Análisis y determinación de vulnerabiblidad costera mediante CVI de la mitad sur de la isla de Gran Canaria
Abstract
Máster Oficial en Gestión Costera
Full text
UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA TÍTULO: ANÁLISIS Y DETERMINACIÓN DE VULNERABILIDAD COSTERA MEDIANTE CVI DE LA MITAD SUR DE LA ISLA DE GRAN CANARIA AUTORA: Erika Isabel Talavera Déniz TRABAJO FIN DE MÁSTER MÁSTER EN GESTIÓN COSTERA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Firmado VºBº Erika Isabel Talavera Déniz El tutor, Luis Hernández Calvento
2 Agradecimientos Quisiera agradecer a mi director de tesina de Master en Gestión Costera, Dr. Luis Francisco Hernández Calvento, por su labor docente y apoyo incondicional tanto en la realización de las prácticas como en la elaboración de la tesina para dicho master. También quisiera agradecer la ayuda desinteresada de varios investigadores colaboradores como son Dr. Raúl Medina Santamaría (Universidad de Cantabria) en cuanto a la cesión de datos e información relevante para la realización de la memoria de la tesina y Dr. Alonso Hernández Guerra en relación a la orientación prestada ante el manejo del Matlab (ULPGC). No podría olvidarme de considerar a todos los profesores del master, en especial a Dña. Mª Ascensión Viera Rodríguez (ULPGC), Dña. Diana Grisolía Santos (ULPGC) y a D. José Juan Santana Rodríguez. Además, es indispensable recordar la labor prestada que me han ofrecido ciertos profesores y alumnos doctorandos del grupo de Geografía Física y Medio Ambiente como Elisabeth Fernández Cabrera, Natalia Cruz Avero, Carolina Pérez Alonso, Aarón Santana, Pablo Mayer Suárez y Lidia Romero Martín. Por último, y no por ello menos importante, quisiera destacar la comprensión de mi familia, de mis padres y de mi hermana, además de mis amigos y compañeros ante la cual han supuesto una dosis de entusiasmo y superación ante las distintas adversidades que hubiesen podido aparecer en el transcurso del master.
3 ÍNDICE PÁGINA RESUMEN EJECUTIVO RESUMEN EN INGLÉS ANTECEDENTES o EROSIÓN COSTERA o CAMBIO CLIMÁTICO o CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO o PREVISIONES FUTURAS o NIVEL DEL MAR o GESTIÓN COSTERA o VULNERABILIDAD COSTERA. EL CVI OBJETIVO ÁREA DE ESTUDIO METODOLOGÍA o GEOMORFOLOGÍA (MOR) o PENDIENTE, ÍNDICE TOPOGRÁFICO o TASA DE CAMBIO DE LA LÍNEA DE COSTA (ERO) o OLEAJE SIGNIFICANTE MEDIO (Hs) o TASA DE CAMBIO DEL NIVEL DEL MAR (LEV) o RANGO MAREAL MEDIO RESULTADOS DISCUSIÓN, CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS ANEXO REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 4 5 6 7 9 14 17 19 23 26 38 39 44 44 46 47 48 50 51 53 64 67 80
4 1 RESUMEN EJECUTIVO La preocupación existente en este nuevo siglo por el ascenso del nivel del mar y de cómo puede afectar a la zona costera ha repercutido en la generación de diversos métodos para analizar y determinar la vulnerabilidad costera. Entre éstos, ha tenido especial relevancia el Índice de Vulnerabilidad Costera (CVI), desarrollado por el Servicio Geológico de los EEUU (USGS). En este contexto, el objetivo de este trabajo de investigación, conducente a la obtención del título de Máster en Gestión Costera por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, es la adaptación de este índice al contexto específico de la isla de Gran Canaria. Esta adaptación conlleva, además, su aplicación, con detalle, a la mitad sur de la isla. Para ello se ha seleccionado el modelo original formulado por el USGS, adaptado por el Ministerio de Medio Ambiente para su aplicación, a escala global, en el contexto español, y aplicado también, con cierto detalle, por la Universidad de Sevilla y la Junta de Andalucía en el litoral andaluz. Este modelo establece que la vulnerabilidad de la costa ante una potencial subida del nivel del mar, depende de factores tales como: la geología y la geomorfología, la pendiente, las tasas de cambio de la línea de costa, el oleaje significante medio, las tasas de cambio del nivel relativo del mar y el rango mareal medio. Para su espacialización se aplican sistemas de información geográfica (SIG). Los resultados ofrecen una sectorización de la línea de costa, dependiendo de la mayor o menor peligrosidad ante la subida del mar, y el desarrollo posterior de procesos erosivos.
5 2 RESUMEN EN INGLÉS The concern in this century by the rising sea level and how it may affect to the coastal zone has motivated the generation of several methods to analyze and determine the coastal vulnerability. Among these methods, the Coastal Vulnerability Index (CVI), developed by the U.S. Geological Survey (USGS), has special relevance. Regarding to that, the objective of this research is the adaptation of this index to the specific context of the island of Gran Canaria. This adjustment involves the application of this method to the southern half of this island, which is the research work made to obtain the title of Masters in Coastal Management by the University of Las Palmas de Gran Canaria. To carry out this work we have selected the original model developed by the USGS, adapted by the Ministerio de Medio Ambiente (Department of Environment) of the Spanish National Government to the national scale, and also applied with a regional detail by the University of Seville and the Junta of Andalusia (the regional Government of Andalusia) to the andalusian coast. This model establish that under a potential sea level rise the coastal vulnerability depends on factors such as geology, geomorphology, slope, rate of shoreline changes, mean significant wave height, rate of relative sea level changes, and mean tide ranges. To georeference the information, we have applied geographic information systems (GIS). Results provide a segmentation of the coastline, depending on the vulnerability degree in case of a sea level rise, and the subsequent development of erosive processes.
6 3 ANTECEDENTES La zona costera constituye la interface entre la atmósfera, la hidrosfera y la litosfera, lo que la hace especialmente dinámica y sensible a cualquier tipo de cambio, ya sea natural o inducido por la actividad humana. Desde el punto de vista antrópico, la cantidad y variedad de recursos costeros (la existencia de un clima más suave que en las áreas interiores de los continentes, la oportunidad de la pesca y el marisqueo, la posibilidad del comercio,…) la convierten en un área especialmente atractiva para el asentamiento humano, tanto como lugar de residencia como para la implantación de actividades productivas. El resultado es que en la actualidad en torno a un 60 % de la población se concentra a escasos kilómetros de la línea de costa (Cendrero et al., 2005), debido a un proceso de aglomeración, o litoralización, que ha tenido lugar a lo largo de la historia, pero muy especialmente en el último siglo. En este contexto, en la zona costera se desarrollan conflictos de intereses, como los que se producen entre el desarrollo económico y la conservación de los recursos, especialmente a partir de que la implantación de actividades humanas ha degenerado en procesos tales como la contaminación de las aguas marinas adyacentes a la costa o la degradación de ecosistemas costeros de gran riqueza, problemas éstos que actualmente preocupan a gestores públicos y a científicos (www.observatoriodellitoral.es). Nuestro país no es ajeno a estos problemas, en especial el litoral mediterráneo, las islas Baleares y las Canarias. Así, por ejemplo, en Almería la ocupación de la franja litoral sin una planificación previa, debido a la litoralización que sufre gran parte de la economía provincial, ha generado diversos problemas de incompatibilidad de usos entre distintos sectores productivos, por el consumo insostenible de recursos naturales y por la insuficiencia de infraestructuras ante los inadecuados ritmos de crecimientos (Marín, 2007). También en otras partes del litoral mediterráneo y en ambos conjuntos de islas se ha desarrollado una amplia fachada urbanizada, con el fin de acoger a residentes y turistas, cuya consecuencia inmediata ha sido la pérdida de valores estratégicos, como la calidad del paisaje (Geenpeace, 2010). Otras intervenciones, como las dedicadas a desarrollar muelles deportivos o playas artificiales, han tenido como consecuencia la pérdida de valores naturales, como las propias playas naturales. Por lo que respecta a las islas Canarias, debido a su origen volcánico reciente, la costa presenta una morfología singular, pues dominan en ella los tramos acantilados y de perfil irregular, hecho que no favorece el transporte sedimentario ni la formación de
