La Cantabria del exilio: una emigración olvidada (1936-1975)
Abstract
La corriente migratoria producida por la Guerra Civil Española, forzosa y, durante largo tiempo, olvidada se fue improvisando al ritmo que marcaron los acontecimientos de la propia guerra y, posteriormente, de la II Guerra Mundial y la situación política que de ella derivó.
Full text
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BiBlioteca Básica la cantaBria del exilio: Una eMiGraciÓn olVidada (1936-1975) Consuelo Soldevilla Oria UNIVERSIDAD DE CANTABRIA ASAMBLEA REGIONAL DE CANTABRIA
Diseño de cubierta: Xesús Vázquez Digitalización: emeaov © Consuelo Soldevilla Oria, © Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cantabria © Asamblea Regional de Cultura ISBN: 84-8102-205-5 D.L: SA -731-98 Imprime: Gráficas Calima, S.A. soldevilla oria, consuelo La Cantabria del exilio : una emigración olvidada, (1936-1975) / Consuelo Soldevilla Oria. -- Santander : Universidad de Cantabria : Asamblea Regional de Cantabria, 1998 (Biblioteca Básica Universidad de Cantabria) ISBN 84-8102-205-5 1. Exiliados - España - Cantabria - S. XX 2. Cantabria (España) - Historia - S. XX I. TITULO II. SERIE 325.254.4:32(460.13) “1936/1975” 946.013 “1936/1975”
… el largo y uno y otra vez iniciado viaje del niño que fui en los trenes, los trenes, los trenes… toda esa serie de viajes circulares, entrecruzados, repetidos, de una ciudad a otra, de Francia a Bélgica, de Bélgica a Francia… y luego pasada la mar, a Santo Domingo y Cuba y México… lo perdidos que estábamos en el mundo y (como más tarde supe) también en la Historia… José de la Colina A todos los que ayudaron a contar esta historia
Índice PRESENTACIÓN .......................................................................... INTRODUCCIÓN .......................................................................... Estado de la cuestión ...................................................................... Presentación del trabajo: fuentes y metodología ............................ La emigración del silencio.............................................................. I. EVOLUCIÓN Y FASES DE UNA EMIGRACIÓN DE GUERRA 1. Caída del Frente Norte y evacuación de Santander................ 2. Llegada y acogida en Francia: primera escala del exilio y de tránsito hacia Cataluña............................................................ 3. El gran éxodo del final de la guerra: evacuación desde Cataluña y Levante ................................................................ 4. Participación de Cantabria en el exilio español...................... II. LA SUPERVIVENCIA DE UNA ETAPA MIGRATORIA DE TRANSICIÓN............................................................................ 1. Francia: Luces y sombras de un destino forzoso e incierto 2. Consecuencias del nuevo estado de guerra: cántabros en los campos de concentración alemanes ...................................... 3. Situación de los refugiados en Africa del Norte: la explotación de una mano de obra barata............................................ III. LA SALIDA HACIA AMÉRICA: LA SUERTE DE UNOS POCOS...................................................................................... 1. La política de evacuación: una oportunidad perdida ............ 2. Camino de las américas: cántabros incluidos en las expediciones colectivas.................................................................... 3. Un cruel desengaño: refugiados en la República Dominicana 5 9 14 18 19 23 27 53 61 66 75 76 95 97 107 108 117 136
IV. EL COMIENZO DE UNA NUEVA VIDA: ADAPTACIÓN E INSERCIÓN DE LOS EXILIADOS A OTRA REALIDAD .. 1. Una diferente atmósfera de acogida: luchas y problemas de una emigración política .......................................................... 2. Caracterización del colectivo exiliado cántabro.................... 3. La incorporación al mundo laboral: México. El encuentro de un destino tradicional ............................................................ 4. La acogida en otros destinos americanos ............................ 5. Los refugiados en la sociedad francesa: supervivencia y acomodación................................................................................ CONCLUSIONES .......................................................................... ANEXOS ........................................................................................ I. Elecciones. Febrero 1936. Resultados provinciales por candidaturas. .................................................................................... II. Número de refugiados afiliados a los partidos políticos españoles existentes en Francia. .................................................. III. Montañeses muertos en el campo de concentración de Mauthausen........................................................................... IV. Acuerdo del convenio entre la policía alemana y española (1938). .................................................................................. V. Asistencia Social a los refugiados españoles del Ministerio de Emigración de la República española en Francia, 1948. ...... REFERENCIAS: FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA (*) .................. ABREVIATURAS .......................................................................... ÍNDICE DE CUADROS Y MAPAS .............................................. ÍNDICE ONOMÁSTICO................................................................ (*) Las citas bibliográficas se insertan en el texto con la referencia del apellido del autor, seguido del año de publicación y página de la obra en que aparece la cita. 147 148 153 164 190 198 221 225 225 226 228 230 235 237 267 269 271
PresentaciÓn En las líneas introductorias de otro libro de la misma autora, decía que el exilio político de los montañeses como consecuencia de la guerra civil de 1936 a 1939 era un tema tan superficialmente conocido como mal estudiado hasta la tesis doctoral de Consuelo Soldevilla. Comentaba que, después, había sido objeto de nuevas investigaciones de la Dra. Soldevilla, “quien prepara dos libros: Uno, sobre el exilio político español en el conjunto del período contemporáneo. Otro, sobre la emigración política de montañeses desde 1936”. Puedo dar fe de que la autora no ha dejado de trabajar de una manera sostenida y el libro sobre el exilio español en los siglos XIX y XX está en fase de elaboración y pronto verá la luz. La otra parte de la “promesa” es el volumen que el lector tiene en sus manos. Con ocasión del prólogo que acabo de citar ya me extendí sobre las magníficas condiciones personales e intelectuales de Consuelo Soldevilla para la investigación histórica. Este libro lo confirma. Es más, los dos años pasados han supuesto un notable escalón en su madurez profesional. Por razones que no hacen al caso, la profesora Soldevilla se ha tenido que hacer cargo de variadas asignaturas del plan de estudios de historia en nuestra Facultad. Sin duda, esta circunstancia la ha obligado a hacer un esfuerzo en aspectos tan diversos como estadística, metodología o historia del Mundo Actual (que, por cierto, es el tiempo de que trata este libro sobre el exilio) o el resultado de su propia investigación a través de los cursos de doctorado y seminarios. El buen hacer en la investigación, por lejano que parezca de la buena docencia universitaria, es siempre beneficioso para ambas. De una u otra forma, se refleja en la exposición de una asignatura, si no directamente por-
4 La Región, 16 de junio de 1936 5 Estos cursos organizados por la Junta Central de Acción Católica impartían en julio un curso fundamental en el que se incluía una sección femenina y tres secciones universitarias: filosofía, medicina y periodismo. En el mes de agosto se impartía un curso fundamental y seis universitarios: teología, sociología, derecho, humanidades, historia y pedagogía. (La voz de Cantabria, 20 junio 1936). 6 La Voz de Cantabria, 7 de julio de 1936. No obstante, a pesar de la situación inquietante en que vive el país, el 16 de junio el Presidente de la República, Azaña, acompañado de su secretario particular, el montañés, teniente coronel de artillería, Hernández Sarabia, llega a Santander para visitar “Villa Piquío”, que la familia Meade había cedido para su veraneo del 15 de julio al 15 de setiembre4. “....vamos a tener un veraneo que excuso decirte. Largo Caballero dicen que viene a Villa Mercedes, enfrente de San Roque....también el Presidente de la República y se habla que se quedará en la casa de los Meade. Estos señores la tienen alquilada a un médico izquierdista de Valdecilla, Aguilar, y éste se la ha ofrecido....Ayer entró en el Tenis Azaña y algunas de nuestras amigas están que chutan porque no nos salimos, la invalible de Chufa jugando al tenis con un oficial de la escolta presidencial, vivir para ver...” (APGC/Leg. 59). La ciudad se anima con el comienzo de la temporada estival. El trasatlántico “Méxique” entra en puerto en su ruta hacia América. El alcalde de la ciudad, Sr. Castillo, recibe, el siete de julio, al Ex-Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, quien, acompañado de su familia, pasará la noche en el Hotel México para embarcar al día siguiente en el buque “Caribia” que les trasladará a Hamburgo y otras capitales del norte de Europa. Los cursos de verano comienzan según lo previsto. Los del Colegio Cántabro de Santander5, en los primeros días del mes de julio. El día siete, y sin ninguna formalidad oficial previa, se inician las clases de la Universidad Internacional, dado que la sesión inaugural quedaba aplazada hasta que estuviese en la ciudad el Presidente de la República6. El día quince llega el Rector de la Universidad Internacional, Blas Cabrera, procedente de Ginebra. En estos días, otros muchos veraneantes importantes comienzan sus vacaciones en la ciudad y provincia. El diecisiete el diario “La Región” asegura la llegada a Santander del Presidente Azaña para sus 12 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
7 La Voz de Cantabria, 17 de julio de 1936. 8 La Voz de Cantabria, 18 de julio de 1936. 9 Vicens Vives (1968); Sánchez-Albornoz (1973); Hugh Thomas (1976); Paul Preston (1987); Tuñón de Lara (1985); Andrés-Gallego et all (1989); Cuenca Toribio y Miranda García (1996). vacaciones. Ese mismo día se refuerza la plantilla de policía de la ciudad y el Gobernador Civil, Enrique Balmaseda Vélez, prohíbe las manifestaciones en calles y carreteras así como las reuniones al aire libre7. Finalmente, el presidente Azaña no llegará a Santander. Dos asesinatos políticos, cometidos con pocas horas de diferencia, el del teniente de la Republicana Guardia de Asalto José del Castillo, el doce de julio, significado ya en la revolución de Asturias de 1934, a manos de pistoleros de la derecha, y la del lider del Bloque Nacional, José Calvo Sotelo, van a precipitar, a partir de ese día catorce, lo que para muchos era ya un camino sin salida: la guerra. La violencia desatada en extensas comarcas, y muy singularmente en la capital de la nación, dio a estos dos asesinatos, según Cuenca Toribio (1996:554), un eco y una vibración inusitados. La población española se sintió especialmente conmovida por ellos. El 18 de julio no hay noticias alarmantes en los diarios de Santander e incluso, este mismo día, el diario “La Región” asegura la llegada del Presidente Azaña para sus vacaciones, por lo que se refuerza la plantilla de policía de la ciudad; noticia que confirma “La Voz de Cantabria” que también se hace eco de los rumores “tendenciosos” que corren por la ciudad de que éste ha decidido ir a veranear a San Sebastián. En las páginas de los diarios, las noticias oficiales “A las cuatro de la mañana queda constituido un nuevo Gobierno” 8aparecen en letra más pequeña que el rapto de la actriz Shirley Temple. Tras dos días sin prensa, el día 21 reaparecen los periódicos con la noticia de la adhesión de la provincia a la República. Desde “La Región” se hace un llamamiento a la lucha. La Guerra Civil es ya una realidad. Una guerra resultado9de la profunda crisis que padecía España desde comienzos del siglo XX, en la que se van a entrecruzar sincrónicamente tres convulsiones: la discordia religiosa; la revolución política y la revolución social. La crisis de 1917 preparó unos años de exasperación. A parIntroducción 13
10 Corriente espontánea y corriente forzada marcan la diferencia entre emigración y exilio en los estudios internacionales sobre el tema. tir de ahí cada porción de la sociedad buscó soluciones drásticas que finalmente desembocaron en la crisis de octubre de 1934 en Cataluña y Asturias, de la que saldría una mentalidad revolucionaria en la derecha y en la izquierda. Así, a comienzos de 1936 el rasgo, quizá, más característico de España era la idea obsesiva en sus hombres y en sus círculos político-sociales más dinámicos y decisorios de apelar a las armas para dirimir las dolencias de la colectividad. A partir de las elecciones de febrero de 1936, en las que se decantaron dos modos de entender la vida y la sociedad diametralmente opuestos, este rasgo se fue haciendo más evidente sin que el comportamiento laxo de los gobiernos republicanos ayudase a encontrar un mejor camino para dirimir las grandes querellas. Y no se encontraron. Una guerra que todos auguraban corta y que duró tres largos años. Con ella comienzan los desplazamientos de población tanto en el interior peninsular como hacia el exterior. Su final va a representar para unos la oportunidad de volver a casa; para otros, el comienzo de un extrañamiento definitivo. Estado de la Cuestión Así como la Guerra Civil de 1936-1939 ha dado lugar a una bibliografía muy abundante, no ocurre lo mismo con una de sus más trágicas consecuencias, es decir, con la corriente migratoria que generó10. Sólo algunos aspectos del exilio en América o el relativo a la participación de los que quedaron en Francia en la Guerra Mundial y en la Resistencia han recibido una mayor atención por parte de los historiadores y de los propios protagonistas. Un camino que abrió Antonio Vilanova en 1960 con su trabajo publicado en Francia Los olvidados. Los exiliados españoles en la Segunda Guerra Mundial y que fue seguido de casi dos decenas de obras posteriores, memorias y estudios, sobre el tema. Las primeras obras que aparecen son los relatos de los mismos exiliados, en su mayoría testimonios de su experiencia personal de la guerra 14 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
civil y el éxodo: los avatares de su salida, su acogida en Francia, la vida en los campos de concentración. Son obras “sentidas” en las que se entrevé la frustración del fracaso. Muchas de ellas escritas por intelectuales y políticos destacados del exilio español y publicadas en los años cuarenta en México, destino de la mayoría de éstos, por la prensa mexicana o las nuevas editoriales creadas por los refugiados. Autobiográfica también, aunque publicada más tarde, en 1988, la obra de Eulalio Ferrer Entre alambradas cuenta la experiencia de los montañeses en los campos de internamiento franceses tras el exilio de 1939. En 1950 aparece la obra de Mauricio Fresco La emigración republicana española. Una victoria de México (1950). Funcionario del Ministerio de Exteriores mexicano, dedica su libro a relatar “los frutos de la emigración en México”, la labor profesional e intelectual de los exiliados, las personalidades más destacadas en cada uno de los campos y los centros por ellos creados, a la vez que destaca la mayor importancia cualitativa y cuantitativa (no se aportan datos) de los intelectuales y profesionales en el exilio y las diferencias radicales entre la “antigua colonia española” o emigrantes llegados con anterioridad y la nueva emigración española o exiliados a la que se prestigia por encima de la anterior. Unos puntos de vista que se mantendrán en la mayor parte de los estudios posteriores, como es el caso de uno de los más citados Trasterrados y ciudadanos. Los republicanos españoles en México (1975) de Patricia Fagen que se centra en aspectos políticos y en la labor de los intelectuales y profesionales en las instituciones académicas mexicanas y en las asociaciones del exilio. En la década de los setenta aparecen los primeros estudios colectivos del exilio realizados por instituciones de investigación mexicana que aportan un nuevo análisis del tema. Así, el equipo dirigido por el antropólogo M. Kenny en su obra colectiva Inmigrantes y refugiados españoles en México. Siglo XX (1979) es el primero que considera a los exilados como migrantes que llegan a México con necesidades y estrategias parecidas a los inmigrantes tradicionales. La utilización de fuentes orales da una nueva dimensión a este trabajo que enfoca el hecho histórico como un proceso global que incluye a todo el colectivo; es decir, incorpora por primera vez el exilio anónimo, el “sin nombre”. Un planteamiento metodológico utilizado posteriormente en el proyecto elaborado por el Archivo de la Introducción 15
Palabra del INAH Historia de los Refugiados Españoles en México que, coordinado por Eugenia Meyer, se plantea la creación y utilización de fondos testimoniales que permiten estudiar, de forma global, el microcosmos que este grupo representaba en el desarrollo de la historia de México a partir de 1939. El resultado se plasmó en la colección Palabras del Exilio donde se abordan algunos aspectos concretos del proceso a partir del análisis de las entrevistas, pero que no consigue dar la visión global de éste. Con el inicio de la transición democrática comienzan a publicarse en España trabajos, no ya testimoniales, sino basados en fuentes escritas. Avelí Artis Gener (1975), Vicente Llorens (1976), y Javier Rubio (1977), debaten más las cifras del exilio que los aspectos sociales de la emigración; cifras sobre las que mantienen fuertes discrepancias. Dirigida por José Luis Abellán, entre 1976 y 1978, El exilio español de 1939, con carácter específicamente político delimita el fenómeno del exilio a las personas que salieron por motivos políticos en los años 19361939, exceptuando a los niños, por no tener voluntad de emigrar, o a los que nacieron posteriormente en los países de acogida. Una obra colectiva que, en seis tomos, recoge la labor cultural, política y profesional que desarrollaron los exiliados en los países que les acogieron. Obra colectiva también y en la misma línea de análisis es El exilio español en México (1982), publicación colectiva mexicana y de homenaje al presidente Cárdenas en la que aparecen los exiliados más sobresalientes en cada uno de los ámbitos del saber. La celebración, en 1989, del cincuentenario del comienzo del exilio promovió la celebración en Salamanca (1988) de unas Jornadas sobre movimientos migratorios provocados por la Guerra Civil en las que se intentó una puesta al día de las fuentes y archivos disponibles para el estudio del exilio español. El mismo año, la Fundación Pablo Iglesias editó un catálogo de las publicaciones periódicas del exilio español (1939-1977) depositadas en su archivo, así como una relación de archivos y bibliotecas españolas con documentación sobre el tema. La misma celebración dio también lugar a dos Simposios Internacionales, uno en Madrid y otro en Maryland (USA), cuyas comunicaciones recogidas en Sánchez Albornoz (1991) y Naharro Calderón (1991) respectivamente, inciden una vez más en las aportaciones de los intelectuales a la cultura de los países donde se imbricaron. 16 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
11 Españoles en Francia, Italianos en Francia e Italianos y españoles en Francia. Con una perspectiva social aunque limitada al colectivo femenino migrante, Pilar Domínguez Prats aborda en Voces del exilio (1994) el papel de la mujer en la emigración; sus características sociales y su función dentro de la unidad familiar así como su trabajo y participación en las actividades políticas y culturales. En El exilio valenciano en América. Obra y Memoria (Girona y Mancebo eds., 1995), que recoge los trabajos presentados en el curso de la UIMP de octubre de 1992, Nuria Tabanera García, presenta un estudio sobre la distribución espacial y actividades económicas del exilio general, en el que pone de manifiesto la importancia de las emigraciones anteriores y de los núcleos de origen previamente establecidos en la decisión (cuando se pudo tomar) de permanencia del exilio en uno u otro territorio. Es la ayuda de los emigrantes españoles, previamente establecidos, lo que permitió la supervivencia y el comienzo de una nueva vida a muchos de los exiliados; un hecho ya señalado por Javier Rubio (1974) y que nuestro propio trabajo demuestra. Un hecho éste no siempre bien aceptado y soslayado en la historiografía del exilio. Pero es quizá la bibliografía de la vida política y sindical de los emigrados españoles en Francia la que está recibiendo una atención creciente en España, por lo que hoy puede considerarse que la vida política y sindical del exilio es uno de los aspectos de la emigración de la guerra civil relativamente más estudiados junto con los aspectos culturales, que, en Francia, donde quedaron pocos intelectuales, se centra sobre todo en la prensa. La ausencia de estudios de conjunto sobre el exilio y la emigración de españoles e italianos en Francia y la necesidad de abordarlos desde una perspectiva global y comparada constituyeron el punto de partida común que dio lugar a tres Coloquios sobre el tema11. La aportación española, centrada principalmente en el estudio del exilio, quedó recogida en Españoles en Francia 1936-1946 (1991) y Emigración y Exilio (1996) que incluye una puesta al día de la bibliografía por Javier Rubio. Dos obras colectivas que, junto a la revista del Centre de Recherches Hispaniques, Exils et migrations ibériques au XXe siècle, muestran el interés creciente por el conocimiento del tema. Introducción 17
12 Contiene la documentación relativa a la J.A.R.E y a C.A.F.A.R.E., así como la producida a partir de 1939 por las autoridades republicanas y organizaciones en el exilio. Los libros y folletos publicados por el Gobierno Republicano pasan a engrosar la colección de la Biblioteca del Ministerio de Asuntos Exteriores. No obstante, en general, la historiografía del exilio, como pone de manifiesto Luis de Llera Esteban en El último exilio español en América (1996), muestra acusadas parcialidades que, debido fundamentalmente a motivos ideológicos, llevan, entre otras, a atribuir el protagonismo a un solo sector político del exilio o identificar a éste exclusivamente con sus élites políticas o intelectuales olvidando las voces disidentes y la mayoría más o menos silenciosa. Lo que demuestra la necesidad de un análisis global con una distancia sentimental e ideológica en los estudios del exilio de la Guerra Civil Española. Presentación del trabajo, fuentes y metodología El trabajo que aquí se presenta trata de analizar el fenómeno del exilio como un proceso migratorio global para lo cual se ha estructurados en cuatro partes: evolución y cuantificación de la evacuación de guerra y del exilio definitivo; la etapa de transición en espera del rápido final de éste; los diferentes caminos y las causas que llevaron a unos y otros hacia los diferentes destinos; y la adaptación e inserción de los exiliados en los países que los acogieron, a unos definitivamente, a otros hasta su retorno a casa después de muchos años. Un proceso migratorio forzoso, de casi cuarenta años, con luces y sombras; generosidades y egoismos; lealtades y traiciones; utopías y realidades. La documentación del Archivo de Guerra de Salamanca cuya sección Santander, catalogada, contiene importante documentación referente a la evacuación de la población, junto al rico fondo documental encontrado en la antigua sede de la Embajada de España en México y depositado en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid12 nos ha permitido analizar el proceso migratorio del exilio. Una documentación que se ha complementado con los fondos privados depositados en las fundaciones Pablo Iglesias y Largo Caballero, el Fondo París de la Fundación Universitaria Española y los Informes Consulares sobre la 18 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
