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La organización de la atención sociosanitaria a las personas mayores en Extremadura

García Paredes, María Celeste; Nieto Masot, Ana

Abstract

En una sociedad marcada por estar inmersa en un proceso de envejecimiento latente, una adecuada organización de los recursos sociosanitarios encaminados a cubrir las necesidades de las personas mayores, es totalmente necesaria. Con este planteamiento, se revisará la distribución actual y la situación real entre la oferta y la demanda en las residencias geriátricas y en los centros de día repartidos por todo el territorio extremeño, con el fin de detectar los posibles desajustes estructurales entre el grado de envejecimiento y la oferta de servicios sociosanitarios.

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Nº 63, enero - junio de 2015, pp. 161 - 178. Investigaciones Geográficas ISSN: 0213 - 4691. eISSN: 1989 - 9890. Instituto Interuniversitario de Geografía DOI: 10.14198/INGEO2015.63.11 Universidad de Alicante Fecha de recepción: 31 de marzo de 2014. Fecha de aceptación: 9 de mayo de 2015. LA ORGANIZACIÓN DE LA ATENCIÓN SOCIOSANITARIA A LAS PERSONAS MAYORES EN EXTREMADURA Celeste García Paredes y Ana Nieto Masot Dpto. Arte y Ciencias del Territorio. Área de Geografía Humana. Universidad de Extremadura RESUMEN En una sociedad marcada por estar inmersa en un proceso de envejecimiento latente, una adecuada organización de los recursos sociosanitarios encaminados a cubrir las necesidades de las personas mayores, es totalmente necesaria. Con este planteamiento, se revisará la distribución actual y la situación real entre la oferta y la demanda en las residencias geriátricas y en los centros de día repartidos por todo el territorio extremeño, con el fin de detectar los posibles desajustes estructurales entre el grado de envejecimiento y la oferta de servicios sociosanitarios. Palabras Clave: servicios sociosanitarios, envejecimiento, Extremadura. ABSTRACT The organization of health resources of elderly people in Extremadura In a society characterized by the presence of a rapid demographic aging, it is required an adequate organization of health resources for the purpose of meeting the needs of elderly people. With this main idea, we analyze the distribution of nursing homes and adult day care centers in Extremadura and study if the supply of nursing homes and adult day care is enough to cover the needs of dependent elderly population in our region. The purpose is to classify which is the real demand and supply in this residential care and detect possible irregularities to propose an acceptable balance between supply and demand in the health care. Key words: health care, demographic aging, Extremadura. 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Envejecimiento y dependencia El aumento de la esperanza de vida entre las personas mayores inevitablemente trae consigo las palabras dependencia o atención. Es cierto, que no por ser mayor se requiere una serie de atenciones y cuidados, puesto que no todas las personas sufren un deterioro cognitivo o una pérdida de movilidad. Hay que partir de la idea de que la dependencia es un fenómeno complejo y multicausal (Sánchez, 2004), pero con el avance de los años el cuerpo humano se vuelve más frágil y vulnerable, necesitando una ayuda externa para realizar las actividades más comunes como ducharse, vestirse o incluso comer. Es aquí en donde el término “dependencia” adquiere una mayor importancia cada vez dentro del vocabulario de los encargados de la gestión en las competencias de atención a las personas mayores. Pero, ¿a qué nos referimos al utilizar dicho término? Según el Libro Blanco de la Dependencia (IMSERSO, 2005) y siguiendo la “Recomendación relativa a la Dependencia”, trabajo aprobado por el Comité de Ministros del Consejo de Europa en 1998, se define a la dependencia como “la necesidad de ayuda o asistencia importante para las actividades de la vida cotidiana”. Una definición aún más precisa y ampliamente aceptada sería “un estado en el que se encuentran las personas que por razones ligadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria, y de modo particular, los referentes al cuidado personal” (Consejo de Europa, 1998). Contacto: Celeste García Paredes: [email protected]; Ana Nieto Masot: [email protected] 162 Celeste García Paredes y Ana Nieto Masot Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. Más recientemente y con la aplicación de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención, se define la dependencia como “el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal” (Ley 39/2006, art. 2). De acuerdo con esta Ley la valoración tiene entre sus referentes a la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud “CIF” (OMS 2001; Egea y Sarabia, 2001, 2003; Abellán e Hidalgo, 2011). A la vista del incremento sustancial del número de personas mayores que se ha venido experimentado de una forma más evidente a partir de los años cincuenta