7 playas extensas. Tan sólo algunos sectores de las islas más orientales presentan las condiciones ideales para el desarrollo de costas arenosas (Hernández et al., 2009). Además, dado que apenas existe plataforma continental, las playas compuestas por arenas organógenas son muy escasas, y la mayoría están formadas por rocas basálticas de origen volcánico. No obstante, en algunas zonas la plataforma continental se ensancha, permitiendo la existencia de playas arenosas, en las que, cuando se dan las condiciones adecuadas, se produce un transporte eólico de arenas activo, lo que determina la formación de campos de dunas litorales. Estos ambientes se han visto sometidos a un cierto deterioro en décadas pasadas, pero sobre todo a partir de los años de la década de los sesenta del pasado siglo, cuando se produce un intenso desarrollo urbano-turístico en el entorno de algunos de estos sistemas (Hernández et al., 2009). En conjunto, todas estas transformaciones desarrolladas en la franja litoral con el fin de atender la demanda de viviendas, equipamientos e infraestructuras, suponen serias alteraciones de las condiciones ambientales preexistentes, y conllevan en muchos casos la generación de riesgos para la propia sociedad, como los relacionados con la erosión costera (De Andrés y Gracia, 2002). 3.1. Erosión costera. La erosión costera se manifiesta cuando el mar gana terreno a causa de la presión del viento, del oleaje y de las mareas, en un contexto de déficit sedimentario (Doody et al., 2005), quebrantando el papel que desempeñan las zonas costeras en la protección de valores ecológicos, sociales y económicos (protección de viviendas e infraestructuras, control de la intrusión de agua marina, absorción de abonos y sustancias contaminantes evacuadas por los ríos, reproducción y alimentación de peces, crustáceos y aves,…). Especialmente sensibles a estos procesos se muestran las costas bajas, sobre todo las que se caracterizan por presentar playas expuestas y con un amplio rango mareal, pues pueden provocar grandes movimientos de arena (Davis, 1980). Para Ojeda (2000), dentro del concepto de erosión costera se ha de diferenciar las escalas espacio-temporales, dependiendo de los fenómenos actuantes. Así, por un lado se encuentran los procesos erosivos ligados a fenómenos extremos de baja frecuencia y alta implantación, es decir, los temporales, donde los sedimentos, tras ser erosionados, retornan al sistema sedimentario litoral. Por otra parte están los procesos
8 de erosión a largo plazo, los cuáles, dado que existe un balance sedimentario negativo, inducen tanto la pérdida de sedimentos y retroceso de la costa, como un fortalecimiento de los daños asociados a este tipo de fenómenos. Con el fin de evitar confusiones entre los cambios producidos por estos dos grupos de procesos, Ojeda (2000) considera que al visualizar si la línea de costa ha variado significativamente, respecto a cambios estacionales y eventos extraordinarios, ha de tenerse precaución con las medidas puntuales si se toman en fechas muy próximas, ya que pueden dar lugar a confusión. La erosión costera conlleva tres tipos de impactos, o riesgos, para la sociedad, como son: a) la pérdida de superficie, con un valor económico, social o ecológico b) la destrucción de las defensas costeras naturales (como los sistemas de dunas) por los temporales, hecho que favorece la inundación c) el deterioro de las obras de protección, que también favorece el riesgo de inundación Para poder enfrentarse a estos procesos, la sociedad debe conocer en detalle los factores que controlan el medio litoral, así como su interacción, con el fin de facilitar la gestión de estos medios. En este sentido, los factores modeladores de la zona litoral se relacionan, por un lado, con procesos que tienen lugar en las cuencas fluviales, y por otro lado con la dinámica marina. Las variaciones de unos y otros suponen alteraciones de las condiciones preexistentes, como las que influyen en la generación y transporte de sedimentos hacia la costa (cambios de cobertura y usos del territorio, construcción de embalses, cambios en el régimen de precipitaciones,...). Entre los segundos se pueden señalar las variaciones del nivel medio del mar, o en la intensidad, frecuencia y dirección dominante de los vientos y del oleaje. Todos ellos influyen en el equilibrio entre erosión y sedimentación, pero también en la extensión y estado de las zonas húmedas y en las tasas de erosión de los acantilados (Cendrero et al., 2005). Centrándonos en estos últimos aspectos, para el Ministerio de Medio Ambiente (2004), el desarrollo de la erosión en las playas depende sobre todo de la tipología de la costa, de la plataforma continental y del clima marítimo de la zona. No obstante lo anterior, siempre cabe esperar una reacción de los sistemas naturales ante los cambios producidos por la erosión marina. Según Nicholls y Branson (1998) ante estos procesos se puede hablar de conceptos como “resistencia”, que se define como la capacidad a pararse o resistir, o “resiliencia”, que es la capacidad de auto
9 organizar el sistema ante cambios modificables mediante retroalimentación negativa. Por lo que respecta a este último concepto, Klein et al. (2004) concluyen que la resiliencia se compone de tres factores: resiliencia morfológica, resiliencia ecológica y resiliencia socio-económica, siendo las dos primeras las más estudiadas. En esta línea, las conclusiones del Proyecto EUROSION (Doody et al., 2005) establecen que los esfuerzos deben dirigirse a mejorar la resiliencia de los espacios litorales, a través de una mejor gestión, así como a la preservación del espacio suficiente para el desarrollo de los procesos costeros. 3.2. Cambio climático. En este contexto, en las últimas décadas ha surgido una nueva percepción de esta problemática, que pues se ha puesto en relación la posibilidad de un aumento considerable de los procesos erosivos en la costa con las variaciones producidas por el cambio climático actual. El origen de esta preocupación se sustenta en el hecho de que en los últimos 150 años se observa una clara tendencia al calentamiento del planeta (Véase la figura 1). Figura 1. Tendencias de calentamiento y enfriamiento (http://www.bom.gov.au/info/climate/change/gallery/) Con una perspectiva más amplia, el estudio del cambio global es en buena medida el estudio de los cambios en la atmósfera y de las conexiones entre la atmósfera y la litosfera, hidrosfera y biosfera. En los últimos 3’2 millones de años el sistema del clima de la Tierra ha oscilado enormemente y ha alternado entre periodos de importante glaciación continental (periodos glaciares) e intervalos de clima más cálido (periodos
16 b. No confinadas: flechas litorales o cordones de arena adyacentes a costas bajas con posibilidades de desplazamiento hacia el interior. Cuando el volumen sedimentario y el clima de vientos lo permiten están asociados a campos de dunas. f) Acantilados duros o blandos (con tasas naturales de retroceso de orden decimétrico o superiores). g) Puertos. De todos estos ambientes, las costas acantiladas son menos vulnerables y menos dinámicas que las costas sedimentarias; estas últimas son susceptibles de experimentar grandes cambios por el impacto del clima (Cendrero et al., 2005). En el estudio del efecto del cambio climático en la morfología de las playas es necesario considerar dos cuestiones básicas: por un lado, las escalas espacio-temporales de análisis; por otra, las variables que hay que condicionan la cota de inundación y que se podrían ver modificadas por el cambio climático. En cuanto a las primeras, resultan de interés la mesoescala (decenas-centenas de metro) y la macroescala (kilómetros), siempre desde una perspectiva temporal a largo plazo (años). En cuanto a la cota de inundación, se considera que en un instante de tiempo determinado la cota de inundación en una playa es el resultado de la suma lineal de ciertos parámetros, de modo que: CI = MA + MM + Ru Donde CI representa la cota de inundación (en metros); MA es la marea astronómica (en metros); MM es la marea meteorológica (en metros) y Ru es el run – up debido a la rotura del oleaje (en metros). De estos tres parámetros que determinan la cota de inundación de una playa, son la marea meteorológica y el run – up los que pueden verse afectados por el cambio climático. Dado que el run-up se relaciona directamente con la cantidad de sedimento disponible en la playa, la erosión de ésta es el resultado de una combinación de efectos, entre los que cabe destacar los impactos humanos en la costa (construcciones de estructuras, extracciones, dragados, entre otros), las pérdidas de sedimentos tanto cerca como alejados de costa y a lo largo de la misma, la reducción del aporte de sedimentos debido a la deceleración de la erosión de la roca, la reducción de aporte de sedimento desde el mar más próximo a la costa, la incidencia de periodos de tormenta en áreas
17 costeras que puedan afectar al ángulo del oleaje, el incremento de la saturación de las playas debido a la columna de agua o a la precipitación alta y la variación del nivel del mar (Bruun, 1988). 3.4. Previsiones futuras. En la actualidad se estima que la elevación del nivel del mar se relaciona directamente con el calentamiento global. De cara al futuro se considera que la mayor parte de la elevación del nivel del mar se originará por el calentamiento y expansión térmica de las aguas superficiales del océano. Una elevación adicional del nivel del mar se originará por la fusión de glaciares y casquetes polares. Las estimaciones sobre la elevación que se espera en el próximo siglo varían mucho. Así, las previsiones del IPCC para fin de siglo se han ido reduciendo según se han ido disponiendo de datos más fiables, pasando de 50-90 cm (IPCC, 1998) a 13-68 cm (IPCC, 2001). Por su parte, los valores de INQUA (International Union for the Study of Quaternary Sea-Level Change and Choastal Evolution Commission) y del IGCP (International Geosciences Programme Projects 369 and 437) son aún más modestos, pues varían entre 10 y 20 cm, según Cendrero (2005). Estas variaciones se relacionan, en buena medida, con las mejoras experimentadas en la observación meteorológica en los últimos veinte años. Así, los primeros datos de satélite (GEOSAT) sobre las variaciones del NMM (1986-1988) no eran suficientemente precisos, pero a partir de la misión del TOPEX – POSEIDON los registros mejoraron. Entre 1997 y 1998 se registraron amplias oscilaciones del nivel del mar global coincidiendo con fenómeno del ENSO (El Niño Southern Oscillation). Entre 1998 y 2000 el registro es irregular, sin una tendencia clara pero quizá con una subida de menos de 0.5 mm/año entre 1999 y 2000 (Figura 8) (Mörner, 2003).
