Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil
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437 Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil André Villela Escola Brasileira de Economia e Finanças, Fundação Getulio Vargas, Brasil «No hay otro caso en el mundo de un país que haya tardado tanto tiempo en crear un banco central, y mucho menos en dejar el trabajo inacabado». Casimiro Ribeiro, citado en Malan (2001: 5614) IntroduccIón Una definición «útil» de un banco central sería la de una institución que actuara, al mismo tiempo, como banco del gobierno, emisor de moneda y que desempeñara el papel de prestamista de última instancia1. Históricamente, tal institución ha tenido como objetivo principal el mantenimiento del valor (tanto interno como externo) de la moneda. Después de la Segunda Guerra Mundial, el mandato de los bancos centrales se amplió, hasta incluir objetivos como el pleno empleo y el crecimiento económico2. Entre principios de los años veinte y finales de los ochenta, el Banco de Brasil desempeñó algunas o incluso todas esas funciones, manteniendo su estatus de principal banco comercial del país. La tensión entre sus metas de maximización de ganancias y la provisión de un bien público como la estabilidad 1 Véase Capie et al. (1994: 5, nota 3). 2 Capie et al. (1994: 24). Licencia Creative Commons Atribución/ReconocimientoNoComercial-SinDerivados 4.0 Internacional https://doi.org/10.5281/zenodo.15007224
André Villela 438 monetaria, se manifestó en medio de la rápida modernización de Brasil, que transitó de una economía rural exportadora de materias primas a una economía urbana e industrializada en el transcurso de dos generaciones. Durante estas décadas, a medida que se desarrollaba el fortalecimiento de las instituciones en el ámbito monetario, se mantuvo el estatus del Banco como cuasicentral. Fue solamente a raíz de una crisis hiperinflacionaria y la subsiguiente estabilización definitiva de los precios en 1994 que finalmente pudo dotarse Brasil de una autoridad monetaria independiente, realmente capaz y con la disposición de asegurar el valor de la moneda nacional. Este artículo traza el extenso periodo de creación institucional en el ámbito monetario en Brasil y el papel del Banco de Brasil en el mismo. El último apartado ofrece una posible explicación del retraso en la creación de una autoridad monetaria independiente en el país. laS prImeraS décadaS, 1920-1945 A pesar de declararse bicentenario, el actual Banco de Brasil no es un descendiente directo de su homónimo, establecido en 1808 por la corona portuguesa. Más bien, data de 1905, momento en que una joven república consideró necesaria la creación, de las cenizas de un difunto Banco da República, de una nueva institución bancaria semipública3. Con la tesorería nacional en posesión del bloque mayor de acciones, su estatuto preveía que el presidente de la República designara al presidente del banco y a uno de sus cuatro directores. Los estatutos también impedían que el banco asumiera compromisos a largo plazo, prohibiendo préstamos o descuentos de pagarés a más de seis meses, operaciones de redescuento de cualquier tipo, y la compra de acciones de otras empresas (Topik, 1980: 402-404). El Banco de Brasil estaba orientado a la regulación del mercado crediticio, y con esta capacidad operó durante los primeros años, ayudando a aliviar la escasez periódica de crédito y a los sectores del café y del caucho en momentos de necesidad. En el contexto de un sistema bancario muy subdesarrollado, el banco registró un aumento de 15 veces su base de depósitos entre 1906 y 3 Véase Almeida (2009: cap. 5).
Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil 439 1914 (en oposición al múltiplo de 3,5 respecto al sector bancario en su conjunto), habiendo captado una participación de aproximadamente el 25 % de los depósitos en vísperas de la Primera Guerra Mundial (Triner, 2000: tablas del apéndice). Las dificultades económicas experimentadas durante la Gran Guerra, incluyendo una fuerte caída de las importaciones a Brasil (y, por lo tanto, una caída de los ingresos aduaneros), condujeron a un aumento del déficit presupuestario y a la emisión de billetes del Tesoro no convertibles. En medio de una escasez de crédito interno, el Tesoro también prestaría fondos considerables a los bancos para facilitar las transacciones comerciales. Como mayor institución bancaria del país, el Banco de Brasil recibió gran parte de estos fondos y los empleó en operaciones de redescuento para la agricultura, la industria y el comercio, alejándose así de la prohibición temprana de esta práctica (Topik, 1980: 407-408). Esta nueva asignación en el descuento de bonos previamente descontados por otros bancos se institucionalizaría en el periodo inmediatamente posterior a la guerra, en medio de las crecientes quejas del sector privado sobre los recurrentes drenajes estacionales de moneda durante el tiempo de cosecha y los problemas ocasionados (Fritsch, 1988: 55). En efecto, en noviembre de 1920, tras el dramático estallido de la guerra y los años posteriores al armisticio de 1918, el Congreso autorizó al Banco de Brasil a abrir un Departamento de Redescuento y Emisión4 –el CARED–, mientras «[…] se crea un banco especial (central)»5. El establecimiento de las actividades de redescuento puede considerarse como el inicio de una serie de funciones típicas de la banca central que el Banco de Brasil llevaría a cabo durante las décadas siguientes6. 4 En principio, este departamento también estaría encargado de la emisión de moneda (de ahí su designación original como Carteira de Emissão e Redesconto), pero pronto se decidió que este papel estaría en manos del Tesoro. En consecuencia, en diciembre de 1920, el nombre de la oficina cambió a, simplemente, Carteira de Redesconto. 5 Ley nº 4182, art. 9, 13 de noviembre de 1920. 6 También indicó al público en general la posición del banco como institución sólida, una posición que mejoraría al año siguiente, cuando el banco estableció una cámara de compensación para cheques que sirvieran en todo el país. Véase Levy y Medeiros (2001).
André Villela 440 El CARED (Carteira de Redesconto), comenzaría sus operaciones a finales de 1920. Aunque formalmente vinculado al Banco de Brasil, este departamento mantuvo una tesorería y una contabilidad independientes. Hasta su desaparición e incorporación al nuevo Banco Central do Brasil, en 1965, este departamento actuaría como la fuente más importante de crédito en Brasil y, como tal, ejercería un papel crucial –aunque polémico– en los asuntos monetarios. Su director sería nombrado por el gobierno federal y, a su vez, quedaría bajo la supervisión del presidente del Banco de Brasil. Se autorizó a la Carteira para el redescuento de facturas «reales» de menos de cuatro meses y la emisión especial, a tal efecto, de billetes del Tesoro solicitados por el Banco de Brasil, con las cuales el Tesoro obtendría un interés anual de un 2 %7. El descuento debía ser del 5 %, aunque aumentado si se considera necesario (Neuhaus, 1975: 64-65). Fundamentalmente, serviría como vehículo para la financiación monetaria de los déficits presupuestarios del gobierno federal8. En sus primeros años de operaciones, el CARED demostraría ser un eficaz instrumento de rescate de la economía brasileña en la recesión de 1920-1921, habiendo ayudado, entre otras cosas, a redescontar las facturas utilizadas en el tercer plan de «revalorización» para sostener la caída de los precios del café. Sin embargo, sus actividades fueron de corta duración. En 1923, el presidente electo, Arthur Bernardes, dio su pleno apoyo a un proyecto de ley en el Congreso, que obligaba a la conversión del Banco de Brasil en una especie de banco central, siendo el único emisor de moneda durante 10 años. El Decreto 4635-A consumó el cambio y obligó al banco a retirar de circulación todas las emisiones anteriores de billetes del Tesoro. En el proceso, el CARED se clausuraría (Peláez y Suzigan, 1976: 185-187; Fritsch, 1990: 79-81). Entre 1923 y 1926 el Banco de Brasil fue el único emisor de moneda en Brasil. Al principio, su postura era claramente expansionista, con emisiones de billetes que casi llegaban a los límites estatutarios a mediados de 1924. 7 Inicialmente, los fondos del CARED serían de 100.000 contos (3,3 millones de libras esterlinas) en billetes del Tesoro, cantidad que posteriormente el gobierno aumentaría. 8 En octubre de 1922, por ejemplo, las letras del Tesoro presentadas al CARED representaban el 89 % del total. Véase Triner (2000: 54).
Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil 441 Posteriormente, y a instancias del gobierno federal, el banco encabezó una política monetaria restrictiva que se consideró necesaria para detener las presiones inflacionarias y la depreciación del tipo de cambio. La consiguiente recesión y recuperación parcial de la moneda (mil réis) abriría el camino para la adopción de la conversión (oro) en 1926, al comienzo de la administración de Washington Luís. La recién creada Caja de Estabilización (Caixa de Estabilização) se encargó en adelante de la emisión de divisas oro y el Banco de Brasil, por lo tanto, volvió a su papel de banco comercial9. La adhesión de Brasil al patrón oro (cambio) duraría hasta 1930 cuando, a raíz del colapso de los precios del café (y, por lo tanto, de los ingresos de las exportaciones) y la fuga de capitales, la Caja de Estabilización se vio obligada a cerrar en el mes de noviembre. Para entonces, el Banco de Brasil había consolidado su posición como banco más grande del país, con, aproximadamente, el 30 % del total de los depósitos. Esta posición, con el inicio temprano de la Gran Depresión en Brasil, sería fundamental dentro de las políticas anticíclicas más amplias puestas en marcha por el gobierno provisional entrante, encabezado por Getulio Vargas. Poco después del cierre de la Caja de Estabilización, el CARED reanudó sus operaciones, según lo establecido en la Ley de 1920, que preveía su creación, es decir, el redescuento de bonos de menos de cuatro meses a tasas que no superaran el 6 %. Mientras tanto, a principios de 1931, Brasil recibió la visita de Sir Otto Niemeyer, con la misión de «difundir el evangelio de la banca central»10, a instancias de Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra. Como tal, debía asesorar al gobierno brasileño, inter alia, sobre los pasos necesarios para la creación de un banco central «ortodoxo» e independiente. Según Niemeyer, había dos alternativas: convertir al Banco de Brasil en una institución de este tipo (preferiblemente, según él), o confiar a 9 Como principal deudor neto en moneda extranjera, a lo largo de la Primera República (1889-1930) el gobierno federal estaba dispuesto a impedir la depreciación del mil réis. De ahí los episodios recurrentes de la ortodoxia monetaria y la adhesión formal a la plena convertibilidad de la moneda en 1906-1914 y de nuevo entre 1926-1930. Para más detalles, véase Fritsch (1990). 10 Richard Sayers, History of the Bank of England, 1891-1944, citado en Abreu y Souza (2011: 12).
André Villela 442 un nuevo organismo las funciones de banca central ejercidas hasta ahora por el Banco de Brasil11. Al final, la mayoría de las recomendaciones de Niemeyer se desoyeron y su misión debe considerarse como un fracaso (Abreu, 1974: 21). En lugar de adherirse a las exhortaciones de Niemeyer a favor de la creación de una autoridad monetaria ortodoxa, el gobierno brasileño amplió los poderes del Banco de Brasil en su esfuerzo por apuntalar una economía que estaba entrando en el segundo año de recesión. En 1930, después de una caída del 15 % en la oferta de moneda y la deflación consiguiente, el flujo de dinero y de crédito se extendió durante la mayor parte de la década restante. De hecho, la política monetaria, incluso más que el aumento de los déficits presupuestarios, ayuda a explicar los efectos relativamente leves de la Gran Depresión en Brasil, y la consiguiente expansión de la economía a raíz de un importante crecimiento industrial12. Y la responsabilidad de liderazgo recaía en el Banco de Brasil. Así, en 1932 –y ante la creciente cautela del sistema bancario, lo que conducía al incremento de los índices de reservas–, el gobierno creó una Caixa de Mobilização Bancária (CAMOB), subordinada al CARED13. La Caixa ofrecía a los bancos créditos no superiores a cinco años, a tasas comprendidas entre el 6 y el 10 %, frente a garantías que consistían, en su mayor parte, en activos de baja liquidez. Por lo tanto, en el banco se abrió una ventanilla de redescuento a largo plazo, que expandió aún más sus funciones de banca central. Fundamentalmente, el CAMOB consistía en una «reserva» de fondos, puesta a disposición de los bancos que experimentaran problemas de liquidez. Los bancos comerciales debían depositar, en el Banco de Brasil, toda la moneda en exceso que superara un 20 % de sus depósitos. Si el crédito global proporcionado por el CAMOB era superior a los recursos del banco, podría 11 Véase Ministério da Fazenda (1931: 23-24). 12 Furtado (1959) es la fuente clásica para comprender este periodo crucial de la historia económica brasileña, junto con el «cambio del centro dinámico de la economía», de la agricultura a la industria. 13 Decreto nº 21499, de 9 de julio de 1932. El índice de reservas/depósitos a la vista aumentó de un promedio del 30 %, en 1928-1929, a un 40 % en 1932. Véase Peláez y Suzigan (1976: cuadro A.4).
Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil 443 solicitar emisiones adicionales de billetes del Tesoro. Al final, las operaciones del CAMOB relevaron a los bancos de parte de los activos a largo plazo (y menos líquidos) en sus carteras. Junto con el CARED, la nueva institución otorgó al Banco de Brasil del típico papel de prestamista de última instancia (Neuhaus, 1975: 122)14. La creación de la Caja de Movilización, en esa coyuntura particular, debe considerarse como parte de un esfuerzo concertado del gobierno provisional para rescatar al sector cafetero en particular –y a la economía brasileña en general– de la caída en la Gran Depresión. Una serie de medidas tomadas a lo largo de la década son testimonio del impulso expansionista de la política oficial en el ámbito monetario: la reforma de los estatutos del CARED, en 1932, que le permitió redescontar facturas emitidas por el Consejo Nacional del Café; el permiso para que el mismo Departamento de Redescuento descontase las facturas agrícolas e industriales; y, por último, la creación, en 1937, del CREAI-Carteira de Crédito Agrícola e Industrial, primer departamento del Banco de Brasil encargado de otorgar crédito a largo plazo (Bastos, 2008:204). Por lo tanto, las funciones de los bancos de desarrollo fueron confiadas al Banco de Brasil, junto con su papel original como banco comercial y sus operaciones de cuasi banco central. La creación de CREAI dio inicio a un periodo de expansión masiva del crédito al sector privado por parte del Banco de Brasil, con un promedio del 14 % anual en términos reales durante el periodo de 1938-195215. La expansión excesiva del crédito y las compras oficiales de oro, en última instancia, explican la gran subida de la inflación a finales de la década de 1930, que alcanzó una media de un 15 %, frente al 6 % de décadas anteriores. 14 Por otra parte, y por primera vez, se impusieron a los bancos comerciales reservas obligatorias (que debían mantenerse en el Banco de Brasil), que representaban el 15 % de sus depósitos a la vista y el 10 % en el caso de los depósitos a más largo plazo (ibídem). El recurso a los fondos de CAMOB se restringió a los bancos cuyas reservas cayeran por debajo de esos límites. 15 En un principio, el CREAI contaría con una emisión de bonos del Tesoro para cubrir sus necesidades de financiación, complementada posteriormente con una parte de los depósitos en fondos de pensiones privados. Como ambas fuentes resultaron ser insuficientes para satisfacer las demandas de préstamos del CREAI, con el tiempo esta Carteira dependería cada vez más de una combinación de fondos proporcionados por la tesorería de Banco de Brasil y CARED. Véase Malan et al. (1977: 246-247).
