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La cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica. Entre el interregno hegemónico y la multipolaridad

Cabrera García, Ada Celsa; Crivelli Minutti, Eduardo; LO BRUTTO, GIUSEPPE; Domínguez-Martín, Rafael; Paz Juárez, Dulce Grabiela; Muhr, Thomas Gerhard Erich; Salazar Pozo, Juan Pablo; Vadell, Javier Alberto; Buscema, Carmelo; Macciani, Camila; Corrado, Al

Abstract

El régimen de ayuda y cooperación internacional apuntaló la hegemonía de los Estados Unidos desde finales de la Segunda Guerra Mundial, bajo una lógica vertical entre donantes y receptores que corre de Norte a Sur. Dicho régimen disciplinar y realmente antidesarrollista se ha visto contestado en lo que va del siglo XXI por la consolidación de un régimen internacional de cooperación Sur-Sur promovido por China y otras potencias emergentes. En este panorama de competencia estratégica entre el hegemón en declive, Estados Unidos, y China en su desarrollo pacífico se puede entrever el surgimiento y coexistencia de un nuevo orden mundial que trastoca los procesos de cooperación internacional incluidos como recurso de poder blando en las relaciones económicas y geopolíticas internacionales.Este libro, producto de las reflexiones de distintos autores latinoamericanos y europeos, busca contribuir al debate de la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica entre Estados Unidos y China. Se distinguen dos grandes propuestas analíticas planteadas por los autores del volumen, aquellas que ubican la discusión en torno al interregno de una posible transición hegemónica y las que, al cuestionar el concepto occidental de hegemonía, proponen que se trata de un trayecto hacia un mundo multipolar presidido por un tipo de globalización más incluyente. La obra es la octava de la serie crítica promovida por la Red Iberoamericana Académica de Cooperación Internacional (RIACI), en conjunto con el Grupo de Investigación en Cooperación Sur-Sur e Integraciones Regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo (GICSS-REEDES), y se publica en coedición entre el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (ICSyH-BUAP), México, y la Universidad de Cantabria (UC), España.

Full text

yyy0gf kvqt kcn0wpkecp0gu KUDP"; 9: / : 6/ 3; 246/ ; 6/ 9 VJ GOC<"I VS. "MEUC. "LDHJ . "3ME. "3HRE. "3ML 36"Ö 978-84-19024-94-7_cubierta.indd 1978-84-19024-94-7_cubierta.indd 1 30/1/25 12:3930/1/25 12:39 Coordinadores Ada Celsa Cabrera García Eduardo Crivelli Minutti Rafael Domínguez Martín Giuseppe Lo Brutto Autores Ada Celsa Cabrera García Eduardo Crivelli Minutti Rafael Domínguez Martín Giuseppe Lo Brutto Alessandra Corrado Camilla Macciani Thomas Muhr Javier Vadell Carmelo Buscema Eduardo Crivelli Minutti Juan Pablo Salazar Dulce Gabriela Paz Juárez LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN TIEMPOS DE COMPETENCIA ESTRATÉGICA ENTRE EL INTERREGNO HEGEMÓNICO Y LA MULTIPOLARIDAD BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA M a . L iLia C ediLLo R aMíRez Rectora José ManueL aLonso oRozCo Secretario General Giuseppe Lo BRutto Director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” UNIVERSIDAD DE CANTABRIA ÁnGeL pazos CaRRo Rector siLvia taMayo Haya Secretaria General BeLMaR GÁndaRa sanCHo Directora de la Editorial de la UC andRés Hoyo apaRiCio Director de la colección Sociales BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN TIEMPOS DE COMPETENCIA ESTRATÉGICA ENTRE EL INTERREGNO HEGEMÓNICO Y LA MULTIPOLARIDAD Ada Celsa Cabrera García Eduardo Crivelli Minutti Rafael Domínguez Martín Giuseppe Lo Brutto Coordinadores BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA INSTITUTO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES “ALFONSO VÉLEZ PLIEGO” UNIVERSIDAD DE CANTABRIA - EDITORIAL UC La cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica. Entre el interregno hegemónico y la multipolaridad La obra fue dictaminada por especialistas en la modalidad de pares ciegos, por lo que cumple con estándares de calidad académica. Primera edición, 2024 D.R. © Los autores D.R. © Benemérita Universidad Autónoma de Puebla 4 Sur 104, Col. Centro Histórico, Puebla, Pue. C.P. 72000 Teléfono (222) 229 55 00 www.buap.mx Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” Av. Juan de Palafox y Mendoza 208, Centro Histórico C.P. 72000, Puebla, Pue. Tel. (222) 229 55 00, ext. 3131 www.icsyh.com D.R. © Editorial de la Universidad de Cantabria Avda. de los Castros, s/n, 39005 Santander (España) Edf. Tres Torres, Torre C, pl. –1 ISNI: 0000 0005 0686 0180 www.editorialuc.es [email protected] ISBN: -BUAP978-607-5914-80-0 (BUAP) ISBN: -Editorial Universidad de Cantabria-: 978-84-19024-94-7 [RÚSTICA] 978-84-19024-95-4 [PDF] D.L.: SA 44-2025 DOI -EUC-: https://doi.org/ 10.22429/Euc2024.028 Este libro es el n. 79 de la colección Sociales de la EUC que obtuvo el certificado CEA/APQ de calidad en edición académica, promovido por UNE y avalado por ANECA y FECYT, con mención de internacionalidad en 2018 y ha sido renovado en 2023. Coordinación editorial: Margarita Muñoz Loyola Corrección: Adolfo Durán Sánchez, Elias Martínez Bello, Eduardo Crivelli Minutti Formación | digitalización: Abraham Zajid Che | Manuel Ángel Ortiz Velasco Portada: Julio Broca Hecho en España - Made in Spain Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio, sin la anuencia por escrito de los titulares de los derechos. Índice Introducción: cooperación y competencia, entre el interregno hegemónico y la multipolaridad Ada Celsa Cabrera García Eduardo Crivelli Minutti Rafael Domínguez Martín Giuseppe Lo Brutto La democracia como arma de poder blando en la competencia estratégica entre Estados Unidos y China Rafael Domínguez Martín La nueva gobernanza de la migración: un análisis del papel de la cooperación gubernamental y no gubernamental en la redefinición de las relaciones capitalistas raciales Alessandra Corrado Camilla Macciani Recuperar la política de Cooperación Sur-Sur: una periodización decolonial Thomas Muhr BRICS plus: el choque de las globalizaciones en un sistema multicéntrico Javier Vadell La relevancia geopolítica de los hemisferios en las dinámicas de ascenso y de superación del neoliberalismo Carmelo Buscema 9 17 54 79 109 127 www.editorial.unican.es América Latina y el Caribe frente a los BRICS plus en el interregno del sistema mundial Eduardo Crivelli Minutti Giuseppe Lo Brutto Financiarización de la ayuda europea en Latinoamérica: los casos de Perú y Ecuador Juan Pablo Salazar Empresas con capital mayoritariamente público de China y la Cooperación Sur-Sur en el actual contexto de caos sistémico Ada Celsa Cabrera García Dulce Gabriela Paz Juárez 147 174 205 9 Introducción: cooperación y competencia, entre el interregno hegemónico y la multipolaridad Ada Celsa Cabrera García Eduardo Crivelli Minutti Rafael Domínguez Martín Giuseppe Lo Brutto Luego de cinco siglos de predominio de Europa en el moderno sistema mundial, tras la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos se convirtieron en una potencia hegemónica que logró recentrar las dinámicas económicas y políticas del mundo en el Norte del continente americano (Dehio, 1948). El viejo sistema de equilibrio de poder europeo fue sustituido por un nuevo modelo americano de cooperación internacional para el desarrollo que fue instrumental en la consolidación del orden hegemónico estadounidense, sobre todo al impulsar un conjunto de prácticas de naturaleza económica para conseguir fines políticos; es decir, la paz y la armonía mundial, o bien, al revés, un entramado de acciones políticas desplegadas con fines económicos, como la valoración de la acumulación capitalista en la búsqueda del desarrollo económico, presentado como un objetivo universalmente deseado (Buscema, 2020). Para ello, los estadounidenses promovieron la conformación de una serie de organizaciones internacionales de carácter financiero y político, como el Fondo Monetario Internacional, el Grupo del Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas, entre otras, dotadas de todo tipo de instrumentos financieros de carácter concesional y un complejo sistema de monitoreo y evaluación. Sin embargo, desde el último cuarto del siglo XX, la promesa de desarrollo mundial comenzó a desvanecerse y con ello el mundo volvió a entrar a la dinámica competitiva de antaño (Crivelli, Martínez y Tello, 2023). Distintos autores coinciden en que este nuevo panorama responde al declive relativo de la hegemonía mundial de los Estados Unidos en un contexto más amplio de crisis y cambios sistémicos en la economía y la política global (Hobsbawm, 1995; Wallerstein, 2003; Chomsky, 2016). La ausencia relativa de una potencia central parecía llevar a un nuevo equilibrio de poder con otra jerarquía en condiciones de anarquía (Waltz, 1979). En esas condiciones, las instituciones y los regímenes internacionales se comprendían como facilitadores de un nuevo orden de liberación comercial (Ikenberry, 2012) que favorecía los procesos de cooperación internacional en un www.editorial.unican.es 16 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Hirst, Monica et al. (2024). América Latina y el Sur Global en tiempos sin hegemonías. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, 136, 133-156. Hobsbawm, Eric J. (2019 [1995]). Historia del siglo XX, 1914-1991. México: Crítica. Ikenberry, G. John (2012). Liberal Leviathan: The Origins, Crisis, and Transformation of the American World Order. New Jersey: Princeton University Press. Keohane, Robert O. (1984). After hegemony, Cooperation and Discord in the World Political Economy. New Jersey: Princeton University Press. Keohane Robert O. y Nye Joseph Jr. (1988). Poder e interdependencia, la política mundial en transición. Buenos Aires: GEL. Kennedy, Paul (1998[1987]). Auge y caída de las grandes potencias. Barcelona: Plaza & Janés. Kindleberger, Charles (1969). American business abroad. Six lectures on direct investment. Yale: Yale University Press. Krasner, Stephen D. (1982). Structural causes and regimes consequences: regimes as intervening variables. International Organization, 2(36):185-205. 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Norton & Company. 17 La democracia como arma de poder blando en la competencia estratégica entre Estados Unidos y China Rafael Domínguez Martín1 Introducción2 El objetivo de este capítulo es analizar el uso instrumental del concepto de democracia en sus distintos tipos ideales –procedimental y sustantiva, minimalista y maximalista, liberal y social, realista/deliberativa e ideal/participativa (Gutmann, 2007)– como arma de poder blando de los regímenes de cooperación internacional para el desarrollo liderados por Estados Unidos y China en su competencia estratégica. Para ello, se recurre a una familia de marcos teóricos cuyo común denominador es la teoría crítica, a partir de un enfoque interdisciplinar que toma en cuenta y pone a dialogar los aportes recientes de la ciencia política, la filosofía moral y política, la sociología política y económica, la geoeconomía economía política internacional, la historia económica y de las ideas y las relaciones internacionales. En cuanto a las fuentes, se triangulan los informes occidentales sobre la situación internacional de la democracia (procedentes de organismos oficiales y sus think tanks asociados) con investigaciones de grupos de la sociedad civil de Estados Unidos que se ocupan de la salud democrática de ese país, así como los documentos del Consejo de Estado y el Ministerio de Exteriores de la República Popular de China, de la China Society for Human Rights Studies y de la China Foundation for Human Rights Development, 1 Catedrático de Historia e Instituciones Económicas del Departamento de Economía de la Universidad de Cantabria y profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca. Coordinador del Grupo de Investigación en cooperación Sur-Sur e integraciones regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo E-mail: [email protected] 2 Este trabajo es una versión anotada y actualizada al 20 de junio de 2024 de una ponencia que se presentó sobre la misma temática en el I Congreso Internacional de Gobierno y Relaciones Internacionales: “Hacia una nueva era de la democracia. Perspectivas y retos contemporáneos”, en la Universidad La Gran Colombia (Bogotá), en septiembre de 2023. www.editorial.unican.es 18 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica dos instituciones que representan respectivamente el grupo de investigación académico y la organización de la sociedad civil más importantes de China sobre democracia y derechos humanos. La hipótesis general del trabajo es que el discurso de la democracia (y los derechos humanos) se ha convertido en un recurso de poder y contrapoder clave en la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, contribuyendo al desgaste y vaciado del concepto de democracia y la concepción asociada de los derechos humanos. La recomendación principal que se deriva del análisis es que los países de América Latina deben permanecer vigilantes con las deficiencias y limitantes que presentan los dos modelos de democracia en competencia y aprender de los logros y deficiencias (y de los progresos y retrocesos en la garantía de derechos), que uno y otro han protagonizado. El capítulo se estructura como sigue. En la primera sección se aborda la crisis contemporánea de la democracia occidental y sus raíces profundas. A continuación, se estudia la propuesta de Coalición de las Democracias para aislar a China, lanzada por el presidente Joe Biden, que toma como modelo exportable la democracia procedimental estadounidense, centrado en los derechos civiles y políticos, a pesar de la profunda crisis institucional que atraviesa ese sistema político en la actualidad. En tercer lugar, se analiza la respuesta doctrinal de China al uso geopolítico de la democracia, a partir del concepto whole-process people’s democracy con el que China reivindica su concepción sustantiva de la democracia que funciona, como mecanismo integrador del derecho al desarrollo y de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. El capítulo cierra con las conclusiones y unas reflexiones finales sobre el papel de la democracia en los países de la Unión Europea y América Latina, con un llamamiento al no alineamiento activo para esta última región, a fin de experimentar con democracias más participativas, incluyentes y garantistas de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales que el modelo de democracia (procedimental y minimalista) en crisis de los países occidentales. 1. Democracia en crisis autoinducida Según el V-Dem Institute (2024), un centro sueco de investigación independiente, financiado por el Banco Mundial, el nivel de democracia que el ciudadano medio global disfrutaba en 2023 se redujo a niveles de 1985. Desde 2022, hay más “autocracias cerradas” que “democracias liberales”3 por primera vez en más de dos décadas; el 71% de la población 3 China sería una de las 33 “autocracias cerradas” existentes en 2023, “sin elecciones multipartidistas para el ejecutivo; ausencia de componentes democráticos fundamentales como libertad de expresión, libertad de asociación, y elecciones libres y justas”. Estados Unidos, a su vez, estaría entre las 32 “democracias liberales”, caracterizadas por tres elementos: “requisitos de democracia electoral se cumplen; limitaciones al ejecutivo por el judicial y el 19 la democracia como arma de poder blando… mundial estaría viviendo en regímenes autocráticos; y el número de países que en 2023 oscilaron hacia el autoritarismo (43) duplicó con creces el de países que se movieron hacia la democracia (18) (V-Dem Institute, 2024: 9). La regresión de la democracia es especialmente intensa en Europa Oriental, Asia Central y Asia del Sur, mientras en América Latina y el Caribe la democracia parece recuperarse (V-Dem Institute, 2024), tras el constante retroceso que se produjo desde 2007, según la organización intergubernamental vinculada a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, International IDEA (2022). Con independencia de estas diferencias geográficas, las perspectivas de la democracia no parecen halagüeñas. En una encuesta realizada en 30 países (representativa de 5.500 millones de personas) por la Open Society Foundations (2023), del magnate George Soros, el apoyo a la democracia como mejor forma de gobierno es significativamente menor entre la población de 18 a 35 años (57%) que en la franja mayor de 56 años (71%), lo que arroja dudas sobre el futuro de la democracia. Por su parte, la consultora finlandesa sobre megatendencias, SITRA, afirma en su último informe que “en muchas democracias bien establecidas, los ideales y principios democráticos están siendo cuestionados y las prácticas autoritarias se están aplicando tanto en Europa como en los Estados Unidos” (Dufva y Rekola, 2023: 36). Diversos analistas toman como punto de partida próximo de la regresión democrática global la crisis financiera del Atlántico Norte de 2007-2008 (Öniş, 2017; Youngs, 2023). Por aquel entonces, el gran politólogo argentino, Guillermo A. O’Donnell, todavía encontraba razones para un “cauto optimismo” sobre la crisis de la democracia, que –según él– estaban atravesando los países ricos por “dificultades inevitables y autoimpuestas” y las “democracias de más baja calidad” o “autoritarismos electorales” de los países en desarrollo (O’Donnell, 2007: 5, 9). Sin embargo, en la actualidad, el pesimismo se multiplica como nota dominante entre la mayor parte de los observadores de la democracia. Así, la filósofa francesa habermasiana Emilie Prattico describe las transformaciones de la esfera pública interna que han puesto en cuestión la legitimidad de la democracia occidental en los últimos años: La proliferación de noticias falsas y la firme reticencia de Facebook y Twitter a interferir en su regulación han amenazado a las bases racionales de la deliberación democrática; el repudio de la experticia así como el denominado rechazo del elitismo han debilitado el potencial de la deliberación para ayudarnos a alcanzar las mejores decisiones posibles; los escándalos legislativo; junto con la protección de libertades civiles e igualdad ante la ley” (V-Dem Institute, 2023: 12; V-Dem Institute, 2024: 17). En el ranking del índice de democracia liberal que elabora ese think tank, China estaría situada en el decil más bajo, mientras Estados Unidos en el segundo decil más alto, aunque en proceso de autocratización entre 2012 y 2022 (V-Dem Institute, 2023: 42-43). www.editorial.unican.es 20 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica de Cambridge Analytica han sacado a la luz la manipulación de las redes sociales a escala global en el contexto de las elecciones estadounidenses y el referéndum del Brexit; un nuevo marco de cuestiones raciales que pretende tener en cuenta los efectos duraderos y no resueltos de la colonización y la esclavitud, provocados por la implacable brutalidad policial y los crímenes de odio en todo el mundo; la represión violenta de protestas pacíficas en países que se suponía eran faros de libertad. División, insultos a países enteros, opresión brutal y ataques personales se han convertido en la moneda del discurso político, y para algunos, son una moneda corriente (Prattico, 2022: 2-3). En el contexto latinoamericano, donde las bases de la democracia representativa (elecciones libres, libertades civiles y políticas, y derecho de ciudadanía) son más débiles como ya señaló O’Donell (2007: 8), debido a “los efectos malignos de la pobreza persistente, la profunda desigualdad, las deficiencias del Estado y la muy extendida corrupción”, la anterior Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, la expresidenta de Chile Michelle Bachelet (2022), denunció los ataques contra los órganos de gestión electoral, los tribunales constitucionales, los medios de comunicación y las instituciones nacionales de derechos humanos. A ello habría que añadir el recurso al lawfare (con el último caso en Guatemala) y las nuevas técnicas de golpe de Estado parlamentario y las de toda la vida (el último golpe cívico-militar en Perú) contra gobiernos o candidatos de signo progresista (Domínguez, 2020; Internacional Progresista, 2023; Mejía y Jaramillo, 2023; Katz en Insuasty, 2022), más el asalto a las principales instituciones de Brasil, en enero de 2023, cuando partidarios del presidente saliente irrumpieron en la Cámara de Diputados e intentaron invadir el Palacio de Planalto que alberga la sede el poder Ejecutivo en Brasilia4. Pero lo sucedido en Brasil fue la repetición de lo que pasó antes en Washington y que, en palabras de Bachelet (2022), hace parte del “manual del gobierno autoritario”. La crisis contemporánea de la democracia, entendiendo por democracia la centralidad del sufragio y los partidos políticos (Urbinati, 2016), procede, pues, de Estados Unidos y la Unión Europea, al punto que es en esos países centrales donde se empieza a hablar sobre “el fin de la democracia” (Prattico, 2022: 2). Al menos tres elementos apuntan en esa dirección: i) el asalto al Capitolio de enero de 2021 dirigido por el candidato perdedor de la contienda electoral presidencial y calificado por el politólogo de Harvard, Steven Levitsky, como un “autogolpe de Estado”5; ii) el intento de golpe de Estado protagonizado por el grupo 4 Véase el asalto a la sede de los tres poderes de Brasilia de 2023. https://elpais.com/internacional/2023-0108/cientos-de-partidarios-de-bolsonaro-invaden-el-congreso-de-brasil.html 5 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55568588. El internacionalista argentino, Juan Gabriel Tokatlian (2023: 37), describe así el autogolpe: “un levantamiento organizado y deliberado, instigado por el presidente Trump, incuestionado por su gabinete, avalado por un amplio grupo de legisladores republicanos, activado por supremacistas blancos, neonazis, milicias antigubernamentales, grupos de extrema derecha, fundamentalistas 21 la democracia como arma de poder blando… terrorista de extrema derecha, Unión Patriótica, en Alemania en diciembre de 2022, que tenía planeado también el asalto al Bundestag6; y iii) la existencia en la Unión Europea de siete gobiernos donde la extrema derecha, gobierna en solitario o en coalición (Desmonts, 2023) con los “conservadores radicalizados” (Strobl, 2023) o en proceso de “ultraderechización” (Forti, 2024: 73), que, como en Estados Unidos, tienden a culpar a las víctimas de las políticas neoliberales (destacadamente a los inmigrantes) de todo lo que causa el malestar social, sean los bancos, la globalización o los medios de comunicación (Forti, 2024; Iber, 2024). Como señala la especialista india en economía geopolítica, Radhika Desai (2022: 170), “Estados Unidos y las democracias occidentales están siendo asaltadas por una combinación tóxica de desigualdad, pobreza, desconfianza, división social y desafección política y polarización”. De todas estas amenazas para la democracia, la Comisión Europea elige el aumento de las desigualdades (interpersonales, intergeneracionales y espaciales) como determinante de la pérdida de confianza en la democracia liberal, descrita en estos términos: La privación de derechos, el creciente descontento y la falta de una agenda positiva se combinan en una erosión de la confianza en las instituciones públicas, la polarización y un mayor atractivo de los movimientos extremistas, autocráticos o populistas… En la Unión Europea, algunos de los requisitos básicos para una democracia que funcione se ven afectados. Esto es visible a través de los desafíos al Estado de Derecho y una ciudadanía silenciosa cada vez mayor, por ejemplo, una disminución constante de la participación electoral en muchos Estados miembros tanto en las elecciones nacionales como en las europeas, o la creciente falta de interés en la vida democrática en general… La personalización de la política, con líderes políticos considerados más importantes que los partidos políticos, también está en aumento. La polarización del debate político y la sensación de aislamiento se ven amplificadas por la manipulación y la desinformación, la dinámica de grupo en las redes sociales o el sesgo algorítmico. Además, los lugares que se sienten abandonados alimentan la desconexión y el descontento” (European Commission, 2023: 20). Pero, con su pretensión anacrónica de crear un “súper-Estado neoliberal europeo” guardián de una ortodoxia en retroceso a nivel mundial (Streeck, 2020: 223), la Comisión Europea se queda en las apariencias (el aumento de las desigualdades). Las instituciones europeas no abordan las causas profundas de la actual crisis de la democracia religiosos y movimientos conspirativos, [que] ratificó lo que había sido evidente durante años: los estadounidenses no parecen compartir un destino común. Esto no es temporal: es estructural y producto de una compleja red de fenómenos sociales, económicos y políticos. Un trauma se cierne sobre el país, y esto no es culpa de Pekín, sino de los propios estadounidenses”. 6 https://www.bbc.com/news/world-europe-63885028. www.editorial.unican.es 22 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica sobre la que tanto pensadores progresistas (Son, 2018) como conservadores (de Benoist, 2011) están de acuerdo. Me refiero a la incompatibilidad de la ontología neoliberal dominante (el individuo atomizado que maximiza su interés propio) con la democracia deliberativa (que presupone la existencia de ciudadanos que comparten una comunidad para el logro del bien común)7. Es “el eclipse de la subjetividad democrática por la subjetividad capitalista” (Son, 2018: 40) o lo que otros analistas del neoliberalismo denominan “la reconfiguración de nuestras subjetividades” por medio de epistemologías disciplinarias que conciben al individuo como empresa (Springer, Birch y McLeavy, 2016: 7; ver también O’Neill y Weller, 2016). Según el experto en teoría e historia de la democracia, Kyong-Min Son (2018: 41), “cuando la subjetividad capitalista abruma y reemplaza a su contraparte democrática, constituye una amenaza para la democracia más fundamental que cualquier deficiencia institucional particular”. A partir del análisis de la democracia en la obra de Friedrich A. Hayek, este profesor de la Universidad de Delaware concluye que el funcionamiento exitoso del capitalismo “crea problemas que no se pueden abordar en sus propios términos, con su tendencia oligárquica a recompensar a unos pocos a expensas de los muchos y su incapacidad para satisfacer demandas que no pueden ser reducidas a necesidades exclusivamente materiales” (Son, 2018: 56). La subordinación de la subjetividad democrática (las libertades civiles y políticas) al mercado (la libertad de empresa), mediante una democracia limitada o un régimen autoritario, está en la raíz del pensamiento neoliberal del trío de los Nobel: Hayek, Milton Friedman y, sobre todo, James Buchanan8 (Hayek, 1960; Friedman y Friedman, 1980 y 2002; Buchanan, 1982; Miller, 2010; Caldwell y Montes, 2015; Farrant y Tarko, 2019). Un pensamiento donde se encuentran las causas profundas de la crisis de la democracia que prestigiosas politólogas como la italiana Nadia Urbinati (2019) y economistas políticos como el norteamericano Thomas Palley (2023) coinciden en identificar con las políticas neoliberales. Tales políticas se implantaron tras las recomendaciones de la Comisión Trilateral –una iniciativa no gubernamental del banquero David Rockefeller– para acabar con el “exceso de democracia” mediante una “moderación en la democracia” 7 Habermas resume así el concepto de democracia deliberativa: “La mayor parte de las decisiones políticas son el resultado de procesos de negociación; y… las decisiones se alcanzan a través de compromisos que se negocian entre socios que ejercen el poder mediante concesiones recíprocas o beneficios compartidos…Además, cualquier desacuerdo en curso tiene lugar en el contexto de un consenso previo sobre los principios constitucionales que se generó a partir de las deliberaciones de una generación fundadora sobre cuestiones básicas de justicia. Este consenso de fondo debe ser regenerado por cada generación” (Habermas, 2022: xv). 8 En la reunión regional de la Sociedad Mont Pèlerin, celebrada en Chile en 1980, en plena dictadura de Pinochet, Buchanan (1982: 44) afirmó: “una estructura político-gubernamental que está limitada constitucionalmente a un radio de acción bien definido –aun si las decisiones gubernamentales se toman dentro de ese ámbito en forma no democrática– bien puede ser preferible a una estructura gubernamental abierta e ilimitada, en la cual las decisiones se tomen democráticamente (por mayoría legislativo-parlamentaria)”. 23 la democracia como arma de poder blando… (Crozier, Huntington y Watanuki, 1975: 113), es decir, se trataba de cortocircuitar las demandas crecientes de los trabajadores, los pobres y otros grupos marginados y cerrar, así, el “déficit de gobernabilidad” que atenazaba a los gobiernos de Estados Unidos y Europa Occidental poniendo en peligro la acumulación empresarial de las grandes corporaciones (Crozier, Huntington y Watanuki, 1975: 173; ver también Kiersey, 2016). Por tanto, la “erosión de la democracia”, inducida por el consenso de élite, se puede considerar “la precondición política necesaria para la implementación de la política económica neoliberal” (Hickel, 2016: 142). Este proyecto, que se implantaría en Occidente –y desde ahí en América Latina y África– por medio del Consenso de Washington durante las décadas de 1980 y 1990 (Palley, 2023), tendió a subvertir la democracia no sólo porque con su pulsión autoritaria tecnocrática excluyó del debate público las alternativas económicas (Hickel, 2016; Streeck, 2020), sino por los efectos que la globalización (como principal cambio institucional promovido por las políticas neoliberales contra la soberanía nacional) tuvo con el aumento de las desigualdades dentro de los países (Harris y Davidson, 2013; Hickel, 2016; Öniş, 2017). Los efectos sociales devastadores de las políticas económicas neoliberales (que en los países desarrollados explotaron a partir de la crisis financiera del Atlántico Norte de 2007-2008) hacen del proyecto de gobernanza neoliberal el verdadero responsable de la mutación de los partidos políticos tradicionales que está en la base de la erosión de la democracia occidental (Urbinati en Schuster, 2023a; ver también Gilman y Rahman, 2019). Para Urbinati, “la democracia está formada por ciudadanos que tienen una serie de derechos y que bregan por el mejoramiento de su vida” (Urbinati en Schuster, 2023a). En esta “democracia social”9, los partidos políticos son los mediadores de las demandas del electorado para sostener las protecciones de Estado del bienestar frente al control de las instituciones por parte de las minorías privilegiadas. Pero si la democracia no arroja resultados en forma de garantías de vida y trabajo dignos, entonces los ciudadanos empiezan a desconectarse de los partidos tradicionales y a perder confianza en la democracia, lo cual vale tanto para Europa (Urbinati, 2019) como para Estados Unidos (Gilman y Rahman, 2019). 