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Análisis morfométrico y funcional de los recipientes cerámicos de los primitivos habitantes de Lanzarote

Atoche Peña, Pablo

Abstract

Este trabajo forma parte del proyecto de investigación que venimos desarrollando un equipo interdisciplinar en la isla de Lanzarote, cuyo principal objetivo es determinar los elementos culturales y medioambientales que han ejercido su influencia sobre el desarrollo del poblamiento y los patrones de asentamiento durante la prehistoria de la citada isla

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Investigaciones Arqueológicas 3 DIRECCIÓN GENERAL DE PATRIMONIO HISTÓRICO Viceconsejero de Cultura y Deportes Francisco Ramos Camejo Director General de Patrimonio Histórico Celso Martín de Guzmán Comisario de Arquologtay Etnografía José Juan Jiménez González Director de Publicaciones Carlos Gaviño de Franchy Coordinación Armando del Toro García Diseño Editorial Jaime Hernández Vera Fotografías Autores y Agustín Pérez Armas Fotografía de cubierta: Grabados rupestres Barranco del Muerto Santa Cruz de Tenerife Fotocomposición, fotomecánica e impresión: Litografía A. Romero, S.A. Ángel Guimerá, 1 Santa Cruz de Tenerife ISSN 1132-2446 D.L:TF. 941-1992 ' 39 Investigaciones Arqueológicas Análisis morfométrico y funcional de los recipientes cerámicos de los primitivos habitantes de Lanzarote Pablo Atoche Peña* 1 Si utilizamos como referencia las Fechas absolutas proporcionadas por El Bebedero (Atoche, P. etalt., 1989, p. 204), la llegada de los primeros pobladores a la isla debe situarse en un momento anterior al sielo I a C. * Departamento de Ciencias Históricas. Área de Prehistoria y Arqueología. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. INTRODUCCIÓN Este trabajo forma parte del proyecto de investigación que venimos desarrollando un equipo interdisciplinar en la isla de Lanzarote, cuyo principal objetivo es determinar los elementos culturales y medioambientales que han ejercido su influencia sobre el desarrollo del poblamiento y los patrones de asentamiento durante la prehistoria de la citada isla. Actualmente son muchos los aspectos fundamentales que aún desconocemos sobre los primeros pobladores de Lanzarote, relativos por ejemplo al conjunto de elementos que constituyeron su cultura material o a las transformaciones que se produjeron en su seno a lo largo del amplio espacio temporal que abarcó la primitiva ocupación de la isla '. En ese sentido, los estudios desarrollados en relación con la producción cerámica son escasos y por lo general con notables deficiencias debidas a los inadecuados procedimientos metodológicos utilizados a nivel descriptivo y analítico. Esta circunstancia es, en última instancia, el resultado de un doble fenómeno negativo; por un lado, la escasa calidad científica de los trabajos llevados a cabo en el ámbito de la arqueología de Lanzarote, y por otro lado el reducido número de recipientes cerámicos completos o con posibilidades de poder reconstruirse gráficamente de que disponemos, cuestiones éstas que dificultan enormemente cualquier intento de análisis globalizador que se pretenda efectuar. Por todo ello, en esta ocasión sólo nos planteamos llevar a cabo una revisión general del estado actual de la investigación, estructurando nuestro análisis en tres apartados: el primero dedicado a exponer someramente el desarrollo que ha seguido la investigación; en el segundo recogemos los procedimientos de análisis que hemos utilizado, mientras que el tercero y último está centrado en la aplicación práctica de esos procedimientos metodológicos y en la exposición de los resultados obtenidos. DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN Los recipientes cerámicos elaborados por los primitivos habitantes de Lanzarote han sido objeto de varios estudios, que en líneas generales han 40 Investigaciones Arqueológicas contribuido muy poco a fijar sus características morfométricas y macroscópicas. Así ya a mediados de la década de los años cuarenta del presente siglo S. Jiménez Sánchez2, efectúa un primer intento de análisis de lo que por entonces definía como «cerámica neolítica» de las islas de Fuerteventura y Lanzarote, estudio en el que se ponen de manifiesto algunas de las carencias más importantes que afectaban en esos momentos a la investigación, mostrando al mismo tiempo el nivel de información diferencial que existía para cada una de esas islas, hasta el punto de que para Lanzarote sólo se citan dos recipientes completos, uno de ellos3 de dudosa filiación prenormanda. Los procedimientos descriptivos entonces al uso determinan, en el plano morfológico, la presencia de «grandes y pequeñas ánforas4 » con formas semiesféricas o de «bañera circular''» con base plana y paredes verticales. En los comienzos de la década de los años sesenta, A. Rosenfeld ft publica un interesante trabajo en el que se analizan elementos cerámicos procedentes