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Campillo y Ensenada: el suministro de vestuarios para el ejército durante las campañas de Italia (1741-1748)

Solbes Ferri, Sergio

Abstract

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© Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 201 CAMPIllo Y ENSENADA ISSN: 0213-2079 DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhmo201335201235 CAMPIllo Y ENSENADA: El SUMINISTRo DE vESTUARIoS PARA El EJÉRCITo DURANTE lAS CAMPAÑAS DE ITAlIA (1741-1748)* Campillo and Ensenada: Supplying Wardrobe for the Army during the Italian Campaigns (1741-1748) Sergio SolBES FERRI Universidad de las Palmas de Gran Canaria Correo-e: [email protected] RESUMEN: En nuestro estudio analizamos la contratación de vestuario para el ejército español durante el período 1741-1748. Se trata de una etapa de especial actividad bélica coincidente con la campaña desarrollada en Italia, que llegó a movilizar a cerca de 60.000 hombres. Incluye el tiempo de gestión desarrollado por Campillo hasta su muerte y la primera etapa de gobierno de Ensenada hasta la firma de la paz de Aquisgrán. Nuestra documentación se funda en la actividad de la Tesorería General como institución encargada de la financiación de las compras. Podremos comprobar que la fórmula predominante de contratación es el recurso a asentistas, aunque se mantienen otras fórmulas de provisión mejor consideradas por la Corona. Destacaremos la necesidad de diferenciar la presión ejercida sobre los arrendadores de rentas, frente al recurso ineludible a asentistas de provisión; estos últimos mantuvieron inalterados sus contactos con la Real Hacienda durante el período estudiado. Palabras clave: España siglo XvIII, ejército, vestuario, asentistas, Tesorería General. *Nuestro objetivo, con una cronología más amplia que pudiera llegar a abarcar todo el siglo XvIII, se enmarca en el Proyecto de Investigación HAR 2011-23570 (Gobierno de España-MICINN): Movilización de recursos para la guerra y la construcción del Estado en el siglo XVIII: España y su contexto europeo. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 202 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA ABSTRACT: The objective of this study is to analyze the contracting of wardrobe for the Spanish Army during the period 1741-1748. This is a time of military activity coincided with the campaign in Italy which came to mobilize about 60,000 men. It includes the management developed by Campillo until his death and the first stage of Ensenada government until the signing of the Treaty of Aquisgran. our documentation is based on the activity of the General Treasury as an institution responsible for financing purchases. We will see that the main formula is hiring suppliers but still remain other formulas better considered by the Crown. We will emphasize the necessity to differentiate between the pressure exerted over income lessors and provisioning suppliers. These suppliers maintained their positions unchanged during our study period. Key words: Spain 18th century, Army, Wardrobe, Suppliers, General Treasury. 1. Introducción: la necesidad de mantener a la tropa El Ejército español del siglo XvIII debía ser vestido y armado por cuenta del Rey. Atrás quedó el tiempo de la formación de unidades por parte de la nobleza y también aquel en que la patente real recibida por un capitán para reclutar y formar compañías podía incluir dicha obligación. la restructuración de las tropas borbónicas en la guerra de Sucesión modificó este como otros tantos aspectos organizativos, dentro de un proceso de transición marcado por una inicial dependencia de la ayuda francesa que la nueva Monarquía procuraría muy pronto rechazar1. la Real Hacienda debía asumir la financiación completa de los gastos de sus fuerzas armadas y se dispuso a hacerlo. la cuestión no era el qué, sino el cómo hacerlo, a quién recurrir: el grave dilema entre producir o comprar que se mantendrá durante todo el siglo2. la solución habitual fue ponerse en manos de 1. No ha sido hasta ahora la cuestión del vestuario de los ejércitos un tema prioritario para la historiografía. Tan solo hemos encontrado una referencia directa en oZANAM, D.: Historia de España Menéndez Pidal. J. M.ª Jover Zamora (dir.). T. XXIX: La época de los primeros Borbones, 1, 17001759, 1985, pp. 562-64. Noticias complementarias sobre la financiación de los ejércitos durante el conflicto sucesorio en KAMEN, La Guerra de Sucesión en España, 1700-1715. Grijalbo, Barcelona, 1974, pp. 75-83; AQUERRETA GoNZÁlEZ, S.: «la participación de los financieros nacionales en la Guerra de Sucesión: el abastecimiento de víveres al Ejército» en ToRRES SÁNCHEZ, R. (coord.): Capitalismo mercantil en la España del siglo XVIII. EUNSA, Pamplona, 2000, pp. 273-314; ANDÚJAR CASTIllo, F.: «la reforma militar en el reinado de Felipe v» en PEREIRA IGlESIAS, J. l. (coord.): Felipe de Borbón, 1701-1743. Córdoba, 2002, pp. 615-640. Un análisis más general en GÓMEZ RUÍZ, M. y AloNSo JUANolA, v.: El Ejército de los Borbones: reinados de Felipe V y Luis I (1700-1746). Madrid, 1989. 2. GoNZÁlEZ ENCISo, A.: «la promoción industrial en la España Moderna: intervención pública e iniciativa privada», y ToRRES SÁNCHEZ, R.: «Producir o comprar. la demanda de la Corona española © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 203 CAMPIllo Y ENSENADA grupos privados de asentistas para encargarles de la provisión del suministro3. Pero las dudas y rectificaciones entre esta y otras fórmulas alternativas subsistirán. Como tendremos ocasión de comprobar, parece que no se acertó a dar en todo el siglo con un sistema que resultara completamente satisfactorio para las partes implicadas. vamos a tratar de exponer en este artículo cómo se gestionó la contratación del vestuario de los ejércitos españoles en un período concreto que abarca desde el ascenso de Campillo a la cúspide de la administración española, en febrero de 1741, hasta el final del período bélico que concluye con la paz de Aquisgrán signada en octubre de 1748. Se trata de una coyuntura dominada por la actuación directa de dos importantes personalidades de la historia de la administración española que, quizá con los precedentes de Alberoni y Patiño, van a marcar las líneas a seguir dentro del proceso de construcción de la nueva Monarquía borbónica durante la segunda mitad del XvIII4. Es el tiempo de nuestro análisis una etapa bélica, como casi todo el reinado de Felipe v, situada dentro del contexto de la guerra de la oreja de Jenkins y la guerra de Sucesión de Austria, que en nuestro caso viene marcada por las campañas de Italia, mucho más que por las batallas navales contra Gran Bretaña, que provocan las salidas masivas de ejércitos expedicionarios. En el año 1731 partió el primero de ellos con el objetivo de ocupar los ducados de Toscana, Parama y Güastalla; en 1734-36 salió el segundo hacia la conquista de Nápoles y Sicilia y, finalmente, las campañas del período 1742-48 en la Saboya-Piamonte e de productos industriales en el siglo XvIII», ambos trabajos en RIBoT GARCÍA, l. A. y DE RoSA, l. (dirs.): Industria y Época Moderna. Actas, Madrid, 2000, pp. 15-46 y 95-132. 3. ToRRES SÁNCHEZ, R.: «Servir al Rey, más una comisión: el fortalecimiento de los asentistas en la Corona Española durante la segunda mitad del siglo XvIII» en MESTRE SANCHÍS, A.: FERNÁNDEZ AlBADAlEJo, P. y GIMÉNEZ lÓPEZ, E. (coords.): Monarquía, Imperio y pueblos en la España Moderna. vol. 1, Alicante, 1997, pp. 149-168; y «Cuando las reglas de juego cambian. Mercados y privilegio en el abastecimiento del Ejército español en el siglo XvIII», Revista de Historia Moderna 20 (2002), pp. 487-512. También GoNZÁlEZ ENCISo, A.: «las finanzas reales y los hombres de negocios en el siglo XvIII» en DUBET, A. (coord.): Administrer les finances royales dans la monarchie espagnole (XVIe-XIXe siècles). Presses Universitaires de Rennes, Rennes, 2008, pp. 227-241. 