13 Estas fuentes forman parte de una investigación más amplia sobre Emigración y Exilio de Cantabria presentada como Tesis Doctoral en la Universidad de Cantabria, 1995 (Ver: Fuentes y Bibliografía). situación de las colonias de emigrantes españoles (1939-1948) del Ministerio de Asuntos Españoles. Para una mejor comprensión del proceso migratorio del exilio y enriquecer, al mismo tiempo, la información bibliográfica y documental obtenida, se ha recurrido a las fuentes orales creadas a partir de la recogida y posterior análisis de los testimonios de los propios protagonistas, siguiendo la técnica de la entrevista semidirigida que deja un máximo de iniciativa al entrevistado. Las fuentes orales utilizadas en este trabajo recogen testimonios de emigrantes y exiliados13. En el caso de éstos últimos, no fue fácil que accediesen a ser entrevistados. La experiencia traumática de la guerra seguida de un extrañamiento prolongado; las propias luchas políticas de los grupos exiliados; la edad avanzada de los protagonistas y el posible desconocimiento de la realidad española actual; el miedo a las represalias de algo pasado, en definitiva, a hablar. El exilio no hizo más que aumentar la dureza de la guerra en la memoria de los que tuvieron que partir, la lejanía aviva por igual las buenas y malas experiencias. En el caso que nos ocupa las últimas fueron las más vívidas y por ello la mayor parte prefieren olvidarlas aunque todos ellos desean que la Historia sea contada. La emigración del silencio Porque el proceso migratorio provocado por la Guerra Civil Española, trágico por las circunstancias que lo provocaron, los caminos por los que discurrió, los acontecimientos que le envolvieron, las miserias que provocó y los muchos inocentes, niños entonces y los que después nacieron apresados en él, es un hecho casi desconocido. Un proceso migratorio éste forzoso, no deseado, que no responde a estrategias determinadas sino que se irá improvisando siguiendo los avatares internos de la Introducción 19
guerra española y los acontecimientos de la política internacional que, finalmente, van a determinar su evolución. Y no sólo van a determinar su evolución, sino que harán ésta más trágica y difícil. La corriente española del exilio republicano se verá envuelta en un amplio movimiento de población refugiada que produce la Segunda Guerra Mundial y, posiblemente, les tocó la peor parte. Pues, a pesar de que, como afirma Marichal (1976:230), se pueda considerar al exilio español contemporáneo (exceptuando el ruso) como el de más larga duración de la Europa contemporánea... y el más persistente del actual siglo europeo, sin embargo, y a pesar de ello, el contingente de refugiados que sale de España quedará excluido de los organismos de ayuda a refugiados creados en el marco de la Sociedad de Naciones y de los demás organismos internacionales que surgieron en esos años para la protección de los emigrados políticos, e igualmente, y a excepción de unos pocos países hispanoamericanos, los grandes países de régimen democrático se desentendieron de las gestiones de Francia para que éstos acogiesen a parte de los refugiados españoles que llegaban a su país. Las desuniones de las propias organizaciones políticas españolas en el exilio tampoco ayudaron a organizar, de la mejor manera posible, un proceso migratorio forzoso en el que todos los factores que incidían sobre él eran desfavorables y que necesitaba del esfuerzo conjunto de todos los elementos implicados para que se pudiese desarrollar con el menor daño para las personas en él envueltas. No fue posible. No obstante, hubo organizaciones que lucharon por ayudar y mejorar las condiciones de los exiliados y gentes que, callada y privadamente, hicieron la misma labor. Entre ellos hay que resaltar la ayuda inestimable de las colonias de emigrantes españoles previamente establecidos, aunque, como ya hemos anotado, esta ayuda no ha sido aún reconocida. Puede decirse que, hasta 1946, los exiliados confiaron en que, con la ayuda de las fuerzas aliadas, sería restaurada la República en España haciendo con ello posible su vuelta a casa. A partir de esa fecha se fueron perdiendo las esperanzas y se comenzó a vislumbrar el exilio como un proceso definitivo. La supervivencia, inventada día a día hasta entonces, dió paso a la necesidad de establecerse y comenzar una nueva vida en el 20 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
14 Así comienza el poema “Herencia compartida” de Francisca Perujo donde recuerda su salida al exilio desde Santander con sus padres: Manuscrito en Milán, Valencia, 1985. país de acogida. Una nueva realidad a la que no todos se adaptaron por igual. Las dificultades y la nostalgia presionaron en el retorno de algunos, no obstante, para la mayoría, esta posibilidad llegó demasiado tarde. Mi padre, aquel mar, no volvió a verlo... Francisca Perujo14 Introducción 21
4 El 13 de agosto de 1936 el diario “La Voz de Cantabria” afirmaba que se habían hecho más de 200 detenciones en la Universidad Pontificia de Comillas “desde donde al parecer se hicieron señales por la noche, con luces, con el Almirante Cervera”. Para solventar el problema de las familias desplazadas en Santander, a finales del mes de julio el Comité de Guerra decidió fletar un buque, en viaje directo a Valencia, con el fin de conducir hasta dicha ciudad a todas las familias que desearan reintegrarse a su localidad, para lo que era requisito indispensable obtener autorización de embarque del Frente Popular. La salida por mar, la única posible, no estaba exenta de dificultades ya que los buques de la flota franquista patrullaban las aguas del Cántabrico. Frente a la costa de Santander, el “Almirante Cervera”, al que había que evitar hasta llegar a aguas internacionales, se hará tristemente célebre entre todos aquellos que fueron evacuados por mar.4 Al mes siguiente, y como resultado de las gestiones realizadas a través del Embajador de Francia en España, M. Herbette, el Rector de la Universidad de Verano, Blas Cabrera, junto con un total de doscientas diez personas entre profesores, alumnos y empleados conseguirán reintegrarse a sus domicilios a través del país vecino. Partirán desde Santander hacia San Sebastián y de allí, en un buque francés, hasta San Juan de Luz donde serán alojados por las autoridades francesas en un hotel; al día siguiente tomarán un tren hacia Barcelona. Entre ellos Pedro Salinas, nombrado en 1933 Secretario General de la Universidad, quien desde Francia marchará hacia Norteamérica donde había sido contratado como profesor para el año académico que iba a comenzar. Junto con el equipo de la Universidad viajaron un grupo de mujeres, niños y ancianos entre los que se contaban los componentes de las colonias infantiles de verano. “Mi mujer era profesora de la Institución Libre de Enseñanza y se encontraba con un campamento de niños de Madrid en San Vicente de la Barquera. Salió con todos los niños a San Sebastián y de allí a Francia, desde donde partieron para Valencia, vía Barcelona, y de allí pudieron llevarlos a sus casas de Madrid. (Entr. n. 95). La toma de Irún por las tropas franquistas el 4 de setiembre cerró a la población del norte republicano el único paso posible por tierra con el resto del área republicana, por lo que, cuando comience la ofensiva final so28 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
5 El 16 de junio de 1937, el Gobierno Vasco decidió iniciar los servicios de transporte a Santander para evacuar no sólo población civil sino también al personal de los distintos departamentos de dicho gobierno con su documentación y personal (Ferro Ares et all, 1991:473). bre el Frente Norte, la evacuación deberá hacerse por mar. La ofensiva no tardará en producirse. Los carlistas navarros apoyados por una división italiana y por la Legión Cóndor aérea alemana comienzan el ataque por el este el 31 de marzo de 1937. Una vez que cae Bilbao el 19 de junio, los componentes del ejército republicano, asturianos, montañeses y vascos, irán replegándose hacia Santander, reagrupándose una parte de éste en Santoña. Para entonces, el número de población civil vasca refugiada en Santander desde la campaña de Guipúzcoa había aumentado considerablemente con los que iban llegando desde Bilbao5. Evolución y fases de una emigración de guerra 29 Llegada de convoyes con refugiados desde Bilbao. Agosto 1937. Biblioteca Nacional
30 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Evacuación de mujeres y niños desde el puerto de Santander. 1937. Biblioteca Nacional
6 Cifra que se recoge en un informe de la Consejería de Comercio del Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos el 5 de agosto de 1937 (cit por J.Rubio, 1977). 7 Datos recogidos de “La Voz de Cantabria” 24 y 25 julio 1936. 8 Antiguo “Alfonso XIII” será rebautizado al proclamarse la II República. El marinero que escribió el rótulo no sabía que se escribía con “H” y aparece en todas las referencias como “Inogedo” (nombre de una localidad montañesa). “Como tenía un establecimiento comercial se me había encargado distribuir, entre los comerciantes del gremio, las existencias que llegaban de leche condensada. Cuando comenzaron a entrar por la alameda la riada de mujeres y niños que llegaban huyendo desde Bilbao, yo no pude resistir ver a los niños y mandé preparar unas perolas grandes de leche, con los botes del almacén, y los distribuí allí mismo, en la calle. Sólo dejé que lo tomasen los niños y creo que eso me salvó de una denuncia cuando entraron más tarde los nacionales” (Entr. n. 103). Es así que, en el mes de junio de 1937, y tal como se presentaban los acontecimientos de guerra, las autoridades de Santander se encontraban con el problema de hacer frente a la necesaria evacuación de una parte importante de su población, además de los refugiados procedentes de Bilbao que todavía a primeros de agosto se calculan en 170.000 6. No obstante, anterior a esta evacuación final se había desarrollado, escalonadamente, un flujo migratorio de salidas aunque no todo él respondía a lo que se denomina exilio republicano. El día 24 del mismo mes de julio de 1936 entraba en el puerto de Santander el primer barco de guerra inglés, el destructor “Wishat”, que, a lo largo de la costa cantábrica y al igual que los buques de guerra de las marinas norteamericana y francesa que entraron al día siguiente, tenía encomendada la misión de comprobar el ambiente de mayor o menor tranquilidad que se respiraba en el país. En este primer contacto, y según las noticias de la prensa7, los comandantes de los barcos se fueron tranquilos después de cercionarse del ambiente de calma que reinaba en la ciudad. La evacuación organizada de población civil por el puerto de Santander no comenzará hasta el mes de octubre; una evacuación pensada para dar salida a los extranjeros, que será llevada a cabo entre octubre y diciembre de 1936 por buques de guerra ingleses, aunque la realidad es que la mayor parte de los que utilizarán estos servicios serán españoles. Aparte de los buques ingleses sabemos que hubo gente que marchó en pequeños barcos de carga; entre éstos está el “Inogedo”8, que zarpó de SantanEvolución y fases de una emigración de guerra 31
32 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) der en noviembre con un total de ciento sesenta y ocho personas de las cuales ciento cuarenta y cinco transbordarían en Francia al “Méxique”, con rumbo hacia América. “Salimos en el Inogedo, que era un barco pequeño que sólo tenía el camarote del capitán que se lo cedió a una amiga suya; el resto íbamos en cubierta y hacía mucho frío y teníamos mucho miedo. Como había vigilancia y la mar era muy mala nos perdimos y estuvimos durante tres días todos mareados y sin comida, sólo había café y latas de bonito que llevaba el capitán en su camarote. Cuando llegamos a St. Nazarie (Francia), el “Mexique” estaba a punto de zarpar sin nosotros pues nos daban por muertos” (Entr. n. 89). Evacuación de Santander Fecha/salida Barco nacionales extranjeros adultos niños adultos niños 31/10/1936............*Scort .................. 58 ..........60 ............22 ........ 3 06/11/1936............*............................135..........55 ............27..........21 17/11/1936............*Foresight ............129..........34 ............40..........15 21/11/1936............*Fame ..................120..........60 ............32..........12 11/1936 ................**Inojedo..............168.......... 9 11/12/1936............*Fame ..................124..........63 ............74..........16 *buques de guerra “destroyer” ingleses **carguero español de cabotaje Fuente: AHN/Sección Guerra Civil. Serie P.S. Santander “0” 71;”0” 80. Elaboración propia. Entre octubre y diciembre de 1936, la Consejería de Exterior de Santander otorgó un total de mil cien (1.100) permisos de salida para los buques ingleses, de ellos, el 76,18 por 100 eran españoles y sólo un 23,81 por 100 declaraban nacionalidad extranjera. No obstante, la mayoría de los que declaraban tener nacionalidad extranjera eran antiguos emigrantes a América que pasaban aquí sus vacaciones o que habían vuelto a finales de
9 En las listas de embarque se puede comprobar que los que obtienen pasaporte como ciudadanos de los Estados Unidos llevan apellidos del área del Miera; justamente el área de donde sale la anterior corriente migratoria hacia el norte de ese país. los años veinte9. Unos conservaban la nacionalidad del país americano al que habían emigrado y otros consiguieron de los cónsules de aquellos países un visado de salida como ciudadanos de los mismos. A estos se unían las familias de los representantes consulares y algunos extranjeros de origen europeo que trabajaban en empresas de la provincia como los suizos de La Penilla y de la Granja Poch o los belgas de Cross. “Mi padre marchó a Cuba, donde vivió muchos años y donde nacimos los tres hermanos, pero cuando estalló la guerra civil llevábamos varios años viviendo en Santander en una finca de la familia. Mi padre decidió que debíamos marcharnos pues tenía miedo a alguna gente del pueblo de los de izquierdas, por eso nos marchamos a finales de 1936” (Entr. n. 89). Además de los antiguos emigrantes que pensaban que era más seguro esperar en sus antiguos países de inmigración el curso de los acontecimientos marcharon, en esta primera etapa, familias que sin implicaciones políticas tenían medios económicos para conseguir pasaportes y pasajes hacia Francia y esperar allí lo que se suponía un final rápido del conflicto; familias que, debido a su status socioeconómico o sus inclinaciones políticas, temían por su vida en el Santander republicano y esperaron en Francia su incorporación a la zona nacional (en las listas de embarque aparecen familias de conocidos falangistas e incluso alguno de ellos) o permanecieron allí hasta el final de la guerra. Posiblemente hubo alguno que, como en el caso del Marqués de Comillas, una vez acabada la guerra, no quiso incorporarse a la España de Franco y permaneció en el exilio. “Aunque yo había nacido en Santander y estaba en edad militar, como mi padre era suizo y mi madre francesa consiguieron que el cónsul suizo de Bilbao me hiciera un certificado de nacionalidad. Cuando llegamos a Francia en diciembre de 1936 en San Juan de Luz había tantos refugiados de derechas como de izquierdas” (Entr. n. 71). La población de origen extranjero salió mayoritariamente en los primeros meses de 1937 aunque, como ya hemos dicho, pensamos que la mayor parte que se inscriben como tales, por no decir casi todos, eran emigrantes a América que habían retornado o hijos de éstos que habían nacido en los países de emigración. Había también una parte de estos emiEvolución y fases de una emigración de guerra 33
grantes que estaban pasan do en su lugar de origen una larga temporada o las vacaciones veraniegas y les cogió aquí el conflicto e incluso había quien, aunque ya instalado aquí con sus negocios, decidió utilizar su nacionalidad americana para marcharse. Los cónsules de los países americanos procuraron conseguir pasaporte a todos aquellos que al menos pudiesen demostrar unos años de estancia en un país americano. El “Hotel Acacio” de Suances se convirtió en “zona interna cio nal” y allí se concentró a todos los extranjeros que iban a ser evacuados; con ellos, y pensando que por ser zona protegida estarían más seguros, se encontraban otros muchos que trataban de obtener el visado de salida, aunque no todos lo consiguieron. En el Hotel Acacio en principio se estaba seguro porque estaba custodiado por los guardias de asalto, pero cuando éstos se fueron y llegaron los milicianos la gente tuvo miedo y abandonó el lugar. La “zona internacional” desapareció. “Allí, en la zona internacional, estaba con nosotros un tal Aja cuya familia había emigrado a los Estados Unidos de Norte amé rica y se refugió en el hotel tratando de lograr un visado. Cuando mi amigo Tasio y yo salimos de allí y llegamos a San Juan de Luz nos fuimos a ver al cónsul americano pero nos dijo que no podía hacer nada por él. No consiguió salir y luego le fusilaron” (Entr. n. 71). 34 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Grupo de refugiados en el hotel Acacio esperando el permiso de evacuación. Foto cedida por León Meng (Santander).
10 Los solicitantes de la evacuación debían rellenar un boletín consignando datos persona - les y sanitarios de cada niño, así como profesión y sindicato al que pertenecía el padre; una hoja con las condiciones generales de la expedición a Francia firmadas por los padres y avales políticosindica les. En el AHN/Sección Guerra Civil se conservan las fichas completas de los niños evacuados: Serie P.S. Santander “0”. Leg 40/1 a 8; Leg. 41/1 a 7; Leg.43/1 a 4; Leg. 53/2 a 5; Leg. 54/3 a 5; Leg. 60/10 a 12, Leg. 65/9 y 10. 11 AHN/Sección GC. Serie P.S. Santander “O” 109-1. Los cónsules de los países americanos jugaron un papel importante en la evacuación de la zona norte, no sólo de aquellos emigrantes que habían trabajado en sus países sino que a través de ellos se movieron redes de influencia para sacar a personas de la zona republicana que se consideraban en peligro. El Consulado de México en Bayona tramitó con el Delegado del Gobierno en Santander, Juan Ruiz Olazarán, el canje de José Jado, de conocida familia santanderina, perteneciente a la junta diocesana y militante de Acción Católica, que pudo salir a cambio del dirigente de izquierda “Anastasio” (AHN. Sec. GC/S.E-37). También serán autorizados a evacuar por Santander en julio de 1937 “todos los sacerdotes que firmaron el acta de Guernica” (AHN.Sec. GC/S.E-37). En una ciudad pequeña como Santander no era difícil, con medios económicos, encontrar una red de relaciones a través de la cual conseguir un visado de salida incluso en los meses de 1937, cuando ya se estaba efectuando la evacuación de las familias republicanas y escaseaban los transportes. “Un hermano mío vivía en Cuba y tramitó con el Consu lado de Bilbao los pasaportes de mi madre y mis tres hermanos. Uno de mis hermanos era médico y había sido denunciado por uno de izquierdas de ayudar a unos falangistas. Mi madre fue a ver a Neila, el jefe de la “checa” de Santander pues había trabajado en “Lainz” y conocía a mi madre y él le dijo que procurase salir pronto porque nos andaban buscando. Nos arreglo un pasaje para salir en barco desde Gijón a Francia” (Entr. n. 90). Aparte de estas expediciones, la Consejería de Asistencia Social del Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos, a través de su Oficina de Expediciones Infantiles, organizó la evacuación de la población infantil en, al menos, tres expediciones10. El 25 de febrero de 1937 se recoge la primera lista de niños montañeses que saldrán con destino a Fran cia11. En esta misma fecha, el Departamento de Asistencia Social de Euskadi recoge las inscripciones de niños para ser evacuados a la isla de Olerón (Francia) y a la Unión Soviética, país este último a donde fueron enviados los hijos de los vascos pertenecientes al Partido Comunista. No Evolución y fases de una emigración de guerra 35
se ha encontrado ninguna relación de niños montañeses evacuados hacia ese destino aunque es probable que estuviesen incluidos en el grupo de niños vascos pues existen algunas solicitudes de padres en este sentido. “Estimado Camarada, mucho te encargo que mis hijos sean evacuados en la expedición a la U.R.S.S. por ir a trabajar yo allí, y ser su madre la que lo pide” (AHN/Sec. GC. S.E.-37). No obstante, algunos niños montañeses que salieron a Francia durante la evacuación por puertos asturianos y otros de los que más tarde llegarán al país vecino procedentes de la evacuación de Cataluña serán enviados a Rusia. “Cuando marchamos hacia Gijón para coger el barco hacia Francia venía con nosotros una madre y dos niños, la familia Leguina, pero al llegar allí la madre decidió quedarse y embarcaron los niños solos. Más tarde fueron enviados a Rusia” (Entr. n. 90). En total, serán 68 niños los que salen en la primera expedi ción infantil, el 64,28 por 100 de sexo femenino y el 35,72 por 100 masculino, con edades comprendidas entre cinco y quince años; la mayor parte de ellos son mayores de seis años y los más pequeños van acompañados de hermanos mayores. El 14,70 por 100 son huérfanos de padre. Edad de los niños evacuados % 0-5 .................. 5,88 6-10 ................42,64 11-15 ..............51,47 Fuente: AHN/Sec. GC-P.S. Santander “0” 109-1. Elaboración propia. Junto con los niños montañeses (61,76 por 100 del total) serán enviados hacia Francia niños de otras provincias: Asturias(4), Burgos(3), León(2), Palencia(2), Guipúzcoa(1), Castellón(1), Madrid(1), USA(3), Biarritz(2) y París(1). Por los apellidos de los padres, los niños no nacidos en la región e incluidos en las listas de la Consejería de Asistencia Social de Santander parecen ser hijos de montañeses que trabajaban en otra zona e hijos de antiguos emigrantes retornados. 36 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
Evolución y fases de una emigración de guerra 37 Cluselles, Enric. Ministerio de Instrucción Pública, 1937. (AHN, Salamanca)
44 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Desarme de republicanos (Biblioteca Nacional). Entrada de los nacionales en Torrelavega (Biblioteca Nacional).
Evolución y fases de una emigración de guerra 45 Entrada de las tropas nacionales en la ciudad de Santander (Biblioteca Nacional).
46 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Refugiados esperando recibir comida en la Beneficiencia de Santander (Biblioteca Nacional). Niños recogidos en la Beneficiencia Montañesa (Biblioteca Nacional).
