Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancestrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida1 En las comunidades afroecuatorianas del Norte de Esmeraldas, las mujeres realizan siembras específicas en jardineras conocidas localmente como canoeras desde hace dos siglos. El objetivo es tener a la mano plantas para preservar la salud de la familia y dar buen sabor a las comidas. Partiendo de esta práctica sociocultural, nos preguntamos ¿es posible que las canoeras configuren un territorio con identidad propia tejido con los saberes de las mujeres como materia prima epistémica? Y si es así, ¿cabría la posibilidad de que la comunicación multiespecies sea un eje importante para la existencia de un territorio afrofemenino y sociodiverso? Así mismo, ¿sería plausible rastrear a través del estudio antropológico del cultivo de las canoeras, la influencia de una política no dicotómica para enfrentar problemáticas contemporáneas? El presente estudio aborda las respuestas que encontramos a estas inquietudes tras realizar trabajo de campo en las comunidades afroecuatorianas2 de Camarones y Telembí. Palabras clave: etnografía; territorios; género; afrodescendientes; relaciones multiespecie; herbolaria 1 El presente artículo es parte de una investigación ganadora de las Líneas de Fomento a la Investigación 2025 lanzadas por el Instituto Nacional del Patrimonio Cultural (INPC)/ This article is part of a research project that won the 2025 Research promotion of Líneas de Fomento by Instituto Nacional del Patrimonio Cultural (INPC). 2 A lo largo de este estudio utilizaremos indistintamente los términos Negro/s, afroecuatoriano/a, afrodescendiente para referirnos al etnónimo de las personas pertenecientes a las comunidades que así se autoadscriben. Si bien es cierto, en la academia existe todavía una discusión crítica sin cerrar con respecto a estos términos, en la zona de estudio son utilizados en el contexto de la dignidad, el empoderamiento y el autorespeto, siendo este uso el que tiene peso significativo en sus lugares de vida. Afroecuadorian Canaoeras: ancestral territories for local science, healing and the politics of life Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador INPC https://revistas.patrimoniocultural.gob.ec/ojs/index.php/INPC Periodicidad: semestral - continua Abstract Resumen In the Afro-Ecuadorian communities of Northern Esmeraldas, women have been planting specific crops in planters known locally as canoeras for two centuries and their objective is to have plants on hand to preserve the family’s health and give good flavor to meals. Based on this sociocultural practice, we ask: Is it possible for canoeras to configure a territory with its own identity, woven with women’s knowledge as epistemic raw material? And if so, could multispecies communication be an important axis for the existence of an Afro-feminine and sociodiverse territory? Likewise, would it be plausible to trace, through an ethnographic study of canoera cultivation, the influence of a non-dichotomous policy to address contemporary issues? This study addresses the responses we found to these concerns after conducting fieldwork in the Afro-Ecuadorian communities of Camarones and Telembí. Key words: ethnography; territories; gender; Afro-descendants; multispecies relations; herbalism Jeanneth Alexandra Yépez Montúfar Fundación Museos de la Ciudad
[email protected] INPC Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador, 09/2025-02/2025, vol. 3, nro.1, e14 https://doi.org/10.5281/zenodo.17682384
2 Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2025 Ubicación del estudio El presente trabajo aporta a la línea de investigación de los patrimonios inmateriales, a partir de una mirada crítica y usando una rigurosa metodología cuali-cuanti. El objetivo es demostrar que estos patrimonios hacen parte de construcciones socioculturales más amplias en las que el protagonismo de las mujeres afrodescendientes es fundamental. En la provincia de Esmeraldas, en el cantón Eloy Alfaro se encuentra uno de los enclaves ambientales más prolíficos del país, se trata del bosque lluvioso tropical o Chocó Biogeográfico, también conocido en algunos materiales históricos como selva occidental del Ecuador. En este cantón se encuentran los GADs parroquiales Atahualpa-Camarones y Telembí. El primero habitado por comunidades afrodescendientes y centros Chachi y el segundo únicamente por población afroecuatoriana. Los GADs mencionados, al igual que otros asentados a orillas del Río Cayapas, están influenciados por la presencia de dos grupos socioculturales que habitan estos territorios desde el siglo XVI (Rueda Novoa, 2001) y que actualmente conocemos como el pueblo afroecuatoriano y la nacionalidad chachi. Estudios interesados en las relaciones que mantienen ambos mundos, orientan sobre la existencia de una convivencia multifocal, un sentido plural (Yépez, 2011) que ha permitido el tránsito entre la preservación de valores y las prácticas esenciales para cada grupo, al mismo tiempo que les es posible compartir el bosque, el monte y las aguas como territorio en común. Esta característica particular que hace que la resolución de conflictos entre ambos grupos se resuelva gracias al tácito acuerdo de respeto y sutil distancia ante las profundas diferencias entre el mundo Negro y el mundo Chachi, ha hecho que la práctica de la siembra de canoeras se preserve como exclusiva de las mujeres afroecuatorianas, e influenció también nuestros criterios para escoger a las dos comunidades con las que se llegó a los acuerdos para la realización de este estudio, es decir, la de Camarones (Figura 1), adscrita a la población afrodescendiente dentro de la cabecera parroquial bicultural de Santa María del Cayapas y la comunidad afroecuatoriana de Telembí (Figura 2), también cabecera parroquial y cuyo territorio no está compartido con población chachi. La exuberancia del paisaje y la presencia constante del agua, hace de esta selva pluvial una muy rica en vida y recursos, sus lluvias oscilan entre los 500mm3 hasta superar los 10000mm3 anuales. Al estar dentro del Chocó Biogeográfico, estas comunidades pertenecen a uno de los hotspots más importantes del planeta y también a una de las zonas que mayor deforestación y presión ha sufrido debido a prácticas extractivistas desde el siglo XIX (Minda, 2002; 2012). El Chocó Biogeográfico ecuatoriano se ha identificado como una de las diez unidades más diversas del Neotrópico, por lo que es una microrregión en sí Figura 1 Mapa de Camarones. Nota. Censo Sociopolítico y de Saberes Ancestrales (IAEN, 2012).
