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Foucault y la paradoja liberal: libertad, seguridad y crisis del Estado de Bienestar

Folgueira Alonso, Roberto

Abstract

Resumen: El artículo retoma la lectura foucaultiana de la relación paradójica entre libertad y seguridad en el liberalismo para adoptarla como marco de inteligibilidad de los sistemas de bienestar y su crisis. Desde esta perspectiva, se reconstruye la comprensión de los dispositivos de bienestar como mecanismos securitarios que en el liberalismo cumplen una función liberógena: permiten el ejercicio de la libertad mediante la regulación de los riesgos y la intervención sobre la vida. Finalmente, se argumenta que la crisis del Estado de Bienestar no es un fenómeno aislado, sino una manifestación específica de la crisis más amplia de la gubernamentalidad liberal.

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Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 DOI: 10.5281/zenodo.16029910 [http://www.revistas.cenaltes.cl/index.php/dorsal] Foucault y la paradoja liberal: libertad, seguridad y crisis del Estado de Bienestar Foucault and the liberal paradox: freedom, security and crisis of the Welfare State Roberto Folgueira Alonso UPV/EHU, España [email protected] Resumen: El artículo retoma la lectura foucaultiana de la relación paradójica entre libertad y seguridad en el liberalismo para adoptarla como marco de inteligibilidad de los sistemas de bienestar y su crisis. Desde esta perspectiva, se reconstruye la comprensión de los dispositivos de bienestar como mecanismos securitarios que en el liberalismo cumplen una función liberógena: permiten el ejercicio de la libertad mediante la regulación de los riesgos y la intervención sobre la vida. Finalmente, se argumenta que la crisis del Estado de Bienestar no es un fenómeno aislado, sino una manifestación específica de la crisis más amplia de la gubernamentalidad liberal. Palabras clave: bienestar; biopolítica; liberalismo; gubernamentalidad; seguridad. Abstract: The article takes up the Foucauldian reading of the paradoxical relationship between freedom and security in liberalism, adopting it as a framework for understanding welfare systems and their crisis. From this perspective, it reconstructs the understanding of welfare dispositifs as securitarian mechanisms that in liberalism fulfill the function of producing freedom: they allow its exercise through the regulation of risks and intervention on life. Finally, it is argued that the crisis of the welfare state is not an isolated phenomenon, but a specific manifestation of the broader crisis of liberal governmentality. Keywords: welfare; biopolitics; liberalism; governmentality; security. Fecha de recepción: 09/03/2025. Fecha de aceptación: 11/06/2025. Roberto Folgueira Alonso es nacido en Barakaldo (España). Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Master en Filosofía por la UNED. Interesado en las políticas sociales y su articulación con racionalidades de gobierno desde una perspectiva foucaultiana. Actualmente, compagino la realización de mi investigación doctoral en la UPV/EHU sobre el gobierno neoliberal y el bienestar en el trabajo contemporáneo con la consultoría e investigación en políticas sociales. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 78 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 1. Introducción Existen interpretaciones diversas sobre la emergencia, extensión y función de los sistemas de bienestar y, como consecuencia, es frecuente encontrarse con respuestas heterogéneas a la crisis y consiguiente reconfiguración de los denominados Estados de Bienestar, un proceso de varias décadas cuyos inicios se sitúan de forma perceptible en la segunda mitad de la década de los 70 del siglo pasado y cuyos debates y efectos perduran hasta el presente. Así, expresado de forma muy general, ciertas perspectivas consideran el Estado de Bienestar, en sus diferentes tipologías, como un proyecto ético-político basado en la justicia social y los derechos sociales, fruto de una conquista progresiva que tiene su origen en históricas luchas colectivas, en el que el Estado se constituye como un actor cuya función consiste en corregir o compensar los efectos desigualitarios de la economía de mercado a través de mecanismos de protección y redistribución. Otras aproximaciones, ven en el Estado de Bienestar un instrumento utilizado por el capitalismo para la movilización de la fuerza de trabajo y la neutralización de una conflictividad social que podría poner en peligro su desarrollo. En esta línea, por ejemplo, Garland1 sostiene que los sistemas de bienestar no sólo no son un mecanismo de protección que entorpece la economía de mercado, sino que constituyen una herramienta compleja e indispensable que se articula con los procesos económicos y ofrece un contrapeso social ante las crisis del modelo capitalista, evitando su colapso. En definitiva, existe una relación funcional entre los sistemas de bienestar y el capitalismo. Y prueba de ello, según el autor, es que los procesos de privatización y desregulación económica producidos con la llegada del capitalismo neoliberal no han provocado la desaparición de las instituciones de bienestar, sino que éstas han pervivido con algunos ajustes en virtud de la aparición de nuevas problemáticas sociales. Las diferentes perspectivas inciden, pues, en elementos diversos que estarían detrás de la crisis del Estado de Bienestar: desde un problema de legitimación ante una presión creciente de las demandas sociales para las que no hay respuesta eficiente, pasando por el carácter insostenible del gasto público deficitario que generan, o una readecuación de los mecanismos de protección al nuevo régimen de acumulación posfordista y a los riesgos sociales que trae consigo, por citar sólo algunas de ellas. Nuestro propósito en este artículo es realizar una aproximación alternativa a esa crisis apoyándonos en algunos textos de Foucault. Para ello, partiremos aquí de una visión instrumental de los mecanismos del Estado Social, inscribiéndolos en el problema político del bienestar colectivo, entendido como el conjunto de discursos 1 GARLAND, David. The welfare state: a very short introduction. Oxford University Press, Oxford, 2016. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 79 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 y prácticas históricas y racionalidades políticas que han tematizado la mejora, protección o promoción de la vida de los individuos como objeto de gobierno. De este modo, desde la perspectiva foucaultiana de la gubernamentalidad, nos referimos aquí al Estado de Bienestar como el resultado de un proceso creciente desde fines del XIX de estatización de las prácticas, procedimientos e instituciones encargados de la producción y garantización del bienestar colectivo. Su máxima expresión fue, con configuraciones diversas, la consolidación del llamado welfare state a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuyo declive, como ya hemos mencionado, se constata tres décadas después. Apoyarse en Foucault para abordar la cuestión plantea dos problemas de partida. Por un lado, el pensador se sitúa justo en el punto de emergencia de la crisis cuyos debates comienzan a intensificarse en sus últimos años en el Collège de France2, lo que le permite apenas intuir algunos de sus efectos. En segundo lugar, Foucault nunca llegó a tratar en profundidad, ni de forma específica, el