de tres sitios arqueológicos de Lanzarote (Zonzamas, Testeina y Teguise); sin embargo, su indudable interés se ve reducido por la inexistencia de referencias cronológicas absolutas, lo que impide determinar el desarrollo local de esos elementos cerámicos. Parte de las limitaciones evidenciadas en los trabajos anteriores comienzan a solventarse con la publicación de los trabajos de excavación realizados en El Bebedero", yacimiento en el que se han atestiguado importantes transformaciones en el ámbito del contexto material del mundo aborigen a lo largo de un amplio espacio cronológico. Asimismo, ha permitido comenzar a determinar las características morfotécnicas de los recipientes cerámicos s, apuntándose las primeras hipótesis sobre su evolución temporal. No obstante, aún subsisten algunas lagunas en nuestro conocimiento, especialmente a nivel morfométrico debido al reducido número de vasos cerámicos completos o suceptibles de poder reconstruirse que el citado yacimiento ha proporcionado. Intentar solucionar esa cuestión ha sido uno de los motivos que ha impulsado este trabajo y con él la recopilación de gran parte de los vasos cerámicos de probable vinculación aborigen localizados en la isla. Cuando iniciamos la búsqueda de los elementos que serían objeto de este análisis debimos enfrentarnos con diversas dificultades, entre las que - JlMKNKZ SANCHE/., S., 1946. XXI. ídem, p. 70 y lám. ídem, p. Ibidcm. 77. '' ROSKNFELD, A., 1963. ATOCHE, 1989. ídem, pp. 44-48. 41 Investigaciones Arqueológicas '' Deseo expresar mi agradecimiento al alcalde de Arrecife de Lanzarote, D. José M.' Espino González, por las facilidades que nos concedió para el estudio de los fondos materiales depositados en el Museo Arqueológico de Arrecife. '" Tanto el Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife como el Museo Canario de Las Palmas carecen en sus fondos de vasos completos; de hecho, las piezas que se exponen en las vitrinas del Museo Canario dedicadas a la Prehistoria de Lanzarote corresponden a un momento cronológico y cultural posterior a la conquista normanda. que en un primer momento resultó especialmente importante la escasez y diseminación espacial de los recipientes conocidos. Esta cuestión pudo en parte solucionarse tras una detenida búsqueda que nos condujo al Museo Arqueológico del Castillo de San Gabriel en Lanzarotel), al Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife y al Museo Canario de Las Palmas lü. Otro de los problemas que se plantearon fue la escasez de referencias radiocarbónicas, cuestión que ha impedido un análisis contrastado profundo de la muestra cerámica en estudio. Pero sobre todo nos han surgido serias dudas sobre la exacta filiación cultural de algunos de los vasos analizados pertenecientes a los fondos materiales del Museo Arqueológico de Arrecife, los cuales presentan unas características morfotécnicas perfectamente identificables con el contexto material aborigen, aunque las circunstancias que acompañaron su hallazgo, unidas a otros aspectos, nos hacen dudar sobre la veracidad de su pertenencia a un momento anterior a la llegada a la isla de los conquistadores normandos y plantearnos su hipotética adscripción a un momento posterior marcado por la transición hacia formas culturales de origen europeo. En cualquier caso, mientras no dispongamos de más referencias crono-estratigráficas que permitan su exacta determinación y estudios que delimiten con precisión las consecuencias del contacto entre la cultura aborigen y la europea, parece lógico seguir considerando esos vasos como de factura aborigen. Esta es, en cualquier caso, una cuestión cuya respuesta habrá que posponer hasta el momento en que se disponga de un mayor número de yacimientos excavados y estudiados con rigor que permitan contrastar los datos que manejamos en la actualidad. En definitiva, este trabajo no persigue otra finalidad que la de recopilar una información hasta ahora dispersa y a través de ella intentar una aproximación al conocimiento de la variabilidad morfológica y funcional del ajuar cerámico de los primitivos habitantes de la isla de Lanzarote. 11 ATCX:HE, P., 19851987 y ATOCHK, P. (1). PROCEDIMIENTOS DE ANÁLISIS Los procedimientos descriptivos y analíticos que hemos seguido son similares a los que venimos utilizando en otros trabajos ", tendentes al desarrollo de un sistema objetivo de clasificación tipológica, con la que en 42 Investigaciones Arqueológicas un primer momento no pretendemos fijar estrictos significados cronológicos y culturales, sino que por el contrario deseamos que sirva para recopilar y ordenar de manera adecuada la información existente contribuyendo a su sistematización y a la determinación de su evolución espaciotemporal. Nuestro análisis se apoya en una base metodológica elaborada a partir de criterios objetivos que permiten definir y ordenar los diferentes atributos de las vasijas cerámicas en una clasificación