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jesús salas álvarez | mirella romero recio (eds.) La Antigüedad grecorromana como modelo e instrumento de modernización y transformación cultural en España y Latinoamérica La Antigüedad grecorromana como modelo e instrumento de modernización y transformación cultural en España y Latinoamérica Jesús Salas Álvarez / Mirella Romero Recio (eds.) piedras angulares
La Antigüedad grecorromana como modelo e instrumento de modernización y transformación cultural en España y Latinoamérica
La Antigüedad grecorromana como modelo e instrumento de modernización y transformación cultural en España y Latinoamérica 8 Jesús Salas Álvarez Universidad Complutense de Madrid Mirella Romero Recio Universidad Carlos III de Madrid (eds.) EDICIONES TREA
Este libro ha contado con la ayuda económica y se ha llevado a cabo en el marco del Proyecto I+D+i «La Antigüedad modernizada: Grecia y Roma al servicio de la idea de civilización, orden y progreso en España y Latinoamérica» (ANTIMO) PID2021-123745NB-I00, financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y FEDER. estudios históricos la olmeda colección piedras angulares Primera edición: mayo de 2025 © del texto: los autores de cada capítulo, 2025 Motivo de cubierta: El Partenón de la Quinta Normal, Santiago de Chile. El edificio alberga el Museo de Ciencia y Tecnología desde 1985. Fotografía de Carolina Valenzuela Matus. © de esta edición: Ediciones Trea, S. L. C/ Gran Capitán, 52 33213 Gijón (Asturias) Tel.: 985 303 801 / Fax: 985 303 712 [email protected] / www.trea.es Dirección editorial: Álvaro Díaz Huici Producción: Patricia Laxague Jordán isbn: 978-84-10263-79-6 Impreso en España. Printed in Spain Todos los derechos reservados. No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo por escrito de Ediciones Trea, S. L. La Editorial, a los efectos previstos en el artículo 32.1 párrafo segundo del vigente trlpi, se opone expresamente a que cualquiera de las páginas de esta obra o partes de ella sean utilizadas para la realización de resúmenes de prensa. Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).
Índice Introducción. La Antigüedad grecorromana como instrumento de modernización y transformación cultural en España y Latinoamérica ....................... 11 Jesús Salas Álvarez | Mirella Romero Recio I. POLÍTICA, CULTURA Y FORJA DE IDENTIDADES NACIONALES 1. El modelo de la Antigüedad para el gobierno y gestión territorial del Nuevo Mundo durante la conquista ............................................. 19 Paloma Martín-Esperanza 2. La Antigüedad clásica, símbolo de patria y modernismo en México, 1823-1910 .... 39 Elvia Carreño Velázquez 3. El estudio del griego y el latín y sus autores como medio para el progreso y la construcción de la identidad cubana en el siglo xix ..................... 55 Federica Pezzoli 4. Minerva, la diosa tutelar del programa político de orden y de progreso de Manuel Estrada Cabrera en Guatemala (1898-1920)....................... 75 Ricardo del Molino García 5. Nom omnis moriar: Belisario Porras y su Ciudad de Panamá ................. 95 Catherine E. Muñoz Arango II. LA HISTORIA DEL MUNDO CLÁSICO Y DE SUS PROTAGONISTAS 6. La leyenda de los «lenguas cortadas» en la explicación clásica del poblamiento de Canarias ........................................................... 117 Rosa Sierra del Molino | Israel Campos Méndez
8 | LA ANTIGÜEDAD GRECORROMANA COMO MODELO E INSTRUMENTO… 7. Nostalgia de Roma antigua: el viaje de Benjamín Vicuña Mackenna, un chileno entre dos mundos (1854) ................................................ 137 María Gabriela Huidobro Salazar 8. La Fiesta de la Primavera de 1911: un análisis de la presencia de los antiguos griegos en la modernidad de Curitiba ..................................... 151 Renata Senna Garraffoni 9. Modernización, transformación e Historia Antigua. El viaje a Italia organizado por Elías Tormo en 1927 ................................................ 171 Mirella Romero Recio 10. Miradas contrapuestas: la recepción moderna de Lucio Sergio Catilina, entre el político degenerado y el líder revolucionario ........................ 