André Villela 444 En octubre de 1942, el gobierno, en un intento por contrarrestar lo percibido como crecimiento monetario excesivo durante la guerra, promulgó el decreto nº 4792. En medio de una serie de medidas relacionadas con la política monetaria, destacan dos disposiciones de la nueva legislación: 1) En adelante, la base monetaria tendría que estar respaldada por reservas oficiales de oro y divisas, correspondientes al 25 % del monto total pendiente; 2) Se prohibió la emisión de papel moneda para financiar el Tesoro y (en el espíritu de la doctrina de las «facturas reales») todas las nuevas emisiones tendrían que resolverse exclusivamente a través del CARED o del CAMOB, como proveedores de crédito «productivo» al sector privado (Neuhaus, 1975: 138-139)16. Desde entonces, se desarrolló una peculiar relación entre el Tesoro, el CARED y el Banco de Brasil en el proceso de emisión de papel moneda. El Tesoro financiaría ahora sus déficits indirectamente a través de préstamos del Banco de Brasil, convirtiéndose así en su deudor; este último, a su vez, obtendría sus recursos a través de CARED, del que se convirtió en deudor. Cada vez que se alcanzaba el límite de reservas de oro / divisas de un 25 % para las emisiones de CARED, el gobierno, con la aprobación del Congreso, emprendería operaciones denominadas de «rescisión» (encampações), por medio de las cuales se cancelaba una misma cantidad adeudada del Tesoro al banco y de este al CARED. El CARED iniciaría de nuevo sus operaciones y, en la práctica, se anuló el límite legal a las emisiones de papel moneda introducido por el Decreto nº 4792. En conjunto, la financiación del Tesoro por parte del banco (mediante un arreglo ciertamente peculiar) y su generosa extensión del crédito al sector privado ayudan a poner de manifiesto lo que Malan et al. designan como papeles «pasivos» y «activos» del Banco de Brasil –actuando como una entidad comercial y un cuasi banco central– en el ámbito monetario17. Por «pasivo», los autores se refieren a la expansión monetaria resultante del Banco de Bra16 No obstante, ambas disposiciones (divisas oro/moneda extranjera, y la prohibición de financiación monetaria de las necesidades del Tesoro) serían abusadas abiertamente en el periodo subsiguiente, hasta la derogación definitiva del Decreto en 1964, cuando se creó el Banco Central. 17 Véase Malan et al. (1977: 231-232).
Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil 445 sil, siguiendo las órdenes de su accionista mayoritario, el gobierno federal, para ayudar a financiar déficits públicos o préstamos a sectores seleccionados (como la agricultura en general o la industria del café en particular). En ambos casos, el banco actuó como una autoridad monetaria creando base monetaria. A su vez, el papel «activo» del banco provenía de su decisión de maximizar los beneficios para extender el crédito al sector privado, ampliando así los medios de pago (depósitos) en la economía. En cualquiera de las dos atribuciones, el banco fue, claramente, no solo una fuerza beneficiosa –por ejemplo, ayudando a superar los efectos de la crisis del café y de la Gran Depresión, y fomentando el crecimiento económico en los años treinta y durante los años de la guerra (véase Bastos, 2008)–, sino también estimuló la presión inflacionaria, especialmente en el último periodo. En estas circunstancias, en 1944 se propuso al ministro de Finanzas la creación de una institución que sentase las bases para un futuro banco central. Tal institución intentaría coordinar la política monetaria y crediticia, especialmente en lo que respecta a las operaciones del Banco de Brasil, y también serviría como contraparte técnica de las instituciones financieras internacionales creadas en Bretton Woods en 1944. En febrero de 1945, ocho meses antes de la desaparición de la dictadura de Vargas, nació la Superintendência da Moeda e do Crédito (Superintendencia de Moneda y Crédito, SUMOC). loS añoS del Sumoc, 1945-1964 En sus primeros años de operaciones, el SUMOC fue otro departamento más dentro del extenso Banco de Brasil, que había absorbido unas cuantas tareas hasta entonces realizadas por el Departamento de Cambios y el CARED, pero, sobre todo, las de supervisar el sector bancario, confiadas al CAMOB en 1944. El margen operativo del SUMOC se vio considerablemente limitado por la falta de una adecuada tesorería, por lo que los depósitos de los bancos comerciales se mantuvieron en el Banco de Brasil «a disposición del SUMOC». Los depósitos voluntarios, a su vez, nunca fueron transferidos del banco al SUMOC y, como veremos, ni siquiera al Banco Central, en su creación en 1965 (Malan, 2001).