4. Don José del Campillo y Cossío aparece como una figura algo difusa en la historiografía nacional que viene reclamando sin duda mejor suerte. Tan solo Delgado Barrado se ha ocupado exhaustivamente de sus escritos sobre las necesarias reformas económicas como puede verse, entre otros, en DElGADo BARRADo, J. M.: Aquiles y Teseos. Bosquejos del reformismo borbónico, 1701-1759. Universidad de Granada, Granada, 2007. Mucho más amplio es el número de trabajos referidos al marqués de la Ensenada, aunque fundamentalmente centrados en el famoso Catastro o las causas de su caída en desgracia, así que resultan igualmente escasas las referencias a su actuación en el ámbito castrense. Es obligada la referencia a ANDÚJAR CASTIllo, F.: «la “reforma” militar del Marqués de la Ensenada» en GUIMERÁ RAvINA, A. y PERAlTA RUÍZ, v. (coords.): El equilibrio de los imperios: de Utrecht y Trafalgar. vol. 2, Madrid, 2005, pp. 519-536 junto con las obras más generales RoDRÍGUEZ vIllA, A.: Don Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada. Ensayo biográfico. Madrid, 1878 y GÓMEZ URDÁNEZ, J. l.: El proyecto reformista de Ensenada. Editorial Milenio, lleida, 1996. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 204 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA Italia central parten con la misión de conservar las conquistas anteriores y tratar de ampliarlas, si ello fuera posible5. Este último ejército expedicionario partirá del puerto de Barcelona en febrero de 1742 dividido en dos cuerpos: el primero, al mando del duque de Montemar, desembarcaría en la Toscana para dirigirse hacia el Sur mientras el otro cuerpo, al mando del infante don Felipe y el conde de Glimes, se dirigiría a través de Francia hasta Niza y la Saboya para atacar desde allí el Milanesado. El cuerpo expedicionario de 1734 estuvo formado por 30.000 hombres; en 1742 fueron 40.000 hombres los desembarcados en la Italia Central a los que se unirían los 20.000 hombres trasladados a través de Francia hacia Saboya y el Piamonte; en 1747 solo quedaban 33.000 hombres en Italia porque 40.000 ya habrían vuelto a España. la operación evoluciona hasta convertirse en una serie sucesiva de campañas contra los austríacos de la emperatriz María Teresa y los sardos de Carlos Manuel III que, a la postre, alterarían en muy escasa medida la situación política heredada. No tenemos intención de ocuparnos del desarrollo de la campaña, sino de observar las circunstancias que afectan al cumplimiento de uno más entre las obligaciones fundamentales que la Monarquía debe acometer para gestionar con éxito dicha campaña junto con armamento, alojamiento y comida; transportes terrestres y marítimos6. Trataremos de conocer los sistemas que la Corona utilizó para contratar y pagar proveedores basándonos en dos secciones documentales 5. Un completo y exhaustivo análisis en GoNZÁlEZ ENCISo, A.: «la guerra de la oreja de Jenkins. Política y economía» en DÍAZ BENÍTEZ, J. J.; GAlvÁN RoDRÍGUEZ, E. y lUXÁN MElÉNDEZ, S. de: Conflictos bélicos y relaciones internacionales (1739-1927). Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2011, pp. 29-87. 6. la publicación de la obra de CARo BARoJA, J.: La Hora Navarra Del XVIII: (Personas, Familias, Negocios e Ideas). Institución Príncipe de viana, Pamplona, 1985, inició una corriente de atención al suministro de los ejércitos por parte de diversos asentistas navarros que ha mantenido posteriormente su continuidad. Son muchas y muy diversas las publicaciones en artículos, monografías u obras conjuntas que nos ofrecen un panorama muy completo del mundo de los asentistas navarros en el siglo XvIII, aunque hay que constatar que la provisión del vestuario es un sector marginal en dicho análisis porque nunca fue provisto por ellos. Una selección de los principales textos podría ser la siguiente: RoDRÍGUEZ GARRAZA, R.: «Asentistas navarros durante la Guerra de Sucesión (17051711)», en ENCISo RECIo, l. M.: La burguesía española en la Edad Moderna. vol. II, Universidad de valladolid, valladolid, 1996, pp. 725-752; AQUERRETA, S.: «la Casa de Arizcun 1725-1742: las estrategias financieras de un hombre de negocios en el Madrid de la Ilustración» en SERRANo MARTÍN, E.; SARASA SÁNCHEZ, E. y FERRER BENIMElI, J. A. (dirs.): El Conde de Aranda y su tiempo. vol. 1, Institución Fernando el Católico, Madrid, 2000, pp. 659-678; AQUERRETA, S.: Negocios y finanzas en el siglo XVIII: la familia Goyeneche. EUNSA, Pamplona, 2001; AQUERRETA, S. (coord.): Francisco Mendinueta: finanzas y mecenazgo en la España del siglo XVIII. EUNSA, Pamplona, 2002; HERNÁNDEZ ESCAYolA, M.ª C.: Negocio y servicio: finanzas públicas y hombres de negocios en Navarra en la primera mitad del siglo XVIII. EUNSA, Pamplona, 2004. GoNZAlEZ ENCISo, A. (coord.): Navarros en la Monarquía Española en el siglo XVIII. EUNSA, Pamplona, 2007; ToRRES SÁNCHEZ, R. (coord.): Volver a la» hora navarra»: la contribución navarra a la construcción de la monarquía española en el siglo XVIII. EUNSA, Pamplona, 2010. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 205 CAMPIllo Y ENSENADA relacionadas en esencia con la labor de la Tesorería General, una institución analizada con verdadera profusión en los últimos tiempos7. 2. Sujetos de demanda y sistemas de provisión No es la primera vez que abordamos estos temas8. Sin embargo, al profundizar en nuestro análisis percibimos detalles que pudieron pasar desapercibidos en una primera revisión. Así que, sin ánimo de ser reiterativos, vamos a desarrollar dos reflexiones previas necesarias para una correcta interpretación de nuestra ulterior exposición temporal. Se trata de reflexionar sobre el volumen numérico de los cuerpos que forman el conjunto del ejército y la necesidad de renovar sus uniformes, así como las diversas vías de suministro de los géneros. 2.1. Una cuestión de demanda: la coincidencia entre los datos de nuestros anteriores estudios sobre vestuario con los de Torres Sánchez relativos a la provisión de víveres, nos ha permitido observar una diferenciación permanente en las vías de provisión de los distintos cuerpos del ejército español9. Parece que, si hablamos 7. Archivo General de Simancas [en adelante AGS], Dirección General del Tesoro [en adelante DGT], inv. 16, guión 24, leg. 1 y AGS, DGT, inv. 25, guión 1, leg. 17. los estudios de Anne Dubet sobre la Tesorería General se concentran en el primer cuarto del siglo XvIII y han servido para desentrañar los orígenes y el funcionamiento de la institución. véase, entre sus muchos artículos, DUBET, A.: «¿Tesorería Mayor o Tesorería General? El control contable en los años 1720: una historia conflictiva», en De Computis, 13 (2010), pp. 95-132 y, uno de los más recientes, DUBET, A.: «José Patiño y el control de la Hacienda. ¿Una cultura administrativa nueva?» en lÓPEZ DÍAZ, M. (ed.): Élites y poder en las monarquías ibéricas: del siglo XvII al primer liberalismo. Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, 2013, pp. 39-56. Torres Sánchez estudia la evolución de esta institución durante la segunda mitad del siglo XvIII; su magnífica monografía ToRRES SÁNCHEZ, R.: La llave de todos los tesoros. La Tesorería General de Carlos III. Silex, Madrid, 2012 nos aporta un conocimiento exhaustivo de la institución en sus más diversos ámbitos. Una recopilación de estudios referidos a la Tesorería General en SolBES FERRI, S.: «la Hacienda Real y el control del gasto. la Tesorería General en la España del siglo XvIII» en lUXÁN MElÉNDEZ, S. (dir.): Política, empresa e historia en Canarias. Fundación MAPFRE-Guanarteme, las Palmas de Gran Canaria, 2012, pp. 141-180. 