problema de la constitución y la crisis de los sistemas de bienestar contemporáneos. No obstante, a pesar de estas limitaciones, es posible rastrear en sus cursos y conferencias una problematización del bienestar como cuestión política, lo que permite esbozar una interpretación alternativa sobre su función y el sentido de su crisis actual. Como señala Vázquez García3, el bienestar colectivo, en tanto objeto del ejercicio de gobierno, tiene su origen en la modernidad y puede comprenderse a la luz de la biopolítica foucaultiana. La producción de bienestar sería, así, el efecto del desarrollo de un biopoder que interviene en los fenómenos biológicos —morbilidad, sexualidad, mortalidad, natalidad, entre otros— de la población, entendida no como sujeto político, sino como especie humana. La búsqueda del bienestar colectivo es, en este sentido, correlativa a la entrada de la vida en el cálculo político. De este modo, los procedimientos y mecanismos orientados al bienestar de la población pueden definirse como formas biopolíticas de administración de la vida. No obstante, como es sabido, Foucault no desarrolló extensamente el concepto de biopolítica. Su primera formulación aparece en las conferencias impartidas en Río de Janeiro en 19744, centradas principalmente en el proceso de medicalización social y en el surgimiento de técnicas de gestión sanitaria. Posteriormente, en 2 Las siguientes monografías constituyen ejemplos de esos debates: ROSANVALLON, P. La Crise de l’État-providence. Le Seuil, 1981. MISHRA, R. The welfare state in crisis. Harvester Press, 1984. 3 VÁZQUEZ GARCÍA, Francisco. «Del Welfare al Wellness: las tecnologías del bienestar y el gobierno de las subjetividades en el liberalismo avanzado». En CASTRO, R. y CHAMORRO, E. (eds.). Para una crítica del neoliberalismo: Foucault y Nacimiento de la biopolítica. Lengua de Trapo, Madrid, 2021, 295-311. 4 FOUCAULT, Michel. «¿Crisis de la medicina o crisis de la antimedicina?». Trad. Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela. En MOREY, M.; ÁLVAREZ-URÍA, F.; VARELA, J.; GABILONDO, A. (eds.). Obras esenciales. Paidós, Madrid, 2010, 637-652. FOUCAULT, Michel. «El nacimiento de la medicina social». Trad. Fernando Álvarez-Uría y Julia Varela. En MOREY, M.; ÁLVAREZ-URÍA, F.; VARELA, J.; GABILONDO, A. (eds.). Obras esenciales. Paidós, Madrid, 2010, 653-671. FOUCAULT, Michel. «La incorporación del hospital en la tecnología moderna». Trad. Ángel Gabilondo. En MOREY, M.; ÁLVAREZ-URÍA, F.; VARELA, J.; GABILONDO, A. (eds.). Obras esenciales. Paidós, Madrid, 2010, 771-782. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 80 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 Hay que defender la sociedad5, retoma el problema de la biopolítica ampliando el enfoque más allá de la cuestión biomédica, hacia estrategias más generales de control y regulación de la vida de la población, que desbordan el campo de la medicina social. Esta perspectiva coincide con la aparición del concepto en el primer volumen de la Historia de la sexualidad, donde Foucault vincula la preocupación por la vida con la expansión del capitalismo: [El] bio-poder fue, a no dudarlo, un elemento indispensable en el desarrollo del capitalismo; este no pudo afirmarse sino al precio de la inserción controlada de los cuerpos en el aparato de producción y mediante un ajuste de los fenómenos de la población a los procesos económicos.6 Al mismo tiempo, en este último ensayo, Foucault señala que el derecho a la vida, a la salud, al bienestar, entre otros, se convirtieron justamente en el eje de luchas políticas y en la respuesta que estas ofrecieron frente a los nuevos procedimientos de poder que se ejercían sobre los cuerpos y la vida de la población. En cierto sentido, estos dos elementos destacados por Foucault —la vinculación de la biopolítica con el desarrollo del capitalismo y con las luchas sociales— son, como ya hemos apuntado, los mismos que atraviesan, con distintos matices, las aproximaciones contemporáneas que intentan comprender tanto el origen como la crisis de nuestros sistemas de bienestar. Empero, en todos estos textos, Foucault no desarrolla una explicación detallada acerca de cómo y en relación con qué cuestiones la vida de la población se convirtió en objeto central de la política en nuestras sociedades. No será hasta los cursos impartidos en el Collège de France de 1978 y 1979 cuando se proponga realizar una genealogía de la biopolítica7, vinculando su emergencia y extensión con una serie de elementos interconectados: la aparición de la población como problema específico, el desarrollo de un arte de gobernar con sus dominios, objetos y técnicas propias, y la irrupción de la gubernamentalidad liberal. En Nacimiento de la biopolítica la apuesta de Foucault será el análisis del «liberalismo como marco general de la biopolítica»8. Si bien el autor examina el liberalismo y sus transformaciones, la biopolítica quedará nuevamente sin una formulación específica9 que la articule de manera sistemática con el desarrollo de estos elementos. 5 FOUCAULT, Michel. Hay que defender la sociedad: Curso del Collège de France (1975-1976). Trad. Horacio Pons. Akal, Madrid, 2010. 6 FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber. Trad. Ulises Guinazú. Siglo XXI, Madrid, 2019, 126. 7 Como señala Senellart en el análisis de la situación de esos cursos incluida en la edición de Seguridad, Territorio, Población, «la genealogía del biopoder no deja […] de constituir el horizonte de los dos cursos». FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población: Curso del Collège de France (1977-1978). Trad. Horacio Pons. Akal, Madrid, 2008, 350. 8 Más adelante, añade: «una vez que se sepa qué es ese régimen gubernamental denominado liberalismo, se podrá, me parece, captar qué es la biopolítica» FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica: Curso en el Collège de France (1978-1979). Trad. Horacio Pons. Akal, Madrid, 2009, 35. 9 «Querría asegurarles que, pese a todo, en un comienzo tuve en verdad la intención de hablarles de biopolítica, pero después, como las cosas son lo que son, resulta que terminé por hablarles extensamente —demasiado extensamente, tal vezdel neoliberalismo». FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 187. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 81 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 A pesar de ello, los análisis incluidos en ambos cursos permiten esbozar el rol que la biopolítica juega en la economía de poder liberal y reconstruir a partir de ese marco la formación creciente de todo un conjunto de procedimientos e instituciones dedicadas a producir, garantizar e incrementar el bienestar colectivo, así como las claves para hacer inteligible la crisis de los sistemas estatales encargados de su provisión. A ello dedicaremos las siguientes páginas. 