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Los Viajeros Ilustrados por los Caminos Reales de España

Francesc Costa Oller

Abstract

Carlos III es nombrado rey y emprende la que será la primera reforma viaria de gran alcance de la historia de España. Pronto crece el interés por conocer el país, y gentes curiosas van a relatan sus jornadas sorprendidos por la perfección de los nuevos caminos, de los puentes sobre los ríos que antes se cruzaban en barca o a vado. El viajero antiguo se sorprende con lo exótico, ahora la mirada ilustrada es más profunda. El interés científico substituye al impulso religioso de siglos anteriores, y las crónicas ya no van a ser protagonizadas por viajeros religiosos y políticos, ahora se trata de páginas notables de naturalistas, geógrafos, poetas, ingenieros, comerciantes.

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Los Viajeros Ilustrados por los Caminos Reales de España Francesc Costa Oller Los Viajeros Ilustrados por los Caminos Reales de España Mataró, 2019-2025 La construccion de caminos es uno de los mayores bienes que los hombres pueden recibir de la benéfica mano de un soberano, o de un sabio gobierno. Antonio Ponz (1791) Versión digital: https://ub.academia.edu/FrancescCosta https://archive.org/details/@francesc_costa https://zenodo.org/communities/fco/?page=1&size=20 Sumario Charles Frédéric de Merveilleux (1725) 15 Guillaume Manier (1726-1727) 19 Etienne de Silhouette (1729-1730) 23 Duque de Medinacelli (1747) 28 Fray Pedro José de Parras (1748) 29 William Bowles (1752) 32 Pehr Löfling (1753) 37 Diego Alejandro de Gálvez (1755) 40 Norberto Caimo (1755-1756) 49 Joseph de La Porte (1755) 52 Abraham Louis Sandoz (1758-1759) 55 Antonio de Córdoba (1759) 57 Christopher Hervey (1759-1760) 61 Edward Clarke (1760-1761) 64 Clemente Antonio de Baena (1760-1765) 67 Giuseppe Baretti (1760) 76 Etienne-François de Lantier (1766) 80 Antonio Ponz (1769-1792) 85 Juan Bautista Machayn (1769-1770) 117 Joseph Marshall (1771) 124 Vittorio Alfieri (1771-1772) 125 Duques de Arcos (1772) 127 Richard Twiss (1772) 129 Francis Carter (1772) 139 José Viera y Clavijo (1774-1781) 142 William Dalrymple (1774) 152 Jean-Baptiste de Voglie (1775) 156 Henry Swinburne (1775-1776) 160 Jean François Peyron (1777-1778) 164 Pedro Rodríguez de Campomanes (1778) 169 Jean François Bourgoing (1782-1793) 173 Bernardino Herrera (1785) 178 Joseph Towsend (1786-1787) 187 William Thomas Beckford (1787-1799) 194 Joseph Hager (1790) 196 Gaspar Melchor de Jovellanos (1790-1808) 198 José Cornide Saavedra (1792-1801) 213 Carlos Beramendi (1792-1794) 221 Pierre-Thomas Lambert (1795) 229 Robert Southey (1795-1796) 232 Christian Auguste Fischer (1797-1798) 239 Nicolás de la Cruz y Bahamonde (1797-1801) 249 Heinrich Friedrich Link (1797) 263 Alexander von Humboldt (1799) 265 Wilhelm von Humboldt (1799-1800) 268 Alexandre de Laborde (1800-1805) 273 Pierre-LouisAuguste de Crusy (1802) 294 Lady Holland (1802) 297 Pedro Boada de las Costas (1802) 300 Carl Friedrich von Jariges (1802) 310 George Downing Whittington (1803) 322 Robert Sample (1805, 1809) 327 Apéndices El viaje en verso de Antonio de Córdoba en 1759 335 Algunos libros de interés 376 Coordenadas de lugares apartados 383 Mis libros de caminos 394 7 El alcalde de Gandía, Tomás Manuel Fernández de Mesa, escribe en 1755: «Cosa lastimosa es por cierto, y casi increíble, el que para ir a la corte de España, desde un reyno tan opulento como el de Valencia, no aya otro camino mas directo, que uno que se llama de las Cabrillas, sin duda porque solo es bueno para semejantes animales; y si tal es el que conduce de una capital para la corte, solo con esto se dexa considerar quales serán los otros que tenemos».1 Al cabo de cuatro años, Carlos III es nombrado rey y emprende la que será la primera reforma viaria de gran alcance de la historia de España. Con el nuevo monarca crece el interés por conocer un país que, en la primera mitad del siglo dieciocho, recibe pocos viajeros, si nos remitimos a las crónicas conocidas. Ahora, gentes curiosas relatan sus jornadas, sorprendidas por la perfección de los nuevos caminos y de los puentes que sustituyen a los antiguos pasos en barca o a vado. Se consolidan las rutas reales, si atendemos a los trayectos que siguen los transeúntes, y son constantes las noticias sobre las reformas en ejecución: un país en obras. Comenta el viajero Towsend: «ahora están haciendo un nuevo camino, y parecen resueltos a mantenerlo nivelado a pesar de la desigualdad del terreno por el que deben pasar, sin girar a la derecha o a la izquierda. Si se encuentran con un 1 Tomás Manuel Ferández de Mesa. Tratado legal y político de caminos públicos y possadas, Valencia, 1755. Incluye la lista de las carreras de postas. 8 barranco lo llenan, y si es con una colina, la cortan, parecen decididos a eliminar todos los obstáculos que puedan impedirles avanzar en la perfección absoluta». El viajero antiguo se sorprende con lo exótico; ahora la mirada ilustrada es más profunda. El interés científico substituye al impulso religioso de siglos anteriores: desaparecen los santuarios, son escasas las visitas a Montserrat y a Compostela, y solo un viajero se acerca a Guadalupe. Las crónicas ya no están protagonizadas por religiosos y políticos; en cambio, leemos páginas notables de naturalistas, geógrafos, poetas, ingenieros, comerciantes, geólogos, historiadores y novelistas. En sus textos, en su examen, el territorio se muestra más amable, más natural el viaje, pero persisten dos lacras: las ventas infames y los bandoleros, que dificultan el tránsito comercial y de personas. La geografía se manifiesta en sus comentarios: una enciclopedia de paisajes, entornos rurales, gentes y costumbres. Y la sorpresa de los árboles, en aquella España tan frondosa, ahora ocupada por yermos y cereales. La entrada por Vizcaya se realiza cruzando el río Vidasoa y siguiendo el valle del río Oria hacia Mondragón, pasando por Vitoria y Burgos, tras superar el desfiladero de Pancorbo. El escabroso puerto de San Adrián, tan transitado en siglos anteriores y antigua carrera de postas, deja de mencionarse en las crónicas. Desde Burgos, en dirección a Madrid, una ruta se dirige hacia Lerma y Aranda de Duero, y cruza las montañas por Somosierra. Otra ruta hacia la capital, más frecuentada por los viajeros, sigue el valle del río Arlanzón, pasa por Torquemada y Valladolid, y atraviesa la sierra de Guadarrama. Aquí, el camino histórico del puerto de la Fuenfría es reemplazado por el que 9 mandó construir el rey Fernando VI en 1749, conocido desde entonces como el Alto del León o de Guadarrama, sobre el antiguo paso medieval de la Tablada. El importante recorrido de Madrid a Francia por Zaragoza y Barcelona fue modificado en tres tramos. En siglos anteriores, el trayecto de los viajeros entre Madrid y Zaragoza se realizaba por Hita, Sigüenza y Calatayud, siguiendo la carrera oficial de postas. Sin embargo, algunos personajes de gran relieve —como monseñor Camillo Borghese, el príncipe Cosme III de Médicis— y los propios reyes (Felipe II, Felipe V y Carlos II) utilizaron en sus desplazamientos otra ruta: la que pasaba por Taracena, Torija, Daroca y la cuenca del río Huerva. En el siglo dieciocho la situación se invirtió: se abandonó la ruta de Calatayud y el camino real pasó a cruzar por Daroca y el valle del río Huerva. En 1775, Jean-Baptiste de Voglie señalaba que el camino de Calatayud solo era adecuado para caballos y mulas, pero no para carruajes. En cuanto al trayecto catalán, el antiguo camino medieval entre Igualada y Martorell, que seguía el curso del río Anoia por Capellades y Piera, fue reemplazado por el que atraviesa el collado del Bruc y Esparraguera. Las obras comenzaron en 1798 y el nuevo trazado se abrió cuatro años después, coincidiendo con el paso del rey Carlos IV y su séquito por la zona. Cerca de Barcelona, el río Llobregat se cruzaba en barca a la altura de San Andrés de la Barca; sin embargo, entre 1763 y 1767 se construyó en Molins de Rei «un puente nuevo y dilatadísimo», considerado una verdadera obra maestra de la ingeniería. Otro cambio importante fue el traslado, hacia 1790, del recorrido entre Barcelona y Gerona: se abandonó el itinerario 16 «la seguridad en los caminos la proporcionan los destacamentos de tropas que recorren Cataluña de un extremo al otro». Se trata, seguramente, de fuerzas preventivas, pues no había transcurrido demasiado tiempo desde la última guerra con los franceses. También se dedicaban a la lucha contra el bandolerismo endémico, que tardaría más de un siglo en ser erradicado. Otro peligro real acechaba al viajero: «se corre siempre cierto riesgo debido a los ríos que hay que cruzar sin puentes, que rara vez encontramos». Al cabo de tres días de entrar en España, llegan a San Andrés del Palomar y a Barcelona, donde, mientras se interesan por alquilar un transporte, «escuchamos un toque de bocina, ofreciendo cuatro plazas para Madrid en una carroza de terciopelo de seis plazas, tirada por ocho mulas». Ya en dirección a la gran ciudad, insiste en la inseguridad de los caminos, aunque con los muleteros armados, al encontrarse con grupos de salteadores, les franqueaban el paso sin atacarlos. Circulan por un país militarizado, con destacamentos en todos los pueblos y los habituales controles de contrabando en las entradas de las ciudades, un engorro que, en general, se soluciona con unas monedas. Pasan por Lérida y Fraga, y llegan a Zaragoza: «Los alrededores de esta ciudad son feraces y llenos de jardines preciosos, y el Ebro, que serpentea en sus llanuras, hace que el campo sea fértil, y toda clase de frutos crecen allí en abundancia». Después de una larga descripción de la ciudad, se dirigen a Guadalajara, pero «el país que cruzamos no nos ofreció ningún objeto digno de atención». Merveilleux se equivoca al situar la población de Brihuega antes de Zaragoza; en una venta cercana a este lugar les saludan 17 de esta manera: «La Mara de Deos du Montserrat soit votre garde». En Guadalajara les sorprende que «las bellas manufacturas de tejidos y otros paños establecidas en este lugar habían sido desmanteladas y ya no funcionaban. Fui a ver los edificios que los trabajadores principales habían abandonado, recibiendo dinero con la condición de dejar el trabajo y regresar a su país. Este dinero les había sido distribuido en secreto y por caridad por personas desconocidas que hablaban su idioma». Encuentran un grupo de gitanos en el campo, y comenta que «en ese momento vivían muy tranquilos en España y en buena amistad con los habitantes, que no parecían temer su compañía». Años después su situación se complicaría. Señala también que «el camino de Alcalá de Henares a Madrid es quizás el más ancho del mundo; también es el más seco y el menos entretenido. Lo recorrimos en medio de tres o cuatro mil borricos que van y vienen de una ciudad a otra, y provocan un polvo insoportable». Durante su estancia en Madrid ofrece una larga descripción de los edificios, las costumbres y los palacios reales de los alrededores. Sigue viaje hacia Portugal por el Escorial, Talavera de la Reina, Trujillo y Mérida. Comenta que «estas llanuras parecen estériles, pero engordan a la mitad de los rebaños de España, que se desplazan desde el reino de León y otros lugares en manadas de millones de reses de todo tipo». Siguen a Badajoz y entran en Portugal. El viaje de regreso lo realizan desde Lisboa por mar hasta Cádiz, donde los comerciantes son el centro de la ciudad y se descubre «un movimiento perpetuo antes y después de la llegada de las flotas españolas que entran y 18 salen de América». Tras una larga descripción de la vida en esta ciudad, continúa su viaje de regreso en barco, recalando en Alicante, el puerto de Salou y Mahón. 19 Guillaume Manier (1726-1727) 5 El sastre francés Guillaume Manier viajó como peregrino a Santiago de Compostela y escribió la crónica de sus jornadas en el Voyage d’Espagne et d’Italie fait en 1726 et en 1727 par Manier de Noyon, écrit de sa main en 1736. Su ruta hacia Galicia, por lugares ya conocidos, no aporta novedades. Sin embargo, el regreso a Francia reviste gran interés, ya que recorre la costa cantábrica hasta Oviedo, y desde allí se dirige a León y a Madrid por parajes poco frecuentados, en muchos casos inéditos entre los viajeros. El barón de Bonnault d’Houëte, primer editor del manuscrito, tuvo que enfrentarse —ayudado solo de una cartografía limitada— al galimatías de los nombres de lugares del original, resultado de la transcripción fonética de Manier. Corrijo aquí la situación y la identificación de algunos topónimos, aunque hay casos en los que resulta imposible reconocer palabras incomprensibles. Después de visitar Santiago de Compostela, emprende el regreso por Talatte [¿San Lázaro?], San Marcos y Sabugueira; en Lavacolla abandona el camino de los peregrinos para dirigirse a Oviedo por una Galicia salpicada de aldeas: a veces una casa, una ermita, un crucero. Pasa por Santa María de Gonzar, un lugar situado al sur de Amarelle; en Sobrado visita el monasterio de Santa María y con5 [Guillaume Manier] Pèlerinage d’un paysan picard à St.Jacques de Compostelle, au commencement du XVIIIe siècle, Montdidier, 1890. 20 tinúa hacia San Mamed, Santa María de Anxeriz, Miraz, Santa Leocadia de Parga, San Esteban de Parga, Baamonde y la Tolda, un antiguo lugar del municipio de Guitiriz, al este de Ponte Ferreira. Sigue por San Juan de Alba, Villalba, Goiriz, Mondoñedo, Vilanova, San Julián de Cabarcos, San Pedro de Arante, y llega al río Lexoso, que cruza por el puente de Arante. Antes ha visitado la capilla de Nuestra Señora del Puente o de las Virtudes, y prosigue hasta Ribadeo, el último lugar de Galicia. Desde Sobrado hasta Ribadeo, la ruta sigue el llamado Camino de Santiago del Norte. En algunos casos no coincide exactamente con los lugares actuales de paso, pero la dirección es la misma. En Ribadeo, su ría se cruza en barca, escribe: «Esta pequeña ciudad tan famosa por ser el lugar del puente que tiembla, se encuentra al borde del mar, en uno de los lugares más peligrosos y temidos de España. El viaje cuesta dos cuartos, que valen un sol, y se tarda media hora en cruzar el aproximadamente medio cuarto de legua de trayecto. Se pasa en grupos de cincuenta en una barca grande a remos, hecha a propósito. Se ven las olas espantosas precipitándose al aire, que parece que te están amenazando con el desastre en medio de un ruido terrible, y que zarandean la barca en la que uno viaja, y la hacen deslizar entre las olas como si se tratara de un precipicio, y cuando piensas que te engullen, otra te hace remontar rápidamente como a la cima de una montaña. Durante el viaje, estas remontadas y descensos causan espantos pavorosos, porqué uno cree que perecerá en cualquier momento. Este es el asunto, y debido al peligro que se sufre a este paso se le llama puente que tiembla». 21 Después continúa por las aldeas de Figueras, Barres, Villarviejo, Casalagrande, Serantes, Tapia de Casariego, Mántaras, Salave, el Franco, Valdepares, Arboces y San Carlos. Cruza el río Navia y entra en la ciudad del mismo nombre; sigue hacia Otur, Carral, la Cervencia, Luarca, Barcia, cruza el río Canero en barca y continúa por la aldea de Canero, Cadavedo, Ballota, Santa María de Ballota, Castañeras, Mumayor, Piñera, Cudillero, Muros, Soto del Barco, Grado y Oviedo. El viajero sigue la cuenca del río Nalón, que en Olloniego pasa en barca, hacia la Rebollada y Mieres del Camino; «Los alrededores de estos lugares no son más que montañas y lugares infranqueables para los carruajes». Sigue por Ujo, la Pola, la Pola de Lena, Vega del Ciego, Campomanes, la Frecha, Buelles, la Romia, Pajares, Santa María de Arbás, Busdongo de Arbás, Misaloy, Villamanín, Villasimpliz, Bouyse, Beberino, la Pola de Gordon, Peredilla, la Robla y León. A la salida de León cruza el río Torío para entrar en Puente del Castro, y continúa hacia Arcahueja, Limosse, Villarente –con su puente sobre el río Porma–, Mansilla de las Mulas, Santas Martas, Santa Cristina de Valmadrigal, Albires, Mayorga, Becilla de Valderaduey, la ermita de Pedrosa, Medina de Rioseco, Villanubla, Valladolid, Puente Duero, Valdestillas, Hornillos de Eresma, Olmedo, Fuente Olmedo, Fuente de Santa Cruz y Santiuste de San Juan Bautista. Siguen: Barlesquesquoque [¿Moraleja de Coca?], Desnouagourna, Cossart de Victor [¿Juarros de Voltoya?], Coart, Etreros, Guadarrama, Torrelodones, las Rozas, Majadahonda, Pozuelo de Alarcón, Humera y Madrid. 22 En la ruta de regreso recorre aldeas que no aparecen en otras crónicas, atravesando montes, ríos y dehesas apartadas. Después de Canillejas se dirige a Alameda, Rejas, Torrejón de Ardoz, Alcalá de Henares, Guadalajara, Taracena, Valdenoches, un lugar llamado Estanques –antigua zona de pozos cerca del Espinar–, Torija, Trijueque, Biliadecanecocque [¿Valdearenas?], Valemoces [¿Valfermoso de las Monjas?], Villanueva de Argencilla, Jadraque, Tendre [¿Santiuste?], Santamera, Imón, Riba de Santiuste, Valdelcubo, Alpanseque, Baraona, Villasayas, Cobertelada, Almazán, Viana de Duero, Almarail, Zamajón, Tapiela, Almenar de Soria, Hinojosa del Campo, Sors, Ágreda, Cintruénigo, Tudela, Arguedas, Valtierra, Marcilla, Tafalla, Barasoain, Mendivil, Noáin, Pamplona, Villalba, Miravalles, Larrasoaña, Zubiri, Roncesvalles, Valcarlos, Arneguy y, ya en Francia, San Juan Pie de Puerto. 23 Etienne de Silhouette (1729-1730) 6 Étienne de Silhouette (1709-1767) fue un político francés que ejerció por un breve tiempo como ministro de finanzas. Persona de gran patrimonio, se dedicó también a la actividad intelectual, publicando ensayos filosóficos y traduciendo algunos autores extranjeros, entre ellos Baltasar Gracián. En su juventud viajó por diversos países europeos, entre ellos España, entrando por la frontera del Pertús el 31 de agosto de 1729. Como tantos viajeros, habla de las dificultades que encuentra en la ruta: el clima, los bandidos, las ventas, el alojamiento precario –la mayoría de las veces–, y la necesidad de aprovisionarse a lo largo del camino. Empieza la narración con unos comentarios generales sobre las características del viaje por España y su medio de transporte, acompañado de «unos arrieros que conducían mi silla». Pasa por la Junquera, Figueras y Gerona: «Cruzamos un país muy fértil y bien cultivado, los setos que se alinean en las carreteras son comúnmente de granados, y los caminantes recogen sus frutos. No se cruzan ríos, sino el lecho de muchos torrentes que en tiempo de lluvias, o del deshielo, frenan a los viajeros». Sin más da6 [Etienne de Silhouette] M.S. Voyages de France, d'Espagne, de Portugal, et d'Italie. Du 22 avril 1729 au 6 Fevrier 1730, vol.IV, Paris, 1770. 24 tos del viaje, dice que llega a Barcelona, «una de las ciudades más ricas y bellas de España». Comenta que el río «Llobregat, que desemboca en el mar muy cerca de Barcelona, conduce una gran cantidad de arenas que las olas del mar, o las corrientes, dirigen al puerto, en tal cantidad que a veces aparecen bancos de arena en la superficie del agua. Dos máquinas trabajan continuamente para vaciarlo y a veces necesitan tres meses para reparar el deterioro cometido en un solo día. Es un puerto muy malo, muy inseguro, y cuando estuve en Barcelona solo podían entrar tartanas». Afirma que, al salir de la ciudad, «pasamos y volvimos a pasar el río Llobregat veinte veces a vado», pero se equivoca. Primero ha de cruzar el Llobregat en barca y después el Anoia, del que otros viajeros señalan que hay que atravesarlo constantemente, aunque en dirección a Igualada, ciudad a la que no se dirige. Su ruta, sin más información, lo lleva a Tarragona, y «cuatro leguas más allá de esta ciudad en dirección a Tortosa se cruza una especie de gran desierto. Es un trayecto peligroso a causa de los ladrones, por lo que doblaron la escolta habitual que me acompañaba». Se refiere al collado de Balaguer y su entorno de barrancos y cañadas. «Cerca de Tortosa, y a lo largo del Ebro, el país es muy rico y fértil. Salimos de la ciudad por un gran puente de barcas, cuya cabecera está defendida por dos medio bastiones y algunos otros edificios». Observa que «las maderas que sirven para construir barcos proceden de Aragón, y las trasladan por el río hasta los talleres que las trabajan, y después las transportan a Cádiz para construir los barcos del Rey». 25 De camino hacia Valencia comenta que Benicarló es «un territorio muy fértil en viñedos y los ingleses vienen cada año a cargar con muchos barcos», y que Peñíscola es «uno de los lugares más singulares que he visto a lo largo de mi viaje». Cruza por Murviedro y llega a la ciudad de Valencia, donde «la naturaleza parece haber extendido sus dones a manos llenas, y esta campiña, en una palabra, es más rica que la más fértil de Lombardía». Sigue por San Felipe y hacia Alicante, que es donde «se realiza el comercio de Madrid por el Mediterráneo, como se hace en Bilbao por el océano. Hay infinidad de carros de cuatro ruedas, que se llaman galeras, que van y vienen continuamente de Madrid». La ruta que sigue Silhouette hacia Elche «se hace atravesando un país árido y estéril», y también es fatigoso viajar hacia Orihuela, Murcia y Cartagena, llegando a Granada «después de seis días a medio paso por un país montañoso». Hacia Antequera, «después de siete leguas de camino, entre montañas ásperas y muy altas, se llega a Málaga. Dejé mi silla en Antequera y continué a lomos de una mula. Subimos la montaña por un sendero serpenteante, tosco, de piedras y peligroso. Desde lo alto de esta montaña el panorama es muy amplio, y se percibe un gran lago que tiene dos leguas de perímetro, en el que el sol, durante el verano forma una costra de sal que es muy buena, y está custodiado por trescientos guardias. Sólo hay dos ventas en estas montañas, pero se descubren algunos pueblos. Sufrimos una gran tormenta, combinada de granizo y lluvia, y en un momento se formaron mil torrentes, que a veces llegaban a las correas de las mulas, y a punto estuve de 32 William Bowles (1752) 10 El naturalista William Bowles (1705-1780) viajó el año 1752 por aldeas y lugares apartados de España con fines científicos. Interesado sobre todo por los minerales y la geología, su relato trata también la flora, la fauna, las aguas y diversos aspectos de la naturaleza y las costumbres locales. Es destacable su descripción de las minas de cinabrio en Almadén, las de Linares y las de sal de Cardona. Se interesa asimismo por la plaga de llangosta que asoló algunas provincias, y por las labores del pastoreo y la trashumancia. El libro transmite la pasión de la búsqueda geográfica y el espíritu de aventura, por los valles de Gistau y de Aure. En los Pirineos escribe: «trepando por aquellos cerros, y vi que tenían más de cinco pies de nieve. En ellos hay osos y cabras monteses, que acostumbran cazar los naturales del país; y tal qual vez se hallan lobos cervales». En general los recorridos de Bowles tienen poco que ver con los habituales de los viajeros, ya que se dirige a los lugares donde sabe que encontrará material para su estudio geológico. Gracias a ello, conocemos pueblos, aldeas y parajes intrincados que no volverán a aparecer en otros relatos. Su primer viaje parte de Madrid y sigue a Getafe, Toledo, Mora, Consuegra, Puerto Lápice, Daimiel, Miguelturra, 10 Guillermo Bowles. Introducción a la historia natural y a la geografía física de España. 3ªed., Madrid, 1789. 33 el Carrascal,11 Saceruela y Almadén, donde visita las minas. Contiúa hacia la Puebla de Alcocer, «después de de caminar una hora se halla la montaña llamada Lares, donde existen las ruinas de una mezquita ó fortaleza de moros». Luego pasa por Orellana de la Sierra, Navalvillar de Pela, Logrosán, Orellana la Vieja, «pasamos el Guadiana casi en seco», Zalamea de la Serena, Viñolas de Zalamea,12 Berlanga, Guadalcanal, Alanís, Cazalla de la Sierra, cartuja de Cazalla de la Sierra, Callero, Callo y regreso a Cazalla de la Sierra. Cruza la sierra Morena por «el paso estrecho de Montegil, desde donde se descubren las hermosas llanuras de Andalucía». En Cantillana atraviesa «una tierra pobre sin piedras, donde crece inmensidad de palmitos, de que se hacen escobas para toda España». Luego sigue hacia Sevilla, Jerez de la Frontera, Cádiz, Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, MedinaSidonia, Arcos de la Frontera, Algodonales, Ronda, Lorca, Totana, Mazarrón, Cartagena, Alumbres, Orihuela, Elche, Alicante, Ibi, Biar, Villena y Caudete. En Fuente la Higuera anota: «dos hermosas fuentes salen de la colina de la Higuera, que forman el arroyuelo llamado Rambla». Pasa por Mogente, Montesa, San Felipe, Valencia, Murviedro, la Cartuja de Vall de Cristo, «un verdadero paraíso, porque no se puede dar cosa más amena». Sigue a Liria, Domeño, Calles, Chelva, Tuéjar, Titaguas, Arcos de las Salinas, cruza el puerto de Jabalambre y sigue 11 Despoblado al oeste de Miguelturra y al sur de Ciudad Real. 12 El diccionario geográfico de Sebastián de Miñano documenta que Viñolas de Zalamea es una llanura de Villanueva de la Serena que se extiende hasta Berlanga. 34 por Teruel, Peralejos, Concud, Albarracín y finalmente Molina de Aragón. En un segundo viaje parte de Almadén hacia Saceruela, la aldea de Gabayuela, donde «la renta de los señores por allí consiste en dehesas para los ganados, bellota y cera». Pasa por la Puebla de Alcocer, Talarrubias, la Coronada, Villanueva de la Serena, Don Benito y Medellín, donde observa que las «casas son todas pequeñas, baxas, y solo de un alto». Continúa hacia San Pedro de Mérida y Mérida. Relata que avanza «por una gran llanura arenosa formada por el Guadiana, que va demoliendo las colinas de los lados, y ofrece un gran número de islas en su curso, donde muchos ganados entran a pacer, con riesgo de que quando crece demasiado el río se los lleve la corriente. Los mismos pastores corren este peligro, y yo vi pasar quatro de ellos por un ojo del puente de Badajoz encaramados en una barraca que la creciente había arrebatado de una de dichas islas, sin darles tiempo de ponerse en salvo». Sigue por Talavera la Real, Badajoz, Zafra, Santa Marta, Zarza de Alange [del Ángel, ahora la Zarza], Monesterio, Fuente de Cantos, Santa Olalla del Cala, Castilblanco de los Arroyos, Sevilla y Antequera. Se sorprende por el clima templado de la zona: «durante las fiestas de Navidad llegué a Málaga, y ya los guisantes eran tan comunes que se vendían en la plaza». De Motril a Almería, anota: «se van siempre costeando las montañas del país. Cabo de Gata se llama propiamente el parage en que he dicho que está la Vela blanca. El otro lado del promontorio, pasados los referidos quatro cerros, se llama puerto de la Plata, donde los moros suelen esconderse para cautivar a los christianos». Se dirige al que llama monasterio de Filabres, que 35 en realidad es el santuario de Monteagud, símbolo de la sierra de los Filabres. Hacia Macael, comenta: «en el camino hallé gran cantidad de esparto, del qual se hace y entre otras varias cosas, mucho cordage para las barcas». En otro viaje se le encuentra en Valencia, dirigiéndose a la venta de Chiva, por el puerto de Buñol, Siete Aguas, Villargordo del Cabriel, Minglanilla, Villanueva de la Jara, el Picazo, San Clemente, Socúellamos, Tomelloso, Lugarnuevo [Argamasilla de Alba], Alcázar de San Juan y Villarta de San Juan. Más adelante parte de Madrid en dirección a Bayona, cruzando la sierra de Guadarrama, donde anota: «desde lo alto del puerto [del León] se ve gran parte de Castilla la Vieja, que parece toda llana como un vasto mar, y su elevación es mucho mayor que la de Castilla la Nueva». Desciende y encuentra la ermita del Cristo del Caloco, hacia Villacastín, Labajos, Valladolid, Cabezón de Pisuerga, Dueñas, Burgos, el monasterio de Rodilla, Prádanos de Bureba, Briviesca y Santa María Ribarredonda. Como tantos viajeros que cruzan el lugar, se asombra al paso de la garganta de Pancorbo: «es el parage mas horroroso que he visto en España, porque parece que las peñas se quieren caer encima; y en efecto, muchas veces se desploman de lo alto pedazos de ellas que ponen el camino impracticable, y otras se ven amenazando encima de suerte que meten miedo». Pasa por Miranda de Ebro, Vitoria, Salinas de Léniz, Mondragón, Oñate, Lagazpia, Villareal, Villafranca de Oria, Tolosa, Hernani, Oyarzun y Irún. En la zona norte también lo encontramos saliendo de Pamplona hacia 36 Zubiri, Burguete, Roncesvalles,13 y atravesando los Pirineos hasta San Juan Pie de Puerto, un tramo de la ruta compostelana. De regreso a Madrid pasa por Bayona, Añoa, Maya, Elizondo, la venta de Velate [Venta Quemada], Pamplona, Tafalla, Caparroso, una venta a orillas del río Ebro, Valtierra, Ágreda, Hinojosa del Campo, Almeriz [¿Almarail?], Almazán, Baraona, Paredes de Sigüenza, Atienza, Jadraque, Hita, Alcalá de Henares y finalmente Madrid. En otro viaje va de Madrid a Guadalajara y continúa por Torija, Gajanejos, Algora, Alcolea del Pinar, Maranchón, Anchuela del Campo, Concha, Tortuera y Used. Después de Daroca, «pasa por una abertura de doscientos pies de ancho que llaman el Puerto [del Alto]», donde encuentra la venta del mismo nombre [de San Martín], y hacia Cariñena, Longares, María y Zaragoza. Por tierras de Andalucía lo hallamos saliendo de Granada hacia Linares, Mengíbar, Torre del Campo, Martos, Alcaudete, Alcalá la Real, Granada, Loja, Alameda, Herrera, Estepa, Écija y Córdoba, que «tiene muchos molinos a orillas del Guadalquivir, los quales están construidos sobre presas, que son unas calzadas de piedra que atraviesan el rio, para dar inclinación al agua por una parte, y por la otra dexan un portillo de unos veinte pies, para dar paso libre a las maderadas de la sierra de Segura, que se conducen por el agua». Finaliza la ruta en Andújar. 13 En 1722 el duque de Saint-Simon escribe: «Dormimos en Roncesvalles, un lugar horrible, bastante ruinoso, el más solitario y el más triste de este paso, cuya iglesia no es nada, ni lo que queda del antiguo monasterio, donde nos alojamos». Mémoires du Duc de Saint-Simon. Vol.XVIII, Paris, 1875. 37 Pehr Löfling (1753) 14 Pehr Löfling (1729-1756) fue un naturalista de origen sueco que viajó por España entre 1751 y 1754, logrando recoger y catalogar más de mil plantas. La crónica de su viaje de dos semanas de Madrid hasta Cádiz el año 1753, ofrece algunos datos de interés, aunque, en general, su libro está dedicado principalmente a la botánica. Sale de Madrid hacia Getafe, Tavajan [Torrejón de la Calzada], Illescas, Mocejón y «las ventas de Acequia [Aceca], en el lugar por donde, en dos barcas, se pasa el Tajo, hay molinos de agua con seis piedras». Son importantes las barcas de Aceca para pasar el río, que en este lugar se estrecha, cercanas al que un viajero llama «grandioso molino de pan». Pasado el pueblo de Mora, «llegamos a la hermita de Nuestra Señora de Finisterre junto a un monte muy quebrado, cerca de la hermita había una lagunita». Continúa hacia Consuegra, donde los campos del entorno «eran sembrados de azafrán, que ahora estaba todo florido con flor azul o púrpura». Conoce las ventas de Lapiche, frente a la aldea de Puerto Lápice; se dirige a Villarta de San Juan y a la venta de Quesada o Casa Nueva de Rey, un edificio que aun existe. «Caminando más adelante por una tierra, por la mayor parte labrada, los am14 «De Madrid a Cádiz en 1753. Anotaciones y observaciones de D. Pedro Loeffling». Ed. Agustín Barreiro. Boletín de la Real Sociedad Geográfica, vol. 66, Madrid, 1926. 38 plísimos olivares de Manzanares hermoseaban nuestro camino». Distingue, cercana, la aldea de Membrilla, y deja Manzanares «pasando una puente chica encima de un arroyo ya seco [el río Azuer]». Admira Valdepeñas, tierra de viñedos, Santa Cruz de Mudela y llega al Viso del Marqués, donde hay un palacio «muy célebre por sus pinturas exquisitas. Aquí los caminantes de coche o calesa toman cavallos para suvir la sierra y descargan los cofres y trastes que se transportan, por quatro leguas, la subida es de una legua camino muy pendiente. Las calesas van sueltas, el monte era de mucha piedra suelta y quebrada arenosa. Llegamos por la tarde a las siete a la venta de Miranda [Miranda del Rey] después de haber subido a lo más alto del puerto del Rey de la sierra Morena». Prosigue hacia la Venta Nueva, situada más allá del lugar de Santa Elena y antes de las Navas de Tolosa. Menciona la venta de Baeza, Bailén y Andújar, donde «la puente del río Guadalquivir se pasa junto a la ciudad». De noche cruza por Aldea del Río; allí, a las cuatro de la mañana «pasaba el rosario de la aurora, según el uso de la tierra, y luego después oímos la missa de aurora, mientras los labradores con corneta se estaban llamando para ir a arar». El Carpio se alza encima de una loma, donde «comimos en la venta abajo del lugar». Señala Villafranca del Río [de Córdoba] al otro lado del Guadalquivir, que cruzan «por una puente de piedra buena [de Alcolea]». Al lado, la venta de Alcobeda [Alcolea] y se dirige a Córdoba. Sigue hacia un lugar con una larga historia de bandoleros: el monte de la Parrilla, «un alto largo y extenso de una legua, todo arenoso y muy pedregoso, vestido de algu- 39 nas encinas medianas y chicas. La venta de la Parrilla era la única casa que en el camino encontramos y en ella comimos». Continúa a Écija, donde «pasamos sobre un puente bueno de piedra en la entrada en la ciudad». Marchena está en una loma, con una venta al pie; sigue hacia el lugar de Arahal, los Molares y la venta de Alcantarilla: «Passamos una puente buena de piedra [de Alcantarilla] sobre un río chico ahora y de poca agua, que llaman el río Salado», y continúa hacia las Cabezas de San Juan, Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María y Cádiz. 