“El tiempo disponible no permitía ni la más mínima vacilación. Había empezado la ofensiva. Algunos automóviles se acercaban al Ayuntamiento de Torrelavega y salían precipitadamente abarrotados con gente. En el Ayuntamiento la confusión iba en aumento a medida que pasaban las horas. Era un sálvese quien pueda. El comandante Martínez me dijo que no me quedase, que saldríamos por la noche en tres motoras hacia Francia. Marché con mi madre y mis hermanos hacia Santander a esperar la noche en casa de unos amigos. Cuando llegaron a buscarme para marchar, mi madre no me dejó salir. Creo que acertó”. (Entr. n. 102). Otros se dirigieron hacia Requejada donde pensaban encontrar una parte de los barcos que debían efectuar la evacuación del ejército. Pero allí sólo se encontraban anclados el “Inojedo” y el “Arnau”, barcos carboneros que hacían el cabotaje entre Avilés y dicho puerto y que, como mucho, y entre los dos, lograrían evacuar hacia Asturias unas trescientas personas, en su mayoría combatientes en retirada. “Yo era muy joven, tenía 13 años y ayudaba a mi familia pasando gente en una barca en la ría de Requejada. El último día de guerra en Torrelavega empezaron a llegar milicianos que huían hacia Asturias, algunos iban heridos y muchos de ellos consiguieron entrar en el “Inojedo” y el “Arnau”, que estaban fondeados a la entraEvolución y fases de una emigración de guerra 47 Reparto de víveres por las tropas nacionales (Biblioteca Nacional).
da de la ría. Llegó la aviación y se pusieron a bombardear y yo tenía mucho miedo pero tuve que pasar a los que seguían llegando. Yo creo que los aviones no tiraban a dar pues si hubiesen querido podrían haber hecho una matanza” (Entr. n. 105). El corte de la carretera cerró las posibilidades de huída por tierra a los que aún quedaban en Santander. “Todas las tropas estaban en el frente. En Santander, en el cuartel del Alta, habíamos quedado sesenta soldados. Doce nos quedamos en el cuartel y a los demás, junto con unos doscientos vascos del ejército que habían quedado en Santander, les mandaron salir para Asturias. Pero la carretera ya estaba cortada y tuvieron que volver” (Entr. n. 109). La caída del frente de Santander y el avance de las tropas franquistas fueron más rápidos de lo que se había pensado y los testimonios de los protagonistas son unánimes al reconocer el barullo y la desorganización que se originaron cuando corrió la noticia de que las tropas franquistas estaban llegando a Santander; es como si hubiese sido un acontecimiento inesperado. 48 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) El “inogedo” barco utilizado en la evacuación a Francia por el puerto de Santander y en el traslado de tropas hacia Asturias.
“Santander cayó de repente. Había mucho desbarajuste y falta de comunicación entre los frentes. A mí me mandaron llevar un mensaje a Torrelavega; iba en la moto y recogí por el camino a uno de Santander que le habían mandado a hacer trincheras e iba andando tan tranquilo. Al llegar a la recta de Barreda vi avanzar unas tanquetas con la cruz gamada. Eran los italianos. Nadie parecía saber que estaban tan cerca” (Entr. n. 74). Nadie sabía a donde tenía que acudir ni si se había previsto una forma de evacuación. Lo único que corría de boca en boca es que se esperaba la llegada de un convoy de barcos ingleses dispuestos a evacuar a la población, pero éstos no estaban en la bahía. Cada cual se arregló como pudo. El mando militar alojado en “La Alfonsina” y los del Frente Popular que lo hacían en el “Hotel Ignacia” fueron los primeros en embarcar la noche del 24 de agosto. Francisco Llano de la Encomienda tenía el mando militar de Santander y esperaba que llegasen barcos para recoger al ejército, pero éstos no llegaron. En la bahía sólo había barcos de pesca y motoras junto con dos remolcadores que se llevaron a los primeros que entraron en ellos. En un barco pequeño de la Cruz Roja, que de acuerdo con los ingleses debía sacar a los mandos, salieron los tres generales de los tres cuerpos del ejército que había en Santander junto con un grupo de treinta y cuatro personas entre los que se encontraban el jefe de intendencia, Mota, el gobernador civil, Juan Ruiz Olazarán, con una hermana y su hermano Emilio, y los hermanos Vallejo que llevaban a su hermana14. Por su parte, Jesús González Malo, Presidente de la “Sociedad de Trabajadores del Muelle” que formaba parte del Comité de Guerra del Frente Popular, fue el encargado de organizar la evacuación por mar de los cuadros responsables. A dicho Comité pertenecía Andrés Ferrer cuyo hijo, Eulalio, secretario del Comisario General de Guerra, Antonio Somarriba, dejará testimonio escrito de estos momentos. “Mediavilla y yo huimos de Santander 48 horas antes de que la capital cayera en poder del ejército franquis ta. Acudí a las oficinas de la comisaría de guerra donde todo era confusión. Antonio Somarriba nos dijo a Paco Quintana y a mí que el punEvolución y fases de una emigración de guerra 49 14 Testimonio de Rafael Barbero, oficial de enlace y uno de los mandos militares que salió en el citado barco de la Cruz Roja. Sin embargo, hay varios testimonios que hablan de un submarino y dos barcos de guerra en los que fueron evacuados los componentes del Consejo Provincial y las familias de éstos. No se han encontrado documentos que lo confirmen.
to de reunión, para marchar de Santander, era el hotel Continental, a las 8 de la tarde. Paco Quintana, al saber que no estaba asignado a ningún barco, me invitó a salir en una gabarra con su familia, en donde también iban Cilio San Emeterio y Miguel Aguado. Pero finalmente, marché con mi padre pues González Malo nos llevaría en su barco. Embarcamos en los arenales del Cuadro y llegamos al puerto de Pauillac cerca de Burdeos. La gabarra donde pensaba salir fue apresada por el Cervera.” (Ferrer, 1988:142). Aparte de aquellos que directamente disponían de los pocos medios existentes y de los que estaban más cerca de ellos, parece que fue la suerte, la oportunidad o el casual conocimiento de la apresurada evacuación final lo que va a decidir, en un alto porcentaje, quién sale y quién se queda y con ello, la vida, muerte, cárcel, exilio y futuro de muchas familias. “Mi hermano que era un mando de las milicias destacado me dijo: prepárate que salimos de Santander en un hidroavión esta tarde. Yo me dirigí al que estaba enfrente del Club Marítimo, pero resultó que ése era el del Gobierno Vasco y que el nuestro estaba en el barrio pesquero. Mi padre había ido a despedirnos y como yo no llegaba marchó él en mi lugar. El hidroavión les llevó a Gijón y de allí en un barco inglés que llevaba heridos hacia Francia” (Entr. n. 72). No sólo los barcos oficiales se hicieron a la mar sino todo lo que se encontró disponible: pesqueros, gabarras y según los testigos “hasta barcos de remos que pensaban llegar a un puerto cercano de Asturias”. Un acorazado inglés les dará protección, como anteriormente lo hicieran con todos los barcos que zarparon del puerto de Santander, hasta llegar a aguas internacionales. “En principio se trató de organizar la evacuación pero los que tenían que avisar a los de las listas no lo hicieron. Había dos destroyers y un submarino pero yo y otros muchos que estábamos en las listas de salida no nos enteramos. Un grupo de unas cuarenta personas logramos salir en dos barcos de pesca tardando tres días en llegar a Francia sin agua ni comida” (Entr. n. 87). Una parte de los barcos de pesca salieron desde Puerto Chico con mujeres y niños hacia Francia y otra con militares hacia Gijón, “Se dio prioridad de salida a las mujeres que estaban comprometidas. Toda mi familia era activista del Partido Comunista y corría peligro pero, con el jaleo tan grande que había, no conseguí encontrar a mi madre y a mis hermanas para que pudiesen embarcar en los pesqueros que salían hacia Francia” (Entr. n. 100). aunque no todos lograron llegar a su destino. 50 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
“Mi padre, que había bajado herido del frente de Reinosa, salió en barco hacia Gijón con los evacuados del hospital. Mi madre y los niños salimos en un barco carguero pequeño que fue apresado en altamar por el “Cervera” y nos llevaron a Ribadeo, desde donde nos hicieron regresar a Santander. Mi padre finalmente marchó a México y allí murió a los pocos años de llegar. Nunca le volvimos a ver”. (Entr. n. 78). No es posible evaluar el número de personas que huyeron de Santander en estos momentos finales. Los propios protagonistas estiman que no sobrepasaría del millar los que pudieron partir por mar; entre éstos se encontraban los mandos militares, los componentes del Consejo Interprovincial y del Frente Popular, el consejero de Asistencia Social (probablemente también sus colaboradores), y el alcalde y concejales del Ayuntamiento de Santander, todos ellos con sus familias aunque algunas ya habían salido con anterioridad. El veintiseis de agosto de 1937 cayó Santander. Desde el “Almirante Cervera” uno de sus tripulantes escribe “…hemos cogido muchos barcos, entre ellos el Esles...hemos bombardeado la costa para proteger el avance en Asturias aunque ya con anterioridad lo habíamos hecho en Santander... seguramente cuando caiga Gijón nos darán permiso… desde el punto de vista religioso muy bien, tenemos misa a bordo todos los días...” (APGC/Leg. 59). De la población civil montañesa que huye hacia Asturias en los meses anteriores a la caída de Santander, un total de 2.584 personas será evacuada entre julio y agosto desde Gijón y Ribadesella con destino a puertos franceses, aunque todos ellos fueron advertidos y declararon estar conformes en que Francia era solamente un destino de tránsito hacia la zona gubernamental de España, condición impuesta ahora por las autoridades francesas para el permiso de desembarque en sus puertos. A partir del 10 de octubre, desde Gijón, se organizará la evacuación de los combatientes. Gijón es ocupado el 21 de octubre de 1937; a finales de ese mismo mes ya no hay Frente Norte. Cántabros evacuados desde los puertos asturianos Fecha Puerto Vapor Total 24/7/37........Gijón ................Brandren ............898 28/7/37........Ribadesella ......sin identificar ......758 20/8/37........Ribadesella ......Seven Seas Sprai 928 Fuente: AHN/Sec. GC-Serie P.S. Santander “0”71; “0” 80. Elaboración propia. Evolución y fases de una emigración de guerra 51
En el mes de julio partió la primera expedición con carácter oficial desde el puerto de Gijón con destino a Cataluña en el vapor “Brandren”, que arribará sin novedad al puerto francés de La Pallice; en este primer viaje sale un grupo de Santander que se encontraba en Gijón desde primeros de mes, entre ellos, la compañera, padre (72 años) y cinco hijos de Agustín Torre, Secretario General del Partido Comunista en Torrelavega. (AHN.Sec. GC/S.E-37). En su práctica totalidad, el grupo montañés que sale en estos tres vapores está compuesto por mujeres, niños y ancianos (un total de cuarenta hombres adultos mayores de sesenta años a excepción de trece de ellos que, aunque en edad militar, se daban como inútiles totales): mujeres comprometidas política o sindicalmente y esposas, hijos y padres, de ambos cónyuges, de varones comprometidos política, sindical o militarmente, a los que se da preferencia de salida por miedo a las represalias. Origen de los cántabros evacuados por Asturias % Santander ..............79,35 Torrelavega..............5,94 Astillero ..................4,65 Vioño ......................2,69 Fuente: AHN/Sec. GC-Serie P.S. Santander “0” 71;”0”80. Elaboración propia. Casi la totalidad (92,63%) de las familias que huyen hacia Asturias y desde allí son evacuadas a Francia procedía de la capital, Santander, y de las áreas industriales de la provincia con excepción de Reinosa; probablemente, las familias procedentes de este área, muy alejada de la costa, habrían salido con anterioridad o por otros caminos. El porcentaje procedente de Vioño se debe a que en esta población se ubicaba “La Vidriera”, fábrica con obreros muy combativos y señalados; el resto son componentes de varias familias de Maliaño, Peña Castillo y Santoña y una o dos familias de varios núcleos más pequeños de población15. 52 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) 15 Las listas que la Consejería de Asistencia Social de Santander confecciona para la evacuación por Asturias son las únicas que incluyen el origen de los que van a embarcar. No en cambio los de aquellos que salieron por el puerto de Santander que se suponen son de la región pues los vascos confeccionaban sus propias listas.
En Asturias, y para organizar la ultima evacuación del norte, tanto de población civil como, en caso necesario, de militares, se formó un Comité en el que la Comisión de Abastecimientos, Transporte y Evacuación contó con la ayuda de la Asistencia Social de Asturias y León, Asistencia Social del gobierno de Euskadi y sindicatos. No se conoce el número de los evacuados. Durante el mes de octubre, y según la investigación llevada a cabo por el equipo de Ripodas (1991), salieron desde Asturias un total de 13 expediciones. El destructor americano “Kane” transportó 149 pasajeros, el destructor “Ciscar” 118, el vapor “Zuloaga” 450, y los vapores “Sancho Panza” y “Mariano Benllure” 250 cada uno de ellos; el resto de las expediciones lo hicieron en pequeños barcos españoles. El veintiuno de octubre las tropas franquistas entrán en Gijón. El día treinta salen los dos últimos barcos: el buque de guerra inglés “Southampton” y el francés “Orage”. Se desconoce el número de pasajeros que transportaban, aunque a toda luces fue insuficiente. Muchos quedaron en tierra. 2. Llegada y acogida en Francia: Primera escala del exilio y de tránsito hacia Cataluña Aunque los recuerdos que tienen los protagonistas de su primer contacto con el país al que arribaron en su evacuación son muy diversos y contrapuestos, y aunque en unos casos fue gratificante la acogida que les ofrecieron y en otros pudo incluso ser vejatorio, la actitud francesa queda relegada por el recuerdo más vívido del alivio que significaba llegar a tierra. Una tierra que se pensaba segura, después del miedo pasado a ser alcanzados por los barcos contrarios que bloqueaban las aguas del Cantábrico, después de una, casi siempre, mala travesía por mar, la mayor parte de las veces en cubierta, con frío, incluso hambre. Para los niños, de manera especial, y hay que recordar que la mayor parte de los evacuados eran mujeres, niños y ancianos, el recuerdo de la travesía es uno de los más intensos de la guerra: aquí todos coinciden “íbamos en cubierta y hacía mucho frío y teníamos miedo del “Cervera” que se encontraba a la salida de Santander”. Evolución y fases de una emigración de guerra 53
60 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Petición de ayuda para el pueblo español en Francia. (AHN, Salamanca).
3. El gran éxodo del final de la guerra: evacuación desde Cataluña y Levante Hacia Cataluña habían ido convergiendo, siguiendo el curso de la guerra, refugiados del resto de las áreas peninsulares: primero de Madrid, luego los andaluces y más tarde vascos, santanderinos y asturianos; finalmente llegarían a Barcelona los aragoneses y los catalanes meridionales y occidentales. Hacia noviembre de 1938 el número de refugiados en Cataluña se calcula que sobrepasa el millón de personas17; los procedentes del Frente Norte eran 171.000: 121.000 de Asturias y Santander y 50.000 de Euskadi. Aproximadamente la mitad de estos refugiados (447.304) eran menores de quince años, 108.340 ancianos y adolescentes fuera de edad militar y 281.900 mujeres. Una llegada masiva de población desplazada que, a pesar del reclutamiento y del pleno empleo en las industrias de guerra catalanas, “hizo aumentar la desocupación y la mendicidad y el racionamiento no pudo resolver los problemas alimenticios aumentando la mortalidad infantil y la de los ancianos” (Balcells y Cardona, 1986:24). “Yo tenía nueve años cuando salí en un barco desde Santander con mis cinco hermanos, mi madrastra, mi abuela y una tía. Mi abuelo salió en otro barco y mi padre estaba en Extremadura. Llegamos a Francia y de ahí nos trasladaron a Barcelona, desde donde nos llevaron a Tossa de Mar donde mi abuelo era jefe de un campamento de refugiados. Allí nos repartieron por las casas y a mí me tocó la del Alcalde, que era muy buena persona. Más tarde nos llevaron al Balneario de las Caldas, donde nos quedamos hasta que llegó mi padre. Mi padre era de los dirigentes socialistas de Santander y el partido le proporcionó un piso en la Diagonal y nos fuimos con él. Luego, al caer Barcelona, mi padre y mi abuelo pasaron a Francia y a nosotras nos trajeron en un tren de mercancías hasta Santander. No volvimos a ver a mi padre. Murió en México” (Entr. n. 81). En Barcelona se instaló la representación del Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos que se encargará de la organización de la población refugiada de su demarcación, así como las oficinas de los diferentes partidos políticos, que tratarán de resolver los problemas de sus afiliados. Evolución y fases de una emigración de guerra 61 17 Las cifras de los refugiados en Cataluña que se recogen en Barcells, A. y Cardona G. (1986) son cita de Francesc Roca: Política, economía y espacio. La política territorial en Cataluña 19361939. Ediciones del Serbal, Barcelona,1983 y se basan en Catalonian Correspondance, n. 24 y 25.
La directora de la Casa Provincial de Asistencia Social de Santander, Elena Andarza, cuyo marido enfermó y murió durante su evacuación a Cataluña, se hizo cargo de la Dirección de la Colonia Infantil que la Delegación de Santander en Barcelona había instalado en Caldas de Malavella (Gerona). Con ella saldrán hacia la frontera francesa cincuenta de los niños allí acogidos a los que cuidó en Francia en una Colonia en régimen de expatriada hasta que un Comité Sueco los trasladó a Biarritz donde permanecieron por espacio de un año (AMAE/M-45). Un paisano amigo, antiguo emigrante montañés residente en Francia, hará generosas gestiones y sacrificios monetarios para enviarla, junto con cinco familiares más, a Cuba (AMAE/M-45). También Valentina Ribero Gil, maestra nacional, voluntaria en la “Casa-Hijo del Miliciano” de Santander, entrará a formar parte del cuadro de maestros de la Colonia Infantil Pedralbes de Barcelona, integrándose, en su paso a Francia, en el Servicio Civil Voluntario Internacional, que dejará al partir hacia Santo Domingo junto con su familia. Mientras las mujeres ayudaban a la organización de los servicios civiles de la colonia refugiada en Cataluña, los hombres en edad militar fueron enviados al frente, pasando antes, algunos de ellos, por escuelas de preparación de mandos “…desde Barcelona me mandaron a Valencia a preparar un curso de tres meses para el Estado Mayor, desde donde fui destinado a Lérida de capitán (tenía 20 años), donde estaba muy tranquilo. Un día el capitán Castillo de Santander me reconoció y dijo que un joven debía estar en el frente y no tuve más remedio que ir; estuve con él hasta el final de la guerra” (Entr. n. 74). Igualmente, en Barcelona se había organizado una Escuela Popular para la instrucción de los combatientes. “En Barcelona se formó una Escuela Popular y allí estuve de profesor de armamento. Había armas automáticas y no se sabían utilizar. Después marché al frente de Teruel” (Entr. n. 85). En enero de 1939, y como consecuencia del derrumbamiento del Frente del Este, donde muchos montañeses murieron, y la posterior entrada en Cataluña del ejército franquista, comenzó el éxodo hacia Francia de la población catalaña y los refugiados en la región. El ventitres de ese mes cae Barcelona. En los últimos días de enero y primeros de febrero miles de personas trataron de alcanzar los distintos puestos fronterizos con el pa62 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
18 Este testimonio recogido en Carcassonne en 1970 muestra lo profundo de la experiencia del exilio y la dificultad de olvido para algunos. Al oír hablar castellano, el comunicante, junto con otros dos españoles más, se acercó a nuestra mesa del café y pidió permiso para sentarse a charlar con nosotros. La casualidad hizo que fuesen de Santander. Dos de ellos habían vuelto a España visitar a sus familias. El comunicante de este testimonio no podía olvidar, ni perdonar. Culpaba a todos de su mala experiencia. ís vecino. Es éste el mayor flujo migratorio de la Guerra Civil. La cifra ampliamente aceptada es la que se acerca al medio millón de personas. “Al principio, los evacuados desde Barcelona no pensaron que había llegado el fin. Ellos creían que era simplemente una retirada y que la batalla continuaría en una segunda línea de defensa, más al norte; pronto comprendieron lo que realmente significaba” (Palencia, 1946:35). Sin embargo, no será fácil franquear la frontera francesa que no se abrirá para dar paso a los miles de españoles que llegaban hasta la noche del ventisiete de enero, aunque ese día sólo se permitió el paso a mujeres y niños; tres días más tarde pudieron pasar los heridos y, finalmente, el cinco de febrero se autorizó el paso de las tropas republicanas. El primer día de febrero las Cortes celebran su última sesión en el castillo de Figueras. El día tres se pierde Gerona. Finalmente, el día cinco, el Presidente de la República Española, Azaña, y los Presidentes de la Generalitat y Euskadi, Campanys y Aguirre, cruzarán la frontera francesa al tiempo que se autorizaba, ese mismo día, el paso de las tropas republicanas. Cuatro días más tarde, la frontera quedó cerrada. “Para facilitar el paso a Francia de los fugitivos, los soldados apartaban de la carretera y echaban a la cuneta los numerosos vehículos sin gasolina; gracias a ello, las columnas de refugiados a pie avanzaron con mayor velocidad y se salvaron en su totalidad”. (Balcells y Cardona, 1986:64). El miedo, el hambre, las bajas temperaturas del invierno, todo hizo más penosa la huida hacia el país vecino, al que trató de llegarse por todos los puestos fronterizos incluidos los pasos de los Pirineos. “Yo no vuelvo más a España porque siempre recordaré mi huida a Francia a través del Pirineo Catalán. Estaba helado y tenía mucho hambre así que iba llamando a las puertas por ver si me daban algo. Nunca lo olvidaré porque nadie me abrió, todo el mundo tenía miedo”.18. Evolución y fases de una emigración de guerra 63
Al llegar al puesto fronterizo los hombres entregaban las armas. Allí mismo las familias eran separadas. A los hombres se les enviaba a campos de concentración improvisados, sin cobertura, mientras las mujeres y niños eran distribuidos por diversos centros. Aun con todas las penalidades, la evacuación por Cataluña pudo llevarse a cabo. Peor suerte tuvieron los que desde la Zona Centro decidieron huir por los puertos de Levante. Ésta será la última evacuación de la guerra. Tendrá lugar por mar, en el mes de marzo de 1939, desde la costa levantina, hacia donde converge una riada de gente consecuencia de la ocupación, por los ejércitos nacionalistas, de la zona central, la última en manos de la República. En esta evacuación ayudaron algunas organizaciones internacionales como en la que se encontraba Laurin Zilliacus, intelectual finlandés que durante toda la guerra luchó en su país recogiendo fondos para los republicanos españoles. Testigo y protagonista de la salida, desde el puerto de Alicante, del último barco, se sentirá, según sus propias palabras, terriblemente culpable de no poder hacer nada mas. “sólo disponíamos de un pequeño barco así que se convocó a una reunión a representantes de todos los partidos políticos para que decidiesen los hombres que estando en mayor peligro deberían ser evacuados. La mayoría de los que se escogió pertenecían a las ejecutivas de dichos partidos. Cuando nuestro barco zarpó se me partía el corazón al ver aquella masa de gente esperando pacientemente en el muelle la llegada de los barcos. Yo sabía que no había más “I feel terrible remorse” (testimonio de L. Zilliacus cit. en Palencia, 1946:49). La mayor parte de los hombres, mujeres y niños que llegaron a las costas levantinas no pudieron salir por falta de transportes. Según el informe de Ginés Ganga Tremiño19, Diputado a Cortes y encargado, por el entonces Jefe del Partido Socialista, de organizar la evacuación de personalidades políticas y militares de la zona centro-sur, zarparon del puerto de Alicante cuatro barcos: por el puerto de Cartagena salió sólo uno, casi exclusivamente con el elemento militar, y uno más por el puerto de Valencia con muy poca gente; una docena de barcos pesqueros con dos centenares de personas en total lograrían, también, arribar a las costas del Africa francesa. Con anterioridad, el día cinco de marzo, había partido de Cartagena la Flota Republicana que desertó internándose en Bicerta. Gi64 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) 19 Informe sobre la situación de los refugiados españoles en Africa del Norte dirigido en carta personal al presidente de la República mexicana, Lázaro Cárdenas (AMAE/M-322).