3 Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancenstrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida. INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador Figura 2 Mapa de Telembí. Nota. Censo Sociopolítico y de Saberes Ancestrales (IAEN, 2012). Figura 3 Orillas del Río Cayapas. Nota. Foto archivo Canoeras Afroecuatorianas (2025).
4 Jeanneth Alexandra Yépez Montúfar Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2025 misma, caracterizada por albergar tanto al Bosque Húmedo Tropical como al Muy Húmedo Tropical. Se estima que aquí el número total de especies de flora llega alrededor de las 6300 (aproximadamente el 25% de la flora del Ecuador), de las cuales 1260 son probablemente endémicas. Así mismo, de las 1500 especies de aves reportadas en el país, 650 habitan en esta micro región (Minda, 2002; 2012). La abundancia de árboles como el sande, guayacán, caoba, cedro, guadaripo, balsa, amarillo, damagua y otros habitantes del bosque, lo vuelven rico en maderas finas, muchas de las cuales son usadas por las comunidades afroecuatorianas de Telembí y Camarones para construir sus casas a rivera del Río Cayapas. A partir de estos núcleos –en los que se concentra la actividad humanase irradia el contacto con el bosque, el monte y el agua. La selva y su riqueza en madera ha atraído una constante presión por los intereses de empresas madereras. Metodología aplicada La intención principal de este trabajo fue captar la práctica de la construcción de canoeras y cultivo de plantas, llevada a cabo desde hace doscientos años por las mujeres afroecuatorianas. Para ello se aplicó una metodología híbrida, que combinó estrategias exploratorias censales y etnografía con la finalidad de ofrecer interpretaciones antropológicas más amplias que nos permitan develar un fenómeno nuevo, es decir, la posible existencia de un territorio afrofemenino. Dialogando con el Censo Sociopolítico y de Saberes Ancestrales del 2012 (Yépez) -estudio censal con enfoque etnográficoconstatamos que el número de casas en el poblado de Telembí era de 89 y en Camarones de 45. En primer lugar, encontramos que esta cifra de casas no ha tenido variaciones significativas en cuanto a número, pero sí en cuanto a la configuración de las viviendas. Enfatizando que cambian su estructura conforme al crecimiento y expectativas de las nuevas generaciones, constatamos una tendencia a construir segundos pisos de bloque y cemento con techo de zinc y en general a reemplazar la madera por bloque y mortero. La principal motivación es que en ambos poblados han crecido las tiendas pequeñas en las que se venden abarrotes provenientes de Borbón, como arroz, azúcar, aceite, condimentos, gaseosas, agua y diversos detergentes para el lavado de la ropa. La inversión en la construcción de pequeños anexos de cemento y segundos pisos se complementa en ocasiones con la adquisición de neveras para mantener refrigeradas bebidas y carnes. Para aplicar lo que llamamos “Censo de seres vegetales habitantes en canoeras”, confirmamos que de 89 casas habitadas en Telembí, en 44 se siembran canoeras; mientras que, en Camarones, de 45 hogares habitados, se siembran canoeras en 281. También se constató que, en el cien por ciento de hogares, tanto en Camarones, como en Telembí, la influencia de las canoeras se extiende hacia las zonas aledañas de las casas, en los jardines o patios, y que la siembra de plantas en tachos2 abarca las zonas altas y bajas de los exteriores de las casas. Una vez que fueron ubicados los hogares en donde se practica la siembra en canoeras, se aplicó un modelo censal, que consistió en el diseño de dos formularios. El formulario A, en el que se captó información de los hogares en donde se siembran canoeras, para conocer cuantitativamente la influencia sociocultural de esta costumbre, así como para comprender las condiciones generales de las personas que cuidan estos cultivos y comprobar si efectivamente se trata de una praxis atribuible a las mujeres; y el formulario B, en el que se trató a cada canoera como si fuera el hogar de los seres vegetales que ahí se cultivan. Por ello se contaron cada una de las plantas sembradas para luego, con ayuda de un biólogo3 , determinar la diversidad de especies. El formulario también captó información sobre los usos 1 El número de canoeras sembradas puede variar a lo largo de los años. 2 Se conoce como tachos a recipientes reciclados, como por ejemplo baldes plástico, ollas, tarrinas o repositorios similares en donde las personas siembran plantas. 3 Agradecemos el desinteresado apoyo de Rodrigo Mena de la PUCE, en esta labor. Figura 4 Paisaje de Telembí con canoeras, tachos y jardines. Nota. Archivo Canoeras Afroecuatorianas (2025).