2. Bienestar colectivo, razón de Estado y gobierno liberal En Seguridad, Territorio, Población, Foucault advierte cómo a partir del siglo XVI, bajo el arte de gobernar según la razón de Estado, la búsqueda de cierta mejora de las condiciones de vida comienza a formar parte del cálculo de gobierno en el marco de una política comercial orientada al incremento indefinido de la riqueza y el poder del Estado. Esa política comercial trazada por el mercantilismo consistía en organizar la producción de mercancías y su comercialización de acuerdo a tres principios interrelacionados. En primer lugar, el enriquecimiento del Estado mediante la acumulación monetaria, que era la meta final de todo el engranaje mercantilista. En segundo lugar, el mantenimiento en una situación de competencia permanente con otras potencias extranjeras. Y, finalmente, su fortalecimiento a través del crecimiento constante de la población dentro del territorio sometido a su dominio. El Estado aparece aquí como un conjunto de fuerzas que hay que conservar, incrementar y mantener en equilibrio entre sí. Por un lado, una relación de fuerzas en el marco exterior de las rivalidades y competencia entre Estados. Para ello, la razón de Estado se servirá de un dispositivo diplomático-militar, formado por un ejército permanente, que implicará la progresiva profesionalización de la actividad militar, y por un aparato diplomático, con la incipiente creación de las misiones diplomáticas estables. Por otro lado, la razón de Estado debe gestionar una relación de fuerzas internas, representadas por el conjunto de súbditos, entendidos no solo como sujetos jurídicos, sino también como fuerza productiva al servicio del soberano y como masa disponible para eventuales conflictos con otras potencias. Para ello, recurre a un instrumento específico: la policía. Esta técnica política, como señala Foucault, asume una amplia gama de funciones. Debe fomentar el crecimiento demográfico, partiendo del principio de que la fuerza del Estado depende del número de individuos que habitan su territorio; garantizar la satisfacción de sus necesidades básicas y velar por su salud, condición necesaria para asegurar una mano de obra apta; evitar la ociosidad; y asegurar la adecuada circulación de mercancías y productos manufacturados, lo que implica, entre otras tareas, mantener en buen estado las vías de comunicación. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 82 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 El dominio de la policía es, por tanto, el espacio de coexistencia de los hombres entre sí. En definitiva, la vida de los individuos10. Pero lo es de un modo muy particular, ya que el objetivo de la policía no es simplemente asegurar su supervivencia, sino hacer que vivan mejor y convertir ese bienestar —ese plus de vida— en fuerza del Estado11. Y esto es, según Foucault, lo que justifica bajo esta racionalidad de gobierno una creciente intervención sobre la vida de los individuos, «que ahora, como simple vida, va a ser preciosa para el Estado»12. La policía es, en suma, la técnica política que articula «la fuerza del Estado y la felicidad de los individuos»13. Este constituye el punto de emergencia de la biopolítica, entendida como el conjunto de intervenciones orientadas a regular la vida de los individuos con el objetivo de incrementar las fuerzas estatales14. Si los Estados se interesan por el bienestar de los individuos, lo hacen en la medida en que ese bienestar puede traducirse en una expansión de su poder. En este marco, puede comprenderse a partir del siglo XVI y comienzos del XVII el surgimiento de una preocupación de los Estados por la salud de sus súbditos, dando lugar al establecimiento de estadísticas de natalidad y mortalidad en Francia, Inglaterra o Austria o la creación de una medicina de Estado en Alemania centrada en la mejora de la salud pública, que se sirvió de instrumentos como la Medizinischepolizei15. Para llevar a cabo el programa de gobierno que la razón de Estado procura desplegar en el interior del territorio, la policía se sirve de toda una panoplia de reglamentos y ordenanzas que aseguren la correcta distribución de personas y mercancías, de todo un conjunto de técnicas disciplinarias que permitan fijar a los individuos en determinados lugares o distribuirlos según los oficios y actividades requeridos. Esa inquietud por el bienestar, que se traducía en cierto número de intervenciones sobre la vida a partir de mecanismos jurídicos y disciplinarios, encajaba en el engranaje de una política comercial consistente principalmente en un abaratamiento de precios, posible por los bajos salarios combinados con una amplia disposición de mano de obra. Gracias a estos precios, los productos se podían comercializar en el extranjero a fin de conseguir una balanza comercial favorable y, como consecuencia, una acumulación monetaria que permitiría el enriquecimiento del Estado. 10 «la vida es el objeto de la policía». FOUCAULT, Michel. «La tecnología política de los individuos». Trad. Horacio Pons. En CASTRO, E. (Ed.). La inquietud por la verdad. Escritos sobre la sexualidad y el sujeto. Siglo XXI, Buenos Aires, 2013, 251. 11 «Todo lo que va del ser al bienestar, todo lo que puede producir ese bienestar más allá del ser y de tal modo que el bienestar de los individuos sea la fuerza del Estado: ése es, a mí entender, el objetivo de la polícía». FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 314. 12 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 313. 13 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 313. 14 La biopolítica «debe comprenderse a partir de un tema desarrollado desde el siglo XVII: la gestión de las fuerzas estatales». FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 347. 15 Para esta cuestión, ver: FOUCAULT, Michel. «El nacimiento de la medicina social». FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 83 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 En ese engranaje, el bienestar y la felicidad de los individuos no era sólo el efecto posible de un buen gobierno, sino un instrumento al servicio del objetivo indefinido del incremento de la fuerza estatal16. Así, la vida se convierte en un campo cada vez más amplio de intervención calculada, a través de saberes como la demografía o la medicina, y de prácticas como la estadística o la higiene pública, todo ello articulado en el marco de una técnica específica de gestión: la policía. Asimismo, dado que la policía no se ocupa únicamente del fortalecimiento del Estado, sino también del mantenimiento del orden interior, el bienestar de los individuos aparece también, dentro de esta tecnología política, como un elemento funcional al aseguramiento de ese orden. Sin embargo, Foucault señala que todo el sistema político y mercantil en el que se articulaba el bienestar de los individuos bajo la razón de Estado será cuestionado por la economía política desde mediados del XVIII en torno al problema de la escasez de granos. Este fenómeno, al mismo tiempo económico —pues obstaculizaba la producción de mercancías— y político —ya que provocaba motines e insurrecciones—, era interpretado hasta entonces como fruto de la mala fortuna o de la conducta indebida de ciertos individuos que acaparaban grano y esperaban a que los precios subieran para obtener mayores beneficios. La respuesta consistía en imponer regulaciones estrictas: topes de precios, prohibiciones contra la acumulación excesiva, entre otras medidas. Sin embargo, estas estrategias demostraban ser, en general, ineficaces para resolver el problema. Los fisiócratas, como primera expresión de la economía política, verán en la escasez un fenómeno natural y, en consecuencia, proponen un enfoque radicalmente distinto para afrontarla: permitir la libre fluctuación del precio del grano, abrir las fronteras al comercio exterior y facilitar la importación de grano a menor costo. Esta liberalización, argumentan, permitirá que los precios se autorregulen según la dinámica de la oferta y la demanda. La respuesta de la economía política al problema de la escasez revela la aparición de un nuevo sujeto colectivo: la población. Esta ya no se concibe como el conjunto de súbditos que constituye la fuerza del Estado, sino como una realidad regida por dinámicas propias, que deben ser consideradas en la práctica política. Por un lado, la población crece, decrece o se desplaza según variables que conforman su medio —el clima, las costumbres, la disponibilidad de bienes, la presión fiscal, etc. Por otro, en su interior surgen vínculos e interacciones espontáneas de orden social y económico. La población es, así, también el público: «la población considerada desde el punto de vista de sus opiniones, sus maneras de hacer, sus comportamientos, sus hábitos, sus temores, sus prejuicios, sus exigencias»17. 