40 Diego Alejandro de Gálvez (1755) 15 Presbítero de la catedral de Sevilla, historiador y bibliotecario, Diego Alejandro de Gálvez (17181803), fue autor de numerosas obras, entre ellas un itinerario de su viaje de Sevilla a Santiago de Compostela, Francia y Alemania. Se trata de unas páginas de gran interés por los sucesos que relata, las descripciones de las costumbres populares, la arquitectura de los pueblos, el estado de sus gentes, las noticias del entorno geográfico, y los múltiples episodios que observa y sobrelleva a lo largo de un recorrido prolongado e intrincado por pueblos, aldeas, montañas y ríos que pocos viajero se atrevieron a cruzar. [Mayo, 1755] El 3 de mayo de 1755 inicia en Sevilla, su ciudad natal, el largo viaje de siete meses. Cruza el río Guadalquivir por el famoso puente de barcas y se dirige a Santiponce y al cortijo de la Torre, ahora llamado Torre de la Reina, en la población del mismo nombre, para hospedarse en Castilblanco de los Arroyos. El 4, continúa a Santa Olalla del Cala, por «caminos rudos y difíciles y de muchas pendien15 Biblioteca Nacional de España. Ytinerario geografico, historico, critico y liturgico de la España, Francia, Pais Baxxo, y gran parte de Alemania. Parte primera, escrivialo Don Diego Alexandro de Galvez, manuscrito 1698. Segunda parte del Ytinerario de Don Diego de Galves, manuscrito 1699. 41 tes», ya en la sierra Morena. El 5, a Monesterio, primera población de Extremadura, y a Fuente de Cantos. El 6, a Santos, y por los mejores campos «para sembrar trigos y demás granos» llega a Villafranca del Rey, hoy Villafranca de los Barros. El 7, a Torremejía y Mérida, donde cruza el río Guadiana por un largo puente de piedra, del que dicen tiene setenta y siete arcos. El 8, alcanza la aldea de Cascacalejo, «atravesando espesos bosques, tierra quebrada y arriesgada por ocultar en sus malezas muchos ladrones». Por Aljucén, el puerto de las Herrerías, las casas de Don Antonio y la aldea del Cano –con los vecinos de fiesta–, «se juntaban en los sitios públicos los mozos y las mozas separadamente, y se divertían bailando hasta la oración». El 9, a Malpartida de Cáceres, por Arroyo del Puerco y pernocta en la casa Fuente de Araya, «cabeza de una grande encomienda de el orden de Alcántara». El 10, a Brozas y Alcántara, con su famoso puente de seis arcos sobre el río Tajo. El 11, a Piedras Albas, Zarza la Mayor y Moraleja, que a la salida tiene un puente de quince arcos para cruzar el río Gata. El 12, cruza el puerto de Perales por un camino «angosto y agrio, todo de piedra suelta. Esta altura se puede considerar el más bello mirador del mundo». En el trayecto encuentra a cuatro asturianos, «de los que baxan a cortar heno a Portugal». Sigue a Villasrubias y Robleda, y se alojan en casa de una «honesta labradora, cuyo marido, con otros del pueblo, havia baxado a Sevilla con carretillas a cargar de sal». El 13, cruza a vado el río Águeda, que «en tiempo de aguas tiene barca», y llega a Ciudad Rodrigo. El 14, a la aldea de Sancti Spiritus, Martín de Yeltes, Boadilla, Muñoz, 48 Lápice, que «se hallan en sitio llano, son de bastante extensión, pero mal trato». El 26, por la venta de Quesada o Casa Nueva del Rey, y sigue a Villarta de San Juan y Manzanares. El 27, cruza por un puente un río, que será el Azuer, y hacia Valdepeñas y el Viso del Marqués. El 28, atraviesa la Sierra Morena por el puerto del Rey y se dirige a la venta de Miranda y a la de Baeza. El 29, a Bailén, y por un puente de piedra cruza el río Rumblar y llega a Andújar. El 30, deja la ciudad por un puente sobre el Guadalquivir, y hacia Aldea del Río y el Carpio. [Diciembre, 1755] El día 1 de diciembre, cruza el Guadalquivir por un puente de quince ojos situado donde las ventas de Alcolea, y pronto entra el Córdoba. El 2, abandona la ciudad por el famoso puente romano de dieciséis arcos sobre el Guadalquivir, encuentra la venta de la Parrilla, «donde abunda de famosos ladrones, que sus robos son mui notorios», y a Écija. El 3, por la venta de la Portuguesa y pernocta en Carmona. El 4 de diciembre de 1755 es el final de su viaje, pasa por la venta de Peromingo y llega a Sevilla, su ciudad, que escogió el azul para el color de su cielo. 49 Norberto Caimo (1755-1756) 16 De este autor se ignora casi todo; incluso se ha llegado a dudar de su existencia, considerándolo un seudónimo. Sin embargo, parece que fue un fraile jerónimo italiano que viajó a España movido por su interés artístico, ya que su libro consiste fundamentalmente en una descripción de las obras de arte que visitó en Madrid, el Escorial, la Granja de San Ildefonso, Salamanca, entre otros lugares. Lo geográfico es tratado de manera sucinta, aunque menciona algunos parajes inéditos para otros viajeros, y resulta especialmente interesante su descripción de la ruta hacia el monasterio de Guadalupe. Desde Génova viaja en barco a España, recorriendo la costa catalana por Palamós y San Feliu de Guíxols, hasta desembarcar en Barcelona. Visita Montserrat y continúa su itinerario por Martorell, Piera, Fuente de la Reina, Igualada, Montmaneu, Cervera, Guisona, Tárrega, Mollerusa, Lérida, Alcarraz, Fraga, Candasnos, Bujaraloz, la venta de Santa Lucía, Villafranca de Ebro, Zaragoza, la Muela, la Almunia de Doña Godina, Calatayud, Alhama de Aragón, el monasterio de Santa María de Huerta, Fuencaliente, Medinacelli, Sigüenza, Mirabueno, Villaviciosa de Tajuña, Brihuega, Lupiana, Guadalajara, Alcalá de Henares y Madrid. 16 Norberto Caimo. Lettere d'un vago italiano ad un suo amico, tres volúmenes, Pittburgo, 1759-1764. 50 Desde la capital se dirige al Escorial, pasando por Guadarrama y Cercedilla, cruzando la sierra de Guadarrama —seguramente por el puerto de la Fuenfría— hasta llegar a Valsaín, la Granja de San Ildefonso, Segovia, Olmedo, Coca y Valdestillas. Cruza el río Duero por un puente y continúa hasta Valladolid; después atraviesa el Pisuerga por otro puente, rumbo a Nava del Rey y Salamanca. Prosigue su viaje cruzando el río Tormes por un puente de veinticinco arcos para entrar en Alba de Tormes, y sigue hacia Peñaranda de Bracamonte y Ávila, por el puerto de la Paramera. Pasa por el Barraco y cruza el río Alberche por un puente de cinco arcos —hoy desaparecido— frente al Tiemblo. Se dirige al monasterio de Guisando, situado en lo alto de una montaña, donde describe las grutas de los antiguos anacoretas y visita los toros de Guisando. Luego pasa por Escalona, donde cruza el Alberche por un puente de madera «situado cerca de los pilares de otro de piedra, echado a perder». Sigue hacia Noves y Huecas, cruza el río Guadarrama por el puente de piedra de Alcavín y llega a Toledo. Vuelve a cruzar el Guadarrama por el mismo puente y se dirige a Carmena y Cebolla. Por el camino real de Portugal y la cañada de ganado cruza de nuevo el Alberche, esta vez por un largo puente de piedra reparado con madera, cerca de Sigue a Talavera de la Reina, continúa a Calera y en Puente del Arzobispo atraviesa el río Tajo por su famoso puente de piedra. Ya en dirección a las montañas encuentra la casa de Burguilla, hospicio del cercano monasterio de Guadalupe, situada al oeste de Villar del Pedroso. Después se dirige al monasterio de Guadalupe y, tras visitarlo, prosigue su 51 ruta. Caimo menciona su paso por un importante cortijo, conocido gracias a la descripción que en 1593 hizo Giovanni Battista Confalonieri: «un paraje llamado casa o granja del Rincón, que es una propiedad del monasterio de Guadalupe, muy grande y abundante de grano, vino y aceite. Se trata de una vivienda mínima con una capilla pequeña, porque es lugar de paso donde solo hay dos hermanos de la religión de San Jerónimo, aunque en general son doce». Continúa hacia Madrigalejo, Trujillanos, Mérida, Montijo, la Puebla de la Calzada y Badajoz; después a Feria, Zafra, la Puebla de Sancho Pérez, Calzadilla de los Barros, Fuente de Cantos, Monesterio, el Ronquillo y Sevilla. Finalmente llega a Sanlúcar de Barrameda, el Puerto de Santa María y a Cádiz, y desde allí continúa a Portugal por vía marítima. 52 Joseph de La Porte (1755) 17 El abad de La Porte (1714-1779) fue un sacerdote y literato francés autor de numerosas obras. El libro Le Voyageur françois es un texto peculiar del que no es autor; solo lo actualiza. De hecho, este volumen es una enciclopedia de conocimientos sobre España, un resumen de historia general y de datos de las ciudades principales, en forma epistolar, muy en boga en su tiempo. No se trata de un viaje auténtico, sino que reúne informaciones de fuentes diversas e incorpora largos fragmentos de otras obras, a los que da una continuidad temática. La fecha del viaje, seguramente ficticia, es la que corresponde a la de las cartas que forman el volumen. Las noticias en relación a las jornadas del viaje son inexistentes, solo hay una referencia general al inicio, cuando habla de la necesidad de libros como este: «Si hay alguna ocasión en la que los libros son necesarios para evitar el aburrimiento de una larga ruta es sobre todo cuando se viaja por España. Las pocas personas que se encuentran por los caminos, la lentitud de los carruajes y la falta de habitantes en las ciudades por donde pasamos, dejan a los viajeros con el único recurso de la lectura. Así que en Lisboa me había proporcionado varios libros, y entre estos un gran libro llamado Anales Espagnoles». 17 Le Voyageur françois, ou la Connaissance de l’Ancien et le Nouveau Monde. Mis au jour par M. l'Abbé Delaporte, vol.14, Paris, 1772. 53 Si traigo a colación este libro es solo por una noticia sobre las posadas españolas, de gran interés, sea cual sea su origen. «En Badajoz el alojamiento es malo, y uno está obligado a proveerse de su propia comida, algo común en todas las ciudades de España. Sin embargo, en las posadas donde los carruajes se detienen para almorzar o cenar, se encuentra frente a la puerta una especie de pequeño mercado de verduras, carne y caza. A veces es necesario ir a comprar provisiones a la panadería y a la carnicería, donde no siempre se encuentra lo que uno busca. En el carruaje es necesario llevar botellas grandes para el vino, que se llenan en la taberna; de lo contrario, se corre el riesgo de envenenarse con cacharros de cobre mal estañados y llenos de verdín. Uno ha de prepararse su propia comida, porque los posaderos solo ofrecen la cama. En la temporada de guisantes, hay que hacer acopio de ellos, y hay quien se divierte sacándoles la cáscara durante el camino. Las verduras tienen un sabor exquisito, incluso cuando se comen crudas. Si se toman estas precauciones, nunca faltan este tipo de alimentos, e incluso hay suficientes para darles a los ermitaños que se encuentran por el camino y que ofrecen agua a los viajeros. No obstante, hay que tener cuidado con los falsos devotos, que viven de pedir limosna cuando se creen los más débiles, y de robar cuando, por desgracia, son los más fuertes. En todos los lugares se encuentran sábanas blancas, y se paga la cama según el número de colchones que se piden. Proporcionan dos por cuatro sueldos; se toman los que se quieren y se apilan uno encima del otro. Al abandonar la posada, se deja una pequeña cantidad por el gas- 54 to, es decir, por las molestias causadas. He visto a franceses preferir esta forma de vida a la de comer según el capricho de un mal cocinero, pagar incluso lo que no consumen y pelearse con una doncella para conseguir sábanas blancas. Las camas están siempre limpias y las preparan con dos bancos y algunas tablas, sobre las que extienden los colchones. Uno nunca es importunado por las pulgas y otros insectos, como sucede en la mayoría de las camas de nuestros albergues, provistas de cortinas. Cuando un grupo de viajeros sigue el mismo camino, los carruajes se esperan y salen juntos para contar con mayor protección contra los ladrones». 55 Abraham Louis Sandoz (1758-1759) 18 El francés Pierre Jaquet-Droz (1721-1790) fue un destacado relojero que diseñó extraordinarios autómatas. Sus asombrosos mecanismos fascinaron a reyes y emperadores de Europa, China, India y Japón. Acompañado por su padrastro, Abraham-Louis Sandoz, y por Jacques Gevril, viajó a España para entregar al rey Fernando VI un autómata llamado El Pastor —hoy conservado en el Palacio Real de Madrid—, junto con varios relojes más. La crónica del viaje, repleta de anécdotas, fue escrita por Abraham, aunque permanece inédita. Solo he podido consultar un libro que reconstruye la ruta e incluye algunos fragmentos originales. En el texto de Tissot, el viaje aparece algo desdibujado y los lugares de paso son escasos, pero es posible trazar a grandes rasgos el recorrido. Los viajeros entraron en España por la Junquera; en Pont Major, «los habitantes practican toda clase de profesiones mecánicas, ocupados frente a su domicilio o en el vestíbulo». Siguieron hacia Figueras y Gerona. En Barcelona, un domingo, observan que «las calles están repletas de gente todo el día, las tiendas abiertas, los vehículos circulan como los otros días». 18 André Tissot. Voyage de Pierre Jaquet Droz à la cour du roi d'Espagne, 1758-1759 d'après le journal d'Abraham Louis Sandoz, son beaupère, Neuchâtel, 1982. 56 Al salir de Barcelona pasan por Martorell, donde ven: «una montaña de altas rocas, la cumbre erizada con puntas de piedra en forma de torres, de pirámides, pilares de apariencia encantadora» —se trata de Montserrat—. Continúan por Montmaneu, Lérida, Fraga, la venta de Fraga, Bujaraloz y la venta de Santa Lucía, donde «la llanura parecía grandiosa hasta donde alcanzaba la vista». Prosiguen por Villafranca de Ebro, Zaragoza y, en dirección sur, hacia Mainar y Daroca; duermen en Tortuera y siguen por Maranchón, Algora, Guadalajara, Alcalá de Henares y finalmente Madrid. El trayecto de Barcelona a Madrid les tomó dos semanas, y emprendieron el regreso a Francia el 23 de enero de 1759. 57 Antonio de Córdoba (1759) 19 Antonio de Córdoba Hidalgo, abogado de los Reales Consejos, en su única obra conocida, manifiesta ser alcalde mayor de Plasencia. Ciertamente, la Gaceta de Madrid del 15 de enero de 1754 señala: «El rey ha nombrado para la vara de alcalde mayor de la ciudad de Plasencia a D.Antonio de Córdova Hidalgo». Un documento de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid del año 1755 confirma que era alcalde mayor de esta ciudad y, como tal, actuó en una denuncia por fraude. En un giro de su carrera de funcionario, en abril de 1761 el rey lo nombra alcalde mayor de Badajoz. Un documento del año siguiente lo sitúa ya en su nuevo cargo, recibiendo la orden de investigar unos pasquines anónimos que aparecieron en paredes de la ciudad contra Isabel de Farnesio, la reina madre. El año 1759, viajó a lo largo de dos meses por las Hurdes y el valle de las Batuecas. A caballo y acompañado de un escribano, recorrió aldeas propiedad del duque de Alba con el encargo de la Cancillería de Valladolid de hacer un recuento de los ganados. Este viaje dio origen a una cró19 Mercurio histórico y político, Madrid, enero-abril, 1761. Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Pl. civiles, Pérez Alonso (Olv), Caja 353,1. Miguel Ángel Melón Jiménez. «La guerra vista desde las atalayas de la frontera. La correspondencia del comandante general de Extremadura (1761-1763)». Itinerarios de investigación histórica y geográfica, Cáceres, 2016. Carlos Ibarguren. Los Antepasados, a lo largo y más allá de la historia Argentina, vol.7, c.1983. 64 Edward Clarke (1760-1761) 21 Se trata de un clérigo británico, del Saint John’s College de Cambridge y rector de la parroquia de Pepperharrowe, que tuvo cierta actividad política. Formó parte del séquito del conde de Bristol en la embajada británica en Madrid en 1760 y, siete años después, fue secretario del gobernador de Menorca. En su crónica española se refiere a las costumbres y a lo que conoció durante sus meses de estancia en la capital. La embajada no obtuvo resultado, y el 17 de diciembre de 1761 la comitiva abandonó Madrid con destino a Portugal: «Su Majestad Católica no creyó apropiado dar al conde de Bristol ninguna respuesta en relación con la pregunta planteada por el Parlamento de Gran Bretaña. Nosotros, que ya estábamos preparados para una partida repentina, tomamos las disposiciones necesarias para el regreso inmediato a Inglaterra». El viaje de Clarke se había iniciado en la Coruña, donde la comitiva llegó en barco, con la intención de dirigirse en primer lugar a Astorga. No pudieron organizarlo «por ningún método conveniente, solo cabalgando en mulas o caballos, ya que rechazamos la litera, por ser desagradable y fatigosa, y ningún otro carruaje se atrevía a cruzar las montañas [el puerto de Cebreiro]. Por lo tanto, escribimos 21 Edward Clarke. Letters concerning the Spanish nation; written at Madrid during the years 1760 and 1761 (London, 1763). Un libro que tuvo una gran difusión, traducido pronto al francés y alemán. 65 a Madrid para que un carruaje nos esperara en Astorga, que está a unos 150 kilómetros de la Coruña». De las jornadas, detalla por días los lugares de paso: 1º Betanzos; 2º Guitiriz y Baamonde; 3º Lugo y Galegos; 4º Sarria y Fonfría; 5º Villafranca del Bierzo y Ponferrada; 6º Rabanal del Camino y Astorga; 7º la Bañeza y una venta; 8º Benavente y Villalpando; 9º Villaprais [Villardefrades] y Veja [Vega de Valdetronco]; 10º Medina del Campo y Ataquines; 11º Oveja y Labajos; 12º el Espinal y Guadarrama; 13º las Rozas y Madrid. Pocas son las informaciones sobre la ruta: «El único río notable que cruzamos fue un afluente del Miño [el Chamoso], una corriente noble, casi tan amplio como el Támesis en Windsor, y de apariencia profunda, acompañado en los márgenes por árboles más grandes y más altos que los habituales en España. El lugar por donde lo cruzamos se llamaba Hospital de Eschemoso [de Chamoso, parroquia de San Andrés de Chamoso, y por el puente de Foz]. Las montañas de Galicia son de buen tránsito y las únicas partes difíciles que encontré fueron el descenso hacia la Fava, y las doce millas pasado Sarria [el puerto de Cebreiro]. Las montañas de León son desagradables pero no peligrosas, y la ruta posterior es cómoda». «El camino de la Coruña a Madrid no es malo. La nueva calzada de piedra que une las dos Castillas, y se extiende hasta Guadarrama, es una obra pública magnífica. Fue realizada por orden de Fernando VI, el difunto rey, como aparece en la siguiente inscripción, en un pilar erigido en la calzada: Ferdinandus VI. Pater Patriae. Viam Utrique Castelliae Superatis Montibus Fecit. Ann. Salutis MDCCXLIX. Regniu Sui IV. Los españoles erigen pilares a 66 distancias apropiadas sobre las carreteras, para orientar a los viajeros en época de nieves. Vimos varios de ellos en León, y en otras partes». Clarke visitó Toledo, llegando «en un carruaje tirado por seis mulas conducido por los habituales arrieros. El camino a Toledo es bueno para los viajeros, pero el país, aceptablemente cultivado, y plantado con olivos, no tiene interés». También visita Aranjuez, el Escorial, Segovia y menciona otras ciudades, aunque no consta que las visitara. En el viaje de regreso a Inglaterra, pasando por Portugal, también relaciona por días los lugares de paso: 1º Navalcarnero; 2º Casarrubios del Monte y Noves; 3º Santa Olalla y Talavera de la Reina; 4º Calzada de Oropesa; 5º Navalmoral de la Mata y Almaraz; 6º Jaraicejo y Trujillo, 7º Puerto de Santa Cruz y Miajadas; 8º San Pedro y Mérida, 9º Lobón, Talavera la Real y en Badajoz cruza la frontera. De las jornadas, escribe: «llovió casi toda esa quincena sin interrupción, de tal manera que algunos ríos aumentaron su caudal dificultando el paso, y los que conducían los carromatos de equipaje se retrasaron algunos días por las inundaciones». «Antes de llegar a Jaraicejo hay una cuesta de largo ascenso, sinuosa y difícil, y en algún momento peligrosa [el puerto de Miravete]. Costó casi toda una mañana rebasarla, y un carro del equipaje cayó por un precipicio, aunque se pudo recuperar por completo. También hay otro paso de montaña muy peligroso, aproximadamente dos leguas antes de llegar a Trujillo. Aquí los carruajes han de ser ayudados por bueyes y asegurados por hombres, de lo contrario es imposible cruzar la montaña», será el paso del río Almonte. 67 Clemente Antonio de Baena (1760-1765) 22 Clemente Antonio de Baena se dirige a Roma como delegado de los feligreses de la parroquia de Santa María de Arcos, con el fin de interceder en el pleito secular que los enfrentaba con la parroquia de San Pedro, también de Arcos de la Frontera. El objetivo era obtener una resolución favorable en el litigio sobre el privilegio de preeminencia por antigüedad, asunto de tal trascendencia que justificó un viaje de cinco años. El 30 de septiembre de 1760, don Clemente parte de Arcos y pasa por Jerez de la Frontera, Lebrija, los Molares, Arahal, Paradas y los alrededores de Marchena. En Écija cruza el río Genil por un puente «muy dilatado y ancho, capaz de dos coches, sin estorbar el paso de la gente», de origen romano y reconstruido en diversas ocasiones. Llega luego a la venta de la Parrilla, un lugar muy concurrido situado junto al cordel de la Plata, a la entrada de la Carlota. Ese mismo año, el científico José Celestino Mutis y sus compañeros mencionan el «monte de la Parrilla», reputado como uno de los tramos donde más fácilmente aparecían salteadores de caminos: «Cabalgaron las tres leguas del citado monte, llegando a la venta del mismo nombre». Poco tiempo después el lugar fue abandonado, y otro viajero describiría sus ruinas. 22 Clemente A. de Baena. De Arcos a Roma en 1761, Arcos, 1893. 68 Baena entra en Córdoba «por el puente, que es muy hermoso», y tras visitar la ciudad continúa por la venta del Carpio y Aldea del Río. Entra en Andújar «por el puente, que es muy dilatado y ancho; tiene once ojos», de tránsito antiguo, pues por allí cruzaba la vía Augusta el río Betis, hoy Guadalquivir. Prosigue hacia Bailén y el desaparecido convento de la Peñuela, de carmelitas descalzos, donde actualmente se levanta la población de la Carolina. Cerca se hallaba la desaparecida venta de Baeza, situada en un cruce de caminos pasado el cementerio. «Todo este camino, que es Sierra Morena, es muy solitario, montuoso y penoso». En la venta de Miranda, en la actual localidad de Miranda del Rey, Baena alquila «un caballo para ir al Viso, por no poder caminar en el carruaje por los malos pasos del puerto del Rey». Cruza la sierra y llega al Viso del Marqués: «Vi en el Viso el palacio del marqués de Santa Cruz (cuyo es el pueblo); está todo estofado, con muchísimas y exquisitas pinturas de la genealogía de la Casa, sus hazañas y trofeos, jeroglíficos de las principales Cortes y de la Sagrada Escritura. Dicho palacio no se finalizó y está deteriorado, pero es digno de verse». Años antes, Françoise Bertaut lo había visitado, señalando que «por la parte exterior no parece gran cosa, pero por dentro es el más bello que había visto en España», lleno de frescos y pinturas. Sigue por Valdepeñas, Manzanares, la venta de Quesada o de la Casa Nueva del Rey, Villarta de San Juan y las ventas de Puerto Lápice y Consuegra. En el camino encuentra «una ermita muy buena de Nuestra Señora de Finibus Terrae, muy milagrosa. La Señora será de una vara de alto, que dicen fue aparecida en la eminencia del monte 69 frente a la puerta de la ermita». También el príncipe Cosme III de Médicis había visitado este lugar, situado en un estrecho entre dos cerros —uno de ellos el de la Virgen—, donde «en medio de una selva de piedras y árboles se halla una iglesia denominada de Santa María de Finibusterre». Este Finisterre sin mar marca la frontera del territorio cristiano en tiempos de la Reconquista. Desde el pueblo de Mora continúa su camino y cruza el río Tajo en barca, cerca de la venta de las Barcas de Aceca, «junto a un grandioso molino de pan», también llamado de Aceca. Comenta que junto a él hay un coto con un palacio real. Pasa por Illescas y Getafe y llega a Madrid, donde «entró por su maravilloso puente, capaz de ir diez coches por él, en el cual hay varias fuentes, aunque solo una echaba agua». A la salida de la capital, «pasé el río Jarama por un puente de piedra muy bueno», el de Viveros. Cruza Torrejón y Alcalá de Henares. En Guadalajara anota: «Está el río Henares, que se pasa por un puente de siete barcas muy capaz; aunque inmediato hay uno de piedra, no se puede pasar por tener hundido un arco». Prosigue por Taracena, Valdenoche, Torija, Trijueque, Gajanejos, Algora, Alcolea del Pinar, Maranchón, Clares, Balbacil, Anchuela del Campo, Concha, Tartanedo, Tortuera, Embid y Used. Cruza la sierra por el puerto de Daroca [de Balconchán], con su venta, y llega a esta ciudad. Antes «se pasa por un camino con muchas huertas cercadas de tapia, con vistosas arboledas de camuesas y peras, cuyas frutas estaban pendientes, y aun algunas colgando al camino; está todo lleno de una gran alameda, y muchas acequias con las que se riegan estas huertas». 70 Pasa por los lugares de Retascón, Mainar, Villarreal de Huerva y el puerto de Cariñena —al oeste del de Paniza—, y sigue hacia Longares, Muel, María de Huerva y finalmente Zaragoza, donde «pasa el río Ebro, que es muy caudaloso; tiene dos puentes, uno de piedra y otro de madera, y además otro puente de madera que sirve de canal, por donde pasa parte del río Gállego para regar una hermosa ribera de huertas. Pasado el puente de piedra hay una legua de camino, todo cercado de una alameda muy grande, con muchos huertos y reductos de agua; al término de esta legua se pasa el río Gállego por otro puente». Después de visitar Zaragoza, Baena continúa por el camino real que, partiendo de Madrid, conduce a Francia por Cataluña. Pasa por la Puebla de Alfindén, Alfajarín, Villafranca de Ebro, la venta de Santa Lucía, Bujaraloz, Peñalba y Candasnos. Al llegar a Fraga anota: «El camino, una legua antes de entrar, es muy fragoso para bajar a la ciudad, y es necesario ir a pie. Está asentada a la orilla del río Cinca, que se pasa por un dilatado puente». Sigue a Alcarraz, y en Lérida cruza el río Segre «por un hermoso puente de piedra que desemboca en una alameda muy dilatada, con muchas huertas por uno y otro lado». Prosigue por Belloc de Urgel, Sidamón, Mollerusa, Golmés, Bellpuig, Vilagrasa, Tárrega, Cervera, Vergós, los Hostalets, Montmaneu, Porquerizas, Jorba e Igualada. La ruta que sigue hasta Martorell, de tránsito inmemorial, sería sustituida pocos años después por la del collado del Bruc y Collbató. Desde Igualada se dirige a Villanueva del Camino, la Pobla de Claramunt, Fuente de la Reina — lugar con hostales y una fuente coronada por una imagen femenina que se cree representa a la reina Peronella de 71 Aragón—, Vallbona de Anoia y Piera. «En lloviendo no se puede pasar de Igualada a Piera por ser preciso ir mucho camino por el fondo de un arroyo [el río Anoia], que recoge las aguas de todos los montes que cercan aquellos campos», anota Baena, añadiendo que «en este camino hay veinte fábricas de papel». Continúa por Masquefa y Martorell, y en San Andrés de la Barca cruza el río Llobregat en barca. Pasa por Molins de Rey, San Feliu, San Juan de Espí, Hospitalet, el lugar de la Bordeta y finalmente llega a Barcelona. Desde Barcelona parte hacia San Andrés de Palomar, Moncada, Montmeló, la Roca y Llinars, donde —según escribe— «dormí en una casa por no haber lugar en la posada». Continúa por Trenta Pases [Villalba Saserra], San Celoni y Hostalric, «villa fuerte, con muchos castillos y tropa». Por las ventas de las Mallorquinas alcanza Gerona, cruza el Pont Major, y sigue hacia Figueras y la Junquera. Entra en Francia por el puerto del Pertús el día primero de noviembre. «Entre estos dos últimos lugares está un puente de piedra que divide los dos reinos; frente a Bellaguarda, en una montaña, se halla una fortaleza del mismo nombre, situada en la entrada de los Pirineos. Desde el puente a Bellaguarda hay media legua. El paso de los Pirineos es muy delicioso por sus empinados montes, muchas gargantas de agua y grandes arboledas». En el viaje de regreso desde Roma, el 19 de mayo de 1765, Baena entra de nuevo en España por la frontera del Pertús: «Llegué al puente nuevo que se ha hecho en la división de los reinos de España y Francia, al que llaman el puente del Precipicio (y con razón). En este puente hay 72 dos postes de cantería: en la parte que mira a España tienen las armas de este rey, y las de Francia en la parte opuesta. Una inscripción dice haberse ajustado los confines de ambos reinos en el año pasado de 1764, y compuesto y reparado aquel camino, que antes era un precipicio (cuando pasé a la ida de mi viaje), a costa de ambos reinos, quedando una obra maravillosa». Pasa por la Junquera y Figueras, y cruza dos ríos: el Muga, por Pont de Molins, y el Fluviá, en Báscara, «este último por barca». Come en el hostal llamado Coll de Orriols, pasa por Mediñá y Pontmajor, «al cual se entra por un puente de piedra para pasar el río Ter», y llega a Gerona. En el viaje de ida había pasado por los hostales de las Mallorquinas, pero ahora sorprende su decisión de no seguir el camino real —la ruta más cómoda— y desviarse hacia Riudarenas y la Aspararch [la Esparra], dando un largo rodeo por una intrincada orografía para llegar también a Hostalric. Sigue a San Celoni, «pasé por un lugar llamado Trenta Pases [Villalba Saserra], cuyo nombre tiene por un río que se pasa treinta veces antes de entrar en dicho pueblo». Encuentra los lugares de Llinars, la Roca y Montmeló, y come en el hostal del Rincón [Racó], un edificio que aún se conserva en Montornés. «A las dos de la tarde salí y pasé dos ríos, que fueron Paredes [el río Tenes, que pasa cerca de Parets del Vallés] y Ripoll, y dos lugares que son Moncada y San Andrés de Palomar; a las siete llegué a la ciudad de Barcelona». Baena deja Barcelona en dirección al Hospitalet, Cornellá, San Juan de Espí, San Feliu, Molins de Rey y San Andrés de la Barca: «Antes de este último pasé por una barca 73 el río Llobregat; a las ocho de la noche llegué a la villa de Martorell». Cerca del pueblo cruza el río Anoia por un puente de madera: «Pasando el puente, el camino se divide en dos: uno va hacia Madrid y el otro hacia Valencia, que fue el que seguí yo. Este río lo pasé diecisiete veces; luego atravesé otro llamado San Sadurní [la riera de Lavernó, en San Sadurní de Anoia], y a las once llegué a un pueblo que fue Vilafranca del Panadés, donde oí misa a un fraile trinitario que gastó en decirla ocho minutos». Prosigue por los Monjos, el Arboç, la Gornal, Bellveí y el Vendrell: «Desde aquí se ve el mar, y casi se va inmediato a él». Pasa por el famoso hostal de la Figuereta, Torredembarra, Altafulla y la ciudad de Tarragona, «muy fuerte, a la orilla del mar, donde tiene muchos fortines, y es pequeña». Cruza junto a un hostal —seguramente el Mas Ricard—, pasa por Vilaseca y Cambrils, y llega al Hospitalet del Infante, «que está en desierto a orilla del mar. Cuatro noches antes, dijo el mesonero, habían estado unos moros sentados en la puerta de esta hostería. Toda esta ribera es peligrosa de moros». Después cruza «una montaña que llaman el Coll de Balaguer, encima de la cual está un grande y fortísimo castillo que domina todas aquellas montañas y el mar. Todo este camino está desierto y es muy peligroso de moros y ladrones». El lugar del Perelló «es libre de todas rentas reales por su mucha pobreza, lo que le ha concedido el Rey porque sus vecinos lo habían abandonado». De Tortosa comenta que es una ciudad «pequeña, pero muy fuerte y plaza de armas. Al salir de ella se pasa el río Ebro (que pasé la otra vez por Zaragoza), pero aquí es muy caudaloso, y se cruza 80 Etienne-François de Lantier (1766) 25 El título completo de la obra, Voyage en Espagne du chevalier Saint-Gervais, officier français, se complementa con el subtítulo «et les divers événements de son voyage», estableciendo desde el inicio que la prioridad del relato no reside en el itinerario geográfico, sino en la narración de los sucesos personales del protagonista. El autor reconoce explícitamente que la obra está destinada a ser leída con el mismo interés y fervor con que las damas de la época leen un «roman nouveau et sentimental». El caballero de Saint-Gervais se presenta como un militar que, a diferencia de otros viajeros ilustrados dedicados al estudio de la geología o la estadística, se consagró a describir las costumbres, supersticiones y usos, recopilando anécdotas que revelan el carácter y el genio de la nación española. El viaje y las descripciones geográficas aportan un marco narrativo para las crisis emocionales y amorosas del protagonista. La obra intercala extensas historias de amores trágicos, celos, religión y penitencia, recursos literarios empleados para desarrollar la caracterización del temperamento español más que para documentar el entorno. El viaje narrado por Lantier empieza con su salida de Perpiñán por la puerta de Saint-Martin o de España el 3 25 M.de Lantier. Voyage en Espagne du chevalier Saint-Gervais, Paris, 1809. 