Full text
Ue:4.',4;14Þèf4Lù tm-tTl lþ! r.y I fu7âleFua4 N4.4.)4 MEMORIA HISTÓNICN DE PI-ASENCIA Y SU COIVIARCA 2005 Sello del Concejo de Plasencia-lxñø1292 7 ABRIL.26 MAYO Universidad Popular de Plasencia Concejalía de Cultura del Bxcmo. Ayuntamiento de Plasencia ffi
rMEMORIA HISTORICA DE PI-ASENCIAY SU COMARCA 2005 Sello del Conceio de Plasencia-Año 1292 7 ABRTL-26 MAYO Universidad Popular de Plasencia lmprime: IMPRENTA VIMAR . PLASENCIA t. s. B. N. 84 - 689 - 6699 - I Depósito Legal: CC - 43 - 2006 Conceialía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Plasencia Méndez Hernán, V. (2006). La ornamentación barroca de la catedral nueva de Plasencia: Los retablos de Nuestra Señora del Tránsito y de las Reliquias. En Memoria histórica de Plasencia 2005 (pp. 40–59). Universidad Popular de Plasencia y Ayuntamiento de Plasencia. https://doi.org/10.5281/zenodo.18010056
Y La ornamentación b¿rroca de la Catedral Nueva de Plasencia: los retablos colatetales de Ntra. Sra. del Tránsito y de las Reliquias Vicente Méndez I{etnán Introducción Àl igual que el resto de las catedrales españolas, la de Plasencia adquier un protagottismo especiai durante los siglos del Rarroc<i (s.XVII y,XVlIf al ser objeto de un cuidado proceso de ornamentación, que tendrá como resultado la ejecución del retablo mâyor, cuya importancia dcriva del hecho cle haber sido una de las últim¿s obras en las que intervino el escultor vallisoletano Gregoia Ferntindeqantes cle su mueÍte, y los clos rnagnífìcos colliuntos battocos, colarerales al presbiterio, dedicaclos â Ntra. Srz. del Tránsito el situado en el lado de 1a Epístola, )' a las Reliquias el del Er'¿ngelio; fueron realizados, tespectivâmente, por ios hermanos Cbrrrigrcra y el artífìce Car/0.ç Siruón de Soial, este último con Ia expresa condición de set siméttico con respecto a cle 1¿ \''irgen. El Retablo de Nra, Sta. del Tránsito A nrj li.¡i.r de.vùp ri uo I Los datos pueden consultarse en nuestro trabajo sobre El Retablo en la Diócesis de Plasencía. Siglos XVII y XWil (Ci*ercs, 2004), pp. 602-609 y 135-748. Wd., etían¡, nuestro articulo sobre <Aporlaciones documentales en tomo a los ¡etablos de la Virgen del Tránsito y de las Reliquias de la Catedral de Plasencia>, en Revista de Esludios Extremeños, T.' LVI (lI) (Badajoz, 2000), pp. 405-503, donde arnpliarnente se desanollan las referelcias documentales que citamos a continuación. Con la finalicl¿d de conmemorar la imagen de Nlaría en su Tránsito2, el retablo de la Catedral je Plasencia se concibe como un grân túmulo, un auténtico mausoleo que auspicia l¿ ¡\sunción ¿e la Virgcn a los cielos unâ \¡ez depositada y entcrracla cn el mismo. La tipología de su diseño rcspondc a la catcgoría denominacla por Nlartín Gc¡nzâlcz. como rctablo-scpulcro, cuyos ejernplos más abundantes en E,spaña están asociados a la proliferación de la escultura funeratia e¡ el siglo XVI3. Por lo cotrún, dutante la centuria seiscentista ios Ctistos Yacentes d,e Cregoio f;crnánde7, sc dispusieron en el banco de los retablos, un importante prececlente al que recutricron Joaq¡tin y A/berto Chtrigrcra en eì siglo XVIII para 1a inscrción clcl nicho, cella¿ c¡ cttbintla ruenorìae4 cle N{aría cntre los netos del placentino, oculto a los ojos del público tras un enjoyado tablero y tân sólo descubierto en los días más serìalados del año: continúa de este 2 La escultura yacente de Ntra. Sra. representa representar un tema bastante infrecuente en 1¿ iconografía cristiana, al no estar ratilicado por los textos oficiales de la lglesia. Su origen se encuentra en los pasajes apócrifos asuncionistas2 que posteriormente la Leyenda Dorada se encargó de popularizaf . Refieren dichas fuentes cómo una vez obrado el milagro del sacerdote judío Jefonías, durante el traslado del cuerpo de María desde el monte de Sión hasta el valle de Josafat, fue éste depositado en Getsemaní, en un sepulcro sin estrenar, una vez emortaiado el cadáver por los apósloles y las tres vírgenes que lo acompañaban, Séfora, Abigea y Zael. La lectura de este relato fue la responsable de que la renaciente imagen de Ntra. Sra. se tallara con lâ finalidad de ser vestida, amortajada, razón por la cual tan sólo apârecen trabajados el rostro, manos orantes y los pies, bella y finamente encamados a pulimento según la tendencia más frecuente durante la segunda mitad del siglo XVI, y no así el resto del cuerpo, destinado a ser cubierto con los diferentes vestidos que a lo largo de la Historia donaron a la Catedral diversos personajes. A pesar de no ser frecuente en la iconografia este tipo de representación donde toma fonna plástica el sepulcro de María, su origen es bastante antiguo y al menos se remonta al siglo XI, momento al que corresponde el Ms. en latín 17325 de la Biblioteca Nacional de París, donde ya se representa. Es posible encontrar la escena de fonna aislada, tal como sucede en la Sede placentina o en el retablo custodiado en el Museo Diocesano de Valencia, de 1520 y procedente de la iglesia de San Pedro. Pero puede también formar pareja con el Santo Sepulcro de Cristo, como así ocurîe en la iglesia abacial de Solesmes (distrito de La Flèche, en la ribera izquierda del Sarthe), que encargó el de la Virgen con tal propósito hacia 15502: colocados bajo el priorato de Bougler (1505-1556), ambos grupos de estatuas son conocidos bajo el nombre de <los santos de Solesmes>. r-MARTIN GONZALEZ, J.J., <Avance dc una tipología del retablo barroco>, cn Inafr.onte, n.os 3-4-5 (1987-98-89), p. 134. {la.rnorfología del sepulcro repite la tipología de las sepulturas catacumbales ernpleadas por los prinreros çnstlanos y lbrmadas por especies de vasares dispuestos en altura, sobre los que el cuerpo yácía en ej sentido uc su longitud. Abate MARTIGNX Diccionaría de antigüedades cûstianas (Madrid, 1894), p. 785. La uasposición del modelo en nuestro caso no tiene rnayor intención que la de ,r,oìtru, la talla dó María en su totalidad. 40 4t
