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Exposición de Antonio Juez en el Museo de Bellas Artes de Badajoz

Mendez Hernan, Vicente

Abstract

El Museo de Bellas Artes de Badajoz inauguró en 2002 la primera gran exposición retrospectiva dedicada a Antonio Juez Nieto (1863-1963) desde su fallecimiento. La muestra reunió una amplia selección de obras que revelan su singularidad frente a la pintura regionalista dominante en su tiempo, cultivada por artistas como Adelardo Covarsí o Eugenio Hermoso. Su trayectoria se forjó en Madrid, en contacto con José Zamora y Manuel Bujados, dentro de un ambiente simbolista y refinado que marcó decisivamente su estilo. La exposición permitió contemplar pinturas, guaches, ilustraciones y novelas sicalípticas, donde destacó su tratamiento del tema de la mujer, articulado en la dualidad Virgen / femme fatale, inspirada en la literatura romántica, decadentista y simbolista. Obras como La Letanía de Satanás, La maja de oro o La gitana de los pies desnudos ejemplifican su interés por la sensualidad, la alegoría y la transgresión. Asimismo, se abordaron sus grandes ciclos alegóricos, desde Letania Vitae hasta La Oración de España, donde fusiona simbolismo, religiosidad y pensamiento histórico. La exposición, acompañada de un catálogo exhaustivo, permitió redescubrir a un creador heterodoxo y poco conocido dentro del panorama artístico extremeño.

Full text

:2 rna,rzo 2002 ~ < t/l ·:S >- ~ r-< ¡,¡_¡ ..... ~ ¡,¡_¡ o 'll. o o .... ~ < t.,;.¡ o z {) ;:J e PATRIMONIO CULTURAL HISTORIA ETNOLOGÍA CREA.CIÓN LITERARIA Y PENSAMIENTO MISCELÁNEA ACTUALIDAD Y RESEÑAS N.º 7 ARSET SAPIENTIA Semana Santa en Cáceres ASOCIACI ÓN DE AM IGOS DE LA R EAL ACADEM IA DE EXTREMADURA DE LAS LETRAS Y LAS ARTES MARZO2002 Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes Presidente: Juan Ramón Civantos Mayo Vicepresidentes: Ramón Muñoz Álvarez y Diego Ávila Talavera Secretario: Francisco Pérez Homero. Tesorero: Santos Benítez F1oriano Vocales: Guadalupe Muñoz Álvarez, Eugenia García Femández, José Luis Mosquera Müller, Pilar Cerezo Guerrero y Carmelo Cascón Merino Domicilio social: Plaza Mayor, 15 Tel. 649 03 02 05 10200 TRUJILLO Correspondencia: Apartado de Correos 971 10080 CÁCERES C.E.: [email protected] Fotomecánica, Impresor: Gráficas Morgado, S.L. Cáceres. ISSN: 1576 - 0588 Depósito legal: CC263 - 1999 Redacción: C/. Paso, 2 - 10200 Trujillo (Cáceres). Teléf.: 666 886 050. Esta Revista se vende en las siguientes librerias extremeñas: En Cáceres: "ÁLVARO", "BOXOYO", " BUJACO", "CEREZO", "EGUILUZ", " RAQUEL" y "VICENTE". En Trujillo: "SAN MIGUEL ". En Badajo z: "LA ALIANZA" y "UNIVERSITAS". En Almendralejo: "CASTILLA". En Zafra: "CHAMIZO " P.V.P.: 9 euros. Nota: La reVi sta no se hace responsable de la s op inion es vertidas por los autores. Qu eda totalmente prohibida la reprodu cci ón total o parcial de esta Revista MÉNDEZ HERNÁN, Vicente (2002): “Exposición de Antonio Juez en el Museo de Bellas Artes de Badajoz”. En: Ars et Sapientia, 7, pp. 205-209. DOI: 10.5281/zenodo.17297134 EXPOSICIONES Exposición de Antonio Juez Nieto en el Museo de Bellas Artes de Badajoz El Museo de Bellas Artes de Badajoz inauguró, el pasado 14 de febrero, la primera gran exposición retrospectiva que se dedica al pintor pacense Antonio Juez Nieto (1863-1963) desde su muerte. La muestra no deja de ser original, puesto que se han reunido una serie de pinturas cuyo estilo -Modernista, Simbolista, Decadentista y Art Décoes muy diferente a lo que llevaron a cabo en su tiempo, de forma paralela,Adelardo Covarsí o Eugenio Hermoso, representantes de la temática regionalista que tanto reclamo tuvo en la sociedad de su tiempo. Fue en Madrid donde Antonio Juez Nieto encontró el camino para definir la vocación artística que tenía desde pequeño. Con la intención de dar