de la que partían las calles más importantes --San Francisco , Don Gutiérrez , Puente , Rupalacio y Santa Clara- , caracterizaba la Puebla Nueva . En esa plaza se hallaba situada , desde finales del siglo XV , la casa consistorial , y , próximos a ella , dos de los escasos destacables edificios con que contaba Santander : la iglesia de la Compañía de Jesús y el palacio de los Riva - Herrera , marqueses de Villatorre¹ ; cercano a ellos , en la calle Santa Clara , ocupada en un parte importante por mesones y casas de hospedaje , tenía su casa - palacio otro noble : don Francisco Javier de Ibáñez - Camus , marqués de Balbuena " . En torno a la década de 1760 el plano urbano de Santander comenzará a sufrir importantes mutaciones . La apertura del camino de Reinosa y las funciones exportadoras que había reasumido la ciudad exigen remodelar su puerto , adecuándolo a las nuevas necesidades . Así , en 1765 , el poder central , atendiendo las reiteradas peticiones del Ayuntamiento santanderino , ordena al ingeniero militar don Francisco Llovet que levante el plano y elabore el presupuesto de las obras necesarias en el puerto . El proyecto de Llovet consistía básicamente en mejorar el muelle y contramuelle existentes , dragando a la vez la dársena grande con el fin de facilitar el acceso de naves de grandes calados ; en el mismo se incluía el relleno y explanación del playazo existente en el arrabal de la Mar , perfectamente identificable en el grabado de Hoefnagel y , por su- ( 9 ) T. MAZA SOLANO , Relaciones ... , T. II , V. II , pgs . 420-421 y 432 . ( 10 ) J. FRESNEDO DE LA CALZADA , Los edificios públicos en la villa de San Emeterio . Santander , 1923 , pgs . 21-28 y 37. A. DE LA LASTRA VILLA , " De la arquitectura santanderina : el palacio de Riva - Herrera , desaparecido " , en VV.AA. , XL Aniversario de la fundación del Centro de Estudios Montañeses . Santander , 1976 , V. II - III , pgs . 53-64 . ( 11 ) AMS , Leg . B - 73 , f . 428 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 883 puesto , en el plano original de Llovet . Las labores de relleno y explanación se harían hasta la línea formada por el muelle de la Rivera , incrementándose de este modo la superficie de suelourbanizable . Según Pozueta Echavarri , el citado proyecto reflejaba " de algún modo el cambio de una villa estancada y cerrada en sí misma , a una ciudad abierta , dinámica , preparada para el crecimiento " 12 . Dificultades financieras obligan a suspender las obras en 1771 , si bien el proyecto de ampliación de la ciudad no se abandona , como lo ponen de manifiesto los elaborados entre esa fecha y 1788 , año de aprobación del de Agustín de Colosía , el último de los ejecutados en esta primera fase del ensanche de Santander 13 Entre el plan Llovet de 1765 y el de Colosía de 1788 habían transcurrido dos décadas , durante las cuales Santander ya poco tenía que ver con la villa de la primera mitad del siglo XVIII . A la canalización de las exportaciones de lanas a través del puerto -1752y a la apertura del camino de Reinosa -1753— había venido a sumarse la definitiva liberalización del comercio con las colonias americanas -1778- , bases sobre las que Santander asentó su relanzamiento económico . Además , institucionalmente , la villa se había convertido en sede episcopal -1754y en ciudad -1755- . Desde el punto de vista urbanístico el impacto de estas transformaciones va a provocar de manera inevitable importantes modificaciones morfológicas . El histórico espacio intramuros tiene que adecuarse para absorber una gran parte del crecimiento demográfico , que lleva a hacer necesaria la demolición de un sector de la muralla medieval . Dicha absorción se realiza mediante " El relleno de los solares y las huertas , la renovación de la edificación , física como sustitución simple de las construcciones heredadas , y morfológica , por edificios de más altura y nueva disposición " ¹4 Qué densidades de población soportaban las distintas calles de Santander y qué densidades sus distintos edificios es una cuestión a la que no podemos responder . Además de no disponerse de monografías que aborden este problema , ninguna de las fuentes manejadas , ni siquiera el ( 12 ) J. POZUĒTA ECHAVARRI , " Santander . El puerto ... ” , p . 26. Afirma este autor que el racionalismo con que opera Llovet al disponer las calles y edificios , " aún dentro de su extremada simplicidad , constituye un precedente claro de lo que serán los Proyectos de Ensanche que a partir de 1859 , con la aprobación del redactado por Ildefonso Cerdá para Barcelona , se generalizan en casi todas las ciudades españolas , y se articula a la tradición neoclásica que por vía de Sabatini , que informará varios proyectos en Santander proponiendo sus propios trazados urbanos , se introduce en España ” , Ibídem , p . 26 . (13 ) Sobre los diversos proyectos elaborados desde Llovet a Colosía véanse Ibídem , p . 26 , y A. DE MEER LECHA - MARZO y J. ORTEGA VALCARCEL , “ Santander , el puerto ... " , pgs . 57-70 . ( 14 ) Ibídem , p . 57 . www.editorial.unican.es 84 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Plano depone de la Chucked de Semiander , y su fleste , comfcame boy chase hallan puncto delas ban que se consilinan nesesarios para ponerle en el debido estuda faciliten àlax Embarcaciones mercantiles an alixe yagamento , come igualm el may abrigo en los vientos lempeluso AP dela Cudd Caplicacion Note del Any idem Pa de la Plaza y Munde Mulla de la Dan Penyectados سلسل Coola M L de la Ria de Parte del Canal Santander Proyecto Llovet ( 1765 ) . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 85 Planet de la Corded to Santander , com & Proyecto de las Obras , que deve contente para entender Edade . to Poblacion , y perfeccionar & abrigo de Embarcacionar , con las variácion y pastorászmento S. Man digni apçabar . 33 டி comentades properim de ta geofundidad pare dif's con.. لها مكسات سم شدم .. 24h Co 21213 Pack & D 38. Callofe de سوما وبلسي Proyecto Colosía ( 1794 ) . Sonunder 14 de Denis & 1994 . www.editorial.unican.es 86 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 PLANO DE LOS MUELLES Y NUEVO POBLADO DELA CIUDAD DE SANTANDER . Ale de Plano que demuestra las variaciones para la continuacion del proyecto de obras para la Darsena muelles y nueva poblacion de esta Cindad Plea Mar Baja Mar PERFIL DE LOS MUELLES A. Plaza de la Con Els de bo pi castellan B. Calle del Comin C. Callede D. Calle 1. Calle del Dom 3. Calle del Tring K. Calle de Cahadie Call & Perks NOTA El color varmnin hecharle la prote Fala de See vallan -OR Cantil ProyectoCalderón ( 1821 ) . EXPLICACION D A El espacio de habitación de la burguesía mercantil 87 catastro de Ensenada , permite conocer , por lo que al siglo XVIII se refiere , la composición social de los edificios , ya que los padrones se confeccionan tan sólo por calles , sin especificar ni numerar tales edificios ni , por tanto , informar sobre quiénes los habitan . Unicamente en el padrón de 17661767 se aprecia un intento de inscribir a los cabezas de familia atendiendo a la planta que ocupan dentro de las viviendas multifamiliares ; no obstante , son tantas las imprecisiones que difícilmente podría extraerse alguna conclusión aceptable " . 15 En 1832 , prácticamente en vísperas de la epidemiade cólera que en 1834 asola Santander , el abogado santanderino Luis M. de la Sierra denuncia la situación de hacinamiento que se produce en algunas zonas de la ciudad ; existen casas , afirma , " que apenas pueden servir a una sóla persona y sin embargo las habitan familias de seis y ocho individuos . Compréndese , al primer golpe de vista , que esto solo se verifica en la clase pobre , que equivale por lo regular a sucia y miserable ... Este mal de terribles consecuencias no es propio de una sola calle . Se le encuentra en varias : le hay en las casas del norte de la plaza nueva ; en las de la muralla al rededor de la plazuela de las herrerías ; en la calle alta [ Fuera de la Puerta ] ; en la del arrabal ; en la de la Mar y en la del arcillero " . Este hacinamiento , espacial y socialmente diferenciado , era ya una realidad en Santander antes de que finalizara el siglo XVIII como se hace patente en una disposición municipal de 1792 relativa a la " carestía de havitaciones en grave perjuicio de los vecinos y moradores de esta referida ciudad ... por lo que prescribió el Señor Alcalde Mayor los medios y reglas que debían observarse para el aumento de havitaciones y mejora del aspecto público " " . Implícitamente esta disposición habla de un empeoramiento de las condiciones de vida de la población urbana , fenómeno generalizado a partir del siglo XVIII en todas las ciudades como consecuencia , según H. Capel , del crecimiento demográfico " en un marco urbano que conservaba su estructura preindustrial y se modificaba lentamente ... La ciudad surgida de este proceso presentaba una situación inesperada de hacinamiento , segregación , crisis de los servicios y deterioración de las condiciones higiénicas , relacionadas todas con las características del proceso de acumulación capitalista " Escasez de viviendas , precio elevado de las mismas y estética urbana , pero sobre todo más que estética salubridad pública , eran cuestiones que ( 15 ) AMS , Leg . B - 322 . ( 16 ) L. M. DE LA SIERRA , Esposición al Ilustre Ayuntamiento de Santander sobre las causas de insalubridad que contiene este pueblo , y medios de corregirlas . Santander , 1832 , pgs . 12-13 . ( 17 ) AHC , Protocolos , Leg . 851 , 1792 , f . 262 . ( 18 ) H. CAPEL , Capitalismo y morfología urbana en España . Barcelona , 1983 , p . 16 . www.editorial.unican.es 88888 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 preocupaban a las autoridades locales santanderinas en esa disposición municipal de 1792 . La escasez de viviendas , en una coyuntura de incremento de la demanda , iba a traducirse automáticamente en un aumento de los precios , tanto del suelo edificable como de los arrendamientos . La evolución de esos precios en distintas calles de la ciudad no se ha podido establecer , ni siquiera con carácter orientativo , dado que , a pesar de haberse consultado numerosos contratos de venta y alquiler de viviendas , en ninguno de ellos se especifican las medidas de las mismas , con lo cual la relación precio / superficie nos es deconocida . Lo que sí puede constatarse es , a medida que avanza la segunda mitad del siglo XVIII , una proliferación de contratos de obras , relativos unos a edificios de nueva planta y otros a reacondicionamiento de los existentes , expresión de una orientación de las inversiones hacia el sector inmobiliario con objeto de aprovechar los favorables momentos por los que atraviesa el mercado de la vivienda . 20 Una aproximación a la estructura de la propiedad urbana la aporta el catastro de Ensenada , si bien la realidad que nos muestra es la de mediados del setecientos , antes de que se produjeran las grandes transformaciones de la ciudad . En un balance global del análisis habría que señalar el predominio de la propiedad sobre la renta , ya que de los 696 cabezas de familia que declaran en el catastro , 381-54,7 % - son propietarios de la casa o del " cuarto " -término que designaba en el siglo XVIII , y aún en el XIX , cada una de las viviendas en que se dividía un edificio multifamiliarque habitan , en tanto que 217-31,2 % - son arrendatarios ; los restantes cabezas de familia , o no especifican bajo qué régimen de tenencia ocupan las viviendas , o bien residen en casas de familares o de otras personas . En un análisis más pormenorizado de la estructura de la propiedad urbana se observa , al integrar el total de casas -entendiendo por tales las denominadas " de suelo a cielo " - y el de " cuartos " , un mayor control relativo de la propiedad por parte de los absentistas , al corresponderles a cada uno de los 38 integrantes de esta categoría una media de 2,21 viviendas , en tanto que a los 425 propietarios locales les corresponde una media de 1,48 . Tomando ahora como muestra representativa el grupo de propietarios locales , e integrando de nuevo casas y cuartos , se hace patente en términos relativos la importancia de la nobleza y la Iglesia en cuanto al número de ( 19 ) Todavía en fecha tan avanzada como 1840 no se ha introducido en los contratos de arrendamiento la claúsula relativa a la superficie que se arrienda ; sirva como uno de los numerosos ejemplos el establecido ese año entre los comerciantes locales don Francisco Sánchez de Porrúa y don Manuel Blanco , AHC , Protocolos , Leg . 511 , 1840 , f . 913 . ( 20 ) Los fondos notariales ilustran sobradamente este hecho , AHC , Protocolos . El espacio de habitación de la burguesfa mercantil 89 viviendas poseídas. La media de éstas, en el caso de la nobleza, es de 8, 15, concentrándose la práctica totalidad de la propiedad en el marqués de Balbuena, poseedor de 15 casas21. Por lo que se refiere a la Iglesia y al clero, la media es de 4 viviendas, destacando entre las instituciones eclesiásticas la iglesia colegial, propietaria de 18 casas22. También la burguesía mercantil se halla presente entre los poseedores de más de una vivienda, ya que entre 25 de sus miembros se reparten 45 casas y 9 cuartos, lo que significa una media de 2, 16. Ahora bien, hay que tener en cuenta que, al igual que sucedía con la nobleza y la Iglesia, la propiedad no se distribuía homogéneamente, pues dos de los más repre sentativos "mercaderes de por mayor y menor", don Pedro de la Cantona y don Miguel de la Pedrueca, sue1ro y yerno respectivamente, son pro pietarios de 11 casas y 4 cuartos -27,8% del total de las 54 viviendas poseídas por la burguesía mercantil-. En cuanto al régimen de tenencia a que se hallan sometidas las vi viendas habitadas por los integrantes de esa burguesía, hay que señalar que tan sólo 20 de ellos -35% del totallas ocupan en propiedad, dán dose el caso de 5 comerciantes propietarios que, sin embargo, son arren datarios o habitan en casas de familiares24 • En este sentido es significativo el hecho de que don Miguel de la Pedrueca, siendo propietario de 6 casas y 4 cuartos, viva, en cambio, en una casa-tienda alquilada por la que paga anualmente 198 reales de renta; dicha casa-tienda, situada en la Plaza Vieja, mide 22x14x12 pies, medidas prácticamente idénticas a las de una casa que posee en la calle Santa Clara -22xl2xl4 piesy que la ha cedido en arriendo por 330 reales al año25 • Actuando con criterios pura mente economicistas, Pedrueca muy bien pudo optar por ocupar una casa ajena ante el beneficio que le producía la diferencia existente entre la renta que pagaba y la que percibía. Desde 1753 hasta mediados del siglo XIX la evolución de la propiedad urbana es una incógnita al carecerse de fuentes de la naturaleza del ca tastro de Ensenada. El cuaderno de riqueza elaborado en 1817-1818 es exhaustivo en lo referente a las fincas rústicas, pero no así en cuanto a las urbanas, pues nos consta que existen importantes lagunas26 • Por su (21) AMS, Leg. B-73, fols. 428-437. (22) Ibídem, fols. 32-71 (libro de eclesiásticos). (23) Ibídem, fols. 1.041-1.048 y 1.338-1.344. (24) Ibídem, fols. 127 (don Antonio Femández de Estrada), 377v. (don Francisco del Solar), 415v. (Femando de Lienzo), 423 (don Félix F. de Oruña) y 1.041 (don Miguel de la Pedrueca). (25) Ibídem, f. 1.041. (26) AMS, Legs. A-58, A-58 bis y B-76. Sirvan como ejemplos de la no inclusión de todos los bienes inmuebles los casos del cabildo catedralicio, del marqués de Balbuena, del de Villatorre, del conde de Campo Giro o de don José de Zuloaga, de quienes sabemos que eran propietarios de casas en Santander y, sin embargo, en el apeo no figuran como tales. www.editorial.unican.es 96 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 A la vista de los resultados obtenidos en este análisis de la sociología de la vivienda en las calles del Muelle y de la Plaza Nueva , es evidente que la concepción del ensanche iniciado en Santander a partir de 1765 responde a lo que H. Capel considera una característica de la mayoría de los ensanches urbanos españoles de los siglos XVIII y XIX : el ser " áreas de residencia destinadas esencialmente a la burguesía y las clases medias , las únicas que podían pagar las elevadas sumas que requería la construcción de un edificio de varios pisos❞46 . En el Muelle y la Plaza Nueva viven 41 -17,1 % - de los 239 representantes del comercio inscritos en el padrón de 1829 , porcentaje relativamente considerable si tenemos en cuenta que se trata de espacios de reciente ocupación . Este desplazamiento hacia la Nueva Población por parte de un sector de la burguesía mercantil santanderina actúa como descongestionador del ámbito que históricamente venía siendo ocupado por ella en la Puebla Nueva . Dicho ámbito , que en 1753 lo integraban la Plaza Mayor y las calles Don Gutiérrez , San Francisco y Puente - Atarazanas y en el que residía el 75 % de los comerciantes , albergaba en 1829 a 80 de éstos -33,5 % - ; la calle de la Rivera ha pasado a convertirse en 1829 en una calle con una mayor presencia de la burguesía mercantil -16 comerciantes ( 6,7 % ) frente a 1 ( 1,7 % ) en 1753- . El resto de los comerciantes , 102-42,7 % - , se reparten de manera dispersa por todas las calles de la ciudad , tanto de la Puebla Nueva como de la Vieja , e incluso por los tradicionales arrabales de Fuera de la Puerta y de la Mar. Si en el Muelle y en la Plaza Nueva residen en 1829 preferentemente hombres del gran comercio , miembros a su vez de la élite burguesa , también encontramos a otros grandes comerciantes residiendo en el centro histórico ; entre ellos figuran apellidos como Ageo , Bolantín , Campuzano , Cuesta , Labat , Sánchez de Porrúa , Sentíes o Vial . Que éstos y otros destacados comerciantes permanecieran en ese centro y no pasaran a instalarse en la Nueva Población obedecía fundamentalmente a dos motivos . El primero , que el ritmo constructivo en la Nueva Población no era lo suficientemente intenso como para poder absorber a todos los miembros de la burguesía mercantil que desearan residir en ella . Téngase en cuenta que , conforme a las normas de edificación , se prohibía construir más de dos edificios por manzana , y su altura máxima era , por lo general , de cuatro plantas " . 47 Además , y éste sería el otro motivo , hay que considerar que los niveles de riqueza de los comerciantes no eran en todos los casos lo suficientemente elevados como para adquirir el terreno y posteriormente construir ( 46 ) H. CAPEL , Capitalismo y morfología ... , p . 34 . ( 47 ) J. POZUETA ECHAVARRI , " Santander . El puerto ... " , pgs . 30-32 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 97 en él un edificio . En 1829 dos edificios compuestosde almacén y cuatro plantas , propiedad de don Ramón López - Dóriga y ubicados en la Plaza Nueva , eran tasados en un total de 563.309 reales , cantidad más que considerable . Tomando como referencia una evaluación de capitales de 51 comerciantes efectuada en 1815 , tan sólo 7 superaban esa cantidad ; entre ellos aparece el propio López - Dóriga , con 2.400.000 reales de capital , superado únicamente por el conde de Campo Giro , con 3.000.00049 . Los fuertes desembolsos que exigía edificar en la Nueva Población hacen que el propio Calderón , promotor en 1821 de la ampliación del puerto con fines especulativos , no hubiera podido concluir todavía en 1834 , año de su muerte , la casa que comenzara a construir en 1826 ; el curador de sus hijos , don Juan José González de la Riva , declaraba en 1837 que la paralización de las obras se debió a “ la falta de medios de su dueño ”50 . Del lento ritmo constructivo en la Nueva Población da buena prueba el plano que en 1863 levantara Coello ; de las quince manzanas de casas que en el proyecto de Calderón habrían de articulares en torno a la " Plaza de la Constitución " -al Norte de la primera línea de casas del Muelle— , tan sólo se hallaban edificadas en esa fecha cuatro . Concluiríamos este apartado destacando , a la vista de todo lo expuesto , cómo los comportamientos de la burguesía mercantil en cuanto a su distribución en el espacio urbano santanderino entre 1700 y 1850 expresan cambios y permanencias . Cambios por cuanto que un sector de la misma , a través del ensanche que se inicia en el último tercio del siglo XVIII , busca un espacio de asentamiento nuevo al que llegará a dotar de personalidad propia y que todavía hoy se mantiene pleno de connotaciones burguesas . En la Nueva Población se hace visible uno de los rasgos de la ciudad capitalista : la zonificación , en este caso de la burguesía mercantil -o al menos de una parte de ella- , que se apropia de un espacio en el que construye edificios de alto coste , impidiendo así el acceso a ellos a los grupos urbanos de escasos recursos económicos . Permanencias por cuanto que otro sector de esa burguesía continuará estando presente durante la primera mitad del siglo XIX en aquellas calles intramuros ocupadas ya por comerciantes al iniciarse el XVIII . En el casco antiguo continuaría vigente uno de los rasgos del modelo de ocupación del suelo urbano en el Antiguo Régimen : la promiscuidad social³¹ . ( 48 ) AHC , Protocolos , Leg . 398 , 1829 , fols . 740-740v . ( 49 ) Idem , Sautuola , Leg . 20 , doc . 17 . ( 50 ) Idem , Protocolos , Leg . 461 , 1837 , fols . 24-24v . ( 51 ) Sobre las profundas transformaciones urbanas que se operan en Santander como consecuencia de las de tipo económico y social remitimos fundamentalmente al trabajo de A. DE MEER LECHAMARZO y J. ORTEGA VALCARCEL , " Santander , el puerto ... " , pgs . 55 y ss . www.editorial.unican.es 98 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 38 II.2 . La vivienda de la burguesía mercantil Del plano urbano pasamos a otra escala de análisis como es la observación de los edificios que configuran ese plano . La vivienda -su morfología externa y dimensiones , su estructura y estética internas , su nivel de confortabilidad , etc.