18 Figura 8. Medidas de las variaciones del NMM realizadas con el satélite TOPEX – POSEIDON (tomado de Mörner, 2003) Los procesos naturales que se desarrollan en las costas y el clima están íntimamente relacionados. Así pues, ante la posibilidad de un cambio climático, todas las regiones costeras del planeta son susceptibles de experimentar transformaciones más o menos significativas (Figura 9). Figura 9. Impactos del cambio climático proyectados relacionados con desastres (Keller y Blodgett, 2007) Los efectos más importantes que el cambio climático puede suponer en las playas se reducen básicamente a una variación en la cota de inundación y a un posible retroceso, o en su caso avance, de la línea de costa. Con respecto a los posibles efectos en obras marítimas, el cambio climático puede suponer importantes cambios en el rebase de las obras, tanto en estructuras en talud así como en estructuras verticales (MMA, 2004). En este contexto calculan que el número anual de víctimas mortales
19 directas debido a estos procesos alcanzará las 158.000 en 2020. Otros cálculos en esta línea consideran que más de la mitad de los humedales desaparecerán como consecuencia de la subida del nivel del mar, estimándose una pérdida media de 5.400 millones de euros entre 1990 y 2020 (Comisión Europea, 2005). 3.5. Nivel del mar. Según Dabrio (1996), los análisis de las oscilaciones del nivel del mar son de vital importancia dada su ínfima relación con los procesos de acreción y erosión costeras que, en una escala de largo plazo, manejan tanto la ganancia como la pérdida de los ecosistemas costeros. El concepto de “nivel del mar” se refiere a un punto del litoral que se supone fijo y estable. Al hablar de “nivel medio” se acepta cierta variabilidad vertical del nivel del mar que se considera “normal” y que tiene en cuenta ciertas oscilaciones que se producen en la costa, entre las que caben destacar tres componentes: la componente periódica asociada con la marea astronómica, más importante en las costas meso y macromareales; la componente no periódica, asociada con la marea meteorológica; y, por último, una componente más lenta asociada a la variación relativa de los niveles tierra-mar (debido a movimientos eustáticos e isostáticos). Asociados, por tanto, a esta última componente, más lenta, se encuentran los cambios del nivel del mar motivados por la variación del volumen de las cuencas oceánicas o por a la cantidad de hielo acumulada en los casquetes (tectono-eustasia y glacio-eustasia, respectivamente). En la tabla 1 se muestran de manera sucinta las variables más importantes a considerar en los cambios del nivel del mar. También en la figura 10 se ilustran distintas combinaciones de movimientos entre la tierra y el mar, en la que se incluye la surgencia, la emersión o la situación donde no hay cambio aparente.
20 Tabla 1. Tabla resumen de variables que tienen lugar en los cambios del nivel del mar (Fuente: Adaptado de Goy, 1994) Eustasia (Cambios del nivel del mar) no son globales, ni coetáneos, ni del mismo sentido Cambios horizontales y verticales del Geoide Volumen de la cuenca oceánica Tectono-Eustasia Cambios del volumen de la Tierra Tectónicos Orogenia Desarrollo de crestas medio oceánicas Tectónica de Placas Subsidencia del fondo marino Otros movimientos de la Tierra Relleno sedimentario Isostasia Isostasia global Hidro-Isostasia Ajustes por cargas Volumen del agua del océano Eustasia Glacial Agua en sedimentos, lagos y nubes Evaporación, Agua juvenil Cambios dinámicos Distribución del nivel de la masa de agua del océano Eustasia geoidal “Olas” gravitacionales “Basculamiento” de la Tierra “Grado” de rotación de la Tierra Deformación del relieve del Geoide Cambios dinámicos del nivel del mar Meteorológicos Hidrológicos Oceanográficos Figura 10. Combinaciones de surgencia en función de la tierra y/o mar (Bird, 1984)
21 Dejando a un lado los movimientos geológicos que cambian la configuración de los océanos, el nivel medio del mar puede ascender fundamentalmente por dos motivos: un incremento de la masa oceánica procedente del deshielo continental (componente eustática) y un incremento del volumen oceánico por expansión térmica del agua y disminución de su densidad (componente termostérica) (Uriarte, 2003). Con referencia a los movimientos eustáticos, hay que comentar que se producen en lo ancho del mundo, dado que los océanos se encuentran interconectados. Este movimiento de agua a lo largo de todos los océanos se ha mantenido más o menos constante en el Cuaternario, aparte del ascenso de agua juvenil que se aporta desde el interior del Plantea por procesos volcánicos, lo cual indica que existen otras componentes de pérdida de agua que son la atmósfera y la tierra. Si el volumen del agua en los océanos permanece constante, los cambios del nivel del mar deben resultar a partir de las variaciones de densidad del agua oceánica y de la temperatura; así por ejemplo, una disminución de 1ºC del agua puede inducir el descenso de 2 metros del nivel del mar. Precisamente, en esta línea, Marcos et al. (2004) han encontrado una clara correlación entre la evolución de la temperatura media del Atlántico Norte y las observaciones de nivel del mar, lo que parece indicar que el incremento de temperatura oceánica es uno de los principales responsables de la subida del nivel del mar (MMA, 2004b). La respuesta que puedan presentar las playas frente al aumento del nivel medio del mar inducido por el cambio climático, puede ser cuantificado haciendo uso de la conocida Regla de Bruun (Bruun, 1988) (véase figura 11), que establece que un ascenso del nivel medio del mar provocará un incremento de la profundidad de agua en cualquier punto del perfil de playa. En estas condiciones el perfil de equilibrio sufrirá un ascenso para adaptarse al nuevo nivel del mar. Dado que este ascenso debe producirse a costa de la arena existente en el perfil, se producirá un retroceso, RE, general del perfil; de forma que el reajuste de la playa se producirá con el fin de cubrir el déficit de arena que se generó en la playa, considerándose el transporte sedimentario.