5 Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancenstrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida. INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador generales de estas matitas, determinando que se direccionan a dos específicos: la salud y la alimentación. La aplicación del levantamiento censal se realizó entre febrero y junio y contó con dos fases. La primera, para pilotaje y ajuste de los formularios e instrumentos para soportes fotográficos; y la segunda, en la que se afianzó la capacitación del equipo de recolectores de información. El levantamiento se aplicó de manera simultánea en Camarones y Telembí4. En cuanto a la fase etnográfica, se hicieron cuatro visitas de convivencia sociocultural en ambas comunidades durante los meses de abril, mayo, junio y julio. Los materiales de apoyo fueron el diario de campo y los registros fotográficos; adicionalmente se realizó la actividad “Canoeras Comunitarias”, con la intención de ofrecer sostenibilidad al proyecto de investigación, a través de la siembra de canoeras símbolo: la abuela, hecha con trozos de canoa; la madre, emplazada en caña guadúa; la nieta, en donde los niños y niñas sembraron su primera canoera. Se construyeron dos: una en la Unidad Educativa Fiscomisional Santa María del Cayapas y otra en la Unidad Educativa Leopoldo N. Chávez en Telembí5. . 4 El equipo de campo estuvo conformado por Camilo Arana, Dominga Medina, Joao Corozo, Sonia Caicedo, Félix Nazareno, Ana Ayoví y Pastora Jaramillo. Las capacitaciones estuvieron a cargo de Jeanneth Yépez con el apoyo de Felipe Escobar. Los registros fotográficos y audiovisuales especializados fueron realizados por la documentalista Katherine Noguera. Las ilustraciones utilizadas dentro de este texto y para materiales de devolución fueron creadas por el artista Mikelle Almeida. 5 Estos aportes cualitativos fueron aprovechados para la realización de materiales de devolución a las comunidades. Horizontes teóricos El encuentro multiespecies es, como ha sugerido Haraway, un dominio particularmente importante para cultivar una práctica ética. Es en su interior donde somos más claramente confrontados con lo que ella llama una “otredad significativa” (Haraway, 2017) […] en estos encuentros podemos no obstante encontrar maneras de ingresar a relaciones íntimas […] con esos otros que radicalmente no son nosotros […] y que tampoco son seres humanos. Es decir, no son seres simbólicos […] Como tales, nos fuerzan a encontrar nuevas maneras de escuchar; nos fuerzan a pensar más allá de nuestros mundos morales en maneras que pueden ayudarnos a imaginar y realizar mundos mejores y más justos. (Kohn, 2021, p.184) En el cantón Eloy Alfaro, los seres de los bosques, el monte y las aguas hacen parte de la vida cotidiana de la gente afroecuatoriana, quienes se encuentran inmersos en redes de relaciones que los comunican con estos mundos gracias a un legado intergeneracional con profundidad histórica, simbólica y sociocultural. Los abuelos y las abuelas, las madres, padres, tíos, tías y demás parentela forman una sociedad de gestores del pensamiento que activan modelos prácticos, éticos y críticos para enfrentar los desafíos contemporáneos que atraviesan sus comunidades. Esas posibilidades de gestar comprensiones a diferentes niveles de entendimiento con las múltiples especies y otredades políticas de la selva occidental, se traducen en habilidades rituales, musicales, dancísticas, de cuidado mutuo, de crecimiento socioeconómico y de construcción de futuro que marcan dinámicas que se juegan entre la tradición que se desea conservar, y los rasgos y materialidades de la modernidad que se escogen introducir como parte de los cambios en su devenir histórico. En este sentido y dentro de este colectivo de gestores del pensamiento afrodescendiente de valor intergeneracional, enfocamos lo que -desde una perspectiva durkheimianapodemos llamar “un estilo de pensamiento distintivo”. Es decir, una o unas formas interpretativas que le permiten a una unidad social hablarse a sí misma, de sí misma, constituyéndose en creadora de categorías específicas válidas (Douglas, 1998). Pensamos que esta manera de aprehender la configuración de una comunidad científica, calza muy bien para describir los saberes y conocimientos que las mujeres negras del norte de Esmeraldas han Figura 5 Canoeras comunitarias. Nota. Archivo Canoeras Afroecuatorianas (2025).
6 Jeanneth Alexandra Yépez Montúfar Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2025 conseguido organizar a lo largo de generaciones a través del cultivo en sus canoeras. Tomando como punto de partida la pedagogía lineal del método científico -que justifica la creación de este tipo de conocimiento a partir de la observación de un fenómeno, la formulación de preguntas o hipótesis, el análisis de los datos obtenidos, la formulación de conclusiones y la divulgación de la información obtenidano cabe duda que las canoeras emularían a un laboratorio silvestre, en donde a partir de su cultivo, las mujeres practicarían ciencia local para el avance de conocimientos sobre usos medicinales, y cultura del saber dar sabor, mediadas por las plantas que siembran. Puesto que la manera en que los resultados obtenidos de las experiencias en canoeras no son transmitidos de manera escrita, sino a través de una red de comunicación que combina el habla interespecie con la oralidad y la ritualidad, es evidente que la ciencia local practicada por las afroecuatorianas, dialoga también con el método fenomenológico. Porque la diversidad de momentos hermenéuticos, permiten captar la esencia y los significados fundamentales del fenómeno estudiado para, en este caso, ser resguardados y retransmitidos intergeneracionalmente (Yépez, 2011; 2018). En nuestra investigación aplicada a la profundización de las canoeras como modelo de cultivo -tanto en lo que se refiere a la siembra de plantas, cuanto en el florecimiento de relaciones multiespecie-, nos interesa ampliar la visión crítica hacia la existencia de una nueva capa territorial gestada desde las mujeres como portadoras dinámicas de categorías para la comprensión integral de sus comunidades en la época contemporánea. Para volver estos hallazgos plausibles para una reflexión antropológica simétrica, proponemos guiarnos por una brújula de inspiración Latouriana (Fig. 7) para -a la manera de un hilván teóricopermitirnos el encuentro con matices, nuevas inquietudes y perspectivas acaso inacabadas, pero no por ello menos valiosas, que hacen parte de los hallazgos de este trabajo. De acuerdo con nuestra lectura y aplicación de lo que se sintetiza en este gráfico, la experiencia de la comunicación interespecies no requiere ser cribada o “purificada” porque no se trabaja con los fenómenos a la manera de formas puras y completas sino como categorías con contenido significativo que irradian posibilidades. En este sentido, aquello que inicialmente es una dicotomía irresoluble: la naturaleza/cultura o el objeto/sujeto, puede ubicarse indistintamente en cualquier momento de la línea del “Trabajo de mediación”. En otras palabras, la función del pensamiento dicotómico es una de entre muchas posibilidades y no la hegemónica. Es por ello que, al no existir un muro cerrado entre la naturaleza y la cultura o entre el objeto y el sujeto, las posibilidades de mediación se transforman en comunicación, liberando al ejercicio de producción epistémica de la carga que la modernidad colocó para calificar y separar a los saberes del conocimiento (Latour, 2001; 2007). Nota. Archivo Canoeras Afroecuatorianas (2025). Figura 6 Canoeras comunitarias.