- ocupa ya un lugar de primera magnitud dentro de la historia de las mentalidades y , acotando aún más los contenidos de este campo historiográfico , dentro de la cultura material , que tiene en F. Braudel a su primer gran sistematizador52 . Afirma éste : " Es , en efecto , en la casa , en el mobiliario ... donde mejor puede manifestarse el lujo . Presencia o ausencia de lujo puede hablarnos de determinadas disponibilidades económicas , pero también de determinadas mentalidades . Nos interesa , pues , conocer qué casas habita y de qué se rodea en su vivir cotidiano la burguesía mercantil a lo largo del siglo XVIII y primera mitad del XIX . Vamos a aproximarnos a ese conocimiento partiendo de los materiales con que se construyen esas casas para pasar posteriormente a establecer una tipología de las mismas y , por último , contemplar sus interiores . II.2.1 . Los materiales Todavía hoy nos es posible reconstruir una parte del entorno urbano de la burguesía mercantil en el pasado al conservarse en su práctica totalidad los edificios surgidos de la expansión de la ciudad hacia el Este , lo que era la Nueva Población . No sucede lo mismo con el otro gran ámbito de la Plaza Vieja , afectada en 1941 por un incendio que arrasó todo vestigio de las viviendas ocupadas en otro tiempo por los comerciantes santanderinos . Ese incendio , el paso del tiempo y las obras de remodelación urbana han hecho que prácticamente nada se conservara tampoco de las viejas casas que albergaron a la población santanderina del siglo XVIII . A esta carencia viene a añadirse otra , como es la de no contar con ninguna descripción arquitectónica del Santander de la primera mitad de esa centuria , vacío que puede quedar paliado en gran medida gracias al testimonio del canónigo Pellegrino Zuyer , quien , en 1660 , recibe del nuncio Bonelli ( 52 ) F. BRAUDEL , Civilización material ... , V. I. Véase un estado de la cuestión en J.M. PESEZ , " Historia de la cultura material " , en J. LE GOFF ( Dir . ) , La Nueva Historia . Bilbao , 1988 , pgs . 115-148 . ( 53 ) F. BRAUDEL , Civilización material ... , V. I. , p . 222 . ( 54 ) La magnitud y el impacto del incendio sobre la arquitectura han sido descritos por R. RODRIGUEZ LLERA , La reconstrucción urbana de Santander , 1941-1950 . Santander , 1980 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 99 el encargo de informar sobre las pretensiones de Santander de erigirse en diócesis, desgajándose del territorio arzobispal burgalés55 • Zuyer, en su Itinerario, en donde anota las impresiones que le pro dujeron los distintos lugares que visitó, habla extensamente de Santander, de la ciudad amurallada, de los dos arrabales, de casas elementales, pe queñas y endebles, mitad de piedra y mitad de madera, destacando de un total aproximado de cuatrocientas tan sólo seis o siete por su represen tatividad, tanto desde el punto de vista de las dimensiones como de los materiales empleados en ellas56• Si de la amplia descripción que de la villa hace Zuyer extractáramos lo que a sus ojos merece especial relevancia arquitectónica, aparte de esas seis o siete casas, habría que mencionar la iglesia colegial -no obstante "poco magnífica ... sin pavimento alguno" -, el Colegio de la Com pañía de Jesús, los conventos de Santa Clara, San Francisco y de la Santa Cruz, los arcos de lo que en el pasado había sido el soporte de la techumbre de las reales atarazanas y, por último, el castillo de San Felipe. No muy diferente de éste debía de ser el aspecto que ofrecía Santander a comienzos del siglo XVIII, y aún durante su primera mitad, teniendo en cuenta que las transformaciones económicas, sociales y urbanísticas im portantes arrancarán de las décadas de 1750-1760. Basándonos en la descripción del canónigo Zuyer, Santander pudiera ser calificada como una "ciudad de madera", característica común a tantas otras europeas de esa centuria57• Afirma Braudel que "Cuando la piedra resulta ser un lujo, hay que pagar su precio, a no ser que se recurra a soluciones intermedias: mezclar el ladrillo con la piedra ... utilizar madera y piedra, o reservar la piedra tan sólo para palacios y templos"58; según el mismo autor, la piedra y el ladrillo representan los materiales ricos de construcción frente a la madera y el barro. En el caso de Santander la piedra se había reservado tan sólo para la iglesia colegial, el colegio de los jesuitas y los tres conventos, así como para esas seis o siete casas de particulares socialmente notables. Todos los demás edificos parecían haberse construído combinando madera y piedra, debiendo de entender en este caso, creemos, que piedra sin labrar, es decir mampostería, actuando a modo de basamento sobre el que se levantarían, ya en madera, los pisos superiores. La piedra de sillería, combinada o no con el ladrillo, ha de ser con siderada como el material constructivo por excelencia de quienes poseen (55) La descripción se recoge en J.L. CASADO SOTO, Cantabria vista por viajeros de los siglos XVly XVII. Santander, 1980, pgs. 161-199. (56) Ibídem, pgs. 188-189. (57) F. BRAUDEL, Civilización material ... , V. 1, p. 225. Véase también J. MAISO GONZALEZ y R.M. BLASCO MARTINEZ, Las estructuras ... , pgs. 330-331. (58) F. BRAUDEL, Civilización material ... , V. I, p. 225. www.editorial.unican.es 100 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Sakom de almar ༢ San Pedro krmar . 1. Geronimo B San Roman . Ito . 16 < 73 Cortillede s.7 . Har Castillatha Cerdas Puerto . Bahia Peña de meg Plano de la villa de Santander según el canónigo Zuyer ( 1660 ) . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 101 saneados ingresos y desean manifestarlo públicamente a través de la vivienda . Ignoramos si fue éste el caso de algún comerciante de la primera mitad del siglo XVIII , ya que no sabemos de ninguno que ordenara construir casas de nueva planta . Desde el último tercio de esa centuria la piedra de sillería , el ladrillo , la madera de roble y la teja son materiales obligados en los edificios que van surgiendo en la Nueva Población . Así , Calderón , en 1826 , y Botín y Regules , en 1838 , exigen a los maestros encargados de la obra de cantería de sus respectivas casas que la sillería sea de piedra caliza de la mejor calidad , procedente de las canteras de pueblos como Maliaño , Elechas , Somo , Maoño y Boó59 . En cuanto a la madera , sabemos que procedía también de fuera de Santander , como consta en el contrato establecido en 1838 por los mencionados Botín y Regules con el maderista José García Bulnes para que procediera a cortar , previa licencia concedidapor la Diputación Provincial , " mil setenta y nueve piezas de roble [ 40 árboles ] en los montes de Cieza y Uzieda y otros de la Provincia " . Ya en 1797 , uno de los más notables comerciantes de Santander , don Francisco de Bustamante y Guerra , había acudido también a los bosques de Cieza para cortar 500 robles destinados a la casa que estaba construyendo en la Plaza Nueva¹ . Al lejano Báltico recurriría otro de los grandes nombres del comercio santanderino , don Ignacio de Heras Soto , quien , en la década de 1780 , importó de Danzig pino de la mejor calidad para su nueva casa a espaldas del Muelle62 . 61 De la procedencia del ladrillo y la teja nada sabemos al no indicarse en los contratos de obras . No obstante , debía de ser foránea , dado que ni en el catastro de 1753 ni en el padrón de 1829 figuran tejeros , lo cual pudiera deberse a la inexistencia de depósitos arcillosos en la propia ciudad y / o bien a una escasa demanda local de ambos elementos constructivos , considerados todavía en el siglo XVIII , sobre todo la teja , como un " símbolo del bienestar " 63 En las casas del Muelle y su entorno los contratos de obras y la propia inspección ocular en la actualidad reflejan la combinación y función específica de todos esos materiales : mampostería en los cimientos , sillería en los muros sustentantes de la planta baja -tan sólo unas pocas son de sillería en su totalidad— , ladrillo en el resto de las fachadas y paredes interiores y madera de roble en el entramado . En el interior , además del ladrillo , la madera para los suelos y cielos rasos , marcos , puertas y ven- ( 59 ) AHC , Protocolos , Legs .: 391 , 1826 , fols . 944v . - 945 ; 461 , 1838 , fols . 98v . - 99 . ( 60 ) Ibídem , Leg . 461 , 1838 , f . 175 . ( 61 ) Ibídem , Leg . 853 , 1797 , f . 96 . ( 62 ) M.C. GONZALEZ ECHEGARAY , Del Muelle a Cañadío . Primer ensanche de Santander . Santander , 1980 , p . 31 . ( 63 ) F. BRAUDEL , Civilización material ... , V. I , p . 225 . www.editorial.unican.es 102 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 tanas , el mortero recubriendo las paredes de ladrillo y los techos , y el yeso y / o la cal para blanquearlos . II.2.2 . Hacia una tipología de la " casa burguesa ” De los materiales utilizados en algunas de las viviendas de miembros de la burguesía mercantil pasamos a analizar la morfología externa y la distribución del espacio interior de las mismas . En relación con el primero de estos aspectos hay que advertir que nos encontramos ante un gran vacío informativo derivado de la inexistencia de planos de los edificios de nueva planta . No sabemos desde qué fechas el Ayuntamiento exigía su presentación para , a la vista de ellos , conceder o no la licencia de obras ; los planos más antiguos conservados actualmente en el archivo municipal de Santander datan de 1850-1860 , si bien nos consta que ya con anterioridad era preceptiva su presentación , aunque no cabe aquí plantear hipótesis sobre qué ha podido ocurrir con los mismos 64 . Ese vacío , no obstante , es menor en el caso de los edificios levantados en el ensanche que en el de los ubicados en el ámbito de la Plaza Vieja , los dos espacios de asiento , el nuevo y el histórico respectivamente , de la burguesía mercantil . Y el vacío es menor , primero , porque se conservan los alzados de las casas que en 1766 diseñara Llovet para la Nueva Población , y , segundo , porque las casas del ensanche aún permanecen en pie , en tanto que las de la Plaza Vieja desaparecieron tras el referido incendio de 1941 . 65 Vamos a entrar en el análisis tipológico de la vivienda refiriéndonos a dos aspectos muy concretos : su carácter unifamiliar / multifamiliar y sus dimensiones , partiendo para ello de la información aportada por el catastro de Ensenada y el padrón de 1829 . En 1753 Santander contaba aproximadamente con 716 viviendas , de las cuales 494-69 % - eran unifamiliares y 222 -31 % - se distribuían entre varios edificios multifamiliares . Se hace difícil establecer la media de viviendas " cuartos " según la terminología de la épocapor edificio , aunque creemos que muy bien pudiera ser de 4 o 5 , lo cual significaría que esas 222 viviendas se distri- ( 64 ) En 1838 Botín y Regules , en instancia elevada al alcalde de Santander , solicitan la aprobación del plano de la casa que tienen proyectado construir en la nueva Plaza de la Constitución ; dicho plano , sin embargo , como sucede también en otros casos , no se halla con la instancia ni con la respuesta - informe del maestro mayor de obras municipal , AMS , Leg . B - 194 , doc . 24 . ( 65 ) Una reproducción en A. DE MEER LECHA - MARZO y J. ORTEGA VALCARCEL , " Santander , el puerto ... " , p . 61 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 103 huirían entre 44/55 edificios o inmuebles, que, agregados a los 494 uni familiares, nos darían un censo de 538/549. Este cómputo estaría acorde con esas "quinientas casas habitables y dieciocho arruinadas" que se mencionan en una de las Respuestas Generales del catastro de Ensenada 66 • Los "cuartos" -por analogía los actuales "pisos" -están ocupados en su gran mayoría por los labradores-pescadores, aunque también en contramos viviendo en ellos a representantes de todos los grupos sociales, salvo de la nobleza. En torno a este fenómeno, refiriéndose a la Zaragoza del siglo XVIII, Maiso y Blasco afirman: "Los grupos socialmente más elevados suelen residir en casas unifamiliares, y una alta proporción de los que comparten la casa con otros vecinos pertenecen a los sectores más modestos y pobres; se da la correspondencia de mayor grado de pobreza-más vecinos conviviendo en el mismo inmueble. Con todo, no existen reglas fijas, ·y bastantes miembros de la oligarquía urbana com parten el edificio con otro vecino, e incluso -aunque menos vecescon otros dos"67 • Como ya señalamos en un anterior apartado, el catastro de Ensenada no permite reconstruir la sociología de la vivienda; quienes declaran vivir en "cuartos" no especifican en qué inmueble lo hacen, con lo cual esa convivencia a la que se refieren Maiso y Blasco resulta una incógnita en el caso de Santander. No ocurre lo mismo en cuanto a la realidad de 1829 gracias a la minuciosidad que caracteriza una gran parte del padrón de este año. A través de él se observa una profunda transformación en la estructura de la ocupación de la vivienda en relación a 1753. De una villa con predominio de la vivienda unifamiliar se ha pasado a una ciudad en la que este tipo fue retrocediendo hasta ser rebasada ampliamente por la multifamiliar. El mencionado padrón se cumplimentó en parte distinguiendo los edificios, su número de viviendas -"cuartos" - y quiénes las ocupaban. De las 44 calles que configuraban en esa fecha el plano urbano de San tander, en 29 de ellas -66%- se efectúa esa distinción. Pues bien, el total de edificios habitados en tales calles es de 470, de los que 352 -74,9% son multifamiliares y los restantes unifamiliares. Esta fragmentación del espacio habitable hay que contemplarla como una consecuencia del cre cimiento demográfico, factor estimulante a su vez de la especulación en el sector inmobiliario. El padrón de 1829 permite hablar de una marcada promiscuidad socio profesional en las viviendas multifamiliares de la ciudad histórica; pro miscuidad que suponemos más acentuada que en 1753 por el simple hecho de haberse transformado la estructura de la vivienda. En 1829 el edificio n. º 16 de la calle Rupalacio estaba ocupado por 1 tabernero, 1 dependiente (66) T. MAZA SOLANO, Relaciones ... , T.11, V.11, p. 417. (67) J. MAISO GONZALEZ y R.M. 81.ASCO MARTINEZ, las estructuras ... , p. 322. www.editorial.unican.es 104 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 de comercio , 1 prebendado de la catedral y 1 renovera de fruta ; el n.º 18 de la misma calle lo estaba por 2 zapateros , 1 empleado de aduana , 1 mozo de mulas , 1 salmista de la catedral y 1 peón ; el n . ° 8 de la calle San Francisco lo habitaban 1 comerciante , 1 tratante , 1 carpintero y 1 cocinero . Estos serían tres de los numerosos ejemplos ilustrativos de esa promiscuidad a la que aludíamos . 68 La transformación que se fue operando con carácter general en la estructura de la vivienda entre 1753 y 1829 es perceptible también en las que ocupa la burguesía mercantil . En 1753 sus integrantes residen con preferencia en viviendas unifamiliares , como lo hacen 49 de ellos -86 % - , en tanto que tan sólo 3 habitan en un " cuarto " , 2 en la propia tienda y 3 no lo especifican . Esos cuartos solían constar , por lo general , de 1 sala , 1 o 2 alcobas y la cocina . En 1829 , por el contrario , el 87,2 % de los cabezas de familia que declaran dedicarse al comercio comparten los edificios donde residen con representantes de las más diversas profesiones , si bien predominan los de la " clase media ” . Tan sólo el 8,2 % de los comerciantes habita en viviendas unifamiliares , en tanto que en los restantes casos no se especifica . Un fenomeno que se observa , y al que ya hicimos referencia , es la casi total inexistencia de promiscuidad socio - profesional en las casas del Muelle , ocupadas masivamente por familias pertenecientes a la burguesía mercantil . En relación con el problema del carácter promiscuo de los edificios en el Santander de 1829 se produce un fenómeno inverso al que , según Braudel , caracterizaba al París del setecientos , en donde " Por lo general , la condición social del arrendatario descendía al aumentar la altura " . En Santander no son precisamente los pisos más elevados los ocupados siempre por los grupos sociales más bajos , circunstancia que muy bien pudiera deberse a problemas de salubridad . Teniendo en cuenta la estrechez de muchas calles , la climatología lluviosa y la humedad existentes en una ciudad portuaria como Santander , la luz y la ventilación son un privilegio que se alcanza a través de la altura . En 1849 , en la prensa local , se denunciaba la actitud de los especuladores del suelo urbano y promotores de viviendas precisamente por su afán de construir edificios elevados ; éstos , al levantarse en calles que " carecen por lo general de una anchura proporcionada " , atentaban " contra la salud pública " , pero muy especialmente contra la de los ocupantes de los pisos bajos . 70 ( 68 ) Véanse lo tres casos en AHC , Diputación , Leg . 1.399 , doc . 1 , fols . 4v . - 5 y 8 respectivamente . ( 69 ) F. BRAUDEL , Civilización material ... , V. I , p . 233 . (70 ) El Despertador Montañés , ( 16 y 30.9.1849 ) , pgs . 182 y 192 respectivamente . El espacio de habitación de la burguesfa mercantil 105 Nuestra afirmación de que los pisos más elevados son los más va lorados encuentra una evidente explicitación en el proyecto Uovet de 1765. En él se contempla, además de las obras de ampliación del puerto, la construcción de una serie de edificios -algunos de ellos son los que Jovellanos admira cuando visita Santander en 1791en los terrenos ga nados al mar y que marcarían el punto de arranque de la Nueva Población. Esos edificios respondían a una única tipología desde el punto de vista de su articulación y funcionalidad: 4 plantas y desván, destinándose la baja a almacenes, la primera a lonja, la segunda a vivienda para alquilar y la tercera y el desván a vivienda y espacio de uso del propietario del edificio 71• A pesar de que tales inmuebles, al construirse en un espacio nuevo y abierto como era el Muelle, no habrían de padecer las carencias y defi ciencias que en materia de salubridad afectaban a las casas de la ciudad intramuros, los propietarios, no obstante, se reservaban lo mejor de ellos: la planta más alta. Esta precavida actitud, que no parecía tener mucho sentido en un "espacio privilegiado", muy bien pudiera responder a una idea médica fuertemente arraigada en la mentalidad de la época: el en rarecimiento y descomposición del aire como agente desencadenante y transmisor de enfermedades de todo tipo, un aire que se hallaba mucho más purificado a medida que se incrementaba la altura 72• El concepto urbanístico y el lenguaje arquitectónico utilizados en la Nueva Población representaban una ruptura con los históricamente apli cados en Santander. La Nueva Población, y por antonomasia el Muelle, iba a ser un espacio del que se apropiaría la burguesía mercantil; pero una burguesía que en muchos aspectos, y entre ellos éste de la vivienda, guardaba ya poca relación con aquella otra que desarrolló sus actividades durante la primera mitad del siglo XVIII. Junto al carácter unifamiliar/multifamiliar de la vivienda de la bur guesía mercantil santanderina, que acabamos de analizar, habíamos apun tado otro aspecto a tratar: sus dimensiones. A través del catastro de Ensenada conocemos las de 31 viviendas ocupadas por comerciantes en 1753. Sus medidas abarcan un amplio es pectro comprendido entre los 8,37 y los 174,3 m2 de superficie y los 2,08 y los 11,35 m de altura. No obstante, es la pequeña vivienda la que pre- (71) A. DE MEER LECHA-MARZO y J. ORTEGA VALCARCEL, "Santander, el puerto ... ", pgs. 60-61. (72) Todavía en la década de 1830 esta idea del aire corrompido se halla presente a lo largo del informe de L.M. DE LA SIERRA, Exposición ... , passim. Véase también: A. MAESTRE SANCHEZ, El cólera en Santander (La epidemia del año 1834). Santander-Salamanca, 1985, pgs. 111-113 y passim. P. MADOZ, Diccionario Geográfico-Estadfstico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Santander. Valladolid-Santander, 1984 (ed. facsímil de la de 18451850), p. 238. www.editorial.unican.es 112 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Casa de Baltasar Pastor : 1736 * Tienda Cuarto principal Cocina 1ª Planta Planta baja Cuarto alto 2ª Planta Distribución del espacio interior ( reconstrucción aproximada ) . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 113 Casa de M. " Concepción de Herrera : 1737 * Bodega Alcoba Cuarto principal Tienda Despensa Cuarto 1ª Planta Planta baja Alcoba Cuarto segundo Cocina 2ª Planta * Distribución del espacio interior ( reconstrucción aproximada ) . www.editorial.unican.es 114 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Casa de Domingo López : 1748 * Tienda Planta baja Alcoba Sala Cocina 1ª Planta Casa de Jaime de Gomandín : 1753 * Bodega Cuarto Alcoba Tienda Cocina Cuarto Planta baja 1ª Planta * D istribución del espacio interior ( reconstrucción aproximada ) . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 115 Casa de Josefa de la Bárcena: 1753 • Tienda Planta baja 11 Planta 21 Planta • Distribución del espacio interior (reconstrucción aproximada). www.editorial.unican.es 116 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Casa de Angela de Cardoso Gallo : 1756 * Alcoba Cuarto Tienda Cocina Planta baja 1ª Planta Alcoba Cuarto principal Aposento 2ª Planta * Distribución del espacio interior ( reconstrucción aproximada ) . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 117 Casa de Ignacio de Heras Cuartas: 1758 • Bodega Tienda Planta baja 11 Planta 21 Planta • Distribución del espacio interior (reconstrucción aproximada). www.editorial.unican.es 118 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Casa de José de Haza Campo : 1769 * Tienda Cabrete Planta baja 1ª Planta Alcoba Alcoba Alcoba Alcoba Cuarto Cuarto Cocina Alcoba Cuarto Alcoba 2ª Planta 3ª Planta * D istribución del espacio interior ( reconstrucción aproximada ) . ( continúa ) El espacio de habitación de la burguesía mercantil 119 Desván L 4ª Planta Casa de Fernando de Boó Rumayor : 1766 * Tienda Planta baja Cuarto pral . Cuarto segundo Cocina Cuarto desván 1ª Planta * Distribución del espacio interior ( reconstrucción aproximada ) . www.editorial.unican.es 120 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Casa de Lucas de Soto Alsedo : 1773 * Tienda Planta baja Cuarto principal Cocina Cuarto 1ª Planta Casa de Fausto Barón de la Torre : 1776 Tienda Cuarto principal Cocina Cuarto Almacén Planta baja 1ª Planta * Distribución del espacio interior ( reconstrucción aproximada ) . