Introducción al dosier monográfico Acumulación territorial y territorios en disputa
Full text
Acumulación territorial y territorios en disputa Regina Vidosa Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR – CONICET) [email protected] https://orcid.org/0000-0002-4205-8310 Scripta Nova SSN 1138-9788 Vol. 29 (2)2025, p. 1-13 30 de junio de 2025 PALABRAS CLAVE acumulación territorial, desposesión, Latinoamérica, Europa meridional Juan Miguel Kanai University of Sheffield [email protected] https://orcid.org/0000-0002-4347-5175 Alejandro Armas-Díaz Universidad de La Laguna [email protected] https://orcid.org/0000-0003-2944-6017 ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA El presente dosier monográfico se enmarca como resultado de la red Contested Territories, una red internacional e intersectorial de organizaciones de América Latina y Europa unidas en un programa conjunto de investigación que se orienta a la generación de conocimiento conceptual y empírico sobre las desigualdades territoriales. En particular, los siete trabajos de este dossier persiguen enmarcar y anclar el concepto de acumulación territorial, así como abordar su relación con las formas de resistencia y organización de estrategias alternativas que le hacen frente. Es un intento desde parte del Sur Global y la periferia del Norte, de abordar las más complejas e intensas formas de explotación del territorio y sus habitantes que generan las modalidades de acumulación contemporáneas. Este monográfico reflexiona sobre la articulación teórico-metodológica del concepto acumulación territorial y de una estrategia metodológica, que podrían ser de utilidad para aglutinar procesos de explotación y desposesión en múltiples dimensiones, y en territorios diversos.
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 2 PARAULES CLAU acumulació territorial, despossessió, Amèrica Llatina, Europa meridional ACUMULACIÓ TERRITORIAL I TERRITORIS EN DISPUTA Aquest dossier monogràfic és resultat de la xarxa Contested Territories, una xarxa internacional i intersectorial d’organitzacions d’Amèrica Llatina i Europa unides en un programa conjunt de recerca orientat a la generació de coneixement conceptual i empíric sobre les desigualtats territorials. En particular, els set treballs d’aquest dossier persegueixen emmarcar i ancorar el concepte d’acumulació territorial, així com abordar la seva relació amb les formes de resistència i organització d’estratègies alternatives que li fan front. És un intent, des del Sud Global i la perifèria del Nord, d’abordar les formes més complexes i intenses d’explotació del territori i dels seus habitants que generen les modalitats d’acumulació contemporànies. Aquest monogràfic reflexiona sobre l’articulació teòric-metodològica del concepte d’acumulació territorial i d’una estratègia metodològica que podrien ser útils per aglutinar processos d’explotació i despossessió en múltiples dimensions i en territoris diversos. KEYWORDS territorial accumulation, dispossession, Latin America, southern Europe TERRITORIAL ACCUMULATION AND CONTESTED TERRITORIES This special issue is framed as a result of the Contested Territories network, an international and intersectoral network of organizations from Latin America and Europe involved in a joint research programme aimed at generating conceptual and empirical knowledge on territorial inequalities. In particular, the seven papers in this issue explore ways of framing and anchoring the concept of territorial accumulation, and address its relationship with forms of resistance and organization of alternative strategies to challenge it. This issue represents an attempt from the Global South and the periphery of the North to address the more complex and intense forms of exploitation of the territory and its inhabitants generated by contemporary accumulation processes. The authors of this issue reflect on the theoretical-methodological articulation of the concept of territorial accumulation, offering a methodological strategy that could be useful to bring together processes of exploitation and dispossession across multiple dimensions and diverse territories. .