7 Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancenstrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida. INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador Por tanto, para la lectura e interpretación de resultados, así como para la construcción metodológica, en esta investigación asumimos desde un inicio que al haber trabajado con las mujeres afroecuatorianas de Camarones y Telembí, lo hemos hecho con quienes hacen ciencia local; con creadoras que aportan al tejido epistémico con categorías, experimentaciones, observaciones y ritualidades, capaces de sostener debates y decisiones sobre temáticas que atañen a sus comunidades, al país y al mundo. Desentendidos de la falseable obligatoriedad colonialista de justificar por qué sí o por qué no el cultivo de canoeras es ciencia local, desplazamos esa energía para el reconocimiento y enriquecimiento de nuevas categorías locales con plasticidad suficiente para aprehender el mosaico sociocultural, paisajístico, comunitario en el que hemos tenido la oportunidad de movernos. Nuestro intento ha sido dar a conocer de manera inteligible los ensamblajes multiespecie (Leal, 2025) con que las mujeres y su protagonismo epistémico tejen respuestas a los desafíos que viven día a día. Presentación de resultados Canoeras: territorios afrofemeninos, alternativos y multiespecies Para las mujeres afroecuatorianas que habitan las comunidades a la rivera del Cayapas, la construcción de sus canoeras responde a una modalidad de gestión de la tierra mediada por su experiencia como jefas de familia a lo largo de generaciones. Gracias a lo cual, ellas aportan al saber hacer de la vida comunitaria, moldeando el prestigio y las concepciones de lo valioso integradas en la cosmovisión del pueblo afrodescendiente. Al censar los hogares en donde hay canoeras, se constató que la jefatura de hogar femenina oscila entre el 50% al 82% y que quienes cultivan en canoeras encabezan sus familias. También que se trata de una responsabilidad con una muy significativa representatividad de las mujeres, por lo que este estudio a través de una metodología censal, ha comprobado que las canoeras, como territorio alternativo en construcción, le pertenece a las mujeres. Siguiendo esta línea de reflexión, conocemos que la estructura de pertenencia de la tierra en Camarones y Telembí, responde a estrategias de reconocimiento étnico en la que se han jugado cartas históricas asociadas a modelos organizacionales ancestrales y nuevos movimientos sociales. Es por ello que la zona de Camarones hace parte de la Comuna Río Santiago Cayapas, en tanto que Telembí lo es de la Comuna del mismo nombre. La configuración comunal de estos poblados se extiende hacia los montes y bosques e incluye la zona de influencia del Río Cayapas y sus esteros, dejando por fuera el bosque primario de la Reserva CotacachiCayapas, cuyos territorios son responsabilidad de la nacionalidad Chachi. Desde el punto de vista geopolítico que comparten el Estado y las organizaciones sociopolíticas afroecuatorianas de la selva occidental, una Comuna está conformada por las numerosas comunidades que se van asentado a rivera del río y que a su Figura 7 Diagrama crítico del funcionamiento del pensamiento dicotómico. Nota. Tomado de ‘‘Nunca fuimos modernos’’ (Latour, 2007, p. 117).
8 Jeanneth Alexandra Yépez Montúfar Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2025 Figura 8 Gráfica de barras sobre el género de las científicas locales de las comunidades de Telembí y Camarones. Nota. Censo Canoeras Afroecuatorianas (2025). Figura 9 Gráfica del total de Jefaturas de Hogar. Nota. Censo Canoeras Afroecuatorianas (2025).
9 Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancenstrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida. INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador vez están delimitadas como Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs) parroquiales. Desde el punto de vista de la tradición -visión que se encuentra en constante disputa con los intereses estatales y transnacionales asociados al capitalismo extractivista-, todas las Comunas y comunidades se unen en el Gran Palenque del Norte de Esmeraldas, cuyo territorio abarca a los Ríos Santiago, Onzole y Cayapas. Esta poderosa constitución del territorio afrodescendiente en el Ecuador ha nutrido en gran medida el paradigma de la protección de los derechos fundamentales de entes naturales, introduciendo las prácticas de la comunicación multiespecie como una forma plausible de incorporar la voz de montes, bosques, ríos y sus habitantes más-que-humanos, al conjunto de los sujetos políticos6 (Yépez, 2011, 2018; Leal, 2025). Hasta aquí, la pertenencia territorial e identidad de Camarones y Telembí al pueblo afroecuatoriano no nos deja dudas. Sin embargo, al interior de este mismo territorio, existe una tensión poco visible. ¿Qué sucede con las mujeres y su saber-hacer comunitario en un contexto de desigualdad en cuanto a la propiedad de colinos, canteros7 y casas en el poblado? ¿De qué manera las canoeras configuran un espacio que puede ser considerado como territorio afrofemenino y qué características lo identifican como tal? Tipos de canoeras y nuevas territorialidades En Camarones y Telembí la construcción de las canoeras sigue la línea histórica de sus tradiciones, junto a las casas -ya sea las que se ubican al interior del poblado o las que se encuentran a la orilla del ríose hunden en la tierra cuatro pilotes de madera o de caña guadúa, de tal manera que puedan soportar una canoa pequeña o un trozo de canoa grande. Las canoas escogidas son aquellas de buena madera que dejaron de servir para transportarse en el río debido a su desgaste natural. Las canoeras hechas con canoas se consideran las más tradicionales y son las que ofrecen su nombre a este modelo de cultivo. En Telembí, poblado muy nombrado por mantener antiguas tradiciones del pueblo Negro, es posible encontrarlas todavía, imprimiendo en el paisaje la visión onírica de canoas navegando también sobre la tierra. 