81 de septiembre de 1766. Tras cruzar los Pirineos, el viajero llega a Gerona y se dirige a Barcelona siguiendo la ruta costera. «De Canet a Mataró la ruta es preciosa, se atraviesan villas rodeadas de árboles y jardines. Disfrutamos de la visión del mar y de un sinfín de barcas de pescadores. La figura amable de las mujeres acompañaba la amenidad del país. Ellas se dedican por lo general a hacer puntas y el trabajo de los hombres es la pesca. Mataró es una villa muy agradable y en su entorno se produce mucho vino. Desde esta villa en Barcelona se sigue un camino que roza el mar, bordeado por árboles de morera que resaltan el paisaje. Después de algunas horas de marcha percibí los campanarios, las torres y las murallas de Barcelona». A la salida de Barcelona, se dirige a Montserrat. El camino resulta transitable hasta Molins de Rei, donde cena y cruza el famoso puente de quinientos pies de longitud sobre el río Llobregat. Tras visitar la montaña sagrada, describe con detalle su estancia26 y prosigue hacia Tarragona. A lo largo de la narración son constantes las quejas sobre las ventas: malas, detestables, donde solo ofrecen cama y fuego para elaborar los alimentos. El relato recoge el encuentro con un oficial inglés que se lamenta de las «execrables posadas de España», donde no había encontrado nada satisfactorio: ni caballos, ni mulas, ni vino de calidad. Cerca de Tarragona, el viajero se sorprende al observar mujeres labrando la tierra, y finalmente alcanza la ciudad, situada sobre una eminencia. 26 Francesc Costa. Montserrat, cròniques de viatgers. Segles XIII al XIX Mataró, 2024. 82 A la salida hacia Tortosa, se queja del camino penoso y rocoso que atraviesa dunas y tierras incultas en el paso del collado de Balaguer. Dirigiéndose a Valencia, comenta que el entorno de Murviedro está infestado de bandoleros. En Valencia no pueden faltar los elogios que tantos viajeros repiten sobre su huerta: «No viajaba, sino que paseaba por una llanura verdaderamente hermosa, salpicada de arroyos limpios que exhalaban frescor; respiraba el aire puro y frío de una bella mañana, admiraba la riqueza de la vegetación, la variedad de la cultura; la atravesaba, cantando en armonía con los pájaros, los viñedos, los olivares, los pueblos y las aldeas. El encanto inefable de un cielo hermoso, del lujo del campo, que ama vuestra apariencia, me transporta, encantado, hasta remontarme, por reconocimiento, al Creador de estas maravillas». Después de visitar Valencia, el itinerario continúa por San Felipe, Almansa, Alicante, Elche, Orihuela —en medio de una selva de palmeras— y Murcia, desde donde se desplaza para conocer Cartagena. El camino a la salida de esta ciudad resulta agradable durante aproximadamente dos leguas, pero después se torna arduo, con montañas y senderos estrechos y escarpados muy difíciles de transitar. Sin embargo, tras superar las montañas, se retoma el buen camino cerca de Lorca. En el trayecto, se detienen en una venta donde se encuentran rodeados de mulos y arrieros. Hacia Guadix, y en una alta montaña, el viajero experimenta uno de los episodios más dramáticos del recorrido: «De Guadix a Granada la ruta se vuelve horrible. Atravesábamos montañas, caminando al borde de los precipicios; el día estaba sombrío, y las nubes vertían nieve derretida. 83 El calesero invocaba a la Virgen y a San Antonio, acariciaba y animaba a su mula que tiraba con grandes esfuerzos. Las oraciones del calesero no pudieron salvarnos del naufragio. Volcamos rudamente junto a un precipicio. Por suerte, una roca que lo bordeaba impidió que el carruaje rodara». La jornada concluye en una choza mísera, digna del muletero y su mula. El camino de Granada a Córdoba atraviesa una fértil vega: «que tiene ocho leguas de ancho y veintisiete de circunferencia. Está rodeada de montañas, de colinas cubiertas de olivos, de moreras, de viñas y de limoneros, regada por varios ríos y por cantidad de arroyos que serpentean sobre prados siempre floridos. La naturaleza esparce allí con profusión sus riquezas y todo su lujo». El itinerario pasa por Alcalá la Real, Baena y Córdoba, dirigiéndose a Sevilla. En el camino llegan a la venta Inestrosa, que denominan el «templo del hambre» por la carencia absoluta de provisiones: no tenían nada, ni siquiera fuego. Finalmente alcanzan Sevilla con su hermoso puente sobre el Guadalquivir. El viaje de regreso a Francia comienza con el retorno a Córdoba, desde donde se dirigen a Sierra Morena para conocer las nuevas colonias implantadas por Olavide. Tras pasar por la venta de Alcolea —un gran edificio con capilla y jardín muy agradable—, cruzan el Guadalquivir por el puente del mismo nombre y prosiguen hacia Andújar y Guarromán. La visión de las nuevas poblaciones les causa asombro: «al ver casas de piedra tallada y bien construidas. Están reunidas en grupos de cuatro a cuatro, tienen la misma fachada; y pequeños jardines adornan la entrada: veíamos jarrones con flores sobre las verjas, y cercas 84 de niños. En los jardines, hombres cultivaban la tierra, niños jugaban, corrían o conducían ovejas; mujeres propiamente vestidas hacían girar el huso, amamantaban a sus hijos o sostenían la aguja en la mano». En la Carolina, «recorrimos esta villa naciente; está situada sobre una hermosa montaña, con varias calles amplias, trazadas en líneas rectas y adornadas con estatuas y puentes. Las casas están construidas según un plano uniforme y sin ornamentación». Tras descender de Sierra Morena, al cabo de unos días de marcha llegan a Fuente la Higuera. Se trata de una ruta posible, aunque la ausencia total de detalles hace dudar de su veracidad, pues lo más lógico y habitual habría sido seguir la ruta por Venta de los Santos y Chinchilla, con sus numerosas ventas al paso. Desde allí llegan a Valencia, siguen hacia Cataluña y cruzan el Ebro: «en una pequeña población llamada Amposta, sobre dos barcas unidas entre sí que formaban un pontón. Estas barcas iban alternativamente a la orilla, y dos mulas las tiraban desde la ribera». Finalmente, pasan por Barcelona y regresan a Perpiñán. 85 Antonio Ponz (1769-1792) 27 La obra de caminería más importante del siglo XVIII fue escrita por el abate Antonio Ponz Piquer (1725-1792). Se trata del Viage de España, «en el que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ella», repartido en dieciocho tomos. Ponz fue un hombre polifacético, dedicado a la historia y a la pintura, que emprendió este viaje por iniciativa del conde de Campomanes, con el encargo de dar a conocer el patrimonio artístico del país. El libro constituye una verdadera enciclopedia de las iglesias y ciudades que encuentra en su extenso recorrido peninsular, así como de los tesoros que éstas guardan, descritos con gran detalle. Pero es también un impresionante repertorio de caminos, muchos de ellos poco transitados, que el autor recorre a lo largo de su itinerario. En el prólogo de su obra, Ponz manifiesta su gran interés por «hablar principalmente de las fábricas y obras públicas que existen en España». Crítico con el mal estado de los caminos y las consecuencias económicas derivadas de ello, subraya el interés del rey por «la construcción sólida 27 Antonio Ponz. Viage de España, en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ella. La primera edición en dieciocho tomos se imprimió en Madrid de 1772 a 1794. Por la gran popularidad de la obra se hicieron otras ediciones, a veces actualizadas. He utilizado la primera de los tomos 3, 4, 14, 15, 16, 17 y la segunda de los tomos 1, 2, 7, 8, 9, 10, 11, 12 y 13. 86 de puentes y caminos». En efecto, a lo largo de sus jornadas por tan diversos territorios son frecuentes las menciones a caminos nuevos, otros en construcción y puentes recién levantados: una España en obras bajo la mirada reformista de Carlos III. En su minucioso relato se agradecen también las notas de color popular sobre lo que ocurre en las ventas y algunos episodios curiosos. Son tan abundantes las informaciones geográficas que aporta —descripciones de paisajes, montañas y ríos— que, en general, sólo registro los lugares de paso, ya que en los volúmenes aparecen citados centenares de pueblos próximos al itinerario de Ponz. Excluyo, no obstante, los tomos V y VI, dedicados a Madrid, y el IX, a Sevilla. Conviene notar que muchos autores de libros de viajes posteriores vivirán, en cierto modo, de prestado de esta ingente obra. Tomo 1 (viaje realizado el año 1769). De Madrid a la venta de Pradolongo, un lugar hoy desaparecido —actualmente un barrio al sur de la capital, pasado el río Manzanares—. Por Getafe, las ventas de Torrejón, Torrejón de la Calzada, Illescas, Yuncos, Cabañas de la Sagra, Olías del Rey y Toledo. Continúa por la venta de Valdecaba, señala el paso del río Tajo por las barcas de Aceca, pero sigue por el despoblado y la dehesa de Mazarabuzaque, Villamejor y Aranjuez, cruzando el río Jarama por el «magnífico puente largo», construido en 1761. «Todo el camino desde Aranjuez a Madrid es una de las obras más grandes que se han hecho». Desde Aranjuez, «he ido a Ocaña por el magnífico camino que ha de servir para An- 87 dalucía y Valencia». Comenta que, en otra salida, visita Yepes, pasando por Ciruelos. Anota tres viajes de Madrid a Alcalá de Henares; seguiré uno. Parte hacia Vicálvaro, cruza el río Jarama en barca y continúa por Mejorada, Loeches, los Hueros, Torres de la Alameda y Alcalá. Desde allí prosigue con un guía hacia Guadalajara: visita el monasterio de San Bartolomé de los padres jerónimos, cerca de Lupiana, y continúa por Horche, Armuña; cruza a vado el río Tajuña, «sobre el cual se está construyendo un puente de piedra». Pasa por Renera, Pastrana y cruza el río Tajo en barca, donde existía un antiguo puente romano. Sigue por Almonacid de Zorita, Albalate de Zorita, Garcinarro, Huete, Caracenilla, Caracena del Valle, Valdecolmenas de Abajo, Villar del Maestre, Navalón, Chillarón de Cuenca y Nohales, finalizando en Cuenca. Tomo 2 (viaje realizado entre los años 1765-1766). Deja Madrid para visitar el Escorial y sus alrededores. Habla de las grandes reformas que se han realizado en los caminos que rodean el Pardo y Aranjuez desde su paso por la zona en 1765 hasta la publicación de la segunda edición de su obra, doce años después. Menciona la construcción del nuevo puente sobre el arroyo de la Tercia, en dirección al Escorial, así como el nuevo camino hacia Guadarrama. En enero de 1766 parte del Escorial rumbo a Pajares. Tras pasar por Robledo de Chavela, cuenta que tuvo que vadear «seis o siete veces» el arroyo Villaescusa, hoy llamado de Puebla. Cruza el río Cofio por un puente de madera, continúa por la hacienda de Quexigal y atraviesa el 88 río Alberche por el puente de San Juan. Visita el monasterio cisterciense de San Martín de Valdeiglesias y se acerca a los célebres Toros de Guisando, aunque comenta que «no hallé ningún rastro de la venta que había junto a ellos», el histórico lugar donde Isabel de Castilla fue reconocida por su hermano como heredera al trono. Sube al monasterio de San Jerónimo de Guisando —hoy en ruinas— y visita las cuevas de los antiguos eremitorios. Regresa por el mismo camino, aunque esta vez atraviesa el puerto de San Benito, cubierto de nieve, hasta llegar de nuevo al Escorial, desde donde se dirige posteriormente a Talavera de la Reina. También describe una ruta alternativa que conoce bien. Desde Guisando cruza el río Tórtolas por un puente de piedra y entra en Cadalso de los Vidrios, para continuar hacia Paredes y el pueblo de Escalona. A la salida cruza el río Alberche por un largo puente de barcas —pues una riada en 1739 había destruido los dos antiguos puentes de madera—. Luego pasa por Hormigos y, siguiendo el curso del río, se dirige a Talavera de la Reina. Tomo 3 El destino del viaje son las ciudades de Cuenca y Valencia. Parte de Madrid en dirección a Vallecas por un camino «pésimo en tiempos lluviosos, y el arroyo que lo atraviesa, llamado de Breñigal, peligrosísimo cuando crecen las aguas. En él han perecido no pocos pasajeros queriéndolo vadear por evitar un puente de lo más ruín». Este arroyo, conocido hoy como Abroñigal, discurre actualmente soterrado. Ponz comenta que «el camino a Vallecas se está 89 actualmente construyendo con la misma magnificencia que los de Aranjuez y El Pardo». Sigue por Vaciamadrid, cruza el río Jarama en barca y continúa por Arganda del Rey y Perales de Tajuña, donde pasa este río por un puente —el de las Cabrillas—. Prosigue hacia Villarejo de Salvanés y Fuentidueña de Tajo, donde vuelve a cruzar el río en barca, para seguir por Belinchón y Tarancón. Cruza el río Bedija por un puente y llega a Uclés; de allí sigue a Huelves, Paredes, Alcázar del Rey, Vellisca, Huete y finalmente Cuenca. Desde Cuenca toma el camino hacia Valencia, pasando por Arcas, Valera de Arriba, Valera de Abajo, Buenache, Olmedilla, Alarcón, Villanueva de la Jara, Iniesta y Minglanilla. Cruza el río Cabriel cerca de la venta de Contreras o del Puerto, y continúa por Villagordo del Cabriel, Requena, la venta de Siete Aguas y la venta de Buñol, por un tramo que «siempre se ha tenido por peligroso de ladrones», la sierra de las Cabrillas. Prosigue hacia la «venta del Moral o de Poyo», Quart de Poblet y Mislata, «adonde acuden, como en Carabanchel, los aficionados al licor de Baco, por venderse allí más barato», hasta llegar finalmente a Valencia. Ponz propone otro itinerario alternativo entre Cuenca y Valencia, que pasa por la Melgosa, Mohorte, Cañada del Hoyo, Pajarón, Pajaroncillo y Boniches, donde se cruza el río Cabriel por un puente. Desde allí continúa por Fuentelespino de Moya, Landete, Talayuelas, el monasterio de Tejeda, Tuéjar y, tras cruzar el río Turia por un pequeño puente, sigue por Chelva, Calles, Domeño, Losa, Liria, Beniferri y, finalmente, Valencia. 96 magnífico jardín, al que dedica una larga descripción. En 1612, Bernardo de Aldrete también había visitado los «hermosísimos jardines y artificiosísimas fuentes». Cruza el río Ambroz por un puente indigno, pasa por el lugar de la Granja y, siguiendo la Vía de la Plata, atraviesa el río Cáparra por su famoso puente, en un entorno de restos romanos pertenecientes a la gran ciudad del mismo nombre. Atraviesa Oliva de Plasencia, Carcaboso y Aldehuela de Jerte; frente a Galisteo cruza el río Jerte por el puente medieval de siete ojos. La ruta se aproxima al punto donde el río Alagón recibe al Jerte, que se cruza en barca. En Coria se encuentra con una sorpresa: el puente medieval de siete ojos «que debía servir para pasar el río Alagón, pero el agua lo ha dejado en seco». Cruza este río, seguramente por el vado de las Estacas, entre los abruptos acantilados conocidos como los Canchos de Ramiro, hoy sumergidos por la presa de Alcántara. Desde allí prosigue hacia Ceclavín y cruza el Tajo en barca por la Cruz de Piedra, para continuar por Alcántara, Villa del Rey, Brozas, Arroyo del Puerco y Cáceres. Desde Cáceres parte hacia el sur por el puerto del Trasquilón, cruzando el río Salor por un puente —no lo nombra, pero se trata del Puente Mocha—. Pasa por Aldea del Cano, Casas de Don Antonio, Alcuéscar, Herrerías, Aljucén y el Carrasquejo, y cruza el arroyo Albarregas por un puente de cuatro arcos para entrar en Mérida. Desde allí sigue hacia Puebla de la Calzada y Montijo, cruza a vado el río Guadiana y llega a Badajoz. Continúa por Barcarrota, cruza el río Alcarrache también a vado, y sigue por Jerez de los Caballeros, Fregenal de la Sierra, Higuera la Real, 97 Bodonal de la Sierra, Segura de León, Arroyomolinos de León, Cala y Santa Olalla de Cala, donde comienza la Sierra Morena. Cruza por el puerto de los Ladrones y el Ronquillo, y atraviesa a vado el río Huelva: «se destruyó no sé cuántos años ha el antiguo puente que tenía, y están edificando otro al presente. Desde el río Huelva se ha abierto un nuevo camino hasta el lugar del Garrobo [Algarrobo]. Desde lo alto de la cuesta se presenta a la vista una inmensa llanura y gran parte del reino de Sevilla». Prosigue por una granja de padres jerónimos, Santiponce y, finalmente, Sevilla. Ponz señala también algunos caminos alternativos en la región. Uno de Cáceres a Trujillo, donde se encuentra una venta en mal estado y se cruzan tres arroyos por «puentes malísimos», además del río Tamuja —que él llama Almonte— por un puente en buen estado. Otro camino une Cáceres y Plasencia pasando por Casar, con el paso del Tajo mediante las barcas de Alconétar, junto a las ruinas del puente romano del mismo nombre, y continúa por Cañaveral, el despoblado de Grimaldo y Plasencia. Otro más va de Mérida a Badajoz, pasando por Lobón y el vado del río Guadajira, «intransitable y peligrosísimo en los inviernos, en que la falta de un puente es causa de muchas desgracias», hasta llegar a Badajoz. También describe la ruta de Badajoz a Sevilla, por la Albuera, Santa Marta, Zafra, Bienvenida, Villagarcía de la Torre, Llerena, Guadalcanal, Cazalla, Cantillana, Brenes, Triana y Sevilla, cruzando el famoso puente de barcas, «cuyo piso me pareció muy desigual e incómodo». 98 Finalmente, menciona un camino que lleva desde Mérida a Córdoba, aunque aporta pocos datos: Medellín, Castuera, Monterrubio de la Serena, la venta de la Estrella y Córdoba. Esta venta era un importante lugar de paso a orillas del río Guadiato, al sur de Espiel. En la actualidad, en este entorno se encuentra la ermita de la Estrella, y bajo el embalse de Puente Nuevo, cuando el caudal es bajo, aún puede verse el puente de la Venta de la Estrella, y un poco más al norte, los muros del histórico edificio. Tomo 10 (viaje realizado el año 1781). Madrid, Fuencarral, Alcobendas, la Venta Nueva, El Molar —donde «no ha gran tiempo era, según dicen, un famoso y continuado monte de roble y encina», ahora sembrado de vides—. Continúa por el Vellón, Torrelaguna, Torremocha de Jarama, Uceda, Redueña, el convento de San Antonio de la Cabrera, Buitrago del Lozoya, Lozoya, Pinilla, Alameda, Oteruelo y Rascafría, hasta llegar al monasterio de Santa María del Paular. Cruza la sierra de Guadarrama por el puerto del Reventón y visita los palacios de San Ildefonso y Riofrío. En este entorno, cerca del cruce entre la Cañada Real Soriana y el Cordel de Santillana, Ponz menciona numerosas casas de esquileo y describe con detalle las técnicas utilizadas para obtener la lana de las ovejas. Finalmente, llega a Segovia. Tomo 11 (viaje realizado el año 1782). De Segovia, Ponz continúa por el puente sobre el río Eresma hacia Zamarramala, y de allí a Escarabajosa de Cabe- 99 zas, Navalmanzano, Sanchonuño, Cuéllar, el santuario de Nuestra Señora del Henar, Viloria, Montemayor de Pililla y Tudela de Duero, donde cruza el río por un puente. Prosigue hacia Cistérniga, Valladolid —con su puente sobre el río Pisuerga— y Cabezón, donde vuelve a cruzar el mismo río por un puente de ocho ojos, y «en una lápida que en él hay, leí haberse reedificado en 1586». Visita el monasterio cisterciense de Palazuelos, la venta de Trigueros y Dueñas, donde presta atención a los dos puentes sobre el Pisuerga. Llega a Villamuriel de Cerrato y cruza el río Carrión por un puente de ocho ojos, continuando hacia Palencia, Villalcázar de Sirga y Carrión de los Condes, donde vuelve a cruzar el Carrión, esta vez por un puente de nueve arcos. Sigue su camino por el convento de Nuestra Señora de Benevívere, Ledigos, Terradillos de los Templarios, Sahagún, Calzada del Coto, Reliegos, Mansilla de las Mulas y Villarente, cuyo puente del mismo nombre —de dieciocho ojos— salva el río Porma. Llega después a León, Trobajo del Camino, el santuario de la Virgen del Camino, Valverde del Camino, San Miguel del Camino, Villadangos del Páramo y San Martín del Camino. Tras cruzar el río Órbigo por su famoso puente, se dirige a Estébanez de la Calzada, San Justo de la Vega y, finalmente, Astorga. En el entorno de Palencia visita Venta de Baños, Torquemada, Quintana de la Puente —donde cruza nuevamente el río Pisuerga—, Villaumbrales, con su puente sobre el canal de Campos, Becerril de Campos y Paredes de Nava. También menciona un recorrido a la salida de Palencia que le ha sido referido por un amigo, aunque él no lo realiza en persona: Fuentes de Valdepero, Monzón de 100 Campos —con su puente sobre el río Carrión—, Amusco, Támara de Campos, Santoyo, el despoblado de Torremarte, Astudillo, San Cebrián de Campos, Villadiezma, Osorno —con su puente sobre el canal de Campos—, Villaprovedo, Becerril del Carpio, Olleros de Pisuerga, Valoria de Aguilar y Aguilar de Campoo. Tomo 12 Saliendo de Burgos, Ponz se dirige a Sarracín, Cogollos, Madrigalejo del Monte, Villalmanzo y Lerma, tomando el camino de Fontioso. A la altura de Rabé de los Escuderos se encontraba la venta de Rabé, en el paraje hoy llamado Venta Caída, de la que aún se intuyen restos en fotografías aéreas del vuelo americano. En este mismo entorno, la toponimia conserva el nombre de la Venta Vieja, quizá la que Ponz llama Venta Nueva, cuyos vestigios también se aprecian en imágenes aéreas. Siguiendo el camino, al llegar al río Cobos encuentra la venta de Guimara o del Fraile, actualmente un bello edificio con su ermita, conocido como la Granja de Guimara. Continúa hacia Bahabón de Esgueva, Oquillas, Gumiel de Izán, Aranda de Duero, Fuentespina, Milagros, Pardilla, Honrubia de la Cuesta, Fresno de la Fuente, Boceguillas y Castillejo de Mesleón, junto al río Serrano y su puente, hasta llegar a Cerezo de Abajo. Ponz menciona el «río del Puerto», que sin duda es el Duratón, «sin más puente que unos maderos por lo regular podridos en cada uno de los dos brazos que tiene el tal río». Antes de remontar la sierra de Somosierra, en el entorno de Santo Tomé del Puerto, junto al camino real, se encontraba la venta de Juanilla, 101 que aún pervive en un hotel del mismo nombre. Desde allí asciende al puerto de Somosierra, pasa por la aldea del mismo nombre, Robregordo y Buitrago del Lozoya; la continuación hacia Madrid ya la había descrito en otro trayecto. Ponz también señala una ruta que parte de Palencia en dirección a Villalvilla, San Mamés de Burgos, Buniel, Estépar, Celada del Camino, Villanueva de las Carretas, Villodrigo, Quintana del Puente, Torquemada, Magaz del Pisuerga, Palencia, Paradilla del Alcor, Ampudia y Medina de Rioseco. En este entorno visita Villar de Fallaves y recuerda que, cerca de Benavente, existía un puente sobre el río Esla que una avenida destruyó en 1739; fue reparado parcialmente con maderas, aunque otros viajeros señalan que el paso se hace en barca. Desde allí continúa por Valverde de Campos, Castromonte, San Pelayo, Torrelobatón, Tordesillas —con su puente sobre el Duero—, Rueda y Medina del Campo. En esta ciudad, antaño tan poderosa y centro del comercio lanero, a Ponz le invade la melancolía: «Sus imprentas ya no existen hace siglos, ni la memoria de los impresores que aquí hubo, es a saber, Pedro de Castro, Francisco del Canto, Guillermo de Millis y Nicolás de Piamonte». Y añade con nostalgia, evocando el rumbo equivocado de España: «Que hayan caído las fábricas de Segovia; que aquellas famosas ferias de Medina del Campo hayan desaparecido; que del antiguo comercio de Burgos no haya quedado rastro, ya lo entiendo, pues se deja ver que, mientras la nación iba divagando por remotos climas, sujetando imperios y naciones a su dominio, perdió su industria y verdadera riqueza, trasladándose de nuestra casa a 102 la de los vecinos; con lo que, en el momento en que la plata del Nuevo Mundo llegaba a nuestras manos, pasaba a las suyas, quedándonos solamente la despoblación y la horridez de tantos pueblos y provincias». La ruta continúa por Carpio, Fresno el Viejo, el Pedroso de la Armuña, Moriscos y Salamanca. Desde Salamanca parte por Calvarrasa de Arriba y entra en Alba de Tormes por un puente de seis ojos sobre el río Tormes. Prosigue por Valdecarros, Larrodrigo, Horcajo Medianero, Arevalillo, el Collado del Mirón, Malpartida de Corneja, Piedrahita, Casas del Puerto, el puerto de Villatoro, Villatoro, Santa María del Arroyo, Salobralejo, Muñogalindo y Ávila. De esta ciudad escribe Ponz: «Está en suma decadencia, y en gran parte se debe atribuir a que, de tantos mayorazgos como tenía, apenas ha quedado un propietario residente en ella, ni rastro de sus familias. Todo está lleno de renteros y administradores, empeñados éstos en subir hasta lo sumo la renta de sus dueños, sin poder sacar los infelices colonos, a costa de sudores, para un triste sustento. Los señores no ven las miserias de sus vasallos, ni oyen sus lamentos, y casi miran como extraño un terreno que, por todos respetos y por su interés propio, debían hacer feliz, promoviendo y amparando a sus moradores. La Corte se ha sorbido infinitas familias de un siglo a esta parte, que hacían gran papel y eran muy útiles en las ciudades, pues tenían florecientes las haciendas que después abandonaron al manejo de apoderados». A la salida de Ávila, la ruta se dirige hacia el puerto de la Paramera y el lugar del Barraco. Más adelante, Ponz señala el paso del río Alberche por un puente de cinco ojos 103 junto a un molino. Es una zona hoy muy transformada por los embalses del Burguillo y del Charco del Cura, antaño atravesada por el cauce del Alberche, con varios puentes y molinos en su entorno. Tal vez se trate del puente que la cartografía antigua denomina Puente Caído, con un molino a su lado, frente al Tiemblo, en la desembocadura del arroyo de la Parra, hoy bajo las aguas del embalse del Charco del Cura. Sigue después hacia Cadalso de los Vidrios, Paredes de Escalona, Escalona, Quismondo, Novés, el castillo medio arruinado de San Silvestre, Huecas, y cruza el río Guadarrama por el puente de Alcavín, de ocho ojos, antes de llegar a Toledo. Un amigo de Ponz le aporta además una ruta que comunica Salamanca con Ciudad Rodrigo. Pasa por Tejares y Calzadilla de Valmuza, donde se cruza el río Valmuza «por un miserable puente». Este lugar mínimo, que fue escenario de una importante batalla contra los franceses, es hoy un conjunto de ruinas entre carreteras, aunque el pequeño puente aún se mantiene en pie, por ahora. El camino sigue por Castrejón, Calzada de Don Diego, Boadilla, Martín del Río —hoy Martín de Yeltes—, Sancti Spíritus y, finalmente, Ciudad Rodrigo. Tomo 13 (viaje realizado el año 1783). De Madrid a Alcalá de Henares, Azuqueca, Alovera, Marchamalo y Fontanar, donde encuentra el río Henares, «donde hace falta un puente. En las crecientes se usa barca, y lo demás del tiempo se vadea». Se trata de la llamada barca de Heras, situada cerca de la casa de campo del duque del Infantado. Continúa por Heras de Ayuso, el mo- 104 nasterio de Sopetrán, Hita, Padilla de Hita, las Casas de Don Galindo —hoy llamadas de San Galindo—, Miralrío, Bujalaro, Baides, Moratilla de Henares y Sigüenza. Desde allí prosigue hacia Horna, Medinaceli, Salinas de Medinaceli, Layna, Maranchón, Mazarete, Anguita del Ducado, Herrería, Rillo de Gallo, Molina de Aragón, Tordelpalo, Castellar de la Muela, Hombrados, Villar de Salz y Peracense. A la salida de Almohaja sigue en dirección sur por el barranco del Carrascal, hacia Cella, Caudé, Concud y Teruel. Desde Teruel continúa por las ventas del Puente o del Puerto de Escardón, la Puebla de Valverde, Sarrión, Albentosa, San Agustín, Pina de Montalgrao, Caudiel, Benafer, Gaibiel, Matet, el collado de Jinquer, Suera, Artesa, Onda, Villarreal y Castellón de la Plana. Luego sigue hacia Benicasim, Torreblanca, Oropesa, Alcalá de Xivert, Benicarló y Vinaroz. En los márgenes del río de la Cenia menciona dos ventas, y más adelante Ulldecona, primer pueblo de Cataluña. Por el famoso puente de barcas sobre el río Ebro entra en Tortosa, y a la salida se desvía por la montaña de la ermita de Nuestra Señora del Alba, continuando hacia el Perelló, el collado de Balaguer y la venta del Hospitalet del Infante. Encuentra un fuerte abandonado a orillas del mar —el de Miramar—, y sigue hacia Cambrils, Vilaseca, cruza el río Francolí por un puente de seis arcos muy estrecho y entra en Tarragona. En su recorrido encuentra el peligroso río Gaiá, que se cruza a vado, y continúa hacia Altafulla, Torredembarra, Creixell, el Vendrell y Vilafranca del Penedés, donde «se está trabajando en el nuevo camino» hacia Molins de Rei. Prosigue por el collado de Ordal, don- 105 de admira el magnífico, aunque inacabado, puente del Lledoner, y finalmente llega a Barcelona, cruzando el río Llobregat por el gran puente de Molins de Rei. Ponz también describe una ruta de Sigüenza a Alcalá de Henares, pasando por Mandayona, Mirabueno, Hontanares, Cogollor y Masegoso. Por un puente de piedra se cruza el río Tajuña, y en Gárgoles, ya en Trillo, otro puente atraviesa el río Cifuentes, y un segundo el Tajo, para llegar a los famosos baños del lugar. La ruta continúa por Henche, Picazo —hoy un despoblado—, Yélamos, Romanones, Armuña de Tajuña, Aranzueque, Pozo de Guadalajara, Santorcaz y, finalmente, Alcalá de Henares. Asimismo, menciona un viaje anterior de Medinaceli a Zaragoza, que pasa por Lodares, donde recuerda: «Hay casa de posta, pasando por este camino la que va todas las semanas a Nápoles y a otras ciudades de Italia». Antes de llegar al monasterio de Huerta, el obispo de Sigüenza está construyendo «un entero pueblo, el cual tiene hoy el nombre de Juvera». Desde allí continúa por Monreal de Ariza, y en Ariza cruza el río Jalón por un puente. Luego sigue por Cetina, Alhama de Aragón, Bubierca, Ateca, Terrer, Calatayud, el Frasno, la Almunia de Doña Godina, la venta de la Romera, la Muela y Zaragoza. En los alrededores de Teruel, Ponz señala una variante del recorrido que, desde Cella, sigue el curso del río Jiloca hasta Daroca, pasando por Monreal del Campo, Villacadima, Torrijo del Campo, Caminreal, Fuentes Claras, el Poyo del Cid, Calamocha, Luco de Jiloca, Burbáguena, San Martín del Río, Báguena, Villanueva de Jiloca y, finalmente, Daroca. 112 dirige a Aldea del Río, ruta que Ponz decide seguir. Describe la cercana ciudad de Montoro —aunque no la visita— y continúa hacia el Carpio. «A las tres leguas de este camino se pasa el Guadalquivir por un despoblado que llaman las ventas de Alcolea. Se está construyendo sobre dicho río un magnífico puente nuevo. Este despoblado de Alcolea es uno de los muchos que hay en el Reino de Córdoba. Hoy solo queda una venta y una gran cuadra adjunta para los caballos del Rey. El nuevo puente es de piedras sillares de una especie de mármol negruzco. Yo he pasado en otras ocasiones este río por el puente antiguo, que me pareció en gran parte fábrica romana; pero estaba ya deteriorado y era demasiado angosto. Si no me engaño, le conté veinte arcos; este nuevo ya tiene hechos una docena, y llegarán, según creo, al mismo número». Finalmente, llega a su destino: la ciudad de Córdoba, con su célebre puente romano. Tomo 17 Continúa la ruta por Andalucía. Desde Córdoba, cruza el puente romano sobre el río Guadalquivir y, más adelante, el río Guadajoz por otro puente. Pasa por la venta de Mangonegro, la Carlota, y cruza el río Genil por un puente antes de llegar a Écija. Prosigue hacia la Luisiana, la venta de la Monclova, Carmona, la venta de Peromingo, la aldea de Tarazona la Baja (actual hacienda de Tarazonilla) y, finalmente, Sevilla. Desde Sevilla sigue a Dos Hermanas, Utrera, el cortijo de Torre de Alocaz, la venta del Cuervo (actual el Cuervo de Sevilla), Jerez de la Frontera, la Cartuja de la Defensión de Santa María y, por un puente de 113 madera sobre el río Guadalete, entra en Arcos de la Frontera. Continúa por la torre de Melgarejo y regresa a la Cartuja para dirigirse a Cádiz. Pasa por la venta Nueva o de la Cartuja y cruza de nuevo el Guadalete por un puente de nueve arcos, también conocido como puente de la Cartuja. Atravesando la bahía de Cádiz por el puente de Suazo, de cinco arcos, llega a la nueva población de San Carlos, en la Isla de León, y finalmente a Cádiz. Anota además un viaje realizado en 1772, saliendo de Córdoba hacia Fernán Núñez, Montilla, Espejo, Castro del Río, Baena, la venta de la Rábita, Alcalá la Real, la venta del Puerto Lope, Pinos Puente y, por último, Granada. Tomo 18 Final de la ruta por Andalucía. En Cádiz, visita los alrededores de la ciudad: San Carlos, el arsenal de la Carraca, Chiclana de la Frontera y, atravesando la Isla de León, hacia Puerto Real y el Puerto de Santa María. Entre estas dos ciudades «se han construido recientemente dos famosos puentes de barcas para salvar los dos brazos del Guadalete que es preciso atravesar en esta distancia de dos leguas. El primero, llamado río de San Pedro, se compone de nueve barcas con un piso de tablones encima y tiene una extensión de más de doscientos cincuenta pies. Se construyó en el año 1790 y cuenta con un ojo levadizo para permitir el paso de las embarcaciones. Desde aquí, continuando hacia el Puerto de Santa María, se cruza el segundo puente antes de entrar en la ciudad. Este se compone de siete barcas entramadas y aseguradas». 114 Desde allí, la ruta prosigue hacia Jerez de la Frontera, Medina Sidonia, Benalup y Tarifa, pasando por el puerto del Cabrito, el puente sobre el río de la Miel y Algeciras. Se cruzan en barca los ríos Palmones y Guadarranque, para llegar a San Roque, la Línea de la Concepción, Gibraltar y regresar luego a San Roque con dirección a Málaga. «El camino más parece sendero que otra cosa, subiendo continuamente y bajando lomitas». Cruza el río Guadiero a vado, continuando por Manilva, Estepona, Marbella, Ojén, Monda, Coín, Cártama y, finalmente, Málaga. El regreso lo realiza por Cártama, Casarabonela, el puerto Fernández —actualmente llamado de los Martínez—, el Burgo, el puerto de la Añoreta, Ronda, Grazalema, las nuevas poblaciones de colonos del Bosque y Algar, Arcos de la Frontera, Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, Lebrija, las Cabezas de San Juan, la venta y el puente de la Alcantarilla, «flanqueado por dos fuertes torres que, lamentablemente, se van arruinando; y este es un lugar en el que, sin duda, hubo en otro tiempo buena población». Después, continúa por los Molares, el Coronil, Arahal, la Puebla de Cazalla, Osuna, Pedrera, la Roda de Andalucía y Antequera. Ponz señala dos caminos para ir de Antequera a Málaga: el antiguo, que atraviesa el puerto de la Escaleruela bajo la sierra del Torcal, y otro recientemente construido. Ya en Málaga, y en dirección a Granada, la ruta sigue por Vélez-Málaga, Viñuela, Alhama de Granada —donde el río Alhama se cruza por un puente, probablemente el llamado de los Baños—, Cacín, las ventas de Huelmar, Chimeneas, la Malahá, Gabia la Grande, Gabia la Chica, Armilla, el Soto de Roma, Santa Fe y, finalmente, Granada. 