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Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México a partir de las presidencias de Castillo y López Obrador

García Marín, Ignacio

Abstract

La presente investigación analiza la reciente trayectoria democrática del Perú y México para el período 2018-2024, adoptando un enfoque institucionalista. Parte desde un estudio del régimen presidencial y del sistema de partidos, destacando la importancia de la interacción entre estas variables para comprender el funcionamiento del sistema político. Asimismo, se evalúa el desempeño de los poderes ejecutivos durante este período, identificando en el caso peruano un distanciamiento cada vez mayor entre la presidencia y el congreso, mientras que en México se observa una disminución en la autonomía y el control político. El estudio confirma una erosión democrática en ambos contextos, caracterizada por un protagonismo acentuado de la jefatura del Estado, sin obviar la corresponsabilidad del legislativo y del sistema de partidos en esta tendencia. Finalmente, se resalta la limitada tradición democrática de ambos países y la reaparición de patrones autoritarios previos al período democrático, en un entorno marcado por altos niveles de violencia, represión, corrupción y bajo compromiso por la democracia por parte de sus jefes de Estado.

Full text

305 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México a partir de las presidencias de Castillo y López Obrador Presidentialism and Erosion of Democracy. A Comparative Study of Peru and Mexico from the Presidencies of Castillo and López Obrador Ignacio García Marín1* RESUMEN La presente investigación analiza la reciente trayectoria democrática del Perú y México para el período 2018-2024, adoptando un enfoque institucionalista. Parte desde un estudio del régimen presidencial y del sistema de partidos, destacando la importancia de la interacción entre estas variables para comprender el funcionamiento del sistema político. Asimismo, se evalúa el desempeño de los poderes ejecutivos durante este período, identificando en el caso peruano un distanciamiento cada vez mayor entre la presidencia y el congreso, mientras que en México se observa una disminución en la autonomía y el control político. El estudio confirma una erosión democrática en ambos contextos, caracterizada por un protagonismo acentuado de la jefatura del Estado, sin obviar la corresponsabilidad del legislativo y del sistema de partidos en esta tendencia. Finalmente, se resalta la limitada tradición democrática de ambos países y la reaparición de patrones autoritarios previos al período democrático, en un entorno marcado por altos niveles de violencia, represión, corrupción y bajo compromiso por la democracia por parte de sus jefes de Estado. *1 Español. Doctor en Gobierno y Administración Pública, Universidad Complutense de Madrid. Profesor de la Universidad de Alcalá (UAH). Madrid, España. Ignacio.garcia- [email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2754-1934 Artículo REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | pp.305-334 DOI: 10.29344/07196458.36.3974 Fecha de recepción: 19/11/2024 · Fecha de aceptación: 27/06/2025 · Fecha de publicación: 31/07/2025 Palabras clave: democracia, presidencialismo, relaciones ejecutivo – legislativo, Perú, México. 306 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García ABSTRACT This study analyzes the recent democratic trajectory of Peru and Mexico for the period 2018-2024, adopting an institutionalist approach. It starts with a study of the presidential regime and party system, highlighting the importance of the interaction between these variables in understanding the functioning of the political system. Likewise, the performance of the executive powers during this period is evaluated, identifying in the Peruvian case an increasing distance between the presidency and the congress, while in Mexico a decrease in autonomy and political control is observed. The study confirms a democratic erosion in both contexts, characterized by an accentuated prominence of the head of state, without ignoring the co-responsibility of the legislature and the party system in this trend. Finally, the limited democratic traditions of both countries and the reappearance of authoritarian patterns prior to the democratic period are highlighted in an environment marked by high levels of violence, repression, corruption, and low commitment to democracy on the part of their heads of state. Keywords: Democracy; Presidentialism; Executivelegislative relations, Peru, Mexico. 