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Freud y Lacan en Gaza: Trece ideas para una ponerología psicoanalítica del fenómeno sionista

Pavón-Cuéllar, David

Abstract

Se proponen trece ideas para elucidar psicoanalíticamente la maldad que se atribuye al sionismo en su relación con los palestinos. Estas ideas son el narcisismo de las pequeñas diferencias, el kakon, el fantasma del otro que goza, el semblante de la verdad, la reducción objetual del sujeto, la homología con el nazismo, la repetición como recuerdo inconsciente, el sacrificio del chivo expiatorio, la identificación con el agresor, la retroactividad, el inconsciente como política, el sadismo y el goce del capital. En cada caso, la maldad se reconoce como un hecho ético-político del sujeto, evitándose objetivarla y psicologizarla.

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¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. David Pavón-Cuéllar 1 FREUD Y LACAN EN GAZA: TRECE IDEAS PARA UNA PONEROLOGÍA PSICOANALÍTICA DEL FENÓMENO SIONISTA Resumen. Se proponen trece ideas para elucidar psicoanalíticamente la maldad que se atribuye al sionismo en su relación con los palestinos. Estas ideas son el narcisismo de las pequeñas diferencias, el kakon, el fantasma del otro que goza, el semblante de la verdad, la reducción objetual del sujeto, la homología con el nazismo, la repetición como recuerdo inconsciente, el sacrificio del chivo expiatorio, la identificación con el agresor, la retroactividad, el inconsciente como política, el sadismo y el goce del capital. En cada caso, la maldad se reconoce como un hecho ético-político del sujeto, evitándose objetivarla y psicologizarla. Palabras clave: maldad, ponerología, Israel, Palestina, sionismo. Treta del Diablo En uno de sus Pequeños poemas en prosa, mejor conocidos como El spleen de París, Charles Baudelaire pasa una velada en compañía del Diablo, con quien saborea excelentes vinos y disfruta el “sobrehumano placer” del juego 2 . Mientras juega, Baudelaire apuesta su alma y la pierde, con lo que descubre el carácter insustancial del objeto de la psicología. Este objeto sería “una cosa tan impalpable, a menudo tan inútil y a veces tan molesta (gênante)”, que perderla causaba incluso “un poco menos de emoción” que extraviar su “carta de visita” 3 . La falta de alma de Baudelaire parece inspirar confianza en un Diablo que se revela enigmáticamente como amante de la ciencia y como “la persona más interesada en la destrucción de la superstición” 4 . El enigma se resuelve cuando el Maligno confiesa que sólo había sentido miedo una vez en su vida, cuando un predicador les recomendó a sus fieles que recordaran, cuando escucharan exaltar el progreso de la ciencia, que “la más bella de las tretas (ruses) del Diablo es persuadirnos de que no existe” 5 . Al decir esto, el predicador estaba delatando al Diablo en el beneficio que obtenía de la incredulidad científica. 1 Profesor en la Facultad de Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Morelia, México). Doctor en Filosofía por la Universidad de Rouen (Francia) y Doctor en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela (España). Entre sus recientes publicaciones destacan los libros: Sobre el vacío: puentes entre marxismo y psicoanálisis (Ciudad de México, Paradiso, 2022); Psicoanálisis y revolución: psicología crítica para movimientos de liberación (con Ian Parker, Santiago de Chile, Pólvora, 2021); Más allá de la psicología indígena: concepciones mesoamericanas de la subjetividad (México, Porrúa, 2021), entre otros. 2 Charles Baudelaire, Petits poèmes en prose (1864), París, Louis Conard, 1926, pp. 102-103. 3 Ibid., p. 103. 4 Ibid., 104. 5 Ibid., 104. 19 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. Entendemos que la ciencia pueda favorecer al Diablo. Al no creer en su existencia, nos privamos de la capacidad para identificarlo. Ni siquiera lo vislumbramos cuando se nos aparece a través de sus diversas manifestaciones, como el capitalismo, el nazismo, el fascismo, el neofascismo y el sionismo. Desde luego que sabemos cómo estos avatares de la maldad han cometido y siguen cometiendo toda clase de actos malvados. Sin embargo, por más que el maligno actúe así flagrantemente ante nuestros ojos, no lo reconocemos como lo que es, como el mal que es, porque no creemos en lo que es, porque necesitamos al menos creer para empezar a conocer, como bien lo sabemos gracias a Platón 6 . Digamos que las manifestaciones de la maldad se valen de nuestra incredulidad científica para disimular ideológicamente su carácter diabólico, el mal que las habita, que las anima y que se despliega en ellas. Es así como el mal puede actuar libremente, sin que nos opongamos a él, precisamente porque no lo percibimos. Nos pasa desapercibido y por ello nos toma desprevenidos. No deja de sorprendernos al conseguir incluso hacernos participar en las intrigas que urde contra nosotros. Estamos a su merced, completamente indefensos, desprovistos de recursos contra él. Ponerología y psicologización Para defendernos de la