y sesenta del siglo XX (Puyol et al., 1993; Vinuesa, 1997), la necesidad de una legislación que regulara la situación real de dependencia se hacía más ineludible. Concretamente el colectivo que alcanza edades superiores a los ochenta años se ha convertido en la actualidad en el principal demandante de una ayuda, por el debilitamiento inherente que sufre su organismo al alcanzar una edad avanzada (Díaz y Madrigal, 2007). Se convierte así la dependencia en una carga social y familiar que recae principalmente en los cuidadores informales –normalmente las hijas o el cónyuge- (Crespo y López, 2008), que demanda una regularización por parte de las Instituciones Públicas. Como en su momento la tuvieron otros servicios básicos tales como la sanidad, la educación y las pensiones, considerados hasta el momento los tres pilares básicos de una sociedad moderna. Gracias a la regularización de la dependencia, ésta se ha convertido en el cuarto pilar del estado de bienestar. Se analiza la aplicación de la Ley 39/2006 en Extremadura por ser una zona de estudio que presenta un fuerte proceso de envejecimiento sobre todo en sus ámbitos más rurales, persistente desde comienzos de los años sesenta, como consecuencia de la emigración y de la caída de las tasas de natalidad (Nieto y Gurría, 2010). En 2010, las personas mayores de 65 años representan un 19% del total de la población extremeña, mientras que el porcentaje de las personas mayores en los municipios rurales, con menos de 2.000 habitantes ascendía a un 27,7% (García y Nieto, 2012), además, de ellos más del 8,8 % son mayores de 80 años, colectivo que en la actualidad es el principal demandante de las ayudas a la dependencia. El envejecimiento es la característica dominante de la situación demográfica de los municipios extremeños, sobre todo los que presentan mayor grado de ruralidad, y por ello, serán zonas susceptibles para estudiar la aplicación de dicha Ley. 1.2. La atención a los mayores en Extremadura En Extremadura para aplicar las ayudas de la Ley 39/2006 se creó un Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, con la participación de todas las Administraciones Públicas. Dicho Sistema debe responder a una acción coordinada y cooperativa de la Administración General del Estado y las CCAA, que contemplará medidas en todas las áreas que afectan a las personas en situación de dependencia. En el caso de nuestra Comunidad Autónoma, Extremadura, el servicio que pretende garantizar unos servicios mínimos y básicos para todos los ciudadanos se denomina Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (a partir de ahora SEPAD), gestionado por la Consejería de Salud y Política Social del Gobierno de Extremadura. Este Servicio nace no solo como herramienta para una mejor gestión, sino como garantía para la correcta prestación de los servicios. La estructura básica territorial empleada para la implantación de la Ley se centra en la vertebración del territorio extremeño en veinte Zonas Sociosanitarias. Estas subdivisiones se crearon como fruto de la confluencia aproximada de una o varias zonas básicas de salud del sistema sanitario, con el fin de facilitar las relaciones y los servicios entre lo “sanitario” y lo “social” (Leichsenring, 2005). Del total de estas veinte Zonas Sociosanitarias, doce pertenecen a la provincia de Badajoz y las ocho restantes a la provincia de Cáceres. Estas Zonas Sociosanitarias tienen su propia Cabecera de la Zona, aunque en algunos casos como en Vegas Bajas-Sierra de Alburquerque, Campiña Sur, Vegas Altas y Sierra de San Pedro se han creado dos Cabeceras por Zona, y por ello, en total se han establecido un total de 24 Cabeceras Sociosanitarias (Figura 1). Con la delimitación de estas Zonas, el territorio extremeño está en la actualidad diseñado para que se aplique la Ley de Dependencia en todos los espacios extremeños, tanto rurales como urbanos. 163 Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. La organización de la atención sociosanitaria a las personas mayores en Extremadura Figura 1. Zonas Sociosanitarias de Extremadura Fuente: SEPAD. Elaboración propia. Los Equipos de Valoración del SEPAD se encuentran repartidos equitativamente en función de los habitantes de cada Zona Sociosanitaria. La sede desde donde estos profesionales prestan sus servicios se ubican en las cabeceras de dichas Zonas. La función de estos equipos es primordial, ya que a partir del grado de dependencia que asignen a las personas, éstas accederán o tendrán derecho a uno de los servicios y/o prestaciones del Catálogo del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Para medir el grado de dependencia los equipos emplean un baremo1 con el que valoran la capacidad de la persona para llevar a cabo por sí misma las actividades básicas de la vida diaria (en adelante, ABVD). La valoración final emitida por el equipo de valoración determina el grado y nivel de dependencia que le corresponde a la persona. Los distintos grados de dependencia que se establecen en el artículo 