16 Con la razón de Estado «la felicidad de los individuos es una necesidad para la supervivencia y el desarrollo del Estado. Es una condición, un instrumento, y no simplemente una consecuencia. La felicidad de los hombres se convierte en un elemento del poderío del Estado». FOUCAULT, Michel. «La tecnología política de los individuos», 252. 17 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 87. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 84 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 De este modo, la economía política sitúa en el centro del ejercicio político la naturalidad tanto de los procesos económicos —derivados de las interacciones entre individuos— como de los fenómenos biológicos propios de la población (natalidad, mortalidad, longevidad, sexualidad, entre otros). Surge así un nuevo dominio: el de la economía, entendida como «conocimiento de los procesos que vinculan las variaciones de las riquezas y las variaciones de población»18, que exige un análisis continuo de las relaciones complejas que se producen entre el ámbito económico y el social. Estos elementos, como advierte Foucault, plantean una serie de problemas al ejercicio del gobierno que darán lugar a una nueva racionalidad en el arte de gobernar: el liberalismo. En este marco, la meta del gobierno ya no será el fortalecimiento del Estado, sino la propia población, ya que lo que se busca es, en palabras del propio Foucault, «mejorar la suerte de las poblaciones, aumentar sus riquezas, la duración de la vida, su salud»19. La finalidad del poder político en esta racionalidad será, por tanto, el bienestar de la sociedad, o, según las expresiones propias de la época, la felicidad pública, la prosperidad y el progreso20. Para alcanzar tal prosperidad, el liberalismo introduce un principio de autolimitación del poder político, basado en el respeto a la naturalidad de los fenómenos sociales y económicos. Sin este principio, como advierte Foucault, el gobierno siempre «corre el riesgo de gobernar demasiado»21. Esta autolimitación no se funda en un elemento externo, como el derecho, sino en la racionalidad propia de los gobernados: la naturalidad de su conducta como sujetos económicos y la espontaneidad de sus relaciones en el marco del mercado. De este modo, el mercado deja de ser un espacio de justicia —como lo había sido hasta el siglo XVII— y «se convierte en un lugar de verdad»22, un régimen de veridicción que, en la medida en que se mantenga libre de interferencias estatales o con intervenciones mínimas, puede formular su propia verdad: el mercado muestra el vínculo estrecho entre la búsqueda del interés individual y la generación la riqueza colectiva, y, sobre todo, revela cómo se forma el valor y se ajustan los precios. Los precios, señala Foucault, «van a constituir un patrón de verdad que permitirá discernir en las prácticas gubernamentales las que son correctas y las que son erróneas»23. Por ello, es preciso «dejarlo actuar con la menor cantidad de intervenciones posibles para que, justamente, pueda formular su verdad y proponerla como regla y norma a la práctica gubernamental»24. Los mecanismos espontáneos del 18 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 334. 19 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 112. 20 «Y con posterioridad la idea de una gubernamentalidad indefinida será corregida por la idea de progreso, un progreso en la dicha de los hombres». FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 249. 21 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica: Curso en el Collège de France (1978-1979). Trad. Horacio Pons. Akal, Madrid, 2009, 30. 22 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 41. 23 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 42. 24 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 39. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 85 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 mercado y la formación natural de los precios «van a permitir falsear y verificar la práctica gubernamental»25. El mercado y su verdad permiten «identificar los excesos de gubernamentalidad»26: si el gobierno interviene demasiado o lo hace incorrectamente, el mercado lo revelará mediante sus disfunciones. La práctica del gobierno, en consecuencia, queda obligada a escuchar la verdad que emana de la dinámica natural de los procesos económicos. Así, la prosperidad dependerá de remover todos aquellos obstáculos que dificultan el libre juego de los intereses individuales, permitiendo que la competencia entre particulares se despliegue a través del mecanismo de intercambio que es el mercado. De este modo, la búsqueda del interés propio generará espontáneamente la formación del precio más favorable, facilitando con ello el acceso y la distribución de los bienes27. Al mismo tiempo, esta concepción transforma las técnicas y modalidades de intervención política. Si tanto la población como los procesos económicos responden a dinámicas naturales, no es justificable forzar su desarrollo mediante leyes o reglamentos, que no solo resultan innecesarios, sino que pueden ser contraproducentes. En su lugar, se trata de dejar que estos procesos «sigan su curso de acuerdo con sus leyes y los mecanismos que le son propios»28, y regularlos y ajustarlos no a través de reglamentos y ordenanzas29, sino mediante un tipo de intervención «hecha a partir y en función del curso mismo de las cosas»30 para hacerlos jugar a favor de los objetivos de gobierno. Esta forma de regulación implica el desarrollo de una nueva tecnología política que Foucault denomina dispositivos o mecanismos de seguridad. La función esencial de esos dispositivos no es otra que la de «garantizar el desenvolvimiento de esos fenómenos naturales que son los procesos económicos y los procesos intrínsecos a la población»31. Se trata, a través de los mismos, de desplegar una serie de intervenciones artificiales «que susciten y hagan posible el funcionamiento de las regulaciones “naturales” inherentes a la sociedad y a los procesos económicos»32. Todo ese juego de regulaciones se concretará en un mínimo conjunto de intervenciones en el mercado que garantice la autorregulación económica, y un amplio programa de intervención sobre la vida. En este nuevo marco, como advierte 25 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 42. 26 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 314. 27 «Se dejará actuar la competencia entre particulares, y precisamente ese juego del interés de los particulares que compiten unos con otros y cada uno de los cuales procura el máximo beneficio para sí mismo permitirá al Estado o a la colectividad e incluso a la población en su conjunto embolsar, de algún modo, los beneficios de esa conducta de los particulares». FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 330. 