Y modo la costulnbre medieval de guarclar las piezas cle rnayot televancia a los ojos del público, siendo ¿demás evidente el efecrismo resultante de una tÎâmoya que oculta o descubre e1 cuetpo inertc subiendo o bajanclo cl panel, activ¿clo por medio cÌe un sistcma de elemcntos rotatorios ¿ los quc sc acccdc por las pucrtas ìatcralcs clcl sotobanco' )¡ â su \rcz pârte dc los artiltciog carâcte1.ístic(>s en las escenografías teatrales. lilanquean los ángulos irfetiores del arcón unn pareja de poftentosâs águilas reaies con las alas exPlayadâs, símbolo de la purificación y relu'e*ecimientos de una muier que en veÍdâd hal¡ía encontrado gracia antc f)ios: el cluerubíq inserto e¡ \a zona ccntral ¿lude a la vi<Ja etefnâ cle la quc ya gozaba desde su misma concepción. El dise;ìo convexo del único cuelpo de la obra principia en las columnas extfemas -más adelantadas que ias cenúales* y cuimina con la portentosâ hornacina interna: deviene como resultado el enérgicct rnovimiento de iuegos cllfvos a base de entrantes y salientes y sugiere, asimismo, un aprendizaie directo a partir del retabio mayol de San Esteban de Salamanca (1692-1,694), obra de José. Las cuatro columnas, de fuste liso y prol-iia decoración adherida, sustentan la basa sobrc las potentes ménsul¿s dcl banco y culminan el capitel comPuesto en quebrado y rni-xtilíneo enrablamcnto, ya rcsidual fespccto de lo que había sido el modelo de cornisa creado por vþolay reformado con postedoridad por Fruy Lttrenla de,lan Nico/'Í{'El menudo exoffio, ejecutado a base de táctiles motivos \¡e[letales' frutos, cogollos, entelados, óvalos o mcclalloncs y angeJitos clispuestos en forma dc tclamoncs, confìtma la nueva direcciór por la que encauzo Joaqøfu su caffefa escuÌtórica, tendente a formas y efcctos pictóticos que dan la impresión de habe¡ r.r¡elto al Plareresco o Primer Renacimiento ânte la evidente caducidad del b¿rroco tradicional?. Àlbergan los intercolumnios laterales del retablo dos estupendas tallas con la represe¡tación de los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Âna; aribuye Méüda su trazado a Jo'tí dt chaffigtrcrå y lo refrenda Rodrþez de ceballose ânte su faceta de escultor, demostrada 5 Salmos, 103,3-5; lsaías,40,31. San ISIDORO, Etímologías, XII' 7' 10' 6 GARCÍA y BELLIDO, A,, Estudios del barroco español. Avances para una monogralía de los Clriiigunrot, en <Archivo Español de Arte y Arqueologíu, T'' V (i929), p' 54' 7 RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, Alfonso, Los Churriguera (Madrid, 1971), p. 26. s MÉLIDA ALINARI, José Ramón, Católoga Monumental cle España. Provincia cle Cáceres (1914-191ó) (Madrid, 1924), T.' 11, P. 295. , RODRÍGUEZ G, DE CEBALLOS, A., OP. CiI., P.51. /ecufrentalmente por el profesor Bonet Cotrea10. Es posible imaginar que fuera ésta la øpr>rtaciôn del ma¡'or de 1<';s Cltavigue ø a la traza diseñad a por Joaquín a partil del mes de abril dc 1724 y rcmatada, en última instancia, por Alberto, scgún él mismo manífestó cn las 6enclrcioncs clcl contrato pactado cl 18 dc abri.l clc 1725 para haccrsc cargo de la obra: la tercera je las cláusulas advierte <qøe la Jäbrica dc tlln. rttab/o a de su'efeurlada en la nti.ctta cotfòrnidad t1ue e.rlá libtiada en la haqa prinqiÞiada þor don .foacl,tin rle Clturrigtøu.), concluirla þor r¡i e/ d/¡0. don Alberlo>, así. ¿ç¡no la cuarta añade <qae adentis de d/to. rxablo tengo dc haqer nuetos /os seis tt oclto angelitot t1rrc rtc1ilpdädil a Ntrc.rha J'et1o¡a en /a ørna>. Demostrada la faceta ðe A/berto como escultor, no es irr-rprobable que saleran de su tailer las efigies de los padres de Nlaría, al igual que el resto del grupo escultórico, acaso delineado por .fosl|. J-a hornacina central del primer cuerpo del retablo, confeccionada en planta curva, bóveda de horno con dosel de ptetendido cortinaje y de sección cónica según la forma Lronotífica más dlfundida durante el siglo XVIII, estuvo hasta no hace mucho tiempo presidida por una talla de San José, aiena al organigrama primigeniol2. Scgún cì contrato establccido cl 9 de febtero áe 1746 cnttc cl tcsorcro de rcntas del P¡elado don Fray Plácido Baylc y Padilla y el escultor Car/0,ç.|ir¡tin de Soria, sabemos que en el segunclo cuerpo del r'etablo dedicado al Tránsit<-r de lvlaría iba inserta una replesentación de la Santísim¿ Trirudad, a la que debía envolver ei globo -ático de cascarónque refiere Barrio y Rufoi3, y en simctría aIa cual acogcr{a el tetablo dc las rcliquias la talìa clc San ,Àgustín sobtc cuato hcrcjes. Este relicario habúa de set <de la tuisøtø manera,Jþm.y.fbrnta que se balla el de Nøutru Seiora de la Avnción, uariando sóh en aþønø itnzígenes de /a parliailar deaodón de su I/øa., qøe se babnia de r0 De esta laceta llamó la atención Bonet Correa al demostrar que la talla de las esculturas del retablo madrileño de las Calatravas eran obras procedentes de la gubia de José Benìto y no de Pablo González Velazquez, corno se creia desde Ceán Bermúdez: BONET CORREA, Antonio, <Los retablos de la Iglesia de Ias Calahavas de Madrid. José de Churriguera y Juan de Villanueva, padre>, en Archivo Español de Arte, T3 XXXV (1962), pp.21-49 y, sobre todo, pp. 36-39. Esta misma opinión comparte Martín González en 1971 al trâtar el retablo mayor de San Esteban, de Salamanca, hacienclo hincapié, a raíz de lo aducido por Bonet Conea, en el esgecial cuidado que ponía el artista en la ejecución global de sus proyectos, incluida la escultura: MARTIN GONZALEZ, J.J., Esctùtura bat'rocct castellana, T." II (Madrid, l97l),p.53. Ir Ya lo puso de manifiesto el profesor MARTÍN GONZALEZ, J.1., El retablo barroco en España (Madrid, 1993.