26 de la Ley 39/2006 son: a. Grado I (dependencia moderada): cuando la persona necesita ayuda para realizar varias ABVD al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal. 1 El Baremo de Valoración a la Dependencia (BVD), se aprobó por Real Decreto 504/2007, de 20 de abril. El BVD sirve para establecer la valoración del grado y niveles de dependencia de acuerdo con la Ley 39/2006, de 14 de diciembre. El Grado I, dependencia moderada, se corresponde con una puntuación final del BVD de 25 a 49 puntos (Nivel 1 de 25 a 39 puntos y Nivel 2 de 40 a 49 puntos). El Grado II, dependencia severa, se corresponde con una puntuación final del BVD de 50 a 74 puntos (Nivel 1 de 50 a 64 puntos y Nivel 2 de 65 a 74 puntos). El Grado III, gran dependencia, se corresponde con una puntuación final del BVD de 75 a 100 puntos (Nivel 1 de 75 a 89 puntos y Nivel 2 de 90 a 100 puntos). Asimismo el BVD permite identificar los dos niveles de cada grado en función de la autonomía personal y de la intensidad del cuidado que requiere de acuerdo con lo establecido en el apartado 2 del artículo 26 de la citada Ley 36/2006 (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2007). 164 Celeste García Paredes y Ana Nieto Masot Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. b. Grado II (dependencia severa): Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias ABVD dos o tres veces al día pero no requiere el apoyo permanente de un cuidador, o tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal. c. Grado III (gran dependencia): cuando la persona necesita ayuda para realizar varias ABVD varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona, o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal. A fecha 1 de mayo de 2012 y según los últimos datos publicados por el Servicio de Estadísticas de la Subdirección General Adjunta de Valoración, Calidad y Evaluación del SAAD-IMSERSO, el número de solicitudes recibidas en la región extremeña ascendían hasta 45.525, no llegando ni a suponer el 3 % del total de las solicitudes recibidas a nivel nacional. El dato más interesante es que si se relaciona este número de solicitudes con el número de habitantes de la Comunidad Autónoma de Extremadura, el porcentaje asciende hasta un 4,1 %, superando a la media nacional situada en un 3,4 %, lo que indica que en nuestra región se registra un mayor número de personas dependientes que han solicitado una valoración para que le sea asignado un servicio o apoyo, una muestra del sobreenvejecimiento que presenta nuestra región. Del total de las 45.525 solicitudes presentadas desde la implantación de la Ley 38/2006, se han emitido un total de 41.115 dictámenes, lo que representa el 90,3 % de las solicitudes. Estos dictámenes se han clasificado según los distintos grados de dependencia recogidos en el artículo 26 de la citada Ley, mencionados anteriormente. Siendo el Grado III el que mayor número de dictámenes registra con 12.227 (lo que supone un 29,7 % del total de dictámenes), seguido del Grado II con un total de 10.951 dictámenes (un 26,6 % del total) y por último, el Grado I con un total de 10.753 dictámenes (26,2 % del total). El volumen más numeroso de dictámenes se corresponde con las personas que están valoradas en el grado de gran dependencia, siendo éstas las que van a requerir una mayor atención, bien sea con el apoyo continuo de una persona o bien con su ingreso en un centro geriátrico. Una vez que los demandantes ya están valorados y se les ha asignado su grado de dependencia, el paso siguiente es que dicha persona se beneficie de la cartera de servicios de atención sociosanitaria que su Comunidad Autónoma preste. En nuestra región contamos con el Catálogo del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia de la Comunidad Autónoma de Extremadura (en adelante SAAD), especificados en el artículo 15 de la Ley 39/2006 y en la Orden de 13 de Mayo de 20112. Este Catálogo servirá de base para fijar los distintos recursos sociosanitarios que deben implantarse en nuestra región. En el capítulo II de dicha Orden se recoge la amplia gama de servicios de la que dispone Extremadura: Teleasistencia, los Servicios de Promoción de la Autonomía Personal, el Servicio de Prevención de Situaciones de Dependencia, el Servicio de Ayuda a Domicilio, los Servicios de Centros de día o de Noche y el Servicio de Atención Residencial. Estos servicios tienen carácter prioritario y se prestarán a través de la oferta pública de la Red de Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma de Extremadura, mediante centros y servicios públicos o privados concertados debidamente acreditados. La finalidad de esta amplia gama de servicios es cubrir las necesidades que la persona mayor dependiente demande. Asimismo, lo que se busca es la mayor adecuación entre las necesidades que presente la persona dependiente y el servicio que reciba. Es decir, si una persona ha sido valorada con un grado de dependencia moderada no tiene por qué estar ingresada en un centro