28 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 60. 29 «será preciso manipular, suscitar, facilitar, dejar hacer; en otras palabras, será preciso manejar y ya no reglamentar». FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 336. 30 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 328. 31 FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población, 336. 32 VÁZQUEZ GARCÍA, Francisco. «Racionalidad política del liberalismo y genealogía del Welfare State: Un estado de la cuestión». En CABS: Cuadernos andaluces de bienestar social, nº 2, 1998, 53. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 92 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 constituye como un dominio específico de intervención y gobierno, destinado a canalizar los conflictos de clase. Desde esta óptica, las políticas sociales no deben entenderse únicamente como respuestas compensatorias o protectoras frente a los efectos no deseados del desarrollo capitalista —como la pobreza, la desigualdad o la exclusión—, sino como tecnologías de gobierno que producen normas y modelan comportamientos funcionales a la conservación del orden social. Donzelot subraya cómo el naciente Estado-providencia del siglo XIX se articula a través de una red de intervenciones que se apoya en instituciones como la familia, convertida en un medio privilegiado para el gobierno de los individuos55. En este marco, las prácticas de bienestar no solo ofrecen protección, sino que también vigilan y organizan el cuerpo social. Funcionan como una tecnología política orientada a inducir comportamientos, gestionar poblaciones y mantener la cohesión social mediante la regulación de la vida cotidiana. En definitiva, constituyen un instrumento de gobierno de la sociedad. Estas lecturas diversas invitan a superar una visión dicotómica que reduce los dispositivos de bienestar, sus políticas, métodos y técnicas, a meros mecanismos de protección frente al riesgo o a simples instrumentos funcionales al desarrollo económico. Desde una perspectiva multidimensional, los dispositivos de bienestar deben entenderse como una tecnología política que, en el marco de las gubernamentalidades liberales, hace posible el ejercicio de las libertades — no solo económicas— al gestionar sus riesgos inherentes; administra los procesos vitales de la población; contribuye a crear o sostener condiciones que legitiman determinados regímenes políticos; y produce formas de subjetividad, como el sujeto saludable o el ciudadano funcional. El dispositivo de bienestar opera, así, en múltiples registros, adoptando distintas configuraciones históricas según las formas en que se han racionalizado las relaciones entre los procesos económicos y las modalidades de administración de la vida. No obstante, destacar aquí esta aproximación a los mecanismos de bienestar desde la problemática libertad-seguridad responde a un doble motivo. En primer lugar, como ya se ha señalado, porque estos mecanismos están directamente vinculados con la producción y organización de la libertad como condición de posibilidad del gobierno. En este sentido, Foucault ofrece varios ejemplos de su carácter liberógeno. En Nacimiento de la biopolítica, afirma que los mecanismos de asistencia permiten la creación de compradores, lo cual contribuye a salvaguardar la libertad del mercado interno. Del mismo modo, los instrumentos de higiene pública y aseguramiento social garantizan la disponibilidad de una fuerza de trabajo sana, asegurada y funcional, haciendo posible el libre funcionamiento del mercado laboral56. Estas intervenciones sobre la vida se complementan, cuando es necesario, con intervenciones sobre el propio mercado: políticas proteccionistas 55 Sobre esta cuestión puede verse: DONZELOT, Jacques. La policía de las familias. Nueva Visión, Buenos Aires, 2008. 56 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 78. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 93 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 para preservar la competencia frente a economías externas, o legislación antimonopolio para proteger la libertad del mercado interno. En este marco, es importante comprender que la noción de seguridad no se limita a la protección frente a riesgos vitales. En un sentido más amplio —que incluye pero trasciende esa dimensión—, la seguridad se refiere al mantenimiento de un equilibrio entre procesos económicos y fenómenos sociales, los cuales requieren ser regulados a partir de su libre desenvolvimiento. En segundo lugar, esta relación entre libertad y seguridad cobra relevancia porque es precisamente el marco en el que Foucault sitúa las transformaciones y tensiones de la gubernamentalidad liberal. En el momento en que imparte Nacimiento de la biopolítica, identifica su eventual crisis dentro de un campo de problemas estructurado por esta relación, campo en el que, como hemos procurado mostrar, se inscriben también los dispositivos de bienestar. 4. Dispositivo de bienestar y crisis de gubernamentalidad Todo ese conjunto diversos de mecanismos orientados a la regulación de la vida que hemos apuntado constituyen una red compleja y heterogénea que articula discursos (en torno a la responsabilidad social, la solidaridad, el riesgo, el derecho al bienestar, etc.), saberes (economía, medicina, demografía, etc.), instituciones (sistemas de salud, seguridad social, educación pública, etc.), regulaciones jurídicas (leyes laborales, derechos sociales, normativas sanitarias, etc.), prácticas (campañas de salud o de seguridad en el trabajo, programas de vivienda social, etc.) dirigidas a la población y su seguridad. Esta red puede comprenderse como un dispositivo de bienestar. Este dispositivo —entendido como el vínculo que articula esa diversidad de elementos e intervenciones sobre las conductas y los fenómenos biológicos con el objetivo de garantizar la protección colectiva— es, al mismo tiempo, un dispositivo de seguridad, cuya función es generar las condiciones para el ejercicio efectivo de la libertad. A partir de esta interpretación, pueden formularse algunas hipótesis. Así, puede decirse que el liberalismo lleva implícito, en cierto modo, un régimen de bienestar, en la medida en que su funcionamiento exige el desarrollo de dispositivos de seguridad. Ahora bien, para comprender más profundamente esta articulación entre seguridad y libertad, es necesario preguntarse: ¿qué entendemos por régimen de bienestar? Si tomamos como referencia la definición que Foucault ofrece del concepto de régimen de verdad57, podríamos concebir un régimen de bienestar como el conjunto de procedimientos e instituciones que, mediante 57 Foucalt define un régimen de verdad como el «conjunto de los procedimientos e instituciones que compromente y obligan a los individuos a realizar, en ciertas condiciones y con ciertos efectos actos bien definidos de verdad». FOUCAULT, Michel. Del gobierno de los vivos: Curso del Collège de France (1979-1980) Trad. Horacio Pons. Akal, Madrid, 2014, 98. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 94 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 técnicas de incitación y coerción diversas, inducen, obligan o predisponen a los individuos a realizar determinados actos —en ciertas condiciones y con fines específicos— en relación con su cuerpo, su salud, su sexualidad o, en términos generales, con su vida, en tanto ésta puede verse amenazada por diversos riesgos. El dispositivo de bienestar cumpliría así una función de articulación entre dos dimensiones: por un lado, el ejercicio de las libertades que dinamiza el proceso económico; por otro, la protección social que hace posible y sostiene ese mismo ejercicio. En otras palabras, este dispositivo establece un nexo entre el régimen de veridicción del mercado y el régimen de bienestar de la población, entre la libertad de iniciativa y la administración de la vida. Desde una perspectiva histórica, ello permitiría postular la existencia de distintas transformaciones y mutaciones del dispositivo de bienestar —con variaciones según los contextos geográficos y temporales58— en función de las formas diversas en que se han racionalizado las relaciones entre procesos económicos y regímenes de bienestar. Las diferentes configuraciones adoptadas por este dispositivo responderían, en última instancia, a los modos diversos en que se ha intentado producir, garantizar, distribuir o incrementar el bienestar de la población, en relación con una determinada forma de organizar y administrar el proceso económico en el marco de unos fines y estrategias de gobierno específicos. A continuación, pondremos en relación las cuestiones anteriormente desarrolladas —la articulación entre sistemas de bienestar y la relación libertadseguridad en el liberalismo— con la lectura foucaultiana de las políticas welfare y la crisis de gubernamentalidad. Cabe señalar que Foucault no ofrece una revisión histórica detallada del desarrollo del Estado social desde la Segunda Guerra Mundial hasta el momento en que aborda tangencialmente estas cuestiones en Nacimiento de la biopolítica. Su análisis se limita a situar el punto de emergencia de estas políticas en el contexto del New Deal de Roosevelt y del Plan Beveridge en el Reino Unido, relacionándolos con una serie de problemas específicos. En su lectura, la aparición de estas políticas responde a dos grandes factores. En primer lugar, la crisis económica desencadenada por el crack de 1929, que arrastró también una serie de consecuencias políticas. En segundo lugar, la expansión de regímenes e ideologías antiliberales en el plano político: comunismo, socialismo, nacionalsocialismo, fascismo. La interpretación foucaultiana del welfare como respuesta a ambos desafíos está atravesada por la cuestión de la libertad. Así, respecto al primer factor, Foucault subraya el carácter liberógeno de este tipo de políticas. …en la década de 1930, cuando, con el desarrollo de la crisis económica, se advirtieron de inmediato no sólo sus consecuencias 58 Las tipologías de sistemas de bienestar señaladas por Esping-Andersen (liberal, conservadora, socialdemócrata) podrían ser concebidas de esta manera. Sobre esta cuestión, ver: ESPING-ANDERSEN, Gøsta. Los tres mundos del Estado de Bienestar. Edicions Alfons el Magnánim, Valencia, 1993. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 95 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 económicas sino sus consecuencias políticas, y se vio en ellas un peligro para ciertas libertades consideradas fundamentales. Y la política del welfare puesta en vigencia por Roosevelt, por ejemplo, a partir de 1932 era una manera de garantizar y producir, en una situación peligrosa de desempleo, más libertad: libertad de trabajo, libertad de consumo, libertad política, etc.59 En relación con el segundo factor, Foucault sostiene que las primeras políticas de bienestar previas al estallido de la Segunda Guerra Mundial actuaron como mecanismos orientados a producir y garantizar mayores márgenes de libertad, ofreciendo así garantías a los Estados frente a las amenazas políticas totalitarias que se cernían sobre ellos60. En este contexto, el momento fundacional de la economía del bienestar (welfare economics), consolidado con la publicación en los años veinte de la obra de Arthur Pigou61, formulaba una concepción de las políticas sociales — posteriormente retomada y reformulada por los economistas keynesianos— como «un contrapeso a procesos económicos salvajes a cuyo respecto se admite que en sí mismos van a inducir efectos de desigualdad y, de manera general, efectos destructivos sobre la sociedad»62. Frente a los desafíos políticos de la época, el liberalismo respondió con políticas de redistribución equitativa de la riqueza, destinadas a compensar los efectos del mercado y mantener el poder adquisitivo de la población. Es decir, se trataba de restaurar las condiciones que hicieran posible la libertad del mercado interno. En líneas generales, este enfoque constituirá el marco de referencia —con variaciones según los países en cuanto a planteamientos y énfasis— de las políticas de bienestar desarrolladas por el Estado social en Occidente tras la Segunda Guerra Mundial. Como advierte Foucault, la situación europea posterior al conflicto estaba marcada por tres exigencias fundamentales: la reconstrucción política y económica, la planificación como instrumento de esa reconstrucción, y la incorporación de «objetivos sociales que se consideraron políticamente indispensables para evitar la repetición de lo que acababa de pasar, a saber, el fascismo y el nazismo»63. El régimen de bienestar configurado en este periodo incorpora un modelo securitario basado en tecnologías actuariales que, a diferencia de las desarrolladas en el siglo XIX, están «fundadas en las cotizaciones de la seguridad social e implementadas por las llamadas burocracias del bienestar»64. Comienzan entonces a extenderse los sistemas de cobertura universal (sociosanitaria, educativa, 59 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 77. 60 Cfr. FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 78. 61 PIGOU, Arthur The Economics of Welfare. Macmillan, 1920. 62 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 152. 63 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 87. 64 VÁZQUEZ GARCÍA, Francisco. «Del Welfare al Wellness: las tecnologías del bienestar y el gobierno de las subjetividades en el liberalismo avanzado», 301 FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 96 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 asistencial), que darán forma a lo que se denominó entonces Estado social o Estado del bienestar. Dentro de este régimen se inscribe también el nuevo modelo de organización de la salud, basado en sistemas públicos de sanidad. A partir de la posguerra, los gastos derivados de la salud —el derecho a enfermar, a interrumpir el trabajo por motivos médicos— ya no se resuelven, como ocurría en épocas anteriores, mediante pensiones privadas o seguros individuales, sino que se integran en los presupuestos estatales. Esta política presupuestaria permite garantizar cierto nivel de igualdad y redistribución —objetivos que el mercado no podría alcanzar por sí mismo— mediante una cobertura socializada del gasto sanitario65. Este régimen de bienestar produce, como señala Vázquez García, un nuevo tipo de sujeto, el ciudadano solidario, para quien el nexo social se establece a partir de mecanismos institucionalizados, como el sistema de cotizaciones. Foucault dedica una parte de Nacimiento de la biopolítica a analizar la crítica neoliberal a las políticas welfaristas, inscribiéndola dentro de una tradición más amplia de pensamiento antiestatista, marcada por lo que él denomina