Evolución y fases de una emigración de guerra 65 Mapa 3. La emigración desde Cataluña y Levante (enero 1936-octubre 1937)
20 Con esta expresión nuestro informante evita decir que fue a “punta de pistola”. nés Ganga Tremiño calcula en total unos ocho mil republicanos los que llegaron a Africa, cifra no muy lejana a la de Llorens (1976) que da un total de diez mil refugiados en el norte de Africa. Durante los tres últimos días del mes de marzo, Fraser (1979) calcula en unos quince mil los hombres, mujeres y niños que esperaron en la zona portuaria de Alicante la llegada de los barcos que los rumores decían debían llegar; según este mismo autor, cuando pensaron que ya no era posible la salida y ante la amenaza de prisión o muerte, el suicidio se extendió como una epidemia. Dándose cuenta de que no había posibilidad de salir desde Alicante, un grupo de socialistas asturianos y montañeses, entre treinta y cuarenta, se dirigieron hacia Valencia, donde trataron de conseguir plaza de embarque en el barco francés “Lezardieux”, que era el único medio oficial de transporte disponible. “Nosotros no queríamos escaparnos, queríamos salir evacuados. El cupo era de cuarenta por cada partido político. Uno de los que venía con nosotros era muy “echado pa alante”20 y consiguió colocar a los veinte de Santander en el cupo del Partido Socialista. Salimos dos días antes de la caída de Valencia” (Entr. n. 87). El “Lezardieux” será atacado en alta mar por aviones franquistas. Un destroyer inglés se arrimará a su lado a la altura de Castellón, dándole escolta y protección hasta que estuvo a salvo. Desde el comienzo de la guerra y hasta éste su final, la armada inglesa cumplirá el fin humanitario de escoltar y proteger a los evacuados, que todavía ninguno de los protagonistas ha olvidado. 4. Participación de Cantabria en el exilio español Según la estimación de Javier Rubio (1977), entre 700.000 y 800.000 españoles salieron del país a causa de la Guerra Civil Española. De éstos, unos 684.000 son consecuencia directa de las evacuaciones a los que hay que añadir alrededor de otros 50.000 acogidos al asilo de embajadas y consulados, más los que habían pasado clandestinamente la frontera. 66 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
Exodo de la Guerra Civil Española Campaña de Guipúzcoa..................................15.000 Evacuación del Norte en 1937 ....................160.000 Evacuación del Alto Aragón en 1938 ............24.000 Exodo desde Cataluña ..................................470.000 Fugitivos zona Centro-Sur en 1939................15.000 Total..............................................................684.000 Aproximadamente, y según nuestra estimación, unos veinte mil cántabros tomaron parte de este éxodo migratorio, lo que equivale al 2,90 por 100 del total evacuado. Esta cifra se ha calculado a partir de las listas de evacuación de la Consejería de Asistencia Social de Santander existentes en la sección Político-Social de Santander del AHN/sección Guerra Civil que se complementan con las encontradas por el equipo de Ripodas (1991), a excepción de los meses de julio y agosto de 1937 que se ha utilizado el informe de Fidel de Rotaetxe, nombrado por el Gobierno de Euskadi jefe de evacuación en Bilbao, Santander y Asturias (cit.Ferro Ares, 1991), quien referencia un total de 23.231 vascos evacuados desde Santander. Teniendo en cuenta que, según el acuerdo entre el Gobierno de Euskadi y las autoridades de Santander, las evacuaciones organizadas por éste para dar salida a la poblacióm vasca debían incluir un 25 por 100 originarios de Santander, se puede deducir que salieron 5.807 montañeses en esos dos meses. Estas fuentes oficiales muestran un total de 14.000 personas evacuadas, todas ellas población civil, en una proporción aproximada de 62 por 100 menores de veintiún años, 35 por 100 de mujeres adultas y sólo un 3 por 100 de hombres adultos, unos mayores de sesenta años, otros mutilados y otros inútiles totales de guerra. A excepción de unas pocas viudas, el grupo de mujeres adultas, son casadas y van acompañadas de sus hijos, por lo que se puede deducir que sus maridos, combatientes o con cargos de responsabilidad, saldrán posteriormente al exilio, por lo que hemos añadido al balance de esta emigración 4.900 hombres adultos que corresponden al 35 por 100 de mujeres casadas. Por último, se incluyen otras mil personas; cifra ésta que, aproximadamente, las fuentes orales estiman Evolución y fases de una emigración de guerra 67
fueron las que salieron por mar de Santander en los días anteriores a la caída de Santander y que no se registran en ninguna estadística. Es éste un total aproximado, debido a que las fuentes utilizadas aparecen dispersas, son imprecisas y no siempre completas. Cántabros evacuados por mar del Frente Norte Desde Santander: octubre/diciembre 1936 . . . . .2.935 enero/junio 1937 . . . . . . . . . . .1.181 julio/agosto 1937 . . . . . . . . . . .5.807 expediciones niños . . . . . . . . .1.493 caída Santander . . . . . . . . . . . .1.000 Desde Asturias: julio/agosto 1937 . . . . . . . . . . 2.584 combatientes . . . . . . . . . . . . . 4.900 Total . . . . . . . . . . . . . . . . . . .19.900 Fuente: Elaboración propia a partir de las fuentes citadas No todos ellos formaron el exilio permanente. Muchos de los españoles que salieron de España durante los años 1937 y 1938 regresaron a casa antes de acabar la guerra, por lo que para abril de 1939 la cifra total de 684.000 había quedado reducida, según Rubio (1977), a 450.000. Un total que concuerda con los datos ofrecidos por Salvador de Madariaga (Cfr. “La España Desgajada, 1977) que establece, a principios de marzo de 1939, el siguiente esquema de refugiados en Francia. 68 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
Total refugiados en Francia (marzo 1939) Mujeres y niños..................170.000 Varones paisanos ................ 40.000 Enfermos y heridos ............ 10.000 Soldados y milicianos ........220.000 Total ..................................440.000 Tampoco será ésta la cifra del exilio definitivo pues, una vez acabada la guerra, la repatriación de una gran parte de los refugiados en Francia disminuirá considerable mente el balance final del exilio que Javier Rubio establece en 162.000 personas; número que queda muy por debajo de las estimaciones de Tuñón de Lara (1976) quien calcula que para setiembre de 1939 quedaban en Francia algo más de 250.000 refugiados a los que habría que añadir los que pasaron a otros países. Llorens (1976) concuerda con Tuñón de Lara calculando, igualmente, en 250.000 el total de exiliados en octubre de 1939. Algo más alto es el censo de refugiados políticos elaborado por la Delegación de México en Francia en cooperación con el Ministerio Francés del Interior, que establece un total de 527.843 españoles refugiados en el primer semestre de 1939. Un número que, en julio de 1942 había quedado reducido a 300.000. En 1977, en el Coloquio organizado por Historia 16 sobre “El Exilio de la Guerra Civil” en el que se trataba de establecer un Estado de la Cuestión, se aceptaba como razonable una cifra total del exilio comprendida entre 250.000 y 300.000; cifra que será utilizada en los trabajos posteriores del exilio. Y sí parece razonable a tenor de la nueva fuente encontrada: el Informe elaborado por el Consulado General de España en París en 1948 sobre los exiliados españoles afiliados a partidos políticos en Francia(AMAE/R.2420/35), fuente muy interesada en conocer con la mayor exactitud posible la oposición política a su régimen y el grado de dicha oposición. En este Informe se da la cifra total de 107.210 afiliados (AneEvolución y fases de una emigración de guerra 69
2 Testimonio personal. Conferencia impartida en el Ateneo de Santander, febrero de 1995. 3 Según los datos aportados por Villarroya (1986), a primeros de marzo, el Comité de Finanzas de la Cámara de Diputados francesa aprobó una petición del Gobierno, de 150 millones de francos, para el sostén de los refugiados; a primeros de junio, la cifra empleada por el Gobierno francés para estos fines de ayuda a los refugiados oscilaba entre los seis y los siete millones de francos diarios. lla. Jorge Semprún Gurrea contaba2cómo el poeta Blas de Otero moría un poco cada día, dividido y roto en dos pedazos entre sus convicciones políticas y el amor a su país, y que aunque escribió en el exilio un libro encargado por el Partido Comunista no pudo publicarlo porque no podía romper del todo con España. Campos de acogida, campos de internamiento, campos de concentración, Francia, Alemania, África, quizá una inquietante vuelta a España, o, para los más afortunados, una segura acogida en los países americanos o en Rusia: incertidumbre, miedo, nostalgia y desencanto de una etapa migratoria de tránsito. 1. Francia: luces y sombras de un destino forzoso e incierto Muchos son los testimonios de los protagonistas que no olvidan los sinsabores, el mal trato, las ínfimas condiciones de acogida en Francia, el orgullo herido de unos combatientes que se sienten tratados como delincuentes y sobre todo el sentimiento de incapacidad de resolución que agravaba la derrota. También repetido en todas las ocasiones es el mal recuerdo de los guardianes senegaleses y el famoso “alléz, alléz”, primeras palabras aprendidas en francés, con el que eran conminados a entrar en los campos de concentración, tanto en Francia como en el norte de Africa, los españoles republicanos. Pero también es verdad que pasados los años, está primera visión se fue suavizando, que no perdonando, al comprender los problemas de todo tipo que conllevaba, para el país receptor, una emigración de tal magnitud, improvisada, no esperada y mucho menos deseada,3 a la que se unía la división de opiniones, respecto a los refugiados españoles, del pueblo francés. Pero al menos Francia, con sus luces y sus sombras, dio asilo a los refugiados españoles, lo que no hicieron otros países europeos a excepción de Rusia. 76 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
La supervivencia de una etapa migratoria de transición 77 El Perthus. Los primeros días del éxodo (Col. Samot). El Perthus. El puente internacional (Col. Samot).
78 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) En la carretear del Boulou refugiados dirigiéndose a Argelès (Col. Samot). Columna de milicianos caminando hacia el campo de Argelès (Col. Samot).
La supervivencia de una etapa migratoria de transición 79 En el campo de Argelès sur Mer (Col. Samot). Argelès. Camiones de pan destinados a los refugiados (Col. Samot).
80 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Argelès. Centro de abastecimiento del campo (Col. Samot). Port Vendre. Barcos hospitales para los refugiados (Col. Samot).
La supervivencia de una etapa migratoria de transición 81 Le Bacarés. Vista parcial del campo de concentración (Col. Samot). Campo de Bacarès (Col. Samot).
82 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Campo de Bacarès. El lavado de ropa(Col. Samot). Campo de Bacarès. Construcción de barracas destinadas a los refugiados (Col. Samot).
Hay que señalar que, por encima de políticas y actitudes gubernamentales, en un proceso histórico dramático como es una emigración desencadenada por una guerra, el factor humano es esencial para ayudar a mitigar los mil y un dramas personales que a lo largo de éste se generan. Las personas, individualmente, y las organizaciones de tipo humanitario fueron las que, en los primeros momentos, ayudaron a adaptarse a una realidad nada grata, muy diferente a la que se esperaba. A su llegada a Francia, las mujeres, niños y ancianos fueron distribuidos por distintos departamentos franceses, mientras los hombres eran agrupados en los llamados por los franceses “campos de acogida” y “campos de concentración” por los ocupantes. Argelès-sur-Mer y St. Cyprien fueron los primeros campos, simples líneas de playa alambradas y custodiadas por senegaleses. Aunque las condiciones mejorarían posteriormente con la construcción de campos con barracas y unos servicios comunitarios mínimos, va a ser la dureza de los primeros días, el frío, el hambre y sobre todo el paso de combatiente a prisionero, además de la actitud de los guardianes senegaleses, la impresión que perdure en todos los que por allí pasaron; según Villarroya (1986:84) unos 275.000 fueron conducidos a estos campos inicialmente. “Estábamos en mitad del invierno y decenas de miles de hombres, mujeres y niños permanecían bajo la nieve y la lluvia, sin poder ponerse a cubierto y sin ropas apropiadas. En un estado de abatimiento físico extremo, los refugiados españoles fueron conducidos a los campos de internamiento a pie, en condiciones realmente infrahumanas, mucho peor que las conocidas en los frentes durante la retirada de Cataluña”. (Santiago Alvarez, 1991:560). No es éste un testimonio de rencor. Hoy, pasados más de cincuenta años, todos nuestros informantes suscriben estas palabras. Pero si la llegada a Francia fue dura para hombres curtidos en años de combate, no lo fue menos para unos niños que, como los montañeses, habían sufrido varios traslados desde su salida de Santander, llevaban varios años fuera de su hogar y, en muchos casos, sin saber nada de sus padres. Una parte de los niños evacuados de las colonias catalanas fueron concentrados en Le Perthus, pueblo fronterizo, para ser distribuidos desde allí, en tren, a diLa supervivencia de una etapa migratoria de transición 83
4 Atilano Amigo sale con sus hermanos de Maliaño a Avilés desde donde serán evacuados hacia Francia en tránsito hacia Cataluña; desde allí pasará a Francia al final de la guerra para volver a España en febrero de 1941 (Historia de vida recogida por Díez Gil et all, 1991). 5 Los niños austriacos que durante la Segunda Guerra Mundial llegaron evacuados a España guardan, igualmente, un profundo recuerdo de la hostilidad con que fueron recibidos a la llegada a la estación de Barcelona donde les gritaban y les arrojaban cosas a las ventanillas del tren. versos departamentos franceses; otros partieron hacia Rusia, país que se ofreció a recibirlos. Atilano Amigo, uno de los niños que tras la evacuación de Santander había sido acogido, junto con sus cuatro hermanos, en la colonia infantil de Caldes de Malavella (Gerona) será enviado, junto con el resto de los niños de la colonia, a Piégut-Pluviers, en el departamento de La Dordoña, adonde llegaron el 8 de febrero de 1939. Tenía catorce años y hasta 1941 no volverá a su casa en Maliaño. “Todos éramos de Santander, la mayoría de la colonia de Caldes de Malavella. El caserón donde nos alojaron no era digno de ser habitado por personas, medio derruido, maloliente, se respiraba tristeza por los cuatro costados. Allí nos hacinaron, sin ninguna consideración, dormíamos juntos, todos tirados en los suelos, mayores y pequeños, chicos y chicas. Algún día la historia cargará la responsabilidad a aquellos que consintieron tanto abandono y depravación”4. Esta descripción de las condiciones que tuvieron que soportar muchas mujeres y niños la corrobora Santiago Alvarez (1991:566), delegado del S.E.R.E., entre cuyos cometidos estaba el de inspeccionar los campos de acogida. No será hasta el año siguiente, en la primavera de 1940, cuando sus condiciones cambien al ser trasladados a una colonia organizada, a Sames, en los Pirineos Occidentales, área donde se concentró una gran parte de las colonias de niños españoles. “En Sames volvimos a recobrar la alegría, nadie nos atemorizaba. Vivíamos en una casa señorial, con jardines, campo de fútbol y un grandísimo bosque de pinos... maravilloso, maravilloso” (Ibídem). La organización de la colonia, en la que se hacía mucha vida al aire libre, al tiempo que se enseñaban oficios, hizo muy placentera su estancia, aunque el mejor recuerdo será el cambio de actitud de la población francesa, que pasó de la hostilidad en su anterior alojamiento a una acogida cariñosa llena de atenciones5. Su “alegría” durará hasta comienzos de febre84 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
6 El censo francés de principios de 1936 recoge unos 250.000 residentes españoles. 7 El cierre y apertura de la frontera española a los retornos masivos de refugiados españoles en Francia reflejará las diferencias existentes en el curso de las negociaciones franco españolas lo que retrasará la repatriación y como consecuencia, muchos de los que pudieron haber regresado quedaron definitivamente en Francia atrapados en la Segunda Guerra Mundial (J. Rubio, 1977,I:120). ro de 1941 en que, con la eminente entrada de los alemanes en Francia, se disuelven las colonias infantiles. Los que no habían salido para España reclamados por sus familiares deberán también partir. Los responsables de los niños tendrán que decidir hacia dónde. Por los testimonios recogidos parece que la población francesa más próxima a España es la que con más afecto acoge a los refugiados españoles y la que mayor ayuda les aportará; lo que se debe, posiblemente, a un mejor conocimiento de la realidad española por su proximidad y, especialmente, a la base poblacional española existente en los departamentos del sur; departamentos hacia donde, tradicionalmente, había ido convergiendo la corriente de emigración española a este país6. “Cuando llegamos a Francia a las mujeres nos llevaron a una cárcel en un pueblo del sur. Allí la gente civil se portó muy bien con nosotras. Había un profesor de español en el pueblo que venía a buscarnos por las tardes para que pudiésemos salir a dar un paseo. Estuvimos poco tiempo porque queríamos regresar a España; no estábamos como refugiadas sino en tránsito. Mi hermana se quedó con sus hijos pues su marido estaba en un campo de concentración y más tarde marcharon para México. Pasamos por Irún al finalizar la guerra con mucha gente que volvía. (Entr. n. 97). Una parte de los cántabros, especialmente mujeres y niños, que permanecía en Francia desde la evacuación del norte o había llegado a este país por segunda vez procedente de la evacuación desde Cataluña, decidirán volver a casa una vez finalizada la guerra. Posiblemente otros habían pasado con anterioridad en la oleada de repatriaciones que se produjeron en las primeras semanas de febrero7. Mientras tanto los hombres comenzarán su vida de internamiento en los campos aunque algunos consiguieron eludirlos. Miguel Guerra, médico torrelaveguense que en los meses finales de guerra era Jefe del Hospital número once de Montjuit, tuvo la suerte de poder huir antes de ser internado en el campo de Argelès al que era conducido. La supervivencia de una etapa migratoria de transición 85
quedó allí pues, aunque el quería volver a Santander con su familia, Prieto le retuvo allí. En Barcelona se alistó en el ejército y estuvo en el frente del Ebro y al finalizar la contienda pudo salir a Francia gracias a su asistente, que era catalán y conocía los caminos para llegar a la frontera” (Entr. n. 97). Entre octubre y noviembre de 1939 escribirá Ferrer en su diario “Franco no ha decretado ninguna amnistía. De haberse promulgado, medio campo habría regresado a España. Hubo una época que Saint Cyprien cobijó a más de 50.000, hoy quedamos unos 20.000, la inmensa mayoría formados en Compañías de Trabajo. A España regresa un promedio de 3.000 a la semana”. La persecución francesa de los españoles considerados más peligrosos, es decir, los comunistas, hizo la vida de los campos más agresiva, pues a la persecución de los agentes franceses hubo que añadir las denuncias provenientes del interior de éstos. Será en el castillo de Colliure y el campo de Le Vernet donde concentren los franceses a los refugiados que por su filiación política consideran más peligrosos, convirtiéndose así estos dos centros en lugares de reclusión y castigo para los comunistas españoles. Allí serán enviados Mediavilla y Miguel Caballero, los dos pertenecientes al partido comunista; Miguel Caballero, secretario general de dicho partido en el campo de concentración de St. Cyprien, conseguirá, más tarde, llegar hasta México. Los refugiados que no consiguieron salir hacia América se vieron envueltos, definitivamente, en la nueva guerra. Durante la ocupación sirvieron como mano de obra forzosa, tanto en la zona libre como en la ocupada; mas tarde, entrarán en combate. Unos los harán en la resistencia, de la que se puede decir que “la primera resistencia activa fue la formada por los españoles y en particular por los españoles comunistas” (Dreyfus-Armand, 1991:266) o encuadrados en la Legión o en los Batallones de Marcha que iban en la Primera División de Francia Libre; otros lo harán desde las filas del ejército ruso15. Mientras tanto, durante la guerra, en los campos de concentración franceses antes ocupados por los hombres sólo quedaban mujeres y niños que apenas recibían lo suficiente para el sustento, como recoge en su Informe, en 1944, Rusell Hill, corresponsal del Herald Tribune en París 92 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) 15 Tuñón de Lara (1976) calcula en unos 50.000 españoles los que se batieron de una u otra manera al lado de Francia: el 25 por 100 de los exiliados en condiciones de llevar las armas.
