Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX
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289 Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX Miguel Á. López-Morell Universidad de Murcia IntroduccIón Existe una vieja polémica entre los historiadores pseudo-oficiales de la Casa Rothschild y, en general, entre buena parte de la larga lista de académicos y ensayistas que han escrito sobre esta legendaria dinastía, acerca de la oportunidad perdida que supuso para estos banqueros el no haber situado un miembro principal de la familia en América a lo largo del siglo XIX. El argumento se basa, evidentemente, en la ventaja que hubiera supuesto para la entidad financiera más importante del mundo entonces el haberse instalado en el norte del continente y, desde allí, haberse aprovechado del desarrollo posterior de los Estados Unidos, ya consolidado como primera potencia industrial, comercial y financiera del mundo mundial. Pero, sobre todo, se conjetura que la familia perdió una oportunidad de incorporar al continente americano a la parte central de su red, tomando una ventaja de iniciador en un terreno donde surgirían los grandes bancos de inversión norteamericanos, que han dominado desde la Segunda Guerra Mundial buena parte de los mercados financieros que los Rothschild habían gobernado durante casi un siglo. El hecho es que James, el jefe y fundador de la rama francesa de los Rothschild, intentó sin éxito en 1837 que su sobrino Anthony o cualquiera de los otros hijos varones menores de su hermano Nathan (Nat o Mayer)1 partiera a hacer las Américas. Algo a lo que, según parece, se opuso radicalmente 1 Ferguson (1998: 299 y 392-393). Licencia Creative Commons Atribución/ReconocimientoNoComercial-SinDerivados 4.0 Internacional https://doi.org/10.5281/zenodo.15007117
Miguel Á. López-Morell 290 la madre, reciente viuda del fundador de la rama británica de los Rothschild. El carácter de esta decisión nos recuerda que la red Rothschild, pese a su importancia y tamaño, no dejaba de ser (como hoy en día) una empresa marcadamente familiar y que algunas decisiones estratégicas seguían teniendo cierto carácter sentimental; aunque, en otros casos, las solidaridades y los valores familiares trajeran otras ventajas. No obstante, es importante aclarar que el destino elegido para los vástagos de la familia era Cuba y, más concretamente, la ciudad de La Habana y no la de Nueva York, donde los Rothschild harían más tarde un negocio fabuloso con el envío de los sobrantes fiscales de la isla para financiar la guerra civil (carlista) en España, de lo que hablaremos más adelante. La Habana habría sido, además, un puente perfecto al resto del continente, tanto en dirección a México como más al norte, donde la familia ya había tenido algunas relaciones con el gobierno norteamericano. Finalmente, fue August Belmont el que cruzó el océano, en representación de la familia Rothschild, con la intención de supervisar operaciones y consolidar la oficina de La Habana, pero antes de llegar a Cuba recaló en Nueva York en 1837, justo al estallar una fuerte crisis financiera. En estas circunstancias, desobedeció a sus patrones y no quiso moverse de allí, a pesar de la decisión de la familia de reducir posiciones en los Estados Unidos. Belmont montó desde ese momento una importante casa de banca en la gran manzana, que clonaba el modelo Rothschild, y solo cinco años más tarde rompió lazos con sus patrones, para hacerse independiente, con lo que la situación allí quedó como al principio. La realidad es que no nos consta que ningún Rothschild cruzara el Atlántico de manera permanente hasta 1940, cuando Guy de Rothschild –quien había regenteado la importante casa financiera de la familia en París– se instaló en Nueva York, huyendo de los nazis; de hecho, su hijo, el actual presidente de la sociedad, David Rothschild, nació allí. Es más, la familia se instaló allí solo por un tiempo (Guy volvió a París en 1944), aunque sí dejó una oficina de negocios en Manhattan. Pero, para entonces, los Rothschild habían dejado de ser el banco de inversión privado más importante y mejor coordinado del mundo. El hecho de que la familia no instalara una sede permanente en el continente americano hasta tan tarde no supuso que no desarrollara líneas de ne-
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 291 gocio allí y, muy especialmente, en Latinoamérica, donde tuvo una presencia destacable en una serie de países y en unas áreas de negocio muy concretas. Por consiguiente, en esta aportación vamos a intentar matizar el alcance de esa «oportunidad perdida», haciendo un repaso de las principales actividades desarrolladas en el subcontinente durante el siglo XIX y la mayor parte del siglo XX por los Rothschild. También queremos resaltar hasta qué punto pudo ser importante Latinoamérica en el entramado de negocios de su red bancaria y en la economía de esos países en particular. Por otra parte, se trata de comparar y contextualizar este fenómeno en el ámbito de las estrategias generales de la familia/banco Rothschild para evidenciar hasta qué punto condicionó, o no, al resultado final de sus negocios una apuesta a medias por la inversión americana. Por lo tanto, partiremos de una descripción somera de lo que se puede considerar el «sistema Rothschild» y poner en evidencia si se era operativo o no en Latinoamérica, con el fin de poder llegar a conclusiones, al menos provisionales, del conjunto del fenómeno para el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial. el SIStema rothSchIld En sus inicios, en medio de las guerras napoleónicas, la casa Rothschild contó con cinco ramas diferenciadas que se repartieron por Fráncfort, Londres, París, Viena y Nápoles. Esta dispersión respondió al interés inicial de los Rothschild por aprovechar los vínculos y, a la vez, los desequilibrios financieros entre plazas para hacer negocio con los cambios de divisas, las necesidades de efectivo y el arbitraje entre el oro y la plata. Esta experiencia y la rapidez en la movilización de información y fondos les permitieron monopolizar la financiación del ejército de Wellington en la Península Ibérica, cercado por las tropas francesas. Los Rothschild, como otras casas comerciales alemanas de finales del siglo XVIII, habían iniciado estas operaciones financieras como complemento al comercio tradicional. Pero la experiencia les hizo derivar pronto a negocios puros de banca. Terminado el ciclo napoleónico, durante las siguientes décadas la emisión de empréstitos a los distintos gobiernos europeos pasó a ser el gran negocio de la familia, un campo donde se mostraron insuperables. Solo en Londres,
