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Excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Buenavista (Tiagua, Lanzarote): primera campaña, 2006

Atoche Peña, Pablo,Ramírez Rodríguez, María Ángeles,Torres Plaza, José Domingo,Pérez González, Sergio

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LE TENERIFE INSTITUTO --NARIODE arqueología Segunda época / Año Diciembre 2009 ioantropología Sumario Excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Buenavista (Tiagua, Lanzarote): primera campaña, 2006: Pablo Atoche Peña et al. / La isla -Planasia de Stat/us Sebosus: elementos para la discusión: Fernando López Pardo /Algo más que canaíillos y geométricos. El valor simbólico de las estaciones rupestres guanches: M" del Carmen del Arco Aguilar et al. / Prospección arqueológica del litoral del Suroeste de Tenerife: Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide: Gabriel Escribano Cobo et al. I Nueva aportación a los estudios paleoparasitológicos entre los guanches: identificación de Trichurís trichiura (Linnaeus, 1771) en la momia de San Andrés: Herminia Gijón Botella et al. REVISTA CANARIAS ARQUEOLÓGICA Arqueología/Bioantropología Diciembre 2009 Vo!. 17 Edita: Museo Arqueológico de Tenerife Organismo Autónomo de Museos y Centros. Cabildo de Tenerife Dirección de la Colección: Rafael González Antón (Arqueología) Conrado Rodríguez Martín (Bioantropología) Secretaría: Mercedes del Arco Aguilar Ma Candelaria Rosario Adrián Diseño de la cubierta: José M. Padrino Barrera Domingo González Martín Maquetación: José M. Padrino Barrera Impresión: Publidisa ISSN: 1888-4059 Depósito Legal: SE-0190-2008 © Organismo Autónomo de Museos y Centros ÍNDICE PABLO ATOCHE PEÑA, M'1 ÁNGELES RAMÍREZ RODRÍGUEZ, JOSÉ DOMINGO TORRES PLAZA Y SERGIO PÉREZ GONZÁLEZ Excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Buenavista (Tiagua, Lanzarote): primera campaña, 2006 9 FERNANDO LÓPEZ PARDO La isla Planasia de Statius Sebosus: elementos para la discusión 53 M2 DEL CARMEN DEL ARCO AGUILAR, RAFAEL GONZÁLEZ ANTÓN, CANDELARIA ROSARIO ADRIÁN, Ma MERCEDES DEL ARCO AGUILAR, LAURA GONZÁLEZ GINOVÉS, CARMEN BENITO MATEO, RODRIGO DE BALBÍN BEHRMANNY PRIMITIVA BUENO RAMÍREZ Algo más que canalillos y geométricos. El valor simbólico de las estaciones rupestres guanches 79 GABRIEL ESCRIBANO COBO, VICENTE VALENCIA AFONSO, BEGOÑA BERÁNGER MATEO, JOSÉ FARRUJIA DE LA ROSA, MIGUEL Á. MARTÍN DÍAZ, ALFREDO MEDEROS MARTÍN, SERGIO PÉREZ GONZÁLEZ, Prospección arqueológica del litoral del Suroeste de Tenerife: Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide 133 HERMINIA GIJÓN BOTELLA, Ma DEL CARMEN DEL ARCO AGUILAR, MERCEDES MARTÍN OVAL, CONRADO RODRÍGUEZ MARTÍN, RAFAEL GONZÁLEZ ANTÓN, MERCEDES DEL ARCO AGUILAR, CARMEN BENITO MATEO y CANDELARIA ROSARIO ADRIÁN Nueva aportación a los estudios paleoparasitológicos entre los guanches: identificación de Thchuris trichiura (Linnaeus, 1771) en la momia de San Andrés 155 CANARIAS ARQUEOLÓGICA j VOL I 7 I PP 9-51 I DICIEMBRE DE 2009 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TIAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA, 2006' PABLO ATOCHE PEÑA (), M1. ÁNGELES RAMÍREZ RODRÍGUEZ, JOSÉ DOMINGO TORRES PLAZA Y SERGIO PÉREZ GONZÁLEZ f*J Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Facultad de Geografía e Historia. Plaza de la Constitución s./n. 35003. Los Palmas de Gran Canaria. Emoil: [email protected] Abstract. The several archaeological works that have been performed in Lanzarote during the last years, ¡n a wide research project for analysing ¡sland's colonization and environmenta impact, have ¡ncreased importantly the data on burial places excavated with scientific methodology.This ¡s the case of Buenavista site, in which our field work discovered an important and ancient settlement, with significant stratigraphy permitting a notable information on the chronology and cultural context during the first millennium BC, the first moments of the human occupation of the island. Keywords. Canary Islands; Protohistory; Archaeology; islands colonization; environmental degradation. 'Este trabajo se inscribe dentro de los estudios que realizamos en el marco del proyecto "Efectos de la colonización insular. Transformaciones culturales y medioambientales en la Protohistoria de Lanzarote", financiado por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes. Dirección General de Universidades e Investigación. Gobierno de Canarias. Referencia: PI042004/1 30.1.R: Pablo Atoche. PALBLO ATOCHE PENA ETAL. Resumen. Las diversas intervenciones arqueológicas que hemos efectuado los últimos años en Lanzarote, dentro de un amplio proyecto de investigación que analiza la colonización insular y su incidencia en el contexto medioambiental, nos han permitido incrementar notablemente los datos procedentes de yacimientos excavados con rigor metodológico. Ese es el caso del sitio arqueológico de Buenavista, donde nuestros trabajos de campo han puesto al descubierto la presencia de un notable y muy antiguo asentamiento, con una significativa secuencia estratigráfica de la que procede una abundante información trascendente de cara a fijar la cronología y determinar el contexto cultural que acompañó durante el primer milenio a.n.e. los primeros momentos de la ocupación humana de la isla. Palabras clave. Islas Canarias; Protohistoria; Arqueología; colonización de islas; degradación medioambiental. I. INTRODUCCIÓN Dentro de las tareas plurianuales que se programaron en el ámbito de nuestro proyecto de investigación y como continuación de los trabajos de campo que iniciamos con la excavación de la Caldereta deTinache (Atoche eí al, 2007), durante el año 2006 llevamos a cabo la primera campaña de excavaciones arqueológicas sistemáticas en el yacimiento de Buenavista (Tiagua, Lanzarote), la cua perseguía como principal objetivo contrastar y ampliar los datos geoarqueológicos y la información que sobre los fenómenos culturales inicialmente habíamos adquirido en El Bebedero y con posterioridad evidenciábamos enTinache. Los trabajos de campo que incorporó la campaña de excavaciones se prolongaron entre los meses de junio y septiembre de 2006, contando para ello con la preceptiva autorización de la Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. Las labores arqueológicas de campo y laboratorio estuvieron bajo la responsabilidad de Pablo Atoche Peña y Ma. 10 Angeles Ramírez Rodríguez, quienes contaron con la colaboración de los