¡. p. 200. 12 La imagen de San José fue tallada con la frnalidad de dar cumplimiento a las mandas testamentarias del secretario capitular don Tomás de la Espada, que destinó la obra a ser colocada en el retablo principal de la uatedral Veja. Su ejecución se encomendó al tållista salmantino Míguel Martín, según refieren las actas de 9 Y 2l dg eç1*6.. de l7ó0: LOPEZ SÁNCHEZ-MORÂ, Manuel, Las-Catedrales deÞlasencia. Guía Histórico Attística (Plasencia, 197 1), pp. 45-46. rr BARRTO Y RUFO, José M.u, Descripción de le M.N. y M.L. citdad de Plasencia. Manusøito asentado et el A¡chivo Histórico þrovincial de CáCe¡es. Sección Legado Vicente Paredes Guillén. Legajo n.o 126 (l), n." 'J' l'r cuademillo, foliado, fol. 59 del ejernplar manuscrito. 42 43
Y þroþorcionar en /o¡ mi¡nat sitio.r Erc esttin las del o¡ro rctab/o de Nuutra ,leíiora pau que hagan la ntis uniJòmte armonia>t4. De ser del todo cie¡to el ¿settc¡ de las fuentes en la coincidencia de ambas obras, el retablo original cle la Asunción h¿bría venido â scr unâ simplificación del diseñ¡ otorgado por Joaqaín para el coniunto dc la iglcsia dc Santiago, cn l{cdina de Ríoscco (1703), o una âmplificación del que conrâtó, junto con Pedra de Garuboa, el 18 de lebrero de 1702 para el cofi¡ento saLmantino de Santa Clara, toclo ello, claro está, con la introducción de las modificaciones oportunâs ante la necesidacl de adaptar la obra al espacio concreto de 1¿ Catedral de Plasencia. trs fácil imaginar, a tenor de lo dicho, que el copete de remate debió funcionâl en principio como corollamient<¡ del ático. Está presiclido por la paloma del Espírittt Santo entre nubes de rayos clestellântes y orlado de la corte angeücal tan frecuente durante el Barroco. Cuenta en total el retablo con la representación de más de una veintena de niños regordetes alados, iunto a otfos tantos serafines, dispuestos en muy diversas acdtudes: âcogeû los medallones cufuninantes de las tallas en las calles laterales; adoptan la postura de auténticos telamoncillos cn las columnas más cxttemas; ribctean cl nicho central y permânecen scntados en la cornisa sobre la que principia la bóveda de horno; pueblan el quebrado entablamento y aiegran con sus ¿ctitudes las zonas culminantes. Cobran señalada importancia, ante la variación introducida en su diseño, los dos arcángeles dispuestos sobre el nicho de la Vitgen, así como los que flanquean la Paloma del Espíritu Santo: porta cl siruado al Evangelio la Torrc de Marfìl y su pareja el trspcjo de Justicia que refieren los fìeles al suplicar a l)ios con la Letanía' invocando la Santísima Trinidad y poniendo como medianeros a h \rirgen, su Hijo y los Santos. F-lanquean el rernate, en escudos ovales de táctiì exorno, dos sirrbolos tradicionalmente refeddos a María, cl ciprés y el pìno15, así como también son cl¿tas alusiones alamadte de Dios las rosas de la zona îtnal del rebanco, incluidas en dos cartelas sobredotadas a las c¡ue se unen el Pozo de Sabidu¡ía y ia Fuente Místicalé insertos en el inicio del mismo, flanqueando la zona supefior del nicho central. Los elementos que engloban los medallones del entabi¿mento vuelven â t4 LO?ÐZ SÁNCHEZ MORA, M, Episcopologia. Los obíspos de Plasencia, scts biograíìas (Los Santos de Maimona, i986), p. 63. 15 Son árboles cuyas maderas relacionaron los exégetas con la Virgen María,razón por la cual muchas de las escuhuras marianas f'ueron confeccionadas con este material desãe el medievo: <crecí como el cedro en el Líbano, / y como el ciprés en las montañas del Hermón>, Eclesiástico, 24' 13. ré Con una Fuente Mística identihca la tradición el Árbol de la Vida al hacer partir de su mismo pie los ríos que tenían por dirección los cuatro puntos cardinales; es la l'uente, por tanto, cèntro y origen de vida, al igual qre "l agua del pozo es simbolo de åspiraciirn sublime, del ánima y atributo femenino, como asi lo refieren las alegoríai y.tobletttur medievales: CIRLOT, Juan-Eduardo, Diccionario de Símbolos (Barcelona, l99l)' pp' 211y371. reîerk la advocación del retablo: el número dot signífica el dualismo en vi¡tud del cual Lf$erpfetamos la unión de lo inmottal ¿ lo mort¿l que devino tras el faliecimiento de la Virgen, qre lrueh'e a estâr aludida con su monogrâmâ en el lado de la }1,pístola, advocación, en ¿ç{nittva, de la Catedral de Plasencia. Calmrna la ol¡ra el escudo del Obispo don Manuel Dávila y Cárdenas (1738-1742), dispuesto ej carnpo parúdo: 1" Dár'ila, de oro, ttece toeles ðe azur puestos en tres palos, 1' 2" Cárdenas, fle azúr, dos lobos de púrpura al palo, y bordura componada de Castilla y Leónl7 . La inserción de la heráldica en la obra responde a los 24.000 reales que manifestó el Deán en 23 de noviembre de 1740 recibida del Prelado pata dorar lapieza. Hi¡toria dorumental