97 Evaluar para aprender: Transformando la retroalimentación en contextos escolares con desafíos estructurales DOI: 10.5281/zenodo.17289995 RESUMEN El proyecto “Mejorando la retroalimentación en 3° BGU B de la Unidad Educativa Fiscal Tarqui” se desarrolló en un contexto educativo urbano con limitaciones de tiempo, recursos y acompañamiento individualizado, identificando como problema central una retroalimentación docente poco clara, genérica y centrada únicamente en la calificación, lo que reducía las oportunidades de aprendizaje autónomo y generaba brechas entre las orientaciones curriculares y las prácticas reales; para abordar este desafío se aplicó la metodología Design Thinking mediante las fases de empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar, recopilando necesidades y expectativas de estudiantes, docentes, autoridades y familias a través de entrevistas, encuestas y observaciones, las cuales se transformaron en un prototipo de instructivo institucional de retroalimentación formativa y sumativa validado con docentes mediante sesiones de prueba y encuestas digitales; la innovación curricular consistió en un instructivo contextualizado con principios orientadores, plantillas, rúbricas simplificadas y ejemplos aplicables a distintas asignaturas, complementado con un video tutorial para facilitar su apropiación y unificar criterios pedagógicos, obteniendo como principales resultados una alta aceptación docente, apertura al cambio y reflexión sobre sus prácticas evaluativas, y aunque no se llegó a la implementación, el instructivo fue mejorado a partir de sus sugerencias y se proyecta su institucionalización en el Proyecto Educativo Institucional, demostrando que con procesos participativos es posible diseñar soluciones sostenibles que transformen la cultura de la evaluación y promuevan aprendizajes más autónomos, significativos y motivadores. PALABRAS CLAVE: retroalimentación formativa, Design Thinking, evaluación educativa, Bachillerato General
Kevin Alexander Valdez Jaramillo https://orcid.org/0009-0008-4928-0425
[email protected] Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador José María Arévalo Valdivieso https://orcid.org/0009-0005-1825-795X
[email protected] Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador Andreina Del Carmen Flores Amaquiña https://orcid.org/0009-0000-3149-9877
[email protected] Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador Daniel Paul Torres Jaramillo https://orcid.org/0009-0002-2562-471X danielp.torres@educación.gob.ec Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador
CONTEXTUALIZACIÓN Y PROBLEMA Caracterización del contexto educativo La experiencia de innovación se desarrolló en la Unidad Educativa Fiscal “Tarqui”, una institución pública ubicada en un contexto urbano del Ecuador. El proyecto se centró específicamente en el nivel de tercero de bachillerato general unificado, paralelo “B”, correspondiente al último año de la educación media. Este grupo está conformado por 25 estudiantes adolescentes, 14 hombres y 11 mujeres, quienes enfrentan diversos desafíos académicos, emocionales y sociales. La institución opera en jornadas compartidas —matutina, vespertina y nocturna—, lo que limita el uso de espacios físicos y el tiempo disponible para actividades extracurriculares o de acompañamiento pedagógico individualizado. A pesar de estas limitaciones, la comunidad educativa muestra disposición para mejorar sus prácticas y fortalecer el aprendizaje de los estudiantes. En el marco del currículo nacional ecuatoriano, la evaluación formativa y la retroalimentación son componentes clave para el desarrollo de competencias y la autonomía del estudiante. Sin embargo, en la práctica institucional se identificaron debilidades significativas: la retroalimentación suele ser genérica, poco clara y centrada en la calificación numérica. No existe una política institucional formalizada que oriente a los docentes sobre cómo retroalimentar de manera efectiva. Además, la formación docente en este ámbito ha sido limitada y poco contextualizada, lo que ha generado una brecha entre los lineamientos curriculares y las prácticas reales en el aula. Esta situación motivó el diseño de un instructivo institucional que sistematice criterios, formatos y estrategias de retroalimentación, alineados con los principios de evaluación formativa y centrados en el aprendizaje autónomo. El proyecto involucró activamente a diversos actores de la comunidad educativa. En primer lugar, los estudiantes de tercero de bachillerato B fueron los beneficiarios directos y también participantes clave, aportando sus percepciones y necesidades. Los docentes del nivel, provenientes de distintas áreas del conocimiento, y las autoridades institucionales —Rectora y Vicerrectora— ofrecieron respaldo al proceso, reconociendo la importancia de institucionalizar prácticas de retroalimentación efectivas. Finalmente, los padres de familia también fueron incluidos en la investigación, lo que permitió 99