307 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | Introducción Entre 1979 y 1991 casi todos los regímenes autoritarios de América Latina transitaron a la democracia liberal. Aun con sus diferencias institucionales, del sistema de partidos y de tradición democrática, los procesos fueron consolidándose, abriendo una nueva etapa política en la región. Hubo, sin embargo, dos casos excepcionales. Por un lado, el Perú inició una senda de autoritarismo competitivo con la llegada de Alberto Fujimori en 1990 y su autogolpe exitoso de 1992. Recuperó la institucionalidad democrática en 2001, luego de su huida del país. Por otro lado, México fue el último país de la región en abandonar el autoritarismo, debido en gran medida a una lenta y dirigida transición a la democracia que puede considerarse finalizada en el año 2000, tras la primera victoria opositora en elecciones presidenciales bajo la Constitución de 1917. Ambos sistemas se establecieron bajo dos sistemas políticos muy diferentes, enfocándose el país norteamericano en una desconcentración del poder ejecutivo y en la pérdida de sus facultades metaconstitucionales, resultando en un renovado y equilibrado escenario. En el caso peruano, se reinició la competitividad electoral con un sistema de partidos de muy baja institucionalización, amplificando las tendencias parlamentarizadoras de su constitución y el potencial protagonismo de su congreso, además de diversas reformas constitucionales. No obstante, lejos de una creciente calidad democrática y de una consolidación del nuevo orden político, en ambos casos se ha asistido a episodios autoritarios desde la presidencia, ya fuera mediante el fallido autogolpe de Pedro Castillo en 2022 o la progresiva concentración del poder político y de abiertas amenazas a opositores e instituciones del Estado durante la presidencia Andrés Manuel López Obrador. Asimismo, diversas instituciones internacionales de análisis de la democracia han recogido, para el período de estudio, una degradación en su desempeño, englobándolos en categorías de ausencia de democracia1. Motivo de ello, la presente investigación trata de responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué incidencia ha tenido el diseño institucional del ejecutivo y legislativo en la regresión democrática en 1 Es el caso de Democracy Index, Freedom House y V-Dem. 308 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García el Perú y México durante el período 2018-2024? Para ello, se analiza el régimen presidencial de cada uno de los estudios de caso, para, a continuación, dar paso al sistema de partidos y al rol que han jugado los legislativos en su relación con el ejecutivo. Posteriormente, se examinan los intentos presidenciales de acrecentar el poder político y cómo se sitúan ambos casos con respecto a la literatura. La investigación parte de la siguiente hipótesis: en el Perú y en México el incremento del autoritarismo entre 2018 y 2024 ha respondido, parcialmente, al escaso compromiso democrático de los presidentes junto a un diseño institucional que limita el control político por parte del Congreso, lo que ha derivado en una apreciable degradación de la calidad democrática y a un poder ejecutivo más autoritario. En consecuencia, la presente investigación asume una interpretación institucionalista y formal, tratando de analizar la actuación de las instituciones políticas previamente mencionadas en el declive democrático producido en los últimos años y con base en la metodología empleada por diversos autores institucionalistas (Garcia Holgado, 2023; Huber, 2023). Esto es, un enfoque centrado en las reglas formales e informales para el estudio comparado entre sistemas políticos, concretamente en lo referente a la trayectoria democrática. Para ello, es necesario un análisis del diseño normativo, el rol jugado por las organizaciones partidarias, la relación entre los poderes del Estado y, por supuesto, el compromiso democrático que el jefe del Estado -entre otrosdespliegue. En consecuencia, la presente investigación analiza y compara el régimen presidencial, la relación entre los poderes del Estado, el sistema de partidos y el compromiso democrático jugado por los jefes de Estado ante las instituciones que podían desarrollar mecanismos de control horizontal. No se olvida el papel desempeñado por la violencia, corrupción y crimen organizado en ambos países, así como de la tendencia global de estancamiento, cuanto no declive, de la calidad democrática. Sin embargo, se considera que, tanto en el Perú como en México, parte de la explicación ante el declive democrático provendría por una autocratización del sistema político y, en concreto, del funcionamiento de los poderes ejecutivo y legislativo, como otras investigaciones señalan para la región (Campos Bernal, 2023; Freidenberg y Saavedra Herrera, 2020). De igual manera, ambos estudios de caso han destacado por un creciente debilitamiento de la autonomía del poder judicial; injerencia 309 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | presidencial tanto en el legislativo como en órganos autónomos; empleo de retórica populista por parte de sus presidentes ante la crítica opositora o el intento de control político; así como por una escasa trayectoria democrática que ha venido acompañada recientemente por su deterioro. Se estaría pues, ante una selección por “variación controlada de casos” (Coller, 2005). El presidencialismo como Forma de Gobierno Una de las principales decisiones en todo proceso constituyente reside en la elección de la forma de gobierno, ya que condiciona la base del régimen político al establecer las principales facultades constitucionales de cada uno de los poderes del Estado, la relación entre éstos y, por supuesto, los mecanismos en caso de conflicto o de control político. Esta decisión trascendental no ha estado exenta de debate. Por parte del parlamentarismo, tradicionalmente se ha destacado su capacidad para propiciar la representación plural