alumnos del Programa de Doctorado de la ULPGC "La insularidad: sociedades y culturas" José Domingo Torres Plaza, Sergio Pérez González y Ma Dolores Rodríguez Armas. Ha sido inestimable la cooperación prestada por el Ayuntamiento de la Villa deTeguise, la cual resultó imprescindible a la hora del cerramiento del sitio arqueológico, su conservación y vigilancia, Las muestras sedimentológicas, polínicas y radiocarbónicas obtenidas durante la intervención arqueológica fueron tratadas y analizadas en varias instituciones científicas. En la Facultad de Geografía e Historia de la ULPGC se procedió al tratamiento de los elementos arqueológicos y paleobotánicos, al menos en un primer escalón referido a la determinación de sus atributos formales y tecnológicos y a su clasificación taxonómica, En un segundo nivel se contó con los equipamientos y la ayuda de dos instituciones que participan en nuestro proyecto de investigación efectuando el análisis de determinados elementos, como es el caso de los restos faunísticos, palinológicos y de suelos, los cuales han estado a cargo respectivamente del Instituto Canario de Bioantropología (Tenerife), del Departament de Biología Animal, Biología Vegetal i Ecología de la Universitat Autónoma de Barcelona y del Departamento de Edafología y Geología de la ULL Finalmente, los restos orgánicos destinados a la obtención de dataciones absolutas fueron analizados por Beta Analytic Inc. (Florida, USA). 2. SITUACIÓN Y DESCRIPCIÓN DEL YACIMIENTO La población lanzaroteña que habita actualmente en el entorno donde se localiza el yacimiento denomina al lugar Buenov/sta, topónimo con el que también aparece en la cartografía militar y que pudiera tener su origen en la magnífica panorámica que posee e! sitio sobre los Riscos de Famara y el Archipiélago Chinijo, elementos geográficos que delimitan uno de los mejores puertos naturales del archipiélago, El Río. El puerto de La Graciosa era bien conocido desde al menos e siglo XIV, momento a partir del cual adquiere una notable importancia para la navegación atlántica; citado en la Crónica de Enrique III, probablemente sirvió de punto de entrada a PALBLO ATOCHE PEÑA E.J AL Lanzarote al vizcaíno Martín Ruiz de Avendaño y los suyos (Álvarez, 957: 63); en él desembarcó en 1402 la hueste normanda que conquistó la isla y hasta allí llegaron posteriormente piratas y corsarios dispuestos a interceptar el comercio con las Indias. Cercano a las fuentes de Famara fue, por su buen fondo y el abrigo que prestaba a las naves, un refugio tradicional para e tránsito marítimo por esas aguas, a que Várela y Ulloa, autor de la descripción canana del Derrotero de las Costas de España, consideró como "... el más capaz y seguro para embarcaciones grandes que hay en las Cananas" (Fernández, 1990: 466). Por otra parte, el manantial de Famara fue descrito por G. Glas como de agua dulce, purgante y buena contra el prurito, considerándolo como "... the only spríng on the island" (Glas, 982: 33-34). Ese manantial fue el que El Compendio brebe y famosso... ( 99 1: 16) denominó "fuente o poseía de Famara", al que se añaden otros pequeños nacientes en la zona situada frente a La Graciosa.], de Viera y Clavijo también recogió en su Diccionario de Historia Natural la existencia de dos fuentes en el norte de Lanzarote: la ya citada de Famara y la de Aguza "... en donde dicen el Río, tan cercana al mar que la anegan las mareas al tiempo de su flujo..." (Viera, 1982: 182); esta última es denominada también de Agusa en la descripción de Canarias contenida en el Derrotero de las Costas de España de 1788. La presencia de nacientes donde efectuar la aguada unido a las favorables condiciones para el fondeo de grandes naves, constituyen a su vez razones que explican el continuado hallazgo en los fondos de El Río de pecios submarinos de los que se han recuperado varios recipientes anfóricos que, durante la década de los años 60' y 70' del pasado siglo XX, suscitaron el interés científico hacia la presencia de marinos púnicos y romanos en Canarias. De hecho, esos hallazgos fueron adscritos inicialmente a la cultura romana del Bajo Imperio (Serra, 1966 y 970), una opinión que se reforzó cuando fueron asimilados a la forma Beltrán 74 (Beltrán, 1970: 575-576, fig. 237, n° 2)2 y cuando años más tarde J.M. Blázquez (1977:48-49) sumó a esos 2 Este investigador modificó con posterioridad sus opiniones iniciales asegurando su atribución a! siglo XV! (vid. Atoche et ai, 1995: 9). 12 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN El YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TIAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA, 20í)6 13°30' 7 ISLAS CANARIAS Lanzaiote í » La Palr.ia < ) Tenerife Fxieneventuia V _,^^ La Gomera V ; O \J s-\e úel Oeste^ Montaña Ciará ( fig. /.- idealización del sitio arqueológico de Buenavisto (Tiagua, Lanzante). Autor: Pablo Atoche Peña. 13 primeros descubrimientos un nuevo conjunto de piezas, de similares características, a las que clasificó como ánforas romanas de los tipos Dresse/ 30 y 33 y Pe/idiet 47. Sin embargo, la analítica petrológica efectuada a las pastas cerámicas de esas piezas señala que en algunos casos se trata de anforetas bajomedievales o incluso más tardías (Atoche et ai, 1995: 75-76), si bien al menos uno de los recipientes cerámicos registrados corresponde al tercio superior de un ánfora romana del tipo Dresse/ 7-11. Sea como fuere, se trata de registros que evidencian la prolongada presencia en E! Río de navegantes oceánicos cuando menos desde antes de! inicio de la Era cristiana. Pues bien, el sitio de Buenavista se localiza frente a El Río, en la región central de la isla, a unos 8 kms. en línea recta de la costa de Famara, en la población deTiagua, localidad perteneciente al término municipal deTeguise ). El sitio se presenta como un espacio alargado y casi cerrado que discurre en sentido Este a Oeste, ubicado entre las cotas de los 230 m.s.n.m. en su extremo occidental, zona baja y cóncava donde ocasionalmente suele formarse un depósito de agua estacional, y los 239 m.s.n.m. en el extremo oriental, zona algo más elevada en la que fue levantado e asentamiento. A su vez, ese espacio se halla delimitado por varias peñas de escasa altura, que alcanzan los 250 m.s.n.m, de altitud en la vertiente Norte, y los 270 m.s.n.m. en la Sur, abriéndose hacia el Este a través de una suave pendiente que conecta la hoya con las llanuras de El Jable a 226 m.s.n.m. Por tanto, el asentamiento ocupa un espacio situado en el límite de contacto entre los fértiles suelos marrones y las arenas de El Jable (Fig. 2). En definitiva, el yacimiento de Buenavista se ubica en una zona de aspecto y morfología semejantes a los que posee la cercana cuenca en la que se localiza e yacimiento de El Bebedero, repitiéndose por tanto en ambos lugares un mismo patrón de localización: fisonomía cerrada de cuenca u hoya protegida de los vientos dominantes, con presencia de potentes suelos aluviales ricos en materia orgánica que convierten a este tipo de parajes en espacios especialmente fértiles tanto desde el punto de vista agrícola como ganadero. Como yacimiento arqueológico Buenavista fue puesto al descubierto debido a una extracción de rafe que afectó al edificio volcánico que soporta 14 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS FN F.LYACÍMIFNTO DE BUFNAVISTA (TIAGÜA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA, 2C06 Lóm. //.