comprender su rol y expectativas en el acompañamiento del aprendizaje desde el hogar. Esta articulación entre actores fortaleció el enfoque participativo y contextualizado del proyecto (ver Tabla 1). Tabla 1. Stakeholders involucrados en el proyecto de innovación educativa. Stakeholder Rol en el proyecto Participación específica Estudiantes Beneficiarios directos del proceso de retroalimentación Participaron en encuestas y entrevistas; compartieron percepciones y necesidades Docentes Implementadores y validadores de la propuesta Aplicaron el instructivo, participaron en entrevistas y validación del prototipo Autoridades (Rectora y Vicerrectora) Facilitadores institucionales y tomadores de decisiones Respaldaron el proceso, ofrecieron visión crítica y apoyo para la institucionalización Padres de familia Acompañantes del proceso educativo desde el hogar Participaron en entrevistas; compartieron percepciones sobre la comunicación y retroalimentación Fuente: Elaboración propia. Identificación y definición del problema El presente proyecto, desarrollado mediante la metodología de Design Thinking, aborda una problemática educativa prioritaria: la mejora de la retroalimentación formativa y sumativa en el tercer año de bachillerato “B” de la Unidad Educativa Fiscal “Tarqui”. En la fase de empatización se implementaron entrevistas, encuestas y observaciones dirigidas a estudiantes, docentes, autoridades y padres de familia. Estas técnicas permitieron captar percepciones, emociones, necesidades y experiencias asociadas a la retroalimentación que reciben o brindan en el proceso educativo. Los hallazgos revelan prácticas de retroalimentación genéricas, enfocadas en señalar errores sin ofrecer orientaciones claras para mejorar. Los estudiantes manifestaron que, en muchas ocasiones, no comprenden por qué obtuvieron determinada calificación ni qué deben hacer para progresar. Asimismo, los docentes identificaron como principales obstáculos la falta de tiempo, la sobrecarga de tarMaestría de Innovación en Educación, cohorte de octubre 2024-2025 100
eas institucionales y la limitada formación en estrategias de evaluación formativa. Por su parte, las autoridades reconocen la ausencia de lineamientos institucionales claros sobre retroalimentación, mientras que las familias expresaron desconocimiento sobre el desempeño de sus hijos y carencia de canales efectivos de comunicación con la escuela. A partir de esta información, se definió el desafío curricular específico: ¿Cómo podríamos mejorar la retroalimentación formativa y sumativa en tercero de bachillerato B, para que sea más clara, específica, motivadora y útil para el aprendizaje autónomo de los estudiantes, en un entorno institucional con limitaciones de tiempo, formación y comunicación? Esta formulación enmarca el problema desde una perspectiva centrada en la comunidad educativa —estudiantes, docentes, autoridades y padres de familia—, proponiendo una solución viable dentro de las condiciones reales del contexto. La relevancia de esta problemática radica en el papel central que cumple la retroalimentación en el desarrollo de aprendizajes significativos y en la promoción de la autonomía estudiantil. Como señalan Hattie y Timperley (2007), “la retroalimentación es una de las influencias más poderosas sobre el aprendizaje y el rendimiento, si se da de manera adecuada” (p. 81). Una retroalimentación clara y empática permite al estudiante comprender sus fortalezas y debilidades, potenciando su motivación y autorregulación (Black & Wiliam, 2009). El impacto potencial del proyecto es amplio, e incluso podría replicarse en otros niveles y convertirse en una política institucional articulada con la mejora continua del aprendizaje. MARCO CONCEPTUAL Y METODOLÓGICO Fundamentos teóricos de la innovación. La propuesta se fundamenta en teorías curriculares de corte constructivista, que conciben al estudiante como agente activo en la construcción de su conocimiento. En este marco, las nuevas pedagogías, como la evaluación formativa y la retroalimentación constante, fortalecen este enfoque al situar al estudiante como protagonista del aprendizaje (Baran-Łucarz, 2019). Estas prácticas no solo promueven la autorregulación, sino que también permiten una 101