115 Viaje fuera de España (viaje realizado el año 1783) 30 Desde Madrid, la ruta hacia Francia sigue por el puerto de Guadarrama, el Espinar, Navas de San Antonio, Villacastín, Labajos, y poco después cruza el río Voltoya por el puente de Almarza. Continúa por Sanchidrián, Adanero, Martín Muñoz de las Posadas, Repariegos, Montejo de Arévalo, Almenara de Adaja, Olmedo y Hornillos de Eresma. Pasado Valdestillas, cruza el río Adaja por un puente, se dirige hacia Puente Duero y entra en Valladolid por otro puente. En Cabezón de Pisuerga cruza este río por un puente y continúa por la venta de Trigueros; pasado Dueñas cruza el río Carrión por un puente, y sigue por Magaz, Torquemada, Quintana del Puente, la venta del Moral, Villodrigo, Villazopeque, Celada del Camino, Estépar, Buniel, Quintanilla de las Carretas y llega a Burgos. Desde allí prosigue por Villafría, Rubena, Quintanapalla, Santa Olalla de Bureba, Quintanavides, Prádanos de Bureba, Briviesca, Cubo de Bureba, Santa María Ribarredonda, Pancorbo, Ameyugo y Miranda de Ebro, donde cruza este río por un puente de ocho ojos. También pasa por otro puente sobre el río Zadorra, Vitoria, Betoño, Durana, Mendibil, Arroyabe, Urribarri, Salinas de Léniz —«donde se baja una gran cuesta»—, Escoriaza, Arechavaleta, Mondragón, Vergara, Anzuela, Ormáiztegui, Legorreta, Icazteguieta, Alegría de Oria, Tolosa, Villabona, Andoáin, Urnieta, Hernani, Astigarraga, Oyarzun, Irún y entra en Francia. 30 Antonio Ponz. Viage fuera de España, 2 vol., Madrid, 1785. 116 Relata el camino de regreso desde Francia: «Me acomodé con ciertos arrieros de Pamplona en San Juan de Pie del Puerto, los cuales iban de vacío, y así, atravesados en las albardas de sus machos, llegamos a Pamplona. A pesar de que la subida y bajada del puerto de Altovizar es tan agria y penosa cuanto puede imaginarse, estuve muy entretenido aquella tarde con lo que desde aquellas alturas se descubre hasta las llanuras de Tolosa y buena parte de Navarra. Después de haber caminado dos o tres leguas, llegué de noche a Roncesvalles, al pie de dicho puerto en España. Montados en los bastes de nuestros machos, por no haber otro arbitrio, seguimos desde Roncesvalles a Pamplona, que dista seis leguas, por entre valles y montañas cubiertas en parte de hayas, acebos, boj y otras plantas. Se pasa por los lugares de Burguete, Espinal, Bizcarrete, Linzoain, Zubiri, Larrasuain y Zabaldica, donde hay un puente de piedra sobre el río Arga». Sigue luego a Pamplona, Noáin, Mendivil, Barasoain, Garinoain, Tafalla, Caparroso, Valtierra, Arguedas, Tudela, Cinturénigo, Ágreda, Hinojosa del Campo, Tejado, Almazán con sus puentes de piedra sobre el río Duero, Villasayas, Baraona, Paredes de Sigüenza, Sietevillas (hoy Cincovillas), Riofrío del Llano, Robollosa de Jadraque, Jirueque, Jadraque, Miralrío, Padilla de Hita, Hita, el monasterio de Sopetrán, Torre del Burgo, Heras de Ayuso —donde se cruzaba el río Henares en barca—, Yunquera de Henares, Fontanar, Marchamalo, Alcalá de Henares y finalmente Madrid. 117 Juan Bautista Machayn (17691770) 31 Viaje de Antonio Álvarez de Toledo, marqués de los Vélez Un señor feudal que reside en Madrid, cerca del poder real —el marqués de los Vélez—, emprende la visita a sus lejanas propiedades acompañado por una comitiva de veinte personas, cuatro coches, tres galeras, dos carros con el equipaje y nueve mulas. El viaje comienza el 13 de octubre de 1769 y concluye el 25 de enero del año siguiente. Su secretario tomará nota de las jornadas «a sus opulentos estados en los reinos de Murcia y Granada», donde el noble exhibe su poder patriarcal, rodeado de sus vasallos, ofreciendo favores y su presencia ceremonial. La religión, que todo lo acompaña, da sentido y unidad a la empresa. El recorrido se inicia en Madrid, por el camino que conduce a Alicante, que William Bromley había descrito como «bastante tolerable para los carruajes [pero] fatigoso por el incómodo alojamiento a lo largo de toda la ruta». Para el marqués, sin embargo, el hospedaje no será un problema, pues lo reciben en sus casas nobles y hacendados locales, aunque no faltan las asperezas de alguna venta. Para llegar a Ocaña atraviesa los ríos Jarama y Tajo; después, por un dilatado altiplano, continúa por Villatobas, donde un viajero comenta que «plantan viñas de cin31 Julián Pablo Díaz López, José Domingo Lentisco Puche. El señor en sus estados. Diario de viaje de D.Antonio Álvarez de Toledo, Xº marqués de los Vélez, a sus posesiones de los reinos de Granada y Murcia (Octubre,1769 Enero,1770), Vélez Rubio, 2006. 118 co en cinco y las trabajan con mulas». Hacia el Corral de Almaguer y Villanueva de Alcardete se extiende la Mancha, de horizonte inmenso. Descrita como «campo castellano con su levedad, dureza y mística, aposento del hombre, paso, sudor, cielo y tumba: la soledad de la vida encima del todo». La comitiva sigue por la colada de los Hinojosos hasta Belmonte, cruzando por Monreal del Llano, las Pedroñeras, el Provencio y Minaya, donde otro viajero advierte «unos grandes llanos donde había mucho azafrán». Desde allí continúa a la Roda, la Gineta y Albacete, siguiendo las cañadas; la más importante de ellas conduce directamente a Murcia. Se trata de un tramo del camino que comunicaba Toledo con Murcia, una ruta comercial de primer orden, la de la seda, por donde circulaba la materia prima que se elaboraba en la huerta murciana y se trabajaba en las fábricas toledanas. Era un largo recorrido entre pueblos, montañas y ventas. Cervantes lo evocó: «Habiendo andado como dos millas, descubrió don Quijote un grande tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia. Eran seis, y venían con sus quitasoles, con otros cuatro criados a caballo y tres mozos de mulas a pie».32 32 Los lugares de paso de la ruta de la seda eran: Murcia, la torre Espinardo, Molina de Segura, Lorquí, puerto de la Losilla, Cieza, el puerto de la Mala Mujer, Minateda, Hellín, Tobarra, Chinchilla de Monte Aragón, Albacete, la Gineta, la Roda, Minaya, el Provencio, las Mesas, Manjavacas, el Toboso, Miguel Esteban, el Molinillo, Villacañas, Tembleque, Almonacid de Toledo, Nambroca y Toledo. 119 Después de Albacete, el camino sigue hacia el Pozo de la Cañada y la Venta Nueva, antiguo punto de descanso en la ruta y hoy admirable edificio en ruina, con su iglesia que se hunde sin piedad. La comitiva continúa por «el camino más divertido, porque ya se encontraban algunos cortijos o caserías, pinos, retamas y otros arbustos que sirvieron de grande recreo, por haber pasado antes larguísimas leguas sin pueblo ni casa alguna. Bien que es tierra llana». Hallarán el cortijo de Jaime de Salazar y, tras «bastantes penosísimas sierras», llegan a Jumilla. El trayecto es uniforme, rodeando las pequeñas sierras del entorno. El paso prosigue por «caminos algo tristes, por ser todo de la sierra de la Losilla, donde hay un castillejo y pedregales». Este puerto, estratégico desde tiempos romanos, contaba con una torre de vigilancia. Un transeúnte denuncia los abusos del alcaide, que cobraba indebidamente el impuesto del portazgo a personas, animales y mercancías. Cerca se alzaba una venta, útil para reponer fuerzas pastores, arrieros y marchantes. Más adelante, en el puerto de la Mala Mujer, otra venta y otro cobrador de peaje. Ambas —las Losillas y la Mala Mujer— son mencionadas en una disposición de los Reyes Católicos de 1491, que las eximía del pago de la alcabala: «asi de pan como de vino y carne muerta y pescado, como aceyte y legumbres que se vendieren en las dichas ventas y puertos para proveimiento y mantenimiento de los que en ellos moraren y que por ellas fueren o pasaren». El marqués, tras pasar bajo las sierras del Carche y de la Pila, alcanza la venta de la Rambla y Molina de Segura. El cordel de los Valencianos le conduce al entorno de la fértil huerta de Murcia. En Librilla visita la importante 120 hacienda de la Cañada Honda, donde el duque de Alba había mandado construir una gran posada, bello edificio hoy abandonado, aunque aún conserva parte de su elegancia. Llega a Alhama, bajo las sierras de la Muela y de Espuña, y reconoce las haciendas del Azaraque y de Olmill. La ruta sigue por Totana —pueblo nacido en torno a una venta— y el caserío de Juan Ybarguen, rumbo a Puerto Lumbreras, dejando a la derecha Lorca. Entra así en los territorios que dan nombre al marqués, de donde obtiene sus rentas: la rambla de Nogalte, los cerros y cuestas, la rambla del Carache y la sombra del Maimón Grande. Describe el mal paso del lugar: «entre montes, en partes angostísimo y perversísimo, y en todas malo, hasta Vélez el Rubio, cuya villa procuró componerle con una cuadrilla de peones como mejor le pudo». Ya ha llegado a casa. Tras unos días de descanso, inspecciona sus heredades y las dos aldeas llamadas Vélez —el Blanco y el Rubio—, además de María. Luego sigue por un camino que es «una rambla la mayor parte, bastante pesado, pero divertido por los arroyuelos, álamos blancos, algunos negros, pinos, encinas, cortijos, huertas y sembrados». Llega a Chirivel, formado en torno a la desaparecida venta del Marqués, de la que aún perviven los topónimos Pago del Marqués y Molino del Marqués, memoria del gran feudo de su linaje. Por la vereda de los Róquez alcanza el cortijo de la Aspilla y Oria, por un camino «entre ramblas y montes, pero divertido por los cortijos, huertas, árboles, arroyos y perdices que se encontraban; menos el tiempo, que nevó, y el aire fuerte que traía alguna agua, y una cuesta que fue preciso subirla a pie». Tras Oria, el terreno, aunque no abrupto, es de tránsito difícil por la sucesión de cerros pe- 121 queños. Pasan cerca de Partaloa, visitan Cantoria y, por la vereda de las Cañadas, llegan a Albox y a las haciendas de Almanzora y Almizaraques —hoy cortijo del Quemado—. En este entorno «el camino era malo por el arenal y pedregal del río Almanzora, que se atravesó cosa de siete veces». Siguen por Arboleas, Zurgena, las casas de la Portilla y las Cuevas de Almazora. La comitiva se desplaza por estos parajes: el cortijo de don Francisco Albarracín, las playas de Villaricos y las Escobetas, y Vera. Abandonan las Cuevas cruzando los cortijos de Guazamara, del Pozo de la Higuera y de Doña Ana Ruiz. Cruzan Lorca, Totana y Alhama. De regreso a Alhama, el marqués «recorrió por tierra llana, excepto una rambla, dos leguas cortas a su villa de Librilla. A breve tiempo tuvo que tomar su caballo por la aspereza del camino, hubo pasos muy dificultosos en una montaña agria, por lo que siguió a caballo con otros hasta la venta de Marín, distante tres leguas». Este lugar, hoy desaparecido, se hallaba al suroeste de Pliego, en el barranco de Fuente Higuera. Prosigue hacia el norte, rumbo a Mula. Francis Willughby lo describe como «un país miserable y solitario». Visitan la cercana Puebla de Mula, bajo la sombra del castillo árabe de Alcalá, rodeado de barrancos y ríos que sólo despiertan cuando llueve. Deja Mula y «siguió su viaje por caminos penosos sobre montes bajos». Tierra árida, quemada, atravesada por cordeles y cañadas, hasta los cortijos de doña Teresa de Mesas, hoy recordada en la ermita y el bello caserío de Mesa, en medio del vacío. Llega a Alcantarilla: «aquí empezó otra vez para los coches un camino fatal, por el barro tan fuerte y desigual. Este camino per- 128 [Roto] sobre el rio Tordera y frente a la población de San Celoni. Siguen por la Batlloria, Hostalric, las Mallorquinas, el hostal de Seva o Rodés y Gerona. El 18, cruzan el río Ter en Pont Major, y siguen por los lugares de Mediñá, Vilademuls y Báscara, lugar inmediato al río Fluviá, que cruzan en barca. Por Santa Llogaia de Álguema, Figueras y pasado el río Llobregat, el Hostal Nou, un edificio que aún se conserva. Pronto la cuesta que les sitúa en la Junquera: «en cuia tierra admiramos la inimitable aplicación de los naturales al cultivo de los campos, la fertilidad de estos y abundantes frutos de la mejor calidad que rinde el terreno, como agradecido a quien lo fomenta», y entran en Francia. 129 Richard Twiss (1772) 36 Richard Twiss (1747–1821) era hijo de un acaudalado comerciante inglés y dedicó parte de su vida a viajar por Europa, relatando sus experiencias en varios libros. Su viaje a España tuvo lugar cuando contaba con veinticinco años, y su crónica, desde el punto de vista geográfico, ofrece descripciones de cierto interés, aunque algo superficiales. Recorre el país en un vehículo de un solo caballo, al que llama silla, adecuado para dos personas: él mismo y su criado Bautista. Lo acompañan además dos maleteros y un cochero a pie, aunque en los tramos llanos Twiss puede cabalgar. Muestra especial interés en señalar los puentes que cruza y en describir los aspectos artísticos de las ciudades que visita, en particular las pinturas de palacios e iglesias. Reproduce fragmentos de otros autores al referirse a Valladolid, Segovia, el Escorial, Madrid y Aranjuez. Poblaciones que aparecen en un texto siempre sobrio en detalles. El 25 de febrero de 1772 cruza el río Turones, que divide Portugal de España, a la vista del Real Fuerte de la Concepción, que defiende la frontera, y llega a Aldea del Obispo, un paso poco habitual entre los viajeros que recorren la península. El día 26 atraviesa un país fértil de campos de maíz sin árboles; come en Gallegos de Argañán, cruza 36 Richard Twiss. Travels through Portugal and Spain in 1772 and 1773, London, 1775. 130 el río Águeda y entra en Ciudad Rodrigo por un puente provisional, observando la construcción de otro de piedra, muy elegante, de siete arcos, tres de ellos ya terminados. El 27 transcurre entre campos de maíz y pequeños robledales, y duerme en una venta. El 28 recorre una planicie de maizales entre bosques de robles y divisa, a su derecha, una cordillera de montañas nevadas —probablemente la sierra de la Peña de Francia—, hasta llegar a Salamanca, don-de cruza el Tormes por un puente de veinticinco arcos. El 4 de marzo se dirige a Zamora por bosques de pinos y campos de maíz, y entra en la ciudad tras cruzar el Duero por un antiguo y tosco puente de piedra con dieciséis arcos desiguales. El día 5 llega a Toro por una ruta que bordea el río, entre maizales y viñedos; destaca su estrecho puente de piedra, de veintidós arcos, al que se accede por un camino tortuoso. El 6 viaja hasta Tordesillas, por una llanura arenosa con cultivos de maíz y vid. El puente medieval sobre el Duero tiene diez arcos. El día 7 llega a Simancas, cuyo puente de piedra sobre el Pisuerga cuenta con diecisiete arcos, y finalmente entra en Valladolid, tras cruzar el agradable puente Mayor, de diez arcos, también sobre el Pisuerga. «Cerca de la puerta por la que entré, vi la cabeza de un hombre clavada en un palo y, debajo, un brazo, el hombro y parte de las costillas. Eran restos de un asesino y estaban muy cerca del camino. Aún era reciente, pues su barba seguía creciendo, y el espectáculo resultaba horrible». El día 9 almuerza en Valdestillas, donde cruza tres puentes de piedra —uno de tres arcos, otro de uno y el último de cinco—, probablemente sobre el río Adaja. Atraviesa 131 nuevas planicies arenosas, bosques, viñedos y campos de maíz, hasta llegar a Olmedo, «una ciudad amurallada pero casi arruinada». El 10 cruza el río Eresma por un puente, divisa el castillo de Coca y el pueblo del mismo nombre, también amurallado y arruinado. Prosigue por un bosque de pinos y un pequeño lago hasta una aldea llena de cuevas excavadas en la arena donde conservan el vino [¿Nava de la Asunción?], y pasa la noche en Santa María la Real de Nieva. El día 11, tras un camino accidentado y entre rebaños de ovejas, llega a Segovia, bañada por el Eresma. El 12 se dirige al Real Sitio de San Ildefonso por un sendero rocoso, entre ciervos, liebres y perdices. Describe los lugares de residencia de los reyes a lo largo del año: de julio a octubre en la Granja, de octubre a diciembre en el Escorial, en Madrid hasta enero, luego en el Pardo hasta Semana Santa, nuevamente en Madrid y, finalmente, en Aranjuez hasta julio. El día 13 pasa la noche en una venta. El 14, ya por el camino real, cruza los montes de Guadarrama por el Alto del León, en un entorno de bosques de pinos y abetos, bajo un cielo poblado de numerosos buitres y águilas. Allí paga el peaje y desciende hasta el pueblo de Guadarrama, donde come y, por la tarde, llega al Escorial. El día 16, en dirección a Madrid, atraviesa un agradable puente de siete arcos, el de Retamar, construido por Carlos III, y se detiene en una venta para dar reposo a las mulas. Cruza también un pequeño puente de piedra de dos arcos, erigido en 1750, y entra en la ciudad por la Puerta de Toledo. «Tres semanas antes de mi llegada a Madrid habían colgado a dos criminales, les habían cortado las cabezas y 132 los brazos, y los habían expuesto en palos a lo largo del camino real. Ahora habían devuelto estos restos a la ciudad y los tenían expuestos en un estrado en plena calle, con una caja para recoger limosnas destinadas a pagar su entierro y las misas por sus almas. El lugar era muy desagradable, y las cabezas y brazos, ya podridos, desprendían un olor muy ofensivo». Describe muchos aspectos de la ciudad y del Palacio Real, repleto de obras de arte y construido en 1736, «que es quizás el más grande y suntuoso de toda Europa». Menciona también los dos puentes sobre el río Manzanares: el de Segovia, de nueve arcos, construido por Felipe II en 1584, y el de Toledo, de nueve arcos, levantado por Felipe V en 1718. Durante su estancia visita algunos lugares cercanos, como Mejorada y Loeches. El 6 de abril deja Madrid rumbo a Toledo, pasando por Getafe, Illescas y Cabañas de la Sagra. El día 7 llega a Toledo, una ciudad rodeada por el río Tajo, con dos puentes de piedra: el de San Martín, de cuatro arcos, y el de Alcántara, de dos. El día 8 va a Aranjuez para ver el gran puente de piedra de diecisiete arcos, recién terminado en 1761, decorado en sus entradas con dos leones de piedra, donde se cobra el impuesto del pontazgo para cruzar. El día 11 emprende el camino hacia Valencia, «una ciudad que está a ocho días de viaje desde Aranjuez». Pasa por Ocaña y continúa por un camino real ancho y recto, en algunos tramos flanqueado por árboles recién plantados. Atraviesa un territorio llano que produce maíz, vino y aceite. Prosigue por Villatobas y llega a Corral de Almaguer, donde observa que se construye la prolongación del nuevo camino, también rectilíneo. 133 El día 12, come en Quintanar de la Orden, cerca del Toboso. Durante el recorrido, divisa quince molinos de viento y pasa la noche en el Pedernoso. El día 13, el trayecto transcurre por un camino llano; come en el Provencio y duerme en Minaya. El día 14, avanza por la Roda y la Gineta, siguiendo un camino recto en un paisaje sin árboles, donde solo se extienden inmensos campos de maíz. El día 15, llega a Albacete, una ciudad con dieciocho fábricas dedicadas a la industria de cuchillos y tijeras. Cruza algunas colinas y pernocta en Villar de Chinchilla. El día 16, come en Bonete y duerme en Almansa. Poco antes, encuentra un obelisco de piedra sobre un pedestal, con una inscripción que indica que allí, el 25 de abril de 1707, el ejército de Felipe V derrotó a los catalanes rebeldes. El día 17, entra en el reino de Valencia, descrito como «uno de los países más fértiles de Europa». Come en Mogente y duerme en Játiva, una ciudad arrasada por Felipe V por oponer resistencia a sus tropas y reconstruida bajo el nombre de San Felipe. El día 18 transcurre entre canales de agua que alimentan fértiles campos de arroz. Cruza el río Júcar por un puente muy estrecho de seis arcos, lo cual es un error; debería ser el río Albaida por el puente de la Viuda o de Miralles, al sur de Manuel. En Alcira, dice que cruza un afluente del Júcar por un puente de piedra de dos arcos, pero es incorrecto, se trata del río Júcar y el puente de San Gregorio. Come en Algemesí y llega a Valencia. Esta ciudad está rodeada por el río Turia o Blanco, y cuenta con cinco agradables puentes: tres de diez arcos, uno de nueve y otro de trece. Durante su estancia, visita algunos lugares cercanos, como el Grao y Murviedro. 134 El día 25, deja Valencia, come en Cullera y duerme en Gandía. El día 26, transita por la Puebla Larga y continúa por un camino malo y pedregoso en un país fértil, entre palmeras, moreras, algarrobos, olivares, campos de trigo y cebada, pernoctando en Onteniente. El día 27, come en una venta y duerme en Villena. El 28, pasa por Sax, come en Monforte del Cid y duerme en Alicante. Durante su estancia en esta ciudad, visita Santa Pola y la isla de Nueva Tabarca. El 3 de mayo, llega a Elche, pasa por Albatera y duerme en Orihuela. El día 4, se dirige a Murcia por un buen camino. Murcia es una ciudad dividida por el río Segura, el cual se cruza por un puente de piedra de dos arcos. El día 8, come en una venta y se hospeda en Cartagena. Después de unos días en la ciudad, el día 12 se dirige a Fuente Álamo, donde come, y pasa la noche en Totana. El 13, llega a Lorca y duerme en Puerto Lumbreras. Los caminos son buenos, pero atraviesan altas montañas llenas de bandoleros que viven en cuevas. Por esta razón, en Lorca, el coronel de la ciudad ordena a un soldado que los acompañe hasta Granada. El día 14, se dirigen hacia VélezRubio por un camino serpenteante entre montañas estériles. Durante siete horas, en medio de un gran silencio, no encuentran ni una casa ni un árbol. Dormirán en una venta en Chirivel, donde «las puertas y las ventanas estaban siempre abiertas por la razón de que no había ninguna para cerrar». El día 15, un camino por páramos montañosos y estériles los lleva a comer a Cúllar y, por la noche, a Baza. El día 16, pasarán la noche en Guadix después de haber atravesado más montañas estériles, donde solo habitan algunos 135 robles. Comen en una venta del camino, «que podría llamarse la Guarida de la Meditación; creo que difícilmente se puede encontrar un lugar más apartado en los desiertos de Arabia. Los alrededores son muy hermosos, están plantados con olmos y moreras». Sin lugar a dudas, se refiere a la venta de Gor, antiguo refugio de caminantes, con Sierra Nevada a la distancia. El día 17 pasa por Purullena, donde los habitantes han excavado cuevas en la roca que les sirven de vivienda. Come en una venta y se dirige hacia Iznalloz por un largo camino, «a través de un desierto montañoso y salvaje, melancólico, árido, totalmente deshabitado. Los caminos eran malos y, en ocasiones, peligrosos, situados al borde de los precipicios. Por un lado, las montañas se elevaban casi perpendicularmente, y por el otro, la caída era igualmente empinada. El camino apenas era lo suficientemente ancho para que pasara la silla. En estos lugares siempre preferí andar. Los descensos eran muy rápidos, y las grandes piedras caídas de las rocas bloqueaban con frecuencia el paso». El día 18, bajo la lluvia y atravesando campos fértiles, llega a Granada, no sin antes detenerse a comer en una venta. El 24 deja la ciudad, cruza Santa Fe, come nuevamente en una venta y, de noche, llega a Loja, tras recorrer una llanura fértil bajo un cielo lleno de águilas. El 25, por un camino penoso e ingrato, cruza dos altas montañas, come en una venta y llega a Alameda, entre un bosque de robles. El 26 come en Herrera, a donde ha llegado por un camino entre olivares y robles, y por la noche alcanza Écija, después de cruzar el río Genil por un puente de piedra de 136 tres arcos. A lo largo de la ruta encuentra varias cruces a los lados del camino, señalando los lugares donde fueron asesinados algunos viajeros. El 28 come en una venta de la Carolina, población fundada en 1769 con fondos del patrimonio real, para acoger familias alemanas e italianas destinadas a poblar Sierra Morena, a las que se concedieron amplios privilegios fiscales. Continúa entre montañas y cruza un puente de ladrillo de cinco arcos, probablemente el de Rumblar. Después atraviesa el Guadalquivir por un puente de piedra de dieciséis arcos, quizás el antiguo de Alcolea, y entra en Córdoba, pagando el peaje del puente. El 2 de junio regresa a Écija por el mismo camino, despide a su criado Bautista y le entrega dinero para regresar a Lisboa. El día 3 come en una venta y pasa la noche en Casariche. El 4 llega a Antequera. El 5, tras recorrer montañas escarpadas y estériles, se detiene a pasar la noche en una venta. El 6 come en otra venta y por la tarde llega a Málaga, después de atravesar un pequeño río poco profundo al menos una docena de veces. Desde esta ciudad visita Cártama. Dos semanas después deja la silla de viaje que había comprado en Madrid, ya que los caminos hacia Gibraltar no permiten el uso de vehículos de ruedas. Continúa la ruta con dos caballos: uno para su criado, uniformado y armado con pistolas y sable, y otro para el equipaje, guiado por otro sirviente. El 19 de junio come en una venta y se hospeda por la noche en Casarabonela. El 20, por un camino difícil y lleno de precipicios, en medio de parajes desiertos poblados por gran variedad de animales, llega al Burgo, donde hay un castillo moro en ruinas. Prosigue hacia Ronda por rutas 137 igualmente peligrosas. En esta ciudad, todas las ventas están regentadas por gitanos, y señala que está a punto de concluirse la construcción de un puente de tres arcos que unirá las dos partes de la ciudad. Erigido sobre un abismo entre montañas, el puente se compone de tres arcos superpuestos; además, en otra parte de ese profundo tajo, existe otro puente de un solo arco, el actual Puente Viejo. El día 22, tras once horas a caballo por un camino agradable y variado, sin casas en el trayecto, llega a Algatocín, bajo un calor asfixiante. Menciona haber visto un puente arruinado que aún conservaba treinta y siete arcos enteros, aunque debe tratarse de un error, o de los restos de un acueducto. El 23, por un camino bastante bueno, alcanza San Roque y se hospeda en Gibraltar, donde permanecerá varias semanas. El 16 de julio deja Gibraltar con destino a los Barrios, no sin antes recoger su caballo en San Roque. El 17, por una ruta montañosa y a través de bosques de alcornoques, pasa junto a unas pocas chozas de barro dignificadas con el nombre de pueblo de Tahivilla. Cruza cerca del lago de la Janda y, tras atravesar un puente de piedra de cuatro arcos, uno de ellos muy largo, llega a una venta miserable al pie de la montaña donde se alza Vejer de la Frontera. El 18 pasa por Chiclana de la Frontera; por la tarde cruza un puente de piedra de reciente construcción, de cinco arcos pequeños y aspecto sólido, llamado de Suazo, fortificado en su extremo y considerado la puerta de entrada a la Isla de León o San Fernando. El 19 llega a Cádiz, desde donde emprende algunos viajes. El 27 se encuentra en Jerez de la Frontera, donde un puente de ocho arcos, el llamado de la Cartuja, está tan ruinoso que todos prefieren 144 Desde el Viso organizan una «expedición general a la sierra Morena y venta de su excelencia», siguiendo la dirección del puerto del Rey. Era un «camino agrio, pero recién compuesto. Pásase por la nueva población de Magaña», un pequeño núcleo rural aislado en la sierra, del que se conservan pocos restos. En medio de los cerros, y a dos kilómetros hacia el sur, se encontraba «la venta del Marqués, un edificio antiguo, hecho para arriería, en forma de tres naves, cuyo punto de vista principal es la cocina y chimenea. Tiene sólo dos cuartos o celdillas tristes y penitentes, con el suelo mal empedrado, como toda la casa». De esta venta, también llamada Bazana del Marqués, situada en el camino real, solo quedan las huellas del gran edificio, y este relato constituye la única noticia conocida sobre su estado. Del resto del viaje, Viera apenas anota que lo realizaron hacia Sevilla y Cádiz. Viaje a Francia y Flandes (1777-1778) 39 El viaje comienza en Madrid el 24 de junio de 1777, cuando parten en dirección a Chamartín y Fuencarral. «Los lugarejos por donde pasamos me parecieron infelices, entre ellos los de San Agustín [de Guadalix] y Morales [el Molar]». Siguen por Cabanillas de la Sierra y la Cabrera; en Buitrago visitan el palacio del Infantado o de Osuna, hoy en ruinas. Continúan «por un camino menos arduo, de tierra quebrada, con algunos vallecitos, arroyuelos, bosque39 José Viera y Clavijo. Diario e itinerario de mi viaje a Francia y Flandes […] en los años 1777-1778, Santa Cruz de Tenerife, 1849. 145 cillos y puntos de vista agradables. Hicimos alto y comimos en el lugar de Somosierra». Cruzan luego por Boceguillas, Carabias, Honrubia de la Cuesta, Pardilla, Milagros y Aranda de Duero, donde atraviesan el río Duero por el puente medieval. Desde allí siguen hacia la Aguilera, Gumiel del Mercado, Cabañas de Esgueva, Cilleruelo, Lerma, Villalmanzo, Cogollos, Sarracín y Burgos. El viaje prosigue por Gamonal, Rubena, el monasterio de Rodilla, Santa Olalla de Bureba, Quintanavides, Briviesca, Zuñeda, el desfiladero de Pancorbo y Ameyugo. En Miranda de Ebro, en 1775, «una riada se había llevado el puente, las casas consistoriales y las carnicerías». Andrea Navajero, que pasó por aquí en 1526, habló del «puente de piedra bellísimo». Ahora, la comitiva de José Viera se ve obligada a cruzar el río en barca, aunque anota que «se estaba construyendo un puente de piedra primoroso», el llamado de Carlos III, una obra magnífica. «A un cuarto de legua de Miranda entra la provincia de Álava y el famoso camino nuevo del país vascongado». Al llegar a Vitoria, continúan «siempre por el buen camino vizcaíno, que se puede llamar de hierro por estar cubierto de la escoria de este metal sacado de las herrerías. La cuesta de las Salinas [de Léniz] es una bajada asombrosa». Pasan por Mondragón e Illarza [Barrena]; después de Vergara encuentran un camino agradable, de constantes bajadas y subidas, en medio de grandes bosques y con «las muchas ferrerías que hay en el contorno». Recorren Villareal [Zumárraga], Villafranca de Oria, Anzuela y Tolosa, siguiendo el valle que forma el río Oria, que se cruza por varios puentes. El viaje por España llega a su fin 146 tras pasar por Hernani, Astigarraga e Irún, donde cruzan el río Bidasoa en barca. Viaje a Italia y Alemania (1780-1781) 40 «Principiose esta memorable y feliz peregrinación a las 5 de la mañana el día 6 de abril de 1780 en que salimos de Madrid por la puerta de Alcalá. Pasamos en esta carrera por Alcalá, Guadalajara, Heras [Heras de Ayuso], Sopetrán [Monasterio de Sopetrán], Hitra [Hita] y Jadraque, lugar famoso por sus guindas, en donde comimos, obsequiados de los dependientes del señor duque del Infantado, señor de dicho pueblo. Por la tarde solo se nos hizo señalada la jornada con la casualidad de haberse roto la lanza del coche, cuya composición nos detuvo de modo que entrada ya la noche llegamos a la venta de Riofrío [Riofrío del Llano]. Tomamos allí el tiro de mulas de colleras, encendiéronse hachas de viento, y llegamos a las 11 al lugar de Paredes [Paredes de Sigüenza] que está a 22 leguas de Madrid, tierra por la mayor parte árida y camino desapacible. La posada infeliz, y para más contento el cuarto principal ocupado por un señor alcaide mayor con su alcaldesa. Entramos en una sala baja, y tropezamos en ella con el campanero de la parroquia que dormía en el suelo sobre una mala cama. Despertarmoslo, auyentamoslo y tomando el pobre su grabato, salió con él a cuestas dejándonos parte de las pulgas. Hacía mucho frio, y habiendo 40 José Viera y Clavijo. Estracto de los apuntes del Diario de mi viaje desde Madrid a Italia y Alemania […] por los años de 1780 y 1781, Santa Cruz de Tenerife, 1849. 