22 Figura 11. Esquema de la Regla de Bruun (tomado de MMA, 2004b) De forma global se puede considerar que por cada milímetro que suba el nivel del mar, se espera que se erosionen unos 10 centímetros de costa; aunque esto dependerá de la pendiente de la costa y de los materiales que la compongan (Simeoni, 2009), así como del mayor alcance tierra adentro que tendrán otros efectos negativos. Al respecto, otro de los principales problemas a los que se tendrán que enfrentar las áreas costeras como consecuencia del cambio climático es el potencial cambio que se experimentará en la frecuencia y/o intensidad de las tormentas. Por lo que respecta a nuestro país, España posee la mayor extensión de zona costera dentro de la Unión Europea. Así, de los 26.000 km de zona costera de los países de la Unión Europea, 8.000 km corresponden al litoral español (aproximadamente el 30,77%). De éstos, 3.000 km corresponden a las islas Baleares y Canarias (MMA, 2004b). Atendiendo a su geomorfología, se observa (figura 12) que más de la mitad de la costa está representada por acantilados (60%), frente a playas (25%) y deltas y estuarios (15%). Figura 12. Porcentaje de franja litoral que ocupan los diferentes elementos morfológicos más relevantes de la costa española (MMA, 2004b)
23 La generación de datos a partir de modelos atmosféricos, de oleaje, corrientes e incluso de transporte, han permitido conseguir largas series temporales en grandes dominios con una distribución espacial suficiente como para permitir abordar análisis adecuados y generar a posteriori una base de datos homogénea y fiable (MMA, 2004a). Con base en estos trabajos, a nivel global se asume que la tendencia actual de variación del nivel medio del mar en el litoral español es de 2.5 mm/año, por lo que extrapolando al año 2050, se tendría un ascenso del nivel medio de +0.125 m (MMA, 2004b), hecho que implica una potencial erosión de unos 70 metros lineales en algunas playas arenosas de regiones como Galicia, Baleares o sur de las islas Canarias. Para las costas del Este y Sur de España se ha observado una tendencia generalizada de estabilidad o ligero descenso del NMM. Esta tendencia se manifiesta en progradación costera, crecimiento de flechas litorales, relleno de estuarios y desaparición de humedales. No obstante, según lo anterior, también es de esperar un aumento en la intensidad y probabilidad de temporales marinos en las costas de algunas regiones, entre las que una vez más aparecen las ubicadas al sur de las islas Canarias (MMA, 2004b). Este panorama no es diferente al de otros países con características semejantes, en cuanto a tipos de costa, por lo que es de esperar que a lo largo de este siglo se produzcan cambios medianamente significativos en lugares muy poblados, afectando con ello a sociedades con distintos grados de desarrollo. Al respecto, Ferreira et al. (2009) y Muir (2009) plantean que la 4ª Conferencia Global sobre Océanos, Costas e Islas, celebrada en Vietnam en Abril de 2008, impulsó a la comunidad internacional gubernamental a focalizar sobre los efectos que tienen lugar en los ecosistemas y poblaciones costeras alrededor del mundo como consecuencia del cambio climático. Dado que el agua dulce terrestre, la costa y el agua marina están fuertemente interrelacionadas, las medidas efectivas y sostenibles precisan coordinación y cooperación en las cuencas compartidas de los ríos, las costas y las áreas marinas. 3.6.Gestión costera. En esta línea, las estrategias clásicas de gestión costera, aplicables también a un eventual cambio climático a escala regional que produjese el repetido aumento del NMM o un cambio en las características de los temporales marinos, comprenden el retroceso, la adaptación y la defensa (Cendrero et al., 2005). Por lo que respecta a la estrategia de retroceso, requiere de disposición de espacio necesario para la reubicación
24 de los usos y recursos que soporta el tramo costero; por su parte, la estrategia de adaptación requiere un planteamiento diferente para la erosión y la inundación, además de una gran flexibilidad social y económica, dado el nivel de incertidumbre de las predicciones. Para su realización, se puede utilizar una vegetación de apoyo y disipación que reduzca los riesgos de erosión. Finalmente, la estrategia de defensa es la que suele preferir la sociedad por su aspecto monolítico frente a la erosión o a la inundación. Supone costes iniciales altos, además de costes de mantenimiento. Por tanto, esta estrategia es conveniente sólo para determinados tramos de costa. En cualquier caso, como se albergan incertidumbres respecto a la materialización de la amenaza, es necesario contemplar sistemas de seguimiento o monitoreo para determinar el alcance del riesgo y su intervención. Según De Andrés, J. R. y Gracia, J. (2002) las autoridades inician planes de recuperación del material perdido cuando una playa comienza a desaparecer. Las medidas más usuales son las “estructuras duras” que incluye la construcción de diques, rompeolas, y muros de contención, entre otros. Sin embargo, estas medidas pueden provocar erosión en áreas próximas, aguas abajo de la construcción siguiendo la deriva litoral dominante (es decir, a sotacorriente) y, además, tienen un periodo de permanencia reducido, de entre 20 y 50 años. El otro tipo de medidas, denominadas “estructuras blandas”, consisten en actuaciones que intentan no obstaculizar tan seriamente el transporte litoral, así como minimizar el impacto visual de las obras. De este modo, la construcción de diques exentos o el aporte de arena procedente de otro lugar de origen pueden llegar a recuperar aquellas partes del litoral que se han visto mermadas y presas a desaparecer. Aún así, estas medidas blandas tienen una duración menor que las medidas duras. Es por ello por lo que se hace necesario establecer una correcta planificación de los usos del suelo, así como un seguimiento estricto en el cumplimiento de la normativa vigente en materia de costa. No obstante lo anterior, también se hace imprescindible, dadas las perspectivas para las próximas décadas, considerar estrategias regionales y locales, hasta el punto de establecer, si fuera preciso, protocolos de actuación en casos de urgente necesidad. En esta línea, se hace necesario tener en cuenta algunas recomendaciones de la UE, en las que se solicita a los Estados miembros costeros que elaboren estrategias nacionales para su aplicación y la cooperación entre países vecinos.
25 La ciudad de Londres se ha colocado como líder en cuanto a entendimiento, adaptación y mitigación del cambio climático, viendo en ello oportunidades económicas y el desarrollo de tecnologías adaptativas para mitigar el efecto de gases invernadero. Otra ciudad pionera en estos ámbitos es Venecia que, intenta adaptarse a los efectos del ascenso del nivel del mar, las inundaciones y las tormentas. En la zona del Báltico se han creado programas como “The Interreg IVB Baltic Sea Region Programme” (Programa IVB de la Región del Mar Báltico Interregistro), el cual es una iniciativa en Europa que incluye varios proyectos; uno de estos proyectos es el Proyecto “BaltCICAClimate Change: Impacts, Cost and Adaptation in the Baltic Sea Region” (BaltCICACambio Climático: Impactos, Costa y Adaptación en la Región del Mar Bático) que focaliza los efectos que puede provocar el cambio climático en la región costera poblada. Otros proyectos de la Comisión Europea han sido, en esta línea, EUROCOAST y OURCOAST, el primero de los cuáles evalúa la erosión en distintos escenarios costeros europeos, considerando también los efectos del cambio climático; por su parte, OURCOAST plantea, con base en experiencias y prácticas de manejo costero, modelos de adaptación a los riesgos y los impactos del cambio climático, mediante el desarrollo de los sistemas de comunicación e información, los instrumentos de planeamiento y manejo de la tierra y de los mecanismos de coordinación institucional (Ferreira et al., 2009). El Libro Blanco de la EU, la Directiva Marco del Agua y la Recomendación de Manejo de La Zona Costera Integrada deberían conformar las bases sobre las que desarrollar, conjuntamente con otras Directivas, guías sobre prácticas de adaptación en las áreas marinas y costeras. (Ferreira et al., 2009). En este contexto, el Estado Español tiene el requerimiento de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMCC) de implementar medidas concretas para adaptarse al ascenso del nivel del mar y demás efectos del cambio climático en las áreas costeras. A través de estas medidas se intenta conseguir el objetivo de definir y establecer los mecanismos técnicos y económicos adecuados para proporcionar al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino la cobertura científica necesaria para atender sus intereses en materia de establecimiento de políticas y estrategias de actuación en las costas españolas ante el cambio climático, cuestión que se aborda en varias fases. Estas fases coinciden plenamente con los trabajos desarrollados por el MMA en 2004 (MMA, 2004a):