8. véase SolBES FERRI, S.: «Contracting and Accounting: Spanish Army Expenditure in Wardrobe and the General Treasury Accounts in the Eighteenth Century» en HARDING, R. y SolBES FERRI, S. (eds.): The Contractor State and Its Implications, 1659-1815. Universidad de las Palmas, las Palmas de Gran Canaria, 2012, pp. 273-293; SolBES FERRI, S.: «la demanda de vestuario para el Ejército español en el siglo XvIII», XII Congreso de la FEHM (león, 20-22 Junio 2012) [en prensa]. 9. Su primera aproximación a la cuestión del abastecimiento de víveres al Ejército se refiere al ejército regular; véase ToRRES SÁNCHEZ, R.: «El gran negocio de la época, la provisión de víveres al ejército por Francisco Mendinueta (1744-1763)» en AQUERRETA, S. (coord.): Francisco de Mendinueta: Finanzas y mecenazgo en la España del siglo XVIII. EUNSA, Pamplona, 2002, pp. 101-134. Años más tarde analizó el abastecimiento diferenciado de la Marina en ToRRES SÁNCHEZ, R.: «los navarros en la provisión de víveres a la Armada española durante el siglo XvIII» en ToRRES SÁNCHEZ, R. (ed.): Volver a la «hora navarra». La contribución navarra a la construcción de la Monarquía española en © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 206 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA de suministros, no nos estamos refiriendo a un ejército unificado, sino al menos a cuatro cuerpos que necesitamos diferenciar. Aprovecharemos esta descripción para valorar además el número de uniformes que necesita cada uno de ellos. Un primer grupo lo forma la tropa de la Casa Real, un cuerpo privilegiado compuesto por soldados de caballería (guardias de corps y carabineros reales) e infantería (compañía de alabarderos y reales guardias)10. Hablamos de cuerpos de élite, un reducto para la aristocracia, formados por cerca de 1.000 unidades de caballería, 100 alabarderos y, el grueso del grupo, entre 8.000 y 6.000 guardas reales (en ocasiones integrados con el ejército regular). Sus uniformes son bastante más costosos que los de la tropa regular, su provisión se considera prioritaria y su localización es siempre cercana a la Corte y los Reales Sitios (salvo las reales guardias). El segundo grupo de provisión se refiere al ejército regular de tierra compuesto, a su vez, por varios apartados. El principal se refiere a la tropa regular o de veteranos, formada por regimientos de infantería española y extranjera (subdivididos en batallones de 700 hombres y compañías de 100) y por compañías de caballería y dragones (de unos 150 hombres subdivididos en escuadrones). ozanam calcula como cifra indicativa de su tamaño para los años que nos ocupan la de 90.000 hombres, siempre en el caso de que los regimientos estuvieran completos, cuestión harto complicada11. Cabe añadir a ellos el cuerpo de inválidos –soldados no aptos para el servicio en campaña pero útiles en las guarniciones– cuyo número oscila entre 4.000 y 6.000 hombres. También los 23.000 hombres que forman los regimientos de milicias provinciales destinados a guardar las fronteras del territorio de su recluta, especialmente cuando el ejército regular sale en campaña12. No parece que la Corona tuviera la obligación de vestir a estos últimos, sí de armarlos, pero su consolidación fue tan rápida que en 1743 se extrajeron siete regimientos de milicianos para Italia uniformados, en este caso sí, por cuenta de la Real Hacienda. el siglo XVIII. EUNSA, Pamplona, 2010, pp. 213-262. Y recientemente ha centrado su interés en el abastecimiento de cuerpos de la Casa Real; ToRRES SÁNCHEZ, R. «los Cinco Gremios Mayores y el abastecimiento de víveres al Ejército Español en el siglo XvIII», Studia Historica. Historia Moderna, 34 (2012), pp. 407-432. 10. ANDÚJAR CASTIllo, F.: «Elites de poder militar: las Guardias Reales en el siglo XvIII», en CASTEllANo, J. l.; DEDIEU, J. P.; y lÓPEZ CoRDÓN, M.ª v. (eds.): La pluma, la mitra y la espada. Estudios de historia institucional en la Edad Moderna. Madrid, 2000, pp. 65-94; ANDÚJAR CASTIllo, F.: «la Corte y los militares en el siglo XvIII», Estudis, 27 (2001), pp. 91-120. 11. oZANAM, op. cit., cuadro 2, p. 530. El número máximo de efectivos movilizados en la primera mitad del siglo fue durante la guerra de Sucesión, pero volvió a alcanzarse un número similar con el inicio de la campaña de 1734 que se mantendría con escasas oscilaciones hasta 1748. 12. la Real ordenanza de 31/01/1734 dispuso la organización en las provincias de Castilla de 33 regimientos de milicias formados por un batallón de 700 hombres dispuestos en siete compañías de cien hombres cada una. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 207 CAMPIllo Y ENSENADA No podemos olvidar, por último, al cuerpo facultativo de artilleros compuesto por unos 2.000 hombres incluidos en un regimiento independiente. En resumen, podemos estar hablando hasta ahora de unos 100.000 hombres en activo. Todavía existe una tercera y una cuarta vía para la provisión de tropas. Una de ellas se refiere a la marina que se constituye como un cuerpo especialmente complejo para su análisis, pues conserva su propia Secretaría de Estado desde 1714, su Intendencia desde 1717 y su contaduría, separada de la del ejército de tierra, desde estas mismas fechas. En tiempos de Patiño comenzó su financiación diferenciada, complicada incluso con la creación –a imitación británica– del Almirantazgo bajo el cargo del Infante don Felipe, dotado con sus propios recursos y vías de financiación13. Patiño creó asimismo un cuerpo de batallones de Marina formado por 2.500 hombres, cuyo número fue aumentando hasta superar los 7.000 en 1741 cuando alcanzó los diez batallones. la última vía de provisión, que prácticamente no aparecerá en nuestro texto, se refiere a las guarniciones de los presidios de África (Ceuta, orán más los tres presidios de Melilla, Alhucemas y Peñón de vélez). Su independencia en el suministro proviene del hecho de que su dotación financiera se encuentra directamente consignada sobre los fondos de la bula de la Santa Cruzada y, aunque dichos fondos se incorporan al control de la tesorería general en 1753, sus suministros mantendrán ciertas prerrogativas a la hora de su contratación. Por un informe de 1749 sabemos que el uniforme de cualquier militar se considera devengado a los cuarenta meses; en el ínterin, los soldados recibían simplemente el llamado medio vestuario que incluye prendas interiores que necesitan renovarse más a menudo14. Como los distintos cuerpos y regimientos se renuevan por turno, y nos consta que los retrasos son habituales, pensamos que resulta realista considerar el coste de renovación completa del vestuario de todo el ejército como la suma de lo abonado durante cuatro anualidades. Así que podemos resumir esta apartado con la idea de que la Corona va a tener que fabricar o financiar durante los ocho años que nos ocupan algo más de 200.000 uniformes, por lo menos 25.000 al año. la Real Hacienda necesitará gestionar dicha provisión teniendo en cuenta además la necesidad de formar contratos independientes para 13. Sobre la Marina española del siglo XvIII véase CERvERA PERY, J.: La Marina de la Ilustración (resurgimiento y crisis del poder naval). San Martín, Madrid, 1986; CASADo RABANAl, D.: La marina ilustrada. Sueño y ambición de la España del siglo XVIII. Desarrollo y crisis (1702-1805). Ministerio de Defensa, Madrid, 2009; y SAAvEDRA vÁZQUEZ, M. C.: «Política naval y guerra marítima en la España del Antiguo Régimen», en GARCÍA HURTADo, GoNZÁlEZ loPo y MARTÍNEZ RoDRÍGUEZ (eds.): El mar en los siglos modernos. Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 2008, t. II, pp. 17-51. Desde un punto de vista institucional PERoNA ToMÁS, D. A.: La Secretaría de Estado y del Despacho de Marina. La institución y los hombres (1714-1808). Universidad de Murcia, Murcia, 1995. 14. AGS, DGT, inv. 25, guión 1, leg. 17. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 208 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA cuerpos de élite, ejército regular (el expedicionario y el que se mantiene en la Península), batallones de Marina y, en su caso, tropas de los presidios africanos. 2.2. Una cuestión de oferta: No parece imposible, aunque tampoco sencillo, atender correctamente las necesidades de suministro comentadas. la cuestión primordial es el cómo, así que necesitamos abundar en el dilema del Estado borbónico entre producir los géneros, comprarlos o una tercera alternativa, hasta ahora poco comentada, como es la de financiar sencillamente las compras15. Jamás se renunció al propósito de cubrir la demanda mediante producción nacional y, quitando el tiempo del conflicto sucesorio, esta fue normalmente capaz de responder a la intención manifestada16. otra cuestión es la posibilidad de fabricar los paños en fábricas reales y construir uniformes bajo el control directo de la Corona. Desde el tiempo de Patiño, se observa una escalada intervencionista por parte de la Corona estimulando el desarrollo de las reales fábricas que, en todos los casos, se justifica por el deseo de suprimir intermediarios por razones de estrategia, calidad o control de la producción. En todo caso, la opción resulta tan deseada como habitualmente irrealizable, por una cuestión tan sencilla como el ahorro de costes que suele llevar aparejado el recurso al intermediario, nacional eso sí. De modo que una y otra vez llegamos a la inevitable necesidad de recurrir al mercado, a mediadores capaces de movilizar las fuerzas productivas necesarias para garantizar la provisión. Con todo, no debemos olvidar la posibilidad de una tercera vía consistente en desentenderse del control de la producción para entregar sencillamente a los regimientos el dinero necesario para vestirse por su cuenta. En la práctica, las tres fórmulas fueron constantemente ensayadas e incluso alternadas. -Solución 1ª: Comprar. Hay que diferenciar dentro de este apartado el recurso a asientos generales de la firma de contratas puntuales. Son términos equivalentes en la documentación y similares en sus trámites legales o procedimientos contractuales, pero la gran diferencia es que el asiento se constituye como un contrato indefinido entre demandante y productor para la provisión continuada de géneros según una serie de condiciones relativas a calidades, precios o período de vigencia. la contrata es, sin embargo, puntual y limitada en cuanto a cantidad, condiciones, plazos de entrega y precios, así que finaliza en el momento de su cumplimiento. la provisión de uniformes a la infantería suele hacerse por asiento pero la de 15. véase notas 2 y 3. 16. las compras en el extranjero sí fueron necesarias en otros ámbitos relacionados con la dotación de los ejércitos como puede ser el armamento y la artillería. véase GoNZÁlEZ ENCISo, A.: «Buying cannons outside: when, why, how many? The supplying of foreign iron cannons for the Spanish Navy in eighteenth century» en HARDING, R. y SolBES FERRI, S. (eds.): The Contractor State and Its Implications, 1659-1815. Universidad de las Palmas, las Palmas de Gran Canaria, 2012, pp. 135-158. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 209 CAMPIllo Y ENSENADA tiendas de campaña, juegos de montar o sombreros, por citar algún caso, suele gestionarse a través de una contrata. El procedimiento de formación de un asiento general entre la Corona y un agente privado arranca con la comunicación de la demanda de la Corona a través de real orden y continúa con la presentación del pliego con las condiciones del candidato a satisfacerla. la Corona puede intentar, mediante negociación directa o recurso al sistema de mejoras, fomentar la competencia entre demandantes a través del Consejo de Hacienda, la institución tradicionalmente encargada del negociado de asientos que, aunque conserva las funciones administrativas, había perdido mucha autoridad en la práctica. la constante rivalidad entre la institución mencionada y las Secretarías del Despacho de Guerra-Marina y Hacienda viene determinada por el deseo de intervenir en la provisión que siente tanto el que paga, como el que gestiona contratos, como el que utiliza los géneros adquiridos. En nuestra coyuntura histórica, lleva ventaja la secretaría de Hacienda porque desde arriba se desea poner coto tanto al poder y autonomía financiera de los militares como al antiguo sistema polisinodial17. Comunicadas y resueltas las eventuales discrepancias, el asentista presenta un pliego de allanamiento para ser aprobado por real orden y registrado ante escribano público. Adquiere entonces valor de contrato de obligado cumplimiento, con garantía de fianzas y bienes del asentista, mientras la Real Hacienda se compromete a abonar el valor de las entregas en los plazos establecidos. El contrato define hasta el último detalle la forma, calidad y composición de los uniformes, así como las condiciones de pago y los privilegios para el intermediario y los productores. Con todo, el asentista no sabe todavía a qué regimiento, compañía o escuadrón debe surtir en cada momento concreto; esta información la va recibiendo puntualmente a través de nuevas órdenes. En el momento de la entrega efectiva de los géneros, el asentista recoge el recibo de certificación firmado por un agente habilitado por cada cuerpo –normalmente un teniente escogido por el coronel y el resto de oficiales–. Con este recibo puede presentarse ante la tesorería general que es la institución encargada de gestionar los abonos de la Real Hacienda, siguiendo instrucciones del secretario de Hacienda. El dinero, de todos modos, puede circular previamente bajo la forma de adelantos, créditos, letras o abonos en diferentes tesorerías reales, de modo que resulta necesario ajustar cuentas cada cierto tiempo a través de lo que se conoce precisamente como ajustamiento entre asentista y tesorería. Este documento refleja el acuerdo de las cantidades a liquidar suscrito entre ambas partes. Con el visto bueno de los contadores de la tesorería, el tesorero general autoriza el libramiento de cartas 17. El proceso de imposición de la Secretaría de Hacienda en el control de caudales sobre el resto de instituciones señaladas en ToRRES SÁNCHEZ, La llave de todos los tesoros…, pp. 21-42. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 216 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA de Hacienda Iturbide25. En el año 1740, le fueron abonados hasta 3,5 millones de reales para mantenimiento y renovación de uniformes pero, ¿qué relación existe entre Arizcun y la secretaría de Guerra y por qué gestiona tanto dinero? Esperamos poder ofrecer pronto un análisis en profundidad de esta etapa pero, por el momento, no podemos decir más. Desde este momento, el dinero no se transfiere a un asentista sino al propio secretario de la Guerra, quien dispondría de la posibilidad de otorgar libranzas asignadas a un fondo de hasta 3,5 millones de reales. Montemar gastó de este fondo 230.000 reales en vestir a los regimientos de infantería de la Reina y de Castilla, a la compañía de granaderos del regimiento de África, compró banderas y cajas al de Portugal y sables granaderos al de Aragón; todo ello ofreciendo el dinero para que construyeran de su cuenta. Abonó asimismo una letra por valor de 400.000 reales al marqués de Iturbieta por gastos de ejecución del vestuario en Barcelona26. También abonó al asentista Mateo lópez de Sedano, del que más tarde hablaremos, 608.357 reales por 2.339 vestidos construidos en la Corte para nuevas reclutas de infantería (260 reales/ uniforme). Al apoderado del asentista catalán Juan de Benime se le pagaron 700.000 reales por el vestuario realizado en Cataluña para cinco regimientos de infantería, uno de caballería y cinco de dragones. Y, finalmente, abonó 42.551 reales a José Gallo, encargado de los almacenes reales de la Corte, por gastos de conducción de vestuarios hasta Barcelona y otros parajes. En resumen, Montemar gastó el dinero utilizando todas las fórmulas de provisión que destacamos en el epígrafe anterior. la única característica común a todos estos abonos es que la fecha de su ejecución corresponde a la primera mitad del año 1741, mientras Campillo se acomodaba en el ejercicio de su poder. Quiere esto decir que Campillo estaba cumpliendo simplemente con la ejecución de los contratos pendientes; no tardaría un segundo más de lo necesario en poner fin a un sistema que no era de su agrado, para devolver el control absoluto de la contratación a la secretaría de Hacienda a través de la tesorería general. 3.1.2. En este momento, se adoptan una serie de decisiones trascendentales, como la de ponerse en manos de asentistas generales para garantizar la provisión del vestuario durante la siguiente campaña. Sigue a continuación el detalle de los contratos de Campillo con asentistas para la provisión de los distintos cuerpos. Matías de valparda, de Barcelona, fue el asentista escogido para la construcción del vestuario de los regimientos de infantería del ejército expedicionario que alcanzaría los 60.000 efectivos en el momento de su traslado. Por la ro de 25. AQUERRETA, op. cit., 2000, pp. 659-678. 26. Juan de Urrutia (de Barcelona) giró la letra sobre dicho marqués y a favor de Benaje, Andreu y Milans en AGS, DGT, inv. 16, guión 24, leg. 1, carp. 2. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 217 CAMPIllo Y ENSENADA 07/03/1742 admite SM el pliego de valparda para la provisión de doce regimientos de 1.360 hombres cada uno (214,5 reales/uniforme), en la misma forma que lo ejecutó en los años 1735, 1736, 1737 y 173827. Ya sabemos que valparda no es nuevo en la plaza y, lo que parece ocurrir, es que recupera en realidad el puesto que le arrebató Miguel de Arizcun entre 1739 y 1741. Gómez de Terán gestionó cuatro ajustamientos con valparda entre mayo y octubre de 1742 para el abono al asentista de más de 3,5 millones de reales (confirmados por rd de 09/12/1744). Tras la salida de la tropa a tierras italianas, valparda continuó trabajando para renovar suministros. la ro de 03/04/1743 le instaba a vestir a un batallón de la nueva leva de Saboya con 667 uniformes por 150.000 reales (224,9 reales/uniforme) con una curiosa forma de pago. Se apunta cuidadosamente en el contrato la cláusula de que el dinero se «debía descontar a favor de la Real Hacienda sobre la paga de los oficiales del batallón a la mitad de su haber hasta el reintegro»28. Seguramente el coste de mantenimiento de los regimientos estaba calculado sobre la base de las transferencias de dinero hechas a los oficiales; los uniformes se remitirían desde Barcelona, por cuenta de la Corona, pero su valor debía posteriormente descontarse de lo abonado a estos oficiales en campaña. El resto de provisiones de valparda se entregaron en España y corresponden al año 1743. Se conservan hasta doce recibos firmados por oficiales habilitados y un ajustamiento de julio de 1743 por razón de otros 2,25 millones de reales. De modo que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que valparda fue el principal asentista de vestuario del tiempo de Campillo y de la campaña italiana. Un segundo asentista para provisiones asimismo del cuerpo expedicionario fue don José de Florenza y Pons. la ro de 20/04/1742 le autorizaba a percibir el valor del vestuario suministrado en Cataluña a los regimientos de infantería de Córdoba, Milán y Mérida, junto con el de dragones de Francia. la referencia para la composición de los mismos fue el asiento de valparda, aunque teniendo en cuenta que debía bajarse de su coste «lo que hubiese percibido en Barcelona [de los almacenes reales] a buena cuenta de este haber». Por este detalle sabemos que Florenza concentra su labor en Barcelona. la ro de 16/08/1742 resolvía que se formasen en Cataluña dos compañías de fusileros de Montaña de 100 hombres cada una, vestidos y armados por cuenta de la Real Hacienda; para ello, el intendente de Cataluña debía atender las necesidades del asentista en función del allanamiento aprobado por ro 04/09/1742. Al mes siguiente, la ro de 19/09/1742 ordenaba formar otras ocho compañías de fusileros catalanes, con las mismas condiciones y vestidas por el mismo asentista, con un número de 27. AGS, DGT, inv. 16, guión 24, leg. 1, carp. 2. 28. Contamos con la correspondiente certificación del habilitado, libramiento y recibo más decreto aprobando el abono de 150.938,5 en AGS, DGT, inv. 16, guión 24, leg. 1, carp. 2. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 218 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA uniformes que se eleva hasta las 1.000 unidades. En las cuentas y ajustamientos formados aparece el testimonio de la provisión de materiales desde el almacén de vestuarios dependiente de la autoridad ejecutiva del intendente don Antonio Sartine. Florenza, a diferencia de valparda, percibe además sus abonos en la ciudad condal a través de la tesorería de Ejército de Cataluña, por orden del intendente, por mano del tesorero y bajo el control del contador de dicha tesorería. Así, de 922.000 reales que se le debían, se le abonaron «892.056 de ellos por mano de don Juan Martín de Santesteban, tesorero que fue del Ejército y Principado de Cataluña, y [solo] los 30.000 reales restantes por la Caja principal de la Tesorería General»29. las fechas nos indican asimismo que el trabajo de Florenza se concentra en el año 1742. En consecuencia, parece que valparda es el asentista de referencia que, aunque trabaja en Cataluña, lo hace de forma autónoma y manteniendo una relación directa con la tesorería general. Florenza, también catalán, concentra toda su actividad entre los almacenes, la tesorería y en su relación con el intendente de Cataluña que parece ser la persona encargada tanto de su elección como del control de su actividad. Tal como había dispuesto Patiño en su momento. El caso de Juan de Bedime se refiere básicamente a la percepción de un atraso, pero sus relaciones incluyen noticias interesantes como que sus antiguos contratos sirvieron como referencia para establecer los vigentes. Se trata de un antiguo asentista que guarda relación con José Florenza; es posible incluso que Florenza sea su sucesor en la dirección de la misma compañía. Efectivamente, la ro de 15/12/1741 comunicada por Campillo al tesorero general, ordena abonar a José de Florenza, apoderado de don Juan de Benime, antiguo asentista de vestuarios, el caudal correspondiente al apronto y conducción de 467 vestidos para el regimiento de dragones de Almansa y 1.000 juegos de cartucheras y frascos para la infantería de América, fabricados en Barcelona y entregados en San Sebastián. la fórmula de pago se ajusta al mecanismo utilizado por Florenza pues se le abonaron, «150.000 reales de ellos por mano de don Manuel vallejo y Sampedro, tesorero que fue del Ejército y Principado de Cataluña (…) y los 113.427 reales y 2 mrs. restantes por la Caja Principal de la Tesorería General»30. Existe un cuarto hombre como es Mateo lópez de Sedano, de Madrid, cuyo sistema de provisión es diferente al de los catalanes. Dicho asentista recibió encargos continuados, aunque menores, entre septiembre de 1741 y septiembre de 1742, por valor de medio millón de reales. Su gran momento iba a llegar, no obstante, con el inicio de la campaña pues, la ro de 06/12/1741 aprobaba su pliego para la preparación y entrega en la Corte del vestuario completo de once 29. Ibídem. 