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 121 Casa de José A. De Rentería y Vlllegas: 1791 • Tienda Planta baja 11 Planta 2' Planta • Distribución del espacio interior (reconstrucción aproximada). www.editorial.unican.es 128 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 de las viviendas , se manifiesta , por lo general , en la incorporación de nuevas dependencias , en la distribución de las mismas , en la organización de los sistemas de calefacción , de eliminación de aguas residuales , etc. La reconstrucción de las plantas de este modelo de viviendas que venimos tratando tan sólo nos es posible realizarla a través de los inventarios de dos comerciantes . Uno y otro , don Juan Lafont y don Francisco Sayús , residieron en la Nueva Población . En el inventario de bienes del primero , fallecido en 1803 , se mencionan las dependencias de que constaba su vivienda : sala principal , cuarto de la sala , cuarto de estar , cuarto de escritorio , alcoba grande de la sala , alcoba grande del comedor , alcoba pequeña del comedor , comedor , despensa , cocina y desván98 . Tomando como punto de referencia la distribución del espacio interior de la " casa - tienda " , vemos que en la vivienda de Lafont aparecen tres piezas desconocidas , o al menos no reconocidas como tales , en aquélla : el comedor , el cuarto de estar y el escritorio , al que ya hemos hecho referencia en párrafos anteriores . Disponer de un comedor y de un cuarto de estar representa un cambio cualitativo importante en el concepto de vivienda , al romperse con la sala tradicional , que venía desempeñando , además de otras , las funciones que ahora se asignaban a las dos nuevas piezas . Braudel considera que reservar una habitación especial para las comidas era un lujo que no se generalizaría en Francia , y sólo en casa de los ricos , hasta el siglo XVI . En el caso de Santander , de tal habitación especial , el comedor , la primera mención de la que tenemos noticia es ésta de 1803 en la casa del comerciante Lafont . La aparición del comedor pudo implicar cambios y rupturas de hábitos domésticos . En primer lugar la búsqueda de comodidad , al abandonarse la tradicional " sala " , que , por estar permanentemente ocupada y realizarse en ella las más diversas funciones , resultaba molesta y sus condiciones higiénicas no debian de ser las más favorables -no habría que descartar la posibilidad de que se comiera incluso en la cocina- . En segundo lugar la aparición del comedor implicó la creación de un espacio que Flandrin denomina " lugar del culto familiar " , en donde se reúne toda la familia con carácter ritual alrededor de una mesa 100 No menos cambios pudo desencadenar la aparición del cuarto de estar , que pasaría a convertirse en el otro espacio por excelencia de reunión familiar y de mayor permanencia diaria . ( 98 ) AHC , Protocolos , Leg . 360 , 1803 , fols . 914-920 . ( 99 ) F. BRAUDEL , Civilización material ... , V. I , p . 168. Véase también J.L. FLANDRIN , Orígenes ... , pgs . 132-136 . ( 100 ) J.L. FLANDRIN , Idem , p . 132 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 129 Ahora bien , nos faltan datos como para poder dar una respuesta firme a la cuestión de si todos estos cambios se hicieron realidad en el caso del comerciante Lafont . En definitiva se trataría de dar respuesta al problema de si su mentalidad representaba la de quienes caminaban tras valores como los de confort e intimidad o la de aquellos que reproducían , en un marco de supuesta modernidad , los hábitos y modos de vida tradicionales . Decimos esto porque en casa de Lafont , por ejemplo , se distingue nominalmente un cuarto de escritorio que , si nos detenemos en analizar qué función podía cumplir a la vista de los muebles y objetos en él existentes , observamos que , a la vez que escritorio , es también dormitorio y , no menos , cuarto trastero . El cuarto de estar , por su parte , lo es en la medida en que cuenta con quince sillas , pero junto a ellas se hallan instaladas dos camas que lo convierten en dormitorio . Del mismo modo , en la alcoba grande del comedor se duerme y , al mismo tiempo , se ocupa el ocio jugando en la mesa adquirida para este fin . Estos ejemplos no hablan mucho en favor de haberse alcanzado altos niveles de confort e intimidad . Contrasta también la pobrezade un comedor amueblado con una mesa de pino y siete sillas grandes de paja , con una sala en donde el refinamiento se proyecta a través de un reloj de pie y una cómoda , ambos construídos en caoba con guarniciones . La casa de Lafont aparece , pues , como una casa en transición en la que , en un balance de conjunto , sin duda pesaba más la tradición que la innovación . La distribución de su espacio interior respondía a un esquema acorde con el concepto " burgués " de vivienda ; sin embargo , la ordenación de los muebles y objetos en ese espacio , producto de una mentalidad también en transición , altera dicho esquema al modificar , diversificándolas , las funciones genuinas de algunas dependencias . En cuanto a la casa que en Cañadío habitaba don Francisco Sayús , el otro comerciante citado , vemos igualmente en ella rasgos de cambio y permanencia a través del inventario que de sus bienes se hizo tras fallecer en 1821101 Don Francisco , hijo de don Bernardo , uno de los más cualificados miembros de la burguesía mercantil de mediados del siglo XVIII , participaría activamente en la vida social santanderina y en la expansión económica de la ciudad en su calidad de comerciante , armador , fabricante de harinas y de sombreros , siendo a la vez colaborador del Estado , lo cual le supuso ser nombrado " Comisario Honorario de Guerra " y distinguido " con una cruz de honor patriótico " . Cuando fallece , en 1821 , nada queda ( 101 ) AHC , Protocolos , Leg . 380 , 1821 , fols . 510-517v . ( 102 ) Ibídem , fols . 510-510v . y 516-517 . M.C. GONZALEZ ECHEGARAY , Del Muelle a Cañadío ... , p . 36. En 1796 don Francisco Sayús alquilaba varias ruedas de molino en Agüero para instalar en esta localidad una fábrica de harinas : AHC , Protocolos , Leg . 293 , 1796 , fols . 465-466v . www.editorial.unican.es 130 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 ya de la imagen de Sayús en cuanto a gran hombre de negocios ; en 1819 , en el contexto de la contracción que padece el comercio de Santander , comenzaba a establecer una serie de acuerdos con sus acreedores para evitar una quiebra que al final se consumó 103 Esta circunstancia explica suficientemente la escasez y pobreza del mobiliario de una casa , como la de Sayús , en otro tiempo , probablemente , paradigma de la vivienda de la élite burguesa mercantil santanderina . La casa , según el inventario , constaba de las siguientes piezas : recibidor , sala principal , comedor , gabinete , cuarto retirado , cuarto - almacén , escritorio , cocina . Podemos observar la mención de dos nuevas dependencias : el recibidor y el gabinete . Contemplando en la actualidad la configuración de un recibidor en las casas del Muelle , y aun salvando las posibles modificaciones debidas al paso del tiempo y a las modas , vemos que se trata de un espacio inmediato a la puerta de entrada de la casa e independizado de las demás piezas . Tal configuración sugiere la defensa de la intimidad familiar , en otro tiempo imposible de mantener en unas casas en las que , prácticamente , todo se hallaba a la vista de propios y extraños . El mismo carácter íntimo , al menos nominalmente , poseen el gabinete y el cuarto retirado de que se habla en el inventario , que configurarían , suponemos , el espacio privado por excelencia : los dormitorios . No obstante , si nos fijamos en el mobiliario existente en ambas dependencias , veremos cómo en cada una de ellas existen tres camas , lo cual no es precisamente un rasgo de intimidad . Una araña de cristal , un reloj inglés y una papelera de caoba sería lo único digno de destacarse de entre los escasos muebles y objetos de una casa en tiempos pasados quizás brillante y orgullo de su dueño , pero en 1821 desmantelada . Que existan paradojas o , si se quiere , indefiniciones relativas a la organización y ocupación del espacio interior de las casas en los dos ejemplos que acabamos de ver no significa , creemos , que no pueda hablarse de una nueva mentalidad , aunque con componentes del pasado , dentro de la burguesía mercantil santanderina del tránsito del siglo XVIII al XIX . Este grupo , o más exactamente su sector más representativo , no hay duda de que buscaría hacer de su vivienda un entorno agradable , cómodo y en donde la intimidad se viera preservada . ( 103 ) AHC , Consulado , Leg . 58 , doc . 21 , fols . 21 , 24-32 y 37. La quiebra de Sayús habría que insertarla en la desfarovable coyuntura del cambio de siglo , caracterizada por un colapso económico general derivado de las guerras que mantiene España con Francia e Inglaterra y de las que se iniciarían en las colonias . El caso de Santander véase en T. MARTINEZ VARA , Santander de villa ... , pgs . 187 y ss . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 131 Los problemas que plantean las lagunas informativas nos obligan a no poder precisar los momentos y la intensidad de los cambios que se producen en esas viviendas surgidas en la Nueva Población , las cuales hemos tomado como ejemplo de ruptura con el modelo tradicional de " casa - tienda " . Tales problemas nos han obligado a tener que ir aproximándonos a esos cambios a través de los ejemplos de las casas de Lafont , de Sayús y , ahora , de la que en 1829 se disponía a edificar otro importante comerciante como Calderón . La casa proyectada por Calderón no haría sino continuar la ruptura que habían representado , respecto de la " casa - tienda ” , las viviendas que en 1766 diseñara Llovet . Ruptura en cuanto a la morfología externa e interna y , en definitiva , en cuanto al concepto de vivienda : materiales ricos , " funcionalismo " , iluminación , ventilación , facilidad y seguridad en el acceso a las distintas plantas del edificio . El referirnos de nuevo a la casa de Calderón nosva a permitir conocer algunas pautas constructivas más de las que se seguían en el Muelle . Dicha casa , que en realidad eran dos integrando una manzana , contaría , además de con las ineludibles dependencias -cocina , comedor , dormitorios , etc.- , con " lavaderos " , " comunes " y " chimeneas francesas " , tres elementos que nos hablan de la búsqueda del confort y de mejoras sanitarias en la vivienda 104 La eliminación de las aguas residuales , desperdicios y materias fecales de las casas representó siempre un problema técnico -y económicotanto para los moradores de las mismas como para las autoridades locales . En 1828 el sistema de drenaje de aguas residuales de Santander era incapaz de absorber los vertidos de una población que había ido creciendo paulatinamente . Esta insuficiencia era resuelta , en la mayoría de los casos , por los propios vecinos , arrojando a través de las ventanas las aguas y todo tipo de residuos sólidos , que desbordaban la capacidad de un también insuficiente servicio de recogida de basuras , lo cual convertía las calles de la ciudad , y no sólo las ocupadas por los sectores sociales más bajos , en auténticos muladares ' 105 En 1828 , según el informe sobre la salubridad pública elaborado por L.M. de la Sierra , eran más de trescientas las casas " que en Santander no tenían comunes . Horrorízase la imaginación al contemplar la hediondez en que nadan , por decirlo así , los que habitan tales casas . En la necesidad de conservar todo el día encerradas las inmundicias hasta la noche , en que las vierten , el torrente de efluvios que se desprende de ellas forma una atmósfera espesa , fétida , malsana , capaz por sí sola de ocasionar ( 104 ) BMS , Manuscritos , Ms. 225 , f . 122 . ( 105 ) L.M. DE LA SIERRA , Esposición ... , pgs . 6-11 . www.editorial.unican.es 132 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 peligrosas enfermedades ... El remedio está indicándose por sí mismo y es el de obligar a los dueños de las casas a que pongan comunes “ 106 En las casas del Muelle , en 1780 , ya se contemplaba la construcción de comunes , es decir , de retretes , como se pone de manifiesto en el contrato de obras de la casa que en dicha calle estaba construyendo don Francisco de la Vega Torre107 . Pero el Muelle era un espacio urbano privilegiado en donde se construye a unos costos muy elevados que pueden ser absorbidos tan sólo por los más ricos , entre los que se cuentan los grandes de la burguesía mercantil . Para nada se mencionan los comunes , por ejemplo , en la casa que en 1781 van a construir Manuel Cacho y su mujer en una calle próxima al arrabal de la Mar y de escasa valoración como es la del Arcillero ' 108 Entre 1780 y 1829 , año este último en que volvemos a encontrar una referencia a la construcción de comunes en casas de comerciantes -- Calderón , no sabemos cuál pudo ser el ritmo de incorporación de esta pieza a las mismas ni , en general , a las demás casas de la ciudad . Siendo un problema económico , pero en no menor medida también de mentalidad , hemos de suponer que dicha incorporación se haría a un ritmo más acelerado entre los grupos socio - profesionales con mayores ingresos y nivel cultural y , por consiguiente , entre la burguesía mercantil . A título privado , y también institucionalmente , esa burguesía se convertirá en promotora de la incorporación de comunes a las casas , especialmente en 1834 , año de una especial hipersensibilización ante todo lo que afectara a la salud pública , al temerse la penetración del cólera en Santander . Desde el Ayuntamiento , a cuyo frente se hallan algunos de los más destacados comerciantes , se dicta ese año un bando ordenando "la construcción de comunes en todas las casas que no los tienen " 109 , medida que pretendía paliar esa escasez denunciada por Sierra en su informe . Los regidores municipales , a través de ésta y de otras medidas propias del " cordón sanitario " impuesto en 1834 , actuaban como responsables de la ciudad , pero sin olvidarse de que ellos , y otros de su clase , habitaban en ella y corrían el peligro , por tanto , de verse afectados por la epidemia ; el clima de miedo al contagio que debió de cundir entre la burguesía mercantil - volveremos a referirnos a él en otro capítulose evidencia a través del elevado número de comerciantes que en 1834 otorgan su testamento 110 ( 106 ) Ibídem , pgs . 11-12 . ( 107 ) AMS , Leg . B - 191/ 3 , doc . 4 , f . 4 . ( 108 ) AHC , Protocolos , Leg . 297 , 1781 , fols . 112-115v . ( 109 ) AMS , Actas , Lib . 2.224 , sesión 15.9.1834 . ( 110 ) El 25,7 % de los testamentos de miembros de la burguesía mercantil hallados entre 1800 y 1850 corresponden a 1834 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 133 En cuanto a los cuartos de baño, mención obligada al hablar de los comunes, parecía ser todavía muy pronto para que hiciera su aparición. Durante la primera mitad del siglo XIX, en los inventarios de bienes de comerciantes, las únicas menciones que se hacen de objetos destinados al aseo son las jarras y palanganas, de estaño o de loza, y, en las casas de algunos grandes comerciantes, las "tinas" de barro o de loza y los "baños" de "oja de lata", incluídos por lo general entre los objetos hallados en la cocina, lo cual induce a pensar que esta dependencia, en unas casas con exiguos medios de calefacción, fuera el lugar habitual del baño; en la casa de don Juan Lafont, en 1803, el "bañao [sic] de loza", sin embargo, se hallaba en el dormitorio 111• El confort se hace patente en la casa del también comerciante don Francisco Martínez López, quien, en 1836, poseía "un baño con un calentador de oja de lata"112, más evolucionado que la simple "tina de baño grande de madera, con cinco aros de fierro y su tarima de dos pies bastante usada" existente, junto con otra bañera "de loza de Sajonia", en casa del comerciante don Rafael Loubeault113• Junto a la inclusión de lavaderos y comunes en la casa de Calderón veíamos que se proyectaba la construcción de "chimeneas francesas", adosadas a la pared y situadas en la sala principal de cada uno de las viviendas. Realmente un lujo en un tiempo en que los fríos invernales eran aplacados, por lo general, con el fuego de la cocina y con los braseros, un objeto que aparece con frecuencia en los inventarios de bienes de los comerciantes 114. Finalizaría reiterando la idea de que este modelo de vivienda anali zado, en franca ruptura con el de la "casa-tienda", va ligado indiscutible mente a la aparición de una nueva burguesía mercantil en Santander. Si nos hemos referido casi en exclusividad a la Nueva Población, ha sido porque es de sus edificios de los que poseemos la mayor información. El modelo más acabado es el del Muelle, pero qué duda cabe que en cualquier punto de la ciudad en donde residiera un representante del comercio internacional surgirían viviendas de las características que hemos ido se ñalando. 11.2.2.2. la "casa Pedrueca" o la apropiación del lenguaje arquitectónico nobiliario Coetáneamente a las transformaciones urbanísticas y arquitectónicas que se estaban produciendo en Santander antes de que finalizara el siglo (111) AHC, Protocolos, Leg. 360, 1803, f. 915. (112) Ibídem, Leg. 409, 1836, f. 384. (113) Ibídem, Leg. 405, 1832, fols. 681 y 684. (114) Sobre diversos sistemas de calefacción puede verse F. BRAUDEL, Civilización material ... , V. 1, pgs. 252-255. www.editorial.unican.es 134 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 XVIII , y en un espacio reciente como era la Nueva Población , se construía una casa que no respondía en nada a los dos modelos vistos . En sus promotores confluían , por una u otra rama , cuatro familias vinculadas durante ese siglo a la actividad mercantil : los Heras , Pedrueca , Cantolla y Santelices . La construcción se iniciaría en 1783 por voluntad de don Ignacio de Heras Soto , hombre del comercio colonial y europeo y a quien ya nos referimos en el anterior capítulo . Fallecido éste , finalizaría la casa , en 1793 , su sobrino y yerno a la vez don Miguel de la Pedrueca Cantolla , capitán de navío de la Real Armada . De éste toma el nombre la casa , conservada en la actualidad prácticamente en su forma genuina . La " casa Pedrueca " merece un apartado , aunque sea breve , precisamente por no corresponderse con la " casa - tienda " ni con la vivienda del Muelle , a pesar de haberse edificado en el siglo XVIII por miembros de familias pertenecientes a la burguesía mercantil santanderina . Su aspecto externo denota la marcada influencia de la " casona❞ hidalga montañesa adaptada al medio urbano . De amplio alero , su alzado lo componen tres plantas , con un largo balcón corrido a dos fachadas en la primera planta , habiéndose adosado a una de las esquinas de la segunda el escudo en piedra de los Pedrueca - Cantolla 15. Comparando en sus líneas fundamentales esta casa con el palacio que en la calle Santa Clara poseía el marqués de Villatorre , encontramos evidentes analogías estilísticas entre ambos edificios . No hay duda de que quienes promovieron su construcción desearon utilizar un lenguaje arquitectónico nobiliario que prestigiase la casa , respondiendo al mismo tiempo a la mentalidad de sus promotores ; veamos brevemente quiénes -mejor qué — eran y cuáles sus vínculos familiares . Don Ignacio de Heras Soto , hijo del comerciante del mismo nombre y hermano de don Sebastián , comerciante establecido en Méjico y primer conde de Casa Heras , había contraído matrimonio en 1766 con doña Antonia de la Cantolla Santelices , hija de don Pedro de la Cantolla y nieta por línea materna de don José de Santelices , ambos pertenecientes a la burguesía mercantil de la primera mitad del siglo XVIII y , recuérdese , vinculados en su día al Estado a través de los cargos que ocuparon en la Inquisición . Don Ignacio tuvo dos hijos , don Juan , que falleció soltero en 1799 , y doña María , que casó con su primo don Miguel de la Pedrueca Cantolla , capitán de navío de la Real Armada , hijo de don Miguel de la Pedrueca Santiago , comerciante también de la primera mitad del setecientos , y nieto del mencionado don Pedro de la Cantolla . ( 115 ) M.C. GONZALEZ ECHEGARAY , Del Muelle a Cañadío ... , pgs . 28-29 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 135 e Fachadas principales de la « casa Pedrueca » . www.editorial.unican.es 136 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 ավ > ' A Lalate CRIADAS CRIRENT JERVITIO PLANCHA ORATORIO 212M ÷ 平 DORME Affere Jala Partikele Thonetarn comed Jalon Despacho Festibule T Planta baja 1.ª Planta 2.