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 3 Transformaciones del régimen de acumulación y nuevas formas de valorización territorial Desde fines de la década de 1970, el capitalismo global ha transitado un proceso continuo de transformación, marcado por la crisis del régimen de acumulación fordista y la emergencia de un patrón posfordista articulado en torno a la flexibilización del trabajo, la expansión del crédito, la desregulación financiera y la creciente centralidad del conocimiento y la tecnología (Boyer, 2016). En este marco, la crisis financiera de 2008, a pesar de sus turbulentas consecuencias políticas y económicas, no representó una ruptura abrupta, sino más bien una intensificación de las contradicciones internas de este nuevo régimen (Tooze, 2018). Lejos de revertir las tendencias estructurales que la precedieron, actuó como catalizador de estrategias más agresivas de valorización, orientadas a incorporar nuevas esferas sociales y territoriales bajo la lógica del capital. Las transformaciones del capitalismo global posteriores a esa crisis marcaron un punto de inflexión en las formas de reproducción ampliada del capital, evidenciando no solo una mutación en sus soportes técnicos y financieros, sino también una reformulación de sus formas espaciales (Schindler & Kanai, 2021). El agotamiento relativo de los canales tradicionales de expansión habilitó una serie de movimientos estratégicos del capital orientados a capturar nuevas fuentes de valorización. Entre estos movimientos, destacan la intensificación de la financiarización, la incorporación de territorios previamente no mercantilizados y la expansión de una infraestructura digital que reorganiza las condiciones materiales de la producción y el consumo (Gago & Mezzadra, 2017). En este marco, la categoría de acumulación territorial ofrece un punto de observación privilegiado para analizar la imbricación entre procesos de valorización capitalista y dinámicas territoriales específicas. A diferencia de enfoques que se centran exclusivamente en las variables macroeconómicas o institucionales, esta perspectiva pone en el centro del análisis, la materialidad del espacio y las configuraciones sociales que habilitan, condicionan o resisten las formas de acumulación. Se parte así de una concepción relacional del territorio, en la cual las tramas de poder, saber y capital producen espacialidades diferenciadas y desiguales, en un proceso de disputa constante por los sentidos y usos del espacio (Lefebvre 2013; Haesbaert 2013). Uno de los vectores que permite comprender la emergencia de esta noción es el avance del capital sobre esferas históricamente ajenas o marginales a su lógica de valorización. Tal como ha sido señalado en diferentes tradiciones críticas, el capitalismo no se reproduce únicamente por expansión en mercados existentes, sino por incorporación violenta o estratégica de espacios, relaciones sociales y formas de vida que antes no estaban organizadas bajo su racionalidad (Luxemburgo 1925; Harvey 2003). Estas formas de incorporación -que suponen procesos de desposesión y reconfiguración institucionalse materializan de manera
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 4 visible en los territorios urbanos y rurales del Sur Global, donde las fronteras entre producción y reproducción, trabajo formal e informal, propiedad y comunalidad, son constantemente redefinidas. Junto con la financiarización, se consolida un nuevo paradigma tecnoeconómico basado en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), que reconfigura la base técnica del capitalismo contemporáneo. Este paradigma, en gestación desde las últimas décadas del siglo XX, ha ingresado en una fase de maduración en la cual la digitalización, la automatización y la integración cibernética de la producción y el consumo se presentan como sus principales coordenadas. En esta fase, la lógica de las plataformas digitales se convierte en un vector privilegiado de acumulación (Srnicek 2017). Las plataformas no solo intermedian relaciones económicas, sino que reconfiguran los mercados, regulan comportamientos sociales y generan datos como una nueva mercancía estratégica. A su vez, estos procesos se articulan con dinámicas de servitización, en las que bienes previamente comercializados como productos pasan a ser ofrecidos como servicios continuos, intensificando la dependencia de infraestructuras