191 Antonio Duplá Ansuátegui III. LITERATURA Y PRENSA COMO DIFUSORAS DEL MUNDO CLÁSICO 11. La moderna construcción de la literatura grecolatina en el siglo xix y su transferencia al ámbito hispánico: los imaginarios de lo clásico, el Renacimiento y la nación ............................................................ 215 Francisco García Jurado 12. Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936). Crónicas de viaje a Grecia y cultura clásica ................................................................ 231 Luis Manzano Sánchez 13. El mito clásico en la prensa española de la Segunda República: Venus y la libertad sexual ................................................................ 251 Luis Unceta Gómez 14. Ecos de la antigüedad en Madrid: visiones periodísticas de su modernización como metrópoli ....................................................... 271 Carlos Maciá-Barber IV. ARTE, ESPACIOS Y ECOS DE LA ANTIGÜEDAD 15. Los clásicos en un laboratorio natural. Influencias grecorromanas en el Parque Quinta Normal, Santiago de Chile ........................................ 291 Carolina Valenzuela Matus
Índice | 9 16. Las musas en Bogotá: el Teatro Colón y el uso de la Antigüedad clásica para civilizar la ciudad (1871-1895) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 309 Laura Buitrago 17. ¿Atenas en Brasil? São Luís, São Carlos, Pelotas… De norte a sur, la recepción de la Antigüedad en los trópicos (del siglo xix al presente) ................... 333 Fabio Vergara Cerqueira 18. Prometeo en el Trópico: un mural de Rufino Tamayo para la Biblioteca General de la Universidad de Puerto Rico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 359 Daniel Expósito 19. «Fuera luces. Arriba telón. Empieza la función». El interés por la Antigüedad clásica en el desarrollo de la danza y el espectáculo en España ................ 381 María Martín de Vidales García 20. Siempre Ulises ......................................................... 399 María Concepción Casajús Quirós V. ANTIGÜEDAD Y COLECCIONISMO 21. Gemas, falsificaciones y mercado de arte: rastreando la colección de D. Rodrigo de Sá e Meneses, marqués de Fontes, en Roma (1712-1718).................... 419 Pilar Diez del Corral Corredoira 22. El taller de vaciados de Pietro Paulo Caproni & Brother y el coleccionismo «delle copie dell’antico» ................................................. 439 Jesús Salas Álvarez 23. Primeras aproximaciones a las colecciones de antigüedades griegas y romanas en Chile: museos, viajes y élite (mediados del siglo xix-mediados del siglo xx)...... 459 Daniela Silva Jara 24. De párrocos a grandes pioneros: clérigos coleccionistas de pizarras numerales.... 479 Nerea Fernández Cadenas Resúmenes / Abstracts .................................................... 495 Índice geográfico ......................................................... 519 Índice de instituciones .................................................... 523 Índice onomástico ........................................................ 527
236 | III. LITERATURA Y PRENSA COMO DIFUSORAS DEL MUNDO CLÁSICO Fig. 1. Retrato de Manuel Bueno Bengoechea. Dibujo realizado por Ramón Casas hacia 1904-1905 y ubicado en el Museo Nacional de Arte de Catalunya. Enlace: <https://www.museunacional.cat/es/ colleccio/retrato-de-manuel-bueno/ramon-casas/027585-d>
12. Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936). Crónicas de viaje a Grecia y cultura clásica |237 Este cambio ideológico le afectó tanto en su vida personal como en su carrera literaria y periodística publicando «violentísimos artículos»26 contra republicanos y socialistas que le crearon no pocos enemigos y amenazas que le condujeron, finalmente, a su propia muerte el 11 de agosto de 1936, cuando tras haber sido detenido en Barcelona por milicianos republicanos fue fusilado y encontrado muerto dos días después de su desaparición. 