9 El filósofo holandés Rob Riemen (2020: 3) define este concepto como la “esencia de la democracia” en términos de ideal moral y espiritual: “La verdadera democracia demanda una conciencia social; necesita ser una democracia social si esto es luchar contra los excesos del capitalismo y del liberalismo amoral, contra la desigualdad social y la injusticia”. El sociólogo económico alemán Wolfang Streeck (2020: 223) afirma, por el contrario, que la democracia no es un catálogo de valores: significa “instituciones que dan a los perdedores, tanto políticos como económicos, la oportunidad de organizarse para acumular, si no capital, entonces poder político y así forzar la atención de los ganadores”. Y desde la Organización No Gubernamental norteamericana Demos, se considera en la misma línea que “la democracia requiere condiciones socioeconómicas que desmantelen y prevengan las formas sistemáticas de exclusión y desigualdad” (Gilman y Rahman, 2019: 29). www.editorial.unican.es 24 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Primero en Estados Unidos, y luego en Europa y América Latina, las políticas económicas neoliberales (en muchos casos protegidas por dispositivos constitucionales o, en el caso de Estados Unidos, por la jurisprudencia del Tribunal Supremo) se han solapado con la implantación de una “democracia minimalista” (Urbinati, 2019: 70). En este tipo de democracia, el gobierno representativo, en vez de neutralizar al establishment, se presenta “como un compromiso entre el establishment y los gobernados” que queda sellado y formalizado por las elecciones (Urbinati, 2019: 70). Tal concepción minimalista de la democracia resulta “totalmente antidemocrática, ya que asume un dualismo fundacional que nunca se resuelve a través de la competición política”, la cual sólo parece ocurrir entre los pocos, mientras “el pueblo desempeña el papel externo de asentir o rechazar, precisamente como lo hacen en la democracia de audiencias” (Urbinati, 2019: 70). En efecto, en la democracia minimalista, ligada al neoliberalismo, los partidos pierden su función mediadora y son sustituidos por la “democracia de las audiencias”10. Esta transformación de los partidos en maquinarias puramente electorales es el terreno fértil para el florecimiento de los líderes populistas que erosionan todavía más la democracia (Urbinati 2019; Urbinati en Schuster, 2023a) y, en el caso latinoamericano, dinamitan el intento de los gobiernos progresistas de profundizar en su ampliación e inclusividad, mediante el reforzamiento de las garantías de cumplimiento de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (López, 2023). El problema es que, ahora, el intento de los socialdemócratas europeos (y de los demócratas norteamericanos) de corregir su inmenso error histórico de abrazar el neoliberalismo11, para retornar a los tiempos dorados del Estado del bienestar de la década de 1960, ya no tiene cabida ante un sistema político que ha cambiado profundamente, como consecuencia del proceso de financiarización capitalista (Palley, 2023) y, en la Unión Europea, por el avance paralelo de la integración del mercado único sin su correspondiente contrapeso político (Habermas, 2013). Semejante cambio se traduce en una radicalización de los conservadores y su acercamiento a la extrema derecha (Strobl, 2023), en un giro hacia el darwinismo social de estilo americano, que, bajo la ideología neoliberal de la meritocracia, atenta contra el contrato social basado en la inclusión y la cohesión social (Sandel, 2020; Strobl en Schuster, 2023b; Pelling, 2023). En América Latina, donde todavía están por colocar los cimientos del Estado del bienestar, la radicalización de los conservadores se está repitiendo con la irrupción de 10 “La democracia de las audiencias es un régimen de pleonexia de popularidad. Y esto significa que la victoria electoral en tal sistema es ante todo la victoria del líder y sus ‘expertos en medios’” (Urbinati, 2019: 175). 11 Como acaba de recordar Riemen: https://www.eldiario.es/cultura/rob-riemen-gran-estupidez-izquierdasido-aceptar-neoliberalismo-cat-insta_128_10519607.html. 25 la democracia como arma de poder blando… la extrema derecha de tintes neofascistas, que, siguiendo la estela del nefasto uribismo en Colombia –recuérdese que Uribe ganó las elecciones presidenciales en 2002 al frente de una coalición denominada Colombia Primero– y el trumpismo estadounidense (Domínguez, 2020; Hylton y Tauss, 2022; Katz en Insuasty, 2023), sólo pondrá palos a la rueda de la democracia participativa e incluyente que la segunda ronda de ejecutivos progresistas busca impulsar, en medio de tremendas dificultades internas y externas. En el plano interno, por las mayorías parlamentarias tan ajustadas que condicionan la acción transformadora de los gobiernos, y, en el frente exterior, por la presión internacional de Washington para alinear a sus aliados en la Nueva Guerra Fría contra China (López, 2023; Katz en Insuasty, 2023; Tokatlian, 2023). 2. La Coalición de las Democracias de Washington Todas estas contradicciones están presentes en la Alianza de las Democracias12 que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, lanzó como “Coalición de las Democracias” contra China en diciembre de 2021. Haciendo tabla rasa de un problemático pasado estadounidense de desestabilización de regímenes democráticos (en Guatemala, Irán, la República del Congo o Chile) y de los fracasos estrepitosos para promocionar la democracia por medio de intervenciones militares directas (Irak, Afganistán y Siria), que reconoce hasta el think tank que asesora al Congreso (Weber, 2024), el mandatario impulsó una Cumbre por la Democracia bajo el lema “renovar la democracia en casa y confrontar las autocracias en el exterior”13, en la que participaron 110 países, y anunció la Iniciativa Presidencial sobre Renovación Democrática para fortalecer la democracia a través de la cooperación internacional14. La cumbre suscitó múltiples críticas internacionales por su confusión estratégica y falta de claridad para interpretar las alianzas del Sur y Sudeste de Asia (Zeeshan, 2021; Seiko, 2022) y Europa del Este y Turquía (Goldgeier y Jentlenson, 2022), por las inconsistencias de la lista de invitados (el Brasil de Bolsonaro, la Filipinas de Duterte y el pre12 Se trata de un concepto acuñado por el Atlantic Council, el think tank de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Jain, Kroenig y Parello-Plesner, 2021), aunque también se puede citar como antecedente el informe del Halifax International Security Forum, una organización no gubernamental con sede en Washington para promover la cooperación internacional entre las democracias que organiza anualmente en Nueva Escocia el conocido como “Davos de la seguridad internacional”. En el referido documento se afirma que “las democracias necesitan reimaginar una alianza democrática y un sistema de asociación que funcione para su líder natural, que seguirá siendo Estados Unidos” (Shepherd, 2020: 62). 13 En el documento del Atlantic Council, se clasifican los países en tres grupos: democracias, resto del mundo y autocracias, etiqueta que ser reserva solo a China, Rusia, Irán y Corea del Norte (Jain, Kroenig y Parello-Plesner, 2021: 8). 14 https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2021/12/09/fact-sheet-announcing-thepresidential-initiative-for-democratic-renewal/. www.editorial.unican.es 32 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica A ello se une que la retirada de los derechos electorales a las personas encarceladas o con antecedentes penales (sobrerrepresentadas en las comunidades negras, latinas y los pueblos originarios)26 se ha multiplicado en numerosos estados en los últimos años. Según datos del Brenan Center for Justice (2024), en 12 estados las personas condenadas por delitos graves están privadas permanentemente del derecho al voto, en otros 12 están privadas del derecho al voto hasta que no cumplan totalmente su condena (incluidos los periodos de libertad provisional y a prueba) y en otro estado más si después de cinco años de libertad no son encarcelados por ningún delito, en 22 estados no pueden votar mientras estén en la cárcel, y sólo en tres estados los presos tienen sus derechos electorales garantizados27. Ciertamente, los estadounidenses gozan de más libertades civiles y políticas que los chinos, tal y como revelan los informes de Freedom House (2023: 31), que califica a China en el 9º puesto entre los peores países en cuanto al respeto de los derechos civiles y políticos, Human Rights Watch (2023), Amnesty International (2023), y, sobre todo, del Departamento de Estado, que etiquetó a China como “Estado autoritario” (State Department, 2022: 1)28. Pero Estados Unidos tiene el récord mundial absoluto de personas encarceladas (2,068,800), por delante de China (1,690,000), de modo que la tasa de encarcelamiento americana (639 personas por cada 100,000 habitantes), quintuplica la de China (120)29. La otra característica del disfuncional sistema democrático estadounidense es la baja confianza en el gobierno. Según la serie histórica del Pew Research Center (2023), hay una correspondencia directa entre la evolución del nivel de confianza y la democracia social: cuando ésta alcanzó su máxima expresión con el proyecto de la Gran Sociedad del presidente Lyndon B. Johnson, el 77% de los norteamericanos afirmaban confiar siempre o las más de las veces en el gobierno. Con la administración de Gerald Ford, por el tiempo en que Comisión Trilateral publicó su famoso informe, la confianza cayó al 35% y no volvió a superar el 50% desde entonces (con la excepción del año 2001, por el atentado de las Torres Gemelas). En las tres últimas administraciones (Obama, Trump y Biden), mien26 La tasa de encarcelamiento en prisiones federales y estatales en 2019 fue de 214 por cada 100,000 habitantes para los blancos, 525 para los latinos, 547 para los indios americanos y 1,096 para los negros. Ver https://www. prisonpolicy.org/graphs/prison_rates_by_race_2019.html. 27 Se calcula que, como consecuencia de estas leyes, más de 5 millones de personas son privadas del derecho al voto en algún momento de su vida. Dado el sesgo racial del sistema penal, la pérdida de ese derecho afecta desproporcionadamente a los afroamericanos (Williamson y Wright, 2020). 28 Frente a ellos, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas ha sido más benevolente, como evidencia la declaración de Bachelet tras su visita oficial a China en 2022. Véase, https://www.ohchr.org/en/statements/2022/05/statement-un-high-commissioner-human-rightsmichelle-bachelet-after-official. Cabe señalar que el Departamento de Estado retiró la calificación de Estado autoriario en su siguiente informe, aunque sin dejar de acusar al gobierno de Beijing de genocidio contra los uigures (State Department, 2023). 29 https://worldpopulationreview.com/country-rankings/incarceration-rates-by-country 33 la democracia como arma de poder blando… tras los restos de la democracia social fueron arrasados por la democracia minimalista, la confianza se hundió desde el 24% en 2008 hasta el 16% actual de 2023. Además, la confianza de los ciudadanos estadounidenses en su gobierno es una de las más bajas a nivel internacional. Según la encuesta en 28 países del Edelman Institute (2023: 43), la confianza en Estados Unidos está en el 42%, la décima más baja de la muestra, inferior a la de México (47%) y similar a la de Colombia y Brasil (42%). Este reducido nivel de la confianza se repite en la encuesta del Open Society Barometer, donde la confianza en que los políticos trabajen por los intereses generales es inferior en Estados Unidos (29%) a la media de 30 países (30%), sólo un punto por encima de Rusia (28%) e igual a la de Turquía (Open Society Foundation, 2023: 31), dos países considerados por el V-Dem Institute (2024) como autocracias cerradas o electorales respectivamente. Por último, el sistema político de Estados Unidos está plagado de instituciones obsoletas (Palley, 2023), expresivas de una “disfuncionalidad democrática que se manifiesta de diversas formas” (Gilman y Rahman, 2019: 5). Entre ellas destacan la falta de proporcionalidad del sistema electoral en la elección presidencial y del Senado, y la práctica del gerrymandering para la elección de los miembros de la Casa de Representantes, lo que, junto con las barreras sociales y raciales para poder votar, pone en cuestión uno de los elementos de la “democracia electoral” –la fase previa a la “democracia liberal” en el camino a la democratización–, que son las “elecciones justas”, según la definición del V-Dem Institute (2023: 12). El Colegio Electoral para la elección del presidente –una herencia del racismo de la Constitución americana, que permitió a los estados esclavistas contar a su población de esclavos, a razón de 3/5 por cada uno, para el cálculo de los electores del colegio–, desconecta la elección del voto popular, ya que da mucho peso a los estados rurales menos poblados. Así es como ganó Trump en 2016 (al conseguir 304 votos de los 538 del colegio), a pesar de quedar a casi 2.9 millones de votos populares de la candidata demócrata, y también Bush en 2000, con 500,000 votos menos que su oponente demócrata (Williamson y Wright, 2020). Esta falta de proporcionalidad del Colegio Electoral (donde el estado más poblado tiene un elector por cada 719,219 residentes y el menos poblado por cada 192,579) se reproduce de manera enormemente ampliada en la representación del Senado, donde cada uno de los 50 estados de la Unión cuenta con 2 senadores independientemente de su población, que oscila entre los casi 40 millones de California y los 576,000 de Wyoming (Williamson y Wright, 2020; Palley, 2023). Finalmente, el recurso al gerrymandering para las elecciones al Congreso (la delimitación artificial de circunscripciones electorales para diluir el voto de los pobres y las minorías) tiende a beneficiar sistemáticamente la elección de candidatos republicanos (Milanovic, 2016; Palley, 2023), pese a lo cual el Tribunal Supremo ha dictado una nueva sentencia aprobatoria de esta práctica filibustera en 2019 (Rucho vs Common Cause) (Gilman y Rahman, 2019). A ello se une además el insidioso sistema denominado prison-based gerrymandering, por el cual las personas encarceladas son censadas en la jurisdicción donde www.editorial.unican.es 34 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica se localizan las prisiones, lo que aumenta el peso electoral de esos distritos (zonas rurales y semi-rurales de mayoría blanca), a la vez que los convictos no pueden votar, lo que va en detrimento de las zonas urbanas multiétnicas de las que provienen la mayoría de los internos (Wright, 2019; Williamson y Wright, 2020; Brenan Center for Justice, 2024). En suma, para exportar la democracia americana habría que empezar a restaurar la confianza en el sistema en la propia casa, frente a los depredadores internos, que con la excusa de que “la riqueza compra el poder en nombre del orden han convertido la democracia en una plutocracia”, como dice Martin Wolf (2023), el columnista internacional más influyente del mundo occidental. Adicionalmente, será necesario promover la reforma del imperfecto sistema democrático y de defensa de los derechos humanos dentro de los Estados Unidos, incluyendo la ratificación en el Senado de las seis convenciones de Naciones Unidas al respecto que Washington sigue sin aprobar30. De lo contrario, el intento de vender su democracia en el exterior estará expuesto a la deslegitimación internacional por parte de lo que Estados Unidos etiqueta como autocracias. 3. China y la democracia que funciona Así, a raíz de la convocatoria de la Cumbre por la Democracia, China decidió pasar a la ofensiva diplomática con la publicación de un white paper sobre la democracia que funciona (SCIO, 2021b). Previo a la celebración de la segunda Cumbre por la Democracia, China dio a conocer el primer informe sobre el estado de la democracia en Estados Unidos (MFA, 2023a). En él se puede leer que “el círculo vicioso de las pretensiones democráticas, la política disfuncional y la división de la sociedad” se acentuó durante 2022, lo que revela un “fallo de gobernanza y defectos institucionales” (el documento llega a insinuar que “la democracia en Estados Unidos está en un serio riesgo de quiebra”), mientras que, según Beijing, Washington usa la democracia para “mantener su hegemonía por medio de la política de bloques” con “la falsa narrativa de ‘democracia versus autoritarismo’”(MFA, 2023a). La misma táctica se ha repetido, esta vez por partida doble, antes y después de la tercera Cumbre por la Democracia de marzo de 2024. Ello se constata en la publicación de sendos documentos sobre las amenazas a la libertad de expresión en Estados Unidos (debidas a la polarización política, la censura en los campus universitarios y de las redes sociales alternativas, la colobración entre las grandes empresas de internet y el gobierno 30 Además de la Convención de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (que firmó en 1977), la de Eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (1980), la de los Derechos de la infancia (1995), la de los Derechos de las personas con discapacidad (2009), y las tres que ni siquiera firmó: la Convención de la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y sus familias y la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas (Weber, 2024). 35 la democracia como arma de poder blando… para controlar la información y la promoción de la Internet Future Alliance para crear una confrontación geopolítica digital) y la ayuda exterior norteamericana para promover las revoluciones de los colores y los cambios de régimen en favor de la democracia a través de organizaciones como la National Endowment for Democracy (MFA 2024a y 2024b)31. Como se ha mencionado anteriormente, el intento de Estados Unidos de aislar a China, mediante la creación de la Coalición de las Democracias para contrarrestar el autoritarismo, fue precedido de la aprobación por parte del máximo órgano de la República Popular (el Consejo de Estado) del documento China: la democracia que funciona. Este informe parte del concepto de whole-process people’s democracy, aprobado en el 18 Congreso del Partido Comunista en 2012 (Zhu, 2022; Chang y Li, 2022; Yin, 2022; Boer, 2023; Cheng, 2023), que configura un “modelo de democracia socialista”, el cual integra la “democracia procedimental” orientada por procesos con la “democracia sustantiva” orientada por resultados (SCIO, 2021b: 1). Según el presidente y máximo líder de China, Xi Jinping, la democracia socialista “es la democracia en su forma más amplia, más genuina y efectiva” (Xi, 2022: 31). La democracia que funciona se atiene a procedimientos, con “un sistema de cooperación multipartidista y consultas políticas bajo el liderazgo del Partido Comunista de China” y otros ocho partidos existentes antes de 1949 (SCIO, 2021b: 12)32, pero no se concibe la idea de partidos de oposición: la dialéctica asiática no es hegeliana, sino de interdependencia yin/yang entre los opuestos, en orden a maximizar la armonía social. Se trata del ideal confuciano de gobernanza interiorizado por el Partido Comunista, “una organización pluralista compuesta de miembros seleccionados meritocráticamente entre diferentes grupos y clases y cuyo propósito es representar a todo el país” (Bell, 2015: 198; ver también Cheng, 2023)33. En la democracia socialista se enfatizan sobre todo los resultados, respecto a los cuales los dirigentes del Partido Comunista de China, elegidos por medio de la denominada “democracia interna” entre los 98 millones de afiliados (Chang y Li, 2022; Lawrence, 2024), son sometidos a un estricto sistema de reclutamiento me31 La National Endowment for Democracy, una institución privada, fue autorizada por el Congreso a partir de 1983 para recibir fondos federales (que actualmente proveen del 97% de la financiación) para promover de forma abierta lo que hasta ese momento había hecho la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de forma encubierta (Weber, 2024; MFA, 2024b). 32 Comité Revolucionario del Kuomintang Chino, Liga Democrática China, Asociación para la Construcción Nacional Democrática de China, Asociación China para la Promoción de la Democracia, Partido Democrático de los Campesinos y Trabajadores de China, Partido Zhi Gong de China, Sociedad Jiusan y Liga Democrática de Autogobierno de Taiwán (SCIO, 2021b). La representación de estos partidos y de los candidatos independientes en el Congreso Nacional del Pueblo supone el 30% de los 2, 980 diputados, frente al 70% de los del Partido Comunista (State Department, 2022). 33 El sistema de cooperación multipartidista de China “evita la debilidad de los sistemas de partidos políticos de estilo occidental” que sólo “actúan en su propio interés o en el interés de las clases, regiones y grupos que representan, provocando división en la sociedad” (SCIO, 2021b: 16; ver también Golden, 2021). www.editorial.unican.es 36 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica ritocrático basado en exámenes ultracompetitivos, formación integral en administración pública y promoción en función del grado de cumplimiento de las promesas electorales en los diferentes niveles de desempeño, que habitualmente perfilan una larga carrera profesional desde lo local hasta los puestos más altos del Estado, en el caso de los mejores, después de pasar por alguna universidad extranjera de clase mundial (Bell, 2015)34. Esto es lo que el politólogo canadiense radicado en China, Daniel A. Bell (2015: 62), denomina “meritocracia política: la idea de que el poder político debería ser distribuido de acuerdo con la capacidad y la virtud”. Una noción que remite a la visión de las sociedades del Este de Asia en favor de la epistocracia, o gobierno de los más sabios, y a la propia tradición imperial de la milenaria burocracia china, donde no hay distinción entre funcionarios públicos y líderes políticos (Bell, 2015). Para China, la definición de democracia debe ser consistente con las reglas democráticas de la soberanía popular y de la mayoría tanto de países como de la población mundial: Que un país sea democrático debe juzgarlo su gente, no dictarlo un puñado de forasteros. Si un país es democrático debe ser reconocido por la comunidad internacional, no decidido arbitrariamente por unos pocos jueces autoproclamados. No existe un modelo fijo de democracia… Evaluar la miríada de sistemas políticos en el mundo contra un solo criterio y examinar diversas estructuras políticas en monocromo es en sí mismo antidemocrático” (SCIO, 2021b: 2-3). China, que sigue sin ratificar la Convención de Derechos Civiles y Políticos35, asegura que la democracia que funciona es un sistema completo de participación universal periódica (elecciones nacionales, provinciales y locales cada cinco años donde votan todos los ciudadanos mayores de 18 años) y consultas multinivel, ocasionales o programadas (en el caso de la formulación del Plan Nacional de Desarrollo) en más de 6.5 millones de empresas y organismos públicos (de los cuales más de 3 millones tienen un sistema de 34 “La democracia es necesariamente la participación de un número limitado de personas en la toma de decisiones sobre asuntos limitados dentro de un tiempo limitado. Los principales criterios para determinar los límites son el conocimiento, los beneficios y los intereses de las personas. Por lo tanto, por un lado, es necesario aceptar el hecho de que sólo algunas personas estén involucradas en la gobernanza de las operaciones democráticas; por otro lado, es necesario entender que un alto nivel de democracia debe basarse en la premisa de participantes de alta calidad. Sin buenos ciudadanos calificados, la democracia sólo puede ser una copia y amplificación de bajo nivel. Por lo tanto, es crucial formar ciudadanos de alta calidad y dotarles de una idea clara de la situación general y mejorar su conocimiento del desarrollo social, el patrón político, el crecimiento económico y la construcción cultural, porque éstas son las claves para la implementación y el amplio reconocimiento del modelo democrático” (He, 2022). 35 https://tbinternet.ohchr.org/_layouts/15/TreatyBodyExternal/Treaty.aspx?Treaty=CCPR. China firmó la convención en 1998, y defiende una interpretación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos según la cual los diferentes derechos, aunque están interrelacionados y son inseparables, deben sujetarse a las condiciones nacionales (Quiangba, 2019; Shang, 2020; Li, 2022; Yin, 2022; He, 2022). 37 la democracia como arma de poder blando… democracia industrial), 492,000 municipios rurales y 116,000 ciudades, 155 áreas étnicas autónomas, 34 provincias y 2,850 distritos para la elección de los representantes del Colegio Electoral para el Congreso Nacional del Pueblo, la institución que elige al presidente y vicepresidente de la República y a las máximas autoridades judiciales y militares (SCIO, 2021b; CFHRD, 2022; Lawrence, 2024). Desde que se iniciaron las elecciones periódicas en 1979, ha habido 12 procesos electorales al Congreso Nacional del Pueblo, desde 1988 a los municipios y desde 1996 a las provincias, siendo la participación media del 90% (Bell, 2015; SCIO, 2021b). Sin olvidar los derechos civiles y políticos36, China saca pecho de los logros de desarrollo que ha conseguido bajo el liderazgo del Partido Comunista: erradicar la pobreza (contribuyendo al 70% de la reducción mundial), asegurar el derecho a la vivienda y el agua potable, proporcionar educación y salud pública gratuitas, garantizar el seguro de desempleo y un sistema público de pensiones de cobertura universal, y mejorar la calidad del aire y la protección del medio ambiente (SCIO, 2021a; CFHRD, 2022). La democracia socialista china está en las antípodas de la plutocracia estadounidense: se basa en la “dictadura democrática del pueblo”, lo que se traduce en que “el poder político de China no está vinculado de ninguna manera con el estatus personal, la riqueza o las relaciones sociales, sino que es igualmente disfrutado por todo el pueblo. El poder estatal sirve al pueblo, más que al capital” y la regla de la mayoría se impone a una “estrecha minoría”: “la ‘dictadura’ sirve a la democracia” (SCIO, 2021b: 9, 35). Además, el concepto de democracia socialista pone mucho énfasis en el “eficiencia de la gobernanza nacional”: la democracia y la gobernanza (que incluye las tres legitimidades de input, proceso y output) son “interdependientes y se refuerzan mutuamente” (SCIO, 2021b: 41; ver también He, 2022). Y aquí Beijing encuentra la oportunidad para diferenciar su democracia que funciona, o “democracia gobernable” (He, 2022), y la que tachan de disfuncional democracia de Estados Unidos, aunque sin citarla: “es difícil ver cómo un país puede servir como un buen ejemplo para el resto del mundo si su propio modelo de democracia no tiene éxito o es ineficaz en la gobernanza nacional” (SCIO, 2021b: 41)37. 36 “En China las personas tienen derecho a votar y presentarse a las elecciones. Gozan del derecho a ser informadas, a participar, a expresar opiniones y a supervisar los asuntos estatales y sociales. Tienen derecho a criticar y hacer sugerencias sobre cualquier órgano del Estado o servidor público. Gozan de libertad de expresión, prensa, reunión, asociación, movimiento, manifestación y creencia religiosa. La gente de China participa en la gestión de los asuntos estatales y sociales, económicos y culturales de manera extensiva; también ejerce plenamente sus derechos democráticos en la vida cotidiana. Todos desempeñan múltiples funciones en el avance de la democracia y disfrutan de los correspondientes derechos democráticos en el proceso” (SCIO, 2021b: 36). 37 “No es necesario utilizar un sistema que está lleno de lagunas, duramente criticado y que carece de suficiente persuasión institucional como arma para atacar a otros países. El criterio del juicio democrático presta atención tanto a la precisión del proceso como a la legitimidad del resultado. En gran medida, si una estructura política ha tomado decisiones políticas correctas, si es propicia para promover la economía nacional y los medios de vida www.editorial.unican.es 38 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Es más, tras la resaca trumpista, China parece darle la lección a Estados Unidos de qué es la democracia sustantiva, que, por cierto, es el entendimiento característico de la democracia en el Este de Asia (Bell, 2015): La democracia sólo puede prosperar en una sociedad basada en la libertad, la igualdad, la justicia, el civismo, la unidad y la armonía. Un buen modelo de democracia debe generar consenso en lugar de crear divisiones y conflictos sociales, salvaguardar la equidad y la justicia social en lugar de ampliar las disparidades sociales en favor de intereses creados, mantener el orden social y la estabilidad en lugar de causar caos y agitación, e inspirar positividad y aprecio por lo bueno y lo bello en lugar de instigar la negatividad y promover lo falso y lo malo (SCIO, 2021b: 42). Esta versión de la “democracia social” con características chinas (He, 2022), donde el progreso social se aúna al mantenimiento del orden, la estabilidad, la unidad y la armonía (SCIO, 2021b; Cheng, 2023), es la que explica la ausencia de polarización y la elevada confianza de la población en el gobierno y en sus políticos, bajo el liderazgo del Partido Comunista de China. El Edelman Trust Barometer mide la polarización como la suma de los porcentajes de entrevistados que consideran que las divisiones ideológicas y la falta de acuerdos sobre aspectos y desafíos clave son profundas y están atrincheradas. China, con 59 puntos, estaría en el rango de los países no polarizados (todos los que tienen menos de 80 puntos), mientras Estados Unidos sería el tercer país más polarizado a nivel internacional, con 133 puntos, sólo superado por Colombia (136) y Argentina (164) (Edelman Institute, 2023: 57). Respecto a la confianza en el gobierno y los políticos, China se sitúa en ambos casos en la primera posición a nivel internacional: la confianza en el gobierno alcanza el 89% frente al 42% de Estados Unidos (Edelman Institute, 2023: 43) y la confianza en que los políticos trabajen por los intereses generales es del 76% frente al 29% en Estados Unidos (Open Society Foundations, 2023: 31). Desde Beijing se afirma que “China no ha duplicado los modelos de democracia, sino que ha creado el suyo propio”, de la misma manera que el resto de las instituciones, a partir del proceso de reforma y apertura, a través de “un dificultoso proceso de selección, experimentación, práctica y desarrollo” basado en las “condiciones nacionales” del país (SCIO, 2021b: 46)38. El desarrollo de la democracia está conectado al proceso de ampliación de la gente, y si es propicia para el desarrollo económico son criterios importantes para juzgar una democracia efectiva” (He, 2022). 