coherente. Los datos con los que hemos trabajado proceden de un conjunto de algo más de cuarenta vasos que si bien no constituyen una muestra excesivamente elevada, sí conforman desde nuestra perspectiva un ejemplo lo suficientemente representativo; de dicha muestra se han delimitado los atributos morfométricos y macroscópicos con el fin de determinar: —La variabilidad morfológica. —La asociación selectiva de los atributos morfométricos y su relación con los atributos macroscópicos. —El valor referencial que la clasificación morfológica tiene a nivel cronológico y cultural. En el plano morfológico12 se han diferenciado dos grupos de atributos, los que se refieren a la forma general del vaso y aquéllos relativos a los elementos añadidos, tales como apéndices, asas o decoración. El contorno de los vasos se ha definido por aproximación a la forma o formas geométricas hacia las que tienden, distinguiendo así entre vasos con contornos simples y vasos con contornos compuestos13. También se ha prestado una atención especial a las características métricas referidas al grosor de la pared, altura, diámetro máximo y capacidad de los recipientes, atributos de indudable interés a la hora de fijar aspectos técnicos y de calidad de la fabricación de los vasos o en relación con su durabilidad y posibilidades de uso, cuestiones a las que la delimitación de la asociación selectiva de los atributos morfológicos y macroscópicos también contribuyen a definir. Por lo que respecta al posible valor referencial a nivel cronológico y cultural de nuestra clasificación morfológica, hay que destacar que la actual carencia de datos crono-estratigráficos constituye una importante limitación; de hecho, todas nuestras referencias en ese sentido se han reali- '- Como paso previo se procedió a dibujar todos los recipientes, elemento indispensable a la hora de establecer cualquier conclusión de carácter morfológico. Las figuras que integran este trabajo son obra de M,J Angeles Ramírez Rodríguez, a quien agradecemos su colaboración. " SHEPARD, A.O., 1976. " ATOCHK, P. etalt., 1989. 43 Investigaciones Arqueológicas la isla del que se poseen fechas cronométricas, lo que evidentemente no permite un conocimiento exhaustivo y un amplio análisis comparativo. RESULTADOS En la muestra analizada se han diferenciado seis tipos morfológicos, los cuales pasamos a relacionar a continuación: TIPO I: FORMA ESFÉRICA. Los vasos con forma general de tendencia esférica constituyen, del total de la muestra analizada, el tipo morfológico al que pertenece un número mayor de recipientes (71'12%). En este tipo se han incluido todos aquellos vasos cuyo contorno tiende, en mayor o menor medida, a la forma esférica, pudiéndose por ello establecer varios subtipos en base a la mayor o menor proximidad a la forma geométrica básica. Subtipo 1-1: Vasos con el cuerpo de tendencia esférica. Constituye la variante básica, por lo que carece de cuello, pie u otros elementos morfológicos (Figs. 1 a 11). Los vasos incluidos en esta variante suponen el 31% sobre el total de los recipientes analizados, y en general se caracterizan por presentar labios regulares con forma plana, que en ocasiones pueden estar engrosados al exterior; carecen de asas o apéndices. El grosor de las paredes oscila entre 0'6 y 1'7 cms., aunque predominan los grosores finos (71'43%) seguidos por los medios. El diámetro máximo se sitúa mayoritariamente entre las dimensiones 10 y 20 cms. (42'86%); son menos frecuentes los diámetros situados entre 20 y 30 cms. (28'57%), los inferiores a 10 cms. (21'43%) y los superiores a 30 cms. (7'14%). La capacidad aproximada oscila entre 0'09 y 10'25 litros, situándose la media en torno a los 2'35 litros. No obstante, la mayor parte de los vasos (50%) presentan una capacidad inferior a 0'5 litros, mientras que entre los valores 0'5 y 1 litros se encuentra el 14% y el resto (36%) supera los 2 litros. De estos últimos, el 14% tienen una capacidad que oscila entre 2 y 3 litros, otro 14% entre 6 y 7 litros y el 8% restante superan los 10 litros. 44 investigaciones Arqueológicas Fig. 1 Forma esférica. Subtipo I-l: Malpaís de la Corona. Fig. 2 Sección del vaso de la figura anterior. 45 Investigaciones Arqueológicas Fig.3 Forma esférica. Subtipo I-l: Malpaís de la Corona Sección del vaso de la figura anterior. • n. 52 Investigaciones Arqueológicas A nivel macroscópico, los vasos de tendencia esférica se caracterizan por unas superficies exteriores de coloración uniforme " en diversos tonos IS Los colores se han del marrón o rojo. La cocción es en una proporción similar continua y definido utilizando .... . . . . r . como referencia las discontinua; sin embargo, se ha empleado mayontariamente el ruego oxiMunsell Soil Color dante. Estas características parecen ser el resultado de cocinar los vasos en Charts. una hoguera al aire libre utilizando una técnica similar a la que aún emplea la única alfarera tradicional que sobrevive