geriátrico, sino que probablemente con una ayuda a domicilio o con acudir a un centro de día, sus necesidades estarían cubiertas. En el siguiente Cuadro, se muestra el número y tipo de prestación que están percibiendo los solicitantes de una ayuda a la dependencia a fecha de 1 de mayo de 2012 en nuestra región. Un resumen breve de la situación real sería que de los 41.115 dictámenes emitidos, el volumen total de prestaciones percibidas asciende a 19.698, lo que viene a significar que el 48 % de los dictámenes están financiados. Si analizamos los datos por orden descendente, son las prestaciones económicas para los cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales las que ostentan la primera posición, con casi la mitad del total de las prestaciones, exactamente 8.938, lo que representa un 45,3 % del total. Con este tipo de prestación la persona en situación de dependencia estará atendida por cuidadores no profesionales de su entorno (artículo 14, de la Orden de 13 de mayo de 2011). Es decir, en nuestra comunidad se sigue optando por el cuidado informal, el cuidador principal de la persona mayor sigue siendo un pariente directo, 2 ORDEN de 13 de mayo de 2011 por la que se establece el catálogo de servicios y prestaciones económicas del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia en la Comunidad Autónoma de Extremadura, la intensidad de los servicios y el régimen de compatibilidades aplicables (DOE nº 95, 19 de mayo de 2011). 165 Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. La organización de la atención sociosanitaria a las personas mayores en Extremadura normalmente el cónyuge o un familiar que ostente hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad, principalmente, la hija o el hijo. Cuadro 1. Tipo de prestaciones percibidas, situación a 1 de mayo de 2012. Extremadura España Total Porcentaje Total % Total Prestaciones Económicas 19.698 100 946.075 100 Cuidados Familiares 8.938 45,38 428.899 45,33 Vinculada Servicio 5.477 27,80 61.758 6,53 Atención Residencial 3.213 16,31 122.663 12,97 Centros de día/Noche 741 3,76 61.971 6,55 Ayuda a Domicilio 616 3,13 120.904 12,78 Prevención Dependencia y promoción de la Autonomía Personal 379 1,92 18.726 1,98 Teleasistencia 355 1,80 130.290 13,77 Asistencia de Personal 0 0,00 864 0,09 Fuente: SAAD-IMSERSO, Servicio de Estadísticas de la Subdirección General Adjunta de Valoración, Calidad y Evaluación. En segundo lugar, el tipo de prestaciones más frecuentes son las prestaciones económicas vinculadas al servicio. Se financia esta ayuda cuando no sea posible la atención a través de los servicios públicos o concertados de la Red de Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma de Extremadura y el cuidador profesional que se contrate no podrá ser cónyuge, convivir, ni tener una relación de parentesco hasta el tercer grado por consanguinidad o afinidad con la persona en situación de dependencia. Este tipo de prestación representa casi el 28 % del total de las prestaciones en nuestra Comunidad Autónoma, que sumada a la anterior prestación económica para los cuidados en el entorno familiar, representan entre ambas un 73 % del total de las prestaciones. Le sigue en tercera posición la atención residencial que con un total de 3.213 beneficiarios, representa el 16,3 % del total de las prestaciones. Este tipo de servicio se presta en centros residenciales, públicos o acreditados, donde el interesado recibe un apoyo integral, una atención personalizada las 24 horas del día, una atención tanto sanitaria como social. Junto a los dos anteriores, suponen un 89,4 % del total de las prestaciones. El resto de prestaciones, como son los centros de día y noche, la ayuda a domicilio, la prevención a la dependencia y la promoción a la autonomía personal y la teleasistencia, apenas representan el 10 % del total. También a nivel nacional las ayudas para los cuidados en el entorno familiar son a las que mayores recursos económicos se destinan, aunque en este caso el segundo lugar se asigna a la teleasistencia, seguida de la atención residencial y la ayuda a domicilio. En el texto legislativo de la Ley de la Ayuda a la Dependencia se contemplaba que la prestación a los cuidados en el entorno familiar tenía que ser una excepción. En cambio, se ha convertido en lo más común, como indica ese altísimo porcentaje de prestaciones que se conceden a los familiares directos que cuidan de los dependientes tanto en Extremadura como en España, con el 45,38 % y 45,33 % respectivamente. Desde el Gobierno Central se está fomentando el cambiar esta tendencia, a través de la aprobación de un nuevo Real Decreto, donde se revisarán las prestaciones económicas para cuidados en entorno familiar (Resolución de 13 de julio de 20123). Se endurecen, además, los requisitos para acceder a estas ayudas: los solicitantes tendrán que demostrar que su horario laboral es compatible con el cuidado de esta persona dependiente, convivir con él, pasar un seguimiento por parte de las Administraciones y tener