30. Idem. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 219 CAMPIllo Y ENSENADA batallones de infantería. Este encargo le supuso unos ingresos cercanos a los 2 millones de reales. A partir de este punto, se convierte en el asentista encargado de vestir cuerpos «especiales» desde la Corte. Según contrata aprobada de ro de 16/07/1742 vestiría, por ejemplo, a las 100 plazas de la compañía de Artillería de orán «a los mismos [precios] que tuvieron de costa a la Real Hacienda para los batallones de Marina»31. lópez de Sedano se convierte así en el eje sobre el que rota la actuación de los almacenes de Madrid para la provisión de la marina y guarniciones de África. Es bastante probable que la intención de la secretaría fuera precisamente la de crear algún tipo de competencia o alternativa a la provisión catalana. las tropas de la Casa Real forman, como sabemos, un grupo independiente en su suministro. las tres compañías de guardias de corps y la guardia de alabarderos lucen uniformes especiales, de mucho más valor que el de la tropa regular. José Cebrián es el antiguo asentista de estos cuerpos que, por rd de 14/02/1741, renovó su contrato para vestir a las 300 nuevas unidades de aumento de compañías de corps, con precios y calidades de 1739. El valor de cada uniforme era de 2.092,5 reales, diez veces más que el de un soldado raso; recibiría paños de la fábrica de Guadalajara para casacas, chupas y calzones mientras que «debía ser de su cuenta [adquirir] el paño de las capas, mantillas y tapafundas (de Alcoy veintidoseno azul) y todos los demás géneros como eran galones, hilo, botones, bocací, botas y otros que eran necesarios para cada vestido»32. Disfrutaría de franquicia de derechos de entrada en la Corte, pues algunos géneros vendrían de Francia –medias y espuelas– y otros de Bilbao –baquetas y cueros-. la entrega de los uniformes se efectuó entre mayo y julio de 1741 y fue por valor de 627.750 reales a percibir en cuatro mesadas sobre el producto de Rentas Provinciales. la cuenta del tesorero incluye aviso de la anterior tesorería de no haberse satisfecho cantidad alguna a este asentista, así como el descuento por el valor de los paños de Guadalajara (162.900 reales, según aviso del administrador de la fábrica de julio de 1741) y certificación de Salvador de Querejazu, contador de rentas generales, sobre los derechos aduaneros que debían serle reintegrados en virtud de sus franquicias (2.500 reales). la compañía de alabarderos se viste de cuenta de un asentista distinto, como es Jaime Planell y compañía, quien propuso una mejora del diez por ciento sobre el asiento de Cebrián admitida por ro de 20/09/1740. Debía entregar los géneros en cuatro meses; recibiría la mitad del importe de contado y el resto a la entrega, con certificación del capitán de la compañía. Planell entregó 130 vestidos completos por valor de 144.577 que, con la baja del 10 por ciento, quedaron en 130.119 reales, de los que hay que descontar los 70.046 reales correspondientes 31. Idem. 32. Idem. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 220 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA al valor de los paños de Guadalajara. En consecuencia, el uniforme de alabardero ofrece un coste de 1.540 reales, bastante similar al de guardia de corps si consideramos que es tropa de a pie. Todavía queda un último asiento referido a tropas reales, que afecta en este caso a las guardias reales española y valona, aunque no afecta estrictamente a vestuario sino a camas y utensilios. Dicho asiento, que puede que sea el más antiguo de cuantos hemos mencionado, se encuentra en manos de los herederos de don Antonio lambari y ondazarros. En tiempos de Patiño y por ro de 21/08/1733, comunicada al tesorero valbuena, aprobó SM el pliego de lambari para proveer el cuartel de las guardias de corps de Madrid y los reales sitios de San lorenzo, Aranjuez, El Pardo y San Ildefonso de camas, luz, lumbre y utensilios por tiempo de ocho años. A partir de septiembre de 1733, incluiría la contrata las mesas, bancos, manteles, toallas, carbón, velas de sebo y aceite de faroles. Se detallan las condiciones del transporte de las camas de un lugar a otro (siguiendo los movimientos del rey) y los 500 reales anuales por el gasto de encender los faroles. El caso es que, Antonio lambari falleció en 1739 y que sus herederos revocaron inmediatamente el poder otorgado a un viejo conocido como es Mateo lópez de Sedano; el cambio fue admitido por ro de 21/10/1739. Por otra ro de 08/04/1742 se mandó a los herederos continuar con la provisión por otros ocho años bajo los mismos precios y condiciones. Según aviso de la tesorería de ordenación, habrían cobrado hasta agosto de 1740 y por transportes hasta junio de 1740; lo entregado y ajustado desde esta fecha hasta finales de 1742 equivale a los 278.748 reales que Gómez de Terán le abonó junto con una deuda anterior de 275.565 reales. 3.1.3. Tenemos que hablar ahora del resto de fórmulas de provisión. Efectivamente, las contratas firmadas con proveedores particulares reflejan unos valores tan insignificantes que basta con señalar que se refieren a la adquisición de complementos, como tiendas o sillas para los caballos, por valor de 70.000 reales. En cuanto a la provisión de cuenta de los propios cuerpos, señalar que Campillo recurrió a ella solamente en casos puntuales. El del regimiento de inválidos de Galicia porque sus uniformes, fabricados en 1739 por Mateo lópez de Sedano, se entregaron por orden del capitán general de Galicia a soldados embarcados para América en el puerto de Ferrol; su valor se estimó en 67.500 reales, más los costes del transporte, los mismos que percibió el oficial habilitado en junio de 1742. El segundo caso afecta a las dos compañías de artillería de cien plazas repartidas entre Extremadura, Castilla y orán; el vestuario se declaró devengado en julio de 1738 pero la ro de 27/10/1741 todavía habla «de la desnudez que experimentaban ambas compañías, [y] resolvía se les librase con toda brevedad el nuevo vestuario (…) a fin de que con esta providencia quedasen vestidas antes que entrara el rigor del invierno». No pudo sin embargo acudir la tesorería a cubrir dicha providencia © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 221 CAMPIllo Y ENSENADA por no haber géneros disponibles en el almacén, de modo que se sugirió en el mes de enero siguiente la solución de librar su valor equivalente en metálico (16.127 reales para construir 200 uniformes). la tercera partida se refiere al importe de recibos que pasaron al tesorero diversos batallones de infantería por compra de complementos, valorados en 29.145 reales, que presentan la característica común de haber sido todos ellos abonados en tesorerías de las Provincias donde cada uno se hallaba33. Así que la única alternativa real al negociado con asentistas privados parece ser la ejecución del vestuario