Miguel Á. López-Morell 292 los Rothschild emitieron entre 1815 y 1859 bonos por un valor de 250 millones de libras, muy por delante de los 66 millones de libras colocados por la firma de rival de Baring Brothers, que fue el segundo emisor en importancia, lo que ya da una medida del enorme peso de la Casa en el mercado de la City. En París las cifras fueron algo más reducidas, pero igualmente espectaculares, ya que James Rothschild pudo emitir bonos de diversos empréstitos extranjeros desde 1813 a 18302 por valor de unos 1.100 millones de francos. Las razones de este éxito son varias. En primer lugar, destacó la importancia de las innovaciones en su oferta financiera. Nathan, desde Londres, y James Rothschild, en París, generaron una nueva forma de empréstito público, que presentaba una serie de características novísimas altamente atractivas para los inversores, al hacerse la emisión principal en Londres, en libras, y a un cambio fijo con otras divisas, además de poder canjearse por otros títulos de deuda en cualquiera de las sedes Rothschild o de factores o asociados suyos. El sistema, que suponía una innovación inédita en el panorama financiero europeo, fue todo un éxito en su época y pasaría a ser considerado como el inicio de los primeros grandes empréstitos modernos. Recalquemos, en este sentido, que la famosa red Rothschild, que había sido hija del contrabando comercial y de capitales durante las guerras napoleónicas, habría servido para establecer la primera red internacional de pagos y de deuda pública del mundo. Por otra parte, no debe olvidarse que los Rothschild no dejaron de simultanear estas emisiones de deuda con negocios mercantiles (tabaco, algodón, azúcar y metales no ferrosos), y también con el descuento de letras y la contratación de seguros, al más puro estilo de los merchant banks ingleses y de la haute banque parisina de la época. El segundo elemento que ayudó a generar una ventaja comparativa sobre la competencia con otras casas rivales, fue la notable coordinación de la red de casas financieras de la familia Rothschild y la solidaridad en los negocios a pesar de operar en sedes diversas y distantes. Esta unidad en el grupo familiar se asentaba en buena medida en la voluntad del fundador, Mayer Amshel, que impuso a sus descendientes un rígido sistema de endogamia familiar que envolvía propiedad y control de la sociedad y que se institucionalizó con la constitución de una sociedad familiar, a modo de protocolo, que se renovaría 2 Ferguson (1998: 289-290), Chapman (1984: cap. 2), Bouvier (1967: 70) y Gille (1965-1967).
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 293 periódicamente desde 1814 hasta 1905. De manera que, aunque funcionaran autónomamente, los socios se reunían periódicamente para hacer balance y repartir entre todos los beneficios del conjunto de las sedes. A nivel interno, en la red de negocios de los Rothschild se fomentó aún más la endogamia extrema, evitando la presencia de técnicos y gestores externos, lo que, a la larga, se mostró como el sistema más efectivo para evitar problemas de agencia y la aparición de información asimétrica. Así, en las oficinas que los Rothschild tenían repartidas por todo el mundo, todos los empleados no solo eran mayoritariamente judíos, sino que estaban vinculados por unos estrechísimos círculos familiares que se fomentaban con el desarrollo extremo de la endogamia entre sí y los propios Rothschild. Los altos empleados, por añadidura, se educaban desde la adolescencia en las diferentes agencias/oficinas, entre las que solían itinerar, en un proceso continuo de aprendizaje y de estrechamiento de las relaciones personales. En cierto sentido, y a pesar de las jerarquías existentes, la clave estaba en que sus integrantes participaban y sentían el negocio como parte de ellos, reduciendo extraordinariamente los posibles costes de transacción3. Por último, gran parte del éxito residió en la habilidad de los Rothschild y sus agentes en combinar sus negocios de financiación pública con otros que se derivaban de su cercanía a los núcleos de poder o como beneficio indirecto de determinadas operaciones financieras. Esta estrategia ayudó a obtener determinados monopolios públicos, como las minas de mercurio de Almadén (España) e Idria (Imperio Austrohúngaro), la exclusividad en la dotación de oro y plata para reservas de los bancos estatales a varios países y el control de las casas de moneda en Francia e Inglaterra, así como mejores condiciones en posteriores inversiones industriales y ferroviarias. Para consolidar sus operaciones en este campo la casa de Londres tuvo arrendado el servicio del Royal Mint (Casa de la Moneda de Londres) desde 1852 a 1967, en tanto que James llegó a un acuerdo en Francia con los principales fundidores y refinadores, ambas circunstancias les concedieron un predominio absoluto en el arbitraje internacional de monedas y bullones en toda Europa. En paralelo, la familia generó una substanciosas 3 López-Morell y O’Kean (2008).