inicio a unos estudios cuya naturaleza debía ser reflejo de la línea iniciada por su padre -i ndustrial de profesión-, se instaló en aquella ciudad a partir de 1906, y fue entonces cuando entró en contacto con el arte de José 7.amora (1889-1971) y Manuel Bujados Fernández (18891935). A los conocimientos que había adquirido durante el Bachillerato en materia de dibujo, y a su extrema sensibilidad, que le hacía muy receptivo a todo tipo de enseñanzas e influencias, se sumó la educación artística que tomó de aquel taller, plenamente imbuido del ambiente Simbolista de comienzos de siglo, para luego desarrollarla de forma autodidacta. Ambiente y entorno que el arquitecto Francisco Vaca Morales describía del siguiente modo en 1921: «Los primorosos dibujos de Juez son el natural resultado de su esmeradísima educación artística y del ambiente en que vivía cuando ésta se formaba en aquel estudio frecuentado por unos jóvenes refinadísimos, de aficiones exóticas, amantes de la bella originalidad de unas telas de sedas japonesas, de las alhajas de piedras raras y grandes, de los re flejos de un ópalo o una amatista, que comprendían como pocos la belleza de las líneas suaves de un ánfora clásica y aspiraban voluptuosamente los humos azulados del ámbar o de los pe,fumes quemados por el braserillo de cobre. 206 De este refinamiento nacían aquellos guantes de piel de serpiente, terminados en auténticas uñas de gavilán, que quería usar Hoyos y Vinent, y las cadenas barrocas, como collares indios, que llevaba Néstor. El espíritu refinadísimo y la extraña cultura de Tórtola Valencia -con sus altivas originalidades-dejaron también un rastro que se fijó indeleblemente en la retina de Antonio Jue z, que supo aprovechar como un origen de su inspiración. De aquel ambiente nació el arte del joven dibujante, que fue peif eccionándose, ya dentro de sí mismo, y encontró nuevas fuentes de belleza en su cultura y en sus viajes, hasta conseguir una franca personalidad en sus obras originales, pues, lo cierto es que no produciría Juez sus dibujos quintaesenciados de opulento decadentismo, sino se hubiera contagiado de morbosidad en sus correrías bohemias por España.» Parte de las obras expuestas son fruARS ET SAPIENTIA to directo de los contactos que Antonio Juez tuvo en Madrid: varios cuadros-el más importante el titulado w Maja de Oro (1916)- reflejan el exótico mundo de la famosa bailarina Carmen Tórtola Valencia (1882-1955), mu sa de poetas y artistas; otra serie de dibujos, procedentes del estudio de Juez, dan muestra de la amistad que mantuvo con pintores como los precitados Zamora o Manuel Bujados; y, asimismo, la serie de novelitas ilustradas que se pueden contemplar, escritas, dentro del género sicalíptico, por Antonio de Hoyos y Álvaro de Retana, nos dan una idea de las distintas técnicas que Juez llegó a manejar y de los mundos en los que fue un auténtico maestro. Pero, sin lugar a dudas, lo más importante de la exposición lo constituye la colección de obras pictóricas -guaches en su mayoríaque el comisario, Dr. D. Román Hemández Nieves, ha logrado reunir, lo que también es motivo de loa dada la dispersión de las piezas. Dentro de los distintos ámbitos temáticos que Juez trabajó, so bresale el mundo de la mujer. Durante la etapa Fin de Siecle la mujer se convirtió en uno de los símbolos y en uno de los temas predilectos de la plástica, la literatura y la música, con dos modelos distintos y opuestos, reflejo a su vez de la dicotomía del eterno femenino María-Eva: ésta_ entendida como laf emme fatale que conduce al hombre a su perdición, y aquélla como la Virgen del Evangelio, equiparable a la madre o la esposa. Ambos surgieron en la segunda mitad del siglo XIX, en el seno de la crisis moral, EXPOSICIONES espiritual y material que experimentaron los países más desarrollados