maldad, necesitamos creer en ella. Esto supone reconocerla como tal en lugar de continuar explicándola, racionalizándola y disipándola en categorías científicas o pseudocientíficas. En vez de seguir valiéndonos de la ciencia o de la pseudociencia para eludir la maldad, es preciso que la afrontemos, que la estudiemos, que la investiguemos como lo que es. Nuestra investigación de la maldad podría llamarse “ponerología”, del griego “poneros”, con el que se designa el mal y la maldad. Reciclaríamos así un término que ya fue utilizado por el teólogo luterano alemán Karl Immanuel Nitzsch para describir la “doctrina del pecado” y de sus “consecuencias”, entre ellas el crimen, la angustia e incluso la muerte 7 . Si quisiéramos apartarnos de esta visión religiosa basada en el pecado, tendríamos la perspectiva secular del psiquiatra polaco Andrzej Łobaczewski, para quien la ponerología es una disciplina en la que se “estudia la naturaleza del mal y los procesos complejos de su génesis” 8 . Adoptar la definición de Łobaczewski no debería exigirnos aceptar el conjunto de su ponerología política en la que el origen y el desarrollo de la maldad, la “ponerogénesis” y la 6 Platón, La República, en Diálogos, Ciudad de México, Porrúa, 2009, VI-VII, pp. 153-172 7 Carl Immanuel Nitzsch, System of Christian Doctrine, Londres, T. & T. Clark, 1849, p. 214. 8 Andrzej Łobaczewski, La ponerología política (1984), Varsovia, Quantum Future Group, 2013, p. 154. 20 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. “ponerización”, reciben explicaciones predominantemente psicológicas por factores patológicos tales como psicopatías, histerias, trastornos paranoides y el “egotismo” en el que se atribuye “un valor excesivo a nuestros reflejos instintivos, a nuestros pensamientos ilusorios y hábitos adquiridos durante la temprana edad, y a nuestra visión individual del mundo” 9 . El problema de estas explicaciones es el mismo de cualquier evitación fóbica científica o pseudocientífica del mal: es el hecho de explicarlo y así racionalizarlo y disiparlo en categorías científicas o pseudocientíficas, en este caso categorías psicológicas, las cuales, como hemos visto, psicologizan el mal, concibiéndolo como algo fundamentalmente psicopatológico y no como lo que es, como un fenómeno ético y político. Es como si el mal desapareciera para ceder su lugar a la psicopatología. Es como si lo existente fuera lo patológico y no lo malvado. Es como si Łobaczewski nos jugara la treta del Diablo consistente en convencernos de su propia inexistencia. La artimaña diabólica parece realizarse no sólo en Łobaczewski, sino también en otras aproximaciones a la maldad que encontramos en la psicología social, entre ellas las famosas aproximaciones experimentales de Stanley Milgram y Philip Zimbardo, quienes explican el mal por factores psicológicos tales como la obediencia, la presión social y la necesidad de conformarse. En todos los casos, la psicologización implica una banalización del mal que termina convenciéndonos psicológicamente de lo mismo de lo que se convenció Hannah Arendt al llegar por otro camino a la conclusión de la banalidad del mal. Ponerología y sujeto de la maldad En honor a la verdad, es preciso conceder que las expresiones del mal tienen siempre aspectos banales e involucran siempre diversos factores y procesos psicológicos. También hay que reconocer que Łobaczewski no siempre psicologiza y banaliza la maldad. A veces hace observaciones cruciales en las que va más allá de lo psicológico y capta el trasfondo ético y político del mal, como cuando identifica los “paramoralismos”, en los que “el criterio moral es una invención ad hoc” y sirve para acallar “la voz de la conciencia” 10 , o cuando se refiere al proceso histérico por el que “los niños de las clases privilegiadas aprenden a reprimir del campo de la consciencia ideas perturbadoras que sugieren que tanto ellos como sus padres son beneficiarios de la injusticia cometida en contra de otros” 11 . En ambos casos, vemos actuar al 9 Ibid., p. 119. 10 Ibid., p. 124. 11 Ibid., p. 150. 21 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. sujeto de la ética y la política, el agente de la maldad, el responsable de no escuchar su conciencia ni ver la injusticia que lo beneficia. Łobaczewski atiende frecuentemente al sujeto de la ética y de la política, pero tiende a objetivarlo y así neutralizarlo al convertirlo en el objeto de la psicología, el egotista, psicópata o paranoide. Por ello, aunque valoremos positivamente los aportes de Łobaczewski, nuestra ponerología preferirá guiarse por una teoría psicoanalítica donde la investigación de lo psicológico no implica necesariamente ni una objetivación del sujeto ni una psicologización de su campo ético y político. Es en este campo en el que habrá que investigar la maldad porque es en él y sólo en él donde aparecen el mal y el sujeto del mal, inseparables el uno del otro, ya que la maldad sólo es lo que es al subjetivarse, lo que justifica la idea supersticiosa del Diablo como causa, origen y subjetivación de la maldad. No