Miguel Á. López-Morell 294 carteras de clientes de alto nivel, entre los que destacaban buena parte de la realeza y la élite política de toda Europa. Desde la década de 1840, James Rothschild amplió el radio de los negocios familiares al ámbito de los ferrocarriles y, en los años siguientes, la familia fundaría el Chemin de Fer du Nord (1845) en Francia, la compañía ferroviaria Madrid-Zaragoza-Alicante (1857) y el Chemins de fer du sud de Vauhichetux (lombardos) (1859), entre otros, así como una serie de bancos estrechamente relacionados con la financiación ferroviaria, como el Creditanstalt (1855) en Viena, o la Sociedad Española Mercantil e Industrial (1856) en Madrid. Cuando se cerró el ciclo de las grandes construcciones ferroviarias y sin dejar de seguir siendo los colocadores más importantes de deuda en Londres y París, los Rothschild optaron por centrar sus inversiones en el campo de las compañías mineras y sus industrias afiliadas, aprovechando su experiencia previa en el ámbito comercial. De esta manera, se produce sucesivamente la aportación decisiva de los Rothschild en la creación de la refinadora de petróleo Deutsch et Cie (1879), que operaba en Italia, España y Francia, la petrolera caucásica Bnito (1882) y la Sociedad Minera y Metalúrgica Peñarroya, fundada en 1881, así como las sucesivas maniobras para la toma de control de las mineras Le Nickel (1879) y la Rio Tinto Company (1888) o el apoyo dado a la fundación de la De Beers ese mismo año. Con lo que la estructura de negocios de la familia se diversifica y consolida en ámbitos tan dispares como los ferrocarriles, la banca y la minería. En España es, posiblemente, donde más radicalmente se consolidó en todas sus facetas este modelo a gran escala de inversión, ya que en este país la familia Rothschild fue con gran diferencia el mayor financiador extranjero del gobierno español y llegó a controlar en algunas décadas del siglo XIX el 50 % de la inversión extranjera en el país, con el control de la mayor red ferroviaria y las dos mayores empresas mineras e industriales (Peñarroya y Rio Tinto), amén de consolidarse como el grupo empresarial más influyente a nivel político y económico del país4. Lo cual también tuvo su influencia en Latinoamérica en varias vertientes. 4 López-Morell (2005).
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 295 oportunIdadeS de negocIo en latInoamérIca La comercialización del mercurio Precisamente en España, la casa Rothschild logró hacerse desde 1832 con el control de las ventas en exclusiva del mercurio de las minas estatales de Almadén, una actividad que había sido uno de los negocios más boyantes de la Edad Moderna en manos de la corona. De hecho, los Rothschild lograron mantener el control comercial del mercurio (o azogue) durante casi ochenta años, tras una concatenación de operaciones financieras cruzadas con el gobierno español5. Desde la invasión napoleónica, España había visto derrumbarse el antiguo estanco o monopolio estatal del mercurio. Una pérdida que se hizo más patente con las progresivas emancipaciones que se sucedieron por toda Latinoamérica entre 1810 y 1824 y, sobre todo, con la mexicana, en 1821. En esos años de decadencia institucional y económica en España, la corona fracasó en su intento de reconvertir su red de distribución del mercurio en una red moderna con aquellas antiguas colonias que seguían demandando este singular y preciado metal6. El estanco, o monopolio, sobre el mercurio desapareció oficialmente en 1816, lo cual debió facilitar el comercio. Pero al iniciarse el proceso de venta directa en Sevilla se tuvo que reducir su precio de 50 a 40 pesos (800 reales) el quintal castellano, cuando el pleno siglo XVIII había rondado los 1.700 reales (u 85 pesos), y ello a pesar de las facilidades que dio el gobierno mexicano para la entrada de los mercurios españoles, que seguía siendo crucial para la obtención de plata de las minas mexicanas por el procedimiento de amalgamación, tras el agotamiento de las míticas minas bolivianas de Potosí7. En este contexto, solo algunas casas francesas y británicas lograron introducir cantidades residuales de mercurio en el continente, con el consiguiente hundimiento de la producción de plata en el continente, especialmente en México8. 5 Martín (1980), Otazu (1987) y López-Morell (2005 y 2008). 6 Hasta mediados del siglo XIX Almadén producía la práctica totalidad del mercurio mundial, salvo una pequeña cantidad producida en las minas de Ydria (Eslovenia), que se distribuían exclusivamente dentro de imperio Austro-Húngaro. Las minas de Huancavelica, en el Perú, se agotaron prácticamente alrededor de 1814. 7 López-Morell (2008). 8 Velasco y otros (1988: 30).