la fobia al Estado. Para ilustrar esta crítica, seguiremos aquí el análisis de un texto del ordoliberal Walter Eucken. El texto parte de una caracterización clásica de la cuestión social del siglo XIX, asociada a las precarias condiciones de vida de la clase obrera: bajos salarios, largas jornadas laborales, problemas de salud y alta inseguridad. Esta situación, según Eucken, experimentó una mejora desde finales del siglo XIX gracias al progreso técnico y económico, a la protección social y a la organización sindical. Sin embargo, sostiene que la política social desarrollada a partir de entonces —es decir, la política del welfare— no resolvió definitivamente aquella cuestión social, sino que generó una nueva: «El obrero —y no sólo el obrero— ha venido a depender de la maquinaria del Estado y de otros poderes públicos», generando una enorme dependencia hasta el punto de que «la vida entera va poco a poco estatizándose»66. Esta creciente dependencia sería el efecto de una expansión del poder estatal y una multiplicación de sus intervenciones. Se trata de un fenómeno que, como denuncia Eucken, interfiere y pone en peligro «el mecanismo rector del proceso económico»67 y entraña un «extraordinario riesgo» para «la libertad humana»68. La crítica neoliberal sostiene que las políticas sociales del welfare implican intervenciones artificiales en el mercado que, paradójicamente, terminan por limitar o incluso destruir las mismas libertades que buscan garantizar al 65 Foucault analiza esta cuestión en: FOUCAULT, Michel. «¿Crisis de la medicina o cirisis de la antimedicina?» 66 EUCKEN, Walter. «La cuestión social». Revista de economía política, nº 2, 1950, 116. El texto publicado en esta revista corresponde a un ensayo Walter Eucken incluido en un volumen en homenaje a Alfred Weber publicado en 1948 67 EUCKEN, Walter. «La cuestión social». Revista de economía política, nº 2, 1950, 116. 68 EUCKEN, Walter. «La cuestión social». Revista de economía política, nº 2, 1950, 119. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 97 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 fomentar dinámicas de dependencia. Desde esta perspectiva, toda forma de intervencionismo económico —ya sea el dirigismo keynesiano, la planificación de la República de Weimar o el socialismo de Estado bismarckiano— representa un exceso de gobierno que promueve actitudes antiliberales y favorece la expansión desmedida de la burocracia estatal. Detrás de las políticas sociales impulsadas por el Estado, los neoliberales perciben tendencias autoritarias capaces de erosionar progresivamente las libertades individuales. La crítica neoliberal al intervencionismo económico y a las políticas welfare apuntan justamente a la relación problemática que en la racionalidad liberal existe entre libertad y seguridad: los mecanismos encargados de producir libertad son, potencialmente, los que amenazan con destruirla. Y esto es lo que lleva a Foucault a considerar en el momento que imparte Nacimiento de la biopolítica (1979) la crisis del liberalismo como crisis de gubernamentalidad: En eso consiste precisamente la crisis actual del liberalismo, es decir que el conjunto de los mecanismos que desde los años 1925, 1930, intentaron proponer fórmulas económicas y políticas que dieran garantías a los Estados contra el comunismo, el socialismo, el nacionalsocialismo, el fascismo, esos mecanismos, garantías de libertad, establecidos para producir ese plus de libertad o, en todo caso, para reaccionar ante las amenazas que pesaban sobre ella, fueron en su totalidad del orden de la intervención económica, es decir, de la obstrucción o, de un modo u otro, de la intervención coercitiva en el dominio de la práctica económica69. De este modo, Foucault plantea, en cierto sentido, una crisis inherente a la lógica interna del liberalismo: una crisis que, aunque pueda estar conectada con las crisis del capitalismo, responde a causas y dinámicas propias70. La cuestión que se abre aquí es si esta crisis de gubernamentalidad —tal como la formula Foucault en relación con el intervencionismo estatal en los ámbitos económico y social, percibido como limitador de las libertades— puede ponerse en relación con la crisis del Estado de bienestar que comienza a manifestarse precisamente en el momento en que el filósofo está elaborando este análisis. En otras palabras, ¿puede la crisis de gubernamentalidad descrita por Foucault ofrecer un marco de inteligibilidad para comprender el declive del Welfare State? Como advierte Chamorro, Foucault identifica tres tipos de críticas que convergen en la impugnación del Estado social71: aquellas que denuncian su burocratización; las que señalan su insostenibilidad económica; y las que subrayan 69 FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 78. 70 «La crisis del liberalismo no es simplemente la proyección lisa y llana, la proyección directa de esas crisis del capitalismo en la esfera política […]. Es la crisis del dispositivo general de gubernamentalidad». FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 79. 71 CHAMORRO, Emmanuel. «Foucault y el neoliberalismo realmente existente. Repensando Nacimiento de la biopolítica». En CASTRO, R. y CHAMORRO, E. (eds.). Para una crítica del neoliberalismo: Foucault y Nacimiento de la biopolítica. Lengua de Trapo, Madrid, 2021, 341-380. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 98 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 su efecto disolvente sobre la responsabilidad individual y la moral. Vázquez García vincula estas tres críticas, respectivamente, con tres posicionamientos políticos: el contracultural, el neoliberal (añadiendo aquí la crítica a la dependencia generada por dichas políticas) y el conservador72. El propio Foucault, por su parte, señalará tanto el carácter burocrático como los efectos de dependencia que generan ciertos dispositivos de bienestar, coincidiendo parcialmente con las objeciones neoliberales.73 Este punto ha llevado a algunos autores, como Daniel Zamora o Michael Behrent, a interpretar en su pensamiento una posible simpatía hacia el neoliberalismo74. La respuesta que ofrece el neoliberalismo a esta crisis no consiste en un simple retorno a las políticas del laissez-faire. El neoliberalismo no es una restauración del liberalismo clásico ni una continuación del modelo welfarista, sino una nueva racionalidad de gobierno con rasgos propios, que introduce una serie de problematizaciones específicas sobre el papel del Estado y la función del dispositivo de bienestar. El desafío que plantea esta nueva racionalidad consiste en encontrar una forma de gobierno en la que el Estado pueda desempeñar un papel activo sin incurrir en intervencionismo directo, y que sea capaz de administrar la sociedad sin restringir las libertades ni fomentar dinámicas de dependencia. Foucault ilustra esta transformación mediante su análisis del ordoliberalismo alemán. Siguiendo a Walter Eucken, señala que el Estado neoliberal no debe abstenerse completamente de intervenir, pero sí redefinir la naturaleza de su intervención. Según esta perspectiva, el Estado puede actuar de dos formas: (a) a través de acciones reguladoras orientadas a las condiciones del mercado —por ejemplo, el control de la inflación—, pero sin intervenir directamente en sus mecanismos salvo en situaciones excepcionales o coyunturales; y (b) mediante acciones ordenadoras, cuya finalidad es intervenir sobre las condiciones estructurales del funcionamiento del mercado, como sus determinantes técnicos, demográficos o el régimen jurídico que lo rige75. En lo que respecta a las políticas sociales en las que se inscribe el dispositivo de bienestar, el ordoliberalismo sostiene que éstas no deben actuar como contrapeso de los procesos económicos ni orientarse a la redistribución equitativa de la riqueza —dos elementos característicos del modelo welfarista—, ya que tales objetivos generan efectos de igualación considerados antieconómicos. Desde esta perspectiva, la redistribución interfiere con el mecanismo de competencia y distorsiona la dinámica autorreguladora del mercado. Así, el modelo de seguridad que propone el ordoliberalismo no se basa en la socialización del riesgo, sino en su individualización: cada individuo debe asumir y gestionar los riesgos derivados 72 VAZQUEZ GARCÍA, Francisco. Tras la autoestima. Gakoa, Donostia-San Sebastián, 2005, 194-195. 