la formación adecuada para atender las necesidades del mismo. En caso de carecerla, tendrá que recibir los conocimientos necesarios si quiere tener a su familiar en casa. Otra de las reformas que se contemplan en esta Resolución es la modificación de la actual estructura de grados y niveles para la determinación de la dependencia. La nueva estructura pasará a tener una única división en 3 grados (Grado III: gran dependencia, Grado II: dependencia severa y Grado I: dependencia moderada) desapareciendo la división 3 Resolución de 13 de julio de 2012, de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, por la que se publica el Acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia para la mejora del sistema para la autonomía y atención a la dependencia, publicada en el BOE nº 185, de 3 de agosto de 2012. 166 Celeste García Paredes y Ana Nieto Masot Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. anterior en niveles 1 y 2. También, se establecerá un copago, incluidos los dependientes con discapacidad, en función de los ingresos de cada usuario. Otro de los datos que más interesa conocer a la sociedad es la ratio de prestaciones por persona, es decir el número de prestaciones que recibe un dependiente. Pues bien, a fecha de 1 de mayo de 2012, la ratio de prestación por persona en Extremadura es de un 1,06 (Servicio de Estadística de la Subdirección General Adjunta de Valoración, Calidad y Evaluación). Esto viene a significar que las personas dependientes reciben más de un servicio, por ejemplo pueden estar recibiendo ayudas a domicilio y teleasistencia, lo que nos viene a demostrar que es un sistema complementario. Dicha ratio de prestaciones por persona es mínimamente inferior a la media nacional, un 1,24, y como aspecto a destacar positivamente, todas las CCAA ostentaban una ratio de prestación por persona superior a 1. 2. OBJETIVOS En este trabajo de investigación se plantea un objetivo principal basado en el análisis de la distribución de dos recursos sociosanitarios básicos para la atención a la dependencia en Extremadura como son las residencias geriátricas y los centros de día. Esta elección obedece a la necesidad de tener un conocimiento más amplio de los cuidados comúnmente denominados como formales y reglados, que además son los que la Administración debería reforzar, habida cuenta del avance imparable del proceso de envejecimiento, especialmente de los octogenarios, posibles usuarios potenciales de este tipo de recursos sociosanitarios formales. La Administración pretende incrementar el porcentaje de receptores de la ayuda a la dependencia en este tipo de servicios y conseguir una reducción de las mismas a los cuidados en domicilio por parte de los familiares, comúnmente denominado como cuidados familiares. Hay que tener en cuenta que la intención es reglar todo el tipo de cuidados que recibe el dependiente en su domicilio, por ello, sería más conveniente apostar por las ayudas vinculadas a los servicios, la atención residencial y los centros de día. Estos dos tipos de ayudas suponen casi el 20 % del total de las prestaciones percibidas en nuestra región y ofrecen una mejor asistencia a los dependientes por ser una ayuda de personal especializado del SEPAD -médicos, enfermeros, psicólogos, graduados en atención social,…-. Se han introducido variables como el número de residencias geriátricas y centros de atención diurna por Zonas Sociosanitarias, el número de plazas ofertadas en cada centro (existen distintas tipologías desde grandes residencias con una oferta superior a las 500 plazas y localizadas normalmente en núcleos más poblados o en su radio de desplazamiento a ellos de 20-30 minutos y otros tipos de centros más pequeños y que cubren la oferta de zonas rurales menos pobladas y aisladas), el tipo de entidad del recurso sociosanitario: público o privado y, el grado de envejecimiento de estos territorios, porque la principal finalidad será analizar si existe un ajuste óptimo, adecuado, entre la oferta y demanda de estos recursos sociosanitarios. 3. ANÁLISIS DE LA OFERTA Y LA DEMANDA DE PLAZAS EN LAS RESIDENCIAS GERIÁTRICAS Comenzando en nuestro estudio con la cobertura de residencias geriátricas, la región extremeña en el año 2010 contaba con un total de 229 residencias ubicadas en 162 municipios (SEPAD, 2012). En cuanto al carácter de dichas residencias destaca el 67% de la oferta residencial de titularidad pública frente a un 33 % que es privada, quedando patente el dominio de la oferta pública frente a una escasa oferta privada en la atención residencial. Una de las metas que se persigue en este artículo es determinar la cobertura real que existe en la prestación de la atención sociosanitaria, por ello, utilizar solamente el número de residencias geriátricas sería poco representativo, y así hemos ampliado nuestro análisis añadiendo la relación existente entre el número de plazas disponibles en las residencias y el número de personas mayores de 65 años, que son los verdaderos demandantes de