3. Crónicas de viaje a Grecia. Relato, reflexiones e impresiones Para poder conocer la relación de Bueno con la Antigüedad clásica, es preciso remitirse a múltiples publicaciones en periódicos y revistas españolas, en las que el autor deja constancia de su hondo bagaje cultural en lo que al estudio del pasado clásico se refiere, ya sea por medio de crónicas de viajes, alusiones en forma de citas de textos y autores del pasado grecolatino, así como a través de artículos de prensa y secciones de revistas centradas en la historia y mitología grecolatina. Parece bastante probable que el viaje a Grecia de 190927 —y a otros enclaves del Mediterráneo— no fuera el único que realizó a lo largo de su vida. De hecho, se sabe que, al igual que hiciera quien él consideraba su «maestro venerado»28 Goethe en el año 1786,29 realizó en 1908 un viaje por Italia, en el que visitó la ribera de Nápoles, que adoraba, y Pompeya. Sobre sus impresiones, de todo ello dejó constancia en un artículo titulado «Pompeya y sus moradas»,30 donde relata este viaje personal a la región campana, manifestando, además, su interés por la arqueología y los descubrimientos pompeyanos, ciudad en donde para él, por los hallazgos encontrados de influencia griega, tanto en el ámbito artístico, arquitectónico y religioso «se vivía más a la griega que a la romana por simpatía a las tradiciones morales y mitológicas del gran país, creador de la cultura universal».31 Esta referencia a Goethe, mencionada líneas anteriores, es interesante dentro del carácter viajero y romántico del autor español, ya que el poeta alemán fue junto 26 Cruz Casado, 2000: 153. 27 En otro artículo publicado en Blanco&Negro, titulado «Paisajes Griegos», Bueno habló, de nuevo, de un viaje por Grecia, país al que llegó después de visitar Palestina. Este itinerario no coincide con lo marcado en el periplo de 1909, por lo que tuvo que ser otro viaje (Bueno, 1934). 28 Silveira Armesto, 1935. 29 Goethe, 1891. 30 Bueno, 1931j. 31 Bueno, 1931j; Esta no es la única publicación en la que Bueno habló de la costa de Nápoles. En otra crónica del año 1909 concluye el autor: «Nápoles es una ciudad encantadora. En ninguna otra ha sobrevivido tan intensamente el espíritu latino como en la alegre y disipada Parténope, voluptuosa y ligera y escéptica como en tiempos de Tiberio. Yo pasé en ella hace dos años quince días inolvidables» (Bueno, 1909a).
238 | III. LITERATURA Y PRENSA COMO DIFUSORAS DEL MUNDO CLÁSICO con otros nombres bien conocidos como Winckelmann, Barthélemy, Schiller, Byron y Shelley, uno de los máximos exponentes del ideal helénico que abogaba por la difusión y recuperación del legado clásico, contribuyendo, además, al impulso y fortalecimiento de movimientos filohelenistas a favor de la independencia de Grecia del Imperio otomano.32 Goethe, a su vez, estaba influenciado en sus viajes por el miembro de la británica Society of Dilettanti Robert Wood (1717-1771),33 considerado el pionero de los estudios topográfico de las fuentes clásicas sobre el terreno y su relación con el entorno, de quien conocía en profundidad su ensayo sobre Homero: An Essay on the Original Genius and Writings of Homer with a Comparative View of the Ancient and Present State of Triade,34 lectura que motivó el viaje o desplazamiento físico como movimiento clave y esencial para comprender los poemas homéricos —la Ilíada y la Odisea— y su relación con el paisaje natural al que estaban asociados.35 Este romanticismo literario y pintoresco de Goethe, en cuanto a la necesidad de interpretar las fuentes clásicas y su estrecha vinculación con el entorno natural, concuerdan con el perfil de Bueno Bengoechea en sus continuas reflexiones durante su periplo por tierras griegas, tal y como se analizará más adelante. En cuanto a su experiencia en 1909 en Grecia, Bueno partió desde Marsella un mes de mayo de dicho año, en un barco36 cuya travesía debía llevarle a Nápoles, El Pireo, Esmirna y Constantinopla. Desde el comienzo, vemos cómo sus reflexiones estaban cargadas de juicios estéticos y comparaciones históricas, aportando una visión romántica y filohelenista (como su maestro Goethe y otros románticos que también cita, entre ellos a François de Chateaubriand y Lord Byron) ante las reminiscencias clásicas presentes y los lugares que visitó. Un dato importante es que rechazó la modernidad37 que observaba, término que llegó a definir como «… palabra odiosa que quiere decir falta de aliento poético, de ilusión artística, de desinterés romántico…».38 Le parecía vulgar y buscó el ideal estético que deseaba ver y contemplar en el amplio repertorio que procedía de su profundo imaginario clásico. Además, mostró su desapego ante el hombre moderno griego, por ignorar la belleza que le rodeaba y absorber de los otomanos la barbarie e indiferencia ante su historia. Todo ello sumió al autor en ciertas contradicciones, mostrándose entu32 Constantine, 1989; Gilabert, 2008: 10; Mora, 2012: 8; Castillo Didier, 2015: 284-285. 