es exagerado afirmar que la creencia en lo diabólico sabe más acerca de la órbita subjetiva de la maldad que la ciencia y la pseudociencia con su incredulidad fóbica objetivista. Es por esto que no pretenderemos proceder científicamente al abordar ahora la maldad inherente al sionismo. Tampoco llegaremos al extremo de concebirla como una obra del Diablo, pero sí reconoceremos en ella eso que ha sido supersticiosamente representado a través de las diversas figuraciones de lo diabólico. Es así como evitaremos la supersticiosa creencia en el Diablo sin dejarnos engañar por la treta de su inexistencia. Maldad sionista Lo figurado en lo diabólico existe efectivamente. La existencia de la maldad como tal puede confirmarse de modo concreto en las iniquidades cometidas por cierto sionismo, no pacífico ni cultural como el de Ahad Ha’am, Moshe Smilansky, Judah Leon Magnes y Martin Buber, sino político y violento, mortífero y necrófilo, con tintes nacionalistas, neofascistas, racistas, colonialistas, guerreristas y terroristas. Este sionismo específico, proveniente de Europa y hoy tan pretendidamente judío como cristiano evangélico, puede aceptarse como “el sionismo” en general por ser ahora el hegemónico en el mundo y en una sociedad israelí en la que el 82% de la población quiere expulsar por la fuerza a los palestinos de Gaza y el 47% preferiría exterminarlos a todos 12 . El deseo de expulsión y exterminación de los habitantes originarios de Israel no es más que una de las múltiples facetas de aquello en lo que se ha convertido el sionismo. No 12 El 47% de los judíos israelíes está a favor de matar a todos los palestinos de Gaza, La Marea, 2 de junio de 2025, en https://www.lamarea.com/2025/06/02/47-judios-israelies-a-favor-matar-palestinos-gaza/ 22 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. tenemos aquí un fenómeno histórico violento como cualquier otro. Más allá de la violencia omnipresente en la historia humana, los sionistas nos permiten vislumbrar algo de otro orden, algo como aquello que los nazis y otros ya nos habían revelado, algo siniestro y escalofriante que no merece otro nombre que el de “maldad”. Sea lo que sea el mal como tal, podemos estar seguros de que se trata de eso que se despliega en muchas de las acciones de los sionistas israelíes contra civiles palestinos. Tras arrebatarles territorios, casas y otras pertenencias, los excluyen de las calles que antes eran suyas, arrasan sus aldeas, arrancan sus olivos, derriban sus escuelas, hospitales y mezquitas. Los despojan de todo lo que tienen. Los humillan en público. Los recluyen, acorralan y asesinan en campos de refugiados. Les impiden ganarse la vida y los privan del auxilio externo. Los hambrean, envenenan sus alimentos y disparan sobre ellos cuando esperan un plato de comida. Por si fuera poco, los culpan de su propio sufrimiento mientras los torturan en las prisiones, los queman vivos, los dejan morir bajo los escombros, destripan a sus mujeres embarazadas, matan y mutilan a sus hijos e hijas. Ante las imágenes atroces que se publican, los adeptos israelíes al sionismo se reúnen en las redes sociales con sus aliados sionistas proisraelíes del mundo, ya sean cristianos, judíos o hindúes, para festejar el sufrimiento de los palestinos con burlas macabras y emoticones sonrientes. Las acciones de los sionistas exigen pensar en la maldad como tal, pura y esencial, tan incomprensible e injustificable como condenable y abominable. Si este objeto de pensamiento nos pareciera indigno de nuestra sensibilidad racional científica moderna, caeríamos en la treta del Diablo a la que se refería Charles Baudelaire, la de persuadirnos de que el Diablo no existe. No seríamos conscientes de su existencia, la de aquello que se personifica en él, aun cuando es la evidencia que se confirma y se reafirma una y otra vez en las noticias que recibimos cotidianamente de Israel desde octubre de 2023. Las acciones de los sionistas exceden lo que podría explicarse por lógicas interesadas o utilitarias de invasión territorial, segregación racial, dominación cultural, opresión política o expoliación económica. Excediendo estas lógicas, el sionismo resulta difícilmente inteligible, comprensible y racionalizable. Sus acciones, como Federico Donner lo ha notado con perplejidad, escapan al “principio de utilidad”, al “cálculo racional”, a la “razón instrumental” en sentido frankfurtiano y al “paradigma weberiano de la racionalidad con arreglo a fines” 13 . Quizás esta irracionalidad nos haga pensar que la comprensión del sionismo tiene que 13 Federico Donner, Nazismo, goce y exterminio: deseos inconfesables en el imaginario israelí, Memoria, 290, 2024, p. 24 23 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. buscarse en el dogma y la religión, pero el registro dogmático religioso tampoco es adecuado para explicar un fenómeno en el que se traicionan diversos principios morales judíos, como bien lo ha constatado Silvana Rabinovich en su crítica de la teología política sionista 14 . Si nos pusiéramos a buscar símiles del sionismo en