Miguel Á. López-Morell 296 Los Rothschild intentaron hacerse con el control de las ventas desde fechas tempranas, durante el gobierno del trienio liberal (1820-1823) en España, que se resistió a ceder el monopolio. Luego de la restauración de la monarquía absoluta de Fernando VII, en 1823, los banqueros desistieron de insistir cuando la nueva administración realista se negó a pagar la deuda pública española en el extranjero. Pero después de varios años, el gobierno español acabó por reconocer su incapacidad para colocar directamente el mercurio fuera del país y ofreció la venta en monopolio a un tercero (al mejor postor), aunque no fue hasta 1830 cuando se realizó la primera subasta, al aceptar el gobierno español la propuesta de Íñigo Ezpeleta, un comerciante español establecido en Burdeos, para vender su producción (una media de 20.000 quintales de mercurio al año), a 37,25 pesos el quintal (745 reales/quintal)9. Nos consta que desde 1832 los Rothschild ya se habían puesto de acuerdo con el comerciante bordolés para comprar la totalidad de la producción de Almadén. Apenas un año más tarde, a la muerte de Fernando VII, el negocio de la intermediación del mercurio volvía a ser boyante y las dificultades que fue generando la guerra carlista al nuevo gobierno liberal terminaron por poner en bandeja a los Rothschild el negocio en el contrato en exclusiva de la venta del mercurio de Almadén subasta de 1835, que Lionel Rothschild logró amarrar por cinco años sin necesidad de contar con Espeleta. El contrato fue renovándose en sucesivos contratos, casi sin interrupción, hasta 185710. Sin embargo, a los Rothschild no les fue fácil arrancar un beneficio inmediato de sus contratos. En primera instancia, fracasó en su intento de acceder al intricado mercado mexicano, el más importante en la producción de plata, a través de los Estados Unidos11. Pero, finalmente, llegó a un acuerdo en 9 Martín (1980) y López-Morell (2008). 10 Ibídem. 11 Platt (2011: 42-43). Platt detecta que en 1835 hubo un repunte puntual de las reexportaciones del Reino Unido a los EEUU (subió a algo más de 8.000 quintales). Como la totalidad de la producción de Almadén se enviaba a Londres, es una fuente indirecta para analizar los flujos de salida del mercurio a diversos puntos del mundo. Tras 1836, y por las razones que desarrollamos en el texto, el grueso de esa partida se centró cada vez más en México, seguido del grupo formado por Chile, Perú y Bolivia. Platt también menciona los primeros contratos de exportación esos años a China, a
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 297 1836 con la potente casa londinense Huth & Co. para aprovechar su reciente red de corresponsales mercantiles en gran parte de Latinoamérica, donde los Rothschild no tenían representación. Huth llevaba desde 1829 comerciando con partidas de mercurio español y, en cierta medida, los Rothschild se les había adelantado al hacerse con la contrata del mercurio. No obstante, el acuerdo de intereses mutuos debió parecerle evidente a ambas partes, que en primera instancia llegaron a un acuerdo para que Huth distribuyera el mercurio español en Chile y Perú, a cambio de una comisión del 13 %12. En el caso de México, el acuerdo comenzó a operar a finales de 1837 y se concretó en que la casa de Drusina, William & Co, primer agente de Huth & Co allí, se haría cargo en exclusiva de las ventas de los frascos de mercurio en México, que distribuiría directamente a través de una serie de sucursales en San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato y Tampico (allí junto Lameyer & Co.), intentando siempre mantener los precios sin perjudicar las ventas de los Rothschild en Europa. Con base a este último acuerdo, en México los Rothschild accedieron a compartir el negocio con Huth, cediéndolo nada menos que 2/5 de los beneficios netos finales13. De la mano de Drusina, los Rothschild pudieron colocar cantidades crecientes de mercurio en México, a un precio que compensaba de sobra su generosidad con sus intermediarios y comisionistas14. Puesto que, en tanto que los Rothschild, tras la subasta de 1835, pagaban el mercurio al gobierno español, puesto en el puerto de Sevilla, a 54 pesos el quintal, su agente en México los colocaba a partir de 120 pesos el quintal en Veracruz. Drusina, además, vendía a crédito parte de sus partidas (con un incremento variable del través la casa Jardine Matheson, unos comerciantes londinenses, con sede también en Cantón, con los que los Rothschild tendrán en el futuro numerosas relaciones comerciales y financieras. 12 Llorca-Jaña (2013: 443-444). 13 Cuenta de venta de W. Drusina a N. M. Rothschild & Sons de 20-5-1841, Archivos Rothschild Londres (en adelante ARL), XI/38/88A. 14 Los Rothschild pagaron desde 1835 una comisión del 38,5 % de las entregas de mercurio en Sevilla a Ezpeleta y, desde 1838 también comisionaron en España al intendente de la Casa Real, Manuel Gaviria, por su colaboración en la renovación del contrato. A este último les pasaría desde entonces el 25 % de las entregas, dejando a Ezpeleta el 12,5 %. López-Morell (2005: 97).