73 FOUCALT, Michel. «Seguridad Social: Un sistema finito frente a una demanda infinita». Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría (Trads.). En VARELA, J. y ÁLVAREZ-URÍA, F. (eds.). Saber y verdad. La Piqueta, Madrid, 1991, pp. 209-228. 74 ZAMORA, Daniel y BEHRENT, Michael (Eds.). Foucault y el neoliberalismo. Trad. Horacio Pons. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2018. 75 Ver FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 146-152 FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 99 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 de su participación en el mercado, dentro de un marco jurídico que garantice condiciones justas de competencia76. El neoliberalismo, en tanto nueva racionalidad de gobierno, reconfigura profundamente la relación entre libertad y seguridad. Como advierte Chamorro, la demanda de una mayor libertad se traduce en una transformación de la política social: el Estado se repliega, abandona determinados espacios de protección que pasan a ser gestionados como nichos de mercado, y promueve paralelamente «una cobertura privada de los riesgos en nombre de la autonomía y la responsabilidad del individuo»77. Desde esta perspectiva, la crisis de la gubernamentalidad liberal señalada por Foucault en 1979 no puede entenderse al margen de la crisis del Estado de Bienestar que comienza a manifestarse en ese mismo momento. El neoliberalismo no solo actúa como catalizador de esta crisis, sino que formula un nuevo horizonte normativo y técnico (objetivos políticos, estrategias de poder, tecnologías de gobierno) que transforma ambos términos del binomio: por un lado, el Estado, que reduce su función protectora y asume un rol de garante del marco competitivo; y, por otro, el bienestar, que deja de ser producido mediante políticas de redistribución y pasa a gestionarse mediante dispositivos individualizantes, centrados en la activación, la responsabilización y la autorregulación de los sujetos. Lo que Foucault no alcanzó a ver —y en algunos casos quedó fuera de sus análisis— fueron los mecanismos concretos y los efectos específicos de los nuevos dispositivos de bienestar surgidos en el marco de la racionalidad neoliberal. El imperativo de la autonomía del sujeto, correlato de la exigencia de una mayor libertad, combinado con la progresiva mercantilización de los sistemas de welfare, ha generado una creciente inseguridad y precarización social, cuyas consecuencias se extienden al plano político. Wendy Brown ha subrayado cómo esta inseguridad erosiona la figura del sujeto autónomo y soberano, debilitando con ello las bases de la democracia, al afectar la participación ciudadana y desarticular los derechos colectivos78. Paralelamente, el modelo de seguridad también ha experimentado una profunda reconfiguración. El principio universalista que caracterizó a los mecanismos del Estado social ha sido reemplazado por formas de protección selectiva: mientras ciertos sectores de la población permanecen relativamente cubiertos, otros se ven progresivamente expuestos a la inseguridad social o directamente sometidos a 76 «La política social deberá ser una política cuyo instrumento no será la transferencia de una parte de los ingresos de un sector a otro, sino la capitalización más generalizada posible para todas las clases sociales, cuyo instrumento será el seguro individual y mutuo y, por último, la propiedad privada. Es lo que los alemanes llaman “política social individual” […]. No se trata, en suma, de asegurar a los individuos una cobertura social de los riesgos, sino de otorgar a cada uno una suerte de espacio económico dentro del cual pueda asumir y afrontar dichos riesgos […]. Cuando es cuestión de política social, sólo hay una verdadera y fundamental, a saber, el crecimiento económico». FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica, 154. 77 CHAMORRO, Emmanuel. «Foucault y el neoliberalismo realmente existente. Repensando Nacimiento de la biopolítica». En CASTRO, R. y CHAMORRO, E. (eds.). Para una crítica del neoliberalismo: Foucault y Nacimiento de la biopolítica. Lengua de Trapo, Madrid, 2021, 351. 78 BROWN, Wendy. El pueblo sin atributos: La secreta revolución del neoliberalismo. Barcelona, Malpaso, 2016. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 100 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 lógicas punitivas79. De este modo, el dispositivo de bienestar ya no opera como garante generalizado del ejercicio de las libertades, sino como un instrumento de diferenciación y gestión desigual de los riesgos sociales. Asimismo, las racionalidades neoliberales no sustituyen del todo a las formas keynesianas previas, sino que se entrelazan con ellas en lo que se ha llamado “terceras vías”: configuraciones híbridas que redefinen el papel del Estado social. Este ya no se concibe como garante de la redistribución, sino como promotor de la competitividad, la empleabilidad y la autoactivación. En este nuevo marco, el modelo redistributivo da paso al Estado social inversor80, cuya lógica predistributiva orienta el gasto social como una inversión en capital humano. Su objetivo es intervenir de forma anticipada para mejorar las capacidades individuales y reducir futuros costes sociales. La prioridad ya no es compensar desigualdades, sino prevenirlas mediante políticas como la educación, la salud o la formación continua. Así, el foco se desplaza de la protección colectiva hacia la responsabilización individual, coherente con los principios de la racionalidad neoliberal. A partir del análisis foucaultiano se puede comprender cómo el Estado de Bienestar, concebido como un mecanismo liberógeno, ha dejado de fundamentar la libertad en la protección social para reconfigurarla desde la gestión individual de la inseguridad. 79 WACQUANT, Loïc. «Forjando el Estado Neoliberal: Workfare, Prisonfare e Inseguridad Social». Prohistoria: historia, políticas de la historia, nº 16, 2011. 80 Sobre el Estado Social inversor puede verse: HEMERIJCK, Anton. (Ed.). The uses of social investment. Oxford University Press, Oxford, 2017. FOLGUEIRA, Roberto «Foucault y la paradoja liberal» 101 Dorsal. Revista de Estudios Foucaultianos Número 18, junio 2025, 77-102 ISSN: 0719-7519 5. Bibliografía BROWN, Wendy. El pueblo sin atributos: La secreta revolución del neoliberalismo. Barcelona, Malpaso, 2016. CASTEL, Robert. Las metamorfosis de la cuestión social: una crónica del salariado. Paidós, Buenos Aires, 2006. 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