ª Planta Distribución del espacio interior de la casa Pedrueca , según un plano de 1911 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 137 En dos generaciones los Pedrueca-Cantolla abandonarían de forma directa la actividad mercantil: don Miguel, capitán de navío; don Pedro, monje de la orden de San Bernardo; don Antonio, presbítero capellán en Santander; doña Francisca Javiera, monja en el convento de la Santa Cruz de Santander; don José, de comerciante pasa a matricularse en la clase paranobiliaria de los hacendados y contrae matrimonio con la hidalga doña María Velarde Santiyán, hermana de don Pedro, uno de los héroes del 2 de Mayo; doña M. ª Dolores, casada con el comerciante don Luis de la Maza Valle; y doña Isabel, casada con don Sabas de Miranda, Alcaide de la Real Aduana de Santander116 • Iglesia, Estado e hidalguía, dos instituciones y un valor tan esencial mente vinculados a la antigua nobleza; tres destinos para los miembros varones Pedrueca-Cantolla y la culminación de un proceso de aparta miento de las actividades mercantiles y de configuración de una mentalidad que encontraría su más adecuada forma de expresión arquitectónica en el lenguaje históricamente utilizado por la nobleza local. Al elegir dicho lenguaje, primero don Ignacio de Heras y después don Miguel de la Pe drueca, como los Gloria de Barcelona, trataron de construir "una casa edificio 8ue estuviera de acuerdo con el prestigio paranobiliario de la familia"11 • Al mismo tiempo vemos en ello también una forma de comu nión, en este caso estética, con un grupo históricamente sinónimo de poder como era la nobleza. Sin embargo, y a pesar de que hoy tan sólo se conserve la casa Pedrueca, no dudamos de que entre la gran burguesía mercantil de finales del siglo XVIII y primera mitad del XIX se dieran otros casos de activos comerciantes -tal vez nunca sepamos en qué proporciónque acabaron imitando los hábitos residenciales nobiliarios. Los grandes comerciantes que se van asentando en el Muelle pudieron en su día construir sus casa utilizando un lenguaje propio, dando la espalda al que pudiera ofrecerle la nobleza en un gesto de afirmación de perso nalidad propia. No obstante, ello no significa que la nobleza tradicional hubiera dejado de ser una referencia para la burguesía mercantil santan derina. Como afirma Molas al referirse a la sociedad urbana en la España del Antiguo Régimen, "El modelo social estaba constituído por la nobleza. Todos los demás grupos sociales trataban de aproximarse a ella de alguna manera, destacando aquellos elementos de la �ropia colectividad que se asemejasen a los modos de vida de la nobleza"1 8• El conde de Campo Giro, poseedor y morador de una casa en el Muelle, dispone, además, de una "segunda residencia" en Peñacastillo, uno de los (116) Todos estos vínculos familiares se tratan en el Capítulo III de este trabajo. (117) R. FERNANDEZ, "La burguesía barcelonesa ... ", p. 26. (118) P. MOLAS, La burguesía ... , p. 171. www.editorial.unican.es 144 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Por lo que se refiere a la casa de Sayús , recuérdese que cuando éste fallece en 1821 se hallaba en situación de quiebra y , por lo tanto , su mobiliario no respondería ya al esplendor que pudo tener en tiempos pasados 136 Sin embargo , no faltan ni la caoba ni muebles como camas , armarios , una cómoda y un canapé . Junto a ellos aparece un elemento que hallamos por primera vez y que denota buen gusto y lujo : una araña de cristal . Tan sólo hemos hallado otra en la casa que en la calle La Blanca -antigua Don Gutiérrez , en el histórico ámbito de la Plaza Viejaocupaba un representante del gran comercio como don Teodoro de Salazar y Puerto " Conocemos el mobiliario existente en una casa del Muelle en 1831 a través del inventario de bienes de don Marcelino de Aguirre 138 137 Su v ivienda es un auténtico expositor de maderas nobles -caoba , cedro , cerezo , nogal y de muebles y objetos expresión de refinamiento . Los catres se han elaborado con esas maderas , e incluso uno de ellos , alejado de la elementalidad que los caracteriza , dispone de pabellón . De las tres cómodas que posee , una , situada en el escritorio , está adornada con columnas . Armarios roperos , dos mesas de comedor , tres mesas para juego , rinconeras , un conjunto formado por sillas con respaldo historiado y sus correspondientes sofá y canapé ; una mesa con incrustaciones de piedra sobre la que descansaba un reloj ; una caja de cedro para guardar los objetos de aseo ; una mesita para la costura ; tres pies de palanganas en diferentes maderas . Desde la década de 1820 , fecha a partir de la cual comenzamos a disponer de un mayor número de inventarios , allá donde viva un gran comerciante las maderas nobles y la variedad del mobiliario serán habituales . Detallar toda la casuística sería caer en lo reiterativo , pues en todos esos inventarios nos encontraríamos prácticamente con la misma realidad . Podrá variar el número de muebles y objetos , a veces condicionado por la superficie habitable , pero en todas las casas de tales comerciantes se dispone de muebles similares a los poseídos por Lafont , Sayús o Aguirre . El preciosismo , y hasta el capricho si se quiere , se muestra en las formas , tallas y adornos del mobiliario , como por ejemplo en la vivienda de don Teodoro de Salazar , en donde existe “ una cuna de nogal a buelo con figura de barco " 139 , quizás como símbolo de su actividad mercantil y naviera . En su casa aparece también algo tan " superfluo " , pero " necesario " a un determinado nivel de riqueza y confort , como " un colgador para limpiar vestidos , de tres pies de madera de roble " 140 . ( 136 ) AHC , Protocolos , Leg . 380 , 1821 , fols . 510-517v . ( 137 ) Ibídem , Leg . 503 , 1830 , f . 204v . ( 138 ) Ibídem , Leg . 400 , 1831 , fols . 838-840v . ( 139 ) Ibídem , Leg . 503 , 1830 , f . 203 . ( 140 ) Ibídem , f . 203v . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 145 De aquella sala de la " casa - tienda " , en la que solía estar ubicado un escritorio elemental al lado de otros muebles , ya nada queda en la casa que en la calle la Blanca ocupa don Joaquín Gutiérrez Vial . En 1834 destina una dependenciade esa casa exclusivamente a " escritorio " . En él todo lo necesario para desarrollar sus labores de administración de su negocio : una mesa para contar dinero , un armario con puertas acristaladas para archivar la correspondencia , dos mesas de escribir con sus atriles , candeleros para iluminarlas , dos tinteros de cristal , tres taburetes , doce mapas de diversas naciones , entre ellas España , Portugal , Francia e Inglaterra , un plano de Londres y dos baúles grandes para guardar papeles . Veamos esos mapas como expresión de las dimensiones geográficas en que se desarrollaba el comercio practicado por Gutiérrez Vial y a través del plano de Londres a un probable viajero por las principales capitales europeas . 141 El enriquecimiento mobiliar y objetual va haciéndose patente en los inventarios correspondientes a la década de 1830 y posteriores . Aparecen nuevas piezas con funciones muy precisas indicadoras de una búsqueda de mayor confort : consolas , mesitas de noche , calentadores " de cama " y " de ropa " como los poseídos por el propio Gutiérrez Vial o don Jesús Antonio de Santa Cruz¹¹² . En casa de este último , en 1836 , hallamos por primera y única vez alfombras , que se elevan a un total de cinco 142 143 Ahora bien , creer que toda la burguesía mercantil de la primera mitad del siglo XIX disfrutaba de casas tan bien amuebladas como las que hemos ido señalando sería tan inexacto como creer que todas la burguesía mercantil del siglo XVIII , sobre todo la del último tercio del mismo , vivía tan poco confortablemente como la que habitaba en la " casa - tienda " . En este sentido nos ha sido posible establecer , con tan sólo un año de diferencia -1835 y 1836- , el valor de los distintos muebles , ropas , servicio de mesa , etc. existentes en las casas de dos hombres del comercio santanderino : uno , tendero , Carlos Vázquez ; el otro , representante de la gran burguesía mercantil , don Jesús Antonio de Santa Cruz . El valor de lo inventariado asciende , en el caso del primero , a 6.035 reales , y a 49.884 en el del segundo 144 Tras habernos referido al mobiliario vamos a pasar al análisis de los objetos puramente ornamentales que contribuyen a configurar el paisaje doméstico . Para ello continuaremos moviéndonos en el marco de la " casatienda " y en el de la casa que surge en la Nueva Población -sin ser privativa de este ámbito- . En una primera aproximación diríamos que el balance global de una ( 141 ) Ibídem , Leg . 457 , 1834 , fols . 312-312v . ( 142 ) Ibídem , Legs .: 457 , 1834 , f . 311v .; 547 , 1836 , f . 38 . ( 143 ) Ibídem , Leg . 547 , 1836 , f . 38v . ( 144 ) Ibídem , Legs .: 458 , 1835 , fols . 275-281v .; 547 , 1836 , fols . 38-43v . www.editorial.unican.es 146 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 y otra realidad es similar al que se obtuvo en el caso del mobiliario : un evidente contraste . En la " casa - tienda " lo ornamental se reduce prácticamente a espejos y cuadros ; fuera de estos objetos se cae ya en el campo de la excepcionalidad . En tales casas se suele disponer de un espejo , en algunos casos , incluso , sin marco . Cuando lo tienen , éste suele ser de madera " ordinaria " y , raramente , " de mediana calidad " , pero nunca de maderas nobles . Merecen destacarse los casos de don José de Santelices , poseedor , en 1748 , de 6 espejos : 3 con marco dorado , 2 con marco pintado en negro y 1 con marco verde¹¹³ ; don Pedro de la Cantolla , en 1754 , posee 4 : 2 dorados , 1 pintado en blanco y 1 en negro ; don Fernando de Boó Rumayor posee en 1766 otros 4 enmarcados , sin más detalle¹47 . 145 148 146 En las paredes de las casas y sobre los muebles , distribuídos por todas las habitaciones , cuelgan cuadros , benditeras y crucifijos y reposan imágenes religiosas . Los cuadros , aunque por lo general imprecisamente descritos , más que pinturas sobre lienzos son láminas de papel o grabados . En ninguna de esas casas falta la iconografía religiosa , si bien no podemos establecer porcentajes , ya que lo habitual es hacer constar el número de cuadros , no lo que representan . Como un caso que merece mención aparte habría que citar el de don José de Haza , pues en el momento de morir , en 1769 , se contabilizaron en su vivienda 45 cuadros , de los cuales 40 -88,9 % - eran de temática religiosa , desconociéndose la del resto ; sólo en su dormitorio había 10 , complementados con " dos efigies , una de Nuestra Señora y otra de San Joseph ... un santo Christo con su dosel de madera pintado ... un altarcico con un San Antonio ... tres santicos metidos cada uno en un vidrio de globo y una cruz de Jerusalén algo crecida❞14 , manifestación de una exacerbada religiosidad barroca . Un tercer objeto que puede valorarse como ornamental es el reloj , bien de sobremesa , de pared o de pie . Relojes de esta tipología tan sólo se mencionan en 1 -4,2 % - de los 24 inventarios del siglo XVIII examinados , en el de Fausto Barón -1766- . El reloj de bolsillo o " de faltriquera " , como se le denomina en la época , es igualmente un objeto de rara aparición , pues tan sólo figura en 3 de esos inventarios : en los de don 150 ( 145 ) Ibídem , Leg . 198 , 1748 , fols . 328-333v . ( 146 ) Ibídem , Leg . 209 , 1754 , fols . 47v . - 48 . ( 147 ) Ibídem , Leg . 226 , 1766 , fols . 87v . - 88v . ( 148 ) Véase la frecuencia de aparición de estos objetos religiosos en casas de comerciantes en el trabajo de P. MOLAS RIBALTA , " Religiosidad y cultura en Mataró . Nobles y comerciantes en el siglo XVIII " , en VV.AA. , Actas del II Coloquio ... , V. II , pgs . 105-106 . ( 149 ) AHC , Protocolos , Leg . 212 , 1766 , fols . 35-40v . ( 150 ) Ibídem , Leg . 231 , 1766 , f . 190 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 147 José de Santelices -posee dos5 "ambos descompuestos"-, don Pedro de la Cantona y don José de Haza1 1• Difícilmente puede explicarse tan significativa carencia de relojes, de uno y otro tipo, desde criterios puramente económicos, puesto que otros comerciantes, como por ejemplo don Fernando Félix de Oruña, don Fer nando de Boó o don Lucas de Soto disponían de recursos suficientes como para adquirirlos; la explicación tal vez se halle en una determinada con ciencia del tiempo por parte de la sociedad santanderina de la época. Sin duda, los ritmos diarios se medían más colectiva que individualmente por medio de las campanas de los conventos, de la iglesia parroquial, del reloj de ésta o del que coronaba el edificio del Ayuntamiento. En definitiva, como afirma N. Elias, el tiempo es "una institución social diversa según el grado de desarrollo de las sociedades", de tal modo que en las modernas se despliega "una elevada sensibilidad individual frente al tiempo"152 • Real mente Santelices -y otrosdebía de carecer de esa sensibilidad, como manifestación de modernidad, al tener sus dos relojes "descompuestos". Contrasta esta situación con la que ofrecen los 34 inventarios del período 1800-1850, si bien en su mayor parte corresponden a las décadas de 1830-1840. En ese período, en el 61,9% de los inventarios aparecen relojes, entre los que habría que incluir los de casa, poseyendo algunas de ellas más de uno. Nos encontraríamos ahora con una nueva valoración del tiempo y, tal vez también, con que el reloj, tanto de casa como de bolsillo, tuviera, además de un valor funcional, un valor marcadamente ornamental, distinguiendo y prestigiando a su poseedor. El caso de don Teodoro Salazar ilustra la posesión del reloj como objeto que se sitúa más allá de lo funcional, pues en 1830 dispone de cuatro: uno de sobremesa y los restantes de bolsillo, tasados en 4.900 reales, cantidad que repre sentaba, por ejemplo, el 81 % del valor total de los muebles, ajuar, ropas, plata labrada, vajilla y menaje que en 1835 veíamos poseía el tendero Carlos Vázquez153 • Entre esos cuatro relojes destacan "uno de bolsillo, de oro con sobrecaja de carey guarnecida o claveteada de oro, cilindro de escape, montado en diamantes ... otro relox también de oro sin sobrecaja ni cadena, cilindro de oro"154• Como manifestación de búsqueda de la comodidad ahora sirvan los ejemplos de don Rafael Loubeault, comer ciante vasco-francés establecido en Santander, poseedor, en 1832, de "un relox nuebo para asados con campana", y de don Joaquín Gutiérrez Vial, (151) Ibídem, Legs.: 198, 1748, f. 328; 209, 1754, f. 48; 212, 1769, f. 39v. El reloj de bolsillo había surgido en el último tercio del siglo XVII, si bien su difusión fue lenta; en sus orígenes se valoraba más como joya que como máquina de medir el tiempo, J.M. ECHEVARRIA, Coleccionismo de relojes antiguos. Madrid, 1975, passim. (152) N. ELIAS, "Sobre el tiempo", Revista de Occidente, 95(Abril, 1989), pgs. 19 y 29. (153) Véase texto correspondiente a nota n.° 144. (154) AHC, Protocolos, Leg. 503, 1830, fols. 212v.-213. www.editorial.unican.es 148 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 quien en 1834 , año de su muerte , dejó entre sus bienes " un relox de fierro de cocina " ,, 155 Este cambio que se observa en la posesión de relojes en las casas -y también como objeto personaldurante el período 1800-1850 en relación al siglo XVIII se aprecia igualmente en los otros dos objetos ornamentales a que hicimos referencia : los cuadros y los espejos . Los cuadros continúan siendo , como en el siglo XVIII , objetos presentes en todas las casas de los comerciantes de los que poseemos inventarios . En este sentido , pues , no se produjo ninguna modificación , pero sí la hubo desde el punto de vista cualitativo . Modificación cualitativa por cuanto que son frecuentes los marcos de caoba y de otras maderas nobles , así como el que , junto a las clásicas láminas de papel , haga su aparición la pintura sobre lienzo . Cambio cualitativo también porque , a pesar de que no puedan establecerse porcentajes precisos , iconográficamente lo religioso , aun hallándose presente en las casas , parece no tener la misma intensidad que en la " casa - tienda " . Desde luego , en ninguna de las inventariadas entre 1800 y 1850 aparece un caso como el que vimos de don José de Haza , poseedor en 1769 de 40 láminas de temática religiosa ; el mayor número de ellas y de imaginería de tipo religioso lo hallamos en 1803 en casa de don Juan Lafont , con un total de 15 piezas 156. Resulta paradójico el caso de don Teodoro de Salazar , que tenía colgados en las paredes de su casa seis cuadros enmarcados en caobarepresentando escenas de la revolución francesa junto a uno del descendimiento de la cruz y otro de la Purísima . Más homogéneo era el exiguo conjunto de cuadros que adornaba la casa de don Juan Antonio de Campuzano : en 1842 poseía un total de cinco , todos de temática religiosa 158 157 En cuanto a los espejos , son éstos un objeto obligado en todas las casas y , si en las del siglo XVIII también aparecían en la mayoría de ellas , en las de 1800-1850 será frecuente poseer más de uno , que aparezca la cornucopia y que se enriquezcan al enmarcarse en caoba , chapa de caoba o madera sobredorada . Por lo que se refiere a su tamaño la descripción que se hace en los inventarios es imprecisa al hablarse de " pequeño ” , " mediano " , etc .; tan sólo en dos casas tenemos la certeza de que ha hecho su aparición espejo de cuerpo entero -don Andrés García del Hoyo ( 1828 ) y don Teodoro de Salazar ( 1830 ) ' 159 Por último el florero , un objeto ornamental que no habíamos encon- (155 ) Ibídem , Legs .: 405 , 1832 , f . 683v .; 457 , 1834 , f . 311v . ( 156 ) Ibídem , Leg . 360 , 1803 , fols . 914v . - 917v . ( 157 ) Ibídem , Leg . 503 , 1830 , fols . 204v . - 205 . ( 158 ) Ibídem , Leg . 466 , 1842 , f . 183v . ( 159 ) Ibídem , Legs .: 394 , 1828 , f . 811v .; 503 , 1830 , f . 204v . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 149 trado en ninguno de los inventarios del siglo XVIII y que entre 1800 y 1850 aparece en el 28,6 % de las casas , en su forma convencional oguarnecido con " bomba de cristal " o fanal . Los casos en que los jarrones se hallan así guarnecidos , como muestran los conservados en la actualidad , inducen a pensar que , más que para contener flores frescas , se utilizaban para contener flores artificiales , bien de tela o de cristal . Fueran de una u otra naturaleza , lo que denota la presencia de jarrones en las casas es la creación de un entorno doméstico más agradable . Un entorno , según hemos podido ver al comparar las viviendas de la burguesía mercantil del siglo XVIII y de la primera mitad del XIX , al que se había llegado tras una lenta evolución . II.2.4 . El servicio de mesa Como afirma Braudel al estudiar una de las manifestaciones de la cultura material , " El lujo es también la mesa , la vajilla , la plata , el mantel , las servilletas , la luz de las velas , el conjunto del comedor " ¹6 160 La reconstrucción del comedor como un todo , como ese conjunto del que habla Braudel , no es posible sino parcialmente al carecer en la práctica totalidad de los casos de la información necesaria . Como pudo verse , entre 1700 y 1850 tan sólo teníamos constancia explícita de la existencia de dos comedores con sus respectivos componentes : el de don Juan Lafont -1803y el de don Francisco Sayús -1821- . En los restantes casos tan sólo conocemos los objetos integrantes del servicio de mesa a través de los mismos inventarios manejados para la reconstrucción del mobiliario y de los objetos ornamentales . No obstante , y a pesar de no poder recomponer el " conjunto " , esos inventarios hacen posible aproximarse a la evolución del gusto a la hora de sentarse a la mesa . Estableceremos el análisis observando los servicios de mesa de los comerciantes que habitaron en la " casa - tienda " y los de aquellos otros que ocuparon viviendas que no respondían a tal modelo . Lo primero , cubrir la mesa . En todos los inventarios del siglo XVIII figuran , en mayor o menor número , de una u otra calidad , manteles con sus correspondientes servilletas . Establecer sus calidades se hace difícil por la ambigedad de los términos utilizados : “ de la tierra " , " de Asturias " , " buenos " , " menos finos " , etc. En todas las “ casas - tienda " disponían , cuando menos , de dos manteles , con frecuencia de calidad superior e inferior , poco y muy usados , lo cual significaría la utilización diaria -o frecuente de uno y la reserva de otro para fechas señaladas . Ni siquiera en casa de un comerciante tan ( 160 ) F. BRAUDEL , Civilización material ... , V. I , p . 165 . www.editorial.unican.es 150 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 significado como don José de Santelices todos los manteles tenían un mismo grado de calidad y uso , pues hallamos , junto a los " muy finos de Galicia y de Francia ” , los “ muy ordinarios " , mascadas " , las " de hilo de la tierra bastas Junto a las servilletas " ada161 De los manteles y servilletas al servicio específico de mesa : la vajilla y la cubertería . La vajilla habría que calificarla en su conjunto de modesta , no tanto por lo que se refiere al número de piezas como por los materiales de que está hecha . En la " casa - tienda " se come , en el 83,3 % de los casos , en platos de estaño , yen fuentes también de estaño se lleva la comida a la mesa . La loza de Talavera , y más aún la de China , símbolos de refinamiento , son una excepción -Catalina de Alceda ( 1723 ) , 8 platos de Talavera ; Baltasar Pastor ( 1736 ) , otros 8 ; M. Concepción de Herrera ( 1737 ) , 10 , poseedora , además , de 6 de plata , los únicos de este material hallados entre todos los inventariados ; doña Josefa de la Bárcena ( 1766 ) , 26 platos de China " ordinarios " 162 Generalmente en cada casa suele disponerse de 12/14 platos y 3 fuentes , unos y otras de estaño , si bien hay casos , como los arriba citados y los de don Pedro de la Cantolla -1754- , don Fernando de Boó -1766y don José de Haza -1769- , en que se superan las 35 piezas , hasta un máximo de 47 , integrando estaño y Talavera 63 . Como complemento de platos y fuentes la cristalería , que prácticamente como tal no existe , ya que tan sólo en las casas de los comerciantes que acabamos de mencionar aparecen algunos vasos de cristal , no más de 5 en cada una ; más frecuentes son las vinagreras y las botellas , aunque éstas , por lo general , " ordinarias " . Como muestra de " gran cristalería " , dentro del conjunto , habría que citar la poseída por don José de Haza -1769- , compuesta por 5 copas y 6 vasos " 164 Más que las botellas , vasos y copas , los recipientes utilizados para contener líquidos son las jarras y las tazas , unas y otras de diversos tamaños y , en la mayoría de los casos , de Talavera , aunque también se halla presente el barro . Entre esos recipientes habría que mencionar también las " jícaras " y los " cocos " , a modo de tazas o pocillos en los que se toma el chocolate . Quienes poseen tales recipientes , por lo general de loza de Talavera -San- ( 161 ) AHC , Protocolos , Leg . 198 , 1748 , f . 334 . ( 162 ) Ibídem , Legs .: 182 , 1723 , fols . 68-73v .; 173 , 1736 , fols . 32-45 ; 206 , 1737 , fols . 6084 ; 212 , 1766 , fols . 43-60v . Sobre la importancia de la loza talaverana y china como expresión de lujo véase B. BARREIRO MALLON , " Las clases urbanas ... " , pgs . 456-457 . ( 163 ) AHC , Protocolos , Legs .: 209 , 1754 , fols . 46-49 ; 226 , 1766 , fols . 85-88 ; 212 , 1769 , fols . 37-41v .; véanse también los legajos de la nota anterior . ( 164 ) Ibídem , Leg . 212 , 1769 , f . 37 . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 151 telices representa una excepción al disponer de "nueve cocos para cho colate con peana y asas de plata afeligranadas"165 - , son una minoría, lo cual no significa que el consumo de chocolate estuviera restringido a ella, ya que en el 54,2% de las casas inventariadas en el siglo XVIII aparecen chocolateras. Sí parece que se hallaba más restringido el consumo de café y de té, pues nada más se han hallado 2 cafeteras -8,3%- y 1 tetera -4,2%-, unas y otra en las casas de doña Josefa de la Bárcena -1766y de don Fernando de Boó -1766-166 • Este esquema del consumo de los tres productos ultramarinos responde al que señala Braudel para el oc cidente europeo: primero el chocolate, luego el café y por último el té, que nunca lle_§aría a popularizarse tanto como los otros, pero sobre todo como el café1 . En relación con el consumo de otros productos "exóticos" señalaría mos que el del tabaco no debía de estar muy difundido entre los comer ciantes del setecientos, ya que en el total de objetos inventariados tan sólo se mencionan dos cajas "para tabaco". Las pipas o cachimbas no han aparecido en ningún inventario, aunque bien pudiera ser que alguna de las diversas cajas que siempre existen en las casas contuviera tabaco en polvo -rapé-, habitual forma de consumirse en el siglo XVlll168 • Además de modesta y elemental desde el punto de vista de la materia prima, del número y tipología de sus piezas, la vajilla aparece también como desarticulada. En efecto, más que un todo orgánico sugiere una agregación de recipientes a modo de restos de otras vajillas. Tal vez esa desarticulación se deba a las distintas épocas y procedencias de las piezas: reparto de herencia, dote, adquisición por compra, etc. La vía del empeño como mecanismo de formación de una vajilla no puede descartarse a la vista del inventario de bienes de don José de Santelices, en el que figuran 4 calderas pertenecientes a otras tantas personas que las tienen empe ñadas en casa del mismo169 • Santelices había prestado dinero a esas per sonas, dejando éstas como fianza las mencionadas calderas, que pasarían a ser propiedad de aquél si el dinero no se devolvía a su debido tiempo 170 • Finalmente la cubertería, que no tiene, al contrario que la vajilla, nada de modesta en cuanto a sus materiales al ser casi en exclusividad de plata. Podrá variar el número de piezas poseídas, desde las 3 de don Fernando de Bo6 hasta las 84 de doña M: Concepción de Herrera 111, pero la presencia (165) Ibídem, Leg. 198, 1748, f. 327v. (166) Ibídem, Legs.: 212, 1766, f. 85; 226, 1766, f. 43. (167) F. BRAUDEL, Civilización material ... , V. I, pgs. 207-217. (168) Ibídem, pgs. 217-221. (169) AHC, Protocolos, Leg. 198, 1748, f. 330v. (170) Véase este mismo fenómeno en el Santiago del siglo XVIII, en B. BARREIRO MA LLON, "Las clases urbanas ... ", p. 457. (171) AHC, Protocolos, Legs.: 226, 1766, f. 86v.; 206, 1737, fols. 63-65. www.editorial.unican.es 152 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 de plata en la " casa - tienda " es una realidad generalizada . Tan sólo en cuatro casas de comerciantes -16,7 % - se carece de cubiertos de esa materia . 172 Ahora bien , como ocurría con la vajilla , la cubertería tampoco tiene un carácter orgánico , ya que en el 75 % de las casas no encontramos lo que específicamente se denomina cubierto , es decir , el juego de cuchara , tenedor y cuchillo , sino desiguales cantidades de unos y otros . Sirva en este sentido el ejemplo -uno entre muchos de Baltasar Pastor , quien en 1736 posee 11 cucharas de plata y tan sólo 1 tenedor . Este desequilibrio , siempre en favor de la cuchara , unido a la práctica total ausencia de cuchillos , llevaría a plantear , por un lado , cuál era la dieta diaria de los comerciantes , cuestión en la que no vamos a entrar , y , por otro , cuáles eran los aspectos formales del acto de comer , los modos de comportarse en la mesa . A este respecto Braudel afirma que el tenedor no se generalizaría hasta mediados del XVIII , siendo la difusión del cuchillo mucho más lenta . Según este mismo autor lo habitual era llevarse la carne a la boca con los dedos , incluso en las mesas reales y en las más refinadas , lo cual pudiera explicar la abundancia de servilletas y " paños de manos " de que dan constancia los inventarios del setecientos . 173 La presencia , pues , de tenedores en las mesas de comerciantes desde comienzos de esa centuria pudiera ser tomado como símbolo de lujo y refinamiento . Sin embargo , este dato por sí solo creemos que no es suficiente como para poder llegar a una conclusión al respecto . Desconocemos la procedencia de los tenedores así como su función ; su valor de uso , como el de los demás objetos de plata , podía estar supeditado a su valor de cambio , es decir , a su valor como alhaja . En cuanto a su procedencia , y en general a la de los demás objetos de plata inventariados , no puede descartarse la de la apropiación por impago de deudas o la del empeño ; en el inventario de bienes de Celedonio de Noreña -1711se menciona " una salbilla de plata con tres basos de lo mismo " , empeñados en casa de su yerno , el también comerciante Bernardo de Sara ; en el de Domingo López , realizado en 1748 , se inventarían 3 tenedores de plata , de los que se dice “ averlos empeñado Teresa del Solar " 175 . A la vista de todo lo anterior acabaríamos concluyendo que en la " casa - tienda " se comía en mesas siempre cubiertas con manteles con sus correspondientes servilletas , en una vajilla de platos de estaño , cristalería inexistente y , paradójicamente , con cubiertos de plata . Veamos ahora ( 172 ) Ibídem , Leg . 173 , 1736 , f . 36v . ( 173 ) F. BRAUDEL , Civilización material ... , V. I , p . 168 . ( 174 ) AHC , Protocolos , Leg . 130 , 1711 , f . 175v . ( 175 ) Ibídem , Leg . 233 , 1748 , f . 74v . El espacio de habitación de la burguesía mercantil 153 cómo lo hacían los comerciantes cuyos inventarios de bienes corresponden al período 1800-1850 . 176 Si en la " casa - tienda " podía cubrirse diariamente la mesa con manteles a la hora de comer , no menos podían hacerlo esos otros comerciantes . En 1803 don Juan Lafont disponía de 9 de ellos y de 40 servilletas . Si no 9 en cada casa , sí al menos 3 manteles y entre 12/14 servilletas — era lo habitual entre 1800 y 1850. El número de servilletas , así como el de " paños de manos " , en una valoración de conjunto , es menor en este período que en el de 1711-1769 , fenómeno que bien pudiera deberse a la generalización del tenedor y del cuchillo , sobre todo del primero , lo cual significaría un refinamiento y un indicador de modernidad en las formas de llevarse la comida , más concretamente la carne , a la boca . Difícilmente puede establecerse una comparación entre las calidades de los manteles y servilletas existentes en las casas de los comerciantes de las dos épocas , ya que en casi todos los inventarios de 1800-1850 no se especifican . No obstante , hemos de suponer que en cada casa habría más de una calidad a utilizar en distintas ocasiones , como por ejemplo en la de don Teodoro de Salazar , quien , en 1830 , poseía 2 manteles finos de Alemania " a medio uso " , 1 más ordinario " bastante usado " y 6 " de lienzo de casa muy usados ” ¹77 . Habría que señalar un cambio cualitativo importante respecto de la etapa anterior : la frecuencia -48,6 % del total de casas inventariadascon que aparecen manteles y servilletas no como mera acumulación de piezas sin ninguna relación , sino como elementos de un conjunto , de lo que se denomina un " juego " . La primera mención data de 1828 , constando el mismo de 1 mantel , 12 servilletas y de una nueva pieza : el sobremantel , manifestación de lujo o , cuando menos , de preocupación por la estética178 Y de los manteles y servilletas , al igual que hicimos al analizar la mesa de los comerciantes que habitaban la " casa - tienda " , a la vajilla y la cubertería . En el caso de la vajilla , y como valoración global , la ruptura con el modelo que establecimos en ese otro caso es evidente , tanto por lo que se refiere a la calidad como al número y tipología de las piezas . Una ruptura que es perceptible ya en 1803 en la casa de don Juan Lafont . Recuérdense los caracteres del modelo de vajilla , sin incluir la cristalería , existente en la " casa - tienda " : dominio del estaño sobre la loza ; tipología elemental , centrada básicamente en platos y fuentes , a los que habría que añadir las jícaras ; tamaño más habitual de las vajillas , 12/14 platos y 3/4 fuentes , ( 176 ) Ibídem , Leg . 360 , 1803 , fols . 915v . - 916 . ( 177 ) Ibídem , Leg . 503 , 1830 , f . 207v . ( 178 ) Ibídem , Leg . 394 , 1828 , f . 508v . www.editorial.unican.es 256 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 hija mayor del comerciante y financiero Flaquer es retratada , ocupando prácticamente el centro de la escena , sentada al piano . El conocimiento de la música era , en el lenguaje de Braudel - aunque éste se refiera fundamentalmente a las manifestaciones de la cultura material- , lo " superfluo " hecho " necesario " a un determinado nivel económico y social , expresión de cultura y del ocio burgués , de refinamiento y lujo destinado a las clases más elevadas . 116 Casos explícitos de interpretación de música conocemos tan sólo el de la hija de Vial , pero hemos hallado entre los bienes de comerciantes algunos instrumentos musicales que pudieran haber sido utilizados por ellos o / y por sus hijos . En 1793 , en el inventario de don Pedro Sentíes , figuran un salterio , una guitarra y un arpa¹¹ ; don Nicolás de Campiña poseía en 1834 " un piano de caoba francés de bastante uso " valorado en 3.000 reales ' Sin que implicara necesariamente poseer formación musical para utilizarlo , don Antolín de Hornedo tenía en su casa , en 1830 , un organillo 118. Como manifestación de puro disfrute de la música , aunque fuera mecánicamente , tenemos el caso de don Rafael Loubeault , quien en 1832 poseía " un cilindro de música de una tercia de largo y una cuarta de ancho❞119 . 117 Quizás con los instrumentos de cuerda , con el piano , con el organillo o con el simple cilindro o caja de música sus propietarios amenizaran , como lo hacía la hija de Vial según el testimonio de Jovellanos , veladas y tertulias por ellos organizadas en las que , además de tener un sitio la cultura , podía ampliarse el círculo de amistades , proyectarse algún nuevo negocio o concertarse un ventajoso matrimonio . Además de esas veladas , la burguesía mercantil , individual e institucionalmente , promocionará el arte escénico con carácter regular , dotando a Santander de un teatro desde 1838120 . En las actas municipales de 1834 se hace constar que " no se conceptúa en esta ciudad local proporcionado que pueda habilitarse de pronto [ para representaciones dramáticas ] , por cuya razón y la de conocer la conveniencia , o más bien la necesidad que tienen los pueblos de diversiones públicas análogas a sus gustos , ilustración y vecindario , proyectó [ el Ayuntamiento ] la construcción de dicho teatro que aún no se ha principiado ' Entre tanto , las diversas " compañías cómicas " o de " teatro mecánico con figuras de movimiento " habían venido actuando , y actuarían hasta 1838 , ,, 121 ( 116 ) AHC , Protocolos , Leg . 321 , 1793 , f . 49v . ( 117 ) Ibídem , Leg . 406 , 1834 , f . 725 . ( 118 ) Ibídem , Leg . 454 , 1830 , f . 203v . ( 119 ) Ibídem , Leg . 405 , 1832 , f . 682 . ( 120 ) J. SIMON CABARGA , Santander . Biografía ... , p . 117 . ( 121 ) AMS , Actas , Lib . 2.224 , sesión 15.1.1834 . El mundo cultural de la burguesía mercantil 257 en locales improvisados y, desde 1834, en un viejo almacén acondicionado de la Plazuela del Príncipe122 • Institucionalmente, desde el Ayuntamiento, la burguesía mercantil apoyará la creación de un teatro acorde con el auge que había ido tomando Santander. Individualmente lo hará en tanto que a ella pertenecían los primeros empresarios del "Teatro Principal", en donde comenzarán a dar se ya representaciones en 1838123 • Dichos empresarios serán conocidos hombres del gran comercio, como Barbachano, Cuesta, Gandarillas, Ortiz de la Torre, Pedraja y Posadillo124 • A partir de ese año los periódicos locales informan de las más so bresalientes actuaciones ofrecidas por el "Principal". En teatro, el casti cismo y el romanticismo, éste en plena eclosión en España, se hallaban representados por Bretón de los Herreros, el duque de Rivas, Zorrilla y el francés Dumas; junto a ellos, autores desconocidos con obras de cir cunstancias sin otra pretensión que la de distraer125 • Y del teatro a la ópera, manifestación artística eminentemente bur guesa que Santander demanda sin excesivas exigencias de repertorio. Entre el "belcantismo" y el romanticismo, los italianos Verdi, Donizetti y Bellini parecen satisfacer los gustos de la burguesía mercantil y, en general, de la burguesía urbana. Compositores de música amable -no por ello menos bellay ajena a profundos planteamientos intelectuales al modo de la otra gran escuela operística, la alemana, que Wagner llevará a su cota más alta126 • La escuela italiana se adecuaba perfectamente a una ciudad sin tradición dramática ni musical como Santander, que, en un relativamente corto período de tiempo, había pasado, de ser una villa de pescadores y labradores, a convertirse en una activa ciudad comercial y "burguesa", lo cual había generado desajustes y carencias infraestructu rales. El programa operístico era un fenómeno casi exclusivo del verano, quizás como reclamo para estimular a los foráneos a acudir a Santander, complementando así la oferta turística que, en la década de 1840, comienza a hacerse de las playas del Sardinero 127• En el verano de 1850 podrán verse representadas en Santander Macbeth, Hernani, Atila y Nabuco, de Verdi, ( 122) J. SIMON CABARGA, Santander. Biografía ... , p. 117. (123) En la sesión municipal del 24 de Enero de 1838 se solicita el primer permiso para actuar en él una "compañía cómica", AMS, Actas, Lib. 2.228. (124) J. SIMON CABARGA, Santander. Biografía ... , p. 121. (125) Los periódicos que ofrecen información sobre las representaciones con Et Vigi lante Cántabro, El Despertador Montañés, El Recreo Popular y El Barquero, HMS. (126) M. HOFMANN, "La música en Italia", en W.AA., la Música. Barcelona, 1970, V. 2, pgs. 236-240. (127) Sobre esta oferta turística véase J. ORTEGA VALCARCEL, Cantabria 1836-1986 ... , pgs. 73 y ss. J. SIMON CABARGA, Santander. Biografía ... , pgs. 379 y ss. www.editorial.unican.es 258 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 128 Norma , de Bellini , Il furioso , de Donizetti , Il ritorno di Columella , de Fioravanti , y Anna La Prié , de Bapttista . Esta variada muestra de ópera italiana se completaba con la presencia en Santander , desde el verano de 1849 , del máximo representante de la escena española del momento : Julián Romea " 129 Pasados los meses de verano , se volvía a una vida cultural pública más modesta y doméstica , en donde lo que primaban eran las tertulias , los teatros de aficionados y las sociedades de baile , y hasta se proyectaba crear una compañía de ópera , como en Diciembre de 1849 , por parte de " varias familias bien acomodadas de la capital que tratan de abrir una suscripción " a tal fin . 130 Este era un proyecto para el invierno . Ese mismo mes el periodista encargado de la sección cultural de El Despertador Montañés escribía : " Terminaremos nuestra revista diciendo dos palabras solamente de nuestro teatro público . El lamentable estado en que yace por falta de concurrencia " ,, 131 Quizás los comerciantes convertidos en empresarios teatrales calcularon mal las posibilidades reales de mantener una larga temporada de representaciones con una afluencia permanente de espectadores . La contratación de compañías dramáticas y operísticas para satisfacer tan sólo las inquietudes culturales de quienes , por formación y medios , podían acudir al teatro era un lujo . Pero , en definitiva , un lujo disfrutado por la burguesía mercantil . Una burguesía , como la de mediados del siglo XIX -y aún de décadas anteriores , que no había hecho sino continuar ampliando el universo cultural y mental comenzado a configurar por aquellos comerciantes que , en franca ruptura con los de la primera mitad del XVIII , habían ido llegando a y surgiendo en Santander a partir de mediados del setecientos y , con más intensidad , al amparo del decreto de libre comercio con América . Unos comerciantes que habían ido asentándose fundamentalmente en la Nueva Población y que , como Vial y otros , se relacionaban con Jovellanos durante las estancias de éste en la ciudad . ( 128 ) Fundamentalmente el periódico El Recreo Popular , de Junio a Agosto de dicho año , recoge los programas y los comentarios de la crítica . ( 129 ) Ibídem . J. SIMON CABARGA , Santander . Biografía ... , p . 125. J. DESCOLA , La vida cotidiana en la España romántica , 1833-1868 . Barcelona , 1984 , p . 154 . ( 130 ) El Despertador Montañés , ( 16.12.1849 ) , p . 224 . ( 131 ) Ibídem , p . 224 . ,, V. LA BURGUESIA MERCANTIL ANTE LA MUERTE Y llegamos a la última de las etapas, al gran tránsito, de una trayectoria vital: la muerte. El tiempo previo a ella es un buen momento para que afloren en el hombre temores y vacilaciones, diálogos consigo mismo y hasta contradicciones con hábitos de vida llevados e, incluso, con plan teamientos ideológicos. Morir es, ante todo, un acto individual, pero tam bién social; como afirma Ph. Aries, "los hombres no mueren de cualquier forma"1 • Las investigaciones en torno a cómo lo hacían en otro tiempo, hoy parcela irrenunciable en el campo de la historia de las mentalidades co lectivas, fueron iniciadas en Francia, en la década de 1970, por historia dores como el mismo Aries, Lebrun, Vovelle o Chaunu, a quienes se fue agregando una nutrida lista de nombres2 • Partiendo de las propuestas metodológicas de los franceses, muy pronto un grupo de historiadores vinculados a la Universidad de Santiago de Compostela pone en marcha la investi�ación sobre el pasado com portamiento de los españoles ante la muerte . Tras este inicial impulso, será en la presente década cuando la in- ( 1) PH. ARIES, El hombre ante la muerte. Madrid, 1983, p. 13. (2) F. LEBRUN, les hommes et la mort en Anjou aux 17e et 18e siecles. Essai de dé mographie et de psychologie historiques. Paris, 1971. M. VOVElLE, Piété baroque et dé christianisation en Provence au XVII/e siec/e. les altitudes devant la mort d'apres les clauses des testaments. Paris, 1973; ldem, Mourir autrefois. Altitudes collectives devant la mort aux XVI/e et XVII/e siec/es. París, 1974; ldem, "Les altitudes devant la mort: Problémes de méthode, approches et lectures differents", Annales E.S.C., 1(1976), pgs. 120-132. PH. ARIES, l'homme devant la mort. Paris, 1977 (existe edición española de 1983); ldem, Essais sur l'Histoire de la Mort en Occident du Moyen Age a nos jours. Paris, 1977 (edición española de 1982). P. CHAUNU, la mort d Paris. XV/e, XVlle, XVII/e siecles. París, 1978; ldem, "Mourir a Paris (XVle XVllle siecles)", Annales E.S.C., 1(1976), pgs. 29-50. (3) Han de destacarse como pioneros los trabajos de B. BARREIRO MALLON, "El sentido religioso del hombre ante la muerte en el Antiguo Régimen. (Un estudio sobre archivos parroquiales y testamentos notariales)", en/ Jornadas de Metodología Aplicada ... , V. 5, pgs. 181-198; ldem, "Las clases urbanas ... ", pgs. 449-494. O. REY CASTELAO, "El clero urbano compostelano a fines del siglo XVII: mentalidades y hábitos culturales", en A. EIRAS ROEL (Coord.), la historia social ... , pgs. 495-519. www.editorial.unican.es 260 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 vestigación de esos comportamientos comience a diversificarse geográficamente , llegando a ocupar siempre un lugar relevante en las secciones de historia de las mentalidades de los congresos , de los que tenemos buenos ejemplos en los de Santiago de Compostela y en el más relativamente reciente de Barcelona * . Esa investigación se apoya , desde el punto de vista de las fuentes , en los testamentos . A través de sus cláusulas , afirma Eiras Roel , “ los testamentos entregan al historiador la íntima actitud del hombre ante sus postrimerías , y esto es lo mismo si se trata de invocaciones personales de los testamentos ológrafos y de otros fácilmente reconocibles por su redacción individualizada , como si se trata de los estereotipos de los notarios impuestos a éstos por su propia mentalidad de época y por la de su clientela habitual " 5 Aplicando categorías conceptuales vovellianas , diríamos que el testamento , y en concreto la parte que se refiere a los aspectos espirituales , sería la más fidedigna proyección de la " muerte vivida " , es decir , de " la red de gestos y ritos que acompañan el recorrido de la última enfermedad a la agonía , a la tumba y al más allá ” . Para dar nuestra propia respuesta al problema de la actitud de la burguesía mercantil ante la muerte contamos con los testamentos de 183 comerciantes que vivieron y tuvieron sus negocios en Santander entre 1700 y 1850-79 ( 43,2 % ) del siglo XVIII y 104 ( 56,8 % ) del período 18001850- . No podemos precisar con exactitud el porcentaje de comerciantes que testaban , pero creemos que ese número de testamentos , dados la carencia de lagunas cronológicas y el contar entre ellos con los de quienes se dedicaron al comercio en distintas épocas , permite penetrar en el terreno de las conclusiones . Realmente , frente a la exigüidad de los inventarios de bienes , en el caso de los testamentos habría que hablar de " masividad " . ( 4 ) I Jornadas de Metodología ... , V. 5. Actas del II Coloquio de Metodología Histórica ... , V. II . Primer Congrés d'Història ..., 2 vols . Como ejemplo de diversificación geográfica de las investigaciones sobre las pautas de conducta de los españoles ante la muerte pueden verse , además de los trabajos incluídos en estas obras , los de A. RODRIGUEZ SANCHEZ , “ Morir en Extremadura . Una primera aproximación ” , Norba , 1 ( 1980 ) , pgs . 279-297 . F. MARTINEZ GIL , Actitudes ante la muerte en el Toledo de los Austrias . Toledo , 1984. R.J. LOPEZ , Oviedo : muerte y religiosidad en el siglo XVIII . ( Un estudio de mentalidades colectivas ) . Oviedo , 1985 . M. REDER GADOW , Morir en Málaga . Testamentos malagueños del siglo XVIII . Málaga , 1986 . Cuando nuestro trabajo se había entregado ya a la imprenta hizo su aparición una nueva obra de R.J. LOPEZ LOPEZ , Comportamientos religiosos en Asturias durante el Antiguo Régimen . Gijón , 1989 ; en pgs . 27-32 se ofrece un actualizado repertorio bibliográfico relacionado con el hombre y la muerte en España . ( 5 ) A. EIRAS ROEL , " Tipología documental de los protocolos gallegos " , Idem ( Coord . ) , La historia social ... , p . 33 . ( 6 ) M. VOVELLE , Ideologías y mentalidades . Barcelona , 1985 , p . 103 . ( 7 ) Sobre los testamentos utilizados y su localización remitimos nuevamente a nuestro trabajo Santander a finales ... , pgs . 