“…la falta de médicos y medicinas hizo tantos estragos como la falta de alimentos. Hay miles de ellos con tuberculosis. La mayoría de estos refugiados vive hoy gracias a dos platos de sopa que suministra La Ayuda Social, organización caritativa de Francia” (AFPI. Fondo AJBP/488). 2. Consecuencias del nuevo estado de guerra: cántabros en los campos de concentración alemanes El estado de guerra y, como consecuencia, la movilización general de los franceses tendrán repercusiones dramáticas para los refugiados españoles. Unos de ellos, los privilegiados en este caso, cubrirán los puestos libres dejados por los franceses en la agricultura y la industria pero, para aquellos que estaban en edad militar la elección estaba entre alistarse en la Legión Extranjera francesa para luchar contra Alemania, o bien enrolarse en compañías de marcha (fortificaciones) y compañías de trabajo. Con el avance alemán en Francia las condiciones se fueron haciendo más extremas para los españoles; algunos de éstos, enrolados en las compañías de trabajo en el norte de Francia, llegan, otra vez, a los campos de internamiento del sur, a Argelés, en los que cada vez es más difícil la supervivencia. Un montañés allí internado, nos da cuenta, en carta a un familiar, de las condiciones de estos momentos “no sólo los de las Compañías, sino los que libremente trabajaban los traen aquí...las mujeres también están entrando a las barracas. Somos muchísimos los que creemos que seremos obligados a volver a España. Yo creo que es imposible estar así un mes sin sucumbir a la inanición, un cazo de puré de habas o de caldo maggi por la mañana e igual ración por la noche. Son aquí muchos cientos los que deciden marchar a España pues no pueden vivir así. No los censuro, hay que tener un temple especial para no enloquecer con esta situación tan desesperada. Lo que más me desespera es la convicción que tengo de que no conoceré a mi hijita...” (AMAE/M-221). A pesar de la difícil supervivencia en los campos, no fueron éstos los más desafortunados sino aquéllos que cayeron prisioneros durante el avance alemán ya que, el Gobierno francés no quiso reconocerlos como La supervivencia de una etapa migratoria de transición 93
16 En su introducción al libro de Razola y Campo “Triángulo Azul”, Barcelona, 1979, basado en los testimonio de los españoles del campo de concentración de Mauthausen. Los españoles a los que se unieron más tarde los checoslovacos fueron los organizadores de un sistema de resistencia adaptado al campo que salvo la vida a muchos de los internados. miembros de sus fuerzas regulares debido a su condición de extranjeros. Los alemanes propusieron al Gobierno español una repatriación en masa de estos prisioneros cuyo número se cifraba, según las fuentes, entre “10.000 y 20.000” (Alted Vigil, 1987:128). El Gobierno español los rechazó por lo que fueron enviados como deportados políticos a distintos campos de concentración; sólo sobrevivieron tres mil. Compañías de trabajo, batallones de marcha de los voluntarios extranjeros, deportación de civiles y la Resistencia en Francia fueron los conductos a través de los cuales los republicanos españoles llegaron a los campos de concentración nazis. Un calvario del que, como testimonia Pierre Daix16 “nosotros, franceses, no podemos, treinta años más tarde, seguir las estaciones sin cargar con el peso de nuestras responsabilidades nacionales y sin experimentar vergüenza”. Los campos de Mathausen, Dachau, Buchenwal, Auswitz, Eudssen, Flossenburg, Neuengamme, Sachsenhausen y Ravensbruck fueron el destino de los españoles, aunque el mayor número de ellos fue concentrado en el de Mauthausen, en medio de un precioso paisaje montañoso de la provincia de Linz (Austria). Sin embargo, éste fue uno de los campos más duros pues pertenecía a la categoría III, correspondiente a los campos de exterminio. Los españoles, que comienzan a llegar a finales de la campaña de Francia, en agosto de 1940 serán en este campo, después de los polacos, “los primeros prisioneros de raza no germánica, pero sobre todo el primer grupo de deportados constituido sobre una base política común, la de la lucha antifascista” (Razola y Campo, 1979:12). Ellos se encargarán, dos años más tarde, ayudados por la llegada masiva de checoslovacos, de organizar la resistencia dentro del campo. “Personalmente, es a dicha organización a la que debo yo la vida. La deuda de gratitud colectiva de los franceses de Mauthausen, primero con los españoles, y luego, para con los checoslovacos, es inconmensurable”. (Pierre Daix: prólogo a Razola y Campo, 1979). 94 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
Fueron dos miembros españoles de dicha resistencia los que, con riesgo de su vida y para que se pudiese conocer la verdad de lo que aquello fue, consiguieron ocultar el fichero que concernía a los españoles cuando, ante la eminente llegada de los aliados, los alemanes procedieron a destruir la documentación existente en el campo. Según los datos aportados por ese fichero, unos siete mil “Rostpanier” (rojosespañoles), cuyo distintivo dentro del campo era un triángulo azul, se alojaron en Mauthausen. Desde este campo se organizaban “Kommandos” exteriores de prisioneros que se ubicaban cerca de las fábricas que trabajaban para la industria de guerra alemana a la que proporcionaban mano de obra. Gusen, que fue en principio uno de éstos, se convirtió “en el duplicado negro de Mauthausen”, del que difícilmente se volvía. Españoles muertos en los campos de concentración nazis Pasados por Mauthausen, Gusen y comandos ............7.189 Muertos en Mauthausen y comandos ........................ 5.000 Liberados el 5 mayo 1945 .......................................... 2.189 Fuente: Razola y Campo, 1979 Un total de 4.074 españoles murieron en los campos de Mauthausen y Gusen17 desde el 6 de agosto de 1940 al 5 de mayo de 1945, es decir, el 69,55 por 100 de los que allí fueron internados. Entre ellos, un grupo de cuarenta montañeses que murieron en su mayoría, un total de treinta y cuatro, en Gusen, campo al que fueron trasladados desde Mauthausen; la mitad de ellos (52,5%) procedían de la capital, Santander (Anexo VII). Acabada la guerra, el gobierno austriaco decidió dejar abierto el campo de Mauthausen como testimonio histórico que pudiese ser recordado por las generaciones futuras. Al cuidado del campo, contratado por el gobierno austriaco, quedará uno de los supervivientes, Manolo García, que junto con su mujer Ana, mantienen el café que a las puertas del campo da servicio a quien lo visita. La supervivencia de una etapa migratoria de transición 95 17 Las listas de los muertos en Mauthausen y Gusen están publicadas en un anexo de Razola y Campo, 1979.
“Yo era perito electricista de la Standard Eléctrica de Maliaño de donde soy oriundo y gracias a esta profesión, los técnicos especialistas éramos muy útiles, pude sobrevivir los tres años terribles que pasé en este campo. Al acabar la guerra no sabía que es lo que podría hacer así que salió este trabajo y decidí aceptarlo. Aquí vivo con mi familia. Es un trabajo.” (Testimonio recogido en Mauthausen, agosto, 1972). Según las fuentes expuestas en el propio campo, un total aproximado de 206.000 personas fueron internadas en Mauthausen. Más de 110.000 de los detenidos de ambos sexos, el 53,39 por 100, fueron asesinados o sucumbieron a las condiciones de vida impuestas; proporcionalmente los españoles tuvieron peor suerte pues el 70 por 100 no sobrevivieron. En mayo de 1945, en el momento de la liberación del campo, se encontraban detenidos oficialmente 64.800 hombres, 1.734 mujeres y algo más de 15.000 prisioneros que no figuraban en las listas. Entre todos ellos, los 2.184 españoles que consiguieron eludir la muerte. La ocupación alemana de Francia tuvo también otra repercu sión grave para los refugiados españoles, consecuencia del convenio de colaboración entre la policía alemana y la española, firmado con anterioridad, el 31 de julio de 1938, por el Reichsfuehrer-SS y Jefe de la Policía Alemana, Hinrich Himmler, y el Ministro de Orden Público de España, General Martínez Anido (AMAE/R-137215). Un convenio de colaboración encaminado especialmente a intercambiar información sobre “comunismo, anarquismo, emigración y demás actuaciones peligrosas al Estado” para lo cual, dice el convenio “se harán directa y sistemáticamente, por el medio más rápido, entrega de comunistas, anarquistas y afiliados de otras tendencias peligrosas al Estado” (Anexo II); unas medidas que tendrán especial relevancia en estos momento y que condujo a los alemanes a la detención y extradición a España, donde serían fusilados, del Presidente de la Generalitat, Lluís Companys, y del dirigente socialista y ex-ministro de la Gobernación, Julian Zugazagoitia, cuyos dos hijos nacidos en Santander, lograron ser evacuados a México (AMAE/M-211). Aunque el gobierno franquista no estaba interesado en la repatriación de una masa de opositores a su régimen (los que fueron enviados a los campos de concentración), sí lo estaba en las figuras dirigentes o destacadas del exilio, por lo que envió numerosos agentes del servicio policiaco 96 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
que, “bajo la dirección del policía Pedro Urraca Rendueles, agregado a la embajada en París, se introdujeron en las dos zonas en que quedó dividido el país y, en colaboración con la Gestapo, se dedicaron a la persecución de los republicanos acusados de “comunistas”, que figuraban en las listas que traían los agentes de Franco” (Alted Vigil, 1987:130). Muchos de los refugiados españoles que se encontraban en los departamentos del sur se libraron de la extradición gracias a la ayuda de los gendarmes y de la población civil francesa, aunque también hubo delatores. “En general, los gendarmes franceses, a excepción de un cuerpo especial que ayudaba a los alemanes, nos echaron una mano y a mí, personalmente, me dieron una carta de identidad falsa. Cuando llegó al pueblo uno de los policías franquistas que andaba buscando “rojos”, una vendedora del mercado le contó que había un grupo de españoles pero, finalmente, pudimos convencer al policía de que no éramos peligrosos y se marchó” (Entr. n. 74). Otros no tuvieron tanta suerte y fueron a parar a las cárceles españolas o fueron condenados a muerte18. 3. Situación de los refugiados en África del Norte: La explotación de una mano de obra barata El lugar de destino de los republicanos españoles que lograron salir desde las costas alicantinas fue el África del Norte francés, especialmente Argelia. Una vez allí, serán conducidos a campos de concentración en Boghari, Behi-Hindel, Carnot y Cherchell. Sólo unos pocos, unos centenares según Alted Vigil (1987), fueron los que lograron llegar a Marsella. Javier Rubio (1977) estima que para finales de 1939 se encontraban en Africa del Norte un total de doce mil refugiados españoles en campos de concentración y centros de albergue y siete mil más enrolados en la LeLa supervivencia de una etapa migratoria de transición 97 18 Hemos encontrado exiliados que fueron extraditados de esta forma pero ninguno de ellos ha querido darnos su testimonio. El deseo de olvidar y también el miedo a ser señalados como tales decidió un silencio que respetamos.
gión Extranjera, mientras que Ginés Ganga Tremiño19calcula en unos ocho mil los que llegaron a estos territorios, cifra en la que no incluye a los aproximadamente cinco mil enrolados en la Legión Extranjera francesa por no figurar como refugiados. Según Ganga Tremiño, que poseía la relación nominal de las personas de mayor relieve político, militar y sindical refugiadas en Argelia y Marruecos, éstos proceden, en un porcentaje muy elevado, de la provincia de Alicante (puesto que sólo Alicante organizó la evacuación), aunque los hay también oriundos de Murcia, Cartagena, algunos de Almería, Albacete y Valencia y muy pocos del resto de las provincias de España. Como muchos de los políticos de los partidos llamados republicanos se encontraban en Barcelona, evacuaron por los Pirineos. Esto, unido al hecho de que e n las provincias levantinas el partido socialista era mayoritario, le hace afirmar a Ganga Tremiño “que la mayoría de estos refugiados son levantinos y socialistas”. Una nueva fuente, el estudio sobre la “Situación de la Emigración Española en Africa del Norte”20 que los organismos republicanos efectúan a la llegada de las tropas aliadas a dicho territorio, estima en siete mil quinientos ochenta y cuatro el número de refugiados. Algo más de las tres cuartas partes (79,74%) eran hombres, y el resto mujeres y niños. La mitad de esta población (44,39%) se encontraba en la demarcación de Orán. Estos porcentajes pertenecen a las personas socorridas por las asociaciones de ayuda a los refugiados establecidas en las demarcaciones africanas donde se concentraban los refugiados españoles. Estas aseguraban en el Informe que “dichas cifras corresponden muy aproximadamente a los que habitan en las poblaciones indicadas”. 98 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) 19 Diputado a Cortes y encargado por el Jefe del Partido Socialista de organizar la evacuación de personalidades políticas y militares de la zona centro-sur. Informe presentado al presidente de la República mexicana Lázaro Cárdenas (AMAE/M-322). 20 El Informe con la situación y el estudio económico sobre los fondos necesarios que se necesitarían para cubrir las necesidades más urgentes de los refugiados será enviado a: D. Vicente Alvarez Bunylla; Luis de Araquistain; Carlos Pi Suñer; Manuel de Irujo y Anacio Ruíz (AFPI/ALA-96-21).
Refugiados Españoles en África del Norte total hombres mujeres niños Argel ................1.850 ..................1.646 ..............150................54 Orán ................3.500 ..................2.387 ..............636..............477 Casablanca ......1.216 ..................1.036 ................50..............130 Túnez ..............1.018......................818 ................50................50 Total ................7.584 ..................5.987 ..............886..............711 Fuente: AFPI/ALA-96-21. Informe sobre la Situación de la Emigración Española en África del Norte Los primeros en llegar, en marzo de 1939, fueron los marinos de la flota republicana, que quedó anclada en la base de Bizerta (Túnez). Una cuarta parte de éstos regresará a España a primeros de abril, quedando, según Rubio (1977), dos mil marinos para el mes de julio. Esta población española, al ser poco numerosa y con mayor especialización y disciplina, no tuvo problemas en el mercado laboral tunecino. Se fundó una colectividad agrícola en Kasserine para unos doscientos y se formó una caja de socorros mutuos, con subvención de las autoridades francesas, para ayudar a los que estaban en paro. Pero no todos tuvieron la suerte de los marinos de la flota. La mayor parte de la población masculina que llegó a estos territorios tras la evacuación de las costas alicantinas será internada en campos de concentración; entre ellos, el grupo cántabro que había conseguido salir en barco desde Valencia. “Cuando llegamos a Argelia procedentes de Valencia nos internaron en un campo de refugiados que había sido para los alemanes de la guerra del catorce. Allí los franceses nos hicieron una propuesta, o volver a España o entrar a las “compañías de trabajo”, y acabamos trabajando en el desierto. (Entr. n. 87). Así, con esta propuesta y al igual que en Francia, los refugiados españoles, en su mayor parte población masculina en edad activa, van a constituir una mano de obra barata para la construcción de obras públicas, minería y, especialmente, para la construcción del ferrocarril transahariano. Con esa finalidad serán internados, en su mayor parte, en los campos La supervivencia de una etapa migratoria de transición 99
de concentración de “Bohar” y “Bohgari” ubicados en el territorio, por entonces francés, de Argelia, en donde quedarán constituidos en “compañías de trabajo”. Santiago Álvarez, delegado por el S.E.R.E. en Francia para visitar los campos de refugiados, tanto en Francia como en los territorios africanos, cuenta su impresión “... si las condiciones de los campos de Francia eran difíciles, lo eran mil veces más las de aquella antesala del desierto en la cual un calor tórrido durante el día y la caída de temperatura hasta varios grados centígrados bajo cero durante la noche originaba diversas enfermedades inherentes a ese clima...nada más llegar, pude enterarme de que había un respetable número de compatriotas que no soportaban esas condiciones y algunos ya habían sucumbido a ellas y eso a pesar del gran esfuerzo que hacían para sobrevivir”. (Santiago Álvarez, 1991:572). El estallido de la II Guerra Mundial empeorará la situación. Los refugiados de los campos de Africa que no habían conseguido ser evacuados fueron movilizados en un regimiento para trabajar en el ferrocarril Transahariano de Colomb-Bechar y en las minas de Kenadza. Se trataba de auténticos trabajos forzados semejantes a los que se vieron obligados los internados en el resto de los campos de Hadjerat Miguil, Adjelfa, Ain el Ousak, o los condenados de las prisiones de Berrouaghia, Lambese, MaisonCarree y otros presidios (Alvarez, 1991:572). La terrible situación de explotación a que son sometidos los refugiados españoles por las autoridades francesas es corroborada por el Cónsul Español en Uxda, región donde están instalados los campos de Bu-Arfa y Comb-Bechar, en el Informe que envía al Ministerio de Asuntos Exteriores el 13 de diciembre de 1940. “Se encuentran, en los campos de concentración de Bu-Arfa y Colomb-Bechar, unos 4.000 refugiados españoles, a los cuáles se les hace trabajar, en condiciones inhumanas, en el comienzo del ferrocarril transhariano que de seguir así muy pronto acabará pues el rendi miento de los españoles asombra a los franceses juzgándolo triple que el del indígena, pero pagándole en cambio a 2 francos diarios, mientras que a éste, como mínimo le satisfacen de 40 a 50 frs.....En el Consulado existen pruebas firmadas del trato que sufren estos españoles y de la solapada oposición francesa a deshacerse de ellos y utilizarlos como “coolies”, lo que merma también el prestigio de España ante el indígena... por lo que creo oportuno se debe efectuar, por Autoridades superiores a la de este Consulado, una queja oficial enérgica” (AMAE/R.1567-34). El Cónsul español que redacta este informe no sólo considera que el trato vejatorio que se da a los españoles va en detrimento de la imagen de Espa100 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
ña en estos territorios, sino que propone una repatriación de parte de éstos por considerar que puede ser beneficiosa esta mano de obra para el propio país. “De este contingente de 4.000 españoles existe un 70 por ciento de gente indeseable, pero el resto es gente aprovechable, equivocados, más inocentes que muchos de los que quedaron en España, y las más veces sin ideario político” aunque el mismo cónsul añade “son pocos los deseosos de regresar a su patria” y de éstos sólo lo consiguen los que pueden fugarse de los campos y acudir al asilo del Consulado pues los franceses ponen todos los inconvenientes para continuar con el provecho que les proporciona “esta nueva forma de la esclavitud”. (AMAE/R.1567-34). Las penosas condiciones de trabajo y la dura vida en los campos junto al aumento de la propaganda animando a la repatriación decidió a algunos a volver. “Aquí llegaron agentes españoles tratando de que regresásemos a España donde decían que las condiciones de vida eran mejores y que además no debíamos temer a las represalias. Algunos volvieron y no les pasó nada pero otros desaparecieron y no se supo nada de ellos”. (Entr. n. 87). En el campo de internamiento de Bu-Arfa, en el desierto, se encontraban, según testimonios recogidos, unos cuarenta montañeses que entrarán a formar parte de las “compañías de trabajo” destinadas a la construcción de carreteras aunque algunos lograron trabajos administrativos, como nuestro informante, que conseguirá un puesto en un economato del Estado en un pueblo donde había minas de carbón y adonde los franceses destinaron a las “compañías de trabajo” formadas por asturianos. “Yo estaba haciendo carreteras en Argel en un pueblo donde había muchas minas y donde llevaron a trabajar a muchos asturianos pero tuve la suerte de poder colocarme en uno de los economatos de las minas y desde entonces la vida fue más llevadera” (Entr. n. 106). El desembarco de los aliados en África del Norte supuso una mejora en las condiciones de vida de los refugiados españoles que se encontraban, a la llegada de éstos, internados en su mayoría en campos de concentración y compañías de trabajo, pues los franceses, para no perder una mano de obra valiosa, mejoraron no sólo las condiciones del trabajo sino que incrementaron considerablemente los salarios21; los campos desaparecerán en abril de La supervivencia de una etapa migratoria de transición 101 21 Según las cuantías que informan los cónsules españoles el salario de un franco que los trabajadores de Bou-Arfa percibían a mediados de 1942, subirá en noviembre, tras el desembarco, a 20 francos. A primeros del año siguiente, en Orán pasó de 11 francos a 70 y en Fez los trabajadores cualificados podían llegar a 170 (datos presentados en Rubio, 1978:351).