6 Como señala el antropólogo jurídico Rodrigo Llanes (2023), “puede resultar extraño que un río o una montaña tengan personalidad jurídica, pero recordemos que otras entidades no humanas, como las empresas y los buques también poseen dicho estatus legal” (Leal, 2025, p. 6). 7 Los colinos son espacios que se encuentran fuera del poblado y en los que se siembran principalmente verde, frutales diversos, coco y cacao; el cantero es un espacio dedicado exclusivamente a la siembra de caña de azúcar. Figura 10 Canoera montada sobre canoa. Nota. Archivo Canoeras Afroecuatorianas 2025. Además de este prototipo, existe la canoera cuadrada elaborada con caña guadúa y que puede ser de uno o dos pisos. Es la preferida en Camarones, poblado en el que también se construyen canoeras directamente al piso. Las canoeras de caña guadúa son consideradas las “embajadoras” de esta forma de siembra, ya que por su versatilidad se han incluido en capacitaciones y programas de formación impulsados desde las unidades educativas de diversos GADs, con el apoyo de ONGs y la Prefectura de Esmeraldas8. También en Camarones el ingenio ha llevado a reciclar antiguos refrigeradores y congeladores dañados para montar canoeras, auténticas metáforas de las ontologías divergentes y resignificaciones paisajísticas de la modernidad. El traslado de los pilotes y la montada de la canoera -del modelo que fuerees un trabajo muy duro, por lo que las mujeres se ayudan entre sí o piden apoyo a la parentela o vecindad masculina. Cuando esta ayuda no se consigue fácilmente, las mujeres optan por delimitar el espacio de la canoera sobre la tierra, lo que es posible solamente en suelos planos. 8 Mención aparte merece el trabajo del capacitador local Ramiro Corozo y del profesor Camilo Arana, quienes mantienen la sostenibilidad de estas iniciativas.
16 Jeanneth Alexandra Yépez Montúfar Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2025 dolor, empacho o tumoración, experimentaban con posologías personalizadas para ayudar a la persona enferma, el alivio de las personas venía y con él la fama de la planta y la consiguiente transmisión entre mujeres de sus descubrimientos. Este ejemplo ilustra con claridad el trabajo de la mediación comunicativa en el fenómeno de las relaciones interespecie entre seres más-que-humanos y los humanos. Las mujeres saben cómo piensan sus plantas y no necesitan justificar esta relación como si se tratara de una producción simbólica o de un evento inverosímil. El fenómeno es real, tiene densidad histórica y existencia en varias generaciones en el pasado y una proyección de futuro. Las semillas viajeras que, como la dulcamara, vienen del exterior, son acogidas en el micro-cosmos de las canoeras junto a las plantas abuelas. Esta forma de categorizar las relaciones y la vida que sucede entre los seres vegetales de la canoera, configura el modelo de transmisión de conocimientos; una narrativa sensible a la vida desde la cual las mujeres aportan a la trama con los hilos de la episteme femenina que junto a los de la cultura local, forman el particular tejido social que vibra en el norte de Esmeraldas. Con el pasar de las generaciones las hierbitas se han unido a las memorias sensoriales, al buen gusto y al sabor de las comidas afroecuatorianas. Al decir sabores y saberes, hablamos de la convivencia multiespecie que mantiene unidas a las mujeres con sus hierbitas y sus canoeras. Dar sabor a las comidas es también preservar la salud de la familia. Es por ello que la cebolla de mata y la familia Lamiaceae a la que pertenecen la chillangua, todos los tipos de oréganos de Camarones y Telembí y la albahaca, son plantas abuelas. Han coexistido desde hace generaciones dando sazón a los tapados de carne de monte, de res, de cerdo, pescado, raya, camarón de río, así como a las sopas de tortuga o pescado. Estas comidas complementadas con verde, son la dieta principal del pueblo Negro del norte de Esmeraldas. Las principales plantas viajeras en 2025 encontradas en nuestro censo de seres vegetales, fueron la albahaca colombiana o albahaca blanca y la cúrcuma. La primera llegó gracias a los viajes para visitar parentela en la zona de Buenaventura y la segunda tiene una historia similar a la de la dulcamara. Se la considera citadina, ya que se incorporó a las canoeras por ser la planta de moda en las casas en las que trabajan las mujeres de Telembí y Camarones. Junto a las hierbitas de sazón están también plantas de ensalada como el tomate y el pepino. La noción de plantas viajeras dialoga muy bien con la categoría de especies exóticas y especies nativas, encontrando que esta dicotomía se flexibiliza gracias a la hospitalidad que brindan las canoeras, en donde, con el pasar de las generaciones, las plantas exóticas se vuelven parte de la comunidad. Curar a las personas es cuidarlas y por ello las plantas de las canoeras tienen habitantes medicinales. En este Nota. Censo Canoeras Afroecuatorianas 2025. Gráfico realizado por la autora. Figura 20 Plantas más sembradas en Telembí.