la Biblia, quizás los encontráramos en las personificaciones bíblicas de la maldad. La soberbia y la avidez insaciable de Israel son comparables a las de Nimrod al construir la Torre de Babel. El genocidio tramado por Hamán contra los judíos es como el orquestado por Netanyahu contra los palestinos. La actual violencia de muchos colonos y militares israelíes contra sus hermanos semitas de Palestina recuerda irresistiblemente a fratricidas como Caín, Joram y Abimelec. Ya en el Nuevo Testamento, la matanza de los inocentes de Belén por Herodes el Grande es como una anticipación de las decenas de miles de niños y niñas que se han asesinado en Gaza desde el 7 de octubre de 2023. Tanto los casos de maldad sionista como los de maldad bíblica pueden asociarse con motivos tales como el orgullo, la ambición o la envidia. Sin embargo, estos motivos no bastan para explicar la maldad tal como se manifiesta en la saña, la insensibilidad y la falta de límites y escrúpulos de los orgullosos, envidiosos o ambiciosos. ¿Nos limitaremos entonces a diagnosticarlos con una psicopatía o una lesión o anomalía en su lóbulo frontal? ¿Seguiremos así el ejemplo de Łobaczewski al disipar la maldad en una explicación objetiva con la que obturaremos el espacio ético-político del sujeto y de su responsabilidad? Trece ideas ¿Cómo explicar la maldad inherente al sionismo sin disiparla en su explicación? ¿Cómo explicarla sin deshacerse del sujeto responsable de la maldad, sin descargarlo de su responsabilidad, sin contribuir sutilmente a su propensión a victimizarse al convertirlo en víctima de un cuadro objetivo psicopatológico? Ante esta pregunta, no tenemos respuestas completas y definitivas, pero sí trece ideas que podrían servir como insumos teóricos para empezar a responderla. Nos detendremos ahora en cada una de estas ideas que se basan en la teoría psicoanalítica para elucidar la maldad sionista, no objetivándola ni psicologizándola, sino reconociéndola como un hecho ético-político del sujeto: 14 Silvana Rabinovich, La Biblia y el dron, sobre usos y abusos de figuras bíblicas en el discurso político de Israel, Ciudad de México, Heredad, 2021. Ver también: Trazos para una teología política descolonial, Ciudad de México, UNAM, 2021. 24 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. 1. Narcisismo sionista de las pequeñas diferencias Los sionistas realzan y sobredimensionan pequeñas diferencias que los distinguirían de los palestinos y los pondrían por encima de ellos, pero es fácil percatarse de que se trata de lo que Freud se representó como un juego narcisista especular con el que se delata lo contrario de lo que se pretende al intentar “fundamentar los sentimientos de ajenidad y hostilidad” 15 . Por ejemplo, se argumenta que los ataques israelíes difieren de los de Palestina por ser defensivos, por ser para defenderse de acciones violentas como las de Fatah y luego las de Hamás y Hezbolá, cuando nadie ignora que estas acciones han sido igualmente en defensa propia, incluso en un sentido más verdadero y fundamental, respondiendo a la constante violencia directa y estructural que Israel ejerce desde 1948. Aunque el gobierno israelí esgrima también el principio de retribución proporcional del ojo por ojo y diente por diente, presentándolo como un legado hebreo de justicia para la humanidad, sabemos que esta ley del talión se origina en Babilonia, que es un pilar jurídico de la civilización a la que también pertenece Palestina y que ni siquiera es aplicado actualmente por Israel, pues los palestinos han debido perder más de cincuenta ojos por cada ojo israelí, más de cincuenta mil vidas entre 2023 y 2025 para pagar las mil vidas israelíes que se perdieron en octubre de 2023. Se dirá entonces que la violencia de Israel es legal y no criminal como la de Palestina, siendo ejercida por un Estado y no por un grupo terrorista, como si no supiéramos que Israel es un Estado que se ha originado en el crimen, en el expolio y en el terrorismo de Irgún y de otras organizaciones, para luego institucionalizar todo esto, normalizarlo, estatalizarlo y legalizarlo, aunque sin conseguir legitimarlo a los ojos del mundo. A falta de legitimación mundana, se invocará un derecho legítimo sagrado sobre la tierra de Israel, el de la descendencia de Abraham y su hijo Isaac, pero sabemos que los árabes pueden invocar la misma legitimidad trascendente sobre la base de su ancestro Ismael, el medio hermano de Isaac y primogénito de Abraham, lo que viene a confirmar la relación especular de los “hermanos morando frente a frente”, como lo ha expresado Silvana Rabinovich a partir de su fina lectura de la Biblia 16 . Como último recurso, rayando ya en el absurdo, los sionistas acusarán de antisemitismo a los palestinos y a sus aliados, cuando es claro que los palestinos, por su genealogía mítica-religiosa como descendientes de Sem y por su constitución fenotípica y cultural, son al menos tan semitas como los israelíes, pero seguramente más que ellos. De 15 Sigmund Freud, El tabú de la virginidad (1918), en Obras completas XI, Buenos Aires, 1997, p. 195. 