38 Este gradualismo institucional queda patente en la afirmación de que “China ha hecho esfuerzos activos y prudentes para promover la democracia. Para evitar errores fatales, nunca busca objetivos poco realistas o se extiende demasiado en busca del éxito rápido. En cambio, se centra en identificar y resolver todos y cada uno de los problemas, y sigue adelante con la democracia paso a paso para hacer que el sistema sea más maduro y esté bien definido” (SCIO, 2021b: 47-48). 39 la democracia como arma de poder blando… de derechos, que empieza por “permitir que el pueblo se convierta en dueño del país” y continúa con “disfrutar del derecho a presentarse a las elecciones, el derecho a votar y el derecho a una amplia participación… el derecho a expresar sus expectativas y el derecho a que esas expectativas se cumplan” (SCIO, 2021b: 46-47), sin olvidar que en China “1,000 millones de personas navegan por internet, acceden a noticias, se comunican con otras personas y expresan sus puntos de vista” (SCIO, 2021b: 43). Y, por último, se considera que el proceso de ampliación de derechos debe permitir al pueblo “el derecho a contribuir al desarrollo nacional y el derecho a compartir los frutos del desarrollo” (SCIO, 2021b: 47). China, que asegura no querer exportar su modelo de democracia socialista39, propone, en cambio, democratizar las relaciones internacionales (políticas y económicas), que sería la segunda dimensión de la forma en que se manifiesta la democracia (SCIO, 2021b; Chang y Li, 2022). La democratización de las relaciones internacionales –enraizada en el movimiento socialista internacional y los movimientos de liberación nacional que convergieron en la Declaración y Programa del Nuevo Orden Económico Internacional (Chang y Li, 2022)– implica el respeto de la soberanía nacional y la no interferencia en los asuntos internos de acuerdo con los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica (el espíritu de Bandung). La continua injerencia de Estados Unidos en otros países con el pretexto de defender la democracia40 o el orden internacional basado en reglas hegemónicas41 resultan inaceptables. China, en suma, busca establecer un nuevo orden mundial basado en reglas justas y equitativas para todos los países, con independencia de que sean “grandes o pequeños, fuertes o débiles, ricos o pobres”, de modo que las normas internacionales sean establecidas “por todos los países”, los asuntos globales estén gobernados “por todas las partes” y los frutos del desarrollo sean “compartidos por todos” (SCIO, 2021b: 49-50; ver también Chang y Li, 2022). Esto es lo que significa el lema de “la comunidad 39 “China nunca busca exportar el modelo chino de democracia… Apoya firmemente la elección independiente de cada país de su propio camino hacia la democracia, y se opone a cualquier interferencia en los asuntos internos de otros con el pretexto de ‘traer la democracia’” (SCIO, 2021b: 48). 40 “La dignidad de un país debe ser respetada, y su soberanía, seguridad e intereses de desarrollo son inviolables. Juzgar a otros países por el criterio particular, u obligarlos a duplicar el propio sistema político o modelo democrático a través de revoluciones de los colores o la amenaza de la fuerza son antidemocráticos en sí mismos” (SCIO, 2021b: 48). 41 “El mundo actual está lejos de ser justo y equitativo, igualitario y democrático. Un pequeño número de países ignoran el derecho internacional, se burlan de la justicia internacional, desdeñan la opinión pública internacional, infringen flagrantemente la soberanía de otros países e interfieren en los asuntos internos de otros. Con frecuencia abusan y dictan a los países más pequeños y débiles, convirtiendo la ‘aldea global’ en una jungla primitiva donde los fuertes se aprovechan de los débiles… Los países poderosos deben comportarse como corresponde a su estatus, hacer del futuro de la humanidad su prioridad y asumir una mayor responsabilidad por la paz y el desarrollo mundiales, en lugar de ejercer su poder en busca de la supremacía o la hegemonía” (SCIO, 2021b: 49; ver también Chang y Li, 2022). www.editorial.unican.es 40 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica global de futuro compartido”, que cuenta ya con su propio white paper. El documento recoge cuatro menciones a la dimensión internacional de la democracia, y, respecto de la democracia, expresa lo siguiente: No existe un modelo único de democracia que sea universalmente aplicable, y mucho menos superior. La democracia no es la Coca-Cola, con el mismo sabor en todo el mundo que el jarabe que se produce en un solo país. La democracia no es un adorno, sino una solución a problemas reales. Los intentos de monopolizar la “patente” de la democracia, definir arbitrariamente los “estándares” de la democracia y fabricar una falsa narrativa de “democracia versus autoritarismo” para provocar la confrontación entre sistemas políticos e ideologías son prácticas de falsa democracia. Promover los valores comunes de la humanidad no consiste en canonizar los valores de un país en particular, sino en buscar un terreno común preservando las diferencias, la armonía sin uniformidad y respetando plenamente la diversidad de civilizaciones y el derecho de todos los países a elegir independientemente sus sistemas sociales y caminos de desarrollo (SCIO, 2023b: 21). Ahora bien, el hecho de que China renuncie a exportar su modelo de democracia, en razón de que “no hay un solo camino a la democracia” y que las diversas “formas de democracia” deben estar adaptadas a las “condiciones nacionales” (SCIO, 2021b: 47, 50; ver también Shang, 2020; Li, 2022; Yin, 2022; He, 2022), no significa que renuncie a promover esta visión pluralista de la democracia entre el resto de sus socios del mundo en desarrollo. A ello responde el Foro de Beijing sobre Derechos Humanos, del cual se han celebrado hasta el momento diez ediciones (2008-2015 anuales, 2018 y 2022)42. A esta iniciativa se unió, en 2017, el Foro Sur-Sur de Derechos Humanos, que ha celebrado tres ediciones (2017, 2019 y 2021). Y en junio de 2023, con motivo del 30 aniversario de la Declaración de Viena y el Programa de Acción sobre la Gobernanza Global de los Derechos Humanos, se desarrolló en Beijing el Foro sobre Gobernanza Global de los Derechos Humanos43. En estos eventos, China busca proyectar su concepción de la democracia y los derechos humanos y, a la vez, tener una participación más activa en la gobernanza y avance de los derechos humanos mediante procesos de diálogo y cooperación con países socios e instituciones multilaterales, desde la Unión Africana y la Liga Árabe a Naciones Unidas (Chen y Tsu, 2021). El acervo de pensamiento sobre el que se soporta este nuevo activismo de China está preparado por la academia (con la China Society for Human Rights Studies como actor principal) y se socializa en las discusiones y declaraciones finales de los foros y otros seminarios de acompañamiento (Shang, 2020; Li, 2022; Wang, 2022; 42 http://en.humanrights.cn/html/special/20180228/. 43 http://en.humanrights.cn/html/Features/25/. 41 la democracia como arma de poder blando… Mao y Mao, 2023). A partir de la teoría marxista de la democracia y los derechos humanos44, la visión que se busca trasladar es la integración de los derechos humanos en la democracia (He, 2022; Zhu, 2022). En este punto, el derecho a la subsistencia y el derecho al desarrollo se consideran como derechos prioritarios o básicos45, mientras el derecho a la felicidad es el derecho principal (Zhishang, 2015; Chen y Hsu, 2021; Meng, 2022; He, 2022; CFHRD, 2022). En suma, China no acepta las acusaciones occidentales que califican su sistema de autocrático y reivindica la legitimidad de la democracia socialista y su modelo de whole-process people’s democracy. Como señala, el principal teórico de la democracia y los derechos humanos de China, Zhipen He, director del Centro de Derechos Humanos de la Jilin University, los académicos y políticos occidentales, por desconocimiento, temor, falta de confianza en su propio sistema democrático o imperialismo epistemológico: No creen que se pueda establecer una democracia con derechos humanos profundamente integrados en un país con un partido comunista como partido gobernante; no creen que en un país que toma el camino socialista, la democracia pueda promover el progreso de los derechos humanos y convertirse en la esencia de la gobernanza; no creen que en un país que toma el comunismo como su ideal, la gobernanza democrática pueda combinarse orgánicamente con la felicidad del pueblo y la prosperidad del país. En algunas obras de los occidentales, China es un país dictatorial y de partido único…Pero ésta es una descripción muy ridícula para describir a la China de hoy, al gobierno de China y al pueblo chino porque no es un hecho… Dar al pueblo la oportunidad de expresar sus opiniones, participar en la toma de decisiones políticas y supervisar las acciones del gobierno y los partidos políticos es el acuerdo principal de la sociedad contemporánea y es la base del progreso económico y social, sano, estable y continuo de China. Sin esos procedimientos básicos de toma de decisiones y canales para el intercambio de opiniones, el desarrollo de China no sería posible (He, 2022). 44 Esta teoría enfatiza el carácter procesual y sujeto a las condiciones del contexto del avance de la democracia y los derechos humanos, cuyo fin último es la liberación de los seres humanos (Gu, 2108; Xian, 2018; He, 2018; Yin, 2022) o la vida feliz, en la reinterpretación de la teoría por Xi Jinping con motivo del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Meng, 2022; He, 2022). 45 En la fraseología de la Declaración del Primer Foro de Cooperación Sur-Sur sobre Derechos Humanos se especifica que “los países en desarrollo deberían poner atención especial en la salvaguardia del derecho de las personas a la subsistencia y el derecho al desarrollo, en especial, para lograr un nivel de vida decente, una alimentación, vestido y agua corriente potable adecuados, el derecho a la vivienda, el derecho a la seguridad, el trabajo y la educación, y el derecho a la salud y la seguridad social”. Ver el texto en http://p.china.org.cn/2017-12/10/ content_50095729.htm. Sobre el derecho al desarrollo ver el white paper correspondiente (SCIO, 2016) y la actualización del “enfoque de derechos humanos basado en el desarrollo” de la China Foundation for Human Rights Development (2022: 3). En las últimas elaboraciones se habla ya del “bienestar” o “la vida feliz” como “el mayor de los derechos humanos” (Mao y Mao, 2023; Zhang, 2023). www.editorial.unican.es 48 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Kenworthy, Lane (2022). Economic Inequality and Plutocracy. Contemporary Sociology, 51(1): 6-15. Kiersey, Nicholas (2016). Neoliberalism and the biopolitical imagination. En Simon Springer, Kean Birch y Julie MacLeavy (eds.), The Handbook of Neoliberalism (pp. 164174). New York and London: Routledge. Komlos, John (2019). Reaganomics: una línea divisoria. Tiempo & Economía, 6(1): 47-76. Krishna, Sankaran (2011). A Bipartisan Plutocracy. 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Basándose en las recomendaciones de instituciones internacionales (como la Organización Internacional para las Migraciones y el Banco Mundial), el modelo a promover es la migración circular, que puede servir para evitar cargar a los países de inmigración con los costes de reproducción de esta mano de obra en tiempos de crisis y para contrarrestar la fuga de cerebros o favorecer la captación de cerebros. El retorno de los emigrantes a sus países de origen se persigue a partir de políticas y acuerdos interestatales, donde pueden canalizar sus remesas y ser contratados a través de programas que respondan a las necesidades de sectores específicos (como la agricultura). La aprobación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible de Naciones Unidas, presentada como un “programa de acción para el planeta, las personas y la prosperidad”, se pone en continuidad con esta perspectiva. De hecho, en la Agenda 2030 la mi1 Profesora asociada de Sociología del Medio Ambiente y del Territorio en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Calabria, Italia. E-mail: alessandra.corra[email protected] 2 Doctoranda en Política, Cultura y Desarrollo en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Calabria y becaria de investigación en el Departamento de Letras, Filosofía y Comunicación de la Universidad de Bérgamo, Italia. E-mail: [email protected] 55 la nueva gobernanza de la migración gración –que tiene relevancia no sólo por los países de procedencia de migrantes, sino también por aquellos de tránsito y de destino– es interpretada como fundamental para el “crecimiento inclusivo y el desarrollo sustentable”. Así que la migración se convierte en una cuestión transversal para todos los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS): el tema de la migración está relacionado a la lucha en contra del trabajo forzado, al tráfico de ser humanos y la explotación laboral; finalmente, se indica también a la necesidad de promover la comprensión intercultural, la tolerancia, el respeto recíproco, juntos con una ética de ciudadanía global y de responsabilidad compartida, y de promocionar una gobernanza de la migración, osea “hacer que la migración y la movilidad de las personas sean más disciplinadas, seguras, regulares y responsables, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas”; por eso, también se subraya la necesidad de producción de datos sobre las migraciones (Corrado 2021). A pesar de la retórica positiva, cada vez es más evidente que la relación entre cooperación y migración se inscribe en la construcción de regímenes migratorios dentro de la dinámica de redefinición de las relaciones capitalistas sobre una base racial, y posiblemente cada vez más en el marco de la competencia estratégica contemporánea. Los críticos ya han señalado cómo el modelo de control migratorio construido dentro del nexo migración-desarrollo responde a una dinámica de desarrollo desigual entre Norte y Sur globales o más bien entre centros y periferias (Delgado Wise, Veltmeyer 2016). Durante la primera década de 2000, a nivel de la posición de la Unión Europea que evidentemente también se vio afectada por el enfoque global de la migración, el debate sobre las políticas de migración y cooperación pasa de una lógica de reducción de la presión migratoria (más desarrollo para menos migración) a una lógica de maximización del impacto positivo de la migración, tanto en los países de origen como en los de destino (mejor migración para un mayor desarrollo). Con el agravamiento de la crisis económica, la llamada “crisis de los refugiados” y los cambios de los equilibrios geopolíticos, se está pasando a una lógica de maximización del control para contrarrestar la inmigración irregular a cambio de acuerdos comerciales y inversiones (extractivas para el crecimiento verde) en el marco de estrategias de friendshoring:3 se trata de priorizar la relación con agentes que se encuentran en territorios aliados o amigos (“con valores y principios compartidos”) y que ofrecen una mayor estabilidad a largo plazo en la vinculación de las cadenas de suministro, para ampliar el acceso al mercado y reducir los riesgos económicos (más control por más competición global). 3 El término aparece descrito por primera vez en el informe sobre la resiliencia de las cadenas de suministro publicado por la Casa Blanca en junio de 2021, “Building resilient supply chains, revitalizing american manufacturing, and fostering broad-based growth”. Más tarde, lo popularizó la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, en un discurso en abril de 2022, y se ha extendido rápidamente, siendo incluso uno de los términos que más caló en el Foro Económico Mundial celebrado en enero de este año en Davos. www.editorial.unican.es 56 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Aquí queremos centrarnos en el papel que tiene la cooperación, tanto en contextos de salida como de llegada, en relación con el control de las migraciones y la definición de procesos de explotación y racialización del trabajo a escala global. La perspectiva de la colonialidad es útil para centrarse en elementos relacionados con la nueva composición de la mano de obra y las luchas de clases dentro del sistema capitalista global. Al introducir el concepto de colonialidad del poder, Quijano propuso superar la perspectiva del Estado-nación y comprender la división internacional del trabajo derivada del proceso de colonización/descolonización y modernización dentro de las relaciones del sistema de la economía mundial (Quijano 2000; Quijano/Wallerstein 1992). La colonialidad “incluye la expansión transhistórica de la dominación colonial y la perpetuación de sus efectos en la época contemporánea”; se centra en el “papel histórico y renovado de la racialización en la construcción de las clases trabajadoras en una economía globalizada y en la justificación de sus condiciones de trabajo”, para permitirnos hablar de una colonialidad global (Grosfoguel 2002). Quijano emplea el concepto de “heterogeneidad estructural” para describir la construcción de una jerarquía racial/étnica global simultáneamente en el tiempo y en el espacio, con el fin de organizar una división internacional del trabajo basada en relaciones globales centro-periferia. Los regímenes de movilidad funcionan como vectores de colonialidad: la organización y explotación del trabajo dentro de los procesos productivos continúan a través de jerarquías racializadas de clase y género, en las que la raza, la etnia y la condición de inmigrante son exacerbadas y movilizadas por mecanismos político-institucionales o y socioeconómicos. Este capítulo enfoca sobre el papel de organizaciones no gubernamentales italianas y europeas en los países de origen, así como de la Organización Internacional para las Migraciones, en el marco de la política de lucha contra la inmigración irregular, a través de proyectos de cooperación para sensibilizar sobre las alternativas a la migración irregular a Europa y de asistencia humanitaria a los migrantes que regresan “voluntariamente“ de los países de tránsito y destino, y de gestión de la migración regular. Se quiere poner de relieve cómo estas organizaciones actúan de manera cada vez más dependiente de las instituciones europeas desde un punto de vista económico y político. En consonancia con la política migratoria europea, estas organizaciones contribuyen a reproducir la narrativa dominante según la cual la “migración irregular”, las muertes en los países de tránsito y en el Mediterráneo, así como el precio desproporcionado de los viajes, la marginación y la explotación laboral de los migrantes en Europa y en Italia son el resultado de elecciones individuales y colectivas y no de las políticas de control de fronteras y de ilegalización. ONG, cooperativas sociales y sindicatos actúan adoptando enfoques paternalistas y coloniales. El análisis desarrollado es el resultado de varios años de investigación sobre la migración y las formas de cooperación llevada a cabo en Italia y también en Senegal y Gambia 57 la nueva gobernanza de la migración por las autoras.4 La investigación realizada en el sur de Italia y en particular en la provincia de Foggia, se llevó a cabo entre 2019 y 2023, mientras que el trabajo de campo en Senegal y Gambia se llevó a cabo en el periodo comprendido entre noviembre de 2022 y marzo de 2023. La metodología empleada para la investigación combinó entrevistas con diversos actores, incluyendo organizaciones no gubernamentales, sindicatos, representantes institucionales, etnografía (también digital) y el análisis de documentos oficiales. El análisis de la financiación proporcionada por la Unión Europea y las instituciones italianas a las organizaciones no gubernamentales activas en el ámbito de la migración se caracterizó por varias dificultades relacionadas con la falta de transparencia de estas organizaciones en lo que respecta a la recepción de fondos públicos. De hecho, aunque la legislación italiana (art. 1, co. 125, l. 124/2017) establece la obligación de que cualquier empresa u organización privada sin ánimo de lucro publique en su sitio web la financiación recibida de fondos públicos si ésta supera los 10, 000 euros, esta obligación rara vez es cumplida por las organizaciones que operan en el sector y que se han beneficiado en los últimos años de importantes fuentes de financiación pública. Mientras que en el caso de los fondos asignados a organizaciones no gubernamentales que operan en Senegal fue posible rastrear las partidas de gastos a través de diversas bases de datos públicas, como la plataforma de ONG europeas PFONGUE (Plateforme des ONG européennes), la base de datos pública de la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo (OPENAID AICS) y el portal “Funders and Tenders” de la Comisión Europea, en el caso de los fondos asignados a organizaciones que operan en Italia resultó más complejo encontrar las distintas partidas de gastos, ya que los fondos no son asignados directamente por la Comisión Europea a las organizaciones, sino que pasan por las instituciones nacionales y regionales italianas, que no disponen de una base de datos pública. Por lo tanto, si en el caso de los fondos asignados a nivel regional (programas Su.Pr. Eme. - Sud Protagonista nel superamento delle Emergenze in ambito di grave sfruttamento e di gravi marginalità degli stranieri regolarmente presenti nelle 5 regioni meno sviluppate - y P.I.U.Su. Pr.Eme. - Percorsi Individualizzati di Uscita dallo Sfruttamento) el análisis se basó en los documentos de la Región de Apulia (determinaciones y boletines) publicados en el portal correspondiente, en el caso de los fondos asignados directamente por el Ministerio del Interior o el Ministerio de Trabajo y Políticas Sociales fue necesario limitar el análisis a los anuncios de adjudicación publicados por el Ministerio. 4 Esta contribución es el fruto de una actividad de investigación etnográfica realizada por los autores conjuntamente en el marco del proyecto “Campos abiertos: prevenir y combatir el racismo y la xenofobia contra los trabajadores inmigrantes en los departamentos agrícolas del sur de Italia” (Comisión Europea, REC-Derechos, Igualdad y Ciudadanía), entre 2020 y 2021 y por Camilla Macciani en el marco de su tesis doctoral titulada Oppression and resistance of racialized migrant farmworkers in the context of agricultural racial capitalism. the case of West African farmworkers in the province of Foggia (Italy), Università della Calabria, 2024. www.editorial.unican.es 64 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica impactante en términos de comunicación y percepción del fenómeno. Además, su análisis es especialmente interesante, ya que nos permite profundizar en los mecanismos de cooptación puestos en marcha por la Unión Europea hacia las ONG europeas, tanto en sus países de origen como en Europa, que están experimentando una progresiva transformación de sujetos autónomos a sujetos cada vez más dependientes de las instituciones europeas desde un punto de vista económico y político. En las páginas siguientes, a través del análisis de algunos proyectos desarrollados por ONG italianas en Senegal, destinados a la lucha contra la migración irregular, y en Italia, para la gestión de la migración regular, financiados con fondos europeos, se intentará poner de relieve cómo la creciente financiación de proyectos con fondos europeos limita fuertemente la autonomía de estas organizaciones, moldeando cada vez más su trabajo en consonancia con la política migratoria europea. Si bien el papel ambiguo y colonial de las organizaciones no gubernamentales en el ámbito de la cooperación al desarrollo en el continente africano ya ha sido puesto de relieve por numerosos análisis (Abbas, Niyiragira 2009; Goudge 200; Kilcoyne 2021; Langat 2008), lo que parece especialmente interesante analizar aquí es el papel desempeñado por las ONG italianas para favorecer la aplicación de las políticas migratorias italianas y europeas destinadas a criminalizar la migración irregular. En Senegal, de las 64 organizaciones registradas en la plataforma PFONGUE, las 13 organizaciones italianas presentes han puesto en marcha al menos un proyecto relacionado con la migración, incluida la lucha contra la migración irregular o la promoción de rutas de entrada legales. La mayoría de los proyectos ejecutados fueron financiados por la Unión Europea, a través del Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI), o por el Ministerio del Interior o la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo (AICS). Durante la última década, el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI) de la Comisión Europea ha sido uno de los principales instrumentos para la gestión de la migración, financiando múltiples proyectos con el objetivo de “reforzar y desarrollar todos los aspectos del Sistema Europeo Común de Asilo, incluida su dimensión exterior; apoyar la migración legal a los Estados miembros, entre otras cosas contribuyendo a la integración de los nacionales de terceros países; luchar contra la migración irregular y garantizar la eficacia de los mecanismos de retorno y readmisión en terceros países; reforzar la solidaridad y el reparto de responsabilidades entre los Estados miembros, en particular los más afectados por los retos de la migración y el asilo” (Comisión Europea 2023). Para el periodo 2014-2020, la Comisión Europea ha asignado un total de 3, 137 millones de euros, mientras que para el periodo 2021-2027 la cantidad se ha incrementado hasta los 9, 880 millones de euros. Según la Comisión Europea, el 88% de los fondos se gasta mediante la asignación de recursos a las autoridades de los Estados miembros, que posteriormente ejecutan las acciones en cooperación con diversos organismos y organizaciones, incluidas las no gubernamentales. 65 la nueva gobernanza de la migración El funcionamiento de los fondos FAMI, al igual que el de otros fondos europeos, exige que la propuesta de proyecto de la organización responda a uno de los cuatro macroobjetivos y, más concretamente, a uno de los temas señalados como pertinentes cada cierto tiempo por las distintas convocatorias del FAMI. Como señala la persona de contacto de la ARCS Culture Solidali en Senegal, esto ha generado oleadas de proyectos ejecutados por diversas organizaciones, todos centrados en el mismo tema, dependiendo de las líneas de financiación específicas de la Unión Europea. “La última década se caracterizó por centrarse en el retorno voluntario, por lo que todos los fondos se destinaban a eso y todas las ONG desarrollaban proyectos relacionados con la migración de retorno, apoyando a la gente para que volviera a casa y desarrollara sus proyectos. Ahora, el enfoque está cambiando y hay un interés en la inversión de la diáspora y, como resultado, todas las ONG se están moviendo en esa dirección. Hemos pasado de estar orgullosos de ser organizaciones no gubernamentales a no sólo aceptar que nos llamen organizaciones de la sociedad civil, sino incluso a llevar a cabo nuestras acciones cada vez más y casi exclusivamente sobre los objetivos políticos de la Unión Europea o de Italia. Es decir, en los objetivos de quienes nos financian. ¡Qué triste! Para alguien como yo, que todavía cree en la posibilidad de una transformación social y política, ¡es tan triste!” (Int con persona de contacto de la ARCS Culture Solidali, Dakar, mar. 2023). Además, como señala el coordinador local del proyecto Nouvelle Perspectives de la Cospe en Senegal, las organizaciones europeas que reciben financiación europea deben ajustarse de forma más o menos explícita a la agenda de la Unión Europea, que tiene como eje central la lucha contra la inmigración irregular, mientras que las organizaciones locales que promueven iniciativas de defensa de la movilidad dirigidas tanto al gobierno senegalés como a la Unión Europea no tienen acceso a tales fuentes de financiación. “Los proyectos que llevamos a cabo las ONG europeas están financiados por los gobiernos europeos, así que ellos establecen las prioridades. La agenda de la Unión Europea es luchar contra la inmigración irregular y repatriar a los inmigrantes que están en Europa. Nuestros gobiernos también deberían desarrollar políticas migratorias que respondan a nuestras necesidades, pero esto no sucede [...] A nivel de la sociedad senegalesa, existen iniciativas de incidencia política, como Remidev (Reseaux Migration et Developpment), que hacen incidencia política tanto con el gobierno senegalés como con la Unión Europea, para promover la movilidad dentro del continente africano y entre el Sur y el Norte. Este tipo de organizaciones son más activas en términos de incidencia política, en comparación con las organizaciones europeas en Senegal, pero sus acciones son más limitadas, ya que no reciben fondos de la Unión Europea. Hay algunas organizaciones no globales, como la CNCD en Bélgica o Rosa Luxemburg en Alemania que las apoyan” (Int. con coordinador local del proyecto Nouvelle Perspectives Cospe, Dakar, Mar. 2023). www.editorial.unican.es 66 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Un ejemplo emblemático de cómo una organización no gubernamental europea puede desarrollar un proyecto que tiene el objetivo declarado de sensibilizar a la opinión pública sobre la cuestión de la migración irregular pero que, de hecho, acaba promoviendo una narrativa sesgada en línea con la de la Unión Europea viene dado por el proyecto “Nouvelles Perspectives - mythes et réalités, contre-discours et narration partagée pour une meilleure connaissance des risques et des alternatives à la migration irrégulière” (Nuevas perspectivas - mitos y realidades, contradiscurso y narración compartida para un mejor conocimiento de los riesgos y las alternativas a la migración irregular), ejecutado por la ONG italiana Cospe en colaboración con la Federación Europea de Periodistas en Bélgica, la Asociación Carta di Roma, la ONG francesa que trabaja en Senegal Vilage Pilote y la Asociación de Senegaleses en la Diáspora G2 Senegal Valdera APS. El proyecto comenzó el 1 de febrero de 2021 y finalizó el 31 de mayo de 2023, con un presupuesto total de 706, 086.58 euros, de los cuales 635, 477 euros fueron financiados por la Unión Europea a través de la convocatoria de propuestas FAMI 2019. El proyecto se desarrolló como respuesta al cuarto tema de la convocatoria, bajo el epígrafe “Campañas de sensibilización e información sobre los riesgos de la migración irregular en terceros países y Europa” (Comisión Europea, 2019). La idea que subyace a la convocatoria es que la migración irregular suele estar causada por la falta de información sobre el viaje y el país de destino y, por tanto, que proporcionar “información objetiva y verificada sobre los riesgos de la migración