17 Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancenstrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida. INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador territorio afrofemenino, el conocimiento sobre los males que el médico no cura tiene un papel fundamental, aquí se elaboran los hilos en los que los matices de la ritualidad son protagónicos. El llantén, diescansel, menta guasca, chivo, espíritu santo se utilizan para la curación del espanto seco o de agua, mal de ojo y colerín, estos males han convivido junto a la gente de las comunidades a la manera de un colectivo híbrido, en el que los más-que-humanos, los humanos y los seres espirituales comparten hablas interpescies. No se trata solamente de la producción de capas simbólicas de entendimiento sino de realidades aprehensibles y materializables culturalmente en prácticas útiles y eficaces. Paisajes cosmopolíticos Las canoeras como territorios afrofemeninos, extienden su influencia fronteriza hacia otros dos espacios experimentales: los tachos y los jardines aledaños a las casas. Siguiendo la misma práctica de construcción de lo valioso, vivenciada por la comunidad epistémica de científicas locales, los recetarios para curar todo tipo de males contienen las pautas de su cosmovisión. Los tachos son una extensión del paisaje/ territorio de las canoeras, las especies que se siembran son similares. También hay plantas nativas y viajeras que pueblan los espacios altos de las casas, los balcones y sitios aledaños; a diferencia de las canoeras, los tachos son un modo intuitivo de siembra que también se observa en la zona chachi aledaña a Camarones. Antes de la llegada del plástico al río Cayapas, en lugar de tachos se utilizaban mates y utensillos de cocina envejecidos para sembrar plántulas y las canoeras elaboradas en canoas eran más numerosas. El paisaje que ofrecen los jardines está lleno de belleza y fragancia, estos no son podados para ser ornamentales, se aprecia su vitalidad silvestre que los vuelve nodos multiespecie. Aunque este estudio no se encargó del tema de los polinizadores, en los poblados las científicas locales son conscientes de la gran cantidad de pájaros, quindes e insectos que se alimentan de las flores y frutos de este ecosistema multiespecies. Canoeras, tachos y jardines son el paisaje de encuentro de saberes y memorias que las abuelas transmiten a sus hijas y ellas a las nietas de aquellas. Los lazos intergeneracionales son el vehículo por excelencia de la materia prima epistémica, las nietas conocen lo que sus madres y abuelas saben y cuando tengan sus hijas les contarán y practicarán juntas, hablarán de nuevas semillas viajeras, seguirán sazonando con chillangua y chirarán, nombrarán a las plantas con metáforas únicas: lengua de suegra, dame dinero, chivo, espíritu santo, gallinaza, alimentarán narrativas que seguirán alimentando el significado de la tradición como un soporte con raíces en la historia y la oralidad, y al mismo tiempo continuarán innovando, viajando y enfrentando el presente, como sucedió durante el COVID-19: Acá en Telembí no hubo casos de COVID. Pero cuando a alguien le asomaban síntomas de alguna gripe fuerte nosotros le hacíamos los bajos (vaporizaciones con plantas) a base de la plantita del mentolillo. También se hacía limonada y se usaba mucho las tomas con hoja de guanábana (Entrevista 12, comunicación personal, 18 de julio de 2025). Nota. Archivo Canoeras Afroecuatorianas 2025. Testimonios como este fueron recogidos por decenas entre nuestras científicas locales, quienes no solamente nutren el paisaje territorial con sus saberes, sino que contribuyen al cuidado de la salud de bebés, jóvenes y ancianos, al estar enteradas de las necesidades de las distintas generaciones. Para ellas el cuidado de los abuelos y abuelas significa el conocimiento de la vida propia. Por ello, el paisaje medicinal que entre canoeras, tachos y jardines sobrepasan los 5000 seres vegetales, implica el cultivo de plantas, pero también de un Figura 21 Hierba luisa sembrada en tacho.
18 Jeanneth Alexandra Yépez Montúfar Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2025 futuro. Las científicas locales son las responsables de esta resignificación constante y de sostener el poder transformador de la autoeducación no formal, en un país que históricamente les ha negado el pleno acceso a varios derechos básicos al haber puesto el Estado al servicio del extractivismo y de la continuación sistemática del racismo estructural. Las políticas de la vida y la ética contrahegemónica afrofemenina Son las once de la noche y en la escalinata principal de Telembí, la que da a la glorieta se escuchan las voces, “llegó el muerto, llegó el muerto”. En una canoa alquilada el ataúd de un joven hombre de 26 años de edad cumplía la parte final de su travesía. Ser enterrado en su pueblo natal fue la volutad de toda su familia. Significaba el regreso al hogar y la oportunidad de que la tragedia de su sucidio no estancara su espíritu (Entrada Nro. 18, diario de campo, 23 de mayo de 2025). Cantar alabados para quienes fallecen siendo mayores de edad y chigualos para las infancias es una costumbre centenaria en el Norte de Esmeraldas. Su permanencia en el tiempo fortalece las raíces de la tradición e identidad afroecuatoriana pues se nutre de materiales simbólicos, oníricos y poéticos tejidos en el inconsciente colectivo; sin embargo, las tradiciones son capaces de mantenerse, no solamente por aquello que puede permanecer sino también por lo que ayudan a innovar y a resignificar. Durante los espacios de conversación a profundidad mantenidos con las científicas locales cuidadoras de canoeras, surgió un rasgo particular que, en comparación con estancias en este mismo territorio en años anteriores (Yépez, 2011; 2018), resonó de manera diferente. En los últimos tres años, han aumentado los alabados para hombres jóvenes que se suicidan o que quedan atrapados en relaciones con pandillas vinculadas al narcotráfico en las ciudades de Esmeraldas y Guayaquil, principalmente, y también en poblados de la Amazonia en donde varias familias del Norte de Esmeraldas se han asentado en busca de empleo. Varios de ellos dejaron cartas o mensajes en redes sociales antes de quitarse la vida y no llegaron a cumplir 36 años. Pese a que nuestros diálogos no estaban direccionados a hablar del tema, la violencia era una narrativa presente: sobrinos, hermanos, jóvenes padres de familia, son una preocupación actual por la suerte que pueden correr. La movilidad estacional de hombres y mujeres de Telembí, Camarones y demás comunidades de rivera de río, es un rasgo común que repuntó desde las últimas décadas del siglo XX. pero que ahora tiene otra connotación: la inseguridad laboral debido al fortalecimiento del crimen organizado y de sus repertorios de reclutamiento de trabajadores jóvenes, preferentemente en situación de dificultad económica. Según uno de los relatos recogidos, “mi sobrino comenzó en un trabajo que le ofrecían como guardia de seguridad. Después resultó que no era ese el trabajo y luego tuvo miedo de salirse porque le amenazaron con hacer daño a su familia. Antes de quitarse la vida me llamó y me dijo que esa era su única salida” (Entrevista 8, comunicación personal, 20 de mayo de 2025). En los camposantos de Telembí y Camarones están