Lø monografía que dedicó en su libto de 1907 José Benavides Checa a ia obra de ios Chtrrriguera en la Catedral de Plasencia, junto con el trabajo de Manuel López Sánchez-Morâl8, son las aproximaciones mejor documentadas hasta la fecha sobre Ia piezate. Las mismas anotân que e1 propósito de elevar el retablo surgió del Cabildo Catedral, que yâ el 27 ðe febrero de 1703 había comenzado las gesti.ones necesarias al respecto. Difetentes mâestros acudieron desde entonces a la Sede con la finalidad de reclamar la ejecución de la obra; Jøan de la Rosa y Juí Vékq de Ponzar, mâesttos procedentes <le Yizcaya; el ensamblador y escultor toledano José Macltín;y Pedro García Comendador, maestro procedente también de Toledo. Sin embargo, la obra permaneció desierta, probablemente por una falta de caudales, hasta el 4 de mano de 1724, momento en el que, teniendo presente el Cabildo 7a <areditada j roloria haùlidad ðe Juaqøín de Charigtera>. además de la expresa intención manifestada por el ya erìtonces -A'rzobispo de Gtatada don Fr¿ncisco de Perea y Porras, decidió encomendade el proyecto. À consecuenci¿ de su fallecimiento, en los últimos días de septiembre de aquel mismo año, no pudo concluir la planta principiada vÐ vez reconoció el lugar el 14 de abril; fue heredada por su hermano José, que admitía tomada a su cârgo enla cafta remitida a Plasencia el 24 de noviembre de 1724,Hs indudable que aþna modificación debió introducir el mayor de los Chuniguera en el proyecto de su hermano, acaso los diseños de S¿n Joaquín y Santa Ana, antes de faceller el 2 de m^rzo de 1725. Nueva circunstancia ésta ante la cual no tuvo el Cabildo más opción que teclamar el tabajo de Alberia, con el que fitmaba el ajuste y corÌtraro '?CORDEROALVARADO, Pedro,Plasencia. Heráltlica, Históricay Monumental(Plasencia, 1997),p.76. 18 LÓPEz SÁNCHEZ-MORA, M., <Retablo churrigueresco en la Catedral de Plasencio, en Archivo Español de Arte,-l.o XLII, n.o 168 (1969), pp. 381-3s4. lDEli{, Ias Catedrales de plasencia..., op. cit., pp.45-46. te hd., nI|ah,MÉLIDAALINARI, J.R., Catðlogo Monumental de España..., op. cit.,T.o II, p. 293-296. 44 45
Y definirivos, rras anunciar su viaie a l¿ ciudad clc Pl¿sencia en 14 cle abrii clc 1725, el18 de clchuu mcs y añt¡: las conclickrnes dc la ttansacción fuc¡r¡n aprobaclas por la Junta Capituiar .1 siguientc día2{), quc asirnismo dió comisiôn <para qm alattá.r de.rati$tqu'/a crnla ìa la þolada., gatlo de rlicþo tlon Albuto en c.rte úaje ltt enlt'cErc,y þagle trtT:ienÍo.r.1t .rcsenta rea/e.r þttrgrulilìca7iónl'41ilc!,1 de co.rht paru a/ camino>. En virtucl clel contrato pactado, podemos afirma¡ con segut'idâd quc de cuenta dr Albertc, c1vecló <haqet'dl.to. rrtablo se.gin la ha7a./ ¡lifu¡¡6 qlrc þdftr ute tþcto .re pincþió por drtn Joaúín ¿, Clttrtigteru 1, -rt contluiri por el dhrt. don llberto>. Se comprorre tíâ â terminarla obra en un ¡rlazo ¿o 20 meses por la cantidad de 44.000 reales cle vellón y en la serie tle enuegas consignaclas en 11¡ primera cle las condiciones acord¿das: <lres ttti/ reu/es ftronlaxtenle-y la conlado=.çeis n¿i/ rea/e.ç e/ ú/tina rlia de elpníxìnta ¡ztes da ua-yo= seh nil reale.r paru./ìn de di{eøbrc daste þresente ai¿t de tzìl.raîttqittttos.l pdntu jt qìnco= seh î/i/ rtdler para.lin de .þrnict del aìo de nil vÍe7itnÍtt.r-)t aeinte) sei¡= lres nti/ reales þara desþtris de conclùdo dho. relalth= -)' /0"ç tei.nle nil rea/es re¡lanle.ç ie î)/e dn le iar ltor ne.çarÌ¡¡.ç a nì/ reale¡ carla nes enþeTando (.t î01'reï dude e/ día de/ otatgartienlo de e.rla e.rcñplør'ør. Qucclaban de su crten¡¡ ¿simismo los mateliales -exceptuando Ia madera del andanriaje- \¡ los oåciales: Antonio Pìnto y Agulín I';erntindeT,trâbâjaron hasta el mes de enero de 1726.También aùadió e1 compromisri de tallar los seis ángeles de la urna cle la \¡irgen, asentâr cl conjunto ¡etablístico en un zócalo o pedestal clc cantcría c<xr piedra de Paiari11as20 y otorgar las obligadas {:v,ozas cn el plazo cle un lnes. Una carta temitida por Alberto ie Chrrri,guera ;' leída en Cabildo el 3 de agosto de 1125 anunciaba ia llegada de los dos oficiales, Anlonirt }>in/o y Agtrlín Þ:ernándeV, encargados de sustituir' â1 maesÚo y rabajar cn la obra hasta e1 mcs de diciernbre de dicho año, según deducimos cle la paga clue les cstipuló: <t.000 reale.ç iktribaidos þ0,' Íe/rdtta.t, a qiantrt -1' Vgqnuilt reøle.r ,;ar/a uttø); en caso de discrepancia solicitó Cltanzgucra para tal efccto los 6.000 reaies correspondientes al plazo de San Juan de 1,725 (27 de diciembre). Dichos ofìciales habrí¿n de ir perfeccionando, tallando y adaptando algunas de las pìezas ya confeccionadas en Salamanca, desde clonde el maestro señalaba asimismo la imposibiliclad dc enviar cntonces los ángeles de h urna.PotlasÂctasCapitularcsdcldía3dcoctubre åe 1725 sabcmos tlue AlbertofuClnrigtrtrii clcrnoró cinco meses cl otorganiento cle 1a obligada cscrifura de {tanzas, suscrita fìnaimentc e|] Salamanca baio la supen isión de don Gerrinimo cle Marc<.r, Prirlr y Can<inigo en la Catedral del Tormes y avâlisra del artista ante el Cabildo de Piasencia, que da notificación de su recepciótt 20 Según Pascual Madoz, Pajarillas es u¡r caserío situado en la provincia de Cáceres, a cuatro leguas de esll villaã cuyo partido judicial y ténnino pertenece. MADOZ, Pascual, Diccioncu'io Geogrófìco, Estadísticol Historico de España y sus poseseiones de Ulfrannr(Madrid, 1849), T.' XII. eo Ia iunta cle clicho día 3 c{e