de la sociedad, dada la necesaria mayoría legislativa para la confianza y mantenimiento del ejecutivo (Linz, 1990; Mainwaring y Shugart, 1997). De este modo, el parlamentarismo sitúa teóricamente al legislativo como eje del régimen político, dada la atribución de éste para nombrar o cesar al titular del gobierno mediante sendas mociones de confianza y censura, respectivamente, así como su capacidad para controlar y determinar la permanencia del ejecutivo (García Roca, 2016). Sin embargo, un punto negativo que suele destacarse es que la dependencia política del ejecutivo sobre el legislativo puede crear inestables y breves gobiernos (Nohlen, 2013), especialmente en los habituales sistemas multipartidistas con gobierno dividido (Cheibub, 2007). A consecuencia de ello, en el siglo pasado se llevaron a cabo reformas constitucionales encaminadas a una racionalización (Aragón Reyes, 2002), principalmente a partir de las experiencias de Alemania y España (Fernández Miranda, 2010). Ejemplo de ello, la moción de censura se volvió constructiva, por lo que la oposición debe presentar un candidato alternativo al presidente y, por supuesto, ganar esta segunda votación (art. 67 LF; art. 113 CE). Del mismo modo, las legislaciones han tendido a recoger limitaciones temporales en cuanto a la presentación de mociones de censura; el legislativo no puede cesar a los ministros, reforzándose así el carácter solidario del gobierno pero 310 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García también, la preeminencia del presidente, dada su responsabilidad política ante las cámaras; además de establecerse la libre disposición del jefe de gobierno de convocar anticipadamente elecciones legislativas (art. 115, CE), pudiendo marcar tácticamente la agenda política a los demás actores. Por tanto, la tarea de control político recae principalmente en el parlamento, y la responsabilidad política en el gobierno, en concreto en su presidente, ya que la Jefatura del Estado ostenta, en términos generales, un carácter simbólico y representativo, sea hereditaria o no. Así, el jefe del Estado español tiene como actos debidos, sin autonomía para su ejercicio, la sanción y promulgación de leyes (art. 91, CE); el nombramiento de cargos propuestos por los poderes del Estado (arts. 62, 100, 122-124, 159-160, CE); y expedir los decretos provenientes del gobierno (art 62, CE), entre otros. Es pues, una forma de gobierno donde la acción política es protagonizada por dos principales instituciones: el parlamento y el jefe de gobierno, los cuales han de contar, al menos de inicio, con un acuerdo mayoritario en la cámara para el establecimiento de la legislatura. Diferente es el presidencialismo. En esta forma de gobierno se incentiva desde su propio diseño orgánico la separación entre el legislativo y el ejecutivo: hay una elección específica para los integrantes de cada poder y su permanencia en el cargo es, salvo juicio político o vacancia, independiente el uno del otro. Motivo de ello, y a diferencia nuevamente del parlamentarismo, se fomenta la estabilidad política del ejecutivo (Lanzaro, 2012) en detrimento de la compartición del programa de gobierno. Asimismo, el ejecutivo es monista por la unificación en una sola persona de la jefatura del Estado y del gobierno, el cual es electo de manera directa por la ciudadanía. Habitualmente es acompañado de uno o varios vicepresidentes, los cuales van en la misma boleta electoral que el candidato a la presidencia; las elecciones tienen un plazo fijado en la constitución, lo que constituye un límite a la duración de los mandatos presidenciales, pero también una provisión que poco tiene que ver con las legislaturas flexibles del parlamentarismo; en muchas ocasiones, las elecciones tienen una segunda vuelta o balotaje, favoreciendo la agregación de intereses y electores en torno a dos candidaturas finales. 311 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | Precisamente por el carácter predominante del presidente de la república son frecuentes los límites a la reelección. Es habitual que, o bien sólo se pueda reelegir por una ocasión (Argentina, Estados Unidos), o bien, que además no lo pueda ser de manera inmediata, caso del Perú, Chile y Uruguay. Por el contrario, en México no se reconoce la posibilidad de reelección presidencial (art. 83, CPEUM). Asimismo, una diferencia importante entre el presidencialismo y el parlamentarismo son las prerrogativas legislativas del jefe del Estado y su gobierno. En este sentido, destacan las facultades de veto u observación, inexistentes en los parlamentarismos. La observación puede ser total o parcial, siendo en algunos casos superada por el legislativo en una nueva votación y, en otras, por la mera sanción y promulgación por parte del presidente del Congreso, luego de la previa votación favorable de la cámara. Supone, en todo caso, una clara facultad negativa, al entrar, el jefe del Estado, en la parte final y decisiva del proceso legislativo. Por otro lado, los presidentes tienden a contar con ciertas facultades en su capacidad de emitir decretos, destacándose las cesiones legislativas en numerosos ordenamientos, caso del Perú; o de emergencia y excepción de manera extendida. Naturalmente todo acto político está supeditado al ulterior control