André Villela 452 En sus primeros años, las emisiones primarias de dinero darían al Banco de Brasil los recursos necesarios para llevar a cabo sus operaciones de préstamo a través de la «cuenta de movimiento», pero pronto se reveló que este mecanismo ponía en enorme peligro la ejecución de la política monetaria. No obstante, a partir de 1971, el Consejo Monetario Nacional podría ampliar la deuda pública «con objetivos de política monetaria». Por lo tanto, se creó una fuente ilimitada de fondos para el banco, ya que cada vez que las operaciones del Banco de Brasil provocaban un aumento de la oferta monetaria, el Banco Central emitiría bonos para compensar esa expansión (Nóbrega, 2005: 288). A lo largo de los años, el saldo pendiente de la «cuenta de movimiento» superaría a menudo el stock total de base monetaria en el mercado, o más de la mitad de la oferta monetaria. Esta generosidad monetaria, a su vez, respaldó una era de crecimiento económico rápido, impulsado por el crédito, que se extendió de finales del decenio de 1960 a comienzos de los ochenta. Pero, a mediados de los años ochenta, se había hecho cada vez más evidente que la existencia de la «cuenta de movimiento» formaba parte de un conjunto más amplio de problemas institucionales en los ámbitos monetario y fiscal, aún más apremiantes cuando Brasil experimentó una inflación desenfrenada. En un intento por mejorar la intrincada relación entre las autoridades monetarias (BACEN y Banco de Brasil) y entre estas y el Tesoro, el gobierno encargó estudios a las principales agencias interesadas (Ministerio de Hacienda, Ministerio de Planificación, Banco de Brasil y BACEN). A mediados de los años ochenta surgió un conjunto de propuestas, que incluían algunas modificaciones clave del marco conjunto, a saber30: • Extinción de la «cuenta de movimiento» y permiso para que el Banco de Brasil operase en todas las áreas permitidas a los bancos comerciales. • Eliminación de las funciones bancarias de desarrollo del mandato del BACEN, dejando a la autoridad monetaria el papel esperado de mantener las reservas de los bancos comerciales, proveer facilidades de redescuento y llevar a cabo operaciones de mercado abierto. 30 Véase Nóbrega (2005: 302-203).
Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil 453 • Extinción del denominado Presupuesto Monetario e inclusión, en el presupuesto fiscal, de todos los gastos por cuenta del gobierno federal31. • Transferencia del CMN al Congreso del poder de autorizar la ampliación de la deuda pública. • Transferencia del BACEN al Ministerio de Hacienda de los deberes de gestión de la deuda pública. • Interdicción sobre la financiación directa del Tesoro por parte del Banco Central. • Creación de una Secretaría del Tesoro Nacional, encargada de ejecutar el presupuesto federal y administrar la deuda nacional. El Banco Central mantendría su posición como responsable de la colocación de bonos del Tesoro y el servicio de la deuda pública. Este conjunto de medidas constituyó un paso importante para dotar a Brasil de un marco fiscal y monetario similar al de los países «normales». La mayoría de las propuestas se convirtieron en ley en 1986. La más controvertida entre ellas –la extinción de la «cuenta de movimiento»– tuvo resistencia del lobby del Banco de Brasil, pero finalmente se promulgó en 1988. El BACEN tardaría unos cuantos años más –y la deseada estabilidad iniciada por el Plan Real de 1994– en ejercer un control real y más completo en la política monetaria32. Sin embargo, el cierre de la «cuenta de movimiento» en 1988, formalmente, puso fin a una historia de seis decenios más del Banco de Brasil actuando como banco central. Balance fInal Es difícil exagerar la tardanza de la sociedad brasileña en consolidar un banco central de pleno derecho e independiente que estuviera realmente al 31 En ese momento, una parte significativa de los gastos del gobierno federal (en subvenciones, créditos a sectores concretos, intereses sobre la deuda pública, etc.) se incluía en el Presupuesto Monetario, que estaba fuera del ámbito del Congreso. 32 El hecho de que, en Brasil, la independencia del banco central haya seguido la estabilidad de precios invierte la afirmación causal que suele encontrarse en los estudios sobre el tema, según los cuales una autoridad monetaria independiente es un requisito previo para la estabilización. Ver von Mettenhein (2009: 5).