octubte, tnomento cn el quc Alberto se encuentra en la ciuclacl danclo las clisposicioncs ncccsarias para la conrinuación clci rctablo, al anunciar clc nucvo su nasetTcia hasta Navidad' fl 14 de enero de 1726 dic: lectura el C¿bildc¡ placentino a una nueva carta remitida por A/berto ¿e Cllntrrigtnra, en la que lamentaba el malestar expreado por el Deán ante ia clisconfo¡midad c1e los câpitulares con el ttabajo de los oficiales, Antonio Pinto y Agrslht Þemándeq, que fueron jespedidos sin ningún tipo de compensación y sustitriidos por otros åos <de califìcarla haui/idarÌt. F,sros clos últimos clebieron iniciar el asiento del retablo a comienzos del otoiìo de 1726; La irnperfección advertida en la cokrcación cle las columnas, según rcfìere el Cabildo de 14 de ocrubre, debió ser la causa definitiva para el viaje clel lnaestro a la ciudad y su estancia hasta clar por cocluido el tabaio: así podemos explicar que el 23 de noviembre dictamin¿ra a favor de incluu' en el retablo las iáminas donadas entonces por dos de los capitulares, <ntgt del calo paru e/ ilrtyzr tt¿lrno) y probablernente clestinadas a las reliquias; asimismo, el día 29 cle clicho mes advirtió la conveniencia de certat la \¡entana siruacla al costaclo clerecho del retablo (a Ia Epístola), abriendo uua enftente para posibilitar su mejor iluminaciór: con la ßnalidad de opem l^ correcta proporción en el iuego de luces v sombras de la Catedral, dispuso abrir otro r¡âno enfrente cle la simétrica capilla de las reliquias y cerrar el que estaba en medio clc la parecl clel coro, único clictamen este último que, a1 pârecer, se lÌer'(r a cabo. Todc¡ e1 ajuste estrn'o concluido ei 17 de diciembre de 1.726, y por el buen tabajo ejecutado le fueron Jibrados por la ì\,Iesa Capitular 4.000 reales de gratificación, además de los 44.000 pactados. Iìmprendería su vuelta definitiva a Salamanca no sin antes habe¡ examinado la bóveda de Ia iglesia, expresado los reparos de los que estab¿ necesitâda 1z rsçogido la escritu¡n de {taszas. Con pcisterioridacl se procedió a dorar la ol¡n:los trabajos principiaron el mes de febrero, o m^rv.o, de L741 y tcrtninaron cl mismo año21, concrctâmcntc el 23 de septiembre, scgún tcflcre Benavides (ìheca, y clespués de la instalación de la r.enerada imagen en el conjunto, que ya presidía desde el 13 de julio tle dicho año. trl dorado tuvo de costa la nada despreciable cantidad de 36.100 reales 1' 32 maravedís ), fueron abonados, sobre to<jo, con l¿s generosas contribuciones ciel Årzobispo de Graoada don Francisco Pc¡ea y Porras, que âportó 12.tì00 teales según la comunicacicin leía en Cabilclo de 5 de Julio de 1730, y el Obispo cle Plasencia don Pedro Manuel Dávila y Cárclenas, que contribuyó con 24.0A0 reales. Â<iemás <1e esto, tengamos en cuentâ la scrie de recursos frecuentemente adoptados pata poder responder a 1os ¡.MAtinS ClL, Alejandro , Las Siete Centurias de la Ciutlatl de Alfonso Vtil (Plasencia. Ed. Imp.de Eva¡isto ¡anchez -1" Edicióny Bca. Placentina de la Patria Chica -2'Edición-, 1877) (Plasencia, Ed. a cargo de la 'rsocración Cultural Placentina <Pedro de Trejo>, 1984), p. 256. 47 46
Y pagos diãrios y necesârios en este tipo de empresas: los 12.000 reales sacaclos clel archivo el 1g <le rrrarzo ¡Je 174I constituyen un ejemplo de lo quc clecimos, âsí como los 8'000 que solicitó.1 31 rle octubre de 1741 don Manuel Caibo Ralboa para satisfacer y terminar de pagat los gastog del dorado; debieron susrituil', iunto con 1as donaciones, a los 8.000 reales anuales estipulaclos y rescindidos en 1732. La Historia y ios asientos documentales no han recogido patala posterioridad ei nombre d¡¡ ardfice a cuyo calgo cstllvo la policromía del retablo dedicado al Tránsito de Ntra' Sta. Si¡ embargo, hemos apreciado en nûestrâs investigaciones lâ presencia de un ârtista que, al decl¡ {e las obras en las que intervino, debió gozar de importante fatna, no sólo en el territotio diocesano placentino sino también en el limítrofe cauriense y la provincia cacereña en genetall AntÌrés rle San þøn, dorador avecindado en Trujillo hacia 1737 y reìacionado en esta fecha co¡ las obras llevadas acab6¡ en el camarín del santuario decìicado a Ntra. Sra. del Castañar, patrona de Béiat22. Eugenio Escobar Prieto lo cita domiciliado cn Salamanca hacia 175123: su relacìó¡ con el círculo ðe los Churrigtera. No obstante, y a pesâr de todo, no olvidamos el resbaladizo rerreno de la hipótesis en el que nos encontramos, y por tal raz6n lo aducido no deia de set más que unâ teoría sujeta a posteliores rectifìcaciones, totalmente ausente, por nuestra parte, <]e aserro conclusìvo. Empero, no deja de set signifìcativa la movildad geográfica de este arlista, y sus descendientes, representante de la saga de una gran famita reclamada con posterioridad ø 1783 en la Catedral de Coria para áorar los retablos situados en la capilla de las reliquias, y en cuyo trabaio había estado encargâdo, desde el mes de agosto de 1783, el entallador salmantino Mìgael Marthtúl en lâs -Àctas Capitulares aparecen citados Andtós y .