681-683 . la burguesía mercantil ante la muerte 261 Prácticamente todos -84,2%- pertenecen a varones, correspon diendo el resto a mujeres solteras y a viudas de comerciantes -en su mayoríaque continuaron en el mundo de los negocios, aunque sólo fuera como titulares de sus casas de comercio, una vez fallecido el cabeza de familia. V.l. Estructura y motivaciones del testamento B. Barreiro, en el análisis estructural de los testamentos, distingue dos tipos de cláusulas: las declaratorias y las decisorias8 . Las primeras dejan escaso margen de participación en su redacción al individuo, ya que responden al momento histórico en que vive. En cierto modo las cláusulas declaratorias son expresión del "subconsciente [sic] colectivo", en tanto que las segundas obedecen a una opción personal. Dentro de las declaratorias se integran la invocación, la declaración oprotestación de fe y las encomendaciones, si bien en estas últimas cabe un mayor personalismo. Las cláusulas decisorias serían las restantes, entre las que hay que incluir tanto las de carácter religioso -"testamento espiritual" -como las puramente temporales: elección de mortaja, de sepultura, entierro y exequias, sufragios, legados, reconocimiento de deudas, nombramiento de herederos, albaceas, etc. Teniendo en cuenta nuestro objetivo, desa rrollaremos este capítulo atendiendo exclusivamente a las de carácter religioso. En cuanto a los motivos que impulsan a una persona a otorgar su testamento, es evidente que, en principio, pueden ser diversos, aunque a esta cuestión, por lo que a la burguesía mercantil se refiere, podemos responder con datos concretos. Durante la mayor parte del siglo XVIII, en la práctica totalidad de los casos, el único estímulo para testar, al menos explícitamente, parece ser el asegurarse un lugar en el reservado "a los predestinados", en expresión tomada de los propios testamentos. Frecuente será hallar esta fórmula u otras análogas: "Deseando salvar mi alma otorgo mi testamento en la forma siguiente". Los testamentos serían concebidos, pues, tan sólo, en palabras de Aries, a modo de "póliza de seguros establecida entre el testador y la Iglesia, vicaria de Dios"9 . No obstante, en la década de 1790 comienza a ser habitual, hasta convertirse en práctica común, introducir entre las motivaciones las cues tiones temporales. La distinción de los dos planos, el espiritual y el tem- (8) B. BARREIRO MALLON, "La nobleza asturiana ... ", pgs. 30 y ss. (9) PH. ARIES, La muerte ... , p. 73. www.editorial.unican.es 262 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 poral , la encontramos ya en adelante en todos los testamentos . Ahora bien , en ningún momento se percibe un abandono ni siquiera una supeditación a la seguridad material de los herederos de la dimensión escatológica ; en los testamentos podrá hablarse de " queriendo estar prevenido espiritual y temporalmente " , de " para evitar dudas y pleitos después de mi fallecimiento " , de " disponer de mis bienes " , etc. , pero jamás dejará de atenderse la salvación del alma . En ningún otro testamento hemos hallado motivación menos estereotipada de lenguaje que en el de don Fausto de la Cavada y su mujer , doña Soledad Méndez de Vigo ; lo otorgan en 1819 " acordándose de que precisamente han de morir y de que a esta separación de cuerpo y alma ha de seguir otra vida eterna de gloria o de pena , temiendo aquel paso terrible , quieren estar prebenidos espiritual y temporalmente " 10 . A pesar de la generalización de lo temporal como una causa más que impulsa a testar , esporádicamente aparece algún testamento en el que dicha causa ni siquiera se menciona , primando en exclusiva la salvación del alma . En el que otorga en 1848 doña M. Escolástica de Sara Iturrino , viuda del comerciante don Joaquín Gutiérrez Vial , pone de manifiesto que lo otorga únicamente para “ impetrar de Nuestro Señor Jesucristo el perdón que espero de mis culpas y pecados " . Asociado al " para qué " del testamento se halla el " cuándo ” , es decir , el momento en que se otorga , acto puramente voluntario ; es importante también este aspecto desde el punto de vista de las mentalidades . Veamos cuáles podían ser esos momentos . Entre 1700 y 1850 el 53,5 % de los comerciantes otorga su testamento en situación de enfermedad ; un 39,3 % lo hace gozando de buena salud o bien por ser de edad avanzada ; el resto , 7,2 % , no menciona en qué situación se encuentra . Estos porcentajes se verían considerablemente alterados en favor de los testadores enfermos si no fuera por la excepcional coyuntura de 1834 , año en que Santander padece una epidemia de cólera . Téngase en cuenta que el 25,7 % de los testamentos de miembros de la burguesía mercantil hallados entre 1800 y 1850 corresponde a 1834 , y sus otorgantes , en el 66,7 % de los casos , disfrutaban de buena salud -el 22,2 % se hallaba enfermo o " con achaques habituales " , no especificando su estado el resto- . Tan sólo tenemos constancia de un comerciante afectado por el cólera : don Alonso Bernadal , quien , en su testamento de ese año , manifiesta hallarse " grabemente enfermo en cama e invadido del cólera o epidemia reinante en esta capital " ¹² . Dicha epidemia actuaría como po- ( 10 ) AHC , Protocolos , Leg . 466 , 1819 , f . 557 . ( 11 ) Ibídem , Leg . 577 , 1848 , f . 686 . ( 12 ) Ibídem , Leg . 457 , 1834 , f . 471 . La burguesía mercantil ante la muerte 263 deroso estímulo para acudir al notario y evitar que un posible contagio impidiera disponer a tiempo los asuntos terrenos y los del más allá. Retomando de nuevo los datos relativos al período 1700-1850 -53,5% de testadores enfermos y 39,3% carentes de enfermedad-, es preciso hacer dos puntualizaciones. En primer lugar que, al margen de la crítica coyuntura de 1834, se observa una tendencia a modificar las pautas de comportamiento relativas al "cuándo" del testamento, de manera especial durante la primera mitad del siglo XIX, esperándose menos a que llegue la enfermedad para otor garlo. Quizás, como afirma García Cárcel, "la trascendencia escatológica deja paso a la trascendencia económica de los intereses creados"13, aun que, como ya señalamos, nunca lo escatológico fue descuidado lo más mínimo por los testadores. En segundo lugar se observa también a lo largo del siglo y medio una permanencia del providencialismo, tanto en la salud como en la enfer medad. Se está sano "por la infinita misericordia de Dios" o "en cama de enfermedad que Dios Nuestro Señor se ha servido darme". No obstante, a medida que se avanza en la primera mitad del siglo XIX se irá haciendo habitual mencionar escuetamente, sin más, el estado de salud. En el caso de don Alonso Bernadal se pone de manifiesto esa tendencia a dejar a la Providencia al margen de las enfermedades, especialmente cuando éstas, como es el cólera, tienen una etiología evidente. V.2. Invocación y protestación de fe Dentro de las cláusulas declaratorias, la invocación y la protestación de fe son las más impersonales y las que, como señalaba Barreiro, reflejan más el inconsciente colectivo que la mentalidad individual. La fórmula invocatoria con que se abren los testamentos va a sufrir escasas transformaciones entre 1700 y 1850. Sin duda, la más apreciable es la paulatina sustitución del "In dei nomine Amen", heredada de siglos anteriores, por el "En nombre de Dios Todopoderoso Amen", presente ya a comienzos del siglo XVIII. El último testamento en que vemos aparecer la fórmula latina es en el que otorga en 1794 el tendero Carlos Radoya 14 • Para nada asoma la ampulosidad de las fórmulas barrocas en los testamentos examinados. Como una de las muy raras excepciones habría que señalar la invocación que se hace en el de don Juan Antonio de la Cuesta -1810-: "En el nombre de Dios Todopoderoso y de la siempre (13) R. GARCIA CARCEL, "La muerte en la Barcelona del Antiguo Régimen. Aproximación metodológica", en Actas del// Coloquio de Metodología ... , V. 11, p. 120. (14) AHC, Protoclos, Leg. 283, 1794, f. 522. www.editorial.unican.es 264 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Virgen María , su bendita madre concebida sin la culpa original Amén ” ¹5 . Como rara excepción también , además de barroquismo , de cláusula invocatoria a la Trinidad , habría que mencionar la que abre el testamento otorgado en 1778 por Bentura de la Lanza : " En el nombre de la Santísima Trinidad , Dios Padre , Dios Hijo , Dios Espíritu Santo y de la Santísima Virgen María sin mancha de culpa orijinal desde el instante primero de su ser purísimo . Amén ” 16 La invocación a la Virgen y a la Trinidad apenas tiene el más mínimo peso en el conjunto de los testamentos frente a la escueta y generalizada " En el nombre de Dios Todopoderoso / Nuestro Señor Amén " . La posibilidad de introducir invocaciones personales al margen -o como ampliación— de las que imponen los estereotipados formularios notariales era muy reducida , fundamentalmente porque hacerlo exigía una especial formación religiosa e incluso teológica -para no caer en aberraciones — a la que , salvo el clero , y no todo él , no se tenía acceso . Quizás esos casos citados -Cuesta y Lanzay algunos más , al apartarse de la norma común de invocar , respondan más a una decisión personal que a un cliché notarial , puesto que en otros testamentos redactados por los mismos escribanos se acude a la invocación usual . En donde sí se impone incuestionablemente la decisión personal es en los testamentos ológrafos ; veamos dos casos dentro de la reducida muestra hallada . Don Blas Martínez inicia el que redacta en 1771 de una forma muy elemental : " Jesús , María y Josef " . Sin embargo , la supeditación de lo individual a lo colectivo , manifestada en ciertas cláusulas declaratorias , se evidencia en el momento de protocolizarse el testamento de ese comerciante ; su invocación desaparece y es sustituída por la fórmula " In dey nomini amen " 17 En el testamento que en 1789 redacta de su propia mano don Juan Lafont --no hemos podido averiguar si llegó a protocolizarse— no invoca estereotipadamente , sino que hace manifestación de lo que para él era fundamental en el plano religioso : " Si por los altos juizios de Dios Nuestro Señor es servido llevarme de esta vida para la eterna sin darme lugar a testar , lo hago por el presente " 18 . Lo fundamental era el concepto de Dios como dador y quitador de vidas y la creencia en una vida ultraterrena . En cuanto a la cláusula de protestación de fe , en el tránsito del siglo XVIII al XIX se asiste a una paulatina ampliación formularia . A comienzos del setecientos se halla consolidada la confesión de la creencia en el misterio de la Trinidad —en la práctica totalidad de los (15 ) Ibídem , Leg . 401 , 1810 , f . 583 . ( 16 ) Ibídem , Leg . 272 , 1778 , f . 386 . ( 17 ) Ibídem , Legs .: 266 , 1771 , f . 758 ; 213 , 1775 , f . 96 . ( 18 ) Ibídem , Leg . 278 , 1789 , f . 503 . La burguesía mercantil ante la muerte 265 casos desarrollada— , en el de la encarnación y en los demás del dogma . Esta es la redacción más habitual : " Creyendo como firmemente creo en el alto misterio de la Santísima Trinidad , Padre , Hijo y Espíritu Santo , tres personas distintas y un solo Dios verdadero , y en el de la Encarnación del verbo Divino en las purísimas entrañas de la Santísima Virgen y en todo aquello que nos enseña la Santa Madre Iglesia , en cuya fe y creencia protesto vivir y morir como fiel y católico cristiano " . El dogma trinitario era el primero en admitirse en las protestaciones de fe de todos los testamentos , ya que su aceptación es irrenunciable para un católico , y de lo que se trata es , precisamente , de afirmar esa catolicidad . En torno al último cuarto del siglo XVIII comienza a generalizarse la protestación de los sacramentos , unida siempre a la de " los demás misterios y verdades de fe que nos enseña la Iglesia ” , acompañando a ésta generalmente los atributos de santidad , catolicidad y apostolicidad . Hacia 1830 , aproximadamente , la cláusula se amplía con la incorporación frecuente , tras la Trinidad y la encarnación del Hijo de Dios , de " su nacimiento , vida , pasión , muerte , resurrección y ascensión gloriosa a los cielos " , completada igualmente con todos los demás misterios que predica la Iglesia . En ningún testamento hemos hallado la más mínima reticencia o rechazo de los dogmas fundamentales de la religión católica . Todos los comerciantes manifiestan su deseo de morir , como siempre habían vivido , en el senode la Iglesia . Incluso se da un caso en que el testador , don Pedro de la Puente Haza , conde de Casa Puente y destacado representante del comercio colonial santanderino , que , próximo a una mentalidad nobiliaria tradicional , manifestaba públicamente que su catolicismo era patrimonio heredado . En su testamento de fecha tan avanzada como 1842 hacía constar que sus padres le educaron " con las más sanas doctrinas de Nuestra Sagrada Religión que he procurado obserbar constantemente con la gracia de Dios , y esto he tenido que agradecer a mis vuenos padres " . La actitud del conde de Casa Puente parece guardar evidentes analogías con la de la nobleza , cuyos representantes , según los casos estudiados por Barreiro , suelen manifestar en sus testamentos creer lo que cree la Iglesia al igual que lo hicieron sus " mayores " ; ello sería expresión del " cristianismo viejo " , la mejor forma quizás de legitimar y consolidar , a través de la antigüedad de pureza de sangre , un título nobiliario que a Puente Haza le había venido de la mano de sus actividades mercantiles . A modo de conclusión habría que señalar el mantenimiento , en cuanto a las invocaciones , de la simplificación existente ya desde comienzos del ( 19 ) Ibídem , Leg . 465 , 1842 , f . 516 . ( 20 ) B. BARREIRO MALLON , “ La nobleza asturiana ... ” , p . 32 . www.editorial.unican.es 272 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 explicarían esa ausencia . Contra el primero hablan sobradamente las protestaciones de fe y otras cláusulas testamentarias . Contra la segunda el que Santander se hallaba bajo el protectorado de dos santos conjuradores de la peste en todo el occidente europeo , San Sebastián y San Roque , reforzados , desde 1503 , con otro de carácter local : San Matías ; esta tríada contaba incluso con su propio retablo en uno de los altares de la catedral³7 . La respuesta a la ausencia de ese tipo de encomendaciones habría que buscarla , pues , en otra dirección , o direcciones . 36 Una pudiera ser que el testamento es siempre manifestación expresa del ansia de salvación eterna -sin negar lo que de ordenación de los asuntos temporales tiene- , para la cual hemos visto que los comerciantes sí buscaban intercesores . En un testamento se solicita el perdón de los pecados , pero nunca la curación de una enfermedad ; y no creemos que sea tanto por la aceptación de la inevitabilidad de la muerte como desenlace de cualquier enfermedad , por leve que ésta sea , como por pertenecer ese perdón y esa curación a planos sustancialmente distintos . Otra respuesta pudiera ser que esos tres santos connotaran tan acusada y exclusivamente su carácter de protectores contra la peste y demás enfermedades contagiosas que se considerara poco menos que inútil su mediación para otros fines . Recuérdese cómo San Juan Nepomuceno se hallaba prácticamente ausente del cortejo de santos intercesores , pues los comerciantes le tendrían asignadas funciones estrictamente relacionadas con la protección y prosperidad de sus negocios . Una última : considerar a la burguesía mercantil como poseedora de una tan depurada fe religiosa que le hiciera ver la inutilidad de invocar a santos como Sebastián , Roque o Matías para poner fin a la epidemia de cólera , cuando la misma habría de remitir con sólo aplicar las medidas sanitarias precisas . Significaría esto un cambio fundamental en la mentalidad colectiva , ya plenamente moderna por lo secularizada . Y , sin embargo , la élite de esa burguesía , en tanto que élite de poder , reacciona desde el Ayuntamiento conforme a la más pura tradición . El libro de actas municipales correpondiente a 1834 es un óptimo indicador del comportamiento de las autoridades ante la epidemia . Antes de que llegue a Santander en Septiembre , comienza a perfilarse la estrategia a seguir : lo primero las medidas de carácter preventivo , el " cordón sanitario " ; como refuerzo de éste las medidas religiosas , es decir , las ro- ( 36 ) Sobre el culto a San Sebastián y San Roque como santos protectores de la peste véase J.N. BIRABEN , Les hommes ... , V. II , pgs . 78-80 . A. CROIX La Bretagne aux 16e et 17e sicles . La vie , la mort , la foi . Paris , 1981 , V. II , pgs . 514-516 . Sobre el culto a San Matías , Voto y capitulaciones que esta villa de Santander y los señores Prior y cabildo de ella hicieron a honra del Apóstol San Matías ( abogado de la pestilencia ) , año de 1503 , BMS , Manuscritos , Ms. 219 -III , fols . 9-14v . ( 37 ) AMS , Leg . A - 58 bis . La burguesía mercantil ante la muerte 273 gativas públicas , siendo en este momento cuando entran en acción San Sebastián , San Roque y San Matías . Era ésta , por cierto , una estrategia nada nueva , pues contaba con un largo pasado , yno sólo en Santander 38 . A partir de Julio de ese año se inicia una correspondencia cruzada entre el Ayuntamiento santanderino y el cabildo catedralicio , teniendo como tema central el cólera . En la sesión municipal del día 22 de ese mes se acordó " dar comisión a los señores Lavat y Trueva [ ambos comerciantes ] para que , a nombre del Ayuntamiento , inviten al cabildo eclesiástico a hacer rogativas públicas en esta ciudad para suplicar al todo Poderoso la liberte del terrible azote del cólera morbo " " 39 El punto final de la epidemia lo pone un solemne " Te Deum " solicitado el 30 de Octubre por los regidores al cabildo en acción de gracias por haber cesado aquélla . 40 Saltando en el tiempo y situándonos en 1854 , año en que la ciudad es visitada otra vez por el cólera , volvemos a oir nuevamente la voz de la burguesía mercantil a través ahora del periódico local de 1834 no se conserva prensaque mejor la representaba : el Boletín de Comercio . El 20 de Octubre se publica un editorial del que extraemos un fragmento : “ La Providencia trata a Santander benignamente . Una enfermedad que ha creado el terror de otras poblaciones , aquí aparece enviada solamente para advertirnos que se viva dignamente " " . La mentalidad de quien esto escribió se hallaba en el mismo estadio que la de quienes , en 1503 , ponían a Santander bajo la protección de San Matías " por cuanto en esta villa , por los pecados del pueblo , había de continuo grande pestilencia " 42 . Tal mentalidad , diríamos con Biraben , se perdía en la noche de los tiempos , por cuanto que la peste -en este caso simplemente cólera- , concebida como castigo divino por los pecados de los hombres , era una idea de remoto pasado asumida luego por el cristianismo¹³ . La voz de la burguesía mercantil la oímos también esta vez desde el Ayuntamiento a través de las actas municipales de Septiembre a Octubre de 1854 , reproduciendo el consabido ciclo de profilaxis médica - rogativasTe Deum * . 44 Institucionalmente esa burguesía actuó ante el cólera en el siglo XIX como se venía haciendo históricamente , es decir , asociando ciencia del ( 38 ) Sobre los mecanismos sanitarios y religiosos que el gobierno español comienza a poner en marcha desde 1832 ante la amenaza del cólera véase V. PEREZ MOREDA , Las crisis ... , pgs . 392-393 . ( 39 ) AMS , Actas , Lib . 2.224 , sf . También ACS , Actas , Lib . A - 34 , f . 80v . ( 40 ) ACS , Actas , Lib . A - 34 , f . 189 . ( 41 ) Boletín de Comercio , ( 20.10.1854 ) ( el subrayado es nuestro ) ( 42 ) Voto y capitulaciones ..., f . 11 ( el subrayado es nuestro ) . ( 43 ) J.N. BIRABEN , Les hommes ... , V. II , p . 182 . ( 44 ) AMS , Actas , Lib . 2.246 , sf . www.editorial.unican.es 274 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 momento y religión . Individualmente desconocemos esa actuación al carecer de fuentes que permitan precisar los niveles de participación de los comerciantes en las rogativas públicas y demás actos religiosos al efecto . Lo que sí hemos podido conocer , tal y como se ha expuesto , es la actitud de esos comerciantes ante la cláusula encomendaoria . Una cláusula que , manteniendo un mismo esquema - Virgen María , ángel de la guarda , santos del nombre del testador , de su devoción particular y de la corte celestial— , evolucionó durante el período 1700-1850 desde la minuciosidad descriptiva del cortejo de intercesores a la simplificación formularia del mismo . Una cláusula , en fin , a la que ningún testador renuncia , puesto que precisa de ese cortejo en el trascendental juicio a que habrá de ser sometida su alma . V.4 . L a mortaja o el triunfo del franciscanismo Siguiendo la estructura formal del testamento , entramos en las cláusulas decisorias a través de la elección de las ropas con que el testador desea ser enterrado . Encomendada el alma a Dios , y elegidos los intercesores que habrían de abogar por ella en el juicio divino , el testador manda ese alma al cielo , " para donde fue criada " , y el cuerpo “ a la tierra de que fue formado , el cual , hecho cadáver , quiero se amortaje " , palabras que encontramos en todos los testamentos para indicar el destino terreno del cuerpo . La mortaja , como el escapulario , se concibe , según Barreiro , a modo de " sacramental , una más de las muchas seguridades de salvación que el hombre busca " ,, 45 El cuadro n.º 11 , en el que se han distinguido dos secuencias cronológicas -siglo XVIII y 1800-1850- , va a permitir apreciar los cambios que , en cuanto a la elección de mortaja , hubieran podido producirse en el tiempo . En una valoración global del período 1700-1850 se observa que es el hábito de San Francisco - " Padre de pobres " - , solicitado en 115 testamentos -62,8 % del total- , el que domina sobre los demás tipos de mortaja . Este porcentaje se vería incrementado si tomáramos en cuenta las mujeres de comerciantes que , al testar conjuntamente con sus maridos , optan igualmente por el hábito franciscano . Habría que pensar también que éste pudo muy bien cubrir el cuerpo de algunos de los testadores que dejaron la elección de mortaja a la voluntad de sus albaceas . Existen también dos casos en que se solicita indistintamente el hábito franciscano o el carmelita . ( 45 ) B. BARREIRO MALLON , “ La nobleza asturiana ... " , p . 35 . la burguesía mercantil ante la muerte 275 CUADRONº 11 Elección de mortaja por los comerciantes: 1700-1850 MORTAJA S.XVIII % 1800-1850 % Hábito de San Francisco 73 92,4 42 40,4 Hábito N.3 Sra. del Carmen 1 1,3 5 4,8 Hábito de San Bernardo 1 1,3 Hábito de S. Francisco o del Carmen 2 1,9 Hábito N.