irregular, tanto durante el viaje (respecto a los riesgos de la migración irregular) como después de la llegada (las dificultades de vivir en Europa de forma irregular)” y dando protagonismo a “fuentes fiables para contrarrestar la narrativa de los traficantes sobre la migración irregular y las voces de las diásporas respecto a vivir de forma irregular en la Unión Europea, es posible cambiar las percepciones y el comportamiento tanto de los nacionales de terceros países que están considerando emigrar a la Unión Europea como de los miembros de sus familias” (ibid.). El principal objetivo del proyecto Nouvelles Perspectives es sensibilizar tanto a los jóvenes senegaleses “candidatos a la migración irregular” como a los medios de comunicación de los países de origen (Senegal) y destino (Italia y Bélgica). Este objetivo se logró mediante la organización de reuniones, debates públicos, eventos y campañas en las redes sociales sobre el tema de la migración irregular, así como talleres dirigidos a periodistas senegaleses y europeos, con el fin de formarles en estrategias de comunicación adecuadas sobre el tema de la migración. Lo que es interesante destacar a efectos de este análisis está relacionado con la narrativa promovida por el proyecto que, a pesar de las buenas intenciones, corre el riesgo de perpetuar la narrativa dominante según la cual la «migración irregular» es el resultado de elecciones individuales y colectivas, y no una consecuencia de la ausencia de vías legales para entrar en Europa. En la página de Facebook Nouvelles Perspectives (ahora rebautizada InForma: Migrations Afrique de l’Ouest, tras la puesta 67 la nueva gobernanza de la migración en marcha de un nuevo proyecto) se publican diversos contenidos sobre el riesgo de la migración irregular, en relación con las dificultades que pueden encontrarse una vez en Europa, así como historias de éxito de personas que intentan construir su futuro en Senegal, en línea con la convocatoria de propuestas de FAMI. Una serie de diapositivas publicadas entre 2022 y 2023 en la página de Facebook de Nouvelle Perspectives ilustran las desventajas de la migración irregular, mencionando, por ejemplo, el número de muertes y personas desaparecidas, el coste del viaje y las inversiones relacionadas que podrían realizarse en Senegal con la misma cantidad de dinero, o, el índice de pobreza y marginación que sufren especialmente los migrantes en Europa. Sin embargo, más allá de la fiabilidad de la información difundida, lo que es relevante destacar es la total falta de contextualización de la información propuesta. En cada diapositiva aparece el símbolo de la Unión Europea junto a la frase “financiado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Unión Europea”. Sin embargo, en ningún momento se menciona el papel central de las políticas europeas de control de fronteras, externalización y gestión de la migración en la determinación de las muertes en los países de tránsito y en el Mediterráneo, así como el precio desproporcionado de los viajes (si se compara con el precio medio del transporte aéreo) o incluso el alto índice de pobreza y marginación de los migrantes en Europa. Todo esto promueve una lectura según la cual la “migración irregular” es una opción absolutamente independiente respecto a las políticas europeas de visados y externalización de fronteras. Sin embargo, como ya se ha analizado en las páginas anteriores, la migración irregular hacia la Unión Europea no sólo es una consecuencia directa del cierre de las rutas regulares, iniciado por los acuerdos de Schengen, sino que los representantes de la organización Cospe que llevaron a cabo el proyecto son plenamente conscientes de ello. De hecho, el coordinador del proyecto Nouvelles Perspectives, Khadim Faye, señaló claramente en la entrevista la relación entre el cierre de fronteras, las políticas de visados y la inmigración irregular. “Para resolver muchos de los problemas de la migración irregular deberíamos facilitar la movilidad de las personas. La historia también demuestra que facilitando la movilidad no habría este tipo de migraciones. Porque éstas son consecuencia del cierre del espacio europeo. De hecho, antes de la aplicación del actual régimen de visados, en los años noventa, había una migración de Senegal a Francia, y en particular a Marsella, que se caracterizaba por ser estacional. Pero una vez implantado el visado, las personas que se fueron no podían regresar fácilmente, así que decidieron quedarse. Nuestro gobierno debería trabajar con los gobiernos europeos para obtener visados y, por qué no, para desarrollar formas de migración circular, como las que existían en el pasado [...] Siempre que se impone una barrera, la gente encuentra otra forma de superarla. Tras la crisis económica de 2000, los jóvenes senegaleses están convencidos de que www.editorial.unican.es 68 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica es necesario emigrar para mejorar sus vidas” (Int. con coordinador local del proyecto Nouvelle Perspectives, Dakar, Mar. 2023). Aunque la conciencia de las causas reales de la migración irregular, así como de la arbitrariedad de la distinción “regular-irregular”, está bien arraigada entre muchas de las personas que trabajan en las ONG de Senegal, su posición de asalariados en organizaciones financiadas en su mayoría con fondos europeos les impide a menudo expresar abiertamente sus posturas sobre esta cuestión. Por ejemplo, el coordinador de la ONG Cospe en Senegal cuestionó el enfoque de su organización sobre la cuestión de la migración irregular durante un debate público en el marco de la conferencia promovida por Cospe en el contexto del proyecto Nouvelles Perspectives en Ziguenchoir (Senegal): “Espero que no haya aquí ningún representante de la Cospe que pueda oírme, de lo contrario me despedirán inmediatamente [risas del público]. Ah, está grabado [risas del público]. Tengo una provocación, que debería suscitar cierta reflexión. Siempre hablamos de los aspectos negativos de la migración (regular o irregular), así que me pregunto si no hay también aspectos positivos en esta migración. Se espera que entre 180, 000 y 240, 000 personas entren en el mercado laboral senegalés cada año, ¿podrían ser realmente absorbidas? ¿Son, por ejemplo, las remesas de los emigrantes tan irrelevantes en este país? Estoy pensando si no deberíamos intervenir también de otras maneras, no sólo empezando a hablar de vías legales, sino creándolas para quienes quieran marcharse, ya sea por curiosidad o para buscar una vida mejor en otro lugar. ¿No sería justo? ¿Y si intentáramos, en cualquier caso, como ONG y como agencias gubernamentales, presionar a quienes rechazan cada año el 97-98% de las solicitudes de visado? (Discurso del coordinador de la ONG Cospe, Conf. Ziguenchoir, febrero de 2023). Sin embargo, cuando se le pidió que profundizara en la cuestión, Barbagli, coordinador de la ONG Cospe, eludió un poco la pregunta afirmando: “La migración irregular tiene muchos riesgos, no sólo desde el punto de vista de la seguridad individual, sino también desde el punto de vista económico, ya que la familia puede perder todos sus ahorros [...] Podemos informar sobre las rutas de migración regular, pero no hay muchas. No podemos cambiar muchas cosas. Lo que podemos hacer es plantear esta cuestión como organizaciones de la sociedad civil y pedir que se amplíen las rutas legales. Por supuesto, nuestra postura sobre la migración es muy clara. Trasladarse de un país a otro es un derecho. Por desgracia, a menudo este derecho no se respeta y, al intentar ejercerlo, las personas pueden poner en peligro su seguridad personal y económica. Por nuestra parte, intentamos proporcionar la información más precisa posible” (Int. con G. Barbagli, teléfono, febrero de 2023). 69 la nueva gobernanza de la migración Por lo tanto, aunque durante la conferencia, en el transcurso de las entrevistas, otros representantes de ONG italianas que trabajan en Senegal, al ser preguntados por las contradicciones entre las políticas europeas de la Unión Europea, la financiación de numerosos proyectos relacionados con la migración y el papel de las ONG en la ejecución de estos proyectos, respondieron de manera similar, tratando de evitar expresar una opinión clara sobre la cuestión. Por ejemplo, la representante en Senegal de la ONG CISV, Sara Gianesini, declaró en la entrevista, “La opinión de CISV es que la migración es un derecho fundamental de todo ser humano en este planeta. [...] En los últimos años, la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo (AICS) y la Unión Europea se han centrado cada vez más en el tema de la migración, incluida la Organización Internacional para las Migraciones [...] El aumento de este tipo de financiación por parte de la Unión Europea puede verse como una voluntad por parte de la Unión Europea de apoyar al Sur global y éste es un tema espinoso. No puedo decir mucho al respecto. [Pregunta del entrevistador: ¿polémico en el sentido de que el enfoque de la Unión Europea sobre la cuestión es hipócrita?] Esto... no puedo decirlo”. (Entrevista con S. Gianesini, Dakar, marzo de 2023). Esta vacilación puede interpretarse como una consecuencia de lo que Arundhati Roy (2014) ha denominado la “ONGización de la resistencia”, según la cual la resistencia se ve transformada por la creciente omnipresencia de las organizaciones no gubernamentales en trabajo de oficina y privada de su potencial transformador. Como afirma Roy (2014): “Las ONG dan la impresión de llenar el vacío dejado por un Estado cada vez más en retirada. Y de hecho lo hacen, pero de una manera irrelevante desde el punto de vista de los hechos. Su verdadera contribución es calmar la ira política y distribuir en forma de ayuda o caridad lo que la gente debería tener derecho a recibir [...] A la larga, las ONG son responsables ante sus financiadores y no ante la gente con la que trabajan. Son los misioneros laicos del mundo moderno. En menor medida, pero de forma más insidiosa, el capital del que disponen las ONG desempeña el mismo papel respecto a la política alternativa del capital financiero que entra y sale de las economías de los países pobres. Empieza a dictar la agenda. Convierte la confrontación en negociación. Despolitiza la resistencia. Altera los movimientos locales que tradicionalmente han sido independientes. Las ONG disponen de fondos que les permiten contratar a personas locales que, de otro modo, podrían haber sido activistas en movimientos de resistencia, pero sienten que están haciendo algo inmediato y bueno (ganando un sueldo mientras lo hacen). La verdadera resistencia política no ofrece esos atajos. La ONGización de la resistencia amenaza con convertir la resistencia en www.editorial.unican.es 70 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica un trabajo de oficina educado, razonable y asalariado. Con algunos beneficios adicionales. La verdadera resistencia tiene consecuencias reales. Y no es asalariada” (traducción del autor del inglés, Roy 2014). Lo que se desprende del análisis del papel de las ONG italianas en Senegal coincide con lo destacado por Roy. Sin embargo, esto se ve agravado por la creciente tensión entre su definición como organizaciones no gubernamentales y su papel como ejecutoras de proyectos acordes con las políticas de inmigración europeas e italianas. Como destacaron varios entrevistados, cualquier intento de desarrollar proyectos acordes con la visión de la organización se ve cada vez más dificultado por la dependencia de la financiación gubernamental europea o italiana. Además, el hecho de que los representantes de las ONG sean trabajadores asalariados de la organización dificulta la libre expresión de sus puntos de vista, lo que podría comprometer la imagen de la organización ante los organismos de financiación. Este proceso de “ONG-ización de la resistencia” no se limita exclusivamente al papel de las ONG en los países de origen, sino que también tiene lugar en los países de destino, incluida Italia. De hecho, es posible destacar puntos de continuidad entre el modus operandi de las ONG que trabajan en cuestiones de migración en Senegal y en Italia, financiadas con fondos europeos. Especialmente en el sur de Italia, en los últimos años se ha promovido un número creciente de proyectos financiados con fondos europeos para luchar contra la explotación laboral y la integración de nacionales de terceros países. Estos proyectos se han financiado tanto con fondos del FAMI como del FSE (Fondo Social Europeo), destinados a promover el crecimiento y el desarrollo de los Estados miembros. Entre los principales proyectos financiados se encuentran los proyectos Su.Pr.Eme, con una financiación total de 33, 557, 713.33 euros, y P.I.U.Su.Pr.Eme, con una financiación total de 19, 799, 680.00 euros, promovidos por el Ministerio de Trabajo y Políticas Sociales junto con las cinco Regiones del sur de Italia, así como los proyectos (Sistema Integrato di Protezione per i Lavoratori Agricoli (S.I.P.L.A. Sud) promovido por Associazione Ricreativa e Culturale Italiana (ARCI) Caritas, con una financiación de 3, 883, 047.00 euros, y el proyecto Diritti in Agricoltura attraverso Approcci Multistakeholders e Multidisciplinari per l’Integrazione e il Lavoro giusto (Di.Agr.A.M.M.I. Sud) promovido por la organización sindical Flai-Cgil, con una financiación de 7, 294, 963.88 euros. Entre 2019 y 2023, se gastaron al menos 60, 652, 357 euros en el sur de Italia para combatir la explotación de los trabajadores migrantes en el sector agrícola. Sin embargo, el impacto de esta inversión ha sido bastante reducido en comparación con el gasto realizado REF. De forma similar a lo analizado en las páginas anteriores, también en el caso de los fondos invertidos para combatir la explotación de los trabajadores inmigrantes en el sur de Italia, se han ignorado las principales causas de la explotación, en favor de una narrativa 71 la nueva gobernanza de la migración que ha promovido la culpabilización de los individuos (los llamados caporali), sin entrar a analizar en profundidad el papel desempeñado por las políticas migratorias europeas e italianas en la promoción de la ilegalización de los trabajadores inmigrantes y su marginación. En primer lugar, la mayoría de los proyectos implementados se dirigieron a trabajadores inmigrantes de terceros países con permiso de residencia regular, ignorando así de forma dramática el vínculo inseparable entre regularidad de residencia y explotación laboral. En segundo lugar, desde el punto de vista de las intervenciones para garantizar las necesidades básicas de los trabajadores inmigrantes que residen en asentamientos informales, como el acceso al agua, la electricidad y la eliminación de residuos, éstas se llevaron a cabo de acuerdo con una lógica de emergencia insostenible tanto económica como medioambientalmente, lo que sigue reafirmando la naturaleza precaria de los asentamientos informales. Desde el punto de vista de la prestación de servicios, como el apoyo socio-jurídico, la asistencia médica, la orientación laboral, éstos se han llevado a cabo en forma de proyectos temporales ejecutados por ONG, que han favorecido una mayor externalización de servicios que deberían prestar las instituciones públicas. A esto hay que añadir el refuerzo del mecanismo por el cual la presentación de informes del proyecto al organismo financiador se convierte en el principal objetivo del proyecto, sin que se establezca ningún tipo de seguimiento compartido con los directamente implicados para evaluar el impacto del proyecto en términos de mejora de las condiciones de vida y de trabajo. En el contexto de la intervención llevada a cabo por organizaciones no gubernamentales y cooperativas sociales con financiación europea, destinada a gestionar la migración regular, combatir la explotación laboral (sobre todo en agricultura) y promover la integración de los nacionales de terceros países en Italia, es posible rastrear algunas dinámicas características de la “ONG-ización de la resistencia”, entre las que se incluyen: 1) rendición de cuentas a los financiadores en lugar de a las partes interesadas o a los ciudadanos; 2) profesionalización y burocratización del activismo, combinadas con una creciente interdependencia con las instituciones; 3) adopción de enfoques paternalistas y coloniales (salvacionismo blanco) y falta de participación de las comunidades afectadas. En referencia al primer punto, cabe destacar en primer lugar la ausencia de una base de datos común y accesible que contenga datos sobre los proyectos ejecutados, su financiación y los resultados obtenidos. De hecho, si en el caso de los proyectos ejecutados en Senegal, era posible encontrar información tanto a través de la plataforma PFONGUE como a través de la página web de la Comisión Europea para los proyectos financiados directamente con fondos FAMI, así como a través del portal de la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo, AICS Aid, en el caso de los proyectos ejecutados en Italia, cuya financiación se canaliza a través de instituciones italianas, no existe ninguna base de datos disponible. Además, a pesar de que la ley italiana (art. 1 co. 125 ley 124/2017) establece la obligación para cualquier empresa u organización privada sin ánimo de lucro de publicar en sus www.editorial.unican.es 72 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica sitios web la financiación recibida de fondos públicos si estos superan los 10, 000 euros, esta obligación rara vez es cumplida por las organizaciones que operan en el sector y que se han beneficiado en los últimos años de importantes fuentes de financiación pública. Por lo tanto, para recuperar las sumas asignadas a las distintas organizaciones, es necesario ir a analizar las distintas medidas regionales y gubernamentales, mientras que es prácticamente imposible encontrar una referencia a los fondos asignados en la presentación del proyecto en los sitios web de las organizaciones, así como durante las conferencias finales del proyecto. Por ejemplo, según la información disponible publicada por la Región de Apulia en su sección de transparencia, el proyecto P.I.U. Supreme Capitanata, ejecutado por Consorzio Aranea, en colaboración con Cooperativa Sociale Arcobaleno, Fondazione Siniscalco-Ceci Emmaus y Cáritas de San Severo, obtuvo una financiación de 686, 000 euros para una actividad de dos años. Sin embargo, en el sitio web de la organización líder, Consorzio Aranea, la documentación sobre transparencia en línea con las disposiciones de l, 124/2017 se detiene en 2018. Si los resultados alcanzados por los proyectos, en relación con la financiación, son raramente publicitados, por el contrario, el impacto del proyecto se argumenta a través de la proposición de “historias de éxito” a través de las cuales se puede ensalzar el impacto positivo del proyecto en la vida de los beneficiarios. Sin embargo, por un lado, las “historias de éxito” tienden a menudo a no mencionar los factores estructurales que subyacen a las condiciones de marginación y exclusión de los inmigrantes, por otro, pretenden impresionar al público con historias de gran impacto emocional sin informar, sin embargo, de nada sobre el gasto realizado y los resultados obtenidos más allá de la experiencia individual. De acuerdo con las directrices del proyecto P.I.U.Su.pr.eme., las “historias de éxito” enviadas por las organizaciones deben seguir el siguiente esquema: “1. Antecedentes del protagonista de la historia; 2. Cómo el protagonista entra en contacto por primera vez con el proyecto P.I.U.Su.pr.eme. o lo conoce; 3. En qué actividades la organización (a través del proyecto P.I.U.Su.pr.eme.) apoya al protagonista; 4. Qué consecuencias positivas han tenido estas actividades para el protagonista”. Un ejemplo de “historia de éxito” relevante para las directrices es la publicada en agosto de 2022 en la página de Facebook del Centro Intercultural Baobab, que forma parte del proyecto P.I.U.Su.pr.eme. Capitanata, relativa a la historia de un ciudadano ghanés “salvado” por el proyecto. No quiero volver a ese infierno Kwadwo es un ghanés que llegó a Italia en 2009. Tras haber intentado solicitar protección internacional y haber estado en un centro de primera acogida, su solicitud fue rechazada y permaneció en situación irregular en territorio italiano durante mucho tiempo. 73 la nueva gobernanza de la migración [...] Sólo hace unos meses que la Comisión Territorial competente le concedió la protección especial. Buscó trabajo en la agricultura y durante unos meses se encontró en Palmori, en un pequeño gueto, donde viven unas 70 personas, alrededor de ruinas, restos de material de construcción, hierros y basura. “Todos éramos jornaleros agrícolas” nos cuenta Kwadwo, “pagábamos 50 euros a la entrada y 5 euros al día a un ‘jefe negro‘ ghanés. Él era quien nos encontraba trabajo a todos. Si no pagabas los 5 euros, podías perderlo todo”, Kwadwo Ampadu ya no vive allí. Gracias al proyecto P.I.U.Su.pr.eme. Capitanata, ahora tiene un contrato regular y vive en una casa de la aldea Don Bosco, donde lleva varios días alojado. “Ya no quiero volver allí, salvo para recuperar el resto de mi ropa”. Kwadwo es una de las cerca de 80 personas que, en un año, han abandonado esos lugares infernales, para empezar de nuevo y volver por fin a la vida”. La narrativa promovida dentro del relato identifica el proyecto “P.I.U.Su.pre.me. Capitanata” como la fuente de salvación para Kawdwo, que consiguió “salir del infierno” gracias al proyecto. Sin embargo, el relato, aunque lo menciona, no destaca el hecho de que la condición de irregularidad legal en la que se encontraba Kwadwo era uno de los principales factores causantes de su marginación, y mucho menos que pudo entrar en el proyecto precisamente por haber regularizado previamente su situación. Por lo tanto, como en el caso de la comunicación producida por el proyecto Nouvelles Perspectives, se elimina de la narración un elemento central de la historia, a saber, la relevancia de las políticas migratorias de la Unión Europea e Italia en la determinación de la condición de exclusión y marginación. De este modo, las “historias de éxito” representan una mera auto-celebración, evitando poner de relieve las críticas y contradicciones. Un elemento a tener en cuenta, que vincula la cuestión de la rendición de cuentas a los financiadores con la de la profesionalización y burocratización del activismo, se refiere al predominio de la elaboración de informes en los proyectos europeos. De hecho, con la progresiva burocratización de los procedimientos de elaboración de informes, éstos han ido sustituyendo a la realización real de las iniciativas, de modo que resulta más importante informar sobre las iniciativas realizadas que realizarlas. Como señala Domenico La Marca, presidente de la Cooperativa Arcobaleno, socia del proyecto P.I.U.Su.pre.me. Capitanata: “Los proyectos europeos son letales desde el punto de vista de la burocracia, y ésta es una de las limitaciones que traeré de vuelta. Están llenos de cuadrículas y tablas. A veces la gente nos mandaba al infierno, y tenían razón. Porque para todo había que firmar. Y en algunos contextos, como los asentamientos informales, esto no está muy bien visto. Pero yo lo entiendo. Incluso los italianos, si les parabas por la calle y después de hablar con ellos les pedías que firmaran un papel te mandaban al infierno. Además, para todo lo que haces tienes que escribir www.editorial.unican.es 80 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica glo XX); a estados eficaces vs Estados fallidos / regímenes canallas (corruptos) y demócratas vs déspotas / tiranos / terroristas / dictadores (siglo XXI). Al apuntar a Rusia y China como agentes clave de la cooperación Sur-Sur, la agresiva estrategia NATO 2030 perpetúa el secular conflicto Este-Oeste/Norte-Sur. Dentro de este marco geopolítico, y en el contexto de una creciente totalitarización del régimen neoliberal en respuesta a la crisis del orden mundial capitalista (Carroll, 2016; Chauí, 2021; Cupples y Glynn, 2016; Gills, 2020; Gills y Chase-Dunn, 2019), este capítulo adelanta una periodización histórico-conceptual de la política de la cooperación Sur-Sur desde una perspectiva decolonial del Sur global. La siguiente sección introduce conceptos clave relevantes del pensamiento decolonial, concretamente “descolonización” y “decolonialidad”; “el Sur global”; y “reoccidentalización”, “desoccidentalización” y “desvinculación”. Posteriormente, basándose en un análisis documental y en una revisión de la literatura académica sobre la cooperación Sur-Sur, se establece una periodización de la cooperación Sur-Sur posterior a 1945 como marco para comprender cambios conceptuales en sus contextos globales: Concertación (1945 -1981); Contención (1981-1995); y Cooptación vs Confrontación (1995 - actualidad). Como se discutirá, esta periodización complementa esfuerzos previos de este tipo, y su razón fundamental es que una comprensión histórica de la política de la cooperación Sur-Sur y de la contrapolítica neocolonial/imperialista es indispensable para la praxis emancipadora y libertadora del Sur global. Dado que la cooptación de la cooperación Sur-Sur respaldada por la coerción es la táctica contemporánea del Norte global dentro de la estrategia de reoccidentalización, defiendo que el Sur global recupere la cooperación Sur-Sur como estrategia para pasar de la desvinculación como desoccidentalización a la desvinculación como decolonialidad.3 1. Pensamiento decolonial: premisas conceptuales Tan antiguo como la propia colonización, el pensamiento decolonial no es una única escuela teórica, sino que engloba diversas corrientes culturales, filosóficas, políticas y epistemológicas, a veces conflictivas (Bhambra et al., 2018: 2; Maldonado-Torres, 2011; Ndlovu-Gatsheni, 2018: 49-53).4 Los referentes compartidos son la intersec3 Este capítulo no trata de las contradicciones controvertidamente discutidas y derivadas de las heterogéneas modalidades, prácticas y resultados de la cooperación Sur-Sur. Está surgiendo un consenso sobre la necesidad de evitar las generalizaciones (Bergamaschi et al., 2017; Gray y Gills, 2016; Kragelund, 2019). Tampoco pretende desarrollar algún tipo de “manual” para mejorar la concertación del Sur global, la creación de instituciones o la resolución de problemas prácticos (para este tipo de aportaciones, véase Cheru, 2011; Gosovic, 2016; Gosovic, 2018; South Commission, 1990). 4 Véase, por ejemplo, Maldonado-Torres (2011) y Ndlovu-Gatsheni (2018, especialmente el cuadro 2.2) para una visión general de la multiplicidad de pensadores, interpretaciones y estrategias decoloniales. 81 recuperar la política de cooperación sur-sur cionalidad de múltiples jerarquías globales de opresión (económica, epistémica, de género, lingüística, político-militar, racial, sexual, espiritual) establecidas a lo largo de los últimos 500 años de colonización modernista capitalista europea, y su disputa a través de la emancipación y liberación impulsada por la justicia desde una perspectiva subalterna (Grosfoguel, 2007; Mignolo, 2011a; Santos, 2014). La “matriz colonial de poder” de Walter Mignolo lo sistematiza: agrupados en torno al racismo y al patriarcado, los elementos constitutivos o esferas de la colonialidad –economía, autoridad, conocimiento, subjetividad, género y sexualidad– están interrelacionados dialécticamente, es decir, la comprensión o la acción sobre uno de ellos (reproducir la colonialidad o actuar decolonialmente) repercute en todos los demás (Mignolo, 2011a: 179). Mientras que la descolonización centrada en el Estado, tanto en la América Latina del siglo XIX como en el nacionalismo tercermundista en África y Asia después de 1945, logró la independencia jurídico-política formal, el “régimen de ‘colonialidad global’” se mantiene a través de las estructuras y culturas colonialistas y de instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Grosfoguel, 2007: 220; Quijano, 2007). Para Mignolo, el conflicto contemporáneo Este-Oeste/Norte-Sur es el conflicto entre las políticas de “desoccidentalización” y “reoccidentalización”. Mientras que la desoccidentalización es un proyecto de regulación estatal por parte de las llamadas potencias emergentes y las formaciones internacionales de la cooperación Sur-Sur que disputan el control sobre la matriz colonial a través de la multipolaridad, como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), la reoccidentalización es la lucha del Norte (los Estados nación imperiales del Atlántico Norte) por mantener, reclamar y/o relegitimar la dominación sobre el orden global neoliberal unipolar, cada vez más por la fuerza a medida que la hegemonía se está a desmoronar (Mignolo, 2011a; Mignolo, 2021). Mientras que la desvinculación como desoccidentalización significa desvincularse de las instituciones de gobernanza global dominadas por el Norte (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, medios de comunicación corporativos globales, etc.) sin abandonar la economía capitalista modernista basada en el crecimiento, la desvinculación como decolonialidad implica desvincularse de todas las esferas de la matriz colonial de poder; es decir, desvincularse tanto de la reoccidentalización como de la desoccidentalización (Mignolo, 2011b: 281). Dicho de otro modo, la colonialidad, como dominación material y mental (Mignolo, 2021: 727), requiere complementar la desvinculación política y económica de Samir Amin con la descolonización epistémica, una “desvinculación que conduce al cambio epistémico decolonial y pone en primer plano otras epistemologías, otros principios de conocimiento y comprensión y, en consecuencia, otra economía, otra política, otra ética” (Mignolo, 2007: 453). Más que un denominador estrictamente geográfico, “el Sur global” es una metáfora política con dos conceptualizaciones complementarias y sus distintos fundamenwww.editorial.unican.es 82 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica tos ontológicos y epistemológicos y articulaciones espaciales (Berger, 2021; Mahler, 2018; Mignolo, 2011a). Por un lado, en términos metodológicamente nacionalistas/ territoriales, centrados en el Estado-nación y donde los países aparecen como espacios absolutos homogéneos (unidades fijas y acotadas o contenedores de sociedades y acción social), el Sur global (o simplemente Sur) se refiere a los países anteriormente colonizados (de los continentes africano, asiático y latinoamericano y caribeño) y a los países sometidos a la colonialidad (por ejemplo, China y Rusia, véase Mignolo, 2021). Al operar a escala internacional, este binario Sur-Norte claramente delimitado espacialmente se manifiesta en formaciones como los BRICS y la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Por otro lado, los estudios críticos y la literatura decolonial en particular conceptualizan el Sur global (comúnmente en mayúsculas, véase Berger, 2021; Grosfoguel, 2007; Kleinschmidt, 2018; Mahler, 2018; Mignolo, 2011a) también como un espacio relacional transnacional producido por/mediante las experiencias históricas compartidas de personas y lugares de la subalternización colonial/ imperial y de sus resistencias a la explotación y las consiguientes injusticias estructurales materiales y epistémicas: el Sur globalizado coexistiendo con el Norte globalizado dentro y a través de los territorios de los Estados-nación (países) tanto en el Norte como en el Sur (Muhr, 2016: 638).5 En cambio, el Norte global, encarnado por ejemplo en la clase capitalista transnacional (CCT), significa que la reoccidentalización, y la perpetuación de la matriz colonial de poder, también implica a agentes en los países del Sur (normalmente élites occidentalizadas y pequeña burguesía), alineados o complacientes con las potencias colonizadoras/imperiales (Maldonado-Torres, 2011; Mignolo, 2021: 732-733). Mientras que el nacionalismo/territorialismo metodológico subyace a los enfoques comparativos (inherentemente eurocéntricos), el enfoque relacional subraya la co-constitución dialéctica de Norte global:Sur global en la que el Sur global no es un receptor pasivo sino un actor por derecho propio (Berger, 2021; Mignolo, 2007; Quijano, 2007). Sin embargo, empíricamente, debido a trayectorias, historias e identidades diversas y divergentes, “‘el Sur global’ escapa a una definición clara e inequívoca” (Berger, 2021: 2012). A lo largo de este capítulo, utilizo Sur global y Norte global en relación con proyectos, procesos y relaciones tanto internacionalistas como transnacionalistas, ya que están entrelazados socioespacialmente y/o son mutuamente constitutivos. Por ejemplo, la inextricabilidad de los gobiernos occidentales/ clase capitalista transnacional /Organización del Tratado del Atlántico Norte, por un lado, y –como se discutirá– los proyectos del Sur global como la Tricontinental y la 5 También “Terceros Mundos internos” en el centro (Slater, 2004: 7); “el sur en el norte” (MaldonadoTorres, 2011: 1); “una periferia fuera y dentro de las zonas centrales y …un núcleo dentro y fuera de las regiones periféricas” (Grosfoguel, 2007: 220); y “un otro interno” (Mahler, 2018: 32). Sobre el “espacio absoluto” y el “espacio relacional”, véase Harvey (2006). 