en Muñique (Teguise). Las pastas cerámicas son mayoritariamente de buena calidad; por tanto, son pastas bien amasadas y con componentes relativamente homogéneos. Los desgrasantes son siempre de origen mineral y de tipo heterogéneo (85'7%), con granulometrías diversas hasta el punto de que lo normal son los desgrasantes constituidos por la mezcla de granos de diferentes tamaños. Este último dato parece indicar que los alfareros aborígenes prestaron una escasa atención a la calidad y selección del desgrasante, lo que explica en última instancia el elevado peso y la relativa fragilidad de los recipientes. Las superficies exteriores están terminadas con un alisado, en ocasiones tosco (28'57%) y en otros casos bien alisado (14'29%). Las superficies interiores también han sido terminadas básicamente con un alisado que en algunos casos puede ser bien alisado (21 '43%). La totalidad de los vasos incluidos en esta variante presentan motivos decorativos, realizados siempre con incisiones y situados en la zona del borde. Son motivos sencillos, constituidos en general por líneas horizontales paralelas, a veces interrumpidas por series de trazos cortos paralelos entre sí y situados en sentido oblicuo o perpendicular a las líneas anteriores o sólo por series de líneas quebradas en zig-zag. Desde al punto de vista funcional, la forma de este tipo de vasos, caracterizada por una boca ligeramente cerrada y carente de cuello, unida a su capacidad relativamente alta, los convierten en recipientes muy apropiados para el almacenamiento de productos sólidos o líquidos, función con la que debieron estar relacionadas sobre todo aquellas vasijas de la muestra que superan los 6 litros de capacidad. Sin embargo, la posible utilización de estos vasos en la cocción de alimentos no debe descartarse, tarea hacia la que parece apuntar la presencia en algunos de ellos, todos con una capacidad inferior a los 2 litros, de huellas de fuego y restos de 53 Investigaciones Arqueológicas 1(1 De la necrópolis de Montaña de Mina (San Bartolomé) procede un vaso perteneciente a este subtipo 1-1 (Martín Socas, D. et alt., 1982, fig. 5, p. 297), caracterizado por la ausencia de motivos decorativos de manera similar a lo que ocurre con otro recipiente, en este caso localizado en la necrópolis de Guanapay y perteneciente al subtipo [-3. hollín en las superficies exteriores y en la base. No obstante, el hecho de que la mayoría de estos vasos tengan una capacidad inferior a O'5 litros, parece apuntar hacia una función relacionable con otro tipo de actividades domésticas; en nuestra opinión quizás sería más acertado hablar en este caso de recipientes multifuncionales, sobre todo si tenemos en cuenta la frecuencia con que este tipo de vasos aparecen en los contextos cerámicos localizados en yacimientos de Lanzarote, en su mayoría procedentes de lugares de habitación l6, lo que es un indicio de su extendido y continuado uso cotidiano. Subtipo 1-2: Vasos con el cuerpo de tendencia semiesférica (Figs. 12 y 13). De la muestra analizada a este subtipo corresponde el 13'35% de los vasos, lo que les sitúa en tercer lugar en orden a su importancia cuantitativa. Son vasos con labios regulares, generalmente planos y en menor medida redondeados. A semejanza de lo que ocurría con la variante anterior, en ésta tampoco se ha encontrado ningún tipo de asa o apéndice. El grosor de las paredes oscila entre 0'45 y l'l cms., predominando de manera casi absoluta (84%) los grosores finos seguidos a gran distancia por los medios. El diámetro máximo coincide siempre con el diámetro de la boca, situándose por lo general (67%) por debajo de los 10 cms., aunque en algunos recipientes oscila entre 10 y 20 cms. La capacidad aproximada se sitúa entre 0'05 y 1'226 litros, encontrándose la media en torno a los 0'324 litros. Sin embargo, la norma general es que los vasos tengan una capacidad inferior a los 0'5 litros, siendo especialmente frecuentes (67%) los que no superan los O'15 litros. Por lo que se refiere a las características macroscópicas, los vasos semiesféricos presentan en general unas superficies exteriores de coloración uniforme, en especial marrón o rojo. La cocción es mayoritariamente discontinua y realizada con fuego oxidante. Las pastas son de buena calidad, aunque también están presentes las pastas regulares y malas. Los desgrasantes son siempre de origen mineral y de tipo heterogéneo, con diversas granulometrías, siendo característica la mezcla de granos de diferentes tamaños. Las superficies exteriores están terminadas con un alisado, tratamiento que en el 50% de los casos es tosco. Las superficies interiores también han sido alisadas, siendo en este caso más frecuentes (67%) los alisados toscos. 54 Investigaciones Arqueológicas Fig. 12 Forma esférica. Subtipo 1-2: Malpaís de la Corona (1), Laderas del Guanapay (2), Cueva de los Majos O ¡agua) (3) y Zonza mas (4). 