del legislativo y, en última instancia, de los correspondientes tribunales. Sin embargo, y dada la separación entre legislativo y ejecutivo, así como de la proliferación del multipartidismo, la oposición no siempre logra articular mayorías parlamentarias para su revisión o sustitución legislativa. De igual modo, en los sistemas presidenciales las medidas de control político hacia el ejecutivo son menores en cuanto a su reconocimiento jurídico y/o a su alcance (Sartori, 1994). Numerosos regímenes no reconocen la interpelación parlamentaria (caso de México) y los informes de gobierno suelen tener un papel muy secundario en la agenda legislativa y política (Nino, 1992). Dada la importancia que puede tener el Congreso para entender el poder constitucional de los presidentes, debe diferenciarse entre los gobiernos divididos y los gobiernos unificados. En los primeros, el oficialismo se encuentra en minoría parlamentaria, lo cual puede bloquear, ralentizar u obstruir la agenda del gobierno y el empleo de sus facultades constitucionales (Payne, 2006). En el segundo, el ejecutivo cuenta con mayoría en el congreso, favoreciendo su tarea legisladora, 312 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García permanencia en el cargo y reducir el control político. No obstante, es importante destacar las variaciones que hay dentro de cada forma de gobierno. El Presidencialismo Peruano: ¿un Semipresidencialismo Agravado? En efecto, un ejemplo de variante y que tiende a la convergencia entre el presidencialismo y el parlamentarismo es el caso peruano, el cual supone una parlamentarización de su sistema político (García Belaunde, 2009; García Marín, 2023a). El jefe de Estado es electo para un período de cinco años, siendo concurrente la primera vuelta con las elecciones legislativas. En caso de que ningún candidato obtenga la mayoría absoluta en esta primera vuelta, se acude al balotaje a los 30 días siguientes de la proclamación pública de los resultados de la primera vuelta. Desde la recuperación de la democracia en 2001 ningún presidente ha logrado anticiparse a la segunda vuelta y tampoco la reelección, pues los presidentes peruanos han padecido una fuerte crisis de valoración social durante su ejercicio, dejándoles en una situación de escasa competitividad electoral en posteriores elecciones. El jefe de Estado es acompañado por dos vicepresidentes en la boleta electoral, hecho que les confiere cierta legitimidad y visibilidad electoral. Sin embargo, la constitución los relega a un rol secundario con muy escasas atribuciones. A ello súmese que en la práctica política tienden a ser opacados tanto por el presidente de la república como por otros miembros del poder ejecutivo, por lo que no debe resultar extraño que los vicepresidentes puedan compatibilizar el cargo con el escaño o incluso con la dirección de una embajada, dada su invisibilidad política. Uno de los elementos claramente parlamentarizadores y que subraya la especificidad del presidencialismo peruano es la existencia del Presidente del Consejo de Ministros (PCM), habitualmente denominado en el país ‘premier’. Esta figura, que requiere del necesario concurso de la jefatura del Estado y del Congreso para su asunción y confirmación en el cargo, tiene como tarea principal la de coordinar a los ministros bajo un programa de gobierno que, en términos idea- 313 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | listas, debe ser consensuado entre los dos poderes del Estado. Goza de mayores atribuciones constitucionales que los vicepresidentes, así como de cierto protagonismo en la agenda política. Sin embargo, su rol dependiente de las mayorías parlamentarias, así como del propio jefe del Estado ha llevado a que los premieres a menudo sean cargos prescindibles por crisis y tensiones políticas entre ejecutivo y legislativo, siendo tu posición débil y coyuntural. Prueba de ello, la permanencia en el cargo de los premieres en el período 2001 – 2021 ha sido de 12.7 meses en promedio (García Marín, 2023b). Esta inestabilidad y elevada rotación en el cargo tiene su origen en la posibilidad, por parte del legislativo, de la presentación de una moción de censura, la cual, si es ganada por la cámara, supone una crisis total de gabinete, lo que conlleva la salida de todos sus miembros. Asimismo, la existencia de la interpelación parlamentaria y la facilidad para la creación de comisiones de investigación han derivado a menudo en la amenaza de presentación de mociones de censura o bien, en la salida preventiva de los premieres ante probables derrotas legislativas. La composición parlamentaria desde 2001 ha dibujado habituales minorías oficialistas, por lo que las facultades de control político por parte de la oposición han sido de relativo éxito, resultando los premieres en demasiadas ocasiones las primeras víctimas de los choques entre oficialismo y oposición. El ejecutivo cuenta, no obstante, con una facultad constitucional que pudiera servir de freno ante el uso elevado de la moción de censura a los PCM: la disolución congresual anticipada (art. 134, CPP). Nuevamente, se trata de una medida propia de regímenes parlamentarios, ya que constituye una clara intromisión ejecutiva en el legislativo, suponiendo una clara amenaza a la estabilidad y permanencia de