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Cristo de la Agonía o del Desamparo (1732). Luis Salvador Carmona

Méndez Hernán, Vicente

Abstract

La ficha analiza el Cristo de la Agonía o del Desamparo (1732), obra temprana de Luis Salvador Carmona y pieza expuesta en Transitus. Las Edades del Hombre. Tras décadas de atribuciones diversas, el texto confirma la autoría de Carmona mediante dos referencias documentales clave: la comparación formal con el Crucifijo de la desaparecida iglesia madrileña de Gracia y el testimonio del Compendio de 1775. La obra llegó a Escurial como encargo de la cofradía local, cuando Carmona era aún oficial del taller de Juan Alonso Villabrille y Ron, lo que permite reconstruir su fase inicial. El análisis define este Crucificado como ejemplo del modelo vivo, menos frecuente en su producción posterior, marcado por una intensa expresión agónica: mirada elevada, boca entreabierta, dientes de pasta, ojos de cristal y sangre contenida. La postura genera una línea serpentinata de claro ascendiente miguelangelesco, reforzada por el cruce de piernas sujeto con un solo clavo. El paño de pureza, tratado con pliegues agudos, acentúa la plasticidad barroca. La aportación fundamental de la ficha es situar esta escultura como el prototipo inicial del Carmona joven y como una obra capital para comprender la evolución del Crucificado castellano en el siglo XVIII, ahora revalorizada en el discurso museográfico de Transitus.

Full text

PLASENCIA 1 126 T LUIS SALVADOR CARMONA 1732 Madera tallada y policromada 184 x 145 x 35 cm (Cristo); 260 x 170 x 13 cm (cruz) Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Escurial (Cáceres) RESTAURACIONES 1964. Fernando Cruz Salís, Instituto Central de Conservación y Restauración de la Dirección General de Bellas Artes. 2022. Centro de Conservación y Restauración Las Edades del Hombre. BIBUOGRAflA ROSOIJEL�A.M .. 1!!03,pµ.114·117. Ml:LIDAAl.llARl,JR..1924,l(pp.107-108. GóMEZMORENO, M'.E..1%3,pp.324,326·327. MARCOSVALlAUR!,E., 1970,pp.156-157. ÁLVAREZVlllAR,J., 1979,p. 285. ANORÉS CRO!X,S., 1981, � 19. RAMAllD ISENSI� G., 1981, p. 218. M(NDEZ hERNÁN, V., 1997, pp. 2l�300. LllREA,J., 1998,p.113. M(NDEZ HERNÁN, V., 2004, pp. 634{,3� M(NDEZ HERNÁN, V., 2020, pp.13�149. 406 CRISTO DE LA AGONÍA O DEL DESAMPARO La amplia serie de atribuciones de la que ha sido objeto el Cristo de Escurial es exponente de su notable calidad;Juan Sánchez Barba, Francisco Ruiz Gijón, Juan Alonso Villabrille y Ron o Alejandro Carnicero, son los maestros que se han relacionado con la pieza hasta fechas relativamente recientes. Hay dos referencias en nuestra historiografia artística que nos han permitido autorizar la obra como una pieza de Luis Salvador Carmona. Mª. Elena Gómez Moreno aportó la primera en 1963, al relacionar el de Escurial con el Crucifijo que existió en la desaparecida (1903) iglesia penitencial de Ntra. Sra. de Gracia, en Madrid, y que conocemos por la fotografia que Ricardo de Orueta tomó de la pieza antes de su desaparición en 1936, cuando se encontraba en la iglesia de los Irlandeses. Gómez Moreno hizo hincapié en la semejanza -formal y estilística que existía entre ambas obras, si bien afirmó que el de Escurial "le supera por la calidad de la talla, mas ambos parecen salidos de la misma mano". La segunda referencia la portó Urrea en 2013, al autorizar el Crucificado de Gracia como una obra de Carmona a partir del asiento recogido en el Compendio de su vida (1775), conservado en la Academia de San Fernando y publicado por Martín González en 1990. Carmona hizo el Cruciftjo, junto a una Dolorosa (1730), para la cofradía escurialega del Cristo del Desamparo y Ntra. Sra. del Mayor Dolor. En sus libros de cuentas consta la llega del Crucifijo en 1732 y su procedencia madrileña. Y esa temprana cronología constituye un primer aspecto de interés, al permitirnos arrojar luz sobre la trayectoria inicial de Carmona, que habría contratado ambas obras siendo aún oficial de Juan Alonso Villabrille y Ron, su maestro. El segundo aspecto a destacar reside en el modelo escultórico que la pieza nos suministra para la etapa inicial del escultor, deudor de la fase más barroca y también de los modelos que había conocido durante su etapa de formación con Villabrille. El Cristo de Escurial nos aporta el modelo vivo que el artista utilizó para el Crucificado al comienzo de su carrera, menos frecuente que el tipo expirado que trabajó desde la década de 1740 al verse influido por las corrientes neoclásica�, contrarias a una idea trágica de la muerte; y es posible que fuera el cabeza de serie de la iconografia que el artista creó para representar la agonía de Cristo, que mira hacia lo alto para suplicar a Dios Padre y encomendarle su espíritu (Le 23,46; Sal 31,6). La boca entreabierta, los dientes de pasta y los ojos de cristal acentúan el realismo, al que coadyuva la sangre, contenida. La cadera se desplaza hacia la izquierda en respuesta natural del cuerpo a la formula empleada para colocar las piernas, con la izquierda situada bajo la derecha y ambos pies sujetos con un solo clavo; resultado de todo ello es la suave línea serpentinata, de inevitable recuerdo miguelangelesco, que describe el torso. El paño de pureza va sujeto con una cuerda natural, y ejecutado a base de finos pliegues en arista que acentúan su plasticidad. El Crucificado expirante había sido un modelo habitual entre los escultores madrileños, que definieron el tipo tras la llegada a la Corte del Cristo del Desamparo (1635) de Alonso de Mena, hoy en la iglesia de SanJosé. Manuel Pereira y Juan Sánchez Barba también trabajaron el Crucificado de tres clavos y claro abolengo miguelangelesco, al remitir al conocido dibujo del Buonarroti para el Cristo de Vittoria Colonna (British Museum, 1538-1541), que también siguió Carmona. V.M.H. MÉNDEZ HERNÁN, V. (2022): “Cristo de la Agonía o del Desamparo (1732). Luis Salvador Carmona”. En: Transitus. Las Edades del Hombre. Valladolid: Fundación Las Edades del Hombre, pp. 406-407. ISBN: 978-84-88265-07-4. DOI: 10.5281/zenodo.10616091