digitales y reorganizando el acceso a bienes fundamentales como la movilidad, la vivienda o la salud. En el Sur Global, estos procesos no suponen una mera incorporación de innovaciones tecnológicas, sino una reconfiguración profunda de las condiciones materiales de existencia. La plataformización de la economía urbana, por ejemplo, ha tenido impactos significativos en los sistemas de transporte, los mercados inmobiliarios y la gestión de bienes comunes. Así, se generan formas híbridas de acumulación territorial en las que lo digital y lo material se entrelazan, produciendo nuevas jerarquías espaciales, nuevas formas de renta y nuevos sujetos de acumulación y desposesión (Cañada et al 2024; Díaz Parra y Barrero Rescalvo 2024). Esta expansión del paradigma tecnoeconómico no ocurre de manera neutral ni simétrica: sus efectos dependen de las estructuras previas de desigualdad, de los marcos normativos nacionales y de las resistencias territoriales que buscan reconfigurar los términos del acceso, el uso y la apropiación del espacio. Estas mutaciones se articulan con una tendencia más profunda del capitalismo: la necesidad de producir condiciones de valorización a partir de lo que Jason W. Moore (2015) denomina “naturalezas baratas”. En su análisis de la ecología-mundo, Moore propone comprender la acumulación de capital como un proceso ecológico e histórico, que requiere no sólo de insumos naturales, sino de trabajo, energía y vidas humanas convertidas en inputs de bajo costo. Estas “baratijas del capital” no son preexistentes, sino producidas por medio de relaciones sociales y tecnológicas que naturalizan la disponibilidad ilimitada de ciertos territorios y sujetos. En América Latina, esta lógica se expresa con claridad en el modelo neoextractivista, cuya expansión se ha sostenido sobre la externalización de los costos ambientales y sociales hacia poblaciones indígenas, campesinas y urbanas subalternizadas
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 5 (Gudynas 2009; Svampa 2013). Además, la producción de naturalezas baratas, y procesos de extracción, ahora se extiende a nuevas geografías urbano-regionales en un contexto de crisis planetaria (Schindler & Kanai 2018). En este sentido, la acumulación territorial no solo remite a la apropiación de recursos, sino también a la producción de determinadas condiciones sociales, institucionales y simbólicas que hacen posible la valorización del capital. Entre estas condiciones, el trabajo no remunerado y la reproducción de la vida ocupan un lugar central. Tal como han señalado las corrientes del feminismo marxista, el sostenimiento de la economía capitalista depende estructuralmente del trabajo doméstico, afectivo y comunitario, que permite reproducir la fuerza de trabajo sin ser remunerado ni reconocido como tal (Federici 2010; Mies 1986). La expansión del capital sobre esta esfera implica una forma particular de acumulación por desposesión, donde no se expropia un recurso físico sino una forma de vida, una temporalidad y una subjetividad. Desde otro ángulo, Nancy Fraser (2014) ha analizado estos procesos como “choques fronterizos” entre la lógica expansiva del capital y las esferas no mercantilizadas. Estos choques implican no solo conflictos distributivos, sino disputas normativas sobre qué puede o debe ser objeto de valorización. El avance del capital sobre el cuidado, el ambiente o el conocimiento se produce bajo formas de legitimación que presentan estas incorporaciones como modernización, eficiencia o progreso, invisibilizando los efectos de desplazamiento, despojo y desintegración social que generan. Así De esta forma, la acumulación territorial también debe pensarse como una tecnología política que reordena los marcos de legitimidad y las estructuras de gobernanza del territorio. En contraposición a estas dinámicas, múltiples formas de territorialidad insurgente han emergido como respuesta, planteando no solo resistencias sino alternativas civilizatorias. Desde las territorialidades plurales y rizomáticas que Arturo Escobar (2015) vincula con los movimientos afro e indígenas en América Latina, hasta las nociones de multiterritorialidad elaboradas por Haesbaert (2013), se configura un campo de disputa en torno al sentido, uso y apropiación del espacio. En estos marcos, el territorio no se define exclusivamente por la propiedad ni por la función productiva, sino por la