32 - “a”: “geología/geomorfología” (MOR) Esta variable indica la erodibilidad relativa de las distintas formaciones costeras. El sistema de clasificación utilizado exige la asignación a cada tramo costero de un valor de vulnerabilidad (1-5). Esto exige una minuciosa información sobre la morfología y geología de la costa analizada, cuestión que se aborda gracias a la información georreferenciada contenida en el SIGLA (MDE, mapas geológicos, mapas fisiográficos…), además de la visualización 3D con un visor desarrollado para ello (Ojeda y Cabrera, 2006). Posteriormente, se establecerán los criterios de clasificación como se muestra en la tabla 3. Tabla 3. Clasificación de la variable “geología/geomorfología” (Ojeda et al., 2008) - “b”: “pendiente” (“índice topográfico”, TOPO) En la aplicación de CVI que realiza el USGS para los Parques Nacionales costeros de EEUU, se utiliza para el cálculo de la pendiente regional una matriz numérica (grid) de elevaciones (MDE de 90 metros de resolución espacial) que se extiende 10 km. hacia el interior y hacia mar abierto. Con base en este documento, se calcula la pendiente media para un radio de 10 km. y se remuestrean los resultados a 1 minuto de resolución. Adaptando esta metodología, en el caso de Andalucía se elaboró un MDE continuo (altimetría + batimetría), remuestreado a 40 metros de resolución espacial. Con base en este documento se aplicó el método original del USGS, reduciendo el ámbito de influencia a 5 km. para el cálculo de la pendiente media de cada punto de la costa andaluza (equidistancia 200 metros). Puesto que, ni en el peor de los casos, se estima que para el próximo siglo las subidas del nivel del mar serán superiores a 10 metros, sólo se considera la pendiente media de los terrenos emergidos inferiores a esa altitud que, además, tengan conexión con la línea de costa actual. Para cada rectángulo, ortogonal a cada punto de la línea de costa (equidistantes 200 m.), se extraen del MDE tres valores (Ojeda et al., 2008):
33 - La distancia “D” hacia el interior, derivada del número de celdillas del MDE (o su expresión como superficie) que cumplen las condiciones referidas (<10 metros y continuidad espacial con la costa actual). Este parámetro es un indicador del alcance tierra adentro de una potencial subida del nivel del mar. Se puede asumir que, a mayor penetración, mayor vulnerabilidad. - La pendiente media “P” ante condiciones idénticas de penetración hacia el interior y altura media. - La altura media “A”: se pueden disponer de dos polígonos con igual pendiente y penetración hacia el interior, pero uno sobre una superficie elevada 4 metros sobre el nivel medio del mar y otro a 2 metros, con lo que, a menor altitud, mayor vulnerabilidad. Igualmente, cada uno de ellos se clasifica con valores de 1 a 5 como puede verse en la tabla 4. Tabla 4. Clasificación de las variables que componen la variable “índice topográfico” (Ojeda et al., 2008) Tras obtener estos datos se elabora un índice topográfico (TOPO) como la media aritmética de los tres valores, cuyo resultado se clasifica también de 1 a 5: TOPO = - “c”: “tasas de cambio de la línea de costa” (ERO) Para el cálculo de esta variable se partió de la necesidad de realizar cálculos de tasas de cambio de la línea de costa de Andalucía. Para ello se seleccionaron varias fuentes de información: el Vuelo “americano” del 1956 (referencia fotogramétrica más antigua de toda Andalucía), la Ortofotografía Digital de Andalucía del 2001, de 0.5 metros de resolución espacial, elaborada por la Junta de Andalucía, una Ortoimagen
34 QuickBird de la costa de Andalucía del 2005, de 0.7 metros de resolución espacial, del Instituto Cartográfico de Andalucía). Para la digitalización de las líneas de costa se empleó el criterio de línea de costa estable (límite entre la playa alta (backshore) / duna costera (foredune) o la base del acantilado) siempre que fuese posible. En el caso de que este límite fuese imposible de interpretar se empleó el criterio de “marca húmeda” de la pleamar. Para los procesos de digitalización y el cálculo de las tasas de erosión se utilizaron sistemas de información geográfica (SIG) vectoriales. Por último, se clasificaron las tasas calculadas y se asignaron valores entre 1 y 5, utilizando los rangos comúnmente establecidos para el CVI por el USGS (tabla 5). Tabla 5. Clasificación de la variable “tasas de cambio de la línea de costa” (Ojeda et al., 2008) - “d”: “oleaje significante medio” (HS) Para la incorporación de este parámetro al CVI se procedió a analizar la información disponible en la base de datos del organismo “Puertos del Estado”. En función de los objetivos del CVI se utilizaron los datos procedentes del proyecto HIPOCAS que ya habían sido utilizados y calibrados por el Grupo de Ingeniería Oceanográfica y de Costas de la Universidad de Cantabria (2007) de cara a la elaboración del proyecto “Impactos en la Costa Española por efecto del Cambio Climático” para el ministerio de Medio Ambiente. Para la incorporación de los datos en el SIG, para el posterior tratamiento integrado de estos datos con el resto de variables, se realizó una interpolación lineal de los datos puntuales obtenidos de dicho proyecto sobre una línea de costa suavizada. Como en el caso de las otras variables, estos datos medios se clasificaron finalmente de 1 a 5 a partir de los siguientes intervalos (tabla 6): Tabla 6. Clasificación de la variable “oleaje significante medio” (Ojeda et al., 2008)
35 - “e”: “tasas de cambio del nivel relativo del mar” (LEV) En la formulación original de esta variable, el USGS utiliza las tasas extraídas de los registros medidos por los mareógrafos presentes en cada área de estudio (nivel relativo del mar). Para conseguir el proceso de espacialización de esta variable, cuando en la zona de estudio se encuentran varios mareógrafos, se aplican interpolaciones lineales. En la costa andaluza se dispone de seis mareógrafos adecuados para trabajar esta variable (Lagos, Cádiz, Tarifa, Algeciras, Málaga y Alicante). Para la obtención de la tasa de cambio del nivel relativo del mar en cada mareógrafo se aplicó un clásico análisis de regresión temporal de cada una de las series anuales de niveles medios del mar, procedentes de la corrección y tratamiento (interpolación de las lagunas en las series temporales, cálculo de los valores medios anuales) de cada una de las series mensuales originales. Al igual que en el caso del oleaje, la incorporación de esta variable al SIG se realizó mediante una interpolación lineal de los datos puntuales (mareógrafos) sobre una línea de costa suavizada. Al igual que las otras variables, se asignó un valor entre 1 y 5, a partir de los siguientes intervalos contemplados en la metodología original del CVI (tabla 7): Tabla 7. Clasificación de la variable “tasas de cambio del nivel relativo del mar” (Ojeda et al., 2008) - “f”: “rango mareal medio” (TID) Se utilizaron los datos procedentes del sistema NIVMAR, el cual predice los niveles del mar esperables. Este sistema de predicción es el resultado de la combinación de la simulación de variables meteorológicas y oceanográficas. La incorporación al SIG para su integración con el resto de variables se tuvo que realizar también mediante una interpolación lineal de los datos puntuales (asociados a los mareógrafos utilizados) sobre una línea de costa suavizada. Estos datos fueron inicialmente clasificados de 1 a 5 (tabla 8):
36 Tabla 8. Clasificación de la variable “rango mareal medio” (Ojeda et al., 2008) Una vez incorporadas las 6 variables en el SIG, los resultados se integran en la ecuación: CVI = El valor del CVI calculado se divide después en 4 ó 5 clases utilizando como límites los percentiles correspondientes, con el fin de ordenar los resultados obtenidos. De esta forma se pueden identificar los tramos según su vulnerabilidad relativa, sin que el valor en sí mismo del CVI se asocie a cambios específicos de tipo físico. En el caso de Andalucía (Ojeda et al., 2008) se agruparon los resultados en 4 clases (tabla 9): Tabla 9. Clasificación de CVI (Ojeda et al., 2008) La expresión espacial de esta información se realiza a través de un documento con base cartográfica, en el que se calculan los valores para tramos de costa de 200 metros (ver figura 13). Figura 13. Representación cartográfica del CVI integrado para la costa andaluza (Ojeda et al., 2008)
37 Considerando estos antecedentes, se propone a continuación la aplicación de CVI al ámbito costero del sur de la isla de Gran Canaria, por medio de la adaptación de la metodología realizada para Andalucía (Ojeda et al., 2008). Este trabajo viene motivado por tres cuestiones de base principales: i) la primera de ellas es la necesidad de afrontar análisis de vulnerabilidad a este territorio, teniendo en cuenta que se trata de un espacio en el que se produce la mayor actividad económica de la isla, al haberse conformado como fuente fundamental de turismo, atendiendo a sus valores naturales, como son sus playas; ii) la segunda causa es la constancia de que cada cierto tiempo (con una media de ocho años, según MMA, 2007), se reproducen en este ámbito costero una amplia gama de procesos relacionados con la erosión de la costa, como consecuencia de la llegada de fuertes vientos y olas producidas por temporales de procedencia SW (MMA, 2004); y iii) la necesidad de ampliar los estudios realizados por MMA (2004) a una escala de mayor detalle, con el fin de observar la vulnerabilidad de este tramo costero con la definición suficiente como para que pueda ser tenido en consideración, incluso de cara a posibles medidas de gestión.
38 4. OBJETIVO El objetivo de este trabajo es abordar un análisis sobre la vulnerabilidad de las islas Canarias como consecuencia del cambio potencial que se prevé se producirá en la costa por efecto de la variación del nivel del mar, inducida por el cambio climático. Para ello se plantea la aplicación del índice de vulnerabilidad costera –CVIen un sector piloto de la isla de Gran Canaria. Este sector seleccionado es concretamente el sur de esta isla, al ser un lugar en el que convergen diversos factores naturales (especialmente desde el punto de vista geológico-geomorfológico) y antrópicos que resultan de interés, de cara a proceder con la adaptación de la ecuación en una escala de mayor detalle a la realizada hasta ahora. Desde esta óptica, este trabajo pretende abrir las puertas a la aplicación de esta ecuación a otros sectores de las islas, con el fin de evaluar tal vulnerabilidad por efecto de la variación del nivel del mar por el cambio. Para abordar de forma espacial las distintas variables que se integran en esta ecuación, se propone hacer uso de sistemas de información geográfica (SIG).