de Europa. El tema de la mujer fatal se convirtió, por su significado y riqueza de matices, en uno de los preferidos para los artistas del Simbolismo. Sus precedentes se remontan al primer Romanticismo y a autores como J. W Goethe, y al ámbito de la novela exótica y decadentista que inicia Théophile Gautier con Un e Nuit de Cléopatre (1845), y continúa Gustave Flaubert con Salambó (1862). En estas obras de la Literatura Universal, junto a la Biblia, la Historia y la Mitología, se inspiró Antonio Juez Nieto para desarrollar el tema de la mu - jer fatal, el más importante de toda su producción. Las diversas fuentes que el pintor utilizó para ello están ejemplificadas en lo s cinco óleos que ejecutó, entre 1936 y 1937, para decorar el edificio La Giralda de Badajoz. En ellos tenemos representadas a la Reina de Saba, símbolo por excelencia de la tentación bíblica; Cleopatra, a quien Horacio llamó monstruo fatal y Virgilio mujer maldita; La Princesa Primavera Haru-Ko, una geisha que es símbolo de la cultura erótica japonesa, sabia y ritualista, cultural y sofisticada; Carmen, inspirada en la inmortal obra de Prosper Mérimée (1845-1846) y en la ópera de Georges Bizet (1875); y Venus, retratada con lo s atributos de mujer fatal que Mérimée había utilizado en 1837 para componer el relato titulado Venus d '!lle. Como significado último de su existencia, la mujer fatal persigue la relación orgiástica. Pero su transgresión 207 puede ir más allá, y convertirse en sacrílega cuando el acto de posesión está presidido por Lucifer, el arcano de la instintividad. Tal es el oficiante de la ceremonia que los amantes consuman en La Letanía de Satanás, obra que Antonio Juez ejecutó en 1919, y para cuyo título se sirvió del casi homónimo poema que Charles Baudelaire escribió en la Rebelión de Las flores del mal (1868). Opuesta a este tipo de mujeres, existe otra, antítesis de lafemme fatale, frágil, espiritualizada, nústica, etérea, virgen y casta, símbolo de la inocencia, la pureza y la encarnación del amor espiritual, con unas connotaciones de sumisión y debilidad. Un tipo de mujer cuyo origen se encuentra en los prerrafaelistas ingleses, y que en la obra de nuestro artista podemos advertir en el tríptico Nuestras Señoras de la Tristeza (1917). En ocasiones, Antonio Juez inmortalizó a la mujer por la que debía sentir especial fascinación, la famosa bailarina Carmen Tórtola Valencia (1882-1955): está retratada en el magnífico guache titulado La maja de oro (1916), y al que ya nos hemos referido, en el cuadro La gitana de los pies desnudos (1938), y en diversos dibujos que le dedicó José z.amora (1889-1971), inseparable amigo tanto de Juez como de la bailarina. El majismo de Tórtola, la obra de Goya, a quien en más de una ocasión Juez reconoció como su maestro, y el Simbolismo en general, también inspiraron títulos como La maja risueña (1919), Los apasionados (1919), La musa del nocturno (1919), Fantasía española ( 1919), Maru.xa (1920), La Dve - 208 ña (1932) o La maja apasionada (1938). Y junto al tema de la mujer, la alegoría. El Simbolismo hizo uso de la alegoría para explicitar aún más la correspondencia entre lo representado y el significado que se quería expresar. Para estudiar este género y sus metáforas en la obra de Antonio Juez, conviene establecer dos etapas en su producción, si bien conviene tener presente que la una no excluye a la otra, y que la escisión entrambas responde al curso de los acontecimientos políticos en España y al reflejo que éstos tuvieron en el desarrollo del Simbolismo. La primera abarcaría hasta 1936, con óleos como los dos que ejecutó para la farmacia Goyeneche, titulados Alegoría de la Farmacia 1 y JI (1924), y el tríptico Letania Vitae (1921-1922) y sus paneles dedicados al Nacimiento, El Camino y El término, con los que el autor nos ofrece