83 recuperar la política de cooperación sur-sur Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América –Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), por otro. 2. La política de la cooperación Sur-Sur: una periodización desde la perspectiva decolonial del Sur global Las mencionadas categorías ideológicas del Norte/Occidente de “democracia”, “derechos humanos”, “libertad”/“libertad individual” y “imperio de la ley” forman parte integrante de la matriz colonial de poder, impuesta a través de una serie de mecanismos de gobernanza que van desde las condicionalidades como parte integrante de la Ayuda Oficial al Desarrollo en el marco del Comité de Ayuda al Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), hasta la intervención abierta y encubierta de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, incluidos golpes de Estado y la denominada intervención humanitaria. Como han debatido exhaustivamente los estudios críticos, en este sentido la democracia, como complemento político del economicismo tecnocrático neoliberal, denota un gobierno de élite (poliarquía), autoritario si es necesario, legitimado mediante procedimientos electorales formales cuidadosamente gestionados y vaciado de contenidos de justicia social o igualdad; los derechos humanos, reducidos (en el mejor de los casos) a derechos civiles y políticos individuales a expensas de los derechos sociales, culturales, económicos y colectivos, implica su instrumentalización como “imperialismo humanitario” y/o “imperialismo de los derechos humanos”; la libertad connota la libertad del capital, combinada con la “libertad individual” para explotar y acumular sin limitaciones dentro del llamado libre mercado; y imperio de la ley significa el establecimiento y la aplicación de las normas para el funcionamiento fluido y eficaz del orden del libre mercado, protegiendo la propiedad privada y la libertad emprendedora frente a las demandas de democratización basada en las masas (véase: Bricmont, 2006; Chauí, 2021; Costa y Zolo, 2007; de Zayas, 2022; de Zayas, 2023; Erlinder, 2000; Fairclough, 2006; Fine y Saad-Filho, 2017; Gills y Rocamora, 1992; Kiely, 2017; McCormack y Gilbert, 2022; Mirowski y Plehwe, 2009). “Imperialismo”, como afirmaba en 1957 un miembro de la Sociedad Mont Pèlerin, que contribuyó decisivamente a la construcción de la hegemonía neoliberal después de la Segunda Guerra Mundial, es entonces “la expansión geográfica de un sistema de orden (imperio de la ley, etc.)” (Schoeck en Mirowski y Plehwe, 2009: 259). Es decir, el “orden basado en normas” que la Organización del Tratado del Atlántico Norte está decidida a “proteger” (NATO, 2021). De este modo, el fascismo colonial promulgado por miembros fundadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte como Bélgica, Francia, Portugal y el Reino Unido –la derogación de los derechos liberales en las colonias, que Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo identificó como el fundamento del fascismo en las metrópolis (Bogues, 2011: 201)– es www.editorial.unican.es 84 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica compatible con el sistema de valores del Norte, como lo es el hecho de que Portugal en 1949, como dictadura fascista, cumpliera los requisitos para ser miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (véase Amin, 2014). En 2021, al reconocer que la era unipolar posterior a la “Guerra Fría”, con su creencia de que la “expansión” de la democracia de libre mercado “continuaría inexorablemente”, está siendo reemplazada por un orden mundial multipolar o policéntrico, el othering imperialista equipara esto con “el ascenso del autoritarismo”, ya que “los Estados autoritarios con agendas revisionistas de política exterior” plantean un “desafío sistémico que atraviesa los ámbitos de la seguridad y la economía” (NATO, 2020: 5, 20). Dicho de otra manera, según este razonamiento perverso, cualquiera que desafíe el dictado militarista global del Norte/Occidente es tildado de “autoritario”. Estos son los retos a los que se ha enfrentado la cooperación Sur-Sur desde el principio. A falta de una definición universalmente respaldada, resulta útil para los propósitos de este capítulo la caracterización que de la cooperación Sur-Sur hace la Oficina de las Naciones Unidas para la cooperación Sur-Sur (UNOSSC) que la define como “una manifestación de solidaridad entre los pueblos y países del Sur que contribuya a su bienestar nacional, a su autosuficiencia nacional y colectiva ... [que] debe ser determinada por los países del Sur, guiados por los principios de respeto a la soberanía nacional, propiedad nacional e independencia, igualdad, no condicionalidad, no injerencia en los asuntos internos y beneficio mutuo.”6 A menudo reducida a la economía y el comercio, la cooperación Sur-Sur es un conjunto multidimensional de relaciones y procesos dialécticamente entrelazados en los ámbitos político, económico, cultural, social, medioambiental, jurídico, militar y humanitario (véase Fiddian-Qasmiyeh y Daley, 2019, para estudios de casos contemporáneos). Si bien la cooperación Sur-Sur se ha considerado siempre un complemento, más que un sustituto, de las transferencias Norte-Sur (South Centre, 2005; United Nations, 1974; United Nations, 2010), la binarización Norte/Sur se ve cuestionada por la “cooperación triangular”, en la que un miembro del Comité de Ayuda al Desarrollo o una organización multilateral actúa como mediador en la cooperación Sur-Sur, aportando recursos y/o conocimientos para la transferencia de mejores prácticas o políticas.7 La cooperación triangular, que supuestamente aumenta la transparencia, la eficiencia y la rentabilidad, parece más bien un mecanismo de reoccidentalización que asimila gradualmente a los agentes de la cooperación Sur-Sur a las normas y estructuras de gobernanza controladas por el Norte global, ya que a menudo es el actor externo (no Sur) el que inicia y/o con6 Véase https://www.unsouthsouth.org/about/about-sstc/ (consultado 13 mar 2024). 7 https://www.unsouthsouth.org/about/about-sstc/ (consultado 13 mar 2024). 85 recuperar la política de cooperación sur-sur trola la colaboración, los recursos y los sistemas de supervisión (Kragelund, 2019: 116; Domínguez, 2021).8 Al mismo tiempo, se ha observado una apropiación discursiva, o cooptación, de los principios de la cooperación Sur-Sur de “horizontalidad”, “condiciones de pares” y “beneficio mutuo”/“ganar-ganar” por parte de la comunidad del Comité de Ayuda al Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Kragelund, 2019: 118-121), así como un “giro más pragmático” en los discursos de la cooperación Sur-Sur hacia un marco “menos afectivo” y una mayor preocupación por la eficacia y los resultados (Mawdsley, 2019: 266). No obstante, en términos de normas fundamentales, como se verá más adelante, los sistemas de valores del Norte global y del Sur global son por definición incompatibles, aunque los propios agentes del Sur global no siempre hayan cumplido totalmente estas normas (Acharya, 2016). Aunque el surgimiento de la cooperación Sur-Sur se atribuye principalmente a la Conferencia Asiático-Africana de Bandung (Indonesia) de 1955, en la que participaron representantes de 29 naciones recién independizadas, el “espíritu de Bandung” evolucionó a partir de siglos de guerras de liberación nacionalistas, desde Haití hasta Etiopía y Vietnam, en conjunción con luchas anticoloniales, antirracistas y antiimperialistas locales y transnacionales, incluidas las panasiáticas y panafricanas, así como las de las mujeres, los trabajadores, la lucha contra el apartheid y otros movimientos antifascistas, en particular las internacionales comunistas. Abrazando nociones de amistad, solidaridad y fraternidad/hermandad, en Bandung estas normas y luchas subalternas alcanzaron una expresión diplomática al tiempo que superaban su sectorización (Dinkel, 2018; Eslava et al., 2017; Mahler, 2018; Phm y Shilliam, 2016). El propio término “cooperación Sur-Sur” ganó popularidad a finales de la década de 1970, tras la Conferencia sobre Cooperación Económica Internacional (CIEC) celebrada en París entre 1975 y 1977, generalmente conocida como Conferencia Norte-Sur, y la IV Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD o UNCTAD) celebrada en Nairobi en 1976 (véase Haq, 1980; Williams, 1987). Antes de la actual adopción del término, la cooperación Sur-Sur se debatió ampliamente en el marco de la Conferencia de Bandung, el tercermundismo, el Movimiento de los Países No Alineados (MNOAL), el Grupo de los 77 (G-77) y el Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), así como conceptos relacionados, especialmente la autosuficiencia, la no alineación, el antiimperialismo y la descolonización. Como destaca Mignolo, la no alineación del Tercer Mundo y Bandung perseguían la descolonización como una tercera opción a las dos “macronarrativas” occidentales preeminentes, el capitalismo y el comunismo, lo que implica que la descoloni8 La “cooperación triangular” también se practica entre socios del Sur global exclusivamente, lo que aquí se considera una modalidad de la cooperación Sur-Sur. Asimismo, las colaboraciones triangulares como el Fondo India, Brasil y Sudáfrica (Fondo IBSA) gestionado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Unión Europea no es (necesariamente) un mecanismo de reoccidentalización. www.editorial.unican.es 86 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica zación a través de la desvinculación, tal y como se utilizó en Bandung, ya contenía la idea de decolonialidad, aunque el término en sí no surgió hasta la década de 1990 (Mignolo, 2011b; Mignolo, 2021). Como se ha dicho, la periodización de la cooperación Sur-Sur desarrollada posteriormente complementa esfuerzos anteriores de este tipo. Como sostiene Emma Mawdsley, cualquier periodización particular tiene un propósito analítico de acuerdo con el argumento o argumentos desarrollados, y una periodización no es una cronología (Mawdsley, 2019). Una periodización tampoco es sobre “olas”, “mareas”, “ciclos” o categorías naturalistas-mecanicistas similares que ofuscan la acción en la lucha social. En concreto, Michelle Morais de Sá e Silva, interesada en “formas y modalidades”, distingue entre Autoconfianza y Fortalecimiento Político (1949-79); Desmovilización (1980-98); y Transferencia de “Mejores Prácticas” (1999-) (Morais de Sá e Silva, 2009). Mawdsley (2019), dentro de un enfoque geoeconómico preocupado por la “visibilidad y la influencia”, también elabora tres periodos: Cooperación Sur-Sur 1.0, desde principios de la década de 1950 hasta finales de la década de 1990/principios de la década de 2000; Cooperación Sur-Sur 2.0, desde finales de la década de 1990/principios de la década de 2000 hasta aproximadamente 2015; y Cooperación Sur-Sur 3.0, desde aproximadamente 2015 en adelante. Branislav Gosovic estructura su relato en torno al encuentro Sur-Norte dentro del sistema de la Organización de Naciones Unidas a lo largo de las llamadas Décadas del Desarrollo (Gosovic, 2016 [2014]). Para reiterar, mi propio análisis está interesado en identificar cambios conceptuales en sus contextos geopolíticos globales como base para reivindicar la política de la cooperación Sur-Sur para la praxis social decolonial. Las esquemáticas y rígidas demarcaciones temporales derivan de puntos de inflexión históricos manifestados en acontecimientos y documentos concretos, mientras que, naturalmente, los procesos subyacentes se desarrollaron de forma mucho más entrelazada, dialéctica e incoherente. 3. Concertación (1945-1981): descolonización e internacionalismo tercermundista En el contexto bipolar de la llamada Guerra Fría, los esfuerzos de organización del Tercer Mundo se entrelazaron con las luchas por la liberación política, económica y cultural. Empezando por la formación de la Liga de Estados Árabes (también “Liga Árabe”) en marzo de 1945, poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial9, otros acontecimientos destacados fueron la Conferencia de Relaciones Asiáticas de 1947, convocada en la India antes de la independencia formal y que reunió a líderes de los movimientos independentistas asiáticos; y el Acuerdo Panchsheel China-India de 1954, que estableció los 9 Véase http://www.lasportal.org/Pages/Welcome.aspx (consultado el 15 mar 2024). 87 recuperar la política de cooperación sur-sur Cinco Principios de Coexistencia Pacífica que se incorporaron a la agenda de Bandung: respeto mutuo por la integridad territorial y la soberanía de la otra parte; no agresión mutua; no injerencia mutua; igualdad y beneficio mutuo; y coexistencia pacífica (Opondo, 2016). Estos principios, junto con los de autosuficiencia colectiva y autodeterminación, se institucionalizaron a escala global a través de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), creada en Bagdad en 1960; el Movimiento de los Países No Alineados, creado en Belgrado en 1961, con 120 miembros en 202410; y el Grupo de los 77 (compuesto actualmente por 134 países, China incluida11), creado en la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en Ginebra en 1964 como contrapeso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (fundada en 1961), y constituido como grupo permanente mediante la Carta de Argel de 1967. Al mismo tiempo, en 1960, 1963 y 1981 fueron establecidas, respectivamente, regionalismos globales como la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), la Organización para la Unidad Africana (OUA, reconstituida como Unión Africana en 2002) y el Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (también Consejo de Cooperación del Golfo, CCG). La no alineación nunca significó neutralidad o imparcialidad, sino convertirse en copartícipes independientes en una democratización decolonial del orden mundial (Phm y Shilliam, 2016). Como reflejo de los antecedentes de la cooperación Sur-Sur basados en los movimientos, la descolonización dirigida por el Estado se concertó con organizaciones populares anticoloniales de masas, en particular la Organización de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos (AAPSO), creada en El Cairo en enero de 1958.12 Tras la victoria de la Revolución Cubana en 1959, la Organización de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos se amplió geográficamente en la Conferencia Tricontinental de La Habana de 1966, como Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL). Para Anne Mahler, la importancia histórica de la Tricontinental consiste, en primer lugar, en trascender la descolonización centrada en el Estado-nación de Bandung a través del “diálogo transnacional” entre diversos gobiernos, líderes políticos y movimientos descoloniales, y, en segundo lugar, en sus reverberaciones en la noción actual de Sur global (Mahler, 2018: 23). Los esfuerzos de descolonización económica culminaron en el Nuevo Orden Económico Internacional, que denunciaba el “neocolonialismo en todas sus formas” (United Nations, 1974, puntos 1, 4i), exigía condiciones comerciales más justas, reparaciones por la explotación colonial, una reforma del sistema monetario internacional y el derecho a la regulación y nacionalización de las empresas transnacionales. Al afirmar el derecho a la “autodeterminación de todos los pueblos” y “el derecho de cada país a adoptar el sistema 10 https://news.un.org/en/story/2024/01/1145732 (consultado el 19 mar 2024). 11 Véase http://www.g77.org/doc/members.html (consultado el 15 mar 2024). 12 Véase https://www.aapsorg.org/en/about-us/aapso-constitution.html (consultado el 15 mar 2024). www.editorial.unican.es 88 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica económico y social que considere más apropiado para su propio desarrollo” (United Nations, 1974, punto 4), el Nuevo Orden Económico Internacional se anticipó a la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo de 1986, cuyo reconocimiento el Sur nunca consiguió mantener. Se debatió mucho si el Nuevo Orden Económico Internacional, con sus fundamentos teóricos de un keynesianismo global y de dependencia –medidas redistributivas globales (transferencias de recursos Norte-Sur) combinadas con la intervención en el mercado en reconocimiento de las limitaciones estructurales para el desarrollo nacional– tenía potencial decolonial (Cox, 1979; Malacalza, 2022; Ruggie, 1982; Taylor y Smith, 2007). Estratégicamente, al reconocer y aceptar la interdependencia Norte:Sur (United Nations, 1974, punto 3), la autosuficiencia nacional y colectiva nunca significó una autarquía comercial, financiera y tecnológica absoluta con respecto al Norte, sino la desvinculación como sustitución selectiva de las relaciones explotadoras que perpetúan la dependencia por relaciones Sur-Sur más igualitarias, promoviendo la complementariedad y las interdependencias económicas y productivas basadas en un desarrollo endógeno popular (Galtung, 1986; Hope, 1983; Matthies, 1979; South Commission, 1990: 211). En las palabras de Amin (1982: 24), “construir una economía nacional y regional diversificada que, a través de su propia dinámica interna y autonomía, sea capaz de actuar como socio en un sistema mundial interdependiente en lugar de ser una mera excrecencia de las transnacionales”; o, construir “un ‘proyecto de globalización alternativa’ mediante la ‘construcción de un sistema político global que no está al servicio del mercado global’… sino al de los ‘pueblos y clases dominadas’” (Amin citado en Domínguez, 2020: 162). La descolonización jurídico-política formal no desmanteló el régimen de colonialidad global (Grosfoguel, 2007: 220). Sin embargo, sería erróneo asumir que el Sur global no había sido consciente de la matriz colonial y del papel de las élites colonialistas en su mantenimiento o reproducción. Ya en su discurso de apertura de la Conferencia de Bandung, el presidente indonesio Sukarno declaró: “no pensemos en el colonialismo sólo en su forma clásica... El colonialismo tiene también su vestido moderno, en forma de control económico, control intelectual, control físico real por parte de una comunidad pequeña pero ajena dentro de una nación” (Sukarno, 1955). Entender el Norte global:Sur global como co-constituido (el enfoque relacional) requiere, por tanto, considerar también el papel del Sur global en la perpetuación de la colonialidad. En primer lugar, a pesar de los éxitos, como el ferrocarril Tanzania-Zambia financiado por China y finalizado en 1975, las dificultades objetivas en la aplicación práctica de las iniciativas de cooperación Sur-Sur (instituciones ineficaces, escasez de recursos) se unieron a menudo a la falta de compromiso de los gobiernos (Kragelund, 2019). En segundo lugar, se afirmaron e interiorizaron muchos de los principios organizativos fundacionales del orden occidental: la soberanía territorial del Estado-nación dentro de las fronteras trazadas colonialmente, que engendró el colonialismo interno sobre las nacionalidades minorizadas, impulsando 89 recuperar la política de cooperación sur-sur conflicto y desunión; el régimen universal de derechos humanos con el que el propio Norte nunca se ha comprometido realmente considerando el continuo fascismo colonial y la política (neo)imperialista; y el desarrollo modernista con sus ideas (insostenibles) de progreso y crecimiento económico ilimitado (aunque el discurso desarrollista proporcionó al mismo tiempo un marco unificador más allá de las diferencias ideológicas) (Acharya, 2016; Eslava et al., 2017; Hongoh, 2016; Lumumba-Kasongo, 2015; Phm y Shilliam, 2016; Phillips, 2016; Weber y Winanti, 2016). En tercer lugar, la unidad del Sur global fue socavada aún más por el fracaso estratégico de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (en el contexto de la crisis del petróleo de la década de 1970) a la hora de construir una contraestructura del Sur, ya que los intereses de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo empezaron a discrepar de los de los países del Sur importadores de petróleo (Taylor y Smith, 2007; Toye, 2014; Williams, 1987). Sin embargo, las tensiones o divisiones entre países del Sur pueden no haber sido tan graves como se afirma con frecuencia, ya que varios miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo establecieron programas de solidaridad para los países en desarrollo importadores de petróleo (Kuczynski, 1982).13 Por último, en lugar de desvincularse, el Sur se integró en, y de este modo legitimó, la matriz colonial global, remodelada y reinstituida a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (el Banco Mundial), el Fondo Monetario Internacional, el sistema de la Organización de Naciones Unidas y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), todos ellos establecidos entre 1944 y 1947, cuando la mayoría de los países del Sur ni siquiera existían como Estados soberanos. 4. Contención (1981-1995): la reoccidentalización a través de la contraofensiva neoliberal A pesar de las contradicciones internas y las deficiencias estratégicas del Sur global, el Norte global, a pesar de las discordancias ocasionales en temas específicos, operó al unísono en dos frentes interrelacionados para frustrar las aspiraciones decoloniales: por un lado, el othering condescendiente combinó con el retraso táctico y bloqueo de iniciativas del Sur y guerra abierta y encubierta, que va desde encarcelamientos y asesinatos (por ejemplo el líder independentista congoleño Patrice Lumumba en 1960) 13 Por ejemplo, el Programa de Cooperación Económica para los Países de América Central de 1980 (“Acuerdo Petrolero de San José”) se consideró el “primer esfuerzo de ayuda colaborativa” entre un productor de petróleo de la Organización de Países Exportadores de Petroleo (Venezuela) y uno no perteneciente a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (México). La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos/Petrocaribe es una continuación y ampliación de esta cooperación solidaria (Grayson citado en Muhr, 2017: 852; también véase Muhr, 2011a: 176-177; Muhr, 2011b). www.editorial.unican.es 96 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Política de la Coordinación Continental que se articula con los gobiernos miembros del ALBA-TCP y sus instituciones.19 Es el éxito relativo en el desafío al régimen de colonialidad global lo que ha colocado a los principales miembros del ALBA-TCP, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, todos ellos también miembros del South Centre, en primera línea de la guerra híbrida del Norte global– una combinación de campañas de desinformación (fake news que suelen afirmar un supuesto “autoritarismo”) con medidas coercitivas económicas, financieras y militares por parte de agentes estatales y privados (bancos, Organizaciones No Gubernamentales, empresas transnacionales), incluidos embargos, confiscaciones, terrorismo paramilitar, secuestros, intentos de asesinato, golpes de Estado y ataques cibernéticos (AFGJ, 2018; Antonopoulos y Cottle, 2018; Camp y Greenburg, 2020; de Zayas, 2022; de Zayas, 2023; Jacobs y Kitzen, 2021; Norton, 2021; Parampil, 2024; Tricontinental, 2020). Es la intensificación de la agresión imperialista desde 2015, y no simplemente un “declive”, una “crisis” o un “colapso”, como pretenden las representaciones neocolonialistas, lo que ha causado una reducción de la cooperación económica, productiva y financiera entre los países del ALBA-TCP/Petrocaribe, pero ciertamente no su destrucción (véase Aponte-García y Linares, 2019; United Nations, 2021).20 Supuestamente con 39 Estados soberanos del Sur global sometidos a medidas económicas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos y sus aliados21, consideradas una “violación del derecho internacional” (United Nations, 2021, punto 84), en julio de 2021, 16 miembros del Movimiento de Países No Alineados más China y Rusia lanzaron el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas, con sede en la Organización de las Naciones Unidas, para defender el multilateralismo y “la prevalencia de la legalidad sobre la fuerza” (Group of Friends in Defense of the Charter of the United Nations, 2021, punto 4). Conclusión: de la desvinculación como desoccidentalización a la desvinculación como decolonialidad Con la cooptación de la cooperación Sur-Sur respaldada por la coerción como táctica contemporánea dentro de la estrategia de reoccidentalización, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO, 2020) deja pocas dudas de que, en el contexto de 19 Véase: http://albamovimientos.net/articulacion/ (consultado el 13 mar 2024). 20 Véase también: https://www.albatcp.org; https://bancodelalba.org/en/home (ambos consultados el 15 mar 2024). 21 https://sanctionskill.org/ (consultado el 17 mar 2024); también https://cepr.net/issue/sanctions/ (consultado el 18 mar 2024). 97 recuperar la política de cooperación sur-sur crisis del orden mundial capitalista, el Norte global está decidido a intensificar su “totalitarismo global” (Gosovic, 2016: 741; también, Mignolo, 2021: 734). Al fin y al cabo, prácticamente todos los gobiernos del Sur global que plantean el más mínimo desafío al “orden basado en normas” –“Estados autoritarios” en la jerga de la Organización del Tratado del Atlántico Norte– son blancos de las agresiones del Norte global, notoriamente legitimadas por las fake news (Blum, 2013; Bricmont, 2006; Chandler, 2006; de Zayas, 2022; de Zayas, 2023; Erlinder, 2000; McCormack y Gilbert, 2022; Parampil, 2024; Zolo, 2009). Así vista, la actual guerra entre Rusia y Ucrania no tiene tanto que ver con un supuesto imperialismo ruso, sino con un acto de “resistencia” a la “invasión occidental” provocada por tres décadas de continua expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Roberts, 2017; también Greene, 2022; Prashad, 2022; Sachs, 2023). Si la anticipación de Amin (2014) de un “retorno del fascismo” y eventos como la Cumbre Internacional contra el Fascismo en Caracas, Venezuela, en abril de 2022 (teleSUR, 2022) se toman en serio, blancos serán tanto los países desoccidentalizadoras/descolonizadoras del Sur global (Estados, líderes, pueblos) como movimientos y resistencias sociales y populares (anticapitalistas, ambientalistas, antiimperialistas, etc.) tanto en el Norte como en el Sur. Las siguientes observaciones propositivas pretenden contribuir a la praxis social emancipadora y libertadora, a que el Sur global reclame la cooperación Sur-Sur como estrategia para pasar de la desvinculación como desoccidentalización a la desvinculación como decolonialidad. Colectivamente, el Sur global se encuentra hoy en una posición estructuralmente – económica, tecnológica, infraestructural, comunicacional y epistémica– más ventajosa para perseguir la autosuficiencia que en periodos anteriores (Gilpin, 2021; Kragelund, 2019; UNCTAD, 2019). Esta idea fue reafirmada, entre otros, por la Declaración sobre la autosuficiencia de la Unión Africana (African Union, 2015), y se puede argumentar que las medidas coercitivas unilaterales del Norte global en realidad catalizan la desvinculación. Ejemplos en este sentido como reflejos de la multidimensionalidad de la cooperación Sur-Sur son el desarrollo y la distribución de vacunas Covid-19 (por ejemplo la china CanSino, la cubana Soberana, la india Covaxin y la rusa Sputnik V); el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros ruso (en inglés abreviado como SPFS), cuyo creación anticipó la prohibición del uso del Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (SWIFT) por los bancos rusos en marzo de 2022; y la creciente reorientación de los flujos internacionales de estudiantes universitarios, de Sur-Norte a Sur-Sur (Thondhlana et al., 2021). La desvinculación no implica autarquía o aislamiento absoluto, ni debe significar el abandono de la contestación dentro de las instituciones de la colonialidad global, como la denuncia del gobierno venezolano de los “crímenes contra la humanidad” del Norte global ante la Corte Penal Internacional (United Nations, 2021, Punto 29); la participación en el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, en que todos los miembros actuales del ALBA-TCP www.editorial.unican.es 98 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica son activos22; o la denuncia sudafricana contra Israel por genocidio en Gaza ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).23 Sin embargo, requiere un examen cuidadoso de qué instituciones de gobernanza global abandonar, como se hizo en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños de 2021 respecto a la neocolonial Organización de Estados Americanos (OEA) (Romano y Lajtman, 2021). Superar la dicotomía inherente de la desoccidentalización como proyectos interestatales y la decolonialidad a través de la “sociedad política global” (Mignolo, 2021: 732-733; también Al-Kassimi, 2018: 26) debería ser parte integral de la desvinculación epistémica. En primer lugar, los proyectos de cooperación Sur-Sur como los BRICS (desoccidentalización) y el ALBA-TCP (descolonización) son simultáneamente espacios absolutos separados (los bloques de miembros de jure) y un espacio del Sur global relacional transnacional entrelazado espacial y estructuralmente que se produce a través de las relaciones individuales y colectivas entre los miembros de los BRICS, el ALBA-TCP/ALBA Movimientos, el Grupo de los 77, el South Centre, entre otros proyectos. Mientras que la búsqueda del ALBA-TCP/ALBA Movimientos, de la desvinculación como decolonialidad –desvinculación tanto de la reoccidentalización como de la desoccidentalización (Mignolo, 2011b: 281)– es una lucha continua, la desvinculación como desoccidentalización, sin embargo, produce una espacialidad dentro/a través de la cual la desvinculación como decolonialidad se convierte en una opción (cf. Muhr, 2016: 639). En segundo lugar, la articulación del ALBA-TCP internacionalismo liderado por los Estados con el ALBA Movimientos transnacionalismo basado en los movimientos populares supera la dicotomía Estado/sociedad al tiempo que reconcilia la unidad con la pluralidad transversal o “la unidad en la diversidad” (ALBA Movimientos, 2022a), “que represente la riqueza y diversidad de la lucha anticapitalista, antiimperialista, anticolonialista, antirracista, feminista, eco-socialista, por un socialismo indo-afro nuestro americano” (ALBA Movimientos, 2022b: 6). La “guerra de posiciones pluriescalar” del ALBA-TCP/ALBA Movimientos muestra caminos estratégicos para formar ese bloque histórico contra-hegemónico del Sur global (Muhr, 2021; Muhr, 2024). Esto depende, entre otras cosas, de un liderazgo político comprometido y decidido (Carroll, 2016; Gosovic, 2018; Muhr, 2021; South Commission, 1990; South Centre, 2005: 4) y de que las mentes progresistas de los países del Norte global también se descolonicen (a sí mismos) “desde dentro” (Reynolds, 2017: 262). Como ya se observó durante las guerras de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra Yugoslavia y Libia, las campañas concertadas de desinformación dividieron a “la izquierda internacional” (Blum, 2013: 154), ya que las noticias falsas refuerzan 22 https://www.un.org/dppa/decolonization/en/c24/about (consultado el 17 mar 2024). 