147 tomado chocolate, nos recojimos en nuestras camas de camino pasada ya la media noche. Día 7 de abril. A las 3 y media de la mañana ya estábamos levantados, aunque hasta dos horas después no nos pusimos en camino. Pasamos por Baraona que las brujas hicieron lugar famoso en otro tiempo, y por Villasayas hasta Almazán, en donde comimos. El pueblo está a 5 leguas de Paredes. Por la tarde corrimos otras 5 leguas por el árido terreno de Alcarria, y llegamos a Almenara [Almenar de Soria] a las 8, mala posada. Día 8 de abril. Levantados a las 4 de la mañana. Entramos en el coche a las 7. Bajamos a pié la cuesta del Madero, y llegamos a las 11 a la villa de Agreda, fronteriza del reino de Aragón. El pueblo es triste y solitario: la posada no de las peores. Por la tarde nos pusimos en camino, a las 2, atravesando por un brazo de lava volcánica que baja del famoso pico Moncayo de Aragón. A las 6 llegamos a Tarazona distante de Agreda 3 leguas, y nos fuimos a apear al palacio del señor obispo. Día 11 de abril. A las 8 de la mañana nos despedimos del Sr. Laplana y corrimos 4 leguas hasta Mallén lugar pequeño con mala posada. Volvimos a ponernos en camino á las 2½ y fuimos a hacer noche a Pedrola, palacio del duque de Villahermosa. Los concerges o gente a cuya custodia está no esperaban esta visita. Sorprendiéronse por tenerle desaseado, y a la verdad mal cuidado, incluyendo la huerta. Día 12 de abril. Serian las 7 de la mañana cuando seguimos nuestro viage de 6 leguas hasta Zaragoza, camino inculto, a no ser la Villa de Alagón, donde se ven viñedos y olivares. Llegamos antes de medio día. La posada llamada 148 del Pilar no es mala. Zaragoza es una de las ciudades mas magestuosas y bien plantadas de España, situada en una llanura fértil a la margen del Ebro, rio caudaloso con dos hermosos puentes. Día 13 de abril. Levantados a las 2½ salimos a los 3 cuartos para las 5, y con dos tiros de mula de Zaragoza corrimos 12 leguas hasta ser mediodía en Cuchalera [Osera de Ebro], lugar pequeño, donde estaba ya apostado nuestro principal tiro. La posada es mala y el aire que corría era muy frió. Vimos la parroquia, y volvimos a tomar el coche a las 2½ de la tarde. Mal camino de siete leguas a Fraga villa situada en una altura sobre el rio Cinca, cuyo puente de madera es famoso por la maza con que se afianzan los palos en su madre. Día 14 de abril. Salimos a las seis y media, y corrimos 6 leguas hasta Lérida. Al principio camino malo, luego bueno, y después en las inmediaciones de la ciudad, cultivado y hermoso. La posada es buena y la tienen unos milaneses. El rio Segre baña sus murallas y tiene un razonable puente. Seguimos nuestro camino después de comer, y corrimos 7 leguas de campiña bien cultivada a diferencia de la de Aragón. Llegamos a Tárraga a las siete y media. Buena posada y mucho frio. Día 15 de abril. Levantados a las 4, salimos a las seis y media: siguen campos bien cultivados. Pasamos por la ciudad de Cervera que es corta sobre un pequeño rio del mismo nombre. A las 11 nos apeamos en la venta del Violín cuya posada no es tan mala. Habiendo comido, tomamos el coche a la una y media por mal camino peñascoso y como de puerto, pero todo el terreno bien aprovechado y cultivado. Al paso encontramos algunos pueblos muy bo- 149 nitos, y el de Igualada me pareció el mayor. Habiendo corrido 5 leguas nos apeamos para hacer noche en la venta de la Fuente de la Reyna, cerca del lugar de Capellades. La posada es espaciosa pero en mala disposición. Día 16 de abril. Cerca de la posada hay una ermita de santa Bárbara. A las 7 nos habíamos puesto en camino. A pocos pasos nos sobrevino un gran fracaso por descuido del mayoral del coche, pues al atravesar un rivazo se volcó enteramente sobre nuestra derecha. El lugar de Hiera [Piera] estaba a la vista. Seguimos a pié hasta él. Después de haber vuelto a tomar el coche, corrimos 6 leguas hasta Martorell, lugar grande en el confluente de los ríos Noya [Anoia] y Llobregat. Buena posada. Habiendo comido salimos a las dos y media y pasamos el Llobregat en barca, y luego entramos en el camino nuevo de Barcelona, ancho y bien hecho. Llegamos a Barcelona a las 7 de la tarde, y entramos por el paseo de la Rambla en donde había bastante concurso. Apeamonos en la posada del Grifo de Oro que es muy buena. Día 18 de abril. Dejamos a Barcelona a las 8½ y a pocas millas entramos por el camino de la ribera del mar Mediterráneo, abierto en los desfiladeros de unos peñascos eminentes y de poco declive que son ramales de los Montes Pirineos. Hicimos medio día en Badalona, lugar pequeño de pescadores, situado en un vallecito que baña el mar. Por la tarde volvimos a subir por el camino peñascoso y elevado, pero en partes ameno. En este camino se encuentran los lugares de Malgrat, Acalleilla [Calella], Canet, Arenys y Mataró. Dormimos en la posada de la Grenota que se encuentra a la salida del bosquecito de Tiona, y que es malo. Llegamos a las nueve de la noche con buena luna. 150 Para alojarnos en un cuarto fue preciso que el Sr. D. Pedro y yo desalojásemos una gran porción de tocino que se curaba en él. Día 19 de abril. Puestos en camino a las 7 llegamos a Gerona a las 10; es bonita ciudad, murada: su campo ameno, regado por los pequeños ríos Onal [Onyar] y Tera [Ter]. La posada tiene honores de fonda, pero no vale nada. Comimos muy bien, y habiendo corrido por algunas granjas y lugarejos llegamos a las 10 a Figueras. La posada servida por un francés no es mala. Día 20 de abril. De Figueras, lugar pequeño, con una calle toda de zapateros, salimos a las 8. El camino es muy malo hasta la Junquera, lugar pequeño fronterizo de Francia, perteneciente al conde de Peralada. Este es un pueblo desdichado con una aduana rigurosa. La posada es malísima. Después de haber comido salimos a las 2, y llegamos a las 3 a la raya de Francia, donde ya el camino es muy hermoso, y se ven dos columnas de piedra, de las cuales la una sustenta el escudo de armas de España y la otra el de Francia. El Bolean [el Voló] fue el primer lugarejo francés que encontramos, y los guardas de su aduana los primeros piratas que nos salieron al camino. Un viejo con una cara facinerosa se apoderó del coche, todo lo registró y todo lo aforó, hasta la plata labrada del uso diario de S.E., y aun hasta el chocolate sin respetar otra cosa que los diamantes del Toisón». La entrada en España en el viaje de regreso se produce el 29 de junio del año 1781 cruzando en barca el río Vidasoa. Siguen por Irún, Oyarzun, San Sebastián, Tolosa, Villareal, Mondragón, Vergara, Vitoria, la venta Nueva, Miranda de Ebro, el desfiladero de Pancorbo, «país peñasco- 151 so y horrible», a Briviesca «por un camino trabajoso», Santa Olalla de Bureba, Quintanavides, el monasterio de Rodilla, Rubena, Gamonal, Burgos y Villodrigo. Viera comenta que atraviesan «por unos bellos campos, pero de tierra despoblada a pesar del rio Pisuerga que la podía regar. No se encuentran en esta parte de Castilla la Vieja sino lugares infelices sin vidrios en las ventanas, ni sombra de opulencia en las habitaciones. Sus moradores y aldeanos de ambos sexos, negros, puercos, pobres y mal trazados». Pasan por Torquemada, Dueñas, Valladolid, Olmedo, Villacastín, «después el hermoso camino nuevo del puerto de Guadarrama, llegamos a la media noche con luna al lugar de este nombre en cuya buena posada dormimos». Y cercano, Madrid. 152 William Dalrymple (1774) 41 Este militar inglés, teniente coronel, viaja a España interesado en los astilleros del Ferrol y la academia militar de Ávila. Se trata de un viaje profesional que incluye información sobre las ventas, las colonias de Sierra Morena, los maragatos y los gallegos que se desplazan al sur para la cosecha, las fuerzas militares españolas y las consabidas quejas sobre el aceite recio y rancio. Entra en España por el puerto de Gibraltar, siguiendo hacia San Roque, Gaucín y atravesando una venta anónima. «Por el camino encontramos dos pequeñas cruces de madera que señalan lugares donde personas habían sido enterradas, generalmente donde fueron asesinadas. Una vez erigidas, suelen ser conservadas por los habitantes, por lo que los asesinatos podrían haber ocurrido incluso un siglo antes». A lo largo del viaje encontrará muchos de estos recordatorios de la extrema inseguridad de los caminos. Después de Ronda pierde el camino en varias ocasiones, llegando a Alcalá del Valle. Se dirige a Osuna, y en Écija cruza el Genil por un puente. Tras pasar la Carlota, cruza el Guadajoz por un antiguo puente de piedra y visita Córdoba. Menciona una venta cercana al viejo puente sobre el Guadalquivir, en Alcolea, y continúa hacia la venta y 41 William Dalrymple. Travels through Spain and Portugal in 1774, London, 1777. 153 aldea del Carpio y la Aldea del Río. Frente a Andújar cruza de nuevo el Guadalquivir por un puente de piedra y se adentra en la sierra Morena, visitando antes la Carolina, una de las poblaciones de colonización alemana, con una posada dirigida por un francés. Desde la venta de Miranda del Rey se dirige a las montañas, atravesando el lugar histórico por donde los cristianos cruzaron rumbo a la batalla de las Navas de Tolosa: «entramos en lo que se llama el puerto del Rey; en la cima de una de las montañas vimos un pequeño cobertizo con dos imágenes de santos. Aproximadamente a mitad del puerto, llegamos a la venta del Marqués. No pudiendo comer nada en la venta, continuamos nuestro viaje por las montañas y descendimos a las llanuras». De esta venta, también llamada Bazana del Marqués, solo quedan las huellas del gran edificio. Prosigue hacia el Viso del Marqués, señalando a la izquierda el lugar de Santa Cruz de Mudela, y sigue por Valdepeñas, Manzanares, la venta de Quesada o de la Casa Nueva del Rey, Villarta de San Juan, Puerto Lápice, Camuñas, Tembleque, la Guardia y Dos Barrios. En la jornada entre Ocaña y Aranjuez encuentra un camino real agradable y bien pavimentado. Cruza el río Tajo por el puente de la Reina, recién construido, que reemplaza al antiguo de barcas, y el río Jarama por un largo puente de piedra construido en 1761. Continúa por Valdemoro y llega a Madrid. Tras visitar la capital se dirige a Colmenarejo, el Escorial, Zarzalejo, las Navas del Marqués, Navalperal de Pinares, Ávila, San Tomé de Zabarcos, Peñaranda de Bracamonte, Ventosa del Río Almar, Huerta, Aldealengua y Sa- 256 montes y valles que había sido sustituida por el nuevo camino real. Este, tras el desfiladero de Pancorbo, se dirigía al norte por el valle de Govía hacia Orduña, aprovechando viejos caminos locales reformados. Las obras, iniciadas en 1765, se abrieron al tránsito nueve años después. El gran reto de ingeniería del trayecto, que aún sorprende, fue cortar la empinada peña de Orduña con una carretera sinuosa que salva más de seiscientos metros de desnivel en apenas cinco kilómetros. A continuación, la ruta real seguía el curso del río Nervión hasta Bilbao. Por el camino viejo salen de Vitoria cruzando el río Zadorra, donde «están concluyendo un gran puente de piedra», hoy conocido como puente de Abechuco, del que se conservan algunos restos. Continúan hacia la cuesta de Araca, en los montes del mismo nombre, pasando por «unas veinte pequeñas aldeas». Suben la cuesta de Elosu, atraviesan Ubide y el puerto de Saldropo o de Barazar, «la cuesta más elevada que se pasa». Después alcanzan Ceánuri [Elexondo], Villaro [Areatza] y, por un camino «por el centro de la montaña», llegan a Ceberio. Arriban a Miraballes, donde se incorporan al nuevo camino real «que va por Orduña y Pancorbo a Madrid. La calzada está bien arreglada». Tras visitar Bilbao, regresan a Vitoria. Desde esta ciudad se dirigen a Burgos por un camino real de reciente construcción. En Ariñez cruzan el río Zadorra por el desfiladero de las Conchas —memoria de una derrota árabe a manos de los vascones— y continúan por la Puebla de Arganzón y Armiñón, que «tiene un buen puente de piedra» sobre el Zadorra, paso del camino de postas y de los peregrinos a Santiago, quienes también recalan en la venta Miranda. Cruzan por otro puente el río 257 Bayas y, tras Ribavellosa, llegan a Miranda de Ebro. A tres leguas se encuentra «la columna que divide el camino de Vitoria del de Bilbao». Siguen por el desfiladero y pueblo de Pancorbo, Santa María de Ribarredonda, Cubo de Bureba, Briviesca, Prádanos de Bureba, Castil de Peones, el monasterio de Rodilla, «la cuesta de la bruxula», Quintanapalla, Rubena, Villafría y Gamonal, hasta llegar a Burgos. En sus aledaños visitan la Cartuja de Miraflores y el monasterio de Las Huelgas. A la salida de la ciudad se dirigen a San Mamés, Quintanilla de las Carretas y Buniel, cruzan por un puente de piedra el río Arlanzón, y prosiguen hacia Estépar, Celada del Camino y Villanueva de las Carretas. Aquí «los lugares son miserables, el camino no tan bueno, y las posadas más malas que las anteriores. Cada pueblo es un montón de ruinas». Siguen por Quintana del Puente, donde cruzan el río Arlanzón, hasta Torquemada, «para entrar en ella se pasa un soberbio puente de veinticinco arcos de piedra» sobre el río Pisuerga. En Magaz encuentran un puente nuevo sobre el río Carrión, pasado el monasterio de San Isidro. Hacia Dueñas, en Cabezón de Pisuerga, se entra por un gran puente de nueve ojos de factura medieval sobre el Pisuerga, paso de la Cañada Real Leonesa y escenario de la muerte de muchos soldados que huían de los franceses. Se acercan así a Valladolid. Continúan por Puente Duero y cruzan el río Adaja por un antiguo puente. Después de Valdestillas vuelven a cruzar el mismo río, quizá por el puente romano de Sieteiglesias. Siguen hacia Hornillos de Eresma, Olmedo, San Cristóbal de la Vega, Montuega, Martín Muñoz de las Po- 258 sadas y Sanchidrián, donde «se pasa el pequeño río Almanza [Voltoya], sobre un buen puente de piedra concluido en 1770». Prosiguen por Labajos, Villacastín, Navas de San Antonio y la fonda de San Rafael, con su iglesia parroquial: «En este mismo punto se junta el camino de Francia con el de Segovia, Castilla, Galicia, Asturias, etc. Hai una columna que lo indica». Atravesarán la sierra de Guadarrama por el puerto del mismo nombre, donde encuentran «una columna con un león encima, que divide los límites de Castilla la Vieja con los de la Nueva». Cruzan el pueblo de Guadarrama, pasan por Galapagar y por un puente de piedra el río Guadarrama, seguramente el de Retamar, paso de la Cañada Real de Merinas. Finalmente, el 9 de junio de 1798 entran en Madrid por el puente de Segovia sobre el río Manzanares. A lo largo de este trayecto, el autor anota las mejoras en la fábrica de diversos caminos y la construcción de nuevos puentes sobre los ríos Zadorra, Carrión, Voltoya y Guadarrama. Se refiere a la carretera nueva de Vitoria a Bilbao, a la de Vitoria a Burgos, al puerto de Guadarrama, abierto en este siglo para facilitar el tránsito de carruajes, y a otras pequeñas mejoras que marcan el espíritu reformista del periodo. De Madrid a Segovia y a Andalucía 62 En el mes de agosto de 1798 dejan Madrid en dirección a Segovia, pasando por Aulagas, Aravaca, las Matas, la fonda 62 Nicolás de la Cruz. Viage de España, Francia e Italia. Vol. 12, Cádiz, 1812. 259 de la Trinidad, cerca de Collado-Villalba, las Salinas, Navacerrada y los Nabarejos. Después «se sube a lo más encumbrado de la sierra» de Guadarrama, que cruzan por el puerto de Navacerrada, hacia Castejones, el palacio de Valsaín y la Granja de San Ildefonso. Por «un torrente con un buen puente de piedra», se trata del río Cambrones y del puente de la Máquina, así llamado por hallarse junto a la Casa de la Máquina del Pulimento, construida en 1760, el viajero observa un insólito artificio movido por energía hidráulica, dedicado al pulido de cristales. Hacia Segovia, el camino «es regular; en la excavación que se ha hecho para formar la calzada se ve que el terreno interior se compone de piedra granito ordinario». En el viaje de regreso a Madrid siguen el mismo recorrido, pero el autor señala expresamente los lugares del Escorial, Guadarrama y las Rozas. Dejan después Madrid en dirección a Carabanchel, Leganés, Villaverde, Pinto y Valdemoro, para llegar a Aranjuez, donde «se pasa un gran puente de piedra sobre el Tajo». Debe tratarse del puente de la Reina, construido en 1774, pues el de barcas no era de piedra. Continúan hacia Ocaña, Dos Barrios y la Guardia, donde «muchas gentes pobres viven en cuevas que han formado en la misma colina». Siguen por Tembleque y Madridejos. El camino «continúa por las bellas llanuras de la Mancha, en las cuales se siembran granos y azafrán». Prosiguen por Puerto Lápice, Villarta de San Juan, con un puente sobre el río Villarte, Manzanares, Valdepeñas, Santa Cruz de Mudela y el Viso del Marqués. Cruzan los Montes Marianos (la Sierra Morena) por el puerto del Rey: «el camino es bueno, sin embargo de que se hace por en- 260 tre montañas escarpadas». Siguen por Santa Elena, la venta Nueva, las Navas de Tolosa, la Carolina, Escolástica, Carboneros y los Ríos, y cruzan en barca el río Guadalquivir al norte de Mengíbar, un topónimo aún conserva el recuerdo de este paso, hasta llegar finalmente a Jaén. Los caminos que siguen a continuación son ásperos, con constantes subidas y bajadas. Pasan por Torre del Campo, Martos, Alcaudete, Alcalá la Real, la venta de Puerto Lope, la cuesta y el puente sobre el río Velillo o Frailes, y, pasado Pinos Puente, llegan a Granada. A la salida de esta ciudad atraviesan Santa Fe, Cauchina, Láchar, las ventas de Cacín, Villanueva Mesía y Huétor Tájar. Para entrar en Loja cruzan el río Genil por un puente de tres arcos, probablemente el llamado del Gran Capitán. Pasado Riofrío, el camino se presenta «montuoso e incómodo, con muchas subidas y baxadas». Después atraviesan el peligroso chaparral de Archidona, «lugar temible por los ladrones de que suele estar infestado; las varias cruces que se ven inmediatas al camino, cerca de Loja, indican los asesinatos». Tras pasar Archidona, continúan por la venta Nueva y hacia Alameda. Sobre el camino, el viajero comenta: «Aquí obra la naturaleza. ¿Cuánto ganaría el reyno de Granada si estos caminos fueran buenas calzadas capaces de transitar en posta? Todos los payses de la carrera adelantarían también infinito». En el camino de Roda «son muchas las cruces que se observan en la carrera, en memoria de los asesinados». Siguen hacia Pedrera, donde cruzan el río Aguas Dulces por un puente medieval, y llegan a Osuna. Antes de Marchena cruzan el río Corbones por un puente de dos arcos, 261 y después de esta población alcanzan el lugar de Paradas, que solo «se compone de cabañas». Por Arahal cruzan a vado los ríos Guadaíra y Guadairilla, y prosiguen hacia los Molares, Utrera y la venta de San Antonio, cercana a Cabezas de San Juan. Finalmente llegan a Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María, Puerto Real y, por último, a Cádiz. La ruta por Andalucía 63 Después de su largo y comprometido trayecto por una Europa inmersa en conflictos militares, Nicolás de la Cruz regresa a la ciudad donde residía: Cádiz. El último viaje que narra data de mayo de 1801, y sus primeros desplazamientos son a lugares cercanos: el arsenal de la Carraca, Chiclana de la Frontera, Medina-Sidonia, el Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda. Posteriormente emprende un viaje hacia Sevilla y Córdoba, que concluye en la localidad de Guarromán. La ruta comienza en barca desde Cádiz hasta el Puerto de Santa María y continúa por tierra hacia Jerez, el Cuervo, las Torres y Utrera. Cruza el puente de Carlos III sobre el río Guadaíra para entrar en Alcalá, y llega a Sevilla atravesando el puente de barcas sobre el Guadalquivir. Desde allí regresa a Alcalá de Guadaíra y prosigue hacia Mairena del Alcor, Carmona, la famosa venta de la Portuguesa —hoy desaparecida, en medio de un cruce de carreteras—, la Luisiana y Écija. 63 Nicolás de la Cruz. Viage de España, Francia e Italia. Vol, 14, Cádiz, 1813. 262 Pasa después por la población de la Carlota, «fundada por Olavide en el sitio llamado Parrilla, anteriormente infestado de ladrones». Durante muchos años, la venta de la Parrilla fue un importante lugar de descanso para los viajeros, y todos los que recorren este territorio destacan el peligro de las bandas de bandoleros, frente a los cuales solían protegerse agrupándose en comitivas. El camino continúa por la Cañada Real de la Plata hasta la venta de Mangonegro y, cruzando el gran puente de origen romano sobre el Guadalquivir, entra en Córdoba. Desde allí prosigue hasta el puente de Alcolea, donde cambia de margen, y sigue hacia el cortijo de Casa Blanca, el Carpio, Bujalance, Aldea del Río y Montoro, donde vuelve a cruzar el Guadalquivir por un «hermoso puente de quatro arcos que le proporciona el tránsito a la sierra Morena o sea parte de los montes Marianos», conocido como puente de las Doncellas o de las Donadas. La ruta de Nicolás de la Cruz se acerca ya a su término: pasa por Andújar y por un lugar célebre del camino real, la llamada Casa del Rey, nombre que recibe porque Felipe IV se apeó allí para almorzar el 16 de febrero de 1624. Continúa por Bailén y finalmente llega a Guarromán, punto final del trayecto. En cuanto a la calzada de Córdoba, el autor comenta que «hacia el año de 1788 se comenzó a poner en orden todo este camino de Andalucía, el qual se perfeccionó en 95». 263 Heinrich Friedrich Link (1797) 64 Viaje del conde de Hoffmansegg Heinrich Friedrich Link (1767-1851), naturalista, geólogo y botánico alemán, acompañó al conde de Hoffmansegg en su viaje a Portugal. El conde, que era entomólogo y ornitólogo y tenía un gran interés por las ciencias naturales, deseaba ser acompañado por un hombre de letras con conocimientos de botánica y mineralogía, por lo que confió en Link para esta labor de asesoramiento. El recorrido que hicieron por España en el año 1797 queda recogido en unas pocas páginas, dedicadas a los aspectos naturalistas, de las cuales he extraído los lugares que mencionan. Entraron por la frontera vasca y pasaron por Hernani, el valle del río Oria, Tolosa, Villafranca de Oria, Villarreal, Vergara, Mondragón, Salinas de Léniz, Vitoria, la venta de Cayetano o de San Cayetano (quizá la que hoy se conoce como venta de Lupiano), Miranda de Ebro, el desfiladero de Pancorbo y la localidad del mismo nombre, Cubo de Bureba, Briviesca, Quintanapalla, Burgos, Lerma, Aranda de Duero, Honrubia de la Cuesta, la venta de Juanilla, Boceguillas, cruzaron el puerto de Somosierra, Buitrago del Lozoya, San Agustín del Guadalix y Madrid. 64 Heinrich Friedrich Link. Bemerkungen auf einer Reise durch Frankreich, Spanien, und vorzüglich Portugal, Kiel, 1801. Traducción francesa: Voyage en Portugal, depuis 1797 jusqu'en 1799, vol.1, Paris, 1803. Traducción española, Viaje por España, Madrid, 2010. 264 Continuaron por Navalcarnero, Santa Olalla, Talavera de la Reina, la venta de Pelay Venegas, Torralba de Oropesa, Oropesa, Lagartera, Calzada de Oropesa, Navalmoral de la Mata y Almaraz. Cruzaron el río Tajo por un puente, el de Albalat —aunque no lo menciona—, y en la otra orilla «se ven unas cuantas casitas que componen la venta de Almaraz», que en aquel entonces era un edificio de reciente construcción; hoy, unos leves vestigios recuerdan este lugar desaparecido. Siguieron hacia el puerto de Miravete, Jaraicejo y Trujillo, en un entorno donde destacaban los numerosos rebaños de ovejas trashumantes. Tras pasar por Miajadas, «el paisaje cambia súbitamente y se convierte en desierto y solitario, sobre todo en los alrededores de una posada que llaman la venta del despoblado, situada en medio de un gran bosque de robles verdes, en algunos lugares casi impracticable por la abundancia de jara. Es un lugar con fama de muy peligroso a causa de los ladrones de la carretera de Madrid a Badajoz, el aislamiento del lugar y la espesura del bosque». Es la importante venta de la Guía, que en algunos documentos aparece como Despoblado de la Guía, lo que coincide con la denominación de Link, y que también servía como casa de postas del camino real donde descansaban los caballos de las diligencias. Solo se conservan las paredes entre extensos campos que añoran la antigua espesura del bosque. La venta entró en declive cuando en 1867 se construyó una nueva carretera lejos del lugar. Los viajeros prosiguieron hacia San Pedro de Mérida, Mérida, Lobón, Talavera la Real y, tras pasar Badajoz, entraron en Portugal. 265 Alexander von Humboldt (1799) 65 El 3 de enero de 1799, el geógrafo y naturalista Alexander von Humboldt (1769-1859) y su amigo Aimé Bonpland entraron en España por la Junquera, y el día 7 se hospedaron en Gerona. Aunque faltan datos precisos de ese tramo, el viaje entre ambas localidades les llevó un solo día, y se sabe que visitaron los volcanes de la zona de Olot y Castellfollit de la Roca. Esto permite deducir que se desviaron por la cuenca del río Fluviá antes de retomar el camino real hacia Gerona. Gracias a un comentario de su hermano Wilhelm, quien recorrió la zona un año después utilizando las notas del diario de Alexander, sabemos que este siguió la ruta costera hacia Barcelona: «Como bien dice mi hermano, Mataró era un lugar muy bien construido y parece muy próspero». El día 8 llegó a Barcelona, donde realizó algunas excursiones. El día 28 partió hacia Valencia y pernoctó en una venta que denominó Lionet, sin duda la de Lledoner, lo que indica que siguió la ruta del collado de Ordal. El día 29 pasó por Monjos, una aldea cercana a Vilafranca del Penedès, y por la noche se alojó en la conocida venta de la Fi65 Los datos de la ruta española de Humbolt, fragmentarios, están extraídos de diferentes fuentes, las principales: Miguel Ángel Puig Samper y Sandra Rebok. «Un sabio en la meseta. El viaje de Alejandro de Humboldt a España en 1799». HiN III,5, 2002. Ulrike Leitner. «El diario de Alexander von Humbolt en España». Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia, vol.,63, nº2, Madrid, 2011. 272 «es el peor de los que hemos encontrado en España. Es difícil hacerse un a idea si no se ha visto. No son nada extraños agujeros en los que los mulos caen hasta el vientre». Cruzó el río Fluviá a vado, hacia el collado de Orriols, Figueras y la Junquera, donde «la frontera es sólo una barrera y una casa de aduanas». 273 Alexandre de Laborde (1800-1805) 67 El escritor y viajero Alexandre de Laborde (1773-1842) fue nombrado agregado cultural de la embajada francesa en Madrid, lo que le permitió recorrer el país entre los años 1800 y 1805. Fruto de sus viajes peninsulares son dos obras fundamentales: el extraordinario Voyage pittoresque et historique de l’Espagne y el Itinéraire descriptif de l’Espagne. En cuanto a este último libro, objeto del presente estudio, su originalidad es relativa. El propio Laborde afirma que se trata de una recopilación de materiales procedentes de «la investigación que he podido hacer en mis viajes y la información que he podido obtener», los cuales presenta de la manera «más metódica y más agradable al gusto de la mayoría de los viajeros». Los datos sobre Galicia y Asturias, que no utiliza en el Itinéraire, los debe al conde de Marcillac; los de las Baleares, a las obras de Jacques Grasset de Saint-Sauveur. Asimismo, comenta que hay otras rutas que no ha recorrido y que ha «sacado del Viaje español del abad Pons, que me ha servido mucho». Ciertamente, mucho le ha servido. No es un verdadero Itinéraire descriptif de l’Espagne, como indica su título, pues sólo informa de los caminos principales de una parte del país: Cataluña, las dos Cas67 Alexandre de Laborde, Itinéraire descriptif de l'Espagne, vol.I, Paris, 1808, vol.II, Paris, 1809, 2ª ed., vol.III, Paris, 1809, 2ª ed. 274 tillas, Extremadura, Andalucía, Murcia y Valencia. También incluye Mallorca, aunque no la visitó personalmente. En la cartografía que acompaña la obra se pueden observar numerosos caminos importantes no descritos en el texto. De hecho, el libro se configura como un gran recorrido que comienza en la frontera con Francia, en la Junquera, y concluye en Barcelona, tras atravesar las regiones mencionadas. Encontramos en sus páginas nombres de ciudades adaptados a la fonética francesa, algunos errores de localización, trayectos poco documentados y otros de escaso interés. Sin embargo, en conjunto se trata de una obra que ofrece una visión valiosa del país y del estado de sus comunicaciones, con abundantes rutas de reciente construcción. Como guía práctica de caminos resulta poco clara, pues organiza los recorridos por regiones y reinos, a veces sin continuidad dentro del mismo volumen. En esta exposición prescindo del orden de Laborde y reconstruyo los trayectos para dotarlos de coherencia. Cabe señalar el capítulo «Manière de voyager en Espagne», que reúne datos propios y de otros autores. Y siempre conviene tener presentes los magníficos grabados que acompañan su obra principal, estampas de una España perdida en el tiempo, que sólo conocemos gracias a su afán por preservarla. Ruta de Francia a Madrid La entrada en España se realiza por el collado de Pertús, en dirección a la Junquera. Se cruza el río Llobregat siete veces a vado, en las inmediaciones del hostal Nou. El río 275 Muga se atraviesa en Pont de Molins, y se llega a Figueras —donde se casó el rey Felipe V— y se sigue por Santa Llogaia de Álguema. El río Fluviá se cruza en barca en Báscara, lugar en el que el rey Fernando VII fue entregado por los franceses tras su exilio. Desde allí, el camino prosigue hacia el collado de Orriols, Vilademuls y Mediñá, para luego cruzar el río Ter en Pont Major y alcanzar Gerona. Desde Gerona a Barcelona existen dos rutas posibles. La primera, interior, fue la más utilizada hasta mediados del siglo dieciocho: pasa por el hostal de Seva, las Mallorquinas, Hostalric, la Batlloria y San Celoni, donde se cruza el río Tordera por un puente de piedra. Continúa por Llinars, la Roca, Montmeló y la zona de los Hostals —no un único lugar, sino un conjunto de establecimientos de ese tipo: el Trenc, la Grua, el Racó— para llegar luego por Montcada y San Andrés de Palomar a Barcelona. La ruta moderna, en cambio, discurre por la costa. Es la más frecuentada y de gran belleza. Desde el hostal de la Granota se alcanza el río Tordera, que se cruza «por un puente malo de madera. A veces se pasa sin dificultad, pero la menor lluvia lo convierte en un torrente impetuoso que inunda los campos vecinos. Este río suele cruzarse en barca cuando comienza a decrecer, pero los viajeros impacientes se precipitan, y ha ocurrido varias veces que una barca, al llegar a la mitad de la corriente, ha sido empujada y volcada por la fuerza de las aguas». El itinerario continúa por Tordera, Malgrat, Pineda, Calella y San Pol, donde se cruza a vado el río Bellet —denominado en la cartografía antigua riera de San Cipriano y actualmente riera de San Pol—. Luego sigue por Canet de Mar, Arenys de Mar, Mataró, Vilasar de Mar, Premiá de 276 Mar y el Masnou, que «de repente se ha transformado de hostal aislado en una gran aldea». Prosigue por Montgat y Badalona. En San Adrian se cruza el río Besós a vado, «aunque muchas veces está intransitable por las excavaciones que forman sus avenidas en la arena movediza». En San Martín de Provençals, «el camino, de cerca de una legua, está bien delineado y merece todo cuidado en su conservación. Crece el placer de este espectáculo a medida que se avanza por el trayecto». Desde allí se divisan Sarriá, Horta y Gracia, antes de llegar a Barcelona. Desde Barcelona el recorrido continúa por el Hospitalet, San Feliu y Molins de Rey. Enfrente se encuentra una venta del mismo nombre, y se cruza el río Llobregat por el famoso puente. Luego, en San Andrés de la Barca, se atraviesa el río Anoia por un puente de madera para entrar en Martorell, y seguir por la Beguda Alta, Masquefa, Piera, Vallbona de Anoia, Fuente de la Reina, la Pobla de Claramunt y Villanueva del Camino. «En este camino a menudo seguimos la orilla del río Anoia, a veces caminamos por su cauce y lo cruzamos una docena de veces, por lo que resulta embarrado, difícil, incluso peligroso, y a menudo impracticable en tiempos de lluvia». El trayecto prosigue hacia Igualada, Jorba, el hostal del Ganxo, Santa María del Camino, Porquerizas, Montmaneu, los Hostalets, Cervera, la Curullada, Tárrega, Vilagrasa, Bellpuig, Golmés, Mollerusa, Fondarella y Belloc de Urgel. Finalmente, se cruza el río Segre por un puente de siete arcos construido sobre las ruinas de otro romano, y se llega a Lérida y Alcarrás, frontera con Aragón. 