los diputados. Su uso se habilita a partir de una segunda moción de censura exitosa a premieres en un mismo período presidencial y siempre y cuando no transcurra el último período legislativo del mismo. Es decir, dentro de los primeros cuatro años. Dada la elevada volatilidad electoral del sistema político y de la debilidad de las organizaciones partidarias, es una auténtica advertencia a las curules, ya que es muy probable que un adelanto electoral les deje sin su escaño. Desde 2001 solo en una ocasión fue llevado a cabo por un jefe de Estado: Martín Vizcarra en 2019, resultando en efecto en un parlamento compuesto por una 320 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García Congreso. No fue el caso de Castillo, líder izquierdista -algo relativamente novedoso en el paísque fue vacado de la presidencia tras su fallido golpe de Estado en diciembre de 2022 y sustituido por su primera vicepresidenta, Boluarte. Sin embargo, ha de enfatizase la amenaza existente en el sistema político peruano a la interrupción o quiebre del orden democrático. Castillo intentó emular el autogolpe de Fujimori tras el que instauró un autoritarismo competitivo en los años 90 (Levitsky y Cameron, 2003; Levitsky y Way, 2002; Tanaka, 2015) con su misma disolución anticipada del Congreso e intervención del poder judicial. La falta de apoyos políticos, sociales y de las fuerzas de seguridad del Estado llevaron al rápido fracaso de este, aunque también mostró una regionalización y polarización creciente del sistema político. Tras una rápida vacancia, fue sucedido por Boluarte. Su gobierno, aunque con el objetivo inicial de mantener la institucionalidad democrática y de adelantar elecciones generales con el propósito de renovar las instituciones y de recuperar la legitimidad social, cayó igualmente en numerosos actos autoritarios y de violación de derechos humanos. Ejemplo de ello fueron los asesinatos y fuerte represión a manifestantes por toda la geografía del país que protestaron por el desempeño y descrédito de las principales instituciones del Estado y la no celebración de elecciones anticipadas, como se anunció. México: ¿Regreso al Pasado Autoritario? El caso de México igualmente se identifica un creciente autoritarismo desde la jefatura del Estado y del incremento de la violencia. No puede hablarse de vacancias ni de significativas rotaciones de miembros del gabinete. El sistema de partidos, aun estando en transformación o reacomodo, no destaca por su fraccionalización, ni por marcada volatilidad, desnacionalización o transfuguismo. Sí destaca en cambio por una creciente polarización y choques entre oposición y oficialismo, con tendencia a la hegemonía partidaria por parte de MORENA dada su mayoría calificada a partir de septiembre de 2024. Sin embargo, y volviendo la mirada al anterior de sexenio, en julio 2018 se llevaron a cabo las elecciones federales que dieron la presidencia a Andrés Manuel López Obrador y a su alianza electoral ‘Juntos haremos historia’ (el oficialista MORENA más PT y Encuentro Social) 321 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | la mayoría absoluta en las dos cámaras. La oposición, reunida en diversas coaliciones (Por México al Frente y Todos por México), cosechó discretos resultados, tanto a nivel de presidencia como del congreso, lo que generó un nuevo sistema de partidos con MORENA como fuerza dominante, y donde este dominio nacional se fue trasladando, de manera paulatina, a las elecciones subnacionales posteriores y a la federal de 2024. Este nuevo escenario trajo consigo situaciones similares al período previo a 1997, a pesar de que se trató del cuarto presidente electo democráticamente bajo la constitución de 1917 y de la tercera fuerza política en ganar la elección. Así, se recuperó el gobierno unificado con mayoría cualificada para poder reformar la constitución sin contar con las minorías opositoras, se deshicieron reformas en diversos ámbitos que fueron aprobadas en el pasado a través de acuerdos multipartidistas y se reinició la práctica presidencial de señalar, acosar y criticar a los principales opositores políticos al nuevo ejecutivo (Beck et al., 2020; Hernández Rodríguez, 2023), incluyendo a todo tipo de movimientos sociales y de la sociedad civil (Beer, 2021). Precisamente, el discurso presidencial puede sin duda catalogarse como populista (Loaeza, 2021) y profundamente autoritario, dado el esquema binario establecido entre oficialismo y pueblo vs oposición y oligarquía corrupta. De igual modo, se continuó con la militarización de la seguridad pública, hecho ya iniciado en las dos anteriores administraciones; se añadieron funciones civiles al ejército, caso de la construcción de obra pública y la gestión de aduanas; y se implementó un uso partidista y poco transparente de la consulta ciudadana como mecanismo decisor para el presidente. Por ejemplo, se decidió por votación popular la cancelación del nuevo aeropuerto capitalino que estaba en construcción o la investigación por corrupción de los anteriores presidentes de la república, hechos que, aun careciendo de elementales mecanismos de competencia e información electoral y de validez constitucional, se llevaron a cabo. Asimismo, el país se encuentra ante la mayor ola de violencia de su historia, siendo el crimen organizado el protagonista de ello y exhibiéndose una evidente incapacidad del Estado para frenarlo. El asesinato de periodistas, políticos, mujeres, agentes sociales o líderes indígenas es relativamente frecuente, en ocasiones con la aquiescencia del aparato público. 