- Buenovisto. Estructuro exhumada. Lám. III.- Buenavista. Habitáculo n° I: nivel de abandono del estrato II. 21 PALBLO ATOCHE PEÑA ETAL táculo n° I, además de un elemento lítico con superficies pulimentadas de características similares a los registrados en el otro habitáculo; en este caso destaca la presencia de un fragmento de objeto metálico, elaborado en cobre. Finalmente, y por lo que a la estructura arquitectónica se refiere, hay que señalar que junto a los habitáculos, tanto por el extremo Oeste como por el Sur se desarrollan a su vez sendas estancias cuadrangulares que, dadas las limitaciones económicas con que afrontamos la campaña, su total excavación debió posponerse para e! siguiente año. Al finalizar los trabajos de campo se pudo comprobar que ni la actividad erosiva ni la intervención antrópíca habían modificado sustancialmente el aspecto original que debió presentar el asentamiento; de hecho, el abandono del lugar en el siglo IV a.n.e. nos legó unas estructuras bastante bien conservadas pertenecientes al, por ahora, asentamiento más antiguo de Lanzarote en el que se dejaron in s/'tu elementos materiales significativos de cara a conocer determinados aspectos culturales correspondientes a las primeras formaciones humanas asenisóss en ¡3 JsJa. La campaña de 2006 también nos permitió constatar a lo largo de una amplia superficie de 20 m2 que el yacimiento posee una secuencia estratigráfica estable, con ciertas diferencias según se trate del exterior o el interior de la estructura, aspecto de gran importancia de cara a la interpretación arqueológica del lugar máxime si tenemos en cuenta la parquedad con que ese tipo de elementos se ha mostrado en muchas de las intervenciones arqueológicas desarrolladas hasta ahora en Lanzarote. De ese modo, la excavación de Buenavista permite delimitar una nueva estratigrafía en la isla que se suma a las registradas previamente en El Bebedero (Atoche et al., 989) y en la Caldereta deTinache (Atoche eí al, 2007), cuya aparición resulta de indudable importancia de cara no sólo a la adecuada interpretación diacrónica de los hechos arqueológicos acaecidos en el sitio sino también porque nos permite cotejar y ampliar las secuencias proporcionadas por otros yacimientos insulares. Evidentemente, tampoco resulta nada desdeñable el poder acceder al análisis de nuevos conjuntos materiales contextualizados en una secuencia crono-estratigráfica, otro hecho poco frecuente en Lanzarote, al 22 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TIAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA, 2006 igual que muestrear los sedimentos de los diferentes estratos mediante la realización de análisis edafológicos y polínicos que nos permitirán profundizar en el conocimiento de las características de los suelos, de la vegetación y de los procesos de transformación que les afectaron. Los datos experimentales así obtenidos posibilitarán el levantamiento de perfiles combinados y e establecimiento de resultados de carácter paleogeográfico que completarán los ya conocidos para otros yacimientos (Atoche, 2003; Criado & Atoche, 2003). Por último, los perfiles estratigráficos exhumados fueron objeto de un detenido estudio tanto por lo que respecta a sus características macroscópicas como microscópicas; en concreto se determinó el color Munsell en seco, la textura y granulometría de la fracción de arenas, llevándose a cabo un amplio muestreo del paquete estratigráfico con destino a la realización de análisis mineralógicos (por difracción de rayos X), edáficos y polínicos. El protocolo analítico seguido con las muestras se ha orientado a determinar la pedregosidad (% > 2 mm.), la textura, la calcimetría, el pH en agua (1:2.5), la conductividad eléctrica (extracto I: ), ¡a materia orgánica, la identificación mineralógica por difracción de rayos X, la granulometría de la fracción arenosa, los parámetros granulométricos y la presencia de paleopólenes. El principal objetivo perseguido mediante ese procedimiento de trabajo era comprobar si el fenómeno de degradación paisajística observado inicialmente en la estratigrafía de El Bebedero y la Caldereta deTinache también se ponía de manifiesto en otros yacimientos y, en consecuencia, si nos encontrábamos frente a la expresión de un fenómeno generalizado a nivel insular 3.1. LA SECUENCIA ESTRATIGRÁFICAY SUS REGISTROS MATERIALES Ya hemos señalado que uno de los objetivos perseguidos por nuestra intervención arqueológica se orientaba a ampliar nuestros conocimientos acerca de los procesos culturales y los fenómenos de transformación medioambiental acaecidos durante la Protohistoria de Lanzarote. Para la consecución de ese objetivo era preciso que el yacimiento nos proporciona23 I PALBLO ATOCHE PENA ÍT AL ra una secuencia estratigráfica lo suficientemente amplia como para poder llevar a cabo análisis diacrónicos, una posibilidad de la que inicialmente teníamos cierta constancia gracias a la sección de subsuelo que nos mostraba el perfil estratigráfico descubierto por las extracciones de rafe en el extremo oriental de la hoya. Así, a medida que se fueron abriendo los diferentes cortes que se excavaron durante esta primera campaña resultó posible documentar la presencia de diferentes discontinuidades estratigráficas delimitadas tanto por el color como por la textura de los sedimentos. En definitiva, en el yacimiento de Buenavista hemos podido registrar la existencia de una secuencia estratigráfica constituida por un total de cuatro unidades bien