una vi - sión simbólica de la vida y de la muerte, del tema de la edad y del inminente paso del tiempo, inspirándose en obras como La danza de la muerte, poema castellano compuesto a finales del siglo XIV o ya en el XV, para el que Hans Holbein el Joven realizó una serie de grabados en los que puso en práctica la paradoja de dar vida a la muerte. Letania Vitae es la obra más importante del artista; la dio a conocer por primera vez en Badajoz - después de haber se visto obligado a retirarlo, por atrevido, de la I Exposición Regional de Arte Extremeño, que la ciudad de Cáceres celebró en mayo de 1924con motivo de la X Exposición de Arte Regional que celebró el Ateneo ARS ET SAPIENTIA en octubre de 1924: «Letania Vitae tiene intrigadas a las personas de todas clases y categorías. Es una obra rara, tan extraña y a la vez tan atrayente, que sobrepasa en interés y emoción a todas las anteriores de este profundo e inquietante artista» (Vida Extremeña, 14 de octubre de 1924). En esta primera etapa podemos incluir títulos como La Revolución francesa o La Marsellesa (1918); El Pecado (1928), que de continuo acecha al hombre cual si de una feroz tormenta se tratara, aunque éste trate de refugiarse en el castillo de las ilusiones; Alegoría de la Guerra Civil (antes Boceto, 1937), símbolo de la muerte que trae consigo la destrucción bélica; y La novia del torero (1944 ), que aguarda bailando a quienes se atreven a retarla. La segunda etapa - o la otra parcelaseñalada en lo que respecta a esta temática dentro de la producción de Antonio Juez Nieto, hunde sus raíces en el pensamiento de la Generación del 98, y está justificada por la revisión e instrumentalización que de éste se hizo en la etapa de posguerra, cuando se asumieron temas como la crisis nacional, se recuperaron las teorías de la intrahistoria de U namuno y la consecuente búsqueda de lo autóctono, y se legitimaron la Edad Moderna y los imperiales siglos XVI y XVII como medio para contribuir al progreso nacional, junto al análisis del presente y el futuro. En esta línea de pensamiento se inscriben los dos trípticos que Juez dedicó a en sa lzar el pasado y el presente nacionales, volviendo a la época de los descubrimientos, a la mís- EXPOSICIONES tica e incluso a los postulados del Concilio tridentino, presentes en La Oración de España ( Una, Grande, Libre) (1941-194 3), y en el ti tu lado Extremadura ( La Raza), con alegorías del Valor, la Fe y la Codicia (1944-1947). Un claro antecedente de estas obras tenemos en el tapiz (1925) que conserva el Ayuntamiento de Badajoz con todas nuestras glorias regionales, que nuestro artista hizo con motivo de los actos programados en el homenaje que ese año le tributó la ciudad al pintor más importante de Extremadura en el siglo XVI; entre los actos celebrados, destaquemos también la publicación del libro de Juez titulado Luis de Morales, El Divino, Homenaje de admiración y amor a su vida y su obra. Otros muchos temas cultivó el pintor: la muerte, el mundo medieval (Altivas Castellanas, 1921), la mitología C/eopatra 209 (El sueño de Narciso, 1920), el orientalismo (La fiesta del almendro florido, 1920; Heliogábalo, 1926), la religión (La Anunciación, 1918; La Oración en el huerto de Getsemaní, 1922), etc. La muestra cuenta además con un documentadísimo catálogo1 donde, por primera vez, se estudia y descubre la figura de este raro artista, que aún hoy día es un gran desconocido para muchos de los badajoceños que llegaron a conocerlo. La muestra estará abierta hasta el 14 de abril del presente, y desde estas páginas les invitamos a que se acerquen a la pinacoteca de Badajoz; creemos, con sinceridad, que no saldrán defraudados. VICENTE MÉNDEZ llERNÁN Universidad de Extremadura 1 Hernández Ni eves, Román (Comisario). (2002): Antonio Jue z.. Catálogo de Exposición. Badajoz.