[osó de San Juan, talvez hr,,r. o sobrinos, o incluso nietos, del antedicho Andrér tabaizton,unto a los doradores, también salmantinos, Santiago Gon4Íle7.y Manuel de laPiedv hasta octubrc de 1787, fecha en las que dieron por finahzadas las tareas de pintura2a' 2 Asi aparece citado en el Libro de Cuentas y Visítas de ta Cofradía de Ntra. Sra. del Castañar, de 1708 a ls63,enlascuentastomadas en1737 yalusivasalperíodo 1ß1-l736,folio73.Ellibroestácustodiadoenel Archivo de la iglesia bejarana de San Juan. 23 ESCOBAR PRIETO, Eugenio, <La ermita del Castañar>, en el Semanari o La ï/icloria (7 de septiernbre de 1900). Refbrencia a su'vez-citada en el trabajo de MUÑOZ GARCÍA, Iuan, Historia de la Santísinta Wrge! del tastañar excelsa patrcna cte Bëjar y-s,t comarca, en W.AA., Ortenda a Ia Santísima Vit'gen del Castañan Excelsa Paîrona de Béiar y su comarca (Béjar, 1 954), p' 1 67. 2a La procedencia salmantina de los doradores Santiago Gonzólez y Manuel de la Piedra parte de las referenìias publicadas por PAREDES GIRALDO, M.o del Camino, Documentos para Ia Hisroria del Arte.etl la provincia de Salaminca. Segunda mitad del siglo XYIil (salartanca, 199!), pp. 228 y 231' I a intervenciÓf de los San JuaLr también está dõcumentada en el retablo mayor de la iglesia de Santa Marina, de Cañaveral. fan sólo nos resta señalar lâ importancia ciel retablo de Ntra. Sra. del Tránsit. en el conjunrcr le la retablístic¿ exüemeña, al ser la única intervención conocida, conservacla y rorakìente documentada cle los hermanos Chumigteru, þsé, þaquin y A/berÍ0, r:lr nuesra tegión. Obras corno el retablo m¿yor de la parroquial de Hoyos (1721-"1723) y el de la ennira de Nt¡a. Sra. de p Montañaz5, además del churrigueresco del convenro caceleño de San Pablo2ó, confuman la drfusión que había adquitido su estilo ø panr de la confección del mayor de San Esteban de Szlamanc¿ Sin embargo, la obta de Ntra. Sra. del Tránsito fue la cuñ¿ defìnitiva en virtud de la cual trinnfó en Extremadura I^ vetrmás popular, castza si se quiere, de una familia cuyo lrermano mayor estuvo en contacto durante toda su trayecfotia ârtísticâ con las coffientes más vânguardistas de Francia o ltalia, incatdinadas a su vez en el cambio de la dinastía entonces reinante en España y responsables, en de{ìnitiva, de la etapa más progresista del paladín de una de las familias mejor conocidas y famosas de nuestro barroco hispano. De haber llevado a la púcaca la pretensióo que el sobrino cle los Clturrigueru, Mauae/ de Lata, albetgó en 1745 sobre la construcción del retablo mayor de la Catedral de Coria, contaríamos en Extremadura co¡ uno de las más portentosas máquinas que de \a îamita en genetal se conserva en la región, ,ìparte del retablo de Ia Virgen de Valvanera en la Colegiata de Zafra: fue realizado enrre los ai'os 1748-1751 por su hermano José Jauìer de I-¿rra Cbarñgaera, también platero de profesión ;, añncado sobre todo en Lisboa, donde ¡ecibió el título de <escult<¡r de oro y plarÐ en174127. El retablo de las Reliquias I-zs reliquias de la CaÍedral de Plasencia La Catedtal de Plasencia guarda un impottante coniunto de reliquias procedente de las generosâs do¡aciones que hicieron, entre otros, el Cardenal don Bernardino López de Carvajal ð Ejecutado a partir de 1724 por el sobrino de los mencionados, Manuel de Larra y Churriguera, según precisa Ortí Belmonte a partir del posterior encargo que le hace en 1726 don Juan de Cárvajal y lande, "oãdede la Enjarada y uno de los comitentes del ¡etablo, dèl arco de la Estrella como acceso a laiane monumental de dicha ciudad: ORTÍ BELMONTE, Miguel Ángel, Historia del Culto y del Santuario de Ñuestta Señora de la Monlaña, Patrona de Cáceres (Câceres, tl+l¡, pp.71-72. EI autor no descarta la intervención de Jaaquín y A,lb.erlo, aunque lo vincula más directamente con Mànuel de Lawa. El proyecto sobre el arco de la Estrella fue !]fo^a c91o_c^er con posterioridad por VELO Y NIEGO, Gervasio, El arc.o de la Estrella (Cáceres, 1960), pp. sÓ-39 y 54-60. Ambas referencias a su vez recogidas en TOVAR MARTñ, Virginia, <Algunas noticias ioùie el arquitecto Manuel de Larra Churrigueru, en2rchivo Español de Arte,i." xiV n.' 176 (Ju1io-Septiembre, l9J2), pp. 271-285; véanse pp. 274-275. Vid. etiaa, JIMÉNEZ PRIEGO, M.u Teresa, <Nuevas aportaciones Ì19:..Y|nfl 9-._ Lryf .y,Cñurriguera>>, en Boletín del Seminario de Estudios de'Arte y Arqieotigía de vattadolid, T.o. XL-XLI (1975), pp. 343-367;véanse pp. 352y 356. 26 ORTÍ BELMONTE, M.A., Guía de Cóceres y su provincic (Barcelona, 1954), p. 59. iJlyll:t"_t+9,YTTl, GlorígsdeZafraorccuerdosdemipatria(Madrid,Rivadeneyra, t901),p.261; nERNANDEZ NIEVESRomán, Retabllstica de la Eaja Extremadura. Sigtos XVI-XWil grAeriAa, Ult), pp. 276_281. 48 49
Y y Sande -Obispo cle Plasencia ya al fìnal de sus ctías (1521 y 1523)-, el Obispo don Peclto Pcrncc cle Lcón, quicn tecl¿mó algunos hucsos de santos a Pío V (1'566-1"572) antes de 1570,0 el Compañero Diego Cìómez, cuya lipsânotecâ procedíâ a su vez de otras mâdfileñas engrandeci.das por la re tez española. Àl respecto, es interesante reseñar un documento otorgado en Madricl el día 5 cle agosto de 1575, en vktud dei cual se daba fe de la autenticidad de 1a serie de reliquias que había recibido durante su estancia en la I'illa Diego Gómez, cléngo de Cabezuela deì Valle )¡ entonces residente en la casa de don Hern¿ndo de Monrol', capellán mâyor de la capilla y reâl monasterio cle clarisas cle las l)escalzas Reales, funclado cn 1557 por la Infanra clc trspaña dorìaJuana de Pottugal (1535-1573), segtrnda hiia del empetadot Cados V e Isabel ¿e Portugal, clulanre el período que asumió la regencia de España (1554-1559) cuando su heLm¿no Fehpe II marchó a Inglaterra a fìn de contrâet matrimonio corl su segunda esposa, 1a reina inglesa Marí¿ Tudor (1516-1553). Drego Gómez recibió las reliquias