diferenciadas tanto desde la perspectiva estructural como del registro arqueológico que contenían. Esa estratigrafía posee notables analogías, tanto desde la perspectiva de la textura y composición como desde el contenido arqueológico, con secciones de otras estratigrafías que hemos documentado en nuestras excavaciones de los años 80' y 90' en e! yacimiento de El Bebedero (Tiagua, Lanzarote) y más recientemente en la Caldereta deTinache (Tinajo, Lanzarote). Como indicábamos más arriba, el procedimiento adoptado para la extracción de los sedimentos siguió las diferentes unidades sedimentarias naturales, en sentido inverso a como se depositaron, utilizando tallas artificiales de aproximadamente IO cm. de potencia. Como resultado final, y basándonos en la propuesta estratigráfica que describimos a continuación, el estrato superficial se extrajo de una sola vez, mientras que, siempre que fue posible, en el estrato I se delimitaron dos subestratos, denominados subestratos I y 2, y en el estrato ¡I se delimitaron tres subestratos, denominados subestratos 1, 2 y 3. En suma, si seguimos e mismo orden en el que se depositaron, la secuencia estratigráfica estaba conformada por las siguientes unidades: Roca base. Se trata de un suelo encauchado que cubre la antigua ladera del edificio volcánico sobre el que se estableció el asentamiento arqueológico. Forma la base sobre la que se depositó el paquete estratigráfico, estando constituida por una costra calcárea adosada a la roca base, bien identificada en los diferentes cortes abiertos. El soporte geológico sobre el que se desa24 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TIAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA, 2006 rrolló la costra está conformado por basaltos de la Serie III, la cual se diferencia de las otras tres series volcánicas definidas en la isla por el mayor grado de conservación de las estructuras volcánicas y por un menor desarrollo de la costra caliza. Su cronología está directamente relacionada con el instante en que se produjo la erupción que dio lugar al edificio volcánico sobre e que se asienta. A nivel de las evidencias arqueológicas hay que destacar que en el interior de la estructura habitacional el suelo calcáreo fue excavado hasta alcanzar una profundidad media de 0'50 m. en el piso de los habitáculos n° I y n° 2, los cuales por esa razón se sitúan por debajo del nivel del suelo original. A excepción de ese elemento estructural, esta unidad estratigráfica es estéril. Estrato II. De coloración marrón muy pálido (IOYR-7/3), presenta una textura muy homogénea, arcillosa, con una granulometría que denota su constitución en un ambiente caracterizado por una notable fitoestabilidad. Este estrato cubre directamente la roca base siendo el suelo original que hallaron los primeros ocupantes del lugar. Su potencia presenta un desarrollo muy homogéneo que alcanza los 20-22 cm., experimentando un ligero buzamiento en sentido Norte-Sur que a lo largo de los cuatro primeros cortes abiertos (A a A4) alcanzó un desnivel de aproximadamente IO cms. En este estrato se asentó el muro de la estructura localizada en el corte A4; el final de su desarrollo coincide con e momento en que se abandonó la estructura, en un instante situado por el O1 a comienzos del siglo IV a.n.e. Datación que igualmente nos indica que la ocupación de Buenavista se produjo con anterioridad a esa fecha, una hipótesis que las futuras intervenciones permitirán delimitar con mayor precisión. En términos morfogenéticos, la homogeneidad y estabilidad del estrato II permiten confirmar la hipótesis que planteábamos en otro lugar con respecto a la evolución paleoambiental acontecida en Lanzarote entre los siglos VI y I a.n.e., en el sentido de que durante ese lapso temporal la presencia humana en la isla no parece haber supuesto grandes transformaciones paisajísticas, ello a pesar de que tenemos plena constancia de que ya por entonces se hallaba en marcha la explotación agrícola de Lanzarote, tal y como atestigua 25 la presencia de paleopólenes de gramíneas de cereales en el estrato V de la Caldereta deTinache. En este caso nos encontramos ante un suelo rojizo cuyas características, en cuanto a composición, coloración y textura, son similares a las que presentan los estratos V de El Bebedero y la Caldereta de Tinache. Así, y dentro de las clases agrológicas definidas en la isla de Lanzarote (Marcos, 1986: 57), este suelo se corresponde con la Clase III, más concretamente con la subclase lile, probablemente la mejor representada a nivel insular, la cual suele localizarse en zonas con topografía muy suave, con pendientes inferiores al 10%, sin problemas de tipo edáfico al ser suelos potentes (superior a I m.), textura equilibrada, con contenido en materia orgánica y un importante porcentaje de arcilla, lo que le permite una buena retención del agua. Son, en definitiva, los denominados suelos marrones o Fersialíticos conocidos en la isla bajo la denominación popular de "tierra bermeja" debido a su notable coloración rojiza y que poseen como principal limitación las condiciones climáticas de gran aridez que se dan en la isla, lo que unido a la inexistencia de regadíos ha propiciado que para mejorar su rendimiento agrícola se haya tendido a recubrirlos con capas de cenizas basálticas de aproximadamente 20 cm. de potencia4. Desde la perspectiva arqueológica, los registros materiales más significativos procedentes del estrato II lo constituyen los recipientes cerámicos, en general modelados a mano y con paredes de espesor fino o medio, si bien también los hay de paredes gruesas, en especial los vasos localizados en el habitáculo n° I, lo que no resulta extraño si se tiene en cuenta el gran tama4 La utilización de cenizas basálticas (denominadas "órenos", de ahí el nombre de "enarenados" que reciben este tipo de cultivos) se ha generalizado en toda la isla con el fin de posibilitar la practica de un cierto tipo de agricultura, ya que al situarse sobre la superficie del suelo permite que éste mantenga la humedad de manera casi constante, evitando la evaporación. Al mismo tiempo también actúan regulando la temperatura del suelo y como protectoras frente a la acción del viento, evitando la pérdida de la fracción fina. Se aprovechan así los altos valores de la humedad relativa existente en la isla la cual es fácilmente absorbida por las cenizas, pasando al suelo subyacente de forma que aquél se mantiene húmedo casi todo el año permitiendo un tipo de agricultura original y propio de Lanzarote. i 26 &?