322 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García Por otro lado, López Obrador contó con importantes poderes metaconstitucionales como el dominio sobre su organización partidaria (Beck et al., 2020; Bruhn, 2021) y la inexistencia de verdaderos frenos y contrapesos en las demás instituciones del Estado, incluyendo a los poderes legislativo y judicial. En efecto, el liderazgo presidencial sobre MORENA es tan elevado que ningún candidato subnacional ni autoridad orgánica contradice lo expuesto por él (Vidal de la Rosa, 2019), incluyendo los ataques a la prensa y oposición. La personificación del partido en torno al presidente es similar al de la época autoritaria, siendo su imagen empleada habitualmente en comicios municipales o reconociéndose los candidatos como “lopezobradoristas más que morenistas” (Bruhn, 2021; Hernández Rodríguez, 2023; Vidal de la Rosa, 2019). Asimismo, la sólida mayoría en el legislativo ha impedido al Congreso fungir como un verdadero contrapeso, ya que contó con suficiencia parlamentaria para aprobar cualquier legislación ordinaria, además de anular medidas de control político. Para la reforma constitucional, y en el período 2018-2021, le bastó con ampliar la coalición al Partido Verde, lo que se tradujo en la desaparición de un órgano constitucional autónomo (INEE, de evaluación educativa), la creación de una fuerza paramilitar (Guardia Nacional) o la instauración de la revocatoria de mandato al llegar al ecuador del sexenio entre otras. A todo ello es necesario sumar la selección de funcionarios para los órganos constitucionales autónomos y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de perfiles marcadamente cercanos a él y en demasiadas ocasiones sin credenciales profesionales, lo que ha resultado en un claro debilitamiento institucional y en una reconcentración del poder político en la presidencia (Hernández Rodríguez, 2023; Loaeza, 2021). También pueden destacarse los intentos de eliminar el organismo autónomo encargado de celebrar y gestionar los procesos electorales en el país (INE) con el fin de volver a la situación previa a su creación: que sea el propio ejecutivo el encargado de organizar, contabilizar y publicitar los resultados electorales, incluyendo la elección presidencial. Súmese la inconstitucional injerencia en procesos electorales subnacionales; y la abierta crítica a la vacancia a la que fue sometido Pedro Castillo luego de su intento fallido de golpe de Estado en el Perú, así como de ofrecerle asilo político. 323 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | Por tanto, durante la presidente de López Obrador se produjo un discurso marcadamente iliberal, un uso partidario y faccioso de numerosas instituciones del Estado, y una concentración del poder político que parcialmente se correspondió con lo vivido en el período del partido único, apoyado en gran medida por su amplia mayoría legislativa y su liderazgo carismático, así como por la verdadera ausencia de pesos y contrapesos en el Estado en un entorno de generalización de la violencia. Véase la siguiente gráfica para comprobar la progresiva pero sostenida erosión democrática en ambos estudios de caso. Gráfico 1 Calidad de la democracia, 2018-2023 Fuente: elaboración propia con base en Democracy Index, 2018-2023. Democracia Plena: valores entre 8.01 y 10; Democracia con fallas, entre 6.01 a 8.00; Régimen Híbrido, entre 4.01 y 6.00; Régimen Autoritario: entre 0 y 4.00. Presidencialismo, autoritarismo y ¿vuelta al pasado reciente? Los casos del Perú y México muestran una interesante paradoja: la llegada a un presidencialismo de creciente autoritarismo, pero con características y coyunturas disímiles que recuerdan a su pasado y bajo situaciones sociales diferentes, aunque con estados disfuncionales. En efecto, ambos regímenes se encuentran en una situación de erosión democrática, aunque con integridad electoral y competencia partidaria. A ello, súmense el intento presidencial de concentrar el poder y de 324 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García limitar a las demás instituciones del Estado bajo muy diferentes sistemas de partidos, configuraciones del presidencialismo e incomparables situaciones de gobernabilidad y estabilidad política. Esta tesitura reabre el debate sobre la idoneidad de esta forma de gobierno bajo situaciones de enfrentamiento entre oficialismo y oposición y de limitada trayectoria democrática, como los primeros estudios críticos del presidencialismo en América Latina ya señalaron (Linz, 1990; Linz y Valenzuela, 1994, 1997). Para estos autores, la clave residía en la carencia de mecanismos institucionales que resolvieran rápida y pacíficamente los inevitables choques que pudieran producirse entre los poderes del Estado. En los casos aquí analizados, ha de destacarse el uso elevado del juicio político para deponer a presidentes en el Perú como si de una moción de censura se tratara, por lo que, al menos hasta ahora, no se cumpliría esta limitación ‘linziniana’ del presidencialismo en América Latina, aunque sí en sus resultados. En el caso mexicano, no existe una mayoría opositora en el legislativo y su conflictiva relación se debe, en mayor medida, a una gradual laminación desde la presidencia hacia los mecanismos horizontales de control político y de la separación y división de los poderes del Estado. Es más, ambos casos analizados han de relacionarse en mayor medida con la literatura existente en torno al sistema de partidos como variable a considerar a la hora de analizar las relaciones entre el ejecutivo y el legislativo en el presidencialismo (Chasquetti, 2001; Lanzaro, 2001, 2012; Levitsky y Cameron, 2003; Mainwaring, 1993b, 1993a; Mainwaring y Shugart, 1997). Estos autores, más allá del análisis de facultades constitucionales, se centraron en la importancia de la existencia o no de gobiernos divididos, del sistema de partidos y de la capacidad de incidencia del ejecutivo en la actividad legislativa. De igual modo, la generación de coaliciones y compromisos (Albala, 2009; Albala, 2016; Reniú y Albala, 2012) matizó el análisis del poder presidencial y de la separación de los poderes, reforzando la variable partidaria para su entendimiento. En este sentido, ha de advertirse que el disfuncional sistema de partidos peruano ha limitado la capacidad del legislativo para operar con normalidad, derivando en una cámara de escasa legitimidad social y con dificultad para pergeñar coaliciones, tanto oficialistas como opositoras, pero a menudo con una actitud abiertamente hostil contra 325 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | el ejecutivo, como sucedió durante el mandato de Castillo, pero que viene sucediendo desde al menos al menos la presidencia de PPK en 2016. A ello, súmese que los gabinetes peruanos han sido escasamente partidistas, habiendo una muy elevada proporción de ministros sin adscripción partidaria (más del 70% entre 2001 y 2024 (Corvetto, 2014; García Marín, 2024), lo que además va en contra de la evidencia para otros sistemas presidenciales, caso de Corea del Sur o Estados Unidos (Lee, 2025) y recordando las tesis primigenias de fuerte separación de poderes bajo esta forma de gobierno. De igual manera, tanto para México como para el Perú, los cargos ministeriales no fueron empleados como promoción de prometedoras carreras políticas, lo que pudo deberse al elevado protagonismo de los presidentes sobre sus gabinetes o a la creciente concentración del poder político en si figura, lo cual nuevamente va en contra de la evidencia para otros sistemas políticos presidenciales (Albala et al., 2024; Huertas-Hernández et al., 2024). Es, por tanto, la inexistencia de un sistema de partidos una variable que podría explicar, parcialmente, la dificultad para generar una normalidad en las relaciones entre ambos poderes, así como la facilitadora de que lleguen a la presidencia de la república candidatos con escaso bagaje político, bajos vínculos programáticos y estructuras partidarias caracterizadas por su debilidad e intereses patrimonialistas. No es algo novedoso en el país, ya que la llegada de Fujimori en 1990 se produjo bajo un escenario relativamente similar: crisis de los partidos políticos tradicionales y victoria de un outsider con discurso antipolítico e iliberal (Levitt, 2012). Sí es sorprendente en cambio que, a pesar de que entre 2001 y 2016 el país contó con cierta cooperación entre poderes y relativa estabilidad política (García Marín, 2021), la tendencia de los últimos años es crecientemente autoritaria y conflictiva, provocando ingobernabilidad y verdaderas amenazas a la continuidad democrática. México muestra de igual modo una creciente degradación institucional. De la cooperación que existió entre 1997 a 2018, con marcado protagonismo del legislativo en algunos períodos (últimos años de la presidencia de Fox o acuerdos multi-partitos en el sexenio de Peña Nieto) se ha pasado a la clásica y advertida situación de gobierno unificado, donde el ejecutivo supera su lógica constitucional y recentraliza el sistema político. Por si fuera poco, los ataques presidenciales a opo- 326 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García sitores, sociedad civil, medios de comunicación e instituciones del Estado no encontraron freno durante el sexenio pasado, llevando al país a una creciente autocratización. La existencia de una mayoritaria coalición oficialista en el Congreso de la Unión no fue suficiente para desalentar el autoritarismo presidencial, sino más bien la promotora para la recuperación de los poderes metaconstitucionales que empoderan al presidente y que le pueden hacer entender que legitiman su actuar. Estos dos casos, por tanto, cuestionan la consolidación democrática que la región ha experimentado de manera generalizada, recuperando las pulsiones autoritarias centradas en la figura del presidente y poniendo en cuestión la importancia de la existencia de coaliciones para la compartición de la agenda de gobierno -caso de Méxicoo de la existencia efectiva de mecanismos horizontales de control político -caso del Perú. Quizá, hubiera que recuperar algunas de las críticas que parten del origen del presidencialismo, dada la variabilidad regional de esta forma de gobierno a partir de su base: la problemática existencia