33 Personaje igualmente clave en la génesis y expansión del ideal helénico (Gilabert, 2008: 8; Jiménez, Ródenas y Mestre, 2016: 41). 34 Wood, 1775. 35 Spencer, 1957: 75-78; Cometa, 2012: 144. 36 El nombre del buque era Senegal, y probablemente se tratase de una de las embarcaciones pertenecientes a la Compagnie de Messageries Maritimes. Veáse: <https://www.messageries-maritimes.org/senegal.htm> (Consultado el 12 de octubre de 2023). 37 García Rodríguez y Gómez Alfeo, 2011: 417. 38 Bueno, 1909b.
12. Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936). Crónicas de viaje a Grecia y cultura clásica |239 siasmado y decepcionado a la vez. Sobre esto, decía el autor que «entibiaba un poco su entusiasmo»39 y le hacía desear encontrarse Atenas tal y como estaba Pompeya, «aislada en el recogimiento del silencio, en la melancólica poesía de las cenizas».40 Su itinerario estaba marcado por su gran cultura clásica y disposición mental previa fruto de su conocimiento de la historiografía griega y de las lecturas de los autores clásicos41 que le sirvieron de guía antes y durante el viaje, así como de referencias contemporáneas42 en las que también se apoyaba en su recorrido. Sus primeras crónicas en Grecia, «Otras patrias y otros cielos» desde la IV hasta la XI, están centradas en la visita a la capital griega.43 Bueno, se mostraba impaciente y emocionado de estar en la ciudad en donde «culminó la más elevada civilización que ha alumbrado el mundo».44 Mas que desde un punto de vista arqueológico —que también lo hace—, matizó sus observaciones desde un posicionamiento filosófico y religioso, buscando, como se puede leer en esta cita, lo bello, estético y artístico: El que va a Grecia en peregrinación no es un simple turista, curioso de impresiones visuales, que la realidad satisface casi siempre a medias, porque lo que le sale al encuentro rara vez responde a la leyenda de los lugares y de las cosas. Es un enamorado de la antigüedad, que quiere contemplar sus augustos despojos a la luz vacilante de sus lecturas. Lleva consigo una Grecia reconstruida intelectualmente con fragmentos poéticos, con ideas filosóficas y con obras de arte de la época en que el genio humano se mostró más armoniosamente fecundo. Los que han visitado en esa disposición de espíritu aquellas tierras heroicas no necesitaron de la oficiosidad restauradora del arqueólogo para sentir una emoción inolvidable en presencia de unos escombros que nos recuerdan la más alta civilización que vieron los siglos. Les basta con meditar un rato a la vista de aquel spoliarium. Yla primera reflexión que nos hacemos es esta: Todo lo bello debiera ser incorruptible y salir ileso del vandalismo de los hombres.45 El autor realizó un amplio recorrido por Atenas, la Acrópolis y describió las ruinas que observaba y cuyo estado, por el inexorable paso del tiempo y barbarie humana, le conmovía: «no hay una tierra que depare más decepciones al viajero 39 Bueno, 1909b. 40 Bueno, 1909b. 41 Heródoto, Pausanias, Tucídides, Jenofonte y Plutarco, entre otros. 42 El autor no indica la obra concreta que consulta, por lo que además de citar a los autores, señalamos algunas de las obras principales que quizás Bueno pudo utilizar: William Scott Ferguson (The Athenian archons of the third and second centuries before Christ, 1899; Greek Imperialism, 1913); el arqueólogo francés Maxim Collignon que utiliza para describir el Teatro de Dioniso (Manuel d’archéologie grecque, 1881; Mythologie figurée de la Grèce, 1883; Phidias: les artistes célèbres, 1886), así como los alemanes Ernst Guhl y Wilhelm Koner (Das Leben der Griechen und Römer: nach antiken Bildwerken dargestellt, 1882), Demetrios Philios para su visita a Eleusis (Éleusis : ses mystères, ses ruines et son musée, 1896) y Karl Otfried Müller, para Esparta (Die Dorien, 1824). 43 En el Heraldo de Madrid, publicó hasta un total de 16 crónicas relacionadas con este viaje. 44 Bueno, 1909b. 45 Bueno, 1931c.