•&* fíg. 4.- Buenov/sío. Artefactos cerámicos y Uticos del estrato II. 27 PALELO ATOCHE PENA ET AL ño de esas piezas y sus amplias capacidades. Esas vasijas en concreto responden a formas de tendencia cilindrica y base plana, con asas de lengüeta y paredes de espesor grueso; de tendencia troncocónica invertida con base plana y paredes de espesor grueso; de tendencia al casquete esférico y paredes de espesor medio, y forma caracterizada por la amplitud del diámetro de la boca, tendencia al casquete esférico, base plana y paredes de espesor medio. Además de los recipientes anteriores, determinados por presentar unas dimensiones muy por arriba de la media de los restantes vasos localizados en este estrato, también se recuperaron otros tipos, correspondientes a formas de tendencia al casquete esférico, en algún caso con la base plana; formas de tendencia semiesférica, de paredes cortas; formas de tendencia cilindrica con la base plana; formas de tendencia cilindrica con paredes rectas, labio plano o redondeado y arranque de un asa de lengüeta y formas de tendencia troncocónica, labio plano y paredes de espesor grueso (Fig. 4). En general, este último grupo constituye un conjunto de vasijas de cocina con capacidad pequeña o media destinado a contener pequeñas cantidades, entre las cuales lama la atención un recipiente con forma de tendencia al casquete esférico elaborado con una pasta cerámica de gran calidad cuya superficie exterior presenta un color negro muy homogéneo obtenido con agún tipo de pigmento. La lista de formas se completa con dos micro-recipientes, en un caso de tendencia al casquete esférico y en el otro de tendencia esférica. En general, las cerámicas de este estrato se caracterizan a nivel morfotécnico por poseer paredes con espesores finos o medios, y sólo ocasionalmente gruesos, con labios planos o redondeados.También resulta significativo el predominio casi absoluto de los recipientes sin decorar; no obstante, están representados algunos motivos decorativos que en todos los casos se han situado en la superficie de los labios, ocasionalmente decorados con trazos lineales incisos o transversales impresos. Las bases son planas y de espesor fino, medio o grueso, mientras que los elementos de prehensión están representados por asas de mamelón irregular y de lengüeta con impresión central. Además de los vasos cerámicos modelados a mano, de este estrato proceden igualmente varios fragmentos cerámicos modelados a torno, en algún I 28 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN ELYACIMIENTO DE BUENAVISTA CHAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA. 2006 Lám. IV.- Buenavista. Habitáculo n° 2: artefacto metálico del estrato II. caso correspondientes a la pared del cuerpo de un ánfora de tipo púnico. Junto a esos elementos de importación el yacimiento también reportó otro objeto elaborado con una materia prima ajena a las islas; se trata de un artefacto metálico, de cobre, con forma cilindrica, de complicada identificación dada la amplia oxidación que sufre (Lám. IV). La industria lítica está representada por diversos elementos elaborados mediante talla o pulimento. Entre los primeros se encuentra un núcleo de basalto circulan tallado centrípetamente, mientras que entre los segundos, más frecuentes, se registran varias piezas tales como una pequeña tapa para vasijas cerámicas fabricada sobre arenisca y forma irregular de tendencia circular (Fig. 4, n° 4), un pulidor de basalto (Fig. 4, n° 3), la pieza durmiente de un molino circular sobre basalto poroso y varias estelas con formas cuadrangulares irregulares (en un caso de tendencia romboidal) y amplias superficies pulimentadas. Entre estas últimas hay que destacar; tanto por el tamaño como por el motivo que porta, una amplia estela elaborada sobre basalto rojo bacuoiar a la que se le ha dado mediante pulimento una forma de tendencia trapezoidal, irregular al no presentar todos los bordes un mismo nivel de acabado. Así, mientras el reverso de la pieza se ha dejado en el estado 29 ; PALBLO ATOCHE PENA ET AL. natural de la roca, el anverso se ha pulimentado obteniéndose una superficie bastante homogénea aunque porosa debido a la propia naturaleza de la roca con la que se ha fabricado; esa superficie recibió un motivo grabado de tipo esquemático conformado por líneas poco profundas en el que se puede distinguir una pareja de antropomorfos rodeada por varios elementos geométricos (Fig. 5). La pieza apareció depositada en el fondo del habitáculo n° I, formando parte del nivel de abandono, espacio en el que se hallaba asociada a varios recipientes contenedores de grandes dimensiones y la piedra durmiente de un molino de mano circular En el mismo nivel de abandono también aparecieron otras pequeñas piezas íticas, elaboradas sobre un tipo de roca similar a la anterior, de aspecto inacabado y parecidas características técnicas a la de mayor tamaño aunque de menores dimensiones, las cuales no muestran en las superficies ningún tipo de representación. En general, este grupo de elementos líticos vienen no sólo a ampliar el número de registros arqueológicos de ese tipo de objetos conocidos en la isla de Lanzarote sino que además se nos ofrecen en un contexto datado en los inicios del siglo IV a.n.e. lo que nos indica que estamos ante un tipo de artefacto de amplia pervivencia que se encuentra presente en la isla desde fechas muy antiguas5. Los hallazgos óseos correspondientes a fauna doméstica provenientes de este estrato pertenecen a ovicápridos, respondiendo a diferentes partes del 5 En Zonzamas y para fechas tardías posteriores a la Era es un hecho frecuente la presencia de elementos líticos a modo de pequeñas estelas, denominadas tradicionalmente "placas", lo cual constituía un aspecto que lo diferenciaba del resto de los yacimientos de la isla y del archipiélago en su conjunto. En ese asentamiento se han inventariado casi sesenta de esas estelas, completas o fragmentadas, de las que aproximadamente una veintena muestran en una de sus caras algún motivo inciso, en bajorrelieve o abrasionado.Todas proceden de diferentes áreas del sitio arqueológico y. por lo general, se caracterizan por presentar una forma de tendencia claramente trapezoidal. Se han elaborado mayoritariamente en rocas volcánicas (basaltos, rocas de composición intermedia,...), aunque de manera excepcional también se ha trabajado otro tipo de materiales, en especial de origen sedimentario, procedentes de dunas fósiles consolidadas. 