277 Ruta de Valencia a Barcelona Desde Valencia, el camino se dirige hacia el monasterio de San Miguel de los Reyes, Tabernes Blanques, las casas de Bárcena, Albalat dels Sorells, la venta del Emperador y Masamagrell. En el lugar de la Cruz del Puig se encuentra el monasterio del Puig de Santa María y, más adelante, la cartuja de Ara Christi. El itinerario continúa por Puzol y Murviedro, donde se cruza a vado el río Palancia. Prosigue por Almenara, Chilches, Nules y Villareal, cruzando el río Mijares por un puente, hasta llegar a Castellón de la Plana. Desde allí se avanza hacia Benicasim, Oropesa, la venta de la Senieta, Torreblanca —donde se cruza a vado un torrente, probablemente el de las Coves de Sant Miquel—, Alcalá de Chivert, y un nuevo torrente profundo también a vado. Luego se pasa por Benicarló, otro torrente identificado con el río Sec, Vinaroz, el río Servol a vado, y el barranco de Barbiguera. Finalmente, se cruza el río de la Cenia por un puente de un solo arco para entrar en Cataluña. El recorrido continúa por San Carlos de la Rápita; en Amposta se atraviesa el río Ebro en barca. Luego sigue por el Perelló, la venta del Platero y la de Balaguer, situada en lo alto del collado del mismo nombre. Más adelante, Hospitalet del Infante, la venta de Rifá, Cambrils y Vilaseca. Se cruza el río Francolí por un puente de seis arcos y se llega a Tarragona. Desde allí se atraviesa a vado el río Gaiá y se pasa por Altafulla, Torredembarra, la venta de la Figuereta, el Vendrell, Bellveí, la Gornal y el Arbós. El camino prosigue por un arroyo sin puente —probablemente la riera de Marmellar— y otro con puente, el de 278 la Bruixa, desde donde se divisa el convento de San Ramón de Peñafort. Más adelante se alcanza el lugar de la Bordeta, hoy conocido como la Rápita, «un conjunto de casitas uniformes edificadas a cordel». A continuación se cruza el río Foix por un puente, pasando por los Monjos y Vilafranca del Panadés, hasta llegar a la venta de Casa Roja. Desde allí se asciende al collado de Ordal, donde se encuentra el hostal del mismo nombre, también llamado venta Nueva. Poco después, el viajero se encuentra con «un paso inevitable que se ha facilitado por un soberbio puente, que puede pasar por obra de romanos. Tiene dos órdenes de arcos, uno sobre otro: siete en el inferior y trece en el superior; cada arco mide veinticinco pies de altura y treinta y uno de radio, y el conjunto supera los setecientos pies de longitud. Esta magnífica obra, casi acabada desde hacía tiempo, había permanecido, sin embargo, abandonada. Los viajeros se veían obligados a descender de su vehículo para seguir a pie un sendero penoso que los conducía a la parte baja de este edificio, que atravesaban en toda su longitud por medio de pequeñas puertas abiertas en las jambas de seis de los arcos superiores. Y, mientras avanzaban con dificultad, observaban con pesar el espectáculo desagradable de su vehículo, que continuaba por el estrecho sendero, expuesto a despeñarse en una garganta de la que sería imposible rescatarlo. Su Majestad Católica, durante su viaje a Cataluña en 1802, ordenó que este monumento se terminara, y, tras un año de trabajos, comenzó a servir al uso para el que estaba destinado». El trayecto prosigue por la Palma —hoy desaparecida—, la venta del Lladoner y, en Vallirana, las del Cipreret y del 279 Tiquet. Finalmente, se cruza el río Llobregat por el puente de Molins de Rey, y, pasando junto a la venta del mismo nombre, por San Feliu, se llega a Barcelona. Ruta de Madrid a Valencia De Madrid se parte hacia Vaciamadrid, Perales de Tajuña, Fuentidueña de Tajo y Tarancón. Se continúa por Villarrubio y el castillo de Uclés —escenario de la batalla perdida contra los almorávides en la jornada de los Siete Condes Muertos—, Saelices, Montalbo y la aldea del Congosto, situada cerca del estrecho de Villares, que vigila las ruinas de la torre del Monje. Prosigue el itinerario por Villares del Saz, Olivares de Júcar, Buenache de Alarcón, Motilla del Palancar y el río Cabriel, que se cruza por el puente de un solo arco del Pajazo, junto al cual se encuentra la venta del mismo nombre. Desde allí, el camino lleva a Villargordo del Cabriel y Requena, para luego cruzar la espantosa sierra de las Cabrillas, «nombre que se les da en relación con la gran cantidad de cabras que allí pastan. El camino es muy difícil, a veces hundido entre rocas salientes o en profundas gargantas, a veces excavadas en la roca misma, a menudo llenas de grandes surcos; algunos pasajes son estrechos, apretados, casi cubiertos; las vueltas y desvíos se multiplican a cada momento, se está lejos de cualquier lugar habitado, el paso es peligroso y conocido por ser refugio de ladrones». Se alcanza después la venta del Relator — también llamada del Rebollar o de Don Pedro—, las famosas ventas de Buñol, cercanas al pueblo del mismo nombre, la venta del Moral o del Poyo, situada al sur de Lori- 280 guilla, al paso del camino real, y se continúa por Chiva, Quart de Poblet, Mislata y finalmente Valencia. Desde Madrid a Requena existe otra ruta alternativa. Parte en dirección a Vallecas por un camino que «es horrible en la época de lluvias a causa de un arroyo llamado Breñigal [Abroñigal], que pasa por el medio y se vuelve peligroso con la crecida de las aguas. Muchos viajeros perecieron al cruzar el vado para evitar un puente en mal estado». Desde Vallecas se llega a Vaciamadrid, donde se cruza el río Jarama en barca, aunque en tiempos de avenida es necesario dar un largo rodeo para atravesar por el puente de la ruta de Madrid a Aranjuez. Se continúa hacia Arganda del Rey, Perales de Tajuña —con puente sobre el río Tajuña—, Villarejo de Salvanés, Fuentidueña de Tajo —con paso en barca sobre el mismo río—, Belinchón, Tarancón, Huelves, Paredes, Alcázar del Rey, Vellisca, Huete, Verdelpino de Huete, Caracenilla, Caracena del Valle, Val Metero, Jábaga, Cuenca, Arcas del Villar, Valera de Alto [Valeria], Valera de Abajo, Buenache, Olmedilla, Alarcón y Villanueva de la Jara, donde Santa Teresa fundó un convento. El trayecto continúa por Iniesta y Minglanilla hasta la venta de Contreras, junto al vado del río Cabriel, donde la cartografía señala las casas de Contreras, que no debe confundirse con la actual del mismo nombre. Desde allí se prosigue por Villargordo del Cabriel y Requena hasta llegar a Valencia. Laborde describe dos rutas que parten de Valencia. La primera conduce por Benifaraig, Moncada, la cartuja de Porta Coeli —con su granja de la Torre—, Llíria, Alcublas, Andilla y Canales. Antes de llegar a Bejís se cruza a vado el río del mismo nombre, para continuar hacia Torás, Viver 281 y Jérica, donde se atraviesa el río Palancia por un puente, hasta alcanzar el monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza y la ciudad de Segorbe. La segunda ruta discurre por Catarroja, Silla, Almusafes, Algemesí, Alcira, Carcagente, Cogullada, la Puebla Larga, Manuel y San Felipe. Ruta de la frontera de Álava a Madrid En Miranda de Ebro se cruza el río por un puente de ocho arcos, en dirección a Ameyugo. En Pancorbo, Laborde señala la «espantosa garganta formada por dos montañas muy altas, cuyas cimas se enroscan y se unen, como si tendieran a encontrarse, dejando solo un espacio de unos doce pasos de ancho por cincuenta de largo. Rocas de enorme masa se alzan sobre las cabezas de los viajeros, como si estuvieran a punto de desprenderse, y este pasaje es uno de los lugares más salvajes que se pueden ver. Se llama Garganta de Pancorbo». El itinerario continúa por Santa María Rivarredonda, Cubo de Bureba, Briviesca, el monasterio de Rodilla y Quintanapalla. En Burgos, tres puentes de piedra permiten cruzar el río Arlanzón, en cuya cuenca se encuentran los pueblos de Quintanilla de las Carretas, Buniel, Estépar, Celada del Camino, Villazapoque, Villodrido y la venta del Moral, situada en la confluencia de los ríos Arlanza y Arlanzón. Quintana del Puente toma su nombre de su gran puente de dieciocho arcos. «Casi todo este camino se sitúa en una llanura absolutamente desnuda, donde no se ven árboles, solo matorrales o pequeños arbustos. Los sarmientos, la paja, el estiércol seco y algunas plantas aro- 288 blemente el río Saona— por un gran puente, y sigue por el Pedernoso, las Pedroñeras, el Provencio y la venta Nueva, un magnífico edificio levantado en 1791 al norte de Casas de Roldán. Se pasa por Minaya, la Roda —donde había otra venta en el camino—, la Gineta, Albacete, Pozo Cañada y una garganta entre montañas, de camino áspero y escarpado, conocida popularmente como el puerto del Infierno, hoy del Purgatorio. El viajero intenta refugiarse en la venta Nueva, pero la califica como «la plus mauvaise de toutes». La ruta que conduce hasta Murcia es quizás la más interesante por la fuerza de su descripción paisajística. Aquí, Laborde parece haber sufrido las jornadas por tierras áridas y pasos fragosos: casi hay sangre en las palabras. La pintura del territorio es sobrecogedora:«Montañas áridas, rocas acumuladas una sobre la otra, piedras repartidas por todos lados que vislumbran el aspecto de una tierra seca, calcinada, blanqueada por la acción violenta de un sol ardiente. El rocío benéfico nunca ha humedecido este lugar salvaje, valles estériles desde siempre, colinas cubiertas de piedras detenidas, suspendidas en su caída por otras piedras caídas ante que ellas. Todo presenta la imagen del caos en una tierra que parece estar proscrita. No hay criaturas humanas, excepto aquellas a las que la necesidad obliga a cruzarla. Aquí no se encuentran ni los animales más solitarios. Los pájaros huyen de este lugar de tristeza, solo se percibe el lúgubre cuervo, y su presencia se suma a los sentimientos de tristeza y malestar que se experimentan. Son aproximadamente dos horas en este desierto, y uno solo sale de la desesperación que le inspira cuando un soplo de aire puro aviva el espíritu». 289 El trayecto continúa por la venta de Albatana y el lugar del mismo nombre, Jumilla, el puerto del Pinoso, bajo la sierra del Carche, las Casas del Puerto de Pinoso, la fâcheux venta de Román, el puerto de la Losilla y la venta de la Rambla. Por Molina de Segura se entra en la huerta de Murcia, donde el panorama cambia por completo: «uno se sorprende por la riqueza de este suelo, el campo está bien cultivado, circula un agua beneficiosa, se multiplican los árboles y los bosques de moreras. Los cruzamos por un camino magnífico que tiene la forma de carretera». Antes de llegar a Murcia, se menciona la torre de Espinardo y el lugar del mismo nombre. Tras la ciudad, el recorrido prosigue por la Aparecida, Orihuela, Albatera, Elche, Monforte del Cid, Elda, donde se cruza el río Vinalopó hasta cuatro veces a vado, Villena, Fuente la Higuera y finalmente Valencia. Desde Albacete se sigue por un camino de reciente construcción hacia Chinchilla de Montearagón, la venta del Rincón, Villar de Chinchilla, Bonete, Almansa, la venta del Puerto de Almansa y la venta de la Alcudia, hasta Rotglá, donde se encontraba la importante venta del Rey, de la que aún subsisten algunos elementos del frontispicio. El camino cruza el río Júcar en barca que «no suele ser muy considerable, pero crece a causa de las fuertes lluvias, a menudo se desborda e inunda una parte del valle y la llanura cercana, incluso cubre el camino. Entonces sería muy peligroso atravesarlo, y hay varias columnas elevadas, colocadas a intervalos, que sirven para guiar a los viajeros en tiempos de inundación». Después pasa por Alberique, Masalavés, Montortal, la Alcudia, se cruza a vado el río 290 Llombay [Magro], y se continúa por Alginet, la torre de Espioca, Catarroja, Masanasa y Valencia. Laborde describe dos rutas diferentes a la salida de Murcia. La primera se dirige al Palmar o Lugar de Don Juan, cruza a vado el arroyo de Belén y llega a Librilla. Aquí la «posada tiene un exterior magnífico, que contrasta con el aspecto miserable de las casas de la aldea. Tiene una fachada con once balcones y dos puertas para carruajes, pero su interior está mal distribuido. Es el duque de Alba, señor de la aldea, quien se encargó de construirla a sus expensas». Sigue la venta de Alhama de Murcia, Totana y cruza a vado el río Guadalentín para entrar en Lorca. La segunda ruta, más corta, por Monteagudo, el Campillo y la sierra de Orihuela, limite con el reino de Valencia. De Ocaña a Sevilla y a Cádiz y Gibraltar Ocaña, la Guardia y Tembleque. Continúa un lugar de interés: la venta Cañada de la Higuera, también llamada venta o ventas de Pando, que funcionaba como casa de postas y parada de diligencias. Hoy aún se conservan dos nobles edificios, aunque van desapareciendo progresivamente. El camino sigue hacia Madrilejos y las ventas de Puerto Lápice, cruzando el río Cigüela por un largo puente de origen romano frente a Villarta de San Juan. Más adelante se encuentra la venta de la Casa Nueva del Rey o de Quesada, también casa de postas, y se continúa hacia Manzanares, Valdepeñas, Santa Cruz de Mudela, Almuradiel y la venta de Cárdenas, situada en el puerto de Despeñaperros, en plena Sierra Morena. 291 «Era un paso atroz y peligroso que había que cruzar para pasar a Andalucía, y se había convertido en el terror de los viajeros, hasta los hombres más intrépidos lo atravesaban temblando porque los peligros se renovaban constantemente al avanzar. El terreno escarpado casi no dejaba espacio para el pie de los caballos, en este lugar llamado Despeñaperros. La dificultad del pasaje no era el único peligro, los lobos se agrupaban, especialmente en invierno, atacando a los transeúntes, y los ladrones encontraban en este lugar refugio de sus perseguidores y realizaban con impunidad sus fechorías. Los robos y asesinatos eran frecuentes, y no había ni una casa ni una cabaña en un trayecto de unas diez o doce leguas». Se reformó el año 1779, en tiempos de Carlos III, bajo las órdenes del ingeniero francés Charles le Maur. El paso «se agrandó, hicieron explotar las rocas, el camino se aplanó, suavizaron las subidas y los descensos, construyendo un camino excelente por el que se viaja sin dificultad y sin peligro. Se han multiplicado los puentes, los terraplenes revestidos de mampostería y las paredes de apoyo en los bordes de los precipicios». Pasada la venta de Cárdenas, el camino continúa hacia Santa Elena, la Carolina, Carboneros y Guarromán. Después de Bailén se encuentra una gran venta abandonada, probablemente la de la Ruembla, junto a la cual se cruza el río Rumblar por un puente. El itinerario sigue hacia la Casa del Rey, Andújar, Aldea del Río, el Carpio y las ventas de Alcolea. Aquí se cruza el río Guadalquivir por el puente de Alcolea, de veinte arcos de mármol negro, y otro puente de treinta arcos de origen romano, da acceso a Córdoba. 292 A la salida de la ciudad, el camino se dirige hacia la venta de Mangonegro, la Carlota y Écija, cruzando antes el río Genil por un puente de piedra. Después se continúa hacia la Luisiana, Carmona y Sevilla. Al salir de Sevilla se toma la dirección de Alcalá de Guadaíra, Utrera, Jerez de la Frontera, pasando por la Cartuja de la Defensión de Santa María, y se cruza el río Guadalete por el puente de piedra de la Cartuja, de nueve arcos. Luego se atraviesa la bahía de Cádiz por el puente de Suazo y se entra en la Isla de León y en Cádiz. Laborde describe un camino desde Cádiz hacia Gibraltar. Se pasa por la Isla de León, Jerez de la Frontera, Arcos de la Frontera, Algar, el Bosque, Grazalema, Ronda, El Burgo, el Puerto Fernández, hoy Puerto de los Martínez, Casarabonela, la venta de Cártama y Málaga. A la salida de Málaga, señala que el río Guadalhorce se cruzaba a vado o en barca, según la estación, y menciona la construcción del puente del Rey, que desapareció tras el desvío del río dos siglos después. Desde allí el camino continúa hacia Alhaurín y, por un recorrido montañoso abrupto y solitario, a Marbella y Estepona. Al llegar al río Guadiaro se cruzaba en barca, junto a la venta del mismo nombre, hoy desaparecida. Antes de llegar a San Roque, un camino se desviaba hacia Gibraltar. De Ocaña a Ciudad Real Desde Ocaña se pasa por la Guardia y Tembleque. Se entra en Consuegra cruzando el río Amarguillo por cinco puentes sobre un arroyo considerable y, en ocasiones, peligro- 293 so. El recorrido continúa hacia Fuente el Fresno y Fernán Caballero. Laborde señala que el río Guadiana se cruza por un puente, que ha de ser el llamado del molino de Nolaya, por donde pasaba el cordel, hoy cubierto por las aguas del embalse del Vicario, y donde se libraría más tarde una célebre batalla contra los franceses. Desde allí se llega a Ciudad Real. Otras rutas La primera pasa por Talavera de la Reina, donde se cruza el río Alberche por un puente de madera. Continúa por Cebolla, Erustes, Carriches, Carmena, Gerindote, Rielves y el río Guadarrama, que se atraviesa por el puente de Alcavín, de once arcos. Desde Toledo se sale por el puente de Alcántara, pasando junto a la venta de Valdecaba, la de Villamejor y llegando a Aranjuez. La segunda parte de Mérida hacia Medellín, Castuera, Monterrubio de la Serena, la célebre venta de la Estrella y Córdoba. La tercera comienza en Llerena, continúa hacia Guadalcanal, Cazalla de la Sierra y la venta del Romero, situada en la cañada del mismo nombre al este del Pedroso. Pasado Cantillana, se cruza el río Guadalquivir en barca para seguir hacia Brenes y Sevilla. 294 Pierre-Louis-Auguste de Crusy (1802) 68 El militar francés Pierre-Louis-Auguste de Crusy (17691824) tuvo una vida muy activa en los sucesos políticos de su tiempo y viajó por España en algunas ocasiones. En su libro tiene interés en señalar los errores de otros viajeros, en especial Jean-Marie Fleuriot de Langle69 y Jean-François de Bourgoing, y en enumerar los resultados de la guerra contra el gobierno revolucionario francés: las destrucciones, las fortificaciones, etc. Son exiguos los datos del trayecto; de hecho, se trata de una pequeña enciclopedia de costumbres españolas, aspectos de la sociedad, el gobierno, la economía y el comercio. Resultan curiosas las referencias a los vehículos y maneras de viajar, y lo que se encuentra en ventas y posadas. Cruza el río Bidasoa y entra en España por Irún, dirigiéndose a Pasajes y San Sebastián. «Me sorprendió encontrar unos caminos de gran belleza, en un país que me habían descrito como desprovisto de estas señales esenciales de civilización, y averigüé que el conde de Floridablanca fue el primer ministro español que se ocupó seriamente de los caminos reales». 68 [Pierre-Louis-Auguste de Crusy] Nouveau voyage en Espagne, Paris, 1802. En la portada, el libro señala estar impreso en París en 1802, fecha real del viaje, pero en el interior hay noticias que corresponden a meses después, y una nota que explica que «el autor escribe en 1804». 69 De Langle jamás estuvo en España y su libro és una recopilación. 295 Continúa por Hernani, Tolosa, Pamplona, Tudela y Zaragoza. Sigue el trayecto hacia Madrid en un vehículo «que en español se llama caleza o volante, lo impulsa una mula o un caballo y el conductor, en general, se sitúa en la parte trasera; [está] abierto por delante y por los lados, de tal manera que el viajero no se ahorra ni una gota de lluvia ni un grano de polvo». Llega a Madrid al cabo de ocho días, y a esta ciudad dedica gran parte de los comentarios del libro, así como a las visitas a los palacios reales del entorno. Era su intención viajar a Andalucía y Valencia, pero desiste a causa de «les maladies cruelles qui désoloient ces belles provinces». Se trata de una gran epidemia que empezó en Málaga con la llegada de un barco de América. Emprende el regreso a Francia por el camino real, hacia Zaragoza, Lérida, Cervera, Igualada, y pasa bajo las «rocas amenazantes» de Montserrat. En Molins de Rey cruza el río Llobregat por un «puente magnífico» y se dirige a Barcelona por una tierra fértil. Pasa por la Cruz Cubierta, «en un alto así llamado por una cruz de grandes dimensiones situada bajo una bóveda sostenida por columnas». Desde este lugar «es difícil imaginar un paisaje más agradable, la vista se pierde por una planicie cubierta de naranjos, limoneros, olivares, higueras, almendros». Sus referencias a Barcelona señalan el carácter de ciudad activa en la industria y el comercio. Anota que en el pequeño vecindario de la Barceloneta, situado cerca del mar, el vendaval de los días 21 a 23 de diciembre de 1802 hizo que el mar se llevara «alrededor de la mitad de la tierra depositada a lo largo de diez años, y tres casas fueron destruidas por las olas». 296 Desde Barcelona emprende un viaje a Tarragona pasando por el puerto de Ordal, donde se sitúa una de las grandes obras de ingeniería del siglo: el puente del Lledoner, «de asombrosa audacia, une dos montañas elevadas, en cuya parte alta cruza el camino real. Un torrente impetuoso choca con estruendo contra las rocas de los cerros, cuyos flancos están cubiertos de pinos». Sigue por Villafranca del Penedés, admira la famosa tumba de Escipión y llega a Tarragona, acercándose al puerto de Salou, donde embarcan los vinos y licores de la ciudad de Reus. De vuelta a Barcelona, seguirá el viaje hacia Francia en una calesa que ha alquilado, pasando por la costa. De la ciudad de Mataró expone que «se hace un comercio considerable de sus vinos, que son muy estimados en Cataluña. Hay también fábricas de seda, de algodón y de encajes, que se exportan a las Américas. Al salir de esta ciudad dejamos la planicie, y los lugares pierden la monotonía de la regularidad y se transforman en románticos. Colinas cubiertas de viñedos, casas de campo y valles salpicados de olivos, naranjos e higueras». Arenys de Mar, Canet, San Pol, Calella, Pineda y, pasado Malgrat, abandona la costa y entra en «un país montañoso, cubierto de bosques de roble, alcornoques y brezo. Esta naturaleza tan feraz a veces se suaviza en los valles bien cultivados». Cruza el río Tordera a vado, hacia Gerona, el collado de Orriols, el vado del río Fluviá, Figueras, Pont de Molins, donde «se ve a la izquierda una cruz que se levanta en el lugar donde murió el conde de la Unión», y hacia la Jonquera, cercana la frontera del Pertús. 297 Lady Holland (1802) 70 Elizabeth Vassall Fox, baronesa de Holland (1771‑1845), fue una mujer influyente en el mundo cultural inglés. Es conocida por haber introducido la dalia en Inglaterra gracias a unas semillas que le ofreció el botánico Antonio José de Cavanilles durante el viaje a España que aquí se narra. Se trata de una crónica en la que los datos de la ruta son escasos: solo se mencionan los lugares de paso más importantes y algunas referencias a ventas. La autora también escribió otro relato sobre un viaje a España durante la guerra con los franceses. La comitiva entra en España el 7 de noviembre de 1802 por el puerto del Pertús, siguiendo por la Junquera, Figueras, el hostal del collado de Orriols y Gerona. Continúa por la costa: «Nada de interés en Mataró, una pequeña ciudad muy bella, llena de vida, manufacturas y energía». Cruza el río Besós, «que a veces es malo», y entra en Barcelona, ciudad donde permanecerá un tiempo, residiendo en Sarriá, a cinco kilómetros de la capital. Tras su estancia, visita Montserrat y se dirige a Valencia. «El campo de Tarragona es célebre por su fertilidad y ahora está regresando al cultivo del grano. Una rama de la agricultura que había disminuido considerablemente hace algunos años, debido 70 The Spanish journal of Elizabeth lady Holland. Ed. The Earl of Ilchester, London, 1910. 304 arroyo de Can Casas, la ermita del Ponterró con su hostal,73 el cuarto paso del río Anoia, y Martorell. El 11, pasan cerca del puente del Diablo sobre el río Llobregat (i), al hostal de la Barraqueta, San Andrés de la Barca, Pallejá, el río Llobregat con su famoso puente de piedra colorada, Molins de Rey, San Feliu de Llobregat, la torre de Erasmo (d), Torreblanca (d), el hostal del Garrofer, Esplugas (i), el hostal de Picalqués, la torre de Clota (d), la torre de la Pubilla Casas (d), la torre de Girona (i), el hostal de Collblanc (d), las casas de Sans (i), Sans (d), la Cruz Cubierta, el arrabal de las Barraquetas, y entran en Barcelona por la puerta de San Antonio. Estancia en Barcelona del 11 de septiembre al 20 de octubre. El día 21 del mes de octubre emprenden viaje con destino a Figueras. Por Fuerte Pio (i), el campo de la Bota (d), los prados de blanquear indianas (d,i), el hostal de San Martín, San Martín de Provençals, cruzan a vado el río Besós, por el mesón de San Adrián, San Adrián del Besós (i), Badalona, el fuerte de Mongat, el mesón de Alella, Alella (i), el mesón del Masnou, el Masnou (i), el mesón de Premiá, Premiá de Mar (i), el mesón de Vilasar, Vilasar de Mar (i), el mesón de Argentona, Argentona (i), Mataró, el hostal de las Ánimas, Caldetas y Arenys de Mar. El 22, por Canet, San Pol de Mar, Calella, Pineda, Malgrat (d), Blanes (d), Palafolls (i), Tordera, paso del río Tordera que se vadea, el hostal del Sur de la Paja, el hostal de Bruno, la casa de Cartellá o del marqués de Moya, los 73 En la parte izquierda del río Anoia, frente a la población de Martorell, estaba el núcleo de casas llamado Pontarró, ahora integrado en la ciudad. La ermita y la posada, ya desaparecidas, estaban a poca distancia del puente de madera que atravesaba el río. 305 tres hostales de la Granota, Sils (d), Llagostera (d), Cassá de la Selva (d), Riudarenas (i), Hostalric (i), el hostal de la Tiona, cruzan el río Onyar por un puente de madera, Franciac (d), Riudellots de la Selva, Palau, Santa Eugenia (i), Salt y Gerona. El 23, el caserío de Pedret, cruzan el río Ter después del lugar de Pont Major por un puente de piedra, Sarriá de Ter (i), el collado de Costa Roja, San Julián de Ramis (d), Mediñá, la Torre de Fellinas (i), Olivas (i), Tarradellas (i), el hostal de Orriols (d), Calabuig (d), Báscara, cruzan el río Fluviá a vado, Pontós (i), Borrasá (i), Santa Llogaria de Álguema, el río Manol, Figueras y el castillo de San Fernando. Los días 24 y 25 estancia en Figueras. El 26, regreso a Barcelona por la misma ruta. El día 8 de noviembre partida de Barcelona en dirección a Valencia por el lugar de Barraquetas, la Cruz Cubierta, Sans (i), las casas de Sans (i), el hostal de Collblanc (i), la torre de Girona (d), la torre de la Pubilla Casas (i), la torre de la Clota (i), el hostal de Picalqués, Esplugas (d), el hostal del Garrofer, Torreblanca (i), la torre de Erasmo (i), San Feliu de Llobregat, Molins de Rey, cruzan el río Llobregat por su magnífico puente de piedra colorada, a Pallejá, San Andrés de la Barca, el hostal de la Barraqueta, ven el famoso puente del Diablo sobre el río Llobregat (i), Martorell, cruzan el río Anoia, la ermita del Ponterró con su hostal, el arroyo de Can Casas, las casas de Abrera, Abrera, Esparraguera y el Bruc. El 9, el Bruc, casa Masana, Manresa (d) y suben al monasterio de Monserrat. El 10, de Martorell a Molins de Rey, los hostales del Majo, de Boada (d), del Tiquet, del Cipreret y del Lledoner, el puente inacabado del Lledoner, el hostal de Ordal, la Cruz de Ordal, los hostales de Cantallops y de Ferran o Casas 306 Rojas y Vilafranca del Panadés. El 11, la riera de las Monges [riera de Llitrá], el mesón primero de los Monjes, una riera con su puente [río Foix], el mesón segundo de los Monjes, la riera primera de Arbós [torrente de la Bruixa], la segunda riera [de Marmellar], Arbós, la Gornal, Bellbeí, el Vendrell, la riera de Vendrell [de la Bisbal], el hostal del Garrofer, el arco de Berá, los hostales de la Figuereta, Creixell (d), Torredembarra, Altafulla, la riera de Altafulla [río Gaiá] con un puente de madera, el hostal de la Cadena y Tarragona. Descanso en Tarragona del día 12 al 14. El 15, a la salida de Tarragona, se cruza el río Francoli con un puente de piedra, cerca los hostales de la Santa y de la Serafina, la Canonja (d), Vilaseca, Reus (d), la riera de Vilaseca [de Riudoms], la riera de Cambrils [de Alforja], Cambrils, la segunda riera de Cambrils [de Riudecanyes], el mesón de Ribas [Rifá], el castillo de Miramar (i), los hostales de Aguiló y del Hospitalet (i), Montroig (d), los hostales del collado de Balaguer y del Platero, y el Perelló. El 17, dejan el camino nuevo de Tortosa dirigiéndose por el de la ermita de la virgen del Alba. En Tortosa cruzan el río Ebro por el puente de barcas, con un hostal cercano. El día 18 y 19, estancia en Tortosa. El 20, Amposta, San Carlos de la Rápita con el puerto de los Alfaques, Alcanar (d), el río de Cañá [Cenia] con su puente nuevo que es la división del Principado de Cataluña y el Reino de Valencia, cruzan la riera de Vinaroz [río Cérvol] y a Vinaroz. El día 21, descanso en Vinaroz. El 22, cruzan una rambla [río Seco], Benicarló, la ermita de San Gregorio, la rambla de la venta de Don Félix [rambla de Alcalá], venta de Don Félix (d), Peñíscola (i), venta Nueva muy reducida (i), Santa Magdalena de Pulpis, Alcalá de 307 Chibert, un mesón nuevo en construcción, una rambla grande [río de les Coves o San Miguel], una rambla pequeña [Seguer], Torreblanca. El 23, por la venta de San Antonio o de los Frailes y la cercana de la Senieta, la venta de Oropesa, Oropesa, la venta de Benicasim, Benicasim, la rambla de Castellón de la Plana [río Seco] y Castellón de la Plana. El 24, cruzan por un puente recién construido la que llama rambla de la Viuda [río Millars], Villareal, Bechí, el río de Villareal [río Seco], la venta del Cojo o de Monsenis, Nules, Chilches, la Llosa (i), Almenara, la que llama rambla grande de Morviedro [río Palancia] y Murviedro. El 25, cruzan por los hostales de Puzol, situados a lo largo del camino real (d), Puzol (i), cruzan el barranco de Puzol por un puente de piedra, la cartuja de Ara Christi (d), el cerro del Puig y lugar Creu del Puig, Masamagrell, la posada y lugar de la nueva aldea del Emperador, Albalat dels Sorells, las Casas de Bárcena, cruzan por un puente de piedra la que llama rambla de la Virgen [barranc del Carraixet], ermita de la Virgen de los Desamparados (d), Tabernas, el monasterio de San Miguel de los Reyes, y entran en Valencia, una ciudad con cinco puentes de piedra sobre los ríos que la circundan. Estancia en Valencia del día 26 al 12 de diciembre. El día 13 de diciembre a Ruzafa (i), la cruz de Xativa [cruz Cubierta], Masanasa, Catarroja, la venta de Santa Bárbara y convento del Carmen (i), torre y venta de Espioca, Alginet (d), Alcira (i), Alcudia de Carlet [Alcúdia] (i), comenta que se está construyendo un puente de piedra sobre el río Magro; por Montartal, Masalavés y Alberique. El 14, cruzan el río Júcar con un puente de madera mien- 308 tras se está construyendo uno de piedra, por la venta del Rey, San Felipe (i), la venta de Alcudia en Canals, Montesa (d), Mogente, la venta de la Balsa y Fuente de la Higuera. El 15, cerca de Caudete (d) y a Villena. El 16 y 17 descanso en Villena. El 18, cruzan el puente del río Orza [Vinalopó], a Elda, Novelda, Monforte del Cid (i), Aspe, la torre de Carrús, y en Elche cruzan el río Vinalopó por un puente de piedra. El 19, descanso en Elche. El 19, Crevillente (d), Albatera, la Granja de Rocamora, Cox (i), Callosa de Segura, Redován, Orihuela, y cruzan el rio Segura que cuenta con dos puentes. El 21, por el mojón que separa los reinos de Murcia y Valencia, Monteagudo (i), Murcia, y cruzan el río Segura con su puente. El 22, el Palmar o Lugar de Don Juan, cruzan el puerto de la Cadena, dos ventorrillos, bajada hasta la casa de postas, hacia la venta del Gimenado, por el campo de Cartagena, Torre Pacheco, San Antonio Abad y Cartagena. Estancia en Cartagena del día 23 al 27. El 28, de Cartagena a San Antonio Abad, Torre Pacheco, la casa de los Meroños, los Ruizes, casa de postas bajo el monte Cabeza Gorda, cruzan el puerto de la Cadena con sus ventorrillos, cuerpos de guardia y portazgo. Al Palmar o Lugar de Don Juan, en Murcia, por el puente sobre el río Segura, y se alojan en el convento del Carmen, con su buena y magnífica posada. El 29, Espinardo, Molina de Segura, Alguazas (i), Astor, Ceutí (i), Lorquí, la venta de la Rambla, Campotéjar Baja y Alta (d), la rambla Salada, Archena (i), el puerto y venta de la Losilla, la ermita de San Roque, la rambla del Moro y Cieza. El 30, la venta del Olivo, el puerto y venta de la Mala Mujer, la casa Grande 309 de la Dehesilla (d), el casón de Ontiveros (i), el cortijo o venta de Cancarix, la venta de Minateda y Hellín. El 31, Tobarra, la Venta Nueva, Mercadillos de Abajo y de Arriba, Chinchilla, el lugar de Pozo de la Peña con dos ventas, dos casas de labranza, una casa de postas y una ermita. Después se adentran por el camino nuevo que sigue hasta Madrid por Chinchilla (d), los Llanos (i), el convento de los Llanos (i) y Albacete. Estancia en Albacete del 1 al 2 de enero del año 1803. El día 3, la Gineta, Montalvo (d), la Roda y Minaya. El 4, San Clemente (d), Villarrobledo, la venta del Pinar, el Provencio, las Pedroñeras, el Podernoso, y lejano Belmonte (d). El 5, Santa María del Campo [de los Llanos], la Mota del Cuervo, la venta del Toboso, el Toboso (i) y Quintanar de la Orden. El 6, descanso en Quintanar. El 7, Puebla de Almoradiel (i), cruzan por un puente el río Quintanar [Cigüela] y a Corral de Almaguer. El 8, al lugar de Montealegre con varias casas, la huerta del Arroyo [¿la del Rey?], Villatobas, Ontígola (d), el puente de Regajal, Regajal (i), el llamado monte Parnaso (i), la huerta del Deleite (i), la plaza de los Toros (d) y llega a Aranjuez, que cruza y riega sus grandes jardines el río Tajo. Final del viaje después de cinco meses. 310 Carl Friedrich von Jariges (1802) 74 Von Jariges documenta su paso por España en 1802 con una mirada minuciosa. A lo largo de sus notas, describe la vida cotidiana, las costumbres, la arquitectura romana y árabe, los medios de transporte y sus impresiones culturales y sociales. Su atención se dirige especialmente a la comida, la moda, el teatro, las prácticas religiosas y la hospitalidad, sin descuidar las reflexiones sobre el estado de las ciudades, las obras públicas y la naturaleza. El itinerario recogido atraviesa España desde el Bidasoa hasta Barcelona, pasando por las principales regiones peninsulares: el País Vasco, Castilla, Galicia, Portugal, Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña, para finalmente regresar a Francia. Al cruzar el río Bidasoa, los viajeros entran en territorio español. El primer pueblo que encuentran es Irún, donde de inmediato se hacen evidentes las particularidades españolas en la fisonomía, la vestimenta y la arquitectura. Jariges observa rostros amarillentos y demacrados, de expresión seria y ojos vivaces; mujeres cubiertas con velo, hombres envueltos en capas, calles estrechas y oscuras, y balcones que adornan casi todas las casas. El trayecto continúa por Oria, donde pernoctan en una posada limpia y cómoda, y prosigue hacia Villarreal entre 74 Carl Friedrich von Jariges. Bruchstücke einer Reise durch das südliche Frankreich, Spanien und Portugal, Leipzig, 1810. 