de personas allegadas ¿1 enrorno real, corno la mism¿ .A.badesa de las l)escalzas, Sor Juana de la Cruz (llamada en el siglo doña Juana cle Borja, hiia de los duques de Gandía), adcmás de cloña Leonor Ntlazcarenas, aya de I elipe II, IJray Juan de \¡ega, fr¿ile de la orden de San Àgustín y confesor de doña Juan¿, doña Leonor Manuel, marquesâ de Navarra, así como de dr¡ña lsabel cie euiÀones, camâïera mayor cle ìa expresada seguncla hiia del emperacior Cados. I-as declataciones que hicieron los testigos dutante los días 5, 7 y 11 de agosto de 1575 establecieron la zona centroeuïopeâ como punto de procedencia de los huesos: habían sido ffânsporrâdos o remitidos a lì,spaõa por doña Nlaría (1528-1ó03), primetahria de Cados V y esposa del emperador Nlaximiliano II de Aust¡ia; por' la archiiluquesâ doña Ana de -Àustria (1549-1580), hija de ios anted.iciros y sobrina y esposa de Felipe II desde 1570, a raíz de cuyo matrimoni<-r trajo consigo desde Hungría las reliquias recogidas en Ä.lemania; a ellas se unían las que habría man<lado pedir a su hermana la misma doña Juana de Portugai con la fìnalidad de enriquecer la importante lipsanoteca de las l)escalzas Reales, monastetic¡ en el que fue enterr¿da al cabo de sus días y cle donde partieton originalmente, o de su entor[o, 1as custodiadas en la Sede de Plasencia. Análisi¡ tiþolrígico, estilíslico e iconogtifca del retablo En el diseño, fi^z^ y posterior materializaci(;n <lel retablo costeado por el Obispo don Fray plácido Rayle y Padilla (1,742-1747),mecenâs <le la obra, mediaron clos cilcunstancias en virttrd de las cuales la función tipológica y {iliación estilsrica estaban prescritas con anterioridad a 1a firma cle las contliciones del contrato. La obra se eler,ó con el propósito de gtlardâr las reliquias <le la Cateclrø, razón por la cual fue sustituida del coniunto la hornacina central dei primet cuerpo y en su lugar dispuestâs una scrie cle celdillas clestinaclas â guarclâr las reliquias, ocultas y 6¡otcgiclas por mcclio clc ia gtan pucrtn clc maclcra que cicrta o mucstla cl conjunto subiendo o r5ajando28: su trâza trasponc la de un ¿rco dc metlio punto ai clue rodean ), cngalânân cortinaies ta[ados y ¿ñadidas guardamalletas en la zona superior, ír su vcz remaradâs coll portcntosa cotÕrra real; un angelito situaclo a plomo con la clave del ârco sostiene los extremos de la fúacteitø que otlos dos niños, en los machones latetales, se encargan de enseñar, )¡ en la cual podemos leer la siguiente inscripción: (ORANÍVS Pll,R DNll, pOMINEI PIIR/MERITA SANCTORUM / T\¡OR\¡NI Q\/ORVNI RI,,l.IQVÂJì HIC SUNTr2e. Distribuicla alrccledor clel acceso al relicario y dispuesta sobre el panel extcrno en casetones dc trazaclo geométrico, lâ 1içn clecoración vegetalista acll-rerida hace gala clel espíritu barroco; dos de estos casetones âcogen además la heráldica del PreÌado y un jarrón con lilios telativo a N{aría1o. Cabe dccir cpre h instalación de dicho panel en la obra contribuyc a anular el efecto c1e casillero que adolecían este tipo de retabìos en centurias precedentes'1. El segundo cìe los conclicionantes para 1a crección dcl conjrxrto resiclió en ei caráctcr simótrico que la nueva obra debía comportat Lespecto de la dedicada a Nlaría en su Tránsito. r\sí lo puso de maniûesto la carta contracrual de 9 de fcbrero de 1746, que recalcaba 1a obligatoried¿d de lracer el retablo çle /¿¡ ni¡na.r ntedida¡ tlc aho 1, anclso qae e/ olro comtural le lltrcstra .\'eiora de la Anrnþcitín-y a seut/anca rle aqøí/, scgin el dìtnyo.y p/rtnîa relòrnada.y ennendada por.rø I/¡ts¡rísinar. ÊI resultado vino a set el corolario cle una pieza en la clue e1 placentino Carlos .Çin¿ón de .S'oia imitó perfectâtnente el estilo churrþueresco, dando Ìugar a un retablo de razonaða fìliación salmantina, abunclante exorno naturalista y pictoricista, además del enérgico dinamismo y resuelto efecticismo quc ptesiden la categorización del primexr. Sin errrbargo, el contrato rcfiere la existencia dc una plzata <reþrrnada j cwtenr/ada, por dcln Irray Plácido Rayle, que dcsdc cl primer instantc albergó la intcnción de dcclicar tar¡bión 1a obra a la orden agustina de cuyas reglas él misrno había hecho voto: dicita modifìcaci<in debió estar en ia base de la supresií>n de la urna en principio prolrsç¡.¿. para las reliquias, así como en la 28 Es el mismo sistema de tranoya y elèctismo barroco clescrito para el retablo del Tránsilo de María. Ën la actualidad, un pequeño desajuste en el sistema de poleas intpicle mostrar el interior. Ð Traducida, dice to siguiente: <Te rogarnos a ti Señor por los méritos de tus santos cuyas reliquias están aquí>. r0 El C¿ìntar de los Cantares recoge una precisa rclbrencia al lirio corno atributo de la mujer', que por excelencia viene a ser la madre de Jesucristo: <Yo soy el narciso dc Sarón, / el lirio de los valtei. / Cìrnô el li¡io elrtre cardos / asi es mi amada entle las doncellas> (t, t-2). rr MARTÍN GONZALEZ, J.J., Avance cle una tipalogín.. , op. cit., p. I 32. 50 51