55 Investigaciones Arqueológicas Fig. 13 Forma esférica. Subtipo 1-2: Lomo de San Andrés (1), Laderas del (iiuuiupay (2), Cueva de los Majos (I lagua) (3) y Zonzainas (4). 3 cm. 56 Investigaciones Arqueológicas La mayor parte de los vasos semiesféricos están decorados, en todos los casos con incisiones, técnica decorativa con la que se han elaborado motivos sencillos situados en el borde y constituidos por líneas paralelas. En definitiva, y a diferencia del subtipo anterior, los recipientes con forma de tendencia semiesférica presentan como característica más destacada su reducida capacidad, lo que unido a sus atributos morfológicos parece indicar la posibilidad de que estuvieran destinados a una función distinta al almacenamiento de productos o a la cocción de alimentos; de hecho, en este tipo de vasos no se han atestiguado rastros de fuego u hollín. Sin embargo, su clara vinculación a asentamientos de habitación y la extremada fragmentación con que suelen aparecer indican un uso cotidiano, vinculado a actividades de carácter doméstico. Probablemente la hipótesis sobre un uso multifuncional que apuntamos para una parte de los vasos del subtipo 1-1 también pueda hacerse extensiva a este subtipo. Subtipo 1-3: Vasos con el cuerpo de tendencia al casquete esférico (Figs. 14 y 15). De la muestra analizada a este subtipo pertenece el 26'66% de los vasos, lo que les convierte en el segundo grupo más numeroso. En esta variante morfológica se da el hecho excepcional de que incorpora algunos vasos de dimensiones extremadamente reducidas a los que hemos diferenciado bajo el término genérico de «microrecipientes» (Fig. 20). En general son vasos con labios regulares, planos o redondeados y ocasionalmente apuntados o planos y engrosados al exterior. Pueden presentar pequeños apéndices con forma de lengüeta horizontal y muesca central|7. El grosor de las paredes oscila entre 0'4 y 1'4 cms., predomi- >7 ATOCHE. P. et nando de manera casi absoluta (83'5%) los grosores finos frente a los groalt1989sores medios. El diámetro máximo coincide, como en el subtipo anterior, con el diámetro de la boca. Estos se sitúan mayoritariamente (58'5%) entre las dimensiones 10 y 20 cms., siendo menos frecuentes los inferiores a 10 cms. (33'5%) y los superiores a 20 cms. (8%). La capacidad aproximada oscila entre O'Ol y 3'435 litros, situándose la media en torno a los 0'448 litros. Esa amplia diferencia entre la máxima y mínima capacidad viene determinada por la presencia en este grupo de varios microrecipientes, los cuales suponen el 25% sobre el total. Si exceptuamos estos últimos, la capacidad de los restantes vasos se reparte de la siguiente 57 Investigaciones Arqueológicas Fig.¡4 Forma esférica. Subtipo 1-3: Necrópolis de (íuanapay (1) y El Bebedero (2 y 3) 58 Investigaciones Arqueológicas F,g. 15 Forma esférica. Subtipo 1-3: Cueva de los Majos ( Fiagua) (1), Lomo de San Andrés (2 y 4) y Zonzainas (3). 59 Investigaciones Arqueológicas manera: igual o inferior a 0'65 litros (50%), ligeramente superior a 1 litro (16%) y superior a 3 litros (9%), situándose ahora la capacidad media en torno a los 0'909 litros. Las superficies exteriores presentan coloraciones uniformes, destacando el marrón, rojo, gris y negro. También hay superficies de coloración irregular, pero con un índice porcentual bajo; son sobre todo superficies en las que se combinan las coloraciones marrón rojizo/gris oscuro o gris/marrón rojizo claro. Predomina la cocción discontinua, habiéndose utilizado en similares proporciones el fuego oxidante y el reductor. Las pastas son de calidad buena y excepcionalmente regular. El desgrasante es siempre de origen mineral, hallándose en igual proporción los de tipo homogéneo y heterogéneo. Son desgrasantes con distintas granulometrías, hasta el punto de que por lo general se trata de desgrasantes en los que se mezclan granos de diferentes dimensiones. Las superficies exteriores están terminadas con un alisado, tratamiento que ocasionalmente (25%) puede ser tosco. Las superficies interiores también han dido tratadas con un alisado, en ocasiones tosco o bien alisado. La mayoría (75%) de los vasos incluidos en esta variante están decorados ; la técnica decorativa más utilizada (89%) es la incisión, seguida a gran distancia por la acanaladura. Con esas técnicas se han elaborado motivos sencillos, configurados por líneas paralelas horizontales u oblicuas, localizados en el borde (78%), en el borde y en el cuerpo (11%) o en el labio y el cuerpo (11%) de los vasos. En el plano funcional habría que señalar que algunos aspectos tales como la morfología de los vasos, caracterizada por una amplia boca en la que se sitúa el diámetro máximo, la escasa capacidad y las reducidas dimensiones, unidos a la ausencia de vestigios como los restos de hollín o las marcas de fuego en las superficies, parecen indicar que estamos de nuevo ante un grupo de recipientes que no estaban destinados a la cocción de alimentos o al almacenamiento