16 Rabinovich, Trazos para una teología política decolonial, Ciudad de México, UNAM, 2021, p. 70. 25 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. hecho, si creemos en Shlomo Sand, los palestinos de hoy en día se distinguen por su elemento originario semítico y son los verdaderos descendientes de los antiguos judíos bíblicos, mientras que los actuales judíos israelíes, al menos los asquenazíes provenientes de Europa, son mayoritariamente de origen caucásico, teniendo su origen en el pueblo jázaro 17 . Aun rechazando esta polémica hipótesis de Sand, habrá que ceder a la evidencia de que la mayoría de los israelíes han pasado por un largo proceso de errancia, desarraigo, mestizaje, europeización y blanqueamiento que les ha hecho perder su cultura milenaria semita, mediterránea y levantina, la cual se preserva mucho mejor entre los palestinos. Podemos concluir, entonces, que el racismo antiárabe islamofóbico de los sionistas es aquí el único antisemitismo. 2. Proyección del kakon sionista en el pueblo palestino Si puede llegarse al extremo de atribuir antisemitismo a los palestinos, es quizás porque delatan aquello que se les inflige, aquello que reflejan cuando se perpetra sobre ellos, aquello que Lacan designó con el término griego de “kakon”, esto es, el mal que se encuentra más acá del espejo, el del propio ser que lo proyecta en el otro por no poder soportarlo en sí mismo. El sionista proyecta su maldad radical en los palestinos porque sería insoportable asumirla, reconocer que él mismo es hoy tan antisemita como sus verdugos de ayer, como los nazis que exterminaron a sus ancestros. Y, sin embargo, es cada vez más como ellos no sólo en su injusticia, en su crueldad y en su iniquidad, sino incluso en su antisemitismo, en su identitarismo europeo racializado, en su racismo segregativo dirigido contra los semitas en general, contra los árabes en su conjunto e incluso contra los judíos mizrajíes y sefaradíes, como lo denunció Ella Shohat en su tiempo 18 . El ingrediente nazi de la fórmula sionista se ha evidenciado especialmente ante los palestinos, en el expolio de sus bienes, en su confinamiento en guetos como el de Gaza, en su concentración en campos como el de Jabalia y en su exterminio sistemático, especialmente desde octubre de 2023. Por si esto no fuera ya más que evidente, los funcionarios y políticos sionistas han tenido a bien disipar cualquier duda. Por ejemplo, al celebrar que Israel avanzara en la destrucción de Gaza, el ministro israelí Amichai Eliyahu se refirió explícitamente a Hitler para justificar los excesos contra la población palestina, la cual, según Eliyahu, habría 17 Shlomo Sand, The Invention of the Jewish People, Londres, Verso, 2009. 18 Ella Shohat, Sephardim in Israel: Zionism from the standpoint of its Jewish victims, Cultural Politics, 11 (1997), pp. 39-68. 26 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. sido “estudiada en Mein Kampf” 19 . Esta confusión entre judíos y palestinos es tan desconcertante como reveladora. Lo que se revela en las palabras de Eliyahu es no sólo que los palestinos están hoy en el lugar en el que se encontraban ayer los judíos, sino que los sionistas ocupan la posición de los nazis. Esto es también claro cuando el político israelí Moshe Feiglin, al justificar el genocidio, afirma con bastante claridad: “así como Hitler dijo que no podía vivir si quedaba un judío, nosotros no podemos vivir mientras quede un ‘islamo-nazi’ en Gaza” 20 . El nazismo que se atribuye aquí a los palestinos, el que se ve en ellos, es evidentemente una simple imagen especular del que se les aplica, del que se desata contra ellos para eliminarlos con la justificación de lo que “Hitler dijo” al eliminar a los judíos. 3. Fantasma sionista del otro que goza La violencia del sionismo contra los palestinos viene acompañada por un extraño resentimiento, por una envidia misteriosa que Darwish ha tenido el acierto de comparar con la que el personaje bíblico de José inspira a sus hermanos que “no lo quieren, que no quieren que esté con ellos”, que “le cierran la puerta de casa y le echan de las tierras” 21 . ¿Cómo comprender tanta saña contra un hermano pequeño, inocente, inofensivo y vulnerable? De igual modo, ¿cómo comprender que los sionistas continúen envidiando a sus hermanos semitas palestinos ya despojados, empobrecidos, hambreados, mutilados y desterrados, convertidos así en los más empequeñecidos entre los descendientes de Sem? Tal vez lleguemos a cierta comprensión de la envidia sionista mediante lo que Lacan reflexionó sobre el goce del “odio celoso”, el “goceloso” (jalouissance), hacia el hermano menor que goza del pecho de la madre: el otro envidiado porque goza, porque goza de un goce que siempre será del otro, que siempre habrá de faltarle a uno, pues “en suma, es el Otro el que goza” 22 . Cabe conjeturar que el sionista odia gocelosamente a sus hermanos palestinos, los envidia furiosamente, al entrever en ellos un goce que él no tiene, quizás el de cierta inmediatez e inocencia, el de cierta proximidad al origen y a la realidad, el de cierta intimidad con la madre tierra, con la naturaleza figurada mitológicamente por la diosa cananea Astarté. 