las evidencias de esta nueva realidad; tumbas de hombres jóvenes, cuyas causas de muerte en los últimos tres años han sido suicidio, acuchillamiento o encuentros violentos con armas de fuego, ocurridos fuera de estos territorios. Pero, ¿por qué este tipo de violencia no llega a las comunidades como Telembí o Camarones? Algunas respuestas se encuentran en el valor sociocultural que tienen estos poblados para los jóvenes que salen a las ciudades, sus lugares de origen son su hogar y el lugar asignado simbólica y territorialmente a las madres y al vínculo femenino de su historia de vida. Otro filón de análisis es el que nos muestran los datos de nuestra investigación, según la cual las relaciones multiespecie entre las mujeres y sus canoeras leídas como territorio afrofemenino, proyectan un modelo de organización social en el que la cooperación interespecie es un acto político que asegura la supervivencia económica integral. Enraizar la resolución de conflictos como una práctica que reitera la fortaleza de la parentela, no es solamente reforzar una tradición, es trasladar el poder del saber hablar con otras especies a la mesa de negociaciones junto a los valores espirituales, haciendo de la construcción de lo valioso un derecho al que se accede a través de la alimentación con gratitud; de la participación en la hospitalidad del alma que brinda los alabados, chigualos y en general todo el soporte ritual del calendario religioso del pueblo Negro. Esta política de la chillangua y chirarán, -plantas infaltables en las canoeras, tachos y jardinesse transforma en vehículo sensorial, en episteme viva que teje el punto de vista de las mujeres: lo que ellas pueden decir y dicen sobre sí mismas, sobre el lugar de la tradición y de sus aportes que son tangibles como aquel territorio intermedio entre el dosel y el nivel del río que han construido y poderoso al influir en su realidad sociocultural.
19 Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancenstrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida. INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador Al relacionarse con las plantas y el territorio, al decir “punto de vista afrofemenino”, hablamos de una forma de categorizar el mundo que no requiere justificar, la absoluta otredad del mundo espiritual o de las especies distintas a la humana, sino que hace de esta dicotomía frente a lo humano una parte de la reflexión. Entre las científicas locales de Telembí y Camarones, la realidad es un tejido flexible que puede ir en distintas direcciones, cuando se conecta con el cuidado de las plantas; cuando se asimilan y disciernen innovaciones para mejorar su crecimiento; cuando la canoera es hogar de plantas viajeras y plantas abuelas, se pone en juego el músculo epistémico. La memoria -que para nada opera como un registro lineal y cerradohumaniza con su juego interpretativo aquel conocimiento que se preserva y se transmite a través de los vasos comunicantes que son las abuelas para sus hijas y para sus nietas. Lo que se transmite se caracteriza por exponer el continuum vida/muerte/vida, donde la muerte ofrece posibilidades éticas que liberan las almas de los difuntos a través de los alabados y la comensalidad; es decir, a través de una política ritual gracias a la cual los vivos se responsabilizan de su territorio y de la pervivencia futura de sus comunidades. Canoeras comunitarias, futuro y protagonismo afrofemenino Durante el caminar por Telembí y Camarones observamos los matices del punto de vista de las mujeres afrodescendientes aplicadas a su cotidianidad. Las mujeres siguen teniendo hijos en el rango etario de los 15 años y van a tener partos -en mayor o menor medidahasta que se termine su vida fértil; si bien es cierto, son conocedoras de métodos propios de la herbolaria y la ritualidad, así como de saberes médicos básicos sobre anticoncepción e interrupción de embarazos, sus decisiones en cuanto a la maternidad guardan relación con la confianza que tienen en sus lazos comunitarios. Un bebé -un morito o morita10 - es recibido con enorme amor y nace en una hamaca metafórica tejida por los brazos de abuelas, bisabuelas, tías, primas, hermanas, vecinas y parentela en general; los niños y niñas, los renacientes, son alimentados con esa “sangre de chillangua y chirarán” a través de la cual su cultura llega a sus venas, a sus células, a su proceso de humanización que nace ya territorializado y con sentido de pertenencia, pero llegan también a un país, a un mundo en el que la gente Negra todavía es estigmatizada y racializada. Ven la luz en un Estado que ignora sistemáticamente los derechos de las especies humanas y más-que-humanas 10 Apelativo cariñoso para los niños desde los 0 hasta los 3 años de edad. de la selva occidental y que se hace presente con fuerza cuando se trata de extraer, explotar y arrasar sin ningún sentido con la vida de los bosques. La política del ciclo de la vida/muerte/vida hace conciencia de esta realidad. El horizonte sociocultural alimentado por la episteme afrodescendiente no se limita al fortalecimiento simbólico, sino que lo amplifica para crear narrativas en las que se valora el protagonismo afrofemenino en la defensa de los derechos supraterritoriales de las aguas, los montes, los árboles y todos sus seres. Quienes levantan canoeras en el presente son las abuelas y las jóvenes que construyen un futuro. Como lo han demostrado los datos del censo de seres vegetales habitantes en canoeras que presentamos en acápites precedentes, la cantidad de conocimientos aprovechables generados por sus cuidadoras, las transforman en valiosos repositorios de la ciencia local en red. A sabiendas de que la educación formal desconoce el protagonismo de las científicas locales, nuestro proyecto impulsó la construcción de dos conjuntos de canoeras símbolo: la abuela, la madre y la nieta; el primer grupo se encuentra en la Unidad Educativa Fiscomisional Santa María del Cayapas y el segundo en la Unidad Educativa Leopoldo N. Chávez de Telembí. La siembra inaugural, propició el reconocimiento de las científicas locales, quienes transmitieron sus conocimientos a niños y niñas que sembraron su primera canoera. Nuestro objetivo a mediano y largo plazo es unir la red de científicas locales a la de los docentes de ambos poblados. Para este fin, además de las canoeras símbolo, nuestra investigación generó un kit educomunicativo -formado por un video, una infografía modelo (Figura 15) y un conjunto de láminas - apto para ser utilizado por los/las docentes locales en las clases de ciencias naturales de los estudios primarios y en las de ciencias ambientales del bachillerato; también puede ser aplicado por docentes del país en general, que deseen poner en valor las prácticas socioculturales de estas comunidades y darlas a conocer en sus clases. Las canoeras configuran un territorio afrofemenino en el norte de Esmeraldas, no mediado por el mercado, que revela su propia organización sociodiversa y multiespecie. El reconocimiento de la existencia de este modelo territorial abre el debate sobre la protección especial vinculada a los derechos de la naturaleza que merece este espacio que ha demostrado ser distinto al del bosque, su dosel y al que se encuentra a nivel del río. Es diferente también de los colinos, los cultivos agrícolas y los canteros.