de productos. No obstante, otras características señalan que debieron tener un uso cotidiano, quizás como recipientes en los que servir/consumir alimentos preparados a su vez en otros vasos de mayores dimensiones, superior capacidad y morfología más cerrada. En cualquier caso, resulta evidente que una parte de estos vasos, los microrecipientes, debieron tener una función distinta, quizás relacio- 60 Investigaciones Arqueológicas nada con actividades lúdicas de carácter infantil o con actividades de carácter cultural, aunque como para el resto de la muestra debemos mantener un cierto excepticismo ante cualquier hipótesis relativa al plano funcional, al menos hasta que futuros trabajos de campo desarrollados con una visión metodológica más acorde con los interrogantes que ahora se plantean den solución a estas cuestiones. Por otro lado, sabemos que la gran mayoría de estos vasos han aparecido en asentamientos de habitación, si exceptuamos un ejemplar (Fig. 14, n." 1 ) que se localizó formando parte del ajuar funerario de un enterramiento individual ubicado en la denominada «necrópolis de Guanapay I8», datos de enorme interés de i« ARCO AGUIIAR, cara a la definitiva determinación de su funcionalidad. M.C., 1976, p. 78. TIPO II: FORMA OVOIDAL En la muestra analizada los vasos con forma general de tendencia ovoide se encuentran tan escasamente representados (2'22%), que sólo contamos con un ejemplar (Figs. 16 y 17), lo que impide desarrollar un cuadro completo con las posibles variantes morfológicas y sus características macroscópicas; de hecho, sólo hemos podido definir una variante. Subtipo II-1: Vasos con el cuerpo de tendencia ovoide con el diámetro mayor en la zona de la boca. Este variante carece de apéndices, asas o cualquier otro elemento morfológico. El único ejemplar disponible hace extremadamente aventurado cualquier intento de generalización a nivel morfométrico, macroscópico o funcional; por ello, los atributos que se relacionan a continuación deben considerarse sólo como referencia, al menos hasta que dispongamos de un número mayor de recipientes con esta morfología. El vaso que ha permitido definir esta variante se caracteriza por presentar un labio regular, con forma redondeada. El grosor medio de la pared se sitúa en 1'6 cms., oscilando entre l'l cms. en el labio y 2'1 cms. en la base. La capacidad es alta, alcanzando aproximadamente los 16'5 litros, lo que le convierte en el recipiente de capacidad más elevada entre los que hemos analizado. La superficie exterior es de color uniforme, marrón rojizo claro. La 61 Investigaciones Arqueológicas Fig. 16 Forma ovoide. Subtipo II-l: Maleza de Tejía. Fig. 17 Sección del vaso de la figura anterior. 68 BSB Arqueológicas Investigaciones contextos materiales del Lanzarote prenormando. Sin embargo, sí existe una variante derivada de esa forma básica. Subtipo V-l: Vasos con el cuerpo de tendencia troncocónica invertida y base plana (Fig. 22, n.os 1, 2 y 3). A esta variante se asocian apéndices del tipo pequeña lengüeta horizontal o vertical con rehundimiento central 22. Los vasos pertenecientes a este subtipo se caracterizan por sus amplias dimensiones, escasa altura de las paredes, que suponen apenas 1/3 ó 1/4 del diámetro máximo, y base plana. Los labios son por lo general regulares, con forma plana y en ocasiones redondeada. El grosor de las paredes oscila entre 0'7 y 1'9 cms., aunque dominan los grosores medios, en especial los comprendidos entre 1 y 1'5 cms. La capacidad aproximada oscila entre 2'4 y 3'7 litros, situándose la media en torno a los 3'2 litros. 22 Datos obtenidos del contexto material procedente de la segunda campaña de excavaciones realizada en El Bebedero (Teguise). Fig. 22 Forma troncocónica. Subtipo V-l: El Bebedero 69 21 VIERA Y CLAVIJO, J. de, 1982, p. 137. 24 MARTfN SOCAS, D.etalt., 1982, fig. 6a, p. 299. A nivel macroscópico estos vasos presentan unas superficies exteriores en general de color marrón y en menor medida rojo, negro, gris, amarillo,... Predomina la cocción continua y el fuego oxidante. Las pastas son de buena calidad, aunque también existen las regulares y malas. Los desgrasantes son de origen mineral, predominando los homogéneos, con diversas granulometrías, dándose normalmente la mezcla de granos de diferentes tamaños. Las superficies exteriores están terminadas con un alisado, en muchos casos tosco, siendo también frecuentes las terminaciones bien alisadas. Los vasos incluidos en esta variante se caracterizan, como en el tipo anterior, por la total ausencia de decoración. Desde la perspectiva funcional, a esta variante se puede aplicar plenamente lo ya expuesto en relación con el tipo IV. En ese sentido, quizás puedan resultar clarificadoras y como soporte de nuestras hipótesis las noticias que J. de Viera y Clavijo23 recoge sobre las costumbres que tenían los primitivos habitantes de Lanzarote a la hora de consumir la carne, quienes emplearon unas técnicas