39 5. ÁREA DE ESTUDIO Para desarrollar nuestra zona de estudio es necesario explicar ciertos detalles como la localización con sus coordenadas extremas, la longitud de la costa, los municipios que se ven involucrados y algunos topónimos costeros. - Localización: El área de estudio se emplaza en la mitad sur de la isla de Gran Canaria, isla que se localiza en la parte oriental del archipiélago canario (España). Las coordenadas extremas se insertan en los mapas adjuntos. Figura 14. Localización del archipiélago canario (www.cartesia.org/data/apuntes/cartografia/cartografia-geograficas.pdf) Figura 15. Localización del archipiélago canario (Google earth)
40 Figura 16. Localización detallada de la zona de estudio (Google earth) - Longitud de la costa: La longitud de la costa que se ha estudiado se encuentra en unos 141.380 m, es decir en unos 141’38 Kilómetros aproximadamente. - Municipios: Los municipios que se sitúan en el área de estudio, de este a oeste son: Telde, Ingenio, Agüímes, Santa Lucía, San Bartolomé de Tirajana, Mogán y La Aldea de San Nicolás. - Topónimos costeros principales: En esta zona se localizan varias zonas de interés tanto a nivel natural de fauna y flora así como lo concerniente a interés humano (turismo, asentamientos urbanos, industrial, de recreo y ocio, entre otros. Así pues se tienen varios lugares: - Tufia: se localiza en el término municipal de Telde con una extensión de 54,1 hectáreas. Este espacio fue declarado por la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias como paraje natural de interés nacional de Tufia y reclasificado por la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias como sitio de interés científico (C-30). Además, se corresponde a un área
41 de Sensibilidad Ecológica (según la Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención de Impacto Ecológico. Esto se justifica por la presencia de dos endemismos vegetales protegidos seriamente amenazados, como el chaparro (Convolvulus caput-medusae) y la piña de mar (Atractylis preauxiana). A dicho interés científico intrínseco hay que sumarle el carácter fósil de los depósitos dunares y la abundancia de restos de faunas invertebradas; así como del interés arqueológico destacado por albergar un poblado aborigen de viviendas-habitación que se ha visto afectado por las roturaciones de cultivos y las construcciones clandestinas. En la actualidad se encuentra un asentamiento litoral compuesto por un número considerable de personas y ha perdido ya el carácter de segunda residencia de antaño (www. gobiernodecanarias.org). - Roque de Gando: alberga 0,5 hectáreas del término municipal de Telde y está contemplado como Paraje natural de Interés Nacional de Gando según la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias y, reclasificado por la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias como Sitio de Interés científico (C-31). Además, corresponde a un Área de Sensibilidad ecológica conforme a lo indicado en la Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención de Impacto Ecológico. Esta zona es representativa geomorfológicamente; de modo que ha sido testigo geológico del retroceso de la línea de costa en la zona de Gando y alberga poblaciones de reptiles e insectos aisladas de sus congéneres de tierra firme (interés evolutivo). También se trata de un elemento que posee valor paisajístico. No posee por tanto ningún establecimiento de población, salvo una base aérea de vigilancia de las Fuerzas Armadas en la zona periférica (www.gobiernodecanarias.org). - Arinaga: pertenece al término municipal de Aguímes, del cual 90,7 hectáreas corresponden al Monumento Natural de Arinaga, C-18, (según la Ley 12/1994, de 19 de diciembre). Este espacio fue declarado Paraje natural de Interés nacional de Arinaga por la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias. Además, es un Área de Sensibilidad Ecológica según la Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención de Impacto Ecológico. El interés geomorfológico lo conforma el cono volcánico de Arinaga localizado en el SE de Gran Canaria. En conjunto, el espacio protegido alberga diversos endemismos amenazados como el lagarto Gallotia atlantica delibesi y una población de calandrias (Mimus saturninus). En lo que abarca el espacio protegido no configura ninguna población salvo un faro y un albergue juvenil
48 siguiendo los criterios que se exponían en la tabla 5, donde el valor 1 (2, máx.], 2 (1, 2], 3 (-1, 1], 4 (-2, -1] y 5 [mín., -2]. Tabla 13. Clasificación de la variable “tasas de cambio de la línea de costa” (adaptado de Ojeda et al., 2008) VARIABLES MUY BAJO BAJO MODERADO ALTO MUY ALTO Valor clasificado 1 2 3 4 5 ERO (mm/año) (2, máx.] (1, 2] (-1, 1] (-2, -1] [mín., -2] 6.7.OLEAJE SIGNIFICANTE MEDIO (Hs): Esta variable ha supuesto la realización de un tratamiento estadístico, a través de Excel, de los datos obtenidos a partir de la base de datos dispuesta en el Proyecto HIPOCAS, cedida gentilmente por el equipo de trabajo del Doctor Raúl Medina, de la Universidad de Cantabria. Se ha trabajado la información de 13 puntos que se localizan alrededor de la costa sur de grancanaria, relativa a la variable altura de ola calculada cada tres horas durante los últimos 30 años. En la figura 17 se muestran los puntos seleccionados, relativos al sur de Gran Canaria, cuya información básica se muestra en la tabla 14. Figura 17. Localización de los puntos en los alrededores de la isla de Gran Canaria
49 Tabla 14. Localización de los puntos de interés desde el Proyecto HIPOCAS PUNTO COORDENADAS GEOGRÁFICAS COORDENADAS UTM (WGS1984: UTM 28N) LATITUD LONGITUD X Y Z (HS) Punto 1 27,938 -15.875 413913,055 3090685,86 1,530892152 Punto 2 27,875 -15.875 413863,166 3083706,52 1,390428145 Punto 3 27,813 -15.813 419921,294 3076796,04 0,726845825 Punto 4 27,75 -15,75 426084,281 3069777,46 0,700507701 Punto 5 27,688 -15,688 432156,46 3062873,55 1,041717163 Punto 6 27,688 -15,625 438369,025 3062840,47 1,085602548 Punto 7 27,688 -15,563 444482,936 3062811,02 1,177603569 Punto 8 27,75 -15,563 444514,328 3069679,13 0,80737862 Punto 9 27,75 -15,50 450723,3 3069652,31 0,923913201 Punto 10 27,75 -15,4375 456882,961 3069628,84 1,162868879 Punto 11 27,813 -15,375 463063,882 3076587,34 1,199530618 Punto 12 27,875 -15,313 469188,216 3083438,34 2,139633051 Punto 13 27,938 -15,313 469206,06 3090417,27 2,1854129
50 Una vez calculado el oleaje significante para cada punto, Hs, se procedió a su “espacialización”, por medio de la aplicación de un método de interpolación de medias móviles con ponderación de la inversa de la distancia al cuadrado (IDW), utilizando una rejilla de 100 m2. De esta forma se facilitaba su posterior captura para cada tramo de costa que conformaba la base de datos. El valor final fue reclasificado siguiendo la metodología de Ojeda et al. (2008), según la tabla 15. Tabla 15. Clasificación de la variable “oleaje significante medio” (adaptado de Ojeda et al., 2008) VARIABLES MUY BAJO BAJO MODERADO ALTO MUY ALTO Valor clasificado 1 2 3 4 5 Hs (m) (0, 0.75] (0.75. 0.85] (0.85, 0.95] (0.95, 1.05] (1.05, 1.15] 6.8. TASA DE CAMBIO DEL NIVEL MEDIO DEL MAR (LEV): Para asignar a la base de datos valores de esta variable se aplicaron los criterios teóricos expuestos por MMA (2002) para la totalidad de la costa española, y también utilizados por Ojeda et al. (2008) para el caso de Andalucía. Se considera, en este caso que “la tendencia de variación del nivel medio que se ha obtenido (Marcos et al., 2004) es de 2’5 mm/año (entre 1 y 2 mm/año para el IPCC), por lo que extrapolando al año 2050, se tendría un ascenso del nivel medio de +0’125 m. Esta extrapolación no tiene en cuenta ninguna variación de largo plazo de factores que condicionan la variación del nivel del mar, pero aún así el valor obtenido de + 0’125 m está dentro del orden de magnitud de la variación predicha por los distintos escenarios”. Atendiendo a la asignación de valores realizada por Ojeda et al (2008), el valor final de esta variable para la totalidad de la costa estudiada es 3, cifra relativa a un comportamiento moderado en cuanto al ascenso del nivel del mar. Tabla 16. Clasificación de la variable “tasas de cambio del nivel relativo del mar” (adaptado de Ojeda et al., 2008) VARIABLES MUY BAJO BAJO MODERADO ALTO MUY ALTO Valor clasificado 1 2 3 4 5 LEV (mm/año) (0, 1.8] (1.8, 2.5] (2.5, 3.0] (3.0, 3.5] (3.5, máx.]