trama de relaciones afectivas, culturales y políticas que lo constituyen como espacio vivido y defendido. De forma especial, algunas de estas expresiones se pueden explorar en territorios muy bien delimitados como contextos insulares (Armas-Díaz et al 2023). Este campo de tensiones se agudiza en las regiones semi periféricas, cuya posición estructural en la división global del trabajo ha sido tematizada por autores como Wallerstein (1974), Arrighi (1994) y Coronil (2000). Lejos de una simple dicotomía entre centro y periferia, la semiperiferia representa un espacio de intermediación ambigua, donde conviven formas de acumulación altamente financiarizadas con regímenes extractivos, subsistemas de
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 6 subsistencia y economías de plataforma. Esta heterogeneidad estructural no es una anomalía, sino una característica constitutiva de la inserción dependiente y subordinada de estos territorios en la economía-mundo (Arrighi 1994; Coronil 2000). En este contexto, el concepto de acumulación territorial adquiere densidad analítica al permitir una lectura integrada de los procesos económicos, políticos y culturales que configuran la expansión del capital en el siglo XXI. Al hacerlo, interpela no solo las lógicas de explotación y desposesión, sino también las condiciones de posibilidad para imaginar, disputar y construir otras formas de habitar y producir territorio. Colonialidad, saber y despojo en la acumulación territorial Si bien las formas contemporáneas de acumulación territorial adquieren especificidades técnicas y económicas ligadas al paradigma digital-financiero, no pueden comprenderse cabalmente sin situarlas en el marco histórico de la colonialidad del poder. Esta noción, desarrollada por Aníbal Quijano (2000), permite entender cómo la estructura de dominación instaurada durante la expansión colonial europea —basada en la clasificación racial de los cuerpos, la apropiación violenta de los territorios y la supresión epistémica de otros modos de conocer— no constituye un pasado superado, sino una matriz persistente que continúa organizando la inserción subordinada de vastas regiones del Sur Global en la economíamundo. Lejos de operar como una mera ideología o forma de discriminación, la colonialidad funciona como tecnología de gobierno que articula acumulación, control territorial y jerarquización del conocimiento. Desde esta perspectiva, la acumulación territorial no remite únicamente a dinámicas de apropiación de recursos o de valorización del suelo, sino a procesos más amplios de estructuración de mundos sociales y espaciales bajo lógicas coloniales que se actualizan y reconfiguran en el presente. La distribución desigual de infraestructuras, la violencia normativa ejercida sobre territorios indígenas, la criminalización del habitar popular en las ciudades o la privatización de bienes comunes no son fenómenos aislados, sino parte de una misma racionalidad que produce territorios “acumulables” mediante la racialización, la desposesión legalizada y la desautorización epistémica de otras formas de habitar y conocer. Walter Mignolo (2008) ha profundizado esta línea de análisis al señalar que el despliegue de la modernidad capitalista se ha sostenido, desde sus orígenes, sobre una división global del trabajo cognitivo. Lo que se construyó como conocimiento legítimo — científico, económico, jurídico— fue definido desde el Norte global, mientras se relegaban los saberes indígenas, afrodescendientes, campesinos o populares a la esfera de lo “tradicional”, lo “irracional” o lo “arcaico”. Esta jerarquización epistémica es parte constitutiva de la acumulación territorial contemporánea, pues habilita la intervención sobre los territorios con base en una supuesta superioridad técnica, administrativa o civilizatoria. Así, el despojo no