de cocción para las que estos dos tipos de recipientes (IV y V) resultarían altamente apropiados. TIPO VI: FORMAS COMPUESTAS En el conjunto de vasijas analizadas el 8'9% poseen una forma que se caracteriza por la asociación de dos o más formas geométricas simples, mostrando todas ellas como aspecto común un cuerpo inferior cuya morfología deriva de la forma esférica y un cuerpo superior con forma de tendencia cilindrica o troncocónica. En este grupo se han diferenciado tres variantes morfológicas. Subtipo VI-1: Vasos constituidos por un cuerpo inferior de tendencia al casquete esférico y un cuerpo superior corto de tendencia cilindrica (Fig. 23, n." 1). No presentan apéndices o asas. Los labios son regulares con forma redondeada24. Subtipo VI-2: Vasos constituidos por un cuerpo inferior de tendencia semiesférica y un cuerpo superior corto de tendencia troncocónica (Fig. 23, n.° 2). No presentan apéndices o asas. Los labios son regulares, 70 Investigaciones Arqueológicas 3 cm. Fig. 23 Formas compuestas. Subtipo VI-1: Zonzainas (1). Subtipo VI-2: El Bebedero (2). Subtipo VI-3: Laderas del Guanapay (3). 71 Investigaciones Arqueológicas (Fig. 23, n.° 2). No presentan apéndices o asas. Los labios son regulares, con forma plana y ocasionalmente engrosados al exterior. Subtipo VI-3: Vasos constituidos por un cuerpo inferior de tendencia al casquete esférico y un cuerpo superior corto de tendencia troncocónica (Fig. 23, n.° 3 y Fig. 24, n.° 1 ). No presentan apéndices o asas. Los labios son regulares, con forma plana o redondeada. A nivel cuantitativo la variante VI-3 es más frecuente que las otras dos. En general, los vasos incluidos en este tipo VI se caracterizan por tener un grosor de las paredes que oscila entre 0'7 y 1 cms., predominando por tanto de manera absoluta los grosores finos. El diámetro máximo oscila entre 11'2 y 16 cms., tratándose por tanto de recipientes con unas dimensiones muy semejantes entre sí. La capacidad aproximada oscila entre O'377 y l'Ol litros, situándose la capacidad media en torno a 0'638 litros. Las superficies exteriores son de color marrón rojizo o amarillo rojizo. La cocción es, en una proporción similar, continua y discontinua, aunque se ha realizado en todos los casos con fuego oxidante. La pasta es de buena calidad, con desgrasantes de tipo homogéneo caracterizados por una granulometría irregular, siendo habitual la mezcla de granos de distintos tamaños. Las superficies exteriores están terminadas con un alisado, que en ocasiones está bien alisado; las superficies interiores también han sido alisadas, muchas de ellas toscamente. Los vasos pertenecientes a este grupo presentan, en la mayor parte de los casos, motivos decorativos realizados con incisiones o impresiones de uña, obteniéndose motivos sencillos que siempre se sitúan sobre el borde. Los motivos están constituidos por series de dos o tres líneas incisas horizontales y paralelas, o dos series horizontales y paralelas de pequeños trazos impresos, oblicuos al borde y paralelos entre sí. A nivel funcional, aspectos tales como las reducidas dimensiones de los vasos, sus características morfológicas, etc., parecen apuntar a un uso doméstico, quizás destinados a contener pequeñas cantidades de elementos líquidos o sólidos. A esta hipótesis también apunta el hecho de que por lo general, excepto en un caso procedente de la necrópolis de Montaña de Mina, estos vasos se han localizado siempre en sitios de habitación. 72 3 cm. Fig.24 Formas compuestas. Subtipo VI-3: Malpaís de la Corona (1). Forma sin determinar: Cueva de los Majos (Tiagua) (2). 73 FORMAS SIN DETERMINAR En este grupo se incluyen una serie de vasos cuya característica común es el desconocimiento que en la actualidad tenemos de su forma, ha imposibilitado su adscripción a los tipos definidos con anterioridad. A pesar de esa deficiencia, los hemos recogido en este trabajo por presentar algún elemento morfológico novedoso del que no teníamos constancia en los tipos anteriores. CONCLUSIONES Los resultados del presente análisis quizás no resulten lo suficientemente representativos del contexto cerámico del que se han obtenido al encontrarse mediatizados por la relativa pequenez de la muestra estudiada; sin embargo, también es cierto que los datos que se aportan son el resultado de la recopilación exhaustiva de toda la información disponible en la actualidad a tenor de los trabajos arqueológicos desarrollados en la isla de Lanzarote. Los tipos morfológicos que hemos establecido están abiertos a futuras aportaciones que con toda seguridad introducirán modificaciones más o menos importantes. En cualquier caso, y de forma general, los tipos definidos se caracterizan por la ausencia generalizada de asas u otros apéndices; de hecho, sólo se han atestiguado esos elementos asociados a alguna variante morfológica, como es el caso de los subtipos 1-3, IV-1 y V-l. Se trata siempre de pequeñas lengüetas horizontales