23 https://unric.org/es/denuncia-sudafricana-contra-israel-por-genocidio-en-gaza/#:~:text=El%2029%20 de%20diciembre%20de,de%20dirimir%20disputas%20entre%20Estados (consultado el 17 mar 2024). 99 recuperar la política de cooperación sur-sur sutilmente un othering eurocéntrico subconsciente interiorizado y, en ocasiones, sentimientos antiestatistas, generando una concepción errónea o incluso desprecio por los proyectos populares-revolucionarios que no encajan en el imaginario y el habitus liberal-moderno y posmoderno (véase: AFGJ, 2018; Baraka, 2021; MacLeod, 2018; Perry y Sterling, 2021; teleSUR, 2024). www.editorial.unican.es 100 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Referencias Abdenur, Adriana E. y Fonseca, João M. 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Online press conference by NATO Secretary General Jens Stoltenberg. https://www.nato.int/cps/en/natohq/opinions_181560.htm (consultado el 13 mar 2024). www.editorial.unican.es 112 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica del BRICS plus constituye, desde su embrión en 2009 hasta los días de hoy, uno de los pilares geopolíticos más consistentes de la Globalización Instituida desde China. Además, señalamos seis pilares de la Globalización Instituida desde China que dan sentido a los aspectos materiales, ideacionales e institucionales de esta globalización embrionaria que está desafiando al paradigma neoliberal desde sus cimientos: 1) la Iniciativa de la Franja y la Ruta6; 2) el nuevo paradigma de cooperación bajo la Iniciativa de Desarrollo Global y de la Iniciativa de Seguridad Global; 3) el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura7, como primera institución multilateral liderada por China; 4) la política exterior china de foros hacia el Sur global (Jakóbowski, 2018; Vadell, 2022); 5) los cinco principios de Coexistencia Pacífica y la “Comunidad de futuro compartido para la humanidad”; y, finalmente, pero no menos importante, 6) la iniciativa del BRICS plus, tema central de este capítulo. En un contexto de creciente rivalidad entre la Federación Rusa/China versus Estados Unidos en un mundo multicéntrico, la República Popular China se tornó el motor de la recuperación económica post-Covid-19, y la Federación Rusa, tras la operación militar especial en Ucrania en 2022, recibió apoyo implícito –o indiferencia ante las sanciones aplicadas por Occidente– de los países del Sur global (Gao, 2024), incluidos los miembros originales del BRICS. En este escenario, China y Rusia se consolidan como los principales pivotes políticos y económicos con el objetivo de multilateralizar los BRICS para transformarlo en BRICS plus, una experiencia paradigmática y desafiante. El antecedente más importante de la propuesta de redefinición BRICS se puede rastrear en la iniciativa de China de crear un BRICS plus en la cumbre de Xiamen, en 2017. La experiencia del BRICS plus se entiende como el proceso de expansión de una Formación Política que reúne un conjunto de Formaciones Económico-Sociales en interdependencia (Vadell y Jabbour, 2024), comúnmente denominadas potencias emergentes o reemergentes. El BRICS es un resultado de la crisis económica de 2008, cuando potencias insatisfechas acordaron unir sus fuerzas políticas para reclamar cambios en la gobernanza global y también decidieron crear nuevas instituciones internacionales como el Nuevo Banco de Desarrollo. Esta evolución que está a camino de su segunda década es también reflejo de un orden mundial cada vez más multicéntrico, cuyas características reflejan la dinámica de la economía global y las nuevas configuraciones geopolíticas contemporáneas. El multicentrismo está ligado a: a) los aspectos económicos, que tienen como hecho sin precedentes el desplazamiento de la Formacion Económico-Social china desde la periferia del sistema capitalista a inicios del siglo 6 En inglés, Belt and Road Initiative (BRI). 7 En inglés, Asian Investment Infrastructure Bank (AIIB) 113 brics plus: el choque de las globalizaciones en un sistema multicéntrico XX hacia el centro de la economía global en el siglo XXI. Nuestra inspiración son autores de la teoría del sistema mundo como Giovanni Arrighi. (2008) y el concepto de policentrismo de Samir Amin (2016). b) los aspectos políticos y civilizacionales, que nos acercan al concepto de mundo multiplex de Acharya (2017), una especie de nueva multipolaridad compleja y diferente al multipolarismo del siglo XIX. Por lo tanto, el BRICS puede definirse como una experiencia de formación política minilateral (Vadell, 2022) que unifica de forma compleja las Formaciones EconómicoSociales que lo constituyen. La complejidad está dada por el movimiento de consolidación y creciente expansión que está adquiriendo esta Formación Política, aunque con contornos institucionales aún no claramente definidos (Arapova y Lissovolik, 2022). En perspectiva histórica, los BRICs fue el acrónimo creado por Jim O’Neill, un ejecutivo de Goldman Sachs, para definir inicialmente a un grupo de cuatro mercados emergentes o reemergentes prometedores para los negocios financieros globales: Brasil, Rusia, India y China, que se encontraban en la semiperiferia del capitalismo global –a pesar de todas las controversias que hoy plantea China en relación con su poder en la estratificación global (Cheng y Zhai, 2021). En un contexto de crisis económica del sistema capitalista global, la “invención” de los BRICs como grupo de “mercados emergentes” se convirtió en un BRICS de países emergentes, una entidad geopolítica, que surgió como un acuerdo entre los gobiernos de estas Formaciones Económico-Sociales. La primera cumbre, que tuvo lugar en junio de 2009 en Ekaterimburgo, Rusia, reflejó las demandas por reformas de las instituciones internacionales de este grupo de Estados con el objetivo de aumentar la participación de estos países en los mecanismos de la gobernanza internacional. Desde el año 2009, los países BRICS se han reunido anualmente en cumbres formales. En 2010, Sudáfrica fue invitada a participar como miembro de pleno derecho bajo la iniciativa de China, consolidando la etiqueta BRICS (con S mayúscula). De esta manera, en el proceso de reordenamiento global, el BRICS se convirtió en un actor cada vez más importante del sistema político internacional. En este sentido, la creación y evolución de los BRICS debe analizarse considerando el papel secundario de las potencias medias emergentes en los procesos de toma de decisiones de las instituciones de gobernanza económica global, hecho que pareció cambiar, en cierta medida, tras la creación del G20, como cumbres de jefes de Estado y de gobierno, otro producto institucional de la crisis de 2008. Precisamente, el BRICS emerge en un contexto de crisis de legitimidad del sistema capitalista en la fase de globalización neoliberal (Vadell y Jabbour, 2024) y de las instituciones multilaterales creadas en Bretton Woods. En un sistema internacional multicéntrico, el BRICS fue creando gradualmente mecanismos de cooperación con el propósito de www.editorial.unican.es 114 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica dar una expresión más asertiva a la demanda conjunta por una mayor participación en las instituciones internacionales de gobernanza. Considerando estos acontecimientos, este capítulo pretende mostrar y analizar los cambios cualitativos que la metamorfosis del BRICS hacia el BRICS plus implica y a qué consecuencias geopolíticas puede conllevar. Para ello, es oportuno resaltar los principales factores que catalizaron el proceso evolutivo de los BRICS que pueden destacarse en: a) el persistente fortalecimiento del poder económico de China, que sorprende a los analistas por la novedad de la planificación estatal con abordajes muy diferentes al de las economías de Occidente y de la hibridez de modos de producción en una misma formación social (Gabriele y Jabbour, 2022; Naughton, 2021); b) este proceso aceleró la crisis de la globalización neoliberal y abrió las puertas al surgimiento de una embrionaria globalización con características chinas (Vadell y Jabbour, 2024); c) la pandemia de Covid-19; d) el conflicto entre Rusia y Ucrania, que involucra a otras instituciones como la Organización del Tratado del Atlántico Norte y; d) el conflicto en Gaza, que involucra directa o indirectamente a todos los Estados de Medio Oriente, Estados Unidos, Rusia y China. Estos factores aceleraron y profundizaron el proceso de metamorfosis de los BRICS y, al mismo tiempo, han planteado un importante dilema funcional para esta formación política. Como corolario, esta revitalización reforzó la posición de China en la iniciativa BRICS plus y su diplomacia de alto nivel para la resolución pacífica de conflictos. 3. Propósito de los BRICS plus: ¿hacia un mundo multicéntrico? Como hemos señalado, interpretamos el surgimiento de los BRICS como una formación política que surge en un contexto de caos sistémico (Arrighi, Silver, y Ahmad, 1999), en una nueva distribución del reordenamiento del poder global. Este proceso perfila los rasgos del sistema multicéntrico contemporáneo, donde el debate sobre el surgimiento o “resurgimiento” de las potencias medias mostró su mayor riqueza. Durante más de 15 años, los logros institucionales más importantes del BRICS fueron: a) la cooperación financiera materializada en la creación del Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo Contingente de Reservas (Vadell y Ramos, 2019); b) como el alineamiento diplomático para lograr mayores márgenes de participación política en las instituciones de gobernanza internacional. No obstante, los miembros del BRICS se han comprometido a fortalecer un nuevo orden regulatorio más inclusivo y multilateral en diferentes áreas. Por lo tanto, podemos diferenciar cuatro momentos en la evolución de los BRICS desde su establecimiento en 2009 hasta alcanzar el estatus de BRICS plus en 2023/2024. La primera etapa comenzó con la crisis de la globalización neoliberal en 2008. A partir de ese 115 brics plus: el choque de las globalizaciones en un sistema multicéntrico momento, la Formación Política se centró en la creación de estrategias conjuntas para demandar mayor participación en las instituciones multilaterales establecidas (Chin, 2015: 19). De hecho, en este periodo prevaleció la conocida “diplomacia de nicho” (Cooper, 1997) en la cual las potencias emergentes, además de demandar una mayor participación en las instituciones de gobernanza existentes, comenzaron a negociar en temas o áreas específicas para maximizar su influencia y efectividad en los asuntos internacionales. El segundo momento se caracteriza por ser una etapa en la cual las potencias emergentes del BRICS, luego de haber ampliado la agrupación incorporando a Sudáfrica, establecieron el Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo Contingente de Reservas como marco para la provisión de liquidez en respuesta a posibles presiones a corto plazo en la balanza de pagos. Desde 2014 hasta la actualidad prevalecieron algunos interrogantes y preocupaciones sobre el comportamiento de los países BRICS. La mayor visibilidad y peso económico de los países emergentes en el sistema internacional ha planteado algunos interrogantes: ¿hasta qué punto están representados estos países –según su peso en la economía global– de manera equitativa en las instituciones multilaterales? ¿Se están comportando las potencias emergentes como potencias que defienden el statu quo o como actores revisionistas frente a los acuerdos multilaterales existentes? Nuestro punto de vista es que las transformaciones paulatinas se dan a partir de una doble dinámica de demandas de cambios en el statu quo e iniciativas que promueven un apartamiento del Orden Liberal Internacional. Estamos frente a un interesante dilema reflejo del cambio cualitativo que están atravesando el BRICS. Una tercera etapa del BRICS se puede identificar, siguiendo a Vázquez (2021), como un periodo de enfriamiento de las relaciones entre los miembros que estuvo condicionada por la pandemia de la Covid-19. En este periodo, hubo una especie de letargo institucional donde los miembros del grupo actuaron de manera menos coordinada, promoviendo una suerte de bilateralización de las relaciones entre los miembros. La rivalidad entre Estados Unidos y China –que también se manifiesta en la geopolítica de la región Asia-Pacífico/Indo-Pacífico–, los enfrentamientos fronterizos entre China e India y las narrativas sinofóbicas difundidas por el presidente brasileño Jair Bolsonaro, siguiendo la retórica del expresidente estadounidense Donald Trump, fueron factores que debilitaron aún más al grupo en los años 2019-2020. En este contexto, la cooperación minilateral entre los miembros de los BRICS en áreas clave –especialmente en comercio, salud y cooperación en materia de vacunas– ha sido deficiente y fue fortaleciendo la bilateralización de las relaciones de los miembros del BRICS durante toda esta etapa (Vazquez, 2021: 2). Sin embargo, esta situación particular comenzó a cambiar en la XIII Cumbre Virtual del BRICS, que tuvo como tema: BRICS 5: intra-BRICS Cooperation for Continuity, Consolidation and Consensus (BRICS, 2021). Este tema plantea la idea de un nuevo reinicio postpandemia que reafirmó viejas demandas, pero que reforzó la necesidad de una cooperación más intensa dentro del BRICS en tal coyuntura. En este sentido, se fue abriendo www.editorial.unican.es 116 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica la posibilidad para una cuarta fase con posibilidades de expansión real del BRICS que desembocará en el BRICS plus, una iniciativa que China ya había presentado en la cumbre de Xiamen en 2017. La cumbre virtual de la India en 2021 fue una especie de “BRICS reset” (Vadell, 2021), a partir de cual observamos la consolidación de un consenso en torno a la idea de un BRICS plus que la posterior Cumbre de Beijing en 2022 deja plasmada en el preámbulo y en el artículo 72 de la declaración: Enfatizamos los esfuerzos dl BRICS para extender su cooperación a otros mercados en desarrollo emergentes y apoyamos la promoción de una mayor promoción del BRICS Outreach y el BRICS Plus, cooperación en línea con los Términos de Referencia actualizados adoptados por los Sherpas BRICS en 2021, a través de una estrategia inclusiva, equitativa y con prácticas e iniciativas flexibles. Felicitamos a la presidencia de China por albergar la sesión de diálogo bajo el tema “Un mayor papel de los mercados emergentes y los países en desarrollo en la gobernanza global” durante la Reunión de ministros de Relaciones Exteriores/Relaciones Internacionales de los BRICS el 19 de mayo de 2022. (BRICS, 2022). Estas etapas descritas no necesariamente deben ser entendidas sólo como secuencias cronológicas, sino más bien como una compleja totalidad de un proceso en el que se superponen múltiples agendas, tales como: la tarea de promover la cooperación internacional, la demanda por reformas en los mecanismos de gobernanza multilateral –económica (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio) y seguridad (Organización de las Naciones Unidas)– y la propuesta para una nueva institucionalización financiera8 (Vadell, 2019). El devenir de este proceso de 15 años del BRICS ingresa en una nueva era atravesando el turbulento caos sistémico. Para comprender la importancia de los BRICS en el actual proceso de transformación del sistema capitalista global, primero, debemos superar la metodología que prioriza la idea del comportamiento de actores racionales guiados por agentes estatales, que consideraba sólo la cuantificación de capacidades. En segundo lugar, como orientación metodológica, los agentes deben ser entendidos desde un enfoque integral que contemple las transformaciones de la estructura, considerando la economía, la política, la historia, las ideas y las características culturales y civilizatorias de cada sociedad. La relevancia económica del BRICS y el ascenso económico de sus miembros es parte de un proceso histórico persistente de expansión global de las Formaciones Económico-Sociales dentro del modo de producción capitalista dominante. Como señala Li Xing, el ascenso de China y otras potencias emergentes ciertamente 8 Estos reclamos están incluidos en todas las declaraciones de las cumbres de los BRICS a lo largo de 15 años. Para más detalles ver (Vadell, 2019; Vadell y Ramos, 2019). 117 brics plus: el choque de las globalizaciones en un sistema multicéntrico ha “perturbado” la distribución convencional del poder y las formas en que los Estados y los mercados se interrelacionan entre sí (Li, 2019: 4). Este abordaje proporciona una explicación histórica y holística para comprender el proceso de surgimiento de potencias mundiales y cómo ellas pueden aprovechar las posibilidades para la movilidad ascendente en la jerarquía del sistema mundial moderno. Los cambios en la economía capitalista y los movimientos en el ajedrez geopolítico de las grandes potencias pueden alterar los incentivos de los países semiperiféricos para cambiar o modificar las reglas. Sin embargo, como se destacó, los países emergentes pueden querer cambiar algunas reglas sin tener la intención, por ejemplo, de cambiar las organizaciones internacionales. Lejos de ser una paradoja, fue básicamente un primer reclamo de los países del BRICS tras la crisis económica de 2008. Las potencias emergentes pueden interpretar que las instituciones internacionales no reflejan la ecuación multicéntrica del sistema internacional, por lo tanto, como afirma Wallerstein, el papel de la semiperiferia, como escenario de las “potencias medias”, es crucial para comprender las posibilidades de cambios en la configuración de poder global. El enfoque teórico de la Economía Política Internacional crítica es útil para entender el rol de las potencias emergentes en la coyuntura actual, específicamente en lo que respecta al rol de China en el sistema mundial y al BRICS plus como una formación geopolítica peculiar. Una situación favorable puede ofrecer oportunidades a países en un escenario de rivalidad interestatal, pero también puede crear competencia entre las Formaciones Económico-Sociales emergentes. De hecho, en este contexto turbulento, la “promoción por invitación” es posible, como afirma Wallerstein. Ella se refiere a la movilidad ascendente que una nación periférica o semiperiférica puede lograr en condiciones geopolíticas e históricas específicas. Esta movilidad ascendente es estimulada por un entorno externo favorable creado en los intersticios de poder entre las grandes potencias, ya sea por la permisibilidad de una hegemonía existente o por un grupo de países/potencias semiperiféricas o emergentes por medio de invitaciones “de ascensos” debido a sus propios intereses geopolíticos y geoeconómicos. En este sentido: No debemos descuidar el papel especial de los Estados semiperiféricos. Estos países, de fuerza intermedia, gastan sus energías corriendo muy rápido para al menos permanecer en su lugar intermedio, pero esperando también poder ascender en la escalera [...] Su elección es, en última instancia, bastante simple: o lograrán ascender en la escala jerárquica (o al menos permanecer allí) o se verán empujados hacia abajo (Wallerstein, 2004: 57). Sin embargo, el dilema no es sólo entender la táctica de promoción por invitación, sino quién invita y bajo qué circunstancias en el actual contexto geopolítico. Li Xing destaca el ejemplo de China que aprovechó la “promoción por invitación” (Li, 2017: 4) en www.editorial.unican.es 118 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica la década de 1980. Con la “admisión” de la República Popular China al sistema capitalista en los años 1970 y 1980, mediante la consolidación del “socialismo con características chinas” de Deng Xiaoping, la potencia asiática se benefició de un escenario geopolítico anti-Unión Soviética. No obstante, ¿qué cambió en la situación geopolítica contemporánea en relación con la “promoción por invitación”? Es importante destacar que estamos siendo testigos de una completa reversión del proceso de movilidad ascendente. Son los países emergentes, y especialmente China, los que están invitando a las naciones del Sur global a participar en un nuevo proceso globalizador que tiene a los BRICS plus como uno de los pilares geopolíticos más consistentes. La República Popular China se consolida como punto focal económico de los BRICS plus y como el centro dinámico de la economía productiva global. De esta manera, el gigante asiático se presenta como polo de atracción y modelo alternativo de aprendizaje para los países del Sur global. En otros términos, la movilidad ascendente no es más una posibilidad de vía unívoca. La “promoción por invitación” abre nuevos horizontes en el actual contexto geoeconómico. Frente al retraimiento de Estados Unidos como ofertante de bienes públicos globales, la posibilidad de ampliar márgenes de maniobra es ofrecida por parte de los países emergentes a otros países emergentes y a los países del Sur global en los intersticios del Orden Liberal Internacional fragmentado. En otros términos, esta vez es el BRICS plus, como formación geopolítica emergente, y China, como nuevo centro de la economía global que abren la posibilidad del ascenso por invitación. Una evidencia de este cambio de expectativas e inversión geopolítica fueron las negociaciones previas a la cumbre del BRICS en Johannesburgo en 2023. Más de 40 países expresaron su deseo de unirse a los BRICS y veintidós países se han acercado formalmente a los países BRICS para convertirse en miembros de pleno derecho (Xinhua, 2023). Para finalizar esta sección, se pueden destacar dos tendencias: el BRICS plus se convierte en un nuevo foco de atracción del mundo multicéntrico, que actúa como un imán geopolítico con gran fuerza centrípeta. Las “invitaciones” tácitas a otros países son una gran tentación para actores del Sur global frente a los desafíos del desarrollo en un contexto de incertezas y declinación hegemónica. Esta oportunidad tiene su contracara de riesgos frente a las reacciones de Estados Unidos, la potencia hegemónica en declive, que responde con narrativas típicas de la guerra fría. Aunque la invitación tácita plantea riesgos geopolíticos para algunos países del Sur global en la coyuntura crítica actual, más países piden participar en el BRICS plus (Maqetuka, 2024). En segundo lugar, el BRICS plus se presenta como una experiencia sui generis que surgió en el actual interregno de caos sistémico. Los grandes cambios en el sistema internacional explican, en parte, la política de “puertas abiertas” de los BRICS para algunas potencias medias y países del Sur global que consideran una gran oportunidad de coope- 119 brics plus: el choque de las globalizaciones en un sistema multicéntrico ración. El BRICS plus se manifiesta como una especie de bloque contendiente9 (Van der Pijl, 2017), cuyos miembros comparten las demandas y consensúan sus propias iniciativas, siendo hoy en día un gran desafío geopolítico para el Grupo de los 7 (G-7) y para los Estados Unidos (China-SCPRC, 2021). Esta tendencia se ha reforzado, pero el dilema institucional del proceso de aproximación entre los miembros del BRICS permanece. 4. El proceso de expansión en la práctica: la XV Cumbre de los BRICS en Johannesburgo La breve historia del proceso constitutivo del BRICS desemboca en la importante metamorfosis institucional hasta la creación del BRICS plus, con las características específicas de su evolución y densificación institucional. Tales cuestiones son aspectos importantes para comprender la postura proactiva internacional de los miembros del BRICS, así como el potencial que dicho acuerdo representa para sus estrategias de inserción internacional. En este contexto, comprender la expansión de los procesos BRICS es crucial. En cuanto a cuestiones teórico-conceptuales, otro elemento central para comprender la dinámica de la transformación cualitativa de los BRICS es la idea de ampliación del agrupamiento (outreach). Además de los avances institucionales logrados, especialmente en el área financiera, se destaca el proceso de ampliación de los BRICS que, desde la Segunda Cumbre de Brasilia en 2010, se menciona explícitamente en los documentos finales. En cuanto a la ampliación de las relaciones de los BRICS con otros Estados, siempre fue de gran importancia el rol del país anfitrión, que no sólo dirige la agenda de las cumbres, sino que también envía las invitaciones a los países no miembros. Es importante destacar que un punto de inflexión fue la 5º Cumbre en Durban. Desde entonces, en casi todas las cumbres ha habido un compromiso más sólido de los BRICS con otros países. 1) En la Cumbre de Durban hubo una reunión con líderes africanos –en clara consonancia con los intereses sudafricanos en la región; 2) en la Cumbre de Fortaleza (2014) hubo una sesión conjunta con los líderes de los países sudamericanos, expresión de los intereses brasileños en relación con la región y, particularmente, en relación con la UNASUR; 3) en la Cumbre de Ufa (2015), los países del BRICS se reunieron con los jefes de Estado y de gobierno de los países de la Unión Económica Euroasiática y la Organización de Cooperación de Shanghái, así como con los jefes de Estado observadores de la Organización de Cooperación de Shanghái. Reuniones claramente convergentes con los objetivos de inserción internacional de Rusia en un contexto de conflicto en Ucrania con amplias repercusiones internacionales; 4) en la Cumbre de Goa (2016) se organizó la Cumbre paralela BRICS-BIMSTEC, en la que participaron Bangladesh, Bhu9 “Contender Bloc” www.editorial.unican.es 120 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica tán, India, Myanmar, Nepal, Sri Lanka y Tailandia; y 5) en la Cumbre de Xiamen (2017) China inició lo que llamó la cooperación BRICS plus, en la que participaron Kazajistán, Egipto, Kenia, Indonesia, México, Tayikistán y Tailandia (BRICS, 2017). Desde nuestro punto de vista, fue en esta cumbre de Xiamen que hubo un punto de inflexión para un cambio cualitativo. La iniciativa BRICS plus fue una importante iniciativa en el proceso de acercamiento y coordinación de los BRICS. En este sentido, después de las distantes cumbres virtuales de la pandemia, la cumbre de Johannesburgo fue significativa y ayudó a acelerar dos procesos de “expansión”: a) en lo que respecta al modelo de acercamiento que se había estado llevando a cabo desde Durban, fueron invitados líderes de Ruanda, Senegal, Gabón, Uganda, Etiopía, Togo, Zambia, Namibia, Angola y la Unión Africana; y b) en relación con BRICS plus fueron invitados los siguientes países: Argentina (presidencia del Grupo de los 20), Indonesia (Asociación Estratégica Asia-África y Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), Egipto (Grupo de los 77), Jamaica (CARICOM), Turquía (Organización de Cooperación Islámica) y la Organización de las Naciones Unidas. Es importante destacar que los países miembros del BRICS tienen un interés específico en garantizar su propio liderazgo a nivel regional. Como se trata de potencias regionales, la dialéctica regional/global tiene un papel fundamental en los compromisos y en las estrategias de inserción internacional de estos países. De hecho, el protagonismo de cada país en el escenario global depende en gran medida de la capacidad de liderar y/o participar activamente en diferentes procesos de regionalización superpuestos, en áreas temáticas plurales. Cabe señalar que los diversos acuerdos regionales son históricamente una prioridad de política exterior en la agenda de los cinco miembros. De hecho, China atribuye gran importancia a la Organización de la Cooperación de Shanghái, a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático + China (ASEAN+1), a la presidencia de la Unión Africana y otras agendas regionales, incluida la delicada cuestión de seguridad en torno a las disputas territoriales en el Mar Meridional de China. Rusia está relanzando a la Unión Económica Euroasiática en gran medida como un esfuerzo más para neutralizar los intentos occidentales de aislar al país. Sudáfrica pone énfasis en la Nueva Asociación para el Desarrollo de África y la Comunidad de Desarrollo del África Meridional. Y, finalmente, Brasil ha jugado históricamente un papel protagónico en América del Sur, dando prioridad al Mercado Común del Sur y a la Unión de Naciones Suramericanas. En resumen, esto explica el interés de dichos países en involucrar a otros vecinos en las cumbres de los BRICS, al mismo tiempo que confiere un alcance de influencia cada vez más global a la formación política, además de fortalecer indirectamente los acuerdos regionales mencionados. Una señal importante adicional del cambio cualitativo en los BRICS tiene que ver con una evolución innovadora que se vincula al establecimiento de articulaciones que van más allá del ámbito interregional, enfatizando las posibilidades de diálogo y cooperación 121 brics plus: el choque de las globalizaciones en un sistema multicéntrico intensa entre los BRICS y los países del Sur global. En este sentido, una iniciativa de este tipo tiene el potencial de agregar distintas plataformas regionales en áreas de cooperación comercial, financiera y de inversión, con desarrollos incluso para los procesos asociados con la cooperación en tecnología, cambio climático e innovación. A pesar de las posibilidades de cooperación interregional emergente en el Sur global, se pueden señalar tres puntos fundamentales: en primer lugar, existe la posibilidad del surgimiento de tensiones y conflictos de intereses entre los cinco miembros originales del BRICS, que las negociaciones que comenzaron en Johannesburgo en torno al BRICS plus pueden generar. En segundo lugar, hay un cambio relacionado con el proceso de ampliación del agrupamiento desde el año 2019. Este proceso, de varias etapas, hasta llegar al BRICS plus, estaba en curso desde el 2010 y sufrió un cierto retroceso hasta el 2021. No obstante, el Nuevo Banco de Desarrollo mantuvo su agenda de divulgación, incorporando a Bangladesh y Emiratos Árabes Unidos y en 2021 a Uruguay y a Egipto como miembros prospectivos. Fue en la Cumbre de Johannesburgo de 2023 que se realizó la gran expansión de los BRICS con la invitación formal a Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita (BRICS, 2023). Sin embargo, la elección del derechista y prooccidental Javier Milei como presidente argentino fue un factor determinante para que ese país declinara formalmente la invitación en el año 2024. De esta manera, el BRICS plus se consolidó como BRICS 10, con cinco miembros plenos adicionales en el agrupamiento, pero con las puertas abiertas para una nueva configuración institucional. Finalmente, cabe señalar que el surgimiento y densificación institucional del BRICS plus por intermedio del Nuevo Banco de Desarrollo es una experiencia de cooperación financiera vinculada con la proyección del poder económico de China que se materializa y fortalece a de una nueva propuesta de globalización de carácter productivo e inclusiva (Liu, Dunford, y Gao, 2018; Vadell y Jabbour, 2024) en el actual sistema económico y geopolítico global. Conclusiones Desde el inicio del nuevo milenio, la dinámica de transformaciones en el sistema mundial se ha reforzado: un proceso gradual de reordenamiento global que desafía no sólo las teorías tradicionales de las relaciones internacionales, sino también a la misma Economía Política Internacional crítica. En este proceso de reordenamiento, el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) surgió como un actor importante en el escenario político internacional. Una primera conclusión está relacionada a un aspecto del cambio cualitativo. La experiencia de una ampliación de la formación política BRICS hasta tornarse BRICS plus www.editorial.unican.es 128 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Menos atenciones suelen recibir, en cambio, otros dos episodios anteriores respecto a éstos, ocurridos en los años cincuenta de aquel mismo siglo, a pesar de que su relevancia histórica haya sido radical y determinante para los sucesos subsiguientes. Nos referimos a la Guerra de Corea (1950-1953) por un lado, y a la formidable revolución cubana (19531959) por el otro, las cuales –de maneras y en medidas diferentes– han suscitado un sentimiento de viva inquietud en las clases dominantes de Estados Unidos que, entonces, empezaron a percibir muy distintamente más que nunca el vigor del apretón de los dos dientes de la tenaza de la expansión del comunismo y de los movimientos anti-colonialistas, que empezaron a prensar los dos bordes opuestos del tablero geopolítico. 