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 7 solo se impone por la fuerza o por la norma, sino también por la clausura del horizonte de posibilidad de otros modos de existencia. En consonancia, Boaventura de Sousa Santos (2006) ha planteado la necesidad de una ecología de saberes que permita desmontar el monocultivo del pensamiento occidental moderno y reconocer la pluralidad de conocimientos situados que sostienen prácticas de cuidado del territorio, defensa de lo común y reproducción de la vida. La acumulación territorial, en tanto forma de violencia epistémica, niega esta pluralidad al organizar los espacios según lógicas de eficiencia económica, rentabilidad financiera y productividad técnica, en detrimento de criterios comunitarios, afectivos o ecológicos. La epistemología del capital se impone así como una condición de posibilidad de la expropiación, desplazando otras formas de racionalidad que podrían disputar los términos mismos del desarrollo, la riqueza o el bienestar. Denise Ferreira da Silva (2007), desde una perspectiva crítica de la racialización moderna, ha señalado que la producción del sujeto blanco como medida universal del humano ha funcionado como condición para la naturalización de regímenes de despojo. En esta lógica, ciertos cuerpos y territorios son considerados sacrificables, disponibles o degradables, precisamente porque no encarnan los atributos que el orden moderno asocia con la plenitud de la subjetividad: racionalidad, autonomía, propiedad. De ahí que la acumulación territorial no pueda disociarse de la producción racial del espacio: los territorios habitados por cuerpos racializados son objeto de intervención, extractivismo o marginación con una legitimidad que no podría sostenerse sin esta ontología colonial persistente. Rita Segato (2010) ha trabajado en una línea convergente, al destacar cómo el colonialismo produjo una estructura de género y de racialidad que se traduce en formas diferenciales de gobernanza sobre los cuerpos y los territorios. La ocupación violenta de territorios indígenas o afrodescendientes, la negación de derechos territoriales a las mujeres campesinas o la destrucción de sistemas comunales de producción y reproducción no son consecuencias colaterales del desarrollo capitalista, sino mecanismos activos de una acumulación que requiere desestructurar los vínculos colectivos y establecer nuevas formas de dependencia y subordinación. La matriz colonial-patriarcal que opera en estos procesos vuelve legible la conexión entre el control del espacio y el control de los cuerpos, entre la lógica extractiva y la dominación interseccional. A nivel jurídico-político, estas dinámicas se expresan en lo que algunos autores han llamado una producción diferencial de legalidades (Halvorsen 2019; Cheresky, 2022). No se trata solo de que la ley acompañe los procesos de despojo, sino de que distintas formas normativas -formales e informales, estatales y paraestatalescoexisten y se articulan selectivamente para viabilizar determinadas formas de acumulación territorial. Por ejemplo, los instrumentos de ordenamiento urbano pueden flexibilizarse en beneficio de proyectos de
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 8 inversión inmobiliaria, al mismo tiempo que se endurecen las regulaciones contra asentamientos populares o se criminaliza la informalidad habitacional. Este uso estratégico del derecho configura lo que Haesbaert (2013) denomina “geografías de la excepción”, en las que la norma se aplica de manera desigual para consolidar estructuras territoriales funcionales a la reproducción del capital. Las infraestructuras -materiales, legales, técnicasoperan así como dispositivos de colonialidad que reordenan los territorios según criterios de circulación, extracción y control. Las obras de transporte, energía o comunicación, lejos de ser intervenciones neutras, despliegan espacialidades funcionales a la lógica del valor, desplazando poblaciones, fragmentando ecosistemas o reorganizando la propiedad (Armas-Díaz & Sabaté-Bel 2022; Blanco & Kanai, 2025). Al mismo tiempo, estas infraestructuras son también mecanismos de subordinación geopolítica: articulan territorios periféricos a cadenas globales de valor en posiciones subordinadas, refuerzan la dependencia tecnológica y consolidan una geografía mundial de centros de comando y periferias operativas (García Herrera & Sabaté Bel 2009; Kanai, 2014, 2016). Ulloa (2015) ha examinado cómo estos procesos se imbrican con la gobernanza ambiental y el discurso del desarrollo sostenible, que muchas veces operan como lenguajes legitimadores de nuevas formas de acumulación. La incorporación de la biodiversidad, los servicios ecosistémicos o los saberes ancestrales a los mercados verdes reproduce, bajo una apariencia “inclusiva”, la lógica extractiva. A través de mecanismos como los bonos de carbono, los bancos de conservación o los pagos por servicios ambientales, se produce una monetización de