o verticales con rehundimiento central. Esta circunstancia no debe sin embargo llevarnos a falsas generalizaciones, por cuanto si bien en la muestra estudiada existe una carencia mayoritaria de apéndices, no ocurre lo mismo en los contextos materiales procedentes de otros yacimientos de Lanzarote, donde se han atestiguado diversos tipos de apéndices aunque con la limitación de hallarse adosados a fragmentos cerámicos y no a recipientes completos, lo que impide determinar a qué tipo morfológico corresponden. En un sentido similar, entre los vasos analizados tampoco se han distinguido cuellos, elemento morfológico del que sin embargo tenemos constancia de su 74 Investigaciones Arqueológicas presencia en la fase 2 de El Bebedero25 y en los contextos cerámicos procedentes de Zonzamas 26; son por lo general cuellos cortos con forma de tendencia cilindrica o troncocónica invertida. Desde el punto de vista morfológico, los vasos cerámicos que componen la muestra analizada se caracterizan por su escasa variabilidad; de hecho, aunque se han diferenciado seis tipos morfológicos (Fig. 25), éstos podrían agruparse a su vez en un número menor si se hace mayor hincapié en determinados criterios de clasificación. Así, si reducimos los atributos morfológicos al máximo y utilizamos como componentes principales la relación diámetro/altura, los seis tipos anteriores se pueden reducir a sólo tres (Fig. 26) que estarían constituidos, el primero, por aquellos recipientes altos en los que el radio del diámetro máximo es inferior a la altura (Fig. 26, A). Si al atributo anterior asociamos la capacidad de los vasos, obtendremos un grupo de recipientes en los que la capacidad supera ampliamente la media obtenida para los diferentes tipos (Fig. 27). A este primer grupo pertenecerían, según los criterios expuestos, algunos de los vasos incluidos en los tipos I -esférico— (Figs. 1, 3 y 5), II —ovoide— (Fig. 16) y III —elipsoidal— (Fig. 18), los cuales a su vez presentan otra característica común que los relaciona, referida a su destino funcional, ya que estos vasos debieron estar orientados hacia actividades de almacenamiento. Un segundo grupo de vasos estaría integrado por aquellos recipientes que poseen amplios diámetros, escasa altura y base plana (Fig. 26, B), grupo que englobaría los tipos IV —cilindrico— (Fig. 20) y V —troncocónico- (Fig. 22), que desde la perspectiva funcional debieron estar relacionados con la cocción de alimentos. Por último, existiría un tercer grupo de recipientes (Fig. 26, C), con un alto índice de frecuencia en la muestra analizada, que englobaría a todos los vasos con pequeñas dimensiones y reducida capacidad, situada por debajo de la capacidad media calculada para los diferentes tipos. En este tercer grupo se incluyen los microrecipientes (Fig. 26, D) y en general engloba vasos pertenecientes a los subtipos 1-2 -semiesférico— (Figs. 12 y 13) y 1-3 —casquete esférico— (Figs. 14 y 15), y al tipo VI —compuesto- (figs. 23 y 24). La función para la que debieron estar destinados resulta difícil de concretar, ya que probablamente todos ellos pudieron utilizarse para funciones dispares, de ahí que los hayamos considerado 2Í ATOCHK, P. et. alt., 1989, p. 216, fig. 7;p. 223, fig. 14 ó p. 230, fig. 21. -'' DUG GODOY, I., 1990, fig. 5B. 75 Fig.25 Variantes morfológicas. TIPO I ESFÉRICO TIPO II OVOIDE TIPO III ELIPSOIDAL TIPO IV CILINDRICO TIPO V TRONCOCONICO TIPO VI COMPUESTO 76 38 37 • 36 • 35 • 34 • 33 32 - 31 • 30 • 29 28 • 27 • 26 - 25 - ••férico ••miMférico ca»qu»t* ••férico ovoida elipsoidal cilindrico troncocónico compuesto . >r «•*' . 12 37 35 »u _ 13 31 2 • ». ?, 9 10 11 12 13 U 15 16 17 32 33 34 35 36 c DIÁMETRO Fig.26 Diagrama de dispersión en el que se utilizan como componentes principales el diámetro máxima y la altura de los vasos. 77 Investigaciones F'g-27 Capacidad de las diferentes variantes morfológicas. como vasos con un carácter multifuncional, sin descartar por ello el que en algunos casos pudiera haberse dado algún tipo de especialización, como pudo ser con los microrecipientes. Entre este grupo y el primero se sitúa uno intermedio (Fig. 26, E), integrado por vasos con unas características a caballo entre las del primero y segundo grupos, y en el que se incluyen básicamente algunos ejemplares pertenecientes al tipo I (Figs. 7 y 8), caracterizados por poseer una capacidad ligeramente superior a la media que presentan los vasos correspondientes al tipo I. Resulta evidente que, en el estado actual de la investigación, es aún muy poco lo que podemos apuntar con total seguridad sobre el uso para el que se destinaban las diferentes piezas que componían el ajuar cerámico de los primitivos habitantes de Lanzarote. Este desconocimiento es en parte resultado de la orientación que se ha venido dando a la investigación arqueológica, la cual ha aportado datos poco explícitos en esa direcELIPSOIDAL CILINDRICO TRONCOCONICO ts 41 Jí ]• N« DE ORDEN