ª Sra. de los Dolores 1 1,0 Sábana blanca 4 3,9 Vestido de uso personal 3 2,9 A voluntad de los albaceas 4 5,0 40 38,4 No especifica 7 6,7 TOTAL 79 100,0 104 100,0 FUENTE: A.H.C., «Protocolos». Se observa al mismo tiempo en el cuadro anterior el escaso peso que, comparativamente con el de San Francisco, tienen los restantes hábitos. El del Carmen, el más solicitado tras ése, representa tan sólo el 3,3% en el conjunto de los testamentos, porcentaje que pudiera verse incremen tado, aunque creemos que nunca con la misma intensidad que en el caso franciscano, si los albaceas hubieran optado por él. Continuando con el análisis de los hábitos, si bien comparando ahora· los dos períodos establecidos, se hace patente el considerable descenso de solicitudes del franciscano durante la primera mitad del siglo XIX, descenso que en ningún momento creemos haya de ser valorado como indicador de una caída de la devoción al santo de Asís; téngase en cuenta en este sentido ese 38,4% de testadores que, entre 1800 y 1850, y con más frecuencia conforme avanzan estas cinco décadas, optan por dejar la elec ción de mortaja a sus albaceas. García Cárcel, al analizar los testamentos barceloneses del siglo XVIII, destaca esa tendencia a delegar tal elección en los albaceas, lo cual, en el caso de ser éstos familiares, supondría una "confianza del testador en su familia, reflejo de una cohesión del núcleo familiar extraordinaria"46 • (46) R. GARCIA CARCEL, "La muerte en la Barcelona ... ", p. 121. También Barreiro, en la Asturias del siglo XVIII, observa esa tendencia "a confiar a los albaceas y herederos todo lo que hasta entonces se decidía personalmente e incluso se apremiaba a su cumplimiento", B. BARREIRO MALLON, "La nobleza asturiana ... ", p. 34. www.editorial.unican.es 276 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 En el caso de la burguesía mercantil santanderina se evidencia esa confianza , ya que la práctica totalidad de los testadores nombra entre sus albaceas a los más allegados familiares . Confianza en la familia y , añadiríamos , también en el propio grupo profesional , pues con bastante asiduidad figuran entre los albaceas hombres del comercio . El predominio de la mortaja franciscana entre los comerciantes santanderinos responde a un fenómeno ampliamente generalizado en la España del siglo XVIII . Refiriéndonos a Santander , habría que tener en cuenta la importante presencia de la orden de San Francisco , que cuenta con tres conventos en la ciudad , si bien tan sólo uno es de la rama masculina ; los miembros de ésta serían realmente los encargados de difundir y mantener la devoción al santo entre la población urbana . Esta circunstancia , unida a que , hasta 1830 aproximadamente , dicho convento es a la vez uno de los dos enterratorios con que cuenta Santander -el otro es el de la catedral- , tuvo que influir de manera decisiva en la hegemonía de la mortaja franciscana . A través de la predicación y de la confesión los frailes tratarían de atraerse el mayor número posible de fieles , orientando sus conciencias hacia los beneficios espirituales que habría de reportarles enterrarse con dicha mortaja y , además , en el propio convento de su orden . La venta del hábito , los derechos de enterramiento y las honras fúnebres y sufragios a celebrar en la iglesia conventual eran una buena fuente de ingresos para los franciscanos , lo cual representaba una forma de competencia para la única parroquia existente en Santander : la catedral . En 1792 el cabildo catedralicio ordenaba se investigase " acerca del violento enterramiento de Doña Cándida de Casamonte por parte de los religiosos del convento de San Francisco " , pues se sospechaba que éstos habían actuado en contra de su voluntad de ser enterrada en el cementerio de la catedral¹7 . Barreiro , al referirse a la masiva presencia de la mortaja franciscana en el siglo XVIII , rechaza como únicamente válida " la presión de los frailes por imponerla y así obtener unos ingresos más o menos saneados " ; para él , esa presencia respondía a motivaciones más profundas : " Los franciscanos tuvieron un gran arraigo popular y su espíritu caló hondo en los sectores acomodados , quienes parecen querer aproximarse , a través de los frailes , a los mismos pobres a quienes representan " Sería ahora difícil discernir si esa aproximación respondía a un sentimiento de auténtico espíritu franciscano o si se trataba de una aproximación puramente circunstancial en una coyuntura premortuoria , en la que convenía manifestar sobriedad , humildad y despego de las cosas te- ( 47 ) ACS , Actas , Lib . A - 30 , f . 39v . En 1773 se había mandado investigar el entierro de José Maquíbar ante la misma sospecha , Ibídem , Lib . A - 27 , f . 160v . ( 48 ) B. BARREIRO MALLON , “ La nobleza asturiana ... " , p . 35 . la burguesía mercantil ante la muerte 277 rrenas, actitud sobre la que volveremos en un posterior apartado. En otras palabras, la cuestión a dilucidar sería si se había vivido conforme a los valores del franciscanismo o si tan sólo se deseaba morir formalmente "al modo franciscano". Recuérdese, además, la vinculación de San Francisco al culto a las ánimas del purgatorio, un estímulo más para desear ser amortajado con su hábito. Por lo que a la burguesía mercantil se refiere, no hay duda de que sus integrantes, al menos quienes nos han dejado sus testamentos, de seaban en su mayoría morir franciscanamente. Y lo deseaba tanto un miembro del "gremio de mercaderes" de comienzos del siglo XVIII como un "mercader de por mayor y menor" de mediados del mismo, un tendero, un corredor de comercio o un representante del capitalismo mercantil de finales del setecientos y primera mitad del XIX. El dominio de la mortaja religiosa, y dentro de ella el del hábito de San Francisco, no debe hacer olvidar otros tipos de sudario, pues son los que pueden hablarnos de cambio. Tomemos para ello nuevamente los datos reflejados en el cuadro n. º 11. Vemos en él cuatro casos de comerciantes que, en los testamentos que otorgan entre 1834 y 1838, disponen ser amortajados con una simple sábana blanca -don Miguel Catalá Alonso, don Ramón del Solar Noreña, don José M.ª Redonet y don Nicolás de Campiña y Más49 • Dada su pertenencia al mundo del gran comercio, el factor económico -en 1832 un hábito de San Francisco costaba 44 reales50 -no puede explicar en ninguno de los casos el deseo de ser amortajados con una sábana, lo habitual entre los pobres. La explicación se halla precisamente en su voluntad de abandonar este mundo con la máxima elementalidad en el vestir, aproximándose así a los menesterosos. Pero es que, además, don Ramón del Solar y don Nicolás de Campiña refuerzan explícitamente ese deseo al disponer, el primero de ellos, que su entierro sea "de la clase más pobre y humilde de modo que no respire ostentación ni vanidad y, en consecuencia, sólo se pondrán y encenderán doce achas de cera"51; y el segundo que su entierro se realice "con el menor aparato y costo posible, respirando siempre una humildad completa que en nada tienda a ostentación ni vanidad"52 • Junto a quienes solicitan ser amortajados con sábanas blancas apa recen otros tres comerciantes, también en la década de 1830, disponiendo lo sean con vestidos de su uso personal: don Marcos de Ogueta Lezana, (49) AHC, Protocolos, Legs.: 406, 1834, f. 1.086v. y l.353v.; 546, 1834, f. 286v.; 461, 1838, f. 355v. (50) Ibídem, Leg. 402, 1832, f. 784. (51) Ibídem, Leg. 406, 1834, f. 1.354. (52) Ibídem, Leg. 461, 1838, f. 355v. www.editorial.unican.es 278 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 doña M.ª del Carmen Barbachano Laurencín -continuadora de los negocios de su marido , don Marcelino de Aguirre Herasy don Manuel Gutiérrez Ramos . Del primero sólo sabemos que era " del comercio de Santander " sin más , en tanto que la viuda de Aguirre representaba el comercio internacional y Gutiérrez Ramos era corredor de comercio . Don Marcos Ogueta testa conjuntamente con su mujer y ambos disponen ser amortajados " con el vestido más despreciable de los de nuestro uso " , reforzada esta renuncia a toda vanidad con la celebración de " un entierro el más humilde " 5 . A esta actitud se asemeja la de doña M.ª del Carmen Barbachano al disponer , además del vestido por mortaja , se le haga un entierro " procurando que sea de los más humildes y que no respire lujo , hostentación ni aparato " 54 . En cuanto a don Manuel Gutiérrez , tras ser amortajado con la ropa de su uso , su voluntad es se le haga un entierro " de segunda clase " 55 . Ciertamente que estos casos , así como los anteriores , resultan una excepción dentro del conjunto de la burguesía mercantil . No obstante ¿ representan la manifestación de un cambio de mentalidad entre algunos de sus representantes en cuanto al ritual de la muerte ? Continuemos examinando otras cláusulas testamentarias para retomar más adelante esta cuestión . Recordemos ahora tan sólo cómo en la elección de mortaja la burguesía mercantil se orientó , continuando la tradición , hacia la franciscana , masivamente durante el siglo XVIII y con menor intensidad durante el período 1800-1850 , aunque no podamos precisar en qué medida , dada la creciente tendencia en esas cinco décadas a delegar en los albaceas dicha elección . En esas mismas décadas será también cuando se soliciten mortajas que expresan una cierta mutación de la sensibilidad religiosa . V.5 . L a sepultura : de la iglesia al cementerio general Amortajado e l cuerpo , hay que devolverlo a la tierra " de que fue formado " , un acto más , el penúltimo , del ritual funerario . Un acto , además de necesario , importante desde una perspectiva religiosa , social y cultural . El testador , al elegir el lugar donde desea ser enterrado , cuando le cabe la posibilidad de hacerlo , está manifestando implícitamente -y a veces no tan implícitamenteun conjunto de valores . Tratemos de acercarnos a ellos partiendo previamente de los resultados que se ofrecen en el siguiente cuadro : (53 ) Ibídem , Leg . 400 , 1831 , f . 605v . ( 54 ) Ibídem , Leg . 406 , 1834 , f . 955v . ( 55 ) Ibídem , Leg . 408 , 1835 , f . 1.459v . la burguesía mercantil ante la muerte 279 CUADRO N" 12 Elección de sepultura por los comerciantes: 1700-1850 SEPULTIJRA S.XVIII % 1800-1850 % Convento de San Francisco 48 60,7 23 22,1 Colegio/Catedral 31 39,3 2 1,9 Cementerio general 49 47,1 A voluntad de los albaceas 20 19,2 Capilla privada propia 1 1,0 No especifica 9 8,7 TOTAL 79 100,0 104 100,0 R.JENJ'E: A.H.C., «Protocolos,.. Es notable el contraste entre las realidades del siglo XVIII y de la primera mitad del XIX en lo referente al lugar elegido como última morada. Y lo es en un doble sentido: en cuanto a ese lugar y en cuanto a quién lo ha de decidir. El primero de esos aspectos necesita ser matizado, puesto que el contexto -y el conceptodel enterramiento se modificó profundamente entre 1800 y 1850, modificación que escapa a la propia decisión del tes tador, al venir impuesta por los poderes públicos a través del denominado "cementerio general". No obstante, comentemos la especificidad de esos dos períodos. En el siglo XVIII, y aún antes, Santander contaba con dos únicos espacios para acoger a los muertos: el cementerio parroquial, sito en la iglesia colegial -recordemos que catedral desde 1754-, y el convento de San Francisco. El cuadro n.º 12 muestra cómo durante esa centuria los comerciantes optan mayoritariamente por el segundo, quizás como expresión del menor peso de la parroquia en la vida religiosa local56 • Muestra también cómo en la totalidad de los casos es el propio testador quien elige la sepultura, como eligió también, en su práctica mayoría, la mortaja. Precisar si el enterramiento se efectuaba en el interior de la iglesia, conventual o parroquial, o simplemente en la tierra anexa a ellas no es posible por la ambigüedad con que suele redactarse esta cláusula. Con (56) Vovelle, en el caso francés, entiende así el predominio de los conventos frente a las iglesias parroquiales como lugares de enterramiento, M. VOVELLE, Piété baroque ... , pgs. 186-187. www.editorial.unican.es 280 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 toda certeza conocemos 14 casos -17,7 % - de enterramientos dentro de las iglesias 9 en la del convento y 5 en la colegial / catedral- . Esos enterramientos bajo techo sagrado habrían de efectuarse en sepulturas adquiridas por los testadores , heredadas o , bien , cedidas por sus propietarios . Afirma Vovelle que la atención prestada a la sepultura es un elemento importante de la sensibilidad colectiva , pues " consolida las tradiciones familiares por la práctica de la tumba familiar , perpetúa las fraternidades devotas más allá de la muerte a través de las capillas de cofradías y plasma también algo que es menos noble : la galería de los honores por el aspecto 657 ostentoso de las tumbas “ La consolidación y perpetuación de los vínculos familiares a través del gesto de enterrarse junto a los parientes más directos padres , cónyuges , hijos apenas las vemos manifestarse entre la burguesía mercantil , ya que tan sólo en seis testamentos se dispone que el enterramiento se haga en sepulturas en donde reposan esos parientes . En cuanto a la utilización de la sepultura como « galería de los honores » , este aspecto se nos escapa , pues desconocemos su aspecto externo y , por tanto , el nivel de ostentación . Creemos , sin embargo , que el simple deseo de ser enterrado en el interior de la iglesia manifiesta en esos 14 miembros de la burguesía mercantil la satisfacción de su vanidad . Esta la vemos acentuarse en el caso de la viuda de Santelices , quien en 1765 confesaba su deseo de recibir sepultura en la capilla privada de don Fernando Calderón de la Barca , perteneciente a una de las viejas familias santanderinas históricamente integrantes de la élite de poder local58 . La viuda de ese comerciante de la primera mitad del siglo XVIII , al que vimos adoptando algunos hábitos de vida nobiliarios , va tras el prestigio social que representaba enterrarse en la capilla de un Calderón de la Barca , deseo que , habría que suponer , se fundamentaría en vínculos de amistad -o de clientelismoentre ambas familias . Tradicionalmente los enterramientos dentro de la iglesia iban íntimamente asociados a las familias notables de una comunidad . Refiriéndose al Cáceres del siglo XVI , Rodríguez Sánchez afirma que " la compra de una sepultura en el interior de una iglesia [ supone ] una disponibilidad económica y una categoría social determinada " . En el caso de la burguesía mercantil del setecientos , el momento de la muerte podía ser el apropiado , a través de un entierro bajo techo sagrado , para compensar un cierto anonimato social padecido en vida . ( 57 ) M. VOVELLE , Piété baroque ... , p . 106 .: ( 58 ) AHC , Protocolos , Leg . 212 , 1765 , f . 17 . ( 59 ) A. RODRIGUEZ SANCHEZ , Cáceres : población y comportamientos demográficos en el siglo XVI . Cáceres , 1977 , p . 161 . il: .&t ',, - . -..,;· ••.• ' _,_..) tw __ ,,i;',;,,......,..,,¿ . .,., .. -....'I� -''L, Gestos de espiritualidad y mundanidad en los enterramientos en el interior de las iglesias, según un grabado francés del siglo XVIII. ¡;-- O' e: ()Ó e: � i:i' 3 "' 8 � :::.; e:, ::, � Q 3 e: "' � N 00 .... www.editorial.unican.es 288 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 V.6 . Las honras fúnebres Continuando con las cláusulas decisorias , prestamos ahora atención al entierro y al conjunto de ceremonias religiosas previas al depósito del cadáver en la sepultura . Las honras fúnebres quedan a total discreción del testador , estando condicionadas en todo caso por las disponibilidades económicas del mismo y /o por su propia mentalidad religiosa . Las honras fúnebres pueden ser una buena ocasión para autoexaltarse pública y socialmente : la categoría de las exequias , el cortejo , el número de sacerdotes oficiantes , etc. Vamos a contemplar dos aspectos fundamentales de ese ritual : el cortejo fúnebre y las exequias . V.6.1 . E l cortejo fúnebre Para valorar el tipo de acompañamiento que solicitan los miembros de la burguesía mercantil entre 1700 y 1850 hemos elaborado el siguiente cuadro : CUADRO Nº 13 Cortejo f únebre solicitado por los comerciantes : 1700-1850 CORTEJO S.XVIII % 1800-1850 % Cofradías 8 10,2 7 6,7 Cabildo colegial / catedralicio 6 7,6 Comunidad de San Francisco 4 5,0 2 1,9 Comdad . San Francisco y Cofradías 4 5,0 Cabildo col./cat . y Cofradías 4 5,0 Comdad . S. Francisco , Cabildo y Co4 5,0 fradías Comdad . S. Francisco y Cabildo 1 1,3 Pobres Comdad . S. Francisco y Pobres Cofradías y Pobres │││ 2 1,9 1 1,0 1 1,0 No lo solicitan 27 34,2 32 30,8 A v oluntad de los albaceas 21 26,7 55 52,9 No especifica - 4 3,8 TOTAL 79 100,0 104 100,0 FUENTE : A.H.C. , « Protocolos » . la burguesía mercantil ante la muerte 289 Como puede apreciarse, por lo que al siglo XVIII se refiere, es evidente el predominio de los comerciantes que no solicitan acompañamiento y el de los que dejan la decisión a sus albaceas, tendencia esta última que va acentuándose en las tres últimas décadas de esa centuria. Se aprecia igualmente en el cuadro, dentro del grupo de comerciantes que sí solicitan cortejo, la superioridad numérica de quienes disponen acompañamiento único -cofradías, cabildo colegial/catedralicio o con vento de San Franciscofrente a aquellos otros que desean asista a su entierro más de una de esas instituciones. A ellas habría que añadir la presencia, no sabemos con qué magnitud al no explicitarse, del clero parroquial, independientemente del cabildo; todavía a mediados del XIX Santander contaba tan sólo con una parroquia, la catedral -el templo parroquial se hallaba situado en la capilla de El Cristo-, y cuatro ayudas de parroquia o adyutrices: Anunciación, Consolación, San Francisco y Santa Lucía 77. Habría que destacar también, a la vista de los resultados expuestos en el cuadro, la importancia que se concede a las cofradías a la hora de disponer el cortejo fúnebre. La asistencia de esas tres instituciones -cabildo, comunidad fran ciscana y cofradíasgarantizaba al testador, cuando llegara su hora final, un mayor número de oraciones por su alma, pero también era una manera de mostrar a la sociedad la importancia del difunto. Si nos fijamos en los nombres de quienes dispusieron la asistencia a su entierro y exequias de una o más cofradías, del cabildo y de los frailes franciscanos, vemos que, en su momento, representaron la élite de la burguesía mercantil: Ignacio de Somonte -1712-, don José de la Bárcena Coterillo -1724-, don José de Traspuesto -17 47 - y don Juan Laplace -1789-78 • Otros integrantes de esa élite -Matías de Arcocha, don Pedro de la Bárcena Lienzo, don José de Haza, don Bernardo de Sara, ... -figuran entre los solicitantes de la presencia de dos de esas instituciones. No obtante, establecer una relación de causa-efecto entre pertenecer a la élite de los negocios y hacerse acompañar necesariamente de un amplio cortejo fúnebre no sería exacto en todos los casos; don José de Santelices, por ejemplo, a quien en tantas ocasiones nos hemos referido por su repre sentatividad en el mundo mercantil, dispone en su testamento de 1748 le acompañe tan sólo el cabildo, caso que no es el único 79. Sí hemos podido observar que, entre los que dejan ordenado el acom pañamiento mortuorio, se tiende, a partir de las décadas de 1760-1 770, a (77) ACS, Actas, Lib. A-35, fols. 130v.-133v. y ISOv.-151. (78) AHC, Protocolos, Legs.: 176, 1712, f. 107v.; 171, 1724, f. 82v.; 208, 1747, f. llv.; 278, 1789, f. 503v. (79) ldem, Botín, Leg. 18, doc. 4/14, sf. www.editorial.unican.es 290 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 reducir la presencia del cabildo catedralicio y de la comunidad franciscana , manteniéndose , en cambio , aunque también con menor intensidad que en las décadas anteriores , la de las cofradías . Creemos que se iba caminando hacia una sobriedad en el ceremonial fúnebre , acentuada sin duda durante la primera mitad del siglo XIX . Las cofradías , por sus prácticas religiosas , por las obras asistenciales -y actos lúdicosque fomentan y por las solidaridades que crean han suscitado el interés de los historiadores de las mentalidades . De ahí el que no podamos ignorar la relación de los comerciantes con ellas . A través de los testamentos conocemos las cofradías y hermandades que desde comienzos del siglo XVIII existían en Santander : Venerable Orden Tercera de Penitencia de San Francisco la más representada en los testamentos- , cofradías de Animas , Santísimo Sacramento , Virgen del Carmen , Concepción , Consolación , Misericordia , Socorro , Remedios , Rosario , San Antonio , San José y Santa Rosa de Vitervo - singular devoción fomentada por los jesuitas- . En esos testamentos se pone de manifiesto la pertenencia de la práctica totalidad de los comerciantes -nos referimos a los que dispusieron acompañamiento fúnebrea más de una cofradía o hermandad , entre las que la V.O.T. de San Francisco era casi obligada , lo cual viene a reafirmar la importancia de esta orden en Santander y el arraigo de la devoción al santo de Asís entre la burguesía mercantil . En 1712 Ignacio de Somonte dispone que deberán asistir a su entierro " la hermandad de la Terzera Orden y las Cofradías de San Antonio , las Animas , la Misericordia y demás de que soy hermano " . Don José de la Bárcena Coterillo -1724y Angel Prieto de Sobalante -1756manifiestan también ser hermanos de varias cofradías , sin especificarlas . Doña Josefa Antonia de Ulibarri , viuda de Santelices , pertenece en 1765 a las de la V.O.T. , Santísimo Sacramento , San Antonio , Nuestra Señora de los Remedios y Santa Rosa de Vitervo . Tómense estos casos presentados como 83 82 ( 80 ) Una obra ya clásica sobre las cofradías es la de M. AGULHOM , La sociabilité meridionale : confréries et associations dans la vie collective au Provence Orientale à la fin du XVIIIe siècle . Aix - en - Provence , 1966 , 2 vols . En el caso español pueden consultarse : A. RUMEU DE ARMAS , Historia de la Previsión Social en España . Cofradías . Gremios . Hermandades . Montepios . Barcelona , 1981. F. AGUILAR PIÑAL , Asociaciones piadosas madrileñas del siglo XVIII . Madrid , 1971. J.M. CASTELLS , Las asociaciones religiosas en la España contemporánea . Un estudio jurídico administrativo ( 1767-1965 ) . Madrid , 1973. F. ABBAD , " La confrérie condamnée ou une spontaneité festive confisquée . Un autre aspect de l'Espagne à la fin de l'Ancien Régime " , Mélanges de la Casa de Velázquez , XIII ( 1977 ) , pgs . 361-384 . W. CALLAHAN , " La crisis de caridad a finales del Antiguo Régimen : la Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid , 1790-1813 " , II Simposio sobre el padre Feijoó y su siglo . Oviedo , 1983 , V. II . ( 81 ) AHC , Protocolos , Leg . 176 , 1712 , f . 107v . ( 82 ) Ibídem , Legs .: 171 , 1724 , f . 82v .; 218 , 1756 , f . 467v . ( 83 ) Ibídem , Leg . 212 , 1765 , fols . 