de dos legitimidades separadas de raíz (legisladores vs presidente) y la separación de poderes, desincentivando con ello la cooperación entre poderes y la búsqueda de acuerdos. De igual manera, debieran enmarcarse ambos estudios de caso en la reciente literatura sobre erosión democrática más que en abruptas rupturas del orden democrático. En efecto, como destaca Pachano, la erosión democrática se trata de un proceso político “que requiere de explicaciones diferentes a las referidas al golpe de Estado y que se encuentran tanto en las causas, como en las consecuencias y, sobre todo, en las diversas formas que adopta el régimen político que nace a partir de esas decisiones o de esas disposiciones normativas” (Pachano, 2021, p. 194-195). Así, se estaría ante una progresiva pérdida de calidad democrática sin un claro punto de quiebre, alcanzándose un estado no democrático, pero por diferentes vías y causas. Tanto el Perú como México, pueden encajar en este proceso de deterioro paulatino de la democracia, siguiendo su propia senda, pero con elementos en común, tal y como se ha expuesto en esta investigación. Ejemplo de ello, Merino (2023), Jaramillo (2023) y Barrenechea y Vergara (2023) para el Perú y Loaeza (2021), Hernández Rodríguez (2023) y González Rincón y García Marín (2025) para México dan algunas claves sobre este deterioro institucional y el protagonismo por parte de los poderes 327 REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS N°36, 2025 | | ISSN 0719-644X | ISSN 0719-6458 en línea | del Estado en la erosión democrática, y que irían a su vez en consonancia con otras investigaciones actuales (Levitsky y Loxton, 2018; Levitsky y Ziblatt, 2018). Conclusiones Los casos del Perú y México recuperan el debate en torno al presidencialismo y su idoneidad bajo entornos multipartidistas en América Latina (Linz y Valenzuela, 1997; Mainwaring, 1993b; Nohlen, 2013); los efectos de las coaliciones y de la compartición del gobierno (Albala, 2009; Albala, 2016; Reniú y Albala, 2012); de la trayectoria democrática como elemento resiliente ante procesos de declive democrático (Levitsky y Loxton, 2018; Levitsky y Ziblatt, 2018); o la literatura existente en torno al sistema de partidos y su influencia en el juego de las relaciones ejecutivo – legislativo más allá de las mayorías (Chasquetti, 2006; Loaeza, 2013). Tanto en el Perú como en México se asiste a una creciente degradación democrática donde la jefatura del Estado está desempeñando un rol protagonista y las oposiciones son incapaces o insuficientes para reconducir las crisis políticas. En el caso peruano, Castillo abiertamente atentó contra la institucionalidad vigente y sin que el Congreso fuera capaz, tanto antes como después, de presentarse como una institución creíble y a la altura de las circunstancias, todo lo contrario. El congreso peruano ha jugado un rol desestabilizador, con actitud obstruccionista desde al menos 2015, lo que también podría llevar al debate sobre la calidad democrática del Perú post-fujimorista o la compartición de culpas sobre la preocupante trayectoria política del país. Con respecto a México, se identifica una concentración paulatina del poder político bajo la figura presidencial y de partido hegemónico, buscando en paralelo una implantación oportunista de mecanismos de democracia directa por encima de las instituciones del Estado no dominadas por el oficialismo desde el argumento de dar voz al Pueblo, ayudado por una oposición impopular sin poder real de obstrucción ni veto. Sin embargo, y como se ha comentado previamente, ambos estudios de caso parten desde importantes diferencias institucionales, de mayorías políticas y de efectos derivados del choque entre poderes, pero con 328 Presidencialismo y erosión de la democracia. Un estudio comparado de Perú y México | García una similar regresión democrática, donde destaca el rol del ejecutivo en esta ola de erosión democrática. Asimismo, se exhibe un incremento de la violencia -generalizada en el caso mexicano-, de la corrupción pública y de la aparente incapacidad del Estado para hacer frente a estas tesituras. Por tanto, ¿qué factores institucionales podrían estar determinando esta coyuntura de regresión bajo diferentes escenarios? Aparentemente, el diseño constitucional sí estaría jugando un papel destacable, ya fuera como facilitador -Méxicoo como incendiario -Perúasí como la propia configuración del presidencialismo, provocando mayor inestabilidad -Perúo facilitando la concentración del poder -México-, aunque sin olvidar la falta de trayectoria democrática o la cultura política como variables a considerar en futuras investigaciones. Referencias Albala, A. (2009). Coaliciones gubernamentales y régimen presidencial incidencia sobre la estabilidad política, el caso del Cono Sur (1983-2005). Documentos CIDOB. América Latina, (29). https:// www.cidob.org/publicaciones/coaliciones-gubernamentalesregimen-presidencial-incidencia-sobre-estabilidad Albala, A. (2016). Presidencialismo y coaliciones de gobierno en América Latina: Un análisis del papel de las instituciones. Revista de Ciencia Política (Santiago), 36(2), 459-479. https://doi.org/10.4067/S0718-090X2016000200003 Albala, A, Clerici, P. y Olivares, A. (2024). 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