a través de los almacenes reales, con paños de las villas cercanas, elaborados por los gremios madrileños. Sus costes se organizan en un doble nivel. El veedor del almacén, don José Gallo, asistido por Juan de Beñatena en la medición y reconocimiento de paños y por Pedro Santos Gómez en el ajuste de los portes, perciben sus salarios de manos del tesorero general. Sigue lo abonado por la provisión de las villas: en la cuenta de Prado Güemes son 120.000 reales y, en la de Gómez de Terán, el monto se incrementa hasta los 176.990 reales como consecuencia del acuerdo firmado con la villa de las Navas del Marqués para la provisión de 18.000 varas de paño blanco anuales a 18 rls/vara34. El principal encargo de vestuario asignado se refiere a los nuevos batallones de marina que, por decisión de verdes Montenegro, se aumentaban de ocho a diez. En la anterior cuenta de Prado Güemes existe una partida de 261.000 reales para este fin que se mantiene en nuestra cuenta con otros 50.000 reales destinados a concluir la contrata, «reglada de orden del señor Infante Almirante General»35. la provisión de la gente de marina iba a seguir sujeta a esta vía pues José Gallo recibió la ro de 20/09/1743 para encargarse de «vestir la gente de Marina que servía en la escuadra que estaba en el Puerto de Toulon, como la que existía en los departamentos de Cádiz y El Ferrol». Debía preparar unos 2.000 vestidos, con paños de los almacenes, ajustando las necesidades de su provisión «con los sujetos que hallara más proporcionados»36. El tesorero pagaría a la recepción de los recibos de entrega firmados por Gallo así que, entre octubre y diciembre de 1743, fueron abonados 208.672,5 reales por este concepto. Se incluye, además, los gastos de transporte que quedan por cuenta de la Real Hacienda37. 33. Idem. 34. la contrata completa podía alcanzar los 324.000 reales, con anticipación de 15.000 reales, pero parece que la villa solo pudo cumplir el encargo a medias. 35. AGS, DGT, inv. 16, guión 24, leg. 1, carp. 2. 36. Ibídem. 37. ro de 28/05/1740 comunicada a Prado Güemes. la cuenta incluye más de setenta partidas por envíos ocurridos entre 1741 y la primera mitad de 1743 acordados con diferentes transportistas por un valor que oscila entre los 5 y los 7 reales por arroba transportada, a los que hay que añadir 3.000 reales de la contrata para el suministro de serajes y lías aprobada por ro de 23/07/1741 en AGS, DGT, inv. 16, guión 24, leg. 1, carp. 2. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 222 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA En resumen, tras cancelar la disputa con la secretaría de Guerra de Montemar, Campillo se puso en manos de asentistas generales, catalanes en su mayor parte, para la provisión del vestuario de la tropa expedicionaria. Solamente puede matizarse esta afirmación con la idea de que procuró mantener vivo el deseo de fomentar los almacenes reales como alternativa, utilizándolos especialmente para la provisión de la marina. Es destacable asimismo considerar que no se puso en manos de un solo asentista sino que contrató a varios de ellos. valparda y Florenza vistieron al ejército expedicionario, con la diferencia de que el primero y principal guarda una relación directa con el secretario de Hacienda, mientras que el segundo lo hace con el intendente de Cataluña. Simultáneamente, un pujante asentista de la Corte como lópez de Sedano veía incrementados sus encargos para abastecer la tropa estable en territorio peninsular. Se mantiene, además, la provisión diferenciada de las tropas de élite a través de Cebrián, Planell y los herederos de lambari. la presencia de tantos asentistas en las cuentas del tesorero representa al menos la posibilidad de introducir cierta competencia entre ellos: de hecho, Planell mejoró a Cebrián en la provisión de alabarderos. En relación con los valores, señalar que el año 1741 resultó mucho más económico que los dos posteriores de campaña, cuyos costes se elevan hasta los 6 millones de reales anuales. El coste de los uniformes oscila entre los 215 reales de la tropa regular de infantería, pasando por los 350-400 reales de caballería y dragones, hasta los 2.000 reales de guardias de corps o los 1.500 reales de alabarderos. 3.2. La actuación de Ensenada en el sostenimiento de las campañas de Italia Durante su primera etapa del gobierno, Ensenada no tuvo otra prioridad que el mantenimiento de las tropas expedicionarias hasta el final de la guerra. No obstante, aunque la paz de Aquisgrán no estuvo suscrita hasta octubre de 1748, la intensidad del conflicto decayó antes, de modo que, a finales de 1747, comenzaba incluso a repatriarse parte de la tropa y a reducirse el tamaño del ejército expedicionario. Para comparar y apreciar matices y diferencias, hemos agregado en el mismo Cuadro nº 3 los gastos por compra de vestuario incluidos en la segunda cuenta de Gómez de Terán y la primera de Horcasitas. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 223 CAMPIllo Y ENSENADA Cuadro 3. Cuenta de los tesoreros generales José Gómez de Terán y Manuel Antonio de Horcasitas de lo abonado por vestuario (01/01/1744 – 31/12/1748) (A) (B) % A) Asentistas generales y pequeñas contratas 17.511.911 7.801.962 86,6% vicente Puyol (ejército expedicionario) 11.795.200 6.997.480 Matías de valparda (ejército expedicionario) 3.044.303 – Matías de valparda (guardias de corps y alabarderos) 1.808.880 – Mateo lópez Sedano 431.822 – Cristóbal Mestres y Baltasar Bacardi 27.837 Pedro Geseli – 182.973 Pequeñas contratas con proveedores 403.869 621.509 B) Almacenes de la Corte 1.093.168 1.057.715 7,4% Contratos con las villas productoras de paños 856.098 997.257 Paños entregados en los almacenes de Madrid (Marina) 104.031 Paños de Guadalajara entregados a valparda 47.461 Salario dependientes del almacén 14.964 18.962 Compras de estameña de Palencia (Marina) 26.045 Conducción de vestuarios 44.569 41.496 C) De cuenta de los propios cuerpos 684.024 549.742 4,2% D) Atrasos y gastos diversos 512.381 – 1,8% ToTAl 19.801.484 9.409.419 100% (A) 2ª cuenta de José Gómez de Terán (1/1/1744 - 31/1/1747) (B) 1ª cuenta de Manuel Antonio de Horcasitas (1/2/1747 - 31/12/1748) FUENTE: Elaboración propia sobre AGS, DGT, inv. 16, guión 24, leg. 1, carps. 3 y 4. Cabe destacar que la distribución de porcentajes de recurso a los diversos sistemas de provisión es muy similar a los del cuadro nº 2 (descontada la partida asignada a Montemar), con algún matiz relativo a un limitado pero creciente estímulo de los almacenes reales y la recuperación de la construcción del vestuario por cuenta de los regimientos. las cifras absolutas destinadas a uniformar la tropa son asimismo representativas: si en la cuenta anterior se abonaron 14 millones de reales; en los años 1744, 1745 y 1746 (todos de campaña) el gasto se eleva hasta los 20 millones; y, en la cuenta de 1747 y 1748 (con escasa actividad bélica en el último) se reduce a 9,5 millones. Podemos estimar en consecuencia que el coste de cada año de campaña se sitúa en los 6-7 millones de reales (con 5 millones para © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 224 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA el ejército expedicionario), reduciéndose dichos costes en 1741 y sobre todo en 1748. Si consideramos el precio medio de un uniforme de soldado regular alrededor de los 250 reales, constatamos que, efectivamente, podemos construir más de 25.000 uniformes anuales con este presupuesto, lo que nos permite cuadrar las cifras estimativas que expusimos al inicio del texto. 