Miguel Á. López-Morell 304 en marzo de 183829. El nuevo agente tendría como misión recabar información sobre el estado de las recaudaciones vinculadas al pago de libranzas, presionar al Intendente para acelerar el pago de las operaciones pendientes y remitir los fondos que se pudieran ir recogiendo directamente a Londres o a Nueva York al propio Augusto Belmont30. Los Rothschild, en solitario o asociado con Gaviria y otros banqueros, adelantaron al gobierno español, entre 1836 y el fin de la guerra Carlista, en 1840, 276 millones de reales (o 13,8 millones de pesos), que se cobraron mayoritariamente a consta de las Cajas de La Habana y de algunos préstamos sobre el mercurio31. Pero, a pesar del enorme éxito, en 1840 Scharfenberg debió abandonar Cuba y volver a España al poco de terminar la guerra Carlista. Sobre todo por la huida al exilio de la reina regente y la caída en desgracia de su socio, el intendente Gaviria32. Aunque muy pronto tuvo que volver, esta vez por asuntos relacionados con el tabaco y el azúcar. El negocio del tabaco, en particular, fue recurrente en todas las ramas familiares de los Rothschild, que se animaron a participar en los lucrativos 29 Otazu (1987: 83-84) y Calavera (1991). 30 Scharfenberg actuó con tanta eficacia que el Banco de San Fernando requirió de sus servicios para desbloquear también sus cuentas en 1840, Tedde (1999: 126-127). 31 López-Morell (2005: 99-103). 32 Eso no quiere decir que se abandonaran del todo las operaciones sobre libranzas de La Habana, que se recuperaron en los años 50, aunque con menor intensidad. Tabla 1. Presupuesto de la Hacienda cubana y participación de las remisiones a España en sus gastos, 1832-1840 (reales) Año Ingresos de la Hacienda Cubana Remisiones a la Península % sobre los ingresos 1832 168.748.160 4.538.040 3 1833 177.911.120 11.632.580 7 1834 178.914.700 17.599.900 10 1835 175.943.460 26.731.360 15 1836 185.345.320 50.811.960 27 1837 176.743.320 42.728.300 24 1838 193.454.280 57.906.300 30 1839 224.088.680 75.400.660 34 1840 233.388.040 70.156.980 30 Fuente: Sáiz Pastor (1991: 357).
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 305 monopolios estatales del tabaco en Francia, Roma, Austria, Rusia, Cerdeña, Nápoles y España. Frente a lo que han dicho otros autores33, en España se plantearon antes de los que se pensaba en el negocio del suministro de trabajo. Lionel Rothschild lo negoció así y estuvo a punto de vincular en 1834 el arreglo de sus deudas con el Estado español no solo al mercurio, sino además al tabaco, pero su padre, Nathan Rothschild decidió excluirlo del acuerdo final y concentrarse en el mercurio34. En cualquier caso, en 1840 la Agencia de Madrid de los Rothschild sí empieza negociar con el gobierno español contratas de abastecimiento de tabaco que fueron in crescendo. Entonces se conoce una primera participación en una pequeña operación con su socio en Madrid, Antonio G. Moreno, para traer tabaco de Kentucky para las fábricas del Estado35. Tres años más tarde, la casa Rothschild firmó un contrato con el gobierno austríaco para suministrar 12 millones de puros cubanos36, los que justificó el reenvío de Scharfenberg a Cuba en 1844, que ya no volvería a la península, y la implicación de Weisweiller en el intento de formar una compañía arrendataria del monopolio del tabaco en España ese mismo año. El fracaso de esta iniciativa, la Empresa de Tabacos S.A., en la que colaboraron buena parte de la élite financiera de Madrid dirigidos por José Salamanca37 frustró una posible consolidación en España del negocio, aunque no paralizó los trabajos de Scharfenberg en La Habana, que, además, hacía de puente de los envíos de mercurio que llegaban a Cuba antes de ser derivados a Davidson. En diciembre de 1845 envió a los Rothschild un extenso informe sobre las bases del sector tabaquero cubano, que incluía estadísticas de producción, 33 Calavera (1991) y Otazu (1987). 34 Carta de Lionel Rothschild, desde Madrid, a su padre Nathan Rothschild y sus tíos, 13-12-1834, ARL, XI/109/32/5. En cualquier caso, ellos mismos y las otras casas Rothschild fueron incrementado su interés en los años siguientes. De hecho, en el mismo 1834 Karl Rothschild ganó el concurso para suministrar a la Real Fábrica de Tabaco de Nápoles tabaco de Kentucky y Virginia por 20 años, en cooperación con su hermano de Londres. 35 Archivos Rothschild París (Roubaix, CAMT. En adelante ARP), 132AQ 338 y Otazu (1987: 170-177). 36 Ferguson (1998: 388). 37 Otazu (1987: 178-186).