311 regiones montañosas y escarpadas, con pocas aldeas y viviendas dispersas entre cultivos de trigo en los valles. Tras dejar atrás Eibar, el paisaje adquiere un aspecto más acogedor: las montañas se suavizan en colinas fértiles, intensamente cultivadas. En Vitoria, el viajero queda sorprendido por la animación del paseo de la Alameda, «muy concurrido por las noches». El espectáculo urbano le resulta asombroso: «Entre las extrañas figuras, me sentí transportado repentinamente a una mascarada. El traje nacional femenino, sin el cual ninguna mujer se ve en público, tiene, a primera vista, algo monótono y monástico. La prenda exterior es negra, y el velo, que se dobla sobre el pecho, suele ser blanco; la primera se llama basquiña, la segunda mantilla, y ambos son de origen árabe. Pero al observar más de cerca, se aprecia la variedad en esta monotonía, tanto en la tela como en el corte, y especialmente en los adornos. El corsé, a menudo ricamente decorado y generalmente de un color vibrante, rojo o blanco, brilla con encanto a través del fino velo y crea un agradable contraste con la prenda exterior de seda negra». La jornada continúa con una parada en Villaro antes de llegar a Bilbao. Este tramo del viaje resulta memorable por el medio de transporte empleado: «un carruaje tan anticuado y a la vez tan extraño que nos quedamos mirándolo un rato con los ojos abiertos y finalmente, no sin algunas risas, subimos al viejo carruaje gótico». En Bilbao, Jariges presencia la procesión del Corpus Christi, que se distingue «por las figuras colosales que abren la larga procesión. Hay seis en total, son las figuras más extrañas y grotescas imaginables; uno pensaría que su único propó- 312 sito era ridiculizar las antiguas modas francas; por ejemplo, un burgués camina con un traje antiguo, cada parte del cual está distorsionada en una caricatura; entre ellos también hay dos moros extrañamente vestidos, cuyos pequeños abanicos forman un contraste cómico con su enorme tamaño. Las figuras deformes son tan altas que llegan al segundo piso de las casas; están especialmente destinadas a divertir a los jóvenes, que saltan a su alrededor jugando». El contraste paisajístico al adentrarse en Castilla resulta impactante. Tras dejar las tierras cultivadas del País Vasco, «el escaso cultivo de las extensas llanuras de Castilla la Vieja, cubiertas de guijarros y matorrales como desiertos, acentúa la atmósfera hostil y sombría, que debe resultar aún más impactante y amenazante para el viajero procedente de Bilbao, ya que los campos que dejaba atrás eran sonrientes y acogedores». El trayecto discurre por Orduña, Osma y Pancorbo, donde «está excavada la carretera; estas extrañas masas de piedra». Burgos representa para Jariges un ejemplo de ciudad en decadencia: calles sucias, estrechas y torcidas, sumida en profundo deterioro. Sin embargo, la catedral constituye una notable excepción: «el interior es extraordinariamente alegre, magnífico, y todo está tan bien cuidado y tan cuidadosamente protegido del polvo y la suciedad que uno creería que el edificio es completamente nuevo. Extraordinario esplendor y limpieza, que se extiende incluso al suelo de mármol, se aprecia en todas las grandes iglesias españolas, que adquieren así una alegre y acogedora festividad que invita a la devoción». 313 El camino prosigue hacia Lerma, Aranda y Fresno de la Fuente Fría, pasando por la venta Juanilla hasta cruzar el puerto de Somosierra, «atravesando pintorescas y extensas regiones montañosas, donde observé muchas zonas de cultivo. Ya en noviembre, todo aquí está cubierto de nieve, y los enormes pilares erigidos a lo largo del camino, que sirven de guía en invierno, demuestran que suele nevar mucho». El viajero llega finalmente a Madrid por Buitrago, Cabanillas y Alcobendas. Desde la capital española, Jariges realiza varias excursiones a Toledo, Aranjuez y el Escorial, donde pernocta en el monasterio durante su ruta hacia Segovia. En esta ciudad, unos compañeros le ofrecen de comer «su deliciosa olla podrida, conocida por ser un plato parecido a una empanada hecha con muchos tipos de carne, incluyendo cordero, ternera, cerdo ahumado y pollo joven, y otros ingredientes, y que toma su nombre de podrido, que significa poderoso». La ciudad de Segovia le impresiona especialmente por su apariencia: «situada en una empinada colina rocosa, visible desde gran distancia, y con sus numerosas torres, casas adosadas y antiguas murallas y almenas, parece aventurera y extraña; uno cree estar viendo un antiguo castillo de hadas». Camino de Valladolid, tras el lugar de Carbonero, el itinerario sigue por Mudarra, Astorga, Bembibre y Villafranca, cruza el puerto de Cebreiro y entra en Galicia por las aldeas de Nogales y Santa Isabel, para continuar hacia Lugo, Betanzos y La Coruña. Desde allí, Jariges realiza excursiones al Ferrol y a Santiago de Compostela, donde tiene un encuentro significativo: «De camino, nos encontramos 320 noche, y a la mañana siguiente, tras inspeccionar la pequeña iglesia, cuya riqueza era casi comparable a la de la casa de Loreto, y la imagen milagrosa de la Virgen María, que atrae a numerosos peregrinos, nos dirigimos a las ermitas, trece de las cuales se encuentran dispersas entre los escarpados afloramientos rocosos. Subimos por una estrecha escalera de roca vertical, equipada con una barandilla de garrotes en los puntos más peligrosos, a través de una estrecha grieta». De regreso a Barcelona, los viajeros continúan por la ruta marítima en dirección a Francia. Pasan por «el bonito lugar costero de Mataró, donde en el hostal nos sorprendieron preguntándonos si queríamos cenar por dos o tres pesetas». El camino «sigue siempre a lo largo de la costa del mar, y en los pueblos los pequeños jardines llegan a menudo hasta la costa, y les bañan las olas». Tras pernoctar en Pineda, en tres días más llegan a Figueras. El tramo final del viaje presenta un paisaje radicalmente diferente: «El último día, después de algunas horas, nos encontramos rodeados de montañas desoladas de granito, en zonas que recordaban las alturas de los grandes macizos. El aire era tan frío en los Pirineos que, desde el último pueblo español de la Jonquera, tuve que andar para calentarme. Ahora por variar, estos paisajes salvajes de montaña son muy bienvenidos. Aquí la única actividad humana visible es la fortaleza francesa de Bellaguarda, un par de casas pobres en la montaña y el camino costero, todo lo demás es la naturaleza original y salvaje que te hace soñar con las condiciones primordiales de los primeros tiempos 321 del mundo, y te hace sentir tan tranquilo y satisfecho como en una idílica época patriarcal». El relato concluye con una nota emotiva al cruzar la frontera: «Pronto, después de superar un fuerte desnivel, llegamos a las dos columnas tumbadas que marcan la frontera entre España y Francia. La aduana francesa no está muy lejos de aquí. Confieso que lancé una mirada triste al país que, durante mi estancia de medio año, me proporcionó muchas horas de felicidad y nuevas experiencias, y sus habitantes se convirtieron en muy preciados y queridos para mí en muchos aspectos». 322 George Downing Whittington (1803) 75 El inglés Whittington (1780-1807), de formación universitaria, visitó España en tiempos de paz, durante la tregua de dos años que siguió a la guerra con Inglaterra. Su libro combina comentarios críticos —«Todo español espera un cargo o una pensión»— con datos de tipo económico, algunos detalles geográficos, las inevitables críticas a las ventas y la ironía de un ilustrado en su visita a los ermitaños de Montserrat. También comenta el famoso viaje del rey Carlos IV a Cataluña —«su séquito era como un ejército»— y otros aspectos de la vida política española. Llega a Barcelona el 22 de mayo de 1803, tras haber partido cinco días antes de Génova en barco. El día 27 se dirige a Montserrat; cruza el río Llobregat por un puente elegante y sólido, no lo nombra, pero se trata del de Molins de Rey. En Martorell comenta el puente romano, «que la opinión pública ha dado en llamar puente del Diablo. Lo habían renovado casi por entero». Visita Montserrat y el día 30 desciende de la montaña hacia Monistrol por un camino peligroso que le obliga a ir a pie con frecuencia. Cruza el río Llobregat, ve el lugar de Vacarisas a la izquierda y sigue camino hacia Tarrasa, «a través de varios pueblos blancos, limpios y sin mendigos». Pasa por Sabadell y San Andrés de Palomar, y regresa a Barcelona. 75 [George Downing Whittington]. Travels through Spain and part of Portugal, Boston, 1808. 323 El 1 de junio se dirige a Valencia. Cruza el Llobregat a vado, al estar casi seco, y entre montañas de pinos llega a una venta donde le ofrecen tortilla y vino. Se trata, sin duda, del conocido hostal del Lledoner, fácil de identificar por la descripción del cercano «puente con dos alturas de arcos a través de un pequeño valle, para acortar la ruta. Pero está malogrado, por falta de habilidad del arquitecto»; se refiere al llamado puente del Lledoner. En su construcción se produjeron problemas técnicos relacionados con la sedimentación, lo que prolongó su finalización durante décadas. De hecho, estuvo mucho tiempo a medio construir, sin que progresaran las obras, y los viajeros debían salvar el barranco por un camino provisional que presentaba cierta dificultad. Un magnífico grabado de Laborde conserva la memoria de aquella obra inconclusa, hasta que en 1803 se iniciaron los trabajos de finalización por impulso del rey Carlos IV, que, al pasar por el lugar, lamentó su estado. El viajero termina este día en Vilafranca del Penedés. El día 2 pasa por el arco romano de Berá, come en una posada, seguramente en la famosa de la Figuereta, ve la torre de los Escipiones, pasa por Tarragona y pernocta en la venta de Santa Serafina, que, «como todas las que he visto, está construida sobre un establo». El 3 llega al Hospitalet del Infante, donde se alza una venta junto a una fortificación arruinada. En la parte superior del collado de Balaguer encuentra otra venta, «un edificio solitario construido apoyándose en la torre y las paredes de un antiguo castillo». El camino que continúa hasta el Perelló es excelente, pero transcurre en medio de «un país donde cada roca y cada arbusto parecían advertirnos de peligros». 324 El día 4 llega al río Ebro, que cruza en «dos barcas con una plataforma encima», y a Amposta, «un lugar miserable». Sigue hasta San Carlos de la Rápita, «un pueblo pequeño y agradable construido por el rey al lado del mar», aunque las obras se suspendieron en 1792 a causa de la guerra con Francia, y la iglesia y otros edificios quedaron inacabados. Cruza el límite con el reino de Valencia por un puente sobre el curso seco de un río —el Cenia—, construido en 1793. Pasa la noche en la venta de Vinaroz y, a la mañana siguiente, se desvía de la ruta costera y se adentra en un país infestado de ladrones hasta llegar a una venta. El día 6 pasa por Castellón de la Plana y, cerca, cruza el río Mijares por un puente frente a Villareal. Observa, en la cima de un monte, los restos del castillo de Almenara y un gran número de cruces de madera monumentales, erigidas en los lugares donde se había producido un asesinato o un accidente. Después, «el llano de Valencia se abre ante nosotros, colmado de todas las riquezas de la naturaleza: vides, maíz, verduras, moras, algarrobos, aceitunas, higos, etc., y algunas palmeras pintorescas al paso. ¡Qué glorioso triunfo de la naturaleza y la industria!». Pasa por Murviedro —las ruinas de Sagunto— y llega a Valencia por un magnífico camino a la mañana siguiente. El día 10 inicia un viaje de siete días en dirección a Madrid, en un carruaje tirado por seis mulas y con dos conductores. Pasa por la posada de Montortal, el lugar de San Felipe a lo lejos y la venta del Conde, junto al camino real y al río de Santos, donde hoy se encuentra la población de Alcudia de Crespins. El día 11, por un camino desértico, llega a la famosa venta del puerto de Almansa y, tras pasar la población del mismo nombre, observa que «se levanta 325 un obelisco para conmemorar la batalla librada aquí, una muestra de la generosidad del monarca que debe su trono al evento que registra». Pernocta en un lugar notable: la venta de la Vega, cruce de caminos y vaguada situada cerca del bello puente de Carlos III. En las fotos aéreas de los vuelos americanos aún se aprecia este importante edificio, del que solo quedan montones de piedras y el rastro entre las carreteras. El día 12 pasa por la venta del Rincón o Pozo de la Peña [casas del Rincón] y Albacete. El 13 atraviesa la Gineta, la Roda y la venta de Monte del Pinar, en dirección a el Provencio, donde se alza un espectacular edificio con un notable pórtico de belleza neoclásica junto a la carretera, que el tiempo va desmoronando. El 14 llega a Mota del Cuervo, «una aldea de barro con una docena de molinos de viento»; continúa por el Pedernoso y Quintanar de la Orden. El 15 pasa por Villatobas y Ocaña, y el 16 alcanza Aranjuez y Madrid. El día 21 se dirige al palacio de San Ildefonso, cruzando la sierra de Guadarrama, seguramente por el puerto del mismo nombre. «Habiendo descansado dos horas en una venta, a las cuatro en punto comenzamos a ascender por un camino excelente. En este lado, entre zonas rocosas y muchos lugares cubiertos con grandes manchas de nieve, las colinas se presentan desoladas y estériles. Después de cruzar la cúspide, descendimos a un espacioso valle, totalmente cubierto de bosques de pinos delgados, con las formas más fantásticas que había visto nunca. El camino serpenteaba en medio de un bello panorama de bosques, colinas y nieve, hacia una zona más baja, donde se construyó la sede real. A lo largo del camino cruzamos varias arbole- 326 das de robles plantados por el rey, pero las cercanías de San Ildefonso lucen sin esplendor ni dignidad». Tra la visita al lugar real se dirige a conocer Segovia. El día 23 inicia el viaje de regreso a Madrid por el puerto de Guadarrama. «Por fin llegamos a la venta de San Rafael, al pie de los bosques de Guadarrama, donde nos ofrecieron una cena insípida. Luego subimos entre bosques de robles y pinos, aunque la mayor parte de estas colinas son umbrías y sin árboles, y colocan pilares a cierta distancia, para mostrar la dirección del camino cuando el suelo está cubierto de nieve en invierno. Cruzamos la cima, donde se erige una estatua de un león, y descendimos a un valle agradable lleno de verdor y adornado con árboles, que ofrece un sorprendente contraste con la cara estéril de la antigua Castilla». Se hospeda en la aldea de Guadarra-ma. El día 24 visita el Escorial y, a la mañana siguiente, continúa por la aldea del mismo nombre, que «como las de los otros reales sitios, es, en ausencia de la corte, como un lugar después de una epidemia. Hay algunas casas buenas, algunas de las cuales no están terminadas, y una larga hilera de edificios a un lado del convento, residencia de los ministros». Ese mismo día regresa a Madrid. El 26 deja la ciudad cruzando el río Manzanares por el puente de Toledo, pasa por venta de Torrejón y llega a Toledo. Aquí concluye la narración del viaje, anotando que el 14 de julio llega a Lisboa. 327 Robert Semple (1805, 1809) 76 El americano Robert Semple (1776–1815) nació en Boston y emigró con su familia a Inglaterra tras la independencia de los Estados Unidos. Viajero incansable y dedicado al comercio, visitó España en dos ocasiones: en 1805 y en 1809, en plena Guerra de la Independencia. En ambos viajes entró en España atravesando Portugal por la frontera de Badajoz. Resultan de gran interés sus comentarios sobre los lugares que recorrió, con relatos a veces breves y otras veces minuciosos, como los dedicados a Madrid, Sevilla y Córdoba. Destaca especialmente su descripción de las consecuencias de la batalla de Trafalgar: los restos del combate visibles en la bahía de Cádiz, los barcos destruidos y los unmerosos heridos en los hospitales. Sin embargo, el viaje de 1809 constituye una obra de lectura apasionante por la viveza con que describe los espacios naturales y por su crónica del ambiente bélico contra los franceses. Semple retrata a una población atenta y solidaria en las zonas rurales, y un clima febril en la retaguardia, donde circulan las noticias de los horrores de la guerra, en una España volcada en un solo objetivo: la derrota del enemigo. 76 Robert Semple. Observations on a journey through Spain and Italy to Naples and thence to Smyrna and Constantinople,vol I, London, 1807. Robert Semple. A second journey in Spain in the spring of 1809, London, 1809. 328 El viaje del año 1805 Entra en España desde Portugal cruzando el río Guadiana «sobre un excelente puente de piedra, e inmediatamente se pasa por debajo de las puertas de Badajoz, donde examinan nuestros pasaportes». A la salida de la ciudad le atropella un gran número «de campesinos con sus caballos, mulas y asnos cargados de frutas y verduras, que habían esperado mucho tiempo». Se dirige hacia Talavera la Real, por unos llanos que «se mantienen sin cultivar por el interés especial del gobierno en favorecer a las ovejas, que como resultado de tales pastos, producen una lana excelente y superior». En el viaje del año 1809 inserta un capítulo sobre la Mesta y la importante industria de la lana merina en España. Continúa por la casa de postas de Perales, donde cambia de caballos. Un edificio que aún se conserva, al lado de la ermita de Nuestra Señora de Perales. Visita Mérida con sus antigüedades romanas, sigue por San Pedro de Mérida y al cabo de tres leguas llega a la venta de la Guía, un cruce importante. «Es un lugar pequeño donde hay una de las pocas posadas buenas, o al menos tolerables, de las que encontramos a lo largo del camino», un edificio ahora en estado ruinoso y del que también habla Heinrich Friedrich Link, años antes. Continúa por Miajadas, Trujillo, el cortijo del Carrascal o palacio Real, de bella factura, situado al lado de la carretera, y recala en Jaraicejo. «Se considera que este país es providencial para los ladrones, por los abundantes bosques profundos, los valles cubiertos de árboles y las elevaciones desde donde pueden observar la proximidad de los viajeros. Bajamos por un 329 excelente camino sinuoso hasta encontrar algunos edificios y una pequeña casa de postas, honradas con el nombre de Casas del Puerto de Miravete, donde acordamos pasar la noche. Una familia formada por una matrona decente y varias chicas guapas, se dedicaron a preparar nuestra cena, mientras sus sonrisas y chistes nos distraían». Sigue por Almaraz, Navalmoral de la Mata, Calzada de Oropesa y la venta de Pelay Venegas, «que consiste en dos o tres casas en medio de un bosque que habíamos estado atravesando a lo largo de la mañana». Sorprenden las repetidas menciones a zonas muy boscosas en lo que ahora, siglos después, son páramos de cereales. Pasado Talavera de la Reina, «cruzamos el lecho arenoso de un gran río [el Alberche] sobre un magnífico puente de piedra de muchos arcos, pero solo en uno o dos avanzaba lentamente un pequeño hilo de agua. A primera vista a un extraño le pueden parecer ridículos estos puentes, que abundan en España, como si estuvieran colocados para mostrar que a este lugar le corresponde un río. Pero, aunque en verano se secan, en tiempo de lluvias conducen inmensos torrentes de agua, y es entonces cuando el viajero percibe su utilidad y bendice el nombre de su promotor». Encuentra la casa de postas de Sotocochinos [Casa Blanca o de Sotocochino] y cambia de caballos en el pueblecito del Bravo. En dirección a Maqueda, Santa Cruz del Retamar, Valmojado, Móstoles, Navalcarnero y Madrid, ciudad de la que ofrece una amplia descripción. Interesado en visitar el palacio de la Granja de San Ildefonso se dirige al pueblo de Guadarrama, «continuando hacia las cumbres de estas montañas, en algunas partes sin vegetación, y en otras cubiertas de bosques de robles, 336 Enfin, después que a las damas, (a quienes pago y no devo, pues les paga mi memoria, sin deverlas un remedio) solo en mi triste partida mis afectos les devieron un agur de mancomún, con un buen viage seco. La comisión aceptando y poniendo el cumplimiento, salimos de essa ciudad el día 10 de febrero. Expresar ponderaciones de crecidos sentimientos por dejarte, o por dejarlas, será un proceder inmenso. Assí, haciendo en el callar de mi sentir un compendio, callo, y siento lo que digo, y callo, por que lo siento. También omito decirte que soy un padre del yermo quando camino, por que ni hablo, oygo, ni entiendo. Con estos antecedentes de verídicos supuestos, savrás vien lo que pasamos si escuchas como comemos. Por los aliños de casas conocerás como duermo, y en fin, del modo que vibo 337 colejirás como muero. Llegue a Granada y estoy hecho un frayle recoleto, en una villa que es valle de lágrimas y destierro. Aquí se me estancó el gusto, pues en el estanco tengo aun mas negro que el tabaco un humoso aloxamiento. Trasladada en la montaña se ve mi mesa y cuvierto, pues cuece por baca fresca baca salada el puchero. Aquí son artificiales mis chistes y mis grazejos, pues si salmuera son unos mas salados son aquellos. Esto es comer. El dormir es ciertíssimo que duermo pero duermo como animal, y en quanto a racional, velo. Para suvir a la cama una escalera prevengo, y entallado, a treinta pasos, me quedo entre cama y techo. Al descender de la cama desde las cinco comienzo, y a las ocho ya he baxado desde donde me pusieron. Es el trato contrabando con estos hombres primeros, 338 si vien se encierran en dos como los Diez Mandamientos. Uno es Bartulo, otro Baldo, y ninguno es nadie de ellos, pues el Bartulo es Bartholo y el Bado, baldo de yngenio. Para alivio de mis murrias fino la amistad conservo de dos damas andaluzas, solo buenas por los genios. Ellas me quieren, por que aquí será rey un tuerto. Y yo las quiero por que en el lugar de los ciegos :::: A la villa de Granadilla Décimas Llegué anoche a cierta villa de gente tan despoblada que no pudo ser Granada y se quedó en Granadilla. Componela una quadrilla diezmeña de VillaDiego, cuya quietud y sosiego consiste en dos abogados que se pasan de donados y un correxidor de lego. De aquí pasé a la Abadía, donde están los monumentos de desperdicios del alba 339 en jaspes y bronces puestos. Rustica estructura antigua de templarios, los que cuerdos dieron al reir del alba, al Duque de Alba su templo. Para mayor perfeccion solo añadió el Duque excelso un jardín, en que se copía lo delicioso y lo ameno, lo frondoso y simetría, lo artificial desmintiendo. Por que la naturaleza, en flores, plantas y riegos (aun sin arte) naturales, del arte se están riyendo. Y en su fuente inanimada todos assi tienen puesto, porque servimos al Alba vivimos, estando muertos. Aquí ya lo racional me permitió algun consuelo, pues al correr las cortinas de un semi quarto tercero, entre urdimbres de vayeta desembaynó el aposento quatro quartos bauptizados en la pila del deseo. Hasta el nombre con su cara real maridage hicieron, pues si por lo guisa es alta, por la cara es como un cielo. 340 No puedo decirte mas ni puedo explicarme menos, sin que en compararla a otra le haga a su hermosura feo. Pues al mirarla en la cruz, que nariz y frente hicieron, este epitaphio leý: quantos miraron, murieron. Y si me contemplas hombre (aunque no me juzgues muerto), no extrañarás que el dibujo capaz, remita al silencio. Al lugar de la Abbadía Décimas Sin abbad de la Ababdía el lugar se intituló, y por ruín se quedó con sola la nombradía. Es tanta la caristía de aqueste pueblo villano, que hay solo un mal ciruxano, un governador jurista, un cura muy mal legista, y un excelente escrivano. Salí de aquí hacia la Granxa a el dar el sol sus bosquexos, que si este se ocultó mas, aquél no se alexó menos. No hay desdicha que me falte 341 pues al punto que me apeo para colmo de mis males verás que vienes enquentro. Dándote por asentado que entré en el lugar lloviendo me trasladé a cierta casa donde me ven más que veo. Pues a mi me vió dos ojos el patrón, claros y thersos, más yo solo le bi a él uno, por que tiene el otro tuerto. Entré en la sala, y apenas tomé por banco un asiento, quando parar no podía de bullicioso y inquieto. Metíame al disimulo la mano hacia el repostero y no encontrava embarazo que me impediese el sosiego. Hasta que sorda zandalia, de la Trinidad no menos, condujo un trozo de frayle que no salía del suelo. Suludele de cuquillas poniendo atrás el sombrero, y dixe hacia mi capote, no habrá en todo el universo un trasero mas honrado, pues para frayles le devo (como otros al corazón) lealtad a mi trasero. 342 Trabámonos de palabras, hablamos jocoso y serio, de lo serio en theología, de lo jocoso en el sexto, por que frayles trinitarios (según su célebre quento) encarnan, siendo segundas, personas de sus conventos. Al lugar de la Granxa Décima Está en aqueste pensil por cosa particular la parroquia de lugar como un tiro de fusil. Sólo es Granxa por Abril, pingue en ganado porcuno, y el patrón tuerto es el uno havil de toda essa gente, y el cura que en penitente es ymagen de San Bruno. Pasé de aquí a la Zarza por ser lugar que el precepto habraza mi commisión comprehendido en el requento. Casa me dió la justicia en la de Martín Herrero, donde herró naturaleza el sovre nombre y el sexo. Pues en la fragua de amor 343 cometió tan feo hyerro que él merecía ser fragua y la muger el herrero. Esta me desembaynó, de entre el justillo y el pecho, dos pucheros como tetas dos tetas como pucheros. Y poniendo un niño al brazo, rollizo como un mortero, el angelón de retablo le chupó tanto el pellejo que parecían colgonas piltrafas de valsopeto, y por largos los pezones negros hijos borriqueños. Después de aqueste pasage dixo con rostro risueño: ¿Y su merced es amigo de navos en el puchero? Yo creyendo fuese pulla respondila algo severo: Señora vuesta merced no me de jamás de lo que yo tengo. Pero la chanza fue veras, pues su pastoril esmero por cena me dió una olla y una ensalada de verros. El quarto fue una laguna entapizada de cerdo, maldito para un judío, y para un gafo, perverso. 344 Al lugar de la Zarza Décima Zarza, que negra no harañas ni te enciendes ni te ves, no eres Zarza de Moysés sinó Zarza de castañas. De veynte y quatro cabañas se compone tu conjunto, el cura funda su punto en ser diextro en canto llano es muy poco cortesano y se rie de un difunto. Otra real provisión reciví por el correo, parque buelba a Granada [Granadilla] y ponga un escriven preso, si en el dia no me entrega de ciertas quentas el resto, por lo que fue necesario el extraviar mis intentos. A la villa purgatorio bolví en pena del precepto, por que este en hombre de vien obliga con tanto extremo que aun asi olvidan de sus partes por poner promptos los medios. Assí yo como hombre honrado que lo soy (con el respeto devido mas que mi madre pues en mi vida me acuerdo 345 haver conocido a hombres ni a ninguno de su sexo). Por cumplir atropellé, contra la marea y viento, aquella fue tan cumplida hasta ponerme en el suelo que me salió por las botas y me entró por el pesquezo. Aquel tan descomedido, descortés y desatento, que por fuerza hizo quitarle tres mill veces los sombreros, llegando assí como pude, aunque no fue como quiero, ebaqué mis diligencias en los tres dias de antruejo. Y por que no me preguntes como fueron los festexos oye de carnestolendas este barvaro compendio (prescindiendo del travajo y de damas prescindiendo por que en aquel es sentado y en estas falso supuesto). Solo oya de mi casa mucha bulla de panderos gritar a los barvallos tres, ahullar gatos, ladrar perros. Coronando esta armonía un concierto de cencerros, que en lo mas desconcertado 352 del Antiguo Testamento tan muerto como un mal vibo tan vibo como un buen muerto. Llévale a Job sus tres puntos a un tullido seys y medio y de la renta del plomo es arrendador perpétuo. Enfin, como hicieron surco las lágrimas a San Pedro, a el también le hacen las bavas que le corren hasta el pecho. A el lugar de Aygal Décimas Algún trato racional y a la fortuna importuna me deparó la fortuna cansada en el Aygal. Tratome aquí su ygual su justicia a quien Dios dió la paz de Elías y Enó donde assí mismo encontré un capellán tan Noe como un cura Santo Job. Pasé de aquí a Santibáñez en casa de un primo entero del tan capellan Noe con visos de mesonero. Que aunqué abjuran el oficio teniendo a menos el serlo 353 les dan posada a los más y a los que no, son los menos. Como me visitó el primo encontré al llegar al deudo, y a fee mia que dudé del predicho parentesco. Pues viendo que tanto apurar qualquiera diría al verlos en el vever no sois primos sino es hermanos gemelos. En lo demas fue comun una ensalada de verros un plato de sopas de axo patata y pan de centeno. Una celda capuchina una cama como un querno, mucho perdonen ustedes, y se acavó el cumplimiento. A el lugar de Santivañez Décima La campana o vicaría de Santibáñez de abajo tiene un cura gran badaxo sin alguna cortesía. Mas ten: que me vió este día que sino al estrafalario le enseño el antifonario y le digo en su jocico, que era mejor para vico que no para ser vicario. 354 Salí de aquí para el Bronco a tiempo, que en el emispherio se conjuró contra mi de las aguas y los vientos. Coadiubando sus designios las noticias del correo en que me participavan, (si vien con muchos rodeos), que está sangrada tres veces la que mas estimo y quiero. La prenda más venerada, el más respetable objeto de todas mis atenciones. el echizo, el embeleso, de todas mis :::, pero basta que ya he dicho lo que puedo de una muger que si es propia no es ageno el sentimiento. Y venguese la fortuna en mi profundo silencio, pues yo no se que se tienen estos cuidados caseros, que al más descartado amaynar y más quando están más lexos. Paré en el lugar del Bronco nombre espantoso y horrendo a quién le circundan mixtos, madroños, espinos, brezos. Es población infeliz y de tan bronco terreno 355 que desmiente el hombre al bruto y la muger a su secxo. Entré mojado a una casa del hombre más opulento quien vincula sus haveres en seys cargas de centeno. Las que en costales formavan desde una vanqueta al techo un cima que rodean los lienzos de un aposento. Aquí existí y finalmente el comer mal, presupuesto, a lo duro del dormir un orinal me añadieron, tan salomónico en ondas de roturas por el cuello tan sin varro por afuera y con tanto sarro dentro que fue menester taparme las narices, el aliento, y rodear la caveza para en el mear del cuerpo Maldiciendo mi fortuna de tan bronco tratamíento, aalí del Bronco a las doce y caminé hasta el Cerezo. A el lugar del Bronco Décima Bronco que causas espanto al verte, oyrte y nombrarte, 356 acava de desolarte para que no espantes tanto. No quede en ti piedra o canto que no cante tu destronque, mas ha de ser con el conque que assi esculpas en un tronco: Aquí fue el lugar del Bronco quien conmigo tubo entronque. En el Cerezo paré aquel limitado tiempo que contemplé necesario para un tan breve requento, como que entra el vecindario para completar diez cerdos. Y es tan semejante al Bronco este palo de cerezo, que las gentes se equibocan en modales con los pueblos, pues si rústicos son unos montaraces son aquestos. Un portal a mi cavallo y a mi por merced nos dieron, una muger como mula y un hombre buey por lo bueno. Con esta unión tan brutal estava el portal tan bello que en algo se parecía a un portal de nacimiento. Al lugar del Cerezo Décima 357 Tiene el lugar del Cerezo seis casas de población y su circumbalación mirtos, madroños y brezo. Negras mugeres con vezo pueblan estan madroñeras y herizos de sus murteras por hombres cria y mohinos, ellos y ellas sin espinos punzan como escabroneras. Como un niño en el curillo en mi capingot embuelto salí de aquí hacia Mohedas último lugar del Sexmo. Llegué calado del agua y la cara tal del viento que si una vez feo soy estaba tres veces feo. Fue tanta la desverguenza de aquel furioso elemento que en sus líquidos baxó del cogote hasta los medios. Yo creí sin duda alguna viéndome tan aguaciento que en la cruz de los calzones me huvieran salido verros. Aquí por fin el alvergue fue de lo malo lo bueno y una cama entreverada pues fue dura y blanda a un tiempo. 358 Hízome el honor el cura de embiarme un mensagero combídandome a comer, premiso un recado atento. Este me le traxo un frayle de los gerundios más vellos que ebaquan zotes su oficio sin saverle por los pueblos. Expresome cortesano que a causa de estar enfermo el cura en cama de gota venía a suplir su afecto. Acepté sus expresiones y con estar malo es cierto no hizo falta su presencia por que todo estubo bueno. Vevió tan bañadamente el gerundio Padre Nuestro que assí a lo santificado cayó en estais en los cielos. Estuviera bueno el cura de gota, si el reverendo como la quito a los vasos se la quitará a los cuerpos. Quedé muy vien obsequiado y con convite hueco pues aunqué nada profano fue mui decente a lo menos. Salí admirado de ver una gente tan sin dueño que ellas ravian por ganar 359 y por ser ganado ellos. A el lugar de Mohedas Décimas Mohedas portuguesado (segun nota su apellido) está de gente perdido aunque está ahumentado el ganado. Las cavezas al casado procura aquél religioso, padre y gerundio vicioso, de su parte el ahumentar, por que para padrear ya está el cura muy gotoso. Descripción de las Batuecas Asombro de la vista y del discurso midio el pie incierto en esta inculta tierra, haciendole patente su districto el empinado monte de Mohedas. No quisiera bolviera la memoria a recordar tan funebres tragedias, pero es justo cumplirte la palabra, de los hombres de vien, la mejor prenda. Assí, escucha y veras las poblaciones, los concejos, y gentes de esta esphera, a quien solo ve el sol sus alquerias por las tristes rendijas de sus puertas. La circumbala al norte la Castilla, a el confin de su oriente suxite Vejar, a el poniente se ve Ciudad Rodrigo, 360 y a el medio dia tierra de Plasencia. Tiene del norte hasta el meridiano muy cumplidas de anchura siete leguas, y de oriente al poniente, por lo largo, compone nueve escasas, via recta. Seis concejos encierra, o capitales de aquellas alquerias las cavezas, los pies fundados en tan malos pasos, que todos viven mal, viviendo en ellas. Quarenta y seis estrechas alquerias pueblan de estos collados la maleza, que aunque no seran pueblos por lo extrechos, porque viven extrechos, mas las pueblan. 