19 Ministro israelí cita a Hitler para justificar el genocidio en Gaza, La Jornada, viernes 25 de julio de 2025, p. 20, en https://www.jornada.com.mx/2025/07/25/mundo/020n1mun. 20 Far-right Israeli politician quotes Hitler while talking of wiping out Gaza, Haaretz, 16 de junio de 2024, en https://www.haaretz.com/israel-news/2024-06-16/ty-article/former-israeli-mk-quotes-hitler-while-discussinggaza-war/ 21 Mahmud Darwish, “Soy José, padre”, en Entre Rita y mis ojos, un fusil, Barcelona, Penguin, 2024, p. 29. 22 Lacan, Le séminaire XX, Encore (1973), París, Seuil, 1999, pp. 33, 127. 27 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. indispensable para la nazificación de los sionistas, para su identificación con los agresores nazis, así como para sus actuales alianzas con las ultraderechas neofascistas europeas y estadounidenses más o menos discretamente “antijudías” 44 . 11. Mala conciencia del sionismo y exterioridad política del inconsciente Al nazificarse y al terminar aliándose con el neofascismo, el sionismo no puede sino tener una mala conciencia en relación con el judaísmo, una mala conciencia que debería exacerbarse con la violencia contra los palestinos y con todo lo que en ella se repite de la violencia nazi contra los judíos. Esta mala conciencia del sionismo no es tan sólo ante la particularidad judaica, sino ante su carácter universal, ante lo particular universal del judío que se reencarna luego en el palestino y que nos permite sentir hoy que todos somos palestinos, que todos somos víctimas de lo que sucede en Gaza como todos también somos víctimas de lo que ocurrió en Auschwitz-Birkenau. Al igual que el nazismo, el sionismo está dañándonos y agraviándonos a todos, aun cuando no seamos conscientes de ello, lo que es lógico, pues el daño y el agravio tienen lugar en la exterioridad “política” en la que Lacan supo situar el inconsciente 45 . La exterioridad es nuestra más profunda intimidad, lo íntimo exterior, lo que Lacan denomina “lo éxtimo” 46 . Es aquí, en el núcleo insondable de nuestro ser, donde se encuentran Gaza y los gazatíes. Arrasando la región y aniquilando a sus habitantes, los sionistas están arrancándonos un trozo de nuestros corazones. Es también por esto que no pueden sino tener una mala conciencia en relación con la humanidad entera y no sólo ante los judíos y palestinos. 12. Sadismo sionista y ética palestina entre dos muertes Para excusarse ante su mala conciencia, los sionistas recurren a una coartada, la de leyes que ellos mismos promulgaron para sancionar legalmente su iniquidad, para dar apariencia de legalidad a su terrorismo, para legalizar crímenes como el robo de tierras y el asesinato masivo de civiles inocentes. Este legalismo sirve principalmente para banalizar el mal inherente al sionismo. La banalización del mal hace coincidir a los sionistas no sólo con Adolf Eichmann y con tantos otros burócratas del nazismo, sino con la figura mitológica de 44 Lautaro Brodsky, Sionismo: vanguardia del neofascismo occidental, Memoria, 290, 2024, p. 34. 45 Lacan, Le séminaire XIV, La logique du fantasme (1966-1967), París, Seuil, 2023, pp. 317-318. 46 Lacan, Le séminaire XVI, D’un Autre à l’autre (1968-1969), París, Seuil, 2006, p. 249. 34 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. Creonte que antepone su banalidad legaloide a la trascendencia divina, sus leyes a las de los Dioses, las convenciones legales al principio universal de justicia. En lugar de guiarse por lo correcto, Creonte prefiere someterse a lo arbitrario de una ley vacía y puramente formal, procediendo así exactamente como el perverso, como el Marqués de Sade, como el sádico para Lacan 47 . Esta forma de proceder, la misma que observamos en el sionismo, es la que llevó a Creonte a enterrar viva a Antígona, matándola simbólicamente y poniéndola así, para Lacan, “entre dos muertes”, la “simbólica” y la “real” 48 . Sabemos que el crimen de Antígona fue el de contravenir el poder terrenal de Creonte, con sus leyes injustas, al obedecer a los Dioses, optar por la justicia y no ceder sobre el deseo de enterrar a su hermano. ¿Acaso esta fidelidad al deseo, a la tierra, a la sangre y a la justicia no es la misma por la que están siendo sacrificados los palestinos? El sacrificio de los palestinos es porque no se dejan someter ni a Israel ni a sus leyes arbitrarias, porque no reconocen la expropiación legaloide israelí de las tierras que van desde el Jordán hasta el Mediterráneo, porque se aferran a la propiedad legítima palestina de los territorios ocupados por Israel. Desafiando así el goce del sadismo sionista, la ética de la fidelidad al propio deseo ha condenado a los palestinos al drama de Antígona, el de ser enterrados vivos, inhumados con vida en la tierra que defienden, simbólicamente muertos mientras esperan su muerte real. Si no hubiese en Gaza un germen de emancipación, el sacrificio de los palestinos consumaría el crimen perfecto del sadismo sionista israelí. Afortunadamente hay el deseo con su ética emancipatoria y por ello no hay crimen perfecto, como nos lo recuerda el psicoanalista argentino Jorge Alemán 49 . Carece aquí de importancia que Alemán se refiera no al sionismo, sino al capitalismo, que no es lo mismo, pero es igual, como nos lo revela otro argentino, el presidente Javier Milei. 