1 Ya a primeros de marzo el Gobierno francés, deseando encauzar el flujo de refugiados que llega tras la caída de Cataluña, emprende gestiones ante los países americanos. Los gobiernos de Argentina, Brasil, Cuba y Canadá responden negativamente esgrimiendo motivos de índole laboral que esconden motivos de índole político (Rubio, 1977,I:159). los emigrantes españoles tradicionales, un lugar conocido con idioma y cultura comunes, en el que existían antiguas redes organizadas familiares, de origen y asociativas, a través de las cuales poder incorporarse, con mayor facilidad, a una nueva vida. Estas redes van a jugar un papel importante en el proceso reemigratorio de los exiliados, que dependerán de ellas y de las organizaciones de ayuda creadas tanto por los organismos oficiales republicanos como por entidades privadas. Unas y otras se entrelazaron para determinar el destino de una parte del exilio español; un destino para los más afortunados que sólo unos pocos lograron alcanzar. 1. La política de evacuación: una oportunidad perdida La difícil situación de los republicanos españoles en Francia y el presentido estallido de la II Guerra Mundial decidieron al gobierno republicano en el exilio a trasladarse hacia América al tiempo que se hacían gestiones para trasladar, igualmente, al mayor número posible de refugiados en Francia y Norte de Africa1. No obstante, las organizaciones del exilio no eran muy favorables a una emigración masiva e incluso, a iniciativa de Indalecio Prieto, comenzaron en verano las negociaciones con los representantes franquistas en Francia encaminadas a conseguir una repatriación sin represalias de la mayoría de los refugiados que se encontraban en este país, que finalmente fracasarán. También será la repatriación, en caso de llegarse a un acuerdo, la vía aconsejada por el Gobierno de Euskadi a todos los vascos que no tuvieran responsabilidades políticas, al tiempo que ofrecía, en circular difundida el 9 de setiembre de 1939, la opción de emigrar a América “aunque el Gobierno Vasco era contrario a una emigración masiva” (Ferro Ares et all, 1991:481). Mientras se negociaba la repatriación, y durante los me108 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
La salida hacia América: la suerte de unos pocos 109 El Gobierno español en México, D. F. ante la columna de la Independencia (Archivo General Nación, México). Mitin en México en memoria de Azaña (Archivo General Nación, México).
110 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) Primera reunión de las Cortes españolas en México (Archivo General Nación, México)
La salida hacia América: la suerte de unos pocos 111 Primera reunión de las Cortes españolas en México (Archivo General Nación, México).
2 El Gobierno de México no sólo los aceptó sino que se hizo cargo de la subsistencia y educación de esta expedición de niños huérfanos de la guerra civil cuya organización correrá a cargo del Comité de Ayuda al Niño del Pueblo Español radicado en México, D.F. ses de junio y julio de 1939, comenzó el primer período de reemigración hacia América, en varias expediciones colectivas. Es en estos meses cuando un mayor número de refugiados consigue llegar al continente americano. Entre setiembre de 1939 y junio de 1940 las expediciones quedaron paralizadas. Ese mismo mes de junio de 1940 se produce la rendición de Francia ante Alemania. La mayor parte de los refugiados españoles seguían en territorio francés, con el peligro que ello entrañaba; las razones no están claras pero se atribuyen a discrepancias entre los organismos republicanos encargados de las operaciones de emigración. El peligro ahora ya no eminente sino palpable anima las gestiones para la evacuación, pero la oportunidad se había perdido y ya era tarde para los muchos que quedaron atrapados en una nueva experiencia de guerra. México, entre todos los países americanos, fue el que más generosamente abrió sus puertas a los republicanos españoles, concediendo cuarenta mil permisos de entrada, siempre que no representasen una carga económica para el país; anteriormente, durante la guerra española, ya había recibido la inmigración de los quinientos niños llamados de “Morelia” 2y creado, en julio de 1938, la “Casa de España”, más tarde conocida como “Colegio de México”, en un proyecto destinado a recoger a un grupo de intelectuales españoles que pudiesen continuar allí su trabajo. Gracias a la mediación de Pablo Neruda, Cónsul de su país en Francia, se consiguió la entrada en Chile de otros dos mil doscientos refugiados que arribaron el 3 de setiembre de 1939 a Valparaiso, en una expedición colectiva que partió desde Burdeos en el “Winnipeg”; el Gobierno chileno puso como condición para su aceptación que el Gobierno de la República Española costeara los gastos de transporte y que se escogiese a españoles que fuesen un aporte positivo para la agricultura y la industria del país, al tiempo que emitía una negativa rotunda a aceptar profesionales. Contrariamente, Argentina, el país de mayor inmigración española, aceptará unos pocos profesores y artistas y un grupo de vascos, pero se negó a abrir sus puertas a una inmigración masiva. 112 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
La salida hacia América: la suerte de unos pocos 113 En relación al número de habitantes, fue la República Dominicana la que más refugiados acogió, pues los españoles que llegaron allí sumaban más de cuatro mil para una población total que no llegaba a los dos millones, aunque hubo que pagar cincuenta dólares por emigrante aceptado; desgraciadamente, el resultado de la inmigración a este país fue muy desafortunado y casi todos debieron reemigrar a otros destinos. A pesar del apoyo de su Presidente, Eduardo Santos, la oposición de ciertos grupos hizo difícil la obtención de visado para Colombia. Unos doscientos españoles, según Martínez Gorroño (1990), correspondientes a una clase social y profesional “culta” entre los que se encontraban algunas mujeres con trayectoria profesional prestigiada en España en trabajos docentes, consiguieron permiso de entrada. Además de éstos, hubo un arriesgado grupo de refugiados en Francia que decidió salir por su cuenta desde el puerto de La Rochelle en una embarcación de vela provista de un pequeño motor y que, después de tres meses de travesía, llegarán a Barranquilla a finales de setiembre de 1939, exactamente el día treinta. El grupo estaba compuesto por algunos marinos profesionales, abogados, contables, estudiantes y una mujer casada con el capitán de marina que comandaba la embarcación. A los países centroamericanos apenas llegaron refugiados y también fueron pocos los que entraron en Puerto Rico y Cuba: unos noventa en Puerto Rico y aproximadamente unos doscientos en Cuba aunque, según Naranjo Orovio (1988), dada la escasez de trabajo en esta isla, fue utilizada más como lugar de tránsito hacia otros destinos americanos. Venezuela, aceptará tan sólo un cupo de cuatrocientos vascos. Una vez conseguido el permiso de entrada, el problema a resolver era la parte económica, es decir, los gastos que conllevaba una emigración masiva compuesta, en su mayor parte, por gentes que se encontraban sin ningún medio económico para pagar pasajes y sin posibilidades de encontrarlo. Por otro lado, el Gobierno de la República Española se comprometía a que esta emigración no fuese gravosa para los distintos países que les acogieran, por lo que necesitaba un capital para mantener dicha emigración en los primeros momentos y desarrollar proyectos para su incorporación al trabajo. Para organizar el servicio migratorio, el Gobierno del Doctor Negrín creó en París, en marzo de 1939, el Servicio de Evacuación de los Refu-
3 Amaro del Rosal, que entre otros cargos fue Director General de la Caja de Reparaciones (de donde salió la mayor parte del tesoro del Vita), denuncia, en su artículo “El tesoro del Vita” (1984), lo que el llama “el golpe de estado” dado por Indalecio Prieto para apoderarse del tesoro. 4 Testimonio Oral del doctor José Puche Alvarez, encargado por el Presidente de la República española, Dr.Negrín, de recoger el cargamento del “Vita” en México (testimonio presentado en Palabras del Exilio 1: E. Meyer, 1980:59). giados Españoles (S.E.R.E), al tiempo que abría en México (país que admitió el mayor número de españoles y donde decidió radicarse el Gobierno de la República), una filial de dicho organismo que con el nombre de Comité Técnico de Ayuda a los Refugiados Españoles, iba a ser el encargado de la administración y distribución de los fondos que harían posible la organización de todo el proceso migratorio (expediciones, asentamientos, inversiones para creación de puestos de trabajo, ayudas, etc.). Ahora bien, los recursos que con dicho fin envió hacia México el Gobierno de la República en el famoso yate “Vita” no llegaron a ser recogidos por sus destinatarios, los representantes del Comité Técnico de Ayuda a las Refugiados Españoles, sino que, por causas que todavía no parecen muy claras, quedaron en manos de Indalecio Prieto, en esos momentos embajador plenipotenciario del Gobierno de la República Española en México 3. Será con los fondos del “Vita” con los que se financie el nuevo organismo constituido el 31 de julio de 1939, la Junta de Ayuda a los Refugiados Españoles (J.A.R.E), cuyos fondos económicos (los del Vita) serán administrados por un Comité Técnico, dirigido por Indalecio Prieto. “Las razones que dio Prieto para incautarse de los fondos del “Vita” no eran de ningún modo satisfactorio; creyó que intervenía en algo que había sido abandonado. No existía tal abandono. El cargamento, una parte de los fondos que el Gobierno Republicano había llevado al exilio, se trasladaba a México esperando que se pudiera negociar con Franco, en cuyo caso lo habríamos devuelto a España, a su origen. Franco se negó a negociar una paz, podríamos decir honrosa, para las dos partes y lo que luego sucedió con el dichoso cargamento fue lamentable para el prestigio de la República y de la emigración” 4 Es así que lo que debió ser la unión de todos los esfuerzos para ayudar a una emigración con un futuro cada vez más oscuro se convirtió en desunión, y, en consecuencia, en una menor efectividad de lo que debería haber sido el fin primordial: la ayuda a los refugiados y su cada vez más 114 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
5 Los problemas de la administración de los Fondos, con polémica abierta en los medios de comunicación mexicanos, dio lugar a la intervención del Gobierno mexicano que decidirá disolver las sociedades existentes y crear una nueva “Comisión Administradora de los Recursos de los Exiliados” (C.A.F.A.R.E). perentoria necesidad de evacuación de Francia y África. La división entre el S.E.R.E., dirigido por Negrín, y la J.A.R.E., por Indalecio Prieto, que no es sino el reflejo de las divisiones y luchas con las que los partidos políticos republicanos habían llegado al exilio, llegó a todos los centros de refugiados y a los medios de comunicación, dando lugar a divisiones políticas, rencillas personales, acusaciones de todo tipo y, en consecuencia, a una mala imagen del exilio español5. La primera de estas organizaciones, el S.E.R.E., creada por Negrín, será acusada de ayudar únicamente a los comunistas a salir de los campos; a Indalecio Prieto, creador de la J.A.R.E., se le acusará de utilizar la organización en su propio beneficio político, perdiendo así un tiempo precioso para la evacuación de los refugiados. Una actitud que será denunciada por diversos colectivos, entre ellos la propia Asociación de Inmigrados Españoles en México en su Manifiesto Público del 25 de abril de 1941. “... la enorme responsabilidad contraída primero por el S.E.R.E. y por la J.A.R.E. después, al no traer a su debido tiempo a todos los refugiados españoles al continente americano, será enjuiciada severamente por la Historia”(AMAE/M-19). Aunque a la caída de Francia se aceleraron las gestiones para sacar de este país al mayor número posible de refugiados españoles, según se desprende de la correspondencia de Prieto, éstas no tuvieron los resultados esperados; a finales de junio de 1940 escribirá a Luis de Zulueta dando cuenta de sus impresiones personales sobre la posible emigración masiva al continente americano “...hasta la hora actual las gestiones no han tenido resultado positivo. Por lo que yo sé, sumado a lo que conjeturo, en este Continente existen grandes temores acerca de la llegada de miles y miles de comunistas, porque no hay modo de quitar a nadie de la cabeza que todo defensor de la República era comunista. Sólo México, Cuba y Chile se ofrecen a recibir refugiados españoles” (AMAE/M-211). Será finalmente, otra vez, el presidente mexicano Cárdenas el que dispense una amplia acogida a las peticiones que Prieto le presenta en reLa salida hacia América: la suerte de unos pocos 115
6 Según dicho acuerdo México reiteraba la disposición de recibir a todos los españoles, sin distinción de sexo o edad, que se encontraran en Francia, en sus colonias y países de protectorado francés tomando a su cargo los gastos ocasionados en el traslado de los españoles (AREM, archivo Embajada de México en Francia. Caja núm.292) cit. en Enríquez Peréa, 1990. 7 Con las dificultades creadas por la II Guerra Mundial, la única posibilidad que encuentra Prieto es fletar barcos estadounidenses, pero según la ley de Neutralidad de los Estados Unidos sus barcos no pueden tocar puertos franceses y, los españoles sólo les es posible salir de Francia por barco. presentación de la J.A.R.E (AMAE/M-211), aceptando una nueva inmigración de refugiados españoles. Cárdenas se dirigió, por medio de sus representantes diplomáticos, a los Gobiernos alemán y francés con la propuesta de que quedasen bajo la protección del pabellón mexicano todos los españoles que se encontraran en los territorios invadidos y en los no invadidos; al mismo tiempo dio a conocer dicha propuesta a todos los Gobiernos de América a los que pidió apoyo para la misma. La gestión con el Gobierno alemán no tuvo resultado. Por su parte el Gobierno francés asintió a la solicitud bajo condiciones, firmándose, finalmente, con el Gobierno francés de Petaín, el acuerdo franco-mexicano del 22 de agosto de 1940 6en el que se trató de solventar los problemas y obstáculos con los que se encontraban aquellos que deseaban emigrar a México. No obstante, y a pesar del acuerdo, como confirma la investigación de Enríquez Perea (1990), el gobierno francés no siempre cooperó con los diplomáticos mexicanos y no siempre respetó la documentación mexicana que tenían los españoles. Solventadas las dificultades de salida y acogida, quedaban por resolver los problemas de transporte que las condiciones de guerra y el aumento de refugiados de los países implicados habían agravado. Para ello se hicieron gestiones concretas ante el Gobierno de los Estados Unidos de América encaminadas a que dicho Gobierno permitiese a los buques de bandera norteamericana arribar a puertos franceses y recoger a los refugiados españoles por medio de una interpretación más flexible de la Ley de Neutralidad7. Ante las llamadas de apremio cada vez más urgentes que desde Francia recibe Prieto para acelerar la evacuación, éste enviará una carta de súplica al presidente Roosevelt. “... Aquí, señor Presidente, surge mi súplica, encami nada a que se exima de semejante impedimento legal a los barcos norteamericanos que fletaríamos expresamen te para tan humanitaria misión. Os lo ruego en nombre de millares de españoles oprimidos, sobre quienes pesa la amenaza del cadalso o del cautiverio...”(AMAE/M-257). 116 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
8 La descripción del allanamiento y asalto a la Legación de México en Vichy aparece en el Documento 7 presentado por Enríquez Perea, 1990. En apoyo de dicha súplica, Pilar Bolívar de Tapia, Presidenta del Comité Femenino de Ayuda a los Republicanos Españoles en México, envía un telegrama a la Sra. Roosevelt en el que apela a sus sentimientos femeninos pero con la esperanza de que, dado su mayor conocimiento de los asuntos españoles y su talante de demócrata auténtica, pudiese influir en su marido. “... recogiendo el clamor angustioso de millares de mujeres hispanas os suplico, de madre a madre, de mujer a mujer, de corazón a corazón, ponga usted toda su ternura femenina al servicio de nuestra súplica...” (AMAE/M-257). El permiso no fue concedido y no se pudo llevar a cabo la deseada emigración masiva desde territorio francés. Ahora bien, como consecuencia del convenio franco-mexicano firmado se procedió a formar una escala de preferencias para el embarque en relación con la mayor responsabilidad contraída en el ejercicio de cargos públicos o de representación y en el desempeño de mandos militares “para lo cual el Sr. Ministro plenipotenciario de México en Vichy se asesorará de personalidades españolas designadas por él” (AMAE/M-200). No quedaba mucho tiempo. El 14 de noviembre de 1942 la Legación de México en Francia, garante de la única posible vía de evacuación de los españoles, fue asaltada por las tropas nazis y los diplomáticos mexicanos fueron trasladados presos8: la vía migratoria desde Francia quedaba así cerrada. Una situación desesperada para los refugiados que tenían puestas sus esperanzas en la salida hacia América y que perderán definitivamente cuando, a consecuencia de la declaración del estado de guerra, el Gobierno de México prohíba en absoluto la entrada de extranjeros en el país, además de cancelar todas las autorizaciones otorgadas para ello con anterioridad (AMAE/M-270). 2. Camino de Las Américas: cántabros incluidos en las expediciones colectivas A pesar de todos los problemas de políticas, divisiones, favoritismos y obstáculos, en el verano de 1939 comienzan a salir las primeras expediciones colectivas hacia América, organizadas por los organismos La salida hacia América: la suerte de unos pocos 117
13 Además del propio diario de a bordo “El Sinaia”, existe un trabajo elaborado a partir de la documentación existente y de fuentes orales sobre la travesía (Ruiz Funes, C; Tuñón, E. 1982). Ruiz, comisario político y consejero del municipio de Torrelavega (PC/UGT) con su mujer y sus cuatro hijos; Ángel Cuétara Sanz, obrero metalúrgico (UGT); Carolina Guitó Villaplana, enfermera del Hospital Marqués de Valdecilla; Ricardo López González, suegro del dirigente del Partido Comunista, Lister, quien estaba establecido como médico-dentista en Torrelavega (PC/UGT), junto con su mujer, Enriqueta Serrano, periodista, y dos hijos; Ignacio Marcano Buenaga, obrero metalúrgico (UGT) de Nueva Montaña Quijano; Claudio Merino Buenaga, campesino y minero (UGT) y Silvestre Segura López. Durante la travesía se dan conferencias, conciertos, reuniones profesionales, se organiza la llegada y se pone a los refugiados al corriente de la política del presidente Cárdenas, de las posibilidades de trabajo y de todo aquello de interés para un mejor entendimiento de la sociedad mexicana que les va a acoger; actividades todas ellas que quedan reflejadas en el diario que se edita durante la travesía, “El Sinaia”, en un total de dieciocho números y que tenía como ilustrador fijo al pintor José Bardasano13. En la siguiente expedición, la del “Ipanema”, viajarán Dolores Ontañón Soriano, maestra, y Manuela Abildúa Quintana (cuyo marido, Pablo Castillo, murió en la toma de Gijón), quien con veinticuatro años marcha hacia América con una hija de tres años y una hermana de doce; Luis Rey Abascal, de Castro Urdiales, que estaba establecido con comercio en Portugalete (IR/UGT); Andrés Teira, carpintero; Antonio Torre Gorostiza, que trabajaba como empleado de comercio en Madrid (PSOE/UGT); José Macías Ruiz, mecánico (PSOE) y Mateo Toca Martínez, director del Banco Mercantil en Torrelavega, a quien acompañaba su hermano Ángel. Su hermana Luz partirá más tarde en el “Cuba” junto con sus primos Matilde de la Torre y Carlos. En el primer viaje del “Mexique” sale Domingo Samperio con toda su familia hacia México y Jesús González Malo, presidente de la Sociedad de Trabajadores del Muelle quien, junto a Carmen Aldecoa, profesora de literatura española en el Instituto de Santander, se instalará en Nueva York. En el “Méxique”, con destino a la República Dominicana, embarcan Jenaro de la Colina Blanco, impresor anarcosindicalista, concejal del Ayuntamiento 124 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
de Santander durante la guerra y miembro de la Junta de Defensa, junto con su mujer y tres hijos pequeños; Helios Gallego Martí, dependiente de comercio de la CNT; Nicolás González Martínez, forjador (PSOE/UGT), concejal del Ayuntamiento de Reinosa; Rafael Revuelta Fernández, perteneciente al PSOE/UGT, comisario político en Santander y Asturias; Carmen Sañudo, de Torrelavega, casada con un oficial del cuerpo jurídico-militar. Gregorio Perujo Cámara, agente comercial (PSOE/UGT), de sesenta y nueve años, que marcha al exilio con su hijo Agapito, agente comercial como él y también perteneciente al PSOE/UGT, quien llevará durante la guerra la comisaría de justicia de Santander. A bordo del “Champlain”, ya en el mes de junio, logró salir de Francia Roque Alonso García, del PSOE/UGT, secretario del sindicato ferroviario de Santander y comisario político durante la guerra. La del “Cuba”, último barco en partir de Francia en esta primera etapa migratoria, será una expedición azarosa en una travesía que durará cuarenta y un días. El barco, que debía zarpar el día 15 de junio de 1940 con rumbo a la República Dominicana, donde habían sido admitidos previo pago del SERE, no podrá hacerlo hasta el día diecinueve: entre esos días, el Gobierno francés se rinde a los alemanes. A su paso por Casablanca, el barco será retenido durante setenta y dos horas y una vez que consigue llegar a su destino, Santo Domingo, se impide desembarcar a los refugiados. El barco deberá poner rumbo a la Martinica donde esperará hasta que se consiga del presidente Cárdenas su entrada en México. Obtenido éste, los refugiados españoles serán transbordados a un barco menor fletado por la J.A.R.E., el “Santo Domingo”, en el que serán trasladados a su nuevo destino; llegarán a México en julio de 1940. Entre los aproximadamente ochocientos pasajeros del barco se encontraban toda la familia de Eulalio Ferrer (matrimonio, dos hijas y un hijo), tipógrafo socialista en Santander; Matilde de la Torre, nacida en Cabezón de la Sal, diputada socialista por Asturias, quien iba acompañada de su hermano Carlos, que se encontraba muy enfermo, y por su prima, Luz Toca Martínez, que hacía las veces de enfermera para Carlos. También consiguió plaza en dicho barco Miguel Caballero Gil, dirigente comunista que consiguió salir del campo francés de castigo de Collioure; Ramón Gallut Calvo, comisario político durante la guerra, y cuyo hermano, Santiago, había sido anteriormente evacuado a Santo Domingo con toda su faLa salida hacia América: la suerte de unos pocos 125