51 6.9.RANGO MAREAL MEDIO (TID): Para esta variable se ha hecho un promedio de los datos de carrera máxima y carrera mínima, desde los años 2003 hasta 2008, a partir de los datos del mareógrafo del puerto de Arinaga, puestos a disposición pública por Puertos del Estado. En un primer lugar se estimó la posibilidad de contar con la mayor base de datos disponible para el puerto de La Luz y de Las Palmas. Sin embargo finalmente se decidió hacer uso de los datos del puerto de Arinaga, primando su proximidad geográfica, por encima de la mayor disponibilidad de datos. Los datos originales se integraron en el programa Excel, donde se realizaron trabajos estadísticos, con el fin de establecer el rango de marea media. La asignación del valor final de la variable se realizó utilizando como referencia la tabla 17, según el criterio de Ojeda et al (2008). El resultado final (4, correspondiente a la categoría de alto), se asignó a todos los puntos representativos de la base de datos de toda la zona de estudio. Tabla 17. Clasificación de la variable “rango mareal medio” (adaptado de Ojeda et al., 2008) VARIABLES MUY BAJO BAJO MODERADO ALTO MUY ALTO Valor clasificado 1 2 3 4 5 TID (m) (6, máx.] (4, 6] (2, 4] (1, 2] [0, 1] Todos los datos se integraron en la formulación original del CVI, con el fin de obtener un valor promedio para cada punto representativo de 100 metros de la línea de costa. Finalmente, se procedió a calcular el valor del índice de CVI a partir de los cálculos de las variables anteriores mediante la fórmula: CVI =
52 Donde “a” corresponde a la variable de geología/geomorfología, “b” a la pendiente, “c” a las tasas de cambio de la línea de costa, “d” al oleaje significante medio, “e” a las tasas de cambio del nivel del mar y, “f” al rango mareal medio. Seguidamente, con los valores obtenidos en la tabla de atributos de la capa de SIG creada se realizó una clasificación de los datos según unos rangos que se establecieron para el índice de CVI. Para ello, nos basamos en la tabla 18, cuyo riesgo se enmarcó en cuatro categorías diferentes: baja, media, alta y muy alta. Tabla 18. Clasificación del índice CVI VARIABLES BAJA MEDIA ALTA MUY ALTA Valor clasificado 1 2 3 4 CVI [2, 6.5) [6.5, 11) [11, 17.5) [17.5, 25) Una vez hecho esto se procedió a graficar las distintas figuras pertinentes objetivas del estudio que, se muestran en el apartado de resultados. Para el desarrollo de la tesina se ha hecho uso de la base de datos disponible de manera pública de Puertos del estado de Oleaje y del nivel del mar. Además, se han dispuesto de datos de batimetrías de Canarias ofrecido por un organismo privado. Como paquetes informáticos para el tratamiento de los mismos se utilizó el programa de Sistema de Información Geográfica de Arc Gis. Otro paquete informático de utilidad ha sido Microsoft Excel.
53 7. RESULTADOS Se presentan a continuación los resultados obtenidos para cada una de las variables establecidas para el cálculo del Índice de Vulnerabilidad Costera (CVI). - “a”: “geología/geomorfología” (MOR) Los resultados obtenidos para esta variable están en función de las clases definidas en la metodología (acantilados -bajos, medios o altos-, playas -de arena y/o de cantosy estructuras antropogénicas -diques y puertos, salinas y núcleos urbanos-). Se presenta a continuación los resultados de forma gráfica y cartográfica, para lo que se han seleccionado algunas áreas con el fin de contrastar visualmente el dominio de algunas de estas unidades sobre otras. Figura 18. Representación en porcentaje de la variable de geología/geomorfología En la figura 18 se representan las distintas unidades morfodinámicas que se han tenido en cuenta en este trabajo para la variable de geología/geomorfología, donde “1” albergaba a los acantilados altos, “2” a los acantilados medios, “3” a los acantilados bajos, “4” a las playas en general, además de las estructuras antropogénicas de diquepuerto, salinas y tejido urbano, y “5” la superficie deltaica compuesta por el conjunto de las playas de Maspalomas y El Inglés. Conforme a la representación gráfica obtenida se observa que los acantilados bajos son los que mayor importancia tienen, representando el 32% de los casos, seguidos de los acantilados medios (27%), las playas en general (21%), los acantilados altos (17%), y finalmente las playas de Maspalomas y El Inglés (3%). 17% 27% 32% 21% 3% Geología/ Geomorfología 1 2 3 4 5
54 Considerando la espacialización de esta variable, se observa (figura 19) un marcado contraste entre el SE y el SO de la isla, al presentar el primero costas potencialmente más deleznables, mientras la costa SO presenta una mayor resistencia, pues se localizan allí acantilados altos con materiales masivos. Figura 19. Representación de la variable geología/geomorfología - “b”: “pendiente” (“índice topográfico”, TOPO) Se presentan a continuación los resultados obtenidos para esta variable, tanto de forma gráfica como cartográfica.
55 Figura 20. Representación en porcentaje de la variable de pendiente (índice topográfico) En la figura 20 se representan los distintos valores que se han tenido en cuenta en este trabajo para la variable de pendiente (índice topográfico) que van desde 1 a 5, donde “1” representa la pendiente menor y “5” el valor más alto que dicha variable puede alcanzar. Conforme a la representación gráfica obtenida se observa que el valor de “1” es el que mayor importancia tiene con un 42 % de ocupación, seguido del valor “5” (21%), valor “2” (18%), valor “3” (11%), y finalmente el valor “4” (8%). Atendiendo a la representación espacial de esta variable, se vuelve a dejar sentir esta diferencia entre los dos subsectores de la zona de estudio, establecidos atendiendo al grado de pendiente en la costa. Así se observa cómo el subsector occidental presenta una costa más escarpada que el oriental, mientras que este último presenta tramos con pendientes más suaves, correspondientes por lo general con la desembocadura de los barrancos (figura 21). 42% 18% 11% 8% 21% Pendiente (índice topográfico) 1 2 3 4 5
56 Figura 21. Representación del valor relativo a la topografía (pendiente) - “c”: “tasas de cambio de la línea de costa” (ERO) Se presentan a continuación los valores obtenidos, de forma gráfica y cartográfica. Figura 22. Representación en porcentaje de la variable tasas de cambio de la línea de costa En la figura 22 se representan los diferentes valores que se han considerado en este trabajo para la variable de tasas de cambio de la línea de costa donde los mismos 10% 7% 80% 3% 0% Tasas de cambio de la línea de costa 1 2 3 4 5
57 oscilan desde “1” que representa a los valores de menor afección hasta “5” que alberga la situación de mayor riesgo respecto a la variable. Conforme a la representación gráfica obtenida se observa que el valor ”3” tiene un 80% de importancia, seguido de “1” (10%),”2” (7%),”4” (3%), y finalmente ”5” sin apenas representación. En la figura 23 se observa que la línea de la costa de la mitad sur de la isla de Gran Canaria prácticamente no ha experimentado cambios, salvo algunos sectores significativos, como podrían ser la zona de Maspalomas, con un grado 4 de importancia, y el sector sur del muelle de Arinaga, con un grado 5. De forma contraria, algunos sectores de la costa han experimentado progradación, aunque este proceso ha sido inducido por la acción humana, por medio de la instalación de muelles, diques y playas artificiales. Figura 23. Representación de la variable relativa a las tasas de cambio de la línea de costa - “d”: “oleaje significante medio” (HS) Los resultados de este apartado se han conseguido gracias a la base de datos del proyecto HIPOCAS cedida gentilmente por la Universidad de Cantabria que comprende los últimos 30 años con una frecuencia de 3 horas. Estos datos se han tratado para 13
64 Figura 34. Representación del índice de CVI A la vista de los resultados obtenidos con esta última figura (figura 34) se aprecia una mayor implicación de riesgo en el cuarto sur oriental de la isla de Gran Canaria. Estas zonas coloreadas con colores cálidos son bastante susceptibles a cambios en la costa y en la subida del nivel del mar. Son zonas de cota baja y donde se sitúan gran cantidad de playas y calas tanto de arena como de callaos. Un ejemplo claro de esta susceptibilidad la presenta la playa de Maspalomas, situada en el sur de la isla, la cual ha sido fruto de estudio en gran diversidad de proyectos implicados e involucrados con el cambio que se ha hecho patente en la misma. 8. DISCUSIÓN, CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS La franja costera de la isla de Gran Canaria ha experimentado una transformación severa desde mitad del siglo XX. El desarrollo urbano-turístico y de servicios ha variado sustancialmente la morfología y los procesos naturales propios de la costa. Tal y como ha sucedido en otros lugares del Planeta, esta pérdida de naturalidad de la franja costera conlleva un aumento significativo de su vulnerabilidad ante el desarrollo de procesos naturales, especialmente cuando se trata de fenómenos extremos, como son los temporales de viento. El aumento de las tasas de erosión costera, conjuntamente con la inundación de áreas interiores, son las principales