13. Sionismo como forma política del goce del capital A veces hay que ser el tonto bufón del escenario, como el presidente Milei, para percatarse de algo tan elemental como lo que afirmó hace poco: “Israel es el corazón del capitalismo” 50 . Sólo hace falta completar la afirmación al agregar que Palestina es el corazón 47 Lacan, Kant avec Sade, en Écrits II, París, Seuil Poche, 1999, pp. 243-269. 48 Lacan, Le séminaire VII, L’éthique de la psychanalyse (1959-1960), París, Seuil, 1986, pp. 315-329. 49 Jorge Alemán, Capitalismo, crimen perfecto o emancipación, Madrid. NED, 2019. 50 Javier Milei criticó con dureza a Francia y Reino Unido por su postura sobre Palestina, La Nación, 5 de agosto de 2025, https://www.lanacion.com.ar/politica/javier-milei-considero-que-reino-unido-y-francia-estanequivocados-por-anunciar-que-reconoceran-a-nid05082025/ 35 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. de la humanidad: un corazón que sigue latiendo, sobreviviendo, resistiendo contra el capital israelí, estadounidense y transnacional que lo carcome como un tumor canceroso. El cáncer del capital, en efecto, es el que está devorando nuestro corazón humano en Gaza, devorándolo con toda la crueldad sádica del sionismo. El único factor atenuante del sadismo de los sionistas es que su goce les es ajeno, que está enajenado, que no es verdaderamente suyo, sino del capital. Es el goce del capital el que adopta la forma política del sionismo. Esta forma está vacía del auténtico judaísmo, pero no del imperialismo capitalista neocolonial que se torna sionista para explotar el holocausto y el sufrimiento judío milenario, como lo ha demostrado Norman Finkelstein 51 . Basta leer a Finkelstein para convencerse de que, tal como lo previó Karl Marx 52 , el capital subsume realmente el judaísmo, devorándolo por dentro, metabolizándolo y asimilándolo para convertirlo en algo en lo que ya no subsiste nada judío, excepto una simulación, un semblante publicitario, una máscara lucrativa. Es el capital el que se pone la máscara sionista israelí para colonizar Palestina, para saquearla, para despojar y desalojar a sus habitantes, en uno de los mejores ejemplos actuales de la acumulación primitiva u originaria en Marx 53 y de su permanencia histórica estructural a través de lo que David Harvey ha descrito como acumulación por desposesión 54 . Es el capital, ya sea personificado por los sionistas o materializado por los drones de Tzahal, el que puede acumularse y expandirse a costa de los palestinos, gozando al desposeerlos, pero también destruyéndolos para gozar, para gozar de un goce que debemos entender, en clave lacaniana, como posesión 55 y simultáneamente como satisfacción de la pulsión de muerte que impele a la destrucción 56 . Entendido así, el goce no es de los sujetos y mucho menos de Yahvé, sino del capital divinizado como becerro de oro, como un Baal o Moloc al que están siendo inmolados los niños de Gaza 57 . Torrentes de sangre palestina deben correr para nutrir al vampiro del capital. Este insaciable capital no deja de evidenciar el goce que obtiene de la catástrofe en Gaza. Por ejemplo, entre 2023 y 2025, el genocidio ha impulsado hacia arriba la bolsa de Tel Aviv, 51 Norman Finkelstein, La industria del Holocausto, Madrid, Akal, 2014. 52 Karl Marx, Sobre la cuestión judía (1843), en Escritos de juventud, Ciudad de México: FCE, 1987, pp. 463490. 53 Karl Marx, El Capital I (1867), Ciudad de México, FCE, 2008, pp. 607-649. 54 David Harvey, The New Imperialism, Oxford, Oxford University Press, 2003. 55 Lacan, Le séminaire XV, La logique du fantasme, op. cit., pp. 268, 284-285. 56 Lacan, Le séminaire VII, L’éthique de la psychanalyse, op. cit., pp. 247-248. 57 David Pavón-Cuéllar, Freud con Marx en Gaza: fratricidio patriarcal, fantasma identitario, degradación religiosa y divinización del capital, Memoria, 290, 2024, p. 48. 36 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. haciendo que suba un 213% y que acumule 225,700 millones de dólares en ganancias financieras 58 . Desde octubre de 2023, como era de esperarse, las mayores alzas bursátiles han sido en las acciones de fabricantes de armas y municiones 59 . También hubo enormes ganancias asociadas a predicciones del genocidio en empresas de apuestas en línea como Kalshi y Polymarket 60 . Apostando a su modo, Trump se representa el genocidio como un requisito para la “transacción inmobilaria” con la que se aseguraría el desarrollo turístico de Gaza y su conversión en una “Riviera de Medio Oriente” sin habitantes palestinos 61 . En el mismo sentido, el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, describe la devastación de Gaza como una “demolición” que sería un