17v . - 18 . la burguesía mercantil ante la muerte 291 ejemplo de otros muchos y no como excepcionales. Casi todos los co merciantes que solicitan la asistencia de cofradías a su entierro lo hacen precisamente por ser miembros de ellas. Hemos hecho referencia párrafos atrás al testamento como fuente que nos ha permitido conocer las distintas cofradías existentes en Santander desde 1700 y, por lo tanto, la integración de representantes de la burguesía mercantil en las mismas. Dicha fuente ha venido a suplir el gran vacío documental que pesa sobre tales instituciones. De todas las cofradías mencionadas, nada más que de una, de la de Animas, hemos Jodido hallar el libro de cofrades, correspondiente al período 1770-1786 . Además de abarcar tan sólo 16 años, no ofrece la posibilidad de establecer los ritmos anuales de inscripción de nuevos cofrades, pues, salvo el quinquenio 17821786, las inscripciones no se registran año por año. En la mencionada cofradía se halla inscrito el 28,2% de los comerciantes -algunos ya falle cidosque figuraban en el catastro de Ensenada, a los que se van su mando otros, incorporados a la actividad mercantil santanderina en torno a 1770 y años posteriores, entre ellos don Juan Samín Marc, don Manuel Sentíes, don Juan de Toca Río, don Francisco Banuet, don Manuel Victorica, don Pablo Urruchúa o don José de Escalante. Entre 1782 y 1786 puede constatarse la incorporación anual a la cofradía de Animas, cuando menos, de un comerciante. El libro de esta cofradía refleja la pluralidad social de sus integrantes, pues, junto a miembros de la burguesía mercantil figuran representantes del clero, de profesiones liberales y de artesanos, aunque las imprecisiones en nombres y apellidos impiden obtener resultados numéricos rigurosos. Tal pluralidad, unida al hecho de no haber hallado entre los inscritos a miembros de las familias "notables" locales -ello no significa que no hubieran pertenecido a la cofradía en otro tiempoapuntaría hacia u_n carácter más "democrático" que nobiliario de la cofradía de Animas, im plantada merced a la acción misionera de los franciscanos y cuyo objetivo fundamental era "el sufragio de las venditas Animas que se hallan detenidas en las incomparables penas del Purgatorio, especialmente las de los her manos difuntos, para que, aplacando la Divina Justicia y dándose ésta por satisfecha, se digne sacarlas de aquella tenebrosa cárzel, llebándolas a gozar de la eterna felicidad"85 • Si importante es la presencia de comerciantes en la cofradía de Ani mas, más lo es aún en la V.O.T. de San Francisco. Sabemos que en 1776 integran su junta rectora don Juan Nepomuceno de Victorica, don Fran cisco J. Martínez Leguina, don José Gómez de Barreda, don Bias Martínez, (84) ACS, Lib. A-91. (85) ldem, Lib. A-91, f. 18. Sobre la pervivencia actual de estas cofradías en pueblos de la Montaña véase W.A. CHRISTIAN (Jr.), Religiosidad popular ... , pgs. 119-122. www.editorial.unican.es 292 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 don Antonio del Callejo , don Manuel de la Bárcena , don Manuel del Moral y don Manuel Victorica , comprometidos todos ellos , como los demás hermanos terciarios , en tareas de atención a los pobres De un siglo XVIII con un 39,1 % de testadores solicitando en el cortejo fúnebre la presencia de cofradías , del cabildo eclesiástico y / o de los frailes franciscanos pasamos a una primera mitad del XIX durante la cual ese porcentaje desciende al 12,5 % ; ¿ cómo interpretar este descenso ? Hay que tener en cuenta fundamentalmente ese 52,9 % de comerciantes que delega en sus albaceas la decisión de incorporar o no acompañamiento al entierro , además del grupo de los que no lo solicitan y del que no lo especifican , que representan en total el 87,5 % de los testadores . El fuerte crecimiento del porcentaje de quienes delegan en sus albaceas manifiesta una vez más el incremento de la confianza en la familia , presente siempre entre ellos . Se observa en el cuadro n.º 13 cómo el porcentaje de quienes no solicitan acompañamiento entre 1800 y 1850 -30,8 % - ha descendido respecto del siglo XVIII -34,2 % - ; pero , insistimos , no se ha visto acompañado de un aumento de los que sí lo hacen , sino de aquellos que lo confían a sus albaceas . Es precisamente este grupo de comerciantes que optan por confiarlo el que impide valorar con precisión la evolución del cortejo fúnebre durante la primera mitad del siglo XIX . No obstante , creemos que durante este período se tiende , aunque ya se aprecia antes de finalizar el setecientos , a una simplificación del mismo . Por un lado , los 13 comerciantes que dejan dispuesto el cortejo acuden tan sólo a cofradías y a la comunidad franciscana de forma independiente y no ya asociadasy a un nuevo grupo como es el de los pobres , del que nos ocuparemos más adelante ; los pobres acompañarán al cadáver como cortejo único o , bien , asociados con cofradías o con los franciscanos . El cabildo catedralicio no aparece ya solicitado en ninguno de los casos . Por otro lado , hay que tener en cuenta que , entre los comerciantes que dejan la elección del cortejo y las exequias fúnebres a la voluntad de sus albaceas , existe un 30,9 % que manifiesta su deseo de sencillez , rechazando todo tipo de ostentación : " sin aparato alguno de vanidad " , " con el menor aparato " , " que ni falte a lo decente ni exceda a lo superfluo y de luxo " , etc. Una y otra situación inducen a pensar en esa simplificación del cortejo a la que aludimos párrafos atrás . Ateniéndonos a los ocho comerciantes que demandan la presencia de cofradías , tan sólo se acude a tres de ellas : la V.O.T. de San Francisco , ( 86 ) AHC , Protocolos , Leg . 231 , 1776 , f . 74. En torno a la V.O.T. véase A. DE SOBRADILLO , La Tercera Orden , su regla e indulgencias . Salamanca , 1948 . La burguesía mercantil ante la muerte 293 la de la Virgen del Carmen y la Milicia Cristiana , ésta surgida en 1788 y la más representada en los testamentos . La no mención de otras existentes durante el siglo XVIII , así como el protagonismo alcanzado por la Milicia Cristiana en el asociacionismo religioso local , es una consecuencia directa de la drástica reducción de cofradías que se produce en 1787 y de la que son protagonistas el poder central y el obispo de la diócesis santanderina Menéndez de Luarca . Esa reducción era el punto final de una política iniciada en 1783 por los gobernantes ilustrados al suprimir todas las que se hubieran creado sin la aprobación real87 . Para los hombres de la Ilustración española las cofradías se convirtieron en blanco de sus críticas , puesto que habían ido pervirtiéndose en cuanto a sus fines , transformándose cada vez más enmeras promotoras de festejos y banquetes que significaban , entre otras cosas , cuantiosos desembolsos , en tanto que se olvidaban los principios religioso - asistenciales que justificaron en su momento su creación . Esas críticas pueden concretarse fundamentalmente en tres de diversa naturaleza : religiosa , por cuanto promocionaban unas formas equívocas de religiosidad ; económica , al fomentar la ociosidad y los gastos improductivos ; política , al escapar al control del Estado . Estas críticas no eran muy diferentes de las que lanzaba la jerarquía eclesiástica española , que también anhelaba controlar tales instituciones , pues , contrariamente al espíritu centralizador contrarreformista , podían representar , como afirma Bossy , " un modelo alternativo de Iglesia " . Como parte integrante de esa jerarquía , el obispo de Santander hizo suyo el deseo de poner bajo su autoridad las cofradías , asemejándose en sus críticas a los ilustrados . En 1787 denunciaba que los fondos de tales instituciones " o se detienen entre las manos de los Administradores o se disipan en pleitos , comidas y funciones pomposas más que devotas ” , 89 Al año siguiente de realizar esta denuncia el Consejo de Castilla aprobaba el establecimiento de una nueva cofradía : la Milicia Cristiana , obra del obispo Menéndez de Luarca y en la que habrían de refundirse todas las demás existentes en la ciudad carentes de la aprobación real . Sus objetivos eran el fomento de la piedad y la práctica de la caridad , dos objetivos clásicos , aunque no siempre alcanzados , en este tipo de instituciones . ( 87 ) V. DE LA FUENTE , Historia Eclesiástica de España . Madrid , 1875 , V. VI , p . 96. Sobre la aplicación de la medida gubernamental en Santander y los orígenes de la Milicia Cristiana , R. MARURI VILLANUEVA , Ideología ... , pgs . 95-99 . 22 29 . ( 88 ) J. BOSSY , " Controriforma ... " , p . 291 . ( 89 ) Reglas de la Cofradía o Hermandad y Milicia Cristiana . Santander , 1831 , pgs . 28www.editorial.unican.es 294 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Así , pues , desde 1788 Santander ve reducido su número de cofradías , fenómeno que explicaría en gran medida la restringida muestra -Milicia Cristiana , V.O.T. y Carmenque aparece en los testamentos de los comerciantes hasta mediados del siglo XIX . Tan sólo uno de éstos , don Juan Antonio de Campuzano , manifestaba en 1839 ser miembro de las tres , por lo que solicitaba le acompañaran cuando falleciera . Los otros siete comerciantes que demandan la presencia de cofradías pertenecían también a la Milicia , siendo al mismo tiempo tres de ellos miembros de la V.O.T. De la Milicia Cristiana se desconoce su composición social , así como su evolución en el tiempo y sus actividades . Que en ella se integraron miembros de la burguesía mercantil , como acabamos de ver , fue un hecho , siendo significativo , además , que en 1789 , al año siguiente de iniciar sus actividades , ocupara el importante cargo de consiliario un destacado representante del gran comercio santanderino como don Ramón Javier de Vial⁹¹ . De esta cofradía escribía en 1793 el diputado del Ayuntamiento y alto funcionario de la Hacienda real en Santander don Pedro García Diego : " Reúne los objetos de la más sólida piedad por medio de los exercicios de una verdadera y arreglada devoción que practica conforme a su instituto con mucha utilidad de los fieles . Se halla alistado en ella un crecido número de c ofrades de uno y otro sexo " ⁹2 . El notable comerciante conde de Casa Puente , buen cuidador de a quién daba su dinero en concepto de sufragios y limosnas , legaba en su testamento de 1842 a la Milicia Cristiana 1.000 reales " por tan venéfico establecimiento como he observado que es " ⁹³ . De la perdurabilidad de esta cofradía nos da idea la reedición , en 1865 y 1880 , de los estatutos que la regían y del manual de gobierno de sus cofrades . , 93 Junto a esa simplificación señalada del cortejo fúnebre por lo que a cofradías , cabildo catedralicio y comunidad franciscana se refiere la no solicitud del acompañamiento de esta comunidad es ya un hecho anterior a las exclaustraciones de 1836- , se observa también , como rasgo característico del período 1800-1850 frente al siglo XVIII , la aparición de los pobres formando parte de ese cortejo ; veamos quiénes son los comerciantes que demandan su asistencia y qué disponen al respecto . El conde de Campo Giro , en 1807 , manifiesta en su testamento : " acompañarán también a mi cadáber hasta la misma sepultura doce pobres elegidos por mis testamentarios , a los quales se vestirá de paño pardo y ( 90 ) AHC , Protocolos , Leg . 462 , 1839 , f . 418v . ( 91 ) Ibídem , Leg . 290 , 1789 , f . 433 . ( 92 ) P. GARCIA DIEGO , Guía manual de Santander para el año 1793. Santander , 1793 , p . 89 . ( 93 ) AHC , Protocolos , Leg . 465 , 1842 , f . 518 . la burguesía mercantil ante la muerte 295 se dará una limosna de quarenta reales a cada uno, todo, como se supone, a mi costa"94 • Doña Josefa Gómez de Barreda Haza dispone en 1827: "mis albaceas cuidarán de que concurra a mi entierro la hermandad de la Milicia Cris tiana, de la que soy hermana, y también ocho pobres mendicantes que asistirán al cabo de año con achas encendidas en ambos actos fúnebres, dándose a cada uno de estos infelizes necesitados cuatro reales en cada día para que ¡idan al Ser Supremo lleve mi alma al lugar de los predestinados" Don Ramón del Solar, en 1834, deseaba que, en su momento,-acom pañaran su cadáver "desde la casa mortuoria hasta el referido Campo Santo [ de San Fernando] treinta pobres de la casa municipal de benefi cencia o caridad, sin achas ni velas algunas, a los cuales no se les satisfará estipendio alguno por esta molestia que indemnizaré al mencionado es tablecimiento de piedad"96 . Don Juan del Val, en 1839, solicitaba que asistieran a su entierro "ocho pobres, cada uno con su hacha encendida"97 . Estos cuatro nombres representaban el mundo del gran comercio, aunque doña Josefa Gómez de Barreda, nieta, hija, viuda y madre de comerciantes, profesión que también ejerció ella, aparecía ya en el padrón de 1829 como "Hacendada". La inclusión de pobres en la comitiva mortuoria expresa una men talidad impregnada de medievo, por cuanto que es en torno a los siglos XIII-XN cuando comienzan a ser incorporados a aquélla junto a sacerdotes y monjes, sumándose posteriormente los miembros de las cofradías. Fue así como llegó a configurarse en el siglo XVII el gran cortejo barroco98 • Sin embargo, y pese a la proximidad cronológica con ese siglo, puede observarse que durante el XVIII ningún representante del comercio de manda la presencia de pobres en la comitiva fúnebre; los cuatro que sí lo hicieron, recuérdese, otorgaron sus testamentos en las tres primeras dé cadas del siglo XIX. Aun contando con que pudiera haberse acudido a los pobres en alguno de los casos de ese 26, 7% de testadores que dejan determinadas cláusulas a la voluntad de sus albaceas, la presencia de aquéllos en el cortejo fúnebre de los comerciantes era ya práctica desusada en el siglo XVIII o, bien, nunca llegó a implantarse y generalizarse entre los mismos. Pero veamos qué significado tiene -o puede tenerla asociación de pobres al ritual de la muerte. (94) BMS, Manuscritos, Ms. 143, f. 211. (95) AHC, Protocolos, Leg. 401, 1827, f. 1.336. (96) Ibídem, Leg. 406, 1834, fols. l.353v.-l.354. (97) Ibídem, Leg. 462, 1839, f. 282v. (98) M. VOVELLE, Piété baroque ... , pgs. 90-91. PH. ARIES, El hombre .... pgs. 124-125. www.editorial.unican.es 296 LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 99 Ph . Ariès afirma en este sentido : " Además , la importancia de esta procesión [ el cortejo ] , la cantidad de limosnas y de dones que se invertían en ella , atestiguaban la generosidad y la riqueza del difunto , al tiempo que intercedían en favor suyo ante la corte celestial . La concentración de pobres en sus funerales es la última obra de misericordia del difunto ” , palabras éstas que en nada difieren de las utilizadas por Vovelle " . Para uno y otro el pobre tiene , pues , varias dimensiones " funcionales ” : posibilidad de ejercer los ricos la caridad ; posibilidad también , a través de ellos , de prestigiarse socialmente , de ostentar ; los pobres , además , rezan por el alma del difunto que los socorre con sus limosnas , y las oraciones de los pobres tienen para Dios una muy especial significación . Ciertamente que valorar el sentido de la caridad en los comerciantes a través nada más que de esos cuatro que deseaban en su entierro la compañía de los pobres llevaría a conclusiones inexactas , por cuanto que la caridad se ejercía también de otras maneras , fundamentalmente a través de los legados , como tendremos ocasión de ver en un posterior apartado . Para el conde de Campo Giro , Gómez de Barreda , Solar y del Val la presencia de pobres en su entierro pudo tener esas dimensiones que le dan Ariès y Vovelle , aunque , creemos , existen matices diferenciadores en las actitudes de esos cuatro comerciantes . En primer lugar el supuesto gesto de caridad que significa rodearse de pobres no es reafirmado por todos ellos con la distribución de limosnas , por vía de legado , una vez que fallezcan . Doña Josefa Gómez de Barreda dispone en su testamento se den 50 reales a los pobres el día de su entierro y otros 50 el día de cabo de año , 100 reales en total al margen de los entregados a los que habrán de formar el cortejo fúnebre- , que no representan precisamente un gesto de desprendimiento . Don Juan del Val no asigna cantidad alguna en concepto de limosna . Sí , en cambio , se muestran especialmente sensibles , por la cuantía de sus limosnas , el conde de Campo Giro y Solar . En segundo lugar la presencia de pobres en sus cortejos tiene , en los casos de Gómez de Barreda y de Val , un carácter que consideramos fundamentalmente suntuario y de realce de un " entierro mayor " alumbrado por las hachas encendidas ; en uno y otro caso parece primar más la mundanidad y vanidad que la humildad . El entierro del conde de Campo Giro , aun con lo que significa ser sepultado en una capilla propia , se halla más próximo al recato o , al menos , se rodea de un cierto simbolismo de pobreza ; recuérdese su disposición testamentaria relativa a que si no pudiera ser enterrado en su capilla , se hiciera en el convento de San Francisco , con la mortaja franciscana y la asistencia , junto a los doce ( 99 ) PH . ARIES , El hombre ... , p . 145. M. VOVELLE , Piété baroque … .. , pgs . 90-100 y 240247 . la burguesía mercantil ante la muerte 297 pobres, de la comunidad de frailes de ese convento; todo esto se com plementaba con un cuantioso fondo destinado a obras de beneficencia. Por su parte, don Ramón del Solar expresa con toda firmeza su rechazo hacia cualquier manifestación de pompa y fastuosidad; recuérdese también que en su testamento dispuso ser amortajado con una sábana blanca -obligada mortaja de los menesterosos-, al tiempo que disponía se celebrase un entierro "de la clase más pobre y humilde, de modo que no respire ostentación ni vanidad"100; un extenso cortejo de treinta pobres sin hachas ni velas acompañará su cadáver hasta la aepultura, legando por ello a la casa de caridad 1.500 reales. No sabemos si esta práctica de la incorporación de pobres al ritual de la muerte se restringió a los cuatro comerciantes vistos o si, por el contrario, tuvo una mayor difusión durante el siglo XIX; las fuentes, al menos, no nos han informado de otros casos. El hecho, como todo parece indicar, de que sea un fenómeno más decimonónico que dieciochesco lleva a plantear hasta qué punto el comportamiento de esos comerciantes representaba los últimos residuos de una mentalidad medieval ante la muerte o los primeros indicios de una recuperación y redefinición de la misma. No podremos responder a esto, pero quizás la acumulación de capital que comienza a producirse a partir del último tercio del siglo XVIII -ocasión tendremos de volver sobre esta hipótesis al tratar el problema de la burguesía mercantil ante la caridadpueda ser uno de los factores explicativos de esa especial atención a los pobres a la hora de morir, y no precisamente porque los comerciantes dispusieran de más dinero para poder incrementar el número y la cuantía de las limosnas. A modo de sumario de lo tratado en torno al cortejo fúnebre recor demos cómo ya antes de que finalizara el siglo XVIII parecía caminarse hacia una simplificación del mismo, la cual se acentuará durante la primera mitad del XIX. También durante este período se acentuará la tendencia a dejar a la voluntad de los albaceas la configuración del cortejo, en el que muy excepcionalmente hicieron su aparición los pobres. V.6.2. Las exequias Una vez dispuesta la comitiva fúnebre que habría de asistir a su entierro, el testador se aprestaba a ordenar los actos religiosos específicos del mismo. Desde sus creencias, pero sin olvidar por lo general su posición económica y social, perfilaba cuidadosamente las exequias. Veamos cómo lo hacían los comerciantes de Santander entre 1700 y 1850, distinguiendo, por un lado, el entierro, tipificado canónicamente, en (100) AHC, Protocolos, Leg. 406, 1834, f. 1.354. www.editorial.unican.es 304 L A BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA , 1700-1850 Entre los segundos aparecen un comerciante- " fabricante de fideos " -don Carlos Orengue- , un integrante de la élite de la burguesía mercantil con importantes intereses en el comercio colonial don José Antonio Rosillo , una comercianta , de la que no podemos precisar su volumen de negocio -doña Simona de Mendiolay un corredor de comercio -don Francisco Torcida116 Vemos , pues , tanto en el siglo XVIII como entre 1800 y 1850 a los más representativos hombres del comercio figurar entre los grandes solicitadores de sufragios . Vemos también a los integrantes del pequeño comercio aparecer en el grupo de los demandantes de un reducido número de ellos . Sin embargo , no siempre necesariamente unas determinadas disponibilidades económicas determinan - aunque sin duda sí condicionanla cantidad de misas que habrán de decirse por el alma del fallecido . Decimos esto porque ya antes de finalizar el siglo XVIII , pero con mayor intensidad durante la primera mitad del XIX , se aprecia una transformación en la solicitud de sufragios , al igual que , y así lo hemos venido señalando , en otras disposiciones testamentarias relativas al ceremonial funerario . Dicha transformación se refiere a la reducción general del número de misas que , en parte , puede explicarse por esa tendencia generalizada a dejar la cláusula de los sufragios a la voluntad de los albaceas , pero que , creemos , obedece también a otras causas , entre las que destacamos como fundamental un cambio en la mentalidad religiosa . González Lopo , en su estudio sobre el hombre ante la muerte en la Galicia occidental , interpreta la caída del número de sufragios - caída que considera aparenteen torno a las cuatro últimas décadas del siglo XVIII como expresión , no sólo del creciente recurso a los albaceas , sino básicamente de “ una transformación de la estrategia ” de los testadores¹¹ . 117 En síntesis , el proceso se desarrollaría de la siguiente manera : una creciente solicitud de sufragios durante la primera mitad del XVIII llevaría a una saturación tal que el clero se vería imposibilitado para atender la demanda , con lo cual los testadores irían reduciendo progresivamente la magnitud de los sufragios ; por otro lado , esos testadores , temiendo encargar unas misas que habrían de pagarse y , dudosamente , celebrarse , optan también por reducir su número . Cortada , o al menos obstaculizada , esta vía de los sufragios en las últimas décadas del siglo XVIII , los testadores buscan otros mecanismos compensatorios que reporten beneficios a su alma cuando fallezcan : concentración al máximo de misas el día del entierro , utilización de una mortaja religiosa , solicitud de las oraciones de ( 116 ) AHC , Protocolos , Legs .: 326 , 1800 , f . 336 ; 401 , 1830 , f . 849 ; 458 , 1835 , f . 5 ; 551 , 1839 , f . 557 . ( 117 ) D. GONZALEZ LOPO , “ La actitud ante la muerte en la Galicia occidental de los siglos XVII y XVIII " , en Actas del II Coloquio de Metodología ... , V. II , pgs . 130-134 . [Document text truncated for crawler view.]