evaluación centrada en el proceso, más que en el resultado, lo cual es coherente con los principios del currículo por competencias. Desde esta perspectiva, la retroalimentación se convierte en una herramienta clave para el desarrollo de aprendizajes significativos, al fomentar la reflexión crítica, la autonomía y la mejora continua (Black & Wiliam, 1998). Además, se alinea con la necesidad de adaptar el currículo a las características individuales de los estudiantes, reconociendo la diversidad como un valor educativo (Brookhart & Durkin, 2003). El enfoque pedagógico adoptado es el formativo y centrado en el estudiante, con una fuerte influencia del constructivismo social. La retroalimentación clara y oportuna, como plantea Richard Stiggins (2007), actúa como guía para el desarrollo del estudiante, promoviendo la construcción activa del conocimiento. Esta visión se complementa con el enfoque de evaluación auténtica, que busca conectar el aprendizaje con situaciones reales y significativas. Asimismo, se incorpora el enfoque de co-diseño pedagógico, en el que los docentes participan activamente en la creación de herramientas adaptadas a su contexto. Karademir, Hristov, Dobricki, Kutscher y van Waes (2024) destacan que “la herramienta debe ser intuitiva, flexible y alineada con las restricciones de tiempo en secundaria” (p. 7), lo que refuerza la necesidad de soluciones prácticas y contextualizadas, como instructivos o rúbricas simplificadas. Esta innovación se alinea con tendencias contemporáneas como la personalización del aprendizaje, el uso de tecnologías educativas y la promoción del aprendizaje autónomo. Ackermans, Rusman, Nadolski, Specht y Brand-Gruwel (2021) evidencian que tanto factores internos como externos influyen en el rendimiento académico, destacando la importancia de considerar variables como el contexto, el tiempo y la interacción con herramientas digitales. Esto refuerza la necesidad de propuestas que integren lo pedagógico con lo tecnológico, como el uso de plataformas de retroalimentación adaptativa. Por otro lado, el estudio de Fernández-Ruiz y Panadero (2020) revela una brecha entre las concepciones docentes sobre la evaluación formativa y su aplicación real, lo que justifica la creación de instrumentos claros y funcionales que orienten la práctica evaluativa. Esta propuesta responde a dicha necesidad, promoviendo una cultura de Maestría de Innovación en Educación, cohorte de octubre 2024-2025 102
evaluación coherente con los principios de mejora continua y participación activa. Aplicación del Design Thinking La elección del enfoque de Design Thinking se fundamenta en su capacidad para abordar problemas complejos desde una perspectiva centrada en el usuario. En el contexto educativo de la Unidad Educativa Fiscal “Tarqui”, donde se identificaron prácticas de retroalimentación poco efectivas y limitaciones estructurales —tiempo, formación docente y comunicación con las familias—, esta metodología permitió diseñar soluciones empáticas, viables y contextualizadas. El Design Thinking favorece la co-creación, la iteración y la validación participativa, lo que lo convierte en una herramienta idónea para transformar prácticas evaluativas tradicionales en procesos más significativos y centrados en el aprendizaje autónomo del estudiante. Como lo señala IDEO (2012), esta metodología “comienza desde la empatía profunda y la comprensión de las necesidades y las motivaciones de las personas”, lo que permite diseñar soluciones con sentido y pertinencia en contextos reales. Dado que el proyecto se desarrolló en un entorno con recursos limitados y alta carga docente, se realizaron varias adaptaciones. En la fase de empatizar, se priorizó el uso de entrevistas breves, encuestas digitales y observaciones no invasivas para no interferir con la jornada escolar. En la fase de prototipado, se optó por materiales de bajo costo y fácil implementación, como plantillas de retroalimentación, rúbricas simplificadas y formatos de audio o video breves. Además, se diseñó un instructivo institucional que pudiera ser comprendido y utilizado por docentes de distintas áreas, considerando sus niveles de formación y disponibilidad de tiempo. La validación del prototipo se realizó mediante una encuesta digital, lo que permitió recoger retroalimentación de manera ágil y eficiente. Esta flexibilidad metodológica es clave, ya que, como se menciona en el toolkit, “el diseño puede ser una experiencia agradable” incluso en contextos con limitaciones de tiempo o presupuesto (IDEO, 2012, p. 11). Se emplearon diversas herramientas y técnicas en cada fase del Design Thinking aplicado a la retroalimentación educativa. En la etapa de empatizar, se recurrió a entrevistas semiestructuradas y encuestas digitales para identificar necesidades reales. En la etapa de definir, se analizó la información obtenida para precisar el problema y sus 103