1. La lógica hemisférica Arturo Uslar Pietri –político e intelectual venezolano, adherente a la corriente artística del realismo mágico– explica el “nuevo despertar de la preocupación de los Estados Unidos hacia América Latina” de los primeros años sesenta, justamente haciendo específica referencia al caso del exitoso “Movimiento 26 de julio” y de la consiguiente fundación del Estado socialista cubano, encabezado por Fidel Castro, a pocas millas de distancia de las costas de Florida. Esa preocupación –por supuesto– no fue “ni desinteresada ni fortuita”, y consistió en la “intención de corregir y reformar el esquema y los conceptos de la política exterior” del país hegemónico en aquella macrorregión, para afrontar las nuevas amenazas y riesgos que allí iban presentándose (Uslar Pietri, 1978: 9). Amenazas y riesgos especialmente graves y apremiantes, no solamente por obvias razones de naturaleza material y de cercanía geográfica; sino también y sobre todo en función de “la compleja índole del mundo latinoamericano”, fruto de la naturaleza del proceso histórico “completamente único” que le ha dado forma –que ha consistido en el choque, la mezcla y el contacto entre “el hombre occidental”, “la herencia indígena y el aporte africano”. El espacio latinoamericano gana su carácter peculiar y universal al mismo tiempo debido al “valor del cruce cultural” que allí se ha realizado y continuamente renovado, prolongando “el gran drama inicial, y aún no resuelto, del encuentro y de la mutua adaptación de culturas, tiempos históricos y mentalidades diferentes e inclusive opuestas” (Uslar Pietri 1978: 11). A partir de finales del siglo XV, el esfuerzo librado por una España recién salida de la experiencia de la “reconquista”, y que luego se habría empeñado en el intento de reafirmación de “los valores medievales contra la nueva Europa surgida en el Norte a raíz de la Reforma”, ha engendrado un fenómeno diferente de la “simple” colonización, ya que –más bien– se ha tratado de “la creación total de un nuevo hecho social”, no acaso llamado nuevo mundo (Uslar Pietri 1978: 12). Una realidad social y cultural inédita, forjada de forma tan peculiar y escurridiza, que su relación de subalternidad con las potencias coloniales y postcoloniales nunca ha podido resolverse en una condición de completa dependencia 129 la relevancia geopolítica de los hemisferios… y asimilación. Pues, la historia de las influencias sufridas por América Latina, de hecho, es una historia de reelaboraciones y readaptaciones que han sido siempre tan confusas y enredadas, que se parece a una secuencia de fracasos y frustraciones desde el punto de vista de las ambiciones de quienes hayan pretendido e intentado llevar a cabo la implantación, en esa compleja realidad, de modelos exteriores, procedentes de otros contextos originarios. A saber: “El intento de reproducir el modelo castellano en las Indias, de hacer del indio un campesino cristiano de España, quebrantó totalmente debido a las mismas causas por las cuales, siglos después, habría fracasado el propósito ‘generoso’, aunque fuera de la realidad, de trasplantar allí la estructura política del parlamentarismo anglosajón o los modelos de la revolución americana o francés. Esa misma dificultad reaparece frente al intento de implantar el modelo de desarrollo que los Estados Unidos preconizaron en la Alianza para el progreso”. Éste ha sido un programa decenal de ayuda económica y política lanzado por el presidente estadunidense John F. Kennedy en 1961, para los embajadores y el mundo empresarial de América Latina, justamente como respuesta a la “amenaza” hegemónica representada por el éxito de la revolución cubana. Con justo sarcasmo, Uslar Pietri definía “entusiastas misioneros de la primera hora” (Uslar Pietri 1978: 14) a los partidarios de ese programa, culpables de brindar “escasa importancia […] a la realidad cultural local y a la imposibilidad de trasplantar mecánicamente estructuras, valores y formas sociales creadas en otros centros culturales diferentes“, como expresión de una viciosa “tendencia muy común entre los hombres del Norte del mundo, a generalizar y a simplificar” las cuestiones (ídem: 13), aplastándolas a su propia forma de ver. De hecho, el resultado de “todos los grandes proyectos de desarrollo que el mundo ha conocido en las últimas décadas […] ha sido degradante” (ídem: 12-13). El intelectual del realismo mágico definía la tarea de “impostar la cuestión [del desarrollo de América Latina] en términos más objetivos y eficaces”, literalmente como “difícil y hercúlea”, pero también enriquecida en sus condiciones de posibilidad por toda la “rica, variada y dolorosa experiencia de esos últimos años, con sus […] hecatombes y tragedias”. Entonces, para América Latina, finalmente “la perspectiva de encontrarse consigo misma y con su gran destino” no podrá ser abierta y lanzada “ni [por] los tecnócratas ni [por] los utopistas”; –es decir, en su opinión, ni por los funcionarios de los proyectos de desarrollo mainstream interesadamente encargados por los principales y más ricos Estados occidentales, ni por los líderes de los movimientos revolucionarios que entonces animaban el continente, sino más bien sacando las justas enseñanzas de esa “suma de experiencias acumuladas, de los fracasos y de los éxitos, [que] puede servir de base para una acción y una organización que considere las verdaderas realidades y posibilidades“ (Uslar Pietri, 1978: 15) propias y peculiares de la compleja y rica sociedad latinoamericana. Quizás persista también hoy en día ese carácter de irreductibilidad propia de las culturas profundas de las sociedades que animan esa región a las voluntades e inclinaciones de los poderes que, desde afuera y adentro, las dominan o tratan de hacerlo. Así como persiste, y www.editorial.unican.es 130 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica en la actualidad seguramente con mayor pertinacia insiste, en esa región y fuera de ella, el vicio de los políticos e intelectuales occidentales a la imposición, hasta violenta, de su propia hipócrita e interesada concepción de la universalidad a todo el mundo. Es en este clima de necesidad –que entonces era muy agudamente percibido por parte del Estado hegemónico dentro del contexto internacional– de repensar las relaciones internas a la macrorregión americana –y, en realidad, aquellas geopolíticas más en general–, que se coloca el simposio que tuvo lugar en San Juan, Puerto Rico, en 1962. Éste había sido promovido por la “Weathead Foundation”, que es un think-tank estadounidense privado, dedicado a emprender iniciativas de mecenazgo cultural, y en particular funciones de coordinamiento y integración del trabajo de investigadores universitarios, orientadas a la búsqueda de respuestas innovadoras a las cuestiones globales e internacionales que la fundación misma considere problemáticas y más esenciales. El objetivo general de ese simposio consistía en discutir y definir las características de “la economía del hemisferio occidental”, entre los componentes de un grupo de estudiosos hispanos y norteamericanos ad hoc seleccionados por los responsables de la misma fundación. Es interesante que la persona encargada de elaborar la relación introductora a las actividades del encuentro fuera Arnold J. Toynbee. Éste era un vitoreado e incuestionablemente agudo intelectual inglés –que en su obra monumental, A study of history, ha rescatado de manera original el ambicioso reto anteriormente lanzado por Oswald Spengler, consistente en trazar los rasgos esenciales de la morfología de la historia universal; el cual, sin embargo –aún según Uslar Pietri– “conocía muy poco de la realidad […] no sólo de América Latina, sino también del mundo hispánico en general” (Uslar Pietri, 1978: 10-11), y además no era para nada exento de los vicios de simplismo etnocentrista –ya mencionados–, fruto de la odiosa actitud de las élites occidentales, que los induce a considerar como universal su propia perspectiva cultural y geopolítica, y a imponerlas violentamente sobre los demás y sobre la complejidad de las cuestiones sociales e internacionales. (Si bien ese juicio de Uslar Pietri no sea del todo equivocado, también hay que destacar las importantes reflexiones desarrolladas por parte de Toynbee acerca de la dialéctica entre el mundo y el Occidente, que en buena medida rescatan su pensamiento de esa última acusación). Toynbee abre su relación –titulada El hemisferio occidental en un mundo que cambia– con una crucial e iluminante constatación, que al mismo tiempo refleja, desmiente y por ende implica la necesidad de aportar una corrección a la crítica de reduccionismo a él movida por parte del pensador venezolano anteriormente citado. En particular, el historiador inglés debuta afirmando cuál debe ser el programático criterio epistémico y metodológico que hay que adoptar para enfocar adecuadamente la cuestión objeto del simposio y de sus discusiones y análisis colectivas: “ya no es posible tratar la economía separadamente de los otros aspectos de la vida humana, ni tratar cada hemisferio aislándolo del resto del mundo entero”2 (Toynbee, 1962: 19). Es oportuno matizar bien el sentido y las implica2 Traducción y cursiva propia. 131 la relevancia geopolítica de los hemisferios… ciones de esa frase. Si es que hubo un tiempo –nos dice un historiador de ese gran calibre– en el cual han sido posibles, aceptables e incluso eficaces operaciones intelectuales (y, por consiguiente, prácticas y políticas) basadas en el apartamiento de objetos sociales bien delimitados, con el fin de estudiarlos, y en ellos intervenir para modificarlos, hoy, en cambio, eso simplemente ya no es posible. De hecho, no solamente no se puede considerar por separado el sector económico respeto al resto de la sociedad en su entereza, a la cual pertenece, y dentro de la cual vive de relaciones de condicionamiento mutuo; sino ni siquiera entidades tan grandes como los hemisferios –término que alude a dimensiones sociales complejas, en las cuales se entremezclan y articulan, a nivel macro, flujos de determinaciones tan diferentes como aquellos contenidos dentro de los planes geográfico, político, cultural, histórico, económico, al mismo tiempo– pueden ser concebidas, estudiadas, comprendidas y gobernadas como si fueran entidades aisladas y autónomas. Subrayamos el hecho de que esa “regla” no es considerada en absoluto por Toynbee un axioma universal y siempre verdadero; más bien, ella representa el resultado de una constatación profundamente empírica y entonces histórica: son los caracteres peculiares del “capítulo de la historia de la humanidad dentro del cual ahora hemos entrado” que son concretamente “globales en todo sentido”. Esa verdad heurística y factual, entonces, debe reflejarse también al nivel de los métodos cognoscitivos que los investigadores han de adoptar, so pena y con el riesgo del peor fracaso: es decir, la equivocación del sentido de la historia y del presente, la afirmación de un estado de confusión y de irreflexión, y por ende también todo el corolario de sus implicaciones para el campo de las actuaciones: la incapacidad de desarrollar una voluntad consciente, racional, madura y determinada, susceptible de su misma realización. En las palabras del mismo Toynbee: “Intentar estudiarlo [nuestro tiempo] de manera global es, sin duda, un formidable reto intelectual. Sin embargo, si tratáramos de aliviar esa tarea colocando la indivisible realidad de las cosas humanas en repartos artificiales, simplificaríamos nuestro cuadro, pero corriendo el riesgo de alterarlo, y eso implica un precio demasiado alto por pagar”3 (Toynbee, 1962: 19). Podemos decir que, reflexionando exactamente desde el punto mediano del siglo XX –breve (Hobsbawm, 1994) o largo (Arrighi, 1994) que sea considerado–, Toynbee capta y revela una de las esencias absolutamente peculiares de las dos partes, anterior y posterior, de esa convulsionada fase histórica. A saber, su carácter de globalidad tendencial, y efectivamente en acto, que ha radicalmente transfigurado la estructura concreta del sistemamundo y, por ende, también el escenario de las actuaciones de sus sujetos principales. Eso ha ocurrido en dos fases y modalidades distinguibles en los siguientes términos: durante la primera mitad del siglo, principalmente a través del mayor protagonismo de los actores del ámbito militar –que han dado lugar a los eventos no acaso definidos guerras mundiales–; y sucesivamente con la más evidente primacía del ámbito económico –que 3 Cursiva propia. www.editorial.unican.es 132 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica se ha expresado en el complejo proceso emblemáticamente definido de globalización. Es a ese propósito, entonces, que hay que volver a reconsiderar de forma más atenta la acusación movida por parte de Uslar Pietri a las clases dirigentes occidentales en general, y a Toynbee en concreto como exponente eminente de ellas. Si lo vemos bien, de hecho, por un lado, la actitud expresada por parte del historiador inglés, en las frases citadas, es cautelosa y para nada orientada a la simplificación reduccionista, en la medida en que invita a los investigadores y a los políticos a no compartimentar las cosas humanas y del mundo, efectivamente pertenecientes a una indivisible realidad, en repartos del pensamiento y de la acción artificialmente separados. Por otro lado, sin embargo, registra e implícitamente reivindica ese constituido plan de globalidad determinado por las fuerzas de la ciencia y de la política especialmente occidentales, como el nuevo terreno de ejercicio que la ciencia y la política tout court deben darse universalmente. La implicación de su razonamiento parece ser que ese resultado puede obtenerse exitosamente sólo superando un peligrosísimo doble obstáculo fruto de la aplicación universal del modelo de “desarrollo” occidental: si el criterio de eficiencia, por este sistemáticamente implementado, avanza por el mundo reduciendo cada vez más su vasta “otredad” heterogénea y originaria a fuerzas y a sujetos “residuales” que tienden a expresarse en la forma de la “explosión social revolucionaria” (1962: 48); entonces el Occidente tendría que aprender a escuchar y a interpretar el verdadero sentido de esos mensajes “diabólicos” por esos lanzados, y salvarse y salvar su mundo a través de ese extremo ejercicio de eficiencia que, sin embargo, y paradójicamente, se ejecuta conteniéndose, y se cumple frenándose. (Esa idea es asimilable al concepto teológico-político del katechon y su crucial función dentro del sistema de pensamiento jurídico-filosófico de Carl Schmitt (Cfr. Scalone, 1998). 2. La bendita ayuda del Diablo La condición de efectiva globalidad en la que piensa Toynbee es el precipuo producto de la agresiva relación establecida por el Occidente, y entretenida durante siglos, con el mundo en su conjunto y con sus discretas partes (cfr. Toynbee, 1952). Aquella condición de efectiva globalidad se concretiza primariamente en la esfera económica y sucesivamente en aquella militar (y existencial), en la medida en que: sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, la realidad de un mercado mundial se ha materialmente afirmado, vinculando y condicionando la existencia diaria de todos los pueblos; especialmente a partir “de 1948, es decir desde cuando la Unión Soviética, después de los Estados Unidos, se ha dotado también de la bomba atómica, todo el mundo se ha vuelto un único lugar de una posible masacre” global (Toynbee, 1962: 21). En definitiva, todo el mundo está implicado dentro de ese doble espacio de intercambio virtualmente de todos los “bienes”, pero también de todo el mal. 133 la relevancia geopolítica de los hemisferios… Además, hay que considerar como la eventualidad de que estas dos situaciones retrocedan, hasta reducir el alcance de globalidad de las dinámicas económicos y militares, es prácticamente nula, ya que, a su vez, el “proceso tecnológico ha ensanchado todas las operaciones humanas, incluso las de genocidio, a escala mundial”. La visión de Toynbee –como bien nota Uslar Pietri– es radicalmente (aunque críticamente) anclada en el terreno del pensamiento occidental: por un lado, exalta y absolutiza el carácter de neutralidad de toda tecnología, y por el otro cree en la preponderancia de los aspectos racionales y deliberados de la voluntad y de las elecciones humanas. La implicación, entonces, es que, para él, esa circunstancia conlleva no solamente un peligro, sino también una gran oportunidad de emancipación para el Occidente –confundido con la humanidad. De hecho, el mismo “ajuar” tecnológico que es poderoso instrumento que hace del mundo un “punto de masacre de toda la raza humana” y en definitiva de un acto de “suicidio masivo” (cada vez más inminente, además puramente potencial), podría al mismo tiempo transformarlo en un cálido refugio para todos, en la medida en que nos fuerza a “aprender a vivir juntos como una única familia” (Toynbee, 1962: 22). Desde esta perspectiva, estaría en la responsabilidad de nuestras manos esa “elección extrema […] global” entre “la vida y el bien [, …] la muerte y el mal”. Según el historiador inglés, América Latina representa uno de los escenarios más interesantes del surgimiento de “un movimiento mundial que […] es la cosa más grande y más significativa que esté pasando en la actualidad”, en la medida en que es capaz de “brindar la esperanza de que” efectivamente optamos para “salvarnos del suicidio, viviendo, en el futuro, como una sola familia”, en vez de quedar atrapados dentro “de la carrera en curso entre las ideologías rivales y los Estados rivales” (Toynbee, 1962: 22). De hecho, ese movimiento de rebelión en contra de “la injusticia social extrema” que “en todas las partes del mundo hasta hoy […] ha sido dominante”, y que representa “la levadura que está produciendo el fermento revolucionario en la América Latina de hoy”, concretamente en esa región tiene un carácter peculiar, de creencia en “la unicidad y dignidad de la personalidad humana […], procedente de las tradiciones cristianas y musulmanas” (Toynbee, 1962: 23) sobre la cual debería hacerse hincapié para rescatarlas de otras más peligrosas direcciones. De hecho, gracias a los enormes progresos de la productividad humana a nivel mundial, “la visión de la justicia social, secular y religiosa, para todos los seres humanos”, que un tiempo representaba una inalcanzable utopía, en la actualidad “se ha transformado […] en una realizable y razonable ambición. […] La cornucopia ahora existe, aunque no sea fácil sacarle la abundancia para todos en todas las partes del mundo” (Toynbee, 1962: 24-25). Los obstáculos, y las consiguientes soluciones, que respecto a ese conjunto de problemas y de potencialidades, Toynbee individua y sugiere, parece absolutamente constante y coherente con la concepción de la ayuda internacional al desarrollo elaborada por parte de los Estados occidentales durante aquellas décadas. La estrategia geopolítica orientada hacia esa dirección era animada por varias y heterogéneas finalidades y razones, entre las www.editorial.unican.es 134 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica cuales –sobre todo en aquella específica coyuntura– la necesidad de responder a la proliferación de movimientos de liberación nacional y a sus reivindicaciones –en muchos casos exitosas– de ruptura de los vínculos coloniales y de mayor participación a la riqueza social global, con la creación y la reproducción de nuevas formas de dependencia y de perpetuación del saqueo operado por los países más ricos del mundo en contra de los más pobres. De hecho, Toynbee –expresando una postura un poco naïf en este caso– identifica algunos de los principales problemas en las cantidades de: “técnicos especializados y de dirigentes” eficientes, formados “en las regiones en las cuales la revolución industrial se inflamó primero”, que serían insuficiente “para llegar a su difusión a escala mundial” (Toynbee, 1962: 25-26); así como del monto del “capital extranjero […] invertido para financiar” el “desarrollo” de los países desfavorecidos, fuera de una “perspectiva puramente especulativa”, sino más bien para perseguir el objetivo de que “esa pobre gente pueda ser transformada”, hasta cesar “de ser una pasividad económica” y volverse “en cambio un recurso económico” [sic!], (Toynbee, 1962: 30-31). Ese espíritu liberal, ilustrado y “reformador”, expresión de una concepción del capitalismo con el rostro humano, es declaradamente orientado a evitar los riesgos políticos que la concentración social de la riqueza no solamente en general implica, sino que, en aquella fase histórica, y en aquellos contextos geográficos concretamente, se estaban volviendo más y más evidentes y apremiantes. Es decir, aquellos riesgos que propiciaban ¡la revolución! Muy significativo, a tal respecto, es el siguiente pasaje anecdótico, didascálico y expresado con espíritu de amonestación: “Una minoría puede conseguir monopolizar los beneficios de una civilización durante décadas y hasta siglos. En el imperio romano, la clase media consiguió mantener sujetado al proletariado durante aproximadamente dos siglos y medio. Pero luego ocurrió una explosión social revolucionaria, y “ésta fue aún más violenta debido al hecho de haber sido tan largamente diferida. En la actual América Latina, el estallido de la revolución social ha sido temporáneamente ahogado en México y Guatemala, pero se ha desatado con fuerza titánica en Cuba” (Toynbee, 1962: 48). El mensaje de sabiduría conservadora del liberal historiador inglés parece entonces consistir en esto: si al nivel geopolítico del juego entre los hemisferios, el riesgo que caracteriza la época contemporánea es la masacre global, y hasta el suicidio de la humanidad –implicado por las extremas consecuencias del desarrollo de la disputa entre los dos bloques en el terreno de la tecnología atómico-nuclear–; al nivel del juego macrorregional interno al hemisferio occidental, el riesgo, en cambio, es constituido por “la némesis de la destrucción” revolucionaria del sistema capitalista que ha creado la copiosísima cornucopia moderna, determinado por el intento de su clase media de mantener excesivamente “compresa la válvula de la seguridad social” (Toynbee, 1962: 48). Esa –a saber– salta cuando se vuelve demasiado fuerte y explosiva la “tensión entre las demandas de la eficiencia económica y las exigencias de justicia social” (Toynbee, 1962: 20) –es decir, entre el afán de acumulación de superávit por parte de las clases privilegiadas, y las instancias de repar- 135 la relevancia geopolítica de los hemisferios… tición más equitativa de la riqueza socialmente producida, defendidas por las clases populares. La inquietud política que habría animado la introducción de rupturas y drásticas reformas de algunas cruciales estructuras del sistema-mundo contemporáneo por parte de Estados Unidos y de las élites occidentales, en definitiva, encontraba emblemática y contradictoria expresión en las inquietudes que ya animaban el discurso introductorio al simposio de Toynbee, que reconocía la importancia crucial de América Latina como escenario ideal para llevar adelante las operaciones de reconocimiento y de tratamiento de los elementos que determinaban esa tensión. Ésa se había revelado tan evidente y amenazadora en Cuba, en la forma del éxito de su revolución, pero ya manifestaba su creciente intensidad latente también en las sociedades de los Estados Unidos y Europa de los años sesenta. A partir de ese momento, se habría activado un mecanismo de preparación de los arsenales de una reacción que habría durado décadas, y que también en ese caso, habría utilizado la periferia del hemisferio occidental en cuanto teatro de experimentación: el golpe de Pinochet, promovido por el presidente Nixon y la CIA en Santiago de Chile de allí a poco, inauguraba a bombardeos y balazos la apertura de una nueva época. Pretender considerar por separado los objetos sociales, y estudiarlos o gobernarlos encerrando en ellos la atención analítica como si se tratara de realidades aisladas, en nuestro tiempo significa correr el doble mortal riesgo de la catástrofe de la riqueza social, implicada –según Toynbee– por la revolución, y la destrucción de la humanidad, amenazada por la carrera nuclear. La única alternativa a esa desastrosa perspectiva, en sus palabras, es un nuevo “pacífico acuerdo” –replicación actualizada de la concepción típicamente liberal del contrato social que fundaría ética y políticamente la sociedad– a través del cual –más utópicamente que en los más atrevidos sueños de cualquier instancia revolucionaria– “crea[r] una sociedad sin clases a través de la fusión de las dos clases” principales, en lugar de su eliminación, y así contemperar por ende los dos objetivos de los cuales ellas son portadoras: “la justicia social y […] la productividad económica” (Toynbee, 1962: 49). Para convencerse de esa necesidad política, y para lograr ese resultado histórico, desafortunadamente –en la opinión de Toynbee– no basta confiar en la “única esperanza de una minoría deprimida [que] está repuesta en la sensibilidad de conciencia de la mayoría rica”, ya que “las conciencias humanas actúan con lentitud a no ser que tengan un diablo que las solicite”. Hoy en día, cuando ya nadie más, ni siquiera los que se profesan creyentes, creen en la efigie mefistofélica de la mitología cristiana tradicional, han aparecido “figuras auténticas en carne y hueso, en el momento oportuno, […] para ejercer su indispensable función. Hoy Carlos Marx es el diablo patrono de los países no comunistas, y Fidel Castro es el diablo patrono de América Latina”. Desde su punto de vista, “su llegada ha sido propicia” en la medida en que “habrían ocurrido cosas peores si estos públicos acusadores de nuestro modelo de vida occidental no nos hubiesen involuntariamente hecho el favor de sacudir nuestras conciencias, suscitando nuestros temores” (Toynbee, 1962: 49-50). www.editorial.unican.es 136 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Centrando su atención sobre el actor hegemónico occidental, promotor de la iniciativa lanzada en 1961 y denominada “Alianza para el progreso” –que representa el verdadero objeto de reflexión y motivo de la convocación del simposio de San Juan–, Toynbee pronuncia palabras capaces de conducir la atención hacia el punto esencial de la cuestión, y que, leídas hoy, parecen haber guardado todo su valor. “El problema verdaderamente serio es […] la actitud de los Estados Unidos hacia el movimiento para la justicia social [… que] no está confinado en América Latina; sino que es mundial. Representa la principal voz sobre la agenda corriente de al menos tres cuartos de humanidad. Acerca de ese problema ¿de qué parte están los Estados Unidos? ¿Para la justicia social o en contra de esta? Creo que no sería exagerado decir que la respuesta de los Estados Unidos a esa pregunta […] será decisiva para su destino. Si se declarasen en contra de la justicia social, se proclamarían, efectivamente, enemigos de la raza humana, y nosotros sabemos que suele