30 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAViSTA (TIAGUA, LANZAROTE): PRIMEREA CAMPAÑA, 2006 \,^ F/g. 8.- Buenowsto. Artefactos cerámicos del estrato /. habiéndose obtenido las piezas en la mayor parte de los casos de bloques basálticos y en el resto de cantos rodados. Entre los registros cerámicos se mantiene el predominio de los recipientes modelados a mano, si bien con una mayor presencia de las piezas decoradas con motivos geométricos elaborados con incisiones o impresiones. Estrato superficial. Este estrato está constituido por una capa de rafe de granulometría muy regular (entre 0.5 y I cm.) y color gris (IOYR-5/1) que se colocó directamente sobre el suelo preexistente en el lugar en la década de los años 40' del siglo XX con la finalidad de mejorar su fertilidad; se formó así un suelo agrícola artificial (enarenado) que fosilizó los niveles arqueológicos subyacentes. Además, en determinadas zonas del área excavada fue posible observar la presencia de una ligera capa de arena de color negro que separa el estrato del estrato superficial, la cual se encuentra en el lugar 37 ! PALBLO ATOCHE PEÑA El AL como resultado del depósito de algunos de los materiales que expulsó al aire la erupción deTao-Tinguatón a comienzos del siglo XIX. Este estrato es el resultado de una actividad que se implantó en Lanzarote a partir de la década de los años 40' del pasado siglo XX con la que se perseguía ¡a construcción de un tipo de suelo agrícola de carácter artificial (enarenado), e cual dio lugar en numerosas ocasiones a la fosilización de niveles arqueológicos más antiguos. No obstante, mientras que en sitios como El Bebedero o la Caldereta deTinache se procedió a la construcción de auténticos enarenados, en Buenavista éste no lo es en sentido estricto, es decir creado por el depósito sucesivo de tres estratos (arena, tierra vegetal y rofe), ya que a ese lugar no se transportaron sedimentos ricos para preparar el suelo agrícola sino que se aprovechó e suelo pre-existente, el cual simplemente se cubrió con una potente capa de rofe, nuestro estrato superficial. Evidentemente, los escasos registros arqueológicos que proporciona este tipo de estratos sue en caracterizarse por la mezcla de elementos generalmente tardíos. En el caso del estrato superficial de Buenavista el registro arqueológico viene determinado por su extremada pobreza toda vez que está constituido sólo por algunos e ementes poco significativos, y en general de cronología muy tardía. Por tanto se trata de un estrato que casi carece de interés arqueológico, aunque en él se pueden encontrar algunos elementos materiales pertenecientes al estrato inferior; el estrato , llegados ahí como resultado de las remociones debidas a la acción del arado. Entre los artefactos registrados destacan los fragmentos cerámicos, que mayoritariamente corresponden a recipientes de cocina destinados a contener pequeñas cantidades de comida. No se encontró ninguna vasija completa de ahí que la información morfológica la hayamos deducido a partir de la reconstrucción gráfica realizada a fragmentos de borde. De esa manera se han podido reconstituir vasos con formas de tendencia al casquete esférico con boca exvasada; de tendencia semiesférica con base plana; de tendencia cilindrica con paredes altas y probable base plana, además de una forma compuesta en la que la base es de tendencia al casquete esférico mientras que el cuerpo es corto y con forma de tendencia cilindrica, junto a los vasos anteriores I 38 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TÍAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA. 2006 fig. 9.- Buenow'sto. Artefactos Uticos del estrato I. 39 también se hallaron micro-recipientes con forma de tendencia semiesférica. A las características motfológicas anteriores se añaden las derivadas de algunos fragmentos cerámicos correspondientes a bases de tendencia plana y a bordes de cuellos cortos con forma de tendencia c¡ índnca. En general, los labios son planos o redondeados. Los elementos de prehensión sólo están representados por una pequeña asa de lengüeta. Desde la perspectiva macroscópica los recipientes cerámicos de este estrato se caracterizan por presentar tanto paredes finas como gruesas. A nivel decorativo, las superficies exteriores de las cerámicas han recibido motivos simples, conformados por trazos lineales cortos o largos y en zig-zag; está presente también algún trazo inciso grueso. Los motivos decorativos anteriores se han elaborado utilizando como técnicas la incisión y la impresión de útil. Ocasionalmente los labios también se han decorado mediante la realización de un trazo inciso fino longitudinal. junto a la cerámica este estrato proporcionó igualmente un pequeño punzón óseo sobre metapodio de ovicáprido y diversas lascas de basalto talladas. La fauna está representada tanto por especies terrestres como marinas. La fauna terrestre en general corresponde a especies domésticas, ovicaprinos, cuyos restos aparecieron muy fragmentados, claro indicio de su relación con labores de cocina. La fauna marina está representada por peces y moluscos (patellas,...). 4. BUENAVISTA: LA INFORMACIÓN CRONOMÉTRICA En otro lugar (Atoche, 2008) ya hemos señalado la necesidad que existe de ampliar y diversificar la muestra de dataciones absolutas disponibles para Lanzarote, las cuales habrían de ser evaluadas calibradas y sometidas a índices de desviación homogenizados. Las fechas que se poseen, si bien escasas, corresponden a series amplias procedentes de yacimientos con extensas secuencias estratigráficas (El Bebedero y Caldereta de Tinache), las cuales reflejan e devenir histórico de la isla desde e siglo I a.n.e. hasta los albores de la conquista normando-castellana, en e siglo XIV d.n.e., fijando la más anti40 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TIAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA. 2006 gua ocupación de la Lanzarote en e siglo a/d.n.e. (O BC/AD cal.) (GrN19 ¡94). Junto a las anteriores, en la cercana isla de La Graciosa e yacimiento de El Descubrimiento aportó dos dataciones obtenidas por termoluminiscencia que colocan el inicio de la presencia humana allí en torno a los comienzos del primer milenio a.n.e. (1096 ±278 a.n.e. y 950 ±277 a.n.e.) (González & Arco, 2007: 206). La antigüedad de estas últimas dataciones en unión del contexto arqueológico del que proceden