Y âmpliâción del programa iconográfico que el señor don Juan Ubalclo de Rozas, por disposicióq de1 llustrísimo señor Obispo, comunicó al Cabildo el 14 cle enero de 1'746. El desartollo iconográ{ìco no impide apreciar l¿ reducción temâTlcz implícita en }a evolución retablística ds1 Barroco, pero sí justifica las hr-rrnaci¡as aveneradas, de lujurioso remate externo' practicadas e¡ el primer y segundo cuerpo. En esre úitimq el diseño de las columnas varía respecto de l¿g cuatro pdmeras, con fuste liso y profuso exorno: adoptan las centrales el orden salomónico y trazan las espiras siguiendo los postulados del teórico y arquitecto /ø an Caramuel -dextror.vtn las del lado izquierdo y .rinexttwsun las del derecho3z-; sin embargo, los soportes más extreme¡ acloptan diseño apilastrâdo con decorarivo festoneado. El orden compuesto de los capiteles y e¡ entablarnento residual de ambos cuerpos son notas coincidentes con su modelo. El ático, de perfil cr:rvo y no muy acusada profundidad en el cascarón, acopla el diseño y ultedor remate ¿ la forma de la bóveda. Está presidido por las armas del P¡elado cuyo peculio lo costeó: sustentaclo por una pareja de pequeños angelitos y custodiatlo por dos de los cuatro mancebo5 refeddos en la escrirura, se advierten debajo del capeio que timbra la heráldica la panela y los dardos de las armas âgusrinas33. Cobiia la composición el cortinaje colÉîante del atco trilobulado al que remâran arrolladas espiras en los exffemos y sobredimensiona el broche final acoge éste, sobre campo esmaltado de gules, eI jarco de azucenas alusivo a la pureza de María, a quien en defìnìtiva está advocado el templo en su conjunto y de la que conserva el retablo la sandalia y vestido ya anotados' El programa iconográfìco de la máquina retablística esfâ iustificado por la devoción y pertenencia del Prelado a la Orden de San Agustín. La lectura del conjunto evidencia la discrepancia que guarda en este sentido con su simétrico, del que sólo varía en aigunas imágenes <que se habrtin de þroþorcìonar en los misr¡tos sitios que están /as del olro teÍablo de Nøesîm Señora>3a. Dichas imágenes, según maniûestân las condiciones pactadas, habúan de ser: ' <(...) cinco estâtuas de santos de la horden de Nuestro Padre San Augustín en esta forma= al lado derecho de la urna de las reìiquiâs, la estatua de Santo Thomás de Villanueva; al lado izquierdo estâtua de San Fuþnçio Àugustinq Obispo de Ruspa; en el segundo cuerpo de dho. retablo, ençima de la urna de las reliquias, en la misma posturâ que está la Trinidad en el tetablo de Nuesta Señora de la Asumpçión, se a de colocar la estatua de Nuest¡o Padre S¿n Augustín sobre quatro herejes y en la forma que está nuevamente concedida al dil'ujo. Al lado derecho de Nuesuo Padre San Augustín, en nicho aparte, la estatua de San Nicolás clc Tolentino, y al izquierdo una estârlla dc San Juan de Sahagúo. pl resultado final demuestrâ que el artista rnantuvo y ejecutó las pautas dictadas. Visten las ç¡co figuras agustìnas el sobrio atuendo de Ia Orden, consistente en hábito talar, de paño y ¿schas mangas, ceñido con cinturón de cuero negro que cae por su lado derecho, y todo ello cornplementado con esclavina dotada de capuchón dei mismo color. Las tallas van ¿compañadas del atibuto que les suele de{ìni¡, y hay que advertk el c¿mbio de posición experimentado con el tiempo por las dos primeras figuras respecto de lo pactado. San puþencio, Obispo de Ruspe (Ruspina), cerca de C^ftago, justifica su presencia en el conjunto por haber sido él quien condujo a dicho lugar las reliquias de San Á.gustín35; lleva mit¡a episcopal y bâculo pastoral, además de sostenet con la diestra un libro abierto, común a todos los escritores eclesiásticos. Santo Tomás de Vil.lanueva, desþado en 1544 Ãrzobispo de \/alencia, cuenta con mitra episcopal y porta una cruz de doble travesaño en la mano derecha; la inagotable caddad que demostró a 1o largo de toda su vida le valió el sobrenombrc de S'anta T'on¡ás e/ Linosnero, razón por ia cual suele ser reptesentado con uûa bolsa en la mano alusiva a sus buenas obras, scgún la orden dictada por el Papa P¿blo V: a toclo ello se ariene la ¡alla del retablo3ó. San Nicolás de Tolentino, joven e imberbe, enriquece las sobrias vesticluras agustinas cott uo envoh'ente moteado de esffellas teferente al lucero que lo acompañaba cuando iba a la iglesia por las noches, asimismo presente sobre su pecho; porta en ia izquierda el plato con una de las tres perdices asadas que resucitó ânte su negariva â comer carne, lo que indudablemente contdbuyó a una vida de pureza, humildad y confesión en la Fe c tóttc por la que aboga con la cruz que portâ en la derecha3T. Como fundador de Ia Orden que se pretende ensalzaq San Àgustín de Hipona ocupa el centro focal del retablo y preside una composición escultórica más próxima al relieve pictórico: los cuerpos escorzados y la violenta disposición de los cuatro hereies que pisotea, conttibuyen a dotar de profundidad a un coniunto cuyas líneas de fuerza enriquece igualmente en vi¡tud de los juegos lumínicos logrados; el grupo es símbolo de la :: 64R {MUEL, Juan, Arquitectura civil recta y obliqua {Yigevano, 1678), ll' p,76' 33 Trátase de un escudo medio partido y cortado: lo, sobre un çampo de azur rm castillo de oro y bordadura cosida cargada con ocho bezàntes dé oro, partido de Padilla: -de azur, tres padillas de plata en fld1a' acompañad-as de nueve medias lunas de plata, iituadas tres de ellas junto a_cada padilla' 2o, campo de oro con cinco estrellas de azur, lres y dos: CORDERO ALVARADO, P., op. cit., p.74' v L}?EZ SÁNCHEZ-MORA, M., E pi s c opol o gio..., op. c it., p. 63 . rs REAU, Louis, Iconogt'aJia det arte crisliano. [conagra/ía de los Santos,T.'2, vol.3 (Barcelona, 1997),p. ) /9. x lbident,T." 2,vol.5 (Barcelona, 1998), pp. 285-286. 37 lbident,T.'2, vol. 4 (Barcelona, 1997),pp.442-444. 52 53