14 Los nombres de los pasajeros montañeses están recogidos de los expedientes personales (AMAE. Fondo México). No todos los expedientes incluyen este dato. milia; Manuel Rasines Crespo, patrón de pesca (UGT), Manuel Solana Quintanal y José A. Landazábal, estudiante en Santander y perteneciente a las Juventudes Socialistas. Además de éstos14 Ferrer (1988) cita a González Peña, Mula, Ramos, Vidal, Ubieta y otros y a Serafín Diego “que entró como polizón en Burdeos”. A partir de estos momentos, con la caída de Francia y el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, las posibilidades de evacuación para los refugiados españoles se verán reducidas. Sólo hay plazas para embarcar a unos pocos y ni tan siquiera aquellos que cuentan con familiares en América que se hacen cargo de ellos tendrán ya esperanzas de poder salir. Enrique Rioja, a través de la presidenta de la Asociación Femenina de Ayuda a los Refugiados, solicita a Indalecio Prieto el traslado a México de su hermana María, que junto con sus dos hijos pequeños se encuentran en la Colonia Americana “Villa Roya” de Biarritz mientras que su marido, Eugenio Ortega y García, médico-cirujano, se encuentra en el campo de concentración de Gurs. Francisco Guerra, de Torrelavega, exiliado llegado a México, escribe también a Prieto pidiéndole incluyese en el traslado desde Francia al abogado de Torrelavega, Vicente Muñoz García, cuya familia con industria en México pagaría su pasaje y se haría cargo de él (AMAE/M-96). Otro montañés, instalado en México con empresa propia, aboga igualmente por un familiar al que quiere rescatar de Francia. “A Antonio, que se encuentra en el campo de concentración de Argelés sur Mer, le fusilaron los fascistas a su padre, madre, hermano, un cuñado (casado con una hermana) y al padre de su cuñado. A su mujer y su hija, desde el refugio donde se encontraban en Francia, les enviaron a la fuerza a España. Si las autoridades francesas le obligan a volver a España, correrá la misma suerte que sus familiares...yo le suplico por la vida del único varón vivo de la familia” (AMAE/M-55). Estas súplicas no serán atendidas ya que son muchas las que se reciben y muy pocos los puestos de embarque que se van a conseguir, que, como ya se había acordado, se adjudicarán por orden de prioridad de acuer126 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
do a la mayor responsabilidad contraída en el desempeño de cargos públicos, de representación o militares. El 2 de octubre de 1940 la Comisión Ejecutiva del PSOE en México envía la “relación de compañeros que se encuentran en Francia y que, con arreglo a las normas acordadas por la Comisión, deben ser evacuados de Francia con sus respectivas familias en cuanto sea posible” (AMAE/M151). En esta lista se incluyen seis de la Comisión Ejecutiva y ocho del Comité Nacional; veintiséis altos cargos políticos y doscientos ochenta y ocho “compañeros que por su trabajo en el partido y comportamiento durante la guerra merecen ser evacuados de Francia cuanto antes” (AMAE/M-151). Antonio Ramos González, perteneciente a la agrupación del PSOE/UGT de Santander desde 1904, secretario de la Federación Montañesa Socialista, concejal y Diputado a Cortes por Santander, es incluido entre los ocho del Comité Nacional y sale junto con su mujer, una hija de diecinueve años y un nieto de cinco (su hijo y la familia de éste se encontraba en África) mientras que a Bruno Alonso, Secretario General de la Federación Obrera Montañesa y diputado a Cortes por Santander en todas las legislaturas de la República, lo incluyen entre los altos cargos políticos como Comisario General de la Marina de Guerra de la República Española durante la guerra. Ambos partirán en la última expedición del “Nyassa” hacia México, adonde arribarán en octubre de 1942. Son los últimos en llegar. Los exiliados montañeses que habían llegado previamente a México se reunieron para buscarles un alojamiento y hacer menos dura la llegada de estas personas muy queridas y respetadas entre las diversas fuerzas políticas de Santander. El “Alsina” con 163 españoles, el “Serpa Pinto” (400), el “Santo Tomé” (500) y el “Nyassa” en dos viajes (2.000) lograron zarpar de Francia durante la ocupación alemana; en total, y según Gibaja Velázquez (1991), en esta segunda etapa migratoria conseguirán salir hacia América algo menos de cuatro mil refugiados españoles, cifra muy alejada de las previsiones iniciales estimadas entre diez y veinte mil personas; entre ellos un grupo de afortunados de Cantabria. Los primeros en salir tras la caída de Francia lo harán desde Marsella en el “Alsina”, que zarpará el 15 de enero de 1941 con destino a Río de Janeiro y otros puertos de Centro y Sur de América, en una expedición paLa salida hacia América: la suerte de unos pocos 127
15 En la lista de pasajeros del “Alsina” presentada en Rubio (1977) aparece un total de 162 pasajeros en la que se incluye el lugar de origen, la profesión y el destino de éstos. Amézaga Clark (1991) habla de 182 pasajeros vascos en el “Alsina” sin citar la fuente. gada por el SERE. El barco partía con 700 pasajeros refugiados de los distintos países europeos y, entre ellos, 163 españoles. El 4,90 por 100 de ellos eran cántabros15. Destino de los cántabros embarcados en el “Alsina” Venezuela ....................62,50 Río de Janeiro ............12,50 Buenos Aires ..............12,50 Chile............................12,50 Fuente: Elaboración propia a partir de: lista de embarque del “Alsina” presentada por Rubio (1978) y AMAE/Fondo México. Luis Escobio Andraca, abogado de UGT, marchaba rumbo a Río de Janeiro (su hermano, médico y perteneciente al PC, había partido hacia la Unión Soviética); A Buenos Aires se dirigía Amelia Soroa Geller mientras Díez de la Torre (no aparece nombre) iba con destino a Chile. La familia Alcaide, compuesta por el cabeza de familia (profesor) mujer y tres hijos, salía hacia Venezuela. A Venezuela, igualmente, se dirigía Carlos Ruiz Martínez, médico, que, aunque nacido en Córdoba y por ello no incluido entre el grupo cántabro, había desempeñado su trabajo en Santander, donde había quedado su familia. Pero la suerte no va a ser propicia para este primer grupo ya que, al pertenecer el barco a la Francia de Pétain, le estaba prohibido navegar hacia puertos americanos, por lo que será retenido en Dakar, su primera parada, por la armada inglesa que controlaba el tráfico marítimo entre Europa y América. En Dakar quedará el barco durante cinco meses y en él sus pasajeros, que serán trasladados posteriormente a Casablanca, donde de128 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
berán permanecer hasta ser reembarcados en el “Quanza” con rumbo a México. La espera será angustiosa no sólo porque no se ve forma de salir sino porque a su llegada a Casablanca los pasajeros serán divididos en tres grupos: uno de ellos será trasladado al campo de concentración de la ciudad de Sidi-el-Ayachi, otro al de Kashaba Tadia y el tercero será devuelto a Dakar en el “Alsina”, que se convertirá en prisión flotante. El “Quanza” no zarpará de Casablanca hasta el 31 de octubre de 1941; nueve meses después de su salida de Marsella, los pasajeros del “Alsina” consiguen poner rumbo a América. En las expediciones del Nyassa fueron también incluidos Antonio Berna Salido, Director del Grupo Escolar Marqués de Valdecilla de Santander y Presidente de la Federación Socialista Montañesa “que vende hasta la ropa para pagar los gastos de salida”(AMAE/M-27); Matalio Bustamante Crespo, comandante durante la guerra (PSOE/UGT); Mariano Meléndez Pérez, jefe de policía de Los Corrales de Buelna (PSOE/UGT) y su hermano Manuel(PSOE); José Mantecón Noguerol, metalúrgico, concejal del ayuntamiento de Enmedio (PSOE/UGT); Pablo Alonso Lejalde, ajustador mecánico; Ramón Mendaro Sañudo, abogado de las Casas Campesinas y Magistrado de las Audiencias Provinciales y Tribunales Populares de Santander (PSOE/UGT); Amalio Ortiz Sáinz, sargento del cuerpo de seguridad y asalto (PSOE/UGT); Antidio Zarzosa Gutiérrez (PSOE/UGT), alcalde de Peñacastillo y Camargo de 1931 a 1934, perteneciente al Comité del Frente Popular, y Víctor Contreras Alonso, teniente de carros de combate en la Campaña del Norte. En el “Serpa Pinto”, que zarpa desde Marsella, embarcará Fermín Zugazagoitia Ruiz, de diecinueve años, nacido en Santander e hijo del escritor, periodista y ministro Julián Zugazagoitia, secuestrado por la policia franquista y fusilado en España. Su hermano menor, José María, de 16 años, había salido con anterioridad hacia México (Fermín no pudo ir con él al ser retenido por la ley francesa de reclutamiento) (AMAE/M-211). En este mismo barco partirá hacia Francia, Gervasio Adecheguerra García (PSOE/UGT), teniente mecánico en vuelo, jefe de la base de Albacete durante la guerra que quedó en Toulouse como refugiado político al incautarse el Gobierno francés los aviones de la LAPE que se hallaban en el aeródromo de dicha ciudad. En su viaje hacia México el “Serpa Pinto” hará escala en Casablanca, donde deberá recoger a otro grupo de refugiados españoles entre los que estarán al menos tres originarios de Cantabria. La salida hacia América: la suerte de unos pocos 129
16 Decimos “al menos” porque los nombres de los cántabros pertenecientes al PSOE/UGT embarcados hacia América en esta segunda etapa los hemos sacado de los expedientes personales de peticiones de ayuda presentadas a la J.A.R.E en México y éstas representan sólo una parte de los que llegaron. 17 Carta de Pascual Tomás a Indalecio Prieto el 24 de junio de 1941 (AMAE/M-186). Parece que el grupo socialista cántabro fue bastante afortunado. En la lista general de salidas preferentes de evacuación que la Comisión Ejecutiva del PSOE envió desde México, se incluyó un 5 por 100 del grupo dirigente de Cantabria y al menos un 5,71 por 100 del grupo de base16. Probablemente, se beneficiaron de las relaciones de paisanaje pues ya en estos momentos, en las oficinas de la JARE en México, trabajaban Juan Ruiz Olazarán, gobernador de Santander, como Jefe de la Oficina de Socorros y Ramón Ruiz Rebollo, presidente de la Diputación. También a su llegada a México consige colocarse en las oficinas del SERE Mateo Toca “perteneciente al partido socialista, muy afecto a la J.A.R.E y políticamente a Prieto”(AMAE/M-201). La situación cada vez más desesperada en la que quedaban los refugiados españoles, como consecuencia de la paralización de los embarques que se atribuía “a la nefasta y torpe labor de los organismos titulados de ayuda, Comité Técnico y Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles” (AMAE/M-19), generó numerosas protestas de diversos colectivos republicanos. Una situación cada vez más angustiosa debido a las cada vez mayores dificultades económicas para sobrevivir, el miedo a la nueva situación de guerra y la falta de información sobre las medidas que los responsables de la evacuación iban a tomar que confirma la correspondencia recibida por Indalecio Prieto procedente de Francia, no sólo de aquellos que se encuentran en los campos de concentración sino de los que tienen el privilegio de estar libres “Toda esperanza de encontrar trabajo está descartada. Es inútil llamar a ninguna puerta. La vida está cada día más cara, y los recursos para subsistir no exis ten. Otras razones más poderosas que las de orden económico, porque son las que sostienen nuestra vida íntima, nuestra personalidad…exigen también que se nos diga qué política se va a seguir por el gobier no de México con relación a nosotros”17. una correspondencia cada vez más cauta en la que se evita citar nombres o se dan en clave. El mismo Prieto, en sus cartas de contestación a los amigos que le piden ayuda, responde 130 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
“… no me atrevo escribirle directamente por temor a agravar su situación. Mi correspondencia con Francia está prácticamente cortada…y escribir bajo mi firma lo reputo peligroso para los destinatarios de las cartas”. (AMAE/M-186). A las peticiones de ayuda contesta diciendo que no hay ninguna posibilidad de que salgan refugiados españoles de Francia ni incluso los que tuvieran la necesaria autorización, dado que el servicio marítimo entre Marsella y Martinica está suspendido y no restan otras comunicaciones entre Europa y América que la aérea y la marítima Lisboa-Nueva York y el puerto portugués es inaccesible para los refugiados. Ante la imposibilidad de evacuación, los esfuerzos de la J.A.R.E, a través del Gobierno de México, se encaminarán “a impedir las extradiciones por las que pugna Franco, debiendo contentarnos con evitarlas ya que no podemos traer a México a compañeros y amigos” (AMAE/M-186). Pero si los problemas para la evacuación de refugiados en Francia son graves, no lo son menos para los que se encuentran en África del Norte, más olvidados, y de cuya miserable situación se hicieron eco organismos de todas las tendencias. “La miseria cuando salimos de África era espantosa, y hoy se asegura, en cable recibido, que se ha agravado notablemente. Nuestra gente eran los parias de Africa, sin dinero y sin ropa… No es pertinente hacer la crítica de cómo se ha hecho la evacuación a México, pero sí queremos señalar que se han traído millares de personas sin relieve político o militar de Francia, mientras que de Africa apenas llegaremos a doscientos los que hemos venido y de éstos, ochenta lo han sido a propuesta nuestra y por gentileza del Cónsul de México, don Edmundo González Róa, que me pidió una lista para cubrir 80 pasajes del “Guinés”18. Además de estos ochenta que salen en julio de 1942, con anterioridad, en octubre de 1941, llegó a Veracruz el vapor “Méxique” procedente del Norte de Africa, donde había recogido una parte de los refugiados que salieron en barco desde Francia y que, tras ser interceptados por la armada inglesa, tuvieron que volver a Casablanca, donde permanecieron varios meses en espera de un nuevo transporte para América; igualmente, otros grupos pequeños habían sido incluídos en las distintas expediciones organizadas desde Francia. La salida hacia América: la suerte de unos pocos 131 18 Informe de Ginés Ganga Tremiño al presidente de México, Cárdenas, sobre la situación de los refugiados españoles en Africa del Norte a su salida en julio de 1942. Además del Informe, Ganga Tremiño pide ayuda para su evacuación o al menos fondos para aliviar una situación a la cual, según su opinión, los organismos de ayuda y evacuación republicanos apenas han puesto atención (AMAE/M-322).
Para decidir quiénes debían salir prioritariamente de estos territorios, el servicio de evacuación (S.E.R.E) mandó un inspector con la misión de conocer sobre el terreno la auténtica situación de los refugiados, comisionándole para confeccionar las listas de embarque por orden de prioridades. Es su propio testimonio el que nos explica cómo se llevaron a cabo. “En agosto de 1939 algunos de los destinados a la URSS ya habían salido; eran en su mayoría cuadros políticos. En Bicerta estaba la flota republicana y en la ciudad y puerto de Orán había un importante núcleo de refugiados, la mayoría de las J.S.U., pero la gran masa de compatriotas en África del Norte se hallaban en los dos campos de concentración de Bohar y Bohgari, al borde del desierto del Sahara, por lo que me dirigí a éstos, donde pude reunirme con los comités de los campos para junto con ellos, y, según las propuestas que yo llevaba del S.E.R.E sobre quiénes debían salir prioritariamente hacia México y Chile, confeccioné una lista de los que debían ser evacuados de ambos campos”. (Álvarez, 1991:572). Aparte de los emigrados a Rusia y de aquellos incluidos en estas primeras expediciones hacia México y Chile, se organizaron, entre finales de 1941 y comienzos de 1942, dos más, primero la del “Quanza” financiada por la JARE y más tarde la del “Serpa Pinto”, que financiará el SERE, especialmente dirigidas a evacuar refugiados de estos territorios. Entre los dos no transportaron más de cuatrocientos españoles y de éstos, fueron pocos los que se sacaron de los campos. Aunque en teoría se quiso aparentar que la expedición se había organizado en respuesta a las numerosas protestas que se recibieron en los organismos de evacuación sobre la situación de los refugiados en los campos de concentración y, sobre todo, la de los que estaban en los campos de trabajo del desierto, la realidad fue que en el “Quanza” se dio pasaje tanto a refugiados judíos procedentes de varios países europeos como a los refugiados españoles en Francia en ruta hacia América cuyos barcos, debido a los problemas de la Segunda Guerra Mundial, habían sido obligados a recalar en los territorios de Africa del Norte y cuyos pasajeros llevaban meses en espera de solucionar su situación, como es el caso de los pasajeros del “Alsina” y “Mont Viso” a los que se dio prioridad de salida. Esto eliminó del pasaje al grupo de refugiados en Argelia para cuyo embarque en el “Quanza” había hecho gestiones la JARE en México; a éstos se les prohibió su traslado al puerto de salida por estar ocupadas ya sus plazas. 132 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
“Varios barcos de emigrantes europeos tuvieron que volver a Casablanca y hubo que dar plaza en el “Quan za” a un grupo de judíos y a otro grupo de vascos muy destacados cuyo barco tampoco pudo salir. También se encontraba entre el pasaje de este barco el que fuera Presidente de la República Española, Alcalá Zamora con su hija. Cuando el capitán se enteró que estaba a bordo le ofreció un camarote privado pero él rehusó y dijo que quería quedarse con nosotros, los que habíamos salido del desierto, y con nosotros hizo toda la travesía”. (Entr. n. 87). En realidad, de los cuatrocientos refugiados españoles que embarcaron en los dos barcos, sólo cuarenta y ocho procedían de las Compañías de Trabajo francesas de Bou-Arfa, Colomb y Bechar y otros cuarenta y cuatro de los campos de concentración, desembarcando todos ellos en Veracruz, según el informe del encargado de recibirles, “aparentemente al menos desprovistos de equipaje e indumentaria presentable” (AMAE/M221). Entre ellos, el grupo montañés que había ido a parar al desierto. “De unos cuarenta que salimos de las compañías de trabajo del desierto, diez u once éramos de Santander” (Ibídem). La salida hacia América: la suerte de unos pocos 133 Internados del campo de Morand-Bogharí (Alger) rumbo a América. Foto cedida por Luis Palazuelos
til, residente en la Colonia de “La Cumbre”, donde ha sufrido varios ataques de paludismo, por lo que desea salir hacia México; el informe de la JARE dice: “En estos momentos ha intentado un acercamiento hacia los socialistas pero nunca ha sido afiliado a este Partido... su evacuación debe depender de los informes que se obtengan en esa del interesado”. (AMAE/M-263). La pertenencia al Partido Comunista o la duda sobre su posible pertenencia a éste es motivo de negación de permiso de evacuación incluso con el informe favorable de Olazarán, como es el caso de Jesús Ruesgas Alonso, periodista santanderino, redactor-jefe y director del periódico socialista “La Región” de Santander, a quien se le denegó su petición de traslado a Panamá adonde decía dirigirse en calidad de profesor de inglés y donde varios amigos estaban dispuestos a ayudarle. La confirmación de su pertenencia al Partido Comunista hizo que se le denegase la petición (AMAE/M-267). Igualmente a Adriano Polanco Fernández, de los Corrales de Buelna, sargento de transmisiones durante la guerra y perteneciente al mismo partido, se le deniega su traslado a México al tiempo que se apremia para facilitar la salida de Antonio Rotaecha, obrero de Standard Eléctrica de Maliaño, presidente y secretario del sindicato metalúrgico montañés (sección Maliaño) y durante la guerra miembro del Comité del Frente Popular en representación de la UGT, quien se encontraba en la colonia “La Vera” con un hijo de nueve años “en muy mala situación” 21. Entre los emigrados que llegaron a Santo Domingo se encontraban en 1940, según Llorens (1976) su buena docena de pintores, dibujantes y escultores. Entre ellos, el santanderino Rivero Gil, muralista, dibujante e ilustrador en revistas y diarios madrileños, que había llegado a la Isla con su mujer y sus cuatro hermanos: Jesús; Manuel, Secretario de la Junta de Obras del Puerto de Santander y Concejal electo en 1931 del Ayuntamiento de la ciudad; María de los Ángeles y Valentina, esta última maestra perteneciente a la UGT, voluntaria durante la guerra en la “Casa-Hijo del Miliciano” de Santander; en Marsella, en 1942 quedaba todavía su hermana Carmen. Francisco escribirá personalmente a Indalecio Prieto, a quien conoce, solicitando su salida, que será concedida “por la significación políti140 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975) 21 La esposa y otro hijo de 5 años habían quedado en España (AMAE/M267).