ocurrir en esos casos. Dos veces en arco de una generación, hemos visto Alemania desafiar el mundo y pagar la justa e inevitable pena. Si los Estados Unidos debieran dedicarse irrevocablemente a la causa de la riqueza y de los intereses adquiridos, creo que la historia expulsaría los Estados Unidos del sendero de su marcha hacia adelante. […] Entonces, acerca del problema de la justicia social, ¿de qué parte están los Estados Unidos hoy? La cuestión es de interés mundial; pero América Latina representa el campo dentro del cual Estados Unidos sarán desafiados. Ésta es la pregunta que se hacen los eventuales beneficiarios latinoamericanos cada vez que los Estados Unidos hacen algo para ayudarles. “¿Son los Estados Unidos sinceros convertidos a la causa de la justicia social, o ésta en cambio es otra evidente maniobra en defensa de los intereses de los Estados Unidos mismos y del resto de una pequeña rica y apaciguada minoría de la humanidad?” ¿Es su verdadero motivo no la espontanea generosidad y el idealismo que profesa, sino un apremiante temor de aquellos poderosos diablos en carne y hueso que han tomado el rol del diablo tradicional de la mitología? Si es esta la verdad –dicen los latinoamericanos que critican los Estados Unidos– entonces la ayuda de los Estados Unidos no es el don genuino de los Estados Unidos. El paquete habrá sido confeccionado en Washington DC, […] pero su verdadero donador es el Premier Castro o Mr. Khrushchev o quizás en último análisis Carlos Marx”. Toynbee concluye esa consideración acerca de la postura del actor dominante del escenario mundial sobre la cuestión más central de la fase histórica que entonces se abría, concluyendo con la siguiente advertencia: “Estas insinuaciones son muy dañinas” (Toynbee, 1962: 91-93) para la hegemonía estadunidense sobre la macrorregión americana, y por ende, por extensión, del hemisferio occidental sobre los demás pueblos del mundo. Especialmente en consideración del hecho histórico según el cual la “opinión pública mundial es hoy una realidad” que está “empezando a representar una fuerza real en los problemas mundiales; y, a su ventaja, la opinión mundial nada detesta y condena de forma más vehemente del uso de la fuerza por parte de un país poderoso en contra de un país más débil. Hasta las personas que desaprueban el carácter del régimen 137 la relevancia geopolítica de los hemisferios… del país atacado, desaprobarán con mucha más decisión la ilegalidad internacional y la violencia permitidas en un ataque por parte de un país más fuerte hacia un país más débil, cuales que sean las circunstancias” (Toynbee, 1962: 98). Es muy importante esa anotación que Toynbee añade a la cuestión crucial del levantamiento de un movimiento mundial que demanda mayores grados de justicia social. Estados Unidos aprenderán virtualmente la enseñanza del mensaje del historiador inglés sólo después de haber sufrido directamente su efectividad en particular en referencia a las vicisitudes cubanas y vietnamitas. Lo importante que hay que destacar es que la nueva fase geopolítica e internacional que se abrirá pocos años después de esas reflexiones expresará exactamente la necesidad de afrontar esas dos cuestiones –la demanda mundial de justicia social, y el rol atento y crítico de una opinión pública global– al mismo tiempo segundándolas y traicionando sus verdaderas instancias y finalidades. Ese temerario y contradictorio objetivo programático es la matriz de lo que llamamos “neoliberalismo”, y quizás de los que hoy en día se presenta en la forma del post-neoliberalismo –cara oscura de aquella misma nefasta luna. Un régimen de gestión del poder –ese último– que ya renuncia a las promesas de bienestar mediadas por las prácticas del emprendimiento individual para la mercerización y la valorización de cualquier cosa, y que transforma el dogma de la competencia económica universal con la lógica de las guerras comerciales organizadas alrededor de los principios del friend-shoring y de la división unilateral del mundo en bloques; que instaura un estado de emergencia y de excepción permanente para derogar a cualquier regla, constitución y principio de legitimación y de vinculación del poder; que usa la más infida y tramposa provocación sistemática como conducta de política exterior privilegiada, para inducir en los sujetos identificados como enemigos las actitudes más funcionales a su representación propagandística negativa y hostil. Efectivamente Margaret Thatcher, en una famosa entrevista publicada por el Sunday Times el 3 de mayo de 1981, nos había avisado: la economía es simplemente un método de ejercicio del sistema de poder neoliberal, cuyo verdadero objetivo consiste, en cambio, en conquistar y cambiar el corazón y el alma de la gente. 3. La reacción neoliberal Los eventos políticos y sociales madurados en los cuatro cuadrantes del globo –hemisferios occidental y oriental, Norte y Sur– a lo largo de las décadas de los sesenta y sobre todo de los setenta, leídos en su significado histórico esencial, han relevado algo bien claro: la insostenibilidad de la estructura del sistema-mundo resultante de la segunda posguerra, basada en sus dos promesas de universalización –que obviamente no fueron siempre mantenidas. A saber: por un lado, la universalización del derecho a la autodeterminación política de las naciones, y, por el otro, la universalización del derecho al dewww.editorial.unican.es 144 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica de la realidad y de su proceso de formación histórico nos muestra cómo ese vigor sea más bien el fruto de una atenta y coherente estrategia de media y larga duración, y que además tiene muy robustas raíces político-culturales que ahondan en la antigua civilización asiática– la cual, al revés, ha apuntado a incorporar cuotas y elementos, parciales y controlados, de capitalismo dentro de la estructura de gobierno generada por la revolución que se ha concluido exitosamente en 1949, y que, a su vez, está incorporada dentro del profundo sistema cultural y civil milenario de la cual la sociedad china contemporánea representa el legado. Las conclusiones comparativas a las cuales llega el estudio de Sivini reconocen el carácter ciertamente capitalista de las relaciones de producción vigentes en la China en la actualidad, dada su finalización a la extracción y a la realización de plusvalor de las actividades de empleo del “trabajo vivo de una fuerza laboral en condiciones de tremenda explotación y en buena medida jurídicamente atada a la tierra”. Sin embargo, el contexto de las estructuras que rodean y gestionan ese espacio central de la producción del plusvalor es “profundamente diferente de aquel característico del centro y de las periferias de la economía-mundo”, en cuanto la especificidad de las fundaciones mismas de la constitución material china, hace que el plusvalor producido “fluya en el centro de acumulación controlada por el liderazgo del partido”, aunque “formalmente [resulte] apropiado privadamente por toda una multitud de empresas de Estado” (2022: 10-11). No sólo el contexto, sino también el resultado al que llegan las iniciativas del gobierno político-estratégico del sistema productivo de la República Popular se diferencia enormemente en comparación con casi todo el resto del mundo. De hecho, mientras aquí “se produce riqueza que mejora las condiciones de la población en términos de renta media y de movilidad social […], y con ese mismo objetivo se apunta al desarrollo tecnológico, reservando paralelamente atención […] a los instrumentos de defensas necesarios para preservar la independencia”, todo eso en los países del centro de la economía-mundo “es percibido instrumentalmente como un desafío hegemónico” que los amenaza. En esos países, en cambio, así como en aquellos por estos mismos dominados, desde hace algunas décadas “las condiciones sociales retroceden” constante y sistemáticamente, y la dinámica de “apropiación de la riqueza social por parte de la finanza es un elemento estructural impuesto por el dominio del capital financiero compartido por la política, y el imperialismo continúa a someter periferias y semiperiferias soplando por todo el mundo vientos de guerra” (2022: 11). En conclusión, desde esa perspectiva de análisis, focalizada en el estudio de las principales dinámicas geoeconómicas y geopolíticas que han caracterizado el último medio siglo, el neoliberalismo parece haber consistido en una estrategia organizada e implementada primeramente por los sectores más avanzados de las burguesías norteamericanas y euroccidentales, y finalizada a obtener dos principales resultados. Por un lado, el objetivo era principalmente interno, y miraba a rebotar el sentido de la lucha de clase, orquestando una reacción, conducida de arriba hacia abajo, orientada a destruir las organizaciones po- 145 la relevancia geopolítica de los hemisferios… líticas y sociales del proletariado de los países más céntricos o cercanos al centro, dentro de la estructura del sistema-mundo, en los cuales el estado del bienestar había progresado más, y la redistribución de la riqueza social se había vuelto relativamente mayor. Por el otro lado, el objetivo era principalmente externo, y consistía en conseguir provocar la derrota de la Unión Soviética, haciendo hincapié sobre las dos palancas arquetípicas reconducibles a Eros y Thanatos: la mayor capacidad del capitalismo de suscitar, capturar y gobernar los más profundos deseos fatales de los individuos y de las masas sociales, a través de la acentuación de los caracteres más eróticos y seductores de las mercaderías, transformadas en fetiches casi dotadas de alma, así como de enmascarar de las mejores y más nobles intenciones la carrera colectiva y universal hacia el báratro nihilista a través de la continua proliferación y “optimización” de las tecnologías de muerte. El uno y el otro aspecto a veces coinciden, como demuestran los casos del amor enfermizo hacia la bomba atómico-nuclear representada en la magistral película Doctor Strangelove de Stanley Kubrick, o la muy real afección para las armas, y para la libertad de su circulación, propia de la sociedad estadunidense, y que justamente en esos días confirma su enorme letalidad (Treisman, 2024). Respecto a ambos objetivos –evidentemente coincidentes con la derrota del principio del comunismo dentro y fuera del mundo occidental, sobre todo en aquel espacio de “espejo” para éste, percibido como más directamente amenazador, que es la Europa oriental, y Rusia en particular–, esencial ha sido la estrategia de utilizar a China como principal válvula de desahogo para trasplantar allí las grandes filiales productivas que más problemas de antagonismo habían creado, para así abaratar sus costes económicos, políticos y ambientales y crear el vacío alrededor de las instancias reivindicativas del proletariado occidental; para romper el frente socialista e internacionalista del Oriente del mundo, alejando Pekín de Moscú, Asia del Este europeo y tratando de inocular la cultura de empresa burguesa y Norte-atlántica dentro de las sociedades orientales donde se habían dado gobiernos nacional-revolucionarios. Como hemos visto, justamente esa segunda cara de la medalla neoliberalista –que, leída como dinámica de globalización y de totalización del sistema capitalista por el mundo, parecía haber sido muy exitosa–, hoy en día, en cambio, se está bruscamente revelando un espejismo que muestra toda su problematicidad, habiendo caído en la trampa de la heterogénesis de los fines que parece imposible de gobernar. Y que ya parece reclamar la apelación al quizás más antiguo y trágico gesto constitutivo del Occidente político y cultural: el corte del nudo gordiano (Jünger y Schmitt, 1953) y el emprendimiento de una nueva guerra mundial en contra no solamente de Oriente, sino de toda la humanidad. www.editorial.unican.es 146 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica Referencias Arrighi, Giovanni. y B.J. Silver (1999). Caos y orden en el sistema-mundo moderno, Madrid: Akal. Arrighi, Giovanni (1994). The long Twentieth century. 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En este último momento se abre con la XV Cumbre de los BRICS de mediados de 2023, cuando los miembros de esa alianza anunciaron su ampliación para sumar a Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, de manera formal 1 Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. Secretario de la Coordinación del Grupo de Investigación en cooperación Sur-Sur e integraciones regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo. E-mail: [email protected] 2 Director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” y profesor-Investigador del Posgrado en Sociología en ese mismo instituto, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. Coordinador del Grupo de Investigación en cooperación Sur-Sur e integraciones regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo. E-mail: [email protected] 3 Jim O’Neill (2001) acuñó el acrónimo BRIC para referirse a Brasil, Rusia, India y China como mercados emergentes (O’Neil, 2001). Los representantes de esos países decidieron institucionalizar sus relaciones de colaboración bajo ese mismo acrónimo en 2008, sumando también a Sudáfrica para conformar el grupo y foro político y económico denominado BRICS. www.editorial.unican.es 148 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica a partir del primer día de 2024, para conformar llamado BRICS plus4. Este hecho dejó en claro que los BRICS tienen una creciente voluntad de establecer alianzas estratégicas y económicas con distintas regiones del mundo. Sin embargo, el nuevo gobierno argentino, liderado por el derechista libertario Javier Milei, decidió retirar a Argentina de la posibilidad de unirse a ese bloque de potencias emergentes, argumentando que la alineación geopolítica del país sudamericano sería con los Estados Unidos e Israel, y no con China y sus aliados. Ante ello, surge la hipótesis de que la región latinoamericana y caribeña es uno de los tableros en donde se juega la estrategia de proyección global de los BRICS y su reciente ampliación se desarrolla en un contexto de incertidumbre y tensiones geopolíticas propias del interregno de transición hegemónica, que parece estar desarrollándose de los Estados Unidos a China, que eventualmente llevará a la reconfiguración estructural del sistema mundial. Así que el objetivo de este texto es analizar la manera en la que la región de América Latina y el Caribe se posiciona frente a los BRICS en el marco de la reconfiguración geopolítica global, característica del interregno de la transición hegemónica en curso. Metodológicamente, el trabajo recupera los principios de los análisis de sistemamundo, del estudio de las relaciones internacionales y la economía política internacional crítica, para comprender la ampliación de los BRICS, en el marco de las estructuras de poder internacionales y la capacidad de las potencias emergentes para desafiarlas, sobre todo en términos de relación estratégica con la región de América Latina y el Caribe. Para ello, se analizan los datos comerciales, recuperados de la base de datos del Centro de Comercio Internacional (2023) y de los reportes de inversión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo5(2023a; 2023b), así como las acciones de cooperación de los BRICS, considerando sus desafíos políticos y estratégicos internos que se vinculan a la competencia con otros actores globales. El capítulo se divide en cuatro partes. En la primera de ellas se reflexiona teóricamente sobre la ampliación de los BRICS en el marco del interregno de la transición hegemónica y las consecuentes tensiones en los equilibrios entre las potencias emergentes y las potencias dominantes. En el segundo apartado se pone de relieve el nuevo esquema de cooperación Sur-Sur de ese grupo multilateral en relación con América Latina y el Caribe. En la tercera parte se analiza la ampliación de los BRICS y sus implicaciones para la región latinoamericana y caribeña. El artículo cierra con una serie de consideraciones finales. 4 Los seis nuevos miembros suman aproximadamente el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) agregado del grupo, representando el 29% del PIB mundial en términos nominales y el 37% del PIB en paridad de poder adquisitivo, agrupando a cerca del 46% de la población mundial. 5 Mejor conocida como UNCTAD, por sus siglas en inglés: United Nations Conference on Trade and Development. 149 américa latina y el caribe frente a los brics plus 1. La ampliación de los BRICS en el interregno La ampliación de los BRICS suele enmarcarse en el debate sobre el desarrollo de las potencias medias (Cooper y Higgott 1990; Cooper, Higgott, y Nossal, 1993), el auge y la caída de las grandes potencias (Kennedy, 1987) o, bien, la emergencia de nuevos poderes (Shaw, 2010; Renard y Biscop, 2012); así como el equilibrio de poder (Morgenthau, 1948) o incluso la transición de poder en el sistema internacional (Organsky 1958). Esto es así porque históricamente, cuando una potencia dominante ha estado en declive y su dominio fue desafiado el sistema se ha tensionado y bipolarizado hasta el punto de desembocar en un conflicto armado generalizado entre las unidades más poderosas del sistema (Gilpin, 1988: 595). Immanuel Wallerstein (1988) identificó este periodo de pugna como la fase culminante de un proceso de transición hegemónica. Esta situación lleva a los Estados secundarios, si están libres para elegir, a alinearse con el polo más débil y desafiante, pues ahí se sienten más seguros que en el lado más fuerte que los amenaza (Waltz, 1989: 186). En todo caso, el cambio de hegemonía de una potencia a otra abre un periodo de incertidumbre, es decir, un interregno, donde no existe un único poder o una potencia hegemónica claramente establecida (Cox, 1981). Para Giovanni Arrighi (1994), este interregno es un momento en el que los elementos del orden anterior pierden legitimidad y efectividad, desatando un caos sistémico en el que las contradicciones se hacen cada vez más evidentes y frecuentes, hasta que un nuevo orden logra imponerse. Sin embargo, Abramo F. K. Organski (1958) creía que la transición de poder no podría completarse hasta que el bando contendiente supere en poder al dominante, por lo que la estabilidad del sistema no es producto de la existencia de una potencia6, sino de falta de poder del resto de unidades más débiles para superarla. Douglas Lemke (2002) amplió ese modelo, argumentando que cada región contiene sus propios poderes dominantes, incrustados en la jerarquía internacional más amplia. Desde esta perspectiva, mientras prevalezcan las diferencias y asimetrías entre los países que integran los BRICS, y, a su vez, entre cada uno de ellos y sus propias regiones la idea de este bloque homogéneo de economías emergentes sería engañosa (Sharma, 2013), pues dicho bloque atomizaría el poder en diferentes regiones sin lograr una transición de poder para cambiar el modelo impulsado por los estadounidenses desde la segunda mitad del siglo XX7 (Majfud, 6 Charles Kindleberger (1973) pensaba que la ausencia de una potencia hegemónica o el declive de una potencia dominante podía conducir a la inestabilidad económica y política a nivel mundial. 7 Esta idea coincide con aquellas perspectivas que piensan que el potencial de los BRICS es insostenible por sus desafíos económicos y estructurales internos (Sharma, 2013; 2016). Por eso se cree que hay poca evidencia de que ese bloque esté tratando de derrocar el orden internacional existente (Glosny, 2010), y por tanto se duda de su capacidad a largo plazo para influir en la gobernanza global (Ferguson, 2011), sobre todo ante los desafíos económicos y políticos internos, como la corrupción y la falta de instituciones sólidas (Stuenkel, 2016). www.editorial.unican.es 150 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica 2009), limitándose a una suerte de situación de cooperación en anarquía8 (Oye, 1986), que expulsa del análisis la posibilidad de pensar en un cambio estructural. Desde otra mirada más radical, las potencias emergentes tienen más protagonismo y capacidad desafiante del orden imperante. Dichas potencias suelen ser aquellos poderes regionales que tienen una clara visión de su potencial, situadas en contextos estructurales diferentes a los de las economías dominantes y, por eso mismo, no comparten responsabilidad hacia el orden mundial en el que se desarrollan, por lo que sus estrategias de ascenso tienen un carácter “reformista” (Huelsz, 2009). Desde este punto de vista se comprende que los BRICS son agentes efectivos de un proceso de construcción de un orden multipolar en un momento de crisis y cuestionamiento del orden mundial dirigido por la hegemonía mundial de los Estados Unidos. Este orden ha ido perdiendo vigencia con el re-centramiento de las dinámicas económicas en el Asia oriental, desde la década de 1970: primero con el crecimiento de Japón; luego de los llamados cuatro dragones asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur); y más tarde de China y el sudeste asiático (Arrighi, 2007). En particular, el gobierno chino ha sabido ganar centralidad en la geopolítica y geoeconomía regional y mundial “emulando” la estrategia de cooperación que implementaron los estadounidenses en su ascenso hegemónico en la segunda mitad del siglo XX, pero en una etapa temprana, es decir, antes de ser una hegemonía mundial bien consolidada (Cabrera y Lo Brutto, 2023). A diferencia de los Estados Unidos, la estrategia China, parece basarse en la construcción de un régimen de cooperación Sur-Sur ampliado, que incluye acuerdos comerciales, inversiones, y financiamiento, instituciones financieras multilaterales, como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS y nuevos instrumentos de monitoreo y evaluación (Domínguez, 2018). Con ello, China parece tomar las riendas de un proceso de transformación estructural del Sur global (Vadell, et al. 2020), que busca integrar a las regiones del mundo al desarrollo chino (Lin y Wang, 2017). Mientras tanto, los Estados Unidos, intentan re-posicionarse, produciendo todo tipo de fricciones políticas, económicas, culturales e incluso militares, ante su relativo declive como hegemonía mundial (Wallerstein, 2003; Bulmer-Thomas, 2018), a menudo comprendida en el fatídico “choque de civilizaciones” que mira con recelo el ascenso de las potencias no occidentales en el inevitable declive de Occidente (Huntington, 1996). En realidad, la ampliación de los BRICS está interrelacionada con la crisis estructural del capitalismo que ya no puede expandir hacia las periferias y semiperiferias menos desarrolladas, la base material sobre la que descansa la hegemonía y el bienestar del capital central occidental y más industrializado (Braudel, 1979; Wallerstein, 1976). Por eso –de acuerdo con Samir Amin– la idea de ese “choque de civilizaciones” puede ser positivo 8 Esto llevaría a pensar en un mundo interdependiente, en el que la tendencia de los países es alejarse de los juegos de suma cero, para buscar la coordinación, beneficiándose de la cooperación horizontal (Keohane y Nye, 1989). 151 américa latina y el caribe frente a los brics plus sólo en el sentido que ayuda a disipar las ilusiones del desarrollo dependiente o asociado en el que los países emergentes supuestamente pueden avanzar dentro del mismo sistema dominado por los países más poderosos e industrializados del Norte (Amin, 2013: 267268). Bajo esa misma fórmula, la expansión de los BRICS, que se comprende como la ampliación de los lazos de cooperación en el Sur global9 (Simas, 2023), daría pie a la construcción de un mundo policéntrico auténtico, el cual reduciría el nivel de consumo de los centros más industrializados en favor del desarrollo y bienestar del resto del mundo. 2. El nuevo esquema de cooperación Sur-Sur de los BRICS plus En 2008 se institucionalizó el grupo BRIC como un modelo de integración flexible, articulado mediante la diplomacia por cumbres, las cuales se han realizado anualmente con los líderes de los países que integran el bloque, en donde discuten temas de interés común y emiten declaraciones conjuntas, trazando su agenda sobre cuestiones globales. La declaración conjunta de los líderes de los BRIC de 2009 dejó en claro que los países que forman parte de ese acrónimo buscan el “fortalecimiento de la colaboración adicional” acordando “medidas para promover el diálogo y la cooperación” entre ellos, en aras de la prosperidad común10 (Kremlin, jun 16, 2009). En 2010 Sudáfrica se unió al grupo y se agrega la “S” al acrónimo, para consolidar este mecanismo de cooperación transcontinental sui generis11, que apunta hacia la modificación del sistema de moneda de reserva, la reestructuración del régimen mundial de comercio y la promoción el desarrollo económico entre sus miembros. La consolidación de los BRICS en la segunda década del siglo XX coincide con el momento en el que el horizonte político de América Latina y el Caribe comenzó a cambiar, luego de una década en la que buena parte de los gobiernos de la región, sobre todo aquellos virados a la izquierda, habían encarado abiertamente las políticas neoliberales del llamado Consenso de Washington. Los Estados latinoamericanos y caribeños habían logrado dar un giro más progresista al Mercado Común del Sur (Mercosur), habían conformado la Alianza Bolivariana de las Américas-Tratado de Comercio de los Pueblos 9 El presidente Xi Jinping dejó en claro que: los países BRICS necesitan hacer valer el espíritu de la inclusión, la convivencia pacífica y la coexistencia armoniosa, oponiéndose al antagonismo ideológico, la confrontación institucional y el “choque de civilizaciones” (MFAPRC, ago. 24, 2023). 10 Para ello, desde 2011 los Institutos Nacionales de Estadística de los países del grupo BRICS producen una publicación estadística conjunta anual con el fin de como una plataforma única de datos en beneficio mutuo de los países participantes (IBGE, 2023). 11 Rusia forma parte del Grupo de 8 (G 8) y comparte con China un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los otros tres países no tienen presencia en estos ámbitos, aunque alguno de ellos esté incluido en las reuniones del Grupo de 20. www.editorial.unican.es 152 la cooperación internacional en tiempos de competencia estratégica (ALBA-TCP) en 2004, en abierta oposición al intento estadounidense de conformar el Área de Libre Comercio de las Américas, y se había conformado la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) en 2008, con el fin de reforzar la identidad suramericana y desarrollar un espacio regional integrado. Aun siguiendo la estela de ese periodo, se conformó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2011, con los 31 países de la región y la exclusión deliberada de los Estados Unidos, Canadá y cualquier otra potencia extra regional. Pero ese mismo año también se formó la Alianza del Pacífico, compuesta por México, Perú, Colombia y Chile, que en ese momento tenían gobiernos neoliberales, y tratados de libre comercio firmados con los Estados Unidos, por lo que esta alianza nunca pudo escapar de las sospechas de ser un contrapeso al Mercosur, el ALBA-TCP y la UNASUR y una competencia directa para Brasil, articulando a la región a los dos megaproyectos del presidente Barak Obama en el Asia Pacífico para contener a China: el Transpacific Partnership y el Transatlantic Trade and Investment Partnership. Esa última Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones buscaba además la articulación con la Unión Europea, subordinada militarmente a los Estados Unidos por la Organización del Tratado del Atlántico Norte, para tratar de limitar la influencia rusa en la Europa occidental. A pesar de esos intentos de desestabilización geopolítica en la región, Brasil se mantuvo vinculado a los BRICS, que no han dejado de celebrar sus cubres anuales, las cuales les han permitido mantener un diálogo político regular entre ellos y otros actores para discutir cuestiones globales, como la paz y la seguridad común o la reforma de las instituciones financieras internacionales, entre otros asuntos políticos de interés común. Caber mencionar que las primeras dos de estas reuniones se celebraron sin Sudáfrica que se incorporó al bloque en 2011, pero desde entonces las cumbres se han llevado a cabo con los cinco miembros que conforman el bloque hasta 2023, cuando los cinco representantes del grupo acordaron su ampliación con la incorporación de nuevos miembros a partir de enero de 2024. En la siguiente tabla se resumen los acuerdos más importantes de cada cumbre. 153 américa latina y el caribe frente a los brics plus Tabla 1. Cumbres de los BRICS Cumbre Año Anfitrión Principales logros I2009 Rusia Se plantea la reforma del sistema financiero mundial, centrando sus críticas principalmente al actual papel del Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, proponiendo una nueva arquitectura financiera y económica más justa y equitativa. II 2010 Brasil Los BRIC delinean temas de visión común y gobernanza global; asuntos económicos y financieros internacionales; el comercio internacional; desarrollo; agricultura; lucha contra la pobreza; energía; cambio climático; terrorismo: y alianza de civilizaciones. Se acuerda el ingreso de Sudáfrica al grupo con la presencia de Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica y Riyad al-Maliki, ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional de Palestina, como invitados. III 2011 China Los BRIC dan la bienvenida a Sudáfrica, que se integra al grupo y se externa el apoyo al Grupo de los 20 (G20) para la gobernanza económica mundial. Se establece el Plan de Acción para la cooperación de los BRICS. IV 2012 India Se considera la posibilidad de establecer un Nuevo Banco de Desarrollo para movilizar recursos para proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible entre los países del grupo y otras economías emergentes y países en desarrollo. V 2013 Sudáfrica Se trata el saneamiento de la situación económica mundial, mediante una reforma de la estructura económico-financiera mundial, cuestionando al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. VI 2014 Brasil Se firmaron los acuerdos para la creación del Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo Contingente de Reservas. Los líderes de UNASUR fueron invitados. VII 2015 Rusia Cumbre conjunta con la Organización de Cooperación de Shanghái y la Unión Económica Euroasiática, destacando la importancia de realizar alianzas estratégicas con otras iniciativas y mecanismos regionales. VIII 2016 India Cumbre conjunta con la Iniciativa de la Bahía de Bengala para la Cooperación Técnica y Económica Multisectorial. IX 2017 China Cumbre conjunta con Guinea, México, Tailandia, Egipto y Tayikistán, en la que se debatió el papel de los BRICS en la gobernanza global, el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur y el interés de China por ampliar el grupo a otros países emergentes. www.editorial.unican.es