este servicio (Rojo et al., 2007). Con este fin se ha calculado un índice muy extendido denominado “cobertura residencial” (Camacho et al., 2008) que relaciona el número de plazas en las residencias públicas y privadas con las personas mayores de 65 años. De tal forma que la cobertura residencial media para la región extremeña en el 2009 fue de 5,17 %, lo que indica que había una media de 5,17 plazas en residencias por cada 100 mayores de 65 años. Para conocer la situación general a nivel nacional y del resto de las CCAA en cuanto a su índice de cobertura, se ha consultado el último informe elaborado por el IMSERSO sobre los servicios sociales para las perso- 167 Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. La organización de la atención sociosanitaria a las personas mayores en Extremadura nas mayores de España4. En dicho informe se plasma que para el año 2009 el índice de cobertura de las plazas residenciales se situaba en torno al 4,43 %. Castilla y León junto a Castilla-La Mancha alcanzaron los índices de cobertura más elevados, con un 7,03 % y un 6,5 % respectivamente, regiones que presentan además un alto porcentaje de población mayor de 65 años. Extremadura ocupaba la sexta posición, con este índice del 5,17 % y las últimas posiciones las ocupaban Murcia, Galicia y Ceuta, que no superaban un 3 %. Nuestra región ocupa pues una situación ventajosa con respecto al resto de CCAA, incluso supera la media nacional, ofertando un mayor número de plazas para el conjunto de la población dependiente. Avanzando en el análisis se pretende comprobar si dentro de la ordenación territorial de la cobertura sanitaria se reproducen los mismos datos que con las medias regionales. Si se tiene en cuenta la baja densidad de población de nuestra región, debido a la gran extensión de su superficie y la escasa población que la ocupa (Nieto y Gurría, 2010), para analizar la distribución de los recursos sociosanitarios la escala territorial más adecuada son las Zonas Sociosanitarias, ya que los municipios con un tamaño medio ejercen de cabeceras comarcales prestadoras de servicios a los núcleos con una entidad menor (Minguela, 2010; Rodríguez, 2002). Esto significa que, por ejemplo, si una residencia oferta un número de plazas concreto, esa oferta no se va a ceñir solamente a su municipio, sino que personas que habiten en un municipio cercano y que no dispongan de una residencia geriátrica acudirán al que se encuentre más cercano y preste este servicio (Rodríguez, 2004). Nos permite matizar la ratio de cobertura residencial al incrementar el número de posibles demandantes. En la Figura 2 se observa como están repartidas las 229 residencias existentes en el territorio extremeño. Se podría analizar el número de centros por Zona Sociosanitaria, pero no es un dato que nos indique con exactitud la oferta de cobertura de residencias geriátricas, debido a las diferentes tipologías en cuanto al número de plazas ofertadas de los distintos centros. Se han detectado zonas con gran número de residencias como Coria, Miajadas-Las Villuercas o Zafra que después no ofrecen gran número de plazas en residencias geriátricas, por lo que su índice de cobertura puede ser menor por dominar residencias de tamaño pequeño. Figura 2. Total de residencias geriátricas y plazas por Zonas Sociosanitarias Fuente: SEPAD, Elaboración propia. Si se tiene en cuenta el número de plazas que ofertan estas residencias, la zona con un mayor número de plazas en residencias geriátricas es Cáceres, con un total de 1.040 plazas, cuando ocupaba la undécima posición en cuanto al número de residencias. La segunda con un mayor número de plazas es Campo Arañuelo-Los Ibores (con 946 plazas), esta zona sí estaba entre las que albergan un mayor número de residencias, concretamente ocupa la tercera posición. Aparece Badajoz en la tercera posición ofertando 4 Castejón Villarejo, P. et. al. (2009): Los servicios sociales para las personas mayores de España, Enero de 2009. Perfiles y Tendencias: boletín sobre envejecimiento, n º 43, 46 pp. Edita: Ministerio de Sanidad y Política Social, IMSERSO. 168 Celeste García Paredes y Ana Nieto Masot Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. un mayor número de plazas, a pesar de contar con tan solo 7 residencias. Y por último, está Sierra de San Pedro que con sus 872 plazas cierra la lista de las zonas con una mayor oferta de plazas en las residencias geriátricas. En las últimas posiciones de la lista -con una oferta inferior a 350 plazasnos encontramos a La Siberia, Tierra de Barros I, Vegas Bajas-Sierra de Alburquerque y Suroeste, que con sus 138 plazas es la zona con la más baja oferta (Figura 2). En cuanto a la distribución de las residencias teniendo en cuenta el carácter de su titularidad, se aprecian ciertos detalles interesantes. La mayor oferta de residencias de titularidad pública, es decir, en los territorios en donde la Administración Central ha apostado más por la implantación de residencias públicas son Sierra de San