causas. En idear, se generaron propuestas junto a docentes y autoridades, priorizando su pertinencia y viabilidad. En prototipar, se elaboró un instructivo con guías, ejemplos y formatos prácticos. Finalmente, en evaluar, se aplicó una encuesta para validar el prototipo y recoger sugerencias de mejora (Figura 1). Figura 1. Herramientas y técnicas utilizadas en cada fase de la aplicación de Design Tihinking. Fuente: Elaboración propia (con CoPilot). PROCESO DE DISEÑO E IMPLEMENTACIÓN Fase de Ideación La fase de ideación en el contexto de innovación curricular constituye un momento clave para transformar hallazgos previos, particularmente los obtenidos en las fases de empatía y definición, en oportunidades concretas de mejora. En este proyecto, centrado en la implementación de un instructivo institucional para la retroalimentación en bachillerato, se aplicaron técnicas como el “brainstorming guiado” y el “mapa de empatía invertido” para estimular la creatividad y generar propuestas contextualizadas. Estas metodologías permitieron canalizar las inquietudes expresadas por docentes y autoridades, particularmente en relación con la retroalimentación tardía, imprecisa o escasamente formativa (Fernández-Ruiz y Panadero 2020). El proceso creativo involucró la generación de al menos diez propuestas iniciales que incluían desde rúbricas automatizadas hasta cápsulas de video con retroalimentación grabada. Para priorizar las ideas, se aplicaron los criterios de viabilidad, pertinencia pedagógiMaestría de Innovación en Educación, cohorte de octubre 2024-2025 104
ca, facilidad de aplicación por parte del docente y sostenibilidad institucional. De este análisis emergió la propuesta de diseñar un instructivo institucional, entendido como un documento normativo y formativo que oriente de forma clara y flexible la práctica docente. Este proceso fue enriquecido por la literatura reciente, como la de Arrafii (2025), quien sostiene que la calidad en la implementación de la evaluación formativa depende en gran medida de que los docentes cuenten con guías claras, ajustadas a su realidad y prácticas habituales. La propuesta inicial evolucionó considerablemente: pasó de ser una guía genérica sobre retroalimentación a estructurarse como un conjunto modular de herramientas rúbricas, plantillas, cronogramas y glosarios de frases útiles adaptables por área y nivel. Así, se atendieron las necesidades específicas del bachillerato, tal como lo recomendaba Ndlovu (2025), quien subraya la importancia de una aproximación situada para la mejora de la retroalimentación en contextos de secundaria. Prototipado curricular El prototipo desarrollado consiste en un “Instructivo Institucional de Retroalimentación Formativa y Sumativa”, diseñado para facilitar que los docentes brinden comentarios más claros, oportunos y personalizados. Este documento se estructura en cinco secciones principales: principios orientadores, tipos de evaluación y retroalimentación asociada, estructura sugerida para emitir comentarios, recursos y formatos, y anexos con herramientas prácticas. Desde el punto de vista curricular, la innovación implicó la creación de nuevos componentes que no existían en el reglamento interno de evaluación del colegio. En este sentido, se incorporaron rúbricas comentadas por área, frases orientadoras para la retroalimentación oral y escrita, y un cronograma trimestral sugerido para aplicar la retroalimentación en momentos clave del proceso evaluativo. Esta estrategia concuerda con lo planteado por Maier et al. (2016), quienes demostraron que el uso de herramientas digitales bien diseñadas puede mejorar la retroalimentación y, con ello, el rendimiento académico. Además, se contemplaron diversos recursos: cápsulas explicativas en video, formularios de seguimiento para recoger evidencias del uso del instructivo y sesiones de capacitación docente. Metodológica105
Recomendaciones para la replicación Para replicar esta innovación en instituciones educativas de bachillerato en Ecuador —ya sean fiscales, fiscomisionales o privadas— es fundamental contar con una voluntad institucional clara para fortalecer la retroalimentación como herramienta pedagógica. Se requiere el compromiso de los equipos directivos para facilitar espacios de formación docente, así como la disposición del profesorado para adoptar prácticas centradas en el aprendizaje autónomo del estudiante. Además, es clave que exista una cultura escolar abierta al cambio, que valore la evaluación como un proceso formativo y no solo como un mecanismo de calificación. En contextos fiscales con alta carga horaria y limitaciones de infraestructura, se recomienda iniciar con acciones de bajo costo y alta aplicabilidad, como el uso de plantillas impresas o rúbricas simplificadas. En instituciones fiscomisionales o privadas, donde puede haber mayor acceso a tecnología, se puede incorporar el uso de herramientas digitales —como formularios interactivos o aplicaciones móviles— para facilitar la retroalimentación personalizada. Asimismo, es importante adaptar el lenguaje y los ejemplos del instructivo a las características socioculturales del estudiantado, considerando aspectos como el nivel de alfabetización digital, la diversidad lingüística o las dinámicas familiares. En zonas rurales, por ejemplo, puede ser más efectivo el uso de retroalimentación oral o grabada en audio, mientras que en zonas urbanas se puede aprovechar el uso de plataformas educativas. Para implementar esta innovación se requiere, como mínimo: • Un instructivo institucional adaptado al contexto, que incluya criterios claros, ejemplos prácticos y formatos reutilizables. • Tiempo asignado dentro de la jornada docente para aplicar la retroalimentación de manera reflexiva y personalizada. • Formación básica en retroalimentación efectiva, con enfoque en evaluación formativa, empatía pedagógica y comunicación asertiva. • Herramientas accesibles, como hojas de retroalimentación, rúbricas impresas o digitales, y dispositivos básicos —celulares, grabadoras o computadoras—. Maestría de Innovación en Educación, cohorte de octubre 2024-2025 112