3.2.1. Como puede observarse, los asentistas generales percibieron 25 de los 29,5 millones del total abonado, con lo que lo principal ya está dicho. Sin embargo, conviene destacar que la provisión se concentra en un nuevo personaje, como es vicente Puyol, con dos terceras partes del total, un porcentaje muy superior al que manejaban valparda y Florenza juntos. El propio valparda reduce su participación en el suministro del ejército expedicionario hasta los 3 millones aunque se hace, a cambio, con la provisión de cuerpos de élite. Mateo lópez de Sedano pierde claramente posiciones en la nueva distribución de contratos que desarrolla Ensenada en virtud de sus preferencias. En este sentido, parece que el ministro se decantó completamente por la fórmula del proveedor único y monopolista personalizada por Puyol. El arreglo de la provisión de Puyol comienza cuando, por ro de 24/08/1744, se remite al nuevo intendente de Cataluña, marqués de Contamina, el pliego aprobado por SM presentado por Isidro oriol de Barcelona para encargarse de la provisión del vestuario del ejército de Italia. oriol pretendía sustituir simultáneamente a valparda y a Florenza pues se obligaba, de entrada, a suministrar en tres meses y medio hasta 8.600 vestidos completos, con la supervisión de Contamina para ajustar los suministros y la actividad de los gremios «a la práctica y estilo que se observaba en aquel Principado en semejantes casos». El precio de cada uniforme de infantería sería de 187 reales, el de caballería de 335 reales, el de dragón de 383 reales y el de fusilero de 241 reales. la tercera parte del valor de los géneros se entregaría por vía de anticipación y en dinero efectivo en Barcelona, a través de su tesorería de Ejército (según el método de Florenza), descontando posteriormente en cada remesa la tercera parte del importe de lo entregado. Sin embargo, dos días más tarde el intendente recibe una real orden otorgándole facultad para recibir posturas sobre dicho asiento, a beneficio de la Real Hacienda, lo que nos alerta sobre la posibilidad de que alguien estuviera tratando de desplazar a oriol. Efectivamente, no había terminado el mes de agosto cuando vicente Puyol hacía baja de 10 reales por vestido de caballería, dragones y fusileros de montaña. Finalmente, la orden del intendente para que Puyol formalizase escrituras del nuevo asiento ante el escribano mayor Joseph Froch y cumpliera con el proceso de otorgamiento de fianzas, tiene fecha de 02/09/174438. 38. AGS, DGT, inv. 16, guión 24, leg. 1, carp. 3. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 SERGIo SolBES FERRI 225 CAMPIllo Y ENSENADA la contrata se firmó por 8.600 vestidos trimestrales pero sabemos que esta sirve principalmente para definir las condiciones de la provisión. El número de uniformes y su destino se concreta mediante sucesivas órdenes que la Corona presenta al asentista. la primera es de 22/10/1744 mandándole fabricar 5.041 vestidos para el nuevo refuerzo de recluta enviado a lombardía (1.916 vestidos para cuatro regimientos de infantería; 3.024 vestidos y 96 libreas para cuatro regimientos de caballería y cuatro de dragones). la ro de 24/11/1744 le facultaba para que siguiera fabricando 20.000 vestidos necesarios para 28 batallones de infantería del Ejército de Saboya39. Por la ro de 10/11/1744 se le encargan otros 675 vestidos para vestir, en su tránsito por Barcelona, a los escuadrones de caballería que pasaban a Italia. la ro de 12/11/1744 mandaba completar los regimientos de infantería de Milán y Brabante con el medio vestuario devengado. la ro de 18/11/1744 ordenaba complementar la anterior con libreas de trompetas y tambores, cartucheras de caballería y porta frascos de dragones. la ro de 17/12/1744 le encargaba otros 1.500 vestidos de fusileros; la de 01/01/1745, 200 vestidos para dragones de Extremadura; la de 09/01/1745 la composición exacta de las tropas de caballería y dragones del ejército de Italia que debían ser atendidas, incluyendo 4.116 soldados más 144 trompetas y tambores40. la ro de 02/07/1745 mandaba entregar 1.105 uniformes del nuevo vestuario a cinco regimientos de caballería. Como vemos, el asentista general debía estar preparado en definitiva para atender cualquier contingencia que la Corona tuviera a bien encargar, según las condiciones del contrato suscrito. Con cada entrega, el asentista recibía las certificaciones necesarias para presentarse ante el intendente y convenir ajustamientos temporales con la Real Hacienda. El primer ajustamiento concertado entre Puyol y Juan Martínez de Santesteban, tesorero del ejército de Cataluña, es de agosto de 1745 e incluye las entregas en el almacén de artillería aprobadas por los inspectores Argain y Ricardos, además del guarda almacén Bartolomé González de Estrada. Son 20 certificaciones firmadas entre noviembre de 1744 y agosto de 1745 cuyo total asciende a 4,5 millones de reales de vellón41. El segundo ajustamiento se formó el 04/12/1745 y fue por valor de 4,8 millones de reales incluyendo, además de la provisión de la recluta general de soldados de infantería de los 28 batallones, cinco nuevos encargos atendidos desde el final del último ajustamiento entre diciembre 1744 y noviembre de 1745. El tercer ajustamiento lo firma el nuevo tesorero de Cataluña Candas Inclán en octubre de 1746 e incluye una nueva contrata, firmada en agosto, y cinco recibos visados en el almacén provincial. Suma esta cuenta 39. Según estos datos, cada batallón lo forman 676 soldados y 14 tambores. 40. Cada regimiento de caballería está compuesto por 348 soldados y 8 tambores-trompetas; cada regimiento de dragones consta a su vez de 396 soldados y 18-17 tambores-trompetas. 41. Son 3.183.657 reales abonados por vía de anticipación (recibo de 24/12/1744) y 1.033.360 reales a continuación del ajustamiento. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.ª mod., 35, 2013, pp. 201-234 232 SERGIo SolBES FERRI CAMPIllo Y ENSENADA un dinero que habrán recibido previamente con el haber mensual de los soldados anotados en la revista. obviamente necesitan ir separando este dinero para crear un fondo, llamado Gran Masa, que, al cumplirse los cuarenta meses, debe ser suficiente para financiar la renovación del vestuario amortizado. Solo permanecen reguladas según el sistema tradicional de asientos las tropas de élite, las de marina y las de África, cuyos contratos de abastecimiento se convertirán en herencia disputada por los antiguos asentistas. la Corona había vuelto a cambiar las reglas del juego, en expresión afortunada de Torres Sánchez. Todo el sistema de provisión descrito en este estudio no parece que fuera en realidad del gusto de Ensenada. El ministro tenía otros planes y, en cuanto la guerra le dio la oportunidad, procedió a aplicarlos con su habitual decisión. Esta circunstancia puede guardar relación, ahora sí, con la mencionada supresión de arrendadores de rentas e imposición de la administración directa de rentas. De modo que debemos introducir una última conclusión, que debe necesariamente referirse a la necesidad de considerar que las conclusiones anteriores deben quedar exclusivamente circunscritas al período de tiempo analizado en este trabajo. 6. Bibliografía Andújar Castillo, F.: «Elites de poder militar: las Guardias Reales en el siglo xviii», en Castellano, J. l., Dedieu, J. P. y lópez Cordón, Mª v. (eds.): La pluma, la mitra y la espada. Estudios de historia institucional en la Edad Moderna, Madrid, 2000, pp. 65-94. ——: «la Corte y los militares en el siglo xviii», en Estudis, 27 (2001), pp. 91-120. ——: «la reforma militar en el reinado de Felipe v», en Pereira Iglesias, J. l. 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