Pedro, Coria, Montehermoso y Campo Arañuelo-Los Ibores, que son justo las zonas que registraban un mayor número de residencias geriátricas totales (García y Nieto, 2013). Ahora bien, el predominio de residencias de titularidad privada frente a la pública recaen justo en las áreas más pobladas y desarrolladas económicamente, como son Cáceres -con 8 residencias privadas frente a 2 residencias públicas-, Badajoz -6 residencias privadas frente a 1 pública-, Mérida -4 residencias privadas frente a 2 públicasy Tierra de Barros I -3 residencias privadas frente a 2 públicas-. Asimismo, también destacan Campo Arañuelo-Los Ibores y la zona de Coria con una fuerte inversión privada, con un total de 7 y 6 residencias privadas respectivamente (Figura 3). Badajoz encabeza la lista de las zonas que ofertan un mayor número de plazas en residencias privadas, con un total de 734, seguida de Campo Arañuelo, Cáceres y Mérida. Si tenemos en cuenta la oferta pública las dos zonas que ofertan un mayor número de plazas son Sierra de San Pedro y Cáceres, con 574 y 524 respectivamente. Figura 3. Residencias Geriátricas y número de plazas por titularidad en las Zonas Sociosanitarias de Extremadura. Fuente: SEPAD, Elaboración propia. Una vez se ha realizado el estudio de la distribución y tipología -número de plazas que ofertande las residencias geriátricas por todo el territorio extremeño, el siguiente objetivo que se propone es detectar si existe una adecuación entre la oferta y la demanda de este recurso sociosanitario. Para analizar la oferta, se ha utilizado el Índice de Cobertura -relación entre el número total de plazas en residencias y la población mayorpor zonas sociosanitarias y se han establecido niveles con zonas que están por encima de la media -5,3 % en el 2013-: unas denominadas “muy por encima de la media regional” -con valores que están entre un 7 % y un 8,8 %- localizadas todas ellas en la provincia de Cáceres en zonas como: Cáceres, Trujillo, Campo Arañuelo y Sierra de San Pedro; y las siguientes, “por encima de la media regional” -con valores entre un 5,3 % y un 7 %- localizadas en zonas de la provincia cacereña, como Coria, Plasencia y Miajadas y en la provincia de Badajoz: Olivenza, Vegas Altas, Mérida y Tierra de Barros I. Por último, las otras dos categorías establecidas indican que la cobertura residencial está por debajo de la media regional, todas ellas situadas en la provincia de Badajoz y una en Cáceres (Montehermorso), destacando por sus bajos índices de cobertura, con valores inferiores al 3 %, Suroeste y Vegas Bajas-Sierra de Alburquerque (Figura 4). 169 Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. La organización de la atención sociosanitaria a las personas mayores en Extremadura Figura 4. Índice de Cobertura Residencial y Grado de Envejecimiento por Zonas Sociosanitarias. Fuente: SEPAD. Por otro lado, la mayor dificultad en nuestro estudio era determinar qué variable utilizar para analizar la demanda, porque en el proceso de envejecimiento demográfico intervienen muchas variables demográficas: tanto variables naturales como migratorias, el comportamiento de la fecundidad, la esperanza de vida, etc (Abellán, 2000; Cachón, 1992) o simplemente se podría haber empleado la tasa de ingreso de las personas mayores en las residencias geriátricas y centros de día. Es una variable difícil de determinar y existen diferentes trabajos que utilizan las anteriormente descritas según los planteamientos del análisis. En nuestro estudio, se decidió emplear el índice de envejecimiento, por ser la variable más representativa para indicarnos el grado real de envejecimiento, -es la ratio entre el colectivo de mayores y el grupo de menoresy nos indicaban los usuarios potenciales que podrían demandar una ayuda a la dependencia. En base a la media regional, un índice de envejecimiento del 131 % para el año 2010, se han determinado cuatro niveles dependiendo de este índice, por orden descendente: muy envejecidos, envejecidos, en transición y menos envejecidos, siendo las siguientes (Figura 5): 1. Zonas muy envejecidas: engloba a las que tienen un índice de envejecimiento superior a un 190%. Se han detectado ocho Zonas Sociosanitarias muy envejecidas que son, por orden descendente: Trujillo (es la zonas más envejecida de las 20, con un índice de un 245,2 %), Montehermoso, La Siberia, Sierra de San Pedro, Miajadas-Las Villuercas, Coria, La Serena y Campo Arañuelo-Los Ibores. 2. Zonas envejecidas: son aquellas zonas con valores comprendidos entre 189 % y 124 % y se corresponden con cuatro: Campiña Sur, Suroeste, Zafra y Plasencia. 3. Zonas en transición: zonas con valores comprendidos entre 125 % y 100 % siendo otras cuatro: Tierra de Barros II, Vegas Bajas-Sierra de Alburquerque, Llanos de Olivenza y Mérida. 