• Espacios de validación y mejora continua, donde los docentes puedan compartir experiencias, ajustar prácticas y fortalecer el sentido de apropiación institucional. La replicación exitosa dependerá de la capacidad de cada institución para contextualizar la propuesta, mantener el enfoque en el estudiante y promover una cultura de mejora continua en la evaluación. CONCLUSIONES Y PROYECCIONES La experiencia de innovación curricular desarrollada en la Unidad Educativa Fiscal “Tarqui”, a través del proyecto “Mejorando la retroalimentación en 3° BGU B”, evidencia que la retroalimentación puede convertirse en un eje transformador del aprendizaje autónomo cuando se aborda desde procesos colaborativos y metodologías centradas en el estudiante, como el Design Thinking. El principal aporte del proyecto fue el diseño y la mejora de un Instructivo Institucional de Retroalimentación, validado por los propios docentes y acompañado de un video tutorial. Este instructivo ofrece pautas claras, específicas y motivadoras que fortalecen la cultura de evaluación formativa, promueven la participación activa de estudiantes y docentes, e introducen recursos prácticos —rúbricas, plantillas y formatos digitales— para aplicar retroalimentación de calidad incluso en contextos con limitaciones estructurales. El proceso permitió abrir espacios de reflexión colectiva sobre las prácticas evaluativas, generando conciencia sobre la importancia de acompañar al estudiante con comentarios que orienten, inspiren y reconozcan sus progresos. No obstante, también se identificaron limitaciones significativas. La falta de tiempo en la jornada docente, la sobrecarga laboral, la escasa formación específica en retroalimentación formativa y la limitada comunicación con las familias dificultan la implementación sostenida de prácticas innovadoras. Además, al no haberse ejecutado una implementación formal del instructivo, los resultados se centran más en la validación y mejora del recurso que en evidencias directas de impacto en el aprendizaje. Estas restricciones se transforman, sin embargo, en oportunidades de mejora: los docentes mostraron apertura al cambio, disposición para capacitarse y compromiso con el aprendizaje de sus estudiantes. Asimismo, surgieron propuestas 113
para adaptar el instructivo a distintas asignaturas y fortalecer su accesibilidad digital. De cara al futuro, el proyecto presenta un alto potencial de escalabilidad y sostenibilidad. Puede ser replicado en otros cursos, niveles e incluso instituciones, siempre que se realicen ajustes contextuales. Para su permanencia se recomienda institucionalizar el instructivo dentro del Proyecto Educativo Institucional, promover procesos de capacitación y acompañamiento docente, y establecer mecanismos de monitoreo y evaluación periódica. La integración de herramientas tecnológicas y materiales audiovisuales potenciará su apropiación y actualización continua. En síntesis, esta experiencia demuestra que, aun en contextos con recursos limitados, es posible impulsar cambios significativos mediante la co-creación de soluciones pedagógicas contextualizadas. El proyecto no solo ofrece un recurso práctico, sino que también aporta al campo de la innovación educativa al plantear un modelo replicable que articula teoría, práctica y participación activa de la comunidad escolar, fortaleciendo así una visión de la evaluación como proceso formativo, emocional y relacional. REFERENCIAS Ackermans, K., Rusman, E., Nadolski, R., Specht, M., & Brand-Gruwel, S. (2021). Video-enhanced or textual rubrics: Does the Viewbrics’ formative assessment methodology support the mastery of complex (21st century) skills? Journal of Computer Assisted Learning, 37(3), 810–824. https:// doi.org/10.1111/jcal.12525 Arrafii, M. (2025). Exploring types and qualities of teachers’ implementation of formative assessment in Indonesian schools. Journal of Education, Culture and Society, 2, 309– 327. https://jecs.pl/index.php/jecs/article/view/586 Baran-Łucarz, M. (2019). Formative assessment in the English as a foreign language classroom in secondary schools in Poland: Report on a mixed-method study. Journal of Education, Culture and Society, 2, 309–327. https://doi.org/10.15503/ jecs20192.309.327 Maestría de Innovación en Educación, cohorte de octubre 2024-2025 114
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