1º Da principio Oveja, junto a un rio, indigna capital de la rivera, con dos anexos, y unicas diez casas, donde aun no es contrabando gastar texa. 2º Sigue el Pino, concejo franqueado, entre todos la corte de Viena. Diez alquerias coge su districto, y hace de vecindad su quarentena. 3º El tercero es concejo de casados porque por Cambronzino le veneran, o Camino Morisco, que entre fieles, es aguantar tras quernos penitencia. 4º Nuño Moral se sigue, aquel concejo a quien deven sus gentes la primera havitacion de Jurde en su cimborio, de donde se deriban las Batuecas, como tal extendio sus alquerias hasta hacer 23 entre sus breñas, 361 tan agrias, mondas, ligrimas y escasas, que son sus casas concabos de fieras. 5º Por si solo el consejo racional sigue a el antecedente es de la Alverca, quien da lastima verle siendo pies quando es acrehedor a ser caveza. 6º Cierra el districto en fin Soto Serrano, con sus dos alquerías tan pequeñas que gozan de privilegios de ser casas, si se logra el honor de poder verlas. Todos aquestos riscos desmedidos, todos estos abortos de eminencias, todas las cavidades, que se ignoran, porque a la vista no se le demuestran. Estos derrumbaderos tan visibles, estas cóncabas, lúguvres cavernas, siendo estas primer paso del avismo, y aquéllos pedestal de las estrellas. A pesar de lo inculto del terreno, dispuso la divina omnipotencia honrarlos con prodigios celestiales, pues hizo cielo, aún lo que no es tierra. Desiertos Profundo alvergue en espacioso sitio dió el Todo Poderoso (y a seis eras) a veynte y seis descalzos carmelitas, estatuas vibas de pasiones muertas. San Joseph del Monte Donde absortos de verse sin hablarse, 368 Al concejo del Pino Décima De toda esta tierra agena del comercio racional es el Pino el principal que gasta esta yerbabuena. Es la corte de Viena y sin hacerle favor es el cura acrehedor de decir de su matriz que es ella la emperatriz y el cura el emperador. Pasé desde aquí en recodos muy cerquita del ynfierno donde traté con mill moros y pocos christianos buenos. A este sitio llaman unos de Cambroncino el concejo y otros Camino Morisco que de los dos nada es bueno. Montaraces los que gozan de aquel noble privilegio de la razón, lo desmienten en un todo con sus hechos. Ellos huyen de nosotros, ellas se arriman, mas creo que es menos ynconveniente el rebrujarse con ellos. Por que monstruos tan malditos e yncentibos tan perversos 369 por fuerza es fuerza que estén dos mill leguas del deseo. Al concejo de Cambroncino Décima Aquí un jurde centurión por un acceso caprino llamó a el sitio Cambroncino y oy concejo de Cambrón. El jurde tubo razón por que tan raras visiones refrenaran tentaciones, aunque anden mas disolutas assí jamás serán putas ni sus marinos cabrones. Hecho ya un amolador a pie, gavacho el sombrero, la cara llena de polbo y desaliñado el pelo salí peor que un demonio con el cavallo del diextro para el gran Nuño Moral otro peor que el postrero. Caminé una patarata como seis leguas de cerros tan extrechas como un flaco, tan largas como un extrecho. Para encontrar medio alcalde fue preciso ir a tres pueblos y por fin ahallé un theniente 370 que es justo un alcalde medio. Aquí no se encontró casa, cama, comida, ni un querno, que es quanto puede decirse según oy están los tiempos. Un santo monge, que es cura, (perdone si en algo miento) partió conmigo, lo que partido comimos menos. Sovre un cavalleriza con siete mill descuviertos se acomodó la oficina y el resto de los sugetos. Una banca de tres pies era el bufete: el assiento otra mas baja, sovre ella dos o tres capas poniendo entre cinco o seis vecinos dos savanas compusieron, por los grandes, servilletas. por lo sucias, zernederos. Por mas que me authoricé no hubo mas facil remedio que el que partiese su cama com un povre el Padre Nuestro. Un duro semi colchon, puso el monge sovre un feretro, y a mi un gergon me puso blando como el santo suelo. Y añadiéndo al mal dormir muchíssimo animalexo 371 (que llaman fruta de povres) aunque todos los tenemos. El escriba en un escaño y yo sobre el gergón viejo pasamos tan buena noche como el ministro y gallego. Al concejo de las Mestas, que es de Nuño Moral Décima Mestas de Nuño Moral, quaderno desquadernado, cañada sin que el ganado pase en Cabaña Real. Eres pueblo excomunal, y por divina virtud mantendrás tu esclavitud. No hagas lo sacro meson, pues yo dormí en su gergon y el cura en un ataud. Ni páxaros encontré desde este maldito pueblo y en diez y nueve torcidos salí a la Alverca derecho. Este es distinto país, mas racional, mas ameno, mas poblado, mas trivial, mas ámplio y mas opulento. No le faltó circunstancias a su noble Ayuntamiento 372 que no estuviese completa para tributarme obsequio. Y aunqué solo disfruté tanto favor día y medio fue bastante a restaurar hasta allí el perdido exfuerzo. Que casa! que cama y quartos! que chocolate! que aseo! que bariedad de pescados! con que abundancia, y que fescos! Desmintió su rumbo a villas de mas copiosos manejos, lo mismo que Granadilla es la Alverca, ello por ello. Con lo que gastan al año en el plato los villegos, no tienen los de la Alverca para hacer un mal coleto. A el concejo de la Alverca Décima De quanto en redondo cerca el laverinto jurdal, abraza en lo racional solo el lugar de la Alverca. Aquí a la fortuna terca le hice baxar la costilla y ella al ver tal maravilla assí exclamó en su loor: tu fuerza, villa de honor, Alverca, si fueras villa. 373 Salí de aqueste lugar no sin algun sentimiento, y creyendome que ya de susto estaba exempto. Principié otras breviaturas, los empsalmos y tropiezos los trasmanos, los tras piés, los trasojos, los tras quernos. Penitencia, assí se llaman en el castellano neto. Donde dirás, fuí a parar? pues querido, nada menos, que a dar a Soto Serrano fin de todo mi requento. Luego que en el me encontré se dobló mi desconsuelo, quanto en la Alverca sobrava, todo aquí lo hechava menos. No hallé casa ni comida mas que un palomar de un viejo que servido sus cien años los empleos del concexo. Era la mujer un forro del marido en su pellexo, él, espada de golilla, y ella, daga de si mesmo. Esta dejaba la cama quando a casa iba suviendo y la enfermedad que tiene son quartanas, nada menos. Todos me disimularon 374 por fuerza aqueste misterio, por que todos ignoraban el mal de aqueste esqueleto. En mi vida tuve astío hasta que olí el aposento, por que olía a senectud y aun a otras cosas del cuerpo. Con esmaltes de desgarros tapices de terciopelo colgavan de las paredes sin ser lienzo en quatro lienzos. Y por fin, para que apures lo que pasé en este lecho, save que para dormir en el culo me entré un dedo y aunque parece asqueroso este pestífero aliento, con aquél me bomitaba y con este coji el sueño. Lo demás es tan agreste en lo mugeril, y feo, que la que como yo fuese que la tilden con el dedo. Los hombres son todos juanes, a lo de Juan arriero, sin pensar mas que en sus mulos sus cargas y sus cencerros. 375 Al consejo de SotoSerrano Décimas Soto infeliz structura que ni un soto puede ser pues díez no puedes hacer para hacer una figura. Quedarte en essa espesura embuelta en tu estilo ganso, y mientras todo descanso, conoce que has sido y eres soto de fieras mujeres donde es solo el hombre manso. Aquestas son mis fatigas, aquestos son mis succesos, estas mis calamidades y todos mis contratiempos. Hasta que he logrado verte (que sin quasi no lo creo), a ofrecer a tu servicio este cortíssimo obsequio. Y entre tanto queda tuyo, con el más rendido afecto, Córdoba, hidalgo, tu amigo, firme, fino, fiel y eterno. 376 Apéndice Algunos libros de interés Mr.e B.F. Voyages historiques de l'Europe., vol.2, Brusselles, 1704. Publica la lista de las rutas más importantes de España. Juan Álvarez de Colmenar. Les delices de l'Espagne et du Portugal, Leiden, 1715, la segunda edición en seis tomos, la primera data de 1706. Recopilación de diversos libros que tratan de España, «como es imposible a una sola persona pueda saberlo todo y haberlo visto todo». Ofrece una imagen de conjunto de las regiones y detalles de pueblos y ciudades. Lo más novedoso de la obra son las docenas de bellos grabados y mapas. Charles Frédéric de Merveilleux que visita España en 1725, dirá de este libro, «que contiene cosas buenas y aún más de malas. No aconsejo a las personas que confíen en el informe del autor de este trabajo. Sería inútil encontrar todo lo que describió con tanta confianza como si lo hubiera visto y examinado con la debida atención. Hizo un libro, adornado con figuras y planos imaginarios, porqué esto es probablemente lo que el librero le exigía». [Jean de Vayrac] Etat present de l'Espagne, Paris, 1718. Una enciclopedia histórica con datos de costumbres, formas de gobierno y aspectos geográficos de los reinos y ciudades. Remarques d'un voyageur sur la Hollande, l'Allemagne, l'Italie, l'Espagne, le Portugal, l'Afrique, le Brésil, & quel- 377 ques isles de la Méditerranée, contenant une idée exacte de leur gouvernement, de leur commerce, de leurs forces, & de leurs moeurs, & les caractères de plusieurs personnes illustres qui vivent actuellement, La Haye, 1728. No es un libro de viajes, aunque el anónimo autor lo afirme, «solo hablo de lo que he visto». Se trata de un conjunto de datos muy generales sobre algunas de las poblaciones más importantes, tomadas de otros autores. Enrique Florez. España Sagrada, theatro geographico historico de la iglesia de España. Origen, divisiones y limites de todas sus provincias, antiguedad, traslaciones y estado antiguo y presente de sus sillas, con varias dissertaciones criticas. El padre agustino Enrique Flórez (17021773) fue autor de una obra enciclopédica que inició el año 1747, continuada a su muerte por otros autores. Llegó a los 56 tomos publicados, llenos de noticias de interés, en general históricas y artísticas relacionadas con la iglesia católica. Aunque aporta datos geográficos, son poco relevantes para el interés de este estudio. Udal Rhys. An account of the most remarkable places and curiosities in Spain and Portugal, London, 1749. Relación de características generales de España y datos de las poblaciones y lugares más notables. Se trata de una recopilación de fuentes diversas, «no he mencionado ningún hecho o cosa, aunque sea diminuto o insignificante, que no esté respaldado por la autoridad adecuada». Lo más interesante del volumen es el «catalogue of the cities, towns, villages, etc. in Spain and Portugal. With their exact distances», largo registro compuesto de diferentes fuentes que anota ventas poco conocidas. En 1778 Philip Thicknesse escribe: «El viaje por España y Portugal de Udal ap 384 Barcas de Bazagona (Jaraíz de la Vera) 30S E263798 N4427835 .rui Barcas de Hinojal (Hinojal) 29S E726295 N4402079 .rui Barcas de la Luria (Garrovillas de Alconétar) 29S E712549 N4400570 .rui Barcas de Talaván (Talaván) 29S E732490 N4403029 .rui Barreiros (A Baña) 29T E514649 N4756033 Bodegón de las Cañas (Carmona) 30S E246706 N4157117 Buen Jesús (Mazaricos) 29T E504509 N4756335 Cabañas (Villabañez) 30T E376155 N4607919 .rui Caicena (Priego de Córdoba) 30S E402795 N4150704 .des Calzadilla de Mendigos (Navagallega) 30T E266927 N4513026 Calzadilla de Valmuza (Cararscal de Barregas) 30T E265714 N4535501 .rui Calzadillas (Vecinos) 30T E260679 N4521686 .des Cardiel (La Pedraja de Portillo) 30T E359702 N4593341 .des Cartuja de Puertaceli (Serra) 30S E716656 N4395610 Cartuja de Vall de Cristo (Altura) 30S E713317 N4413065 Casa Aguaza (CorralRubio) 30S E635882 N4296889 Casa Blanca o Sotocochino (Talavera de la Reina) 30S E355358 N4426945 Casa de Araya (Brozas) 29S E699279 N4374768 Casa de Cartellá (Maçanet de la Selva) 31T E479881N4624136 Casa de Juan Sevilla (San Vicente de Alcántara) 29S E674024 N4357292 Casa de la Llavera (Caravaca de la Cruz) 30S E594046 N4213979 Casa de postas de Perales (Mérida) 29S E714621 N4304377 Casa de Ventas (Moral de Calatrava) 30S E450533 N4283168 Casa del Fraile (Baeza) 30S E449866 N4199505 Casa del Tío Lucas (Burgo de Osma) 30T E492662 N4595785 Casa del Rey (Villanueva de la Reina) 30S E418561 N4211421 Casa Nueva (Venta Nueva) (Camporrobles) 30S E636048 N4383585 Casa Nueva del Rey o Quesada (Manzanares) 30S E467368 N4330835 Casablanca del Rey (Córdoba) 30S E356962 N4197042 Casas de Martín Cantos (Lezuza) 30S E559889 N4309301 .top Casasola (Santa Colomba de Somoza) 29T E716601 N4707450 .rui Castillo de San Silvestre (Maqueda) 30T E388673 N4436117 .rui Castril (Miño de San Esteban) 30T E470554 N4603547 .des Cañada de la Higuera o Pando (Madrilejos) 30S E455983 N4381074 .rui Collado de Balaguer (Vandellós) 31T E320905 N4537121 Colmenar (Navacepedilla de Corneja) 30T E315157 N4484409 des. Cortijo de Carrascal o Palacio Real (Trujillo) 30S E256631 N4382284 Cortijo de San Jerónimo (Monachil) 30S E460371 N4106850 Cortijo de los Frailes (Córdoba) 30S E330980 N4190238 Cortijo del Genovés (Córdoba) 30S E354929 N4183416 Cotorrillo (Cantalpino) 30T E307004 N4551874 Cruz de Játiva o Cruz Cubierta (Valencia) 30S E724950 N4369752 385 Edites (Vita) 30T E330962 N4521650 .des Ermita de Mesa (Murcia) 30S E647876 N4203857 Ermita de San Antón (Huercanos) 30T E528970 N4695659 .rui Ermita de San Gregorio (Benicarló) 31T E278926 N4477161 Ermita de San Jorge (Bujaraloz) 30T E731449 N4597222 Ermita de Valdefuentes (Arlanzón) 30T E469557 N4690273 Ermita de la Virgen del Yugo (Arguedas) 30T E616812 N4673616 Ermita Virgen Desamparados (Tavernes Blanques) 30S E726583 N4376806 Esteban Ibáñez (Castillejo de Mesleón) 30T E447973 N4570904 .des Finubusterre (Mora) 30S E436078 N4385302 .rui Fuente Leiva (Huelma) 30S E468958 N4166409 Fuentecillas (Robledo) 30S E554663 N4297132 .rui Granja de Buradón (Redecilla del Campo) 30T E489559 N4697574 Herrería de los Chorro (Huélamo) 30T E601845 N4464442 .rui Horcado (Lebrija) 29S E760047 N4103656 .top Hospital de Fonfaraón (Tineo) 29T E691642 N4796861 .rui Hospital de San Antón (Ventosa) 30T E528970 N4695659 Hospital de San Juan (Lagartos) 30T E344109 N4691739 .rui Hospital del Obispo (Villar del Pedroso) 30S E298246 N4383807 Hostal Ferran /Casas Rojas (S.Cugat ses Garrigues) 31T E395176 N4579085 Hostal Nou (Biure) 31T E493001 N4687927 Hostal de Bruno (Maçanet de la Selva) 31T E480044 N4623992 Hostal de Can Pasqual () 31T E398913 N4603257 Hostal de Cantallops (Avinyonet del Penedés) 31T E399577 N4580304 Hostal de Don Ramón (Camarles) 31T E298382 N4520320 Hostal de Ordal (Subirats) 31T E402944 N4583043 Hostal de Simón (Veciana) 31/ E373609 N4609556 Hostal del Cipreret (Vallirana) 31T E410478 N4581840 Hostal del Ganxo (Jorba) 31T E377696 N4607264 Hostal del Garrofer () 31T E375406 N4560523 .des Hostal del Garrut (Lleida) 31T E304007 N4609548 .des Hostal del Lledoner (Vallirana) 31T E408398 N4582760 Hostal del Violí (Argençola) 31T E370144 N4608739 Hostal de Monjos 1(Sta. Margarida, Monjos) 31T E388093 N4575267 .des Hostal de Monjos 2(Sta. Margarida, Monjos) 31T E387995 N4575186 .des Hostal del Sur de la Paja (Maçanet de la Selva) 31T E479300 N4621739 Hostal del Tinquet (Vallirana) 31T E411133 N4582609 .des Hostal de la Barraqueta (S.Andrés de la Barca) 31T E413369 N4590260 .des Hostal de Belladona (Sils) 31T E479471 N4631588 Hostal de la Cadena (Tarragona) 31T E355428 N4553808 .des Hostal de la Figuereta (Creixell) 31T E369120 N4557906 .des Hostal de la Maça (Igualada) 31T E383107 N4604354 .des 386 Hostal de la Tiona (Caldes de Malavella) 31T E481240 N4635314 Hostal de las Ánimas (Sant Vicenç de Montalt) 31T E 459870 N 4601712 Hostales de la Granota (Sils) 31T E480458 N4628510 La Avellaneda (Castañar de Ibor) 30S E288976 N4394417 La Barca de Pomar (Pomar de Cinca) 31T E262384 N4638634 .rui La Calera (Alhambra) 30S E495520 N4311373 La Caridad (Granátula de Calatrava) 30S E441614 N4296900 .rui La Corbella (Tárrega) 31T E348911 N4613662 .rui La Corva (Los Altos) 30T E449046 N4737462 .rui La Golosa (Medina del Campo) 30T E335658 N4572482 .des Las Ventas (Cubillas de Santa Marta) 30T E367790 N4628717 .rui Lázaro Buey (Toledo) 30S E410601 N4414734 rui. Los Bancos de Flandes (Fonelas) 30S E487886 N4144941 .top Los Hostalets (Ribera d’Ondara) 31T E361502 N4610349 Los Mesoncillos (San Rafael del Río) 31T E278397 N4496573 .rui Los Mesoncillos (Ulldecona) 31T E279393 N4498126 .rui Los Molinos (Benavente) 30T E276597 N4654801 .rui Manjavacas (Mota del Cuervo) 30S E511556 N4365060 .des Mas de Elies (El Bruc) 31T E395707 N4604902 .rui Mas de la Pujada (Castellolí) 31T E392522 N4606042 Mas de Segarra (Cati) 30T E750936 N4472584 Mas Ricard (La Canonja) 31T E347474 N4553602 Mazariegos (Mecerreyes) 30T E456317 N4662554 .des Meson de la Rochela (Igualada) 31T E382609 N4604486 .des Miramar (MontRoig del Camp) 31T E328656 N4543650 rui. Molinillo (La Puebla de Almoradiel) 30S E484088 N4380078 .rui Molino de Juan Romero (Cuenca) 30T E598373 N4453219 Molino de Mainar (Mainar) 30T E643678 N4562571 Molino de María (María de Huerva) 30T E666023 N4599404 Molinos (Villafranca de la Sierra) 30T E312324 N4485119 .rui Molinos de Edancho (Matillas) 30T E514453 N4533813 Molinos de Manchales (Gordoncillo) 30T E303629 N4666453 .top Molino de la Juncosa (Jorba) 31T E376921 N4608014 Mollorido (Tarazona de Guareña) 30T E310912 N4558160 .des Monasterio de Rodilla (Briviesca) 30T E461417 N4700611 .rui Monteagudo (Agoncillo) 30T E563386 N4694545 .des Montefurado (Quiroga) 29T E648529 N4695159 Moratalla (Hornachuelos) 30S E305981 N4183509 Morchón (Priego de Córdoba) 30S E396398 N4156548 Navagrande (Conquista) 30S E368213 N4255628 .des Palacio de Valsaín (Granja de San Ildefonso) 30T E413485 N4525598 .rui Palacios de la Dehesa (Martín Muñoz) 30T E358998 N4546260 .des 387 Pontemaceira (Negreira) 29T E524859 N4750385 Posada del Batlle (Lleida) 31T E299957 N4608163 .des Pozo de la Hoz (Valdivielso) 30T E450756 N4740384 .des Puente Campana (Palas de Rei) 29T E588687 N4747849 Puente de Congosto (El Tiemblo) 30T E372292 N4475744 .rui Puente de Guadarrama (Bargas) 30S E404482 N4421819 rui. Puente de Itero o de los Malatos (Itero de la Vega) 30T E397214 N4681407 Puente de Valmuza (Carrascal de Barregas) 30T E265789 N4535564 .rui Puente de la Reina (Cornellana) 29T E730568 N4810616 .rui Puente de la Vizana (Alija del Infantado) 30T E268081 N4668057 .rui Puente de la Zarzuela (Navalcarnero) 30T E419364 N4457077 .rui Puente de la Lavadera (Trujillo) 30S E 249273 N 4388441 Puente de las Navas o de Ariza (Úbeda) 30S E467739 N4218698 .rui Puente de Murel o de Carrascosa (Cifuentes) 30T E543154 N4506396 .rui Puente de San Esteban (S.Esteban de Gormaz) 30T E482900 N4602423 .rui Puente del Paraíso o de la Rabia (Zubiri) 30T E622132 N4754114 Puente Mocha (Vilches) 30S E460297 N4218501 .rui Puente Olveira (Dumbria) 29T E498500 N4756668 Puente Viejo de San Julián (Úbeda) 30S E471102 N4196917 Puerto de la Losilla (Ulea) 30S E647699 N4226826 Puerto de la Mala Mujer (Hellín) 30S E629885 N4246499 Puerto del Pico (Villarejo del Valle) 30T E328971 N4465380 Recalde (Güeñes) 30T E493678 N4782909 Rotera (Pajares de los Oteros) 30T E299656 N4686067 .des Sacedón (Villaviciosa de Odón) 30T E416917 N4467136 .des Salcedón (Gueñes) 30T E492250 N4784128 .top San Juan de Espartinas (Ciempozuelos) 30T E446999 N4440962 San Pedro (Albacete) 30S E598828 N4309462 .rui San Pedro de la Losa (La Losa) 30T E401105 N4523814 Sancho Yzquierdo (Sigeres) 30T E336701 N4516949 .des Sanchosolo (Güeñes) 30T E493437 N4783169 Santa Inés (Castillejo de Mesleón) 30T E451285 N4569715 .des Seoane (A Baña) 29T E519100 N4753267 Torre aun que os pese (Castrillo de la Vega) 30T E438620 N4612358 .rui Torre Espinardo (Murcia) 30S E661895 N4208738 Torre de Clota (Esplugues de Llobregat) 31T E424264 N4580926 Torre de Espioca (Picassent) 30S E720503 N4354674 Torres de Locaz (Utrera) 30S E248113 N4097604 Torre de la Pubilla Casas (Hospitalet de Llobregat) 31T E424942 N4580861 Torreblanca (Sant Just Desvern) 31T E420941 N4581219 .des Valparaiso (Peraleda de la Mata) 30S E289406 N4417853 .des Valverde (San Vicente del Palacio) 30T E343289 N4567416 .des 388 Venta (Ledrada) 30T E267868 N4483972 .top Venta (Villanueva del Trabuco) 30S E383708 N4098416 Venta (Viñuela) 30S E397816 N4080843 Venta Blanca (Valdegovía) 30T E495883 N4741399 Venta Carrascal (Antequera) 30S E 365476 N 365476 Venta Cibar (Nanclares de Oca) 30T E514806 N4738597 .rui Venta Cómpeta (Pizarra) 30S E350559 N4066809 .top Venta Nueva (Albalat de la Ribera) 30S E267909 N4406641 .rui Venta Nueva (Casas de los Pinos) 30S E553755 N4349787 Venta Nueva o Vieja (Fontioso) 30T E436805 N4642812 .top Venta de Adentro (Villarcayo) 30T E451288 N4747459 Venta de Afuera o Hocina (Villarcayo) 30T E451195 N4748062 Venta de Aguadulce o Río Blanco (Aguadulce) 30S E321916 N4124373 .rui Venta de Aguilar (Osera de Ebro) 30T E703036 N4600692 .des Venta de Albarragena (Valencia de Alcántara) 30S E666733 N4359134 Venta de Albatana (Albatana) 30S E628158 N4270601 .des Venta de Alcantarilla (Utrera) 30S E245724 N4109231 Venta de Alcorcón (Madrid) 30T E435323 N4472522 .des Venta de Andino (Carmona) 30S E271817 N4135819 .rui Venta de Arana 1 (Fonelas) 30S E482559 N4145323 .rui Venta de Arana 2 (Fonelas) 30S E484802 N4142332 .rui Venta de Arana 3 (Fonelas) 30S E484667 N4140653 .rui Venta de Arazután (Los Yébenes) 30S E427939 N4356024 Venta de Arquillos (Arquillos) 30S E460941 N4224321 .rui Venta de Arropit (Riudarenes) 31T E475376 N4627441 Venta de Aulencia (Valdemorillo) 30T E412224 N4484735 .rui Venta de Ausejo (Ausejo) 30T E567938 N4692674 .rui Venta de Baúl (Baza) 30S E507103 N4140016 Venta de Bel (Venta Quemada) (Yepes) 30S E438738 N4417234 .rui Venta de Benicassim (Oropesa del Mar) 31T E252133 N4438242 .top Venta de Botorrita o del Muro (Botorrita) 30T E663324 N4596881 .rui Venta de Cabrejas (Abia de la Obispalia) 30T E554474 N4433334 Venta de Calabazas (Toledo) 30S E417889 N4413709 .rui Venta de Cantalgallo (Camarena) 30T E401356 N4442557 .top Venta de Carvajal (Belmez de la Moraleda) 30S E466230 N4175259 .rui Venta de Chaparral (Antequera) 30S E358966 N4104590 Venta de Coche (Villanueva de Cauche) 30S E371254 N4086843 Venta de Contreras (Minglanilla) 30S E628737 N4377041 .top Venta de Don Juan (Bailén) 30S E433190 N4210347 .rui Venta de Doña María (Las Tres Villas) 30S E525545 N4109795 .rui Venta de Fraga o del Rey (Fraga) 31T E266514 N4600317 Venta de Fresnedoso (Adamuz) 30S E366053 N4222927 .rui 389 Venta de Fullatre (Cella) 30T E646104 N4474998 Venta de Gaetano (Lupiano) (Nanclares Oca) 30T E514578 N4738220 .des Venta de Gor (Gor) 30S E502672 N4135797 .top Venta de Guadalerzas (Los Yébenes) 30S E429911 N4367194 Venta de Guadarrama (Bargas) 30S E404566 N4421778 rui. Venta de Guimara o del Fraile (Fontioso) 30T E438070 N4639164 .top Venta de Halama (Villanueva de Córdoba) 30S E364138 N4237669 Venta de Jaraco (Xeraco) 30S E742071 N4325307 .des Venta de Juan Gil (Yecla) 30S E654314 N4283922 .top Venta de Juanilla (Santo Tomé del Puerto) 30T E451077 N4560398 Venta de Lomas (Honrubia) 30S E556886 N4382301 .top Venta de Majazala (Toledo) 30S E426705 N4416717 Venta de Malabrigo (Villafranca de Córdoba) 30S E360087 N4206226 .top Venta de Mangonegro (Córdoba) 30S E336640 N4179951 Venta de Moja Pan (El Herradón) 30T E370106 N4496289 .top Venta de Mogente (Mogente) 30S E694755 N4305616 Venta de Monforte (La Almolda) 30T E726512 N4597821 .des Venta de Mozota (Mozota) 30T E661232 N4594252 .rui Venta de Neblines (Carmona) 30S E263340 N4137470 Venta de Orán (Villanueva de Córdoba) 30S E364764 N4231477 Venta de Orán (Utrera) 30S E244402 N4121019 Venta de Oropesa (Oropesa del Mar)31T E255536 N4442142 .top Venta de Osilla (Villar de Olalla) 30S E 561938 N 4425345 Venta de Párreces (Bercial) 30T E381070 N4529209 .rui Venta de Paterna (Paradas) 30S E277534 N4134713 .rui Venta de Pavía (Alicante) 30S E708444 N4246794 .des Venta de Pelay Venegas (Calera y Chozas) 30S E322326 N4420794 Venta de Pesadilla (S.Sebastián de los Reyes) 30T E450174 N4495325 .top Venta de Pradejón (Pradejón) 30T E575237 N4688468 .rui Venta de Pradolongo (Carabanchel) 30T E439222 N4471155 .des Venta de Quesada (Llanos) 30S E467371 N4330807 Venta de Rabé o Caída (Lerma) 30T E437697 N4647583 .top Venta de Revilla (RevillaVallejera) 30T E406925 N4665591 .top Venta de Román (Jumilla) 30S E648169 N4242352 Venta de Romanos (Almodóvar del Río) 30S E329318 N4189652 .rui Venta de Rubialejos (Cubillo del Campo) 30T E449422 N4667480 .rui Venta de Salcedón (Villar de Domingo García) 30T E562186 N4449811 .rui Venta de San Andrés (Almodóvar del Río) 30S E323518 N4187775 .rui Venta de San Antonio o dels Frares (Cabanes) 31T E257862 N4448437 Venta de San Juan (Guadalajara) 30T E483174 N4496894 .rui Venta de San Julián (Marmolejo) 30S E395078 N4207005 .rui Venta de San Vicente (Tolbaños) 30T E365055 N4510966 390 Venta de Santa Lucía (Pina de Ebro) 30T E719754 N4597209 Venta de Santillana (Segovia) 30T E409994 N4526815 .rui Venta de Santo Domingo (Toro) 30T E298614 N4591937 Venta de Segovia (Albacete) 30S E560588 N4301048 Venta de Serrano (Puebla de Don Fadrique) 30S E563128 N 4200643 Venta de Sierra Pedragosa o de Soses (Soses) 31T E287018 N4601663 .des Venta de Talayuelas (Valverde de Júcar) 30S E564736 N4392799 .rui Venta de Tartanedo (Brazatortas) 30S E384727 N4280682 .rui Venta de Tejarejo (Alburquerque) 30S E687162 N4359148 .rui Venta de Trigueros (Cubillas de Santa Marta) E367797 N4628704 .des Venta de Valcargado (Écija) 30S E325614 N4163914 .rui Venta de Valdecaba (Toledo) 30S E423754 N4415786 Venta de Viveros (San Fernando de Henares) 30T E454930 N4477528 .rui Venta de la Barranca (Alagón del Río) 29S E731648 N4427264 .rui Venta de la Balsa (Mogente) 30S E688797 N4302896 Venta de la Canaleta (Luceni) 30T E645503 N4630185 Venta de la Cañada (Moral de Calatrava) 30S E449277 N4286773 Venta de la Cierva (Calera y Chozas) 30S E326569 N4415074 Venta de la Cruz (Villanueva de Córdoba) 30T E409421 N4510928 Venta de la Cruz o de Sta.Catalina (Cercedilla) 30T E409421 N4510928 .top Venta de la Guaracha (Lebrija) 30S E233139 N4087419 Venta de la Dehesilla (El Herradón) 30T E373197 N4492677 .top Venta de la Estrella (Espiel) 30S E323501 N4224387 .rui Venta de la Fresnedilla (Adamuz) 30S E365681 N4230326 .rui Venta de la Fuenfría (Granja de San Ildefonso) 30T E411425 N4516891 .top Venta de la Guía (Santa Amalia) 29S E752446 N4327737 .rui Venta de la Hermandad (Alía) 30S E299010 N4374424 .rui Venta de la Iruela (Almuradiel) 30S E454274 N4253217 .rui Venta de la Jaquesa (Albentosa) 30T E694371 N4436856 rui. Venta de la Laguna (Segovia) 30T E392658 N4523749 .rui Venta de la Losilla (Ulea) 30S E647564 N4226684 .rui Venta de la Magdalena (Villar del Pedroso) 30S E302338 N4384474 .rui Venta de la Manolica (Cadrete) 30T E669895 N4603888 .rui Venta de la Monclova (Fuentes de Andalucía) 30S E295239 N4154767 Venta de la Palomera (S.Bartolomé Pinares) 30T E370814 N4486912 .top Venta de la Pardilla o de Borondo (Daimiel) 30S E451490 N4308863 Venta de la Parrilla (La Carlota) 30S E327910 N4169796 .rui Venta de la Portuguesa (Loja) 30S E389687 N4119032 Venta de la Portuguesa (Carmona) 30S E280423 N4152248 Venta de la Rambla (Molina de Segura) 30S E651615 N4222351 .des Venta de la Romera (Épila) 30T E646964 N4600189 .rui 391 Venta de la Ruembla o Rumblar (Guarromán) 30S E427320 N 4215777 .rui Venta de la Senieta (Cabanes) 31T E257662 N4447690 Venta de la Tablada (El Tiemblo) 30T E377301 N4470496 Venta de la Tablada (Guadarrama) 30T E404646 N4506363 .rui Venta de la Vega (Almansa) 30S E653648 N4304816 Venta de la Zarzuela (Los Yébenes) 30S E425426 N4348469 Venta de las Galopas (Almansa) 30S E659961 N4304847 Venta de las Guardas (Jodar) 30S E471061 N4181400 .rui Venta de las Ocas (Bellpuig) 31T E335128 N4610687 Venta de las Salinas (Fuente de Piedra) 30S E344656 N4111856 .run Venta de las Talleras (Sevilla) 30S E247505 N4141700 .rui Venta de los Locos (Villanueva de Córdoba) 30S E364502 N4233333 Venta de los Molinos (Modubar de la Emparedada) 30T E443974 N4677554 Venta de los Nogales (Villar del Pedroso) 30S E309898 N4394339 .rui Venta de los Ojos (Antequera) 30S E368878 N4118085 .rui Venta de los Olmos (Revillarruz) 30T E444960 N4676127 .rui Venta de los Palacios (Santa Elena) 30S E450728 N4244776 .rui Venta de los Pujols (SierraEngarcerán) 30T E751583 N4466188 Venta de los Royales (Pina de Ebro) 30T E 709468 N 4598484 .des Venta de los Toros de Guisando (El Tiemblo) 30T E377596 N4468783 rui. Venta del Abejar (Cuarte de Huerva) 30T E671904 N4607107 .des Venta del Agua Dulce (Adamuz) 30S E365677 N4217545 Venta del Alberche (Talavera de la Reina) 30S E349584 N4426045 .rui Venta del Alcaide (Albacete) 30S E585036 N4309685 Venta del Alcalde (Almodovar del Campo) 30S E375109 N4268574 Venta del Alvar (Carmona) 30S E272881 N4148564 .rui Venta del Ángel o de Ángel (Encinacorba) 30T E645971 N4570131 .des Venta del Barco (Ribadesella) 30T E333178 N4813763 .rui Venta del Barranco (Villarrubia de Santiago) 30S E477222 N4423071 .rui Venta del Camarero (Cáceres) 29S E720180 N4377558 Venta del Campo (Luzón) 30T E562863 N4544234. Rui Venta del Campo de Taranza (Luzón) (30T E558609 N4544233) .rui Venta del Carrascal (Córdoba) 30S E345650 N4185933 Venta del Conde (Brañosera) 30T E398819 N4753707 .rui Venta del Conde (Alcudia de Crespins) 30S E708851 N4316822 Venta del Cojo o de Monsenis (Les Alqueries) 30S E744835 N4418145 Venta del Duque (HuelmaSolera) 30S E462805 N4170273 .rui Venta del Escándalo (Turleque) 30S E437921 N4384171 .rui Venta del Fresno (Santa Fe) 30S E437620 N4116743 .rui Venta del Gato (Moraleda de Zafayona) 30S E415355 N4115594 .top Venta del Gimenado (Torre Pacheco) 30S E670576 N4181000 .rui Venta del Gorro (Garbajosa) 30T E548182 N4543713 .top 392 Venta del Herrero (Almodovar del Campo) 30S E371887 N4260959 .rui Venta del Hoyo (Toledo) 30S E408255 N4417838 .rui Venta del Marqués (Chirivel) 30S E562575 N4160863 .rui Venta del Molinillo (Almodovar del Campo) 30S E376997 N4270162 Venta del Molinillo (Valdemorillo) 30T E409937 N4488285 .rui Venta del Montón de Tierra (Córdoba) 30S E350473 N4199144 Venta del Moral (Caravaca de la Cruz) 30S E569302 N4205988 Venta del Moral (Palenzuela) 30T E404259 N4663137 .top Venta del Moral o Poyo (RibaRoja de Turia) 30S E709126 N4372146 Venta del Olivo (Cieza) 30S E632778 N4242131 Venta del Pajazo (Mira, Cuenca) 30S E628510 N4381054 .rui Venta del Palmar (Écija) 30S E300479 N4150007 Venta del Piojo (Unzué) 30T E610815 N4723430 Venta del Promutor (Toledo) 30S E413125 N4417050 .rui Venta del Puerto (Almansa) 30S E679439 N4299243 Venta del Puerto (Balconchán) 30T E627293 N4546508 Venta del Puerto de la Mala Mujer (Hellín) 30S E629803 N4246630 .rui Venta del Puñal o de Santo Domingo (Ledanca) 30T E513841 N4523268 Venta del Rebollar (Soto de Cerrato) 30T E380029 N4645574 .rui Venta del Relator o Rebollar (Requena) 30S E673820 N4370255 .rui Venta del Rey (Rotglá y Corbera) 30S E710969 N4320340 Venta del Río (Alía) 30S E298201 N4372014 .top Venta del Río (Álora) 30S E348754 N4077524 .top Venta del río de las Yeguas (La Roda) 30S E341274 N4118255 .rui Venta del río Guadalmez (Conquista) 30S E369616 N4255766.rui Venta del río Huerva (Villareal de Huerva) 30T E646090 N 4564340 Venta del Rincón (Chinchilla de MonteAragón) 30S E616292 N4310021 Venta del Sarmiento (Villarrubia de Santiago) 30S E470667 N4423766 .rui Venta del Sastre (Villafranca de Ebro) 30T E697755 N4604075 .des Venta del Sot de la Dona Morta (Vilagrassa) 31T E338045 N4611362 Venta del Villar de Cecilia (Villamanrique) 30S E499255 N4253290 Venta del Vizcaíno o de Santa Luísa (Lebrija) 30S E233973 N4088242 Venta Dos Hermanas o del Puerto (Adamuz) 30S E366642 N4227219 .rui Venta Domingo Pérez (S.DomingoCaudilla) 30T E385147 N4432056 .des Venta Estivel (Toledo) 30S E403304 N4416366 Venta Inestrosa (Córdoba) 30S E361193 N4179316 Venta la Barona (Vall d'Alba) 30T E750074 N4450332 .rui Venta la Pelejana (Vall d’Alba) 30T E749843 N4453788 Venta los Arcos (Mairena del Alcor) 30S E254658 N4139672 .top Venta Martín (Almadén de la Plata) 29S E755147 N4189361 .rui Venta Minateda (Hellín) 30S E621340 N4259967 .rui Venta Navajunda (Adamuz) 30S E365044 N4221244 .rui 393 Venta Nueva (Albacete) 30S E457457 N4146026 Venta Nueva (Chinchilla de MonteAragón) 30S E615042 N4288007 .rui Venta Nueva (La Campana) 30S E287896 N4154168 .rui Venta Nueva (Cariñena) 30T E651262 N4582309 .des Venta Peromingo (Carmona) 30S E252953 N4142119 .rui Venta Quemada (Cúllar) 30S E547702 N4159418 .rui Venta Quemada (La Peza) 30S E468057 N4123697 .top Venta Quemada (Siete Aguas) 30S E680402 N4369318 Venta Real (Villar del Pedroso) 30S E296976 N4377804 .top Venta Ronquera (Carmona) 30S E257976 N4144394 Venta Tejada (Brazatortas) 30S E374842 N4266015 .rui Venta Tejada (Fonelas) 30S E483937 N4138028 .rui Venta Toledillo (Espelúy) 30S E426195 N4210160 Venta Vieja (del Bellaco) (Turleque) 30S E439195 N4384150 .rui Ventas de Cacín (Moraleda de Zafayona) 30S E411186 N4116805 .rui Ventas de Cáparra (Guijo de Granadilla) 29T E747072 N4450141 .rui Ventas de Diezma (Nambroca) 30S E420662 N4401027 .rui Ventas de Estavillo (Armiñón) 30T E511452 N4730567 .rui Ventas de San Pedro (Albacete) 30S E598828 N4309462 .rui Ventas de Torreblanca (Sevilla) 30S E243026 N4141597 .rui Ventas de Velasco (Gomecello) 30T E285277 N4544129 Ventas del Espiritu Santo (Madrid) 30T E444169 N4475852 .top Ventas del Puente o del Puerto (Teruel) 30T E668627 N4463516 Ventas de la Siete Carreras (S.Pedro de Rozados) 30T E269832 N4517872 Ventas de las Herrerías (Alcuescar) E736305 N4338505 .rui Ventas Nuevas (Villanueva de Córdoba) 30S E366895 N4242164 .rui Villaverde (Robledo) 30S E555012 N4294592 .top Villayuda o la Ventilla (Burgos) 30T E446462 N4688135 .rui Zarzuela Vieja (Navalcarnero) 30T E418926 N4457191 .des