4. Zonas menos envejecidas: con valores inferiores al 100 % y coincidiendo con Vegas Altas, Cáceres, Tierra de Barros I y Badajoz (es la Zona menos envejecida de toda la región, con un índice de envejecimiento de un 82 %). Se comprueba que las zonas más envejecidas de nuestra región se ubican en la provincia de Cáceres -excepto la zona del municipio de Cáceres que aparece como zona menos envejeciday en el este de la provincia de Badajoz, tratándose de zonas más montañosas –Las Villuercas, Hurdes, Sierra de Gata, La Vera, el Jerte, Sierra de San Pedro y Montánchezy periféricas de la región –La Siberia, y La Serena-. Mientras que en el oeste de la provincia de Badajoz predominan las zonas en transición y menos envejecidas, que dibujan un arco perfecto que tienen como puntos de referencia las ciudades más pobladas de la provincia de Badajoz. Son áreas de montaña y penillanura, tradicionalmente de las menos desarrolladas económicamente de nuestra región y debido a ese atraso, que se ha mantenido en las últimas décadas, han ido 176 Celeste García Paredes y Ana Nieto Masot Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 161 - 178. los municipios y comarcas donde predomina el regadío -Vegas Bajas y Altas del Guadianay su prolongación hacía Tierra de Barros. Ciudades muy pobladas como Badajoz presentan un modelo no adecuado a la realidad de su demanda, debido al elevado número de personas mayores que contabiliza, si bien es cierto que en la actualidad dispone de una red de centros públicos y privados, éstos no cuentan con una oferta suficiente. Una posible respuesta sería que zonas colindantes como los Llanos de Olivenza y Vegas Altas absorba la demanda excedentaria de esta ciudad. En cuanto a las conclusiones extraídas de la distribución de los centros o unidades de atención diurna el primer dato revelador es que del total de los 105 centros existentes, 94 centros tienen una titularidad pública y solamente los 11 restantes poseen una titularidad privada. Lo que se traduce en una escasa presencia de la oferta privada en este recurso sociosanitario, de hecho del total de las 2.300 plazas que se ofertan, unas 1.894 plazas pertenecen a los centros públicos y 406 a los centros privados, lo que representa un 82 % de oferta pública frente a un 18 % de la oferta privada. La peor situación con respecto al nivel de adecuación entre el grado de envejecimiento y la cobertura en centros de día la presentan tres áreas de la provincia de Badajoz como son Campiña Sur, Suroeste y La Serena; y dos zonas de la provincia de Cáceres: Coria y Trujillo. Las zonas que ostentan una oferta aceptable en centros de día, pero sin embargo, la demanda es bastante elevada ya que todas registran un alto grado de envejecimiento son siete: Montehermoso, Plasencia, Sierra de San Pedro, Campo Arañuelo-Los Ibores y Miajadas-Las Villuercas. Las más habitadas se encuadran en el grupo de las que aún no sufren un fuerte envejecimiento demográfico y a la vez no presentan una oferta suficiente en los centros, nos referimos a Badajoz, Cáceres y Mérida. De nuevo queda patente como los territorios más poblados no presentan una oferta adecuada para cubrir las necesidades de las personas mayores en la atención en centros de día. En este grupo también se enmarcan municipios demográficamente muy dinámicos como es el caso de Tierra de Barros II, Llanos de Olivenza y Vegas Bajas-Sierra de Alburquerque. Son sólo dos zonas las que muestran las mejores condiciones de toda nuestra región, son Vegas Altas y Tierra de Barros I, ambas ubicadas en la provincia de Badajoz. Como propuesta se plantea reforzar la oferta de plazas en residencias sobre todo en las Zonas Sociosanitarias más envejecidas, que registran una cobertura residencial inferior a la media. Asimismo se propone incrementar ésta en aquellas áreas donde predomina la oferta privada, porque existe una posible demanda que no está siendo cubierta. Tras revisar el modelo actual de ubicación de residencias, queda de manifiesto que la Administración Central primero ha atendido a los territorios más envejecidos de nuestra región, que no son los más poblados, de ahí que exista ese desajuste entre la oferta pública y privada en todo el oeste de la provincia de Badajoz, demandando en la actualidad una mayor disponibilidad de plazas. Atender las necesidades de todos los ciudadanos mayores extremeños es todo un reto para la Administración Central después de la aplicación de la conocida comúnmente como Ley de Dependencia. Puesto que nuestra región está caracterizada por la dispersión de su población y el elevado número de municipios menores que recorren todo nuestro territorio. El gran desafío que se plantea no pasa por la necesidad de crear nuevas residencias geriátricas donde en un futuro cercano verán incrementadas sus tasas de ingresos debido al fuerte envejecimiento que padecen nuestros municipios, si no pasa por una revisión muy pormenorizada del índice de cobertura residencial, incrementado dicho índice en aquellas zonas donde sea deficitario. El propósito es claro que todos los ciudadanos tengan derecho a una vejez digna vivan en la ciudad o en un municipio rural de montaña BIBLIOGRAFÍA ABELLÁN GARCÍA, A. 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