20 Jeanneth Alexandra Yépez Montúfar Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2025 Si bien es cierto en este estudio nos acercamos a las mujeres de apenas dos comunidades, la realidad es que el mundo femenino de todo el sistema fluvial de los ríos Cayapas, Onzole y Santiago participan de esta red que además de significativa, es gigantesca. Si tomamos en cuenta que el censo de seres vegetales que habitan en canoeras se realizó en apenas dos comunidades, descubriéndose una diversidad de 74 especies y alrededor de 5000 plantas sembradas en el paisaje compuesto por canoeras, tachos y jardines, ¿cuál no será la diversidad y extensión del territorio afrofemenino proyectado en todo el sistema de comunidades del pueblo afroecuatoriano? La metodología con propósito participativo y con enfoque hacia el protagonismo de pueblos y nacionalidades, demuestra que la confluencia de ciencia, política y tradiciones es posible y nos permite imaginar y concretar pragmáticamente futuros posibles. En ellos los derechos de los seres humanos y más-que-humanos dialogan para -desde las localidadescontribuir a problemáticas nacionales y planetarias como el calentamiento global; la recuperación de una cultura de paz no securitaria ni armamentista; el avistamiento de la salud integral; el cierre de la brecha de género; la desestructuración del racismo y el abrazo de la educación pública con calidad en todos los niveles como el justo acceso al derecho a un futuro en las mejores condiciones posibles. Fecha de recepción: 29 de septiembre de 2025 Fecha de aceptación: 5 de noviembre de 2025 Figura 22 Consolidando las canoeras comunitarias. Nota. Censo Canoeras Afroecuatorianas 2025.
21 Canoeras Afroecuatorianas: territorios ancenstrales para la ciencia local, la sanación y la política de la vida. INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador Referencias Bibliográficas Briceño, G. (2023). Ecología. Conceptos y aplicaciones para Latinoamérica. Alpha Editorial. Douglas, M. (1998). Estilos de pensar. Ensayos críticos sobre el buen gusto. Gedisa. https://archive.org/details/ douglas-mary.-estilos-de-pensar.-ensayos-criticossobre-el-buen-gusto-ocr-1998 Kohn, E. (2021). Cómo piensan los bosques. Abya-Yala. Latour, B. (2001). La esperanza de Pandora, ensayos sobre la realidad de los estudios de ciencia (T. Fernández, Trad., 1era. ed.). Gedisa. Latour, B. (2007). Nunca fuimos modernos. Ensayo de antropología simétrica. Siglo XXI Editores. https:// monoskop.org/images/f/fb/Latour_Bruno_Nunca_ fuimos_modernos_Ensayo_de_antropologia_simetrica. pdf Leal, D. (2025). El paisaje vivo del río Magpie/ Muteshekai Shipu: Una etnografía audiovisual y multimodal [Tesis para obtener el título de Maestría de Investigación en Antropología Visual]. FLACSO. Minda Batallas, P. (2002). Identidad y conflicto: la lucha por la tierra en la zona norte de la provincia de Esmeraldas. Abya-Yala. https://digitalrepository.unm.edu/abya_ yala/500/ Minda Batallas, P. (2012). La deforestación en el norte de Esmeraldas: los actores y sus prácticas. Abya-Yala/UPS. http://dspace.ups.edu.ec/handle/123456789/5597 Rueda Novoa, R. (2001). Zambaje y autonomía: historia de la gente negra de la provincia de Esmeraldas, siglos XVIXVIII. Taller de Estudios Históricos. Yépez Montúfar, J. (2007). [Base de datos cualitativa no publicada]. Archivos Atlas.Ti Yépez Montúfar, J. (2011). El sentido plural: relaciones entre los pueblos Chachi y Negro del norte de Esmeraldas. Flacso. Abya-Yala. http://hdl.handle.net/10469/20651 Yépez Montúfar, J. (2013a). Censo Sociopolítico y de Saberes Ancestrales. Telembí. Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN). Yépez Montúfar, J. (2013b). Censo Sociopolítico y de Saberes Ancestrales. Santa María. Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN). Yépez Montúfar, J. (2018). O valor do ser: Modos de produção e formas de moralidade na floresta Chachi e Negra (Esmeraldas, Ecuador Equador) [Tesis para obtener el título de Doctora en Antropología Social en la Universidad Federal de Río de Janeiro]. Repositorio Institucional MinervaUniversidad Federal do Rio de Janeiro. https://jpoantropologia.com.br/wpcontent/uploads/2024/05/Tese-Jeanneth-Yepez.pdf