240 | III. LITERATURA Y PRENSA COMO DIFUSORAS DEL MUNDO CLÁSICO que Grecia»,46 decía el autor en referencia al aspecto moderno, y derruido que contemplaba. Recurriendo a la Periegesis de Pausanias, elaboró una descripción minuciosa del Partenón. Pese a su decepción por su estado, lo admiró y definió, comparándolo con las catedrales cristianas y el significado religioso de estas, prefiriéndolas por su alto contenido espiritual. En este sentido cabe mencionar que Bueno, de profunda fe religiosa, se sintió obligado a crear también una disposición de espíritu, un «desdoblamiento espiritual»,47 como él mismo decía para poder comprender las ruinas y su significado, cargado de connotaciones mitológicas y asociado al mundo pagano helénico.48 Prefiero la Catedral, y cuanto más desnuda mejor, porque abre a mi pensamiento más dilatadas perspectivas sobre lo eterno. Yo necesito creer en un universo no limitado por mi razón, sino infinito y desbordado por mi imaginación… La Acrópolis, con sus mármoles dorados por los siglos, no me causa la emoción que me producen las naves de la Catedral, pobladas de seres que se resisten a morir y que le piden a Dios, desesperadamente, nada menos que la gloria eterna. Esa es una religión, y no la de los atenienses, que se contentaban con la sonrisa de Minerva…49 Siguiendo este hilo sobre la profundidad espiritual y religiosa del autor, vuelve, en otra cita, a emerger la figura del Pericles, quien, para él, subordinaba su toma de decisiones a la consulta y providencia de los dioses, utilizando una vez más al estratego ateniense como un modelo de referencia a imitar en el contexto político de su tiempo. Concluye Bueno, al respecto: Un hombre que, según nos refiere Plutarco, no se decidía a desplegar los labios sin haber implorado a los dioses que no le consintiesen pronunciar palabra ociosa, es un ejemplo de misticismo sin precedente. ¡Si nuestros oradores le imitasen! El presidente del Congreso español, mi ilustre amigo D. Eduardo Dato hará bien abriendo una capilla contigua al salón de sesiones para que nuestros Pericles y nuestros Demóstenes imploren del cielo esa cualidad verbal que, por ser de origen griego, llamamos laconismo.50 Las siguientes crónicas están dedicadas al yacimiento arqueológico de Eleusis y al Templo de Ceres (fig. 2). Con Pausanias, de nuevo, como guía decidió realizar 46 Bueno, 1931c. 47 Bueno, 1934. 48 Tanto el Partenón como su restauración ocupan dos publicaciones posteriores, en las que el autor enfatizó en las mismas reflexiones que señaló en las crónicas de 1909, destacando y elogiando además el trabajo de reconstrucción y restauración del Partenón, especialmente, el emprendido por el arquitecto griego Nikolaos Balanos (1869-1943) (Bueno, 1931a y 1931c). 49 Bueno, 1931c. 50 Bueno, 1909c.
12. Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936). Crónicas de viaje a Grecia y cultura clásica |241 el viaje en coche para poder seguir fielmente la Vía Sagrada que utilizaban los peregrinos que se dirigían desde Atenas a este recinto sagrado tan importante en la Antigüedad: «mi atención fiel al texto de Pausanias, que todos los arqueólogos citan espía sobre una y otra margen del camino los rastros de la antigüedad, los sepulcros vacíos, las piedras funerarias que perpetuaban un nombre, un linaje o una vanidad. Nada de eso existe».51 Este uso reiterado del periegeta Pausanias como un imprescindible vademécum sobre suelo heleno, tiene una importancia fundamental a la hora de establecer itinerarios geográficos, arqueológicos e interpretativos del mundo griego, siendo su uso habitual en los viajeros modernos que desde mediados del siglo xvii se aventuraron al redescubrimiento de la Antigüedad clásica. Son múltiples las referencias que dan cuenta de la importancia de esta fuente como recurso necesario para encontrar y cotejar yacimientos arqueológicos y monumentos siguiendo la estela y descripciones detalladas del historiador griego. Entre otras parece conveniente destacar, ya en el siglo xvii, a los arqueólogos Jacob Spon y George Wheler, inspirados por el deseo de ver lo que Pausanias vio, a través de sus —según ellos—, incuestionables descripciones topográficas;52 la fundamental referencia que supuso su uso para los miembros de la Sociedad de diletantes, James Stuart y Nicholas Revett, en la elaboración de su obra The Antiquities of Athens,53 cuya publicación, en 1762, fue decisiva en el impacto arquitectónico del «Greek Revival», especialmente en Inglaterra y los Estados Unidos; o, de igual manera, la fiel fuente que significó en los itinerarios por la Argólida, The Itinerary of Greece: With a Commentary on Pausanias and Strabo and an Account of the Monuments of Antiquity at Presnet Existing in That Country,54 entre otros lugares, para el topógrafo William Gell y el pintor Edward Dodwell en su periplo conjunto en el año 1806.55 Para Bueno la visita a este recinto sagrado era muy importante, tal y como él decía: «[…]hay que ir a Eleusis para conocer bien Atenas…», aun así, el estado de las ruinas le decepcionaron. El autor se apoyó en el helenista griego y director de las excavaciones arqueológicas en este yacimiento desde 1882 hasta 1894, Demetrios Philios,56 para recorrer las ruinas y describir en sus crónicas los detalles del culto a Deméter y el origen de los misterios eleusinos, así como las procesiones 51 Bueno, 1909f. 52 Guilmet y Asvesta, 2007: 109. 53 Tolias y Asvesta, 2007: 131. 54 Asvesta y Guilmet, 2007: 158. 55 Sobre la recepción de Pausanias existen múltiples referencias, pero destacamos las publicaciones de la monografía Following Pausanias: The Quest for Greek Antiquity, que fueron fruto de una conferencia internacional celebrada en Atenas en el año 2007 bajo el título: Στ Βήματα του Παυσανíου (In the Footsteps of Pausanias) (Georgopoulou, Guilmet, Pikoulas, Staikos y Tolias (eds.): 2007). 56 Veáse: Philios, 1906.