Miguel Á. López-Morell 306 calidades y precios de los últimos 10 años y una descripción de los principales productores y marcas, centrándose en las producciones de Vuelta Abajo, en el extremo este de la isla, donde se producía el mejor tabaco. Reconocía Sharfeberg que el tabaco de primera calidad no se exportaba, pero las posibilidades eran importantes, al haberse reconvertido muchas plantaciones de café por tabaco con precios crecientes38. Por tanto, el agente de los Rothschild comenzó a entrar en contacto con los principales manufactureros para organizar una red de exportación de tabaco, en combinación con las de azúcar, para surtir a todas las casas Rothschild europeas. El negocio fue a más, en tanto que Scharfenberg sumaba sus envíos de tabaco con los también agentes de los Rothschild Hanau, desde Nueva Orleans y Belmont, en Nueva York. Los contratos de puros se fueron centrando en Jaime Partagás, que le surtía de la marca de puros de mayor calidad en tonces, La Flor de Cabañas, aunque también hay contratos con Mateo Lacruz y Miguel de la Vega39. Desgraciadamente, no poseemos una información más que parcial de las operaciones40 y un solo disponemos de un resumen más detallado de las exportaciones las principales partidas organizadas por Scharfenberg para los Rothschild entre 1850 y 1854, que hemos plasmado en la tabla 2. Se trata, fundamentalmente, de importantes cantidades de tabaco en rama, puros y azúcar, aunque también aparecían importantes partidas de melaza y ron. Al poco de remitir este informe, concretamente el 1 de enero de 1855, Scharfenberg se asoció con su cuñado Tolmé para formar la sociedad Scharfenberg, Tolmé & Cia.41, que funcionaría en delante como enlace de la Casa 38 En su informe, de 10-12-1845 Scharfenberg afirmaba que ese tabaco no se exportaba y se guardaba hasta entonces para consumo interno en la isla. No dejó de incluir en su informe las producciones de Vuelta arriba, en el otro extremo de Cuba. 39 Diversas cartas de Scharfenberg, ARL, XI/38/217 a y b. 40 Por ejemplo, el 1 de diciembre de 1850, Scharfenberg mandó los contratos firmados con un tal José Antonio Salón, para hacerse conjuntamente con las contratas de Tabaco de Cuba para la casa Rothschild de París. Todo ello de cara a la subasta de tabacos de La Habana, que tendría lugar en Francia el siguiente mes de enero. Los Rothschild Financiarían la operación adelantando los fondos de la cuenta a Salón a un 5 %, ARL, XI/4/14. 41 Archivo del Banco de España, Secretaría, cajas 1015 y 1022.
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 307 Rothschild en La Habana, y como una de las casas de banca y exportación más activas de la Isla. Nuevamente no se conservan las contabilidades de este periodo, y solo disponemos de las cartas de la agencia, que permite un seguimiento complicado de las actividades comerciales, aunque sí abren la puerta a una investigación de mayor calado. Sí sabemos con certeza que, desde España, los agentes de los Rothschild, Weisweiller, y desde 1855 Bauer, continuaron firmando contratos esporádicos, aunque importantes, con el Estado español, y en todos los casos subscritos junto con José Manuel Manzaneda. Hemos localizado los contratos firmados en 1861 y 1863, para abastecer al estanco del tabaco de España, aunque este segundo no afectaba a tabaco cubano, sino a partidas de Kentucky y Virginia42. La relación con Cuba se mantuvo muy viva, pero prácticamente desapareció con la muerte en 1874 de Scharfenberg, momento en el que los Rothschild se negaron a mandar a otro agente a Cuba. A partir de ese momento, las relaciones con la isla se llevaron a través de acuerdos indirectos con otras casas de banca o a través de Madrid. De hecho, más de una década más tarde, concretamente en 1887, Weisweiller y Bauer participaron activamente en la creación de la Compañía Arrendataria de Tabacos, que esta vez sí salió adelante. La casa Rothschild aportó 6 de los 60 millones de pesetas del Capital de la sociedad, colocándose como segundo accionista, tras el Banco de España43. 42 ARP, 132AQ6172 y 6275. 43 López-Morell (2005: 455 y 275). Tabla 2. Principales exportaciones desde Cuba de Scharfenberg a cuenta de los Rothschild, 1850-1854 Año Puros (unidades) Tabaco (quintales) Azúcar (cajas) 1850 140.933.000 34.241 1.012.425 1851 234.104.000 32.195 1.167.002 1852 150.010.000 21.228 951.212 1853 164.059,000 29.861 966.397 1854* 219.398.000 42.267 1.179.687 Totales 908.504.000 159.792 5.276.723 * De enero a octubre. Fuente: informe de 7-11-1854. ARL XI/38/217b.
Miguel Á. López-Morell 308 Aunque la inversión se alargó solo dos años más, ya sin un vínculo formal y comercial con la isla de Cuba. El negocio de la deuda pública (Brasil y Chile) Los Rothschild fueron muy precavidos a la hora de conceder apoyo financiero a los estados nacionales recién constituidos por toda Latinoamérica, después de los procesos de independencia. De hecho, no acudieron a la primera hornada de emisiones de deuda de los libertadores americanos, ansiosos por consolidar la estructura burocrática de sus nuevos estados y cerrar sus gastos de guerra. La única excepción fue Brasil, que entre 1823, en pleno proceso de independencia, y 1824, 1825 y 1829 recibió la inestimable colaboración de la N. M. Rothschild & Sons en sendos empréstitos44, en plena vorágine de emisiones de deuda latinoamericana en la bolsa de Londres45. Por qué Brasil y no cualquiera de las otras repúblicas nacientes del sur de América vuelve a explicarse por la especial idiosincrasia de la red Rothschild y la importancia de los vínculos familiares y afectivos de la red. En este caso, la presencia de Samuel Moses Samuel, cuñado de Nathan Rothschild, que se había instalado en Río de Janeiro en 1812, asociado a Alfred Phillips, para formar la firma Samuel, Phillips & Co.46. Samuel & Phillips negociaron discretamente el apoyo a la emisión organizada por un grupo de pequeñas casas de banca (Baylett, Farquhar & Co., Alexander & Co., y Wilson, Shaw & Co), de manera que los Rothschild actuaron como colocador en Londres de títulos por valor de 1.700.000 libras sin firmar el convenio. Pero la feliz conclusión de la primera emisión dio lugar a una segunda remesa de deuda de dos millones de libras, esta vez con la exclusiva de la casa Rothschild, y siempre con la garantía de los impuestos de aduanas47. 44 El primero, de 1823, fue tomado por el gobierno portugués, aunque a cargo de las autoridades y el territorio de Brasil. Los de 1825 y 1829 se hicieron en común con Thomas Wilson & Co. 45 Marichal (2014: cap. 1). 46 Barman (2003). 47 Shaw (2005). El texto completo de Shaw y la mayor parte de la documentación de los empréstitos brasileños puede consultarse online en la web: <https://brazil. rothschildarchive. org/home>.