la naturaleza que, aunque discursivamente orientada a su protección, mantiene intocado el principio de apropiación y valorización como fundamento de la acción sobre el territorio. Si bien la naturaleza como estrategia de acumulación es una tendencia global (Smith 2007), la forma como se articula difiere en cada lugar y momento (Armas-Díaz y Sabaté-Bel 2024). La noción de acumulación territorial permite entonces comprender cómo estas distintas dimensiones —la racialización estructural, la jerarquización epistémica, la producción selectiva de legalidades y la colonización infraestructural— se articulan para configurar un régimen de valorización profundamente anclado en la historia colonial. En contextos como América Latina, estas formas de acumulación no implican necesariamente la instauración de un orden nuevo, sino la actualización de tecnologías de poder sedimentadas, que se reorganizan frente a los desafíos de la crisis ecológica, la crisis de reproducción social y la disputa geopolítica por los bienes estratégicos del siglo XXI. En consecuencia, pensar la acumulación territorial desde una perspectiva decolonial implica no solo describir estos procesos, sino cuestionar los marcos ontológicos, epistemológicos y normativos que los hacen posibles. Se trata de desnaturalizar la idea de que
Scripta Nova 29(2) ACUMULACIÓN TERRITORIAL Y TERRITORIOS EN DISPUTA 9 la valorización del capital es el principio ordenador legítimo del territorio, y abrir paso a otras racionalidades espaciales, centradas en la vida, el cuidado y la pluralidad de los mundos posibles. Estructura y contenido del dossier El primer bloque de este dossier Origen y formulación del concepto de acumulación territorial presenta el marco conceptual que articula al conjunto del dossier. La categoría de acumulación territorial se propone aquí como una herramienta situada para comprender los modos contemporáneos de valorización del capital, en los que la producción de territorio es condición activa y no mero soporte de los procesos de acumulación. Desde una perspectiva crítica y transdisciplinaria, este bloque se interroga por la genealogía, la operacionalización y el alcance analítico del concepto, abordando sus tensiones con nociones clásicas como centroperiferia, extractivismo o acumulación por desposesión. Allí, el artículo de Mejía Forero, Castro, Bayón y Armas-Díaz ofrece una sistematización conceptual del término, articulando aportes del marxismo, el feminismo y la teoría decolonial. A partir de una revisión bibliográfica y de su bagaje en experiencias en contextos urbanos del Sur de Europa, la Amazonía ecuatoriana y las Islas Canarias, los autores argumentan que la acumulación territorial permite captar ensamblajes específicos de valorización y desposesión, desbordando las categorías tradicionales de análisis espacial. El segundo bloque, Territorio, ruralidad y ecologías del despojo aborda las configuraciones de la acumulación territorial en espacios rurales, periféricos y de frontera, donde los conflictos por el acceso, el uso y la gobernanza del territorio se expresan con nitidez. Los textos aquí reunidos analizan cómo las políticas de desarrollo, los regímenes de conservación ambiental y los marcos de regulación productiva contribuyen a reconfigurar relaciones sociales y ecológicas, produciendo formas específicas de desposesión y reterritorialización. El artículo de Rebotier, Metzger y Pigeon propone una lectura crítica de la noción de marginalidad a partir del caso de Esmeraldas (Ecuador), planteando que esta no es una condición preexistente sino el resultado de procesos históricos de acumulación que operan sobre dimensiones étnicas, simbólicas y ambientales del territorio. Ramos Berrondo y Berger analizan cómo las políticas de desarrollo aplicadas en la Reserva Grande del Chaco argentino reconfiguran el espacio habitado por comunidades indígenas y criollas. A través de un enfoque cualitativo, muestran cómo estas políticas generan conflictos, redefinen actores e instituyen nuevas jerarquías espaciales. El trabajo de Cowan y Marcos examina el régimen de conservación y aprovechamiento de la vicuña en los Andes argentinos, mostrando cómo un modelo regulatorio que promueve el manejo sustentable puede, sin embargo, reproducir lógicas extractivas. El artículo evidencia la persistencia de tensiones entre acumulación, valorización ecológica y reproducción comunitaria.