permiten fijar el tránsito del II al milenio a.n.e. como el momento a partir del cual debió iniciarse el proceso colonizador del archipiélago canario. Pues bien, entre el grupo de dataciones de Lanzarote y el de La Graciosa se abre un amplio espacio temporal que resulta necesario documentar arqueológicamente, razón por la que otro de los objetivos que nos propusimos al intervenir en Buenavista se concretaba en la obtención de series amplias de muestras orgánicas que contuvieran suficiente C1"1 como para poder destinarlas a la realización de análisis radiocarbónicos. De hecho, durante esta primera campaña de excavaciones se obtuvieron algunas muestras orgánicas, entre las cuales se seleccionaron con destino a la analítica radiocarbónica aquellas que además de ser susceptibles de contener una mayor cantidad de carbono también procedían de una mejor ubicación estratigráfica, dándose así prioridad a las muestras que pudieran datar zonas extremas localizadas en el inicio y/o el final de los diferentes estratos definidos. En concreto se seleccionó para su datación una muestra de sedimentos orgánicos (cenizas) procedente de la parte superior del estrato II del corte estratigráfico B6, la cual se envió a Beta Analytic Radiocarbon Dating Laboratory (Florida), donde fue analizada por el procedimiento AMS. La fecha obtenida se ha evaluado calibrada y sometida a índices de desviación homogenizados, proporcionando como resultado el 380 BC cal (Cuadro n° I). Esa datación viene a situarse en el amplio espacio temporal anterior al cambio de Era que teníamos sin documentar, fechándonos el, por ahora, nivel arqueológico más antiguo de la isla en el siglo IV a.n.e. No obstante, si tenemos en cuenta el contexto arqueológico del que procede la fecha, un nivel de abandono, resulta totalmente plausible asegurar que aunque en el siglo IV a.n.e. ya había población en la isla aquella tuvo que alcanzarla en algún 41 i PALELO ATOCHE PENA £7AL N° DE ORDEN YACIMIENTO Y DATOS ESTRATIGRÁFICOS Buenavista 06 B6/II-I REFERENCIA DE LA MUESTRA Y PROCEDIMIENTO DE ANÁLISIS EMPLEADO Beta - 230885 AMS EDAD RADIOCARBÓNICA CONVENCIONAL 2280 BP ±AÑOS CALIBRACIÓN (2 SIGMA) BC-AD MATERIALIZADO TIPO DE YACIMIENTO INTERCEPTACIÓN DE LA EDAD RADIOCARBÓNICA CON LA CURVA DE CALIBRACIÓN 40 400 a 350 BC cal38° 300 a 210 BC cal. ^ Sedimento orgánico A.S. Cuadro n" I.- Buenov/stn 2006. Datos generales de la dotación obtenida. momento anterior que no sobrepasaría el inicio del milenio a.n.e., hipótesis hacia ia que también apuntan determinados asentamientos e infraestructuras de época fenicio-púnica localizados en puntos estratégicos de las costas de Lanzarote y La Graciosa, como es el caso de Rubicón o El Descubrimiento, lugares que responden a enclaves coloniales del tipo factoría o punto de recalada resultado de un prolongado proceso de frecuentación marítima puesto en marcha probablemente por la cultura tartésica (García y Bellido, 1942: 77)7. 7 La ruta marítima que recorre la costa atlántica de los actuales Marruecos y Mauritania es conocida cuando menos desde el Neolítico cardial, momento a partir del cual se establecen 42 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TIAGUA. LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA, 2006 Si bien la datación obtenida en Buenavista sitúa la más antigua presencia humana en la isla cuatro siglos antes que las dataciones más altas registradas en El Bebedero o la Caldereta deTinache, los datos medioambientales obtenidos en el primer yacimiento permiten poder seguir afirmando (Atoche, 2003) que fue en torno al cambio de Era cuando realmente se inició la explotación intensiva del territorio de Lanzarote, fenómeno que se sustentó en un tipo de asentamiento que responde a un modelo de factorías agrarias (El Bebedero, Caldereta deTinache,...) vinculadas a los intereses económicos del mundo romano (Atoche et al, 1995). Hasta ese momento la isla sólo parece haber sido objeto de una colonización de baja intensidad, ejemplificada tanto por algún enclave costero (Rubicón8) como del interior de la isla (Buenavista), dicotomía que también se refleja en la manera diferencial de ocupar el territorio insular: hasta el siglo IV d.n.e. mediante un patrón disperso basado en asentamientos de pequeña entidad y funcionalidad orientada a la realización de actividades agropecuarias y con posterioridad mediante un patrón concentrado en núcleos urbanos de diferente entidad (Atoche, 1993a). Por tanto, durante un amplio lapso temporal en la isla sólo se hallarían ocupados determinados enclaves, alguno costero, sin que ello significara una explotación intensiva de los recursos terrestres, la cual sólo se iniciaría a unas fuertes relaciones culturales entre el sur de la Península Ibérica y el noroeste africano que se hacen muy evidentes durante el Bronce pleno y final. De hecho somos de la opinión de que el impulso que llevó inicialmente al descubrimiento y posterior colonización del archipiélago canario debió partir de la reactivación cultural y económica que se produjo en la Baja Andalucía durante el Bronce final, un periodo en el que se amplió la ocupación del espacio mediante la reocupación de viejos asentamientos y el establecimiento de otros muchos de nueva planta. 8 Rubicón, en el extremo más meridional de Lanzarote (Atoche et al, 1999) y algún otro de Fuerteventura, serán el modelo para ese tipo de asentamiento, caracterizado por presentar unas estructuras paralelizables a las que están presentes en las factorías ubicadas en la cercana costa africana establecidas en época fenicio-púnica y reactivadas por luba II, manteniéndose en funcionamiento durante casi todo el periodo romano-mauritano explotando los abundantes recursos marinos y terrestres de esa región atlántica. 