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 309 El tiempo les dio la razón, puesto que, como ha confirmado Marichal48, hacia 1828 todas las naciones Latinoamericanas habían suspendido pagos, salvo Brasil, ayudada por su estabilidad política y el auge de sus exportaciones. La crisis financiera iniciada en 1825 se llevó por delante, entre otras, a la prestigiosa casa de banca Goldschmidt (1826) y los países del cono sur tardaron 30 años en renegociar sus deudas, de manera que no se emitieron apenas bonos latinoamericanos en Londres durante este periodo. Los Rothschild, de hecho, tomaron sus precauciones y emitieron a nivel casi interno 769.000 libras en 1829 para saldar impagos de la emisión anterior, que se quedaron en su cartera sin emitir, para asegurarse el cobro, y paralizaron sus operaciones. Desde entonces, hay un vacío de más de dos décadas en el que los Rothschild se abstuvieron en participar en empréstitos. En 1854, sin embargo, retomaron las operaciones con un empréstito de algo más de un millón de libras, como preludio de la solemne firma de un acuerdo, el 20 de junio de 1855, por el cual N. M. Rothschild and Sons pasaba a ser el agente exclusivo en Londres del Gobierno Brasileño, reemplazando a Goldschmidt, King & Thompson49. Desde ese momento, los Rothschild asumieron la práctica totalidad de las emisiones de deuda pública brasileña en la Bolsa de Londres (o lo que era lo mismo, fuera del país), hasta la primera guerra mundial [véase el gráfico 2]. En conjunto, los Rothschild emitieron deuda para Brasil hasta sumar casi 213 millones de libras. De ellas alrededor de 37 millones fueron a parar a inversiones ferroviarias y 7 millones para pagar la Guerra con Paraguay. En tanto que 52,7 millones estuvieron el pago de deudas previas, la consolidación de deuda flotante o el pago de intereses en curso. Hemos destacado también en el gráfico los dos únicos empréstitos no gestionados por N. M. Rothschild, los correspondientes a las emisiones medianas de 1823, 1839, 1843 y 1912. Lo que da una imagen de la inmensa superioridad de los Rothschild en el ámbito de las finanzas públicas brasileñas. Es importante resaltar la solvencia en el tiempo de esta tutela financiera. Efectivamente, Brasil fue el país Latinoamericano que se financió en mejores condiciones con mucha diferencia durante el siglo XIX y hasta la segunda 48 Marichal (2014: 45, 50-51). 49 Shaw (2005).
Miguel Á. López-Morell 310 Guerra Mundial, gracias a la inestimable colaboración de Rothschild, que ni siquiera renunció a emitir nuevos empréstitos por el fin del Imperio y el paso a la República50. Como Marc Flandreau y Juan Flores51 han destacado y demostrado cuantitativamente, el prestigio de la Casa Rothschild permitió reducir considerablemente el riesgo de las emisiones de Brasil, que se lanzaron a unos tipos inconcebibles para otros gobiernos latinoamericanos, siempre por encima del 70 % de su nominal, a una media del 90,3 % entre 1823 y 1903 [véase gráfico3]. Lo cual venía a significar que, en el caso de la deuda de Brasil, el tipo de interés nominal y el real de su deuda prácticamente se igualaban en los mercados internacionales, con una estabilidad muy mantenida en las cotizaciones52. A 50 Lo que desmiente el argumento de que los Rothschild solo actuaban en monarquías. 51 Flandreau y Flores (2012) y Flores (2012). Marichal (2014: 88-89) opina lo mismo. 52 Mikkelsen (2010) destaca que solo en 1890 y 1901 el tipo de interés real subió coyunturalmente por encima del 5 %, con algunos picos asumibles del 8 %. Gráfico 2. Emisiones de deuda brasileña por los Rothschild en los mercados internacionales, 1823-1930 £0 £2.000.000 £4.000.000 £6.000.000 £8.000.000 £ 10.000.000 £ 12.000.000 £ 14.000.000 £ 16.000.000 £ 18.000.000 £20.000.000 1823 1827 1831 1835 1839 1843 1847 1852 1856 1860 1864 1868 1872 1876 1880 1884 1888 1892 1896 1900 1904 1908 1912 1916 1920 1924 1928 Gobierno brasileño Estados/regiones Compañías privadas Deuda no emitida por Rothschild (hasta 1914) Fuente: ARL, 401, Graham (1968: 100) y Shaw (2005).