242 | III. LITERATURA Y PRENSA COMO DIFUSORAS DEL MUNDO CLÁSICO al santuario. Todas estas impresiones son de nuevo complementadas con otra publicación posterior, «De la Grecia inmortal. Eleusis»57 en donde volvió a ahondar en el contraste que le provocaba entre lo que veía e imaginaba: «Nosotros hemos ido a él (en referencia al país griego) a hacer una confrontación entre lo que nos han revelado los libros y las artes y lo que ha sobrevivido materialmente de aquel pasado. Lo demás no importa».58 Bueno realizó una última excursión que le llevó, vía Salamina y pasando por el Canal de Corinto e Itea a Delfos, para llegar, posteriormente, al interior del Peloponeso, en concreto a Olimpia, Esparta y Micenas. De Corinto y Micenas no disponemos de información, pero enlista y nombra a estas ciudades en una comparación imaginaria con Troya en otra publicación en El Imparcial, cuando, rumbo a Constantinopla y a su paso por el estrecho de los Dardanelos, hace referencia desde el barco a la ciudad de Príamo, frustrado por no poder verla y evocando sus ruinas mediante la utilización de la obra de Homero: 57 Bueno, 1931h. 58 Bueno, 1931h. Fig. 2. «De la Grecia inmortal. Eleusis»
12. Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936). Crónicas de viaje a Grecia y cultura clásica |243 Mientras el «Niger»59 traspone el estrecho da los Dardanelos en plena noche, yo, despierto en el camarote, me duelo de que la imprevisión no me consienta desembarcar para ver las ruinas de Troya. ¿Cómo es que viniendo de Grecia no se me ha ocurrido detenerme ante las cenizas del poético imperio de Príamo? Ahora, aunque me lo propusiese, no podría ver el color del cielo de Ilión, de aquel cielo que tantas veces alentó la bravura de Héctor y testigo de la trágica coquetería de Elena, porque la oscuridad se opone a mi deseo Lo más probable, sin embargo, es que me esperase allí el mismo espectáculo que he visto en Atenas, en Delfos, en Corinto, en Olimpia, en Eleusis y en Micenas; tierra excavada, unas cuantas piedras que la pertinacia de los arqueólogos ha extraído del seno de los siglos, y unos cuantos fragmentos arquitectónicos a los cuales el sol va despojando lentamente de su sudario de moho y de líquenes. Así, pues, mi fantasía, fiel al texto de Homero, puede imaginar una Troya con todo el aparato heroico y la opulencia que de seguro no encontró Enrique Schliemann en sus exploraciones subterráneas de Hisarlik. La arqueología pretende probarnos que la ciudad sitiada por los aqueos era tan reducida como cualquiera de nuestras aldeas, afirmación que los poetas encontrarán temeraria, porque empaña el prestigio de Elena, pone el tesón de Príamo en un nivel de humildad asequible a los hombres menos intrépidos y nos obliga a una revisión de la hoja de servicios que Homero atribuye a Aquiles. No; es preferible atenerse a la leyenda y que Troya siga siendo para nosotros la plaza fuerte, casi inexpugnable que a duras penas pudieron rendir Agamenón y sus huestes tras muchos años de combates.60 En relación con Delfos (fig. 3), en la crónica de 190961 y en otra publicación posterior en el año 1931,62 narró el camino hasta llegar allí, describiendo el paisaje que observaba. No le importaron las incomodidades y duración del viaje. Se mostró entusiasmado por lo que le esperaba acompañado por las lecturas de autores clásicos como si fueran una auténtica Baedecker: «Homero y Pausanias nos ponen previamente el espíritu en tensión, y todo lo que nos salga al encuentro si tiene cierto aire de vejez, nos parece investido del prestigio que conferían los dioses a las cosas materiales».63 En este lugar describió la importancia de Delfos, no solo como centro religioso y litúrgico, sino como lugar donde se custodiaban los tesoros y 59 De nuevo se trata de un barco francés perteneciente a la Compagnie de Messageries Maritimes, véase: https:// www.messageries-maritimes.org/niger.htm (Consultado el 13 de febrero de 2024). Estos navíos eran los que utilizaba habitualmente la Revue Générale des Sciences Pures et Appliquées, en sus cruceros formativos por el Mediterráneo y otros lugares. De hecho, en el Niger, viajaron en 1902 los españoles José María Escuder y Cándido Ruiz Martínez como invitados a participar en una expedición a Grecia organizada por la Revue Générale des Sciences Pures et Appliquées, cuyo propósito principal era el estudio de los grandes santuarios arqueológicos de Grecia y de los museos de Atenas. Las crónicas e impresiones de la excursión, tituladas «A Grecia» fueron publicadas por Escuder en el periódico local el Mercantil Valenciano (Manzano, 2024: 132). 60 Bueno, 1909d. 61 Bueno, 1909g. 62 Bueno, 1931e. 63 Bueno, 1931e.