43 [ PALBLO ATOCHE PENA ETAL. partir del momento en que entran en juego en esta región del Atlántico los intereses romanos, ya en e siglo a.n.e. (Atoche et al, 1995). En consecuencia, fueron gentes procedentes de los ambientes romanizados del Círculo del Estrecho quienes decidieron organizar la definitiva explotación económica de Lanzarote, mediante el desarrollo de una intensa actividad ganadera. Todo ello formando parte de un proceso generalizado de intensificación económica orientada a satisfacer la demanda exterior de carnes en salazón, cueros curtidos y que a menos en Lanzarote provocó como resultado la destrucción de suelos y la transformación del medio. En síntesis, se puede señalar que la inicial ocupación de Buenavista se produciría en algún momento perteneciente a la "fase púnica", la cual se corresponde con la primera de las cuatro etapas en que hemos fasificado el poblamiento humano del archipiélago canario (Atoche, 2008), con una cronología que discurriría entre circo el siglo VI a.n.e. y el siglo II a.n.e. A esa fase correspondería la ocupación de la estructura atestiguada en Buenavista. A una segunda fase de ocupación, que hemos denominado "fase cañaría" y discurriría entre arca los siglos III al XIII d.n.e., correspondería la definitiva constitución y desarrollo de las cultura insulares canarias. Esta sería una fase que supuso el fin de la dependencia económica externa y el desarrollo de procesos económicos y sociales autárquicos. En ella Buenavista vuelve a conocer la ocupación humana, si bien con un grado de intensidad mucho menor que en la fase anterior A partir de la conquista normanda bajomedieval (s. XV), momento que se corresponde con una fase de destrucción de las culturas insulares canarias y la crisis generalizada de las formaciones sociales paleocanarias, Buenavista se convierte en una zona de pastos la cual ve iniciarse la explotación agrícola en la década de los años 40' del pasado siglo XX, coincidiendo con una situación de carestía debida a la crisis bélica mundial que hizo necesaria la explotación de territorios marginales hasta entonces no roturados. 5. CONSIDERACIONES FINALES Las características que muestra el sitio de Buenavista lo convierten en un 44 EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL YACIMIENTO DE BUENAVISTA (TIAGUA, LANZAROTE): PRIMERA CAMPAÑA, 2006 yacimiento que viene a sumarse y complementar a El Bebedero y la Caldereta de Tinache por lo que respecta a la aportación de información contrastada para conocer con mayor detalle los procesos culturales acaecidos en la isla de Lanzarote durante la Protohistoria, las variaciones que aquéllos experimentaron a lo largo del tiempo y los fenómenos económicos y de degradación medioambiental que se les asociaron. Desde a perspectiva medioambiental, en Buenavísta la estructura y el contenido de la secuencia crono-estratigráfica puesta al descubierto durante la campaña de 2006 han puesto de manifiesto la existencia de los mismos fenómenos observados previamente en otros sitios arqueológicos de Lanzarote, en especial por lo que respecta al incremento de la erosión de los suelos circundantes, hecho ahora patentizado en el estrato I de Buenavista y con anterioridad en los estratos IV y III de El Bebedero y la Caldereta de Tinache. En todos esos casos se nos muestran unos suelos de carácter pedregoso y aspecto decapitado a causa del ramoneo del ganado, ejemplos de las profundas transformaciones que ha sufrido el paisaje de la isla en los últimos dos milenios. En otro trabajo (Atoche, 2003) ya señalábamos que la vegetación de Lanzarote fue en el pasado más rica que en la actualidad, con un notable estrato arbóreo, el cual en los albores del siglo XV presentaba un alto grado de destrucción debido a la prolongada presión que sobre él habían ejercido los humanos y sus ganados. Son varios los sitios que nos han proporcionado evidencias materia es acerca de esa transformación, de los cuales El Bebedero es sin duda e que ha librado hasta ahora una información más completa y contrastada. En ese yacimiento las variaciones en las condiciones en que se produjo la formación de los estratos corrieron paralelas a la presencia de grandes cantidades de restos óseos de ovicápridos indicativos del desarrollo de una intensa explotación ganadera entre los siglos an.e. y IV d.n.e. En esencia, gentes romanizadas procedentes del Círculo del Estrecho se encargaron de organizar la explotación económica de Lanzarote sobre la base de una intensa actividad ganadera, responsable a la postre de la destrucción de la cobertura vegetal y de poner en marcha la definitiva degradación del medio insular Con anterioridad a ese fenómeno en la isla se había dado una situación de equilibrio medioambiental generali45 zado, lo que planteaba la posibilidad de que Lanzarote, aunque conocida e incluso colonizada a mismo tiempo que las restantes islas de! archipiélago, durante varias centurias sólo hubiera experimentado una explotación de baja intensidad circunscrita a la actividad desarrollada en algunos asentamientos costeros y, como nos ha mostrado Buenavista, también en otros sitios del interior de la isla. Precisamente, la secuencia crono-estratigráfica puesta al descubierto en Buenavista viene a confirmar esa hipótesis al tiempo que contribuye a retrasar por ahora la primera presencia humana en la isla cuando menos al siglo V ó VI antes del inicio de la Era. Esa situación de estabilidad medioambiental y colonización de baja intensidad se modificó a partir del cambio de Era cuando gentes romanizadas procedentes del Círculo del Estrecho organizan la explotación económica de la isla formando parte de un proceso generalizado de intensificación económica que afectó a occidente africano, el cual se orientó en la isla a satisfacer la demanda exterior de carnes en salazón, cueros curtidos,... Es durante esa última etapa cuando el sitio de Buenavista se encuentra abandonado, lo que explica la ausencia en el lugar de las amplias acumulaciones de restos óseos de ovicaprinos observada en yacimientos como El Bebedero o la Caldereta de Tinache. La circunstancia de que esa etapa no se desarrollara en Buenavista no resta interés al yacimiento, por cuanto su principal aportación lo constituyen las dataciones anteriores al cambio de Era y los registros materiales asociadas a ellas, las cuales permiten obtener una mayor profundidad cronológica y gracias a ella observar con mayor amplitud y nitidez la situación cultura! y medioambienta que se desarrolló en la isla. En términos morfogenéticos, la evolución paleoambiental observada en la secuencia estratigráfica de Buenavista complementa la constatada inicialmente en El Bebedero y comprobada con posterioridad en la Caldereta de Tinache. En esos dos yacimientos previamente al comienzo de la ocupación humana existía una clara situación de estabilidad morfogenética. Hasta entonces tanto la Caldereta de Tinache como El Bebedero funcionaron como receptáculos para las aguas de lluvia en una situación generalizada de fitoestabilidad en la que la cobertura vegetal que cubría las laderas que delimitaba las hoyas constituía una eficaz protección contra la erosión pluvial y el 46