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 311 ello no dejaría de ayudar la prudencia de Brasil en sus emisiones, muy por debajo de, por ejemplo, Argentina, que pagó cara la burbuja financiera en 1890. Aparte de Brasil solo un país latinoamericano disfrutó de la tutela financiera de los Rothschild en Londres: Chile. Allí el gobierno había acordado sucesivamente su financiación a largo plazo con otros bancos, como Barings, J. S. Morgan, City Bank o el Midland, hasta que decidió clonar el pacto de Brasil con los Rothschild, dándoles la exclusiva de sus emisiones de deuda externa. Un compromiso mutuo que mantuvieron inalterado hasta los años40. En total se firmaron 16 empréstitos, totalizando 43,3 millones de libras para el gobierno chileno, más dos emisiones separadas para el Banco de Tarapaca y Londres (1888) y el gobierno municipal de Concepción (1913). Nuevamente, los tipos de emisión que conocemos fueron muy ventajosos, entre el 90 % y la par. En otros países las operaciones de los Rothschild escasearon ya que los incentivos para intervenir fueron muy pocos y, probablemente, no se buscaron alternativas. Aunque sin duda sucesivos gobiernos latinoamericanos llamaron Gráfico 3. Precio de emisión y tipo de interés nominal de las emisiones de deuda brasileña por los Rothschild, 1823-1903 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% 0% 1% 2% 3% 4% 5% 6% 7% 1823 1824 1825 1829 1852 1858 1859 1859 1860 1863 1865 1865 1871 1875 1883 1884 1886 1886 1888 1889 1893 1895 1898 1902 1903 Precio de emisión Tipo de interés Tipo de interés Precio de emisión Fuente: Ayer (1905).
Miguel Á. López-Morell 312 a la puerta de New Court, la sede de los Rothschild en Londres, reclamando un trato similar a Brasil o Chile. No obstante, hemos localizado ejemplos en contrario. Así, en 1826 hubo una propuesta concreta de la Casa Rothschild de París de financiar al gobierno peruano, que terminó rechazando este último53. Por otra parte, también hemos encontrado algún ejemplo de intermediación ante terceros. De manera que, aunque las relaciones con el gobierno mexicano fueron muy esporádicas, Lionel Davidson intermedió directamente con el presidente Arista en la entrega de 2,5 millones de libras en certificados a los miembros del Committee of Foreign Bondholder de Londres54, tras el arreglo de la deuda acordada en 1850 por el ministro de Hacienda Payno55. Pero poco más. 53 Marichal (2014: 54). 54 Cartas de 3 de marzo y 2 de abril de Lionel Davidson a los Rothschild, ARL, XI/38/77A. 55 Marichal (2014: 64). Gráfico 4. Emisiones de deuda chilena por los Rothschild en los mercados internacionales, 1886-1930 £0 £1.000.000 £2.000.000 £3.000.000 £4.000.000 £5.000.000 £6.000.000 £7.000.000 £8.000.000 £9.000.000 £10.000.000 1886 1888 1890 1892 1894 1896 1898 1900 1902 1904 1906 1908 1910 1912 1914 1916 1918 1920 1922 1924 1926 1928 1930 Gobierno Chileno Regiones Compañías privadas Fuente: Ayer (1905) y ARL, 000/401.
Los Rothschild en Latinoamérica en los siglos XIX y XX 313 Otros negocios: ningún ferrocarril y poca minería Un breve apunte tan solo para despejar dudas sobre la otra gran faceta de las actividades de la familia Rothschild en Europa y que apenas desarrollaron en Latinoamérica: la minería y el ferrocarril. Las inversiones ferroviarias estuvieron fuera de cualquier programación de negocio para ellos. Básicamente, los Rothschild no promocionaron, ni participaron ni construyeron ferrocarriles en el continente americano56. Y lo decimos con rotundidad porque no pueden considerarse inversiones propias las emisiones de deuda que sí hicieron entre 1858 y 1899 para financiar diversos ferrocarriles brasileños, por iniciativa de las autoridades del país. Concretamente, las compañías de ferrocarriles de Bahía y San Francisco, la de Don Pedro Segundo, la de São Paulo y la del Oeste57. En el ámbito de la minería sí hubo otro nivel de implicación, pero en ningún caso a la altura de las inversiones en Europa o el Pacífico (Nueva Caledonia). Llama la atención que las relaciones comerciales basadas en el mercurio no entrañaron inversiones en minas de plata, teniendo en cuenta que la familia era una de los más importantes tratantes de metales preciosos del mundo. Pero los Rothschild apenas se implicaron en la gestión minera, ni invirtieron en esa época en las minas y sociedades mineras, que eran sus clientes. No así su agente, Lionel Davison, que personalmente tomó participaciones en varias de ellas58. Tan solo hemos localizado en la correspondencia una inversión accidental en la Fundición San Rafael, que se termina quedando Davison en nombre de los Rothschild por un crédito impagado de 250.000 pesos, en 185159. 56 Tan solo nos consta que en 1906 la Casa Rothschild de París tenía una pequeña cartera de acciones de ferrocarriles americanos, de siete compañías distintas, por un valor de 4.994.830 francos. ARL, RFamFD/5. 57 ARL, 000/401. 58 Concretamente las minas de Veta Grande, en Zacatecas, la San Vicente de Paul en Guanajuato, la Pedregal en Taxco y en Temascaltepec. Parra (2008: 32). 59 A este respecto, por ejemplo, véase carta de Davidson de 9-8-1851 a los Rothschild. ARL, XI/38/77A.
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