La salida hacia América: la suerte de unos pocos 141 Cartel del muralista y dibujante Rivero Gil realizado durante la guerra. Biblioteca Nacional
ca y profesional del interesado” (AMAE/M-266); con él partirá toda la familia. Francisco con su mujer marchará a Colombia, donde había obtenido contrato de trabajo, en calidad de dibujante, en la revista “El Mes Financiero y Económico de Bogotá”, el resto de los hermanos se asentaron en México. Igualmente, “por ser destacados militantes del PSOE” (AMAE/M-264), Saturnino Pacheco y Díaz, pintor montañés premiado en París, profesor y Director de la Escuela de Artes y Oficios de Palencia, y su esposa, Consuelo Pérez Encabo, obtendrán su evacuación y la de su hija a México, país en el que su familia, residente en Acapulco, les acogerá. En marzo de 1941 el vapor “Monterrey” recogerá un grupo de refugiados de Santo Domingo para trasladarlos a México. Entre ellos se encontraban Antonio Orallo, fundador y Presidente desde su fundación de Izquierda Republicana en Santander y vicepresidente de la Diputación Provincial, que parte al exilio con ochenta años junto a su hijo Alfonso, perteneciente al PSOE, presidente del Frente Popular de Santander y vicepresidente del Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos durante la guerra, cuya familia quedará en Santander. Ramón Solar Pilatti, con esposa y tres hijos, vocal del Comité Nacional del PSOE y Secretario de la Federación Provincial Socialista de Santander. En su ruta hacia México el “Monterrey” hará escala en Cuba, donde recogerá a Wenceslao López Albo, director del Hospital Marqués de Valdecilla, junto con su mujer, de origen cubano, y sus cinco hijos. Probablemente las dificultades con que se encontraron los profesionales para encontrar trabajo en la Isla les decidieron a trasladarse a México. También obtendrán visado para México Miguel Zubeldia (sin filiación) que tiene otro hermano exiliado en Francia; Jenaro de la Colina (CNT); José Benito Pérez (PSOE/UGT) secretario general del sindicato de empleados de oficinas, funcionario de la Delegación de trabajo e Santander, secretario Gral del Gobierno de Santander, Palencia y Burgos y concejal del Ayuntamiento de Santander con su madre y una hermana; Santiago Gallut Calvo (PSOE/UGT), funcionario de Torrelavega, secretario del Frente Popular Montañés, con su mujer y tres hijas y cuyo hermano Ramón, también exiliado, ya se encontraba en México; Manuel Neila Martín, jefe de la “checa” de Santander y Nicanor Fernández Rodríguez (PSOE/UGT), director del Banco Mercantil de Molledo de Portolín, presidente del sindicato de empleados de banca, delegado de la Caja de Re142 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
paraciones y director de la Revista “Recta”, órgano del Partido Socialista al que la JARE desde México pide se ayude por su significación. Pero el problema del transporte dificultará también aquí el traslado de los refugiados. Una parte de los que salieron de Santo Domingo quedarán retenidos en la isla de Cuba sin poder trasladarse a México por falta de pasajes desde la Isla (AMAE/M-264), con los consiguientes problemas de supervivencia al no disponer de subsidios para la estancia. Por dicho motivo se decidirá suspender las salidas desde Santo Domingo a México, que debían hacerse vía Cuba, en espera de que el servicio de trasporte pudiese ser solucionado. Algunos, como Francisco Solano Otí, vaquero de La Cavada, se arriesga a salir, junto con tres compañeros, desde Santo Domingo a Estados Unidos, logrando desde allí su entrada en México. Mas tarde conseguirá el traslado de su mujer y dos hijos que habían quedado en Santander. Todavía en febrero de 1944 sale de Santo Domingo en el vapor mexicano “Adma” Manuel Rey Iturralde, ferroviario de Marrón, a quien dan entrada por ser “persona de buenos antecedentes”. (AMAE/M-44). Las dificultades económicas del país y la falta de oportunidades para encontrar un medio adecuado de vida que permitiese a los inmigrantes republicanos el asentamiento e incorporación a esta sociedad, junto al régimen político de la Isla, impulsaron a éstos a buscar nuevos horizontes. A pesar de ellos, hubo un grupo pequeño que no solamente pudo desarrollar su trabajo y sobrevivir dignamente, sino que llegó a desempeñar cargos oficiales de importancia. Es ésta la otra cara de la moneda que, según Llorens (1976), se debió, más que nada, a la iniciativa personal de algunos dominicanos como Rafael Díaz Niese, director general de Bellas Artes, y Julio Ortega Frier, rector de la Universidad creada en el mismo año de 1939. Ortega Frier, según Malagón (1981), hispanista y amante de verdad de España, fue quien vio la oportunidad de dotar a su universidad con un buen profesorado, competente y con experiencia y no sólo ofreció trabajo a todo el profesorado que había llegado a Santo Domingo sino a los que todavía permanecían en Francia en espera de una forma de escapar. En este cometido le ayudará Alfredo Matilla, el cual, desde su posición de profesor de la Universidad dominicana donde había sido contratado, gestionará con el gobierno dominicano la entrada en este país, en tránsito o en La salida hacia América: la suerte de unos pocos 143
permanencia, de una parte de los profesores universitarios que se encontraban en Francia a finales de 1940 en una situación cada vez más difícil. La carta de Alfredo Mendizabal, Secretario de la Unión de Profesores Universitarios Españoles en el Extranjero, a Matilla desde París el 4 de noviembre de 1940, expresa dicha situación “Es bien triste, este sentirse en la ratonera, que tenemos todos los residentes en este país, antes tan libre. Si además del visado, para poder salir, consiguiera V, para algunos al menos, puestos que les permitieran vivir ahí trabajando en sus especialidades, tanto mejor. Y cuente con el agradecimiento de todos. Ya sabe V lo que es estar esperando a la desesperada… de los tres por los que usted pregunta tengo noticias recientes: Sánchez Albornoz está camino de la Universidad de Mendoza (Argentina) de la que ha sido nombrado profesor. Montesinos está en París sin poder salir a pesar de que ha sido nombrado profesor en la Universidad de Texas. D. Rafael Altamira sigue en Bayona pues a pesar de haberlo solicitado no le dejan salir de la zona ocupada. Los que deseamos obtener el visado a la República Dominicana siguiendo su amable ofrecimiento somos: catedráticos numerarios Pérez Vitoria, Serra Hunter, José Xirau y Mendizabal. Profesores Soldevilla, Téllez, Candel, Collado, Cuevas, Hernández de la Peña, Hernando, Mascareñas, Petit, Semprún y Sugrañes”. (AMAE/M-268). Alfredo Matilla, abogado, entró en el cuerpo diplomático durante la Segunda República y durante la guerra civil sirvió como ayudante de Manuel Azaña. Muy vinculado a Santander por su actividad política y por su matrimonio con una montañesa de Ampuero, Dolores Rivas, había llegado a Santo Domingo junto con toda su familia: mujer e hijo, padres y hermano. En Santo Domingo, entre 1940 y 1946, fue Catedrático y Subdirector de la Escuela Diplomática y Consular; crítico musical de “La Opinión” y Profesor de Historia de la Música del Conservatorio Nacional. Su padre, Aurelio Matilla García del Barrio, teniente coronel del Estado mayor y conocido abogado criminalista, entró a formar parte del Instituto Geográfico y Geológico, adscrito a la Universidad y creado en 1940 bajo la dirección de otro exiliado. Aurelio Matilla, quien había llegada al exilio a una edad avanzada, morirá en Santo Domingo mientras Alfredo y su hermano Aurelio se trasladarán con sus familias a Puerto Rico en 1946, donde entrarán a formar parte de las universidades de Río Piedras y Mayugüez, respectivamente, y donde Alfredo desarrollará, hasta su muerte, en 1977, una gran actividad socio cultural en la vida portorriqueña. 144 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
La República Dominicana fue sólo una escala de la vía migratoria, no muy afortunada para la mayoría. No obstante, gracias a los visados de entrada concedidos por este país, los aproximadamente cuatro mil refugiados que llegaron a la Isla pudieron dejar tras ellos una situación mucho más penosa que tuvieron que continuar soportando los que quedaron en tierras francesas y africanas. Tuvieron otra oportunidad; pudieron reemigrar a otros países. La salida hacia América: la suerte de unos pocos 145
IV. EL COMIENZO DE UNA NUEVA VIDA: ADAPTACIÓN E INSERCIÓN DE LOS EXILIADOS A OTRA REALIDAD A partir del momento en que se perdieron las esperanzas de vuelta a casa, al hilo de los acontecimientos políticos, la mayoría de los expatriados se preparó para una nueva realidad: un exilio más largo, cuando no definitivo que implicaba la adaptación e inserción en una sociedad diferente a la suya. Un proceso de adaptación no siempre fácil que, al igual que en cualquier otro movimiento migratorio, va a depender de las políticas migratorias y de las necesidades de la sociedad de acogida; de la categoría socioprofesional del recién llegado; y de las actitudes sicológicas tanto de la población del país que les acoge como de las de los propios emigrantes, que en el caso de una emigración de tipo político tendrá una especial incidencia. Igualmente, las relaciones laborales, y las desarrolladas a través de las asociaciones y los lazos familiares actuarán como mecanismos de ayuda en dicho proceso. El distinto peso que estos mecanismos van a jugar marcará la diferencia entre la emigración económica anterior y la emigración política de estos años. Serán ahora las asociaciones, no ya de origen, sino políticas, las que desempeñen el papel principal pues fueron sus organizaciones y sus recursos financieros los que mayoritariamen te ayudaron en los primeros momentos. Ahora bien, la familia, entendida ésta en
su concepto amplio, también cumplió un papel muy importante, especialmente en los países americanos que acogieron el grueso de la anterior emigración. Un papel que no ha sido siempre resaltado sino más bien negado. “Cuando llegamos a México los “rojos” españoles existía una fuerte carga de agresividad. La guerra española había encendido los ánimos y en un primer momento hubo hostilidad hacia nosotros que no cedió hasta que acabó la Segunda Guerra Mundial y se perdió la esperanza de volver a casa. Porque también los que llegamos teníamos nuestra carga de agresividad y éramos muy peleones, llevábamos la lucha española con nosotros y esperábamos volver a una España como nosotros la entendíamos. Pero ésto se debía a los problemas ideológicos y religiosos pues la capacidad intelectual y profesional se respetaba y, en gran medida, funcionaron los lazos de amistad y de paisanaje”. (Entr. n. 86). 1. Una diferente atmósfera de acogida: luchas y problemas de una emigración política Las diferentes situaciones políticas, económicas y sociales de los países de acogida van a determinar no sólo el número y la selección de los refugiados que acogen sino también la actitud hacia éstos de la propia población, que redundará en una más o menos fácil integración y adaptación de los exiliados al nuevo medio. Una atmósfera en parte enrarecida por las divisiones existentes en el seno de las colonias españolas, más importantes en los países americanos, que se inclinaron por uno u otro bando durante la Guerra Civil Española y que las desuniones políticas de los propios exiliados no ayudaron a mejorar, al menos en los primeros momentos. Ahora bien, las políticas inmigratorias de acogida de una emigración política como la que nos ocupa obedecen no sólo a sus necesidades socioeconómicas sino que, de manera especial, responden a compromisos políticos, en este caso más radicales por cuanto debieron ser tomados bajo presión de un conflicto de guerra internacional. El deseo de transitoriedad animó al gobierno francés, que no concedió un estatuto de refugiado político a los exiliados españoles hasta el final de la II Guerra Mundial. La Unión Soviética concedió trato de favor a 148 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA (1936-1975)
1 Los refugiados que llegan a este país lo harán a través de gestiones particulares de profesores y otros intelectuales; invitados oficialmente o recomendados por organizaciones políticas o culturales; o reclamados, previa solicitud, por españoles ya establecidos (Martínez Nadal, 1990:543). los que llegaron a su país, especialmente a los niños españoles evacuados durante la guerra. Gran Bretaña, a excepción de los 3.800 niños evacuados de Bilbao en 1937, optó por acoger una emigración reducida y selectiva1. En el continente americano y desde el Gobierno, México y Chile fueron los que mejor acogieron a los refugiados. En México, desde el primer momento, prevaleció el deseo de una emigración de permanencia y asimilación para lo cual se facilitó la nacionalidad mexicana y se reconoció los títulos profesionales mediante un sencillo trámite; el Gobierno chileno, por excepción, autorizó a los exiliados a incorporarse a los puestos públicos. Guatemala no reconoció el régimen de Franco y aceptó la expedición de pasaportes republicanos; mientras que los Estados Unidos no sólo se negaron a ampliar la cuota de emigración (proporcional al número de establecidos en el país y por tanto pequeña para los españoles) sino que sólo aceptaron pasaportes emitidos por el nuevo régimen, por lo que, según Ordaz Romay (1991), los que se encontraban en este país antes de terminar la guerra hubieron de cambiarlo saliendo incluso del territorio estadounidense. El gobierno argentino mantuvo una actitud de neutralidad durante la guerra civil pero a partir del reconocimiento del gobierno franquista, en febrero de 1939, tomó una actitud restrictiva a la recepción de refugiados. En cuanto a Cuba, no acogió bien a los pocos republicanos que llegaron. Ahora bien, aparte de las políticas gubernamentales y situaciones socioeconómicas, el emigrante español siempre había encontrado en las tierras americanas grupos de origen bien cohesionados de los que entraba a formar parte y que le facilitaban su inserción en la sociedad a través de sus redes sociales. La importancia numérica y en mayor grado, socioeconómica, de la colonia española asentada previamente en América atrajo el interés propagandístico de ambos bandos durante la Guerra Civil Española rompiendo así la cohesión del grupo de origen español y, con ello, las redes sociales de acogida: reclutaron hombres para la guerra y dineros para su sostenimiento; crearon partidos y organizaciones similares a los españoles y lucharon por el dominio de las poderosas asociaciones benéficas. El comienzo de una nueva vida: adaptación e inserción de los exiliados a otra realidad 149
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ÍNDICE DE CUADROS 1. Evacuación de Santander ................................................................ 32 2. Edad de los niños evacuados .......................................................... 36 3. Filiación político-sindical del cabeza de familia ............................ 38 4. Composición socioeconómica de las familias ................................ 38 5. Cántabros evacuados por puertos asturianos .................................. 51 6. Origen de los cántabros evacuados por Asturias ............................ 52 7. Exodo de la Guerra Civil Española ................................................ 67 8. Cántabros evacuados por mar del Frente Norte.............................. 68 9. Total refugiados en Francia (marzo 1939)...................................... 69 10. Evacuación del Frente Norte ........................................................ 70 11. Participación de Cantabria en el exilio español ............................ 72 12. Españoles muertos en los campos de concentración nazis .......... 95 13. Refugiados españoles en Africa del Norte.................................... 102 14. Llegada de los refugiados cántabros a América............................ 118 15. Destino de los cántabros embarcados en el "Alsina".................... 128 16. Cántabros embarcados en el "Quanza" ........................................ 134 17. Informe sobre peticionarios evacuación (Santo Domingo) .......... 139 18. Estructura del grupo emigrante .................................................... 153 19. Origen del exilio cántabro ............................................................ 154 20. Estructura socioeconómica del exilio (América).......................... 157 21. Composición socioprofesional del exilio (México)...................... 158 22. Composición socioprofesional del exilio (Francia) ...................... 160 23. Responsabilidad politico-sindical de los exilados (México) ........ 161
24. Filiación politico-sindical (México).............................................. 162 25. Porcentajes filiaciones sindicales (Cantabria/México) ................ 163 26. Gastos de instalación (llegada México) ........................................ 169 27. Subsidios otorgados por la JARE (México).................................. 170 28. Inserción de los cántabros en el mercado laboral (México) ........ 175 29. Sueldos de los recién llegados (1939-1944), México .................. 177 ÍNDICE DE MAPAS 1. Movimientos migratorios a partir de 1939...................................... 26 2. La emigración desde Santander (julio 1936-octubre 1937)............ 54 3. La emigración desde Cataluña y Levante (enero-mayo 1939) ...... 65 270 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA. (1936-1975)
ÍNDICE ONOMÁSTICO Agüero Franco, César 122 Adecheguerra García, Gervasio 129 Alcaide, familia 128 Alcala Zamora, Niceto 12, 133 Aldecoa, Carmen 124, 159 Alonso, Bruno 23, 127, 161, 187 Alonso Gómez, Benito 23, 162, 214 “Alsina” (vapor) 127, 129 Alvear, Gerardo 192 Amigo, Atilano 84 Andarza, Elena 62 Araquistain, Luis 123, 197, 202, 215, 216, 217, 218 Araquistain, Ramón 123 Arriarán 182 Azaña, Manuel 12, 13, 63 Bago, José María 191 Bardasano, José 124 Barbero, Rafael 49, 90, 215 Benito Pérez, José 142 Berna Salido, Antonio 129, 159, 183 Bernardo, Ricardo 215 Bolivar de Tapia, Pilar 117 Bustamante Crespo, Matalio 129 Caballero Gil, Miguel 92, 125 Cabrera Sánchez, Blas 12, 28 Calvo Sotelo, José 13
Cárdenas, Lázaro 64, 115, 164, 166 Carracedo, hermanos 176 Carranza Núñez, Eugenio 139 Carvajal, marqués de 217 Ceballos, Rufino 215 Colina Blanco, Genaro de la 88, 91, 124, 142, 187 Colina, José de la 5, 181, 186 Companys, LLuis 96 Contreras Alonso, Victor 129 Castanedo Liaño, Jesús 122 Castillo, capitán 62 Castillo, Ernesto del 12 Castillo del, José Martín 23 Cendrero, Orestes 159, 191 Comillas, marqués de 33 Cosío, Moises 175 Cosío, familia 185 “Cuba” (vapor) 125 Escobio Andraca, Luis 128, 159 Francés, Mariano 165 Ferrer Andrés, Eulalio 87, 181 Ferrer Rodríguez, Eulalio 50, 87, 90, 91, 92, 125, 160, 165 Fernández Arteche, Miguel 183 Fernández de Castro, Ignacio 219 Fernández Español, Victoria 160 Fernández Rodríguez, Nicanor 142, 182 Galas, Santiago 175 Galdós, Cecilio 202 Gallut Calvo, Ramón 125 Gallut Calvo, Santiago 142 Ganga Tremiño, Ginés 64, 66 Gárate, Justo 191 García, Manuel 95 García Vayas, José Antonio 24, 201 González Aguilar, Juan 191 González Malo, Jesús 24, 49, 124, 196, 197 Goya Matute, Pedro 122 Guerra, Miguel 85, 180 Guerra, Francisco 126, 183 Gutiérrez del Arroyo, Avelino 192 272 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA. (1936-1975)
Herbette, Jean 57, 58 Hernández Sarabia 12 Himmler, Hinrich 96 Ibañez Echevarría, Serapio 123 Lavín Gautier, Antonio 190 Largo Caballero, Francisco 12, 216, 217 Leiza, Feliciano 191 León Felipe 185, 186 Lizaur, hermanos 180 López Albo, Wenceslao 142, 159, 182 López Lastra, Juan José 183 López Vello, Fernando 183 Losada, Angel 165 Llano de la Encomienda, Francisco 49 Macho, Victorio 195 Malumbres, Luciano 11 Martínez Anido, general 96 Martínez Cartón, Pedro 161 Martínez Quintana, Abelardo 162 Matilla, Alfredo 143, 144 Matilla García del Barrio, Aurelio 144 Meade, familia 12 Meléndez Pérez, Mariano 129 Mendaro Sañudo, Ramón 129, 159 Merino, familia 56 “Méxique” (vapor) 124, 131 “Monterrey” (vapor) 142 Moreno Villa, José 224 Negrín, Juan 113, 114, 115 Neila Martín, Manuel 35, 142 Neruda, Pablo 112 “Nyassa” (vapor) 127, 129 Obrador, Sixto 182 Ontañón, Santiago, 194 Orallo, Alfonso 90 Orallo Sánchez, Antonio 142, 161, 180 Ortiz Sáenz, Amalio 129 Otero, Blas 76 Pacheco y Díaz, Saturnino 142, 160 Palazuelos Picón, Luis 105, 133, 135, 165 Índice onomástico 273
Pando, Francisco 186 Pereda, Ramón 186 Pérez G. Argüelles 24 Pérez, Gustavo 193 Perujo, familia 186 Perujo, Francisca 21, 186 Perujo Cámara, Gregorio 125 Pisano, Eduardo 215 Polanco Fernández, Adriano 140 Prieto, Indalecio 114, 115, 116, 126, 130, 140, 167, 169, 178, 179, 184, 188, 189, 201 Puche Álvarez, José 114 Puig (capitán) 182 “Quanza” (vapor) 129, 132 Quintanilla Isasi, Luis 197, 216 Quirós, Antonio 215 Ramos González, Antonio 127, 135, 161, 165 Ramos Ruíz, Rafael 135 Revaque Garea, Jesús 159, 183 Rey Iturralde, Manuel 143 Rey Pastor, Julio 192 Riexcas Alonso, Jesús 160 Río Sáinz del, José 75 Rioja Lo-Bianco, Enrique 126, 159, 183, 184 Rioja Lo-Bianco, María 159 Rivas, Dolores 144 Rivero Gil, Francisco 140, 141, 160, 185 Rivero Gil, Valentina 62 Rotaeche, Antonio 140 Ruesga Alonso, Jesús 140 Ruíz Arruza, José 186 Ruíz Martínez, Carlos 128 Ruíz Olazarán, Juan 35, 49, 123, 130, 138, 140, 165, 167, 169, 179, 187, 189 Ruíz Rebollo, Ramón 123, 130, 167, 169, 176, 178 Sáiz, familia 176 Salcedo, Ovidio 169 Salinas, Pedro 28 Samperio Jaúregui, Domingo 91, 124, 185, 186 Semprún, Jorge 24, 76, 219 Sánchez Albornoz, Nicolás 192 274 LA CANTABRIA DEL EXILIO: UNA EMIGRACIÓN OLVIDADA. (1936-1975)
“Santo Domingo” (vapor) 125 “Santo Tomé” (vapor) 127 “Serpa Pinto” (vapor) 127, 129, 132 “Sinaia” (vapor) 119, 123 Solano Otí, Francisco 142 Solar Pilatti, Ramón 142 Soler, Ramón 90 Toca Martínez, Mateo 124, 130, 181, 190 Torre, Agustín 52 Torre, Carlos de la 124 Torre, Matilde de la 124, 125, 161, 188, 190 Trujillo, Federico 171 Valmaseda Vélez, Enrique 13 Vega Trápaga, Enrique 183 Villarías, Gregorio 27, 103, 134 Villarías López, Leoncio 170 Xirgu, Margarita 194 Zarzosa Gutiérrez, Antidio 129 Zubeldia, Miguel 142 Zugazagoitia, Julián 96 Zugazagoitia Ruíz, Fermín 129, 185 Zugazagoitia Ruíz, Julián 185 Índice onomástico 275
SERVICIO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE CANTABRIA Diciembre, 1998