244 | III. LITERATURA Y PRENSA COMO DIFUSORAS DEL MUNDO CLÁSICO caudales públicos. Además, el autor, narró el procedimiento iniciático y místico que aguardaba a los peregrinos que deseaban ponerse en contacto con Apolo a través de las sacerdotisas, utilizando, de nuevo, a Pausanias. De Olimpia y Esparta (fig. 4) tan solo disponemos de información gracias a dos publicaciones posteriores.64 En Olimpia, como en toda Grecia, Bueno se encontró un «cementerio administrado por una población»65 que desconocía su propio pasado. Destacó, de nuevo, su crítica al griego moderno influenciado por los vicios turcos. Lo describió así: «la dominación turca ha dejado en aquel pueblo lo peor que puede transmitir el fuerte al débil: sus vicios. El griego es, como el musulmán, premiso, desconfiado y trapacero».66 Señaló la importancia de Olimpia como sede religiosa, y describió cómo eran los Juegos Olímpicos y los restos del Templo de Zeus y Hera, entre otros. Sobresalen, además, sus reflexiones sobre el deber de reconstrucción que tiene la arqueología y su crítica a los museos que albergan piezas que pueden ser recompuestas y reedificadas para estar de nuevo al aire libre y ser observadas en su lugar de origen. Además, no se limitó solo a la lectura minuciosa y detallada del texto de Pausanias en estos lugares, sino que recurrió, especialmente en Esparta a las páginas de Karl Otfried Müller (1797-1840) quien desde su obra67 le invitó a profundizar en otros autores como Tucídides, Aristófanes y Luciano. De su visita a Esparta destacó Bueno el uso político de este pueblo militar y guerrero 64 Bueno, 1931f y 1931i. 65 Bueno, 1931i. 66 Bueno, 1931i. 67 A pesar de que no la cita explícitamente, entendemos que es esta la obra a la que se refiere. Fig. 3. «De la Grecia inmortal. Delfos»
12. Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936). Crónicas de viaje a Grecia y cultura clásica |245 tomado como modelo por parte del comunismo ruso.68 Müller, en su obra Die Dorien, publicada en el año 1824, señalaba que Prusia asentaba sus bases en la, jerarquizada y militarizada, antigua Esparta, frente a una Atenas abierta y liberal, identificándose como los continuadores del modelo espartano. Sobre los restos arqueológicos de la antigua ciudad de Licurgo, nada queda, tan solo señala el autor al Monte Taigeto y al río Eurotas como únicos «testigos»69 de una ciudad estado que dominó todo el Peloponeso, por lo que y, ante esta este escenario de desolación, Bueno ensalzó la labor de los historiadores como recuperadores del pasado: «Si no hubiera historiadores nada se hubiera podido saber de aquel pasado de heroísmo y de virtudes ciudadanas…».70 Junto con todas estas crónicas y artículos sobre Grecia encontramos también una serie de publicaciones en la revista Blanco y Negro donde el autor dedicaba una sección titulada: «Del Jardín Mitológico», para hablar de ciertos personajes de referencia de la Antigüedad griega. Estás publicaciones estaban centradas en la 68 Veáse: Fornis Vaquero, 2018. 69 Bueno, 1931i. 70 Bueno, 1931i. Fig. 4. «De la Grecia inmortal. Olimpia y Esparta»
La Antigüedad grecorromana como modelo e instrumento de modernización y transformación cultural en España y Latinoamérica Jesús Salas Álvarez / Mirella Romero Recio (eds.) ediciones trea estudios históricos la olmeda Colección Piedras Angulares Este libro trata de explicar, a través de distintas vías, cómo la Antigüedad grecorromana se convirtió en un instrumento de modernización y transformación cultural en España y en los países de Latinoamérica. Esta idea modernizadora de la Antigüedad, asociada a conceptos como civilización, orden y progreso, permitió una constante actualización de lo «clásico», consolidándolo como un símbolo de prestigio y buen gusto que es analizado a través de veinticuatro capítulos escritos por expertos de siete países diferentes. Estos muestran el uso variado que la Antigüedad ha tenido en un amplio marco cronológico y en un nutrido ámbito temático que abarca la historiografía, la literatura, la prensa, la formación académica, el arte, las colecciones, las artes escénicas, el viaje y la política. www.trea.es