65 preocupaciones que se derivan del desarrollo de estos procesos. Especialmente relevante resulta, en este sentido, el hecho de que estos cambios se han venido a producir justamente en los primeros momentos de un cambio climático, hoy reconocido no sólo por la comunidad científica, sino así mismo por las autoridades de la mayoría de los países, así como por la ONU. La gravedad aumenta al considerar que en la actualidad la mayor parte de la población mundial vive en las cercanías a la costa, debido al proceso de litoralización que ha tenido lugar a lo largo del último medio siglo. También en las islas Canarias, y especialmente en Gran Canaria, se identifica esta tendencia. En consecuencia, la mayor parte de los núcleos urbanos de la isla, así como las áreas industriales y los servicios se concentran en los primeros kilómetros desde la línea de costa. Es en este contexto en el que tiene interés el desarrollo de metodologías que permitan identificar aquellas áreas que potencialmente podrían manifestar mayores problemas ante el panorama que se ha señalado con anterioridad. Ese es el objetivo de uno de los índices con mayor aplicación a nivel mundial, el índice de Vulnerabilidad Costera (CVI, atendiendo a sus siglas en inglés), desarrollado por el USGS de los Estados Unidos de Norteamérica. Si bien este índice ha sido aplicado al conjunto del Estado español por parte del Ministerio de Medio Ambiente, con el fin de identificar aquellas áreas que podrían verse con mayores problemas ante transformaciones en la línea de costa, derivados del cambio climático, lo cierto es que la escala a la que se ha aplicado no permite identificar claramente las áreas que podrían verse afectadas. Es en este contexto en el que se pretende realizar una aportación, a través del desarrollo de este trabajo de investigación, en el Máster en Gestión Costera de la ULPGC, considerando una escala de mayor detalle. La elección del área de estudio (la mitad sur de la isla de Gran Canaria), permite, al menos en principio, trabajar con un sector que resulta clave para el desarrollo económico de la isla, habida cuenta de que se encuentra en este ámbito el mayor núcleo turístico de Canarias. También en este sector se localizan algunas infraestructuras claves, como el aeropuerto de Gran Canaria, y áreas industriales estratégicas, como Arinaga. Por el contrario también en esta mitad sur se localizan áreas naturales, en las que no existen núcleos costeros, como es el entorno de Güi-Güí. Esta diversidad de usos viene determinada, entre otras causas, por el relieve, de modo que, mientras que la costa suroccidental de la isla muestra una topografía contrastada, en la que dominan grandes
66 acantilados y barrancos encajados, la vertiente suroriental presenta costas generalmente bajas. En este sentido también tiene interés la elección de esta zona como área de estudio, al permitir adaptar esta metodología al contexto de las islas Canarias. Las variables utilizadas para desarrollar este trabajo se han elaborado para la ocasión, como es el caso de las relativas a la geología-geomorfología; o se han obtenido de documentos públicos, como han sido las curvas de nivel y batimétricas, necesarias para la realización de un MDE a partir del cual derivar otras variables topográficas, como la pendiente. Finalmente, valoradas de forma conjunta, los resultados obtenidos han permitido comprobar los indicios que se tenían ante la situación de vulnerabilidad costera en el sur de la isla. Así, atendiendo al perímetro sur costero de Gran Canaria, se demuestra que, desde la perspectiva de este CVI, el sector suroriental es susceptible de experimentar cambios debidos a las variaciones que puedan producirse en un futuro como consecuencia del ascenso del nivel del mar. Especialmente se verían más afectadas aquellas zonas que presentan playas arenosas o de callaos, en la desembocadura de algunos barrancos. Conforme a los resultados obtenidos en este trabajo, se prevé la necesidad de continuar con la aplicación de este método al resto de la isla de Gran Canaria, así como al resto de las islas del archipiélago canario. La localización de forma detallada de las zonas que se podrían ver más afectadas ante el ascenso del nivel del mar, permitiría establecer estudios de mayor detalle, puntuales, en el que se considerasen otras variables, como las antrópicas u otras naturales (afección a determinadas especies), de cara a elaborar protocolos de actuación, para esas áreas concretas, en un contexto más amplio, como es el de riesgo. Desde esta perspectiva, se pretende continuar con el estudio iniciado. El entusiasmo ante la necesidad de salvaguardar el futuro de nuestras costas, hacen de esta idea un proyecto atractivo a desarrollar en los próximos años.
67 9. ANEXO Figura 35. Temporal en el sur de Gran Canaria, 09/12/ 2010 (Periódico Canarias7)
68 Figura 36. Temporal en el sur de Gran Canaria, 03/12/ 2010 (Periódico la Provincia) Figura 37. Temporal en Gran Canaria el 30/01/2011 (Periódico Canarias7)
69 Figura 38. Consecuencias del temporal en Maspalomas, 29/01/2011 (Periódico Canarias7) Figuras 39 y 40. Temporal en Lanzarote a mediados del siglo XX (Periódico La Voz)
70 Figuras 41 y 42. Temporales en Gran Canaria en la segunda mitad del siglo XX (Periódico El Eco de Canarias) Figuras 43 y 44. Temporales en el Hierro (2007) y Lanzarote (2002) (La Opinión y La Razón)
71 Figura 45. Temporal en la isla oriental de Lanzarote (Diciembre de 2002) (Periódico La Voz)
72 Figura 46.Temporal en Lanzarote (2004) (La Voz)
73 Figura 47. Consecuencias del temporal en el Sur de Gran Canaria (Diciembre 2010) (www.laprovincia.es)
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85 C., Fernández González, F., Galante, E., Gallart, F., García de Jalón, L. D., Gil, L., Gracia, C., Iglesias, A., Lapieza, R., Loidi, J., López Palomeque, F., López-Vélez, R., López Zafra, J. M., De Luis Calabuig, E., Martín-Vide, J., Meneu, V., Mínguez Tudela, M. I., Montero, G., Moreno, J., Moreno Saiz, J. C., Nájera, A., Peñuelas, J., Piserra, M. T., Ramos, M. A., De la Rosa, D., Ruiz Mantecón, A., Sánchez-Arcilla, A., Sánchez de Tembleque, L.J., Valladares, F., Vallejo, V.R. y Zazo, C. (2005): Evaluación Preliminar de los Impactos en España por Efecto del Cambio Climático. Proyecto ECCE – Informe final. Ministerio de Medio Ambiente y Centro de Publicaciones de la UCLM, Madrid, 846 pp. * Mörner, Nils-Axel (2003): Sea level Changes in the Past, at Present and in the NearFuture Global Aspects Observations versus Modell. En, Puglia 2003 - Final Conference IGCP Project – N. 437 Research Publication, 4: 6. * Natesan, U. y Parthasarathy, A. (2010): The potential impacts of sea level along the coastal zone of Kanyakumari District in Tamilnadu, India. Journal Coastal Conservation, 14: 207-214 pp. * Nicholls, R. y Branson J. (1998): Coastal Resilience and Planning for an Uncertain Future: An Introduction. The Geographical Journal, 164 (3): 255-258. * Nieto Sainz, J. (2005): Cambio climático y protocolo de Kioto: Efectos sobre el empleo, la Salud y el Medio Ambiente. ICE, 822: 14 pp. * Nolan, C., Barth, H. Barthel, K.-G. y Cameron, F. (1998): ELOISE Implementación Report: Phase I. En Ecosystem Research Report. European Commission – Science, Research & Development, 22: 104. * Ojeda Zújar, J., Álvarez Francoso, J.I.; Martín Cajaraville, D. y Fraile Jurado, P. (2008): El uso de las TIG para el cálculo del Índice de Vulnerabilidad Costera (CVI) ante una potencial subida del Nivel del Mar en la Costa andaluza. En: Hernández, L. y Parreño, J.M. (Eds.), Tecnologías de la Información Geográfica para el Desarrollo Territorial. Servicio de Publicaciones y Difusión Científica de la ULPGC, Las Palmas de Gran Canaria, 660-671 pp. * Ojeda Zújar, J. (2000): Métodos para el cálculo de la erosión costera. Revisión, tendencias y propuesta. Boletín de la A. G. E., 30: 103-118.
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