jugoso “negocio” y que haría posible una “bonanza inmobiliaria” 62 . Esta bonanza y las otras manifestaciones del goce del capital son el saldo positivo de todas las pérdidas humanas y culturales de Palestina. El pueblo palestino y su cultura deben morir para mantener vivo al capital corporativo de Blackrock, Vanguard, IBM, Microsoft, Amazon, Google, Palantir, Caterpillar, Hyundai, Volvo, Glencore, Drummond, BP y Chevron 63 . El capital vive al satisfacer la pulsión de muerte, al acabar con las vidas palestinas, al convertirlas en una creciente acumulación de capital muerto: capital de empresas demoledoras y constructoras, capital armamentístico y de vigilancia, capital financiero y de apuestas, capital inmobiliario y de turismo como el del plan de Trump. Todo esto delata palmariamente el móvil de la configuración fantasmática sádica del sionismo. Lo que aquí está en juego es un goce no de los sionistas, sino del capital que los posee y que goza a través de ellos, explotándolos para gozar, para expandirse y acumularse a través de lo que ellos le aportan: una subjetividad inteligente, voluntariosa y activa, pero 58 Gaza: Muchas empresas se benefician con la destrucción de la vida palestina, ONU, 3 de julio de 2025, https://news.un.org/es/story/2025/07/1540081 59 Por la guerra, alza en acciones de empresas armamentistas, La Jornada, 16 de octubre de 2023, https://www.jornada.com.mx/noticia/2023/10/16/economia/por-la-guerra-alza-en-acciones-de-empresasarmamentistas-942 60 Quentin Le Van, Le business cynique des marchés prédictifs en ligne : des paris sur le futur de Gaza, le nouveau pape ou l’Eurovision, Le Monde, 18 de mayo 2025, en https://www.lemonde.fr/pixels/article/2025/05/18/des-paris-sur-le-futur-de-gaza-le-nouveau-pape-ou-leurovision-le-business-cynique-des-marches-predictifs-en-ligne_6606934_4408996.html 61 Trump anuncia como una “transacción inmobiliaria” su plan para tomar Gaza, La Vanguardia, 7 de febrero de 2025, en https://www.lavanguardia.com/internacional/20250207/10364877/trump-anuncia-transaccion-inmobiliaria-plantomar-gaza.html 62 Oswaldo Rojas, Israel y EU ya negocian la “bonanza inmobiliaria” en Gaza, Excélsior, 18 de septiembre de 2025, en https://www.excelsior.com.mx/global/israel-eu-negocio-inmobiliario-gaza/1740415 63 Diversas multinacionales se lucran con la “economía del genocidio” de Israel en Gaza y Cisjordania, Orain, 1 de julio de 2025, https://orain.eus/es/actualidad/internacional/2025/07/01/informe-la-onu-diversasmultinacionales-se-lucran-la-economia-del-genocidio-israel-en-gaza-cisjordania/ 37 ¡Palestina Libre! [Tomo II] Materialismos, Vol.3, No.6. PAVÓN-CUÉLLAR, David 2025. insensible, sin corazón, pues nuestro corazón humano sólo puede estar ahora con Palestina, con ella y en ella. Conclusión Prestándole sus capacidades subjetivas al sistema capitalista, los sionistas deben ser considerados responsables e imputables de los crímenes del capital. Que el capital goce a través de ellos no los vuelve inocentes. Quizás, a lo sumo, atenúe su culpa, no sólo porque la comparten con el sistema capitalista, sino porque el capital es el principal beneficiario de las acciones de las que son culpables. Resulta incluso dudoso que los sionistas, al actuar como lo hacen, obtengan beneficios al menos proporcionales a todo lo que pierden, como la tranquilidad, la buena conciencia, la dimensión ética, la relación con la verdad y los más básicos sentimientos humanos. Esto hace que puedan considerarse víctimas y no sólo agentes de su propia maldad. Sin embargo, su maldad no deja de ser de ellos, por más que esté enajenada en el goce del capital. Aunque poseídos por el sistema capitalista, los sionistas no dejan de ser sujetos humanos que deben ser tratados como tales: interpelados, escuchados, interrogados y no indagados, convencidos y no descalificados, rebatidos y no descartados, confrontados y no deplorados, juzgados y no justificados. Sus actos no son únicamente conductas que respondan a motivos psicológicos, sino hechos ético-políticos. Estos hechos, lejos de ser problemas que puedan plantearse y resolverse en un artículo como el presente, constituyen realidades materiales contra las que debemos luchar en el campo de batalla de la historia. Nuestra lucha contra el sionismo es también un combate contra el mal que lo habita. Este combate no puede valerse tan sólo de una racionalidad científica basada en demostraciones, evidencias, explicaciones y argumentos. La ciencia resulta lógicamente impotente ante aquello que ni siquiera existe para ella porque ha logrado convencerla de su inexistencia. Lo científicamente impensable del sionismo, aquello en lo que aquí hemos intentado pensar, es algo que puede penetrar en otros movimientos y revestir las más diversas formas. Nada impide que adopte formas antisionistas. Ya lo hemos visto animar acciones como las del Estado Islámico. El mal siempre está ahí, acechándonos, amenazando con poseernos. Puede ocurrir incluso que nos posea precisamente cuando creemos luchar contra él. ¿No es acaso lo que ha ocurrido en el sionismo? 38