André Villela 454 frente de la política monetaria. Si bien se produjeron varios antecedentes (ya fuese en 1920, con la creación de CARED; el periodo de 1923 a 1926, cuando el Banco de Brasil era el único emisor de papel moneda; las reformas del año de 1932, con la creación del CAMOB como prestamista de última instancia; o, incluso, el establecimiento de SUMOC, en 1944), es cierto que se necesitaron varias décadas hasta que, a mediados de los años noventa se pudo establecer una institución finalmente dotada de los medios de facto que asegurasen el valor de la moneda nacional. Después de todo, esta debe ser la última prueba decisiva de lo que se supone que es una función clave que un banco central ha de proporcionar a las sociedades modernas. ¿Cuál es la explicación de este retraso en la creación de un banco central moderno en Brasil? Presento dos hipótesis posibles, interconectadas. La primera de ellas consiste, como se ha visto, en el poder de veto del poderoso lobby del Banco de Brasil, en sus intentos de restringir sus poderes en el ámbito monetario. Estos intereses creados, a su vez, expresaban una opinión compartida por la mayoría de los actores políticos y económicos relevantes en Brasil durante el periodo comprendido entre los años treinta y finales de los ochenta, encapsulado en la ideología del desarrollo (nacional), el «desarrollismo»33. Definido por Bielschowsky (1988) como «la ideología de superar el subdesarrollo a través de la industrialización capitalista, planeada y apoyada por el estado», el «desarrollismo» ayudó a forjar un consenso en los círculos políticos en Brasil que favoreció históricamente la meta del crecimiento sobre políticas «ortodoxas» proestabilización. Todo ello, en la práctica, se traduciría en disputas repetidas, entre el presidente del Banco de Brasil y el Ministro de Hacienda como representantes de los extremos en el debate, invariablemente con el triunfo del primero. En este sentido, no debería sorprender que: 1)a lo 33 Una observación similar es la de von Mettenheim (2009: 23), según la cual «[…] la configuración poco ortodoxa de las instituciones y políticas financieras (en Brasil) se mantuvo […] a través de una organización nacional-desarrollista, coalición centrada en el Banco do Brasil, pero que involucraba a grupos epistémicos de economistas y asesores de política, intereses industriales y agrícolas nacionales y políticos que mantuvieron el veto de la legislación y las políticas destinadas a reformar el sistema financiero brasileño en línea con una teoría monetaria y de mercados financieros más ortodoxa».
Las funciones de banca central antes del banco central: el caso del Banco de Brasil 455 largo de los años, el Banco de Brasil fuera capaz de retener e incluso expandir sus poderes como cuasi banca central y, en última instancia, su capacidad ilimitada de crear tanto base monetaria como medios de pago en la economía; y 2) en parte como resultado de lo anterior, Brasil presentó una trayectoria inflacionaria desafortunada entre finales de los años treinta y mediados de los noventa. De hecho, desde 1939 hasta 1995, Brasil registraría sistemáticamente una inflación anual de dos dígitos (por no hablar de la inflación de 3 y 4 dígitos en los años ochenta y principios de los noventa), excepto durante tres años (1947, 1948 y 1957). Si esto no fuese lo suficientemente duro, entre abril de 1980 y mayo de 1995, ¡la inflación acumulada en Brasil alcanzó los sorprendentes 20,7 billones!34. Sería injusto, por supuesto, culpar únicamente al Banco de Brasil y el (ab)uso de sus poderes de emisión de moneda por esta tragedia. Aun así, no se puede sino llegar a la conclusión de que si Brasil hubiera sido capaz de establecer antes un marco monetario diferente, con un banco central independiente a la cabeza, esta historia in flacionaria –y sus graves consecuencias en términos de desigualdad de ingresos y perturbación general del funcionamiento de la economía– podría haberse evitado. BIBlIografía Abreu, M. de P. (1974): «A Missão Niemeyer», Revista de Administração de Empresas, vol.14, nº 4, julho/agosto, pp. 7-28. Abreu, M. de P. y Souza, P. C. L. de (2011): «Palatable Foreign Control: British Money doctors and central banking in South America, 1924-1935», Texto para Discussão, Departamento de Economia, PUC-Rio, nº 597, outubro. Almeida, J. R. N. de (2009): Economia Monetária: uma abordagem brasileira, Atlas, São Paulo. Bastos, P. P. Z. (2008): «Ortodoxia e heterodoxia antes e durante a era Vargas: contribuições para uma economia política da gestão macroeconômica nos anos 1930», Revista Economia, vol. 9, nº 4, dezembro, pp. 183-214. 34 Para subrayar aún más este punto: entre 1942 y 1994 Brasil tendría no menos de ocho patrones monetarios diferentes. Para su discusión, ver Franco (2005).
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